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ESTER 1-5 | Tesoros de la Biblia: semana del 29 de febrero a 6 de marzo

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ESTER 1-5 | TESOROS DE LA BIBLIA: SEMANA DEL 29 DE FEBRERO A 6 DE MARZO

TEXTOS BÍBLICOS Y REFERENCIAS PARA LA REUNIÓN VIDA Y MINISTERIO CRISTIANOS
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TESOROS DE LA BIBLIA | ESTER 1-5

“ESTER DEFENDIÓ AL PUEBLO DE DIOS” (10 MINS.):


[Ponga el video Información sobre Ester].
Ester defendió al pueblo de Dios
Ester defendió al pueblo de Dios con increíble fe y valor

• Ester podía perder la vida si se presentaba ante el rey sin que él la llamara, y hacía treinta días que no la invitaba.
• El rey Asuero (quizás Jerjes I), era muy violento. Una vez ordenó que cortaran a un hombre por la mitad y expusieran su cadáver para que todos se asustaran. Además, destituyó a la reina Vasti simplemente porque ella lo desobedeció.
• Ester tenía que revelarle al rey que ella era judía, y convencerlo de que su consejero de confianza lo había engañado.

Est 3:5-9. Hamán intentó eliminar al pueblo de Dios (ia pág. 131 párrs. 18, 19).

(Est. 3:5-9) Ahora bien, Hamán siguió viendo que Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él, y Hamán se llenó de furia. 6 Pero era cosa despreciable a sus ojos echar mano a Mardoqueo sólo, porque le habían informado acerca del pueblo de Mardoqueo; y Hamán empezó a buscar la manera de aniquilar a todos los judíos que se hallaban en todo el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo. 7 En el primer mes, es decir, el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, alguien echó Pur, es decir, la Suerte, delante de Hamán de día en día y de mes en mes, [hasta] el duodécimo, es decir, el mes de Adar. 8 Y Hamán procedió a decir al rey Asuero: “Hay cierto pueblo esparcido y separado entre los pueblos en todos los distritos jurisdiccionales de tu reino; y sus leyes son diferentes de las de todo otro pueblo, y ellos no están ejecutando las propias leyes del rey, y para el rey no es apropiado dejarlos en paz. 9 Si al rey de veras le parece bien, que haya un escribir para que sean destruidos; y yo pagaré diez mil talentos de plata en manos de los que hagan la obra, y haré que [esto] ingrese en la tesorería del rey”.
Véase Ne 2:1, n.
“Pur”, que significa: “Suerte”. “Purim”, pl., llegó a designar la fiesta judía celebrada en el duodécimo mes del calendario sagrado. Véase Ap. 8B.
“Adar.” Heb.: ’Adhár. Este nombre del duodécimo mes del calendario sagrado judío aparece sólo en Esd 6:15 y ocho veces en Ester. Adar corresponde a parte de febrero y parte de marzo. Véase Ap. 8B.
Unos $77.070.000, calculada la plata al valor de $7 (E.U.A.) la oz. t.

ia cap. 15 pág. 131 párrs. 18-19 Defendió al pueblo de Dios
Se somete a prueba su fe
18. a) ¿Cuál podía haber sido la razón por la que Mardoqueo se negaba a inclinarse ante Hamán? (Vea también la nota.) b) ¿Cómo han mostrado una fe similar a la de Mardoqueo muchos siervos fieles de la actualidad?
18 Andando el tiempo, un hombre llamado Hamán comenzó a adquirir prominencia en la corte. Asuero lo nombró primer ministro —convirtiéndolo en su mano derecha y principal consejero— y ordenó que todos se inclinaran ante él (Est. 3:1-4). Aunque Mardoqueo era leal al rey, consideraba que obedecer ese mandato sería una falta de respeto a Dios. Sabía que Hamán era agaguita, lo que probablemente indicaba que era descendiente de Agag, rey amalequita ejecutado por el fiel profeta Samuel (1 Sam. 15:33). Los amalequitas habían actuado con tanta maldad que se habían hecho enemigos de Jehová y su pueblo, por lo que terminaron siendo una nación condenada por Dios (Deut. 25:19). ¿Acaso iba a arrodillarse un judío fiel ante un amalequita? ¡Mardoqueo jamás lo haría! Su actitud nos recuerda la fe que han mostrado muchos hombres y mujeres a lo largo de los siglos e incluso en nuestros días. Aun a riesgo de su vida, no han dudado en decir: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hech. 5:29).
19. ¿Qué planeaba hacer Hamán, y cómo logró convencer al rey?
19 Ante la negativa de Mardoqueo a rendirle honores, Hamán se puso tan furioso que maquinó un plan para acabar con él y, por extensión, con todos sus compatriotas. Primero acudió al rey Asuero y comenzó a hablarle mal de cierta nación —los judíos—, pero sin mencionarlos por nombre. Los presentó como un pueblo insignificante, “esparcido y separado entre los pueblos”, pero rebelde y muy peligroso por no acatar las leyes del rey. Finalmente, se ofreció a donar una enorme cantidad de dinero al tesoro real para cubrir los gastos de exterminarlos del imperio.¿Cómo respondió Asuero? Le entregó su anillo de sellar para que pudiera aprobar en su nombre esa orden y cualquier otra ley que necesitara (Est. 3:5-10).
párr. 18 (Est. 3:1-4) Después de estas cosas el rey Asuero engrandeció a Hamán hijo de Hamedata el agaguita, y procedió a ensalzarlo y a poner su trono por encima de todos los demás príncipes que estaban con él. 2 Y todos los siervos del rey que estaban en la puerta del rey estaban inclinándose y postrándose ante Hamán, porque así había mandado el rey respecto a él. Pero en cuanto a Mardoqueo, él no se inclinaba ni se postraba. 3 Y los siervos del rey que estaban en la puerta del rey empezaron a decir a Mardoqueo: “¿Por qué traspasas el mandamiento del rey?”. 4 Y aconteció que, como le hablaban día a día, y él no les escuchaba, entonces lo refirieron a Hamán para ver si los asuntos de Mardoqueo permanecerían en pie; porque les había informado que él era judío.
párr. 18 (1 Sam. 15:33) Sin embargo, Samuel dijo: “Tal como tu espada ha privado de hijos a mujeres, de igual manera tu madre será privada en gran manera de hijos entre las mujeres”. Con eso, Samuel se puso a tajar en pedazos a Agag delante de Jehová en Guilgal.
párr. 18 (Deut. 25:19) Y tiene que suceder que cuando Jehová tu Dios te haya dado descanso de todos tus enemigos en derredor en la tierra que Jehová tu Dios te da como herencia para tomar posesión de ella, debes borrar la mención de Amaleq de debajo de los cielos. No debes olvidar.
párr. 18 (Hech. 5:29) En respuesta, Pedro y los [otros] apóstoles dijeron: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres.
párr. 19 (Est. 3:5-10) Ahora bien, Hamán siguió viendo que Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él, y Hamán se llenó de furia. 6 Pero era cosa despreciable a sus ojos echar mano a Mardoqueo sólo, porque le habían informado acerca del pueblo de Mardoqueo; y Hamán empezó a buscar la manera de aniquilar a todos los judíos que se hallaban en todo el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo. 7 En el primer mes, es decir, el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, alguien echó Pur, es decir, la Suerte, delante de Hamán de día en día y de mes en mes, [hasta] el duodécimo, es decir, el mes de Adar. 8 Y Hamán procedió a decir al rey Asuero: “Hay cierto pueblo esparcido y separado entre los pueblos en todos los distritos jurisdiccionales de tu reino; y sus leyes son diferentes de las de todo otro pueblo, y ellos no están ejecutando las propias leyes del rey, y para el rey no es apropiado dejarlos en paz. 9 Si al rey de veras le parece bien, que haya un escribir para que sean destruidos; y yo pagaré diez mil talentos de plata en manos de los que hagan la obra, y haré que [esto] ingrese en la tesorería del rey”. 10 Ante aquello, el rey se quitó su anillo de sellar de su propia mano y lo dio a Hamán hijo de Hamedata el agaguita, el que estaba mostrando hostilidad a los judíos.
Véase Ne 2:1, n.
“Pur”, que significa: “Suerte”. “Purim”, pl., llegó a designar la fiesta judía celebrada en el duodécimo mes del calendario sagrado. Véase Ap. 8B.
“Adar.” Heb.: ’Adhár. Este nombre del duodécimo mes del calendario sagrado judío aparece sólo en Esd 6:15 y ocho veces en Ester. Adar corresponde a parte de febrero y parte de marzo. Véase Ap. 8B.
Unos $77.070.000, calculada la plata al valor de $7 (E.U.A.) la oz. t.
párr. 18 Puede que Hamán fuera uno de los últimos amalequitas, pues el “resto de Amaleq” había sido exterminado en tiempos del rey Ezequías (1 Crón. 4:43).
párr. 19 Hamán ofreció 10.000 talentos de plata, lo que hoy equivaldría a varios cientos de millones de dólares. Si en efecto Asuero era Jerjes I, la propuesta debió resultarle muy tentadora, pues había perdido una gran fortuna en su largamente planificada pero infructífera guerra contra los griegos.
(1 Crón. 4:43) Y procedieron a derribar al resto de Amaleq que había escapado, y continuaron morando allí hasta el día de hoy.

Est 4:11-5:2. La fe de Ester era más fuerte que su miedo a morir (ia pág. 125 párr. 2; pág. 134 párrs. 24-26).


(Est. 4:11-5:2) “Todos los siervos del rey y el pueblo de los distritos jurisdiccionales del rey están enterados de que, en cuanto a cualquier hombre o mujer que entre a donde el rey en el patio interior sin ser llamado, su única ley es la de darle muerte; solo en caso de que el rey le extienda el cetro de oro, entonces ciertamente quedará vivo. En cuanto a mí, no se me ha llamado para entrar a donde el rey desde hace ya treinta días”. 12 Y procedieron a informar a Mardoqueo las palabras de Ester. 13 Entonces Mardoqueo dijo que respondieran a Ester: “No te imagines dentro de tu propia alma que la casa del rey escapará más que todos los demás judíos. 14 Porque si estás callada por completo en este tiempo, alivio y liberación mismos se levantarán para los judíos de algún otro lugar; pero en cuanto a ti y la casa de tu padre, ustedes perecerán. Y ¿quién hay que sepa si has alcanzado la dignidad real para un tiempo como este?”. 15 Por consiguiente, Ester dijo que se respondiera a Mardoqueo: 16 “Ve, reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunen por mí, y ni coman ni beban por tres días, noche y día. Yo también, con mis jóvenes, ayunaré igualmente, y tras eso entraré a donde el rey, lo cual no es conforme a la ley; y en caso de que tenga que perecer, tendré que perecer”. 17 Ante esto, Mardoqueo pasó adelante y procedió a hacer todo lo que Ester le había dado el mandato de hacer.
5 Y aconteció que al tercer día Ester se puso a vestirse regiamente, después de lo cual tomó su puesto en el patio interior de la casa del rey, frente a la casa del rey, mientras el rey estaba sentado en su trono real, en la casa real, frente a la entrada de la casa. 2 Y aconteció que, en cuanto el rey vio a Ester la reina de pie en el patio, ella se granjeó favor a los ojos de él, de manera que el rey extendió hacia Ester el cetro de oro que estaba en su mano. Ester ahora se acercó y tocó la parte superior del cetro.

ia cap. 15 pág. 125 párr. 2 Defendió al pueblo de Dios
2 Eso sí, el rey Asuero no es para nada la clase de hombre con que habría soñado casarse una joven judía como Ester, una muchacha de gran fe. Él no tiene como modelos de conducta a personajes como Abrahán, quien obedeció humildemente la orden divina de escuchar a su esposa, Sara (Gén. 21:12). Sabe muy poco o nada de Jehová —el Dios de Ester— y la Ley que él dio al pueblo judío. Pero sí conoce muy bien las leyes persas, una de las cuales prohíbe justo lo que su esposa está a punto de hacer: presentarse ante el rey sin haber sido invitada. ¡Y el castigo por desobedecer es la muerte! Aun así, ella se dirige al patio interior del palacio y se coloca a la vista del trono real, con la certeza de estar cavando su propia tumba (lea Ester 4:11 y 5:1).
párr. 2 (Gén. 21:12) Entonces Dios dijo a Abrahán: “No te sea desagradable nada de lo que Sara siga diciéndote acerca del muchacho y acerca de tu esclava. Escucha su voz, porque es por medio de Isaac por quien lo que será llamado descendencia tuya será.
párr. 2 (Est. 4:11) “Todos los siervos del rey y el pueblo de los distritos jurisdiccionales del rey están enterados de que, en cuanto a cualquier hombre o mujer que entre a donde el rey en el patio interior sin ser llamado, su única ley es la de darle muerte; solo en caso de que el rey le extienda el cetro de oro, entonces ciertamente quedará vivo. En cuanto a mí, no se me ha llamado para entrar a donde el rey desde hace ya treinta días”.
párr. 2 (Est. 5:1) Y aconteció que al tercer día Ester se puso a vestirse regiamente, después de lo cual tomó su puesto en el patio interior de la casa del rey, frente a la casa del rey, mientras el rey estaba sentado en su trono real, en la casa real, frente a la entrada de la casa.
párr. 2 Por lo general, se cree que Asuero es el rey Jerjes I, emperador de Persia de principios del siglo V antes de Cristo.

BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS (8 MINS.):


Est 2:15. ¿Cómo demostró Ester modestia y autodominio? (w06 1/3 pág. 9 párr. 7).


(Est. 2:15) Y cuando llegó el turno de Ester la hija de Abiháil el tío de Mardoqueo —a la que este había tomado como hija suya— para que ella entrara a donde el rey, ella no solicitó nada salvo lo que Hegai el eunuco del rey, el guardián de las mujeres, procedió a mencionar (durante todo aquel tiempo Ester continuamente se granjeaba favor a los ojos de todos los que la veían).

w06 1/3 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Ester
2:15. Ester mostró modestia y autodominio al no pedir más joyas ni ropa más fina de las que le dio Hegai. Fue “la persona secreta del corazón en la vestidura incorruptible del espíritu quieto y apacible” lo que hizo que Ester se granjeara el favor del rey (1 Pedro 3:4).
(Est. 2:15) Y cuando llegó el turno de Ester la hija de Abiháil el tío de Mardoqueo —a la que este había tomado como hija suya— para que ella entrara a donde el rey, ella no solicitó nada salvo lo que Hegai el eunuco del rey, el guardián de las mujeres, procedió a mencionar (durante todo aquel tiempo Ester continuamente se granjeaba favor a los ojos de todos los que la veían).
(1 Ped. 3:4) sino que sea la persona secreta del corazón en la [vestidura] incorruptible del espíritu quieto y apacible, que es de gran valor a los ojos de Dios.
O: “el hombre secreto”. Lit.: “el hombre escondido”.

Est 3:2-4. ¿Qué razones tenía Mardoqueo para negarse a inclinarse ante Hamán? (ia pág. 131 párr. 18).


(Est. 3:2-4) Y todos los siervos del rey que estaban en la puerta del rey estaban inclinándose y postrándose ante Hamán, porque así había mandado el rey respecto a él. Pero en cuanto a Mardoqueo, él no se inclinaba ni se postraba. 3 Y los siervos del rey que estaban en la puerta del rey empezaron a decir a Mardoqueo: “¿Por qué traspasas el mandamiento del rey?”. 4 Y aconteció que, como le hablaban día a día, y él no les escuchaba, entonces lo refirieron a Hamán para ver si los asuntos de Mardoqueo permanecerían en pie; porque les había informado que él era judío.

ia cap. 15 pág. 131 párr. 18 Defendió al pueblo de Dios
Se somete a prueba su fe
18. a) ¿Cuál podía haber sido la razón por la que Mardoqueo se negaba a inclinarse ante Hamán? (Vea también la nota.) b) ¿Cómo han mostrado una fe similar a la de Mardoqueo muchos siervos fieles de la actualidad?
18 Andando el tiempo, un hombre llamado Hamán comenzó a adquirir prominencia en la corte. Asuero lo nombró primer ministro —convirtiéndolo en su mano derecha y principal consejero— y ordenó que todos se inclinaran ante él (Est. 3:1-4). Aunque Mardoqueo era leal al rey, consideraba que obedecer ese mandato sería una falta de respeto a Dios. Sabía que Hamán era agaguita, lo que probablemente indicaba que era descendiente de Agag, rey amalequita ejecutado por el fiel profeta Samuel (1 Sam. 15:33). Los amalequitas habían actuado con tanta maldad que se habían hecho enemigos de Jehová y su pueblo, por lo que terminaron siendo una nación condenada por Dios (Deut. 25:19). ¿Acaso iba a arrodillarse un judío fiel ante un amalequita? ¡Mardoqueo jamás lo haría! Su actitud nos recuerda la fe que han mostrado muchos hombres y mujeres a lo largo de los siglos e incluso en nuestros días. Aun a riesgo de su vida, no han dudado en decir: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hech. 5:29).
párr. 18 (Est. 3:1-4) Después de estas cosas el rey Asuero engrandeció a Hamán hijo de Hamedata el agaguita, y procedió a ensalzarlo y a poner su trono por encima de todos los demás príncipes que estaban con él. 2 Y todos los siervos del rey que estaban en la puerta del rey estaban inclinándose y postrándose ante Hamán, porque así había mandado el rey respecto a él. Pero en cuanto a Mardoqueo, él no se inclinaba ni se postraba. 3 Y los siervos del rey que estaban en la puerta del rey empezaron a decir a Mardoqueo: “¿Por qué traspasas el mandamiento del rey?”. 4 Y aconteció que, como le hablaban día a día, y él no les escuchaba, entonces lo refirieron a Hamán para ver si los asuntos de Mardoqueo permanecerían en pie; porque les había informado que él era judío.
párr. 18 (1 Sam. 15:33) Sin embargo, Samuel dijo: “Tal como tu espada ha privado de hijos a mujeres, de igual manera tu madre será privada en gran manera de hijos entre las mujeres”. Con eso, Samuel se puso a tajar en pedazos a Agag delante de Jehová en Guilgal.
párr. 18 (Deut. 25:19) Y tiene que suceder que cuando Jehová tu Dios te haya dado descanso de todos tus enemigos en derredor en la tierra que Jehová tu Dios te da como herencia para tomar posesión de ella, debes borrar la mención de Amaleq de debajo de los cielos. No debes olvidar.
párr. 18 (Hech. 5:29) En respuesta, Pedro y los [otros] apóstoles dijeron: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres.
párr. 18 Puede que Hamán fuera uno de los últimos amalequitas, pues el “resto de Amaleq” había sido exterminado en tiempos del rey Ezequías (1 Crón. 4:43).

