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Puntos Sobresalientes de la lectura de la Biblia: Oseas a Malaquias

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La Palabra de Jehová es viva

Puntos sobresalientes del libro de Oseas

LA ADORACIÓN verdadera ha desaparecido prácticamente del reino de Israel, formado por las diez tribus del norte. Bajo el reinado de Jeroboán II, la nación disfruta de prosperidad material, pero esta pronto mengua tras la muerte del monarca. A continuación siguen tiempos de descontento e inestabilidad política. Cuatro de los seis reyes que le suceden a Jeroboán son asesinados (2 Reyes 14:29; 15:8-30; 17:1-6). La trayectoria de Oseas como profeta, que durará cincuenta y nueve años, empezó a más tardar en el 804 antes de nuestra era y se extiende hasta esta época de caos.
Los sentimientos de Jehová hacia la rebelde nación de Israel son representados gráficamente por lo que le ocurre a Oseas en su matrimonio. En su mensaje, el profeta denuncia el error de la nación de Israel e incluye los juicios proféticos contra ella y contra el reino de Judá. Con un lenguaje tierno y sensible, pero al mismo tiempo contundente y efusivo, Oseas escribió todo esto en el libro que lleva su nombre. Dado que forma parte de la Palabra inspirada de Dios, su mensaje es vivo y poderoso (Hebreos 4:12).

“TÓMATE UNA ESPOSA DE FORNICACIÓN”

(Oseas 1:1–3:5)

Jehová le ordena a Oseas: “Ve, tómate una esposa de fornicación” (Oseas 1:2). Este obedece y tiene un hijo con Gómer, quien más tarde da a luz dos hijos al parecer ilegítimos, Lo-ruhamá y Lo-ammí. Sus nombres indican que Jehová niega su misericordia a Israel y que rechaza a su pueblo infiel.
¿Qué siente realmente Jehová por su pueblo rebelde? Le manda a Oseas: “Ve de nuevo, ama a una mujer amada por un compañero y que comete adulterio, como en el caso del amor de Jehová a los hijos de Israel mientras ellos se vuelven a otros dioses” (Oseas 3:1).

La vida familiar de Oseas ilustra la relación de Jehová con Israel


Respuestas a preguntas bíblicas:

1:1. ¿Por qué menciona Oseas a los cuatro reyes que gobernaron en Judá durante su ministerio, mientras que solo menciona a uno de Israel? Se debe a que solo los reyes del linaje davídico eran reconocidos como los legítimos monarcas del pueblo escogido por Dios. Los reyes del reino del norte no eran descendientes de David, pero los de Judá sí.
1:2-9. ¿Se casó Oseas con “una esposa de fornicación”? Sí, Oseas de hecho se casó con una mujer que más tarde llegó a ser adúltera. Nada de lo que menciona el profeta sobre su vida privada hace suponer que se trate de un sueño o una visión.
1:7. ¿Cuándo se mostró misericordia y se salvó a la casa de Judá? Estas palabras se cumplieron en 732 antes de nuestra era, durante el reinado de Ezequías. En aquellos días, Jehová frustró el ataque asirio contra Jerusalén mediante un ángel que ejecutó a 185.000 soldados enemigos en una sola noche (2 Reyes 19:34, 35). Así libró Jehová a Judá, no “por un arco ni por una espada ni por guerra, ni por caballos ni por hombres de a caballo”, sino por medio de un ángel.
1:10, 11. Si el reino de Israel cayó en el 740 antes de nuestra era, ¿en qué sentido fueron los hijos de Israel “juntados a unidad” con los hijos de Judá? Muchos habitantes del reino del norte se unieron a Judá antes de que esta nación se fuera al cautiverio en Babilonia en el año 607 (2 Crónicas 11:13-17; 30:6-12, 18-20, 25). Entre los exiliados judíos que regresaron a su patria en 537 había descendientes de aquellos israelitas (Esdras 2:70).
2:21-23. ¿Qué predijo Jehová con las palabras: “Ciertamente la sembraré [a Jezreel] como semilla para mí en la tierra, y ciertamente mostraré misericordia a aquella”? El nombre del hijo primogénito de Oseas con Gómer fue Jezreel (Oseas 1:2-4). El significado de ese nombre, “Dios Sembrará Semilla”, indica proféticamente que Jehová reuniría a un resto fiel de israelitas en 537 y los sembraría como semillas en Judá. La tierra, desolada durante setenta años, ahora produciría grano, vino dulce y aceite. De manera poética, la profecía dice que estas cosas buenas pedirían a la tierra que les proporcionara sus nutrientes y la tierra pediría a los cielos lluvia; a su vez, los cielos pedirían a Dios que produjera nubes de lluvia. Todo esto ocurriría a fin de cubrir generosamente las necesidades de los que regresaran. Los apóstoles Pablo y Pedro relacionan Oseas 2:23 con la obra de recolección del resto del Israel espiritual (Romanos 9:25, 26; 1 Pedro 2:10).

Lecciones para nosotros:

1:2-9; 3:1, 2. Piense en el sacrificio de Oseas al continuar con su matrimonio en conformidad con la voluntad divina. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a renunciar a nuestras preferencias con tal de hacer la voluntad de Dios?
1:6-9. Jehová detesta el adulterio espiritual tanto como el físico.
1:7, 10, 11; 2:14-23. Todo cuanto Jehová profetizó respecto a Israel y Judá se efectuó. La palabra de Dios siempre se cumple.
2:16, 19, 21-23; 3:1-4. Jehová está dispuesto a perdonar a quienes se arrepientan sinceramente (Nehemías 9:17). A imitación de Jehová, debemos ser compasivos y misericordiosos con los demás.

“JEHOVÁ TIENE UNA CAUSA JUDICIAL”

(Oseas 4:1–13:16)

“Jehová tiene una causa judicial con los habitantes de la tierra.” ¿Por qué razón? “Porque no hay verdad ni bondad amorosa ni conocimiento de Dios en la tierra.” (Oseas 4:1.) El pueblo renegado de Israel ha estafado, derramado sangre y cometido fornicación física y espiritual. En lugar de buscar la ayuda de Dios, “a Egipto han clamado; a Asiria han ido” (Oseas 7:11).
Jehová emite su juicio diciendo: “Israel tiene que ser tragado” (Oseas 8:8). El reino de Judá no está libre de culpa. Oseas 12:2 declara: “Jehová tiene una causa judicial con Judá, aun para pedir cuentas a Jacob según sus caminos; según sus tratos le pagará”. Con todo, la restauración es segura, pues Dios promete: “De la mano del Seol los redimiré; de la muerte los recobraré” (Oseas 13:14).

Respuestas a preguntas bíblicas:

6:1-3. ¿Quién decía: “Vengan, y regresemos de veras a Jehová”? Puede que fueran los mismos israelitas desleales quienes se animaran entre ellos a regresar a Jehová. De ser este el caso, sencillamente fingían estar arrepentidos. Su bondad amorosa era tan fugaz “como las nubes de la mañana y como el rocío que se va temprano” (Oseas 6:4). Por otra parte, tal vez fuera el propio Oseas quien con estas palabras implorara al pueblo que se volviera a Jehová. Sea como fuere, los tercos habitantes del reino de diez tribus de Israel tenían que demostrar verdadero arrepentimiento y regresar a Jehová.
7:4. ¿En qué sentido eran los israelitas adúlteros como “un horno encendido”? Esta analogía ilustra muy bien la intensidad con la que ardían en sus corazones los malos deseos.

Lecciones para nosotros:

4:1, 6. Para andar con Dios, debemos seguir adquiriendo conocimiento de él y regir nuestra vida por lo que aprendemos.
4:9-13. Jehová pedirá cuentas a quienes practican la inmoralidad y la adoración impura (Oseas 1:4).
5:1. Quienes dirigen al pueblo de Dios deben rechazar rotundamente la apostasía; de lo contrario, podrían llevar a otros a participar de la adoración falsa, convirtiéndose para estos en ‘una trampa y una red’.
6:1-4; 7:14, 16. El arrepentimiento solo de palabra es hipócrita e inútil. Para recibir la misericordia de Dios, el pecador debe manifestar sincero arrepentimiento, el cual se evidencia volviéndose a algo “más elevado”, es decir, a una elevada forma de adoración. Su proceder debe ajustarse a las altas normas de Dios (Oseas 7:16, nota).
6:6. La práctica del pecado indica falta de amor leal a Dios. Ninguna cantidad de sacrificios espirituales puede contrarrestar tal carencia.
8:7, 13; 10:13. El principio de que “cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará” fue cierto en el caso de los israelitas idólatras (Gálatas 6:7).
8:8; 9:17; 13:16. Las profecías relacionadas con el reino de Israel se cumplieron cuando su capital, Samaria, cayó en manos de Asiria (2 Reyes 17:3-6). Estamos seguros de que Dios hará todo cuanto ha dicho y llevará a cabo todo lo que ha hablado (Números 23:19).
8:14. Jehová envió “fuego en [las] ciudades [de Judá]” en 607 antes de nuestra era por medio de los babilonios, cuando trajo la desolación pronosticada contra Jerusalén y la tierra de Judá (2 Crónicas 36:19). La palabra de Dios nunca falla (Josué 23:14).
9:10. Aunque estaban dedicados al Dios verdadero, los israelitas “entraron a Baal de Peor, y procedieron a dedicarse a la cosa vergonzosa”. Hacemos bien en prestar atención a su deplorable ejemplo y no quebrantar nuestra dedicación a Jehová (1 Corintios 10:11).
10:1, 2, 12. Tenemos que adorar a Dios con un corazón libre de hipocresía. Cuando ‘sembramos semilla para nosotros en justicia, segamos de acuerdo con bondad amorosa’.
10:5. Bet-aven (que significa “Casa de Nocividad”) fue un término despectivo para Betel (que quiere decir “Casa de Dios”). Cuando el ídolo en forma de becerro de Bet-aven fue llevado al destierro, la gente de Samaria lloró la pérdida del objeto de su devoción. ¡Qué absurdo es confiar en un ídolo inerte, que ni siquiera puede protegerse a sí mismo! (Salmo 135:15-18; Jeremías 10:3-5.)
11:1-4. Jehová siempre trata con amor a su pueblo; por lo tanto, la sumisión a él nunca es opresiva.
11:8-11; 13:14. La palabra de Jehová sobre la restauración de su pueblo a la adoración verdadera ‘no volvió a él sin resultados’ (Isaías 55:11). En el año 537 antes de nuestra era finalizó el destierro en Babilonia y un resto volvió a Jerusalén (Esdras 2:1; 3:1-3). Todo cuanto Jehová ha hablado a través de sus profetas se cumplirá sin falta.
12:6. Debemos tomar la firme determinación de manifestar bondad amorosa, obrar con justicia y confiar siempre en Jehová.
13:6. Los israelitas ‘llegaron a estar satisfechos y su corazón empezó a ensalzarse. Por eso olvidaron a Jehová’. Evitemos toda tendencia al ensalzamiento personal.

