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Disfruta la Vida - Educar Valores y el Valor de Educar. Parábolas

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Parabolas e Ilustraciones para Educar en Valores

Contenidos de Parabolas e Ilustraciones

-¡Buenos días! -dijo el principito.
-¡Buenos días! -respondió el comerciante.
Se trataba de un comerciante de píldoras muy perfeccionadas, las cuales calmaban la sed. Si se toma una pastilla a la semana no se necesita beber ningún líquido durante ese tiempo.
-¿Por qué vendes eso? -dijo el principito.
-Es una gran economía de tiempo -respondió el comerciante- Los expertos han hecho cálculos y han comprobado que se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.
-¿Y qué se puede hacer con esos cincuenta y tres minutos?
-Cada uno puede hacer lo que quiera...
-Si yo tuviera cincuenta y tres minutos libres para gastarlos en lo que quisiera, me dirigiría tranquila­mente hacia un arroyo cristalino.
(Antoine de Saint-Exupery)
Descansaba tranquilo un indígena en su chinchorro y pasó por allí un industrial que quedó desconcertado con la flojera del indígena.
-¿Usted nunca trabaja?
-Sí trabajo, soy pescador.
-¿Y por qué entonces no está pescando?
-Porque he pescado lo que hoy necesitaba. -¿Y por qué no pesca más de lo que necesita? -¿Para qué lo quiero?
-Podría venderlo, ganar mucho dinero, se compraría un motor fuera de borda...
-¿Y qué haría yo con eso?
-Ganaría mucho más, podría comprar nuevas lanchas, montar una industria...
-¿Y después?
-Sería rico ,se haría una persona importante...
-¿Y después?
-Bueno, después podría retirarse tranquilo a descansar.
-¿Y no se ha fijado que eso es lo que yo ya estoy haciendo?
L a cultura moderna, abocada meramente a producir, amon­tonar y consumir, está descuidando la capacidad del disfrute, de la paz interior, del sosiego tranquilo. Nos estamos volviendo incapaces de admirar un atardecer, una noche estrellada, una sonrisa de niño, un gesto solidario... A todo se le pone un pre­cio, y cualquier valor no medible o cuantificable, todo aquello que no se puede comprar o vender en el mercado, se considera inútil. Las cosas se enseñorean de las personas y en vez de liberarnos, la nueva tecnología con frecuencia nos esclaviza. Todos anhelamos y corre­mos detrás de los nuevos inventos, entramos en el agite del gran supermercado en que se ha convertido el mundo. Súper informados de todo lo que pasa en cualquier país, nunca habíamos vivido más ignorantes, más insolidarios, más encerrados en nosotros mismos, porque todo se vanaliza, se convierte en mero espectáculo, en show. Nos comunicamos continuamente con la esposa a través del teléfo­no celular, le decimos que ya estamos en el aeropuerto, que ya he­mos salido de la oficina..., pero luego somos incapaces de mantener con ella una conversación profunda, no tenemos tiempo para escu­charla de verdad.
Enseñemos a producir y a trabajar, pero no perdamos nunca la capacidad de gozo, la profunda alegría de la sencillez, el disfrutar «los ahora» de que está hecha la vida.

Recuperado para fines educativos del libro:
Educar Valores y el Valor de Educar. Parábolas
Autor: Antonio Pérez Esclarin

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