¿Qué me enseña sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?


¿Qué ideas de la lectura bíblica de esta semana pueden servirme en la predicación?


ESTER 1-5 | SUGERENCIAS PARA SUS COMENTARIOS PERSONALES


(ESTER 1:1)

“Ahora bien, aconteció en los días de Asuero —es decir, el Asuero que reinaba desde la India hasta Etiopía, [sobre] ciento veintisiete distritos jurisdiccionales—”

it-1 pág. 244 Asuero
3. Se cree que el Asuero del libro de Ester es Jerjes I, hijo del rey persa Darío el Grande (Darío Histaspes). Su gobierno se ejercía sobre 127 distritos jurisdicionales, que iban desde la India hasta Etiopía. Durante la mayor parte de su gobernación, su capital estuvo en la ciudad de Susa. (Est 1:1, 2.)

it-1 pág. 617 Cus
El rey persa Cambises II (529-522 a. E.C.) conquistó Egipto en los días del faraón Samético III, un suceso que abrió el camino para el control persa de Etiopía; de modo que podía decirse que Asuero (Jerjes I) era gobernante “desde la India hasta Etiopía [Cus]”. (Est 1:1; 8:9.) Confirma lo antedicho la siguiente declaración de Jerjes en una inscripción: “Estos son los países —además de Persia— sobre los que soy rey [...] India [...] (y) Cus”. (Ancient Near Eastern Texts, pág. 316.)

it-1 pág. 873 Ester, Libro de
Marco histórico. El relato fija el tiempo para los acontecimientos en el reinado de Asuero, que gobernó cuando el Imperio persa se extendía desde la India hasta Etiopía y comprendía 127 provincias o distritos jurisdiccionales. (Est 1:1.) Estos acontecimientos, así como el hecho de que Esdras incluyese el libro en el canon bíblico, sitúan los sucesos en el tiempo de uno de los siguientes tres reyes: Darío I el persa, Jerjes I y Artajerjes Longimano. Sin embargo, se sabe que tanto Darío I como Artajerjes Longimano favorecieron a los judíos antes del año duodécimo de sus respectivos reinados, lo que no encaja con el Asuero del libro, ya que al parecer este no conocía bien a los judíos ni su religión y tampoco estaba dispuesto a favorecerlos. Por lo tanto, se cree que el Asuero del libro de Ester es Jerjes I, hijo del rey persa Darío el Grande. Este entendimiento se refleja en las notas y comentarios de varias versiones (BAS; CI; CJ; LT; Str; Val, 1989; VP).

it-1 pág. 1221 India
INDIA
No se puede determinar con exactitud la zona que la Biblia designa con el nombre “India”. (Est 8:9.) Los eruditos generalmente opinan que aplica a la región regada por el río Indo y sus afluentes, es decir, la demarcación del Punjab y quizás también la del Sind. El testimonio del historiador Heródoto (III, 88, 94; IV, 44) indica que en un principio la “India” llegó a ser parte del Imperio persa durante la gobernación de Darío Histaspes (521-486 a. E.C.). En el tiempo de Asuero (probablemente Jerjes I, hijo de Darío Histaspes), la India constituía el límite oriental del imperio. (Est 1:1.)

it-2 pág. 973 Sátrapa
En los días de Ester y Mardoqueo, los sátrapas supervisaban 127 distritos jurisdiccionales bajo el rey persa Asuero. (Est 1:1.) Como representantes oficiales del rey, eran responsables ante él y podían acceder con relativa facilidad a su presencia. Por consiguiente, ejercían considerable influencia y poder como jefes civiles y políticos, recaudaban impuestos y remitían a la corte real el tributo estipulado.

w88 15/3 pág. 28 Medopersia... la cuarta gran potencia mundial de la historia bíblica
Darío fue sucedido por su hijo Jerjes, y parece que este fue el “Asuero” del libro bíblico de Ester. Este libro dice que Asuero “reinaba desde la India hasta Etiopía, sobre ciento veintisiete distritos jurisdiccionales” cuando se sentó en “su trono real, que estaba en Susa el castillo”.

w88 15/3 pág. 28 Medopersia... la cuarta gran potencia mundial de la historia bíblica
Ester 1:1

(ESTER 1:2)

“[que] en aquellos días, estando el rey Asuero sentado sobre su trono real, que estaba en Susa el castillo,”

it-1 pág. 196 Arqueología
Entre 1880 y 1890, arqueólogos franceses excavaron en Susa, el escenario de los acontecimientos registrados en el libro de Ester. (Est 1:2.) Una vez desenterrado el palacio real de Jerjes, que abarcaba una superficie aproximada de una hectárea, se descubrió el esplendor y la magnificencia de los reyes persas. Los hallazgos confirmaron la exactitud de los detalles mencionados por el escritor del libro de Ester concerniente a la administración del reino persa y la construcción del palacio. El libro The Monuments and the Old Testament (de I. M. Price, 1946, pág. 408) comenta: “No hay nada descrito en el Antiguo Testamento que pueda recomponerse tan vívida y exactamente por medio de las excavaciones actuales como ‘Susa el palacio’”. (Véase SUSA.)

it-1 pág. 244 Asuero
3. Se cree que el Asuero del libro de Ester es Jerjes I, hijo del rey persa Darío el Grande (Darío Histaspes). Su gobierno se ejercía sobre 127 distritos jurisdicionales, que iban desde la India hasta Etiopía. Durante la mayor parte de su gobernación, su capital estuvo en la ciudad de Susa. (Est 1:1, 2.)

it-1 págs. 440-441 Castillo
“Susa el castillo”, situado a unos 360 Km. al E. de Babilonia, era una residencia temporal del rey persa, en la que Nehemías estuvo trabajando de copero real antes de partir hacia Jerusalén. (Ne 1:1.) También fue el marco de una de las visiones de Daniel. (Da 8:2.) Sin embargo, por lo que más se conoce a “Susa el castillo” es por ser el telón de fondo del libro de Ester. (Est 1:2, 5; 3:15; 8:14.) Parece ser que no era únicamente un edificio en particular, sino un complejo de edificios reales dentro de un área fortificada. Ciertos detalles que se dan en el relato respaldan este hecho. Por ejemplo, allí estaba la “casa de las mujeres”, donde se preparaba a las vírgenes para presentarlas a Asuero. (Est 2:3, 8.) Asimismo, antes de ser elevado a la posición de ministro, Mardoqueo se colocaba diariamente “en la puerta del rey”, situada “en Susa el castillo”. (Est 2:5, 21; 3:2-4; véase SUSA.)

w88 15/3 pág. 28 Medopersia... la cuarta gran potencia mundial de la historia bíblica
Darío fue sucedido por su hijo Jerjes, y parece que este fue el “Asuero” del libro bíblico de Ester. Este libro dice que Asuero “reinaba desde la India hasta Etiopía, sobre ciento veintisiete distritos jurisdiccionales” cuando se sentó en “su trono real, que estaba en Susa el castillo”. Fue allí donde Asuero hizo de la hermosa joven Ester su reina. (Ester 1:1, 2;

(ESTER 1:3)

“en el tercer año de su reinar, él celebró un banquete para todos sus príncipes y sus siervos, la fuerza militar de Persia y Media, los nobles y los príncipes de los distritos jurisdiccionales delante de él,”

w06 1/3 págs. 8-9 Puntos sobresalientes del libro de Ester
1:3-5. ¿Duró la fiesta ciento ochenta días? El texto no dice que el banquete durara todo ese tiempo, pero sí dice que el rey mostró a los oficiales las riquezas y el esplendor de su reino durante ciento ochenta días. Puede ser que el rey se valiera de este prolongado evento para hacer alarde de la gloria de su imperio a fin de impresionar a los nobles y convencerlos de su capacidad para llevar a cabo sus planes. Si este fue el caso, los versículos 3 y 5 pudieran referirse al banquete de siete días que se ofreció al final de la reunión de ciento ochenta días.

it-1 págs. 874-875 Ester, Libro de
Se acusa al libro de Ester de exageración, ya que hace mención de un banquete celebrado en el transcurso del tercer año del reinado de Asuero que duró ciento ochenta días. (Est 1:3, 4.) Sin embargo, algunos han dicho que pudo haberse celebrado una fiesta tan larga a fin de recibir a los numerosos funcionarios de las muchas provincias, quienes, debido a sus obligaciones, no habrían podido estar todo ese tiempo, ni todos a la vez. En realidad, el texto no dice que el banquete durase tanto tiempo, sino que el rey mostró las riquezas y la gloria de su reino durante ciento ochenta días. Se menciona un banquete en los versículos 3 y 5 del primer capítulo. Tal vez no se haga referencia a dos banquetes, sino que el banquete de siete días para todos los habitantes de Susa el castillo que se ofreció al finalizar la gran asamblea sea el mismo del versículo 3. (Commentary on the Old Testament, de C. F. Keil y F. Delitzsch, 1973, vol. 3, “Esther”, págs. 322-324.)

w86 15/3 pág. 24 Liberación divina de un genocidio
Sírvase leer Ester 1:1–2:23. Alrededor de 484 a. de la E.C., Asuero, el rey de Persia (Jerjes I), convoca un gran banquete.

w86 15/3 pág. 24 Liberación divina de un genocidio
♦ 1:3-5—¿Por qué se celebraron estas fiestas?
De acuerdo con el historiador Heródoto, en una ocasión Jerjes convocó una asamblea para planear una campaña militar contra Grecia. Puede que esta haya sido esa reunión. Probablemente, Jerjes hizo alarde de la gloria y las riquezas de su reino para convencer a los nobles de que él podía llevar a cabo la campaña griega.

(ESTER 1:4)

“cuando mostró las riquezas de su glorioso reino y la honra [y] la hermosura de su grandeza por muchos días, ciento ochenta días.”

w06 1/3 págs. 8-9 Puntos sobresalientes del libro de Ester
1:3-5. ¿Duró la fiesta ciento ochenta días? El texto no dice que el banquete durara todo ese tiempo, pero sí dice que el rey mostró a los oficiales las riquezas y el esplendor de su reino durante ciento ochenta días. Puede ser que el rey se valiera de este prolongado evento para hacer alarde de la gloria de su imperio a fin de impresionar a los nobles y convencerlos de su capacidad para llevar a cabo sus planes. Si este fue el caso, los versículos 3 y 5 pudieran referirse al banquete de siete días que se ofreció al final de la reunión de ciento ochenta días.

it-1 págs. 874-875 Ester, Libro de
Se acusa al libro de Ester de exageración, ya que hace mención de un banquete celebrado en el transcurso del tercer año del reinado de Asuero que duró ciento ochenta días. (Est 1:3, 4.) Sin embargo, algunos han dicho que pudo haberse celebrado una fiesta tan larga a fin de recibir a los numerosos funcionarios de las muchas provincias, quienes, debido a sus obligaciones, no habrían podido estar todo ese tiempo, ni todos a la vez. En realidad, el texto no dice que el banquete durase tanto tiempo, sino que el rey mostró las riquezas y la gloria de su reino durante ciento ochenta días. Se menciona un banquete en los versículos 3 y 5 del primer capítulo. Tal vez no se haga referencia a dos banquetes, sino que el banquete de siete días para todos los habitantes de Susa el castillo que se ofreció al finalizar la gran asamblea sea el mismo del versículo 3. (Commentary on the Old Testament, de C. F. Keil y F. Delitzsch, 1973, vol. 3, “Esther”, págs. 322-324.)

w86 15/3 pág. 24 Liberación divina de un genocidio
Sírvase leer Ester 1:1–2:23. Alrededor de 484 a. de la E.C., Asuero, el rey de Persia (Jerjes I), convoca un gran banquete.

w86 15/3 pág. 24 Liberación divina de un genocidio
♦ 1:3-5—¿Por qué se celebraron estas fiestas?
De acuerdo con el historiador Heródoto, en una ocasión Jerjes convocó una asamblea para planear una campaña militar contra Grecia. Puede que esta haya sido esa reunión. Probablemente, Jerjes hizo alarde de la gloria y las riquezas de su reino para convencer a los nobles de que él podía llevar a cabo la campaña griega.

(ESTER 1:5)

“Y cuando se habían cumplido estos días, el rey celebró un banquete por siete días para toda la gente que se hallaba en Susa el castillo, para el grande así como para el pequeño, en el patio del jardín del palacio del rey.”

w06 1/3 págs. 8-9 Puntos sobresalientes del libro de Ester
1:3-5. ¿Duró la fiesta ciento ochenta días? El texto no dice que el banquete durara todo ese tiempo, pero sí dice que el rey mostró a los oficiales las riquezas y el esplendor de su reino durante ciento ochenta días. Puede ser que el rey se valiera de este prolongado evento para hacer alarde de la gloria de su imperio a fin de impresionar a los nobles y convencerlos de su capacidad para llevar a cabo sus planes. Si este fue el caso, los versículos 3 y 5 pudieran referirse al banquete de siete días que se ofreció al final de la reunión de ciento ochenta días.

it-1 pág. 875 Ester, Libro de
Se menciona un banquete en los versículos 3 y 5 del primer capítulo. Tal vez no se haga referencia a dos banquetes, sino que el banquete de siete días para todos los habitantes de Susa el castillo que se ofreció al finalizar la gran asamblea sea el mismo del versículo 3. (Commentary on the Old Testament, de C. F. Keil y F. Delitzsch, 1973, vol. 3, “Esther”, págs. 322-324.)

(ESTER 1:6)

“Había lino, tela de algodón fina y paño azul sujetos en cordones de tela fina, y lana teñida de púrpura rojiza en anillos de plata, y columnas de mármol, lechos de oro y de plata sobre un pavimento de pórfido y mármol y perla y mármol negro.”

it-1 pág. 88 Algodón
ALGODÓN
Planta cuya semilla produce una fibra blanca que se emplea para hacer tejidos. El término hebreo kar•pás es semejante al sánscrito karpasa y al griego kár•pa•sos, y puede significar tanto algodón fino como lino fino; sin embargo, muchas versiones modernas prefieren traducirlo “algodón” en Ester 1:6, donde se le menciona entre los materiales que decoraban el patio del palacio durante el banquete de siete días que celebró el rey Asuero en Susa. Tanto en Persia como en la India, el cultivo del algodón se remonta a tiempos muy antiguos. Parece ser que en Egipto y Palestina se utilizó preferentemente el lino, aunque también hay prueba de que se empleó el algodón desde el I milenio a. E.C.
Se cree que la planta del algodón mencionada en el registro bíblico era la especie Gossypium herbaceum. Este arbusto crece hasta una altura de más o menos 1,5 m., y cuando florece, da unas flores amarillas o, a veces, de color rosa. Después que estas se secan, aparecen las cápsulas de algodón que contienen las semillas. Cuando están maduras, las cápsulas se abren, y así permiten que asome el esponjoso fruto. Una vez recogido el algodón, se tiene que desmotar, es decir, separar el vello de las semillas, lo que se realiza por medio de una máquina desmotadora. Hecho esto, la fibra del algodón está lista para el procesado final y para ser tejida. Hay escriturarios que opinan que es probable que las “telas blancas” de los egipcios que trabajaban en telares, mencionadas en Isaías 19:9, fueran de algodón. (Véase TELA.)

it-2 pág. 683 Pórfido
PÓRFIDO
Roca de color rojo oscuro, púrpura o a veces verde, que contiene cristales de feldespato. El pavimento del palacio persa que había en Susa en los días del rey Asuero estaba hecho de “pórfido y mármol y perla y mármol negro”. (Est 1:6.)

it-2 pág. 1093 Tela
No se sabe si los hebreos utilizaban el algodón. Sin embargo, Ester 1:6 lo incluye entre los artículos que había en el palacio persa de Susa. El algodón, que en la actualidad se cultiva en Israel, se conocía en la India por lo menos para el año 800 a. E.C., y el historiador Plinio dice que se empleaba en Egipto. En cualquier caso, los hebreos podían obtener mercancías que no eran originarias de Israel de los comerciantes viajantes que atravesaban el país procedentes tanto del E. como del O.

(ESTER 1:8)

“En cuanto al tiempo de beber conforme a la ley, no había nadie que obligara, porque así lo había arreglado el rey para todo hombre grande de su casa, que se hiciera según el gusto de cada uno sin excepción.”

w06 1/3 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Ester
1:8. ¿En qué sentido “no había nadie que obligara” “en cuanto al tiempo de beber conforme a la ley”? En esta ocasión, el rey Asuero hizo una excepción a lo que, según parece, era la costumbre persa de animarse unos a otros a beber una cantidad determinada en tales reuniones. Por eso, durante este banquete, “podían beber tanto o tan poco como quisieran”, dice un comentario bíblico.

w86 15/3 pág. 24 Liberación divina de un genocidio
♦ 1:8—¿En qué consistía la ley sobre la bebida?
Parece que en tales reuniones los persas tenían por costumbre instarse unos a otros a beber una determinada cantidad. No obstante, el rey hizo una excepción en esta ocasión. La Biblia no dice si esto resultó en que se bebiera con más moderación o con desenfreno.

(ESTER 1:10)

“Al séptimo día, cuando el corazón del rey estaba de humor alegre por el vino, él dijo a Mehumán, Biztá, Harboná, Bigtá y Abagtá, Zetar y Carcás, los siete oficiales de la corte que ministraban a la persona del rey Asuero,”

it-1 pág. 12 Abagtá
ABAGTÁ
Nombre de uno de los siete oficiales de la corte que ministraban en el palacio de Susa al rey persa Asuero, el esposo de la mujer judía Ester. (Est 1:10.)
La mayoría de las versiones dicen que era uno de los siete “eunucos”, pero otras traducen “hombres de su confianza” (VP) y “sirvientes” (RH). Aunque en los países del Oriente Medio se solía utilizar a los eunucos como hombres de confianza al servicio de las casas reales, el significado básico del término hebreo original, sa•rís, es “oficial de la corte” y solo como segunda acepción puede referirse a una persona castrada. Puesto que no parece que estos siete oficiales fueran ayudantes del rey y estuvieran al cargo de las mujeres (como Hegai, el eunuco del rey mencionado en Ester 2:3), es posible que no fueran eunucos en sentido físico.

(ESTER 1:11)

“que trajeran ante el rey a Vasti la reina, con su adorno de realeza puesto sobre la cabeza, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era de hermosa apariencia.”

it-2 págs. 1183-1184 Vasti
Al séptimo día, Asuero ordenó a sus oficiales de la corte que llevasen a Vasti con su adorno de realeza en la cabeza para que todos pudieran contemplar su belleza. (Parece ser que la reina solía comer en la mesa del rey, pero la historia no suministra pruebas de que este fuese el caso en los grandes banquetes. Además, ella estaba celebrando al mismo tiempo un banquete con las mujeres.) Por alguna razón que no se especifica, Vasti se obstinó y no fue. Asuero se dirigió a los sabios que conocían la ley, y un príncipe, Memucán, le advirtió que Vasti no solo había obrado mal contra el rey, sino también contra todos los príncipes y contra todos los habitantes de los distritos jurisdiccionales. Pues, como él dijo, cuando las princesas oyesen lo que la reina había hecho (noticias que rápidamente se esparcirían por el castillo), podrían imitar su actitud despreciativa. (Est 1:1-22.)

