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Cuál es el Significado de . Concepto, Definición, Qué es Habito


Definiciones y Conceptos de hábito

Definición de hábito

Del latín "habitus". En general, se entiende por hábito la predisposición a obrar de una determinada manera adquirida por ejercicio. Según la ética aristotélica las virtudes y los vicios son hábitos, correspondiéndole a cada virtud dos vicios, uno por exceso y otro por defecto. Aunque el hábito se adquiere por repetición de una conducta, termina por convertirse en una posesión permanente del individuo que lo ha adquirido, de modo que por él se regula de una manera inmediata su conducta.

Concepto de hábito

En psicología el hábito es cualquier comportamiento repetido regularmente, que requiere de un pequeño o ningún raciocinio y es aprendido, más que innato.cabe mencionar que para que un habito se forme en una persona debe practicarlo durante varias ocasiones asi tanto el cuerpo como la mente se acostumbra a este hecho a lo que el cuerpo va a realizar esto de manera común.
Algunos hábitos (por ejemplo, el emparejar una agujeta constantemente) pueden desperdiciar importantes procesos mentales que bien podrían aprovecharse en tareas más exigentes, pero otros fomentan prejuicios o son perjudiciales (véase vicio).
En la “Ética a Nicómaco”, Aristóteles define los hábitos como aquello en virtud de lo cual nos comportamos bien o mal respecto de las pasiones. El hábito predispone a un sujeto para la realización perfecta de una tarea o actividad. En la medida en que la naturaleza predispone también a un sujeto (puesto que le da inclinaciones) la tradición habla de los hábitos como de segundas naturalezas.
Nadie nace con ellos, se adquieren, no suceden sin ser ocasionados. Cada persona suele moldear continuamente su forma de ser y de actuar, de acuerdo a las influencias que recibe del medio que la rodea; en la casa, en la escuela, en el trabajo, con los amigos, con todo esto vamos construyendo nuestra identidad, estilo de vida, y construimos así nuestro sistema de creencias y valores, el cual define la actitud que tendremos ante la vida y el rol que ocuparemos en la sociedad, mismo que estará presente en toda situación o actividad y puede ser modificado por las exigencias del medio.
Los valores, ideas, sentimientos y experiencias significativas definen los hábitos de cada persona. Por tanto los hábitos se crean, no se obtienen por herencia, se pueden volver necesidades y nos llevan a realizar acciones automatizadas.

Definición de hábito

Se denomina hábito a toda conducta que se repite en el tiempo de modo sistemático. Debe quedar claro que un hábito no es una mera conducta asidua, sino que debe ser de un grado de regularidad que se confunda con la vida del individuo que lo ostenta. Por extensión, suele denominarse hábito al modo de vida de los presbíteros.
Todas las personas tienen arraigados una serie de hábitos que tienen notable influencia en sus vidas, hasta el punto determinar los éxitos y los fracasos en diversas actividades. Es por ello que es de suma importancia fijar la atención en las conductas recurrentes que se han incorporado. Muchas de estas son totalmente inconscientes, por lo que es necesario algún grado de introspección para identificarlas. La mayoría, empero, puede vislumbrarse con facilidad, aunque es difícil tanto incorporar una como eliminarla si es necesario.
Los buenos hábitos son aquellos que encaminan la existencia personal a la consecución de objetivos que mejoran la calidad de vida. Deben determinarse en función de la satisfacción que generen a quien los posea. Así, pueden ponerse de ejemplo el hábito de estar informado, de educarse, de hacer ejercicio, de mantener la higiene, etc.
Por el contrario, los malos hábitos tienen consecuencias negativas para nuestras vidas, siendo fuente de insatisfacciones. Algunos de ellos son notoriamente dañinos y difíciles de eliminar. Pueden ponerse de ejemplo la excesiva ociosidad, el despilfarro de dinero, el fumar, el beber en exceso, etc. A muchas de estas conductas se las llega a llamar vicios.
Para finalizar cabe destacar que la responsabilidad por los hábitos que se tienen puede ser limitada. En efecto muchos de ellos son incorporados en la infancia o en edades tempranas, cuando aún no se tiene una clara idea de sus consecuencias. También puede suceder que tanto los buenos como los malos sean adquiridos por influencia del medio externo, como por ejemplo la familia. Como sea, siempre es importante prestar atención a ellos para usarlos a nuestro favor.

