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Puntos Sobresalientes de Tito, Filemón, Hebreos y Santiago


Puntos Sobresalientes de la Lectura de la Biblia: Tito, Filemón, Hebreos y Santiago

Puntos sobresalientes de la lectura de la Biblia: Tito, Filemón, Hebreos y Santiago


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PUNTOS SOBRESALIENTES DEL LIBRO DE: Tito, Filemón, Hebreos y Santiago


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Tito


Tito

*** si págs. 239-241 Libro bíblico número 56: Tito ***

Libro bíblico número 56: Tito
Escritor: Pablo
Dónde se escribió: Macedonia (?)
Cuándo se completó: c. 61–64 E.C.
“PABLO, esclavo de Dios y apóstol de Jesucristo [...] a Tito, un hijo genuino según una fe de la que participamos en común.” (Tito 1:1, 4.) Así comienza la carta que Pablo dirigió a Tito, su colaborador y compañero de largo tiempo a quien había dejado en la isla de Creta para organizar mejor las congregaciones. Tito tenía una tarea grande ante sí. Aquella isla —de la cual se decía que había sido la antigua morada del “padre de los dioses y los hombres”— había sido la fuente del dicho: “cretar a un cretense”, que quería decir: “burlar a un bribón”. La falsedad de aquellos isleños era proverbial, de modo que Pablo hasta citó a un profeta de ellos que había dicho: “Los cretenses siempre son mentirosos, bestias salvajes perjudiciales, glotones desocupados” (1:12). A los cretenses de los días de Pablo también se les ha descrito así: “El carácter de la gente era inconstante, insincero y pendenciero; era gente entregada a la codicia, el libertinaje, la falsedad y la borrachera, a un grado fuera de lo común; y parece que los judíos que se habían establecido entre ellos habían excedido a los nativos en inmoralidad”. En aquel ambiente habían surgido las congregaciones de Creta; por eso era especialmente necesario que los creyentes ‘repudiaran la impiedad y los deseos mundanos y vivieran con buen juicio y justicia y devoción piadosa’, como exhortó Pablo (2:12).
2 El libro de Tito dice muy poco sobre la asociación que hubo entre Pablo y Tito. Con todo, se puede reunir mucha información de las referencias a Tito que hay en las demás cartas de Pablo. Tito, que era griego, acompañó muchas veces a Pablo, y por lo menos en una ocasión subió a Jerusalén con él. (Gál. 2:1-5.) Pablo lo llama “partícipe conmigo y colaborador”. Después que Pablo escribió su primera carta a los corintios desde Éfeso, envió a Tito a Corinto. Mientras estuvo allí, Tito trabajó con relación a la colecta que se hizo para los hermanos de Jerusalén, y más tarde volvió por dirección de Pablo para completar aquella colecta. Fue en el viaje de regreso a Corinto, después de haberse reunido con Pablo en Macedonia, cuando se utilizó a Tito para llevar la segunda carta de Pablo a los corintios. (2 Cor. 8:16-24; 2:13; 7:5-7.)
3 Una vez que a Pablo se le puso en libertad de su primer aprisionamiento en Roma, durante los últimos años de su ministerio se asoció de nuevo con Timoteo y Tito. Parece que esto incluyó su servicio en Creta, Grecia y Macedonia. Finalmente se relata que Pablo fue a Nicópolis, al noroeste de Grecia, y parece que allí se le arrestó y de allí se le llevó a Roma para su aprisionamiento final y ejecución. En su visita a Creta, Pablo había dejado a Tito allí para que ‘corrigiera las cosas defectuosas e hiciera nombramientos de ancianos en ciudad tras ciudad’, según sus instrucciones. Parece que Pablo escribió la carta poco después de haber dejado a Tito en Creta, y muy probablemente desde Macedonia. (Tito 1:5; 3:12; 1 Tim. 1:3; 2 Tim. 4:13, 20.) Parece que la carta tuvo un propósito similar al de la primera carta a Timoteo, a saber: animar al colaborador de Pablo y darle apoyo autoritativo en sus deberes.
4 Pablo tiene que haber escrito la carta en algún tiempo entre su primer y su segundo aprisionamientos en Roma, o alrededor de 61 a 64 E.C. El peso de las pruebas a favor de la autenticidad de la carta a Tito es igual al de las cartas contemporáneas a Timoteo; a estos tres libros bíblicos se les suele llamar las “cartas pastorales” de Pablo. Su estilo de escritura es similar. Tanto Ireneo como Orígenes citan de Tito, y muchas otras autoridades antiguas también testifican de la canonicidad del libro. Este se halla en los manuscritos Sinaítico y Alejandrino. En la Biblioteca John Rylands hay un fragmento de papiro, P32 —que es la hoja de un códice de alrededor del siglo III E.C.—, que contiene los pasajes de Tito 1:11-15 y 2:3-8. No hay duda de que el libro es parte auténtica de las Escrituras inspiradas.

CONTENIDO DE TITO

5 Los superintendentes deben exhortar mediante enseñanza saludable (1:1-16). Después de un afectuoso saludo, Pablo explica cómo califican los superintendentes. Se recalca que el superintendente debe estar “libre de acusación”, ser amador del bien, justo, leal, un hombre “que se adhiera firmemente a la fiel palabra en lo que toca a su arte de enseñar, para que pueda exhortar por la enseñanza que es saludable y también censurar a los que contradicen”. Esto es necesario en vista de los “engañadores de la mente” que hasta están subvirtiendo casas enteras por causa de la ganancia falta de honradez. Por eso Tito tiene que ‘seguir censurándolos con severidad, para que estén saludables en la fe y no presten atención a las fábulas judaicas’. Los contaminados quizás declaren públicamente que conocen a Dios, pero por sus obras de desobediencia lo repudian (1:6-10, 13, 14).
6 Vivir con juicio sano, justicia y devoción piadosa (2:1–3:15). Los hombres de edad y las mujeres de edad deben ser serios y reverentes. Las mujeres jóvenes deben amar a sus esposos y a sus hijos y sujetarse a sus esposos “para que no se hable injuriosamente de la palabra de Dios”. Los hombres de menos edad deben ser ejemplares en obras excelentes y habla saludable. Los esclavos en sujeción deben desplegar “buena fidelidad a plenitud”. La bondad inmerecida de Dios que lleva a la salvación se ha manifestado, y estimula juicio sano, justicia y devoción piadosa en aquellos a quienes Dios ha limpiado mediante Cristo Jesús para que sean “un pueblo peculiarmente suyo, celoso de obras excelentes” (2:5, 10, 14).
7 Pablo hace resaltar que es preciso estar en sujeción y ser obedientes a los gobiernos y ‘desplegar toda apacibilidad para con todos los hombres’. Pablo y sus compañeros cristianos en un tiempo eran tan malos como otros hombres. Se les ha salvado por espíritu santo y han llegado a ser herederos de una esperanza de vida eterna, no por alguna obra de ellos, sino por la bondad, el amor y la misericordia de Dios. Por eso los que creen a Dios deben ‘tener la mente puesta en mantener obras excelentes’. Deben evitar cuestiones necias y contienda acerca de la Ley, y en cuanto al hombre que promueve una secta, han de rechazarlo después de una primera y una segunda admonición. Pablo pide a Tito que venga a verlo en Nicópolis y, tras dar otras instrucciones misionales, recalca de nuevo la importancia de las obras excelentes para no ser infructíferos (3:2, 7, 8).

POR QUÉ ES PROVECHOSO

8 Los cristianos cretenses vivían en un ambiente de mentiras, corrupción y avaricia. ¿Deberían simplemente dejarse llevar por los demás?, ¿o deberían tomar medidas claras para separarse completamente a fin de servir como un pueblo que había sido santificado a Jehová Dios? Al señalar mediante Tito que los cretenses deberían ‘tener la mente puesta en mantener obras excelentes’, Pablo dijo: “Estas cosas son excelentes y provechosas a los hombres”. También es ‘excelente y provechoso’ hoy día —en un mundo que se ha sumido en un lodazal de falsedad y prácticas faltas de honradez— que los verdaderos cristianos “aprendan a mantener obras excelentes” y sean fructíferos al servir a Dios (3:8, 14). La condenación que expresó Pablo por la inmoralidad y la iniquidad que amenazaban a las congregaciones de Creta sirve de advertencia para nosotros ahora, cuando ‘la bondad inmerecida de Dios nos instruye a repudiar la impiedad y los deseos mundanos y a vivir con buen juicio y justicia y devoción piadosa en medio de este sistema de cosas’. Los cristianos deben también estar “listos para toda buena obra” al ser obedientes a los gobiernos, y así mantener una buena conciencia (2:11, 12; 3:1).
9 Tito 1:5-9 complementa 1 Timoteo 3:2-7 cuando muestra lo que el espíritu santo requiere de los superintendentes. Esto recalca que el superintendente ha de ‘adherirse firmemente a la fiel palabra’ y ser maestro en la congregación. ¡Cuán necesario es esto para ayudar a todos a alcanzar la madurez! De hecho, varias veces en la carta a Tito se destaca lo necesaria que es la enseñanza correcta. Pablo exhorta a Tito a ‘seguir hablando las cosas que son apropiadas para la enseñanza saludable’. Las mujeres de edad deben ser “maestras de lo que es bueno”, y los esclavos deben ‘adornar la enseñanza de su Salvador, Dios, en todas las cosas’. (Tito 1:9; 2:1, 3, 10.) Al hacer hincapié en que Tito como superintendente sea firme y denodado en su enseñanza, Pablo dice: “Sigue hablando estas cosas y exhortando y censurando con plena autoridad para mandar”. Y en el caso de los que desobedecen, dice: “Sigue censurándolos con severidad, para que estén saludables en la fe”. Así que la carta de Pablo a Tito es especialmente “provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia”. (Tito 2:15; 1:13; 2 Tim. 3:16.)
10 La carta a Tito aviva nuestro aprecio por la bondad inmerecida de Dios y nos anima a volvernos de la impiedad del mundo, ‘mientras aguardamos la feliz esperanza y la gloriosa manifestación del gran Dios y de nuestro Salvador, Cristo Jesús’. Al hacer esto, los que han sido declarados justos mediante Cristo Jesús pueden llegar a ser “herederos según una esperanza de vida eterna” en el Reino de Dios. (Tito 2:13; 3:7.)

*** it-2 págs. 1138-1139 Tito, Carta a ***

TITO, CARTA A

Carta que escribió Pablo a su colaborador Tito, a quien había dejado atrás en Creta para que ‘corrigiera las cosas defectuosas e hiciera nombramientos de ancianos’ en las diversas congregaciones del lugar. (Tit 1:1, 4, 5.) Todos los catálogos antiguos más importantes de las Escrituras Griegas Cristianas dan fe de la autenticidad de la carta, empezando con el Fragmento de Muratori (siglo II E.C.).
Cuándo y dónde se escribió. Puesto que no existe ningún registro de que Pablo predicase en la isla de Creta antes de su primera reclusión en Roma, debió haber estado allí con Tito entre su liberación y su última reclusión. Por consiguiente, puede que haya escrito la carta aproximadamente entre los años 61 y 64 E.C., y que la haya enviado desde Macedonia, donde es posible que también escribiera, alrededor de ese mismo tiempo, la primera carta a Timoteo. (1Ti 1:3.)
Propósito de la carta. La carta serviría de guía a Tito y le daría apoyo apostólico para desempeñar sus deberes con relación a las congregaciones cretenses. Su comisión no era fácil, puesto que tenía que contender con personas rebeldes. Pablo escribió: “Porque hay muchos hombres ingobernables, habladores sin provecho y engañadores de la mente, especialmente esos hombres que se adhieren a la circuncisión. Hay que cerrar la boca a estos, puesto que estos mismos hombres siguen subvirtiendo casas enteras, enseñando cosas que no deben por causa de la ganancia falta de honradez”. (Tit 1:10, 11.) También eran comunes entre los cretenses la mentira, la glotonería y la pereza, y al parecer algunos de los cristianos reflejaban estos malos hábitos. Por esta razón, Tito tenía que censurarlos con severidad, mostrar lo que se requería de los cristianos —tanto si eran jóvenes como viejos, hombres o mujeres, esclavos o libres—, y ser para ellos un ejemplo en obras excelentes y enseñanza sana. (Tit 1:12–3:2.)
[Recuadro en la página 1138]

PUNTOS SOBRESALIENTES DE TITO

Consejo a un anciano sobre cómo tratar algunas situaciones en una asignación especialmente difícil
Escrita por el apóstol Pablo, al parecer después de su primer encarcelamiento en Roma
Nombramiento de superintendentes y modo de tratar problemas graves
Tito recibe el mandato de corregir las cosas defectuosas y nombrar superintendentes en las diversas ciudades de Creta (1:5)
Para que un hombre sea nombrado superintendente, debe estar libre de acusación, ser un ejemplo tanto en su vida personal como familiar; ha de ser hospitalario, equilibrado y ejercer autodominio; debe enseñar la verdad correctamente para poder exhortar y censurar a los que contradicen (1:6-9)
Ha de hacerse callar a los hombres ingobernables de las congregaciones, en especial a los que se adhieren a la circuncisión, que han subvertido casas enteras; se les debe censurar con severidad para que todos estén saludables en la fe (1:10-16)
Han de evitarse las cuestiones necias, genealogías y discusiones acerca de la Ley, y rechazar a quien promueva una secta después de haberle amonestado dos veces (3:9-11)
Consejo sano para todos los cristianos
Se anima a los hombres de edad a que sean ejemplos de moderación, seriedad, juicio sano, fe, amor y aguante (2:1, 2)
De igual manera, se insta a las mujeres de edad a ser ejemplares; han de ser maestras de lo que es bueno, a fin de ayudar a las más jóvenes a tener el punto de vista apropiado acerca de sus deberes como esposas y madres, para que no causen oprobio a la palabra de Dios (2:3-5)
Se exhorta a los hombres más jóvenes a que sean de juicio sano (2:6-8)
Los esclavos deben estar en sujeción a sus dueños de una manera que adorne la enseñanza de Dios (2:9, 10)
La bondad inmerecida de Dios debería mover a los cristianos a repudiar la impiedad y a vivir con buen juicio en este sistema de cosas mientras aguardan con paciencia la gloriosa manifestación de Dios y de Jesucristo (2:11-15)
Estén en sujeción a los gobernantes, eviten ser belicosos; por el contrario, háganse razonables y apacibles (3:1, 2)
También Pablo y sus compañeros cristianos practicaron la maldad en un tiempo; pero se les salvó gracias a la bondad inmerecida de Dios, y ahora tienen la esperanza segura de vida eterna; se han de poner continuamente de relieve estos hechos con objeto de animar a los creyentes a tener la mente puesta en las obras excelentes (3:3-8)

*** w91 15/2 pág. 22 ¡Manténgase saludable en la fe! ***

¡Manténgase saludable en la fe!

