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Carta de Jamaica

6 de septiembre de 1815
bolivarcab
Con esta denominación se conoce el documento que Simón Bolívar escribe en Kingston el 6 de septiembre de 1815, dirigido a un ciudadano inglés que ha podido ser identificado como Henry Cullen, súbdito británico, residenciado en Falmouth, cerca de Montego Bay, en la costa norte de la isla. En las ediciones en inglés se le llamaba A friend y en castellano, Un caballero de esta isla. El texto más antiguo que se conoce es el manuscrito borrador de la versión inglesa conservado en el Archivo Nacional de Colombia, Bogotá, en el fondo Secretaría de Guerra y Marina, volumen 323. Es un borrador con tachaduras y enmiendas, de varias manos, en tinta y a lápiz, con algunas llamadas en números arábigos que refieren a un pliego anexo que no ha sido localizado. Escrito sobre papel inglés, ordinario, de 10,5 x 24,5 cm, que fue localizado por el académico Guillermo Hernández de Alba. Al pie del último folio, el traductor estampa por su cuenta una nota de comentario fechada en Falmouth a 20 de septiembre, o sea 14 días después de la data de la carta. La letra de la versión inglesa parece ser del general John Robertson, quien en estos días estaba en estrecho contacto con Bolívar. Nada se sabe sobre la historia del documento, pero las enmiendas y correcciones permiten suponer que se guardó en la Secretaría General del Libertador y que fue sometido a revisión y perfeccionado por el propio Bolívar. Hay una frase cuya redacción no traducía al inglés el significado del original, que aparece corregido en francés entre renglones, de puño y letra de Bolívar. El pasaje original castellano referido al deseo de libertad decía: «...el que aspira a obtener la libertad, a lo menos lo intenta...»; que fue traducido por «...are at least sincere in their intentions...», que Bolívar corrige en francés: «...on intante de le fairee [sic]...» La presencia de la mano del Libertador da plena autenticidad al manuscrito. Es un testimonio fehaciente. La primera publicación impresa del texto inglés, aunque sin duda de copia distinta al borrador manuscrito, fue hecha en el periódico de Kingston The Jamaica Quarterly Journal and Literary Gazette, en la entrega correspondiente a julio de 1818. Figura como texto transcrito en el cuerpo de un artículo publicado en varios números, intitulado Political State of the Spanish South American Colonies; la carta lleva el título de General Bolivar's Letter to a Friend, on the Subject of South American Independence. (Translated from the Spanish.) Existe una nueva impresión con idéntico texto en The Jamaica Journal and Kingston Chronicle (23.7.1825), precedida de una nota preliminar en la que se aclara que en la publicación de 1818, intervino Pedro Gual, quien estaba en Kingston. En dicha nota se califica ya la carta de Jamaica por primera vez, como «particularmente profética» en vista de los sucesos acaecidos en el continente hasta 1825. La primera publicación conocida de la Carta en castellano apareció impresa en 1833, en el volumen XXI, Apéndice, de la Colección de documentos relativos a la vida pública del Libertador, compilada por Francisco Javier Yanes y Cristóbal Mendoza. No se ha localizado el manuscrito original castellano, ni se conoce copia alguna entre 1815 y 1883, salvo las 2 publicadas en inglés, de 1818 y 1825. Hay diferencias de redacción, pero no existe la menor duda de que el texto dado por Yanes-Mendoza es legítimo, aunque no sea exactamente su primera elaboración, pues hay diferencias con la versión inglesa.
