Definición de Tiempo

Tiempo - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Tiempo y su Importancia

Lo que nosotros nombramos a diario como tiempo, es una magnitud física, y la utilizamos para medir duraciones de acontecimientos o bien la separación entre acontecimientos. Es decir, medimos mediante el tiempo períodos transcurridos entre el estado de algo al momento que este tenía un estado x, y luego el momento el cual x ha registrado una variación o cambio que es perceptible a un aparato de medida o bien a un observador. Explicado así parece muy complejo, y pensar que nosotros nos referimos a este concepto de manera diaria. Pero pensemos un poco para desentramar esta definición que puede parecer muy difícil de comprender.

Por ejemplo, nosotros miramos al cielo y vemos que está soleado, aunque hay muchas nubes. Más tarde, volvemos a mirar el cielo y vemos que está oscuro, casi negro, con muchas estrellas y vemos también la luna. ¿Qué ha pasado entonces? Se ha producida una variación de estado en ese “algo”, que es el cielo en este caso, y a esas variaciones podemos medirlas a través de una magnitud como el tiempo. Podemos entonces afirmar que desde que vimos el cielo soleado hasta que vimos el cielo oscuro y lleno de estrellas, han pasado diez horas.
Así, podemos ordenar sucesos, fijando diferentes conjuntos de ellos, de acuerdo a su sucesión en el tiempo. Tenemos eventos que han ocurrido en el pasado, otros que ocurrirán en el futuro (que no podemos prever o podemos proyectarlos o preverlos de manera relativa predeterminadamente). Y un tercer grupo que se sitúan en el ahora mismo, en el presente. Como cualquier otra magnitud física, el tiempo tiene una unidad básica de medición dentro del Sistema Internacional, y esa medida es el segundo, del cual el símbolo es S, aunque muchos utilicen la abreviatura “seg.” para denominar a los segundos, lo cual no es incorrecto, pero al menos no representa de manera “científica” y métricamente al tiempo.
Existe una disciplina denomina cronología (muy utilizada en ciencias como la Historia)que se utiliza para ubicar o datar diferentes momentos en los cuales han ocurrido o sucedido hechos determinados, pudiendo identificar los hechos en sí, en lapsos breves de tiempo, o también procesos, que tienen un lapso de duración mayor en el tiempo. La cronología se vale de herramientas que son las “líneas de tiempo”, y que seguramente más de una vez has utilizado en la escuela para ubicar temporalmente hechos sucedidos en alguna época histórica determinada.

Concepto de: Tiempo y Qué es

Se denomina tiempo a una medida efectuada sobre los cambios que se producen en el universo. Este concepto ha sido extensamente debatido en variadas áreas del saber humano, dejando siempre margen para más reflexiones. Así, ya desde tiempos antiguos la filosofía se ha abocado con diversas posturas al análisis de este tópico, y ya más cercanos a nuestra época, lo ha hecho con mucha probidad la física, en especial desde la teoría de la relatividad.
El primer planteo que debe realizarse es que el tiempo dista de ser una experiencia directa, o para decirlo con más propiedad, no existe un “objeto” denominado tiempo que pueda estudiarse por sí mismo. Lo que puede observarse es que el universo cambia, es decir, que guarda una distinción con respecto a sí mismo, una diferencia. La cuantificación abstracta de esa diferencia y ese cambio es aquello a lo que llamamos tiempo.
Si echamos un vistazo a las culturas del pasado veremos que esa tarea de cuantificar o mensurar el tiempo está presente en todas ellas, a través de calendarios que en algunos casos lograban un alto grado de precisión; estos se realizaban generalmente a partir de los cambios en el cielo, más específicamente, a partir de las variaciones de los astros.
En el campo de la física uno de los científicos más importantes en ocuparse del problema del tiempo es Isaac Newton, a partir de una concepción absoluta de éste emparentada con la filosofía de Kant. Así, desde esta evaluación del tiempo, este es similar para dos o más observadores.
El otro físico de renombre que se encargó de la cuestión del tiempo es Albert Einstein. A diferencia de la mecánica clásica fundamentada por Newton, los postulados de Einstein dan cuenta de un tiempo relativo y dependiente del observador. Este planteo ha revolucionado de modo evidente a la ciencia.
De más está decir que además que las especulaciones continuarán y agregarán ingredientes a esta temática que siempre ha inspirado la imaginación de modo evidente.