Puntos sobresalientes de Tito

LAS congregaciones cristianas de la isla de Creta, en el Mediterráneo, necesitaban ayuda espiritual. ¿Quién podría ayudarlas? Pues, ¡Tito, colaborador del apóstol Pablo! Era valeroso, capacitado para enseñar, celoso de obras excelentes y saludable en la fe.
Pablo visitó Creta entre las dos ocasiones en que estuvo en prisión en Roma. Dejó a Tito en la isla para que corrigiera ciertos asuntos y nombrara ancianos de congregación. Además, Tito tendría que censurar a los falsos maestros y dar ejemplo excelente. Todo esto se revela en la carta de Pablo a Tito, enviada quizás desde Macedonia entre 61 y 64 E.C. El aplicar el consejo del apóstol puede ayudar a los superintendentes y a sus compañeros de creencia de hoy día a ser valerosos, celosos y saludables en sentido espiritual.

¿Qué se requiere de los superintendentes?

Era necesario nombrar superintendentes y tratar algunos problemas serios (1:1-16). Para que un hombre fuera nombrado superintendente tenía que estar libre de acusación, ser ejemplar personalmente y en su vida familiar, ser hospitalario, equilibrado y una persona que manifestara autodominio. Tenía que enseñar la verdad, y exhortar y censurar a los que contradecían la verdad. Tenía que ser valeroso, porque había que imponer silencio a los ingobernables en las congregaciones. Esto era cierto especialmente respecto a los que se adherían a la circuncisión, pues habían subvertido a familias enteras. Para que las congregaciones se mantuvieran saludables en sentido espiritual, sería necesario censurar con severidad. En la actualidad los superintendentes cristianos también deben armarse de valor para censurar y exhortar, con miras a edificar a la congregación.

Ponga en práctica la enseñanza saludable

Tito tenía que impartir enseñanza saludable en sentido espiritual (2:1-15). Los hombres de edad deberían ser ejemplares en la moderación, la seriedad, el juicio sano, la fe, el amor y el aguante. Las mujeres de edad habían de ser “reverentes en su comportamiento”. Como “maestras de lo que es bueno”, podían ayudar a las mujeres jóvenes a tener el punto de vista correcto sobre sus responsabilidades de esposas y madres. Los hombres de menos edad habían de ser de juicio sano, y los esclavos deberían sujetarse a sus dueños de tal manera que adornaran la enseñanza de Dios. Todos los cristianos tenían que repudiar la impiedad y vivir con buen juicio en el sistema de cosas actual mientras aguardaban la gloriosa manifestación de Dios y de Jesucristo, “que se dio a sí mismo por nosotros para librarnos de toda clase de desafuero y limpiar para sí un pueblo peculiarmente suyo, celoso de obras excelentes”. Por aplicar este consejo saludable, que nosotros también ‘adornemos la enseñanza de Dios’.
Pablo cierra su carta con consejo que promueve la salud espiritual (3:1-15). Se debe mostrar sumisión apropiada a los gobernantes y cultivar la cualidad de ser razonables. Los cristianos tienen la esperanza de vida eterna, y había que recalcar las palabras de Pablo para animarlos a mantener la mente puesta en las obras excelentes. Tenían que evitar las cuestiones necias y las peleas acerca de la Ley, y había que rechazar al que promoviera una secta después de habérsele amonestado por segunda vez. A medida que los ancianos apliquen este consejo hoy día, tanto ellos como sus compañeros de creencia se mantendrán saludables en la fe.

[Recuadro/Ilustración en la página 22]

No esclavizados al vino: Aunque las mujeres no deben enseñar a los hombres en la congregación, las hermanas de edad pueden instruir en privado a las mujeres jóvenes. Pero para ser eficientes al respecto, las mujeres de edad deben prestar atención a estas palabras de Pablo: “Que las mujeres de edad sean reverentes en su comportamiento, no calumniadoras, ni esclavizadas a mucho vino, maestras de lo que es bueno”. (Tito 2:1-5; 1 Timoteo 2:11-14.) Debido a que se preocupan por los efectos que causan las bebidas alcohólicas, los superintendentes, los siervos ministeriales y las mujeres de edad deben ser moderados, no dados a mucho vino. (1 Timoteo 3:2, 3, 8, 11.) Todo cristiano debe evitar la borrachera y abstenerse de las bebidas alcohólicas mientras desempeña “la obra santa” de predicar las buenas nuevas. (Romanos 15:16; Proverbios 23:20, 21.)

*** w08 15/10 págs. 30-31 Puntos sobresalientes de las cartas a Tito, Filemón y los Hebreos ***

MANTÉNGANSE ESPIRITUALMENTE SALUDABLES

(Tito 1:1–3:15)
Después de dar a Tito orientación sobre cómo hacer “nombramientos de ancianos en ciudad tras ciudad”, Pablo le aconseja que siga “censur[ando] [a los ingobernables] con severidad, para que estén saludables en la fe”. Además, exhorta a las congregaciones de Creta “a repudiar la impiedad [...] y a vivir con buen juicio” (Tito 1:5, 10-13; 2:12).
Pablo ofrece a los hermanos cretenses más consejos para que se mantengan espiritualmente saludables y le dice a Tito que “evit[e] cuestiones necias [...] y peleas acerca de la Ley” (Tito 3:9).

Respuestas a preguntas bíblicas:

1:15. ¿Cómo pueden “todas las cosas” ser “limpias a los limpios”, pero no serlo “a los contaminados y sin fe”? Para saberlo, hay que entender lo que Pablo quiso decir con la expresión “todas las cosas”. No se refería a cosas que se condenan directamente en la Palabra escrita de Dios, sino a asuntos sobre los que —según las Escrituras— cada cristiano puede tomar su propia decisión. Tales cosas son limpias para los que piensan en armonía con las normas de Dios, pero no lo son para las personas que tienen una forma de pensar distorsionada y una conciencia contaminada.
3:5. ¿Cómo se ‘salva a los cristianos ungidos mediante un baño’ y se les ‘hace nuevos por espíritu santo’? Se les ‘salva mediante un baño’ en el sentido de que Dios los ha bañado, o limpiado, con la sangre de Jesús aplicándoles los méritos de su sacrificio redentor. Y se les ‘hace nuevos por espíritu santo’ porque, como hijos de Dios engendrados por espíritu, han llegado a ser “una nueva creación” (2 Cor. 5:17).

Lecciones para nosotros:

1:10-13; 2:15. Los superintendentes cristianos tienen que corregir con valor los defectos, o males, que haya en la congregación.
2:3-5. Las cristianas maduras de hoy, al igual que las del siglo primero, deben ser “reverentes en su comportamiento, no calumniadoras, ni esclavizadas a mucho vino, maestras de lo que es bueno”. Así, los consejos que den en privado a “las mujeres jóvenes” de la congregación tendrán más peso.
3:8, 14. Tener “la mente puesta en [...] obras excelentes” es provechoso porque nos ayuda a ser productivos en el servicio a Dios y a permanecer separados del mundo malvado.


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Filemón


Filemón

*** si págs. 241-243 Libro bíblico número 57: Filemón ***

Libro bíblico número 57: Filemón
Escritor: Pablo
Dónde se escribió: Roma
Cuándo se completó: c. 60–61 E.C.
ESTA carta sumamente prudente y amorosa de Pablo es de gran interés para los cristianos hoy. No solo es la epístola más breve que se ha conservado de la mano del “apóstol a las naciones”, sino que en toda la Biblia solo Segunda y Tercera de Juan contienen menos información. Además, es la única carta “particular” de Pablo, en el sentido de que no fue dirigida oficialmente a una congregación ni a un superintendente responsable, sino a una persona particular, y trató únicamente con el problema específico que Pablo quería considerar con aquel hermano cristiano, Filemón, quien patentemente era acaudalado y vivía en la ciudad frigia de Colosas, en el mismo corazón de Asia Menor. (Rom. 11:13.)
2 El propósito de la carta se revela claramente: Durante su primer aprisionamiento en Roma (59-61 E.C.), Pablo tuvo gran libertad para predicar el Reino de Dios. Entre los que escucharon su predicación estuvo Onésimo, un esclavo que había huido de la casa de Filemón, amigo de Pablo. El resultado de esto fue que Onésimo se hizo cristiano, y Pablo decidió, con el consentimiento de Onésimo, enviarlo de vuelta a Filemón. En aquel tiempo, también, Pablo escribió cartas a las congregaciones de Éfeso y Colosas. En estas dos cartas dio buen consejo a esclavos y amos cristianos sobre cómo conducirse debidamente en aquella relación. (Efe. 6:5-9; Col. 3:22–4:1.) Sin embargo, además de aquel consejo, Pablo escribió a Filemón una carta en la cual hizo una petición personal en favor de Onésimo. Pablo escribió la carta de su propia mano... algo que no acostumbraba hacer. (File. 19.) Ese toque personal contribuyó mucho peso a su petición.
3 Es muy probable que la carta se escribiera alrededor de 60-61 E.C., pues parece que Pablo ya había predicado en Roma por suficiente tiempo como para haber hecho conversos. Además, porque expresa la esperanza —en el versículo 22— de que se le ponga en libertad, podemos concluir que él escribió la carta después de haber estado confinado por algún tiempo. Parece que estas tres cartas —la de Filemón y las que irían a las congregaciones de Éfeso y Colosas— fueron enviadas con Tíquico y Onésimo. (Efe. 6:21, 22; Col. 4:7-9.)
4 El primer versículo muestra claramente que Pablo fue el escritor de Filemón, pues allí se identifica por su nombre. Orígenes y Tertuliano reconocieron a Pablo como el escritor. La autenticidad del escrito tiene también el apoyo de que el libro aparezca, junto con otras epístolas de Pablo, en el Fragmento Muratoriano, del siglo II E.C.

CONTENIDO DE FILEMÓN

5 Onésimo enviado de vuelta a su amo “como más que esclavo” (vv. 1-25). Pablo envía afectuosos saludos a Filemón, a Apfia “nuestra hermana”, a Arquipo “nuestro compañero de armas” y a la congregación que está en la casa de Filemón. Encomia a Filemón (cuyo nombre significa “Amoroso”) por el amor y la fe que tiene para con el Señor Jesús y los santos. Informes sobre el amor de Filemón han alegrado y consolado mucho a Pablo. El apóstol, hombre de edad y prisionero, ahora escribe con gran franqueza de expresión respecto a su “hijo” Onésimo, para quien llegó a ser “padre” mientras estaba confinado. Antes Onésimo (cuyo nombre significa “Provechoso”) le había sido inútil a Filemón, pero ahora es útil tanto a Filemón como a Pablo (vv. 2, 10).
6 El apóstol quisiera retener a Onésimo para que le ministrara en prisión, pero no haría eso sin el consentimiento de Filemón. Así que lo envía de vuelta a él, “ya no como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado”. Pablo le pide que reciba amablemente a Onésimo, como recibiría a Pablo mismo. Si Onésimo ha cometido alguna injusticia contra Filemón, que este lo cargue a la cuenta de Pablo, pues, dice Pablo a Filemón: “Hasta tú mismo te me debes” (vv. 16, 19). Pablo espera que pronto se le ponga en libertad y que pueda visitar a Filemón, y concluye con saludos.