(ESTER 1:12)

“Pero la reina Vasti siguió rehusando venir de acuerdo con la palabra del rey que se le [transmitió] mediante los oficiales de la corte. Ante esto, el rey se indignó en gran manera, y su furia misma se encendió dentro de él.”

w06 1/3 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Ester
1:10-12. ¿Por qué se negó la reina Vasti a presentarse ante el rey? Algunos eruditos piensan que lo hizo para no rebajarse ante los invitados borrachos del rey. O tal vez esta reina de gran belleza externa no era realmente sumisa. Aunque la Biblia no explica el motivo, los sabios de la época vieron en el asunto un problema de desobediencia al esposo y consideraron que el mal ejemplo de Vasti influiría en todas las esposas de las provincias persas.

(ESTER 1:14)

“y los más cercanos a él eran Carsená, Setar, Admatá, Tarsis, Meres, Marsená [y] Memucán, siete príncipes de Persia y Media, que tenían acceso al rey, [y] que estaban sentados como primeros en el reino):”

it-1 pág. 53 Admatá
ADMATÁ
(del persa, significa: “Invicto”).
Uno de los siete príncipes del reino de Persia y Media que tenían acceso al rey Asuero. Estos príncipes convinieron en el juicio de la reina Vasti. Al parecer, los reyes de Persia solían tener a su servicio equipos de siete hombres en calidad de consejeros. (Est 1:14; Esd 7:14.)

(ESTER 2:3)

“y nombre el rey comisionados en todos los distritos jurisdiccionales de su reino, y que ellos junten a todas las jóvenes, vírgenes, de hermosa apariencia, en Susa el castillo, en la casa de las mujeres a cargo de Hegai el eunuco del rey, el guardián de las mujeres; y que haya un dárseles sus masajes.”

it-1 pág. 12 Abagtá
Puesto que no parece que estos siete oficiales fueran ayudantes del rey y estuvieran al cargo de las mujeres (como Hegai, el eunuco del rey mencionado en Ester 2:3), es posible que no fueran eunucos en sentido físico.

it-1 págs. 440-441 Castillo
“Susa el castillo”, situado a unos 360 Km. al E. de Babilonia, era una residencia temporal del rey persa, en la que Nehemías estuvo trabajando de copero real antes de partir hacia Jerusalén. (Ne 1:1.) También fue el marco de una de las visiones de Daniel. (Da 8:2.) Sin embargo, por lo que más se conoce a “Susa el castillo” es por ser el telón de fondo del libro de Ester. (Est 1:2, 5; 3:15; 8:14.) Parece ser que no era únicamente un edificio en particular, sino un complejo de edificios reales dentro de un área fortificada. Ciertos detalles que se dan en el relato respaldan este hecho. Por ejemplo, allí estaba la “casa de las mujeres”, donde se preparaba a las vírgenes para presentarlas a Asuero. (Est 2:3, 8.) Asimismo, antes de ser elevado a la posición de ministro, Mardoqueo se colocaba diariamente “en la puerta del rey”, situada “en Susa el castillo”. (Est 2:5, 21; 3:2-4; véase SUSA.)

it-1 pág. 884 Eunuco
EUNUCO
Tanto la palabra hebrea sa•rís como la griega eu•nóu•kjos aplican en su sentido literal al varón castrado. En las cortes reales estos hombres eran servidores o guardianes de la reina, del harén y de otras mujeres. (Est 2:3, 12-15; 4:4-6, 9.) Debido a su proximidad a la casa real, era frecuente que los eunucos con buenas aptitudes llegasen a puestos de alto rango.

(ESTER 2:5)

“Cierto hombre, un judío, se hallaba en Susa el castillo, y su nombre era Mardoqueo hijo de Jaír hijo de Simeí hijo de Quis un benjaminita,”

it-2 pág. 313 Mardoqueo
2. El “hijo de Jaír hijo de Simeí hijo de Quis un benjaminita”. (Est 2:5.) Primo de Ester, bastante mayor que ella, que fue su “cuidador”. (Est 2:7.) Solo se habla de Mardoqueo en el libro bíblico de Ester, donde se relata el importante papel que desempeñó en el Imperio persa a principios del siglo V a. E.C. Todo indica que fue el escritor del libro de Ester.
Hay quien duda de la autenticidad del libro o de que Mardoqueo fuese una persona real. Su objeción es que había de tener por lo menos ciento veinte años de edad y su hermosa prima ser cien años más joven. Esta objeción se basa en la suposición errónea de que Ester 2:5, 6 indica que Nabucodonosor llevó al cautiverio a Mardoqueo junto con el rey Jeconías. Sin embargo, en este texto la Biblia no trata de relatar la historia de Mardoqueo, sino de dar su linaje. Es posible que Quis fuese el bisabuelo de Mardoqueo, o incluso un antepasado anterior que fue “llevado al destierro”. Otra explicación que se atiene a la expresión bíblica es que si bien Mardoqueo nació en el exilio, podía decirse que fue llevado al exilio en 617 a. E.C. en el sentido de que iba “en los lomos” de sus antepasados. (Compárese con Heb 7:9, 10.)

(ESTER 2:6)

“quien había sido llevado al destierro desde Jerusalén con la gente deportada que fue llevada al destierro con Jeconías el rey de Judá, a quien Nabucodonosor el rey de Babilonia había llevado al destierro.”

it-2 pág. 313 Mardoqueo
2. El “hijo de Jaír hijo de Simeí hijo de Quis un benjaminita”. (Est 2:5.) Primo de Ester, bastante mayor que ella, que fue su “cuidador”. (Est 2:7.) Solo se habla de Mardoqueo en el libro bíblico de Ester, donde se relata el importante papel que desempeñó en el Imperio persa a principios del siglo V a. E.C. Todo indica que fue el escritor del libro de Ester.
Hay quien duda de la autenticidad del libro o de que Mardoqueo fuese una persona real. Su objeción es que había de tener por lo menos ciento veinte años de edad y su hermosa prima ser cien años más joven. Esta objeción se basa en la suposición errónea de que Ester 2:5, 6 indica que Nabucodonosor llevó al cautiverio a Mardoqueo junto con el rey Jeconías. Sin embargo, en este texto la Biblia no trata de relatar la historia de Mardoqueo, sino de dar su linaje. Es posible que Quis fuese el bisabuelo de Mardoqueo, o incluso un antepasado anterior que fue “llevado al destierro”. Otra explicación que se atiene a la expresión bíblica es que si bien Mardoqueo nació en el exilio, podía decirse que fue llevado al exilio en 617 a. E.C. en el sentido de que iba “en los lomos” de sus antepasados. (Compárese con Heb 7:9, 10.)

(ESTER 2:7)

“Y él llegó a ser el cuidador de Hadassá, es decir, Ester, la hija del hermano de su padre, porque ella no tenía ni padre ni madre; y la joven era de bonita figura y hermosa apariencia, y al tiempo de morir el padre y la madre de ella, Mardoqueo la tomó por hija suya.”

ia cap. 15 pág. 127 párr. 8 Defendió al pueblo de Dios
Mientras veía crecer a su prima, Mardoqueo se llenaba de orgullo y cariño al comprobar un hecho innegable: Ester se estaba convirtiendo en toda una mujer... y muy linda, por cierto. De hecho, el relato dice que “la joven era de bonita figura y hermosa apariencia” (Est. 2:7). Sin embargo, de seguro él no podía evitar sentirse algo preocupado. Tal como indica la Biblia con razón, la belleza no lo es todo. Si la persona no cultiva cualidades como la sabiduría y la humildad, será fácil que se vuelva presumida y orgullosa (lea Proverbios 11:22). ¿Acaso le pasaría eso a Ester? ¿Se convertiría su belleza en una trampa? Solo el tiempo lo diría.

w11 1/10 pág. 19 Defendió al pueblo de Dios
Cuando se entera, Mardoqueo tal vez se debate entre el orgullo y la preocupación al observar con cariño a su prima y constatar un hecho innegable: se ha convertido en toda una mujer... y muy linda, por cierto. De hecho, la Biblia dice que “la joven era de bonita figura y hermosa apariencia” (Ester 2:7). Claro, Ester necesita más que nunca demostrar sabiduría y humildad. Si no, puede pasarle como a tantas personas, que, como vemos a menudo, terminan cayendo en la vanidad y el orgullo (Proverbios 11:22). ¿Qué le ocurrirá a Ester? ¿Se convertirá su belleza en una trampa? El tiempo lo dirá.

it-1 pág. 23 Abiháil
5. Padre de la reina Ester y descendiente de Benjamín. Fue tío de Mardoqueo, el primo de Ester. (Est 2:5, 15; 9:29.) Ester 2:7 indica que tanto él como su esposa murieron cuando su hija Ester era bastante joven, y, por lo tanto, algún tiempo antes de que se casara con el rey Asuero.

(ESTER 2:10)

“Ester no había informado acerca de su pueblo ni de sus parientes, porque Mardoqueo mismo le había impuesto el mandato de que no lo informara.”

ia cap. 15 págs. 129-130 párr. 13 Defendió al pueblo de Dios
Fijémonos en lo que dicen las Escrituras: “Ester no había informado acerca de su pueblo ni de sus parientes, porque Mardoqueo mismo le había impuesto el mandato de que no lo informara” (Est. 2:10). Como podemos ver, su primo le había pedido que no revelara que era judía, pues sabía que entre la realeza persa había muchos prejuicios. Así que está claro que, aunque él no estuviera presente, Ester actuaba con prudencia y sabiduría, y le seguía obedeciendo. ¡Qué feliz debió sentirse Mardoqueo!

w11 1/10 pág. 20 Defendió al pueblo de Dios
Fijémonos en lo que dice la Biblia: “Ester no había informado acerca de su pueblo ni de sus parientes, porque Mardoqueo mismo le había impuesto el mandato de que no lo informara” (Ester 2:10). Como vemos, su primo le ha pedido que no revele que es judía, pues sabe que entre la realeza persa hay muchos prejuicios. Así que está claro que, aunque él no está presente, Ester es sabia y le sigue obedeciendo. ¡Qué contento debe de estar Mardoqueo!

(ESTER 2:14)

“Al atardecer ella misma entraba, y por la mañana ella misma regresaba a la segunda casa de las mujeres a cargo de Saasgaz el eunuco del rey, el guardián de las concubinas. No entraba más a donde el rey a no ser que el rey se hubiera deleitado en ella y ella hubiera sido llamada por nombre.”

w06 1/3 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Ester
2:14-17. ¿Tuvo Ester relaciones sexuales inmorales con el rey? La respuesta es no. El relato dice que las mujeres que eran conducidas ante el rey regresaban por la mañana a la segunda casa, que estaba a cargo del eunuco del rey, “el guardián de las concubinas”. Las mujeres que pasaban la noche con el rey se convertían en sus concubinas, o esposas secundarias. Sin embargo, Ester no fue llevada a la casa de las concubinas después de presentarse ante el rey. Cuando estuvo ante Asuero, “el rey llegó a amar a Ester más que a todas las demás mujeres, de manera que ella se granjeó más favor y bondad amorosa ante él que todas las demás vírgenes” (Ester 2:17). ¿Cómo se granjeó ella el “favor y [la] bondad amorosa” de Asuero? De la misma manera como se había ganado a otras personas. “La joven fue grata a los ojos de [Hegai], de modo que se granjeó bondad amorosa ante él.” (Ester 2:8, 9.) Hegai la favoreció estrictamente por lo que observó en ella, es decir, su apariencia y sus buenas cualidades. De hecho, “Ester continuamente se granjeaba favor a los ojos de todos los que la veían” (Ester 2:15). De igual manera, el rey quedó impresionado por lo que vio en Ester y llegó a amarla.

w91 1/1 pág. 31 Preguntas de los lectores
Después de describir los tratamientos de belleza, la Biblia dice: “Entonces, cumplidas estas condiciones, [cada] joven misma entraba a donde el rey. [...] Al atardecer ella misma entraba, y por la mañana ella misma regresaba a la segunda casa de las mujeres a cargo de Saasgaz el eunuco del rey, el guardián de las concubinas. No entraba más a donde el rey a no ser que el rey se hubiera deleitado en ella y ella hubiera sido llamada por nombre”. (Ester 2:13, 14.)
Las Escrituras dicen que Ester “fue llevada” a “la casa de las mujeres” para someterse al largo régimen de belleza que se había ordenado: “Entonces Ester fue llevada al rey Asuero [...] Y el rey llegó a amar a Ester más que a todas las demás mujeres, de manera que ella se granjeó más favor y bondad amorosa ante él que todas las demás vírgenes. Y él procedió a poner el adorno de realeza sobre la cabeza de ella y a hacerla reina en lugar de Vasti”. (Ester 2:8, 9, 16, 17.)
¿Notó usted, según el relato bíblico, adónde fueron llevadas las mujeres después de haber pasado la noche con el rey? ‘A la segunda casa de las mujeres a cargo del guardián de las concubinas.’ De modo que habían llegado a ser concubinas. Mardoqueo, el escritor del libro bíblico de Ester, era hebreo, y entre su pueblo en aquellos días una concubina ocupaba la posición de esposa secundaria. La ley divina estipulaba que un israelita podía tomar a una joven extranjera que hubiera sido capturada durante una guerra y hacerla su concubina, o esposa secundaria, con derechos y protección legal. (Deuteronomio 21:10-17; compárese con Éxodo 21:7-11.) Los hijos de aquella concubina legal eran legítimos y podían recibir herencia. Los 12 hijos de Jacob, antepasados de las 12 tribus de Israel, fueron la prole de las esposas y las concubinas legales de Jacob. (Génesis 30:3-13.)
El procedimiento era que después que las vírgenes estuvieran con el rey persa iban a la casa de las concubinas. Esto indica que llegaban a ser sus esposas secundarias.
¿Qué hay de Ester? La Biblia no dice que ella durmiera con el rey y así se hubiera conseguido su favor. No dice que fue llevada a la casa de las concubinas, sino que dice sencillamente: “Entonces Ester fue llevada al rey Asuero, en su casa real [...] Y el rey llegó a amar a Ester más que a todas las demás mujeres”. Recuerde que anteriormente, sin haber transigido ni perdido su virtud y virginidad mediante cometer inmoralidad sexual, ella se había ganado la “bondad amorosa” de “Hegai el guardián de las mujeres”. Además: “Durante todo aquel tiempo Ester continuamente se granjeaba favor a los ojos de todos los que la veían”. (Ester 2:8, 9, 15-17.) De modo que es patente que Ester impresionó al rey y se ganó el respeto de él tal como se había ganado el respeto de otras personas.
¡Cuán agradecidos podemos estar de tener los hechos y detalles que la Biblia nos provee! Aunque estas cosas sucedieron hace miles de años, tenemos razón para confiar en que Ester obró con verdadera virtud y en conformidad con los principios piadosos.

(ESTER 2:15)

“Y cuando llegó el turno de Ester la hija de Abiháil el tío de Mardoqueo —a la que este había tomado como hija suya— para que ella entrara a donde el rey, ella no solicitó nada salvo lo que Hegai el eunuco del rey, el guardián de las mujeres, procedió a mencionar (durante todo aquel tiempo Ester continuamente se granjeaba favor a los ojos de todos los que la veían).”

w06 1/3 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Ester
2:15. Ester mostró modestia y autodominio al no pedir más joyas ni ropa más fina de las que le dio Hegai. Fue “la persona secreta del corazón en la vestidura incorruptible del espíritu quieto y apacible” lo que hizo que Ester se granjeara el favor del rey (1 Pedro 3:4).

(ESTER 2:16)

“Entonces Ester fue llevada al rey Asuero, en su casa real, en el mes décimo, es decir, el mes de Tebet, en el séptimo año de su reinado.”

sgd pág. 64 19 El calendario hebreo
TEBET diciembre—enero

Frío máximo; lluvias, y nieve en las montañas
Crece la vegetación

w91 1/1 pág. 31 Preguntas de los lectores
Después de describir los tratamientos de belleza, la Biblia dice: “Entonces, cumplidas estas condiciones, [cada] joven misma entraba a donde el rey. [...] Al atardecer ella misma entraba, y por la mañana ella misma regresaba a la segunda casa de las mujeres a cargo de Saasgaz el eunuco del rey, el guardián de las concubinas. No entraba más a donde el rey a no ser que el rey se hubiera deleitado en ella y ella hubiera sido llamada por nombre”. (Ester 2:13, 14.)
Las Escrituras dicen que Ester “fue llevada” a “la casa de las mujeres” para someterse al largo régimen de belleza que se había ordenado: “Entonces Ester fue llevada al rey Asuero [...] Y el rey llegó a amar a Ester más que a todas las demás mujeres, de manera que ella se granjeó más favor y bondad amorosa ante él que todas las demás vírgenes. Y él procedió a poner el adorno de realeza sobre la cabeza de ella y a hacerla reina en lugar de Vasti”. (Ester 2:8, 9, 16, 17.)
¿Notó usted, según el relato bíblico, adónde fueron llevadas las mujeres después de haber pasado la noche con el rey? ‘A la segunda casa de las mujeres a cargo del guardián de las concubinas.’ De modo que habían llegado a ser concubinas. Mardoqueo, el escritor del libro bíblico de Ester, era hebreo, y entre su pueblo en aquellos días una concubina ocupaba la posición de esposa secundaria. La ley divina estipulaba que un israelita podía tomar a una joven extranjera que hubiera sido capturada durante una guerra y hacerla su concubina, o esposa secundaria, con derechos y protección legal. (Deuteronomio 21:10-17; compárese con Éxodo 21:7-11.) Los hijos de aquella concubina legal eran legítimos y podían recibir herencia. Los 12 hijos de Jacob, antepasados de las 12 tribus de Israel, fueron la prole de las esposas y las concubinas legales de Jacob. (Génesis 30:3-13.)
El procedimiento era que después que las vírgenes estuvieran con el rey persa iban a la casa de las concubinas. Esto indica que llegaban a ser sus esposas secundarias.
¿Qué hay de Ester? La Biblia no dice que ella durmiera con el rey y así se hubiera conseguido su favor. No dice que fue llevada a la casa de las concubinas, sino que dice sencillamente: “Entonces Ester fue llevada al rey Asuero, en su casa real [...] Y el rey llegó a amar a Ester más que a todas las demás mujeres”. Recuerde que anteriormente, sin haber transigido ni perdido su virtud y virginidad mediante cometer inmoralidad sexual, ella se había ganado la “bondad amorosa” de “Hegai el guardián de las mujeres”. Además: “Durante todo aquel tiempo Ester continuamente se granjeaba favor a los ojos de todos los que la veían”. (Ester 2:8, 9, 15-17.) De modo que es patente que Ester impresionó al rey y se ganó el respeto de él tal como se había ganado el respeto de otras personas.
¡Cuán agradecidos podemos estar de tener los hechos y detalles que la Biblia nos provee! Aunque estas cosas sucedieron hace miles de años, tenemos razón para confiar en que Ester obró con verdadera virtud y en conformidad con los principios piadosos.

