Biografía de Juan Pablo Montoya | Piloto colombiano.

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(Bogotá, 1975) Piloto colombiano. Formar parte del selecto grupo de pilotos de la Fórmula 1 es una empresa que está al alcance de muy pocos, pues el automovilismo es, sin duda, uno de los deportes que demandan un mayor nivel de exigencia, valor y sacrificio. Si a esta dificultad se añade el hecho de proceder de un país, Colombia, con grandes futbolistas y ciclistas legendarios, pero carente de tradición automovilística, se entiende el doble mérito de Juan Pablo Montoya, quien recogió el testigo de los grandes pilotos argentinos (Fangio, Reuteman) y brasileños (Fittipaldi, Senna) del pasado para encabezar, junto con el brasileño Rubens Barrichello, la representación sudamericana en la Fórmula 1 del nuevo milenio.

Juan Pablo Montoya
La afición al motor de Juan Pablo Montoya le vino por parte de su padre, Pablo Montoya, arquitecto y piloto de automovilismo que, después de vencer en una competición, no resistió la tentación de sentar a su pequeño bebé, con apenas tres meses de edad, para que lo acompañara en su vuelta triunfal. Este ritual se repetiría en el futuro y quién sabe si no contribuiría a que el niño fuera impregnándose del mundo de la competición sobre cuatro ruedas.
Pablo, el mayor de una familia de cuatro hermanos (los restantes son Liliana, Catalina y Federico), recibió un auto de juguete como regalo en su segundo aniversario; desde entonces sería su tesoro más preciado. Precoz competidor, con sólo cinco años ya se inició en un campeonato de karts, modalidad en la que se proclamó campeón nacional en la categoría infantil al año siguiente. Durante la década de 1980, y bajo la tutela de su progenitor, continuó conduciendo karts y acumulando campeonatos nacionales en las categorías Junior y Komet.
En 1990, un quinceañero Montoya cruzó por vez primera el Atlántico con su padre; se trasladó a Lonato (Italia) y participó en el campeonato mundial de karts en la categoría Junior. Empezaba de este modo la aventura internacional del joven y prometedor piloto colombiano. En 1992 se le presentó la primera oportunidad de participar en una competición de nivel superior, aunque para ello tuvo que volver temporalmente a su país: inscrito in extremis por su padre en la Fórmula Renault, su estreno fue fulgurante, pues marcó la pole position en la primera carrera, y al final de la temporada quedó subcampeón tras ganar cuatro de las ocho carreras. Al año siguiente, en la Copa Swift GTI, fue saludado con la bandera a cuadros de vencedor en siete de las diez carreras.
En 1995, de vuelta al Viejo Continente, logró, no sin grandes esfuerzos, participar en la temporada de la Vauxhall Lotus (Inglaterra), en la que obtuvo cuatro victorias. Gracias a ello recibió una invitación para la Copa Internacional de Fórmula 3 disputada en tierras británicas, en la que quedó segundo. Con 26 años entró a formar parte del equipo Fortec de la Fórmula 3 británica, con el que logró dos victorias. El siguiente peldaño en su carrera era la Fórmula-3000, pero el coste económico de la categoría estaba por encima de sus posibilidades. Todo parecía perdido cuando surgió un rayo de esperanza: la escudería austriaca RSM Marko confió en sus posibilidades. El joven piloto no defraudó, pues obtuvo victorias en Francia, Austria y España, y terminó la temporada como subcampeón de la categoría.
El año 1998 marcó un momento de inflexión en la carrera de Montoya: integrado en el equipo Super Nova, se impuso en el Campeonato Internacional de Fórmula-3000, al tiempo que se convertía en piloto de pruebas de una de las escuderías punteras de la Fórmula 1, Williams. En 1999 firmó un contrato de tres años con el equipo Target Chip Ganassi, con el cual participó en la categoría CART, competitiva modalidad disputada en Estados Unidos en la que fue campeón.
A partir de entonces, la fama de Montoya aumentó en la misma medida en que lo hizo el reconocimiento oficial de sus paisanos. El gobierno colombiano le concedió la Cruz de Boyacá, máxima condecoración del país, y la prensa especializada lo declaró mejor piloto del año. El deporte del automovilismo empezaba a reclutar un ejército de seguidores, al igual que en las décadas de 1980 y 1990 los tuvieron los "escarabajos" colombianos en la Vuelta España, el Giro de Italia o el Tour de Francia.
La consagración definitiva le vino en 2001, con su inclusión en el minoritario grupo de pilotos de la Fórmula 1, encuadrado en la escudería Williams. A los mandos de una de las mejores máquinas del circuito, obtuvo la victoria en el Gran Premio de Italia, en Monza, y al año siguiente alcanzó el tercer lugar del podio en la clasificación final de la temporada. Entretanto, el 27 de octubre de 2002, Montoya se casó con su compatriota Connie Freydell en Cartagena de Indias. También en la temporada de 2003 obtuvo la tercera plaza en la clasificación final, erigiéndose como una alternativa real a la tiranía del heptacampeón mundial Michael Schumacher. Figuras míticas del volante como Emerson Fittipaldi o el escocés Jackie Stewart le dirigieron grandes elogios y auguraron nuevos triunfos.
Al año siguiente, sin embargo, las deficiencias de su monoplaza perjudicaron su competitividad y su progresión se vio frenada; terminó la temporada de 2004 en un meritorio quinto lugar, y fichó por la escudería McLaren-Mercedes, con la que correría los dos años siguientes. En 2005, una lesión en el hombro le impidió participar en dos carreras, pero venció en tres grandes premios y terminó cuarto en la general. Pero las malas relaciones con el jefe del equipo McLaren, Ron Dennis, así como con la organización y los arbitrajes, conducirían a Montoya a abandonar la Fórmula 1 en la temporada 2006, que ni siquiera terminó. No por ello dejó Montoya de pilotar: el mismo 2006 pasó a la categoría Nascar, en la que seguiría compitiendo en años sucesivos. Su buen estado de forma quedó demostrado en una proeza al alcance de pocos: vencer en dos ediciones consecutivas (2007 y 2008) de las célebres 24 horas de Daytona.
Extraido con permiso del website: Biografías y Vidas
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