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2 Crónicas 10-11-12-13-14 , Puntos sobresalientes de la Biblia: semana del 7 de diciembre

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Puntos sobresalientes de la lectura de la Biblia: 2 Crónicas 10 a 14 . Información para el estudio personal

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7 de dic. Lectura de la Biblia: 2 Crónicas 10 a 14


(2 CRÓNICAS 10:11)

“Y ahora bien, mi padre, por su parte, cargó sobre ustedes un yugo pesado, pero yo, por mi parte, añadiré al yugo de ustedes. Mi padre, por su parte, los castigó con látigos, pero yo, por mi parte, con azotes [de puntas agudas]’”.”

*** it-2 pág. 190 Látigo ***
LÁTIGO
Utensilio que consistía básicamente en un mango con una cuerda o tralla de cuero, y que desde la antigüedad se ha venido empleando como instrumento de castigo (2Cr 10:11, 14), así como para arrear y dirigir a animales. (Pr 26:3; Na 3:2.)
El rey Rehoboam se jactó de que mientras su padre Salomón había castigado a los israelitas con “látigos”, él lo haría con “azotes de puntas agudas”. Aunque estas palabras de Rehoboam eran figurativas, los azotes a los que hizo referencia debieron haber sido trallas rematadas en garfios parecidos a la cola del escorpión, pues la palabra hebrea ʽaq•rab•bím, traducida “azotes de puntas agudas”, significa literalmente “escorpiones”. (1Re 12:11, 14, nota; 2Cr 10:11, 14.)

(2 CRÓNICAS 10:14)

“y pasó a hablarles conforme al consejo de los jóvenes, y dijo: “Haré más pesado el yugo de ustedes, y yo, por mi parte, le añadiré a él. Mi padre, por su parte, los castigó con látigos, pero yo, por mi parte, con azotes [de puntas agudas]”.”

*** it-1 pág. 834 Escorpión ***
En 1 Reyes 12:11, 14 y 2 Crónicas 10:11, 14, el término hebreo ʽaq•rab•bím, que se traduce “azotes de puntas agudas”, significa literalmente “escorpiones”. El instrumento al que se hace alusión con este término pudo haber sido un látigo equipado con puntas agudas.

*** it-2 pág. 190 Látigo ***
LÁTIGO
Utensilio que consistía básicamente en un mango con una cuerda o tralla de cuero, y que desde la antigüedad se ha venido empleando como instrumento de castigo (2Cr 10:11, 14), así como para arrear y dirigir a animales. (Pr 26:3; Na 3:2.)
El rey Rehoboam se jactó de que mientras su padre Salomón había castigado a los israelitas con “látigos”, él lo haría con “azotes de puntas agudas”. Aunque estas palabras de Rehoboam eran figurativas, los azotes a los que hizo referencia debieron haber sido trallas rematadas en garfios parecidos a la cola del escorpión, pues la palabra hebrea ʽaq•rab•bím, traducida “azotes de puntas agudas”, significa literalmente “escorpiones”. (1Re 12:11, 14, nota; 2Cr 10:11, 14.)

(2 CRÓNICAS 11:12)

“y en todas las diferentes ciudades, escudos grandes y lanzas; y siguió reforzándolos hasta un grado muy grande. Y Judá y Benjamín siguieron siendo de él.”

*** it-1 pág. 189 Armas, armadura ***
El “escudo grande” (heb. tsin•náh) lo llevaban los soldados de infantería pesada (2Cr 14:8) y algunas veces los escuderos. (1Sa 17:7, 41.) Podía ser ovalado o rectangular, como una puerta. Efesios 6:16 debe referirse a un gran escudo de este tipo, pues usa la palabra griega thy•re•ós (de thý•ra, “puerta”). El tsin•náh era lo suficientemente grande como para cubrir todo el cuerpo. (Sl 5:12.) A veces se utilizaba para dar un frente sólido a las líneas de combate, y de entre ellos salían las lanzas. En algunas ocasiones el escudo grande se menciona junto con la lanza o la espada para referirse a las armas en general. (1Cr 12:8, 34; 2Cr 11:12.)