(ESTER 2:17)

“Y el rey llegó a amar a Ester más que a todas las demás mujeres, de manera que ella se granjeó más favor y bondad amorosa ante él que todas las demás vírgenes. Y él procedió a poner el adorno de realeza sobre la cabeza de ella y a hacerla reina en lugar de Vasti.”

w91 1/1 pág. 31 Preguntas de los lectores
Después de describir los tratamientos de belleza, la Biblia dice: “Entonces, cumplidas estas condiciones, [cada] joven misma entraba a donde el rey. [...] Al atardecer ella misma entraba, y por la mañana ella misma regresaba a la segunda casa de las mujeres a cargo de Saasgaz el eunuco del rey, el guardián de las concubinas. No entraba más a donde el rey a no ser que el rey se hubiera deleitado en ella y ella hubiera sido llamada por nombre”. (Ester 2:13, 14.)
Las Escrituras dicen que Ester “fue llevada” a “la casa de las mujeres” para someterse al largo régimen de belleza que se había ordenado: “Entonces Ester fue llevada al rey Asuero [...] Y el rey llegó a amar a Ester más que a todas las demás mujeres, de manera que ella se granjeó más favor y bondad amorosa ante él que todas las demás vírgenes. Y él procedió a poner el adorno de realeza sobre la cabeza de ella y a hacerla reina en lugar de Vasti”. (Ester 2:8, 9, 16, 17.)
¿Notó usted, según el relato bíblico, adónde fueron llevadas las mujeres después de haber pasado la noche con el rey? ‘A la segunda casa de las mujeres a cargo del guardián de las concubinas.’ De modo que habían llegado a ser concubinas. Mardoqueo, el escritor del libro bíblico de Ester, era hebreo, y entre su pueblo en aquellos días una concubina ocupaba la posición de esposa secundaria. La ley divina estipulaba que un israelita podía tomar a una joven extranjera que hubiera sido capturada durante una guerra y hacerla su concubina, o esposa secundaria, con derechos y protección legal. (Deuteronomio 21:10-17; compárese con Éxodo 21:7-11.) Los hijos de aquella concubina legal eran legítimos y podían recibir herencia. Los 12 hijos de Jacob, antepasados de las 12 tribus de Israel, fueron la prole de las esposas y las concubinas legales de Jacob. (Génesis 30:3-13.)
El procedimiento era que después que las vírgenes estuvieran con el rey persa iban a la casa de las concubinas. Esto indica que llegaban a ser sus esposas secundarias.
¿Qué hay de Ester? La Biblia no dice que ella durmiera con el rey y así se hubiera conseguido su favor. No dice que fue llevada a la casa de las concubinas, sino que dice sencillamente: “Entonces Ester fue llevada al rey Asuero, en su casa real [...] Y el rey llegó a amar a Ester más que a todas las demás mujeres”. Recuerde que anteriormente, sin haber transigido ni perdido su virtud y virginidad mediante cometer inmoralidad sexual, ella se había ganado la “bondad amorosa” de “Hegai el guardián de las mujeres”. Además: “Durante todo aquel tiempo Ester continuamente se granjeaba favor a los ojos de todos los que la veían”. (Ester 2:8, 9, 15-17.) De modo que es patente que Ester impresionó al rey y se ganó el respeto de él tal como se había ganado el respeto de otras personas.
¡Cuán agradecidos podemos estar de tener los hechos y detalles que la Biblia nos provee! Aunque estas cosas sucedieron hace miles de años, tenemos razón para confiar en que Ester obró con verdadera virtud y en conformidad con los principios piadosos.

(ESTER 2:18)

“Y el rey pasó a celebrar un gran banquete para todos sus príncipes y sus siervos, el banquete de Ester; y otorgó una amnistía para los distritos jurisdiccionales, y siguió dando presentes conforme a los recursos del rey.”

it-1 pág. 118 Amnistía
AMNISTÍA
Ester 2:18 dice que el monarca persa Asuero, después de haber hecho reina a Ester, celebró un gran banquete en su honor y otorgó “una amnistía para los distritos jurisdiccionales” de su dominio. La palabra hebrea hana•jáh, que solo aparece en este versículo, se ha traducido de diversas maneras: “liberación” (Versión de los Setenta), “descargo de tributos” (Mod y un targum), “alivio” (NC), “día de fiesta” (EMN, 1988). Los comentaristas opinan que esa liberación o amnistía pudo haber implicado una cancelación de tributos, una exención de servicio militar, la liberación de ciertos presos o varias de estas cosas. En otras partes de las Escrituras se usa una palabra hebrea diferente (schemit•táh) para referirse a la exención de una deuda o de una obligación laboral. (Dt 15:1, 2, 9; 31:10; véase AÑO SABÁTICO.)
En cuanto a la liberación de prisioneros, es de notar que se produjeron varias sublevaciones durante el reinado de Jerjes I, quien, según se cree, era el Asuero mencionado en el libro de Ester. Una inscripción de Persépolis atribuida a Jerjes dice: “Después que llegué a ser rey, hubo (algunos) entre estos países [...] que se sublevaron, (pero) yo aplasté (lit.: maté) a estos países [...] y los puse (nuevamente) en su condición política anterior”. (Ancient Near Eastern Texts, edición de J. B. Pritchard, 1974, pág. 317.) La represión de estos levantamientos sin duda produjo muchos presos políticos, por lo que el momento festivo de la coronación de Ester pudo haber sido la ocasión en que Asuero concediera una amplia amnistía o liberación. (Compárese con Mt 27:15.) De todas formas, no se sabe a ciencia cierta la naturaleza exacta de aquella amnistía.

(ESTER 2:19)

“Ahora bien, cuando por segunda vez se juntaron vírgenes, Mardoqueo estaba sentado en la puerta del rey.”

w86 15/3 pág. 24 Liberación divina de un genocidio
♦ 2:19, 20—¿Por qué estaba Mardoqueo “sentado en la puerta del rey”?
Seguramente Mardoqueo era uno de los funcionarios del rey Asuero. Por lo general, tales hombres de autoridad se sentaban a la puerta, y esperaban para dar respuesta a alguna petición real. El puesto de Mardoqueo tuvo que haber sido de mucha responsabilidad. De otra manera, Hamán posiblemente hubiera podido despedirlo de inmediato. Por lo tanto, Mardoqueo estuvo en posición de enterarse de un complot para asesinar al rey y de hacerlo fracasar.

(ESTER 2:21)

“En aquellos días, mientras Mardoqueo estaba sentado en la puerta del rey, Bigtán y Teres, dos oficiales de la corte del rey, guardas de la puerta, se indignaron y siguieron tratando de echar mano al rey Asuero.”

it-2 pág. 520 Oficial de la corte
Bigtán y Teres eran oficiales de la corte medopersa a los que se consideraba siervos de confianza y que al parecer tenían el deber de guardar la puerta de los aposentos privados del rey Asuero. (Est 2:21.)

(ESTER 3:1)

“Después de estas cosas el rey Asuero engrandeció a Hamán hijo de Hamedata el agaguita, y procedió a ensalzarlo y a poner su trono por encima de todos los demás príncipes que estaban con él.”

ia cap. 15 pág. 131 Defendió al pueblo de Dios
Puede que Hamán fuera uno de los últimos amalequitas, pues el “resto de Amaleq” había sido exterminado en tiempos del rey Ezequías (1 Crón. 4:43).

ia cap. 15 pág. 131 párr. 18 Defendió al pueblo de Dios
Andando el tiempo, un hombre llamado Hamán comenzó a adquirir prominencia en la corte. Asuero lo nombró primer ministro —convirtiéndolo en su mano derecha y principal consejero— y ordenó que todos se inclinaran ante él (Est. 3:1-4). Aunque Mardoqueo era leal al rey, consideraba que obedecer ese mandato sería una falta de respeto a Dios. Sabía que Hamán era agaguita, lo que probablemente indicaba que era descendiente de Agag, rey amalequita ejecutado por el fiel profeta Samuel (1 Sam. 15:33). Los amalequitas habían actuado con tanta maldad que se habían hecho enemigos de Jehová y su pueblo, por lo que terminaron siendo una nación condenada por Dios (Deut. 25:19). ¿Acaso iba a arrodillarse un judío fiel ante un amalequita? ¡Mardoqueo jamás lo haría! Su actitud nos recuerda la fe que han mostrado muchos hombres y mujeres a lo largo de los siglos e incluso en nuestros días. Aun a riesgo de su vida, no han dudado en decir: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hech. 5:29).

w11 1/10 pág. 21 Defendió al pueblo de Dios
Andando el tiempo, un tal Hamán comienza a adquirir prominencia en la corte. Asuero lo nombra primer ministro —convirtiéndolo en su mano derecha y principal consejero— y ordena que todos se inclinen ante él (Ester 3:1-4). Aunque Mardoqueo es leal al rey, considera que obedecer ese mandato sería una falta de respeto a Dios. Sabe que Hamán es agaguita, lo que probablemente indica que es descendiente de Agag, rey amalequita ejecutado por el fiel profeta Samuel (1 Samuel 15:33). Por si fuera poco, la nación de Amaleq actuó con muchísima maldad, y Jehová terminó condenándola por su hostilidad contra él y su pueblo (Deuteronomio 25:19). ¿Va a arrodillarse Mardoqueo ante un miembro de la realeza amalequita? ¡Jamás! La actitud de este buen judío nos recuerda a la que han mostrado muchos siervos fieles de Jehová a lo largo de los siglos. Incluso cuando su vida corre peligro, no dudan en decir: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hechos 5:29).

w11 1/10 pág. 21 Defendió al pueblo de Dios
Puede que Hamán fuera uno de los últimos amalequitas, pues el “resto de Amaleq” había sido exterminado en tiempos de Ezequías (1 Crónicas 4:43).

it-1 pág. 64 Agaguita
AGAGUITA
(De [Perteneciente a] Agag).
Vocablo aplicado a Hamán y a su padre Hamedata en Ester 3:1, 10; 8:3, 5; 9:24. Parece ser que este término los identifica como descendientes de Agag y, por ende, amalequitas. La tradición judía lo ha entendido de esta manera, y los considera descendientes del monarca mencionado en 1 Samuel 15:8-33. Josefo se refiere a Hamán como de “raza amalecita”. (Antigüedades Judías, libro XI, cap. VI, sec. 5.) Mardoqueo descendía de Quis, de la tribu de Benjamín, por lo que, en cierto sentido, él y Hamán eran enemigos tradicionales. (Est 2:5.)

it-1 pág. 109 Amaleq, amalequitas
Ya no se vuelve a mencionar directamente a los amalequitas ni en la Biblia ni en otros registros históricos. No obstante, se hace mención de “Hamán hijo de [...] el agaguita”, probablemente un descendiente de Amaleq, ya que “Agag” era el título o nombre de ciertos reyes amalequitas. (Est 3:1; Nú 24:7; 1Sa 15:8, 9.)

it-1 pág. 1080 Hamán
HAMÁN
Hijo de Hamedata, el agaguita. El que se llame a Hamán “agaguita” tal vez quiera decir que era un amalequita de ascendencia real. (Est 3:1; véanse AGAG núm. 1; AGAGUITA.) El que Hamán fuera efectivamente amalequita explicaría su intenso odio a los judíos, pues Jehová había decretado el exterminio de aquel pueblo. (Éx 17:14-16.) Se tomó esta medida como consecuencia del odio que los amalequitas habían manifestado tanto a Dios como a su pueblo al tomar la iniciativa de atacar a los israelitas cuando viajaban por el desierto. (Éx 17:8.)
Hamán era siervo del rey Asuero (Jerjes I) de Persia, que gobernó a principios del siglo V a. E.C. Se le honró y se le nombró primer ministro del Imperio persa.

(ESTER 3:2)

“Y todos los siervos del rey que estaban en la puerta del rey estaban inclinándose y postrándose ante Hamán, porque así había mandado el rey respecto a él. Pero en cuanto a Mardoqueo, él no se inclinaba ni se postraba.”

ia cap. 15 pág. 131 párr. 18 Defendió al pueblo de Dios
Andando el tiempo, un hombre llamado Hamán comenzó a adquirir prominencia en la corte. Asuero lo nombró primer ministro —convirtiéndolo en su mano derecha y principal consejero— y ordenó que todos se inclinaran ante él (Est. 3:1-4). Aunque Mardoqueo era leal al rey, consideraba que obedecer ese mandato sería una falta de respeto a Dios. Sabía que Hamán era agaguita, lo que probablemente indicaba que era descendiente de Agag, rey amalequita ejecutado por el fiel profeta Samuel (1 Sam. 15:33). Los amalequitas habían actuado con tanta maldad que se habían hecho enemigos de Jehová y su pueblo, por lo que terminaron siendo una nación condenada por Dios (Deut. 25:19). ¿Acaso iba a arrodillarse un judío fiel ante un amalequita? ¡Mardoqueo jamás lo haría! Su actitud nos recuerda la fe que han mostrado muchos hombres y mujeres a lo largo de los siglos e incluso en nuestros días. Aun a riesgo de su vida, no han dudado en decir: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hech. 5:29).

ia cap. 15 pág. 131 Defendió al pueblo de Dios
Puede que Hamán fuera uno de los últimos amalequitas, pues el “resto de Amaleq” había sido exterminado en tiempos del rey Ezequías (1 Crón. 4:43).

w11 1/10 pág. 21 Defendió al pueblo de Dios
Andando el tiempo, un tal Hamán comienza a adquirir prominencia en la corte. Asuero lo nombra primer ministro —convirtiéndolo en su mano derecha y principal consejero— y ordena que todos se inclinen ante él (Ester 3:1-4). Aunque Mardoqueo es leal al rey, considera que obedecer ese mandato sería una falta de respeto a Dios. Sabe que Hamán es agaguita, lo que probablemente indica que es descendiente de Agag, rey amalequita ejecutado por el fiel profeta Samuel (1 Samuel 15:33). Por si fuera poco, la nación de Amaleq actuó con muchísima maldad, y Jehová terminó condenándola por su hostilidad contra él y su pueblo (Deuteronomio 25:19). ¿Va a arrodillarse Mardoqueo ante un miembro de la realeza amalequita? ¡Jamás! La actitud de este buen judío nos recuerda a la que han mostrado muchos siervos fieles de Jehová a lo largo de los siglos. Incluso cuando su vida corre peligro, no dudan en decir: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hechos 5:29).

w11 1/10 pág. 21 Defendió al pueblo de Dios
Puede que Hamán fuera uno de los últimos amalequitas, pues el “resto de Amaleq” había sido exterminado en tiempos de Ezequías (1 Crónicas 4:43).

w06 1/3 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Ester
3:2; 5:9. ¿Por qué se negó Mardoqueo a inclinarse ante Hamán? No estaba mal que los israelitas reconocieran la posición de una persona encumbrada postrándose ante esta. Sin embargo, había algo más implicado en el caso de Hamán. Este era agaguita, probablemente amalequita, y Jehová había predicho que Amaleq sería exterminado (Deuteronomio 25:19). Para Mardoqueo, inclinarse ante Hamán era un asunto de lealtad a Jehová, por lo que rehusó de plano hacerlo, indicando que era judío (Ester 3:3, 4).

it-2 pág. 313 Mardoqueo
Se niega a inclinarse ante Hamán. Después Asuero nombró primer ministro a Hamán el agaguita y ordenó que todos los que estaban en la puerta del rey se postrasen ante él en reconocimiento del elevado puesto que acababa de recibir. Mardoqueo rehusó firmemente hacerlo y adujo como razón que era judío. (Est 3:1-4.) Esto prueba que su negativa obedecía a la relación que como judío dedicado tenía con su Dios Jehová. Reconoció que postrarse ante Hamán significaba más que solo inclinarse con el rostro a tierra ante un personaje eminente, como habían hecho los israelitas en el pasado, simplemente en reconocimiento de la posición superior de esa persona como gobernante. (2Sa 14:4; 18:28; 1Re 1:16.) En este caso Mardoqueo tenía buena razón para no inclinarse. Hamán probablemente era amalequita, y Jehová había indicado que estaba en guerra con Amaleq “de generación en generación”. (Éx 17:16; véase HAMÁN.) Era una cuestión de integridad a Dios por parte de Mardoqueo.

w86 15/3 pág. 24 Liberación divina de un genocidio
Lea 3:1–5:14. Asuero nombra primer ministro a un amalequita llamado Hamán. Pero Mardoqueo, teniendo presente que Jehová había resuelto ‘tener guerra con Amaleq de generación en generación’, rehúsa postrarse ante Hamán. (Éxodo 17:8-16.) Para vengarse, ¡el orgulloso Hamán persuade al rey para que aniquile a los judíos!

(ESTER 3:4)

“Y aconteció que, como le hablaban día a día, y él no les escuchaba, entonces lo refirieron a Hamán para ver si los asuntos de Mardoqueo permanecerían en pie; porque les había informado que él era judío.”

w06 1/3 pág. 10 Puntos sobresalientes del libro de Ester
3:4. En algunos casos quizás sea prudente no revelar nuestra identidad, al igual que Ester. No obstante, cuando hay que adoptar una postura firme sobre asuntos importantes, como la soberanía de Jehová y nuestra integridad, no debemos tener miedo de dar a conocer que somos testigos de Jehová.

it-2 pág. 313 Mardoqueo
Se niega a inclinarse ante Hamán. Después Asuero nombró primer ministro a Hamán el agaguita y ordenó que todos los que estaban en la puerta del rey se postrasen ante él en reconocimiento del elevado puesto que acababa de recibir. Mardoqueo rehusó firmemente hacerlo y adujo como razón que era judío. (Est 3:1-4.) Esto prueba que su negativa obedecía a la relación que como judío dedicado tenía con su Dios Jehová. Reconoció que postrarse ante Hamán significaba más que solo inclinarse con el rostro a tierra ante un personaje eminente, como habían hecho los israelitas en el pasado, simplemente en reconocimiento de la posición superior de esa persona como gobernante. (2Sa 14:4; 18:28; 1Re 1:16.) En este caso Mardoqueo tenía buena razón para no inclinarse. Hamán probablemente era amalequita, y Jehová había indicado que estaba en guerra con Amaleq “de generación en generación”. (Éx 17:16; véase HAMÁN.) Era una cuestión de integridad a Dios por parte de Mardoqueo.

