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Generalidades Sobre La Conjunción

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Gramática Española de María Moliner

Gramática Española de María Moliner

a) De las dos oraciones unidas por una conjunción hay generalmente una afectada por ella, a la cual precede siempre, cualquiera que sea su posición con respecto a la otra oración. En la frase 'no voy porque no me conviene', la conjunción «porque» afecta a la oración «no me conviene», a la cual comunica su significado causal, haciendo de ella la causa de lo que expresa la otra oración; a esta otra oración viene dándosele el nombre de «principal», considerando que es ella la que impone la relación y que la afectada por la conjunción se adjunta a ella y depende de ella. Cuando la conjunción es copulativa («y, e, o, ni») no hay realmente oración principal, y la conjunción puede gramaticalmente ponerse delante de cualquiera de las dos oraciones unidas.
b) Algunas conjunciones adversativas se posponen, entre comas, a la oración a que afectan: 'Vino, empero, antes de lo que pensaba'.
c) Las conjunciones se clasifican por la naturaleza de la relación que establecen: «adverbiales, adversativas, causales, completivas»'. etc. Por fidelidad a la gramática latina, se siguen clasificando las conjunciones en «coordinantes» y «subordinantes». Las primeras son las que relacionan oraciones de las que ninguna de ellas es subordinada de la otra. Se consideran como tales las adversativas, consecutivas, copulativas, distributivas y disyuntivas.
d) Son subordinantes las que enlazan una ración principal con una «subordinada». Son las restantes y todas las expresiones conjuntivas formadas acomodaticiamente con «que».
e) Además de las conjunciones univerbales, hay muchas locuciones conjuntivas que desempeñan el mismo papel; además, las preposiciones y adverbios toman valor conjuntivo, o sea, se hacen aptos para unir oraciones, adjuntándoles «que»: 'Estoy aquí desde que te fuiste. Vamos
a hacerlo antes que se despierten'.
f) Igualmente, las locuciones prepositivas formadas con adverbios, tales como «antes de, después de, encima de, enseguida de» y otras como «sin embargo de» o «a fuerza de», se pueden transformar en locuciones conjuntivas mediante la adición de «que»: 'Conviene que se lo escribas, además de que se lo digas de palabra'.
g) Acerca de estas locuciones formadas con una preposición o locución prepositiva + «que», se puede hacer observar que las construcciones a que dan lugar pueden interpretarse indistintamente como la suma de una locución conjuntiva y una oración o como la suma de una preposición o locución prepositiva y una oración substantivada con «que»; y hay que advertir respecto de ellas que no en todos los casos las admite el oído y se tiende, en general, a dejarlas en locuciones prepositivas poniendo el verbo en infinitivo, lo cual es otra manera de substantivar la oración: 'Conviene que se lo escribas además de decírselo de palabra'; otras veces se intercala una coma entre las dos oraciones, como si se quisiera quitar valor conjuntivo a la locución: 'No me gusta, aparte de que no me conviene'; tendencia que se acentúa invirtiendo el orden de las oraciones: 'Además de que no sabe nada, no quiere aprender'. En el caso de los adverbios de relación de lugar y tiempo («antes, después, encima...») se discute por los gramáticos, teniendo en cuenta los antecedentes latinos «antequam» y «postquam», si el uso de «de» delante de «que» es superfluo y hasta incorrecto. La G. R. A. se refiere a esta cuestión solamente al tratar del relativo «que» con los antecedentes «antes» y «después», y, aunque da como primarias las formas «antes que» y «después que», alude con sendos ejemplos a que «también se halla» «antes de que» y «después de que». Esta transformación previa del adverbio en preposición antes de unirse a una oración con «que», no es asunto distinto del hecho de que la oración completiva con «que» admite en español cualquier preposición antepuesta directamente unida a «que», lo cual constituye una notable peculiaridad de este idioma, con la que se da a esas oraciones el valor substantivo que corresponde a las oraciones de infinitivo a que equivalen. ('Estoy harto DE QUE me pida cuentas. Te conformarás CON QUE te paguen la mitad'.) Este hecho y la existencia de frases como 'en el caso de que' o 'en el supuesto de que' son suficientes para justificar que cuando el antecedente de esas oraciones es un adverbio puedan unirse no sólo directamente a él, sino también a la preposición o locución prepositiva formada con él y la
preposición «de». Parece, pues, razonable no negar legitimidad a las formas con «de», si bien las formas con el adverbio escueto son, por lo menos en el caso de «antes» y, sobre todo, en el de «después» (sería muy discutible si lo son en el de «aparte» y «encima»), más frecuentes y autorizadas.
h) Los grupos de conjunciones comúnmente establecidos no bastan a abarcar la gran variedad de relaciones susceptibles de ser establecidas mediante expresiones uni o pluriverbales que hacen unas veces papel de adverbios, otras de preposiciones y otras de conjunciones.
i) Puede suprimirse una conjunción repetida en oraciones dependientes de una misma principal, unidas entre sí por otra conjunción: 'Se lo di porque yo no lo necesitaba y (porque) quise dárselo'. Debe evitarse esta elipsis si puede dar lugar a que se tomen como equivalentes cosas que no lo son: 'Espabilar es hacer que alguien se despierte o que se haga más listo'. (Suprimida la segunda conjunción se podría interpretar que el hablante usa aquí «despierte» como equivalente a «se haga más listo».)
Es regla de construcción que no puede suprimirse un complemento que sea, con distinto régimen, repetición de otro. (No se puede, por ejemplo, decir 'se hizo cargo y se quedó con los libros', sino 'se hizo cargo de los libros y se quedó con ellos'); sin embargo, en la frase comparativa, es permitida una excepción a esa regla cuando en ella se establece una alternativa entre la igualdad y la superioridad o inferioridad. Puede decirse 'es tan bueno o mejor que el tuyo' o 'mi casa está tan cerca o más que la tuya', en vez de 'es tan bueno como el tuyo o mejor que el tuyo' o 'mi casa está tan cerca como la tuya o más cerca que la tuya'. En estos casos se sprime, además del término de la comparación repetido, la partícula o conjunción comparativa «como».

