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JOB 21-27 | Tesoros de la Biblia: semana del 11-17 de abril

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TESOROS DE LA BIBLIA | JOB 21-27


“JOB COMBATIÓ LOS RAZONAMIENTOS DAÑINOS” (10 MINS.):


Satanás se vale de mentiras para desanimar a los siervos de Jehová. Fíjese en la gran diferencia que hay en el libro de Job entre las mentiras de Satanás y los verdaderos sentimientos de Jehová. Añada a los textos bíblicos de abajo otros que lo convencen de que Jehová se preocupa por usted.
MENTIRAS DE SATANÁS
Dios es tan exigente que nada de lo que sus siervos hagan puede contentarlo. No hay creación capaz de complacerlo (Job 4:18; 25:5).
El hombre es inútil para Dios (Job 22:2).
A Dios no le importa si somos buenas personas (Job 22:3).
SENTIMIENTOS DE JEHOVÁ
Jehová valora nuestros esfuerzos (Job 36:5).
Jehová acepta y bendice nuestro servicio leal (Job 33:26; 36:11).
Jehová cuida de los justos (Job 36:7).

Job 22:2-7. Las palabras de Elifaz se basaron en suposiciones y opiniones personales (w06 15/3 pág. 15 párr. 6; w05 15/9 págs. 26, 27; w95 15/2 pág. 27 párr. 6-pág. 28 párr. 1).

(Job 22:2-7) “¿Puede un hombre físicamente capacitado ser útil a Dios mismo, para que cualquiera que tenga perspicacia sea útil para con él? 3 ¿Tiene deleite alguno el Todopoderoso en que seas justo, o ganancia alguna en que hagas sin culpa tu camino? 4 ¿Acaso por tu reverencia te censurará, entrará contigo en el juicio? 5 ¿No es ya demasiada tu propia maldad, y no tendrán fin tus errores? 6 Porque sin causa te apoderas de una prenda de tus hermanos, y despojas hasta de las ropas a los desnudos. 7 No le das al cansado un trago de agua, y del hambriento retienes pan.
“Un hombre físicamente capacitado.” Heb.: gá•ver.
“A Dios.” Heb.: hal•’Él. Aquí ha es una partícula interrogativa que introduce una pregunta.

w06 15/3 pág. 15 Puntos sobresalientes del libro de Job
4:18, 19; 22:2, 3. Nuestros consejos han de estar basados en la Palabra de Dios, no en opiniones personales (2 Timoteo 3:16).
(Job 4:18, 19) ¡Mira! En sus siervos él no tiene fe, y a sus mensajeros imputa tener faltas. 19 ¡Cuánto más a los que moran en casas de barro, cuyo fundamento está en el polvo! Los aplasta uno más rápidamente que a una polilla.
O: “ángeles”.
O: “Son aplastados”.
(Job 22:2, 3) “¿Puede un hombre físicamente capacitado ser útil a Dios mismo, para que cualquiera que tenga perspicacia sea útil para con él? 3 ¿Tiene deleite alguno el Todopoderoso en que seas justo, o ganancia alguna en que hagas sin culpa tu camino?
“Un hombre físicamente capacitado.” Heb.: gá•ver.
“A Dios.” Heb.: hal•’Él. Aquí ha es una partícula interrogativa que introduce una pregunta.
(2 Tim. 3:16) Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia,
Lit.: “insuflada por Dios”. Gr.: The•ó•pneu•stos; lat.: Di•ví•ni•tus in•spi•rá•ta; J17(heb.): berú•aj ’Elo•hím, “por el espíritu de Dios”.
Lit.: “enderezarse sobre”.

w05 15/9 págs. 26-27 Resistamos los pensamientos nocivos
Resistamos los pensamientos nocivos
CUANDO al patriarca Job le sobrevino una gran calamidad, lo visitaron tres amigos suyos —Elifaz, Bildad y Zofar— para expresarle su dolor y consolarlo (Job 2:11). Elifaz era el más influyente, tal vez por ser el mayor de los tres. Fue el primero en tomar la palabra y el que más se extendió hablando. ¿Qué modo de pensar reflejó ese hombre en sus tres discursos?
Rememorando una experiencia sobrenatural que tuvo, Elifaz relató: “Un espíritu mismo fue pasando sobre mi rostro; el pelo de mi carne empezó a erizárseme. El espíritu empezó a detenerse, pero no reconocí su apariencia; una forma estaba enfrente de mis ojos; hubo una calma, y entonces oí una voz” (Job 4:15, 16). ¿Qué clase de espíritu había influido en el pensar de Elifaz? El tono crítico de sus siguientes palabras indica claramente que se trataba de una criatura espiritual perversa, y no de uno de los ángeles justos de Dios (Job 4:17, 18). De lo contrario, ¿por qué habría reprendido Jehová a Elifaz y sus dos compañeros por haber dicho falsedades? (Job 42:7.) Elifaz se encontraba bajo la influencia demoníaca, y sus comentarios reflejaban pensamientos impíos.
¿Qué ideas se traslucen en las declaraciones de Elifaz? ¿Por qué es tan importante que nos guardemos de los pensamientos nocivos? ¿Y qué medidas podemos tomar para resistirlos?
“En sus siervos él no tiene fe”
En sus tres discursos, Elifaz dio a entender que Dios es tan exigente que nada de lo que hagan sus siervos es lo suficientemente bueno para él. “¡Mira! En sus siervos él no tiene fe —le dijo a Job—, y a sus ángeles imputa tener faltas.” (Job 4:18, nota.) Luego añadió lo siguiente respecto a Dios: “En sus santos él no tiene fe, y los cielos mismos realmente no son limpios a sus ojos” (Job 15:15). Y preguntó: “¿Tiene deleite alguno el Todopoderoso en que seas justo?” (Job 22:3). Bildad compartía esta opinión, pues declaró: “Hay hasta la luna, y no es brillante; y las estrellas mismas no han resultado limpias a los ojos de [Dios]” (Job 25:5).
Hemos de vigilar que no se nos contagie esa manera de pensar, pues podría llevarnos a creer que Dios exige demasiado de nosotros. Ese es un criterio que socava la relación que tenemos con Jehová. Además, si sucumbimos a dicha forma de razonar, ¿cómo reaccionaremos cuando recibamos la disciplina que necesitemos? En lugar de aceptarla humildemente, puede que nuestro corazón “se enfure[zca] contra Jehová mismo” y le abriguemos resentimiento (Proverbios 19:3). ¡Qué desastroso desenlace para nuestra espiritualidad!
“¿Puede un hombre físicamente capacitado ser útil a Dios?”
Hay un criterio muy relacionado con el de que Dios es demasiado exigente: el de que los seres humanos somos inútiles a sus ojos. En su tercer discurso, Elifaz formuló esta pregunta: “¿Puede un hombre físicamente capacitado ser útil a Dios mismo, para que cualquiera que tenga perspicacia sea útil para con él?” (Job 22:2). Elifaz insinuaba que el hombre es inútil a la vista de Dios. Y Bildad pensaba igual, pues expresó: “¿Cómo puede el hombre mortal tener razón ante Dios, o cómo puede uno nacido de mujer ser limpio?” (Job 25:4). Según esa manera de razonar, ¿cómo podía Job, un simple mortal, pretender siquiera que Dios lo considerara justo?
Hoy día muchas personas albergan sentimientos negativos sobre sí mismas. Tal vez se deba a factores como la crianza recibida, las presiones de la vida o el hecho de haber sido víctimas del odio racial o étnico. Pero también debe tenerse en cuenta que a Satanás y sus demonios les gusta aplastar a la gente. Si logran convencer a alguien de que nada de lo que hace es lo suficientemente bueno para el Dios todopoderoso, lo hacen más vulnerable al desánimo. Y con el tiempo, la persona quizás se desvíe e incluso se aleje del Dios vivo (Hebreos 2:1; 3:12).
El paso de los años y los problemas de salud nos imponen limitaciones. Puede que nuestra participación en el servicio del Reino parezca mínima en comparación con lo que hacíamos cuando éramos más jóvenes, saludables y fuertes. Es muy importante que reconozcamos que Satanás y sus demonios quieren que pensemos que lo que hacemos no basta para agradar a Dios. Tenemos que resistir ese modo de pensar.
Cómo resistir los pensamientos negativos
Pese a los sufrimientos que el Diablo le impuso, Job dijo: “¡Hasta que expire no quitaré de mí mi integridad!” (Job 27:5). Debido al amor que le tenía a Dios, Job estaba resuelto a mantener su integridad a toda costa, y nada iba a impedirlo. Ahí está la clave para resistir los pensamientos negativos. Debemos estar convencidos del amor de Dios, agradecerlo sinceramente e intensificar el amor que nosotros le tenemos a él. Para ello hemos de estudiar con regularidad la Palabra de Dios y meditar con oración en lo que aprendemos.
Por ejemplo, Juan 3:16 dice: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito”. Jehová ama profundamente al mundo, es decir, a toda la humanidad, como lo muestra su relación con los seres humanos a lo largo de la historia. Meditar en ejemplos del pasado aumenta nuestro agradecimiento a Jehová y nuestro amor por él, lo que nos ayudará a resistir los pensamientos nocivos o negativos.
Veamos cómo trató Jehová a Abrahán al tiempo de la inminente destrucción de Sodoma y Gomorra. Ocho veces le preguntó Abrahán si revocaría su sentencia, y Jehová no mostró en ningún momento que aquella insistencia lo irritara o frustrara. Al contrario, con sus respuestas tranquilizó y consoló a Abrahán (Génesis 18:22-33). Después, cuando Dios rescató a Lot y su familia de Sodoma, Lot le pidió que le dejara huir a una ciudad cercana en lugar de a las montañas. La respuesta de Jehová fue: “Mira que verdaderamente te muestro consideración hasta este grado también, al no derribar la ciudad de la cual has hablado” (Génesis 19:18-22). ¿Muestran estos relatos que Jehová sea un gobernante exigente, desamorado y autoritario? Ni mucho menos. Lo presentan como realmente es: un Soberano amoroso, amable, misericordioso y comprensivo.
Los ejemplos de Aarón, David y Manasés, de la antigua nación de Israel, rebaten la idea de que Dios siempre esté buscando faltas en la gente y de que nadie sea capaz de complacerlo. Aarón cometió tres graves males. Hizo el becerro de oro, se unió a su hermana Míriam en criticar a Moisés y no santificó ni honró a Dios en Meribá. No obstante, Jehová vio que tenía

w95 15/2 págs. 27-28 Una lección sobre cómo tratar los problemas
Los tres compañeros de Job lo desanimaron aún más, expresando ideas personales en vez de sabiduría piadosa. Elifaz llegó al extremo de decir que ‘Dios no tiene fe en sus siervos’ y que en realidad a Jehová no le importaba si Job era justo o no. (Job 4:18; 22:2, 3.) Es difícil imaginar un comentario más desalentador y falso. No sorprende que Jehová reprendiera posteriormente a Elifaz y a sus compañeros por esta blasfemia. Dijo: “Ustedes no han hablado acerca de mí lo que es verídico”. (Job 42:7.) Pero aún faltaba la afirmación más perjudicial.
Elifaz llegó al punto de hacer acusaciones categóricas. Como no conseguía que Job admitiera su culpabilidad, recurrió a inventarse pecados que, en su opinión, Job tenía que haber cometido. “¿No es ya demasiada tu propia maldad, y no tendrán fin tus errores? —preguntó—. Porque sin causa te apoderas de una prenda de tus hermanos, y despojas hasta de las ropas a los desnudos. No le das al cansado un trago de agua, y del hambriento retienes pan.” (Job 22:5-7.) Estas acusaciones eran totalmente infundadas. Jehová mismo había dicho que Job era un hombre “sin culpa y recto”. (Job 1:8.)

Job 25:4, 5. Bildad presentó razonamientos dañinos (w05 15/9 págs. 26, 27).

