Definición de Pulso Arterial

Pulso Arterial - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Pulso Arterial y su Importancia

Onda de distensión arterial, regular y recurrente, debida a la presión de la sangre expulsada en cada contracción cardíaca. Las expansiones y retracciones alternadas de las paredes arteriales elásticas, que corresponden a díástole y sístole respectivamente de las arterias, pueden ser percibidas por los dedos que palpan una arteria próxima a la superficie del cuerpo, como por ejemplo en la muñeca, al discurrir sobre una estructura sólida, como un hueso o cartílago. El número de pulsaciones arteriales en un individuo normal oscila entre 65 y 75 por minuto.


Las arterias del cuerpo humano son vasos que distribuye la sangre desde el corazón al resto del cuerpo. Constan de tres capas o túnicas: una exterior, compuesta de tejido conjuntivo y fibras elásticas; una media formada por fibras musculares y elásticas transversales; y una interior formada por células endoteliales, rodeada por fibras elásticas longitudinales y tejido conjuntivo. La gran elasticidad que presentan les permite estirarse cuando la sangre entra en ellas, para luego volver a su estado anterior. Sus diámetros disminuyen a medida que se separan de su origen.

La tensión de la pared arterial depende de la fuerza de la actividad cardíaca, de la elasticidad de las paredes arteriales, de la resistencia capilar y de la tensión venosa de retorno, entre otros factores. Su valor normal en un individuo adulto oscila entre un máximo de 120 milímetros de mercurio (120 mmHg), cuando los ventrículos se están contrayendo (presión sanguínea sistólica), y 80 mmHg cuando los ventrículos se relajan (presión diastólica).
Las variaciones de esta presión sanguínea, debidas a la vejez o alguna enfermedad, son datos muy importantes para el diagnóstico médico. La frecuencia del pulso se acelera enormemente con el aumento de la temperatura corporal, que puede producirse por ejemplo a consecuencia de una infección bacteriana.

Concepto de: Pulso Arterial

El pulso arterial es la percusión (el latido) que se genera cuando la sangre que bombea el corazón circula por las arterias y produce su expansión. Cada bombeo, de este modo, impulsa la circulación sanguínea y ensancha las arterías.
Es posible detectar y registrar el pulso arterial a través de una palpación con los dedos cordial e índice. El método es muy simple: se deben apoyar los dedos sobre alguna zona corporal en la cual haya arterias cercanas a la piel, como el cuello o la muñeca. De este modo, se puede sentir en los dedos cómo las arterías laten con el bombeo del corazón.
Las personas adultas deben registrar entre 60 y 100 pulsaciones por minuto. La cantidad de pulsaciones determina lo que se conoce como frecuencia cardiaca, que revela a su vez los latidos del corazón. Cuando una persona realiza actividad física, la frecuencia cardiaca se acelera (es decir, se incrementa el número de pulsaciones). Una aceleración excesiva de la frecuencia cardiaca, con una cantidad elevada de pulsos arteriales por minuto, puede poner en riesgo la salud.
El pulso arterial puede palparse gracias a la presión arterial. Dicha presión refiere a la fuerza que ejerce la sangre cuando circula por el cuerpo, mientras traslada oxígeno y nutrientes a los diferentes órganos.
Lo normal es que la presión arterial se mantenga dentro de ciertos parámetros. Por eso, tomar el pulso arterial es un método que se emplea para determinar si un individuo está vivo: si se le trata de tomar el pulso a un sujeto y no se le detecta ninguna pulsación, quiere decir que no está registrando presión arterial y que, por lo tanto, su corazón no está bombeando sangre. Esto podría indicar que la persona ha muerto, aunque existen métodos más fiables y con mayor rigor científico para confirmar el fallecimiento.