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2 Reyes 1 a 4, Puntos sobresalientes de la Biblia: semana del 17 de agosto

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Puntos sobresalientes de la lectura de la Biblia: 2 Reyes 1-2-3-4. Información para el estudio personal

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Investigación para los Puntos sobresalientes de: 2 Reyes 1 a 4


(2 REYES 1:1)

“Y Moab empezó a sublevarse contra Israel después de la muerte de Acab.”

*** it-1 págs. 199-200 Arqueología ***
La Piedra Moabita fue uno de los primeros hallazgos de especial importancia en la zona que queda al E. del Jordán. (GRABADO, vol. 1, pág. 325.) Descubierta en 1868 en Dibón, al N. del valle de Arnón, presenta la versión del rey Mesá sobre su alzamiento contra Israel. (Compárese con 2Re 1:1; 3:4, 5.) La inscripción dice en parte: “Yo (soy) Meša, hijo de Kemoš-[...], rey de Moab, el Dibonita [...] En cuanto a Omrí, rey de Israel, humilló a Moab muchos años (lit.: días), pues Kemoš [el dios de Moab] se había enojado con su país. Y su hijo le siguió y dijo también: ‘Humillaré a Moab’. En mi época habló (así), pero ¡he triunfado sobre él y sobre su casa, al paso que Israel ha perecido para siempre! [...] Y Kemoš me dijo: ‘Ve, ¡toma a Nebo de Israel!’. Por lo tanto, fui de noche y combatíla desde el alba hasta el mediodía, conquistándola y matando a todos [...]. Y tomé de allí los [vasos] de Yahweh, arrastrándolos ante Kemoš”. (La Sabiduría del Antiguo Oriente, edición de J. B. Pritchard, 1966, pág. 248.)

*** si pág. 69 párr. 2 Libro bíblico número 12: 2 Reyes ***
Se completó alrededor de 580 a.E.C. y abarca el período que empieza con el reinado de Ocozías de Israel (cerca de 920 a.E.C.) y concluye en el trigésimo séptimo año del destierro de Joaquín, en 580 a.E.C. (1:1; 25:27).

(2 REYES 1:2)

“Entonces Ocozías se cayó por el enrejado de su cámara del techo que estaba en Samaria, y enfermó. Por lo tanto, envió mensajeros y dijo a estos: “Vayan, inquieran de Baal-zebub, el dios de Eqrón, si reviviré de esta enfermedad”.”

*** it-1 pág. 269 Baal-zebub ***
BAAL-ZEBUB
(Dueño de las Moscas).
El Baal que adoraban los filisteos en Eqrón. Hay base para pensar que los hebreos solían cambiar los nombres de los dioses falsos a uno similar pero degradante. Así, la terminación “zebub” puede ser una alteración de “Zebul” (Príncipe), uno de los títulos de Baal que aparecen en los textos de Ras Shamra. Sin embargo, algunos eruditos opinan que el nombre se lo dieron sus propios adoradores, porque creían que era el hacedor de las moscas y, por lo tanto, capaz de controlar esta plaga tan común en el Oriente Medio. Como se consideraba a Baal-zebub un dios de oráculos, otros piensan que daba sus respuestas por medio del vuelo o zumbido de una mosca. (2Re 1:2.)

*** it-2 pág. 427 Mosca ***
El nombre del dios al que veneraban los filisteos en Eqrón, “Baal-zebub”, significa “Dueño de las Moscas”. Este hecho ha suscitado la opinión de que sus adoradores le creían capaz de controlar a estos insectos. No obstante, puesto que a Baal-zebub se le conocía por sus oráculos, otros creen que el nombre alude a que este dios daba sus oráculos por medio del vuelo o el zumbido de una mosca. (2Re 1:2, 6; véanse BAAL-ZEBUB; TÁBANO.)

*** it-2 pág. 516 Ocozías ***
El rey sufrió un accidente en su casa cuando cayó por un enrejado (que quizás cerraba una claraboya) de su cámara del techo, que lo dejó postrado en cama y gravemente enfermo. (2Re 1:2.) Como si el Dios verdadero ya no existiera, Ocozías envió mensajeros para inquirir del dios filisteo Baal-zebub (que significa “Dueño de las Moscas”) en cuanto a las posibilidades que tenía de recuperarse.

(2 REYES 2:1)

“Y cuando Jehová había de llevarse a Elías a los cielos en una tempestad de viento, aconteció que Elías y Eliseo procedieron a partir de Guilgal.”

*** it-1 pág. 1069 Guilgal ***
2. A pesar de algunas opiniones, el Guilgal mencionado con relación a Elías y Eliseo no es el mismo que el comentado en el apartado anterior. Antes de que Elías fuera elevado a los cielos en una tempestad de viento, él y Eliseo bajaron de Guilgal a Betel, y luego a Jericó. (2Re 2:1-5.) Esta ruta indica que Guilgal estaba cerca de Betel. Además, el hecho de que ‘bajaran’ implica que este Guilgal estaba en una región montañosa, a diferencia del Guilgal ubicado en el valle del Jordán. Por lo tanto, se suele relacionar Guilgal con Jil Jiliya, un pueblo grande situado en una colina a unos 11 Km. al N. de Betel. Más tarde, Eliseo neutralizó el efecto de un guisado envenenado en Guilgal. (2Re 4:38-41.) Es posible que sea este Guilgal, o tal vez otro, el que según Deuteronomio 11:29, 30, estaba enfrente de los montes Guerizim y Ebal.

(2 REYES 2:2)

“Y Elías empezó a decir a Eliseo: “Siéntate aquí, por favor, porque Jehová mismo me ha enviado aun hasta Betel”. Pero Eliseo dijo: “Tan ciertamente como que vive Jehová y como que vive tu alma, yo ciertamente no te dejaré”. De modo que bajaron a Betel.”

*** w13 15/8 pág. 29 Eliseo vio carros de fuego. ¿Los ve usted? ***
ELISEO NO ABANDONÓ SU COMISIÓN
Antes de “llevarse a Elías a los cielos en una tempestad de viento”, Dios lo envió desde Guilgal a Betel. Aunque el profeta no tenía intención de que Eliseo lo acompañara, este le dijo: “Yo ciertamente no te dejaré”. Mientras viajaban, Elías le dijo dos veces más que dejara de acompañarlo (2 Rey. 2:1-6). Pero Eliseo se quedó con él. Su lealtad fue como la de Rut, quien no abandonó a Noemí (Rut 1:8, 16, 17). Sin duda, valoraba mucho la comisión que Dios le había dado de servir al profeta Elías.
¿Cómo podemos nosotros imitar su buen ejemplo? Valoraremos cualquier tarea que se nos dé en la organización de Dios si recordamos que estamos sirviendo a Jehová. ¡No hay mayor honor que ese! (Sal. 65:4; 84:10.)