(2 CRÓNICAS 11:15)

“Y este procedió a poner en oficio para sí sacerdotes para los lugares altos y para los demonios de forma de cabra y para los becerros que había hecho.”

*** it-1 págs. 657-658 Demonio de forma de cabra ***
DEMONIO DE FORMA DE CABRA
La palabra hebrea sa•ʽír (literalmente, “peludo”) se refiere a la cabra o al chivo. (Le 16:18; Nú 7:16.) Sin embargo, hay cuatro ocasiones (Le 17:7; 2Cr 11:15; Isa 13:21; 34:14) en las que, según los traductores, tiene un significado diferente.
Tanto en Levítico 17:7 como en 2 Crónicas 11:15 se hace patente que este término (seʽi•rím, plural) se emplea con referencia a cosas que reciben adoración y a las que se hacen sacrificios, cosas relacionadas con la religión falsa. Por ello, los traductores de la Septuaginta griega y la Vulgata latina traducen la palabra hebrea por “las cosas insensatas” (LXX) y “los demonios” (Vg). Los traductores y lexicógrafos modernos por lo general adoptan ese mismo punto de vista en estos dos textos y emplean “demonios” (BAS), “sátiros” (BJ, CB, NBE, SA) o “demonios de forma de cabra” (NM; véase también Diccionario teológico manual del Antiguo Testamento, de E. Jenni y C. Westermann, Cristiandad, 1978, vol. 1, col. 264; además, Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, edición de Mario Sala y Araceli Herrera, Salamanca, 1986, vol. 2, pág. 15), con la excepción de la versión Ricciardi-Hurault, que traduce el término literalmente por “chivos” en el primer caso y “machos cabríos” en el segundo. (Véase también 2Cr 11:15, FS; MK.)
Las palabras de Josué (24:14) muestran que los israelitas habían sido afectados hasta cierto grado por la adoración falsa de Egipto durante su estancia en ese país, y Ezequiel indica que tales prácticas paganas continuaron plagándolos mucho tiempo después. (Eze 23:8, 21.) Por ello, algunos eruditos consideran que el mandato divino pronunciado en el desierto para impedir que los israelitas hicieran “sacrificios a los demonios de forma de cabra” (Le 17:1-7), y el que Jeroboán nombrara sacerdotes “para los lugares altos y para los demonios de forma de cabra y para los becerros que había hecho” (2Cr 11:15), son indicios de que entre los israelitas hubo cierto tipo de adoración de cabras similar a la practicada en Egipto, en particular en el Bajo Egipto. Heródoto (II, 46) alega que de dicha adoración egipcia los griegos derivaron su creencia en Pan y en los sátiros, dioses de los bosques de naturaleza lasciva, a los que con el tiempo se representó con cuernos, cola y patas de cabra. Hay quienes opinan que de esa representación del sátiro se derivó la costumbre —muy extendida en la Iglesia del Medievo— de representar a Satanás con cola, cuernos y pezuñas.
Sin embargo, la Biblia no dice lo que eran aquellos “peludos” (seʽi•rím). Si bien hay quienes creen que eran cabras literales o imágenes con esa forma, no parece que el texto lo indique ni hay en las Escrituras indicios que lo confirmen. Puede ser que el término solo indique que así lo concebía en su mente el idólatra, o simplemente haya sido una expresión despectiva para aludir a objetos idolátricos en general, como ocurre en muchos pasajes con la palabra ‘ídolos’, que se traduce de un término que originalmente significó “bolitas de estiércol”, lo que, como es natural, no quería decir que estuviesen hechos de estiércol. (Le 26:30; Dt 29:17.)

