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Congreso de Angostura

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Angostura, antiguo nombre de Ciudad Bolívar, a orillas del río Orinoco, en el sur de Venezuela. Su origen más remoto es la ciudad de Santo Tomé de Guayana, fundada por Antonio de Berrío en 1595. Su traslado a la angostura del Orinoco (de allí su nombre) se efectúa en mayo de 1764 por diligencias del gobernador Joaquín Moreno de Mendoza, atendiendo órdenes del rey Carlos III. Desalojada por los realistas durante la guerra de independencia (17/7 1817), Simón Bolívar convirtió a Angostura en sede del gobierno republicano, publicó allí el famoso Correo del Orinoco (27/6 1818) e instaló el segundo Congreso venezolano con su célebre Discurso de Angostura (15/2 1819).

Angostura prosperó económica y culturalmente. En 1846 recibió el nombre de Ciudad Bolívar, capital del actual estado Bolívar.

Se instala el Congreso. El acto reviste la mayor solemnidad. Ante 26 de los 30 diputados electos, ante distinguidas personalidades invitadas, el 15 de febrero de 1819 se instala el Congreso de Angostura con un discurso medular de Simón Bolívar, Jefe Supremo de la República desde 1816.

Francisco Antonio Zea es electo Presidente del Congreso, y éste, ya en posesión, invita a tomar la elección de un Presidente de la República interino. Como era de esperarse, el elegido es Simón Bolívar. Al Libertador, sin embargo, le preocupa más la guerra que la Presidencia. Pide, por tanto, que se le acepte la renuncia:

"Legisladores: Yo deposito en vuestras manos el mando supremo de Venezuela. Vuestro es ahora el augusto deber de consagraros a la felicidad de la República; en vuestras manos está la balanza de nuestros destinos, la medida de nuestra gloria; ellas sellarán los decretos que fijan nuestra libertad..."

Las discusiones duran dos días. Los diputados insisten en que Bolívar debe ser el Presidente interino. El día 17 de febrero aceptó y juró obediencia al Soberano Congreso.

El discurso de Bolívar en Angostura está lleno de sabias reflexiones, de un insuperable contenido político y filosófico. Es difícil concebir que pieza tan sesuda pudo haber sido creada en medio del estruendo de la guerra, los viajes a caballo, en embarcaciones, los sacrificios, las intrigas de los mismos conciudadanos. Es el poder de concentración lo que asombra de Bolívar, demostrado cuando dictaba hasta tres y cuatro cartas a la vez.

En Angostura, Bolívar es sociólogo, filósofo, historiador, visionario, nos muestra lo que ha asimilado de los clásicos antiguos y modernos, es esencialmente un político creador. Cuando nos habla del Poder Moral, su cuarto Poder, pone de manifiesto la sensibilidad de su alma y su preocupación por la educación del pueblo: "La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República; moral y luces son nuestras primeras necesidades..."

Bolívar se pronuncia también por un Gobierno republicano, cuyas bases serían "la soberanía del pueblo; la división de los poderes; la libertad civil, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y los privilegios".

Este discurso de Angostura tiene unas cinco mil palabras. Bolívar le encomendó a Manuel Palacio Fajardo que le hiciera las observaciones que creyera convenientes. Apenas pronunciado en el recinto del Congreso, Bolívar lo entregó al súbdito británico James Hamilton, comerciante residenciado en Angostura, para que lo tradujera al inglés. Este manuscrito, escrito por ambas caras en un cuaderno de 32 folios, permaneció en manos de los familiares de Hamilton, hasta que fue rescatado por Pedro Grases en 1975 y publicado en reproducción facsimilar que ordenó el entonces Presidente Carlos Andrés Pérez.

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