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La Voz Pasiva

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Gramática Española de María Moliner

Gramática Española de María Moliner

La forma pasiva específica es la llamada «voz pasiva», forma verbal compuesta formada con el participio del verbo que expresa la acción y el verbo «ser» como auxiliar. (Propiamente, esta es una forma perifrástica más y no le corresponde el nombre de «voz» que lleva con propiedad la forma latina de significado correspondiente, con formas propias.) Esta voz permite expresar el contenido de una oración transitiva cuando no se puede, porque es desconocido, o no se quiere por cualquier razón, nombrar el sujeto de la acción; o cuando se pretende enfocar la atención sobre el complemento directo dándole el papel preponderante de sujeto gramatical: 'Le fue asestado un golpe por la espalda. He sido insultado. La casa ha sido alquilada por unos extranjeros'.
Pero la «voz pasiva» no es la única manera de expresar una acción sin darle sujeto gramatical o sin darle gramaticalmente por sujeto al que la realiza; hay también la forma de significado pasivo con «se», o «pasiva pronominal», y la forma impersonal en tercera persona del plural: 'Se me ha insultado. Le asestaron un golpe por la espalda'. Estas dos formas no son enteramente intercambiables, pero, en cualquier caso, la voz pasiva puede ser substituida por una u otra de ellas o por ambas, lo cual, en lenguaje coloquial, se hace generalmente; porque la voz pasiva, cuyo empleo da a la frase precisión y elegancia, tiene un empaque culto que hace que sea rehuida en ese lenguaje. Esto explica que no admitan la pasiva las frases de sentido figurado de uso informal, así como las formadas con modismos; no se puede decir ni escribir, por ejemplo, 'les fue tomado el pelo' o 'fue echado con cajas destempladas'.
En cambio, el uso de la voz pasiva es obligado cuando el de otra forma de significado pasivo se presta a anfibología. La expresión 'el lápiz se borra fácilmente' puede significar 'el lápiz es susceptible de ser borrado fácilmente'(y ello constituir una ventaja) o 'el lápiz se borra con facilidad espontáneamente'(y ello constituir un inconveniente); si lo que se quiere decir es lo primero, habrá que darle la forma 'el lápiz es borrado fácilmente'. En lenguaje coloquial se recurre a añadir un pronombre pleonástico que aclara el sentido: 'la tiza se la borra bien'; pero si el nombre es masculino, no suena bien repetirlo con «lo» ('el lápiz se lo borra bien') y en vez de «lo» se emplea «le»: 'el lápiz se le borra bien'. Si el nombre es de persona, hay que ponerle «a» delante: 'las personas se educan = a las personas se las educa'; y esta construcción es completamente correcta y no sólo propia del lenguaje coloquial.

ALGUNAS NOTAS SOBRE CONSTRUCCIÓN DE LA FORMA PASIVA:

a) La preposición propia del sujeto activo es «por»: 'Es estimado por todos'; a veces, en lenguaje literario, se emplea «de»: 'Es estimado de todos'. Esta construcción era antes usual: 'Fueron dél (de él) bien recibidos'.
Se usa «de» en frases de sentido pasivo construidas con «estar», en que el participio es, en realidad, un adjetivo: 'Ahogado de trabajo. Comido de ratones'.
b) Constituye una particularidad del español que en la pasiva pronominal o con «se» el verbo concierta con el complemento siempre que éste no lleve preposición: 'Se olvidan los nombres'. Si el complemento es de persona y, por tanto, lleva «a», el verbo se pone en singular: 'Se olvida a las personas'; pero, si en la oración hay, además, un complemento de persona, se suprime la preposición y el verbo concierta con el complemento: 'Se me olvidan las personas'. También puede concertar en la misma forma el auxiliar de un verbo en infinitivo: 'Se mandó evacuar las casas próximas al río' o 'se mandaron evacuar las casas próximas al río'(pero, siempre, 'se mandó evacuar a los niños, se me mandó evacuar a los niños').
c) En las oraciones pasivas con «se» que empiezan con «que» hay que distinguir cuándo se trata de oraciones de relativo y ese «que» representa al complemento directo y cuándo «que» es conjunción. En el primer caso es natural que el complemento directo no se vuelva a representar con un pronombre personal: 'Una cosa que se pierde con facilidad'(no '...que se la pierde...').
Pero cuando «que» no es pronombre, sino conjunción, es obligada la representación del complemento con un pronombre: 'Él quiere que se le admire. La piedra no nota que se la lanza'.
d) No son pasivas, aunque su forma pueda inducir a creerlo, ciertas oraciones con «estar» en que el participio lleva un complemento: 'el cuadro está terminado por un discípulo suyo'. Esta oración es atributiva y el atributo es la expresión completa 'pintado por un discípulo suyo'; para confirmarlo basta percatarse de que «estar» puede ser substituido por otro verbo susceptible de desempeñar función atributiva: '...parece terminado, se supone terminado...'. Además, si «estar» fuese sólo verbo auxiliar y el verbo completo fuera 'está terminado', resultaría como tiempo de la acción (terminar en este caso) el presente, que es el tiempo de «estar» y este es el tiempo del estado, pero no el de la acción, que, naturalmente, es anterior. (Interesa esta distinción para la discriminación del empleo de los verbos «ser» y «estar»; véanse.)
e) Antiguamente, no sólo era más corriente que ahora en lenguaje coloquial la voz pasiva, sino que esta forma se extendía a los verbos intransitivos: 'Mi padre es muerto. Los cuadrilleros ya son idos. Los justos son dichos ser generosos y liberales'.

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