Puntos Sobresalientes de Génesis 32 a 35

Puntos Sobresalientes de la Lectura de la Biblia: Génesis 32 a 35 


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Puntos Sobresalientes de la Biblia

Para el repaso oral: de la Escuela del Ministerio Teocrático de Enero y Febrero de 2014

9ª Pregunta.-

¿Qué aprendemos de la respuesta del ángel a Jacob registrada en Génesis 32: 29? [24 de Febrero., w13 1/8 pág. 10.]
W13 1/8 pág. 10.]
En el libro de Rut se llama Fulano a un hombre que rehusó cumplir uno de los deberes que le exigía la Ley mosaica (Rut 4:1-12). ¿Significa esto que las personas que no se mencionan por nombre en la Biblia eran malas o poco importantes?
De ningún modo. Veamos otro caso. Antes de su última cena de Pascua, Jesús dijo a sus discípulos que fueran “a la ciudad, a Fulano” (o según La Biblia de las Américas, “a cierto hombre”) y prepararan su casa para la cena (Mateo26:18). ¿Debemos pensar que este hombre era malo o demasiado insignificante? No. Él era sin duda un discípulo de Jesús, pero no era indispensable mencionar su nombre en el relato.
Es más, la Biblia menciona los nombres de muchas personas malas, pero no el de muchas personas buenas. Por ejemplo, todo el mundo sabe que la primera mujer se llamaba Eva. Sin embargo, su egoísmo y desobediencia contribuyeron a que Adán pecara, y las consecuencias han sido desastrosas (Romanos 5:12). Por otro lado, el nombre de la esposa de Noé no se menciona en la Biblia a pesar de que fue una mujer abnegada y obediente, que ayudo a su esposo a cumplir su importante labor. Es obvio que la omisión de su nombre no se debe a que haya sido insignificante o no contara con el favor divino.
En la Biblia hay relatos de otras personas que, aunque sus nombres no se mencionan, desempeñaron un papel importante —incluso heroico—en el cumplimiento del propósito de Dios. Pensemos en la niña israelita que era sirvienta de la esposa de Naamán, comandante del ejército sirio. Ella tuvo el valor de hablarle a su dueña acerca del profeta de Jehová que estaba en Israel. Y gracias a eso, se produjo un milagro (2 Reyes 5:1-14). Otro ejemplo sobresaliente de fe es el de la hija de un juez israelita llamado Jefté. Ella estuvo dispuesta a no casarse ni tener hijos a fin de cumplir con un voto que su padre había hecho (Jueces 11:30-40). Asimismo, se desconocen los nombres de los compositores de más de cuarenta salmos y los de algunos profetas fieles que cumplieron importantes comisiones (1 Reyes 20:37-43).
Un ejemplo aún más extraordinario es el de los ángeles. Aunque existen cientos de millones de ellos, la Biblia solo menciona el nombre de dos: Gabriel y Miguel (Daniel 7:10; Lucas 1:19; Judas 9). Los demás se quedan en el anonimato. En cierta ocasión Manoah, padre de Sansón, le preguntó a un ángel: “¿Cuál es tu nombre, para que cuando se realice tu palabra ciertamente te honremos?”, a lo que este respondió: “¿Por qué debes preguntar acerca de mi nombre?”. Este ángel fue modesto y se negó a recibir el honor que solo Jehová se merece (Jueces 13:17, 18).
La Biblia no explica por qué se mencionan los nombres de unos personajes y los de otros no. Sin embargo, podemos aprender mucho del ejemplo de todos aquellos que sirvieron a Dios sin ningún afán de prominencia. ˇ