POR QUÉ ES PROVECHOSO

7 Como lo muestra esta carta, Pablo no estaba predicando algún “evangelio social” con el cual tratara de erradicar el sistema de cosas existente y sus instituciones, como la esclavitud. No puso arbitrariamente en libertad ni siquiera a los esclavos cristianos; más bien, envió al esclavo fugitivo Onésimo en un viaje de más de 1.400 kilómetros (900 millas) desde Roma hasta Colosas, directamente de vuelta a su amo Filemón. Así Pablo se adhirió a su elevada posición de apóstol al atenerse estrictamente a su comisión divina de ‘predicar el reino de Dios y enseñar las cosas respecto al Señor Jesucristo’. (Hech. 28:31; File. 8, 9.)
8 La carta a Filemón revela el amor y la unidad que existían entre los cristianos del primer siglo. En ella aprendemos que los cristianos primitivos se llamaban unos a otros “hermano” y “hermana”. (File. 2, 20.) Además, revela para los cristianos de hoy la aplicación práctica de los principios cristianos entre los hermanos cristianos. En el caso de Pablo, vemos la expresión de amor fraternal, respeto a las relaciones civiles y a la propiedad ajena, prudencia eficaz y humildad digna de encomio. En vez de tratar de obligar a Filemón a perdonar a Onésimo valiéndose del peso de la autoridad que Pablo tenía en calidad de superintendente prominente de la congregación cristiana, el apóstol apeló humildemente a él basándose en el amor cristiano y su amistad personal. Los superintendentes hoy pueden beneficiarse de considerar la prudencia con que Pablo se dirigió a Filemón.
9 Está claro que Pablo esperaba que Filemón accediera a su petición, y el que Filemón lo hiciera sería una aplicación práctica de lo que Jesús dijo en Mateo 6:14 y de lo que Pablo dijo en Efesios 4:32. De igual manera se puede esperar que los cristianos de hoy sean bondadosos y misericordiosos con un hermano ofensor. Si Filemón podía perdonar a un esclavo que le pertenecía y a quien legalmente podía maltratar como quisiera, los cristianos hoy deberían poder perdonar a un hermano ofensor... algo mucho menos difícil.
10 En esta carta a Filemón se ve muy patentemente el funcionamiento del espíritu de Jehová. Esto se manifiesta por la manera magistral como Pablo manejó un problema muy delicado. Se hace obvio por el compañerismo, el tierno cariño y la confianza en un compañero cristiano que desplegó Pablo. Se ve por el hecho de que la carta a Filemón, como las demás Escrituras, enseña principios cristianos, promueve la unidad cristiana y ensalza el amor y la fe que abundan entre “los santos”, que cifran su esperanza en el Reino de Dios y cuya conducta refleja la bondad amorosa de Jehová (v. 5).

*** it-1 págs. 938-939 Filemón, Carta a ***

FILEMÓN, CARTA A

Carta escrita por el apóstol Pablo de su propio puño y dirigida principalmente a Filemón. (Flm 1, 2, 19.) Se debió escribir algún tiempo después del comienzo de la primera reclusión de Pablo en una prisión de Roma (probablemente alrededor de 60-61 E.C.), pues el apóstol abrigaba la esperanza de ser “puesto en libertad” (vs. 22; véanse FILEMÓN; ONÉSIMO).
Su propósito al escribir esta carta era animar a Filemón a recibir amablemente a su esclavo fugitivo, Onésimo. En lugar de ejercer su autoridad apostólica, Pablo apeló al amor y a la amistad personal. (Flm 8, 9, 17.) Como sabía que Filemón era un hombre de fe y amor, confiaba que recibiría a su esclavo —en otro tiempo inútil, pero ahora cristiano— como si hubiera sido él mismo (vss. 10, 11, 21). Esto es especialmente digno de mención, ya que Filemón tenía el derecho legal de imponer un severo castigo a Onésimo.
Aparte del sobresaliente ejemplo, que ilustra la belleza de cualidades cristianas como la bondad, el perdón y la misericordia, la carta nos proporciona algunos detalles sobre los primeros cristianos: se reunían en casas privadas, se llamaban unos a otros “hermano” y “hermana” (Flm 1, 2, 20), oraban los unos por los otros (vss. 4, 22) y contaban con el ánimo que la fe y el amor de sus compañeros de creencia les impartían (vss. 4-7).

[Recuadro en la página 939]

PUNTOS SOBRESALIENTES DE FILEMÓN

Esta carta anima a mostrar amor y misericordia a un esclavo fugitivo que se había hecho cristiano
Escrita aproximadamente en 60-61 E.C., mientras Pablo se encontraba encarcelado en Roma
Encomia a Filemón por su amor y fe (vss. 1-7)
Pablo se dirige a Filemón como “amado” y “colaborador”
Los informes del amor y la fe de Filemón impulsan a Pablo a dar gracias a Dios y le ocasionan gran gozo y consuelo
Pablo envía a Onésimo de regreso para que sea tenido como “más que esclavo” (vss. 8-25)
El apóstol se apoya en el principio del amor y habla en favor del esclavo fugitivo Onésimo, quien se ha hecho cristiano a causa de su relación con él
Debido a que Onésimo le es útil para servir, Pablo querría retenerlo; sin embargo, lo devuelve porque no quiere hacer nada sin el consentimiento de Filemón
Pablo exhorta a Filemón a que reciba a Onésimo como hermano, como si se tratara del apóstol mismo, y expresa su confianza en que Filemón hará aún más de lo que se le pide

*** w91 15/2 pág. 23 El amor fraternal es activo ***

El amor fraternal es activo

Puntos sobresalientes de Filemón

JESUCRISTO dio a sus seguidores el “nuevo mandamiento” de que se amaran unos a otros así como él los amó. (Juan 13:34, 35.) Debido a ese amor, estarían dispuestos a morir unos por otros. Sí, hasta ese grado es fuerte y activo el amor fraternal.
El apóstol Pablo estaba seguro de que el amor fraternal sería una fuerza motivadora para Filemón, cristiano asociado con la congregación de Colosas, una ciudad de Asia Menor. El amor ya había movido a Filemón a ofrecer su casa para que en ella se celebraran reuniones cristianas. Onésimo, esclavo de Filemón, había huido, y quizás había robado fondos de su amo para pagarse el viaje a Roma, donde, más tarde, se encontró con Pablo y abrazó el cristianismo.
Durante su aprisionamiento en Roma alrededor de 60-61 E.C., Pablo escribió una carta dirigida principalmente a Filemón. En ella pidió a Filemón que recibiera a Onésimo con espíritu de amor fraternal. Lea esa carta y usted verá que muestra una manera excelente de expresar cariño y ejercer discreción... algo que el pueblo de Jehová hace bien en imitar.

Encomio por mostrar amor y fe

Pablo primero da encomio al dirigirse a Filemón y a otros cristianos (versículos 1-7). El apóstol seguía oyendo del amor de Filemón a Cristo y a todos los santos, y de su fe. Esto regocijaba y consolaba mucho a Pablo, y lo movía a dar gracias a Jehová. ¿Encomiamos personalmente a compañeros de creencia que son ejemplares en manifestar amor y fe? Deberíamos hacerlo.
Como lo muestran las palabras de Pablo, siempre es deseable dar exhortación basada en el amor al tratar con nuestros compañeros cristianos (versículos 8-14). Después de esta introducción discreta, el apóstol dijo que aunque podía ordenar a Filemón que ‘hiciera lo que es propio’, había decidido mejor exhortarlo. ¿A hacer qué? Pues, ¡a manifestar bondad a su esclavo Onésimo al recibirlo de regreso! Pablo hubiera querido seguir recibiendo los útiles servicios de Onésimo, pero no lo haría sin el consentimiento de Filemón.
Como Pablo pasa a indicar, a veces sucesos que parecen desfavorables resultan ser beneficiosos (versículos 15-21). En realidad, el que Onésimo se fugara había resultado en beneficio. ¿Por qué? Porque ahora Filemón lo podía recibir de vuelta como hermano cristiano anuente, honrado, y no como esclavo renuente y posiblemente falto de honradez. Pablo pidió a Filemón que recibiera de vuelta a Onésimo tal como recibiría a Pablo mismo. Si Onésimo había causado alguna injusticia a Filemón, el apóstol lo pagaría. Para que Filemón estuviera aún más dispuesto a acceder, Pablo le recordó que él mismo estaba endeudado al apóstol por haber llegado a ser cristiano. Por lo tanto, Pablo estaba seguro de que Filemón haría hasta más de lo que se le pedía que hiciera. ¡Qué petición tan discreta y amorosa! De seguro es así como debemos tratar con nuestros compañeros cristianos.
Pablo concluye su carta con una esperanza, saludos y buenos deseos (versículos 22-25). Esperaba que, como resultado de las oraciones de otros a favor de él, pronto sería librado de la prisión. (Como muestra la segunda carta de Pablo a Timoteo, aquellas oraciones fueron contestadas.) Al concluir su carta, Pablo envió saludos y expresó el deseo de que la bondad inmerecida de Jesucristo estuviera con el espíritu que manifestaban Filemón y sus compañeros en la adoración de Jehová.

[Recuadro/Ilustración en la página 23]

Más que un esclavo: Respecto al regreso de Onésimo, esclavo fugitivo de Filemón, Pablo dijo: “Quizás [...] se escabulló por una hora, para que vuelvas a tenerlo para siempre, ya no como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado —lo cual es especialmente para mí, sin embargo cuánto más para ti—, tanto en relación carnal como en el Señor”. (Filemón 15, 16.) En el Imperio Romano la esclavitud era impuesta por el gobierno imperial, y Pablo se sometía a aquellas “autoridades superiores”. (Romanos 13:1-7.) No abogó por una revuelta de esclavos, pero ayudó a aquellos individuos a alcanzar libertad espiritual como cristianos. Conforme a su propio consejo de que los esclavos estén en sujeción a sus amos, Pablo envió a Onésimo de regreso a Filemón. (Colosenses 3:22-24; Tito 2:9, 10.) Ahora Onésimo era más que un esclavo mundano. Era un compañero de creencia amado que estaría en sujeción relativa a Filemón como mejor esclavo, uno gobernado por principios piadosos, que desplegaba amor fraternal.

*** w08 15/10 pág. 31 Puntos sobresalientes de las cartas a Tito, Filemón y los Hebreos ***

EXHORTACIÓN “SOBRE LA BASE DEL AMOR”

(File. 1-25)
Pablo encomia a Filemón por ser un ejemplo del “amor y de la fe” cristianos. El apóstol siente “mucho gozo y consuelo” al saber que Filemón ha sido una fuente de estímulo para sus compañeros cristianos (File. 4, 5, 7).
Al referirse a la delicada situación de Onésimo, Pablo no da ninguna orden a Filemón, sino que lo exhorta “sobre la base del amor”, y así pone un ejemplo a los superintendentes. Le dice: “Confiando en tu anuencia, te escribo, pues sé que harás aún más de las cosas que digo” (File. 8, 9, 21).

Respuestas a preguntas bíblicas:

10, 11, 18. ¿Cómo es que Onésimo, que antes era considerado “inútil”, llegó a ser “útil”? Onésimo no quería ser esclavo, así que abandonó la casa de Filemón, en Colosas, y huyó a Roma. Es probable que también le hubiera robado a su amo para sufragar el viaje de 1.400 kilómetros (900 millas) de distancia. En tales condiciones le era inútil a Filemón. No obstante, Pablo ayudó a Onésimo a hacerse cristiano en Roma. Ahora que era un hermano espiritual, este esclavo —que antes era “inútil”— llegó a ser “útil”.
15, 16. ¿Por qué no le pidió Pablo a Filemón que liberara a Onésimo? Pablo quería concentrarse en su comisión de “predica[r] el reino de Dios y enseña[r] las cosas respecto al Señor Jesucristo”. Por eso optó por no involucrarse en cuestiones sociales, como las relacionadas con la esclavitud (Hech. 28:31).

Lecciones para nosotros:

2. Filemón abrió su casa para que se celebraran allí reuniones cristianas. Es un privilegio tener reuniones para el servicio del campo en nuestro hogar (Rom. 16:5; Col. 4:15).
4-7. Tomemos la iniciativa para dar encomio a los hermanos que son ejemplos de fe y amor.
15, 16. No debemos permitir que las situaciones desfavorables nos causen demasiada inquietud. Los resultados pueden ser provechosos, como sucedió en el caso de Onésimo.
21. Pablo esperaba que Filemón perdonara a Onésimo. También se espera que nosotros perdonemos a los hermanos que tal vez nos hayan ofendido (Mat. 6:14).