(2 CRÓNICAS 11:18)

“Entonces Rehoboam tomó por esposa a Mahalat hija de Jerimot hijo de David y de Abiháil hija de Eliab hijo de Jesé.”

*** it-1 pág. 23 Abiháil ***
4. Hija de Eliab, el hermano mayor de David. (No obstante, la palabra hebrea bath [hija], usada en 2 Crónicas 11:18, también puede significar “nieta”.)
La Versión Serafín Ausejo (1972) dice en 2 Crónicas (2 Paralipómenos) 11:18: “Roboam se casó con Mahalat, hija de Jerimot, hijo de David, y también con Abihail, hija de Eliab, hijo de Isaí”. Según esta versión, Abiháil fue la segunda esposa de Rehoboam. Sin embargo, el texto hebreo original permite una traducción diferente, de modo que muchas traducciones modernas de la Biblia leen: “Mahalat, hija de Jerimot hijo de David, y de Abihail, hija de Eliab hijo de Isaí”. (Véanse Mod, CI, NM, MK.) A este respecto, la obra Soncino Books of the Bible dice en la nota al pie de la página correspondiente a 2 Crónicas 11:18: “La conjunción se sobrentiende. Mahalat fue la hija de Jerimot y Abiháil. Algunos comentaristas opinan que Abiháil es otra esposa de Rehoboam” (edición de A. Cohen, Londres, 1952). Los pronombres en singular usados en los versículos siguientes (19, 20) apoyan el punto de vista de que en el versículo 18 solo se habla de una esposa de Rehoboam. Por lo tanto, parece lo más probable que Abiháil fuera la madre de la esposa de Rehoboam, Mahalat.

(2 CRÓNICAS 11:21)

“Y Rehoboam amaba a Maacá nieta de Absalón más que a todas sus otras esposas y sus concubinas; pues hubo dieciocho esposas que había tomado, [y] también sesenta concubinas, de modo que llegó a ser padre de veintiocho hijos y sesenta hijas.”

*** it-2 págs. 1174-1175 Uriel ***
3. Padre de Micaya (Maacá), la esposa del rey Rehoboam y madre de Abías. (2Cr 13:1, 2; 11:21.) Maacá era nieta de Absalón; debió ser hija de Tamar —la hija de Absalón— y de Uriel, un yerno de Absalón, pues los tres hijos de este murieron jóvenes y sin prole. (2Sa 14:27; 18:18.)

(2 CRÓNICAS 11:23)

“Sin embargo, actuó con entendimiento, y de todos sus hijos distribuyó algunos a todas las tierras de Judá y de Benjamín, a todas las ciudades fortificadas, y les dio alimento en abundancia y [les] procuró una multitud de esposas.”

*** it-2 pág. 806 Rehoboam ***
Antes de su muerte, a la edad de cincuenta y ocho años, y de que Abías ascendiera al trono en 980 a. E.C., Rehoboam distribuyó muchos regalos entre sus otros hijos, probablemente para evitar cualquier sublevación contra Abías después de su muerte. (1Re 14:31; 2Cr 11:23; 12:16.)

(2 CRÓNICAS 12:2)

“Y aconteció que, en el año quinto del rey Rehoboam, Sisaq el rey de Egipto subió contra Jerusalén (porque se habían portado infielmente para con Jehová),”

*** it-1 pág. 197 Arqueología ***
En Karnak (la antigua Tebas), situada a orillas del Nilo, hay un enorme templo egipcio en cuya pared S. aparece una inscripción que confirma la campaña del rey egipcio Sisaq (Sesonq I) en Palestina, mencionada en 1 Reyes 14:25, 26 y 2 Crónicas 12:1-9. El relieve gigantesco en el que se narran sus victorias muestra a 156 prisioneros de Palestina maniatados, cada uno de los cuales representa una ciudad o aldea, cuyo nombre aparece en caracteres jeroglíficos. Entre los nombres identificables se cuentan los de Rabit (Jos 19:20), Taanac, Bet-seán y Meguidó (donde se ha desenterrado una porción de una estela o pilar inscrito de Sisaq) (Jos 17:11), Sunem (Jos 19:18), Rehob (Jos 19:28), Hafaraim (Jos 19:19), Gabaón (Jos 18:25), Bet-horón (Jos 21:22), Ayalón (Jos 21:24), Socoh (Jos 15:35) y Arad (Jos 12:14). En esta relación incluso se menciona el “campo de Abrán” como una de sus capturas, lo que constituye la referencia más antigua a Abrahán en los registros egipcios.