10ª Pregunta.-

¿Cómo podemos evitar consecuencias parecidas a las que sufrió Dina? (Gén. 34:1, 2.) (24 de febrero, w01 1/8 págs. 20,21.]
W01 1/8 págs. 20-22 Dejemos que la fuerza de la costumbre obre en favor de nosotros
El caso contrario es el de Dina. Un mal hábito le costó caro: “Solía salir [...] para ver a las hijas del país”, quienes no servían a Jehová (Génesis 34:1). Aunque era algo aparentemente inofensivo, la llevó al desastre. Primero, la violó Siquem, a quien se consideraba “el más honorable de toda la casa de su padre”. Luego, la reacción vengativa de dos hermanos suyos culminó con el asesinato de todos los varones de una ciudad. ¡Qué horrible resultado! (Génesis 34:19, 25-29.)
¿Cómo asegurarnos de que nuestros hábitos no nos perjudiquen, sino que nos beneficien?
Pongamos las costumbres a nuestro servicio
“Los hábitos son el destino”, escribió un filósofo. Pero no tienen por qué serlo, pues la Biblia indica con total claridad que podemos optar por dejar los malos hábitos y adoptar los que sean buenos.
Las buenas costumbres hacen más fácil mantener el ritmo que impone el estilo de vida cristiano, que además se hace más productivo. “El hábito de ceñirme a un horario a fin de cumplir diversas tareas me ahorra un tiempo valioso”, observa un cristiano griego llamado Alex. Teófilo, un anciano de congregación, comenta que la planificación le permite ser eficaz. “Estoy absolutamente convencido —dice— de que no lograría encargarme de mis deberes cristianos si no tuviera la costumbre de planificarlo todo con cuidado.”
A los seguidores de Cristo se nos exhorta a que “sigamos andando ordenadamente en esta misma rutina” (Filipenses 3:16). Este texto transmite la idea de una acción habitual que sigue un procedimiento establecido. Los buenos hábitos son ventajosos porque no tenemos que pausar y meditar para decidir cada paso, pues ya hemos fijado un proceder que seguimos por costumbre. Los hábitos arraigados se convierten casi en un acto reflejo. Tal como los buenos hábitos de un conductor prudente lo llevan a tomar decisiones en décimas de segundo para eludir los peligros de la carretera y proteger su vida, las buenas costumbres nos permiten tomar con prontitud decisiones adecuadas en nuestra carrera cristiana.
El escritor inglés Jeremy Taylor lo expresó así: “Las costumbres son las hijas de la acción”. Si poseemos buenos hábitos, no nos costará mucho realizar buenas obras. Por ejemplo, para quien suele predicar regularmente es más fácil y placentero salir al servicio del campo. Leemos que los apóstoles, “todos los días en el templo, y de casa en casa, continuaban sin cesar enseñando y declarando las buenas nuevas acerca del Cristo, Jesús” (Hechos 5:42; 17:2). En cambio, aquel cuya presencia en el ministerio es solo ocasional tal vez se ponga nervioso y necesite más tiempo hasta adquirir confianza en esta vital obra cristiana.
Lo mismo puede decirse de otras actividades cristianas. Los buenos hábitos nos ayudarán a ser constantes en ‘leer la Palabra de Dios día y noche’ (Josué 1:8; Salmo 1:2). Cierto cristiano tiene la costumbre de leer las Escrituras durante veinte o treinta minutos antes de acostarse. Incluso cuando está muy cansado, no puede dormirse sin hacerlo. Ha de levantarse y satisfacer esa necesidad espiritual, una buena costumbre gracias a la cual lleva varios años leyendo toda la Biblia una vez cada doce meses.
Nuestro Modelo, Jesucristo, solía asistir a reuniones en las que se analizaba la Biblia. “Según su costumbre en día de sábado, entró en la sinagoga, y se puso de pie para leer.” (Lucas 4:16.) A Joe, un anciano con una familia numerosa y una extensa jornada laboral, la fuerza de la costumbre le hace necesitar y desear las reuniones regularmente. “Este buen hábito me incita a asistir —afirma—, lo que me da la fortaleza espiritual que tanto necesito para superar desafíos y problemas.” (Hebreos 10:24, 25.)

Capítulo 32:

w99 15/1 pág. 20 párr. 16 Alcemos manos leales en oración
16. ¿Por qué debemos orar cuando sentimos temor o ansiedad, según lo ilustra el caso de Jacob?
16 Si una situación nos causa temor, dolor o ansiedad, no dejemos de buscar consuelo en la oración a Dios (Salmo 55:1-4). Jacob sintió miedo cuando estaba por encontrarse con su hermano distanciado, Esaú. Sin embargo, oró: “Oh Dios de mi padre Abrahán y Dios de mi padre Isaac, oh Jehová, tú que me estás diciendo: ‘Vuélvete a tu tierra y a tus parientes y yo ciertamente te trataré bien’, indigno soy de todas las bondades amorosas y de toda la fidelidad que has ejercido para con tu siervo, porque con solo mi bastón crucé este Jordán y ahora he llegado a ser dos campamentos. Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque tengo miedo de él, que venga y ciertamente me asalte, a madre juntamente con hijos. Y tú, tú has dicho: ‘Indisputablemente te trataré bien y con certeza constituiré tu descendencia como los granos de arena del mar, que no pueden contarse por su multitud’” (Génesis 32:9-12). Esaú no asaltó a Jacob ni a su séquito. De modo que Jehová ‘trató bien’ a Jacob en aquella ocasión.