(Job 25:4, 5) De modo que, ¿cómo puede el hombre mortal tener razón ante Dios, o cómo puede uno nacido de mujer ser limpio? 5 ¡Mira! Hay hasta la luna, y no es brillante; y las estrellas mismas no han resultado limpias a los ojos de él.
“Hombre mortal.” Heb.: ’enóhsch.
“Dios.” Heb.: ’El.

w05 15/9 págs. 26-27 Resistamos los pensamientos nocivos
Resistamos los pensamientos nocivos
CUANDO al patriarca Job le sobrevino una gran calamidad, lo visitaron tres amigos suyos —Elifaz, Bildad y Zofar— para expresarle su dolor y consolarlo (Job 2:11). Elifaz era el más influyente, tal vez por ser el mayor de los tres. Fue el primero en tomar la palabra y el que más se extendió hablando. ¿Qué modo de pensar reflejó ese hombre en sus tres discursos?
Rememorando una experiencia sobrenatural que tuvo, Elifaz relató: “Un espíritu mismo fue pasando sobre mi rostro; el pelo de mi carne empezó a erizárseme. El espíritu empezó a detenerse, pero no reconocí su apariencia; una forma estaba enfrente de mis ojos; hubo una calma, y entonces oí una voz” (Job 4:15, 16). ¿Qué clase de espíritu había influido en el pensar de Elifaz? El tono crítico de sus siguientes palabras indica claramente que se trataba de una criatura espiritual perversa, y no de uno de los ángeles justos de Dios (Job 4:17, 18). De lo contrario, ¿por qué habría reprendido Jehová a Elifaz y sus dos compañeros por haber dicho falsedades? (Job 42:7.) Elifaz se encontraba bajo la influencia demoníaca, y sus comentarios reflejaban pensamientos impíos.
¿Qué ideas se traslucen en las declaraciones de Elifaz? ¿Por qué es tan importante que nos guardemos de los pensamientos nocivos? ¿Y qué medidas podemos tomar para resistirlos?
“En sus siervos él no tiene fe”
En sus tres discursos, Elifaz dio a entender que Dios es tan exigente que nada de lo que hagan sus siervos es lo suficientemente bueno para él. “¡Mira! En sus siervos él no tiene fe —le dijo a Job—, y a sus ángeles imputa tener faltas.” (Job 4:18, nota.) Luego añadió lo siguiente respecto a Dios: “En sus santos él no tiene fe, y los cielos mismos realmente no son limpios a sus ojos” (Job 15:15). Y preguntó: “¿Tiene deleite alguno el Todopoderoso en que seas justo?” (Job 22:3). Bildad compartía esta opinión, pues declaró: “Hay hasta la luna, y no es brillante; y las estrellas mismas no han resultado limpias a los ojos de [Dios]” (Job 25:5).
Hemos de vigilar que no se nos contagie esa manera de pensar, pues podría llevarnos a creer que Dios exige demasiado de nosotros. Ese es un criterio que socava la relación que tenemos con Jehová. Además, si sucumbimos a dicha forma de razonar, ¿cómo reaccionaremos cuando recibamos la disciplina que necesitemos? En lugar de aceptarla humildemente, puede que nuestro corazón “se enfure[zca] contra Jehová mismo” y le abriguemos resentimiento (Proverbios 19:3). ¡Qué desastroso desenlace para nuestra espiritualidad!
“¿Puede un hombre físicamente capacitado ser útil a Dios?”
Hay un criterio muy relacionado con el de que Dios es demasiado exigente: el de que los seres humanos somos inútiles a sus ojos. En su tercer discurso, Elifaz formuló esta pregunta: “¿Puede un hombre físicamente capacitado ser útil a Dios mismo, para que cualquiera que tenga perspicacia sea útil para con él?” (Job 22:2). Elifaz insinuaba que el hombre es inútil a la vista de Dios. Y Bildad pensaba igual, pues expresó: “¿Cómo puede el hombre mortal tener razón ante Dios, o cómo puede uno nacido de mujer ser limpio?” (Job 25:4). Según esa manera de razonar, ¿cómo podía Job, un simple mortal, pretender siquiera que Dios lo considerara justo?
Hoy día muchas personas albergan sentimientos negativos sobre sí mismas. Tal vez se deba a factores como la crianza recibida, las presiones de la vida o el hecho de haber sido víctimas del odio racial o étnico. Pero también debe tenerse en cuenta que a Satanás y sus demonios les gusta aplastar a la gente. Si logran convencer a alguien de que nada de lo que hace es lo suficientemente bueno para el Dios todopoderoso, lo hacen más vulnerable al desánimo. Y con el tiempo, la persona quizás se desvíe e incluso se aleje del Dios vivo (Hebreos 2:1; 3:12).
El paso de los años y los problemas de salud nos imponen limitaciones. Puede que nuestra participación en el servicio del Reino parezca mínima en comparación con lo que hacíamos cuando éramos más jóvenes, saludables y fuertes. Es muy importante que reconozcamos que Satanás y sus demonios quieren que pensemos que lo que hacemos no basta para agradar a Dios. Tenemos que resistir ese modo de pensar.
Cómo resistir los pensamientos negativos
Pese a los sufrimientos que el Diablo le impuso, Job dijo: “¡Hasta que expire no quitaré de mí mi integridad!” (Job 27:5). Debido al amor que le tenía a Dios, Job estaba resuelto a mantener su integridad a toda costa, y nada iba a impedirlo. Ahí está la clave para resistir los pensamientos negativos. Debemos estar convencidos del amor de Dios, agradecerlo sinceramente e intensificar el amor que nosotros le tenemos a él. Para ello hemos de estudiar con regularidad la Palabra de Dios y meditar con oración en lo que aprendemos.
Por ejemplo, Juan 3:16 dice: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito”. Jehová ama profundamente al mundo, es decir, a toda la humanidad, como lo muestra su relación con los seres humanos a lo largo de la historia. Meditar en ejemplos del pasado aumenta nuestro agradecimiento a Jehová y nuestro amor por él, lo que nos ayudará a resistir los pensamientos nocivos o negativos.
Veamos cómo trató Jehová a Abrahán al tiempo de la inminente destrucción de Sodoma y Gomorra. Ocho veces le preguntó Abrahán si revocaría su sentencia, y Jehová no mostró en ningún momento que aquella insistencia lo irritara o frustrara. Al contrario, con sus respuestas tranquilizó y consoló a Abrahán (Génesis 18:22-33). Después, cuando Dios rescató a Lot y su familia de Sodoma, Lot le pidió que le dejara huir a una ciudad cercana en lugar de a las montañas. La respuesta de Jehová fue: “Mira que verdaderamente te muestro consideración hasta este grado también, al no derribar la ciudad de la cual has hablado” (Génesis 19:18-22). ¿Muestran estos relatos que Jehová sea un gobernante exigente, desamorado y autoritario? Ni mucho menos. Lo presentan como realmente es: un Soberano amoroso, amable, misericordioso y comprensivo.
Los ejemplos de Aarón, David y Manasés, de la antigua nación de Israel, rebaten la idea de que Dios siempre esté buscando faltas en la gente y de que nadie sea capaz de complacerlo. Aarón cometió tres graves males. Hizo el becerro de oro, se unió a su hermana Míriam en criticar a Moisés y no santificó ni honró a Dios en Meribá. No obstante, Jehová vio que tenía

Job 27:5, 6. Job no permitió que otras personas le hicieran creer que le había fallado a Dios (w09 15/8 pág. 4 párr. 8; w06 15/3 pág. 15 párr. 8).

(Job 27:5, 6) ¡Ni se piense de parte mía que yo los declare justos a ustedes! ¡Hasta que expire no quitaré de mí mi integridad! 6 A mi justicia he echado mano, y no la soltaré; mi corazón no [me] molestará con escarnio por ninguno de mis días.

w09 15/8 pág. 4 La vida eterna en la Tierra: una esperanza que Dios nos ha dado
El “espíritu me ha causado presión”
8, 9. ¿Cómo sabemos que el libro de Job no es el simple relato de las graves pruebas de un hombre?
8 Entre la época de José, el bisnieto de Abrahán, y la del profeta Moisés vivió un hombre llamado Job. El libro bíblico que lleva su nombre —y que probablemente fue escrito por Moisés— explica por qué permitió Jehová que Job sufriera tanto y en qué acabaron sus sufrimientos. Sin embargo, este libro no solo habla de las graves pruebas que atravesó un hombre. También trata cuestiones de importancia universal: nos ayuda a entender que Jehová ejerce su derecho a gobernar de manera justa, y relaciona la cuestión que surgió en Edén con la integridad y el futuro de los siervos de Dios. Aunque Job no comprendió todas las cuestiones implicadas, no dejó que sus tres supuestos amigos lo convencieran de que le había fallado a Dios (Job 27:5). Sin duda, este relato fortalece nuestra fe y nuestra confianza en que también nosotros podemos serle fieles a Dios y defender su soberanía.
párr. 8 (Job 27:5) ¡Ni se piense de parte mía que yo los declare justos a ustedes! ¡Hasta que expire no quitaré de mí mi integridad!

w06 15/3 pág. 15 Puntos sobresalientes del libro de Job
27:5. Job era el único que podía quebrantar su propia integridad, pues el que una persona sea íntegra depende del amor que le tenga a Dios. Por tal razón, es preciso cultivar un profundo amor a Jehová.
(Job 27:5) ¡Ni se piense de parte mía que yo los declare justos a ustedes! ¡Hasta que expire no quitaré de mí mi integridad!

BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS (8 MINS.):


Job 24:2. ¿Por qué era un grave delito mover los hitos, o señales que delimitaban un terreno? (it-1 pág. 1160).

(Job 24:2) Hay quienes mueven hacia atrás hitos; un hato han arrebatado, para pastorear[lo].
“Junto con su pastor”, LXX.

it-1 págs. 1160-1161 Hito
HITO
Cuando los israelitas ocuparon Canaán, a cada familia se le dio una porción de terreno, y tales posesiones estaban señaladas con mojones o hitos. En la Biblia no se dice cómo eran, pero puede que hayan sido postes, piedras o hasta surcos en el suelo. La palabra hebrea para “hito” (guevúl) es la misma que para “límite” y “territorio”. (Gé 10:19; 47:21.) Por lo menos algunos de los hitos de Palestina tenían inscripciones de identificación. Se han encontrado mojones o hitos de Egipto y Mesopotamia con inscripciones muy detalladas. Por ejemplo, en Nippur se descubrió un hito inscrito de Nabucodonosor I.
La ley de Jehová prohibía que se movieran hacia atrás los hitos. (Dt 19:14; véase también Pr 22:28.) De hecho, el que movía hacia atrás “el hito de su semejante” era maldito. (Dt 27:17.) Dado que los terratenientes por lo general dependían del producto de sus terrenos, mover hacia atrás un hito significaría privar a otra persona de parte de sus medios de subsistencia. Esta acción equivalía a robo, y es así como se veía en tiempos antiguos. (Job 24:2.) Sin embargo, había personas sin escrúpulos que cometían tales abusos, y en los días de Oseas a los príncipes de Judá se les asemejó a los que movían hacia atrás un lindero. (Os 5:10.)
Jehová trata con consideración a la viuda y al huérfano de padre. Por consiguiente, se dice que Dios demolerá la casa del que se ensalza, “pero él fijará el lindero de la viuda” (Pr 15:25), y Proverbios 23:10, 11 también dice: “No muevas hacia atrás el lindero de antaño, ni entres en el campo de los huérfanos de padre. Porque su Redentor es fuerte; él mismo defenderá la causa que ellos tienen contigo”.

Job 26:7. ¿Por qué es sorprendente la descripción que hace Job de la Tierra? (w15 1/6 pág. 5 párr. 4; w11 1/7 pág. 26 párrs. 2-5).

(Job 26:7) Él está extendiendo el norte sobre el lugar vacío, colgando la tierra sobre nada;

w15 1/6 pág. 5 Los logros de la ciencia
La Biblia dice que la Tierra está suspendida en el espacio (Job 26:7). No menciona nada parecido a los populares mitos de la antigüedad que decían que el planeta descansaba sobre los hombros de un gigante o sobre unos elefantes apoyados en una enorme tortuga. Fueron los científicos quienes averiguaron cómo se sostiene la Tierra. Nicolás Copérnico y Johannes Kepler plantearon que los planetas giran alrededor del Sol llevados por una fuerza invisible. Unas décadas más tarde, Isaac Newton demostró que la gravedad controla el movimiento de los objetos en el espacio.
(Job 26:7) Él está extendiendo el norte sobre el lugar vacío, colgando la tierra sobre nada;

w11 1/7 pág. 26 ¿Quién hizo las leyes que rigen el universo?
Aristóteles creía en un universo compacto. Según él, nuestro planeta y su atmósfera se componían de cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. El resto del universo estaba lleno de esferas transparentes, todas ellas formadas por una sustancia eterna a la que llamó éter. Los cuerpos celestes estaban fijados a tales esferas invisibles. Este concepto cautivó durante mucho tiempo a los hombres de ciencia, pues parecía satisfacer una premisa básica: un objeto debe reposar sobre algo o colgar de algo, porque de lo contrario se caerá.
¿Decía la Biblia algo a este respecto? Pues bien, en ella leemos las palabras que el fiel Job declaró en cuanto a Jehová: “Él está [...] colgando la tierra sobre nada” (Job 26:7). Sin duda, Aristóteles se hubiera reído de esa idea.
En el siglo XVII, unos tres mil años después de los días de Job, los científicos en general sostenían que el universo estaba lleno, no de esferas cristalinas, sino de algún tipo de fluido. A finales de ese mismo siglo, el famoso físico Isaac Newton propuso una idea muy distinta: los cuerpos celestes se atraían debido a la fuerza de la gravedad. Estaba un paso más cerca de entender que la Tierra y los demás astros en realidad se hallan suspendidos en el espacio vacío, a simple vista “sobre nada”.
La teoría de Newton se topó con mucha oposición. A muchas mentes científicas aún les costaba visualizar que los cuerpos celestes no se mantuvieran en su lugar sujetos a algo sólido. ¿Cómo podía ser que un planeta tan pesado como el nuestro y los demás astros sencillamente flotaran en el espacio? Para algunos, ese concepto parecía sobrenatural. Desde los tiempos de Aristóteles, casi todos los hombres de ciencia habían creído que el espacio debía estar lleno de algo.
(Job 26:7) Él está extendiendo el norte sobre el lugar vacío, colgando la tierra sobre nada;

¿Qué me enseña sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?


¿Qué ideas de la lectura bíblica de esta semana pueden servirme en la predicación?


JOB 21-27 | SUGERENCIAS PARA SUS COMENTARIOS PERSONALES

(JOB 21:24)
“[cuando] sus propios muslos se hayan llenado de grasa y el mismo tuétano de sus huesos se mantenga húmedo.”

it-2 pág. 1164 Tuétano, médula
TUÉTANO, MÉDULA
Tejido vascular esponjoso y graso que ocupa las cavidades interiores de los huesos largos y de ciertos huesos planos. Hay dos clases de médula: la amarilla y la roja. En los adultos, los huesos largos y redondeados están llenos de médula amarilla o inactiva (compuesta principalmente de grasa), mientras que los huesos planos del cráneo, las costillas, el esternón y la pelvis contienen médula roja o activa. La médula roja desempeña un papel importante en la formación de la sangre, pues produce: 1) los glóbulos rojos de la sangre, que transportan oxígeno; 2) los importantes agentes coagulantes llamados plaquetas, y 3) un gran porcentaje de glóbulos blancos, que sirven principalmente para luchar contra las infecciones. Al ser productora de sangre, la médula tiene un efecto directo en la salud y el vigor de la persona. Por lo tanto, Job (21:24) alude apropiadamente a la persona bien nutrida y saludable diciendo en sentido figurado que su tuétano ‘se mantiene húmedo’.