Concepto de hábito

El término hábito acepta varios usos los cuales referirán diversas cuestiones dependiendo del contexto en el cual se lo emplee.
Uno de los usos más extendidos del término es aquel que dice que hábito es un vestido o traje que visten los miembros de una corporación, ya sea militar o religiosa. Por ejemplo, la vestimenta que llevan puesta los sacerdotes y las monjas se conocen como hábitos, de ahí que popularmente se diga, cuando alguien renuncia por algún motivo a la carrera religiosa, que ha dejado o colgado los hábitos.
También, un hábito resulta ser la insignia con la cual se suelen distinguir a algunas órdenes militares y por ende el nombre que reciben cada una de estas.
Por otra parte, a instancias de la geología, se conoce como hábito cristalino al aspecto exterior que presenta un mineral, que en palabras más formales, sería algo así como el aspecto macroscópico que tiene un mineral, que a propósito, dependerá directamente de las condiciones ambientales que persistían mientras el mismo se formó.
En tanto, para la Botánica, el hábito será algo totalmente diferente a lo mencionado, porque en este contexto, un hábito será la forma general que presenta una planta, que dependerá de cuestiones como la duración del tallo, el patrón de ramificación, la textura, el desarrollo, entre otros, pudiendo distinguir entonces entre enredaderas, hierbas, liana, arbusto o árbol.
Otro de los usos altamente extendidos del término dice que hábito refiere al modo especial de conducirse que manifiesta una persona y que es la consecuencia de la repetición de actos iguales o semejantes o bien que están originados por tendencias de tipo instintivas.
Según la Psicología, que se ocupa de su estudio, un hábito es ese comportamiento que se repite y repite en el tiempo y que implica un muy pequeño o ningún raciocinio para ser llevado a cabo.
Hay hábitos que resultan parte de nuestras vidas cotidianas como por ejemplo el ducharnos y lavarnos los dientes antes de irnos a dormir, aunque también existen algunos que pueden resultar ampliamente perjudiciales para la salud porque implican procesos mentales que conllevan a la inflexibilidad conductual. En este caso podemos incluir la dependencia hacia determinadas drogas como ser el alcohol, el tabaco, la cocaína, entre otras, que ciertamente desembocan en el hábito de quien las consume.
Lo más aconsejable para alguien que manifiesta un hábito nocivo es romperlo y esto se conseguirá, ya sea repitiendo el comportamiento hasta que se vuelva por si mismo desagradable, o en su defecto separar al individuo de aquel estímulo que lo induce a una conducta incorrecta o perjudicial.