“LOS CAMINOS DE JEHOVÁ SON RECTOS”

(Oseas 14:1-9)

Oseas implora: “Vuelve, sí, oh Israel, a Jehová tu Dios, porque has tropezado en tu error”. Insta al pueblo a que suplique a Jehová: “Dígnate perdonar el error; y acepta lo que es bueno, y ciertamente ofreceremos en cambio los toros jóvenes de nuestros labios” (Oseas 14:1, 2).
El pecador arrepentido tiene que volverse a Jehová, aceptar sus caminos y ofrecerle sacrificios de alabanza. ¿Por qué razón? Porque “los caminos de Jehová son rectos, y los justos son los que andarán en ellos” (Oseas 14:9). ¡Que alegría da saber que muchas personas ‘ciertamente buscarán a Jehová y su bondad en la parte final de los días’! (Oseas 3:5.)


Con la caída de Samaria en el 740 antes de nuestra era desapareció el reino de diez tribus de Israel


La Palabra de Jehová es viva

Puntos sobresalientes de los libros de Joel y Amós

EL ÚNICO detalle que el escritor menciona sobre sí mismo es que se trata de “Joel hijo de Petuel” (Joel 1:1). En el libro que lleva su nombre, Joel revela tan poco de asuntos ajenos a su mensaje que incluso la fecha en que profetizó solo se puede calcular de forma aproximada: alrededor del año 820 antes de nuestra era, nueve años después de que Uzías fuese nombrado rey de Judá. ¿Por qué se muestra Joel tan reservado sobre su persona? Probablemente porque desea que se dé importancia al mensaje, no al mensajero.
Durante el reinado de Uzías, también recibe la comisión de ser profeta un “guarda de ganado y punzador de higos de sicómoros” llamado Amós, quien residía en Judá (Amós 7:14). A diferencia de Joel, que profetiza en Judá, Amós es enviado al norte, al reino de diez tribus de Israel. El libro de Amós se completó hacia el año 804 —después del regreso del profeta a Judá— y está escrito en un lenguaje sencillo pero a la vez muy gráfico.

 Joel profetizó: “El día de Jehová está cerca”

“¡AY DEL DÍA!” ¿POR QUÉ?

(Joel 1:1–3:21)

Lo que Joel contempla en su visión es una invasión de orugas, langostas y cucarachas. Se alude a estos insectos invasores como “un pueblo numeroso y poderoso” y como “hombres poderosos” (Joel 1:4; 2:2-7). Joel se lamenta: “¡Ay del día; porque el día de Jehová está cerca, y como despojo violento del Todopoderoso vendrá!” (Joel 1:15). Jehová aconseja a los habitantes de Sión: “Vuelvan a mí con todo su corazón”. Si lo hacen, él “mostrará compasión a su pueblo” y pondrá bien lejos “al norteño”, es decir, la invasión de insectos. No obstante, Jehová dice lo que hará antes de la llegada de su gran día: “Derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne” y “daré portentos presagiosos en los cielos y en la tierra” (Joel 2:12, 18-20, 28-31).
Se desafía a las naciones con este llamamiento: “Batan sus rejas de arado en espadas, y sus podaderas en lanzas”. Se les anima a prepararse para la guerra y reciben la orden de “sub[ir] a la llanura baja de Jehosafat”, donde serán juzgadas y aplastadas. En cambio, de Judá se dice que “hasta tiempo indefinido será habitada” (Joel 3:10, 12, 20).

Respuestas a preguntas bíblicas:

1:15; 2:1, 11, 31; 3:14. ¿Qué es “el día de Jehová”? Es el momento de la ejecución de la sentencia de Jehová contra sus enemigos, que se traduce en destrucción para ellos pero en salvación para los fieles. Un día similar le llegó a la Babilonia antigua en el año 539 antes de nuestra era, cuando fue conquistada por los medos y los persas (Isaías 13:1, 6). Se avecina otro “día de Jehová”, en el que ejecutará su juicio contra “Babilonia la Grande”, el imperio mundial de la religión falsa (Revelación [Apocalipsis] 18:1-4, 21).
2:1-10, 28. ¿Cómo se ha cumplido la profecía respecto a la invasión de insectos? No se hace mención en la Biblia de que la tierra de Canaán haya sufrido ninguna invasión de insectos de la magnitud descrita en el libro de Joel. Por lo tanto, dicho ataque al parecer representa una profecía relativa al año 33 de nuestra era, cuando Jehová empezó a derramar su espíritu sobre los primeros cristianos y estos comenzaron a predicar el mensaje que atormentó a los falsos líderes religiosos (Hechos 2:1, 14-21; 5:27-33). En la actualidad tenemos la oportunidad excepcional de participar en una obra semejante.
2:32. ¿Qué quiere decir ‘invocar el nombre de Jehová’? Significa conocer el nombre de Dios, respetarlo profundamente y confiar en el portador de dicho nombre (Romanos 10:13, 14).
3:14. ¿Qué es “la llanura baja de la decisión”? Se trata de un lugar simbólico donde se lleva a cabo el juicio divino. En los días del rey Jehosafat de Judá, cuyo nombre significa “Jehová Es Juez”, Dios libró a Judá de las naciones vecinas confundiendo a sus fuerzas militares. De ahí que el lugar reciba también el nombre de “la llanura baja de Jehosafat” (Joel 3:2, 12). En nuestros días representa un emplazamiento simbólico en el que las naciones serán exprimidas como uvas en un lagar (Revelación 19:15).

Lecciones para nosotros:

1:13, 14. Arrepentirse de verdad y reconocer a Jehová como el Dios verdadero son acciones esenciales para la salvación.
2:12, 13. El verdadero arrepentimiento es sincero. Implica ‘rasgar el corazón’ en nuestro fuero interno, más bien que realizar manifestaciones externas como la de ‘rasgar las prendas de vestir’.
2:28-32. Solo quien “invoque el nombre de Jehová escapará salvo” en el “día de Jehová, grande e inspirador de temor”. Podemos estar muy agradecidos a Dios por derramar su espíritu sobre toda clase de personas, y porque jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, participen en la obra de profetizar, es decir, hablar de “las cosas magníficas de Dios” (Hechos 2:11). A medida que se acerca el día de Jehová, deberíamos abundar “en actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa” (2 Pedro 3:10-12).
3:4-8, 19. Joel profetizó que las naciones vecinas de Judá tendrían que rendir cuentas por maltratar al pueblo escogido de Dios. En cumplimiento de aquellas palabras proféticas, la ciudad continental de Tiro fue destruida por el rey babilonio Nabucodonosor. Posteriormente, cuando la ciudad insular cayó ante Alejandro Magno, miles de sus soldados y hombres ilustres fueron asesinados, y 30.000 de sus habitantes vendidos como esclavos. Los filisteos recibieron un trato parecido por parte de Alejandro Magno y sus sucesores. Para el siglo IV antes de nuestra era, Edom se había convertido en un yermo desolado (Malaquías 1:3). El desenlace de estas profecías fortalece nuestra fe en que Jehová es Aquel que cumple sus promesas, y nos muestra además cómo tratará a las naciones que persiguen a Sus siervos hoy día.
3:16-21. “El cielo y la tierra ciertamente se mecerán”, y las naciones sufrirán los juicios adversos de Dios. “Pero Jehová será un refugio para su pueblo”, y le concederá vida en condiciones paradisíacas. ¿No deberíamos estar firmemente decididos a permanecer cerca de él a medida que se aproxima su día para ejecutar sentencia contra el mundo inicuo?