(2 REYES 2:3)

“Entonces los hijos de los profetas que se hallaban en Betel salieron a Eliseo y le dijeron: “¿Realmente sabes tú que hoy Jehová va a quitar a tu amo de la jefatura sobre ti?”. A lo que él dijo: “Bien lo sé yo también. Guarden silencio”.”

*** it-2 pág. 728 Profeta ***
“Hijos de los profetas.” Como explica la obra Gesenius’ Hebrew Grammar (Oxford, 1952, pág. 418), el término hebreo ben (hijo de), o benéh (hijos de), puede indicar “pertenencia a un gremio o sociedad (o a una tribu o clase definida)”. (Compárese con Ne 3:8, donde “miembro de los mezcladores de ungüentos” es literalmente “hijo de los mezcladores de ungüentos”.) Por consiguiente, la expresión “hijos de los profetas” puede que designe una escuela de instrucción para los que habían sido llamados a esta vocación o simplemente un grupo de profetas que se ayudaban entre sí. Se menciona que había dichos grupos en Betel, Jericó y Guilgal. (2Re 2:3, 5; 4:38; compárese con 1Sa 10:5, 10.)

(2 REYES 2:4)

“Elías ahora le dijo: “Eliseo, siéntate aquí, por favor, porque Jehová mismo me ha enviado a Jericó”. Pero él dijo: “Tan ciertamente como que vive Jehová y como que vive tu alma, yo ciertamente no te dejaré”. De modo que llegaron a Jericó.”

*** w13 15/8 pág. 29 Eliseo vio carros de fuego. ¿Los ve usted? ***
ELISEO NO ABANDONÓ SU COMISIÓN
Antes de “llevarse a Elías a los cielos en una tempestad de viento”, Dios lo envió desde Guilgal a Betel. Aunque el profeta no tenía intención de que Eliseo lo acompañara, este le dijo: “Yo ciertamente no te dejaré”. Mientras viajaban, Elías le dijo dos veces más que dejara de acompañarlo (2 Rey. 2:1-6). Pero Eliseo se quedó con él. Su lealtad fue como la de Rut, quien no abandonó a Noemí (Rut 1:8, 16, 17). Sin duda, valoraba mucho la comisión que Dios le había dado de servir al profeta Elías.
¿Cómo podemos nosotros imitar su buen ejemplo? Valoraremos cualquier tarea que se nos dé en la organización de Dios si recordamos que estamos sirviendo a Jehová. ¡No hay mayor honor que ese! (Sal. 65:4; 84:10.)

(2 REYES 2:9)

“Y aconteció que, en cuanto habían cruzado, Elías mismo dijo a Eliseo: “Pide lo que he de hacer por ti antes que sea quitado de ti”. A lo que dijo Eliseo: “Por favor, que dos partes de tu espíritu vengan a mí”.”

*** w13 15/8 pág. 29 Eliseo vio carros de fuego. ¿Los ve usted? ***
“PIDE LO QUE HE DE HACER POR TI”
En el camino, Elías le dijo a Eliseo: “Pide lo que he de hacer por ti antes que sea quitado de ti”. Tal como había hecho Salomón años atrás, Eliseo solicitó una bendición espiritual. Le rogó al profeta: “Por favor, que dos partes de tu espíritu vengan a mí” (1 Rey. 3:5, 9; 2 Rey. 2:9). ¿Qué era en realidad lo que estaba pidiendo? Cuando un padre israelita repartía la herencia entre sus hijos, tenía que darle al primogénito el doble que a los demás (Deut. 21:15-17). Así, lo que Eliseo pidió fue ser el sucesor, o heredero espiritual, del profeta. Además, sin duda deseaba tener el mismo espíritu o actitud valiente de Elías, quien fue “absolutamente celoso por Jehová” (1 Rey. 19:13, 14).

*** w05 1/8 págs. 8-9 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de los Reyes ***
2:9. ¿Por qué pidió Eliseo “dos partes” del espíritu de Elías? Porque era consciente de que para cumplir su responsabilidad como profeta de Israel necesitaría el mismo espíritu valiente e intrépido que había tenido Elías. Además, Eliseo fue siervo de Elías durante seis años, y fue Elías quien lo nombró su sucesor, así que Eliseo veía en él a un padre espiritual; era como su hijo primogénito (1 Reyes 19:19-21; 2 Reyes 2:12). Y tal como el primogénito literal recibía dos partes de la herencia de su padre, Eliseo pidió y recibió doble porción de la herencia espiritual de Elías.

*** w03 1/11 pág. 31 Preguntas de los lectores ***
Preguntas de los lectores
¿Por qué pidió Eliseo “dos partes” del espíritu de Elías?
Justo antes de que el profeta Elías finalizara su asignación en Israel, el joven profeta Eliseo le hizo esta solicitud: “Por favor, que dos partes de tu espíritu vengan a mí” (2 Reyes 2:9). Al parecer, Eliseo quería una porción doble como la que se daba a los primogénitos, pero en sentido espiritual (Deuteronomio 21:17). Un breve repaso de este relato nos ayudará a entenderlo mejor y a extraer algunas lecciones prácticas.
En armonía con las instrucciones de Jehová, Elías había nombrado sucesor suyo a Eliseo (1 Reyes 19:19-21). Este desempeñó fiel y decididamente su labor de ayudante durante los cerca de seis años que colaboró con su mentor, y no se separó de él ni siquiera el último día que Elías fue profeta de Israel. Aunque Elías le pidió que dejara de seguirlo, el joven profeta le aseguró en tres ocasiones: “Yo ciertamente no te dejaré” (2 Reyes 2:2, 4, 6; 3:11). De hecho, lo consideraba su padre espiritual (2 Reyes 2:12).
Ahora bien, Eliseo no era el único hijo espiritual de Elías. Ambos se relacionaban con un grupo de hombres conocidos como “los hijos de los profetas” (2 Reyes 2:3). El segundo libro de los Reyes indica que estos “hijos” también se sentían muy unidos a su padre espiritual, Elías (2 Reyes 2:3, 5, 7, 15-17). No obstante, Eliseo era el sucesor ungido y el más importante de los hijos espirituales de Elías; era como un primogénito. En el antiguo Israel, el primogénito recibía dos partes de la herencia de su padre, mientras que los demás hijos recibían solo una. Por ese motivo, Eliseo pidió dos partes de la herencia espiritual de Elías.
¿Por qué hizo semejante petición en aquel preciso momento? Porque estaba a punto de emprender una tarea de gran trascendencia: suceder a Elías en calidad de profeta de Israel. Eliseo se daba cuenta de que para cumplir con una asignación de tal magnitud necesitaba una fortaleza espiritual que superara con creces sus facultades personales y que solo Jehová podía darle. Tenía que ser tan intrépido como su maestro (2 Reyes 1:3, 4, 15, 16). Por eso pidió dos partes del espíritu de Elías, un espíritu de valentía y de celo, de sentirse “absolutamente celoso por Jehová”, cualidades deseables que produce el espíritu de Dios (1 Reyes 19:10, 14). Ahora bien, ¿cómo respondió Elías?
Como sabía que conceder tal petición no estaba en su mano, ya que solo Dios podía hacerlo, contestó modestamente: “Has pedido una cosa difícil. Si me ves cuando sea quitado de ti, te sucederá así” (2 Reyes 2:10). Y así le sucedió, pues Jehová permitió que Eliseo viera a Elías cuando ascendía en una tempestad de viento (2 Reyes 2:11, 12). La petición de Eliseo fue concedida: Jehová le dio el espíritu necesario para emprender su nueva misión y afrontar las pruebas venideras.
Este relato resulta muy animador para los cristianos ungidos (denominados a veces “la clase de Eliseo”) y para los demás siervos de Dios de la actualidad. Es posible que en ocasiones nos sintamos abrumados e incapaces ante una nueva asignación, o tal vez estemos perdiendo el valor para continuar predicando el Reino ante el aumento de la indiferencia u oposición en el territorio. No obstante, si rogamos a Jehová que nos apoye, él nos dará espíritu santo a fin de afrontar las dificultades y las nuevas circunstancias (Lucas 11:13; 2 Corintios 4:7; Filipenses 4:13). Por lo tanto, tal como Jehová fortaleció a Eliseo para asumir responsabilidades más importantes, también nos ayudará a todos nosotros, seamos jóvenes o mayores, a efectuar nuestro ministerio (2 Timoteo 4:5).

