Buscar contenidos

Búsqueda personalizada

El Pronombre Relativo - Que -

Gramática Española de María Moliner

Gramática Española de María Moliner

«Que» sin artículo.-Es el único relativo que se emplea como sujeto de una oración especificativa, tanto para cosas como para personas: 'He encontrado el libro que me hacía falta. El señor que vino ayer'. También es el único que se emplea para cosas como complemento directo, en oraciones especificativas: 'El asiento que ocupas. La tela que has comprado'. Puede substituir a «a quien» en complementos directos de persona: 'Ha venido alguien que no conozco'. En complementos indirectos de cosa, puede emplearse: 'La mesa a que diste barniz'; pero es preferible emplear «cual» ('a la cual diste barniz'). Se usa para cosas, como complemento circunstancial, con cualquier preposición, excepto con «sin»: 'La casa en que vivo. La pluma con que escribes. El libro de que me hablaste'. También puede emplearse para personas con la preposición «de»: 'El muchacho de que están hablando'; pero con otras preposiciones es insubstituible «quien». «Que» usado sin antecedente y precediendo a un infinitivo en frases como 'dar que decir, me estás dando que pensar' se aproxima más que en ningún otro al papel conjuntivo, y se vacila entre acentuarlo o no. En el D. R. A. E. (artículo «perder») se puede leer la frase «tener uno que perder»; pero ni en el artículo «que» del D. R. A. E. ni en la G. R. A. se especifica la acentuación de «que» en este uso, en el cual es más un pronombre indefinido (algo que) que un relativo. «Que» con artículo.-1. «El, la, lo, los, las que» es, en realidad, un relativo distinto de «que» y equivale exactamente a «el cual», incluso en los casos en que éste se refiere a personas y substituye a «quien»: 'El muchacho al que utilizo para estos servicios. He recibido contestación del señor al que escribí el otro día La mesa a la que diste barniz'.
2. Pero, en otros casos, el artículo «el, la, lo los, las» precediendo a «que» tiene distinto carácter: resulta de la supresión del nombre entre su artículo y una oración de relativo que lo específica, de la misma manera que, en otros casos, se suprime entre el artículo y un adjetivo, 'el (hombre) que no conocemos' o 'el (hombre) desconocido', y equivale al pronombre «aquél» en los casos en que éste, para ajustar la frase a la regla que exige que el relativo vaya precedido inmediatamente de su antecedente, representa a éste: 'Esta cláusula es la que (aquella que) dio lugar a tantas discusiones'. Cuando se trata de personas no hay que suponer ningún nombre elíptico entre «el» y «que» y «el que» equivale a «quien» en función de pronombre indefinido: 'El que (quien) no esté contento puede marcharse'.
Este mismo papel tiene «lo que», expresión de uso frecuentísimo que equivale a «la cosa que» y con la que se representa cualquier cosa de género indeterminado, o una oración o un discurso completo: 'Contó lo que había ocurrido. Vino antes de lo que pensábamos. Lo que me extraña es que no esté aquí ya'. (Cuando el verbo de la oración principal es «ser», este verbo puede concertar con «lo que», en vez de con el sujeto de esa oración: 'Lo que más lee es [son] libros de filosofía'.) A veces, «lo que» equivale a «todo lo que» o «cuanto»: 'Esto que ves es lo que tengo'.
«Que» precedido de artículo puede desempeñar cualquier papel en la oración, incluso el de complemento con preposición: 'La forma adoptada es la en que se redactó primeramente el proyecto. Este libro es el de que te hablé'; ahora bien: estas frases, aunque suenan forzadas, se pueden usar y se encuentran usadas; pero con cualquier otra preposición la falta de naturalidad es mucho mayor y tal construcción es inusada; nadie diría, por ejemplo, 'esta casa es la a que vengo todos los días' o 'los papeles perdidos son justamente los sin que no puedo terminar mi trabajo'; y, aún menos, 'la comida era de las a que no estoy acostumbrado', ejemplo en que hay otra preposición delante del artículo; en tales casos, para obtener una oración que no resulte forzada, gramaticalmente intachable, si, por haber nombrado ya el antecedente, no se está a tiempo de cambiar la elipsis haciendo que éste se enuncie inmediatamente delante del relativo (en vez de 'esta casa es la a que vengo...', 'esta es la casa a que vengo...'), no hay otro recurso que emplear «aquel» en lugar de «el»: 'Esta casa es aquella a que vengo... Los papeles perdidos son justamente aquellos sin los que... Me dieron una comida de aquellas a que...'