(ESTER 3:5)

“Ahora bien, Hamán siguió viendo que Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él, y Hamán se llenó de furia.”

it-2 pág. 688 Posturas y ademanes
Aunque entre los judíos era común inclinarse delante de una autoridad en señal de respeto, Mardoqueo rehusó inclinarse ante Hamán. Eso se debió a que Hamán, siendo agaguita, probablemente era amalequita, y Jehová había dicho que borraría por completo el recuerdo de ellos de debajo de los cielos y que tendría guerra con Amaleq de generación en generación. (Éx 17:14-16.) En vista de que el inclinarse o postrarse habría tenido una connotación de paz para Hamán, Mardoqueo rehusó realizar ese acto para no violar el mandato de Dios. (Est 3:5.)

(ESTER 3:7)

“En el primer mes, es decir, el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, alguien echó Pur, es decir, la Suerte, delante de Hamán de día en día y de mes en mes, [hasta] el duodécimo, es decir, el mes de Adar.”

sgd pág. 64 19 El calendario hebreo
ADAR febrero—marzo
14 y 15 Purim
Frecuentes truenos y granizos
Lino

it-1 pág. 52 Adivinación
El inicuo Hamán hizo que alguien [probablemente un astrólogo] echase “Pur, es decir, la Suerte, [...] de día en día y de mes en mes”, con el fin de determinar el tiempo más favorable para hacer que se exterminase al pueblo de Jehová. (Est 3:7-9.) Un comentario de la Biblia dice lo siguiente con respecto a este texto: “Al recurrir a este método de averiguar el día más auspicioso para poner en ejecución su proyecto atroz, obraba Amán como han hecho siempre los reyes y nobles de Persia, de no acometer ninguna empresa sin consultar a los astrólogos y satisfacerse en cuanto a la hora afortunada”. (Comentario exegético y explicativo de la Biblia, de Jamieson, Fausset y Brown, C.B.P., 1981, vol. 1, pág. 382.) Basado en esta adivinación, Hamán puso en marcha inmediatamente su proyecto inicuo. Sin embargo, el poder de Jehová para librar a su pueblo quedó demostrado una vez más, y a Hamán, que había confiado en la adivinación, se le colgó en el mismo madero que había preparado para Mardoqueo. (Est 9:24, 25.)

it-1 pág. 1080 Hamán
Hamán manifestó las características propias de los amalequitas. Obviamente era un adorador de deidades paganas, y es probable que confiara en los astrólogos cuando determinó por suertes el día más propicio para la aniquilación de los judíos. (Est 3:7; véase SUERTE.)

it-2 pág. 764 Pur
PUR
Palabra que no es hebrea y que aparece en Ester 3:7 y 9:24, 26. Significa “suerte” (heb. goh•rál; véase SUERTE). Su plural es “purim”. (Est 9:26, 28-32.) Pur está relacionada con la palabra acadia puru, de igual significado. El nombre de la fiesta judía del Purim se origina de Pur. (Véase PURIM.)

it-2 pág. 764 Purim
El nombre viene de la acción de Hamán de echar pur (suerte) para determinar el día propicio de materializar el complot para exterminar a los judíos. Como era agaguita, quizás un amalequita de linaje real, y adorador de deidades paganas, recurrió a la adivinación con este “objeto con el que se tiraba la suerte”. (Est 3:7, FS, nota; véanse ADIVINACIÓN; PUR; SUERTE.)

w86 15/3 pág. 24 Liberación divina de un genocidio
♦ 3:7—¿Qué estaba implicado en echar Pur?
“Pur” parece ser una palabra persa cuyo significado es “suerte”. Los astrólogos a menudo echaban suertes como una forma de adivinación. Probablemente, esto se hizo para determinar el tiempo más propicio para que Hamán llevara a cabo su plan de genocidio.

(ESTER 3:8)

“Y Hamán procedió a decir al rey Asuero: “Hay cierto pueblo esparcido y separado entre los pueblos en todos los distritos jurisdiccionales de tu reino; y sus leyes son diferentes de las de todo otro pueblo, y ellos no están ejecutando las propias leyes del rey, y para el rey no es apropiado dejarlos en paz.”

ia cap. 15 pág. 131 párr. 19 Defendió al pueblo de Dios
Primero acudió al rey Asuero y comenzó a hablarle mal de cierta nación —los judíos—, pero sin mencionarlos por nombre. Los presentó como un pueblo insignificante, “esparcido y separado entre los pueblos”, pero rebelde y muy peligroso por no acatar las leyes del rey.

ia cap. 15 pág. 131 párr. 19 Defendió al pueblo de Dios
(Est. 3:5-10).

w11 1/10 pág. 21 Defendió al pueblo de Dios
En primer lugar, acude a Asuero y le habla mal de los judíos, pero sin mencionarlos por nombre. Los presenta como un pueblo insignificante, “esparcido y separado entre los pueblos”, pero rebelde y muy peligroso, pues no acata las leyes del rey.

w11 1/10 pág. 21 Defendió al pueblo de Dios
Ester 3:5-10

(ESTER 3:9)

“Si al rey de veras le parece bien, que haya un escribir para que sean destruidos; y yo pagaré diez mil talentos de plata en manos de los que hagan la obra, y haré que [esto] ingrese en la tesorería del rey”.”

ia cap. 15 pág. 131 párr. 19 Defendió al pueblo de Dios
Finalmente, se ofreció a donar una enorme cantidad de dinero al tesoro real para cubrir los gastos de exterminarlos del imperio.

ia cap. 15 pág. 131 párr. 19 Defendió al pueblo de Dios
(Est. 3:5-10).

ia cap. 15 pág. 131 Defendió al pueblo de Dios
Hamán ofreció 10.000 talentos de plata, lo que hoy equivaldría a varios cientos de millones de dólares. Si en efecto Asuero era Jerjes I, la propuesta debió resultarle muy tentadora, pues había perdido una gran fortuna en su largamente planificada pero infructífera guerra contra los griegos.

w11 1/10 pág. 21 Defendió al pueblo de Dios
Finalmente, se ofrece a donar una enorme cantidad de dinero al tesoro real para erradicarlos de todo el imperio.

w11 1/10 pág. 21 Defendió al pueblo de Dios
Ester 3:5-10

w11 1/10 pág. 21 Defendió al pueblo de Dios
Hamán ofreció 10.000 talentos de plata, lo que hoy equivaldría a varios cientos de millones de dólares. Si Asuero era Jerjes I, la proposición debió de resultarle tentadora, pues en sus infructuosas batallas contra los griegos —según parece, antes de casarse con Ester— había perdido una gran fortuna.

it-1 pág. 1080 Hamán
Además, ofreció un incentivo económico, diciéndole al rey: “Que haya un escribir para que sean destruidos; y yo pagaré diez mil talentos de plata [unos 66.060.000 dólares (E.U.A.)] en manos de los que hagan la obra, y haré que esto ingrese en la tesorería del rey”.

(ESTER 3:13)

“Y hubo un enviar las cartas por medio de correos a todos los distritos jurisdiccionales del rey, para aniquilar, para matar y para destruir a todos los judíos, a joven así como a viejo, pequeñuelos y mujeres, en un mismo día, el [día] trece del mes duodécimo, es decir, el mes de Adar, y para saquear el despojo de ellos.”

ia cap. 15 págs. 131-132 párr. 20 Defendió al pueblo de Dios
En cuanto se dio la orden, los mensajeros recorrieron el imperio a caballo, proclamando a los cuatro vientos un decreto que, en esencia, era una sentencia de muerte para el pueblo judío. La noticia debió causar gran conmoción entre los habitantes de la lejana Jerusalén, quienes habían regresado del exilio en Babilonia y estaban tratando de reconstruir la ciudad. ¡Ni siquiera contaban todavía con murallas que les permitieran protegerse!

w11 1/10 págs. 21-22 Defendió al pueblo de Dios
En cuanto Hamán da la orden, los emisarios recorren el imperio al galope, proclamando a los cuatro vientos la sentencia de muerte para el pueblo judío. La noticia debe de causar gran conmoción entre los habitantes de la lejana Jerusalén, quienes han regresado del exilio en Babilonia y están tratando de reconstruir la ciudad. ¡Si ni siquiera cuentan todavía con murallas para protegerse!

it-1 pág. 561 Correos
CORREOS
Hombres seleccionados especialmente del cuerpo de guardia real para entregar en zonas distantes del reino tanto los decretos reales como otra correspondencia urgente del rey. Para estos correos (heb. ra•tsím; literalmente, “corredores”) la velocidad en la entrega era primordial. (2Cr 30:6, 10; Jer 51:31.)
El sistema de correos del Imperio persa contaba con estaciones de relevos o postas, donde tanto caballos como correos descansados esperaban para llevar los mensajes importantes a su destino. (Est 3:13-15; 8:10, 14.)

it-1 págs. 844-845 Esdras
Debió de vivir durante el reinado de Asuero, en el tiempo de Mardoqueo y Ester, cuando se emitió el decreto de exterminar a los judíos en todo el Imperio persa. Había muchos judíos en Babilonia, de modo que esta crisis nacional debió dejar una honda huella en Esdras, fortaleciendo su fe en que Jehová era el protector y libertador de su pueblo, y preparándole con la madurez de juicio y competencia necesarias para acometer la tremenda tarea que más adelante se pondría ante él. (Est 1:1; 3:7, 12, 13; 8:9; 9:1.)

(ESTER 3:15)

“Los correos mismos salieron, impelidos a velocidad debido a la palabra del rey, y la ley misma se dio en Susa el castillo. En cuanto al rey y Hamán, ellos se sentaron a beber; pero en cuanto a la ciudad de Susa, estaba en confusión.”

ia cap. 15 pág. 132 párr. 20 Defendió al pueblo de Dios
Hamán, por el contrario, se sentó tranquilamente a beber con el rey, sin importarle lo más mínimo el sufrimiento que les estaba causando a los judíos y a los amigos que estos tenían en Susa (lea Ester 3:12–4:1).

w11 1/10 pág. 22 Defendió al pueblo de Dios
Hamán, por el contrario, se sienta a beber con el rey, sin conmoverse lo más mínimo por el sufrimiento que ha ocasionado a los judíos y sus amigos de Susa (Ester 3:12–4:1).

(ESTER 4:1)

“Y Mardoqueo mismo llegó a saber de todo lo que se había hecho; y Mardoqueo procedió a rasgar sus prendas de vestir, y a ponerse saco y ceniza, y a salir en medio de la ciudad y clamar con un fuerte y amargo clamor.”

ia cap. 15 pág. 132 párr. 20 Defendió al pueblo de Dios
La noticia debió causar gran conmoción entre los habitantes de la lejana Jerusalén, quienes habían regresado del exilio en Babilonia y estaban tratando de reconstruir la ciudad. ¡Ni siquiera contaban todavía con murallas que les permitieran protegerse! Sin duda alguna, al oír las terribles noticias, el propio Mardoqueo no pudo evitar pensar en ellos, así como en sus propios familiares y amigos que vivían en Susa. En señal de tristeza, se rasgó la ropa, se vistió de tela áspera, se echó ceniza en la cabeza y fue por la ciudad lamentándose a voz en cuello.

ia cap. 15 pág. 132 párr. 20 Defendió al pueblo de Dios
Ester 3:12–4:1

w11 1/10 págs. 21-22 Defendió al pueblo de Dios
La noticia debe de causar gran conmoción entre los habitantes de la lejana Jerusalén, quienes han regresado del exilio en Babilonia y están tratando de reconstruir la ciudad. ¡Si ni siquiera cuentan todavía con murallas para protegerse! Sin duda, el propio Mardoqueo no puede evitar pensar en ellos, así como en sus propios amigos y familiares de Susa. En señal de tristeza, se rasga la ropa, se viste de saco, se echa ceniza en la cabeza y sale por la ciudad dando gritos.

w11 1/10 pág. 22 Defendió al pueblo de Dios
Ester 3:12–4:1

(ESTER 4:3)

“Y en todos los diferentes distritos jurisdiccionales, adondequiera que llegaba la palabra del rey y su ley, había gran duelo entre los judíos, y ayuno y llanto y plañido. Saco y ceniza mismos se tendieron como lecho para muchos.”

it-2 pág. 689 Posturas y ademanes
El desconsuelo solía expresarse rasgándose las prendas de vestir (1Sa 4:12; Job 2:12; véase RASGAR LAS PRENDAS DE VESTIR) y a veces poniéndose cenizas sobre la cabeza. (2Sa 13:19.) Cuando se condenó a los judíos a la aniquilación en manos de sus enemigos por mandato del rey Asuero, “saco y ceniza mismos se tendieron como lecho para muchos”. (Est 4:3.)

w86 15/3 pág. 24 Liberación divina de un genocidio
♦ 4:3—¿Por qué ayunaron Mardoqueo y los judíos?
Debido a que se acercaba una calamidad nacional, era tiempo de pensamientos graves y sombríos. (Eclesiastés 3:4.) Necesitaban urgentemente la guía divina. El ayuno indicaba que se dirigían a Jehová por la fortaleza y sabiduría que les hacía falta. Cuando usted se enfrenta a pruebas, ¿se dirige a Dios en oración también? (Hebreos 5:7.)

(ESTER 4:11)

““Todos los siervos del rey y el pueblo de los distritos jurisdiccionales del rey están enterados de que, en cuanto a cualquier hombre o mujer que entre a donde el rey en el patio interior sin ser llamado, su única ley es la de darle muerte; solo en caso de que el rey le extienda el cetro de oro, entonces ciertamente quedará vivo. En cuanto a mí, no se me ha llamado para entrar a donde el rey desde hace ya treinta días”.”

ia cap. 15 pág. 133 párr. 22 Defendió al pueblo de Dios
en su respuesta a Mardoqueo admitió sin reparos que sentía miedo. ¿A qué se debían los temores? Tal como le recordó a su primo, la ley persa ordenaba la ejecución de quien se presentara ante el rey sin ser convocado. Cuando alguien no seguía esta regla, su única esperanza era que el monarca extendiera su cetro de oro para perdonarlo. Pero ¿podía Ester esperar que Asuero tuviera clemencia con ella? Al fin y al cabo, no había mostrado ninguna piedad con Vasti cuando esta se negó a acudir a su llamado. Para colmo, hacía ya treinta días que no había invitado a Ester a verlo, lo que tal vez significara que el caprichoso monarca había perdido interés en ella (Est. 4:9-11).

ia cap. 15 pág. 133 Defendió al pueblo de Dios
Jerjes I tenía fama de ser caprichoso y violento. El historiador griego Heródoto ofrece ejemplos de su mal genio al relatar las expediciones militares que realizó contra Grecia. En cierta ocasión ordenó construir un puente sustentado sobre barcos a través del estrecho del Helesponto. Cuando una tempestad lo destrozó, se enfureció tanto que mandó decapitar a los ingenieros y “castigar” las aguas maldiciéndolas en voz alta y azotándolas con látigos. Durante la misma campaña, cuando un hombre acaudalado le suplicó que eximiera a uno de sus hijos de servir en el ejército, el rey ordenó que cortaran al joven por la mitad y expusieran su cadáver para escarmiento de todos.

w11 1/10 págs. 22-23 Defendió al pueblo de Dios
en su respuesta a Mardoqueo admite sin reparos que siente miedo. ¿A qué se deben los temores? A que la ley persa ordena la ejecución de quien se presente ante Asuero sin ser convocado. Cuando alguien no sigue esta regla de protocolo, su única escapatoria es que el rey extienda su cetro de oro para perdonarlo. Pero si anteriormente no mostró clemencia a Vasti cuando se negó a acudir a su llamado, ¿por qué va a tratarla mejor a ella? Para colmo, hace ya treinta días que no la ha invitado a verlo, lo que tal vez signifique que ya no le interesa al caprichoso monarca (Ester 4:9-11).

w11 1/10 pág. 23 Defendió al pueblo de Dios
Jerjes I tenía fama de antojadizo y violento. El historiador griego Heródoto ofrece ejemplos de su mal genio al relatar las campañas militares que realizó contra Grecia. En cierta ocasión ordenó construir un puente sustentado sobre barcos a través del estrecho del Helesponto. Cuando una tempestad lo destrozó, se enfureció tanto que mandó decapitar a los ingenieros y “castigar” a las aguas maldiciéndolas en voz alta y azotándolas con látigos. Durante la misma campaña, cuando un hombre acaudalado le suplicó que eximiera a uno de sus hijos de servir en el ejército, el rey ordenó que cortaran al joven por la mitad y expusieran su cadáver para escarmiento de todos.

(ESTER 4:14)

“Porque si estás callada por completo en este tiempo, alivio y liberación mismos se levantarán para los judíos de algún otro lugar; pero en cuanto a ti y la casa de tu padre, ustedes perecerán. Y ¿quién hay que sepa si has alcanzado la dignidad real para un tiempo como este?”.”

ia cap. 15 pág. 133 párr. 23 Defendió al pueblo de Dios
Mardoqueo respondió con firmeza, pues quería fortalecer la fe de su prima. Le aseguró que Jehová libraría a los judíos del ataque, sea valiéndose de ella o de cualquier otro medio. Y le aclaró que, si se negaba a actuar, difícilmente podría salvarse cuando la persecución se hiciera más intensa. De esta manera, Mardoqueo demostró que confiaba plenamente en Jehová, un Dios que siempre cumple sus promesas y que nunca permitirá que su pueblo sea aniquilado (Jos. 23:14). Por último, le preguntó a Ester: “¿Quién hay que sepa si has alcanzado la dignidad real para un tiempo como este?” (Est. 4:12-14). ¡Cuánta fe y confianza en Dios demostró Mardoqueo! ¿Podría decirse lo mismo de nosotros? (Prov. 3:5, 6.)

w11 1/10 pág. 23 Defendió al pueblo de Dios
Mardoqueo trata de fortalecer la fe de su prima asegurándole que Jehová librará a los judíos del ataque, sea valiéndose de ella o de cualquier otro medio. Y le aclara que, si se niega a actuar, difícilmente podrá salvarse cuando la persecución cobre fuerza. De esta manera, Mardoqueo demuestra que confía plenamente en su Dios, quien siempre cumple sus promesas y nunca permitirá que su pueblo sea aniquilado (Josué 23:14). Finalmente, le pregunta a Ester: “¿Quién hay que sepa si has alcanzado la dignidad real para un tiempo como este?” (Ester 4:12-14). Sin duda, la fe de Mardoqueo es muy fuerte. ¿Podría decirse lo mismo de la nuestra? (Proverbios 3:5, 6.)

w86 15/3 pág. 24 Liberación divina de un genocidio
Lea 3:1–5:14. Asuero nombra primer ministro a un amalequita llamado Hamán. Pero Mardoqueo, teniendo presente que Jehová había resuelto ‘tener guerra con Amaleq de generación en generación’, rehúsa postrarse ante Hamán. (Éxodo 17:8-16.) Para vengarse, ¡el orgulloso Hamán persuade al rey para que aniquile a los judíos!
Mardoqueo le pide a Ester que intervenga, recordándole que, si ella se mantiene callada, “alivio y liberación mismos se levantarán para los judíos de algún otro lugar”. Debido a que el destino del pueblo de Jehová y su juicio contra los amalequitas están en juego, Mardoqueo está convencido de que Dios proveerá escape. (1 Samuel 12:22.)