(JOB 22:2)
““¿Puede un hombre físicamente capacitado ser útil a Dios mismo, para que cualquiera que tenga perspicacia sea útil para con él?”

w05 15/9 pág. 27 Resistamos los pensamientos nocivos
“¿Puede un hombre físicamente capacitado ser útil a Dios?”
Hay un criterio muy relacionado con el de que Dios es demasiado exigente: el de que los seres humanos somos inútiles a sus ojos. En su tercer discurso, Elifaz formuló esta pregunta: “¿Puede un hombre físicamente capacitado ser útil a Dios mismo, para que cualquiera que tenga perspicacia sea útil para con él?” (Job 22:2). Elifaz insinuaba que el hombre es inútil a la vista de Dios. Y Bildad pensaba igual, pues expresó: “¿Cómo puede el hombre mortal tener razón ante Dios, o cómo puede uno nacido de mujer ser limpio?” (Job 25:4). Según esa manera de razonar, ¿cómo podía Job, un simple mortal, pretender siquiera que Dios lo considerara justo?
Hoy día muchas personas albergan sentimientos negativos sobre sí mismas. Tal vez se deba a factores como la crianza recibida, las presiones de la vida o el hecho de haber sido víctimas del odio racial o étnico. Pero también debe tenerse en cuenta que a Satanás y sus demonios les gusta aplastar a la gente. Si logran convencer a alguien de que nada de lo que hace es lo suficientemente bueno para el Dios todopoderoso, lo hacen más vulnerable al desánimo. Y con el tiempo, la persona quizás se desvíe e incluso se aleje del Dios vivo (Hebreos 2:1; 3:12).
El paso de los años y los problemas de salud nos imponen limitaciones. Puede que nuestra participación en el servicio del Reino parezca mínima en comparación con lo que hacíamos cuando éramos más jóvenes, saludables y fuertes. Es muy importante que reconozcamos que Satanás y sus demonios quieren que pensemos que lo que hacemos no basta para agradar a Dios. Tenemos que resistir ese modo de pensar.

w95 15/2 págs. 27-28 Una lección sobre cómo tratar los problemas
Los tres compañeros de Job lo desanimaron aún más, expresando ideas personales en vez de sabiduría piadosa. Elifaz llegó al extremo de decir que ‘Dios no tiene fe en sus siervos’ y que en realidad a Jehová no le importaba si Job era justo o no. (Job 4:18; 22:2, 3.) Es difícil imaginar un comentario más desalentador y falso. No sorprende que Jehová reprendiera posteriormente a Elifaz y a sus compañeros por esta blasfemia. Dijo: “Ustedes no han hablado acerca de mí lo que es verídico”. (Job 42:7.)

(JOB 22:3)
“¿Tiene deleite alguno el Todopoderoso en que seas justo, o ganancia alguna en que hagas sin culpa tu camino?”

w05 15/9 pág. 26 Resistamos los pensamientos nocivos
Y preguntó: “¿Tiene deleite alguno el Todopoderoso en que seas justo?” (Job 22:3). Bildad compartía esta opinión, pues declaró: “Hay hasta la luna, y no es brillante; y las estrellas mismas no han resultado limpias a los ojos de [Dios]” (Job 25:5).
Hemos de vigilar que no se nos contagie esa manera de pensar, pues podría llevarnos a creer que Dios exige demasiado de nosotros. Ese es un criterio que socava la relación que tenemos con Jehová. Además, si sucumbimos a dicha forma de razonar, ¿cómo reaccionaremos cuando recibamos la disciplina que necesitemos? En lugar de aceptarla humildemente, puede que nuestro corazón “se enfure[zca] contra Jehová mismo” y le abriguemos resentimiento (Proverbios 19:3). ¡Qué desastroso desenlace para nuestra espiritualidad!

w95 15/2 págs. 27-28 Una lección sobre cómo tratar los problemas
Los tres compañeros de Job lo desanimaron aún más, expresando ideas personales en vez de sabiduría piadosa. Elifaz llegó al extremo de decir que ‘Dios no tiene fe en sus siervos’ y que en realidad a Jehová no le importaba si Job era justo o no. (Job 4:18; 22:2, 3.) Es difícil imaginar un comentario más desalentador y falso. No sorprende que Jehová reprendiera posteriormente a Elifaz y a sus compañeros por esta blasfemia. Dijo: “Ustedes no han hablado acerca de mí lo que es verídico”. (Job 42:7.)

(JOB 24:2)
“Hay quienes mueven hacia atrás hitos; un hato han arrebatado, para pastorear[lo].”

it-1 págs. 1160-1161 Hito
La ley de Jehová prohibía que se movieran hacia atrás los hitos. (Dt 19:14; véase también Pr 22:28.) De hecho, el que movía hacia atrás “el hito de su semejante” era maldito. (Dt 27:17.) Dado que los terratenientes por lo general dependían del producto de sus terrenos, mover hacia atrás un hito significaría privar a otra persona de parte de sus medios de subsistencia. Esta acción equivalía a robo, y es así como se veía en tiempos antiguos. (Job 24:2.)

(JOB 26:6)
“El Seol está desnudo enfrente de él, y [el lugar de] la destrucción no tiene cobertura.”

it-1 pág. 12 Abadón
El término hebreo ʼavad•dóhn significa “destrucción”, y también puede referirse a un “lugar de destrucción”. Aparece en el texto hebreo original un total de cinco veces, en cuatro de las cuales se usa en paralelo con “sepultura”, “Seol” y “muerte”. (Sl 88:11; Job 26:6; 28:22; Pr 15:11.) En estos versículos la palabra ʼavad•dóhn alude a los procesos destructivos que siguen a la muerte humana, y los textos indican que la descomposición o la destrucción tienen lugar en el Seol, el sepulcro común de la humanidad.

it-1 págs. 668-669 Destrucción
¿Están muertas para siempre todas aquellas personas que Dios destruyó en el pasado?
La Biblia muestra que no toda destrucción es eterna, lo que se advierte por la equiparación que se hace en dos ocasiones de la palabra hebrea ʼavad•dóhn (destrucción) con “Seol”. (Job 26:6; Pr 15:11.) Mientras que el profeta Sofonías habló de la destrucción de Asiria, Ezequiel dijo que los asirios bajarían al Seol. (Sof 2:13; Eze 32:21, 22.) Además, cuando Moisés refirió la destrucción de los rebeldes Datán y Abiram, dijo que bajaron “vivos al Seol”. (Nú 16:31, 33.) Y ya que el sentido bíblico de Seol es el sepulcro común de la humanidad del que habrá resurrección, es evidente que no toda destrucción —ni siquiera cuando es Dios quien la causa— es necesariamente eterna.

(JOB 26:7)
“Él está extendiendo el norte sobre el lugar vacío, colgando la tierra sobre nada;”

w15 1/6 pág. 5 Los logros de la ciencia
La fuerza que sostiene la Tierra
La Biblia dice que la Tierra está suspendida en el espacio (Job 26:7). No menciona nada parecido a los populares mitos de la antigüedad que decían que el planeta descansaba sobre los hombros de un gigante o sobre unos elefantes apoyados en una enorme tortuga. Fueron los científicos quienes averiguaron cómo se sostiene la Tierra. Nicolás Copérnico y Johannes Kepler plantearon que los planetas giran alrededor del Sol llevados por una fuerza invisible. Unas décadas más tarde, Isaac Newton demostró que la gravedad controla el movimiento de los objetos en el espacio.

w11 1/7 pág. 26 ¿Quién hizo las leyes que rigen el universo?
2. ¿Qué mantiene los cuerpos celestes en su lugar?
Aristóteles creía en un universo compacto. Según él, nuestro planeta y su atmósfera se componían de cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. El resto del universo estaba lleno de esferas transparentes, todas ellas formadas por una sustancia eterna a la que llamó éter. Los cuerpos celestes estaban fijados a tales esferas invisibles. Este concepto cautivó durante mucho tiempo a los hombres de ciencia, pues parecía satisfacer una premisa básica: un objeto debe reposar sobre algo o colgar de algo, porque de lo contrario se caerá.
¿Decía la Biblia algo a este respecto? Pues bien, en ella leemos las palabras que el fiel Job declaró en cuanto a Jehová: “Él está [...] colgando la tierra sobre nada” (Job 26:7). Sin duda, Aristóteles se hubiera reído de esa idea.
En el siglo XVII, unos tres mil años después de los días de Job, los científicos en general sostenían que el universo estaba lleno, no de esferas cristalinas, sino de algún tipo de fluido. A finales de ese mismo siglo, el famoso físico Isaac Newton propuso una idea muy distinta: los cuerpos celestes se atraían debido a la fuerza de la gravedad. Estaba un paso más cerca de entender que la Tierra y los demás astros en realidad se hallan suspendidos en el espacio vacío, a simple vista “sobre nada”.
La teoría de Newton se topó con mucha oposición. A muchas mentes científicas aún les costaba visualizar que los cuerpos celestes no se mantuvieran en su lugar sujetos a algo sólido. ¿Cómo podía ser que un planeta tan pesado como el nuestro y los demás astros sencillamente flotaran en el espacio? Para algunos, ese concepto parecía sobrenatural. Desde los tiempos de Aristóteles, casi todos los hombres de ciencia habían creído que el espacio debía estar lleno de algo.
Por supuesto, Job no sabía nada de las leyes invisibles que mantienen a la Tierra en una órbita estable alrededor del Sol. ¿Qué fue, entonces, lo que lo llevó a decir que nuestro planeta está colgando “sobre nada”?

ba págs. 19-20 ¿Concuerda el libro con la ciencia?
¿Cómo se sostiene la Tierra?
En la antigüedad, al hombre le intrigaban otras cuestiones del cosmos: ¿Sobre qué descansa la Tierra? ¿Qué sostiene al Sol, la Luna y las estrellas? Entonces no se conocía la ley de la gravitación universal, formulada por Isaac Newton y publicada en 1687. Como la idea de que los astros estaban suspendidos en el espacio vacío era desconocida, solía explicarse que ciertos objetos o sustancias tangibles sostenían la Tierra y los demás astros.
Por ejemplo, una antigua teoría, quizás de origen isleño, era que la Tierra flotaba en las aguas que la rodeaban. Los hindúes creían que reposaba sobre varios fundamentos, colocados uno encima del otro. Según ellos, descansaba sobre cuatro elefantes, que a su vez estaban sobre una enorme tortuga, y esta, sobre una inmensa serpiente enroscada que flotaba en las aguas universales. Empédocles, filósofo griego del siglo V a.E.C., creía que la Tierra se sustentaba sobre un torbellino que causaba el movimiento de los astros.
Las ideas de Aristóteles estuvieron entre las más influyentes. Aunque propuso la teoría de que la Tierra era una esfera, negó que pudiera estar suspendida en el vacío. En su tratado Del cielo refutó el concepto de que la Tierra reposara sobre el agua, pues afirmó que era “la misma la noción acerca de la tierra y acerca del agua [...]. Porque tampoco el agua es apta para permanecer en lo alto, antes siempre está encima de algo”.4 Por consiguiente, ¿qué sustenta la Tierra? Aristóteles enseñaba que el Sol, la Luna y las estrellas estaban sujetos a la superficie de esferas sólidas y transparentes. Las esferas estaban unas dentro de otras, y en el centro de todas ellas se encontraba inmóvil la Tierra. Al girar las esferas una dentro de otra, los objetos que había sobre ellas —el Sol, la Luna y los planetas— se desplazaban en el cielo.
La explicación aristotélica parecía lógica. Si los astros no se hallaban adheridos con firmeza a algo, ¿de qué otro modo podían estar suspendidos? Los criterios del venerado Aristóteles se aceptaron como un hecho durante unos dos mil años. Según The New Encyclopædia Britannica, en los siglos XVI y XVII sus enseñanzas “habían adquirido la categoría de dogma religioso” a los ojos de la Iglesia.5
La invención del telescopio llevó a que los astrónomos cuestionaran la teoría de Aristóteles. Sin embargo, no hallaron una respuesta definida hasta que sir Isaac Newton explicó que los planetas estaban suspendidos en el vacío y se mantenían en sus órbitas gracias a una fuerza invisible: la gravedad. Esta idea parecía inverosímil, y a algunos de los colegas de Newton se les hizo difícil aceptar que el espacio fuera un vacío casi sin materia.6
¿Qué decía la Biblia sobre este tema? Hace casi tres mil quinientos años, la Biblia afirmó con claridad meridiana que la Tierra cuelga “sobre nada”. (Job 26:7.) En el hebreo original, la palabra que en este pasaje se traduce “nada” (beli-máh) significa literalmente “sin algo”.7 La versión del Pontificio Instituto Bíblico utiliza la expresión “en el vacío”.
En aquel tiempo casi nadie se imaginaba que la Tierra era un planeta suspendido “en el vacío”. No obstante, el escritor bíblico se adelantó muchísimo a su tiempo al hacer una afirmación científicamente exacta.