Significado de: Tiempo y sus Usos

1. Magnitud en que se mide la duración de un proceso: la carrera de los cien metros lisos masculinos se llevó a cabo en un tiempo de once segundos y treinta y siete centésimas.
2. Época durante la cual tiene lugar cualquier acontecimiento: en el tiempo de la guerra, el país conoció sus días de mayores penurias.
3. Estación del año: siento no poder satisfacer tu antojo, pero no estamos en tiempo de brevas.
4. Edad: ¿qué tiempo tiene este niño tan guapo?
5. Ocasión o coyuntura apropiada para hacer algo: ya tendrás tiempo de ser madre, ahora eres demasiado joven.
6. Oportunidad, espacio temporal que le queda libre a una persona después de atender sus obligaciones: si tengo tiempo, mañana te iré a buscar a la salida del trabajo.
7. Espacio temporal de larga duración: hacía tiempo que no me divertía tanto.
8. Cada una de las fases sucesivas en las que se divide la ejecución de una cosa: apenas vimos jugadas destacables en el segundo tiempo del partido.
9. Estado atmosférico: hacía un tiempo espléndido e incluso nos pudimos bañar en el río.
10. [Esgrima] Golpe que se ejecuta a pie firme para llegar a tocar al adversario: el tirador británico esquivó el tiempo con gran habilidad.
11. [Lingüística] Accidente gramatical del verbo que expresa el momento relativo en el que tiene lugar una acción, proceso o estado: en la oración "iré a verte", el verbo está en tiempo futuro.
12. [Marina] Temporal, tempestad: el buque aguantó el tiempo firmemente y atracó en el puerto con tan solo media hora de retraso.
13. [Mecánica] Fase de un motor: los motores de un automóvil pueden ser de dos o de cuatro tiempos.
14. [Música] Cada una de las partes en que se divide un compás: en esta parte de la obertura, el compás de dos tiempos se sustituye por otro de cuatro.
15. [Comercio] Bien económico negativo.

Sinónimos
Duración, lapso, transcurso, trascurso, espacio, curso, era, edad, intervalo, trecho, término, fecha, ciclo, periodo, plazo, parte, etapa, grado, fase, paso, fracción, época, instante, división, tirada, proceso, ritmo, vez, suceso, turno, estación, rato, momento, paréntesis, hueco, vacío, descanso, ocasión, coyuntura, oportunidad, caso, pie, temporada, estado atmosférico, ambiente, clima, cariz, temperatura, aspecto, meteorología, temporal, periodicidad, movimiento, ejercicio, compás.

(1)[Física] Tiempo.

Coordenada que, junto con las tres espaciales, determina la posición de un suceso en el universo en que vivimos.

El concepto de tiempo es probablemente uno de los más debatidos en la historia de la ciencia y la filosofía. Cualquier definición física del tiempo termina no siendo autoconsistente, es una labor parecida a la tarea de clavar un clavo en un martillo con ese mismo martillo. Einstein, por ejemplo, desplazaba el problema de su mente diciendo: "tiempo es lo que se puede medir con un reloj". Nuestra intuición común de tiempo coincide con la que formalizase Newton allá por el siglo XVII en sus Philosophie naturalis principia mathematica, un tiempo absoluto con una identidad bien separada del espacio. La Teoría de la Relatividad de Einstein, en cambio, rompe este esquema, y da al tiempo un carácter relativo al sistema de referencia en el que se encuentre el observador, además de quitarle una identidad matemática separada del espacio y el carácter de imperturbabilidad de éstos, frente a la presencia de una masa o energía.

Aun dejando a un lado la cuestión de la relatividad, dentro del concepto de tiempo aparece también otro problema conflictivo, la dirección del tiempo. Los edificios que constituyen la ciencia moderna (la mecánica de Newton, la relatividad de Einstein y la mecánica cuántica de Heisenberg y Schörodinger) son invariantes ante la inversión temporal. Es decir, las leyes de la naturaleza funcionarían igual si el tiempo fluyese al revés; se podrían establecer unas condiciones iniciales que permitieran imaginar la posibilidad de un mundo donde un globo se hinchase espontáneamente o los seres vivos rejuveneciesen. Nuestra sensación cotidiana de paso del tiempo es, desde el punto de vista científico, una ilusión creada en nuestras mentes, un tiempo psicológico o tiempo subjetivo. Surge así la cuestión polémica de si realmente el tiempo tiene una flecha bien definida.