*** it-1 pág. 776 Egipto, egipcio ***
Sisaq (conocido como Sesonq I en los registros egipcios) había fundado una dinastía libia de Faraones (la dinastía XXII), con su capital en Bubastis, en la región oriental del delta. En el quinto año del reinado del hijo de Salomón, Rehoboam (993 a. E.C.), Sisaq invadió Judá con una fuerza poderosa de carros, caballería e infantería, en la que figuraban soldados libios y etíopes; capturó muchas ciudades e incluso amenazó Jerusalén. Debido a la misericordia de Jehová, Jerusalén no fue devastada, pero Sisaq se llevó sus muchas riquezas. (1Re 14:25, 26; 2Cr 12:2-9.) Un relieve hallado en un muro de un templo en Karnak describe la campaña de Sisaq y enumera numerosas ciudades de Israel y Judá que fueron capturadas.

*** it-2 págs. 1038-1039 Sisaq ***
Unos años más tarde, en el año quinto de Rehoboam, el sucesor de Salomón (993 a. E.C.), Sisaq invadió Judá con una poderosa fuerza de carros y jinetes. Capturó las ciudades fortificadas de Judá y luego fue a Jerusalén. Pero Jehová no le permitió arruinar Jerusalén, pues Rehoboam y los príncipes de Judá se humillaron al recibir un mensaje del profeta Semaya. Sin embargo, Sisaq despojó la ciudad de sus tesoros. (2Cr 12:1-12.)
Hay prueba arqueológica de la invasión de Sisaq en la región de Palestina. Un fragmento de una estela hallada en Meguidó menciona a Šešonq (Sisaq), lo que parece indicar que la estela se erigió allí para conmemorar su victoria. (La Sabiduría del Antiguo Oriente, edición de J. B. Pritchard, 1966, pág. 221.) Además, el relieve de un muro de un templo de Karnak (la parte N. de la antigua ciudad egipcia de Tebas) menciona numerosas ciudades o aldeas que Sisaq conquistó. (GRABADO, vol. 1, pág. 952; Supplements to Vetus Testamentum, Leiden, 1957, vol. 4, págs. 59, 60.) Bastantes lugares que pueden identificarse con ubicaciones bíblicas estaban situados en el territorio del reino de diez tribus. Este hecho permite suponer que el propósito de la campaña de Sisaq no era ayudar al reino de diez tribus, sino conseguir el control de importantes rutas comerciales y así extender el poder y la influencia de Egipto.

(2 CRÓNICAS 12:4)

“Y logró tomar las ciudades fortificadas que pertenecían a Judá, y finalmente llegó hasta Jerusalén.”

*** it-1 pág. 197 Arqueología ***
En Karnak (la antigua Tebas), situada a orillas del Nilo, hay un enorme templo egipcio en cuya pared S. aparece una inscripción que confirma la campaña del rey egipcio Sisaq (Sesonq I) en Palestina, mencionada en 1 Reyes 14:25, 26 y 2 Crónicas 12:1-9. El relieve gigantesco en el que se narran sus victorias muestra a 156 prisioneros de Palestina maniatados, cada uno de los cuales representa una ciudad o aldea, cuyo nombre aparece en caracteres jeroglíficos. Entre los nombres identificables se cuentan los de Rabit (Jos 19:20), Taanac, Bet-seán y Meguidó (donde se ha desenterrado una porción de una estela o pilar inscrito de Sisaq) (Jos 17:11), Sunem (Jos 19:18), Rehob (Jos 19:28), Hafaraim (Jos 19:19), Gabaón (Jos 18:25), Bet-horón (Jos 21:22), Ayalón (Jos 21:24), Socoh (Jos 15:35) y Arad (Jos 12:14). En esta relación incluso se menciona el “campo de Abrán” como una de sus capturas, lo que constituye la referencia más antigua a Abrahán en los registros egipcios.