w02 15/12 pág. 12 párr. 21 ‘Acerquémonos a Dios’
21. ¿Qué ejemplos bíblicos nos ayudarán a dirigirnos a Jehová en oración si los estudiamos?
21 Otra manera de mejorar nuestras oraciones es mediante el estudio. En la Palabra de Dios encontramos plegarias extraordinarias de hombres y mujeres fieles. Por ejemplo, si ante nosotros se presentara una situación difícil que nos creara ansiedad y hasta nos hiciera temer por el bienestar de nuestros seres queridos, podríamos repasar la oración de Jacob ante su inminente encuentro con Esaú, su vengativo hermano (Génesis 32:9-12). Otra posibilidad sería estudiar la súplica que ofreció el rey Asá cuando un ejército de un millón de etíopes amenazaba al pueblo de Dios (2 Crónicas 14:11, 12). En caso de que nos preocupase un problema que pudiera causar oprobio al nombre de Jehová, sería bueno meditar en la oración que pronunció Elías ante los adoradores de Baal congregados en el monte Carmelo, así como en la que hizo Nehemías concerniente al deplorable estado de Jerusalén (1 Reyes 18:36, 37; Nehemías 1:4-11). Leer oraciones como estas y reflexionar sobre ellas fortalece nuestra fe, además de proporcionarnos ideas para dirigirnos apropiadamente a Jehová y contarle las preocupaciones que nos abruman.

w06 1/9 pág. 23 párr. 7 Cómo acercarnos al “Oidor de la oración”
7. ¿Qué asuntos incluyeron los patriarcas en sus oraciones?
7 Los patriarcas también oraron sobre diversos asuntos, y Jehová los escuchó con agrado. Por ejemplo, Jacob le hizo esta promesa solemne después de pedirle su ayuda: “En cuanto a todo lo que me des, sin falta te daré la décima parte” (Génesis 28:20-22). Más adelante, mientras iba al encuentro de su hermano, le imploró a Jehová que lo protegiera: “Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque tengo miedo de él” (Génesis 32:9-12). El patriarca Job intercedió por su familia ofreciendo sacrificios por ella, y cuando oró por sus tres compañeros, que habían pecado de palabra, “Jehová aceptó el rostro de Job” (Job 1:5; 42:7-9). Estos pasajes nos ayudan a ver qué cosas podemos incluir en nuestras oraciones. También aprendemos que Jehová está dispuesto a aceptar las oraciones de quienes se acercan a él como es debido.


w09 15/11 pág. 8 párrs. 5-6 El estudio de la Biblia enriquece nuestras oraciones
5, 6. ¿Qué nos enseña la oración que hizo Jacob antes de encontrarse con Esaú?
5 La oración puede calmar nuestras inquietudes. Temiendo la reacción de su hermano gemelo Esaú, Jacob oró: “Oh Jehová, [...] indigno soy de todas las bondades amorosas y de toda la fidelidad que has ejercido para con tu siervo [...]. Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque tengo miedo de él, que venga y ciertamente me asalte, a madre juntamente con hijos. Y tú, tú has dicho: ‘Indisputablemente te trataré bien y con certeza constituiré tu descendencia como los granos de arena del mar, que no pueden contarse por su multitud’” (Gén. 32:9-12).
6 Aunque Jacob tomó ciertas precauciones, logró reconciliarse con su hermano sobre todo porque Jehová contestó su oración (Gén. 33:1-4). Si leemos el relato con detenimiento, veremos que Jacob no se limitó a pedir ayuda. También expresó su fe en la Descendencia prometida y su agradecimiento por la bondad de Dios. ¿Hay algo que a usted lo haga sentir atemorizado? (2 Cor. 7:5.) En ese caso, la súplica de Jacob le resultará animadora, pues muestra que las oraciones pueden calmar la inquietud. También nos enseña que al orar no solo debemos incluir peticiones, sino también expresiones de fe.

