8 ilustres monstruos nos| Historia de Venezuela

Diccionario de Historia
de Venezuela

Diccionario de Historia de Venezuela

Grupo de 8 partidarios de la independencia de Venezuela que fueron enviados presos en 1812 a España por el jefe realista Domingo de Monteverde. Lo formaban 4 hispanoamericanos y 4 europeos: los venezolanos Juan Germán Roscio, Juan Paz del Castillo y Juan Pablo Ayala; el chileno José Cortés de Madariaga ilustración; los españoles Manuel Ruiz, José Mires y Antonio Barona; el italiano Francisco Isnardi. Infringiendo, la capitulación de San Mateo (25.7.1812), Monteverde los encerró en las bóvedas de La Guaira poco después de haber entrado en Caracas, y luego los envió engrillados a Cádiz, con la siguiente comunicación, dirigida al Consejo de Regencia que gobernaba en España por estar el rey Fernando VII preso en Francia: "Señor: Presento a Vuestra Majestad esos ocho monstruos, origen y raÍz primitiva de todos los males de América. Que se confundan delante del trono de Vuestra Majestad y que reciban el castigo que merecen sus crÍmenes. Dios guarde a Vuestra Majestad muchos años. Caracas, 14 de agosto de 1812. Señor. [Firmado] Domingo de Monteverde". La fórmula "ocho monstruos" empleada con intención denigrante por el militar vencedor fue conservada en la historia como un elogio al valor y a la constancia de aquellos hombres, llamados luego los Ocho Ilustres Monstruos. Aunque la comunicación de Monteverde estaba fechada en agosto, la oportunidad de enviarlos prisioneros a España no se presentó hasta el 9 de octubre de ese año.

Antes de salir de las bóvedas de La Guaira fueron despojados por el oficial español Ruperto Delgado de una apreciable cantidad de onzas de oro propiedad del coronel Paz del Castillo, quien las habÍa distribuido (guardándose él una parte) entre sus compañeros Roscio, Isnardi, Cortés de Madariaga y Ayala. Hallándose ya embarcados en el mismo puerto en la goleta de guerra Fernando VII, que debÍa conducirlos a España, encerrados y encadenados en la bodega, recibió Paz del Castillo más monedas de oro, ropas y zapatos que le enviaba su familia por mano del oficial de marina español Antonio TÍscar. Éste y su pariente Eusebio TÍscar (comandante del buque) trataron humanamente a los presos y respetaron sus bienes.

El 11 de noviembre de 1812, desembarcaron en Cádiz y fueron conducidos al presidio. En abril de 1813, el Consejo de Regencia de España ordenó su traslado al presidio de Ceuta, en el norte de !frica. AllÍ se mantuvieron con una asignación individual de 10 reales diarios (o la ración en vÍveres correspondiente) que las autoridades descontaban del dinero y bienes confiscados a Paz del Castillo. Éste recibÍa también, de vez en cuando, libranzas que le enviaba su familia desde Venezuela. Con esto pudo organizar la fuga que él y los otros 3 hispanoamericanos (Roscio, Ayala, Cortés de Madariaga) realizaron en febrero de 1814, logrando llegar a la colonia inglesa de Gibraltar, en el sur de la penÍnsula Ibérica. Los ayudó a fugarse y los atendió en Gibraltar, el navegante inglés Thomas Richards. El general español Butrón, gobernador de Ceuta, reclamó del gobernador militar de Gibraltar la devolución de los presos y el funcionario inglés los entregó. Fueron conducidos a Ceuta bajo escolta de policÍas ingleses, y encerrados de nuevo.

El general Butrón obligó a Paz del Castillo a sufragar los gastos causados por estas diligencias con el importe de una libranza que le llegó de Venezuela. La conducta del gobernador de Gibraltar produjo cierta conmoción en Londres, donde los simpatizantes de la causa de la independencia hispanoamericana lograron que el prÍncipe regente de Inglaterra, por los canales diplomáticos, se dirigiera personalmente a Fernando VII pidiendo la libertad de los 4 fugitivos devueltos. La gestión tuvo éxito y a mediados de septiembre de 1815 el Gobierno de Madrid ordenó ponerlos en libertad, lo cual se cumplió en noviembre o diciembre de ese año. Paz Castillo, Roscio, Ayala y Cortés de Madariaga fueron conducidos a Gibraltar.

AllÍ quedaron en libertad y por diferentes vÍas regresaron a América, donde reanudaron sus actividades en favor de la causa independentista. De los 4 que permanecieron presos en Ceuta, el oficial José Mires logró fugarse con éxito el 9 de septiembre de 1817. Volvió a suelo americano, se reincorporó al ejército, y llegó a general de brigada, graduación que alcanzaron también sus conmilitantes Ayala y Paz del Castillo. En cuanto a Isnardi, Ruiz y Barona continuaron presos en Ceuta hasta que la revolución liberal que estalló en España a comienzos de 1820 les devolvió la libertad. De Isnardi, salvo el hecho de haber sido libertado, no se tienen más noticias. Barona, volvió a Venezuela, pero es poco lo que de él se sabe. Manuel Ruiz estaba ya en Angostura en 1820, ejerciendo, como coronel, las funciones de jefe de Estado Mayor departamental. En el Correo del Orinoco que se imprimÍa en esa ciudad se publicó el 22 de julio de 1820 un artÍculo firmado con el seudónimo "Un Colombiano" (probablemente Juan Germán Roscio) donde al describir las penalidades de los Ocho Ilustres Monstruos, se reproducÍa el documento de Monteverde del 14 de agosto de 1812.

Manuel Pérez Vila

Información tomada de: Diccionario de Historia de Venezuela. 2da Edición. Caracas: Fundación Polar, 1997.

Información recuperada de:
Diccionario de Historia de Venezuela. 2da Edición. Caracas: Fundación Polar, 1997.