kl cap. 2 pág. 17 párr. 14 El libro que revela el conocimiento de Dios
Por otra parte, Job 26:7, escrito hace más de tres mil años, dice que Dios está “colgando la tierra sobre nada”. Un escriturario comentó al respecto: “Cómo supo Job la verdad, demostrada por la astronomía, de que la Tierra está suspendida en el vacío, es una cuestión que no pueden esclarecer fácilmente los que niegan la inspiración de la Sagrada Escritura”.

pr sección 3 págs. 11-12 párrs. 9-12 Una fuente singular de sabiduría superior
Cómo se sostiene la Tierra en el espacio. En la antigüedad, mientras se escribía la Biblia, había muchas ideas en cuanto a cómo se sostenía la Tierra en el espacio. Algunos creían que la sustentaban cuatro elefantes montados sobre una gigantesca tortuga marina. Aristóteles, filósofo y científico griego del siglo IV a.E.C., enseñó que la Tierra no podía estar suspendida en el vacío. Más bien, dijo que los cuerpos celestes estaban sujetos a la superficie de esferas sólidas y transparentes que se hallaban unas dentro de otras. Según su teoría, la Tierra estaba en la esfera más interna y las estrellas en la más distante.
10 La Biblia, por el contrario, en vez de reflejar los conceptos extravagantes y poco científicos que existían mientras se escribía, sencillamente dijo (alrededor del año 1473 a.E.C.): “[Dios está] colgando la tierra sobre nada”. (Job 26:7.) En el hebreo original, la palabra que se utiliza aquí para “nada” significa “ninguna cosa”, y este es el único lugar donde se emplea en la Biblia. Los doctos en la materia reconocen que la descripción de una Tierra rodeada de espacio vacío denota una visión extraordinaria para aquel tiempo. La obra Theological Wordbook of the Old Testament (Vocabulario teológico del Antiguo Testamento) comenta: “Job 26:7 describió de forma impresionante el mundo conocido entonces cuando dijo que estaba suspendido en el espacio, con lo que se adelantó a los descubrimientos científicos del futuro”.
11 Esa declaración exacta de la Biblia se hizo más de mil cien años antes de Aristóteles. Sin embargo, las ideas de Aristóteles se siguieron enseñando como realidades por casi dos mil años después de su muerte. Finalmente, en 1687 E.C., sir Isaac Newton publicó sus hallazgos de que la Tierra se sostenía en el espacio debido a la atracción mutua que existe entre los diferentes cuerpos celestes, es decir, la gravitación. Pero eso fue casi treinta y dos siglos después que la Biblia declarase con elegante sencillez que la Tierra ‘cuelga sobre nada’.
12 Sí, hace casi tres mil quinientos años la Biblia señaló, correctamente, que la Tierra no tiene apoyo visible, un hecho que armoniza con el entendimiento más reciente de las leyes de la gravitación y el movimiento. “Cómo supo Job la verdad —declaró cierto docto— es una cuestión que no pueden resolver fácilmente los que niegan la inspiración de la Sagrada Escritura.”

it-1 pág. 975 Fundamento
Aunque la Tierra cuelga sobre la nada, tiene, por decirlo así, fundamentos duraderos a los que no se les hará tambalear, debido a que las leyes inmutables que gobiernan el universo la mantienen firmemente en su lugar, y el propósito de Dios concerniente a la Tierra ha permanecido inalterado. (Job 26:7; 38:33; Sl 104:5; Mal 3:6.)

it-2 pág. 1124 Tierra
La armonía de la Biblia con los hechos científicos. La Biblia dice en Job 26:7 que Dios está “colgando la tierra sobre nada”. La ciencia afirma que la Tierra permanece en su órbita en el espacio principalmente debido a la interacción de la gravedad y la fuerza centrífuga. Estas fuerzas, naturalmente, son invisibles. Por lo tanto, la Tierra, al igual que otros cuerpos celestes, está suspendida en el espacio como si colgara de la nada.

si pág. 95 párr. 3 Libro bíblico número 18: Job
Hay fuerte prueba de la inspiración del libro por su armonía sorprendente con los hechos que han probado las ciencias. ¿Cómo podría saberse que Jehová ‘cuelga la tierra sobre nada’, cuando la gente de la antigüedad tenía las más fantásticas ideas sobre lo que sostenía en su lugar a la Tierra? (Job 26:7.) En la antigüedad algunos opinaban que la Tierra estaba sostenida por elefantes plantados sobre una gran tortuga de mar. ¿Por qué no refleja el libro de Job tal tontedad? Es obvio que esto se debe a que Jehová el Creador suministró la verdad por inspiración.

g90 8/8 págs. 14-15 ¿Ha invalidado la ciencia a la Biblia?
El punto de vista bíblico
¿Ha invalidado la ciencia a la Biblia?
¿HA HECHO la ciencia, con sus avanzados conocimientos del universo, que la Biblia quede reducida a una colección de mitos y leyendas? Muchas personas de hoy piensan así. Pero, ¿qué opina usted?
Es posible que eso sea lo que le hayan enseñado de joven, como a muchas otras personas, y que nunca se lo haya cuestionado. Pero ahora le invitamos a que lo haga. Veamos tan solo un ejemplo, una declaración que se hace en la Biblia sobre el universo físico. Dicha declaración no solo contradijo totalmente lo que decían los expertos de aquel tiempo, sino también lo que seguían diciendo miles de años después.
La cuestión de la gravedad
¿Sobre qué descansa la Tierra? ¿Qué sostiene a la Luna, al Sol y a las estrellas? Estas preguntas han intrigado al ser humano durante miles de años. Respecto a la Tierra, la Biblia tiene una respuesta sencilla, pues en Job 26:7 se dice que Dios está “colgando la tierra sobre nada”. En el hebreo original, la palabra que se utiliza aquí para “nada” (beli•máhʼ) significa literalmente “ninguna cosa”, y este es el único lugar en la Biblia donde aparece dicho término. Los doctos en la materia reconocen que la descripción de una Tierra rodeada de espacio vacío refleja una “visión extraordinaria”, en especial para su tiempo.
No era así ni mucho menos como la gente se imaginaba el cosmos en aquellos días. En la antigüedad, una opinión era que la Tierra estaba sostenida por unos elefantes que, a su vez, estaban sobre una tortuga gigantesca.
Aristóteles, famoso filósofo y científico griego del siglo IV a. E.C., enseñó que la Tierra jamás podría colgar en el vacío. Por el contrario, dijo que cada uno de los cuerpos celestes estaba sujeto a la superficie de esferas sólidas y transparentes. Las esferas estaban unas dentro de otras, de modo que la Tierra se hallaba en la interior y las estrellas en la exterior. A medida que estas cúpulas giraban una dentro de la otra, los objetos que había sobre ellas —el Sol, la Luna y los planetas— se desplazaban en el cielo.
La declaración bíblica de que la Tierra ‘cuelga sobre nada’ se hizo más de mil cien años antes de Aristóteles. Sin embargo, a Aristóteles se le consideró el mayor pensador de su día y sus opiniones siguieron enseñándose como un hecho hasta casi dos mil años después de su muerte. A este respecto, The New Encyclopædia Britannica menciona que en los siglos XVI y XVII las enseñanzas de Aristóteles “habían adquirido la categoría de dogma religioso” a los ojos de la Iglesia.
Giordano Bruno, filósofo del siglo XVI, se atrevió a desafiar el concepto de que las estrellas “están como incrustadas en una sola cúpula”. Escribió que eso era “una noción ridícula, propia de niños, quienes quizás se imaginan que si [las estrellas] no estuviesen sujetas a la superficie celeste con un buen pegamento, o con clavos muy resistentes, caerían sobre nosotros como granizo”. Y como en aquellos días discrepar de Aristóteles era peligroso, la Iglesia hizo quemar a Bruno en la hoguera por diseminar sus ideas poco ortodoxas sobre el universo.
En el caldo cósmico
Con la invención del telescopio, cada vez más astrónomos empezaron a cuestionar la opinión de Aristóteles. Si el Sol, la Luna y las estrellas no estaban sujetos a esferas que giraban alrededor de la Tierra, entonces ¿qué podía sostenerlos en su lugar y hacer que giraran? René Descartes, matemático del siglo XVII, pensaba que tenía la respuesta. Como concordaba con Aristóteles en que el espacio que hay entre la Tierra y los otros cuerpos celestes no podía estar vacío, supuso que el universo estaba lleno de un fluido transparente, una especie de caldo cósmico.
Esta teoría parecía resolver dos problemas. Por un lado, suministraba el medio en el que se ‘sostenían’ los cuerpos celestes, pues, según él, todos se sostenían en el caldo. Por otra parte, ayudaba a explicar los movimientos planetarios. Descartes defendía la idea de que en este fluido se producían remolinos o torbellinos que obligaban a los planetas a girar describiendo sus órbitas. La denominada “teoría de los torbellinos” puede parecernos hoy día un tanto fantasiosa, pero en algunos países esa fue precisamente la teoría que dominó en el estudio del universo durante más de un siglo.
Muchos científicos la preferían a una nueva teoría: la ley de la gravitación universal enunciada por Isaac Newton y publicada en 1687. Newton afirmaba que los planetas no necesitaban objetos o sustancias mecánicas y tangibles que los sostuvieran en el aire, sino que era la fuerza de la gravedad la que gobernaba sus movimientos y los mantenía en sus órbitas. En realidad, estaban suspendidos en el vacío. Muchos de los colegas de Newton se mofaron de su concepto de la gravedad, y hasta él mismo encontró difícil de creer que el espacio fuera un vacío, casi sin materia.
Sin embargo, los puntos de vista de Newton con el tiempo triunfaron. Hoy día es muy fácil olvidar que unos treinta y dos siglos después de que la Biblia declarase con elegante sencillez que la Tierra está ‘colgando sobre nada’, la pregunta sobre qué es lo que sostiene a los planetas provocaba acalorados debates entre los científicos más doctos y brillantes. ¿Cómo fue posible que Job supiese expresar las cosas precisamente de esa manera? ¿Por qué iba a decir que la Tierra no se sostiene sobre ningún tipo de materia, cuando los “expertos” tardaron más de tres mil años en llegar a la misma conclusión?
¿Por qué se anticipó tanto la Biblia a su época?
La Biblia da la respuesta lógica. En 2 Timoteo 3:16 leemos: “Toda Escritura es inspirada de Dios”. Por consiguiente, la Biblia no es producto de la sabiduría humana sino que nos transmite con exactitud los pensamientos del Creador.
Es de gran importancia que usted descubra por sí mismo si esta afirmación de la Biblia es cierta. (1 Tesalonicenses 2:13.) De esa forma podría acceder a los pensamientos del Ser que nos creó y diseñó. ¿A quién mejor podríamos acudir para que nos dijera lo que encierra el futuro y cómo llevar una vida feliz y productiva en este mundo turbulento?
[Nota a pie de página]
La obra Theological Wordbook of the Old Testament (Vocabulario teológico del Antiguo Testamento) comenta: “Job 26:7 describió de forma impresionante el mundo conocido entonces cuando dijo que estaba suspendido en el espacio, con lo que se adelantó a los descubrimientos científicos del futuro”.
[Reconocimiento en la página 14]
Cortesía de la British Library

gm cap. 8 pág. 99 La ciencia... ¿ha probado que esté equivocada la Biblia?
Nuestro planeta, la Tierra
2 Considere, por ejemplo, lo que la Biblia dice acerca de nuestro planeta, la Tierra. En el libro de Job leemos: “[Dios] está extendiendo el norte sobre el lugar vacío, colgando la tierra sobre nada”. (Job 26:7.) Compare eso con esta declaración de Isaías: “Hay Uno que mora por encima del círculo de la tierra”. (Isaías 40:22.) El cuadro que aquí se da de una Tierra redonda ‘que cuelga sobre nada’ en “el lugar vacío” nos hace recordar vívidamente las fotografías que han tomado los astronautas de la esfera terrestre flotando en el espacio vacío.

(JOB 26:8)
“envolviendo las aguas en sus nubes, de modo que la masa de nubes no se revienta bajo ellas;”

w93 15/6 pág. 9 párr. 7 La creación dice: “Son inexcusables”
Las nubes flotan mientras están en forma de vapor: “Ata las aguas en Sus densas nubes, y la nube no se abre debajo de ellas”. Otra traducción dice: “Encierra el agua en sus densos nubarrones, y las nubes no se rompen bajo su peso”. (Job 26:8, Katznelson; Levoratti-Trusso.)

(JOB 26:10)
“Ha descrito un círculo sobre la haz de las aguas, hasta donde la luz termina en oscuridad.”

it-2 pág. 1124 Tierra
En la Biblia también se registra: “[Dios] ha descrito un círculo sobre la haz de las aguas”. (Job 26:10.) Las aguas están limitadas a su propio lugar por decreto del Creador. No suben e inundan la tierra, ni tampoco se elevan hacia el espacio. (Job 38:8-11.) Desde el punto de vista de Jehová, la faz de la Tierra o la superficie de las aguas tendrían una forma circular, tal como el contorno de la Luna nos parece circular a nosotros.

(JOB 26:12)
“Por su poder ha agitado el mar, y por su entendimiento ha hecho pedazos al acometedor.”

it-2 págs. 782-783 Rahab
2. (Heb. Rá•hav, de una raíz que significa “acometer con impertinencias”.) Término simbólico que se usa por primera vez en Job (9:13; 26:12), donde se traduce “acometedor” (NM). En el segundo de estos pasajes, tanto el contexto como el paralelismo del versículo lo relacionan con un gran monstruo marino. De manera similar, Isaías 51:9 enlaza Rahab con un monstruo marino: “¿No eres tú el que hizo pedazos a Rahab, el que traspasó al monstruo marino?”.