*** w97 1/11 pág. 30 Un ejemplo de abnegación y lealtad ***
Después de haber cruzado, Elías dijo a Eliseo: “Pide lo que he de hacer por ti antes que sea quitado de ti”. Eliseo pidió “dos partes” del espíritu de Elías, es decir, la doble porción que correspondía normalmente a un hijo primogénito. Eliseo ciertamente había honrado a Elías de la misma forma en que un hijo primogénito honraba a su padre. Además, se le había ungido para ser profeta de Jehová en Israel como sucesor de Elías. De modo que su solicitud no era ni egoísta ni impropia. Sin embargo, puesto que Elías era consciente de que solo Jehová podía hacerla efectiva, dijo con modestia: “Has pedido una cosa difícil”. Luego añadió: “Si me ves cuando sea quitado de ti, te sucederá así; pero si no me ves, no sucederá”. (2 Reyes 2:9, 10; Deuteronomio 21:17.)

*** it-1 pág. 793 Elías ***
Eliseo recoge la vestidura oficial que se le había caído a Elías, y vienen sobre él “dos partes” (como la porción de un hijo primogénito) del espíritu de Elías, un espíritu de valor y de estar “absolutamente celoso por Jehová el Dios de los ejércitos”. (2Re 2:1-13; 1Re 19:10, 14; compárese con Dt 21:17.)

*** it-1 págs. 798-799 Eliseo ***
Antes de partir Elías, Eliseo le pide “dos partes de [su] espíritu”, es decir, una porción doble, como le correspondía al hijo primogénito. Esta posición la ocupaba debido a su nombramiento oficial como sucesor de Elías, cuando este echó sobre él su prenda de vestir oficial. (2Re 2:9.)

(2 REYES 2:10)

“A lo que él dijo: “Has pedido una cosa difícil. Si me ves cuando sea quitado de ti, te sucederá así; pero si no [me ves], no sucederá”.”

*** w13 15/8 pág. 29 Eliseo vio carros de fuego. ¿Los ve usted? ***
En respuesta, Elías le dijo: “Has pedido una cosa difícil. Si me ves cuando sea quitado de ti, te sucederá así; pero si no me ves, no sucederá” (2 Rey. 2:10). Al parecer, esta respuesta indicaba dos cosas: primero, que solo Jehová podía darle lo que pedía, y segundo, que si quería recibirlo, Eliseo debía quedarse junto a Elías hasta el final.

(2 REYES 2:11)

“Y aconteció que, mientras ellos iban andando, hablando al andar, pues, ¡mire!, un carro de guerra de fuego y caballos de fuego, y estos procedieron a hacer una separación entre los dos; y Elías fue ascendiendo a los cielos en la tempestad de viento.”

*** w13 15/8 págs. 29-30 Eliseo vio carros de fuego. ¿Los ve usted? ***
Lo que Eliseo vio cuando Elías fue arrebatado en la tempestad de viento tuvo que causarle una profunda impresión. ¡Al fin y al cabo, no se ve un carro de guerra y caballos de fuego todos los días! Eran una clara prueba de la respuesta de Jehová a su petición. En la actualidad no recibimos ese tipo de visiones, pero sí podemos discernir que Dios usa su gran poder para ayudarnos y llevar a cabo su voluntad. Observar cómo bendice la parte terrestre de su organización nos ayuda a “ver” su carro celestial en movimiento (Ezeq. 10:9-13).

*** w13 15/8 pág. 29 Eliseo vio carros de fuego. ¿Los ve usted? ***
Elías no ascendió a los cielos donde habitan Jehová y sus hijos angélicos. Para más información, consulte La Atalaya del 15 de septiembre de 1997, página 15.

*** w13 15/8 pág. 29 Eliseo vio carros de fuego. ¿Los ve usted? ***
LA VISIÓN DE ELISEO
¿Le concedió Dios a Eliseo lo que pidió? El relato explica lo que ocurrió a continuación: “Aconteció que, mientras ellos iban andando, hablando al andar, pues, ¡mire!, un carro de guerra de fuego y caballos de fuego, y estos procedieron a hacer una separación entre los dos; y Elías fue ascendiendo a los cielos en la tempestad de viento. Durante todo este tiempo Eliseo estaba viendo esto”. Esa fue la respuesta de Jehová a su petición. Eliseo presenció la partida de Elías y entonces recibió una porción doble de su espíritu y se convirtió en su sucesor (2 Rey. 2:11-14).

*** w05 1/8 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de los Reyes ***
2:11. ¿A qué “cielos” “fue ascendiendo [Elías] en la tempestad de viento”? No fue ni a alguna parte lejana del universo físico ni al lugar espiritual en que habitan Dios y sus hijos angélicos (Deuteronomio 4:19; Salmo 11:4; Mateo 6:9; 18:10). En realidad, Elías ascendió a los cielos atmosféricos (Salmo 78:26; Mateo 6:26). Parece ser que el carro de fuego lo transportó a través de la atmósfera a otro lugar de la Tierra, donde vivió algún tiempo. De hecho, años después, Elías escribió una carta a Jehoram, el rey de Judá (2 Crónicas 21:1, 12-15).

*** w03 1/9 pág. 30 ¿Valoramos a los hermanos mayores? ***
Aunque ya había ayudado a Elías durante unos seis años, deseaba servir junto a él tanto tiempo como le fuera posible. El relato pasa a decir: “Aconteció que, mientras ellos iban andando, hablando al andar, pues, ¡mire!, [...] Elías fue ascendiendo” (versículo 11). Ambos siguieron conversando hasta los últimos instantes del ministerio de Elías en Israel. Es obvio que el profeta más joven estaba ansioso por absorber la mayor cantidad posible de instrucción y palabras de ánimo de su compañero de más edad y experiencia. No hay duda de que apreciaba muchísimo a su anciano amigo.

