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Monteverde, Domingo de: Oficial de la Real Marina de Guerra de España | Historia de Venezuela

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Diccionario de Historia
de Venezuela

Diccionario de Historia de Venezuela

San Cristóbal de La Laguna (Islas Canarias) 2.4.1773 - Cádiz (España) 19.9.1832

Oficial de la Real Marina de Guerra de España. Activo en Venezuela durante la Primera República. Capitán general y jefe político de Venezuela. Presidente de la Real Audiencia de Caracas. Alcanzó el empleo de brigadier. Hijo de Estanislao Monteverde Lugo, y de Francisca Rivas (o Ribas). En 1785 ingresó como cadete en el regimiento de milicias provinciales de la villa de Orotava (España). En 1789 pasó a la marina y en la Academia Naval de la isla de León, obtuvo el diploma de Guardiamarina, el 5 de septiembre de 1791. A partir de ese momento realizó una serie de cruceros con la escuadra española. El 28 de enero de 1793 ascendió a alférez de fragata. En agosto de ese año, la escuadra española, en combinación con la inglesa, tomó el puerto, el arsenal y la plaza de Tolón. Monteverde actuó en esta operación, así como en muchas más que llevó a cabo la escuadra combinada anglo-española. El 2 de agosto de 1796 fue ascendido a alférez de navío y destinado a la fragata Paz, de la escuadra del general Juan de Lángara, con la cual viajó a Tolón y después a Cartagena de España en noviembre del citado año. Allí quedó bajo las órdenes del general José de Córdova. El 14 de febrero de 1797, se halló en el combate que sostuvo Córdova con la escuadra inglesa en aguas del cabo de San Vicente. Después de esta acción entró en Cádiz el 3 de marzo del mismo año. El 16 de diciembre se le destinó al apostadero de Algeciras, donde obtuvo el mando de varios barcos cañoneros con los cuales dio protección a algunos convoyes hasta Málaga y otros puertos. En agosto de 1800 se halló en la defensa de El Ferrol contra los ingleses. Regresó a Cádiz y allí se le destinó al servicio de tierra. El 28 de julio de 1801, a bordo de la fragata Sabina, viajó a América del Sur y en el apostadero de Cartagena de Indias, obtuvo el mando del bergantín Cartagenero. En 1804 regresó a Cádiz. En el navío San Idelfonso combatió en la batalla de Trafalgar (21.10.1805), en cuya acción fue herido y hecho prisionero. El 5 de noviembre del mismo año regresó a Cádiz y pasó al servicio en tierra. Entre 1808 y 1810 participó en varias acciones de guerra contra los franceses, entre las cuales figuran la de Ciudad Real (28.6.1809) y la batalla de Talavera de la Reina (27-28.7.1809), entre otras. Como recompensa fue ascendido a capitán de fragata. En 1810 pasó a Cuba y Puerto Rico, y a comienzos de 1812 se le destinó a Venezuela. En marzo de ese año se hallaba en Coro cuando su gobernador, el brigadier José Ceballos, tuvo conocimiento del movimiento insurreccional prorrealista que se gestaba en Carora y otros pueblos circunvecinos y cuyos caudillos eran el capitán Juan de los Reyes Vargas y el presbítero Andrés Torrellas; entonces comisionó a Monteverde para que con una columna marchase en apoyo de dicho movimiento. Las fuerzas puestas bajo las órdenes de Monteverde estaban integradas por 60 oficiales, 2 cirujanos y 1.488 individuos de tropa, con un total de 1.550 hombres, tanto de infantería, artillería y caballería y una compañía de marina. A esta cantidad se suman 3 oficiales y milicianos sueltos, 3 maestres anexos y 3 empleados de la Real Hacienda. El 17 de marzo de 1812 llegó Monteverde a Siquisique (Edo. Lara) donde 2 días antes Reyes Vargas había hecho el pronunciamiento en favor de la causa realista. Allí recibió un refuerzo de 400 hombres y siguió hacia Carora, adonde llegó el 23 del mismo mes. El 7 de abril ocupó a Barquisimeto, sin resistencia, gracias a que esta ciudad se hallaba devastada por el terremoto del 26 de marzo. El 25 de abril ya se hallaba en San Carlos (Edo. Cojedes), después de librar en sus inmediaciones el combate de Los Colorados, contra fuerzas