(JOB 26:14)
“¡Miren! Estos son los bordes de sus caminos, ¡y qué susurro de un asunto se ha oído acerca de él! Pero de su poderoso trueno, ¿quién puede mostrar entendimiento?”.”

it-1 págs. 819-820 Entendimiento
Lo que el hombre puede captar por su estudio de la creación material tan solo se aproxima a ‘los bordes de los caminos de Dios’ y no es más que un “susurro” al compararlo con el “poderoso trueno”. Estas expresiones aplican aún más en el caso de las obras de juicio y salvación de Dios, pues sus pensamientos son demasiado profundos para que las personas impías los capten. (Job 26:7-14; Sl 92:5, 6.)

(JOB 27:5)
“¡Ni se piense de parte mía que yo los declare justos a ustedes! ¡Hasta que expire no quitaré de mí mi integridad!”

w09 15/8 pág. 4 párr. 8 La vida eterna en la Tierra: una esperanza que Dios nos ha dado
Aunque Job no comprendió todas las cuestiones implicadas, no dejó que sus tres supuestos amigos lo convencieran de que le había fallado a Dios (Job 27:5). Sin duda, este relato fortalece nuestra fe y nuestra confianza en que también nosotros podemos serle fieles a Dios y defender su soberanía.

w06 15/3 pág. 15 Puntos sobresalientes del libro de Job
27:5. Job era el único que podía quebrantar su propia integridad, pues el que una persona sea íntegra depende del amor que le tenga a Dios. Por tal razón, es preciso cultivar un profundo amor a Jehová.

w02 15/8 pág. 28 ¿Se aferrará usted a su integridad?
No obstante, Job afirmó: “¡Hasta que expire no quitaré de mí mi integridad!” (Job 27:5). Él no dijo: “¡No permitiré que ustedes me aparten de mi integridad!”. Job era consciente de que su integridad dependía de él mismo y de su amor a Jehová.

w94 15/11 pág. 16 párr. 4 El galardón de Job, una fuente de esperanza
Job estaba seguro de su inocencia, pues dijo: “¡Hasta que expire no quitaré de mí mi integridad!”. (Job 27:5.) En contraste con las acusaciones falsas que se habían lanzado contra él, no había hecho nada para merecer las calamidades que le habían sobrevenido. Job sabía que Jehová no oye las oraciones de los apóstatas, pero que recompensa a los que se mantienen íntegros. Este relato bien puede recordarnos que la tempestad de Armagedón pronto arrojará a los inicuos de su posición de poder, y no escaparán de la mano firme de Dios. Mientras tanto, el pueblo de Jehová andará en integridad. (Job 27:11-23.)

it-1 pág. 1243 Integridad
A partir de ese momento, Job se vio aquejado de una dolorosa enfermedad y presionado por su esposa, que intentaba hacerle desistir, así como por tres amigos que, representando falsamente las normas y propósitos divinos, le acosaron con crítica destructiva y calumnias. (Job 2:6-13; 22:1, 5-11.) Job, sin embargo, afirmó que no abjuraría de su integridad: “¡Hasta que expire no quitaré de mí mi integridad! A mi justicia he echado mano, y no la soltaré; mi corazón no me molestará con escarnio por ninguno de mis días”. (Job 27:5, 6.)

it-2 pág. 110 Job, Libro de
Importancia. El libro de Job es esencial —al igual que Génesis 3:1-6 y otros pasajes de las Escrituras— para desvelar la gran cuestión de la justicia de Dios al ejercer su soberanía y cómo entra en juego en ella la integridad de los siervos terrestres de Dios. Aunque esta cuestión se escapaba al entendimiento de Job, no permitió que sus tres compañeros le hicieran dudar de su propia integridad. (Job 27:5.)

(JOB 27:6)
“A mi justicia he echado mano, y no la soltaré; mi corazón no [me] molestará con escarnio por ninguno de mis días.”

lv cap. 2 págs. 15-16 párr. 5 La importancia de mantener una buena conciencia
A diferencia de Adán y Eva, muchas personas, pese a ser imperfectas, han escuchado su conciencia. Entre ellas está el fiel Job, quien dijo: “A mi justicia he echado mano, y no la soltaré; mi corazón no me molestará” (Job 27:6). Job escuchaba con atención la voz de su conciencia antes de actuar o tomar cualquier decisión. Por eso podía decir con orgullo que su conciencia no le molestaba; no vivía mortificado por la culpa o la vergüenza.

(JOB 27:18)
“Ha edificado su casa como una mera polilla, y como una cabaña que un guarda ha hecho.”

it-2 pág. 680 Polilla
Las hembras de las polillas ponen sus huevos sobre tejidos de seda o lana, o sobre pieles, distribuyéndolos de modo que cuando salgan las orugas no solo tengan espacio, sino que también dispongan de suficiente alimento. Las orugas no comen hasta que se protegen con una “casa” o envoltura que tejen con las fibras disponibles. Luego se alimentan sin salir de su “casa”. (Job 27:18.)

(JOB 27:23)
“Uno batirá las manos a causa de él y le silbará desde su lugar.”

it-2 pág. 690 Posturas y ademanes
Palmotear. Podía tratarse simplemente de un ademán para llamar la atención de alguien, como se muestra en Josué 15:18, pero con más frecuencia indicaba cólera (Nú 24:10), desprecio o burla (Job 27:23; Lam 2:15), pena (Eze 6:11), animosidad o que la persona se regocijaba por el mal que le acaecía a un rival, a un enemigo odiado o a un opresor. En ocasiones, además de palmotear se pateaba con los pies. (Eze 25:6; Na 3:19.)

LECTURA DE LA BIBLIA: JOB 27:1-23 (4 MINS. O MENOS)

(Job 27:1-23) Y Job procedió de nuevo a alzar su expresión proverbial, y pasó a decir: 2 “¡Tan ciertamente como que vive Dios, que ha quitado mi juicio, y tan ciertamente como que [vive] el Todopoderoso, que ha amargado mi alma, 3 mientras mi aliento todavía esté entero dentro de mí, y el espíritu de Dios esté en mis narices, 4 mis labios no hablarán injusticia y mi propia lengua no hablará entre dientes engaño! 5 ¡Ni se piense de parte mía que yo los declare justos a ustedes! ¡Hasta que expire no quitaré de mí mi integridad! 6 A mi justicia he echado mano, y no la soltaré; mi corazón no [me] molestará con escarnio por ninguno de mis días. 7 Llegue a ser mi enemigo del todo un inicuo, y el que se subleva contra mí realmente un malvado. 8 Pues, ¿cuál es la esperanza de un apóstata en caso de que él [lo] corte, en caso de que Dios lleve de él su alma? 9 ¿Oirá Dios su clamor en caso de que le sobrevenga la angustia? 10 ¿O en el Todopoderoso hallará él exquisito deleite? ¿Invocará a Dios en todo tiempo? 11 Yo los instruiré a ustedes por la mano de Dios; lo que está con el Todopoderoso no lo esconderé. 12 ¡Miren! Ustedes mismos, todos, han visto visiones; entonces ¿por qué se muestran enteramente vanos? 13 Esta es la parte que corresponde al hombre inicuo por parte de Dios; y la herencia de los tiranos la recibirán del Todopoderoso mismo. 14 Si llegan a ser muchos los hijos de él, es para una espada; y sus descendientes mismos no tendrán suficiente alimento. 15 Sus propios sobrevivientes serán enterrados durante una plaga mortífera, y las propias viudas de estos no llorarán. 16 Si amontonara plata como el polvo mismo, y preparara atavío tal como si fuera barro, 17 él prepararía, pero el justo sería quien se vestiría, y de la plata el inocente sería quien participaría. 18 Ha edificado su casa como una mera polilla, y como una cabaña que un guarda ha hecho. 19 Rico se acostará, pero nada será recogido; ha abierto los ojos, pero no habrá nada.20 Cual aguas lo alcanzarán terrores repentinos; de noche un viento de tempestad ciertamente lo hurtará. 21 Un viento del este se lo llevará, y él se irá, y se lo llevará remolineando de su lugar. 22 Y se lanzará sobre él y no tendrá compasión; de su poder él sin falta tratará de huir. 23 Uno batirá las manos a causa de él y le silbará desde su lugar.

SEAMOS MEJORES MAESTROS

Primera conversación:

Portada de g16.2. Prepare el terreno para la revisita (2 mins. o menos).


Revisita:

Portada de g16.2. Prepare el terreno para volver (4 mins. o menos).


Curso bíblico:

bh pág. 145 párrs. 3, 4 (6 mins. o menos).

bh pág. 145 La adoración que Dios aprueba
3. Según explicó Jesús, ¿qué debemos hacer para que Dios nos apruebe?
3 Es importante que adoremos a Jehová como él quiere. Muchas personas creen que todas las religiones complacen a Dios, pero eso no es lo que enseña la Biblia. Tampoco basta con afirmar que uno es cristiano, pues Jesús dijo: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Por lo tanto, Dios únicamente nos aprobará si aprendemos lo que él nos pide y lo ponemos por obra. A los que no hacen la voluntad de Dios, Jesús los llamó “obradores del desafuero”, es decir, practicantes de la maldad (Mateo 7:21-23). La religión falsa es como el dinero falso: no tiene ningún valor. Y, lo que es peor, causa mucho daño.
4. ¿Qué representan los dos caminos que mencionó Jesús, y adónde lleva cada uno de ellos?
4 Jehová ofrece a todas las personas la oportunidad de tener vida eterna. Sin embargo, para que podamos vivir para siempre en el Paraíso, tenemos que adorarlo y comportarnos como él quiere. Por desgracia, muchos se niegan a hacerlo, y por eso Jesús dijo: “Entren por la puerta angosta; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son los que entran por él; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13, 14). Como vemos, la religión verdadera conduce a la vida, y la falsa a la destrucción. Ahora bien, Jehová no desea que ningún ser humano sea destruido, y por eso da a gente de todo el mundo la oportunidad de conocerlo (2 Pedro 3:9). En realidad, nuestra forma de adorar a Dios puede llevarnos a la vida o llevarnos a la muerte.

NUESTRA VIDA CRISTIANA


Cómo defenderte sin dar un solo golpe (15 mins.):

Análisis con el auditorio.