w02 15/5 pág. 12 párr. 1 Beneficiémonos de la bondad amorosa de Jehová
1. ¿Cuándo se utilizó por primera vez en la Biblia la expresión “bondad amorosa”, y qué preguntas analizaremos respecto a esta cualidad?
HACE unos cuatro mil años, Lot, sobrino de Abrahán, dijo refiriéndose a Jehová: “Estás engrandeciendo tu bondad amorosa” (Génesis 19:19). Esta es la primera vez que aparece en la Biblia la expresión “bondad amorosa”. También hablaron de esta cualidad divina Jacob, Noemí, David y otros siervos de Dios (Génesis 32:10; Rut 1:8; 2 Samuel 2:6). De hecho, las expresiones “bondad amorosa” y “bondades amorosas” aparecen unas doscientas cincuenta veces en la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Pues bien, ¿qué es la bondad amorosa de Jehová? ¿A quién la mostró en el pasado, y cómo nos beneficiamos de ella en la actualidad?

w03 15/3 pág. 19 párr. 19 Procure ver a los demás como Jehová los ve
19. ¿Qué pasos prácticos podría dar para resolver desavenencias serias?
19 ¿Y si surgen malentendidos que simplemente no podemos olvidar por más que lo intentemos? (Salmo 4:4.) ¿Le ha ocurrido esto con alguno de sus hermanos espirituales? En tal caso, ¿por qué no trata de resolver el asunto? (Génesis 32:13-15.) Primero, diríjase a Jehová en oración y pídale su guía. Luego, teniendo presentes las características positivas de la otra persona, abórdela con la “apacibilidad que pertenece a la sabiduría” (Santiago 3:13). Dígale que desea hacer las paces, y recuerde el consejo inspirado por Dios de “ser presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar, lento en cuanto a ira” (Santiago 1:19). La recomendación de ser “lento en cuanto a ira” deja entrever que su interlocutor podría hacer o decir algo que lo enojara. Si eso ocurriera, pídale a Jehová autodominio (Gálatas 5:22, 23). Permita que su hermano se exprese y escúchelo atentamente sin interrumpirlo, aun cuando no concuerde con todo lo que diga. Puede que el punto de vista de él sea erróneo, pero aun así es su punto de vista. Intente ver el problema como él lo ve, lo que muy bien pudiera incluir verse a través de los ojos de su hermano (Proverbios 18:17).

w00 15/8 pág. 14 párr. 11 Sacrificios que agradaron a Dios
11. ¿Qué dos categorías de ofrendas presentaba el sumo sacerdote de Israel, y con qué propósito?
11 “Todo sumo sacerdote es nombrado para ofrecer tanto dádivas como sacrificios”, dice el apóstol Pablo (Hebreos 8:3). Observemos que Pablo divide las ofrendas que hacía el sumo sacerdote del antiguo Israel en dos categorías, a saber, “dádivas” y “sacrificios”, o “sacrificios por los pecados” (Hebreos 5:1). La gente suele ofrecer dádivas como expresión de su afecto y aprecio, así como para conseguir la amistad, el favor o la aceptación de alguien (Génesis 32:20; Proverbios 18:16). De igual modo, muchas ofrendas que la Ley prescribía pueden verse como “dádivas” hechas a Dios con el fin de conseguir su aceptación y favor. Las transgresiones de la Ley requerían una compensación o reparación, y para ello se ofrecían los “sacrificios por los pecados”. El Pentateuco, especialmente los libros de Éxodo, Levítico y Números, contiene mucha información sobre las diferentes clases de sacrificios y ofrendas. Aunque puede resultar difícil asimilar y recordar todos los detalles, algunas ideas fundamentales sobre los diferentes tipos de sacrificio merecen nuestra atención

w06 1/9 pág. 28 párr. 8 “Dense a conocer sus peticiones a Dios”
8. Al orar, ¿cómo podemos imitar a Jacob y Abrahán, y qué demostramos de ese modo?
8 A veces Dios deja que demostremos cuánto nos preocupa lo que le pedimos. Tal vez tengamos que imitar a Jacob, quien peleó toda la noche con un ángel para que lo bendijera (Génesis 32:24-26). O quizás debamos ser como Abrahán, quien vez tras vez intercedió a favor de Lot y de cualquier otro justo que hubiera en Sodoma (Génesis 18:22-33). De la misma forma, puede que tengamos que hacer ruegos a Jehová apelando a su justicia, su bondad amorosa y su misericordia a fin de que intervenga en asuntos que consideramos importantes.

w04 15/1 pág. 28 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 2)
Lecciones para nosotros:
Génesis 32:24-29. El interés de Jacob por obtener la primogenitura y la lucha que sostuvo con un ángel toda la noche hasta conseguir una bendición indican que apreciaba las cosas sagradas. Jehová nos ha confiado muchas cosas sagradas, tales como nuestra relación con él y su organización, el rescate, la Biblia y la esperanza del Reino. Seamos como Jacob y demostremos que las apreciamos.