Definición de hábito

Con origen en el término latino habĭtus, hábito es un concepto con múltiples acepciones. Puede tratarse de la vestimenta o uniforme que un sujeto utiliza de acuerdo a su condición o estado. El uso más frecuente de la noción está vinculado al hábito religioso.
Por ejemplo: “Un sacerdote católico de mi pueblo abandonó los hábitos para casarse con la hija del intendente”, “Padre, ¿dónde está su hábito?”, “Los hábitos de esta congregación son muy bonitos”.
El uso más usual de hábito está asociado a la costumbre o rutina que se adquiere a partir de repetir conductas similares. Estos hábitos también pueden asociarse al instinto y a la herencia: “Tengo el hábito de beber una copa de licor antes de irme a dormir”, “Recuerdo que mi abuelo tenía el hábito de levantarse antes del amanecer para ir a comprar pan recién horneado”, “Te recomiendo dejar ese hábito: no es saludable”.
Además de lo subrayado, y en lo que respecta a su significado de costumbre, podemos subrayar que existen claramente cinco tipos diferentes de hábitos. En primer lugar estarían los llamados físicos que son todos aquellos que se realizan en relación a nuestro organismo. Así podemos hablar de los físicos saludables que tienen como objetivo el apostar por proteger el cuerpo como sería el caso de practicar deporte con frecuencia.
Otro tipo importante de hábito es el afectivo. Bajo dicha denominación se incluyen una serie de acciones que son realizadas por el ser humano de cara a relacionarse con quienes le rodean, con su entorno. Es decir, son los hábitos que se realizan en lo que respecta a la pareja, los amigos, la familia o el trabajo.
Los hábitos sociales son a su vez todos aquellos que se refieren a las distintas costumbres que forman parte intrínseca de un grupo, de una cultura, de una sociedad. En dicha denominación podrían incluirse desde “tradiciones” en el ámbito de la alimentación hasta cuestiones relacionadas con el vestuario o incluso en la forma de comportarse.
Igualmente relevantes son los hábitos morales, todos ellos son los que determinan cual es la manera “correcta” que tiene que tener un individuo para actuar en su vida, qué criterios debe seguir para que sea una persona “buena” y que no vaya en contraposición de la sociedad lo que supondrá asumir una serie de consecuencias.
Y finalmente están los llamados hábitos intelectuales que son aquellos que giran entorno al intelecto, al entendimiento.
Para la psicología, los hábitos son comportamientos que se repiten con una cierta regularidad y que se desarrollan sin que la persona tenga que razonar.
En el ámbito de la geología, un hábito cristalino es la apariencia externa de un mineral. El hábito, por lo tanto, permite describir cómo luce un mineral a nivel macroscópico.
Para la botánica, por su parte, el hábito hace mención a la forma de una especie vegetal, determinada por su tallo, sus ramas y su textura, entre otras características.
Un hábito, por último, es una distinción que identifica a una orden militar y el nombre que éstas perciben.

Concepto de hábito

La palabra hábito, deriva en su etimología del latín “habitus” que significa “tenido”, pues es el participio del verbo tener, “habere” en latín”. Se aplica por un lado a una vestimenta típica, usada siempre, como por ejemplo la de los sacerdotes, de allí el conocido refrán de que el hábito no conforma la figura del monje. Abandonar los hábitos se aplica al caso de quienes se han consagrado como religiosos, y retoman por algún motivo, la vida civil.
En Psicología el hábito es la repetición de conductas que hace un sujeto, que luego le permiten automizarlas, y aunque son conductas en general aprendidas (aunque existe una predisposición innata hacia ellas, o se adquieren por imitación de otras personas del entorno) una vez instaladas, aparecen en el sujeto de modo natural y forman parte de su personalidad.
Los hábitos pueden ser buenos, y en tal caso se presentan como virtudes, por ejemplo: el hábito del estudio, el hábito del aseo personal, el hábito del orden o el hábito de la lectura.
Algunos tienen incidencia no solo a nivel espiritual o cultural, sino físico, como los buenos hábitos alimentarios y los deportivos.
Otros hábitos son considerados socialmente malos y por lo tanto viciosos, como el hábito de robar, el hábito de mentir, de fumar, o el hábito de beber alcohol.
Existen hábitos individuales, como los que hemos mencionado, y otros sociales, que la sociedad trata de imponer a sus miembros para una mejor convivencia: el hábito de saludar, el hábito de la puntualidad o el de respetar las reglas o normas sociales y jurídicas.

Definición de hábitos alimenticios

La repetición de acciones constituye un hábito, pues luego de un tiempo de practicarse se logra ejecutar esas conductas de modo automático, sin planificación previa. Comer bien, sano y natural puede constituirse en un hábito, como también puede serlo comer mal.
Los buenos hábitos alimentarios hacen a su contenido y a su modo. Seleccionar comidas con variados nutrientes, que aporten vitaminas, proteínas, minerales, hidratos de carbono, en la proporción que el cuerpo necesita, requiere al principio un estudio, pero luego de que se conocen cuales son los alimentos que hacen bien al organismo, los elegimos con naturalidad, despreciando los que hacen daño, como la sal, el azúcar, las grasas, las harinas refinadas, o los colorantes artificiales. Consumir abundante agua también forma parte de un hábito alimenticio saludable, al igual que incorporar muchas frutas y verduras frescas, combinando múltiples colores. Se recomienda a los padres formar este hábito desde pequeños, acompañándolos, mostrando que los adultos que comparten la mesa ya lo tienen incorporado. De nada vale por ejemplo, decirle al niño que tome su sopa, si los mayores no lo hacen.
Si por el contrario día a día consumimos los productos mencionados como perjudiciales el hábito será no saludable, y nos costará sacarlos de nuestra dieta, tal como sucede en general en la cultura occidental, que tiene incorporado el hábito de las comidas rápidas, grasosas y poco sustanciosas.
También dijimos que es importante la forma. Acostumbrarnos a comer en familia, masticando bien los alimentos, distribuyéndolos en varias comidas poco abundantes, desayunar más, almorzar poco y cenar aún más frugalmente, enriquecerán nuestros buenos hábitos en esta materia.