“PREPÁRATE PARA ENCONTRARTE CON TU DIOS”

(Amós 1:1–9:15)

Amós es portador de mensajes para las naciones enemigas que rodean a Israel, así como para Judá e Israel. A Siria, Filistea, Tiro, Edom y Moab les aguarda destrucción por la crueldad que manifestaron con el pueblo de Dios, y a los habitantes de Judá les espera lo mismo “debido a que rechazaron la ley de Jehová” (Amós 2:4). ¿Qué le sucederá al reino de diez tribus de Israel? Entre sus pecados se incluyen la opresión codiciosa de los pobres, la inmoralidad y el modo irrespetuoso en que trató a los profetas de Dios. Amós advierte que Jehová “pedir[á] cuentas a los altares de Betel” y “ciertamente derribar[á] la casa de invierno además de la casa de verano” (Amós 3:14, 15).
Aunque han recibido ya varios castigos, los israelitas idólatras siguen siendo tercos. Amós le dice al pueblo: “Prepárate para encontrarte con tu Dios” (Amós 4:12). Para los israelitas, el día de Jehová significará ir “al destierro más allá de Damasco”, es decir, a Asiria (Amós 5:27). Amós tiene que soportar la oposición de un sacerdote de Betel, pero no se deja intimidar. “El fin ha llegado a mi pueblo Israel —le revela Jehová al profeta—. Ya no volveré a excusarlos.” (Amós 8:2.) Ni el Seol ni las cimas de las montañas podrán protegerlos del castigo divino (Amós 9:2, 3). No obstante, hay una promesa de restauración. “Recogeré de vuelta a los cautivos de mi pueblo Israel —dice Jehová—, y ellos realmente edificarán las ciudades desoladas y las habitarán, y plantarán viñas y beberán el vino de ellas, y harán jardines y comerán el fruto de ellos.” (Amós 9:14.)

Respuestas a preguntas bíblicas:

4:1. ¿A quiénes representan las “vacas de Basán”? La elevada meseta de Basán, una región situada al este del mar de Galilea, era conocida por sus excelentes animales de raza, entre los que figuraban las vacas. Los fértiles pastos de la zona contribuían a su crianza. Amós comparó a las mujeres de Samaria amantes del lujo con las vacas de Basán. A fin de satisfacer su amor al lujo, dichas mujeres sin duda presionaban a “sus amos”, o esposos, para que estafaran a los pobres.
4:6. ¿Qué quiere decir la expresión “limpieza de dientes”? Puesto que se usa junto con la expresión “falta de pan”, podría referirse a una época de hambre en la que los dientes se mantendrían limpios por falta de alimento.
5:5. ¿En qué sentido no debía Israel ‘buscar a Betel’? Jeroboán I había instaurado la adoración de becerros en Betel. Desde entonces, aquella ciudad se había convertido en un centro de adoración falsa. Es probable que Guilgal y Beer-seba también fueran centros de adoración apóstata. Para escapar de la calamidad predicha, Israel tenía que dejar de hacer peregrinaciones a estos lugares y comenzar a buscar a Jehová.
7:1. ¿A qué se refiere la expresión “la hierba cortada del rey”? Probablemente se refiera al impuesto exigido por el rey para sufragar el mantenimiento de sus caballos y jinetes. Dicho impuesto debía pagarse “al comienzo de la subida del sembrado tardío”. Después, la gente podía recoger sus cosechas. Pero antes de que lograran hacerlo, se formó un enjambre de langostas que devoró sus cosechas junto con el resto de la vegetación.
8:1, 2. ¿Qué significaba la expresión “una cesta de fruto del verano”? Daba a entender que el día de Jehová estaba cerca. El fruto del verano se recoge hacia el final de la temporada de la siega, es decir, al final del año agrícola. Jehová hizo que Amós viera “una cesta de fruto del verano” para indicar que se acercaba el fin de Israel. Por lo tanto, Dios le dijo a Amós: “El fin ha llegado a mi pueblo Israel. Ya no volveré a excusarlos”.

Lecciones para nosotros:

1:3, 6, 9, 11, 13; 2:1, 4, 6. Respecto al furor que siente hacia Israel, Judá y las seis naciones que las rodean, Jehová asegura: “No lo volveré atrás”. Es imposible escapar a los castigos divinos (Amós 9:2-5).
2:12. No deberíamos desmoralizar a los diligentes precursores, superintendentes viajantes, misioneros o miembros de la familia Betel insistiendo en que dejen su servicio de tiempo completo a fin de llevar una vida supuestamente normal. Al contrario, debemos animarlos a seguir realizando su buena obra.
3:8. Tal como una persona siente miedo cuando oye rugir a un león, Amós se sintió impelido a predicar cuando escuchó que Jehová le decía: “Ve, profetiza a mi pueblo” (Amós 7:15). El temor de Dios debería motivarnos a predicar con celo el mensaje del Reino.
3:13-15; 5:11. Con la ayuda de Jehová, el humilde guarda de ganado Amós pudo “d[ar] testimonio” a personas que eran ricas y por consiguiente se sentían satisfechas de sí mismas. De igual modo, Jehová puede capacitarnos para declarar el mensaje del Reino sin importar lo difícil que sea un territorio.
4:6-11; 5:4, 6, 14. A pesar de que en repetidas ocasiones los israelitas “no volvieron” a Jehová, se les aconsejó: “Busquen a Jehová, y sigan viviendo”. Mientras Jehová continúe permitiendo pacientemente la existencia de este malvado sistema de cosas, debemos instar a las personas a que busquen a Dios.
5:18, 19. “Desea[r] con vehemencia el día de Jehová” sin estar verdaderamente preparado para él es una necedad. La situación del hombre que actúa así se asemeja a la de alguien que consigue huir de un león pero entonces se encuentra con un oso, y después logra escapar del oso pero lo muerde una serpiente. Haríamos bien en “mant[enernos] despiertos” y alerta en sentido espiritual (Lucas 21:36).
7:12-17. Deberíamos ser intrépidos al declarar el mensaje divino.
9:7-10. Ser descendientes de los patriarcas fieles y de los que fueron liberados de Egipto como pueblo escogido de Dios no impidió que los israelitas infieles cayeran en una situación tan desaprobada como la de los cusitas. Lograr la aprobación del Dios imparcial no solo depende de proceder de cierto linaje, sino de ‘temerle y obrar justicia’ (Hechos 10:34, 35).

¿Qué deberíamos hacer?

Se aproxima el día en que se ejecutará el castigo divino contra el mundo de Satanás. Dios ha derramado su espíritu sobre sus siervos fieles, capacitándolos para advertir a la humanidad de la llegada de Su día. ¿No deberíamos participar de lleno en ayudar a que los demás conozcan a Jehová e ‘invoquen su nombre’? (Joel 2:31, 32.)
“Odien lo que es malo —exhorta Amós—, y amen lo que es bueno, y den a la justicia un lugar en la puerta.” (Amós 5:15.) A medida que se acerca el día de Jehová, lo sabio es acercarnos a Dios y mantenernos separados del mundo malvado y de las personas con influencia corruptora que lo caracterizan. Las oportunas lecciones que encontramos en los libros bíblicos de Joel y Amós nos pueden ayudar a lograrlo (Hebreos 4:12).


Al igual que Amós, debemos proclamar intrépidamente el mensaje divino


La Palabra de Jehová es viva

Puntos sobresalientes de los libros de Abdías, Jonás y Miqueas

“LA VISIÓN de Abdías.” (Abdías 1.) Así comienza el libro bíblico que redactó Abdías en el año 607 antes de nuestra era. En estas palabras de introducción aparece el único dato personal que revela el profeta: su nombre. Más de dos siglos antes de que Abdías escribiera su libro, Jonás relata con franqueza las experiencias que vivió en su asignación misional. Entre estos dos siervos de Dios se sitúa la actividad profética de Miqueas, que se extendió por sesenta años (777-717). Todo lo que se limita a decir de su persona es que era de un pueblo llamado Moréset y que la palabra de Jehová le ocurrió “en los días de Jotán, Acaz, Ezequías, reyes de Judá” (Miqueas 1:1). Por los ejemplos que emplea para transmitir su mensaje, parece que Miqueas estaba bastante familiarizado con la vida rural.


Abdías profetizó que Edom sería “cortado hasta tiempo indefinido”


EDOM SERÁ “CORTADO HASTA TIEMPO INDEFINIDO”

(Abdías 1-21)

Abdías le dice a la nación de Edom: “Por la violencia a tu hermano Jacob, vergüenza te cubrirá, y tendrás que ser cortado hasta tiempo indefinido”. Al declarar esta sentencia, el profeta tiene muy presentes los recientes actos violentos que han cometido los edomitas contra los hijos de Jacob, es decir, los israelitas. En el año 607, cuando los babilonios destruyeron Jerusalén, Edom no solo se quedó “parado al lado” sin ayudar a los judíos, sino que se alió con los invasores “extranjeros” (Abdías 10, 11).
A diferencia de Edom, la casa de Jacob será restaurada. Esto es lo que profetiza Abdías: “En el monte Sión es donde resultarán estar los que escapen, y tendrá que llegar a ser algo santo” (Abdías 17).

Respuestas a preguntas bíblicas:

5-8. ¿Por qué habla el profeta de “despojadores violentos” y “vendimiadores” al predecir la destrucción de Edom? Aquí el profeta establece un contraste. Si los ladrones asaltaran Edom de noche, robarían solo lo que se les antojara. Y los vendimiadores seguro que dejarían algo para la rebusca. Pero cuando caiga Edom, “los hombres mismos que [estaban] en pacto” con ellos —sus aliados babilonios— no pararán hasta encontrar y saquear todos sus tesoros (Jeremías 49:9, 10).
10. ¿En qué sentido fue Edom “cortado hasta tiempo indefinido”? Tal como decía la profecía, Edom dejó de existir como nación, con un territorio y gobierno propio. El rey babilonio Nabonido conquistó el país a mediados del siglo VI antes de nuestra era. Dos siglos después, el territorio de Edom estaba ocupado por los nabateos, de modo que los edomitas tuvieron que quedarse en el sur de Judea, en la región del Négueb que llegó a conocerse como Idumea. Después que los romanos destruyeron Jerusalén en el año 70 de nuestra era, la nación edomita desapareció.