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Hebreos


Hebreos

*** si págs. 243-248 Libro bíblico número 58: Hebreos ***

Libro bíblico número 58: Hebreos
Escritor: Pablo
Dónde se escribió: Roma
Cuándo se completó: c. 61 E.C.
A PABLO se le conoce más como el apóstol “a las naciones”. Pero ¿se limitó su ministerio a los no judíos? ¡De ninguna manera! Justamente antes de que Pablo fuera bautizado y comisionado para su obra, el Señor Jesús le dijo a Ananías: “Este hombre [Pablo] me es un vaso escogido para llevar mi nombre a las naciones así como a reyes y a los hijos de Israel”. (Hech. 9:15; Gál. 2:8, 9.) En verdad, el que Pablo escribiera el libro de Hebreos estaba en conformidad con su comisión de llevar el nombre de Jesús a los hijos de Israel.
2 Con todo, algunos críticos dudan que Pablo haya escrito Hebreos. Una objeción es que en la carta no aparece el nombre de Pablo. Pero eso en realidad no es ningún obstáculo, pues muchos otros libros canónicos no mencionan a su escritor, al que con frecuencia se identifica por las pruebas internas. Además, algunos opinan que Pablo pudo haber omitido deliberadamente su nombre al escribir a los cristianos hebreos de Judea, pues los judíos de aquella región habían fomentado odio contra su nombre allí. (Hech. 21:28.) Tampoco es verdadero obstáculo a que Pablo lo haya escrito el hecho de que el estilo difiera del que él usó en sus otras epístolas. Prescindiendo de que se estuviera dirigiendo a paganos, judíos o cristianos, Pablo siempre demostró que podía ‘hacerse toda cosa a gente de toda clase’. En este libro su razonamiento se presenta a judíos como procedente de un judío, con argumentos que ellos podían entender y comprender de lleno. (1 Cor. 9:22.)
3 Las pruebas internas del libro sostienen claramente que Pablo fue el escritor. El escritor estaba en Italia, y con él estaba Timoteo. Esto fue cierto de Pablo. (Heb. 13:23, 24.) Además, la doctrina es típica de Pablo, aunque los argumentos se presentan desde un punto de vista judío con el fin de interesar a la congregación estrictamente hebrea a la cual fue dirigida la carta. En cuanto a esto, el Commentary de Clarke, tomo VI, página 681, dice sobre Hebreos: “El hecho de que se escribió a judíos por naturaleza lo prueba toda la estructura de la epístola. Si se hubiera escrito a los gentiles, ni siquiera uno entre diez mil de ellos pudiera haber comprendido el argumento, por desconocer el sistema judío; el escritor de esta epístola da por supuesto ese conocimiento por todo su escrito”. Esto ayuda a explicar la diferencia de estilo que se nota cuando se compara con las demás epístolas de Pablo.
4 El descubrimiento (alrededor de 1930) del Papiro Chester Beatty núm. 2 (P46) ha dado más prueba de que Pablo la escribió. En un comentario sobre este códice de papiro, que fue escrito solamente como siglo y medio después de la muerte de Pablo, el eminente crítico textual británico sir Frederic Kenyon dijo: “Se nota que Hebreos está puesto inmediatamente después de Romanos (una posición casi sin precedente), lo cual muestra que en la fecha remota en que se escribió este manuscrito no se dudaba que Pablo fuera su autor”. Respecto a esta misma cuestión, la Cyclopedia de McClintock y Strong declara categóricamente: “El peso de la prueba —tanto externa como interna— señala como autor de esta epístola solo a Pablo”.
5 Aparte de que el libro fue aceptado por los cristianos primitivos, el contenido de Hebreos prueba que es ‘inspirado de Dios’. Continuamente dirige al lector a las profecías de las Escrituras Hebreas mediante numerosas referencias a los escritos antiguos, y muestra que todas se cumplieron en Cristo Jesús. En tan solo el primer capítulo se usan nada menos que siete citas de las Escrituras Hebreas mientras se desarrolla el punto de que el Hijo ahora es superior a los ángeles. El libro ensalza constantemente la Palabra y el nombre de Jehová, y señala a Jesús como el Agente Principal de la vida y al Reino de Dios por Cristo como la única esperanza de la humanidad.
6 En cuanto al tiempo en que se escribió, ya se ha mostrado que Pablo escribió la carta mientras estaba en Italia. Al concluir la carta, Pablo dice: “Noten que nuestro hermano Timoteo ha sido puesto en libertad, con quien, si viene en breve, los veré” (13:23). Esto parece indicar que Pablo esperaba que pronto sería puesto en libertad y podría acompañar a Timoteo, quien también había estado preso pero ya había sido puesto en libertad. Por eso se sugiere que Hebreos se escribió en el último año del primer aprisionamiento de Pablo en Roma, a saber, 61 E.C.
7 Durante el tiempo del fin del sistema de cosas judío, los cristianos hebreos que se hallaban en Judea, y especialmente en Jerusalén, experimentaron un período de pruebas cruciales. Con el crecimiento y la difusión de las buenas nuevas fueron creciendo en extremo el encono y el fanatismo de los judíos en su oposición a los cristianos. Solo unos cuantos años antes, el que Pablo tan solo se hubiera presentado en Jerusalén había provocado un tumulto, y los judíos religiosos habían gritado a voz en cuello: “¡Quita de la tierra a tal hombre, porque no ha debido vivir!”. Más de 40 judíos se habían comprometido con maldición a no comer ni beber hasta haberlo eliminado, y se requirió una fuerte escolta de soldados bien armados para transportarlo de noche a Cesarea. (Hech. 22:22; 23:12-15, 23, 24.) En aquel ambiente de fanatismo religioso y odio a los cristianos, la congregación tenía que vivir, predicar, y mantenerse firme en la fe. Necesitaban conocimiento y entendimiento bien fundados de cómo había cumplido Cristo la Ley, para que no regresaran al judaísmo ni a su observancia de la Ley de Moisés con el ofrecimiento de sacrificios animales, todo lo cual ahora era simplemente un ritual sin valor.
8 Nadie podía comprender mejor que el apóstol Pablo la presión y persecución a que estaban expuestos los judíos cristianos. Nadie estaba mejor equipado para suministrarles argumentos y refutaciones convincentes de las tradiciones judías que Pablo, quien había sido fariseo. Este, recurriendo a su extenso conocimiento de la Ley de Moisés, adquirido a los pies de Gamaliel, presentó pruebas irrefutables de que Cristo es el cumplimiento de la Ley, sus ordenanzas y sus sacrificios. Mostró que aquellas cosas ahora habían sido reemplazadas por realidades mucho más gloriosas que traían beneficios incalculablemente mayores bajo un pacto nuevo y mejor. Su mente aguda fue colocando una prueba tras otra en un despliegue de datos claros y convincentes. El fin del pacto de la Ley y la introducción del nuevo pacto, la superioridad del sacerdocio de Cristo sobre el sacerdocio aarónico, el verdadero valor del sacrificio de Cristo en comparación con las ofrendas de toros y cabras, la entrada de Cristo ante la mismísima presencia de Jehová en los cielos, más bien que en una simple tienda terrestre... todas estas enseñanzas impresionantemente nuevas, odiosas en sumo grado para los judíos incrédulos, se presentaron aquí a los cristianos hebreos con tantas pruebas tomadas de las Escrituras Hebreas que ningún judío razonable podía menos que quedar convencido.
9 Armados con esta carta, los cristianos hebreos tenían una nueva y poderosa arma para cerrarles la boca a los judíos que los perseguían, así como un argumento persuasivo con el cual convencer y convertir a judíos sinceros que estuvieran buscando la verdad de Dios. La carta muestra el profundo amor de Pablo a los cristianos hebreos, y su ardiente deseo de ayudarles de manera práctica en su tiempo de gran necesidad.

CONTENIDO DE HEBREOS

10 El puesto ensalzado de Cristo (1:1–3:6). Las palabras iniciales enfocan atención en Cristo: “Dios, que hace mucho habló en muchas ocasiones y de muchas maneras a nuestros antepasados por medio de los profetas, al fin de estos días nos ha hablado por medio de un Hijo”. Este Hijo es el Heredero nombrado de todas las cosas y el reflejo de la gloria de su Padre. Tras haber hecho una purificación por nuestros pecados, ahora “se [ha sentado] a la diestra de la Majestad en lugares encumbrados” (1:1-3). Pablo cita texto tras texto para probar que Jesús es superior a los ángeles.
11 Pablo escribe que “es necesario que prestemos más de la acostumbrada atención”. ¿Por qué? Porque, según alega, si hubo retribución severa por desobedecer “la palabra hablada mediante ángeles [...], ¿cómo escaparemos nosotros si hemos descuidado una salvación de tal grandeza, puesto que empezó a ser hablada mediante nuestro Señor[?]”. Dios hizo al “hijo del hombre” un poco inferior a los ángeles, pero ahora contemplamos a este Jesús “coronado de gloria y honra por haber sufrido la muerte, para que por la bondad inmerecida de Dios gustase la muerte por todo hombre” (2:1-3, 6, 9). Al llevar a la gloria a muchos hijos, Dios primero hizo a este Agente Principal de su salvación ‘perfecto mediante sufrimientos’. Este es quien reduce al Diablo a nada y emancipa “a todos los que por temor de la muerte estaban sujetos a esclavitud durante toda su vida”. Así Jesús llega a ser “un sumo sacerdote misericordioso y fiel”. Y cosa excelente es que, puesto que él mismo sufrió bajo prueba, “puede ir en socorro de los que están siendo puestos a prueba” (2:10, 15, 17, 18). Por lo tanto, a Jesús se le considera digno de más gloria que a Moisés.
12 Entrada en el descanso de Dios por fe y obediencia (3:7–4:13). De todas las personas, a los cristianos les debe servir de lección el ejemplo de infidelidad de los israelitas, por temor de que desarrollen “un corazón inicuo y falto de fe al alejarse del Dios vivo”. (Heb. 3:12; Sal. 95:7-11.) Por desobediencia y falta de fe, los israelitas que salieron de Egipto no lograron entrar en el descanso o sábado de Dios, el período en que él ha cesado de efectuar obras creativas en lo que respecta a la Tierra. No obstante, Pablo explica: “Queda un descanso sabático para el pueblo de Dios. Porque el hombre que ha entrado en el descanso de Dios ha descansado él mismo también de sus propias obras, así como Dios de las suyas”. El modelo de desobediencia de Israel debe evitarse. “Porque la palabra de Dios es viva, y ejerce poder, y es más aguda que toda espada de dos filos, [...] y puede discernir pensamientos e intenciones del corazón.” (Heb. 4:9, 10, 12.)
13 Punto de vista maduro sobre la superioridad del sacerdocio de Cristo (4:14–7:28). Pablo insta a los hebreos a tener asida la confesión de Jesús, el gran Sumo Sacerdote que ha pasado por los cielos, para que puedan hallar misericordia. El Cristo no se glorificó a sí mismo, sino que fue el Padre quien dijo: “Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec”. (Heb. 5:6; Sal. 110:4.) Primero Cristo fue perfeccionado para el puesto de sumo sacerdote al aprender la obediencia mediante el sufrimiento, a fin de venir a ser responsable de la salvación eterna para todos los que le obedecen. Pablo tiene “mucho que decir y difícil de explicar”, pero los hebreos todavía son pequeñuelos que necesitan leche, cuando, en realidad, deberían ser maestros. “El alimento sólido pertenece a personas maduras, a los que mediante el uso tienen sus facultades perceptivas entrenadas para distinguir tanto lo correcto como lo incorrecto.” El apóstol los insta a ‘pasar adelante a la madurez’. (Heb. 5:11, 14; 6:1.)
14 Es imposible que los que han conocido la palabra de Dios y han caído en la apostasía sean revivificados otra vez al arrepentimiento, “porque de nuevo fijan en un madero al Hijo de Dios para sí mismos y lo exponen a vergüenza pública”. Solo mediante fe y paciencia pueden los creyentes heredar la promesa hecha a Abrahán... una promesa hecha segura y firme por dos cosas inmutables: la palabra de Dios y Su juramento. La esperanza de ellos, que es como “ancla del alma, tanto segura como firme”, ha quedado establecida por la entrada de Jesús “cortina adentro” como Precursor y Sumo Sacerdote a la manera de Melquisedec (6:6, 19).
15 Este Melquisedec era tanto “rey de Salem” como “sacerdote del Dios Altísimo”. Hasta el cabeza de familia Abrahán le pagó diezmos, y mediante él lo hizo también Leví, quien todavía estaba en los lomos de Abrahán. La bendición de Melquisedec a Abrahán se extendió así a Leví, que no había nacido, y esto mostraba que el sacerdocio levítico era inferior al de Melquisedec. También, si la perfección viniera mediante el sacerdocio levítico de Aarón, ¿habría necesidad de otro sacerdote “a la manera de Melquisedec”? Además, en vista de que hay un cambio de sacerdocio, “por necesidad llega a haber también un cambio de la ley” (7:1, 11, 12).
16 La Ley, de hecho, no llevó nada a la perfección, sino que resultó débil e ineficaz. Debido a que sus sacerdotes seguían muriendo, eran muchos, pero Jesús, porque “continúa vivo para siempre, tiene su sacerdocio sin sucesores. Por consiguiente, él también puede salvar completamente a los que están acercándose a Dios mediante él, porque siempre está vivo para abogar por ellos”. Este Sumo Sacerdote, Jesús, es “leal, sin engaño, incontaminado, separado de los pecadores”, mientras que los sumos sacerdotes nombrados por la Ley son débiles, y tienen que ofrecer sacrificios por sus propios pecados antes de poder interceder por otros. De modo que la palabra del firme juramento de Dios “nombra a un Hijo, que es perfeccionado para siempre” (7:24-26, 28).
17 La superioridad del nuevo pacto (8:1–10:31). Se muestra que Jesús es el “mediador de un pacto correspondientemente mejor, que ha sido establecido legalmente sobre mejores promesas” (8:6). Pablo cita todo Jeremías 31:31-34 y muestra que los que están en el nuevo pacto tienen las leyes de Dios escritas en la mente y el corazón, que todos conocerán a Jehová y que Jehová ‘de ningún modo recordará más sus pecados’. Este “nuevo pacto” ha hecho anticuado al anterior (el pacto de la Ley), que está “próximo a desvanecerse”. (Heb. 8:12, 13.)
18 Pablo describe los sacrificios anuales en la tienda del pacto anterior como “requisitos legales [...] impuestos hasta el tiempo señalado para rectificar las cosas”. Sin embargo, cuando Cristo vino como Sumo Sacerdote, fue con su propia sangre preciosa, y no con la de machos cabríos ni torillos. El que Moisés rociara la sangre de animales había validado el pacto anterior y había limpiado la tienda típica, pero se necesitaban sacrificios mejores para las realidades celestiales relacionadas con el nuevo pacto. “Porque Cristo entró, no en un lugar santo hecho de manos, el cual es copia de la realidad, sino en el cielo mismo, para comparecer ahora delante de la persona de Dios a favor de nosotros.” Cristo no tiene que hacer sacrificios anuales, como hacía el sumo sacerdote de Israel, pues “ahora se ha manifestado una vez para siempre, en la conclusión de los sistemas de cosas, para quitar de en medio el pecado mediante el sacrificio de sí mismo” (9:10, 24, 26).
19 En resumen, Pablo dice que, “puesto que la Ley tiene una sombra de las buenas cosas por venir”, sus sacrificios repetidos no han podido quitar la “conciencia de pecados”. Con todo, Jesús vino al mundo para hacer la voluntad de Dios. “Por dicha ‘voluntad’ —dice Pablo— hemos sido santificados mediante el ofrecimiento del cuerpo de Jesucristo una vez para siempre.” Por lo tanto, que los hebreos tengan firmemente asida la declaración pública de su fe sin titubear, y que se ‘consideren unos a otros para incitarse al amor y a las obras excelentes’, sin abandonar el reunirse. Si continúan pecando voluntariosamente después de recibir el conocimiento exacto de la verdad, “no queda ya sacrificio alguno por los pecados” (10:1, 2, 10, 24, 26).
20 Definida e ilustrada la fe (10:32–12:3). Pablo dice ahora a los hebreos: “Sigan acordándose de los días anteriores, en los cuales, después que hubieron sido iluminados, ustedes aguantaron una gran contienda bajo sufrimientos”. No deben desechar su franqueza de expresión, que tiene un gran galardón, sino aguantar para recibir el cumplimiento de la promesa y ‘tener la fe que resulta en conservar viva el alma’. ¡Fe! Sí, eso es lo que necesitan. Primero Pablo la define: “Fe es la expectativa segura de las cosas que se esperan, la demostración evidente de realidades aunque no se contemplen”. Entonces, en un solo capítulo inspirador, pinta en rápida sucesión breves cuadros verbales de hombres de la antigüedad que vivieron, trabajaron, lucharon, aguantaron, y llegaron a ser herederos de la justicia mediante la fe. “Por fe” Abrahán, morando en tiendas con Isaac y Jacob, esperó “la ciudad que tiene fundamentos verdaderos”, cuyo Edificador es Dios. “Por fe” Moisés continuó constante, “como si viera a Aquel que es invisible”. “¿Y qué más diré? —pregunta Pablo—. Porque me faltará tiempo si sigo contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como también de Samuel y de los demás profetas, que por fe derrotaron reinos en conflicto, efectuaron justicia, obtuvieron promesas.” Otros, también, fueron probados mediante mofas, azotes, cadenas y torturas, pero rehusaron aceptar la liberación “con el fin de alcanzar una resurrección mejor”. Ciertamente “el mundo no era digno de ellos”. De todos estos se dio testimonio por su fe, pero aún no han recibido el cumplimiento de la promesa. “Pues, entonces —prosigue Pablo—, porque tenemos tan grande nube de testigos que nos cerca, quitémonos nosotros también todo peso, y el pecado que fácilmente nos enreda, y corramos con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros, mirando atentamente al Agente Principal y Perfeccionador de nuestra fe, Jesús” (10:32, 39; 11:1, 8, 10, 27, 32, 33, 35, 38; 12:1, 2).
21 Aguante en la contienda de la fe (12:4-29). Pablo exhorta a los cristianos hebreos a aguantar en la contienda de la fe, pues Jehová los está disciplinando como a hijos. Ahora deben fortalecer las manos y las rodillas debilitadas y seguir haciendo sendas rectas para sus pies. Tienen que cuidarse rigurosamente de la introducción de alguna raíz venenosa o contaminación que pudiera ocasionar que fueran rechazados, como en el caso de Esaú, quien no apreció las cosas sagradas. En la montaña literal, Moisés dijo: “Estoy aterrado y temblando”, debido a la horrenda exhibición de fuego llameante, la nube y la voz. Pero ellos se han acercado a algo más impresionante... al monte Sión y a la Jerusalén celestial, a miríadas de ángeles, a la congregación de los Primogénitos, a Dios el Juez de todos, y a Jesús el Mediador de un pacto nuevo y mejor. ¡Ahora hay razón de más para escuchar la advertencia divina! En los días de Moisés la voz de Dios sacudió la tierra, pero ahora Él ha prometido poner en conmoción tanto el cielo como la tierra. Pablo remacha el punto: ‘Por eso, puesto que hemos de recibir un reino que no puede ser sacudido, rindamos a Dios servicio sagrado de manera acepta, con temor piadoso y reverencia. Porque nuestro Dios es también un fuego consumidor’ (12:21, 28, 29).
22 Varias exhortaciones sobre asuntos de adoración (13:1-25). Pablo termina con consejo edificante: Sigan mostrándose amor fraternal, no olviden la hospitalidad, que el matrimonio sea honorable entre todos, sigan exentos del amor al dinero, sean obedientes a los que llevan la delantera entre ustedes, y no se dejen llevar por enseñanzas extrañas. Finalmente, “mediante él [Jesús] ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de labios que hacen declaración pública de su nombre” (13:15).