Tiempo absoluto y tiempo relativo, concepto de tiempo propio

Los físicos de la mecánica clásica, como Newton y Galileo, tendían a pensar en un espacio absoluto. Creían, influidos probablemente por sus ideas de Dios absoluto, que era posible identificar el estado de movimiento de un cuerpo sin ambigüedad, que debía de haber un punto en el universo de reposo absoluto. La transformación de Galileo entre sistemas de referencia dejaba invariante el tiempo, fuese cual fuese el estado de movimiento relativo de estos sistemas. Se podía hablar entonces de una especie de reloj universal que ordenase inequívocamente en el tiempo los sucesos y estableciese la simultaneidad entre ellos.

Las teorías de la relatividad de Einstein desbarataron el concepto newtoniano de tiempo absoluto. Einstein adelantó la idea de la existencia cuadridimensional en el espacio-tiempo en vez de una evolución en un espacio tridimensional en el tiempo. El tiempo deja de estar desvinculado del espacio, y los intervalos temporales entre dos sucesos dependen del punto de vista de cada uno, los relojes parecen correr más despacio cuanto más rápido es el sistema de referencia en el que viajan. El abandono del tiempo absoluto surge directamente de uno de los primeros principios de las teorías de Einstein, la invariancia de la velocidad de la luz cualquiera que sea el observador.

Supóngase que dos observadores, uno en reposo y otro con movimiento uniforme con respecto a éste, miden la distancia recorrida por un pulso de luz emitido en la dirección y sentido del observador que se mueve en el momento en que ambos se cruzan. Transcurrido un tiempo t para el observador en reposo, mide la distancia recorrida por el pulso, y concuerda que, desde luego, es mayor que la que mide el observador en movimiento; como la velocidad de la luz ha de ser la misma para ambos, el que está en reposo concluye que el reloj que está en el sistema de referencia en movimiento marcha más despacio que el suyo.

Esta dilatación de los espacios temporales está contenida en las transformaciones de Lorentz de la relatividad restringida y se confirma experimentalmente, como en el caso de los muones, que se crean en la atmósfera por impacto de los rayos cósmicos. Estas partículas fundamentales se desintegran con rapidez. Este tiempo tan corto de desintegración haría que no llegasen a nosotros en su viaje desde las altas capas de la atmósfera; recorrerían sólo unos seiscientos metros. El hecho de que sí nos alcancen es debido a que el tiempo de desintegración está referido al sistema de referencia ligado a estas partículas en su viaje, que basándonos en lo anterior, corre mucho más despacio (si la velocidad de estas partículas es suficientemente alta, como de hecho lo es) que el de un reloj en reposo en la Tierra. Surge así el concepto de tiempo propio, irrelevante en la mecánica de Newton, pero fundamental en la formalización relativista de Einstein. El tiempo propio es el que mide cada reloj en una posición de un sistema de referencia, y es al que tienen que estar referidas las leyes de la naturaleza.

El intervalo diferencial de tiempo propio en un sistema que viaja con velocidad v con respecto a otro se relaciona con el intervalo diferencial en este último por la relación de Lorentz:

d t’ = d t ( 1 - v2/ c2 )1/2 ; donde c es la velocidad de la luz.

El tiempo y la relatividad general: agujeros negros

En el marco de la relatividad, nada puede viajar a velocidad mayor que la luz. Ello conduce a que, dado un suceso en un punto y en tiempo, determinado el espacio-tiempo, queda dividido en tres regiones. Por un lado estaría una región prohibida, dentro de la cual ningún suceso podría ser afectado ni afectar al suceso presente. Por otro, estarían los conos de luz pasado y futuro, que representan el subconjunto de sucesos que podrían afectar y ser afectados, respectivamente, por el suceso presente. La superficie de esos conos viene determinada por la superficie que engendra en un diagrama espacio-tiempo una señal que viaje a la velocidad de la luz emitida en todas las direcciones desde el suceso presente.

Todo esto colisiona frontalmente con la teoría de la gravitación de Newton, donde la fuerza entre dos objetos debida a su masa se modificaba instantáneamente por el movimiento de alguno de ellos. Einstein muestra que en realidad la gravedad no es una fuerza como las otras, sino que es una curvatura del espacio-tiempo debido a la presencia de masa y energía.