Ponga el video de la pizarra animada Cómo defenderte sin dar un solo golpe (vaya a jw.org, sección ENSEÑANZAS BÍBLICAS > JÓVENES). Después, analice con el auditorio las siguiente preguntas: ¿Qué razones puede haber para que te ataquen tus compañeros? ¿Qué daños produce el acoso escolar? ¿Cómo puedes hacerle frente o evitarlo? ¿Con quién deberías hablar si estás sufriendo acoso? Comente lo que dice el libro Los jóvenes preguntan (volumen 2), capítulo 14.
yp2 págs. 121-127 ¿Cómo puedo protegerme del acoso?
Capítulo 14
¿Cómo puedo protegerme del acoso?
Indica si es verdadero o falso:
1. El acoso escolar solo implica maltrato físico.
□ Verdadero
□ Falso
2. Para que exista acoso sexual, tiene que haber contacto físico.
□ Verdadero
□ Falso
3. Las chicas también pueden agredir y acosar.
□ Verdadero
□ Falso
4. Si eres víctima de algún tipo de acoso, no puedes hacer nada para evitarlo.
□ Verdadero
□ Falso
EL MIEDO es algo constante en la vida de millones de jóvenes que sufren acoso escolar. “El viaje en autobús a la escuela era una auténtica tortura: tenía que aguantar desde insultos hasta golpes. Esos quince minutos me parecían eternos”, cuenta Ryan. Otros se enfrentan al acoso sexual. “Uno de los chicos más populares me acorraló en el pasillo y empezó a toquetearme —explica Anita—. No me sirvió de nada pedirle que me quitara las manos de encima. Creía que no le hablaba en serio.”
Otros sufren acoso incluso por Internet. Y tú, ¿también eres víctima del acoso? ¿Hay algo que puedas hacer para ponerle fin? Pues sí, y mucho. Para empezar, comprobemos las respuestas del test anterior y aclaremos así algunas ideas sobre el acoso.
1. Falso. La mayoría de los agresores recurren al maltrato verbal. Las amenazas, los insultos, las burlas o los comentarios sarcásticos también son formas de acoso.
2. Falso. También podría considerarse acoso sexual que te digan una vulgaridad disfrazada de piropo, que te cuenten un chiste obsceno o que te miren con descaro.
3. Verdadero. Los agresores pueden ser de ambos sexos.
4. Falso. Se puede poner freno al acoso tomando algunas medidas, como las que explicamos a continuación.
Ante el acoso escolar, defiéndete sin golpes
A veces, los que te provocan solo quieren ver tu reacción. La Biblia da un consejo útil en estos casos: “No te des prisa en [...] sentirte ofendido” (Eclesiastés 7:9). ¿Por qué no? Porque devolviendo mal por mal estarías añadiendo leña al fuego y creándote más problemas (Romanos 12:17). Entonces, ¿cómo puedes defenderte sin recurrir a los golpes?
No te lo tomes muy a pecho. Cuando lo que pretenden con sus provocaciones es hacerse los graciosos, no te enojes. “A veces es cuestión de no tomarse muy en serio esos comentarios”, dice un joven llamado Eliu. Si ven que no te afecta lo que te dicen, es posible que dejen de hacerlo.
Mantén la calma. Como dice la Biblia: “La respuesta, cuando es apacible, aparta la furia” (Proverbios 15:1). Responder con calma ayuda a aliviar la tensión y, además, es lo último que tu agresor espera que hagas. Es cierto que necesitas mucha fuerza de voluntad para no dejarte llevar por la rabia cuando te están atacando, pero vale la pena. Proverbios 29:11 señala que “el estúpido deja salir” sin control su genio, pero el “sabio lo mantiene calmado”. Conservar la calma y saber controlarte demuestra mucha fortaleza de tu parte. En cambio, lo que el agresor revela con sus actos es una gran inseguridad, frustración e incluso desesperación. De ahí que la Biblia diga: “El que es tardo para la cólera es mejor que un hombre poderoso” (Proverbios 16:32).
Protégete. Aun así, habrá ocasiones en las que no podrás controlar la situación y tendrás que buscar una vía de escape. En estos casos, sigue el consejo de Proverbios 17:14: “Antes que haya estallado la riña, retírate”. Cuando veas que te van a golpear, vete corriendo. Y si no puedes, tal vez no te quede más remedio que tratar de protegerte lo mejor posible.
Informa la agresión. Tus padres tienen derecho a saber lo que está pasando. Quizá te den algunas sugerencias útiles, como por ejemplo que se lo cuentes a un profesor. Seguramente, tanto tus padres como los profesores sabrán manejar la situación con discreción para que el problema no empeore.
En resumen: el agresor no puede ganar si tú no le sigues el juego. Así que no te dejes provocar; domina la situación siguiendo las sugerencias que te hemos dado.
Cómo hacer frente al acoso sexual
Si eres víctima de acoso sexual, tienes motivos de sobra para sentir rabia e indignación. Pero ¿qué puedes hacer? Aquí tienes algunas ideas.
Rechaza con firmeza toda insinuación. No dejes lugar a dudas: los acosadores pueden interpretar un suave “no” como un “sí”, o al menos como un “quizá”. Así que deja claro que se trata de un “no” (Mateo 5:37). Por mucha vergüenza que sientas, nunca reacciones con risitas ni con timidez, pues podrías estar enviando el mensaje equivocado. Responde con firmeza y claridad; esa es tu mejor defensa.
Ponlo en evidencia. Eso fue lo que tuvo que hacer Anita, la joven mencionada antes: “Lo dejé en ridículo delante de sus amigos gritándole que ni se le ocurriera volver a tocarme”. ¿Y sabes qué? Dio resultado. “Todos sus amigos se rieron de él —explica—. Se mantuvo distante durante unos días, pero luego se disculpó y, tiempo después, incluso me defendió cuando otro compañero quiso pasarse de la raya.”
Si hablando no consigues nada, vete. Mejor todavía, vete corriendo. Y si no puedes, defiéndete; estás en tu derecho (Deuteronomio 22:25-27). Una cristiana cuenta: “Cuando un chico intentó agarrarme, le di un puñetazo con todas mis fuerzas y salí corriendo”.
Cuéntaselo a alguien. “Al final, eso fue lo que tuve que hacer —dice Adrienne, de 16 años—. Hablé con mis padres cuando vi que un chico al que yo consideraba un buen amigo no me dejaba en paz. Cuanto más le decía que no, más insistía. Tal vez pensaba que aquello era un juego.” Gracias a los consejos de sus padres, Adrienne supo cómo abordar el problema. Seguro que tus padres también pueden ayudarte.
Está claro que el acoso escolar y el acoso sexual son algo muy serio. Ningún cristiano tiene que resignarse a ser víctima del acoso escolar; tampoco debe tolerar las insinuaciones sexuales ni dejarse llevar por ellas. Sigue las sugerencias que te acabamos de dar y verás que sí puedes hacer frente a situaciones tan complejas como estas.
HALLARÁS MÁS INFORMACIÓN EN EL CAPÍTULO 18 DEL PRIMER VOLUMEN
EN EL SIGUIENTE CAPÍTULO
La presión de grupo tiene una tremenda influencia en los jóvenes. ¿Te gustaría enfrentarte a ella con valor?
Texto bíblico clave
“Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, sean pacíficos con todos.” (Romanos 12:18)
Una sugerencia
Si algún compañero te maltrata o te intimida, sé firme y enérgico, pero no agresivo. Dile claramente que deje de molestarte y márchate. Si las agresiones continúan, informa lo que ocurre.
¿Sabías esto?
Al vestirte con los colores o marcas que caracterizan a cierto grupo de pandilleros, puedes volverte blanco de ataques. Un ex pandillero explica: “Si veíamos a alguien vestido como nosotros y no era de la banda, se convertía en nuestro objetivo. O se unía a nosotros, o le dábamos una paliza”.
¡Manos a la obra!
Si alguien comienza a insultarme o a provocarme, voy a... ․․․․․
Para no meterme en problemas, tengo que... ․․․․․
¿Qué quiero preguntarle a mi padre o a mi madre sobre este tema? ․․․․․
Y tú, ¿qué piensas?
● ¿Qué harías para dar la impresión de ser un joven seguro de sí mismo y así reducir la posibilidad de que te agredan?
● ¿Qué puedes hacer si sufres acoso sexual? Piensa en algunas situaciones típicas y en cómo reaccionarías.
● ¿Por qué crees que el acoso sexual es algo que no debes tomarte a la ligera?
[Comentario de la página 123]
“Si sabes que va a haber una pelea, no te metas donde no te llaman y vete a tu casa. Algunos se quedan para ver qué ocurre, y ahí empiezan los problemas.” (Jairo)
[Recuadro de la página 125]
cómo prevenir el acoso sexual
Nunca coquetees. Estarías dando pie al acoso. La Biblia advierte: “Si te echas brasas en el pecho, te quemarás la ropa” (Proverbios 6:27, Traducción en lenguaje actual). Recuerda: coquetear es jugar con fuego.
Vigila tus compañías. Por lo general, los demás pensarán que tienes los mismos valores que las personas con quienes andas. Una joven llamada Carla dice: “Si te juntas con los que parecen disfrutar de los comentarios subidos de tono o que quieren ser el centro de atención, tú recibirás el mismo trato que ellos” (1 Corintios 15:33).
Ten cuidado con la ropa que usas. Si te vistes de forma sensual, muchas personas del sexo opuesto entenderán que quieres llamar su atención. Y eso es precisamente lo que conseguirás (Gálatas 6:7).
Di que eres cristiano. De lo contrario, nadie va a esperar que respetes los principios bíblicos (Mateo 5:15, 16).
[Ilustración de la página 124]
Reaccionar enojado a las provocaciones es como avivar un fuego
[Ilustración de la página 127]
Rechaza con firmeza al acosador

ESTUDIO BÍBLICO DE LA CONGREGACIÓN: IA CAP. 13 PÁRRS. 1-12 (30 MINS.)


ia págs. 108-111 Aprendió de sus errores
1, 2. a) ¿Qué estaba pasando por culpa de Jonás? b) ¿Qué aprenderemos con el relato de Jonás?
JONÁS siente que ya no puede soportarlo más. No es solo por el aterrador silbido del viento atravesando la cubierta; tampoco por el ensordecedor estruendo de las olas rompiendo contra la borda y haciendo crujir hasta el último rincón del barco. No, lo que más le angustia son los gritos de los marineros luchando sin descanso por mantener la embarcación a flote. Jonás está convencido de que van a morir... ¡y todo por culpa de él!
2 El profeta se encuentra en esta situación tan desesperada porque ha cometido un pecado contra su Dios. Pero ¿cuál? Y lo que es más importante aún, ¿está a tiempo de arreglarlo? Al examinar el relato de Jonás, encontraremos las respuestas a estas preguntas y aprenderemos buenas lecciones para todos nosotros. Veremos, por ejemplo, que los siervos fieles de Dios pueden cometer graves errores, pero también pueden rectificarlos.
Un profeta de Galilea
3-5. a) ¿En qué suele pensar la gente cuando se menciona a Jonás? b) ¿Qué detalles revela la Biblia sobre Jonás? (Vea también la nota.) c) ¿Por qué no era nada fácil ser profeta en aquel tiempo?
3 Cuando se menciona a Jonás, la gente suele recordar únicamente sus defectos: que desobedeció a Dios en varias ocasiones y que fue un tanto testarudo. Sin embargo, también poseía grandes virtudes. Tengamos en cuenta que Jehová lo eligió para ser su profeta, y no lo habría hecho si no hubiera sido un siervo fiel y justo.
Jonás también poseía grandes virtudes
4 La Biblia revela algunos detalles que nos ayudan a conocerlo mejor (lea 2 Reyes 14:25). Por ejemplo, sabemos que procedía de Gat-héfer, que estaba a solo cuatro kilómetros (dos millas y media) de Nazaret, el pueblo donde unos ochocientos años después se criaría Jesús. Jonás desempeñó su comisión de profeta cuando el malvado rey Jeroboán II gobernaba sobre las 10 tribus del reino de Israel. Ya hacía mucho que Elías no estaba, y su sucesor, Eliseo, había muerto durante el reinado del padre de Jeroboán II. Por medio de estos dos profetas, Jehová había erradicado el culto de Baal, pero Israel había vuelto a descarriarse. El país se hallaba ahora bajo un rey que persistía en hacer “lo que era malo a los ojos de Jehová” (2 Rey. 14:24). De modo que ser profeta en esos tiempos no debió ser fácil. Aun así, Jonás cumplió fielmente su misión.
5 Pero cierto día, su vida dio un giro inesperado: recibió un encargo divino que le pareció extremadamente difícil. ¿Cuál fue?
“Ve a Nínive”
6. ¿Qué comisión le encargó Jehová a Jonás, y por qué era tan difícil?
6 “Ve a Nínive la gran ciudad —le ordenó Jehová—, y proclama contra ella que la maldad de ellos ha subido delante de mí.” (Jon. 1:2.) ¿Qué tenía de difícil esta nueva comisión? Nínive —la capital de Asiria— estaba a unos 800 kilómetros (500 millas) en dirección este, y llegar allí a pie podría tomarle un mes. Pero eso no era lo peor. Una vez en la ciudad, tendría que proclamar la sentencia de Jehová contra los asirios, un pueblo muy conocido por su extrema violencia y crueldad. Si la predicación de Jonás había tenido poco éxito con el pueblo de Dios, ¿qué podía esperarse de los habitantes paganos de la populosa Nínive? ¿Cómo le iría a un solitario siervo de Jehová en aquel peligroso lugar, al que posteriormente se llamó “la ciudad de derramamiento de sangre”? (Nah. 3:1, 7.)
7, 8. a) ¿Qué llegó a hacer Jonás con tal de no cumplir su comisión? b) ¿Por qué no deberíamos pensar que Jonás era un cobarde?
7 No sabemos si estos eran los temores que rondaban la mente de Jonás. Lo que sí sabemos es cómo actuó. Jehová le dijo que fuera hacia el este, ¡y él huyó lo más lejos posible en dirección contraria! Bajó hasta la costa, hasta el puerto de Jope, y allí se embarcó hacia Tarsis. Según algunos comentaristas bíblicos, esta región se encontraba en España, a nada menos que 3.500 kilómetros (2.200 millas) de Nínive. De ser así, aquel viaje al extremo más lejano del mar Grande podía tomarle un año. Es obvio que Jonás no tenía la más mínima intención de cumplir la comisión de Dios (lea Jonás 1:3).
8 ¿Es que acaso era un cobarde? No deberíamos apresurarnos a juzgarlo con tanta dureza, pues más adelante veremos que dio muestras de gran valor. Como cualquiera de nosotros, era un hombre imperfecto que tenía que luchar contra sus debilidades y flaquezas (Sal. 51:5). A fin de cuentas, ¿quién puede decir que no ha tenido miedo alguna vez?
9. ¿De qué manera es posible que nos sintamos a veces, y qué gran verdad no debemos olvidar?
9 Puede que a veces creamos que Dios nos pide cosas dificilísimas, casi imposibles. Tal vez nos dé temor, por ejemplo, cumplir el mandato cristiano de predicar las buenas nuevas del Reino de Dios (Mat. 24:14). En esas circunstancias es fácil olvidar que, como dijo Jesús, “todas las cosas son posibles para Dios” y que todo lo podremos conseguir con su ayuda y poder (Mar. 10:27). Si alguna vez nosotros hemos perdido de vista esta gran verdad, es probable que entendamos mejor la reacción de Jonás. Ahora bien, ¿tuvo consecuencias lo que hizo?
Jehová disciplina al profeta
10, 11. a) ¿Qué debió pensar Jonás mientras el barco salía del puerto? b) ¿A qué peligro tuvo que enfrentarse el barco en el que iba Jonás?
10 Tratemos de imaginarnos la escena. Ya a bordo de la nave —probablemente un barco de carga fenicio—, Jonás observa atentamente las numerosas maniobras que el capitán y la tripulación realizan para sacar la embarcación del puerto. La costa va desapareciendo en el horizonte, y Jonás respira aliviado pensando que al fin está a salvo. Sin embargo, la calma no dura mucho.
11 De repente, fuertes vientos comienzan a agitar el mar y a levantar olas tan gigantescas que hasta las embarcaciones modernas parecerían de juguete. En poco tiempo, la nave no es más que un frágil cascarón de madera perdido en la inmensidad del océano, zarandeado de acá para allá por las enfurecidas olas. ¿Sabría Jonás que era “Jehová mismo” quien estaba provocando “un gran viento en el mar”? Lo que sí tenía claro es que las invocaciones de los marineros a sus dioses no servirían de nada (Lev. 19:4). Como él mismo indicó, la nave estaba “a punto de ser destrozada” (Jon. 1:4). El único que podía salvarlos era Jehová. Pero ¿cómo iba a pedirle ayuda cuando estaba huyendo de él?
12. a) ¿Por qué no deberíamos juzgar a Jonás por haberse quedado dormido durante la tormenta? (Vea también la nota.) b) ¿Cómo reveló Jehová quién era el culpable de la tormenta?
12 Viendo que no puede hacer nada para ayudar, Jonás baja a la bodega del barco, se acuesta en un rincón y cae profundamente dormido. Cuando el capitán lo encuentra, lo despierta y le dice que ruegue a su dios, como están haciendo todos los demás. Los marineros están convencidos de que el origen de la tormenta es sobrenatural, así que echan suertes entre los que están a bordo para averiguar quién ha provocado la ira de los dioses. Seguro que Jonás se pone cada vez más nervioso al ver que, uno a uno, se va descartando a los demás hombres. Ya no puede cerrar los ojos a la realidad: es Jehová quien ha provocado la tormenta y ahora lo está señalando a él como el culpable por haberle desobedecido (lea Jonás 1:5-7).

