No es posible complacer a todos - Parabolas e Historias para Educar en Valores

Parabolas e Historias para Educar en Valores

Indice de Parabolas e Historias para Educar en Valores


Un hombre decidió ir al mercado con su hijo de doce años. Se montaron los dos en su mula y emprendieron la marcha. Al rato, las personas que se encontraron en el camino, empezaron a murmurar y a decir:
-¡Qué abusadores! No tienen la menor consideración con el pobre animal. Lo van a reventar de cansancio. ¡Cómo se les ocurre ir ambos montados en la mula!
Al oír estas críticas, el padre decidió proseguir el viaje a pie y se bajó de la mula. Pronto, sin embargo, escucharon las nuevas críticas de los que topaban en su marcha:
-Los jóvenes de hoy han perdido todo respeto y educación. ¡Habrase visto: ese muchacho en la flor de la vida montado en la mula y el pobre padre caminando!
El muchacho se bajó de la mula y el padre se montó en ella para de este modo continuar el camino. Una vez más, enseguida pudieron escuchar las murmuraciones:
-¡Qué hombre tan desconsiderado!: Bien tranquilazo en la mula y el pobre muchacho a pie. Mira que hay hombres desalmados.... Consideran y tratan a sus propios hijos como esclavos.
Entonces el padre le dijo a su hijo:
-Sólo nos falta que ambos carguemos a la mula y estoy seguro que también se burlarían de nosotros. Montemos los dos en la bestia , que es lo que pienso más conveniente, y que los demás digan y piensen lo que quieran.
(Versión libre de la fábula de Lafontaine)
Enseñemos a actuar coherentemente, según lo que pensamos y creemos, sin ser veletas que nos movemos al menor soplo de opinión. Enseñar a ser personas capaces de actuar como hombres de pensamiento y de pensar como hombres de acción. Sí, escuchemos siempre a los demás, pero analicemos y procesemos sus palabras, para ir al fondo de lo que nos dicen y descubrir porqué nos lo dicen, de modo que mantengamos siempre una postura firme frente a supuestas informaciones, rumores, modas, valores, propagandas...
Aprendamos a escuchar, para rechazarlos y no seguirlos, los mensajes de los propagadores de falsas ilusiones, de los que siembran el desaliento y la desesperanza. Escuchemos y sigamos a aquellos cuyas palabras dan vida, estimulan, alientan el entusiasmo y la esperanza...
Hoy, la mayoría de la gente, tratando de ser auténtico y original, hace lo que le dicen que haga, se deja llevar por las modas, por el qué dirán, por la publicidad, por las opiniones de los demás. Piensa de prestado, cree y repite lo que oye. Cada vez confundimos más y más ideas con propaganda, voces con ruidos, comunicación con llamada por teléfono y cháchara hueca.
Urge una educación que enseñe a ser originales, a pensar con la propia cabeza y actuar en concordancia, digan lo que digan, piensen lo que piensen los demás. Una educación para la autenticidad: que ayude a conocerse, a valorarse y a empeñarse en una vida plena y auténtica. Para ello, necesitamos educadores verdaderos, activamente comprometidos en la construcción de su propia plenitud.
EL HOMBRE ES...
El hombre es irrazonable, ilógico e ignorante... no importa, ¡acéptalo!
Si haces el bien dirán que tus propósitos son egoístas... no importa, ¡haz el bien!
Si realizas tus objetivos, encontrarás falsos amigos y verdaderos enemigos... no importa, ¡realízalos!
El bien que tú hagas hoy, mañana nadie lo recordará... no importa, ¡haz el bien!
La honestidad y la sinceridad te hacen vulnerable... no importa, ¡sé franco y honesto!
Lo que en años has construido puede ser destruido en un segundo... no importa, ¡construye!
Si ayudas a la gente dirán que tienes intereses... no importa, ¡ayúdala!
Da al mundo lo mejor de tí, aunque recibas patadas... no importa, ¡da lo mejor de tí! (Madre Teresa de Calcuta)

Recuperado para fines educativos del libro:
Para Educar Valores. Nuevas Parábolas
Autor: Antonio Pérez Esclarin

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