w10 15/9 pág. 9 párr. 10 Busquemos con empeño la bendición de Jehová
10. ¿Por qué le concedió Jehová su petición a Jacob y lo bendijo?
10 Una vez que Jacob formó un hogar, su interés no fue conseguir grandes riquezas para los suyos, sino transmitirles el legado espiritual que había recibido. Para él, lo primero era la voluntad de Dios. Con tal de obtener su bendición, estaba decidido a esforzarse al máximo y a superar cualquier obstáculo. Esa fue la actitud que mantuvo hasta su vejez, y Jehová lo bendijo por ello (léase Génesis 32:24-29).

Génesis 32:24-30 Las Escrituras contienen numerosos ejemplos de personas que se esmeraron por buscar a Jehová. Una de ellas fue Jacob, que forcejeó tenazmente con un ángel materializado de Dios hasta que amaneció. De ahí que recibiera el nombre Israel (“Contendiente con Dios”) porque había “contendido” con Dios, es decir, había “persistido” y “perseverado”, se había “esforzado”. El ángel lo bendijo por tal esfuerzo solícito (Génesis 32:24-30, nota).

Génesis 32:24-30 Tal como lo hizo Jacob, nosotros podemos asegurarnos de la herencia. Él tenía la mente y corazón fijos en las promesas desde su juventud. Evidentemente pasó su tiempo aprendiendo todo cuanto podía acerca de los tratos de Dios con su padre Isaac y su abuelo Abrahán. Era un hombre que oraba a Dios. Trabajaba duro y aguantó muchas pruebas pero, en todo, mantuvo apacibilidad de espíritu y fe fuerte.

Génesis 32:29 No son fuerzas impersonales. Algunas personas opinan que los ángeles no son personas concretas, sino, más bien, fuerzas impersonales enviadas para realizar la voluntad de Dios; sin embargo, no es eso lo que enseña la Biblia. El tener un nombre personal implica individualidad, y el que en la Biblia se suministren dos nombres de ángeles, Miguel y Gabriel, apoya esta conclusión. (Da 12:1; Lu 1:26.) El que no se mencionaran más nombres fue una protección para que no se les rindiera honra y adoración indebidamente. Jehová envió a los ángeles como agentes para que actuaran en el nombre de Él, no en el suyo propio. Por esa razón, cuando Jacob le preguntó su nombre a un ángel, él rehusó dárselo (Gé 32:29)

w09 15/5 págs. 23-24 párr. 14 Los ángeles: “espíritus para servicio público”
14. ¿Qué ejemplo de humildad nos dan los ángeles?
14 Veamos otras magníficas muestras de humildad de los ángeles. Por ejemplo, cuando a algunos de ellos les preguntaron su nombre, no quisieron revelarlo (Gén. 32:29; Jue. 13:17, 18). Salvo en el caso de Miguel y Gabriel, la Biblia no menciona el nombre de los millones de criaturas espirituales del cielo. De esta manera se evita que demos a los ángeles una honra que no les corresponde (Luc. 1:26; Rev. 12:7). Cuando el apóstol Juan cayó ante un ángel para adorarlo, este le dijo: “¡Ten cuidado! ¡No hagas eso! Yo simplemente soy coesclavo tuyo y de tus hermanos” (Rev. 22:8, 9). Nuestra adoración y nuestras oraciones deben dirigirse únicamente a Dios (léase Mateo 4:8-10).

Capítulo 33:

w09 15/11 pág. 8 párrs. 5-6 El estudio de la Biblia enriquece nuestras oraciones
5, 6. ¿Qué nos enseña la oración que hizo Jacob antes de encontrarse con Esaú?
5 La oración puede calmar nuestras inquietudes. Temiendo la reacción de su hermano gemelo Esaú, Jacob oró: “Oh Jehová, [...] indigno soy de todas las bondades amorosas y de toda la fidelidad que has ejercido para con tu siervo [...]. Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque tengo miedo de él, que venga y ciertamente me asalte, a madre juntamente con hijos. Y tú, tú has dicho: ‘Indisputablemente te trataré bien y con certeza constituiré tu descendencia como los granos de arena del mar, que no pueden contarse por su multitud’” (Gén. 32:9-12).
6 Aunque Jacob tomó ciertas precauciones, logró reconciliarse con su hermano sobre todo porque Jehová contestó su oración (Gén. 33:1-4). Si leemos el relato con detenimiento, veremos que Jacob no se limitó a pedir ayuda. También expresó su fe en la Descendencia prometida y su agradecimiento por la bondad de Dios. ¿Hay algo que a usted lo haga sentir atemorizado? (2 Cor. 7:5.) En ese caso, la súplica de Jacob le resultará animadora, pues muestra que las oraciones pueden calmar la inquietud. También nos enseña que al orar no solo debemos incluir peticiones, sino también expresiones de fe.