Lecciones para nosotros:

3, 4. Los orgullosos edomitas se sentían muy seguros, pues vivían en una zona escarpada con elevadas montañas y profundos desfiladeros que ofrecían una gran ventaja estratégica. Pero se engañaron, porque nadie escapa a la justicia divina.
8, 9, 15. La sabiduría y el poder de los hombres no servirán de protección en “el día de Jehová” (Jeremías 49:7, 22).
12-14. Lo que le ocurrió a Edom debería servir de advertencia a quienes se alegran de las dificultades que padecen los siervos de Dios. Jehová toma muy en serio el maltrato que recibe su pueblo.
17-20. La restauración de los hijos de Jacob que aquí se profetiza comenzó cuando un resto salió de Babilonia y regresó a Jerusalén en el año 537. Puesto que la palabra de Jehová siempre se cumple, podemos confiar plenamente en sus promesas.

“NÍNIVE SERÁ DERRIBADA”

(Jonás 1:1–4:11)

Jehová envía a Jonás a “Nínive la gran ciudad” para proclamar un mensaje de condena, pero el profeta sale huyendo en dirección opuesta. Mediante “un gran viento en el mar” y “un gran pez”, Jehová lo detiene y lo envía por segunda vez a la capital asiria (Jonás 1:2, 4, 17; 3:1, 2).
Jonás entra en Nínive y pronuncia un mensaje contundente: “Solo cuarenta días más, y Nínive será derribada” (Jonás 3:4). El inesperado resultado de su predicación enfurece a Jonás, así que Jehová le enseña una lección de misericordia con “una calabaza vinatera” (Jonás 4:1, 6).

Respuestas a preguntas bíblicas:

3:3. ¿Por qué se dice que el tamaño de Nínive equivalía a una “distancia de tres días de camino”? La antigua ciudad de Nínive era tan grande que tomaba tres días rodearla a pie. Probablemente abarcaba otros asentamientos situados entre Jorsabad, al norte, y Nimrud, al sur. Todos ellos formaban una especie de cuadrado con un perímetro de 100 kilómetros (60 millas).
3:4. ¿Tuvo que aprender Jonás el idioma asirio para predicar a los ninivitas? Puede que Jonás ya supiera dicho idioma o fuera facultado milagrosamente para hablarlo. O tal vez pronunció su breve mensaje en hebreo, y alguien hizo de intérprete. En este caso, es posible que las palabras de Jonás hayan despertado aún más curiosidad.

Lecciones para nosotros:

1:1-3. Si organizáramos nuestras ocupaciones para no participar plenamente en la predicación del Reino y la obra de hacer discípulos, estaríamos actuando como Jonás: estaríamos huyendo, por así decirlo, de una misión divina.
1:1, 2; 3:10. Jehová no trata con misericordia solamente a una nación, raza o grupo. Más bien, “Jehová es bueno para con todos, y sus misericordias están sobre todas sus obras” (Salmo 145:9).
1:17; 2:10. Los tres días y tres noches que pasó Jonás dentro del gran pez prefiguraron la muerte y la resurrección de Jesús (Mateo 12:39, 40; 16:21).
1:17; 2:10; 4:6. Jehová rescató a Jonás del mar embravecido. Posteriormente “asignó una calabaza vinatera, para que subiera sobre Jonás, de modo que llegara a ser sombra sobre su cabeza, para librarlo de su estado calamitoso”. Los siervos de Jehová de la actualidad podemos confiar en que el Dios de bondad inmerecida también nos protegerá y nos salvará (Salmo 13:5; 40:11).
2:1, 2, 9, 10. Jehová escucha las oraciones de sus siervos y presta atención a sus ruegos (Salmo 120:1; 130:1, 2).
3:8, 10. El Dios verdadero “sintió pesar”, es decir, cambió de opinión, y decidió no traer la calamidad que había anunciado. ¿Por qué? Porque los ninivitas “se habían vuelto de su mal camino”. Lo mismo sucede hoy. Para no recibir el castigo divino, la persona que peca debe arrepentirse sinceramente.
4:1-4. Ningún ser humano puede poner límites a la misericordia de Dios. Debemos tener cuidado para nunca criticar los actos de misericordia de Jehová.
4:11. Jehová es paciente y permite que el mensaje del Reino se predique por toda la Tierra porque siente lástima por quienes no saben la diferencia “entre su mano derecha y su izquierda”, como los 120.000 ninivitas. Nosotros también deberíamos sentir compasión por la gente y participar con entusiasmo en la predicación del Reino y en la obra de hacer discípulos (2 Pedro 3:9).


Al igual que Miqueas, nosotros también debemos tener “una actitud de espera” por Jehová


“ENSANCHA TU CALVICIE”

(Miqueas 1:1–7:20)

Miqueas expone los pecados de Israel y Judá, predice la destrucción de sus capitales y promete una restauración. Samaria se convertirá en “un montón de ruinas del campo”. Por su idolatría, Israel y Judá se merecen la “calvicie” —o vergüenza— que van a sufrir. Cuando vayan al cautiverio, su calvicie simbólica aumentará hasta ser “como la del águila” (posiblemente una especie de buitre que apenas tiene unos cuantos pelos en la cabeza). Con todo, Jehová les promete: “Positivamente te reuniré, Jacob” (Miqueas 1:6, 16; 2:12). Por culpa de los caudillos corruptos y los falsos profetas, Jerusalén también “llegará a ser simples montones de ruinas”. Pero Jehová juntará a su pueblo. De “Belén Efrata” saldrá “aquel que ha de llegar a ser gobernante en Israel” (Miqueas 3:12; 4:12; 5:2).
¿Ha sido Jehová injusto con Israel? ¿Les está exigiendo demasiado? No. Lo único que Jehová pide a su pueblo es “ejercer justicia y amar la bondad y ser modesto” al andar con él (Miqueas 6:8). Sin embargo, los contemporáneos de Miqueas se han vuelto tan malos que “el mejor de ellos es como un abrojo, el más recto de ellos es peor que un seto de espinos”, que lastiman a todo el que se les acerca. ¡Qué diferente es Jehová! El profeta exclama: “¿Quién es un Dios como tú[?]”. Jehová volverá a tratar a su pueblo con misericordia y arrojará “a las profundidades del mar todos sus pecados” (Miqueas 7:4, 18, 19).

Respuestas a preguntas bíblicas:

2:12. ¿Cuándo se juntó “a los restantes de Israel”? Esta profecía tuvo su primer cumplimiento en el 537 antes de nuestra era, cuando un resto de judíos salió del exilio en Babilonia y regresó a su tierra. En la actualidad, la profecía se cumple en “el Israel de Dios” (Gálatas 6:16). Desde 1919 se ha juntado a los cristianos ungidos “como rebaño en el aprisco”. Y, especialmente desde 1935, se les ha unido la “gran muchedumbre” de “otras ovejas”. De modo que ahora hay “alboroto de hombres” (Revelación [Apocalipsis] 7:9; Juan 10:16). Todos ellos, unidos, promueven la adoración verdadera.
4:1-4. ¿Qué quiere decir la Biblia cuando asegura que “en la parte final de los días”, Jehová “dictará el fallo entre muchos pueblos, y enderezará los asuntos respecto a poderosas naciones”? Los “muchos pueblos” y las “poderosas naciones” no son países ni instituciones políticas, sino personas de toda nación que han decidido adorar a Jehová. Es en sentido espiritual que él dicta un fallo y endereza los asuntos con ellos.

Lecciones para nosotros:

1:6, 9; 3:12; 5:2. Todas estas profecías se cumplieron sin falta, lo cual demuestra que la palabra de Jehová nunca falla. Los asirios destruyeron Samaria en el 740 antes de nuestra era, mientras aún vivía Miqueas (2 Reyes 17:5, 6). Durante el reinado de Ezequías, los ejércitos asirios llegaron hasta la mismísima Jerusalén (2 Reyes 18:13). Esta ciudad fue arrasada por los babilonios en el 607 (2 Crónicas 36:19). Y el Mesías efectivamente nació en “Belén Efrata” (Mateo 2:3-6).
2:1, 2. Sería muy peligroso afirmar que servimos a Dios cuando en realidad nuestra prioridad son las riquezas y no “el reino y la justicia de Dios” (Mateo 6:33; 1 Timoteo 6:9, 10).
3:1-3, 5. Jehová espera que quienes dirigen a sus siervos actúen con justicia.
3:4. Si queremos que Jehová conteste nuestras oraciones, no podemos pecar deliberadamente ni llevar una doble vida.
3:8. Solo con el espíritu santo y la fortaleza de Jehová podremos llevar a cabo nuestra comisión de predicar las buenas nuevas y proclamar los mensajes de juicio divinos.
5:5. Esta profecía mesiánica asegura que cuando los enemigos del pueblo de Dios lo ataquen, los siervos de Jehová serán dirigidos por “siete pastores” (número que indica plenitud) y “ocho adalides”, es decir, por una cantidad considerable de hombres capacitados.
5:7, 8. Para muchos, los cristianos ungidos son “como rocío de Jehová”, una bendición divina. La razón es que Dios los utiliza para proclamar el mensaje del Reino. Al predicar junto con los ungidos, las “otras ovejas” también contribuyen a reconfortar espiritualmente al prójimo (Juan 10:16). ¡Qué privilegio es participar en una obra que consuela tanto a la gente!
6:3, 4. Imitemos a Jehová Dios y tratemos con bondad y compasión incluso a los que tienen un carácter difícil o están débiles espiritualmente.
7:7. Cuando en este tiempo del fin nos enfrentemos a problemas, no nos desanimemos. Más bien, tengamos la misma “actitud de espera por [nuestro] Dios” que tuvo Miqueas.
7:18, 19. Sigamos el ejemplo de Jehová y estemos dispuestos a perdonar los pecados que se cometen contra nosotros.