Dentro del contexto de la relatividad general, el tiempo y el espacio dejan de ser un marco fijo en el que tienen lugar los acontecimientos, para pasar a estar afectados por ellos. El tiempo y el espacio son entonces cantidades dinámicas. De hecho, en la estructura de esta teoría está presente el retraso de los relojes en presencia de campos gravitatorios; esta conclusión es distinta del efecto de retraso que encontramos en la relatividad espacial.

Para comprobar este fenómeno no es necesario enviar relojes atómicos al espacio, cerca de campos gravitatorios intensos. Se puede contemplar un átomo como una especie de reloj muy simple: contiene electrones que circulan alrededor del núcleo con frecuencias extremadamente precisas. De acuerdo con el retraso gravitatorio, las oscilaciones electrónicas en los iones que se encuentran en la superficie del Sol, bajo su gran gravedad, deberían tener lugar a un ritmo ligeramente inferior al que tendrían en la Tierra. Este fenómeno, en el que la radiación emitida por los iones cambia a longitudes de onda más largas, ha sido efectivamente verificado.

Más acusado es el fenómeno en las enanas blancas, que a pesar de tener una masa muy parecida a la del Sol, son mucho más pequeñas, lo que hace que el campo gravitatorio sea mucho más intenso y, por lo tanto, el enrojecimiento de la radiación sea mayor.

Este efecto se magnifica en la presencia de una de las consecuencias más espectaculares de la relatividad general, el agujero negro, que constituye una singularidad en el espacio-tiempo debido a un colapso gravitatorio. Un observador con un reloj que se acercase al horizonte de sucesos de un agujero negro se retrasaría hasta tal punto, que nunca llegaría a marcar la hora prefijada para que entrase en él. Si nos enviase pulsos de luz equiespaciados según él, observaríamos que cada vez tarda más en repetir el pulso y que cada vez la luz es más enrojecida; el observador desaparecería lentamente de nuestra vista.

Por otro lado, la singularidad está tapada en el interior del agujero negro y ningún observador puede obtener información de ella por estar fuera del horizonte de sucesos. El horizonte de sucesos marca una región espacial completamente separada del resto del universo alrededor de la singularidad. Este hecho es reconfortante, ya que en la singularidad fallan todas nuestras leyes de la física y se anula nuestra capacidad para predecir el futuro. Esto ha llevado incluso a la formalización por parte del físico-matemático Roger Penrose de la hipótesis de censura cósmica, que enuncia que todas las singularidades deben ocurrir en sitios ocultos por un horizonte de sucesos, y que no se puede dar en ningún caso una singularidad desnuda.

Viajar en el tiempo

La relatividad general contiene en sí misma la posibilidad de un auténtico viaje en el tiempo. De lo anteriormente dicho, se deduce la posibilidad de ligarse a sistemas de referencia o a campos gravitatorios en los que el tiempo transcurre más despacio, lo que, desde un punto de vista restringido, ya es un viaje en el tiempo, así que no es deducible de lo anterior romper el ordenamiento temporal de todos los sucesos que ocurren en el universo. Cualquier observador, aunque no esté de acuerdo con otro en cuestiones de simultaneidad, puede fechar un suceso futuro para otro observador, antes que un suceso pasado para ese mismo observador. Sin embargo, existen soluciones de las ecuaciones de Einstein que permiten el paradójico hecho del viaje al pasado. La solución consiste en que el hipotético astronauta que entrase en el horizonte de sucesos de un agujero negro pudiese evitar la singularidad y, en vez de esto, caer por un “agujero de gusano” para salir por un agujero blanco (el reverso temporal de un agujero negro) en otro lugar del universo, que podría ser el mismo lugar por donde se entró, pero situado en nuestro pasado.

El problema teórico sería que esta solución de las ecuaciones de Einstein es muy inestable, de forma que la presencia del propio astronauta constituiría una perturbación suficiente para que el pasillo se contrajera suficientemente y chocara irremisiblemente con la singularidad. Sin embargo, el trabajo de tres cosmólogos, Michael Morris, Kip Thorne y Ulvi Yurtsever, establece que si se tienen en cuenta las propiedades cuánticas de la materia, se puede impedir el colapso de estos “agujeros de gusano” y hacer efectiva la posibilidad teórica de viajar en el tiempo.

La presencia de agujeros blancos, aunque viable gracias a la simetría bajo inversión temporal de la teoría de la relatividad, no ha sido desde luego constatada, refuerza la hipótesis de censura cósmica e induce a pensar en la unidireccionalidad del tiempo.