*** w97 15/9 pág. 15 ¿Será usted fiel como Elías? ***
¿A QUÉ CIELOS ASCENDIÓ ELÍAS?
“ACONTECIÓ que, mientras [Elías y Eliseo] iban andando, hablando al andar, pues, ¡mire!, un carro de guerra de fuego y caballos de fuego, y estos procedieron a hacer una separación entre los dos; y Elías fue ascendiendo a los cielos en la tempestad de viento.” (2 Reyes 2:11.)
¿Qué significado tiene la palabra “cielos” en este caso? El término se aplica a veces al lugar espiritual donde mora Dios junto con sus hijos angélicos. (Mateo 6:9; 18:10.) La voz “cielos” también puede referirse al universo físico. (Deuteronomio 4:19.) Y la Biblia utiliza este término con relación a la atmósfera inmediata de la Tierra, donde vuelan los pájaros y soplan los vientos. (Salmo 78:26; Mateo 6:26.)
¿A cuál de estos cielos ascendió el profeta Elías? Seguramente se le transfirió por la atmósfera terrestre a otro lugar del planeta. Elías aún estaba en la Tierra años más tarde, pues escribió una carta al rey Jehoram de Judá. (2 Crónicas 21:1, 12-15.) El que Elías no ascendió a la morada espiritual de Jehová Dios lo confirmó posteriormente Jesucristo, al decir: “Ningún hombre ha ascendido al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre”. (Juan 3:13.) El camino a la vida celestial se abrió por primera vez después de la muerte, resurrección y ascensión de Jesucristo. (Juan 14:2, 3; Hebreos 9:24; 10:19, 20.)

*** it-1 págs. 379-380 Caballo ***
Caballos y carros de fuego representan el invisible equipo de guerra celestial de Jehová. (2Re 2:11, 12.) En una ocasión Eliseo oró para que se le abriesen los ojos a su aterrorizado servidor con el fin de que viese que “la región montañosa estaba llena de caballos y carros de guerra de fuego todo en derredor de Eliseo”, para protegerle de las fuerzas de los sirios que los rodeaban y que habían sido enviadas para capturarle. (2Re 6:17.)

*** it-1 pág. 479 Cielo ***
Ascensión al cielo. En 2 Reyes 2:11, 12 se narra la ascensión del profeta Elías “a los cielos en la tempestad de viento”. Estos son los cielos atmosféricos, donde se forman tempestades de viento, no los cielos espirituales de la presencia de Dios. Elías no murió en esa ascensión, sino que siguió viviendo varios años después de ser apartado así de su sucesor, Eliseo. Tampoco ascendió a los cielos espirituales cuando más tarde murió, pues Jesús dijo claramente cuando estuvo en la Tierra que ‘ningún hombre había ascendido al cielo’. (Jn 3:13; véase ELÍAS núm. 1 [Eliseo le sucede].) En el Pentecostés, Pedro dijo asimismo que “David no ascendió a los cielos”. (Hch 2:34.) En realidad, no hay nada en las Escrituras que indique que antes de la venida de Cristo se hubiera ofrecido a los siervos de Dios una esperanza celestial. Tal esperanza aparece por primera vez en las expresiones de Jesús a sus discípulos (Mt 19:21, 23-28; Lu 12:32; Jn 14:2, 3), quienes solo la entendieron a cabalidad después del Pentecostés del año 33 E.C. (Hch 1:6-8; 2:1-4, 29-36; Ro 8:16, 17.)

*** it-1 pág. 793 Elías ***
Llegado este momento, Eliseo es recompensado por su fidelidad al ver un carro de guerra de fuego, caballos de fuego y a Elías ascendiendo a los cielos en una tempestad de viento. Eliseo recoge la vestidura oficial que se le había caído a Elías, y vienen sobre él “dos partes” (como la porción de un hijo primogénito) del espíritu de Elías, un espíritu de valor y de estar “absolutamente celoso por Jehová el Dios de los ejércitos”. (2Re 2:1-13; 1Re 19:10, 14; compárese con Dt 21:17.)
Elías no murió en esta ocasión, ni tampoco fue a una región espiritual invisible, sino que se le transfirió a otra asignación profética (Jn 3:13); prueba de ello es que Eliseo no guardó ningún período de duelo por su maestro. Unos cuantos años después de su ascensión en la tempestad de viento, Elías todavía estaba vivo y activo como profeta, en esta ocasión profetizando contra el rey de Judá. Debido al inicuo derrotero emprendido por el rey Jehoram de Judá, Elías le escribió una carta en la que expresaba la condenación de Jehová, condenación que se cumplió poco tiempo después. (2Cr 21:12-15; véase CIELO [Ascensión al cielo].)

*** it-1 pág. 799 Eliseo ***
En el camino aparece un grupo de jóvenes delincuentes que muestran una gran falta de respeto, tanto a él como a su cargo de profeta. Se mofan, diciendo: “¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!”. Con estas palabras querían decir que siguiese subiendo a Betel o bien que se marchase de la Tierra de la misma manera que suponían que había hecho su predecesor. (2Re 2:11.)

(2 REYES 2:12)

“Durante todo este tiempo Eliseo estaba viendo esto, y clamaba: “¡Padre mío, padre mío, el carro de guerra de Israel y sus hombres de a caballo!”. Y no lo vio más. En consecuencia, asió sus propias prendas de vestir y las rasgó en dos pedazos.”

*** it-1 págs. 379-380 Caballo ***
Caballos y carros de fuego representan el invisible equipo de guerra celestial de Jehová. (2Re 2:11, 12.) En una ocasión Eliseo oró para que se le abriesen los ojos a su aterrorizado servidor con el fin de que viese que “la región montañosa estaba llena de caballos y carros de guerra de fuego todo en derredor de Eliseo”, para protegerle de las fuerzas de los sirios que los rodeaban y que habían sido enviadas para capturarle. (2Re 6:17.)

(2 REYES 2:23)

“Y procedió a subir de allí a Betel. Mientras iba subiendo por el camino, hubo unos muchachitos que salieron de la ciudad y empezaron a mofarse de él y que siguieron diciéndole: “¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!”.”

*** w05 1/8 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de los Reyes ***
2:23, 24. Parece que el principal motivo por el que unos muchachos se burlaron de Eliseo fue porque un hombre calvo llevaba la prenda de vestir oficial de Elías. Reconocieron que Eliseo era el representante de Jehová y simplemente no lo querían cerca. Le dijeron que subiera, quizás dando a entender que siguiera su camino a Betel o que fuera arrebatado, tal como le sucedió a Elías. Obviamente, reflejaron la misma actitud hostil de sus progenitores. De ello se desprende que es esencial que los padres enseñen a sus hijos a respetar a los representantes de Dios.