*** it-2 pág. 1077 Taanac ***
Los hallazgos arqueológicos de Taanac y el relieve de uno de los muros del templo de Karnak indican que el faraón Sisaq tomó la ciudad cuando invadió Palestina en el año quinto del reinado de Rehoboam, hijo y sucesor de Salomón. (2Cr 12:2-4.)

(2 CRÓNICAS 12:9)

“De modo que Sisaq el rey de Egipto subió contra Jerusalén y tomó los tesoros de la casa de Jehová y los tesoros de la casa del rey. Todo lo tomó; así que tomó los escudos de oro que Salomón había hecho.”

*** w88 1/2 pág. 26 El Egipto antiguo... la primera de las grandes potencias mundiales ***
Sisaq (Sesonc I, “dinastía vigésima segunda”) es el primer faraón mencionado por nombre en la Biblia. Con una poderosa fuerza militar de carros y jinetes, invadió a Judá, amenazó a Jerusalén y “tomó los tesoros de la casa de Jehová y los tesoros de la casa del rey. Todo lo tomó”. (2 Crónicas 12:9.) Un relieve en la pared meridional del templo de Amón, en Karnak (la antigua Tebas), confirma ese suceso. Muestra a 156 prisioneros con las manos atadas, y cada uno representa a una ciudad o aldea capturada, entre ellas Meguidó, Sunem y Gabaón. Entre los lugares capturados, Sisaq hasta menciona el “Campo de Abrán”... la más temprana referencia a Abrahán en los registros egipcios.

(2 CRÓNICAS 13:5)

“¿No es cosa que ustedes deban saber, el que Jehová el Dios de Israel mismo dio un reino a David sobre Israel para tiempo indefinido, a él y a sus hijos, por un pacto de sal?”

*** w05 1/12 pág. 20 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
13:5. ¿Qué significa la expresión “un pacto de sal”? En virtud de las propiedades conservantes de la sal, esta se convirtió en símbolo de permanencia e inmutabilidad; por lo tanto, “un pacto de sal” denota un acuerdo de carácter vinculante u obligatorio.

*** it-1 pág. 972 Fuego ***
La sal representaba la incorrupción y era símbolo de la lealtad perdurable, concepto que se halla recogido en la expresión “pacto de sal”. (2Cr 13:5.)

*** it-2 pág. 572 Pacto ***
La Biblia emplea la expresión “pacto de sal” para indicar la permanencia e inmutabilidad de un pacto. (Nú 18:19; 2Cr 13:5; Le 2:13.) Entre los pueblos antiguos, comer sal juntos era una señal de amistad, e indicaba fidelidad y lealtad duraderas. Comer sal con los sacrificios de comunión simbolizaba lealtad perdurable.

*** it-2 pág. 900 Sal ***
Debido a que la sal evitaba el deterioro, llegó a ser un símbolo de estabilidad y permanencia. Cuando se hacían pactos, los pactantes solían comer juntos —incluso comían sal juntos—, lo que denotaba lealtad y fidelidad perpetuas al pacto celebrado. Por lo tanto, se entendía que un “pacto de sal” había que cumplirlo sin falta. (Nú 18:19.) De modo que la declaración del rey Abías de Judá en cuanto a que Jehová había hecho “un pacto de sal” con David y sus hijos significaba que el pacto celebrado con la línea de David para el reino permanecería para siempre. Jesucristo, el “hijo de David” y la “raíz de David”, ha llegado a ser el Rey del Reino, y seguirá administrando los asuntos de ese Reino para siempre. (2Cr 13:4, 5; Sl 18:50; Mt 1:1; Rev 5:5; Isa 9:6, 7.)