POR QUÉ ES PROVECHOSO

23 Como argumento legal en apoyo de Cristo, la carta a los hebreos es una indiscutible obra maestra, perfectamente construida y abundantemente documentada con pruebas tomadas de las Escrituras Hebreas. Abarca las diversas características de la Ley de Moisés —el pacto, la sangre, el mediador, la tienda de adoración, el sacerdocio, las ofrendas— y muestra que estas han sido solo un modelo o patrón hecho por Dios que anunciaba cosas mucho mayores por venir, todas las cuales culminan en Cristo Jesús y su sacrificio, el cumplimiento de la Ley. La Ley ‘que se hace anticuada y envejece está próxima a desvanecerse’, dijo Pablo. Pero “Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y para siempre” (8:13; 13:8; 10:1). ¡Cuán gozosos deben haberse sentido aquellos hebreos al leer su carta!
24 Pero ¿de qué valor es esto para nosotros hoy día, en medio de nuestras circunstancias diferentes? Puesto que no estamos bajo la Ley, ¿podemos hallar algo provechoso en el argumento de Pablo? ¡Claro que sí! Aquí se nos da un esquema del gran arreglo del nuevo pacto fundado en la promesa a Abrahán de que mediante su Descendencia se bendecirían todas las familias de la Tierra. Esta es nuestra esperanza de vida, nuestra única esperanza, el cumplimiento de la antigua promesa de bendición de Jehová mediante la Descendencia de Abrahán, Jesucristo. Aunque no estamos bajo la Ley, nacemos en pecado como prole de Adán y necesitamos un sumo sacerdote misericordioso, uno con una ofrenda válida por el pecado, uno que pueda entrar directamente ante la presencia de Jehová en el cielo y allí interceder por nosotros. Aquí lo encontramos, el Sumo Sacerdote que nos puede conducir a la vida en el nuevo mundo de Jehová, que puede condolerse de nuestras debilidades, pues “ha sido probado en todo sentido igual que nosotros”, y quien nos invita a ‘acercarnos con franqueza de expresión al trono de bondad inmerecida, para obtener misericordia y hallar bondad inmerecida para ayuda al tiempo apropiado’ (4:15, 16).
25 Además, en la carta de Pablo a los hebreos encontramos prueba conmovedora de que profecías puestas por escrito hace mucho tiempo en las Escrituras Hebreas se cumplieron después de manera maravillosa. Todo esto es para nuestra instrucción y consuelo hoy día. Por ejemplo, en Hebreos Pablo aplica cinco veces las palabras de la profecía del Reino en Salmo 110:1 a Jesucristo como la Descendencia relacionada con el Reino, quien “se ha sentado a la diestra del trono de Dios” para esperar “hasta que se coloque a sus enemigos como banquillo para sus pies”. (Heb. 12:2; 10:12, 13; 1:3, 13; 8:1.) Pablo cita también Salmo 110:4 al explicar el puesto importante que desempeña el Hijo de Dios como “sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec”. Al igual que el Melquisedec de la antigüedad, quien en el registro bíblico aparece “sin padre, sin madre, sin genealogía, sin tener principio de días ni fin de vida”, Jesús es Rey y también “sacerdote perpetuamente” para administrar los beneficios eternos de su sacrificio de rescate a todos los que obedientemente se someten a su gobernación. (Heb. 5:6, 10; 6:20; 7:1-21.) A este mismo Rey-Sacerdote se refiere Pablo al citar Salmo 45:6, 7: “Dios es tu trono para siempre jamás, y el cetro de tu reino es el cetro de rectitud. Amaste la justicia, y odiaste el desafuero. Por eso Dios, tu Dios, te ungió con el aceite de alborozo más que a tus socios”. (Heb. 1:8, 9.) A medida que Pablo cita de las Escrituras Hebreas y muestra que se cumplieron en Cristo Jesús, vemos para nuestro esclarecimiento cómo encuadran en su lugar las partes del modelo divino.
26 Como lo muestra claramente la carta a los hebreos, Abrahán esperaba el Reino, “la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios”... la ciudad “que pertenece al cielo”. “Por fe” procuró alcanzar el Reino e hizo grandes sacrificios para poder alcanzar sus bendiciones mediante “una resurrección mejor”. ¡Qué ejemplo notable hallamos en el caso de Abrahán y todos aquellos otros hombres y mujeres de fe... la “tan grande nube de testigos” que Pablo describe en el capítulo 11 de Hebreos! Mientras leemos este registro, nuestro corazón se regocija y salta de gozo, a la vez que apreciamos el privilegio y la esperanza que tenemos y que también tuvieron aquellos fieles hombres y mujeres de integridad. Esto nos anima a ‘correr con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros’ (11:8, 10, 16, 35; 12:1).
27 Tras citar de la profecía de Ageo, Pablo llama atención a esta promesa de Dios: “Todavía una vez más pondré en conmoción no solo la tierra, sino también el cielo”. (Heb. 12:26; Ageo 2:6.) Sin embargo, el Reino de Dios mediante Cristo Jesús, la Descendencia, permanecerá para siempre. “Por eso, puesto que hemos de recibir un reino que no puede ser sacudido, continuemos teniendo bondad inmerecida, por la cual podamos rendir a Dios servicio sagrado de manera acepta, con temor piadoso y reverencia.” Este registro conmovedor nos asegura que Cristo aparece por segunda vez “aparte del pecado y a los que lo están esperando con intenso anhelo para la salvación de ellos”. Mediante él, pues, “ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de labios que hacen declaración pública de su nombre”. Que el gran nombre de Jehová Dios sea santificado para siempre mediante su Rey-Sacerdote, Jesucristo. (Heb. 12:28; 9:28; 13:15.)

*** it-1 pág. 1110 Hebreos, Carta a los ***

[Recuadro en la página 1110]

PUNTOS SOBRESALIENTES DE HEBREOS

Excepcional tratado que fortaleció a los cristianos hebreos y los preparó para ayudar a sus coterráneos sinceros durante los últimos años del sistema judío
Debió escribirla el apóstol Pablo menos de una década antes de la destrucción de Jerusalén en 70 E.C.