*** it-1 págs. 395-396 Calvicie ***
Eliseo, el profeta de Jehová, era calvo. Mientras subía por el camino de Jericó a Betel, después de suceder al profeta Elías, unos muchachitos se mofaron de él diciendo: “¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!”. Al parecer, no se mofaron de Eliseo porque fuera calvo, sino por verlo con la conocida prenda de vestir oficial de Elías. No querían en ese lugar a ningún sucesor de Elías. Debía seguir subiendo hacia Betel o ascender a los cielos en una tempestad de viento, como el anterior usuario de aquella prenda de vestir oficial. (2Re 2:11.) En respuesta al desafío de que fue objeto su posición de profeta sucesor de Elías, y para enseñar a esos jóvenes y a sus padres a respetar al profeta de Jehová, Eliseo invocó el mal sobre aquellos burlones en el nombre del Dios de Elías. Era una prueba de su ministerio profético. Jehová manifestó que aprobaba a Eliseo haciendo que dos osas salieran de los bosques cercanos y despedazaran a 42 de ellos. (2Re 2:23, 24.)

*** it-1 pág. 1152 Hijos ***
Un grupo de muchachos mostró gran falta de respeto a Eliseo, el profeta nombrado de Dios, cuando se burlaron de él diciéndole: “¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!”. Querían que Eliseo, que llevaba la conocida prenda de vestir de Elías, siguiera subiendo hacia Betel, o que se fuera de la Tierra, como suponían que había hecho Elías. (2Re 2:11.) No lo querían por allí. Finalmente, Eliseo se volvió e invocó el mal contra ellos en el nombre de Jehová. “Entonces dos osas salieron del bosque y se pusieron a despedazar a cuarenta y dos niños del número de ellos.” (2Re 2:23, 24.)

*** si pág. 74 párr. 34 Libro bíblico número 12: 2 Reyes ***
Jehová no tolera la falta de respeto a sus siervos oficiales. Cuando unos delincuentes se burlaron de Eliseo como profeta de Jehová, Él les dio su merecido sin pérdida de tiempo (2:23, 24).

(2 REYES 2:24)

“Por fin él se volvió hacia atrás y los vio e invocó el mal contra ellos en el nombre de Jehová. Entonces dos osas salieron del bosque y se pusieron a despedazar a cuarenta y dos niños del número de ellos.”

*** w92 1/11 pág. 9 Camino de Siló. Niños buenos y niños malos ***
Segundo de los Reyes 2:23, 24 relata que una banda de muchachos se burló del profeta de Dios diciéndole: “¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!”. En respuesta, Eliseo “invocó el mal contra ellos en el nombre de Jehová. Entonces dos osas salieron del bosque y se pusieron a despedazar a cuarenta y dos niños del número de ellos”. Los osos pardos sirios podían atacar si se les sorprendía o si sus cachorros parecían amenazados. (2 Samuel 17:8; Proverbios 17:12; 28:15.) Dios utilizó aquellas osas para administrar justicia divina contra los que habían despreciado de tal modo a su representante y, por consiguiente, a él mismo.

*** it-1 págs. 395-396 Calvicie ***
Eliseo, el profeta de Jehová, era calvo. Mientras subía por el camino de Jericó a Betel, después de suceder al profeta Elías, unos muchachitos se mofaron de él diciendo: “¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!”. Al parecer, no se mofaron de Eliseo porque fuera calvo, sino por verlo con la conocida prenda de vestir oficial de Elías. No querían en ese lugar a ningún sucesor de Elías. Debía seguir subiendo hacia Betel o ascender a los cielos en una tempestad de viento, como el anterior usuario de aquella prenda de vestir oficial. (2Re 2:11.) En respuesta al desafío de que fue objeto su posición de profeta sucesor de Elías, y para enseñar a esos jóvenes y a sus padres a respetar al profeta de Jehová, Eliseo invocó el mal sobre aquellos burlones en el nombre del Dios de Elías. Era una prueba de su ministerio profético. Jehová manifestó que aprobaba a Eliseo haciendo que dos osas salieran de los bosques cercanos y despedazaran a 42 de ellos. (2Re 2:23, 24.)

*** si pág. 74 párr. 34 Libro bíblico número 12: 2 Reyes ***
Jehová no tolera la falta de respeto a sus siervos oficiales. Cuando unos delincuentes se burlaron de Eliseo como profeta de Jehová, Él les dio su merecido sin pérdida de tiempo (2:23, 24).

(2 REYES 3:4)

“En cuanto a Mesá el rey de Moab, se hizo ganadero de ovejas, y pagó al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros sin esquilar.”

*** w92 1/3 pág. 24 ¡Visite la tierra, visite las ovejas! ***
La lana era un importante artículo comercial. Esto lo indica el comentario de que cierto rey de Moab “se hizo ganadero de ovejas, y pagó al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros sin esquilar”. (2 Reyes 3:4.) Sí, eran ovejas “sin esquilar”; su lana abundante aumentaba su valor.

*** it-1 pág. 128 Amós ***
Vivió en la ciudad de Teqoa, situada a unos 16 Km. al S. de Jerusalén y a una altitud de unos 820 m. Al E., el desolado desierto de Judea desciende unos 1.200 m. hasta llegar al mar Muerto. Durante sus años jóvenes Amós trabajó en este desierto como un humilde ganadero de ovejas. (Am 1:1.) La palabra hebrea no•qedhím, traducida aquí “ganaderos de ovejas”, solo aparece en otro lugar de la Biblia (2Re 3:4) y hace referencia a una raza especial de ovejas, llamada naqqad por los árabes, poco atractiva, pero considerada muy valiosa por su vellón.

*** it-2 pág. 374 Mesá ***
2. Rey de Moab durante los reinados de Jehosafat de Judá y Acab, Ocozías y Jehoram de Israel. Los moabitas estaban sometidos al reino septentrional de Israel, por lo que pagaron al rey Acab un tributo de 100.000 corderos y 100.000 carneros sin esquilar, que al parecer pertenecían a una raza conocida por la calidad de su lana. Tras la muerte de Acab, Mesá se rebeló contra el rey Ocozías de Israel. Este murió tras un reinado breve, y le sucedió su hermano Jehoram, quien consiguió una alianza con Jehosafat de Judá y un rey de Edom, al que no se identifica, con el fin de volver a someter a Mesá. Su ejército tomó una ruta difícil al S. del mar Muerto, por lo que se quedó sin agua. Sin embargo, el profeta Eliseo les aseguró que si cavaban zanjas en el valle torrencial seco, Jehová las llenaría de agua. (2Re 1:1; 3:4-19.)

(2 REYES 3:5)

“Y aconteció que, tan pronto como murió Acab, el rey de Moab empezó a sublevarse contra el rey de Israel.”