(ESTER 4:16)

““Ve, reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunen por mí, y ni coman ni beban por tres días, noche y día. Yo también, con mis jóvenes, ayunaré igualmente, y tras eso entraré a donde el rey, lo cual no es conforme a la ley; y en caso de que tenga que perecer, tendré que perecer”.”

w06 1/3 pág. 10 Puntos sobresalientes del libro de Ester
4:16. Con plena confianza en Jehová, Ester afrontó fiel y valerosamente una situación que pudo haberla conducido a la muerte. Es de vital importancia que aprendamos a confiar en Jehová, y no en nosotros mismos.

it-2 pág. 765 Purim
Igualmente, el ayuno de Ester antes de presentarse ante el rey para hacer su primera petición, la invitación a un banquete, demuestra que acudía a Dios por ayuda. (Est 4:16.)

(ESTER 5:1)

“Y aconteció que al tercer día Ester se puso a vestirse regiamente, después de lo cual tomó su puesto en el patio interior de la casa del rey, frente a la casa del rey, mientras el rey estaba sentado en su trono real, en la casa real, frente a la entrada de la casa.”

ia cap. 15 pág. 125 párrs. 1-2 Defendió al pueblo de Dios
ESTER intenta mantener la calma mientras se va acercando a los patios del palacio en la ciudad de Susa. Pero no es fácil, pues la construcción por sí sola es imponente. Saltan a la vista sus coloridas paredes de ladrillo esmaltado —con relieves de toros alados, leones y arqueros—, sus columnas de piedra acanaladas y sus formidables estatuas. El castillo luce espectacular, construido sobre unas inmensas plataformas cerca de las cumbres nevadas de los montes Zagros, con las cristalinas aguas del río Coaspes a sus pies. Atravesando este recinto, donde todo está cuidadosamente estudiado para exaltar el inmenso poder de su dueño, Ester va a presentarse ante el monarca, quien se hace llamar “el gran rey”. ¡Y este hombre es nada menos que su esposo!
2 Eso sí, el rey Asuero no es para nada la clase de hombre con que habría soñado casarse una joven judía como Ester, una muchacha de gran fe. Él no tiene como modelos de conducta a personajes como Abrahán, quien obedeció humildemente la orden divina de escuchar a su esposa, Sara (Gén. 21:12). Sabe muy poco o nada de Jehová —el Dios de Ester— y la Ley que él dio al pueblo judío. Pero sí conoce muy bien las leyes persas, una de las cuales prohíbe justo lo que su esposa está a punto de hacer: presentarse ante el rey sin haber sido invitada. ¡Y el castigo por desobedecer es la muerte! Aun así, ella se dirige al patio interior del palacio y se coloca a la vista del trono real, con la certeza de estar cavando su propia tumba (lea Ester 4:11 y 5:1).

ia cap. 16 pág. 135 párrs. 1-2 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
ESTER se acerca lentamente al trono con el corazón latiéndole a mil. La gran sala real del palacio persa de Susa se sume en el silencio, un silencio tan profundo que ella puede oír sus suaves pisadas y el roce de la tela de sus vestiduras reales. No debe dejarse distraer por el esplendor de la corte, las esbeltas columnas y los magníficos techos con relieves en madera de cedro importada del lejano Líbano. Toda su atención está puesta en el hombre sentado en el trono. Y no es para menos: ¡ese hombre tiene la vida de Ester en sus manos!
2 El rey la mira fijamente y extiende hacia ella su cetro de oro. ¡Qué gran alivio! Con este sencillo gesto le salva la vida, pues así indica que le perdona la falta que acaba de cometer: presentarse ante él sin haber sido invitada. Ester entonces puede acercarse al trono, y, agradeciendo la clemencia del rey, alarga la mano y toca el extremo del cetro (Est. 5:1, 2).

w12 1/1 pág. 24 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
ESTER se acerca lentamente al trono con el corazón latiéndole con fuerza. De repente, la gran sala real del palacio persa de Susa se sume en el silencio, un silencio tan profundo que ella puede oír sus suaves pisadas y el roce de la tela de sus vestiduras reales. No puede distraerse admirando el esplendor de la corte, las esbeltas columnas o los magníficos techos con relieves en madera de cedro importada del lejano Líbano. Toda su atención se centra en el hombre sentado en el trono, el hombre que tiene la vida de ella en sus manos.
El rey la mira fijamente y extiende hacia ella su cetro de oro. Con este sencillo gesto le salva la vida a Ester, pues así indica que le perdona el delito que acaba de cometer: presentarse ante él sin haber sido invitada. Ester alarga la mano y, muy agradecida, toca el extremo del cetro (Ester 5:1, 2).

w11 1/10 pág. 18 Defendió al pueblo de Dios
SEGÚN se acerca a los patios del palacio en la ciudad de Susa, Ester procura conservar la calma. Pero no es fácil, pues la construcción es imponente. Saltan a la vista sus coloridas paredes de ladrillo esmaltado —con relieves de toros alados, leones y arqueros—, sus columnas de piedra acanaladas y sus formidables estatuas. El castillo luce espectacular, erigido sobre unas inmensas plataformas cerca de las cumbres nevadas de los montes Zagros, con las cristalinas aguas del río Coaspes a sus pies. Atravesando este recinto, donde todo está cuidadosamente estudiado para exaltar el inmenso poder de su dueño, Ester va a comparecer ante Asuero, quien se hace llamar “el gran rey” y es, además, su esposo.
Eso sí, ¡vaya esposo! No es para nada el hombre con el que habría soñado casarse cualquier judía fiel. No trata de parecerse a personajes como Abrahán, quien obedeció humildemente la orden divina de escuchar a su esposa, Sara (Génesis 21:12). Sabe muy poco o nada de Jehová —el Dios de Ester— y su Ley. Pero sí conoce muy bien las leyes persas, una de las cuales prohíbe justo lo que su esposa está a punto de hacer: presentarse ante el rey de Persia sin haber sido convocada. ¡Y el castigo por desobedecer es la muerte! Aun así, ella se dirige al patio interior del palacio y se coloca a la vista del trono real, con la certeza más que probable de estar cavando su propia tumba (Ester 4:11; 5:1).

it-1 pág. 875 Ester, Libro de
Ester “tomó su puesto en el patio interior de la casa del rey, frente a la casa del rey, mientras el rey estaba sentado en su trono real, en la casa real, frente a la entrada de la casa. Y aconteció que, en cuanto el rey vio a Ester la reina de pie en el patio, ella se granjeó favor a los ojos de él”. (Est 5:1, 2.) Las excavaciones han revelado que la descripción es exacta en todo detalle. Un corredor conducía desde la “casa de las mujeres” al patio interior, y la sala o recinto del trono del palacio estaba al otro lado del patio. El trono se hallaba al fondo de la sala, justamente en el centro, y desde esta posición el rey podía mirar por encima de la cortina que se interponía y ver a la reina que esperaba audiencia.

(ESTER 5:2)

“Y aconteció que, en cuanto el rey vio a Ester la reina de pie en el patio, ella se granjeó favor a los ojos de él, de manera que el rey extendió hacia Ester el cetro de oro que estaba en su mano. Ester ahora se acercó y tocó la parte superior del cetro.”

ia cap. 16 pág. 135 párrs. 1-2 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
ESTER se acerca lentamente al trono con el corazón latiéndole a mil. La gran sala real del palacio persa de Susa se sume en el silencio, un silencio tan profundo que ella puede oír sus suaves pisadas y el roce de la tela de sus vestiduras reales. No debe dejarse distraer por el esplendor de la corte, las esbeltas columnas y los magníficos techos con relieves en madera de cedro importada del lejano Líbano. Toda su atención está puesta en el hombre sentado en el trono. Y no es para menos: ¡ese hombre tiene la vida de Ester en sus manos!
2 El rey la mira fijamente y extiende hacia ella su cetro de oro. ¡Qué gran alivio! Con este sencillo gesto le salva la vida, pues así indica que le perdona la falta que acaba de cometer: presentarse ante él sin haber sido invitada. Ester entonces puede acercarse al trono, y, agradeciendo la clemencia del rey, alarga la mano y toca el extremo del cetro (Est. 5:1, 2).

w12 1/1 pág. 24 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
ESTER se acerca lentamente al trono con el corazón latiéndole con fuerza. De repente, la gran sala real del palacio persa de Susa se sume en el silencio, un silencio tan profundo que ella puede oír sus suaves pisadas y el roce de la tela de sus vestiduras reales. No puede distraerse admirando el esplendor de la corte, las esbeltas columnas o los magníficos techos con relieves en madera de cedro importada del lejano Líbano. Toda su atención se centra en el hombre sentado en el trono, el hombre que tiene la vida de ella en sus manos.
El rey la mira fijamente y extiende hacia ella su cetro de oro. Con este sencillo gesto le salva la vida a Ester, pues así indica que le perdona el delito que acaba de cometer: presentarse ante él sin haber sido invitada. Ester alarga la mano y, muy agradecida, toca el extremo del cetro (Ester 5:1, 2).

it-1 pág. 875 Ester, Libro de
Ester “tomó su puesto en el patio interior de la casa del rey, frente a la casa del rey, mientras el rey estaba sentado en su trono real, en la casa real, frente a la entrada de la casa. Y aconteció que, en cuanto el rey vio a Ester la reina de pie en el patio, ella se granjeó favor a los ojos de él”. (Est 5:1, 2.) Las excavaciones han revelado que la descripción es exacta en todo detalle. Un corredor conducía desde la “casa de las mujeres” al patio interior, y la sala o recinto del trono del palacio estaba al otro lado del patio. El trono se hallaba al fondo de la sala, justamente en el centro, y desde esta posición el rey podía mirar por encima de la cortina que se interponía y ver a la reina que esperaba audiencia.

(ESTER 5:3)

“Entonces el rey le dijo: “¿Qué tienes, oh Ester la reina, y cuál es tu solicitud? ¡Hasta la mitad de la gobernación real... que aun se te dé!”.”

ia cap. 16 pág. 135 párr. 3 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
Salta a la vista que Asuero es un rey de gran riqueza y poder. Según algunos expertos, el atuendo de los monarcas persas de aquella época costaba el equivalente a cientos de millones de dólares. Pero a pesar de su imponente presencia, Ester puede ver cierto afecto en los ojos de su esposo, pues, a su manera, él la ama. Entonces, el monarca le pregunta: “¿Qué tienes, oh Ester la reina, y cuál es tu solicitud?”, e incluso llega a ofrecerle la mitad de su reino (Est. 5:3).

w12 1/1 pág. 24 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
Asuero es un rey imponente, de gran riqueza y poder. Según algunos expertos, el atuendo de los monarcas persas de aquella época costaba el equivalente a cientos de millones de dólares. Con todo, Ester puede ver cierto afecto en los ojos de su esposo, pues a su manera, él la ama. Le dice: “¿Qué tienes, oh Ester la reina, y cuál es tu solicitud? ¡Hasta la mitad de la gobernación real... que aun se te dé!” (Ester 5:3).

(ESTER 5:4)

“A su vez, Ester dijo: “Si al rey de veras le parece bien, venga hoy el rey con Hamán al banquete que he hecho para él”.”

ia cap. 16 pág. 136 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
Eligió sabiamente el “tiempo de hablar”
5 ¿Debería Ester revelarle al rey todo el asunto delante de la corte? Eso podría humillarlo y darle tiempo a Hamán para cuestionar las acusaciones. ¿Qué decide hacer Ester? Siglos antes, el sabio rey Salomón había escrito por inspiración divina: “Para todo hay un tiempo señalado, [...] tiempo de callar y tiempo de hablar” (Ecl. 3:1, 7). De seguro el padre adoptivo de Ester, el fiel Mardoqueo, le inculcó a la joven principios como este mientras crecía. Y, como veremos, está claro que ella entendía la importancia de elegir con cuidado el “tiempo de hablar”.
6 Así es que Ester le contesta a su esposo con estas palabras: “Si al rey de veras le parece bien, venga hoy el rey con Hamán al banquete que he hecho para él” (Est. 5:4). El monarca accede y manda llamar a Hamán. ¿Vemos lo prudente y sabia que es Ester? A la vez que respeta la dignidad de su esposo, planea un mejor momento para expresarle su preocupación (lea Proverbios 10:19).

w12 1/1 pág. 24 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
Eligió sabiamente el “tiempo de hablar”
¿Debe Ester revelarle al rey todo el asunto delante de la corte? Eso podría humillarlo y darle tiempo a Hamán para cuestionar las acusaciones. ¿Qué hará Ester? Siglos antes, el sabio rey Salomón había escrito por inspiración divina: “Para todo hay un tiempo señalado, [...] tiempo de callar y tiempo de hablar” (Eclesiastés 3:1, 7). De seguro el padre adoptivo de Ester, el fiel Mardoqueo, le enseñó a la joven ese tipo de principios mientras crecía. Es evidente que ella entiende la importancia de elegir con cuidado el “tiempo de hablar”.
Ester dice: “Si al rey de veras le parece bien, venga hoy el rey con Hamán al banquete que he hecho para él” (Ester 5:4). El monarca accede y manda llamar a Hamán. ¿Ve lo sabia que es Ester? A la vez que preserva la dignidad de su esposo, crea la situación apropiada para expresarle su preocupación.

(ESTER 5:8)

“Si he hallado favor a los ojos del rey, y si al rey de veras le parece bueno otorgar mi petición y obrar de acuerdo con mi solicitud, que el rey y Hamán vengan al banquete que yo celebraré para ellos [mañana], y mañana haré conforme a la palabra del rey”.”

ia cap. 16 pág. 137 párrs. 7-8 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
Tanto disfruta Asuero de la ocasión que se siente impulsado a preguntarle de nuevo a la reina cuál es su petición. ¿Será este el tiempo de hablar?
8 Ella cree que no. Por eso, invita al rey y a Hamán a otro banquete al día siguiente (Est. 5:7, 8). ¿Por qué pospone el asunto? Recordemos que todo el pueblo de Ester se enfrenta a la muerte debido al decreto real. Con tantas vidas en juego, ella tiene que asegurarse de elegir el mejor momento. Así que espera y organiza otro festín para demostrarle a su esposo el gran aprecio que siente por él.

w12 1/1 pág. 25 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
Tanto disfruta Asuero de la ocasión, que se siente impulsado a preguntarle de nuevo a la reina cuál es su petición. ¿Será este el momento para hablar?
Ester cree que no. Por eso, invita al rey y a Hamán a otro banquete al día siguiente (Ester 5:7, 8). ¿Por qué retrasa el asunto? Recuerde que todo el pueblo de Ester se enfrenta a la muerte debido al decreto real. Con tantas vidas en juego, ella tiene que asegurarse de elegir el mejor momento. Así que espera y organiza otro festín para demostrarle a su esposo cuánto lo estima.

w86 15/3 págs. 24-25 Liberación divina de un genocidio
♦ 5:6-8—¿Por qué se demoró Ester en informar al rey?
A Ester ciertamente no le falló el valor, pues ella había arriesgado su propia vida. No obstante, es probable que primero quisiera ganarse un buen nombre ante el rey. Por lo tanto, lo invitó a un segundo banquete. La dirección divina también estaba presente en el asunto, pues el intervalo de tiempo entre ambos banquetes dio lugar a que se desarrollaran ciertos acontecimientos.

(ESTER 5:9)

“En consecuencia, Hamán salió aquel día gozoso y alegre de corazón; pero en cuanto Hamán vio a Mardoqueo en la puerta del rey, y que este no se levantó y no retembló a causa de él, Hamán inmediatamente se llenó de furia contra Mardoqueo.”

ia cap. 16 págs. 138-139 párr. 10 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
Gracias a la paciencia de Ester, tiene lugar una serie de sucesos claves. Hamán sale del primer banquete muy animado, “gozoso y alegre de corazón” porque el rey y la reina lo han honrado con su invitación. Pero cuando atraviesa la puerta del castillo, ve allí a Mardoqueo, quien sigue negándose a tratarlo con especial reverencia. Como vimos en el capítulo anterior, Mardoqueo no pretende ser irrespetuoso, sino que actúa motivado por su conciencia y su relación con Jehová. Sin embargo, el relato indica que “Hamán inmediatamente se llenó de furia” (Est. 5:9).

w12 1/1 pág. 25 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
La paciencia de Ester propicia una notable serie de sucesos. Hamán sale del primer banquete muy animado, “gozoso y alegre de corazón” porque el rey y la reina lo han honrado con su invitación. Pero cuando atraviesa la puerta del castillo, ve al judío Mardoqueo, quien sigue negándose a tratarlo con especial reverencia. Mardoqueo no lo hace por faltarle al respeto, sino por su conciencia y su relación con Jehová Dios. Sin embargo, “Hamán inmediatamente se llen[a] de furia” (Ester 5:9).

(ESTER 5:10)

“Sin embargo, Hamán se contuvo, y entró en su casa. Entonces envió e hizo entrar a sus amigos y a Zeres su esposa;”

w93 15/8 pág. 20 párr. 10 Hagan que su autodominio exista y rebose
Veamos un caso que ocurrió en los días de Mardoqueo y Ester. Un funcionario llamado Hamán se encolerizó con Mardoqueo porque este se negaba a inclinarse ante él. Más tarde, Hamán creyó que se le iban a conceder honores. “Hamán salió aquel día gozoso y alegre de corazón; pero en cuanto Hamán vio a Mardoqueo en la puerta del rey, y que este no se levantó y no retembló a causa de él, Hamán inmediatamente se llenó de furia contra Mardoqueo. Sin embargo, Hamán se contuvo, y entró en su casa.” (Ester 5:9, 10.) Hamán se sentía alegre rápidamente; sin embargo, con la misma rapidez se enfurecía por tan solo ver a la persona con quien estaba resentido. ¿Cree usted que el que la Biblia diga que Hamán “se contuvo” significa que era un ejemplo de autodominio? De ningún modo. En aquella ocasión reprimió sus acciones y emociones, pero no pudo dominar la envidia ni la furia. Sus emociones lo llevaron a tramar un asesinato.