La flecha del tiempo

Desde un punto de vista microscópico, no se violaría ninguna ley de la naturaleza si en un momento dado cambiásemos de signo el tiempo y éste empezara a contar al revés, de forma que todo volviese sobre sus pasos y fuese posible que todas las piezas de un puzzle encajasen espontáneamente u otros fenómenos igualmente extraños. En el marco en que se escriben estas leyes, bien la mecánica clásica, bien la relatividad o bien la física cuántica, no hay ninguna objeción al respecto.

Ahora bien, la realidad que se nos presenta son los fenómenos macroscópicos, en los que intervienen gran número de partículas y que, por tanto, hay que acoger dentro de la física estadística. En ésta, el tiempo tiene una dirección bien definida hacia los sucesos más probables, los que se dan con el mayor número de configuraciones físicas posibles. Estos sucesos equivalen a las situaciones de más alto desorden, a las de más alto valor de la entropía. Se puede decir entonces que, en ese sentido, existe una flecha del tiempo termodinámica que apunta en la misma dirección en que aumenta la entropía.

También se puede hablar de la flecha psicológica del tiempo, que nos impide recordar el futuro, es la que nos dicta nuestra sensación subjetiva de paso del tiempo. Stephen Hawking argumenta que las flechas psicológica y termodinámica tienen que coincidir, es decir, que no es posible ver vasos que se reconstruyen desde el suelo espontáneamente. Por razones de simplicidad, Hawking sustituye en su razonamiento la memoria humana por la de un ordenador. El acto de memorizar en un ordenador consiste en componer una sucesión de unos y ceros de manera ordenada, conforme a lo que se quiere recordar. Así se pasa de un estado de desorden a otro más ordenado. Pero el acto de grabar esta información y de recuperarla después requiere un trabajo, y es posible demostrar que este trabajo ocasiona un desorden mayor que el orden producido en la memoria, con lo que la entropía total del universo aumenta. De este modo se establece la equivalencia en la dirección psicológica y termodinámica del tiempo.

Además de estas dos flechas, se puede establecer una flecha cosmológica del tiempo, que viene fijada por una evolución determinada del universo, en concreto la de la expansión. La igualdad en las direcciones de las flechas termodinámica y cosmológica viene dada exclusivamente por nuestra observación. Sin embargo, algunos físicos, como Roger Penrose creen que la deseada teoría de la gravedad cuántica lleva asociada esta identidad, con lo que se rompería definitivamente con la simetría temporal, y se evitarían así los principios ad hoc, como el de la censura cósmica.

(1)[Astronomía] Tiempo astronómico.

La duración de la rotación terrestre respecto a una dirección fija en el espacio, la del punto Aries, define la duración del día sideral: 23 h 56 min 4.09 s. El día estelar es la duración de la rotación terrestre respecto al paso de un lugar de la Tierra por delante de la misma estrella, y difiere del día sideral en 0.0083 s debido a la precesión de los equinoccios. El tiempo que transcurre entre el alineamiento de cada punto de la Tierra con el Sol se denomina día solar. Dado que cada día la Tierra avanza 1° en su órbita alrededor del Sol, existe una diferencia de 4 min entre el día solar y el día estelar.

(1)[Física] Tiempo atómico.

Se define a partir de las propiedades atómicas, y es el patrón de tiempo más estable y preciso de cuantos se disponen: 1s es la duración de 9192631770 transiciones del átomo de 137Cs, con una incertidumbre de 10-7 s por día.

(1)[Filosofía] Tiempo.

Las concepciones filosóficas griegas se centraron en gran medida en la visión del tiempo como alguna forma de "presencia", esto es, que la realidad está "siempre presente". Otros filósofos estimaron que el tiempo pertenece a la realidad fenoménica, esto es, que la realidad presente está siempre a punto de ausentarse y por eso "deviene". Platón y Aristóteles fueron matizando la idea del tiempo compaginándola con otras nociones como la "eternidad" en el primero, el "movimiento", en el segundo.

Los conceptos de tiempo y movimiento están vinculados entre sí tan estrechamente que son interdefinibles: medimos el tiempo por el movimiento, pero también el movimiento por el tiempo.