REFERENCIAS Y TEXTOS BIBLICOS PARA EL ESTUDIO

párr. 4 (2 Rey. 14:25) Él fue quien restauró el límite de Israel, desde el punto de entrada de Hamat hasta el mismo mar del Arabá, conforme a la palabra de Jehová el Dios de Israel que él habló por medio de su siervo Jonás hijo de Amitai, el profeta que era de Gat-héfer.
párr. 4 (2 Rey. 14:24) Y continuó haciendo lo que era malo a los ojos de Jehová. No se apartó de todos los pecados de Jeroboán hijo de Nebat, con que él hizo pecar a Israel.
párr. 6 (Jon. 1:2) “Levántate, ve a Nínive la gran ciudad, y proclama contra ella que la maldad de ellos ha subido delante de mí”.
párr. 6 (Nah. 3:1) ¡Ay de la ciudad de derramamiento de sangre! Está toda llena de engaño [y] de robo. ¡[De allí] la presa no parte!
“Derramamiento de sangre.” Lit.: “sangres”.
párr. 6 (Nah. 3:7) Y tiene que ocurrir que todo el que te vea huirá de ti y ciertamente dirá: ‘¡Nínive ha sido despojada con violencia! ¿Quién se condolerá de ella?’. ¿De dónde buscaré consoladores para ti?
párr. 7 (Jon. 1:3) Y Jonás procedió a levantarse y huir a Tarsis de delante de Jehová; y finalmente bajó a Jope y halló una nave que iba a Tarsis. Por lo tanto, pagó su pasaje y bajó y entró en ella, para irse con ellos a Tarsis de delante de Jehová.
“Jope.” Heb.: Ya•fóh; gr.: I•óp•pen; lat.: Ióp•pen.
párr. 8 (Sl 51:5) ¡Mira! Con error fui dado a luz con dolores de parto, y en pecado me concibió mi madre.
párr. 9 (Mat. 24:14) Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
O: “se anunciarán; se pregonarán”. Gr.: ke•ry•kjthé•se•tai; lat.: prae•di•cá•bi•tur. Compárese con Da 5:29, n: “Anunciaron”.
Lit.: “en toda la habitada”. Gr.: en hó•lei tei oi•kou•mé•nei, fem. sing., dando a entender el planeta, la tierra; lat.: inu•ni•vér•so ór•be, “en el círculo universal”, es decir, de la tierra. Véanse Isa 13:11, n: “Productiva”; Na 1:5, n.
“Testimonio.” Gr.: mar•tý•ri•on; lat.: te•sti•mó•ni•um.
O: “fin consumado; fin completado; final”. Gr.: té•los.
párr. 9 (Mar. 10:27) Mirándolos directamente, Jesús dijo: “Para los hombres es imposible, mas no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios”.
párr. 11 (Lev. 19:4) No se vuelvan a dioses que nada valen, y no deben hacerse dioses de fundición. Yo soy Jehová su Dios.
“A ídolos”, LXXVg.
párr. 11 (Jon. 1:4) Y Jehová mismo arrojó un gran viento en el mar, y llegó a haber una gran tormenta en el mar; y en cuanto a la nave, estaba a punto de ser destrozada.
“Viento.” Heb.: rú•aj; gr.: pnéu•ma; lat.: vén•tum. Véase Gé 1:2, n: “Activa”.
párr. 12 (Jon. 1:5-7) Y los marineros empezaron a temer y a clamar por socorro, cada uno a su dios. Y siguieron arrojando al mar los objetos que había en la nave, para aligerar[la] de ellos. Pero Jonás mismo había bajado a las partes más recónditas de aquel barco de cubierta, y procedió a acostarse y a quedar profundamente dormido. 6 Al fin el capitán de la nave se le acercó y le dijo: “¿Qué te pasa, dormilón? ¡Levántate, clama a tu dios! Quizás el Dios [verdadero] muestre que le importamos, y no perezcamos”. 7 Y empezaron a decirse unos a otros: “Vengan, y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién tenemos esta calamidad”. Y siguieron echando suertes, y finalmente la suerte cayó sobre Jonás.
“Su dios.” Heb.: ’elo•háv; gr.: the•ón; lat.: dé•um.
Lit.: “el principal de los marineros”.
“¡[...] tu dios!” Heb.: ’elo•héi•kja; gr.: the•ón; lat.: dé•um.
“El Dios [verdadero].” Heb.: ha’Elohím. Véase Ap. 1F.
párr. 4 Es interesante que Jonás fuera galileo porque, siglos después, los orgullosos fariseos dijeron lo siguiente para desacreditar a Jesús: “Escudriña, y ve que de Galilea no ha de ser levantado ningún profeta” (Juan 7:52). Numerosos traductores y especialistas han concluido que estas palabras de los fariseos eran una generalización para afirmar que nunca había salido ni podría salir ningún profeta de la humilde región de Galilea. Esto demostraría que los fariseos pasaban por alto tanto la historia como las profecías (Is. 9:1, 2).
párr. 12 Según la versión Septuaginta griega, Jonás estaba tan profundamente dormido que roncaba. Sin embargo, esto no significa que no le importaba lo que estaba pasando. Recordemos que a veces quienes están muy deprimidos sienten la irresistible necesidad de dormir. Mientras Jesús oraba angustiado en el jardín de Getsemaní, los apóstoles Pedro, Santiago y Juan también cayeron “adormitados de desconsuelo” (Luc. 22:45).

Repaso de esta reunión y adelanto de la próxima (3 mins.)


ESTUDIO DE "LA ATALAYA": TEXTOS BÍBLICOS | SEMANA DEL 11 AL 17 DE ABRIL DE 2016
Sigamos el ejemplo de los amigos de Jehová

REFERENCIAS Y TEXTOS BIBLICOS PARA EL ESTUDIO


SEMANA DEL 11 AL 17 DE ABRIL DE 2016
13 Sigamos el ejemplo de los amigos de Jehová


Estos artículos nos ayudarán a tener una mejor amistad con Jehová. En el primer artículo hablaremos de Abrahán, y en el segundo, de Rut, Ezequías y María, la madre de Jesús.
“[La amistad íntima] con Jehová pertenece a los que le temen” (SAL. 25:14).
CANCIONES 106 Y 118

¿QUÉ CONTESTARÍA?
• ¿Qué aprendemos de la amistad que Rut tenía con Jehová?
• ¿Por qué fue el rey Ezequías un buen amigo de Jehová?
• ¿Qué cualidades ayudaron a María a ser una buena amiga de Jehová?