w01 15/5 pág. 22 párr. 4 Cómo formar una familia fuerte espiritualmente
4. ¿Cómo se mantendrá unida a la familia?
4 Pasar tiempo con los hijos, sobre todo cuando se dedica a cuestiones espirituales, bien merece la pena y es una de las mejores maneras de mantener unida a la familia. Pero no han de dejarlo a la casualidad. Deben programar los momentos que pasarán juntos. Con ello no queremos decir que se limiten a estar en la misma casa haciendo cada uno sus cosas. Los niños se crían mejor si se les da atención personal a diario. No deben escatimarse el amor y el interés. Los matrimonios han de reflexionar con seriedad sobre la importante responsabilidad de tener descendencia antes incluso de decidirse a ser padres (Lucas 14:28). Así no considerarán una carga la crianza de los hijos, sino un feliz privilegio (Génesis 33:5; Salmo 127:3).

w05 1/11 pág. 17 párr. 7 Jehová es nuestro Pastor
7. En ocasiones, ¿por qué necesitaba el pastor demostrar una paciencia y ternura especial?
7 En ocasiones, las ovejas —sobre todo las hembras preñadas y los corderos— requerían una paciencia y ternura especial (Génesis 33:13). Cierta enciclopedia bíblica señala: “Los nacimientos en un rebaño por lo general tienen lugar lejos en la ladera de una montaña. El pastor protege con solicitud a la madre indefensa, recoge al corderito y lo lleva al redil. Por varios días, hasta que pueda caminar, lo carga en brazos o lo lleva en los amplios pliegues de su vestidura” (Isaías 40:10, 11). Es obvio que un buen pastor debía ser fuerte y tierno a la vez.

w04 1/6 pág. 17 párrs. 12-13 Dichosos los que dan gloria a Dios
12, 13. ¿Cómo puede la participación constante en el ministerio del campo beneficiar a las familias?
12 La predicación también puede ser una agradable actividad familiar. Como es natural, los niños necesitan diversión moderada. Ahora bien, el tiempo que la familia dedique al ministerio no tiene por qué representar una carga pesada. Los padres pueden hacerlo más placentero si ayudan a sus hijos a ser más eficaces. ¿No es verdad que los niños disfrutan más de lo que hacen bien? Para que los jóvenes obtengan gozo en el ministerio, los padres han de ser equilibrados y no exigirles más de lo que puedan dar (Génesis 33:13, 14).
13 Además, la familia que alaba junta a Dios forja estrechos vínculos de unión. Pensemos en el caso de una hermana cuyo esposo incrédulo la abandonó, dejándola con cinco hijos. Tuvo que obtener un empleo para mantenerlos, pero ¿descuidó el bienestar espiritual de ellos por estar agobiada? Ella recuerda: “Estudiaba diligentemente la Biblia y las publicaciones basadas en ella, y procuraba aplicar lo que leía. No dejé de llevarme a los niños a las reuniones y a la predicación de casa en casa. ¿Cuáles fueron los resultados? Los cinco están bautizados”. Participar al máximo en el ministerio también puede ser de gran beneficio al criar a los hijos “en la disciplina y regulación mental de Jehová” (Efesios 6:4).

w05 1/11 pág. 18 párr. 11 Jehová es nuestro Pastor
11. ¿Qué cosas toma Jehová en cuenta al conducir a sus ovejas, y cómo se refleja esto en lo que él pide de nosotros?
11 Jehová nos conduce con ternura y paciencia. El pastor tiene en cuenta las limitaciones de sus ovejas, por lo que al guiarlas va al “paso del ganado” (Génesis 33:14). Así mismo, Jehová guía a sus ovejas de acuerdo con el “paso” de estas. Toma en consideración nuestras aptitudes y circunstancias; de hecho, regula su paso al nunca pedir más de lo que podemos dar. Lo único que pide es que le sirvamos con toda el alma (Colosenses 3:23). ¿Y qué hay si la edad avanzada nos impide hacer tanto como antes, o si estamos limitados por una enfermedad grave? En eso radica lo extraordinario del requisito de servirle con toda el alma, ya que no hay dos almas exactamente iguales. Servir a Dios con toda el alma conlleva emplear todas las fuerzas y energías hasta el máximo de nuestra propia capacidad. Pese a las debilidades que pudieran afectar nuestro paso, Jehová valora mucho la adoración que le rendimos de todo corazón (Marcos 12:29, 30).

