Definición de Suelo Agrícola

Suelo Agrícola - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Suelo Agrícola y su Importancia

El concepto de suelo agrícola es aquel que se utiliza en el ámbito de la productividad para hacer referencia a un determinado tipo de suelo que es apto para todo tipo de cultivos y plantaciones, es decir, para la actividad agrícola o agricultura. El suelo agrícola debe ser en primer lugar un suelo fértil que permita el crecimiento y desarrollo de diferentes tipos de cultivo que sean luego cosechados y utilizados por el hombre, por lo cual también debe ser apto por sus componentes para el ser humano.

Cuando hablamos de suelo agrícola estamos hablando de un tipo especial de suelo que debe contar con ciertos elementos que lo conviertan en suelo apto para el crecimiento de cultivos. Además de ser un suelo fértil, con una importante composición de humus (o la sección orgánica del suelo), el suelo agrícola debe contar con nutrientes principales tales como los nitratos, amonio, fósforo, potasio, sulfato, magnesio, calcio, sodio, cloruro y otros como el hierro, el cobre, el manganeso aunque estos últimos en menor proporción. Todos estos nutrientes pueden ser reforzados y agregados de manera artificial a través de fertilizadores que se aplican en las zonas que más lo necesitan. Es importante que los fertilizantes utilizados no sean perjudiciales ni tóxicos porque entonces luego esos tóxicos irán a los alimentos cultivados.
Otros elementos que también deben ser controlados para considerar a un suelo como un suelo apto para la agricultura son por ejemplo el pH del suelo, su textura y su conductividad energética. Estos tres, en los parámetros normales contribuirán a que aquellos cultivos crezcan más efectivamente y sean de mejor calidad, pudiendo ser consumidos por el ser humano sin ningún tipo de problema y convirtiéndose en productos de alta duración y resistencia a las posibles inclemencias del tiempo o de otros factores externos.

Concepto de: Suelo Agrícola

Para entender de qué estamos hablando cuando decimos suelo agrícola, primero necesitamos comprender y saber qué es suelo, en general. El suelo es la parte de la superficie de toda la corteza terrestre. Es donde nosotros apoyamos nuestros pies. Esta parte de la corteza de la Tierra se dice que está activa biológicamente hablando, y se ha conformado por la desintegración y la progresiva alteración de las rocas y de diferentes tipos de residuos a partir de procesos físicos o químicos, donde sin dudas la actividad de todos los seres vivos que habitan la Tierra ha tenido gran influencia, y no sólo estamos hablando aquí del Hombre ni tampoco de impactos negativos. Sólo la interacción de todos los componentes que habitan la corteza terrestre, vivos y no vivos, sufren mutaciones, alteraciones y transformaciones derivadas de la convivencia dentro del ecosistema.
Por estos procesos que nombrábamos anteriormente, de carácter físico, químico y biológico, el suelo es un sistema complejo y por causa de estos procesos, existen diferentes tipos de suelos en toda la corteza terrestre, que por ello, no es homogénea ni idéntica en toda la superficie del planeta. Por eso en algunas partes podemos observar extensas praderas verdes y abundante vegetación, pero en otras latitudes encontramos kilométricos desiertos de arena caliente. La disposición eólica (vientos), la presencia y sedimentación de cursos de agua, depósitos de material orgánico, etc; pueden ser algunos de los factores que influyen cuando encontramos un tipo de suelo en particular en una parte del planeta, y en otra parte, otro tipo de suelo.
Bien, entonces volvamos a lo que nos interesa: el suelo agrícola. El suelo agrícola es aquel que, por su condición ante estos factores que nombramos en el párrafo anterior, es adecuado para el desarrollo de la actividad agrícola en su superficie. Por actividades agrícolas, entendemos principalmente la agricultura, aunque también la ganadería. El suelo agrícola posee todas las propiedades y características necesarias para desarrollar en él la vida de los vegetales y plantaciones que la agricultura puede impulsar.
Las principales características del suelo agrícola es que se encuentra en zonas de clima que favorecen el desarrollo y crecimiento de cultivos, teniendo en cuenta principalmente la variación de precipitaciones (lluvias), temperatura, vientos, periodicidad de sucesos como fenómenos climáticos (tormentas eléctricas, vientos fuertes, etc.); por otra parte, el suelo debe ser rico en nutrientes, y también influye la pendiente del suelo que para el caso de suelos aptos para la agricultura debe ser igual o menor a 5% (se puede medir mediante un proceso determinado con herramientas específicas).