(2 CRÓNICAS 13:9)

“¿No han expulsado ustedes a los sacerdotes de Jehová, los hijos de Aarón, y a los levitas, y no siguen ustedes haciéndose sacerdotes como los pueblos de los países? En cuanto a cualquiera que venía y llenaba su mano con poder por medio de un toro joven y siete carneros, llegaba a ser sacerdote de lo que no son dioses.”

*** it-2 págs. 247-248 Llenar la mano de poder ***
Más tarde, cuando el rey Jeroboán instituyó la adoración de becerros en Israel, instaló a sus propios sacerdotes procedentes del pueblo en general. Sin embargo, los sacerdotes aarónicos y los levitas permanecieron fieles a la adoración de Jehová, que tenía su centro en Jerusalén, y por esta razón se les obligó a salir del reino de diez tribus. (1Re 12:31; 13:33; 2Cr 13:9.)

(2 CRÓNICAS 13:19)

“Y Abías siguió corriendo tras Jeroboán y logró tomarle ciudades: Betel y sus pueblos dependientes, y Jesaná y sus pueblos dependientes, y Efrén y sus pueblos dependientes.”

*** it-1 pág. 765 Efraín ***
3. Ciudad por lo general considerada la Efrén que Abías, el rey de Judá, le arrebató a Jeroboam, el rey de Israel. (2Cr 13:19.)

(2 CRÓNICAS 14:3)

“De modo que quitó los altares extranjeros y los lugares altos y quebró las columnas sagradas y cortó los postes sagrados.”

*** w09 15/6 pág. 12 párr. 4 Un pueblo “celoso de obras excelentes” ***
Asá “quitó los altares extranjeros y los lugares altos y quebró las columnas sagradas y cortó los postes sagrados” (2 Cró. 14:3). Y Jehosafat, movido también por su profunda devoción a Jehová, “quitó de Judá los lugares altos y los postes sagrados” (2 Cró. 17:6; 19:3).

*** w09 15/6 pág. 12 Un pueblo “celoso de obras excelentes” ***
Tal vez Asá eliminó los lugares altos donde se adoraba a los dioses falsos, pero dejó aquellos donde la gente acostumbraba adorar a Jehová. O quizá los lugares altos que destruyó fueron reconstruidos en la parte final de su reinado, por lo que su hijo Jehosafat tuvo que volver a destruirlos (1 Rey. 15:14; 2 Cró. 15:17).

*** it-1 pág. 221 Asá ***
En 2 Crónicas 14:2-5 se afirma que Asá “quitó los altares extranjeros y los lugares altos y quebró las columnas sagradas y cortó los postes sagrados”. No obstante, 1 Reyes 15:14 y 2 Crónicas 15:17 refieren que “los lugares altos no los quitó”. Por consiguiente, parece que los lugares altos aludidos en el primer registro de Crónicas que se cita estaban dedicados a la adoración pagana adoptada que infectó a Judá, mientras que el libro de Reyes se refiere a lugares altos en los que la gente participaba en la adoración a Jehová. Aun después de haberse erigido el tabernáculo y de la posterior construcción del templo, ocasionalmente se ofrecían sacrificios a Jehová en lugares altos, sacrificios que le eran aceptables en circunstancias especiales, como sucedió en los casos de Samuel, David y Elías. (1Sa 9:11-19; 1Cr 21:26-30; 1Re 18:30-39.) No obstante, el lugar habitual aprobado para los sacrificios era aquel autorizado por Jehová. (Nú 33:52; Dt 12:2-14; Jos 22:29.) En los lugares altos también se llevaban a cabo formas de adoración impropias, que bien pueden haber continuado a pesar de que se quitaran los lugares altos paganos, tal vez debido a que el rey no persiguió su eliminación con el mismo vigor con que suprimió los lugares paganos. O también es posible que Asá quitara por completo todos los lugares altos, pero que brotaran de nuevo con el tiempo y no se hubieran eliminado para cuando concluyó su reinado, lo que hizo posible que los aplastara su sucesor Jehosafat.