Participar en la predicación es un valioso privilegio


Sigamos andando “en el nombre de Jehová”

Aquel que luche contra Dios y su pueblo será “cortado hasta tiempo indefinido” (Abdías 10). No obstante, la ira de Jehová puede aplacarse si hacemos caso de las advertencias divinas y dejamos el “mal camino” (Jonás 3:10). “En la parte final de los días”, es decir, en estos “últimos días”, muchas personas obedientes están afluyendo a la adoración pura, la cual se ha elevado por encima de la religión falsa (Miqueas 4:1; 2 Timoteo 3:1). Por consiguiente, estemos resueltos a andar “en el nombre de Jehová nuestro Dios hasta tiempo indefinido, aun para siempre” (Miqueas 4:5).
¡Qué lecciones tan valiosas contienen los libros de Abdías, Jonás y Miqueas! Su poderoso mensaje sigue tan vivo como cuando se escribió hace más de dos mil quinientos años (Hebreos 4:12).

La Palabra de Jehová es viva

Puntos sobresalientes de los libros de Nahúm, Habacuc y Sofonías

LA POTENCIA mundial asiria ya ha devastado Samaria, la capital de Israel (el reino de diez tribus), y desde hace tiempo constituye una amenaza para Judá (el reino de dos tribus). El profeta Nahúm de Judá tiene un mensaje contra Nínive, la capital de Asiria. Encontramos dicho mensaje en el libro de Nahúm, que el profeta ya había escrito para el año 632 antes de nuestra era.
Después de Asiria surge como potencia mundial el Imperio babilónico, gobernado a veces por reyes caldeos. En otro libro de la Biblia, el del profeta Habacuc (escrito alrededor del 628 antes de nuestra era), se predice cómo utilizaría Jehová a Babilonia como instrumento de castigo y qué le sucedería finalmente a esta potencia.
Hay otro profeta que realiza su labor antes que Nahúm y Habacuc. Se trata de Sofonías. Él también es de Judá y, más de cuarenta años antes de la destrucción de Jerusalén ocurrida en 607 antes de nuestra era, proclama un mensaje tanto de condena como de esperanza para este reino. El libro bíblico de Sofonías también contiene mensajes contra otras naciones.


Las imponentes murallas de Nínive no pudieron evitar que se cumpliera la profecía de Nahúm


“¡AY DE LA CIUDAD DE DERRAMAMIENTO DE SANGRE!”

(Nahúm 1:1–3:19)

Jehová, quien es “tardo para la cólera y grande en poder”, emite una “declaración formal contra Nínive”, ciudad a la que destruirá sin falta. Sin embargo, las personas que se refugian en Dios encontrarán en él “una plaza fuerte en el día de la angustia” (Nahúm 1:1, 3, 7).
Además, Jehová “recogerá [o restituirá] el orgullo de Jacob”. Asiria, como si fuera un león, ha estado “despedazando” a Jacob, pues ha sembrado el terror entre el pueblo de Dios. Sin embargo, Jehová le advierte: “Quemaré en el humo el carro de guerra de [Nínive]. Y una espada devorará a tus propios leoncillos crinados” (Nahúm 2:2, 12, 13). Luego añade: “¡Ay de [ti, Nínive] la ciudad de derramamiento de sangre! [...] Todos los que oigan el informe acerca de ti ciertamente batirán las manos”, es decir, aplaudirán con alegría (Nahúm 3:1, 19).

Respuestas a preguntas bíblicas:

1:9. ¿Cómo se beneficiará Judá cuando Nínive sufra “un exterminio consumado”? Quedará libre para siempre del acoso de Asiria. “La angustia no se levantará una segunda vez.” Como si Nínive ya no existiera, Nahúm anuncia: “¡Mira! Sobre las montañas los pies de uno que trae buenas nuevas, uno que publica la paz. Oh Judá, celebra tus fiestas” (Nahúm 1:15).
2:6. ¿En qué sentido se abrirían “las puertas [...] de los ríos”? Tales puertas fueron los boquetes que se abrieron en las murallas de Nínive por acción de las aguas del río Tigris. En el año 632 antes de nuestra era, las fuerzas conjuntas de los babilonios y los medos sitiaron la ciudad de Nínive, pero esta no se sintió amenazada. Creía que, con sus altas murallas, nadie podría conquistarla. No obstante, las lluvias torrenciales provocaron el desbordamiento del Tigris. Según el historiador Diodoro de Sicilia, el río “inundó parte de la ciudad y derrumbó la muralla a lo largo de [varios kilómetros]”. De este modo, se abrieron “las puertas [...] de los ríos” y, tal como se había predicho, Nínive fue tomada con la misma rapidez con la que el fuego devora el rastrojo seco (Nahúm 1:8-10).
3:4. ¿Por qué se compara a Nínive con una prostituta? Porque esta ciudad engañó a varias naciones, pues les prometió su amistad y ayuda, pero terminó sometiéndolas a su yugo. Por ejemplo, el monarca asirio ayudó al rey Acaz de Judá a hacer frente a una conspiración de Israel y Siria. Sin embargo, después “vino contra él y le causó angustia” (2 Crónicas 28:20).

Lecciones para nosotros:

1:2-6. Jehová se venga de quienes se niegan a darle devoción exclusiva y así se convierten en sus enemigos. Esto nos muestra que Dios exige que sus siervos lo adoremos solo a él (Éxodo 20:5).
1:10. Las imponentes murallas de Nínive, con sus cientos de torres, no pudieron evitar que se cumpliera la sentencia divina contra la ciudad. Hoy día, los enemigos del pueblo de Jehová tampoco podrán impedir que él los castigue (Proverbios 2:22; Daniel 2:44).

‘EL JUSTO SEGUIRÁ VIVIENDO’

(Habacuc 1:1–3:19)

En los primeros dos capítulos del libro de Habacuc aparece un diálogo entre este profeta y Jehová. Angustiado por lo que estaba sucediendo en Judá, Habacuc le pregunta a Dios: “¿Por qué me haces ver lo que es perjudicial, y sigues mirando [nuestro] penoso afán?”. Jehová le responde: “Voy a levantar a los caldeos, la nación amarga e impetuosa”. El profeta se sorprende de que Dios vaya a castigar a Judá valiéndose de quienes “tratan traidoramente” a los demás (Habacuc 1:3, 6, 13). Pero Jehová le asegura que el justo seguirá viviendo y que el enemigo recibirá su merecido. Después del diálogo encontramos cinco ayes, o expresiones de condena, que Jehová pronuncia contra sus enemigos caldeos (Habacuc 2:4).
A continuación, Habacuc implora la misericordia divina mediante una oración en forma de endechas, o lamentos. El profeta alude a las ocasiones en las que Jehová demostró su impresionante poder en el mar Rojo, el desierto, Jericó y otros lugares. También predice el momento en el que Jehová, lleno de cólera, marchará contra las naciones para destruirlas en Armagedón. Su oración concluye así: “Jehová el Señor Soberano es mi energía vital; y él hará mis pies como los de ciervas, y sobre mis lugares altos me hará pisar” (Habacuc 3:1, 19).

Respuestas a preguntas bíblicas:

1:5, 6. ¿Por qué se asombrarían los judíos de que Dios levantara a los caldeos contra Jerusalén? Cuando Habacuc empezó a profetizar, Judá se hallaba bajo el control de Egipto (2 Reyes 23:29, 30, 34). Aunque los caldeos (o babilonios) iban creciendo en poderío, todavía no habían logrado derrotar a los ejércitos del faraón Nekó (Jeremías 46:2). Además, en Jerusalén estaban el templo de Jehová y la sede del gobierno, que había ejercido de forma ininterrumpida la casa de David. Por eso, a los judíos les resultaba inconcebible la “actividad” que Jehová iba a efectuar, a saber, permitir que los caldeos destruyeran Jerusalén. Pero en el año 607 antes de nuestra era, la visión que anunciaba la destrucción de la ciudad a manos de los babilonios “sin falta se realiz[ó]” (Habacuc 2:3).
2:5. ¿Qué representa el “hombre físicamente capacitado” de este versículo, y por qué “no alcanzará su meta”? Dicho hombre representa el Imperio babilónico, que con su pericia militar había conquistado una nación tras otra. Tantas victorias lo habían embriagado, como si de vino se tratara. Sin embargo, no lograría su meta de ‘recoger todas las naciones’ (es decir, controlarlas), pues Jehová lo derrocaría valiéndose de los medos y los persas. En nuestros días, el “hombre físicamente capacitado” constituye un conjunto de potencias políticas. Este hombre, al igual que el de tiempos antiguos, está ebrio de arrogancia y tiene una insaciable sed de conquista. Pero tampoco él alcanzará su objetivo de ‘recoger todas las naciones’. Jehová es el único que conseguirá reunir a la humanidad bajo un solo gobierno: el Reino de Dios (Mateo 6:9, 10).

Lecciones para nosotros:

1:1-4; 1:12–2:1. Habacuc hizo preguntas sinceras, y Jehová le respondió. El Dios verdadero escucha las oraciones de sus siervos fieles.
2:1. Al igual que Habacuc, debemos mantenernos siempre en guardia y activos espiritualmente. También hemos de estar dispuestos a cambiar nuestro punto de vista si se nos “censura” o corrige.
2:3; 3:16. Debemos esperar con fe la venida del día de Jehová, sin perder el sentido de urgencia.
2:4. Para sobrevivir al cercano día del juicio divino, tenemos que aguantar fielmente (Hebreos 10:36-38).
2:6, 7, 9, 12, 15, 19. A los codiciosos, los que buscan ganancias ilícitas, los violentos, los inmorales y los idólatras les aguarda un futuro calamitoso. Debemos evitar a toda costa comportarnos como ellos.
2:11. Si no denunciamos la maldad de este mundo, “una piedra [...] clamará lastimosamente”. Por eso, es importante que prediquemos el mensaje del Reino con valor y tesón.
3:6. Cuando Jehová ejecute su juicio, nada se interpondrá en su camino, ni siquiera las organizaciones humanas que parecen tan perdurables como colinas y montañas.
3:13. Tenemos la seguridad de que Jehová no destruirá de manera indiscriminada a las personas en Armagedón, pues salvará a las que le sirvan fielmente.
3:17-19. Estamos seguros de que, a pesar de sufrir penalidades antes de la guerra de Armagedón o durante esta, Jehová nos dará “energía vital” para que sigamos sirviéndole gozosamente.