La exaltada posición del Hijo de Dios (1:1–3:6)

Él es el único Hijo, heredero nombrado, representación exacta del mismo ser del Padre, mediante quien se sustentan todas las cosas
En comparación con el Hijo, los ángeles solo son siervos. El Padre llama “mi hijo” únicamente a él, el Primogénito a quien incluso los ángeles rinden homenaje; de él, no de los ángeles, puede decirse que su gobernación real descansa en Dios, quien es su trono; su permanencia supera la de los cielos y la Tierra, que fueron hechos mediante él, y está a la diestra del Padre
Si la Ley entregada mediante ángeles no podía desobedecerse impunemente, lo que Dios ha hablado mediante su Hijo, que es superior a los ángeles, merece atención extraordinaria
Aunque Jesucristo fue inferior a los ángeles mientras vivió como hombre, después fue ensalzado y se le concedió autoridad sobre la tierra habitada por venir
Moisés fue un servidor en la casa de Dios, pero Jesucristo está sobre toda la casa

Aún es posible entrar en el descanso de Dios (3:7–4:13)

Debido a la desobediencia y falta de fe, los israelitas que salieron de Egipto no entraron en el descanso de Dios
Los cristianos pueden entrar en ese descanso si evitan la desobediencia de Israel y se esfuerzan por seguir un proceder de fidelidad
La palabra viva, que promete la entrada en el descanso de Dios, es más aguda que una espada y divide (por cómo se responde a ella) lo que la persona aparenta como alma, de lo que realmente es en su espíritu

La superioridad del sacerdocio de Cristo y del nuevo pacto (4:14–10:31)

Debido a que Jesucristo fue probado en todos los respectos y permaneció sin pecado, como sumo sacerdote puede condolerse de los pecadores y tratarlos con compasión
Es sacerdote por nombramiento divino a la manera de Melquisedec, cuyo sacerdocio fue mayor que el levítico
A diferencia de los sacerdotes levitas de la familia de Aarón, Jesucristo posee una vida indestructible, por lo que no necesita sucesores para continuar su obra salvadora; como no tiene pecado, no tiene que ofrecer sacrificios por sí mismo; ofreció su propio cuerpo, no el de animales, y entró, no en un santuario terrestre, sino en el cielo mismo, con el valor de su sangre derramada, y de este modo dio validez al nuevo pacto
El nuevo pacto, mediado por Jesús, es superior al de la Ley porque los que se hallan bajo él tienen las leyes de Dios en su corazón y gozan de un verdadero perdón de pecados
El agradecimiento por estos beneficios impulsará a los cristianos a hacer declaración pública de su esperanza y a reunirse con asiduidad

La fe es esencial para agradar a Dios (10:32–12:29)

Jehová no se complace en los que no tienen fe y se retraen de Él en vez de aguantar para recibir lo que ha prometido
La fe ejemplar de quienes mantuvieron integridad desde Abel en adelante anima a aguantar en la carrera cristiana, al mismo tiempo que se considera con sumo cuidado el ejemplo intachable de Jesucristo bajo sufrimiento
El sufrimiento que Dios permite que padezcan los cristianos fieles puede considerarse como una forma de disciplina, que produce el fruto pacífico de la justicia

Exhortaciones para mantener un proceder de fidelidad (13:1-25)

Manifiesten amor fraternal, sean hospitalarios, recuerden a los creyentes que sufren, mantengan honorable el matrimonio y estén contentos con las cosas presentes, confiados en la ayuda de Jehová
Imiten la fe de aquellos que llevan la delantera y no sucumban a enseñanzas falsas
Estén dispuestos a soportar vituperio como Cristo; ofrezcan siempre a Dios sacrificio de alabanza mediante él
Sean obedientes a los que llevan la delantera

*** w91 15/2 págs. 24-25 Por qué es superior la adoración cristiana ***

Por qué es superior la adoración cristiana

Puntos sobresalientes de la carta a los hebreos

CUANDO Jehová Dios envió a su Hijo Jesucristo a la Tierra introdujo rasgos de adoración superiores. Esto se debió a que Jesús, el Fundador del cristianismo, es superior a los ángeles y al profeta Moisés. El sacerdocio de Cristo es muy superior al de los levitas del Israel antiguo. Además, el sacrificio de Jesús es sumamente superior al de los animales que se ofrecían bajo la Ley de Moisés.
Estos puntos quedan claros en la carta a los hebreos. Evidentemente el apóstol Pablo escribió esta carta en Roma alrededor de 61 E.C. y la envió a los creyentes hebreos de Judea. Desde los primeros tiempos del cristianismo los cristianos griegos y los asiáticos sostuvieron que Pablo fue el escritor, y esto está apoyado tanto por el extenso conocimiento del escritor sobre las Escrituras Hebreas como por el desarrollo lógico que este emplea, rasgos característicos del apóstol. Puede que él haya omitido su nombre debido al prejuicio de los judíos contra él y porque se le conocía como “apóstol a las naciones”. (Romanos 11:13.) Ahora examinemos más de cerca los rasgos superiores del cristianismo como se revelan en la carta de Pablo a los hebreos.

Cristo es superior a los ángeles y a Moisés

Lo primero que se revela es la posición superior del Hijo de Dios (1:1–3:6). Los ángeles le rinden homenaje, y su gobernación real está sostenida por Dios. Por eso, debemos prestar atención extraordinaria a las palabras del Hijo. Además debemos recordar que, aunque el hombre Jesús fue inferior a los ángeles, fue ensalzado por encima de ellos y se le dio dominio sobre la tierra habitada por venir.
Jesucristo también es superior a Moisés. ¿De qué manera? Pues Moisés fue solo un servidor en la casa israelita de Dios. No obstante, Jehová colocó a Jesús sobre la casa entera, o la congregación del pueblo de Dios.

Los cristianos entran en el descanso de Dios

El apóstol entonces señala que se puede entrar en el descanso de Dios (3:7–4:13). Los israelitas que fueron librados de la esclavitud en Egipto no entraron en ese descanso porque fueron desobedientes y no ejercieron fe. Pero si nosotros ejercemos fe en Dios y obedientemente seguimos a Cristo, podemos entrar en ese descanso. Entonces, en vez de simplemente guardar un sábado semanal, disfrutaremos a diario de la bendición superior de descansar de toda obra egoísta.
El entrar en el descanso de Dios es una promesa procedente de su palabra, la cual “es más aguda que toda espada de dos filos, y penetra hasta dividir entre alma y espíritu”. Logra esto en el sentido de que penetra para discernir motivos y actitudes, para dividir entre los deseos carnales y la disposición mental. (Compárese con Romanos 7:25.) Si a nuestra “alma”, o vida como individuo, unimos un “espíritu” o disposición que se amolde a lo piadoso, podemos entrar en el descanso de Dios.

Un sacerdocio y un pacto superiores

Pablo luego muestra la superioridad del sacerdocio de Cristo y del nuevo pacto (4:14–10:31). Jesucristo, un ser sin pecado, siente compasión por los humanos pecaminosos porque, igual que nosotros, él ha sido sometido a prueba en todo sentido. Además, Dios lo ha nombrado “sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec”. A diferencia de los sumos sacerdotes levíticos, Jesús disfruta de vida indestructible y por lo tanto no necesita sucesores en su obra de salvar. No tiene que ofrecer sacrificios de animales, pues ha ofrecido su cuerpo inmaculado, que es sumamente superior, y ha entrado en los cielos con el valor de su sangre.
El nuevo pacto, que fue validado por la sangre de Jesús, es superior al pacto de la Ley. Los que se hallan en el nuevo pacto tienen las leyes de Dios en su corazón y disfrutan del perdón de sus pecados. (Jeremías 31:31-34.) Su agradecimiento por esto les mueve a hacer declaración pública de su esperanza y a reunirse con sus compañeros de creencia. A diferencia de lo que les sucede a ellos, a los pecadores voluntariosos ya no les queda sacrificio alguno por los pecados.

¡La fe es vital!

Para beneficiarnos de este nuevo pacto que es superior, tenemos que tener fe (10:32–12:29). El aguante también es necesario para recibir lo que Jehová ha prometido. Y, como estímulo para que aguantemos, tenemos alrededor una ‘gran nube’ de testigos precristianos. Sin embargo, en especial debemos considerar con sumo cuidado y atención el proceder perfecto de Jesús bajo sufrimiento. Todo sufrimiento que Dios permita que nos sobrevenga puede considerarse en cierto sentido como disciplina que produce el fruto pacífico de la justicia. Lo confiables de las promesas de Jehová debe aumentar nuestro deseo de rendirle servicio sagrado “con temor piadoso y reverencia”.
Pablo concluye su carta con exhortaciones (13:1-25). La fe debe impulsarnos a desplegar amor fraternal, a ser hospitalarios, a recordar a compañeros de creencia que están sufriendo, a mantener honorable el matrimonio y a estar “contentos con las cosas presentes”. Debemos imitar la fe de los que llevan la delantera en la congregación y obedecerles. Además, debemos evitar la apostasía, soportar el vituperio que Jesús soportó, ‘ofrecer siempre a Dios sacrificio de alabanza’ y continuar haciendo el bien. Esa clase de comportamiento también figura entre los rasgos superiores del cristianismo verdadero.

[Recuadro/Ilustración en la página 24]

Diversos bautismos: Los rasgos de la adoración en el tabernáculo de Israel tenían que ver “solamente con alimentos y bebidas y diversos bautismos”. (Hebreos 9:9, 10.) Estos bautismos eran lavados rituales exigidos por la Ley de Moisés. Se lavaban las vasijas contaminadas, y la limpieza ceremonial incluía el lavar la ropa de uno y bañarse. (Levítico 11:32; 14:8, 9; 15:5.) Los sacerdotes se bañaban y los artículos relacionados con las ofrendas quemadas se lavaban en agua. (Éxodo 29:4; 30:17-21; Levítico 1:13; 2 Crónicas 4:6.) Pero el rito de ‘bautizar copas y cántaros y vasos de cobre’ que practicaban algunos judíos cuando el Mesías llegó no figuraba entre los “diversos bautismos”; tampoco se refería Hebreos 9:10 a la inmersión en agua realizada por Juan el Bautizante ni al bautismo de los que simbolizaban su dedicación a Dios como cristianos. (Mateo 28:19, 20; Marcos 7:4; Lucas 3:3.)

*** w08 15/10 págs. 31-32 Puntos sobresalientes de las cartas a Tito, Filemón y los Hebreos ***

“PASEMOS ADELANTE A LA MADUREZ”

(Heb. 1:1–13:25)

Pablo da prueba de que la fe en el sacrificio de Jesús es superior a las obras que estipulaba la Ley. ¿Cómo lo hace? Destacando la excelencia del Fundador del cristianismo y de su sacerdocio y sacrificio, así como del nuevo pacto (Heb. 3:1-3; 7:1-3, 22; 8:6; 9:11-14, 25, 26). Este conocimiento tuvo que haber ayudado a los cristianos hebreos a afrontar la persecución que sufrieron a manos de los judíos. Además, el apóstol anima a sus hermanos hebreos a “pas[ar] adelante a la madurez” (Heb. 6:1).
Pablo subraya el importante papel que la fe desempeña en la vida del cristiano, al decir: “Sin fe es imposible serle de buen agrado” a Dios. Luego anima a los hebreos: “Corramos con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros”, haciéndolo con fe (Heb. 11:6; 12:1).

Respuestas a preguntas bíblicas:

2:14, 15. Si Satanás “tiene el medio para causar la muerte”, ¿puede causarle una muerte prematura a quien él quiera? De ninguna manera. Sin embargo, desde que el Diablo empezó su trayectoria de maldad en Edén, ha causado la muerte de los hombres con sus mentiras. Al unirse a su rebelión, Adán transmitió el pecado y la muerte a la entera familia humana (Rom. 5:12). Además, los representantes de Satanás en la Tierra han perseguido a los adoradores de Dios y han matado a algunos de ellos, como ocurrió en el caso de Jesús. Pero esto no significa que Satanás tenga el poder ilimitado de matar a todo el que quiera. Si así fuera, hace mucho que habría acabado con los siervos de Dios. Jehová protege a su pueblo en conjunto y no dejará que el Diablo lo extermine. Aunque permita que algunos muramos debido a los ataques de Satanás, confiamos en que podrá remediar cualquier daño que suframos.
4:9-11. ¿Cómo “entra[mos] en el descanso de Dios”? Dios descansó de sus obras creativas después del sexto día con la confianza de que se cumpliría su propósito respecto a la Tierra y la humanidad (Gén. 1:28; 2:2, 3). “Entra[mos] en ese descanso” al abandonar las obras de autojustificación y aceptar la provisión divina para nuestra salvación. Ejercer fe en Jehová y seguir obedientemente a su Hijo en vez de ir tras intereses egoístas alivia nuestras cargas y nos permite disfrutar de bendiciones reconfortantes todos los días (Mat. 11:28-30).
9:16. ¿Quién es el “humano que hace el [nuevo] pacto”? Jehová es el Originador del nuevo pacto, mientras que Jesús es el “humano que hace el pacto”. Jesús es el Mediador de ese pacto, y con su muerte suministró el sacrificio que le daría validez (Luc. 22:20; Heb. 9:15).
11:10, 13-16. ¿Qué “ciudad” esperaba Abrahán? No era una ciudad literal, sino simbólica. Él esperaba la “Jerusalén celestial”, compuesta por Cristo Jesús y los 144.000 cogobernantes en su gloria celestial. A estos también se les llama “la santa ciudad, la Nueva Jerusalén” (Heb. 12:22; Rev. 14:1; 21:2). Abrahán anhelaba vivir bajo la gobernación del Reino de Dios.
12:2. ¿Qué era “el gozo que fue puesto delante de [Jesús]” por el que “aguantó un madero de tormento”? El gozo de ver lo que lograría su ministerio, a saber, santificar el nombre de Jehová, vindicar su soberanía y rescatar a la humanidad de la muerte. Jesús también tenía la vista fija en el galardón de gobernar como Rey y servir de Sumo Sacerdote para nuestro beneficio.
13:20. ¿Por qué se dice que el nuevo pacto es “eterno”? Hay tres razones: 1) nunca será reemplazado; 2) lo que logre será permanente, y 3) las “otras ovejas” seguirán beneficiándose de él después del Armagedón (Juan 10:16).