republicanas mandadas por el teniente coronel Miguel Ustáriz. Siguió Monteverde hacia Valencia y allí derrotó al coronel Miguel Carabaño el 3 de mayo y tomó la ciudad. Para neutralizar esta ofensiva, el gobierno de Caracas nombró al general Francisco de Miranda comandante en jefe del Ejército. El 1 de mayo salió Miranda de Caracas con una fuerza de 9 batallones de infantería, uno de zapadores, 10 piezas de artillería, 2 escuadrones de caballería y varias compañías sueltas. Miranda llegó a Guacara y desde allí se replegó hasta el paso de La Cabrera, bajo la presión de Monteverde. Este sitio fue fortificado, al igual que el portachuelo de Guaica, al sur de la laguna de Valencia. Para tomar estos puntos, el jefe realista destacó sendas columnas y al mismo tiempo envió a Eusebio Antoñanzas hacia los llanos de Calabozo con el encargo de insurreccionar la zona y después de reclutar algunos hombres debía avanzar hacia Maracay, por Villa de Cura. Después de algunos intentos, Monteverde forzó el paso de La Cabrera y siguió hacia Maracay; mientras que los republicanos se replegaban hacia La Victoria. El jefe realista se estableció en San Mateo y una vez aumentadas sus fuerzas con las tropas llevadas por Antoñanzas, lanzó un ataque contra los republicanos en La Victoria el 20 de junio y otro el 29 del mismo mes; en ambas oportunidades fue rechazado el jefe realista, quien se replegó a San Mateo en espera de refuerzos para continuar su ofensiva. En este mes fue ascendido a capitán de navío. Durante el lapso entre los 2 ataques realistas, se produjo una rebelión de esclavos en Curiepe (Edo. Miranda) y otros pueblos vecinos de la costa y de los valles orientales (24 junio); tomaron las armas y, con vítores a Fernando VII, cometieron tropelías y actos de pillaje. El 30 de junio de 1812 estalló una rebelión armada en el castillo San Felipe de Puerto Cabello, en la cual participaron algunos de los procesados militares de la rebelión de Valencia de 1811. A pesar de los esfuerzos del coronel Simón Bolívar, comandante de Puerto Cabello (se había posesionado el 14 de mayo de ese año), para tratar de dominar el movimiento, la plaza pasó a manos de los realistas, y con ella todo el material de guerra y otros recursos allí almacenados. Este acontecimiento, unido a los triunfos de Antoñanzas en los llanos de Calabozo y a la insurrección de Curiepe, dio notable impulso a las acciones de Monteverde, paralizadas como consecuencia de los fallidos ataques a La Victoria y a la carencia de material de guerra. Ante esta situación, el general Miranda tomó la decisión de entrar en conversaciones con Monteverde y con tal fin, el 12 de julio, le envió una comunicación con la proposición de una suspensión de armas para conferenciar acerca de importantes asuntos y evitar «…la efusión de sangre y otras calamidades que son consiguientes a una guerra obstinada…» Es la primera de una serie de comunicaciones entre estos 2 jefes. La última es aquella del 24 de julio, mediante la cual Monteverde impuso a Miranda una capitulación que fue firmada por representantes de ambas partes beligerantes en San Mateo el 25 de julio de ese año. Con este acto cesó toda la resistencia que hasta ese momento se había opuesto a la ofensiva realista y como consecuencia, Monteverde destruyó la República proclamada el año anterior y restauró el sistema político que había imperado en Venezuela hasta el 19 de abril de 1810. El 3 de septiembre de 1812 Monteverde fue nombrado capitán general de la provincia de Venezuela y presidente de la Real Audiencia de Caracas. El 2 de octubre del mismo año recibió el nombramiento de jefe político de la misma provincia. Ya instalado en Caracas, Monteverde concibió un plan ofensivo contra Nueva Granada, el cual sería puesto en ejecución a comienzos de 1813. En dicha operación participarían las fuerzas de Barinas, bajo el mando de Antonio Tíscar, en conexión con otras desde los Andes. Como vanguardia había sido destacado el coronel Ramón Correa hacia los valles de Cúcuta y en cumplimiento de