La llamada "concepción cristiana del tiempo" alcanza su primera formulación en san Agustín: el tiempo es un "ahora", que no es; el "ahora" no se puede detener, pues si esto ocurriera no sería tiempo. El tiempo es un "será" que todavía no es...

En la filosofía medieval preocupó el problema del tiempo en relación a la eternidad, destacando el problema que planteó la realidad propia del "antes" y el "después".

En la Época Moderna siguieron discutiéndose los problemas teológicos, físicos y psicológicos relativos al tiempo. Newton, Leibniz, Kant, Hegel fueron aportando respectivas ideas sobre el tiempo. Y desde las últimas décadas del siglo pasado, la temporalidad y lo temporal se hallan en el centro de diversas filosofías como las de Bergson, Husserl y Heidegger.

(15)[Economía] Tiempo.

El tiempo es un elemento fundamental para la ciencia económica pues ella estudia procesos que se desarrollan a muy diversos ritmos. Hay fenómenos que asumen características por completo diferentes en el corto y en el largo plazo: así la oferta de ciertos bienes es completamente inelástica en un momento determinado pero puede ser incrementada -cuando los precios comienzan a subir- mediante nuevas inversiones que van mostrando sus efectos luego de un cierto período de maduración. El tiempo también es decisivo cuando se toma en consideración el problema de la incertidumbre: como la predicción se hace cada vez más difícil a medida que se piensa en futuros más alejados del presente, la incertidumbre crece más que proporcionalmente a medida en que se piensa en acciones más distantes en el tiempo. De la incertidumbre y de los riesgos concretos que supone el tiempo o, más exactamente, de la imperfecta previsión del futuro, surgen elementos concretos tan importantes como la ganancia, las tasas de interés y los mercados a futuro.

Los economistas tienden a categorizar el tiempo según períodos aproximados dentro de los cuales se efectúan sus análisis: se habla así de corto plazo cuando se piensa en períodos breves, siempre menores de un año, durante los cuales se asumen como dadas las plantas y otras instalaciones existentes; de mediano plazo, para indicar una duración intermedia, donde los factores productivos están dados, y de largo plazo, para hacer referencia a períodos donde se pueden manifestar plenamente los cambios en todos los elementos de la actividad económica. En la práctica, el mediano plazo cubre períodos de uno a tres o cuatro años, y el largo plazo se aplica a duraciones mayores, de tres a más años, por ejemplo. No existe, por supuesto, una delimitación rígida entre estos conceptos, que son apenas aproximaciones básicas a las consideraciones que se hacen concretamente en cada investigación o informe. También se suele hablar, al igual que los historiadores, de ciclos o períodos de corta duración y de larga duración, entendiendo en este último caso que se estudian transformaciones seculares, que se desenvuelven en períodos de cincuenta, cien o doscientos años. En algunos casos, y por razones metodológicas, los análisis económicos se hacen sin tener en cuenta los cambios que se producen en las variables, sino estudiando las relaciones de ellas como si no existiese el tiempo. Este tipo de análisis estático resulta de interés porque, al simplificar los objetos de estudio, permite encontrar relaciones y formular leyes generales de mayor grado de abstracción.

[Sociología]Tiempo libre.

El tiempo libre, en cuanto objeto de investigación sociológica, tiene cada vez mayor importancia, ya que en las sociedades industriales de Occidente, debido al aumento general de la producción y al cambio social, son muchos los trabajadores que cada vez ocupan menos tiempo para poder satisfacer unas necesidades que, sin embargo, van en aumento. Algunos autores quieren considerar como tiempo libre solamente aquel que queda disponible después de haber cumplido todas las obligaciones, tareas y ocupaciones que surgen después de las horas de trabajo. Son varios los autores que piensan que actualmente los hombres necesitan a menudo una orientación para saber aprovechar bien el tiempo libre. Es tarea del sociólogo investigar qué es lo que hacen en su tiempo libre los miembros de los diferentes estratos de la población, de las diversas profesiones y edades. Una importancia cada vez mayor está adquiriendo la llamada industria del tiempo libre, la cual ofrece no solamente servicios para el tiempo libre, sino también los productos para ocuparlo. La oferta cada vez menor de servicios, sobre todo para las tareas domésticas, obliga a mayor número de individuos a realizar personalmente como ocupación del tiempo libre unos trabajos que para otras personas constituyen su trabajo profesional. En general se puede decir que los contenidos y las formas de la actividad del tiempo libre y las del trabajo se asemejan cada vez más.