. Pero este empleo de «aquel» suena afectado y, por lo menos en lenguaje hablado y rápido, se evita, dejando en su lugar precediendo a «que» el artículo «el, la, lo...», pero con la preposición trasladada delante de éste: 'Estas escenas son a las que estamos acostumbrados. Los papeles perdidos son justamente sin los que no puedo terminar mi trabajo. La plaza que desempeña no es para la que fue nombrado'. Estas construcciones no son gramaticalmente correctas; tomando como ejemplo de referencia el último ejemplo, se observa que, en primer lugar, el antecedente «la plaza» está separado del relativo «la que» por el verbo «es», y, en segundo lugar, que este relativo hace al mismo tiempo de atributo de «es», a pesar de su preposición, y de complemento indirecto de «fue nombrado»; pero son corrientísimas y la G. R. A. las considera libertades tolerables. Sin embargo, en lenguaje escrito e, incluso, en el hablado lento esmerado (conferencias, etcétera), es preferible, si no se quiere emplear «aquel», evitar enunciar el antecedente en primer lugar y reservar su enunciado para inmediatamente delante del relativo, como se ha indicado antes: 'Los perdidos son justamente los papeles sin los que no puedo terminar el trabajo. La que desempeña no es la plaza para que fue nombrado'. El antecedente de «que» puede ser también un adjetivo o un adverbio precedido de «lo»: 'No sabes lo difícil que es encontrarle. No me imaginaba lo grande que es esta ciudad. Debieras perdonarle por lo mucho que ha sufrido'. Como se ve, todas estas frases tienen sentido *ponderativo. Cuando el antecedente es «mucho», puede suprimirse y, entonces, «lo que» solo sigue teniendo sentido ponderativo equivaliendo a «cuánto»: 'No sabes lo que lo siento. Dile lo que se lo agradezco'.
Seguramente guarda relación con la anterior construcción el hecho de que, cuando el antecedente de «que» es un nombre de magnitud, puede también substituirse por «lo»: 'No sé exactamente lo que (la distancia, los quilómetros que) hay de Madrid a Toledo. Dime lo que pesas. No sé lo que hace que no le veo'.
Puede ser antecedente de «lo que» «todo» u otro pronombre indefinido: 'Te traigo todo [algo de] lo que me has encargado'. Y merecen especial mención los casos en que el antecedente es «nada» u otro indefinido negativo: 'Nada se hace allí que no sea autorizado por él. Nadie le pide ayuda que sea rechazado'. Puede también emplearse «que» con las preposiciones «a» o «en», con un nombre de tiempo, de lugar o de modo como antecedente, equivaliendo a «donde», «cuando» o «como»: 'No está en el sitio en que lo dejé. La época en que esto ocurría. La tienda a que me mandaste. La forma en que me lo dijo'. Cuando el antecedente es un nombre de tiempo, puede suprimirse la preposición: 'Los años que (en que) estuvo sin trabajar. El día que (en que) tú naciste'. Cuando el verbo es «hacer» usado terciopersonalmente, esa supresión es obligada: 'Hace tres meses que no sabemos nada de él'. Se discute si es admisible emplear en español, sin incurrir en galicismo, las formas 'Es allí que tienes tu obligación. Fue entonces que me di cuenta. Ha sido exactamente así que me lo ha dicho', o sea, utilizando «que» sin preposición con un adverbio de tiempo, de lugar o de modo como antecedente. La Academia no lo admite. No faltan ejemplos, aunque raros, de su uso en el periodismo actual; pero puede decirse que, si bien esta construcción tiene a su favor flexibilidad y ligereza indudables, el oído español la rechaza y, además, no se siente su necesidad, pues es igualmente cómoda la forma castiza con los adverbios «donde, cuando, como»: 'Es allí donde tienes tu obligación', etc.
Con verbos de percepción y expresión la construcción con «que» equivale a otra con «qué», o sea, el mismo pronombre en la forma interrogativo-exclamativa: 'Conozco el plan que (qué plan) estáis tramando. Dime la dirección en que (en qué dirección) iba'. Hay en lenguaje informal una construcción ponderativa muy típica y graciosa en que el antecedente es un adjetivo (puede serlo también un adverbio, aunque no es tan frecuente), un nombre de cualidad sin artículo o una expresión de situación o de actitud: 'Castizo que es el muchacho. Talento que tiene este cura. Listo que es uno. Ganitas de jugar que tiene la niña'. Sus equivalentes serían: 'Es que el muchacho es muy castizo. Es que yo tengo mucho talento. Es que soy muy listo. Es que la niña tiene muchas ganas de jugar'. El tono jocoso de la frase se aumenta construyéndola, como en los ejemplos citados, en tercera persona, aun refiriéndose a uno mismo o a la persona a quien uno se dirige; pero esto no es forzoso.

Buscar Contenidos

Búsqueda personalizada