Definición de Toxicología

Toxicología - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Toxicología y su Importancia

La toxicología es una rama de la Medicina que se ocupa del estudio y los efectos que sobre el organismo ostentan las sustancias tóxicas. Formalmente a estas se las conoce como xenobióticos y consisten en compuestos que disponen de una estructura química que en la naturaleza o no existe o no es habitual, básicamente, porque se trata de compuestos que oportunamente fueron sintetizados en laboratorios por el hombre.

Cabe destacarse que también la toxicología se ocupa de analizar la gravedad, la reversibilidad que ostentan los mencionados compuestos tóxicos una vez que han ingresado en nuestro organismo y por otro lado tanto de tratar como de prevenir las enfermedades que en algunos casos estos saben desencadenar como parte de su acción nociva en los organismos.
Ahora bien, las sustancias tóxicas son capaces de llegar al organismo a través de diversas vías como ser: respiratoria, que es la más común; digestiva y cutánea. Vale mencionarse que la toxicidad que reporte una sustancia tóxica estará en estrecha vinculación a la dosis a la cual se está expuesto.
El estudio de los orígenes y los alcances de sustancias tóxicas viene siendo abordado desde la antigüedad. Era una práctica ordinaria en tiempos del paleolítico y a instancias de la caza, la contaminación de las puntas de las flechas con bacterias, generalmente procedentes de partes de cadáveres, pieles de animales y hasta de venenos vegetales. Tiempo después, en Grecia, era común el uso del veneno con la misión de ejecutar rivales.
Con el correr del tiempo y de los avances en el tema, la toxicología, ya convertida en disciplina formal se ha subdivido en diversas ramas que están asociadas al tipo de tóxico que abordan, al tipo de área y al tipo de paciente: toxicología ocupacional (analiza los compuestos químicos que se hayan presentes en el espacio laboral), toxicología ambiental (se centra en el estudio de los contaminantes ambientales que repercuten negativamente en los organismos vivos), ecotoxicología (se ocupa de detectar y de analizas los efectos tóxicos que tienen determinadas sustancias químicas en comunidades que viven en ecosistemas determinados) y toxicología alimentaria (aborda el estudio de aquellos tóxicos presentes en los alimentos que se ingieren).
Al científico Mateu Orfila, oriundo de la Isla de Menorca, España, se lo considera como el pionero y padre de la toxicología.

Concepto de: Toxicología


1. Parte de la medicina que trata de los venenos: para ser una eficiente envenenadora conviene tener ciertos conocimientos de toxicología.

[Medicina]

La toxicología remite al estudio de los venenos, sus características y sus efectos, particularmente en los organismos vivos, así como a los antídotos para contrarrestar dichos efectos. Son muchas las sustancias que se consideran venenosas, ya sean vegetales, animales o microbiales, lo que hace que la toxicología sea un amplio campo cuyo estudio cubren disciplinas tan diversas como bioquímica, histología, farmacología, patología y otras.

Historia

La clasificación de los venenos se hizo de forma fisiológica, hasta que la evolución de los conocimientos químicos motivó que pasara a encuadrarse en este otro campo. Hasta Mateo Orfila, los venenos se consideraban irritantes, narcóticos y sépticos, división a la que luego se incorporaron las categorías de estimulantes, corrosivos, asfixiantes, tóxicos, de origen natural (para las sustancias vegetales), de síntesis (divididos a su vez en convulsivos, hipnóticos y alucinogénos) y venenos alimentarios.

En la segunda mitad del siglo XX, se estudian muchas otras sustancias cuya naturaleza y origen eran desconocidos hasta hace bien poco, que interaccionan o tienen relación con la farmacología, hasta el punto que en muchas ocasiones se hace difícil distinguir entre uno y otro campo, es decir, no queda del todo clara la diferencia entre medicamento y veneno (un ejemplo sería la píldora anticonceptiva, cuyas interacciones en el sistema hormonal no se conocen bien todavía), y su posible influencia entre las poblaciones humanas.

