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Conspiración de los Linares Octubre 1810 | Historia de Venezuela

Diccionario de Historia
de Venezuela

Diccionario de Historia de Venezuela

Este movimiento, que estalló en Caracas en octubre de 1810, constituyó la más grave conspiración tramada contra la Junta de Gobierno instituida el 19 de abril de ese año. Fue protagonizada por los hermanos Francisco, Manuel y José González de Linares, comerciantes españoles oriundos de Santander, en unión del abogado José Bernabé Díaz, ministro del Tribunal de Apelación, y otros personajes, algunos de ellos criollos. Su propósito era sustituir a la Junta de Gobierno por otra compuesta por Dionisio Franco, director de la Renta del Tabaco, José de Limonta, contador mayor, el marqués de Casa León y el arzobispo Narciso Coll y Prat, quienes, reconociendo a la Regencia española, gobernarían la provincia de Venezuela hasta que Fernando VII tomara otra decisión. El movimiento fue delatado el 1 de octubre de 1810 a las autoridades de Caracas por los capitanes peninsulares Manuel Ruiz y José Mires; ello ocurrió por falta de organización, pues no se tenían noticias de adhesión en el interior de la provincia, ni se había controlado a las tropas, ni tampoco se tenían a la disposición los puertos. Esta conspiración se fraguó bajo capa de tertulias de amistad en la casa de los hermanos González de Linares y hubo indiscreción de parte de algunos implicados, como el canónigo Raimundo Bolea, quien le habló de ello a su colega José Cortés de Madariaga. Se arrestó a los conspiradores y se interrogó a varios oficiales comprometidos; entre otros, Antonio Guzmán, José Girón y José Montiel, quienes confirmaron los hechos en detalle. Figuraban además entre los conspiradores Juan Vicente Echeverría y el padre José Antonio Montenegro, cura párroco de Candelaria. Se les siguió causa a los principales conjurados, pero como su delito no pasó de tentativa, se les aplicó según el grado de culpabilidad, las penas de prisión, destierro y confinamiento. Tanto el arzobispo Coll y Prat como el marqués de Casa León y los otros personajes que los conspiradores tenían en mente para constituir la nueva Junta, alegaron que todo se había hecho sin su conocimiento, y no fueron perseguidos. El abogado Díaz fue confinado a Barcelona. El canónigo español Bolea fue expulsado de Venezuela. Los hermanos González de Linares seguían presos en las bóvedas de La Guaira a comienzos de 1812. El capitán español Antonio Guzmán (padre de Antonio Leocadio Guzmán y abuelo de Antonio Guzmán Blanco) fue enviado preso al castillo de Puerto Cabello, donde participó en la rebelión de junio de 1812 que terminó con la caída de esa plaza en manos de los realistas. Cuando las fuerzas españolas al mando del capitán de fragata Domingo de Monteverde entraron en Caracas a mediados de 1812 los González de Linares recobraron la libertad y siguieron apoyando la causa realista. Los 2 oficiales españoles que habían informado sobre la conspiración, José Mires y Manuel Ruiz, figuraron entre los llamados «ocho monstruos» que Monteverde envió presos a España en 1812. M.S. de L.

Información recuperada de:
Diccionario de Historia de Venezuela. 2da Edición. Caracas: Fundación Polar, 1997.

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