“EL DÍA DE JEHOVÁ SE ACERCA”

(Sofonías 1:1–3:20)

El culto a Baal está muy difundido por todo Judá. Mediante Sofonías, Jehová dice: “Extenderé mi mano contra Judá y contra todos los habitantes de Jerusalén”. Después, el profeta advierte: “El día de Jehová se acerca” (Sofonías 1:4, 7, 14). En ese día, Dios ‘ocultará’ únicamente a quienes satisfagan sus normas (Sofonías 2:3).
“¡Ay de [Jerusalén] [...], la ciudad opresiva!” “Manténganse en expectación de mí —es la expresión de Jehová— hasta el día en que me levante al botín, porque mi decisión judicial es reunir naciones, [...] a fin de derramar sobre [ellas] mi denunciación.” Pero Dios promete: “Haré que sean un nombre y una alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando recoja de vuelta a sus cautivos delante de los ojos de ustedes” (Sofonías 3:1, 8, 20).

Respuestas a preguntas bíblicas:

2:13, 14. ¿Qué es la “voz [que seguiría] cantando” en Nínive cuando la ciudad quedara totalmente desolada? Como Nínive iba a convertirse en morada de animales salvajes y aves, la voz que seguiría cantando es la de las aves, aunque posiblemente sea también el sonido del viento al atravesar las ventanas de los edificios en ruinas.
3:9. ¿Qué es el “lenguaje puro”, y cómo lo hablamos? Es la verdad que Dios nos revela mediante su Palabra escrita, de modo que abarca todas las enseñanzas bíblicas. Lo hablamos al aceptar la verdad, al enseñarla correctamente y al vivir de acuerdo con la voluntad divina.

Lecciones para nosotros:

1:8. Parece que en tiempos de Sofonías, algunos judíos buscaban la aceptación de las naciones vecinas llevando “atavío extranjero”. Hoy día sería muy insensato que los cristianos tratáramos de imitar al mundo de esa manera u otras semejantes.
1:12; 3:5, 16. Mediante los profetas, Jehová comunicó a su pueblo sus decisiones judiciales. Lo hizo vez tras vez, a pesar de la actitud de muchos judíos. Tal como las heces (o el sedimento) del vino se asientan en el fondo del barril, ellos se habían asentado en su modo de vida y eran indiferentes al mensaje. En la actualidad, muchas personas demuestran una apatía semejante. Pero el gran día de Jehová está muy cerca. Por lo tanto, no permitamos que la actitud de la gente nos lleve a rendirnos y ‘dejar caer las manos’; más bien, sigamos predicando sin cesar el mensaje del Reino.
2:3. Dios es el único que puede salvarnos del día de su cólera. De ahí que debamos, en primer lugar, ‘buscar a Jehová’ y así conseguir su aprobación. Para buscarlo tenemos que estudiar con atención su Palabra, rogarle que nos guíe y estrechar nuestra relación con él. En segundo lugar, debemos ‘buscar justicia’ llevando una vida moralmente limpia. Por último, hemos de ‘buscar mansedumbre’ cultivando una actitud apacible y sumisa.
2:4-15; 3:1-5. La cristiandad y todas las naciones han oprimido al pueblo de Dios. Por lo tanto, cuando Jehová ejecute su sentencia, les aplicará el mismo castigo que a la antigua Jerusalén y las naciones vecinas (Revelación [Apocalipsis] 16:14, 16; 18:4-8). Nosotros, por nuestra parte, debemos seguir proclamando los juicios divinos sin temor.
3:8, 9. Mientras esperamos el día de Jehová, nos preparamos para sobrevivir. ¿Cómo? Aprendiendo el “lenguaje puro” e ‘invocando el nombre de Dios’ mediante nuestra dedicación a él. Además, todos los cristianos le servimos “hombro a hombro”, unidamente, y le ofrecemos “sacrificio de alabanza” (Hebreos 13:15).

‘El día de Jehová se apresura muchísimo’

El salmista cantó: “Solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar, y él no será” (Salmo 37:10). Cuando reflexionamos en lo que se predijo sobre Nínive en el libro de Nahúm y sobre Babilonia y la Judá apóstata en el libro de Habacuc, no nos queda la menor duda de que las palabras del salmista se cumplirán. Ahora bien, ¿hasta cuándo tendremos que esperar?
“El gran día de Jehová está cerca —señala Sofonías 1:14—. Está cerca, y hay un apresurarse muchísimo de él.” El libro de Sofonías también nos muestra qué debemos hacer para que Jehová nos oculte en ese día y cómo podemos prepararnos para sobrevivir. Ciertamente, “la palabra de Dios es viva, y ejerce poder” (Hebreos 4:12).

[Reconcimiento]

Randy Olson/National Geographic Image Collection



La Palabra de Jehová es viva

Puntos sobresalientes de los libros de Ageo y Zacarías

CORRE el año 520 antes de la era común (a.e.c.). Han pasado dieciséis años desde que los judíos repatriados de Babilonia echaron los cimientos del templo de Jehová en Jerusalén; sin embargo, las obras están estancadas y sobre ellas pesa una prohibición. Jehová levanta al profeta Ageo y, dos meses después, al profeta Zacarías para que comuniquen su palabra.
Ambos profetas persiguen un solo objetivo: animar al pueblo a reemprender la obra de reparación. Su gestión da buenos resultados y el templo queda concluido cinco años más tarde. La predicación de Ageo y Zacarías está recopilada en los libros bíblicos que llevan sus nombres y cuya escritura se finalizó en 520 y 518 a.e.c., respectivamente. Al igual que a estos dos profetas, a nosotros también nos ha encomendado Dios una comisión, la cual debe llevarse a cabo antes de que el actual sistema de cosas llegue a su fin. Esa comisión es predicar el Reino y hacer discípulos. Veamos, pues, de qué manera constituyen estos libros una fuente de ánimo para nosotros.

 ¿Qué objetivo tenían los mensajes de Ageo y Zacarías?


“PONGAN SU CORAZÓN EN SUS CAMINOS”

(Ageo 1:1–2:23)

En un término de ciento doce días, Ageo pronuncia cuatro motivadores mensajes. El primero dice: “‘Pongan su corazón en sus caminos. Suban a la montaña, y tienen que traer madera. Y edifiquen la casa, para que yo me complazca en ella y sea glorificado’, ha dicho Jehová” (Ageo 1:7, 8). El pueblo reacciona favorablemente. El segundo contiene la siguiente promesa de Jehová: “Llenaré de gloria esta casa” (Ageo 2:7).
El tercer mensaje deja claro que el abandono total en que se halla el templo ha hecho que ‘el pueblo y toda la obra de sus manos’ sean inmundos delante de Jehová. No obstante, él les ‘otorgará una bendición’ desde el día que inicien las reparaciones. El cuarto mensaje anuncia que Jehová “aniquilar[á] la fuerza de los reinos de las naciones” y pondrá al gobernador Zorobabel “como anillo de sellar” (Ageo 2:14, 19, 22, 23).

Respuestas a preguntas bíblicas:

1:6. ¿Qué significa la expresión “hay beber, pero no hasta el punto de embriagarse”? Estas palabras sencillamente hacen referencia a la escasez de vino. Como el pueblo carece de la bendición de Jehová, el vino de que dispone es tan poco que no alcanza siquiera para que alguien se emborrache.
2:6, 7, 21, 22. ¿Quién o qué causa el mecimiento, y con qué efecto? Jehová está ‘meciendo todas las naciones’ mediante la predicación mundial del mensaje del Reino. A raíz de esta predicación, “las cosas deseables de todas las naciones” están entrando en su casa y llenándola de gloria. Con el tiempo, “Jehová de los ejércitos” mecerá “los cielos y la tierra y el mar y el suelo seco” destruyendo de una sacudida al entero sistema de cosas malvado de la actualidad (Hebreos 12:26, 27).
2:9. ¿En qué aspectos sería mayor ‘la gloria de la casa posterior que la de la anterior’? Al menos en tres aspectos: su duración, el personaje que allí enseñaría y los que acudirían a ella para adorar a Jehová. Aunque el magnífico templo de Salomón duró cuatrocientos veinte años (1027-607 a.e.c.), la “casa posterior” se mantuvo durante más de quinientos ochenta años, desde su terminación en 515 a.e.c. hasta su destrucción en 70 e.c. Aparte de eso, en esta “casa posterior” enseñó el Mesías, Jesucristo, y a ella afluyeron para adorar a Dios muchísimas más personas que a la anterior (Hechos 2:1-11).