Lecciones para nosotros:

5:14. Debemos ser estudiantes diligentes de la Palabra de Dios y poner en práctica lo que aprendemos, pues es la única manera de ‘entrenar nuestras facultades perceptivas para distinguir tanto lo correcto como lo incorrecto’ (1 Cor. 2:10).
6:17-19. Si nuestra esperanza se basa sólidamente en la promesa de Dios y su juramento, no nos desviaremos del camino de la verdad.
12:3, 4. Cuando atravesemos pruebas menores u oposición poco severa, no nos ‘cansemos ni desfallezcamos en nuestras almas’. Antes bien, esforcémonos por progresar hacia la madurez y mejorar nuestra capacidad de aguantar las adversidades. Decidámonos a resistir “hasta la sangre”, es decir, hasta la muerte (Heb. 10:36-39).
12:13-15. No debemos permitir que ninguna “raíz venenosa”, o sea, nadie de la congregación que critique la manera como se hacen las cosas, impida que ‘hagamos sendas rectas para nuestros pies’.
12:26-28. Las “cosas que han sido hechas” por alguien ajeno a Dios —como el sistema de cosas actual y el “cielo” malvado— serán sacudidas y destruidas. Cuando eso ocurra, solo permanecerán “las cosas que no son sacudidas”, a saber, el Reino y los que lo apoyan. De ahí la importancia de que proclamemos con celo el Reino y vivamos en armonía con sus normas.
13:7, 17. Tener presente esta exhortación de ser obedientes y sumisos a los superintendentes de la congregación nos ayudará a mostrar siempre un espíritu colaborador.


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Santiago


Santiago

*** si págs. 248-251 Libro bíblico número 59: Santiago ***

Libro bíblico número 59: Santiago
Escritor: Santiago
Dónde se escribió: Jerusalén
Cuándo se completó: Antes de 62 E.C.
“HA PERDIDO el juicio.” Eso fue lo que los parientes de Jesús pensaron de él. Durante el período de su ministerio terrestre, “sus hermanos, de hecho, no ejercían fe en él”, y Santiago —al igual que José, Simón y Judas— no estuvo entre los primeros discípulos de Jesús. (Mar. 3:21; Juan 7:5; Mat. 13:55.) ¿Qué base hay para decir, pues, que fue Santiago el medio hermano de Jesús quien escribió el libro bíblico que lleva el nombre de Santiago?
2 Las Escrituras indican que el resucitado Jesús se le apareció a Santiago, y esto indudablemente lo convenció por completo de que Jesús era el Mesías. (1 Cor. 15:7.) Hechos 1:12-14 dice que, aun antes del Pentecostés, María y los hermanos de Jesús se congregaban para orar con los apóstoles en un aposento superior en Jerusalén. Pero ¿no escribió la carta uno de los apóstoles llamado Santiago? No, pues desde el principio el escritor no se identifica como apóstol, sino como ‘esclavo del Señor Jesucristo’. Además, las palabras de introducción de Judas, similares a las de Santiago, dicen que Judas, también, era “esclavo de Jesucristo, pero hermano de Santiago”. (Sant. 1:1; Jud. 1.) De esto podemos concluir, sin temor a equivocarnos, que Santiago y Judas, los medio hermanos carnales de Jesús, escribieron los libros bíblicos que llevan sus nombres.
3 Santiago estaba eminentemente capacitado para escribir una carta de consejo a la congregación cristiana. A él se le respetaba mucho por estar entre los superintendentes de la congregación de Jerusalén. Pablo dice que “Santiago el hermano del Señor” era una de las “columnas” de la congregación, junto con Cefas y Juan. (Gál. 1:19; 2:9.) La prominencia de Santiago se deja ver por el hecho de que tan pronto como Pedro fue librado de la prisión donde estaba mandó avisar inmediatamente a “Santiago y a los hermanos” lo que había sucedido. ¿Y no fue Santiago quien sirvió como vocero de ‘los apóstoles y los ancianos’ cuando Pablo y Bernabé viajaron a Jerusalén para solicitar que se decidiera el asunto de la circuncisión? Dicho sea de paso, tanto la decisión que se tomó entonces como la carta de Santiago empiezan con la misma salutación: “¡Saludos!”... otro indicio de que tuvieron el mismo escritor. (Hech. 12:17; 15:13, 22, 23; Sant. 1:1.)
4 El historiador Josefo nos dice que el sumo sacerdote Anán (Ananías), saduceo, fue responsable de que se apedreara a muerte a Santiago. Esto fue después de la muerte del gobernador romano Festo, alrededor de 62 E.C., y antes de que el sucesor de este, Albino, entrara en funciones. Pero ¿cuándo escribió su carta Santiago? Él dirigió su carta desde Jerusalén a “las doce tribus que están esparcidas por todas partes”, literalmente: “las (que están) en la dispersión”. (Sant. 1:1, nota.) Se habría requerido tiempo para que el cristianismo se esparciera después del derramamiento de espíritu santo en 33 E.C., y se habría requerido tiempo, también, para que se desarrollaran las circunstancias alarmantes que se mencionan en la carta. Además, la carta indica que los cristianos ya no constaban de grupos pequeños, sino que estaban organizados en congregaciones con “ancianos” maduros que podían orar por los débiles y darles apoyo. También, había transcurrido suficiente tiempo como para que se introdujera en las congregaciones cierto grado de complacencia y formalismo (2:1-4; 4:1-3; 5:14; 1:26, 27). Por consiguiente, es muy probable que Santiago haya escrito su carta en una fecha tardía, quizás poco antes de 62 E.C., si son correctos tanto el relato de Josefo sobre los sucesos relacionados con la muerte de Festo como las fuentes que dicen que Festo murió alrededor de 62 E.C.
5 En cuanto a la autenticidad de Santiago, la carta está incluida en los manuscritos Vaticano núm. 1209, Sinaítico y Alejandrino. Aparece en por lo menos diez catálogos antiguos anteriores al Concilio de Cartago de 397 E.C.. Citaron mucho de ella escritores eclesiásticos primitivos. Una profunda armonía interna con lo restante de las Escrituras inspiradas se hace muy patente en los escritos de Santiago.
6 ¿Por qué escribió esta carta Santiago? Una consideración cuidadosa de la carta revela que ciertas circunstancias internas estaban causando dificultades entre los hermanos. Había un rebajamiento de las normas cristianas, sí, hasta se las pasaba por alto, de modo que algunas personas se habían convertido en adúlteras espirituales respecto a la amistad con el mundo. Personas que han querido inventar supuestas contradicciones han alegado que la carta de Santiago, que anima a desplegar fe mediante obras, anula los escritos de Pablo respecto a la salvación por fe y no por obras. Sin embargo, el contexto revela que Santiago se refiere a fe apoyada por obras y no solo por palabras, mientras que está claro que Pablo se refiere a las obras de la Ley. En realidad, Santiago complementa los argumentos de Pablo al ir un paso más allá cuando define cómo se manifiesta la fe. El consejo de Santiago sobre los problemas diarios del cristiano es sumamente práctico.
7 Ilustraciones tomadas de la vida cotidiana, en las que hay animales, barcos, labradores y vegetación, apoyan de modo animado los argumentos de Santiago sobre la fe, la paciencia y el aguante. El que Santiago copie así los eficaces métodos docentes de Jesús comunica muchísima fuerza a su consejo. Esta carta graba en uno el agudo discernimiento que Santiago tenía de los móviles que impulsan a las personas.

CONTENIDO DE SANTIAGO

8 Aguantar con paciencia como “hacedores de la palabra” (1:1-27). Santiago empieza con palabras de estímulo: “Considérenlo todo gozo, mis hermanos, cuando se encuentren en diversas pruebas”. Mediante aguantar con paciencia se les hará completos. Si alguien carece de sabiduría, debe seguir pidiéndosela a Dios, sin dudar como si fuera una ola del mar impelida por el viento, sino con fe. El de condición humilde será ensalzado, pero el rico se desvanecerá como la flor que perece. Feliz es el hombre que aguanta la prueba, pues “recibirá la corona de la vida, que Jehová prometió a los que continúan amándolo”. Dios no tienta al hombre con cosas malas para que caiga. Es el deseo incorrecto de uno mismo lo que se hace fecundo y da a luz el pecado, y este, a su vez, produce la muerte (1:2, 12, 22).
9 ¿De dónde vienen todas las dádivas buenas? Del invariable “Padre de las luces celestes”. “Porque fue su voluntad —dice Santiago—, él nos produjo por la palabra de la verdad, para que fuéramos ciertas primicias de sus criaturas.” Por lo tanto, los cristianos deben ser prestos en cuanto a oír, lentos en cuanto a hablar, lentos en cuanto a ira, y deben desechar toda suciedad y maldad moral y aceptar la implantación de la palabra que salva. “Háganse hacedores de la palabra, y no solamente oidores.” Porque el que mira con cuidado en la ley de la libertad (semejante a un espejo) y persiste en ella “será feliz al hacerla”. La adoración formal del hombre que no refrena su lengua es vana, pero “la forma de adoración que es limpia e incontaminada desde el punto de vista de nuestro Dios y Padre es esta: cuidar de los huérfanos y de las viudas en su tribulación, y mantenerse sin mancha del mundo” (1:17, 18, 22, 25, 27).
10 La fe perfeccionada por obras correctas (2:1-26). Los hermanos están haciendo distinciones y prefiriendo los ricos a los pobres. Pero ¿no es cierto que “Dios escogió a los que son pobres respecto al mundo para que sean ricos en fe y herederos del reino”? ¿No son opresores los ricos? Los hermanos deben practicar la ley real: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo”, y deben apartarse del favoritismo. También deben practicar misericordia porque, respecto a la Ley, el que viola un solo punto los viola todos. La fe sin obras carece de significado, al igual que decir a hermanos o hermanas en necesidad: “Manténganse calientes y bien alimentados”, sin prestar ayuda práctica. ¿Puede mostrarse la fe aparte de las obras? ¿No fue perfeccionada la fe de Abrahán por sus obras al ofrecer a Isaac sobre el altar? De igual manera, Rahab la ramera fue “declarada justa por obras”. De modo que la fe sin obras está muerta (2:5, 8, 16, 19, 25).
11 Ejercer dominio de la lengua para enseñar sabiduría (3:1-18). Los hermanos deben ser cautelosos en cuanto a hacerse maestros, para que no reciban juicio más severo. Todos tropezamos muchas veces. Como un freno domina el cuerpo de un caballo y un pequeño timón domina un barco grande, así cierto miembro pequeño, la lengua, tiene gran poder. ¡Es como un fuego que puede incendiar un gran bosque! Los animales salvajes pueden ser domados más fácilmente que la lengua. Con esta los hombres bendicen a Jehová, pero maldicen a su semejante. Eso no es correcto. ¿Produce una fuente tanto agua amarga como dulce? ¿Puede una higuera producir aceitunas; una vid, higos; agua salada, agua dulce? Santiago pregunta: “¿Quién es sabio y entendido entre ustedes?”. Que muestre sus obras con mansedumbre y evite el espíritu de contradicción, alardes animales en contra de la verdad. Porque “la sabiduría de arriba es primeramente casta, luego pacífica, razonable, lista para obedecer, llena de misericordia y buenos frutos, sin hacer distinciones por parcialidad, sin ser hipócrita” (3:13, 17).
12 Apartarse del placer sensual y la amistad con el mundo (4:1-17). “¿De qué fuente son las peleas entre ustedes?” Santiago contesta su propia pregunta: ¡“Sus deseos vehementes de placer sensual”! Los móviles de algunos son incorrectos. Los que quieren ser amigos del mundo son “adúlteras”, y se hacen enemigos de Dios. Por lo tanto, Santiago exhorta: “Opónganse al Diablo, y él huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes”. Jehová ensalzará al humilde. Así que los hermanos deben dejar de juzgarse unos a otros. Y como nadie puede estar seguro de que estará vivo de un día al siguiente, deben decir: “Si Jehová quiere, viviremos y también haremos esto o aquello”. El gloriarse es inicuo, y es un pecado saber lo que es correcto y no hacerlo (4:1, 4, 7, 8, 15).
13 ¡Felices son los que aguantan con justicia (5:1-20)! ‘¡Lloren y aúllen, ricos!’, declara Santiago. ‘El moho de sus riquezas será testimonio contra ustedes. Jehová de los ejércitos ha oído los gritos por auxilio de los segadores a quienes ustedes han privado de su salario. Ustedes han vivido en lujo y placer sensual, y han condenado y asesinado al justo.’ No obstante, en vista de la proximidad de la presencia del Señor, los hermanos deben ejercer paciencia, como el labrador que espera su cosecha, y tomar en consideración el modelo de los profetas, “que hablaron en el nombre de Jehová”. ¡Felices son los que han aguantado! Los hermanos deben recordar el aguante de Job y el resultado que Jehová dio, “que Jehová es muy tierno en cariño, y misericordioso” (5:1-6, 10, 11).
14 Que dejen de hacer juramentos. Más bien, que su “Sí signifique Sí”, y su “No, No”. Deben confesar abiertamente sus pecados y orar los unos por los otros. Como lo demuestran las oraciones de Elías, “el ruego del hombre justo [...] tiene mucho vigor”. Si alguno se deja extraviar de la verdad, el que lo haga volver “salvará su alma de la muerte y cubrirá una multitud de pecados” (5:12, 16, 20).