dicho plan había desplegado sus fuerzas en San José de Cúcuta, con avanzadas en Alto de la Aguada, San Cayetano y Salazar de las Palmas. Este plan de Monteverde quedó sin efecto como consecuencia de las acciones en oriente y occidente, a cargo de Santiago Mariño y Simón Bolívar respectivamente. A comienzos de enero de 1813, procedente del islote de Chacachacare, una expedición armada, bajo el mando del coronel Santiago Mariño, desembarcó en las costas orientales de Venezuela, y después de algunas acciones rápidas y sorpresivas, dominó la plaza de Maturín. Informado de tales sucesos, Monteverde se embarcó en La Guaira el 21 de abril de dicho año, con una fuerza cercana a los 300 efectivos. El 3 de mayo llegó a Barcelona y después de elevar su columna a unos 500 hombres, lanzó una proclama en la que decía: «Con la misma facilidad con que se disipa el humo al impulso del viento, así desaparecerán los facciosos de Maturín». El 25 del mismo mes se presentó ante Maturín, defendido por Manuel Piar, y ejecutó un ataque contra las posiciones republicanas. La acción degeneró en completo fracaso para las armas realistas. Monteverde se retiró a Caracas, y poco tiempo después tuvo que salir nuevamente, esta vez para hacer frente a la ofensiva del brigadier Simón Bolívar, quien, procedente de Nueva Granada, conducía la llamada Campaña Admirable sobre Caracas. Se hallaba Monteverde en Valencia cuando tuvo conocimiento de la derrota sufrida por Francisco Oberto en Barquisimeto el 22 de julio y por el coronel Julián Izquierdo en Taguanes el 31 de julio, y, en consecuencia se retiró a Puerto Cabello. La llegada de España del regimiento de Granada (coronel Miguel Salomón), en septiembre de ese año, permitió a Monteverde el emprender una ofensiva desde Puerto Cabello hacia Valencia para tratar de recuperar el territorio del centro. A la cabeza de algo más de 1.000 hombres inició su ofensiva; pero la vanguardia (comandante Remigio Bobadilla) fue destruida en Bárbula por los republicanos el 30 de septiembre, y el grueso en el combate de Trincheras el 3 de octubre. En esta acción fue herido Monteverde, e incapacitado para seguir en acción, se retiró a Puerto Cabello donde, el 28 de diciembre de 1813, entregó el mando y partió para Puerto Rico, y en septiembre de 1816 siguió para España. El 22 de agosto de ese año fue ascendido a brigadier. En 1823 fue electo para capitán general de Puerto Rico, cargo que no pudo aceptar por lo delicado de su salud. El 28 de agosto de 1825 fue nombrado comandante general de los Tercios Navales de Levante en España, y en 1827 recibió el encargo de adiestrar y organizar una unidad llamada Brigada Real de Marina, formada por la refusión de los antiguos cuerpos de artillería e infantería de la marina. El 9 de agosto del mismo año tomó posesión del mando de la mencionada brigada en Cádiz. El 3 de marzo de 1831, algunos oficiales hicieron un pronunciamiento revolucionario. Tomaron el cuartel de San Carlos y el Arsenal de La Carraca; dieron libertad a los prisioneros y depusieron a los jefes, entre ellos a Monteverde. H.B.B.

BIBLIOGRAFÍA: BORGES, ANALOLA. Don Domingo de Monteverde y otros criollos oriundos de Canarias, en la revolución americana, 1813. Madrid: Patronato de la Casa de Colón, 1967; GRISANTI, ÁNGEL. Los Ribas Herrera, tíos de Bolívar y primos de Monteverde. Caracas: Tipografía Principios, 1961; MUÑOZ, GABRIEL E. Monteverde: cuatro años de historia patria, 1812-1816. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1987. 2 v.; URQUINOANA Y PARDO, PEDRO DE. Manifestación de las calumnias producidas por el Exco. Sr. D. Domingo Monteverde y el Sr. D. Lebel de Goda. Madrid: Imprenta de Antonio Martínez, 1821.

HEMEROGRAFÍA: BLANCO FOMBONA, RUFINO. «El capitán general don Domingo de Monteverde». EN: Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, núm. 154, abril-junio, 1956.

Información recuperada de:
Diccionario de Historia de Venezuela. 2da Edición. Caracas: Fundación Polar, 1997.

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