(2 CRÓNICAS 14:5)

“En conformidad con eso, quitó de todas las ciudades de Judá los lugares altos y los estantes del incienso; y el reino continuó sin disturbio delante de él.”

*** it-1 pág. 221 Asá ***
En 2 Crónicas 14:2-5 se afirma que Asá “quitó los altares extranjeros y los lugares altos y quebró las columnas sagradas y cortó los postes sagrados”. No obstante, 1 Reyes 15:14 y 2 Crónicas 15:17 refieren que “los lugares altos no los quitó”. Por consiguiente, parece que los lugares altos aludidos en el primer registro de Crónicas que se cita estaban dedicados a la adoración pagana adoptada que infectó a Judá, mientras que el libro de Reyes se refiere a lugares altos en los que la gente participaba en la adoración a Jehová. Aun después de haberse erigido el tabernáculo y de la posterior construcción del templo, ocasionalmente se ofrecían sacrificios a Jehová en lugares altos, sacrificios que le eran aceptables en circunstancias especiales, como sucedió en los casos de Samuel, David y Elías. (1Sa 9:11-19; 1Cr 21:26-30; 1Re 18:30-39.) No obstante, el lugar habitual aprobado para los sacrificios era aquel autorizado por Jehová. (Nú 33:52; Dt 12:2-14; Jos 22:29.) En los lugares altos también se llevaban a cabo formas de adoración impropias, que bien pueden haber continuado a pesar de que se quitaran los lugares altos paganos, tal vez debido a que el rey no persiguió su eliminación con el mismo vigor con que suprimió los lugares paganos. O también es posible que Asá quitara por completo todos los lugares altos, pero que brotaran de nuevo con el tiempo y no se hubieran eliminado para cuando concluyó su reinado, lo que hizo posible que los aplastara su sucesor Jehosafat.

(2 CRÓNICAS 14:8)

“Y Asá llegó a tener una fuerza militar que llevaba el escudo grande y la lanza, trescientos mil de Judá. Y de Benjamín los que llevaban el broquel y doblaban el arco eran doscientos ochenta mil. Todos estos eran hombres valientes, poderosos.”

*** it-1 pág. 189 Armas, armadura ***
El “escudo grande” (heb. tsin•náh) lo llevaban los soldados de infantería pesada (2Cr 14:8) y algunas veces los escuderos. (1Sa 17:7, 41.) Podía ser ovalado o rectangular, como una puerta. Efesios 6:16 debe referirse a un gran escudo de este tipo, pues usa la palabra griega thy•re•ós (de thý•ra, “puerta”). El tsin•náh era lo suficientemente grande como para cubrir todo el cuerpo. (Sl 5:12.) A veces se utilizaba para dar un frente sólido a las líneas de combate, y de entre ellos salían las lanzas. En algunas ocasiones el escudo grande se menciona junto con la lanza o la espada para referirse a las armas en general. (1Cr 12:8, 34; 2Cr 11:12.)

(2 CRÓNICAS 14:9)

“Más tarde Zérah el etíope salió contra ellos con una fuerza militar de un millón de hombres y trescientos carros, y vino hasta Maresah.”