*** it-1 págs. 199-200 Arqueología ***
La Piedra Moabita fue uno de los primeros hallazgos de especial importancia en la zona que queda al E. del Jordán. (GRABADO, vol. 1, pág. 325.) Descubierta en 1868 en Dibón, al N. del valle de Arnón, presenta la versión del rey Mesá sobre su alzamiento contra Israel. (Compárese con 2Re 1:1; 3:4, 5.) La inscripción dice en parte: “Yo (soy) Meša, hijo de Kemoš-[...], rey de Moab, el Dibonita [...] En cuanto a Omrí, rey de Israel, humilló a Moab muchos años (lit.: días), pues Kemoš [el dios de Moab] se había enojado con su país. Y su hijo le siguió y dijo también: ‘Humillaré a Moab’. En mi época habló (así), pero ¡he triunfado sobre él y sobre su casa, al paso que Israel ha perecido para siempre! [...] Y Kemoš me dijo: ‘Ve, ¡toma a Nebo de Israel!’. Por lo tanto, fui de noche y combatíla desde el alba hasta el mediodía, conquistándola y matando a todos [...]. Y tomé de allí los [vasos] de Yahweh, arrastrándolos ante Kemoš”. (La Sabiduría del Antiguo Oriente, edición de J. B. Pritchard, 1966, pág. 248.)

*** it-1 pág. 685 Dibón ***
Según el relato de 2 Reyes 3:4, 5, el rey Mesá de Moab se rebeló contra la dominación israelita muchos siglos después, tan pronto como “murió Acab”. La Biblia no dice exactamente cuánto duró este levantamiento y es posible que Mesá, según se jacta en la Piedra Moabita, en aquel tiempo lograse añadir algunas ciudades israelitas a “Qarhoh”.

*** gm cap. 4 págs. 46-47 párr. 19 ¿Es creíble el “Antiguo Testamento”? ***
Algún tiempo después, de una sola nación se desarrollaron dos —Israel y Judá—, e Israel conquistó el vecino país de Moab. En la ocasión de una rebelión de Moab bajo el rey Mesá, Israel formó una alianza con Judá y el vecino reino de Edom para guerrear contra Moab. (2 Reyes 3:4-27.) Un hecho extraordinario es que en 1868, en Jordania, se descubrió una estela (una losa con inscripciones) que contenía en lenguaje moabita el propio relato de Mesá sobre aquel conflicto.

(2 REYES 3:11)

“A lo que dijo Jehosafat: “¿No hay aquí un profeta de Jehová? Entonces inquiramos de Jehová por medio de él”. Por lo tanto, uno de los siervos del rey de Israel contestó y dijo: “Está aquí Eliseo hijo de Safat, que derramaba agua sobre las manos de Elías”.”

*** w13 15/8 pág. 29 Eliseo vio carros de fuego. ¿Los ve usted? ***
Es posible que Eliseo sirviera a Elías por unos seis años. Durante todo ese tiempo, era quien “derramaba agua sobre las manos de Elías” (2 Rey. 3:11). ¿Qué significa esta expresión? En aquel tiempo, la gente solía comer con las manos, sin ningún tipo de cubiertos. Así que después de una comida, el siervo derramaba agua en las manos de su amo para lavárselas. Como vemos, algunas de las tareas de Eliseo eran bastante simples y comunes; aun así, para él era un honor servir a Elías.

*** ia cap. 11 pág. 98 Se mantuvo vigilante y esperó con confianza ***
Poco después de todo esto, Jehová comisionó a Elías para que capacitara como profeta a Eliseo, quien llegó a ser conocido como el que “derramaba agua sobre las manos de Elías” (2 Rey. 3:11). Esto parece indicar que para entonces Elías ya era bastante mayor y necesitaba los cuidados de Eliseo como asistente.

*** w97 1/11 pág. 31 Un ejemplo de abnegación y lealtad ***
Era la costumbre que un sirviente derramara agua sobre las manos de su amo para que este se lavara, en particular después de las comidas. Esta práctica se asemejaba a la de lavar los pies, que constituía un acto de hospitalidad, respeto y, en algunas relaciones, humildad. (Génesis 24:31, 32; Juan 13:5.)

*** w97 1/11 pág. 31 Un ejemplo de abnegación y lealtad ***
Parece que algunas de sus tareas eran serviles, pues se le llegó a conocer como el que “derramaba agua sobre las manos de Elías”. (2 Reyes 3:11.)

*** it-1 pág. 798 Eliseo ***
Es posible que Eliseo sirviese a Elías por unos seis años. Elías era el profeta principal y Eliseo trabajaba estrechamente con él, conociéndosele como el que “derramaba agua sobre las manos de Elías” cuando este se las lavaba. (2Re 2:3-5; 3:11.)

*** it-2 pág. 689 Posturas y ademanes ***
Verter agua sobre las manos de otra persona. A Eliseo se le identificó como el ministro o sirviente de Elías mediante la expresión: “Derramaba agua sobre las manos de Elías”. Este era un servicio que se prestaba especialmente después de las comidas. Como en el Oriente Medio la costumbre era comer con los dedos en lugar de usar cuchillo y tenedor, el sirviente derramaba agua sobre las manos de su amo para que se las lavase. (2Re 3:11.)

(2 REYES 3:17)

“porque esto es lo que ha dicho Jehová: “No verán ustedes un viento, y no verán un aguacero; no obstante, ese valle torrencial se llenará de agua, y ustedes ciertamente beberán [de ella], ustedes y su ganado y sus animales domésticos”’.”

*** it-1 pág. 754 Edom ***
Con respecto a la campaña contra Moab, la predicha inundación del valle torrencial donde estaban acampados los ejércitos aliados, pudo haber resultado de una tormenta del desierto acaecida en la meseta superior. Aun hoy día, estas tormentas pueden hacer descender torrentes de agua que se precipitan por los uadis hacia el Arabá. O puede ser que la presencia del agua se debiera a medios puramente milagrosos. (2Re 3:16-23.)

(2 REYES 3:19)

“Y tendrán que derribar toda ciudad fortificada y toda ciudad selecta; y todo árbol bueno lo deben talar, y todos los manantiales de agua los deben cegar, y toda buena porción de terreno la deben echar a perder con piedras”.”

*** it-1 pág. 175 Árbol ***
Cuando los israelitas invadieron la tierra, no se les permitió destruir los árboles frutales al atacar las ciudades, aunque siglos más tarde Dios autorizó a los reyes de Judá e Israel a devastar los ‘árboles buenos’ del reino de Moab. Al parecer esto se debió a que Moab estaba fuera de la Tierra Prometida. Además, era una guerra punitiva contra los moabitas, y dicha acción reduciría el riesgo de que con el tiempo se sublevaran o se vengaran. (Dt 20:19, 20; 2Re 3:19, 25; compárese con Jer 6:6.)

(2 REYES 3:20)

“Y por la mañana, al tiempo en que asciende la ofrenda de grano, aconteció que, ¡mire!, venía agua de la dirección de Edom, y la tierra quedó llena del agua.”