Lecciones para nosotros:

1:2-4. El hecho de que la gente oponga resistencia a nuestra predicación no es motivo para dejar de ‘buscar primero el reino’ y dar preferencia a nuestros propios asuntos (Mateo 6:33).
1:5, 7. Nos conviene ‘poner el corazón en nuestros caminos’, es decir, fijarnos en cómo repercute en nuestra relación con Dios lo que estamos haciendo con nuestra vida.
1:6, 9-11; 2:14-17. Aunque los contemporáneos de Ageo estaban dedicados a atender sus propios intereses, no veían el fruto de sus esfuerzos. Como se habían despreocupado del templo, no contaban con la bendición divina. En nuestro caso, debemos dar prioridad a las cosas espirituales y servir a Dios con toda el alma. Recordemos que sea que tengamos poco o mucho en sentido material, “la bendición de Jehová [...] es lo que enriquece” (Proverbios 10:22).
2:15, 18. Jehová exhortó a los judíos a que desde ese día en adelante ‘pusieran su corazón’, no en la negligencia que habían demostrado en el pasado, sino en la reconstrucción del templo. De la misma manera, nosotros debemos adorar a Jehová mirando siempre hacia adelante.

 ¿En qué sentido deben ser los superintendentes “como una antorcha de fuego”?


‘NO POR PODER, SINO POR MI ESPÍRITU’

(Zacarías 1:1–14:21)

Zacarías da comienzo a su actividad profética exhortando a los judíos a ‘volverse a Jehová’ (Zacarías 1:3). Las ocho visiones que siguen garantizan el apoyo divino a la reconstrucción del templo (véase el recuadro “Las ocho visiones simbólicas de Zacarías”). Las obras se completarán, “no por una fuerza militar, ni por poder, sino por [el] espíritu” de Jehová (Zacarías 4:6). El personaje llamado Brote “ciertamente edificará el templo de Jehová” y “llegar[á] a ser sacerdote sobre su trono” (Zacarías 6:12, 13).
Betel envía una delegación con el fin de consultar a los sacerdotes sobre los ayunos que se celebraban para conmemorar la destrucción de Jerusalén. Jehová dice a Zacarías que las manifestaciones de duelo durante los cuatro ayunos que recordaban dicha calamidad se transformarían en “un alborozo y un regocijo y buenos períodos de fiesta” (Zacarías 7:2, 3; 8:19). Los siguientes dos mensajes incluyen sentencias contra diversas naciones y falsos profetas, profecías mesiánicas y el anuncio de la restauración del pueblo de Dios (Zacarías 9:1; 12:1).

Respuestas a preguntas bíblicas:

2:1. ¿Por qué estaba un hombre midiendo Jerusalén con un cordel? Al parecer, la acción del hombre señalaba la construcción de una muralla protectora alrededor de la ciudad. Pero un ángel le dice que Jerusalén tiene que expandirse y que gozará de la protección de Jehová (Zacarías 2:3-5).
6:11-13. ¿Se convirtió Josué en rey sacerdote al ser coronado sumo sacerdote? No, pues él no descendía de la línea real de David; sin embargo, su coronación sí lo convirtió en figura profética del Mesías (Hebreos 6:20). La profecía sobre el varón llamado Brote se cumple en el Rey Sacerdote celestial Jesucristo (Jeremías 23:5). Tal como Josué ofició de sumo sacerdote en el templo reconstruido a favor de los judíos, así también Jesucristo ocupa el puesto de Sumo Sacerdote en el templo espiritual de Jehová a favor de la adoración pura.
8:1-23. ¿Cuándo se cumplen las diez declaraciones mencionadas en estos versículos? Cada declaración va precedida de la expresión “esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos” —o de una ligera variante de esta— y es la promesa de Dios de que concederá paz a su pueblo. Algunas se cumplieron en el siglo VI a.e.c., y todas ellas, o bien se han cumplido desde 1919, o bien se están cumpliendo ahora mismo.
8:3. ¿Por qué se llamaría a Jerusalén “la ciudad de apego a la verdad”? Antes de su destrucción en 607 a.e.c., Jerusalén era “la ciudad opresiva”, habitada por profetas y sacerdotes corruptos y gente infiel (Sofonías 3:1; Jeremías 6:13; 7:29-34). Pero ahora que el templo había sido reedificado y el pueblo se había comprometido a adorar a Jehová, se hablarían allí las verdades de la adoración pura, y Jerusalén se llamaría “la ciudad de apego a la verdad”.
11:7-14. ¿Qué simbolizó el hecho de que Zacarías rompiera los cayados “Agradabilidad” y “Unión”? Zacarías hace el papel de alguien enviado a “pastorear al rebaño destinado a la matanza”, esto es, las personas dóciles como ovejas explotadas por sus líderes. En su función de pastor, Zacarías prefigura a Jesucristo, el cual fue enviado al pueblo con quien Dios había hecho un pacto y fue rechazado por ellos. La rotura del cayado “Agradabilidad” indicaba que Dios anularía el pacto de la Ley que había hecho con los judíos y que ya no les extendería su favor. Y la rotura del cayado “Unión” significaba la ruptura de los lazos teocráticos de hermandad entre Judá e Israel.
12:11. ¿Qué es el plañido de Hadadrimón en la llanura-valle de Meguidó? El rey Josías de Judá murió en una batalla contra el faraón egipcio Nekó en “la llanura-valle de Meguidó”, y su muerte fue cantada ‘en endechas’ a través de los años (2 Crónicas 35:22-25). “El plañido de Hadadrimón” pudiera hacer referencia al duelo por la muerte de Josías.

Lecciones para nosotros:

1:2-6; 7:11-14. Jehová se vuelve a los arrepentidos que aceptan la reprensión y que se vuelven a él adorándolo sin reservas. Se niega por el contrario a escuchar las peticiones de ayuda de quienes ‘siguen rehusando prestar atención, y siguen presentando un hombro terco y hacen sus oídos demasiado insensibles para oír’.
4:6, 7. Ningún obstáculo fue demasiado grande para que, por el espíritu de Jehová, se reconstruyera el templo. Si tenemos fe en Dios, podremos vencer cualquier problema que se nos presente en nuestro servicio a él (Mateo 17:20).
4:10. Bajo la supervisión de Jehová, Zorobabel y su gente finalizaron las obras del templo en conformidad con Sus elevadas normas. Vivir a la altura de lo que Jehová espera no es demasiado difícil para los humanos imperfectos.
7:8-10; 8:16, 17. Para obtener el favor de Jehová, tenemos que ejercitar la justicia, manifestar bondad amorosa, practicar la misericordia y hablar la verdad.
8:9-13. Jehová nos bendice cuando realizamos su obra con ‘manos fuertes’. Entre sus bendiciones están la paz, la seguridad y el progreso espiritual.
12:6. Los superintendentes del pueblo de Jehová deben ser “como una antorcha de fuego”, es decir, demostrar un celo extraordinario.
13:3. Nuestra lealtad al Dios verdadero y su organización debe estar por encima de la lealtad a cualquier humano, sin importar lo allegado que sea.
13:8, 9. La cantidad de apóstatas a quienes Jehová rechazó fue muy grande: dos tercios de la nación. Solo un tercio sería refinado como por fuego. Hoy día, la cristiandad, que constituye la mayoría de los que afirman ser cristianos, ha sido rechazada por Jehová. Por otro lado, hay un pequeño número —los cristianos ungidos— que ‘ha invocado el nombre de Jehová’ y se ha dejado refinar. Tanto estos como sus compañeros han demostrado que no son testigos de Jehová solo de nombre.
Incitados a actuar con fervor
¿Qué efecto tiene en nosotros la predicación de Ageo y Zacarías? Cuando reflexionamos en el ánimo que sus mensajes infundieron en los judíos para que se ocuparan en la restauración del templo, ¿no nos sentimos incitados a participar con fervor en la obra de predicar el Reino y hacer discípulos?
Zacarías predijo que el Mesías vendría “cabalga[ndo] sobre un asno”, sería traicionado por “treinta piezas de plata” y sería herido, y que “las ovejas del rebaño [serían] esparcidas” (Zacarías 9:9; 11:12; 13:7). Meditar sobre el cumplimiento de tales profecías mesiánicas tiene un poderoso impacto en nuestra fe (Mateo 21:1-9; 26:31, 56; 27:3-10). En efecto, fortalece nuestra confianza en la Palabra de Jehová y en sus dádivas para nuestra salvación (Hebreos 4:12).

[Nota]

Véase La Atalaya del 1 de enero de 1996, págs. 9-22.

[Recuadro de la página 11]

LAS OCHO VISIONES SIMBÓLICAS DE ZACARÍAS

  • 1:8-17. Garantiza la terminación del templo e indica que Jerusalén y otras ciudades de Judá serán bendecidas.
  • 1:18-21. Promete el final de ‘los cuatro cuernos que dispersaron a Judá’, es decir, todos los gobiernos enemigos de la adoración de Jehová.
  • 2:1-13. Indica que Jerusalén se expandirá y que Jehová será para ella “un muro de fuego todo en derredor”, una protección.
  • 3:1-10. Muestra que Satanás está implicado en la oposición a la restauración del templo y que el sumo sacerdote Josué es librado y purificado.
  • 4:1-14. Promete que los obstáculos como montañas serán allanados y que el gobernador Zorobabel acabará el templo.
  • 5:1-4. Pronuncia una maldición contra los malvados que han actuado impunemente.
  • 5:5-11. Predice el fin de la maldad.
  • 6:1-8. Promete la supervisión y protección angélica.


La Palabra de Jehová es viva

Puntos sobresalientes del libro de Malaquías

HACE más de setenta años que se finalizó la reconstrucción del templo de Jerusalén, y la espiritualidad de los judíos está por los suelos. Hasta los sacerdotes se han vuelto corruptos. ¿Quién les abrirá los ojos a su verdadera situación e intentará levantarlos espiritualmente? Jehová le encarga esta tarea al profeta Malaquías.
El libro de Malaquías, el último de las Escrituras Hebreas, declara enérgicas profecías divinas. Si le prestamos atención, estaremos preparados para el “día de Jehová, grande e inspirador de temor”, el día en que el actual sistema de cosas malvado llegará a su fin (Malaquías 4:5).