Toxicología clínica

La toxicología como rama de la medicina siempre se había estudiado en medicina legal, debido al origen generalmente criminal o suicida de los envenenamientos (lo que en la actualidad se denomina toxicología forense), que nació gracias a los trabajos de Orfila y sus discípulos a fines del siglo XIX, y que fueron decisivos para fallar varios procesos criminales. En nuestros días, la toxicología clínica se aplica según haya sido la absorción del veneno, masiva, brusca, lenta, etc. No ocurre lo mismo con la toxicología crónica, cuyo estudio precisa mucho tiempo de seguimiento, lo que obliga a tomar en cuenta un largo número de factores de interferencia, además de otros, tales como nutrición, alcoholismo, tabaquismo o la ingesta de medicamentos.
Las intoxicaciones agudas aparecen casi inmediatamente a la absorción de la sustancia (un ejemplo de éstas suelen ser los casos de suicidio); están también las intoxicaciones subagudas (que aparecen después de algunos días) y las subcrónicas (después de algunos meses), por ingesta medicamentosa, por motivos laborales y también alimentarios; y, por último, se encuentran las intoxicaciones crónicas (que aparecen después de algunos años) en las que ya se han producido procesos de mutación, cáncer y envejecimiento de los órganos.

Durante los últimos tiempos, los avances tecnológicos han hecho que el área de estudio de la toxicología se amplíe hacia campos tan diversos como la guerra química, el medio ambiente, los aditivos alimentarios, pesticidas, toxicología industrial, etc., pero, en lo que respecta al campo de la medicina propiamente dicha, la diferencia se establece entre los venenos citotóxicos, que afectan a la célula de forma irreversible, de aquellos cuyos efectos no son tan definitivos.

El tratamiento de los intoxicados se lleva a cabo mediante técnicas de reanimación y salvamento muy actuales, indispensables en un tratamiento de urgencia, tales como el masaje cardíaco, la respiración artificial y las depuraciones sanguíneas e intestinales. En caso de absorción digestiva el tratamiento se basa en un lavado gástrico, que sólo se efectuará en caso de que el intoxicado no esté en coma y no sufra convulsiones. La administración de antídotos por vía digestiva no es una maniobra demasiado segura, y sólo se debe realizar en casos de intoxicación benigna.

Toxicología ecológica

Disciplina científica que se ocupa de aplicar los mismos preceptos de la toxicología al medio ambiente, en la intención de determinar cuáles son las sustancias desfavorables, susceptibles de afectar negativamente a los seres vivos.

Los seres vivos se desarrollan en una zona muy concreta de la Tierra, la biosfera, constituida por parte de la superficie terrestre y de la atmósfera, y de entre todas las especies que habitan esta franja, la especie humana ha intentado desde siempre hacer suyo el medio. Ésto se ha resuelto con el empleo, indiscriminado en muchos casos, de sustancias que alteran el equilibrio, con el factor de riesgo que ésto conlleva, de tal forma que se ha hecho necesario establecer una reglamentación que defina hasta qué punto pueden llevarse las investigaciones tecnológicas, científicas y médicas sin dañar el medio ambiente. Dichas investigaciones se encaminan a conseguir el desarrollo de nuevas materias primas, pesticidas, insecticidas, etc., productos todos ellos a los que si bien son beneficiosos para la especie humana, pueden llegar a causar daños irreparables en caso de no ser controlados.

Dentro del área que cubre la toxicología ecológica cabe incluir el peligro, cada vez mayor, que representan las radiaciones solares, debido a la progresiva desaparición de la capa de ozono, causada por el incremento de la contaminación de la atmósfera. Pero, quizás el área de expansión más grande de la toxicología sea el estudio de desechos tóxicos, que ha cobrado considerable importancia en los últimos años, mientras residuos tóxicos, procedentes de una amplia variedad de procesos industriales, contaminan el agua, el aire y el suelo, lo que hace suponer que el hombre se encuentra expuesto a peligros desconocidos y, a menudo, indetectables. Los más peligrosos de entre este tipo de residuos son los clorofluorocarbonos (que afectan a la capa de ozono atmosférica), los efectos de la lluvia ácida en los bosques, y el almacenamiento de las sustancias radiactivas en el suelo, en el océano o en el espacio.