w95 15/9 pág. 21 Las familias piadosas del pasado son un modelo para nuestros días
Debe notarse que antes Jacob había tomado medidas firmes para proteger a su familia de la influencia de los cananeos. Había construido un altar cuyo estilo, sin lugar a dudas, lo distinguía de sus vecinos cananeos. (Génesis 33:20; Éxodo 20:24, 25.) Además, asentó su campamento fuera de la ciudad de Siquem y cavó su propio pozo para abastecerse de agua. (Génesis 33:18; Juan 4:6, 12.) Por lo tanto, Dina debió comprender claramente que su padre no deseaba que se juntara con los cananeos.


Capítulo 34:

w07 1/5 págs. 26-27 párrs. 12-13 Joven, ve tras metas que honren a Dios
12, 13. a) ¿Qué cambios producirá el estudio de la Biblia en los jóvenes, y cómo lo hará? b) ¿Podrías dar ejemplos de la sabiduría práctica que se halla en la Palabra de Dios?
12 Segundo, la Biblia te ayudará a efectuar los cambios necesarios en tu personalidad. Pablo le dijo a Timoteo que “los santos escritos” son provechosos “para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16, 17). Si reflexionas de continuo en la Palabra de Dios y aplicas sus principios, permitirás que el espíritu santo refine tu personalidad y te ayude a cultivar cualidades esenciales, como humildad, perseverancia, laboriosidad y amor sincero por tus hermanos en la fe (1 Timoteo 4:15). Estas cualidades hicieron que Timoteo fuera muy valioso para Pablo y para las congregaciones a las que sirvió (Filipenses 2:20-22).
13 Tercero, la Palabra de Dios es una mina de sabiduría práctica (Salmo 1:1-3; 19:7; 2 Timoteo 2:7; 3:15). Te orientará para que elijas bien tus amistades y diversiones, y para que afrontes muchas otras situaciones difíciles (Génesis 34:1, 2; Salmo 119:37; 1 Corintios 7:36). Si quieres alcanzar metas espirituales, es imprescindible que tomes decisiones acertadas ahora.

w04 15/10 pág. 21 Joven, deja que tus padres te ayuden a salvaguardar el corazón
Los prácticos aconsejan a los capitanes de navío que se mantengan lo más alejados posible de los bancos de arena, pues aunque son suaves, son muy traicioneros, debido a sus constantes cambios de posición. De igual manera, tus padres desean que te mantengas lo más lejos posible de situaciones que pudieran entramparte emocionalmente. Saben, por ejemplo, que los sentimientos por alguien del sexo contrario son intensos y difíciles de definir. Y que cuando se despiertan, pueden hacerte encallar.
El ejemplo de Dina ilustra lo insensato que es acercarnos demasiado al peligro. Tal vez la curiosidad y el deseo de pasar un buen rato impulsaron a Dina a buscar la compañía de las cananeas, que tenían una conducta moral relajada. Lo que al principio parecía ser una diversión inocente, terminó en una tragedia: Dina fue violada por el joven “más honorable” de la ciudad (Génesis 34:1, 2, 19).
En la época en que vivimos abundan tales peligros, pues se da mucho énfasis al sexo (Oseas 5:4). Algunos jóvenes quizás den la impresión de que divertirse con personas del sexo contrario es la actividad más emocionante que existe. Puede que tu corazón palpite más rápido con tan solo pensar en estar a solas con alguien a quien encuentres físicamente atractivo. Pero los padres amorosos intentarán protegerte de la compañía de jóvenes que no respetan las normas de Dios.