(ESTER 5:14)

“Ante esto, Zeres su esposa y todos sus amigos le dijeron: “Que hagan un madero de cincuenta codos de altura. Entonces, por la mañana, di al rey que cuelguen en él a Mardoqueo. Entonces entra gozoso con el rey al banquete”. De modo que la cosa pareció buena ante Hamán, y procedió a mandar hacer el madero.”

ia cap. 16 pág. 139 párr. 11 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
Cuando les cuenta a su esposa y amigos el gran insulto que —en su opinión— acaba de sufrir, ellos le aconsejan que mande hacer un madero enorme, de poco más de 22 metros (72 pies) de altura, y que consiga la autorización del rey para colgar en él a Mardoqueo. Encantado con la idea, Hamán enseguida pone manos a la obra (Est. 5:12-14).

w12 1/1 pág. 25 Actuó con sabiduría, valor y altruismo
Cuando este les cuenta a su esposa y amigos el desaire que acaba de sufrir, ellos le aconsejan que mande hacer un madero enorme, de un poco más de 22 metros (72 pies) de altura, y que consiga la autorización del rey para colgar a Mardoqueo. Encantado con la idea, Hamán enseguida la pone en marcha (Ester 5:12-14).

LECTURA DE LA BIBLIA: EST 1:1-15 (4 MINS. O MENOS)


(Est. 1:1-15) Ahora bien, aconteció en los días de Asuero —es decir, el Asuero que reinaba desde la India hasta Etiopía, [sobre] ciento veintisiete distritos jurisdiccionales— 2 [que] en aquellos días, estando el rey Asuero sentado sobre su trono real, que estaba en Susa el castillo, 3 en el tercer año de su reinar, él celebró un banquete para todos sus príncipes y sus siervos, la fuerza militar de Persia y Media, los nobles y los príncipes de los distritos jurisdiccionales delante de él, 4 cuando mostró las riquezas de su glorioso reino y la honra [y] la hermosura de su grandeza por muchos días, ciento ochenta días. 5 Y cuando se habían cumplido estos días, el rey celebró un banquete por siete días para toda la gente que se hallaba en Susa el castillo, para el grande así como para el pequeño, en el patio del jardín del palacio del rey. 6 Había lino, tela de algodón fina y paño azul sujetos en cordones de tela fina, y lana teñida de púrpura rojiza en anillos de plata, y columnas de mármol, lechos de oro y de plata sobre un pavimento de pórfido y mármol y perla y mármol negro. 7 Y hubo un pasar vino para beber en vasos de oro; y los vasos eran diferentes unos de otros, y del vino regio había gran cantidad, conforme a los recursos del rey. 8 En cuanto al tiempo de beber conforme a la ley, no había nadie que obligara, porque así lo había arreglado el rey para todo hombre grande de su casa, que se hiciera según el gusto de cada uno sin excepción. 9 También, Vasti la reina misma celebró un banquete para las mujeres, en la casa real que pertenecía al rey Asuero. 10 Al séptimo día, cuando el corazón del rey estaba de humor alegre por el vino, él dijo a Mehumán, Biztá, Harboná, Bigtá y Abagtá, Zetar y Carcás, los siete oficiales de la corte que ministraban a la persona del rey Asuero, 11 que trajeran ante el rey a Vasti la reina, con su adorno de realeza puesto sobre la cabeza, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era de hermosa apariencia. 12 Pero la reina Vasti siguió rehusando venir de acuerdo con la palabra del rey que se le [transmitió] mediante los oficiales de la corte. Ante esto, el rey se indignó en gran manera, y su furia misma se encendió dentro de él. 13 Y el rey procedió a decir a los sabios que tenían conocimiento de los tiempos (porque de esta manera el asunto del rey [venía] ante todos los versados en la ley y en causas judiciales, 14 y los más cercanos a él eran Carsená, Setar, Admatá, Tarsis, Meres, Marsená [y] Memucán, siete príncipes de Persia y Media, que tenían acceso al rey, [y] que estaban sentados como primeros en el reino): 15 “Conforme a la ley, ¿qué ha de hacerse con la reina Vasti porque no ha ejecutado el dicho del rey Asuero mediante los oficiales de la corte?”.

SEAMOS MEJORES MAESTROS


Primera conversación (2 mins. o menos):

Ofrezca el folleto Escuche a Dios. Prepare el terreno para la revisita.


Revisita (4 mins. o menos):

Demuestre cómo se puede hacer una revisita a alguien que haya aceptado el folleto Escuche a Dios, y analice la información de las páginas 2 y 3. Prepare el terreno para otra visita.


ld págs. 2-3 Prólogo
Prólogo
Dios nos quiere como un padre (1 Pedro 5:6, 7)
Dios mantendrá vivos a quienes lo escuchen (Isaías 55:3)
(1 Ped. 5:6, 7) Humíllense, por lo tanto, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los ensalce al tiempo debido; 7 a la vez que echan sobre él toda su inquietud, porque él se interesa por ustedes.
(Is. 55:3) Inclinen su oído y vengan a mí. Escuchen, y su alma se mantendrá viva, y prestamente celebraré con ustedes un pacto de duración indefinida respecto a las bondades amorosas para con David, que son fieles.
O: “la plena bondad amorosa; el pleno amor leal”.
O: “son duraderas; están firmemente establecidas”.

Curso bíblico (6 mins. o menos):

Demuestre cómo dar una clase de la Biblia con la información de las páginas 4 y 5 del folleto Escuche a Dios y vivirá para siempre, si la persona aceptó ese folleto en la primera visita (km 7/12 pág. 3 párr. 4).


ll parte 1 págs. 4-5 ¿Cómo escuchamos a Dios?
Parte 1
¿Cómo escuchamos a Dios?
Los pensamientos de Dios están en la Santa Biblia. Él hizo que unos hombres la escribieran. En la Biblia hay cosas muy importantes, y Dios quiere que las sepamos.
Nadie sabe más que Dios. Él sabe qué es lo mejor para nosotros. Si lo escuchamos, vamos a tomar buenas decisiones (Proverbios 1:5).
Él quiere que toda la gente lea la Biblia. Por eso, está traducida a muchos idiomas.
Si queremos escuchar a Dios, tenemos que leer la Biblia y entenderla bien.
Dios nos habla mediante la Biblia (2 Timoteo 3:16)
Los testigos de Jehová pueden ayudarle a entender la Biblia.
Ellos enseñan la verdad acerca de Dios por toda la Tierra.
Usted puede aprender más sobre Dios si va con los Testigos a sus reuniones. Todas sus clases son gratis.
Gente de todo el mundo está escuchando a Dios (Mateo 28:19)
La verdad está en la Palabra de Dios (Juan 17:17).
¿Por qué podemos confiar en Dios? (Números 23:19.)
(Pro. 1:5) El sabio escucha y absorbe más instrucción, y el entendido es el que adquiere dirección diestra,
(2 Tim. 3:16) Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia,
Lit.: “insuflada por Dios”. Gr.: The•ó•pneu•stos; lat.: Di•ví•ni•tus in•spi•rá•ta; J17(heb.): berú•aj ’Elo•hím, “por el espíritu de Dios”.
Lit.: “enderezarse sobre”.
(Mat. 28:19) Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo,
O: “hagan aprendedores”. Gr.: ma•the•téu•sa•te.
O: “dentro de”.
(Juan 17:17) Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad.
(Núm. 23:19) Dios no es hombre para que diga mentiras, ni hijo de la humanidad para que sienta pesar. ¿Lo ha dicho él mismo, y acaso no lo hará, y ha hablado, y no lo llevará a cabo?
“Dios.” Heb.: ’El; gr.: ho The•ós; lat.: Dé•us.

km 7/12 pág. 3 párr. 4 Ayudemos a las personas a escuchar a Dios
4. Mencione algunas de las características del folleto Escuche a Dios y vivirá para siempre.
4 Escuche a Dios y vivirá para siempre cuenta con las mismas ilustraciones que Escuche a Dios. Este se ha preparado para ayudar a personas que no leen bien o que están aprendiendo a leer. Si estamos dirigiendo un estudio con Escuche a Dios, podemos usar Escuche a Dios y vivirá para siempre como guía. Cada lección consta de dos páginas. En la esquina superior izquierda de cada lección hay una pregunta que se responde en dichas páginas. Las ilustraciones tienen comentarios y citas bíblicas. En las esquinas inferiores de muchas de las páginas hay recuadros con puntos adicionales y textos bíblicos que pueden analizarse con el estudiante, dependiendo de su capacidad.

NUESTRA VIDA CRISTIANA


Necesidades de la congregación (10 mins.)


¿Cómo le han ayudado la nueva reunión y la Guía de actividades? (5 mins.):

Análisis con el auditorio. Pregunte a los presentes de qué maneras les ha ayudado la nueva reunión. Anímelos a prepararse bien para sacar el máximo provecho.


ESTUDIO BÍBLICO DE LA CONGREGACIÓN: IA CAP. 10 PÁRRS. 1-11 Y EL RECUADRO “¿CUÁNTO DURÓ LA SEQUÍA?” (30 MINS.)


párr. 2 (1 Rey. 18:4) Por eso aconteció que, cuando Jezabel cortó [de la existencia] a los profetas de Jehová, Abdías procedió a tomar a cien profetas y mantenerlos escondidos por cincuentenas en una cueva, y les suministró pan y agua.)
párr. 2 (1 Rey. 18:19, 20) Y ahora envía, júntame a todo Israel en el monte Carmelo, y también a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y a los cuatrocientos profetas del poste sagrado, que están comiendo a la mesa de Jezabel”. 20 Y Acab procedió a enviar [mensajeros] entre todos los hijos de Israel y a juntar a los profetas en el monte Carmelo.
párr. 3 (Sant. 5:17) Elías era hombre de sentimientos semejantes a los nuestros, y, no obstante, en oración oró que no lloviera; y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.
párr. 3 (1 Rey. 18:22) Y Elías pasó a decir al pueblo: “Yo mismo he quedado como profeta de Jehová, yo solo, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta hombres.
párr. 6 (1 Rey. 16:30-33) Y Acab hijo de Omrí procedió a hacer peor a los ojos de Jehová que todos los que fueron antes de él. 31 Y aconteció que, [como si fuera] la cosa más insignificante el que anduviera en los pecados de Jeroboán hijo de Nebat, ahora tomó por esposa a Jezabel hija de Etbaal el rey de los sidonios, y se puso a ir y servir a Baal e inclinarse ante él. 32 Además, erigió un altar a Baal en la casa de Baal que edificó en Samaria. 33 Y Acab pasó a hacer el poste sagrado; y Acab llegó a hacer más para ofender a Jehová el Dios de Israel que todos los reyes de Israel que hubo antes de él.
Lit.: “el Baal”. Heb.: hab•Bá•‛al.
O: “el aserá”. Heb.: ha•’Asche•ráh.
párr. 7 (1 Rey. 17:1) Y Elías el tisbita, de los habitantes de Galaad, procedió a decir a Acab: “¡Tan ciertamente como que vive Jehová el Dios de Israel, delante de quien en efecto estoy de pie, no habrá durante estos años ni rocío ni lluvia, excepto por orden de mi palabra!”.
Que significa: “Mi Dios Es Jehová”. Heb.: ’E•li•yá•hu; LXX: “Eliú”; Vg: “Elias”.
“De los habitantes”, MSyVg; LXX y por una leve corrección de M: “de Tisbé”.
O: “a quien en efecto atiendo”.
párr. 8 (Rom. 15:4) Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.
“Esperanza”, אAVgSyp; B: “esperanza del consuelo; la consoladora esperanza”.
párr. 8 (Is. 54:5) “Porque tu Magnífico Hacedor es tu dueño marital, Jehová de los ejércitos por nombre; y el Santo de Israel es tu Recomprador. El Dios de toda la tierra será llamado él.
“Magnífico Hacedor.” Lit.: “Hacedores”, pl. para denotar grandeza o excelencia.
“Dueño marital”, pl. en M para denotar grandeza o excelencia en concordancia con “Magnífico Hacedor”.
“El Dios de toda la tierra.” Heb.: ’Elo•héh kjol-ha•’á•rets.
párr. 8 (Mat. 6:24) ”Nadie puede servir como esclavo a dos amos; porque u odiará al uno y amará al otro, o se apegará al uno y despreciará al otro. No pueden ustedes servir como esclavos a Dios y a las Riquezas.
O: “Mammón”. Gr.: ma•mo•nái, dativo; J17,18,22(heb.): ham•ma•móhn, “el mammón”.
párr. 8 (Rom. 6:16) ¿No saben que si siguen presentándose a alguien como esclavos para obedecerle son esclavos de él porque le obedecen, ya sea del pecado con la muerte en mira o de la obediencia con la justicia en mira?
párr. 9 (1 Rey. 18:21) Entonces Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: “¿Hasta cuándo irán cojeando sobre dos opiniones diferentes? Si Jehová es el Dios [verdadero], vayan siguiéndolo; pero si Baal lo es, vayan siguiéndolo a él”. Y el pueblo no dijo una palabra en respuesta a él.
O: “dos muletas”, KB, p. 663.
“El Dios [verdadero].” Heb.: ha•’Elo•hím, con el artículo definido ha, “el”, que precede al título ’Elo•hím. Esto se hace para dar énfasis, en contraste con el dios falso Baal. Véase Ap. 1F.
párr. 10 (1 Sam. 17:45) A su vez, David dijo al filisteo: “Tú vienes a mí con una espada y con una lanza y con una jabalina, pero yo voy a ti con el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de las líneas de batalla de Israel, a quien tú has desafiado con escarnio.
párr. 10 (Éx. 20:5) No debes inclinarte ante ellas ni ser inducido a servirlas, porque yo Jehová tu Dios soy un Dios que exige devoción exclusiva, que trae castigo por el error de padres sobre hijos, sobre la tercera generación y sobre la cuarta generación, en el caso de los que me odian;
“No debes [...] ser inducido a servirlas.” Heb.: weló’ tho•‛ov•dhém; gr.: me la•tréu•seis au•tóis, “no les rendirás servicio sagrado”. Compárese con 3:12, n.
O: “un Dios que es celoso; un Dios que no tolera rivalidad”. Heb.: ’El qan•ná’; gr.: The•ós ze•lo•tés.
Lit.: “hasta los terceros y cuartos [generados]”. Véase Gé 50:23, n.
párr. 7 Consulte el recuadro “¿Cuánto duró la sequía?”.
párr. 9 El monte Carmelo generalmente está verde y frondoso debido a que los vientos procedentes del mar, cargados de humedad, ascienden por sus laderas y las bañan de lluvias y abundante rocío. Puesto que se decía que Baal traía la lluvia, este monte era al parecer un lugar clave en su adoración. Así que, ahora que estaba tan estéril y árido, constituía el sitio ideal para demostrar que el culto a Baal era un claro engaño.

ia cap. 10 pág. 86 Fiel defensor de la adoración pura
¿Cuánto duró la sequía?
Elías le dijo al rey Acab que aquella larga sequía pronto iba a terminar. Esto ocurrió “al tercer año”, contando desde el día que Elías anunció la sequía (1 Rey. 18:1). Y Jehová hizo que lloviera poco después de que su profeta lo predijera. Quizás por eso algunos concluyen que la sequía terminó en el transcurso del tercer año y que, por tanto, debió durar menos de tres años. Sin embargo, tanto Jesús como Santiago afirmaron que la sequía se prolongó por “tres años y seis meses” (Luc. 4:25; Sant. 5:17). ¿Se trata de una contradicción?
No, en absoluto. Tengamos en cuenta que la temporada seca en el antiguo Israel era bastante larga, de hasta seis meses. De seguro, Elías le anunció a Acab la sequía cuando la estación seca ya estaba siendo excepcionalmente larga e intensa. En realidad, había empezado casi medio año antes. Así que cuando Elías proclamó su fin “al tercer año” desde el día en que la anunció, llevaba sin llover casi tres años y medio. Cuando todo el pueblo se reunió para ser testigo de la gran prueba en el monte Carmelo, ya habían transcurrido los “tres años y seis meses”.
Piense también en la ocasión en que Elías le anunció al rey Acab la sequía. La gente creía que Baal era “el jinete de las nubes”, el dios que traería la lluvia al final de la temporada seca. Como esta ya estaba durando más de lo normal, es probable que se preguntaran: “¿Dónde está Baal, y cuándo traerá la lluvia?”. El anuncio de Elías de que no caería ni lluvia ni rocío hasta que él dijera lo contrario debió ser un tremendo golpe para aquellos idólatras (1 Rey. 17:1).

(1 Rey. 18:1) Y [después de] muchos días aconteció que la propia palabra de Jehová vino a Elías al tercer año, diciendo: “Ve, muéstrate a Acab, porque estoy resuelto a dar lluvia sobre la superficie del suelo”.
O: “y déjame dar lluvia”.
(Luc. 4:25) Por ejemplo, les digo en verdad: Había muchas viudas en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, de modo que vino una gran hambre sobre toda la tierra;
(Sant. 5:17) Elías era hombre de sentimientos semejantes a los nuestros, y, no obstante, en oración oró que no lloviera; y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.
(1 Rey. 17:1) Y Elías el tisbita, de los habitantes de Galaad, procedió a decir a Acab: “¡Tan ciertamente como que vive Jehová el Dios de Israel, delante de quien en efecto estoy de pie, no habrá durante estos años ni rocío ni lluvia, excepto por orden de mi palabra!”.
Que significa: “Mi Dios Es Jehová”. Heb.: ’E•li•yá•hu; LXX: “Eliú”; Vg: “Elias”.
“De los habitantes”, MSyVg; LXX y por una leve corrección de M: “de Tisbé”.
O: “a quien en efecto atiendo”.

Repaso de esta reunión y adelanto de la próxima (3 mins.)


ESTUDIO DE "LA ATALAYA": TEXTOS BÍBLICOS | SEMANA DEL 29 DE FEBRERO DE 2016 AL 6 DE MARZO DE 2016
“Que su amor fraternal continúe”


TEXTOS BIBLICOS PARA EL ESTUDIO


w16 enero págs. 1-2 | La Atalaya (estudio) (2016)
SEMANA DEL 29 DE FEBRERO DE 2016 AL 6 DE MARZO DE 2016
“Que su amor fraternal continúe”


¿Cuál es el texto del año para el 2016? ¿Qué deberíamos recordar cada vez que lo veamos en el Salón del Reino? Este artículo nos enseñará cómo demostrar esa clase de amor.