LA CONJUNCIÓN COPULATIVA

En realidad, en la unión copulativa de oraciones hay casi siempre un sentido adicional al de mera yuxtaposición de acciones, pues ésta se da rarísimamente en lenguaje no incoherente; véanse por ejemplo las oraciones copulativas siguientes en que el sentido adicional implícito va puesto entre paréntesis: 'Él vive más lejos que tú y (a pesar de eso) llega puntual; antes no tenía dinero y ahora (en cambio) no tiene salud; cruzó el río y (al hacerlo) se encontró en otro país'. La conjunción copulativa típica es «y», que, delante de palabra que empieza por «i» se convierte en «e»; si las oraciones unidas son negativas, se emplea como conjunción copulativa «ni», que equivale a «y no». Sirven también como expresiones copulativas «así como, así como también, así como tampoco, así también, como, igual que, lo mismo que, tampoco, también, tanto como». Valor semejante al de estas locuciones conjuntivas tienen algunas expresiones adverbiales:
«además, además de eso, aparte de, aparte de eso, por otro lado, por otra parte».

LA CONJUNCIÓN ADVERSATIVA

Las dos adversativas típicas son «pero» y «sino»; la primera se aplica a las oraciones que expresan un inconveniente para que se realice lo expresado por la oración principal: 'Me gustaría ir, pero estoy cansado'; la segunda expresa que lo que dice la oración afectada por ella contradice o excluye lo expresado por una principal negativa: 'No ayuda, sino que estorba. No me refiero a ti, sino a tu hermano'. «Pero» expresa a veces, más que una oposición, la desvirtuación de una consecuencia que parece natural, y la oración compuesta puede reemplazarse por otra construida con «aunque» u otra de las conjunciones llamadas «concesivas»: 'Es español, pero no le gustan los toros', equivale a 'aunque es español, no le gustan los toros'. « Sino» tiene a veces sentido restrictivo más que propiamente adversativo, equivaliendo a «más que»: 'No tienes otra cosa que hacer sino esperar'.
El mismo significado que «pero» tienen «mas» y «empero». «Sino» no tiene ninguna expresión exactamente equivalente. Pero hay un extenso grupo de expresiones conjuntivas o adverbiales a las que les es aplicable la designación de «adversativas» puesto que expresan oposición. Tienen también sentido adversativo ciertas oraciones con gerundio: 'Él nos acusa, no habiendo hecho nosotros más que obedecer sus órdenes'. Así como otras con la conjunción «si»: 'Si te advertí a tiempo, ¿que me reprochas?'