w10 15/6 págs. 8-9 párrs. 13-15 El pueblo de Jehová nos ofrece protección ***
13-15. a) ¿Qué le sucedió a Dina, y qué nos enseña su experiencia? b) ¿Por qué es una protección relacionarnos con otros cristianos?
13 El ejemplo de Dina, la hija de Jacob, ilustra los peligros de las malas compañías. El relato de Génesis señala que solía frecuentar a las muchachas cananeas que vivían cerca de su familia. Sin embargo, los habitantes de Canaán no compartían las altas normas morales de los siervos de Jehová. Todo lo contrario. Según testimonios arqueológicos, terminaron llenando su país de idolatría, inmoralidad, violencia y depravados ritos sexuales (Éxo. 23:23; Lev. 18:2-25; Deu. 18:9-12). ¿En qué acabó la amistad de Dina con aquellas jóvenes?
14 Siquem, un cananeo que, según el relato, era “el más honorable de toda la casa de su padre”, la tomó, “se acostó con ella y la violó” (Gén. 34:1, 2, 19). ¡Qué tragedia! ¿Cree usted que Dina se imaginaba que podría ocurrirle algo así? Lo más probable es que solo le interesara la amistad de los jóvenes de la región y que los considerara inofensivos. Sin embargo, no podía estar más equivocada.
15 Este pasaje nos enseña una lección importante: es poco realista esperar que no pase nada malo si hacemos vida social con no creyentes. Como advierten las Escrituras, “las malas compañías echan a perder los hábitos útiles” (1 Cor. 15:33). En cambio, es una protección relacionarse con quienes aman a Jehová y comparten nuestras creencias y normas morales. Ellos siempre nos animarán a actuar con sabiduría (Pro. 13:20).

w04 15/1 pág. 28 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 2)
Lecciones para nosotros:
Génesis 34:1, 30. La raíz del asunto que ‘acarreó extrañamiento’ a Jacob fue que Dina hizo amistad con gente que no amaba a Jehová. Seamos, pues, prudentes al elegir a nuestros amigos.


w10 15/6 pág. 16 párr. 7 Venzamos el mal controlando la ira
7. ¿En qué resultó la falta de autodominio de Simeón y Leví?
7 La Biblia está llena de consejos sobre la ira y de ejemplos que muestran los beneficios de ponerlos en práctica y las consecuencias de no hacerlo. Analicemos la ocasión en que Simeón y Leví, dos hijos de Jacob, se tomaron la justicia por mano propia. Al enterarse de que un hombre llamado Siquem había violado a su hermana Dina, se sintieron “heridos en su sensibilidad, y se encolerizaron mucho” (Gén. 34:7). Luego, los demás hijos de Jacob atacaron la ciudad de Siquem, la saquearon y se llevaron cautivos a los niños y las mujeres. Pero parece que no actuaron así solo por causa de Dina, sino porque vieron el acto de Siquem como una ofensa contra ellos y su padre, como una afrenta contra su orgullo. Ahora bien, ¿cómo reaccionó el patriarca al enterarse de lo que habían hecho sus hijos?

w10 15/6 págs. 16-17 párr. 8 Venzamos el mal controlando la ira
8. ¿Qué nos enseña sobre la venganza el relato de Simeón y Leví?
8 Aunque Jacob sin duda se sintió muy afligido por la violación de Dina, condenó la conducta de sus vengativos hijos. Con todo, Simeón y Leví se justificaron diciendo: “¿Había alguien de tratar a nuestra hermana como a una prostituta?” (Gén. 34:31). Pero hubo más consecuencias, pues sus acciones también desagradaron a Jehová. Muchos años después, Jacob predijo que, debido a la brutalidad de ambos, sus descendientes vivirían desperdigados entre las tribus de Israel (léase Génesis 49:5-7). Como vemos, la furia descontrolada de estos dos hombres les hizo perder el favor de Dios y de su padre.

Capítulo 35:

w99 1/4 pág. 16 párr. 9 ¿Qué dice la Biblia sobre la vida después de la muerte?
9. ¿A qué se refiere la Biblia al indicar que el alma de Raquel ‘fue saliendo de ella’?
9 Pero ¿qué puede decirse del relato de Génesis 35:18 sobre el trágico fallecimiento de Raquel mientras daba a luz a su segundo hijo? El texto dice: “Al ir saliendo el alma de ella (porque murió), lo llamó por nombre Ben-oní; pero su padre lo llamó Benjamín”. ¿Implica este pasaje que Raquel tenía un ser interior que a su muerte la abandonó? Ni mucho menos. Recordemos que el término alma también puede referirse a la vida que posee la persona. Así, en este caso, el “alma” de Raquel sencillamente denota su vida. Por eso, otras versiones de la Biblia, en vez de utilizar la expresión “ir saliendo el alma de ella”, optan por soluciones como “la abandonaba la vida” (Mariano Galván Rivera), “exhaló su último suspiro” (Nueva Reina-Valera) y “con su último aliento” (Levoratti-Trusso). No hay ningún indicio de que una parte misteriosa de Raquel sobreviviera después de su muerte.


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