*** it-1 pág. 754 Edom ***
Con respecto a la campaña contra Moab, la predicha inundación del valle torrencial donde estaban acampados los ejércitos aliados, pudo haber resultado de una tormenta del desierto acaecida en la meseta superior. Aun hoy día, estas tormentas pueden hacer descender torrentes de agua que se precipitan por los uadis hacia el Arabá. O puede ser que la presencia del agua se debiera a medios puramente milagrosos. (2Re 3:16-23.)

(2 REYES 3:22)

“Cuando se levantaron muy de mañana, el sol mismo fulguró sobre el agua, de manera que los moabitas desde el lado opuesto vieron el agua roja como sangre.”

*** w05 1/8 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de los Reyes ***
3:22. Con el reflejo de la luz del alba, el agua daba la impresión de ser sangre, quizás porque el suelo de las zanjas recién formadas era de barro rojizo. Jehová puede optar por valerse de fenómenos naturales para realizar sus propósitos.

*** it-2 pág. 374 Mesá ***
Así lo hicieron, y al amanecer, el reflejo del Sol sobre el agua hizo que los moabitas creyesen que era sangre, posiblemente debido a la arcilla roja de las zanjas recién cavadas. La ilusión óptica los engañó y llegaron a la conclusión de que los ejércitos de Israel, Judá y Edom se habían vuelto unos contra otros. No era tan irrazonable que pensasen esto, pues conocían los celos que existían entre Israel y Judá. Además, los edomitas no mantenían buenas relaciones con los judaítas, que en esta ocasión se habían aliado con Israel. (2Re 3:20-23; compárese con 2Cr 20:10, 11, 24, 25.)
Convencidos de que sus enemigos se habían dado muerte unos a otros, los moabitas gritaron: “Así es que ahora, ¡al despojo, oh Moab!”, y entraron en el campamento de Israel, solo para que se les pusiera en fuga. A continuación Israel desoló las ciudades moabitas, cegó sus manantiales y llenó de piedras sus porciones de tierra hasta que llegaron a la ciudad de Quir-haréset (Quir de Moab). (2Re 3:23-25.)

(2 REYES 3:23)

“Y empezaron a decir: “¡Esto es sangre! Indisputablemente los reyes han sido dados a la espada, y fueron derribándose unos a otros. Así es que ahora, ¡al despojo, oh Moab!”.”

*** it-2 pág. 374 Mesá ***
Así lo hicieron, y al amanecer, el reflejo del Sol sobre el agua hizo que los moabitas creyesen que era sangre, posiblemente debido a la arcilla roja de las zanjas recién cavadas. La ilusión óptica los engañó y llegaron a la conclusión de que los ejércitos de Israel, Judá y Edom se habían vuelto unos contra otros. No era tan irrazonable que pensasen esto, pues conocían los celos que existían entre Israel y Judá. Además, los edomitas no mantenían buenas relaciones con los judaítas, que en esta ocasión se habían aliado con Israel. (2Re 3:20-23; compárese con 2Cr 20:10, 11, 24, 25.)
Convencidos de que sus enemigos se habían dado muerte unos a otros, los moabitas gritaron: “Así es que ahora, ¡al despojo, oh Moab!”, y entraron en el campamento de Israel, solo para que se les pusiera en fuga. A continuación Israel desoló las ciudades moabitas, cegó sus manantiales y llenó de piedras sus porciones de tierra hasta que llegaron a la ciudad de Quir-haréset (Quir de Moab). (2Re 3:23-25.)

(2 REYES 3:26)

“Cuando el rey de Moab vio que la batalla había resultado demasiado fuerte para él, en seguida tomó consigo setecientos hombres que desenvainaban espada, para abrirse paso hacia el rey de Edom; pero no pudieron hacerlo.”

*** it-1 pág. 945 Reinos fronterizos de Israel ***
Moab Nú 22:4-7; 25:1-3; 2Re 3:26, 27

*** it-2 pág. 374 Mesá ***
Cuando el rey Mesá se vio atrapado, tomó 700 hombres que desenvainaban espada e intentó un contraataque para abrirse paso hasta el rey de Edom (quizás pensó que allí apenas encontraría resistencia), pero no lo consiguió. “Por fin él tomó a su hijo primogénito, que había de reinar en lugar de él, y lo ofreció como sacrificio quemado sobre el muro.” (2Re 3:26, 27.)
La mayoría de los comentaristas están de acuerdo en que Mesá ofreció a su propio hijo como sacrificio a su dios Kemós. Los pocos que disienten afirman que sacrificó a un hijo del rey de Edom que había capturado, y citan como base Amós 2:1, donde se dice que Moab “quemó los huesos del rey de Edom para cal”. Aunque la gramática hebrea permite esta interpretación, esta última opinión parece contradecir los demás hechos conocidos. Por ejemplo, era algo sin precedente que los moabitas y los ammonitas, vecinos de Israel, ofrecieran a sus enemigos como sacrificios a sus dioses, pero en su religión sí era frecuente ofrecer a sus propios hijos en holocausto a fin de aplacar la ira de sus dioses. (Dt 12:30, 31; Miq 6:6, 7.) Por lo tanto, es comprensible que Mesá, adorador de Kemós, recurriera a medidas tan drásticas, pues se encaraba a una derrota inminente.

(2 REYES 3:27)

“Por fin él tomó a su hijo primogénito, que había de reinar en lugar de él, y lo ofreció como sacrificio quemado sobre el muro. Y llegó a haber gran indignación contra Israel, de manera que ellos se retiraron de contra él y se volvieron a su país.”

*** it-2 pág. 374 Mesá ***
Cuando el rey Mesá se vio atrapado, tomó 700 hombres que desenvainaban espada e intentó un contraataque para abrirse paso hasta el rey de Edom (quizás pensó que allí apenas encontraría resistencia), pero no lo consiguió. “Por fin él tomó a su hijo primogénito, que había de reinar en lugar de él, y lo ofreció como sacrificio quemado sobre el muro.” (2Re 3:26, 27.)
La mayoría de los comentaristas están de acuerdo en que Mesá ofreció a su propio hijo como sacrificio a su dios Kemós. Los pocos que disienten afirman que sacrificó a un hijo del rey de Edom que había capturado, y citan como base Amós 2:1, donde se dice que Moab “quemó los huesos del rey de Edom para cal”. Aunque la gramática hebrea permite esta interpretación, esta última opinión parece contradecir los demás hechos conocidos. Por ejemplo, era algo sin precedente que los moabitas y los ammonitas, vecinos de Israel, ofrecieran a sus enemigos como sacrificios a sus dioses, pero en su religión sí era frecuente ofrecer a sus propios hijos en holocausto a fin de aplacar la ira de sus dioses. (Dt 12:30, 31; Miq 6:6, 7.) Por lo tanto, es comprensible que Mesá, adorador de Kemós, recurriera a medidas tan drásticas, pues se encaraba a una derrota inminente.