Bolívar cuando llega a Kingston en 1815, tiene cerca de 32 años. Había dedicado apenas 3 años con plena responsabilidad a la lucha por la emancipación, pues la inicia después de la declaración del Mensaje de Cartagena el 15 de diciembre de 1812. Ha vivido un trienio fulgurante. Primero, en 1813, la Campaña Admirable, que lo lleva vertiginosamente en pocos meses hasta Caracas el 6 de agosto de 1813 para intentar rehacer la República, empresa que termina en 1814, en fracaso frente a las huestes de José Tomás Boves. Después de la emigración al oriente de Venezuela, Bolívar vuelve a la Nueva Granada, para intentar repetir la hazaña de la Campaña Admirable, pero se estrella ante quienes no entienden su mensaje. Hastiado al sentirse incomprendido en Cartagena de Indias, decide seguir otro rumbo. Toma el 9 de mayo de 1815 el camino del destierro hacia Jamaica, animado por la idea de llegar al mundo inglés y convencerlo de que sin la cooperación británica el ideal de la independencia hispanoamericana era pleito perdido. Vivirá en Kingston desde mayo hasta diciembre de 1815, 7 meses que son tiempo de meditación, pensando en cómo debía recomenzar su designio, cavilando sobre el porvenir del continente americano ante la situación de la política mundial en este año de 1815. Hay que leer los testimonios, que tenemos de estos meses. Las pocas cartas y los 3 artículos que escribe, son gritos en súplica de auxilio, para que la emancipación no quedase inconclusa. La carta de 27 de mayo a Ricardo Wellesley, que residía en Londres, es realmente expresiva: «...Vengo a procurar auxilios; iré en su busca a esa soberbia capital; si fuere preciso marcharé hasta el polo; y si todos son insensibles a la voz de la humanidad, habré llenado mi deber aunque inútilmente y volveré a morir combatiendo en mi patria...» La Carta de Jamaica fue concluida, el 6 de septiembre de 1815, en Kingston. Presenta una estructura realmente sólida y armoniosa. Empieza con una motivación: el deseo de contestar la carta de un corresponsal de Falmouth. Después del introito, analiza Bolívar, en una primera parte, cuáles han sido hasta el momento los sucesos históricos en todo el continente americano en la lucha por la libertad. Es un balance del esfuerzo de los patriotas en los años transcurridos desde 1810 hasta 1815. La parte central del documento es la exposición de las causas y razones que justifican la decisión de los «españoles americanos» por la independencia. Termina con una llamada a la Europa para que coopere a la obra de liberación, para que comprenda y comparta la intención de los pueblos americanos por emanciparse. La tercera y última parte, llamada habitualmente «profética», avizora y argumenta cuál va a ser el destino, según su juicio, de México, de Centroamérica, de la Nueva Granada, de Venezuela, de Buenos Aires, de Chile y del Perú. De manera que las consideraciones históricas y las de los hechos iniciales, van seguidas por los argumentos filosófico-políticos como parte central de la carta y concluye con el intento de vaticinar el futuro americano, país por país. Finaliza con una imprecación que es constante en Bolívar: la necesidad de la unión. Está claro que la Carta de Jamaica se escribe con el propósito de llamar la atención a la nación liberal más poderosa del mundo decimonónico, Inglaterra, a fin de que se decidiese a cooperar con la independencia americana. Aunque dirigida nominalmente a Henry Cullen, no puede ser una carta particular. Una carta privada no contendría toda la suma del pensamiento bolivariano y el análisis histórico, razonado, de una época. Es imposible que Simón Bolívar haya pensado escribir una carta de esa magnitud para que la conociese un solo inglés, por importante que hubiese sido. No es lógico que alguien redacte una carta de interpretación del tiempo hispanoamericano para información y uso de una sola persona. En realidad, es un manifiesto al mundo. ¿Cómo se explicaría, además, que apenas escrita, inmediatamente su ayudante John Robertson, su general, su brazo derecho, se haya ido con el texto castellano de la carta a Falmouth donde vivía Cullen, para entregársela, y entregársela traducida? Queda un enigma: ¿por qué no se publicó?, ¿por qué no se hizo ninguna edición ni en inglés ni en castellano, cuidada por el propio Bolívar, después de 1815? Queda también este mismo interrogante acerca del porqué no la encontramos publicada en castellano hasta 3 años después de la muerte de Bolívar. Queda una última pregunta. Bolívar desiste de la ayuda inglesa y acepta la de Haití. ¿A qué causa podríamos atribuir la decisión de sustituir la anhelada cooperación de la poderosa nación inglesa por la ayuda de Petión? No lo sabemos. Desde luego, a partir de agosto-septiembre de 1815, no consta ninguna insistencia en el deseo de ir a Inglaterra por parte de Bolívar.
Pedro Grases
Referencia: Diccionario de Historia de Venezuela. 2da Edición. Caracas: Fundación Polar, 1997. Tomo I, páginas 706-707

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