“Que su amor fraternal continúe”
“Que su amor fraternal continúe” (HEB. 13:1).
CANCIONES 72 Y 119
PREGUNTAS PARA REPASAR
• ¿Qué es el amor fraternal?
• ¿Por qué es importante que continuemos tratando con amor a nuestros hermanos?
• ¿De qué maneras podemos demostrarles a los hermanos que los queremos?

(Heb. 13:1) Que su amor fraternal continúe.
párr. 1 (Heb. 13:23) Noten que nuestro hermano Timoteo ha sido puesto en libertad, con quien, si viene en breve, los veré.
O: “viene más rápidamente [de lo esperado por mí]”.
párr. 1 (Luc. 21:20-24) ”Además, cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos acampados, entonces sepan que la desolación de ella se ha acercado. 21 Entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas, y los que estén en medio de [Jerusalén] retírense, y los que estén en los lugares rurales no entren en ella; 22 porque estos son días para hacer justicia, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. 23 ¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que den de mamar en aquellos días! Porque habrá gran necesidad sobre la tierra e ira sobre este pueblo; 24 y caerán a filo de espada y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones.
Lit.: “días de venganza”.
O: “el país”.
“Naciones.” Gr.: e•thnón; lat.: gén•ti•bus, “gentiles”; J17(heb.): ghoh•yím.
“Se cumplan y se hayan de cumplir”, B.
párr. 2 (Heb. 10:32-34) Sin embargo, sigan acordándose de los días anteriores, en los cuales, después que hubieron sido iluminados, ustedes aguantaron una gran contienda bajo sufrimientos,33 a veces estando expuestos como en un teatro tanto a vituperios como a tribulaciones, y a veces llegando a ser partícipes con los que estaban pasando por tal experiencia. 34 Porque ustedes se condolieron de los que estaban en prisión y también aceptaron gozosamente el saqueo de sus bienes, sabiendo que ustedes mismos tienen una posesión mejor y duradera.
párr. 2 (Mat. 24:20, 21) Sigan orando que su huida no ocurra en tiempo de invierno, ni en día de sábado; 21 porque entonces habrá gran tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder.
Véase Hch 1:12, n.
“Gran tribulación.” Gr.: thlí•psis me•gá•le; lat.: tri•bu•lá•ti•o má•gna; J17,18(heb.): tsa•ráh ghedhoh•láh.
párr. 2 (Heb. 12:4) Al ocuparse en su contienda contra ese pecado, ustedes todavía no han resistido hasta la sangre,
párr. 2 (Heb. 10:36-39) Porque ustedes tienen necesidad de aguante, para que, después que hayan hecho la voluntad de Dios, reciban [el cumplimiento de] la promesa. 37 Porque aún “un poquito de tiempo”, y “el que viene llegará y no tardará”. 38 “Pero mi justo vivirá a causa de la fe”, y, “si se retrae, mi alma no se complace en él”. 39 Ahora bien, nosotros no somos de la clase que se retrae para destrucción, sino de la clase que tiene fe que resulta en conservar viva el alma.
párr. 3 (2 Tim. 3:1) Mas sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar.
Lit.: “fieros”.
párr. 3 (2 Tim. 3:12) De hecho, todos los que desean vivir con devoción piadosa en asociación con Cristo Jesús también serán perseguidos.
párr. 3 (Luc. 21:34-36) ”Mas presten atención a sí mismos para que sus corazones nunca lleguen a estar cargados debido a comer con exceso y beber con exceso, y por las inquietudes de la vida, y de repente esté aquel día sobre ustedes instantáneamente 35 como un lazo. Porque vendrá sobre todos los que moran sobre la haz de toda la tierra. 36 Manténganse despiertos, pues, en todo tiempo haciendo ruego para que logren escapar de todas estas cosas que están destinadas a suceder, y estar en pie delante del Hijo del hombre”.
O: “inquietudes en cuanto al sustento”.
párr. 4 (Heb. 13:1) Que su amor fraternal continúe.
(Heb. 13:1) Que su amor fraternal continúe.
párr. 5 (Heb. 13:1) Que su amor fraternal continúe.
párr. 5 (Juan 11:36) Por eso los judíos empezaron a decir: “Mira, ¡cuánto cariño le tenía!”.
párr. 5 (Mat. 23:8) Mas ustedes, no sean llamados Rabí, porque uno solo es su maestro, mientras que todos ustedes son hermanos.
párr. 5 (Rom. 12:10) En amor fraternal ténganse tierno cariño unos a otros. En cuanto a mostrarse honra unos a otros, lleven la delantera.
párr. 6 (Rom. 10:12) Porque no hay distinción entre judío y griego, puesto que hay el mismo Señor sobre todos, que es rico para con todos los que lo invocan.
párr. 6 (1 Tes. 4:9) Sin embargo, respecto al amor fraternal, ustedes no tienen necesidad de que les escribamos, porque ustedes mismos son enseñados por Dios a amarse unos a otros;
“Dios”, אABVg; J17: “Jehová”.
párr. 7 (1 Juan 4:7) Amados, continuemos amándonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y adquiere el conocimiento de Dios.
párr. 7 (1 Juan 4:20, 21) Si alguno hace la declaración: “Yo amo a Dios”, y sin embargo está odiando a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede estar amando a Dios, a quien no ha visto. 21 Y este mandamiento lo tenemos de él, que el que ama a Dios esté amando también a su hermano.
párr. 7 (Mar. 13:14-18) ”Sin embargo, cuando alcancen a ver la cosa repugnante que causa desolación parada donde no debe (use discernimiento el lector), entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas. 15 El que esté sobre la azotea no baje, ni entre a sacar nada de su casa; 16 y el que se halle en el campo no vuelva a las cosas atrás para recoger su prenda de vestir exterior. 17 ¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que den de mamar en aquellos días! 18 Sigan orando que no ocurra en tiempo de invierno;
párr. 7 (Luc. 21:21-23) Entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas, y los que estén en medio de [Jerusalén] retírense, y los que estén en los lugares rurales no entren en ella;22 porque estos son días para hacer justicia, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. 23 ¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que den de mamar en aquellos días! Porque habrá gran necesidad sobre la tierra e ira sobre este pueblo;
Lit.: “días de venganza”.
O: “el país”.
párr. 7 (Rom. 12:9) Sea [su] amor sin hipocresía. Aborrezcan lo que es inicuo; adhiéranse a lo que es bueno.
párr. 8 (Mar. 13:19) porque aquellos días serán [días de] una tribulación como la cual no ha sucedido una desde [el] principio de la creación que Dios creó hasta aquel tiempo, y no volverá a suceder.
Lit.: “hasta el tiempo actual”.
párr. 8 (Rev. 7:1-3) Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello de[l] Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar, 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.
O: “extremos”.
Lit.: “No deben tratar injustamente”.
párr. 8 (Is. 26:20) ”Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores, y cierra tus puertas tras de ti. Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación.
párr. 8 (Heb. 10:24, 25) Y considerémonos unos a otros para incitarnos al amor y a las obras excelentes, 25 sin abandonar el reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino animándonos unos a otros, y tanto más al contemplar ustedes que el día se acerca.
párr. 9 (Mat. 24:6-9) Ustedes van a oír de guerras e informes de guerras; vean que no se aterroricen. Porque estas cosas tienen que suceder, mas todavía no es el fin. 7 ”Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá escaseces de alimento y terremotos en un lugar tras otro. 8 Todas estas cosas son principio de dolores de angustia. 9 ”Entonces los entregarán a tribulación y los matarán, y serán objeto de odio de parte de todas las naciones por causa de mi nombre.
O: “fin consumado; fin completado”.
O: “será agitada; será despertada”.
párr. 9 (Rev. 6:5, 6) Y cuando abrió el tercer sello, oí a la tercera criatura viviente decir: “¡Ven!”. Y vi, y, ¡miren!, un caballo negro; y el que iba sentado sobre él tenía en su mano una balanza. 6 Y oí una voz como si fuera en medio de las cuatro criaturas vivientes decir: “Un litro de trigo por un denario, y tres litros de cebada por un denario; y no dañes el aceite de oliva ni el vino”.
Gr.: Kjói•nix. Más de un litro, pero menos de un qt. á.
Una moneda romana de plata que pesaba 3,85 g (0,124 oz. t.) y equivalía al salario de un día. Véase Mt 20:2.
párr. 9 (Mat. 24:12) y por el aumento del desafuero se enfriará el amor de la mayor parte.
párr. 11 (Heb. 13:2) No olviden la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles.
O: “bondad a extraños”.
Lit.: “habiendo tratado como a extraños”.
párr. 11 (Gén. 18:2-5) Cuando él alzó los ojos, entonces miró y allí estaban tres hombres de pie a alguna distancia de él. Cuando alcanzó a verlos, echó a correr a su encuentro desde la entrada de la tienda y procedió a inclinarse a tierra. 3 Entonces dijo: “Ah, Jehová, si he hallado favor a tus ojos, sírvete no pasar de largo a tu siervo. 4 Que se traiga un poco de agua, por favor, y se les tiene que lavar los pies. Entonces recuéstense debajo del árbol. 5 Y permítaseme traer un pedazo de pan, y refresquen sus corazones. Después de eso pueden pasar adelante, porque por eso han pasado por este camino a donde su siervo”. A lo cual dijeron: “Está bien. Puedes hacer tal como has hablado”.
Este es el primero de los 134 lugares donde los soferim judíos cambiaron YHWH por ’Adho•nái. Esta sustitución se debió a una aplicación equivocada de la reverencia que se debe al nombre de Dios. Véase Ap. 1B.
párr. 11 (Gén. 19:1-3) Ahora bien, los dos ángeles llegaron a Sodoma al atardecer, y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Cuando Lot alcanzó a verlos, entonces se levantó para ir a su encuentro y se inclinó rostro a tierra. 2 Y procedió a decir: “Por favor, ahora, señores míos, desvíense, por favor, a casa de su siervo, y quédense toda la noche, y que se les laven los pies. Luego tienen que levantarse temprano y seguir viajando por su camino”. A lo que dijeron ellos: “No, sino que en la plaza pública nos quedaremos toda la noche”. 3 Pero él los instó mucho, de modo que se desviaron a donde él y entraron en su casa. Entonces él les hizo un banquete, y coció tortas no fermentadas, y ellos se pusieron a comer.
párr. 12 (Luc. 10:42) Son pocas, sin embargo, las cosas que se necesitan, o solo una. Por su parte, María escogió la buena porción, y no le será quitada”.
Según אcBCc; P45,75ACWVgSyc: “Una cosa, sin embargo, es necesaria”.
párr. 12 (Luc. 14:12-14) En seguida prosiguió a decir también al que lo había invitado: “Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos. Quizás alguna vez ellos también te inviten a ti en cambio, y esto llegue a ser tu pago correspondiente. 13 Pero cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; 14 y serás feliz, porque ellos no tienen con qué pagártelo. Pues se te pagará en la resurrección de los justos”.
párr. 12 (3 Juan 5-8) Amado, estás haciendo trabajo fiel en cualquier cosa que haces para los hermanos —y hasta siendo extraños— 6 que han dado testimonio de tu amor delante de la congregación. A estos tendrás la bondad de poner en camino de una manera digna de Dios.7 Pues fue a favor del nombre [de él] que salieron, sin tomar nada de la gente de las naciones.8 Nosotros, por lo tanto, estamos obligados a recibir hospitalariamente a tales personas, para que lleguemos a ser colaboradores en la verdad.
O: “harás bien en”.
O: “del nombre que”.
O: “lleguemos a ser trabajadores con la verdad”.
párr. 13 (Heb. 13:3) Recuerden a los que están en cadenas de prisión, como si estuvieran encadenados con ellos, y a los que son maltratados, puesto que ustedes mismos, también, todavía están en un cuerpo.
párr. 13 (Filip. 1:12-14) Ahora bien, deseo que sepan, hermanos, que mis asuntos han resultado para el adelantamiento de las buenas nuevas más bien que de lo contrario, 13 de modo que mis cadenas se han hecho públicas en asociación con Cristo entre toda la guardia pretoriana y entre todos los demás; 14 y la mayoría de los hermanos en [el] Señor, sintiendo confianza a causa de mis cadenas [de prisión], están mostrando tanto más ánimo para hablar sin temor la palabra de Dios.
Lit.: “pretorio”. El cuerpo de guardaespaldas del emperador romano.
párr. 13 (Heb. 10:34) Porque ustedes se condolieron de los que estaban en prisión y también aceptaron gozosamente el saqueo de sus bienes, sabiendo que ustedes mismos tienen una posesión mejor y duradera.
párr. 13 (Heb. 13:18, 19) Ocúpense en orar por nosotros, porque confiamos en que tenemos una conciencia honrada, puesto que deseamos comportarnos honradamente en todas las cosas.19 Pero los exhorto más particularmente a que hagan esto, para que yo sea restaurado a ustedes más pronto.
párr. 15 (Heb. 13:4) Que el matrimonio sea honorable entre todos, y el lecho conyugal sea sin contaminación, porque Dios juzgará a los fornicadores y a los adúlteros.
“Adúlteros.” Lat.: a•dúl•te•ros.
párr. 15 (1 Tim. 5:1, 2) No critiques severamente a un hombre mayor. Por lo contrario, ínstale como a un padre, a los de menos edad como a hermanos, 2 a las mujeres de más edad como a madres, a las de menos edad como a hermanas, con toda castidad.
O: “anciano”. Gr.: pre•sby•té•roi, dativo, sing.
párr. 15 (1 Tes. 4:3-8) Porque esto es la voluntad de Dios: la santificación de ustedes, que se abstengan de la fornicación; 4 que cada uno de ustedes sepa tomar posesión de su propio vaso en santificación y honra, 5 no en codicioso apetito sexual tal como el que también tienen las naciones que no conocen a Dios; 6 que nadie llegue al punto de perjudicar y abuse de los derechos de su hermano en este asunto, porque Jehová es uno que exige castigo por todas estas cosas, así como les dijimos de antemano y también les dimos un testimonio cabal.7 Porque Dios nos llamó, no con permiso para inmundicia, sino con relación a santificación.8 Así, pues, el hombre que muestra desatención, no está desatendiendo a hombre, sino a Dios, que pone su espíritu santo en ustedes.
O: “el tenerlos por sagrados a (tratarlos como santos a)”. Gr.: ho ha•gui•a•smós; lat.:sanc•ti•fi•cá•ti•o.
Véase Ap. 5A.
Lit.: “no en pasión de deseo”.
Véase Ap. 1D.
O: “suciedad; depravación; lascivia”. Gr.: a•ka•thar•sí•ai, dativo, sing.; J22(heb.): letum•’áh, “parainmundicia”.
párr. 15 (Mat. 5:28) Pero yo les digo que todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
párr. 16 (Heb. 13:5) Que [su] modo de vivir esté exento del amor al dinero, y estén contentos con las cosas presentes. Porque él ha dicho: “De ningún modo te dejaré y de ningún modo te desampararé”.
párr. 16 (1 Tim. 6:6-8) Ciertamente es un medio de gran ganancia, [esta] devoción piadosa junto con autosuficiencia. 7 Porque nada hemos traído al mundo, y tampoco podemos llevarnos cosa alguna. 8 Teniendo, pues, sustento y con qué cubrirnos, estaremos contentos con estas cosas.
“Devoción piadosa”, אAVg; J7,8: “temor a Jehová”.
O: “con contentamiento”.
párr. 16 (1 Tim. 6:17-19) A los que son ricos en el presente sistema de cosas da órdenes de que no sean altaneros, y de que cifren su esperanza, no en las riquezas inseguras, sino en Dios, que nos proporciona todas las cosas ricamente para que disfrutemos de ellas; 18 que trabajen en lo bueno, que sean ricos en obras excelentes, que sean liberales, listos para compartir,19 atesorando para sí con seguridad un fundamento excelente para el futuro, para que logren asirse firmemente de la vida que realmente lo es.
O léase: “orden de cosas”. Gr.: ai•ó•ni; lat.: saé•cu•li; J17,18,22(heb.): ha•‛oh•lám, “el orden de cosas”.
O léase: “orgullosos; arrogantes”.
párr. 17 (Heb. 13:6) De modo que podemos tener buen ánimo y decir: “Jehová es mi ayudante; no tendré miedo. ¿Qué puede hacerme el hombre?”.
Véase Ap. 1D.
Lit.: “¿Qué [me] hará a mí [...]?”.
párr. 17 (1 Tes. 5:14, 15) Por otra parte, los exhortamos, hermanos: amonesten a los desordenados, hablen confortadoramente a las almas abatidas, den su apoyo a los débiles, tengan gran paciencia para con todos. 15 Vean que nadie pague daño por daño a ningún otro; antes bien, sigan siempre tras lo que es bueno los unos para con los otros y para con todos los demás.
párr. 17 (Luc. 21:25-28) ”También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y [de su] agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca”.
Lit.: “la habitada”. Gr.: tei oi•kou•mé•nei, dativo, fem. sing., refiriéndose a la tierra; lat.:u•ni•vér•so ór•bi, “el círculo entero”, es decir, de la tierra. Véanse Isa 13:11, n: “Productiva”; Na 1:5, n.
O: “las fuerzas; las huestes”.
“Viniendo.” Gr.: er•kjó•me•non.
párr. 18 (Heb. 13:7) Acuérdense de los que llevan la delantera entre ustedes, los cuales les han hablado la palabra de Dios, y al contemplar detenidamente en lo que resulta la conducta [de ellos], imiten [su] fe.
O: “son gobernadores de ustedes”. Gr.: he•gou•mé•non hy•món. Véase Mt 2:6, n: “Gobernadores”.
párr. 18 (Heb. 13:17) Sean obedientes a los que llevan la delantera entre ustedes, y sean sumisos, porque ellos están velando por las almas de ustedes como los que han de rendir cuenta; para que ellos lo hagan con gozo y no con suspiros, por cuanto esto les sería gravemente dañoso a ustedes.
O: “son gobernadores de ustedes”. Gr.: he•gou•mé•nois hy•món. Véase Mt 2:6, n: “Gobernadores”.
Lit.: “estén cediendo debajo”.
párr. 18 (1 Tes. 5:13) y que les den consideración más que extraordinaria en amor por causa de su trabajo. Sean pacíficos unos con otros.
párr. 19 (1 Tes. 4:9, 10) Sin embargo, respecto al amor fraternal, ustedes no tienen necesidad de que les escribamos, porque ustedes mismos son enseñados por Dios a amarse unos a otros;10 y, de hecho, lo están haciendo para con todos los hermanos en toda Macedonia. Pero los exhortamos, hermanos, a que sigan haciéndolo en medida más plena,
“Dios”, אABVg; J17: “Jehová”.
párr. 20 (Heb. 13:1) Que su amor fraternal continúe.

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