POR QUÉ ES PROVECHOSO

15 Aunque Santiago menciona solamente dos veces el nombre de Jesús (1:1; 2:1), da mucha aplicación práctica a las enseñanzas del Amo, como lo revela una comparación cuidadosa de la carta de Santiago con el Sermón del Monte. A la misma vez, el nombre de Jehová aparece 13 veces (Traducción del Nuevo Mundo), y Sus promesas se destacan como recompensas para los cristianos que conservan la fe (4:10; 5:11). Vez tras vez Santiago toma ilustraciones y citas convenientes de las Escrituras Hebreas para desarrollar su consejo práctico. Identifica la fuente por sus expresiones: “según la escritura”, “se cumplió la escritura” y “la escritura dice”; y pasa a aplicar tales pasajes al modo de vivir cristiano (2:8, 23; 4:5). Al aclarar puntos de consejo y edificar fe en la Palabra de Dios como conjunto armonioso, Santiago hace referencias apropiadas a las obras de fe de Abrahán, a la demostración de fe por Rahab mediante obras, al aguante fiel de Job y al hecho de que Elías dependió de la oración. (Sant. 2:21-25; 5:11, 17, 18; Gén. 22:9-12; Jos. 2:1-21; Job 1:20-22; 42:10; 1 Rey. 17:1; 18:41-45.)
16 Es inestimable el consejo de Santiago de que seamos hacedores de la palabra y no simplemente oidores, que sigamos demostrando la fe por obras de justicia, que hallemos gozo en aguantar diversas pruebas, que sigamos pidiendo sabiduría a Dios, que siempre nos acerquemos a él en oración y que practiquemos la ley real: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo”. (Sant. 1:22; 2:24; 1:2, 5; 4:8; 5:13-18; 2:8.) Son enérgicas sus advertencias contra enseñar el error, usar la lengua de manera injuriosa, hacer distinción de clases en la congregación, desear con vehemencia placer sensual y confiar en las riquezas corruptibles (3:1, 8; 2:4; 4:3; 5:1, 5). Santiago dice claramente que la amistad con el mundo equivale a adulterio espiritual y enemistad con Dios, y define la forma práctica de adoración que es limpia a la vista de Dios: “cuidar de los huérfanos y de las viudas en su tribulación, y mantenerse sin mancha del mundo” (4:4; 1:27). Todo este consejo, tan práctico y fácil de entender, es exactamente lo que uno esperaría de esta ‘columna’ de la congregación cristiana primitiva. (Gál. 2:9.) Su bondadoso mensaje queda como guía para los cristianos en nuestros tiempos turbulentos, pues es “sabiduría de arriba”, que produce el “fruto de la justicia”. (Sant. 3:17, 18.)
17 Santiago deseaba ayudar a sus hermanos a alcanzar su meta de vivir en el Reino de Dios. Por eso les da esta exhortación: “Ustedes también ejerzan paciencia; hagan firme su corazón, porque se ha acercado la presencia del Señor”. Ellos son felices si siguen aguantando la prueba, porque la aprobación de Dios significa recibir “la corona de la vida, que Jehová prometió a los que continúan amándolo” (5:8; 1:12). De modo que la promesa de Dios acerca de la corona de la vida —sea vida inmortal en los cielos o vida eterna en la Tierra— se destaca como razón convincente para perseverar en obras de fidelidad. De seguro esta maravillosa carta nos animará a todos a seguir con empeño tras la meta de la vida eterna, sea en el cielo o en el nuevo mundo de Jehová gobernado por la Descendencia relacionada con el Reino, nuestro Señor Jesucristo (2:5).

*** it-2 pág. 936 Santiago, Carta de ***

[Recuadro en la página 936]

PUNTOS SOBRESALIENTES DE SANTIAGO

Carta que subraya que la fe debe demostrarse mediante obras
Escrita antes de 62 E.C., más de ocho años antes de que los romanos destruyeran Jerusalén
Los cristianos que perseveran fielmente bajo pruebas tienen razones para sentirse gozosos (1:1-18)
Dios proveerá con generosidad la sabiduría necesaria para aguantar si se sigue pidiendo con fe
Dios nunca prueba con cosas malas, sino que es el propio deseo de la persona el que puede llevarle a un proceder incorrecto
Todo lo que Jehová provee es bueno

La adoración que Dios acepta exige obras justas como demostración de fe (1:19–2:26)

Rechacen toda maldad, pero acepten la palabra de Dios con apacibilidad; pongan en práctica la palabra y no sean meros oidores de ella
Aprendan a controlar la lengua, cuiden de los huérfanos y las viudas y manténganse sin tacha en el mundo
Favorecer al rico mientras se desatiende al pobre constituye una violación de “la ley real” del amor
La fe viva se demuestra mediante obras, como lo manifiestan los ejemplos de Abrahán y Rahab

Los maestros tienen gran responsabilidad ante Jehová (3:1-18)

Al igual que todos los cristianos, ellos también deben aprender a controlar la lengua
Pueden hacerlo si muestran tener sabiduría de arriba

Las tendencias mundanas afectarán su relación con Dios (4:1–5:12)

Los que luchan para conseguir sus propósitos egoístas, así como los que condenan a sus hermanos, tienen que arrepentirse
La amistad con el mundo es enemistad con Dios
Hacer planes materialistas que pasan por alto el propósito de Dios es arrogancia
El juicio divino está reservado para los ricos que oprimen y estafan a sus semejantes
Hay que guardarse de un espíritu de impaciencia, así como de suspirar ante la adversidad, mientras se espera el juicio de Jesucristo

Para recobrarse de la enfermedad espiritual que resulta del pecado, debe pedirse ayuda a los ancianos (5:13-20)

La curación espiritual vendrá tras confesar abiertamente el pecado, así como por las oraciones de los ancianos a favor del pecador
Recuperar a un hermano que ha errado es salvarlo de la muerte espiritual

*** w91 15/3 pág. 23 Por qué necesitamos fe y sabiduría ***

Por qué necesitamos fe y sabiduría

Puntos sobresalientes de la carta de Santiago

LOS siervos de Jehová necesitan aguante cuando experimentan pruebas. Además, tienen que evitar la conducta que se ganaría la desaprobación divina. Estos puntos se recalcan en la carta de Santiago, y para obrar en conformidad con ellos se requiere fe activa y sabiduría celestial.
El escritor de esta carta no se identifica como uno de los dos apóstoles de Jesús llamados Santiago, sino como ‘esclavo de Dios y del Cristo’. De manera similar, Judas el medio hermano de Jesús se identifica como “esclavo de Jesucristo, pero hermano de Santiago”. (Santiago 1:1; Judas 1; Mateo 10:2, 3.) Por lo tanto, es obvio que Santiago el medio hermano de Jesús escribió la carta que lleva su nombre. (Marcos 6:3.)
Esta carta no menciona la destrucción de Jerusalén en 70 E.C., y el historiador Josefo indica que Santiago murió como mártir poco después de la muerte del procurador romano Festo alrededor de 62 E.C. Por eso, parece que la carta fue escrita antes de 62 E.C. Fue dirigida a “las doce tribus” del Israel espiritual, pues era para los que se apegaban a “la fe de nuestro Señor Jesucristo”. (Santiago 1:1; 2:1; Gálatas 6:16.)
Santiago usa ilustraciones que nos ayudan a recordar su consejo. Por ejemplo, muestra que el hombre que pide a Dios sabiduría no debe dudar, “porque el que duda es semejante a una ola del mar impelida por el viento y aventada de una parte a otra” (1:5-8). Tenemos que controlar la lengua, porque esta puede dirigir nuestro derrotero como un timón dirige un barco (3:1, 4). Y para hacer frente a las pruebas, tenemos que desplegar aguante paciente como lo hace el labrador que aguarda la cosecha (5:7, 8).

Fe, pruebas y obras

En primer lugar, Santiago muestra que los cristianos podemos ser felices a pesar de las pruebas (1:1-18). Algunas de estas pruebas, como las enfermedades, son comunes a todos los humanos, pero los cristianos sufren también por ser esclavos de Dios y de Cristo. Jehová nos dará la sabiduría necesaria para aguantar si seguimos pidiéndola con fe. Él nunca nos pone a prueba con cosas malas, y podemos confiar en que proveerá lo que es bueno.
Para recibir la ayuda de Dios tenemos que rendirle adoración mediante obras que demuestren nuestra fe (1:19–2:26). Esto exige que seamos “hacedores de la palabra”, y no solamente oidores. Tenemos que controlar la lengua, cuidar de los huérfanos y de las viudas, y mantenernos sin mancha del mundo. Si favoreciéramos a los ricos y desatendiéramos a los pobres, violaríamos “la ley real” del amor. También tenemos que recordar que la fe se manifiesta mediante obras, como bien lo ilustran los ejemplos de Abrahán y Rahab. En verdad, “la fe sin obras está muerta”.

Sabiduría celestial y oración

Los maestros necesitan tanto fe como sabiduría para desempeñar sus deberes (3:1-18). Tienen una responsabilidad muy pesada como instructores. Al igual que ellos, nosotros tenemos que controlar la lengua... y la sabiduría celestial nos ayuda a hacer eso.
La sabiduría también nos capacita para comprender que el ceder a las tendencias mundanas arruinaría nuestra relación con Dios (4:1–5:12). Tenemos que arrepentirnos si hemos luchado por alcanzar metas egoístas o hemos condenado a nuestros hermanos. ¡Y cuán importante es evitar la amistad con el mundo, pues esto es adulterio espiritual! Que nunca pasemos por alto la voluntad de Dios mediante hacer planes materialistas, y guardémonos contra el espíritu de impaciencia y de suspirar unos contra otros.
La persona que esté enferma espiritualmente debe buscar la ayuda de los ancianos de la congregación (5:13-20). Si ha cometido pecados, las oraciones y el consejo sabio de los ancianos ayudarán a reestablecer la salud espiritual del pecador arrepentido. De hecho, “el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará [el] alma [del malhechor] de la muerte [espiritual y eterna]”.

[Recuadro en la página 23]

Hacedores de la Palabra: Debemos ser “hacedores de la palabra, y no solamente oidores”. (Santiago 1:22-25.) Un simple oidor “es semejante al hombre que mira su rostro natural en un espejo”. Después de una inspección breve, se va “e inmediatamente olvida qué clase de hombre es”. Pero un ‘hacedor de la palabra’ considera con cuidado la ley perfecta o completa de Dios, que abarca todo lo que se requiere del cristiano. “Persiste en ella”, pues sigue sometiéndola a escrutinio con miras a hacer ajustes en su vida para actuar en estrecha conformidad con esa ley. (Salmo 119:16.) ¿Cómo difiere “un hacedor de la obra” de un hombre que da un vistazo en un espejo y olvida lo que ve? Pues bien, ¡el hacedor pone en práctica la palabra de Jehová y cuenta con Su favor! (Salmo 19:7-11.)

*** w08 15/11 págs. 20-21 Puntos sobresalientes de las cartas de Santiago y Pedro ***

DIOS DA SABIDURÍA A QUIENES SE LA PIDEN CON FE

(Sant. 1:1–5:20)

“Feliz es el hombre que sigue aguantando la prueba —escribe Santiago—, porque al llegar a ser aprobado recibirá la corona de la vida.” Jehová nos ayudará a aguantar las pruebas dándonos sabiduría, pero debemos pedírsela con fe (Sant. 1:5-8, 12).
Santiago señala que también los maestros de la congregación necesitan fe y sabiduría. Luego advierte a sus hermanos que la lengua, aunque es pequeña, puede manchar todo el cuerpo, y los previene contra las tendencias mundanas que pueden perjudicar su relación con Dios. También explica lo que debe hacer un cristiano enfermo espiritualmente a fin de recuperarse (Sant. 3:1, 5, 6; 5:14, 15).

Respuestas a preguntas bíblicas:

2:13. ¿Por qué dijo Santiago que “la misericordia se alboroza triunfalmente sobre el juicio”? Cuando tengamos que rendirle cuentas a Dios, él recordará nuestras obras de misericordia y nos perdonará mediante el sacrificio redentor de su Hijo (Rom. 14:12). ¿Verdad que vale la pena esforzarnos por ser misericordiosos?
4:5. ¿Qué texto bíblico está citando Santiago? Aquí Santiago no está citando ningún versículo en concreto. Estas palabras inspiradas por Dios posiblemente se basan en textos como Génesis 6:5; 8:21; Proverbios 21:10 y Gálatas 5:17.
5:20. ¿De quién es el alma que se salva de la muerte? Santiago dice que “el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de la muerte”. Aquí Santiago se está refiriendo al alma del pecador que se ha arrepentido y cambia. El cristiano que lo ayuda lo salva de la muerte espiritual y tal vez de la destrucción eterna. De esta manera, tal cristiano cubre “una multitud de pecados”: los que había cometido el pecador.

Lecciones para nosotros:

1:14, 15. El pecado nace de los malos deseos. Por eso no deberíamos alimentar esos deseos recreándonos en ellos. Concentrémonos, más bien, en las cosas que edifican y llenemos con ellas nuestra mente y corazón (Fili. 4:8).
2:8, 9. El favoritismo va en contra de “la ley real”, la ley del amor. Por eso los cristianos verdaderos no tratamos a nadie con parcialidad.
2:14-26. Nosotros hemos sido “salvados mediante fe”, no “debido a obras” de la Ley mosaica o del cristianismo. Pero no basta con decir que tenemos fe en Dios (Efe. 2:8, 9; Juan 3:16). También debemos actuar de acuerdo con su voluntad.
3:13-17. “La sabiduría de arriba” es muy superior a la sabiduría “terrenal, animal, demoníaca”. Así pues, busquemos la sabiduría de Dios como si fuera un tesoro (Pro. 2:1-5).
3:18, notas. La semilla de las buenas nuevas del Reino “se siembra con paz por los que están haciendo la paz”. Por eso es importante que seamos personas conciliadoras y humildes, y que evitemos las peleas y las discusiones.

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