Concepto de hábitos de Estudio

Se llaman hábitos de estudio a aquellas conductas que los estudiantes practican regularmente, para incorporar saberes a su estructura cognitiva. Pueden ser buenos o malos, con consecuencias positivas o negativas, respectivamente, en sus resultados.
Se incorporan con la práctica continua, y luego se vuelven naturales. Como buenos hábitos podemos citar: cumplir horarios; establecer una metodología, diagramar el tiempo con que se cuenta; llevar un ritmo constante; mantener el orden en el material; estudiar en un lugar silencioso y cómodo; utilizar técnicas para aprender significativamente, como la de subrayado, cuadros sinópticos y comparativos o mapas conceptuales; repasar; exponer en voz alta lo aprendido; cotejar los apuntes de clase con los textos recomendados; releer si no se entiende; ayudarse con el diccionario para realizar la lectura comprensiva; pautar descansos cortos por cada hora de dedicación; etcétera. Se van formando en forma progresiva, ya que no se puede pretender que un alumno de entre seis y once años aplique técnicas complejas, pero sí que automatice el orden, la prolijidad o el manejo del tiempo. La ayuda del maestro y la familia como guías para la incorporación de estos hábitos es fundamental.
Contar con buenos hábitos de estudio, posibilitarán que una vez que el alumno ya no cuente con la guía permanente de sus docentes, pueda transformarse en alguien capaz de estudiar por sí solo, que es lo que se denomina estudiante con autonomía, además de que esos contenidos se acumulan en su memoria de largo plazo.
Se consideran malos hábitos de estudio: memorizar, tratar de incorporar el contenido a aprender a último momento, tratar de aprender en un lugar con poca luz, desordenado y ruidoso, ser desprolijo, estudiar cansado o con hambre, etcétera.

Definición de hábitos de higiene

El aseo es una virtud, y se adquiere practicándolo en forma cotidiana. Podemos definirlo como la repetición de acciones de limpieza en la persona, atuendos y entorno (casa, animales domésticos con los que se convive, muebles, etcétera) respetando los recursos, o sea sin derrochar agua, ni usando productos que puedan dañar el medio ambiente, con el fin de preservar la salud.
Lavarse las manos con agua y jabón antes de comer, luego de viajar o de salir de compras, o de tocar dinero; bañarse en forma diaria, lavarse los dientes luego de ingerir alimentos, son hábitos de higiene personal, que se adquieren desde la más temprana infancia, en el núcleo familiar y se refuerzan o reeducan en la escuela.
Mantener limpios los utensilios de uso personal y los que se usan en la cocina, las toallas, la ropa de cama, los animales que conviven con nosotros, los sanitarios, complementan este saludable hábito, que no consiste en usar agua en exceso, sino solo la necesaria.
En lugares públicos, y como responsabilidad del Estado, o de sus dueños si son empresas privadas, el cuidado de la higiene es un servicio esencial (por ejemplo en cines, escuelas, hospitales, consultorios) pues puede poner en peligro la salud de la población por ser fuentes importantes de contagio, especialmente en el sector de baños. Proveer de agua potable es un servicio esencial que el Estado debe cumplir.
También se habla de higiene mental, cuando el individuo se libera de pensamientos negativos, y puede mantener un equilibrio psicológico frente al stress que pueden provocar las situaciones cotidianas.

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