*** it-1 pág. 951 Pueblos enemigos que atacaron a Israel ***
Etiopía 2Cr 14:9-13

*** it-2 pág. 507 Número ***
De vez en cuando los números se usan con un sentido aproximado, como números redondos. Por ejemplo: en el Salmo 90:10, donde el salmista habla acerca del límite de edad del hombre; posiblemente también en 1 Reyes 19:18 (siete mil que no se habían inclinado ante Baal), así como en 2 Crónicas 14:9 (el millón de etíopes derrotados por Asá).

(2 CRÓNICAS 14:10)

“Entonces Asá salió contra él, y se dispusieron en orden de batalla en el valle de Zefata junto a Maresah.”

*** it-2 pág. 1228 Zefata ***
ZEFATA
Valle cercano a Maresah donde Jehová hizo que el ejército del rey Asá de Judá derrotase al del etíope Zérah (967 a. E.C.). (2Cr 14:9-12.) Al parecer, Zefata es uno de los valles localizados al N. de Maresah. La traducción que ofrece la Septuaginta griega lee “en el valle al norte de Maresah”, pero el texto hebreo masorético dice “Zefata”.

(2 CRÓNICAS 14:11)

“Y Asá empezó a clamar a Jehová su Dios y a decir: “Oh Jehová, en cuanto a ayudar, para ti no importa si hay muchos o [los de] ningún poder. Ayúdanos, oh Jehová nuestro Dios, porque de veras nos apoyamos en ti, y en tu nombre hemos venido contra esta muchedumbre. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios. No permitas que el hombre mortal retenga fuerza contra ti”.”

*** w12 15/8 págs. 8-9 “Existe un galardón para su actividad” ***
En vista de su historial, no debe sorprendernos que Asá recurriera a Jehová antes de enfrentarse al mayor ejército humano que se menciona en la Biblia. Él sabía que Jehová premia los actos de fe. Le suplicó que lo ayudara, pues sabía que confiando en él y teniéndolo a su lado no importaba lo grande o poderoso que fuera el enemigo. Además, sabía que el nombre de Jehová estaba implicado, y por eso oró: “Ayúdanos, oh Jehová nuestro Dios, porque de veras nos apoyamos en ti, y en tu nombre hemos venido contra esta muchedumbre. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios. No permitas que el hombre mortal retenga fuerza contra ti” (2 Crón. 14:11). Es como si hubiera dicho: “Jehová, es a ti a quien están atacando los etíopes. No permitas que simples humanos venzan a tu pueblo y deshonren tu nombre”.

*** w12 15/8 pág. 9 “Existe un galardón para su actividad” ***
En la actualidad, los siervos de Jehová tenemos que enfrentarnos a muchos adversarios poderosos. No luchamos con armas físicas en campos de batalla literales, pero podemos estar seguros de que Jehová nos dará la victoria si somos fieles y honramos su nombre. Cualquiera de nosotros tal vez tenga que librar largas y duras batallas contra enemigos como la degradación moral de este mundo, las debilidades personales o las amenazas contra la espiritualidad de nuestra familia. Sea cual sea nuestra prueba de fe, podemos obtener ánimo de la oración de Asá. Su victoria fue la victoria de Jehová, y nos demuestra lo que pueden esperar quienes confían en Dios. No hay fuerza humana capaz de mantenerse firme contra Jehová.

(2 CRÓNICAS 14:14)

“Además, hirieron todas las ciudades de en derredor de Guerar, porque el pavor de Jehová había llegado a estar sobre ellas; y se pusieron a saquear todas las ciudades, porque había mucho que saquear en ellas.”

*** it-1 pág. 1057 Guerar ***
Cuando Jehová hizo que el impresionante ejército de Zérah el etíope fuese derrotado, las fuerzas del rey Asá persiguieron a los enemigos en retirada hasta Guerar. Más tarde, los judaítas atacaron y saquearon “todas las ciudades de en derredor de Guerar” (probablemente por haberse aliado con los etíopes), “y hasta las tiendas con ganado hirieron de manera que cautivaron rebaños en gran número, y camellos”. (2Cr 14:8-15.)

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