Malaquías, leal y entusiasta profeta de Dios


LOS SACERDOTES “HAN HECHO QUE MUCHOS TROPIECEN”

(Malaquías 1:1–2:17)

Jehová le dice al pueblo de Israel lo que siente por ellos: “Los he amado”. Pero los sacerdotes han despreciado Su nombre. ¿Cómo lo han hecho? “Al presentar sobre [su] altar pan contaminado” y al ofrecer en sacrificio “un animal cojo o uno enfermo.” (Malaquías 1:2, 6-8.)
Los sacerdotes “han hecho que muchos tropiecen en la ley”. Los pobladores tratan “traidoramente unos con otros”. Algunos se han casado con extranjeras, mientras que otros han traicionado a “la esposa de [su] juventud” (Malaquías 2:8, 10, 11, 14-16).

Respuestas a preguntas bíblicas:

2:2. ¿En qué sentido maldeciría Jehová las bendiciones de los sacerdotes rebeldes? En el sentido de que las bendiciones que ellos pronunciaran terminarían por convertirse en maldiciones.
2:3. Jehová dijo que “esparcir[ía] estiércol” sobre el rostro de los sacerdotes. ¿Qué quiso decir? De acuerdo con la Ley, el estiércol de los animales ofrecidos en sacrificio tenía que quemarse fuera del campamento (Levítico 16:27). Por eso, al decir que les arrojaría estiércol en la cara, Jehová dio a entender que despreciaba aquellos sacrificios y a quienes los ofrecían.
2:13. ¿De quiénes eran las lágrimas que cubrían el altar de Jehová? De las mujeres judías que iban al santuario a llorar sus penas ante Jehová. ¿Qué las hacía sufrir así? Que sus esposos las habían abandonado; se habían divorciado de ellas sin motivos válidos, tal vez para casarse con extranjeras más jóvenes.

Lecciones para nosotros:

1:10. A Jehová no le complacían las ofrendas de los codiciosos sacerdotes, que cobraban hasta por cosas tan simples como cerrar las puertas o encender el altar. Es esencial, pues, que el amor a Dios y al prójimo sea el verdadero motivo de nuestros actos de adoración, incluida nuestra participación en el ministerio cristiano. ¡Jamás lo hagamos por dinero! (Mateo 22:37-39; 2 Corintios 11:7.)
1:14; 2:17. Jehová no soporta la hipocresía.
2:7-9. Quienes reciben el privilegio de enseñar en la congregación deben siempre asegurarse de que lo que enseñan concuerda con la Palabra de Dios, las Santas Escrituras, y con las publicaciones bíblicas que proporciona “el mayordomo fiel” (Lucas 12:42; Santiago 3:11).
2:10, 11. Jehová les pide a sus siervos que tomen en serio el consejo de casarse “solo en el Señor” (1 Corintios 7:39).
2:15, 16. Los cristianos verdaderos deben honrar el pacto que los une a la esposa de su juventud.



‘EL SEÑOR VERDADERO VENDRÁ A SU TEMPLO’

(Malaquías 3:1–4:6)

“Súbitamente vendrá a Su templo el Señor verdadero [Jehová Dios]” acompañado del “mensajero del pacto [Jesucristo]”. Dios ‘se acercará a su pueblo para el juicio’, y él mismo testificará sin vacilar contra todo tipo de malhechores. Además, se escribirá “un libro de recuerdo” para los que temen a Jehová (Malaquías 3:1, 3, 5, 16).
“El día que está ardiendo como el horno” vendrá y devorará a todos los malvados. Pero antes de aquel día, un profeta “tendrá que volver el corazón de padres hacia hijos, y el corazón de hijos hacia padres” (Malaquías 4:1, 5, 6).

Respuestas a preguntas bíblicas:

3:1-3. ¿Cuándo vinieron al templo “el Señor verdadero” y “el mensajero del pacto”, y quién fue enviado delante de ellos? Mediante Jesucristo como su representante, Jehová vino al templo el 10 de nisán del año 33 de nuestra era para limpiarlo. Ese día, Jesús entró al templo y echó a los que compraban y vendían en él (Marcos 11:15). Esto sucedió tres años y medio después de que Jesús fuera ungido para ser rey. Correspondientemente, parece que tres años y medio después de su coronación como rey celestial, Jesús acompañó a Jehová al templo espiritual y halló que el pueblo de Dios necesitaba una limpieza. Allá en el siglo primero, Juan el Bautista fue enviado a preparar a los judíos para la venida de Cristo. En tiempos más recientes, también se envió a un “mensajero” a preparar el camino para la venida de Jehová a su templo espiritual. Este mensajero fue un grupo de estudiantes que, ya desde la década de 1880, se dedicó a implantar muchas verdades bíblicas elementales en el corazón de personas sinceras.
3:10. ¿Es dar el diezmo, es decir, “traer todas las décimas partes”, un símbolo de dedicación completa a Jehová? Aunque la Ley mosaica quedó anulada con la muerte de Jesús y ya no es un requisito entregar la décima parte de todo lo que tenemos, todavía el diezmo tiene un significado simbólico (Efesios 2:15). Pero no representa dedicarnos por completo a Jehová. ¿Por qué? Porque el diezmo se daba año tras año, mientras que la dedicación se hace una sola vez en la vida y se simboliza con el bautismo. A partir de ese momento, todo lo que tenemos le pertenece a Jehová. Pero aun así, él nos deja escoger una porción de ello —un diezmo simbólico— para usarlo en su servicio. Le entregamos a Jehová todo lo que las circunstancias nos permitan y el corazón nos impulse a dar. Nuestras ofrendas incluyen el tiempo, las energías y los recursos que empleamos en la predicación del Reino y en la obra de hacer discípulos. También incluyen asistir a las reuniones, visitar a hermanos enfermos o mayores y apoyar económicamente la adoración verdadera.
4:3. ¿Cómo “pisotearán a los inicuos” los adoradores de Jehová? Los siervos de Dios en la Tierra no “pisotearán a los inicuos” literalmente; es decir, no serán ejecutores del juicio divino. Más bien, la frase da a entender que lo harán en sentido figurado, participando con entusiasmo en la celebración de victoria que seguirá al fin del mundo de Satanás (Salmo 145:20; Revelación [Apocalipsis] 20:1-3).
4:4. ¿Por qué deberíamos “rec[ordar] la ley de Moisés”? Aunque dicha Ley no es obligatoria para el cristiano, contiene “una sombra de las buenas cosas por venir” (Hebreos 10:1). Al prestarle atención, vemos cómo se cumple lo escrito en ella (Lucas 24:44, 45). Además, también contiene “representaciones típicas de las cosas en los cielos”. Por consiguiente, es fundamental estudiarla para comprender las enseñanzas cristianas y cuál debe ser nuestra conducta (Hebreos 9:23).
4:5, 6. ¿A quién representa “Elías el profeta”? La profecía indica que “Elías” haría una obra de restauración: la de preparar el corazón de la gente. En el siglo primero de nuestra era, Jesucristo identificó a Juan el Bautista como “Elías” (Mateo 11:12-14; Marcos 9:11-13). El “Elías” de nuestros tiempos, enviado “antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor”, no es otro que “el esclavo fiel y discreto” (Mateo 24:45). Este grupo de cristianos ungidos también ha estado realizando con empeño una obra de restauración espiritual.

Lecciones para nosotros:

3:10. Si no le damos a Jehová lo mejor, nos perdemos sus bendiciones.
3:14, 15. Por culpa del mal ejemplo de los sacerdotes, los judíos perdieron el aprecio por el servicio a Dios. Quienes ocupan puestos de responsabilidad en la congregación cristiana deben ser ejemplares (1 Pedro 5:1-3).
3:16. Jehová lleva un registro de todos los que le temen y le son fieles, y los protegerá cuando acabe con el mundo malvado de Satanás. Por tanto, jamás permitamos que se debilite nuestra determinación de mantenernos íntegros (Job 27:5).
4:1. En el día de ajuste de cuentas con Jehová, tanto la “raíz” como la “rama mayor” acabarán igual: los niños pequeños recibirán la misma condena que sus padres. En vista de la enorme responsabilidad que recae sobre los padres cristianos, ambos han de hacer un gran esfuerzo por buscar y mantener la aprobación de Dios (1 Corintios 7:14).

Lo que enseñamos debe estar de acuerdo con la Biblia


“Teme al Dios verdadero”

¿A quiénes se salvará en “el día de Jehová, grande e inspirador de temor”? (Malaquías 4:5.) “A ustedes los que están en temor de mi nombre”, dice Jehová. Sobre ellos “el sol de la justicia ciertamente brillará, con curación en sus alas; y realmente saldrán y escarbarán el suelo como becerros engordados” (Malaquías 4:2).
“El sol de la justicia”, Jesucristo, brilla con el favor divino sobre quienes sienten temor reverencial hacia el nombre de Jehová (Juan 8:12). También lleva “curación en sus alas”: curación espiritual en este tiempo, y una curación total en sentido físico, mental y emocional en el nuevo mundo de Dios (Revelación 22:1, 2). Los bendecidos por Dios “escarbarán el suelo como becerros engordados”, lo que significa que expresarán su emoción de manera desbordante. Pues bien, ya que tales bendiciones nos esperan, tomemos a pecho la exhortación del rey Salomón: “Teme al Dios verdadero y guarda sus mandamientos. Porque este es todo el deber del hombre” (Eclesiastés 12:13).


Los siervos de Jehová respetan el pacto que los une en matrimonio


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