LA CONJUNCIÓN CONCESIVA

La conjunción concesiva típica es «aunque»: 'Iremos aunque llueva'.
Las expresiones siguientes son también de significado concesivo: «ASÍ y todo, aun ASÍ, AUN, AUNQUE, BIEN que, si BIEN, si BIEN es cierto que, como, si... COMO si..., CON, CUANDO, aun CUANDO, a DESPECHO de, no EMBARGANTE, sin EMBARGO, sin EMBARGO de que, EMPERO, aun con ESO, y con ESO, y ESO que, maguer[a] que, MAL que, de cualquier MANERA que, de todas MANERAS, MÁS que, por MÁS que, cuando MENOS, al [a lo, por lo] MENOS, lo MISMO si... que si..., por MUCHO que, NO por, no OBSTANTE, sin PERJUICIO de que, PERO, a *PESAR de que, PESE a que, POR, POR... que, puesto que, QUE... que, quiera o no quiera -QUERER-, quieras que no -QUERER-, con SER, si, SINO, siquiera, ni SIQUIERA, TANTO si... como si..., con TODO, con TODO y con eso, con TODO y que, si bien es VERDAD que, Y».
En realidad, las conjunciones concesivas expresan la misma idea que las adversativas; pero éstas se aplican a la acción realizada en vez de a la acción o circunstancia que se opone a ella. 'Aunque llovía emprendimos la excursión', puede cambiarse en 'llovía, pero emprendimos la excursión'. 'Le quiere, a pesar de que le hace sufrir' equivale a 'le hace sufrir, pero le quiere'. Algunas de las expresiones anteriores pueden, con una ligera modificación, aplicarse también, en forma adverbial, a una oración independiente, que expresa una acción que se realiza a pesar de cierta oposición consabida; este es el caso de «sin embargo, no obstante, no obstante eso, a pesar de eso, a pesar de todo». En la misma forma se aplican también las expresiones de sentido concesivo «ASÍ y todo, aun ASÍ, ni aun ASÍ, aun con ESO, de todas MANERAS; lo cual no OBSTA [es inconveniente, obstáculo, etc.] para que; con TODO, con TODO y con eso», y frases construidas con el verbo en subjuntivo, repetido en esta forma: «pese a quien pese, salga lo que salga [saliere], venga de donde venga [viniere]», etc. Y, por fin, algunas otras partículas, como «así, aun, con, cuando, si» pueden ser utilizadas con significado concesivo. Las expresiones «siquiera, ya que» se incluyen a veces entre las concesivas; pero su sentido es, en realidad, distinto del de las generalmente llamadas así.
Expresiones de valor concesivo se forman también con «aun, hasta» o «incluso» y un gerundio: 'Aun [Hasta, Incluso] llorando, está guapa'; con «como»: 'preocupado como estaba, todavía me atendió; estuviese como estuviese el tiempo, debieron atacar'; con «con»: 'con ser su madre, no le puede aguantar'; con «o»: 'quiera o no quiera, tendrá que ir'; con «que»: 'quieras que no, tiene que haberle hecho efecto'; con «si»: 'si me lo pidiera el ministro, sería igual'; con «y»: 'vaya yo caliente y ríase la gente'; con un gerundio y «y todo»: 'helando y todo nos bañamos en el río'; con «quiera» precedido de «como, cual, cuando, donde» y seguido de «que»: 'como quiera que lo encuentres, tráelo. Cualesquiera que sean tus intenciones, debes comunicárnoslas'. También se forman frases de sentido concesivo con el verbo de la acción que se puede suponer opuesta en potencial, y la conjunción «y» aplicada al verbo de la acción que se realiza a pesar de la oposición: 'Me lo pediría mi propio hijo, y se lo negaría'; así como con el verbo repetido en subjuntivo: 'valga por lo que valiere, se lo advertiré. Vaya donde vaya, irá a estorbar'.

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