*** it-2 pág. 410 Moab, moabitas ***
Ya a finales del siglo IX a. E.C., Amós escribió que Moab sufriría calamidad porque “quemó los huesos del rey de Edom para cal”. (Am 2:1-3.) Aunque hay quien interpreta, basándose en estas palabras, que 2 Reyes 3:26, 27 se refiere a que el rey Mesá ofreció al primogénito del rey de Edom, no a su propio hijo, esto no es muy probable. Sin embargo, hay una tradición judía que enlaza el acontecimiento mencionado por Amós con la guerra librada contra Mesá, y afirma que después de este conflicto los moabitas desenterraron los huesos del rey de Edom y los quemaron para cal. No obstante, el registro bíblico no permite determinar cuándo ocurrió este suceso.

*** it-2 pág. 775 Quir de Moab ***
Finalmente, el rey de Moab sacrificó en público a su propio primogénito, probablemente como último recurso para apaciguar al dios Kemós. (2Re 3:5, 9, 25-27.) También podría entenderse que el texto hebreo (2Re 3:27) se refiere al primogénito del rey de Edom, y hay quien opina que esta alusión está implícita en Amós 2:1, aunque esta lectura es menos probable.

(2 REYES 4:10)

“Por favor, hagamos una pequeña cámara en el techo sobre el muro y pongámosle allí un lecho y una mesa y una silla y un candelabro; y tendrá que suceder que siempre que entre a donde nosotros podrá desviarse hacia allí”.”

*** it-1 pág. 438 Casa ***
En la azotea solía construirse una cámara en el techo o aposento de arriba. Esta era una habitación agradable y fresca que se ofrecía a los invitados. (Jue 3:20; 1Re 17:19; 2Re 1:2; 4:10.)

(2 REYES 4:11)

“Y un día aconteció que, como de costumbre, él entró allí y se desvió a la cámara del techo y se acostó allí.”

*** w97 1/10 pág. 30 Sunem, marcada por el amor y la violencia ***
Podemos imaginarnos a Eliseo cuando, después de un viaje largo y agotador, regresaba agradecido a la pequeña cámara del techo que ella y su esposo le habían preparado. Es probable que haya visitado esta casa a menudo, pues su ministerio duró sesenta años. ¿Por qué insistió esta sunamita en que Eliseo se alojara en su casa cada vez que pasaba por esos alrededores? Porque valoraba la obra que él efectuaba. Este humilde y abnegado profeta sirvió de conciencia para la nación, pues recordó a reyes, sacerdotes y a la gente común su obligación de servir a Jehová.

(2 REYES 4:13)

“Entonces él le dijo a aquel: “Por favor, dile a ella: ‘Mira que te has restringido por nosotros con toda esta restricción. ¿Qué hay que se pueda hacer por ti? ¿Hay algo que se pueda hablar por ti al rey o al jefe del ejército?’”. A lo que dijo ella: “En medio de mi propio pueblo estoy morando”.”

*** w97 1/10 pág. 30 Sunem, marcada por el amor y la violencia ***
La Biblia dice que ‘se restringió’, es decir, pasó mucho trabajo, para alojar al profeta Eliseo y proporcionarle alimento con regularidad. (2 Reyes 4:8-13.)

(2 REYES 4:29)

“Al punto él dijo a Guehazí: “Ciñe tus lomos y toma mi bastón en tu mano y vete. En caso de encontrarte con alguien, no debes saludarlo; y en caso de que alguien te salude, no debes contestarle. Y tienes que colocar mi bastón sobre el rostro del muchacho”.”

*** it-1 pág. 1224 Indumentaria ***
Banda, cinto o cinturón. La banda solía llevarse sobre las prendas interiores o exteriores de vestir. Cuando alguien efectuaba una actividad física o trabajo, se ‘ceñía los lomos’ con una banda, a menudo recogiendo los extremos de la vestidura entre sus piernas y metiéndolos debajo de la banda a fin de poder tener libertad de movimiento. (1Re 18:46; 2Re 4:29; 9:1.)

(2 REYES 4:38)

“Y Eliseo mismo regresó a Guilgal, y había hambre en el país. Puesto que los hijos de los profetas estaban sentados delante de él, con el tiempo dijo a su servidor: “Pon la olla grande y cuece un guisado para los hijos de los profetas”.”

*** it-2 pág. 728 Profeta ***
“Hijos de los profetas.” Como explica la obra Gesenius’ Hebrew Grammar (Oxford, 1952, pág. 418), el término hebreo ben (hijo de), o benéh (hijos de), puede indicar “pertenencia a un gremio o sociedad (o a una tribu o clase definida)”. (Compárese con Ne 3:8, donde “miembro de los mezcladores de ungüentos” es literalmente “hijo de los mezcladores de ungüentos”.) Por consiguiente, la expresión “hijos de los profetas” puede que designe una escuela de instrucción para los que habían sido llamados a esta vocación o simplemente un grupo de profetas que se ayudaban entre sí. Se menciona que había dichos grupos en Betel, Jericó y Guilgal. (2Re 2:3, 5; 4:38; compárese con 1Sa 10:5, 10.) Samuel presidía un grupo en Ramá (1Sa 19:19, 20), y parece que Eliseo ocupaba una posición similar en su día. (2Re 4:38; 6:1-3; compárese con 1Re 18:13.)

(2 REYES 4:40)

“Más tarde se lo vertieron a los hombres para que comieran. Y aconteció que, tan pronto como comieron del guisado, ellos mismos clamaron y empezaron a decir: “Hay muerte en la olla, oh hombre del Dios [verdadero]”. Y no pudieron comer.”

*** it-1 pág. 388 Calabaza ***
CALABAZA
(heb. paq•qu•ʽóth, plural).
La palabra hebrea traducida “calabazas” aparece en la Biblia solo con relación a un incidente ocurrido en los días de Eliseo durante un tiempo de hambre. Alguien había recogido unas calabazas silvestres poco conocidas y las había rebanado en la olla del guisado. Cuando “los hijos de los profetas” lo probaron, tuvieron miedo de intoxicarse y dejaron de comer, pero Eliseo sanó el guisado milagrosamente. (2Re 4:38-41.)
Aunque estas “calabazas silvestres” mencionadas en el registro bíblico también se han relacionado con otras plantas, por lo general se acepta que corresponden a la coloquíntida (Citrullus colocynthis), una planta afín a la sandía. La enredadera de la coloquíntida trepa como la del pepino y tiene hojas similares. El fruto es más o menos del tamaño de una naranja; su piel, gruesa y suave, está moteada de verde y amarillo, y su pulpa esponjosa es muy amarga y venenosa (de ella se deriva la coloquíntida usada en medicina). Las características de la coloquíntida encajan con lo que la Biblia dice sobre la calabaza silvestre que al parecer era venenosa, como indicaba su mismo gusto. (2Re 4:40.) Cuando la mayoría de las demás plantas se han secado, esta sigue verde, lo que puede presentar un peligro para quien no la conoce.

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