(Sl 25:14) La intimidad con Jehová pertenece a los que le temen, también su pacto, para hacer que lo conozcan.
párr. 1 (2 Crón. 20:7) ¿No expulsaste tú mismo, oh Dios nuestro, a los habitantes de esta tierra de delante de tu pueblo Israel y entonces la diste a la descendencia de Abrahán, tu amador, hasta tiempo indefinido?
O: “amigo”. Lat.: a•mí•ci.
párr. 1 (Is. 41:8) “Pero tú, oh Israel, eres mi siervo, tú, oh Jacob, a quien he escogido, la descendencia de Abrahán, mi amigo;
O: “prole; simiente”.
O: “amador”.
párr. 1 (Sant. 2:23) y se cumplió la escritura que dice: “Abrahán puso fe en Jehová, y le fue contado por justicia”, y vino a ser llamado “amigo de Jehová”.
Véase Ap. 1D.
Véase Ap. 1D.
párr. 2 (Sl 25:14) La intimidad con Jehová pertenece a los que le temen, también su pacto, para hacer que lo conozcan.
párr. 2 (Heb. 12:1) Pues, entonces, porque tenemos tan grande nube de testigos que nos cerca, quitémonos nosotros también todo peso, y el pecado que fácilmente nos enreda, y corramos con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros,
“De testigos.” Gr.: mar•tý•ron; lat.: té•sti•um; J17,18,22(heb.): ‛e•dhím.
párr. 4 (Rut 1:1-8) Ahora bien, aconteció en los días en que los jueces administraban justicia que surgió un hambre en el país, y un hombre procedió a ir de Belén de Judá a residir como forastero en los campos de Moab, él con su esposa y sus dos hijos. 2 Y el nombre del hombre era Elimélec, y el nombre de su esposa Noemí, y los nombres de sus dos hijos eran Mahlón y Kilión, efrateos de Belén de Judá. Por fin estos llegaron a los campos de Moab y continuaron allí. 3 Andando el tiempo, murió Elimélec el esposo de Noemí, de manera que ella quedó con sus dos hijos. 4 Más tarde los hombres tomaron para sí esposas, mujeres moabitas. El nombre de una era Orpá, y Rut el nombre de la otra. Y siguieron morando allá por unos diez años. 5 Con el tiempo, ellos dos, Mahlón y Kilión, también murieron, de modo que la mujer quedó sin sus dos hijos y sin su esposo. 6 Y procedió a levantarse con sus nueras y a volver de los campos de Moab, porque en el campo de Moab había oído que Jehová había dirigido su atención a su pueblo y le había dado pan. 7 Y emprendió su salida del lugar donde había continuado, y sus dos nueras estaban con ella, y siguieron andando en el camino para volver a la tierra de Judá. 8 Por fin Noemí dijo a sus dos nueras: “Anden, vuélvanse, cada una a la casa de su madre. Que Jehová ejerza bondad amorosa para con ustedes, así como ustedes la han ejercido para con los hombres ya muertos y para conmigo.
Que significa: “Dios Es Rey”.
O: “habitantes de Efrat”. Véase Gé 35:16, 19.
Que significa: “Enfermizo; Inválido”.
Que significa: “Fragilidad”.
O: “había visitado”.
O: “amor leal”.
párr. 4 (Rut 1:14) Ante eso, ellas alzaron la voz y lloraron de nuevo, después de lo cual Orpá besó a su suegra. En cuanto a Rut, se adhirió a ella.
párr. 5 (Rut 1:9-15) Que Jehová les haga una dádiva, y de veras hallen un lugar de descanso, cada cual en la casa de su esposo”. Entonces las besó, y ellas se pusieron a alzar la voz y llorar. 10 Y siguieron diciéndole: “No, sino que contigo volveremos a tu pueblo”. 11 Pero Noemí dijo: “Vuélvanse, hijas mías. ¿Por qué deben ir conmigo? ¿Tengo yo todavía hijos en mis entrañas, y tendrán ellos que llegar a ser sus esposos?12 Vuélvanse, hijas mías, anden, porque yo me he hecho demasiado vieja para llegar a pertenecer a un esposo. Si hubiera dicho que tuviera esperanza también de que en realidad hubiera de llegar a ser de un esposo esta noche y que también ciertamente hubiera de dar a luz hijos, 13 ¿se quedarían ustedes esperándolos hasta que pudieran crecer? ¿Se mantendrían ustedes recluidas por ellos para no llegar a ser de un esposo? No, hijas mías, porque a causa de ustedes me es muy amargo el que la mano de Jehová haya salido contra mí”. 14 Ante eso, ellas alzaron la voz y lloraron de nuevo, después de lo cual Orpá besó a su suegra. En cuanto a Rut, se adhirió a ella. 15 Así que ella dijo: “¡Mira! Tu concuñada enviudada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses. Vuélvete con tu concuñada enviudada”.
“Esperándolos”, LXXSyVg.
Es decir, la viuda del hermano del esposo de una esposa. Véase Dt 25:5, 7.
párr. 6 (Rut 1:16) Y Rut procedió a decir: “No me instes con ruegos a que te abandone, a que me vuelva de acompañarte; porque a donde tú vayas yo iré, y donde tú pases la noche yo pasaré la noche. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
O: “de seguirte”. Lit.: “de después de ti”. Heb.: me•’a•jará•yikj. Compárese con Gé 16:13, n: “Al”; Jue 13:11, n.
párr. 6 (Rut 2:12) Que Jehová recompense tu manera de obrar, y que llegue a haber para ti un salario perfecto procedente de Jehová el Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a buscar refugio”.
párr. 6 (Sl 36:7) ¡Cuán preciosa es tu bondad amorosa, oh Dios! Y en la sombra de tus alas los hijos de los hombres mismos se refugian.
“Dios.” Heb.: ’Elo•hím.
párr. 6 (Sl 91:1-4) Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso. 2 Ciertamente diré a Jehová: “[Tú eres] mi refugio y mi plaza fuerte, mi Dios, en quien de veras confiaré”. 3 Porque él mismo te librará de la trampa del pajarero, de la peste que causa adversidades. 4 Con sus plumas remeras obstruirá el acceso a ti, y debajo de sus alas te refugiarás. Su apego a la verdad será un escudo grande y baluarte.
“Jehová”, M(heb.: יהוה)TSyVg; AqTaylor: , el Tetragrámaton en caracteres heb. antiguos dentro del texto gr. Véase Ap. 1C, sec. 8.
O: “camisa de malla”.
párr. 7 (Jos. 24:15) Ahora, si es malo a sus ojos servir a Jehová, escójanse hoy a quién quieren servir, si a los dioses a quienes sirvieron sus antepasados que estaban al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra están morando. Pero en cuanto a mí y a mi casa, nosotros serviremos a Jehová”.
Es decir, al este del río Éufrates.
párr. 8 (2 Rey. 16:2-4) Veinte años de edad tenía Acaz cuando empezó a reinar, y por dieciséis años reinó en Jerusalén; y no hizo lo que era recto a los ojos de Jehová su Dios, como David su antepasado. 3 Y se puso a andar en el camino de los reyes de Israel, e hizo pasar aun a su propio hijo por el fuego, conforme a las cosas detestables de las naciones que Jehová había expulsado a causa de los hijos de Israel. 4 Y siguió sacrificando y haciendo humo de sacrificio en los lugares altos y sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso.
párr. 8 (2 Rey. 16:10-17) Entonces el rey Acaz fue al encuentro de Tiglat-piléser el rey de Asiria en Damasco, y llegó a ver el altar que había en Damasco. De manera que el rey Acaz envió a Uriya el sacerdote el diseño del altar y su modelo en cuanto a toda su hechura. 11 Y Uriya el sacerdote procedió a construir el altar. Conforme a todo lo que el rey Acaz había enviado de Damasco, así lo hizo Uriya el sacerdote, en el intervalo de tiempo hasta que viniera el rey Acaz de Damasco. 12 Cuando el rey vino de Damasco, el rey llegó a ver el altar; y el rey empezó a acercarse al altar y a hacer ofrendas sobre él. 13 Y continuó haciendo humear su ofrenda quemada y su ofrenda de grano y derramando su libación y rociando la sangre de los sacrificios de comunión que eran suyos sobre el altar. 14 Y el altar de cobre que estaba delante de Jehová, él ahora lo acercó de enfrente de la casa, de entre su altar y la casa de Jehová, y lo puso al lado del norte de su altar. 15 Y el rey Acaz pasó a mandar, aun a Uriya el sacerdote, y a decir: “Sobre el gran altar haz humear la ofrenda quemada de la mañana, también la ofrenda de grano de la tarde, y la ofrenda quemada del rey y su ofrenda de grano, y la ofrenda quemada de toda la gente de la tierra y su ofrenda de grano y sus libaciones; y toda la sangre de ofrenda quemada y toda la sangre de un sacrificio la debes rociar sobre él. En cuanto al altar de cobre, llegará a ser algo que yo tome en consideración”.16 Y Uriya el sacerdote se puso a hacer conforme a todo lo que había mandado el rey Acaz. 17 Además, el rey Acaz cortó en pedazos las paredes laterales de las carretillas y quitó de sobre ellas las fuentes; y quitó el mar de sobre los toros de cobre que estaban debajo de él y entonces lo puso sobre un pavimento de piedra.
O: “la semejanza”.
párr. 8 (2 Crón. 28:1-3) Veinte años de edad tenía Acaz cuando empezó a reinar, y por dieciséis años reinó en Jerusalén, y no hizo lo que era recto a los ojos de Jehová como David su antepasado. 2 Antes bien, anduvo en los caminos de los reyes de Israel, y hasta hizo estatuas fundidas de los Baales. 3 Y él mismo hizo humo de sacrificio en el valle del hijo de Hinón y procedió a quemar a sus hijos en el fuego, conforme a las cosas detestables de las naciones que Jehová había expulsado de delante de los hijos de Israel.
“En el valle del hijo de Hinón.” Heb.: beghéh’ ven-Hin•nóm; gr.: en Gai•be•ne•nóm;Vgc(lat.): in vál•le Be•nén•nom. Véase Ap. 4C.
“Hijos”, MVg; Sy y 2Re 16:3: “hijo”.
párr. 9 (Pro. 19:3) La tontedad del hombre terrestre tuerce su camino, y por eso su corazón se enfurece contra Jehová mismo.
párr. 9 (Ezeq. 18:2, 3) “¿Qué significa para ustedes el que estén expresando en el suelo de Israel este dicho proverbial, que dice: ‘Los padres son los que comen el agraz, pero son los dientes de los hijos los que tienen dentera’? 3 ”‘Tan ciertamente como que estoy vivo —es la expresión del Señor Soberano Jehová—, ya no continuará de ustedes expresar este dicho proverbial en Israel.
Lit.: “quedan desafilados (embotados)”.
párr. 10 (Job 34:10) Por eso, hombres de corazón, escúchenme. ¡Lejos sea del Dios [verdadero] el obrar inicuamente, y del Todopoderoso el obrar injustamente!
“Del Dios [verdadero].” Heb.: la•’Él; LXX: “Jehová”. Véase Ap. 1G.
párr. 10 (Pro. 22:6) Entrena al muchacho conforme al camino para él; aun cuando se haga viejo no se desviará de él.
Lit.: “a la boca (abertura) del”.
párr. 10 (Col. 3:21) Padres, no estén exasperando a sus hijos, para que ellos no se descorazonen.
párr. 10 (Deut. 30:19) De veras tomo los cielos y la tierra como testigos contra ustedes hoy, de que he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la invocación de mal; y tienes que escoger la vida a fin de que te mantengas vivo, tú y tu prole,
párr. 11 (2 Rey. 18:5, 6) En Jehová el Dios de Israel confió él; y después de él resultó que no hubo nadie como él entre todos los reyes de Judá, aun los que habían sido antes de él. 6 Y él siguió adhiriéndose a Jehová. No se desvió de seguirlo, sino que continuó guardando sus mandamientos que Jehová había mandado a Moisés.
párr. 11 (2 Crón. 29:18-24) Después fueron adentro a Ezequías el rey y dijeron: “Hemos limpiado toda la casa de Jehová, el altar de la ofrenda quemada y todos sus utensilios, y la mesa del pan en capas y todos sus utensilios. 19 Y todos los utensilios que el rey Acaz removió del empleo durante su reinado en su infidelidad los hemos preparado, y los hemos santificado; y allí están delante del altar de Jehová”. 20 Y Ezequías el rey procedió a levantarse muy de mañana y a reunir a los príncipes de la ciudad y a subir a la casa de Jehová. 21 Y vinieron trayendo siete toros y siete carneros y siete corderos y siete machos cabríos como ofrenda por el pecado a favor del reino y a favor del santuario y a favor de Judá. Por lo tanto, dijo a los hijos de Aarón los sacerdotes que los ofrecieran sobre el altar de Jehová. 22 Por consiguiente, ellos degollaron las reses vacunas, y los sacerdotes recibieron la sangre y la rociaron sobre el altar; después de lo cual degollaron los carneros y rociaron la sangre sobre el altar, y degollaron los corderos y rociaron la sangre sobre el altar. 23 Entonces acercaron los machos cabríos de la ofrenda por el pecado ante el rey y la congregación, y pusieron las manos sobre ellos. 24 Los sacerdotes ahora los degollaron e hicieron una ofrenda por el pecado con su sangre sobre el altar, para hacer expiación por todo Israel; porque por todo Israel dijo el rey [que había de ser] la ofrenda quemada y la ofrenda por el pecado.
“Infidelidad”, M; gr.: a•po•sta•sí•ai, “apostasía”, del verbo a•fí•ste•mi, “pararse a distancia de”; el sustantivo tiene el sentido de deserción, abandono o rebelión. Véanse Jos 22:22; Hch 21:21; 2Te 2:3, nn.
párr. 11 (2 Crón. 31:1) Y tan pronto como acabaron todo esto, todos los israelitas que se hallaban [allí] salieron a las ciudades de Judá, y procedieron a quebrar las columnas sagradas y a cortar los postes sagrados y a demoler los lugares altos y los altares de todo Judá y Benjamín, y en Efraín y Manasés, hasta que hubieron acabado; después de lo cual todos los hijos de Israel regresaron a sus ciudades, cada cual a su propia posesión.
O: “los aserás”.
párr. 11 (2 Crón. 32:7, 8) “Sean animosos y fuertes. No tengan miedo ni se aterroricen a causa del rey de Asiria ni debido a toda la muchedumbre que está con él; porque con nosotros hay más que los que hay con él. 8 Con él está un brazo de carne, pero con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y para pelear nuestras batallas”. Y el pueblo empezó a apoyarse en las palabras de Ezequías el rey de Judá.
párr. 11 (2 Crón. 32:24-26) En aquellos días Ezequías enfermó de muerte, y se puso a orar a Jehová. De manera que Él le habló, y Él le dio un portento presagioso. 25 Pero Ezequías no correspondió según el beneficio que se le había hecho, porque su corazón se hizo altivo, y vino a haber indignación contra él y contra Judá y Jerusalén. 26 Sin embargo, Ezequías se humilló por la altivez de su corazón, él y los habitantes de Jerusalén, y la indignación de Jehová no vino sobre ellos en los días de Ezequías.
párr. 12 (2 Tim. 3:1-5) Mas sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados [de orgullo], amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.
Lit.: “fieros”.
Lit.: “de apariencia superior”.
O: “de habla injuriosa”.
Lit.: “sin tregua”.
Lit.: “diablos”. Gr.: di•á•bo•loi.
Lit.: “indómitos”.
“Devoción piadosa.” Lit.: “reverenciar bien”.
párr. 15 (Gál. 5:22) Por otra parte, el fruto del espíritu es: amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe,
párr. 15 (Efes. 2:8) Por esta bondad inmerecida, en verdad, ustedes han sido salvados mediante fe; y esto no debido a ustedes: es dádiva de Dios.
párr. 16 (Sant. 1:19) Sepan esto, mis amados hermanos. Todo hombre tiene que ser presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar, lento en cuanto a ira;
párr. 16 (Luc. 2:16-19) Y fueron apresuradamente y hallaron a María así como a José, y al nene acostado en el pesebre. 17 Cuando lo vieron, dieron a conocer el dicho que se les había hablado respecto a este niñito. 18 Y cuantos oyeron se maravillaron de las cosas que les dijeron los pastores, 19 pero María iba conservando todos estos dichos, sacando conclusiones en su corazón.
párr. 16 (Luc. 2:49) Pero él les dijo: “¿Por qué tuvieron que andar buscándome? ¿No sabían que tengo que estar en la [casa] de mi Padre?”.
párr. 16 (Luc. 2:51) Y él bajó con ellos y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos. También, su madre guardaba cuidadosamente todos estos dichos en su corazón.
O: “estas cosas”. Gr.: rhé•ma•ta. Véase 1:37, n.
párr. 17 (Luc. 1:46-55) Y María dijo: “Mi alma engrandece a Jehová, 47 y mi espíritu no puede menos que llenarse de gran gozo a causa de Dios mi Salvador; 48 porque él ha mirado la posición baja de su esclava. Pues, ¡mira!, desde ahora todas las generaciones me declararán feliz; 49 porque grandes obras me ha hecho el Poderoso, y santo es su nombre; 50 y por generaciones tras generaciones su misericordia está sobre los que le temen. 51 Poderosamente ha ejecutado con su brazo, ha esparcido a los que son altivos en la intención de su corazón. 52 Ha rebajado de tronos a hombres de poder, y ensalzado a los de condición humilde; 53 a los que tenían hambre los ha satisfecho plenamente con cosas buenas, y ha despedido sin nada a los que tenían riquezas. 54 Ha venido en socorro de Israel su siervo, para recordar la misericordia,55 así como dijo a nuestros antepasados, a Abrahán y a su descendencia, para siempre”.
“Mi alma engrandece.” Lat.: Ma•gní•fi•cat á•ni•ma mé•a.
Véase Ap. 1D.
O: “prole; simiente”.
párr. 17 (1 Sam. 2:1-10) Y Ana pasó a orar y decir: “Mi corazón sí se alboroza en Jehová, mi cuerno realmente está ensalzado en Jehová. Mi boca está ensanchada contra mis enemigos, porque de veras me regocijo en la salvación procedente de ti. 2 No hay nadie santo como Jehová, porque no hay nadie fuera de ti; y no hay roca como nuestro Dios. 3 No hablen ustedes muy altivamente tanto, no salga nada desenfrenado de su boca, porque Dios de conocimiento es Jehová, y por él los hechos son correctamente avaluados. 4 Los poderosos hombres del arco están llenos de terror, pero los que van tropezando sí se ciñen de energía vital. 5 Los saciados tienen que alquilarse por pan, pero los hambrientos realmente cesan [de tener hambre]. Hasta la estéril ha dado a luz siete, pero la que abundaba en hijos se ha marchitado. 6 Jehová es Uno que mata y Uno que conserva la vida, Uno que hace bajar al Seol, y Él hace subir. 7 Jehová es Uno que empobrece y Uno que enriquece, Uno que abate, también Uno que ensalza, 8 Uno que levanta del polvo al de condición humilde; del pozo de cenizas alza a un pobre, para hacer que se sienten con nobles; y un trono de gloria les da como posesión. Porque a Jehová pertenecen los apoyos de la tierra, y sobre ellos coloca la tierra productiva. 9 Él guarda los pies de sus leales; en cuanto a los inicuos, son reducidos a silencio en oscuridad, porque no por poder resulta superior un hombre. 10 En cuanto a Jehová, los que contiendan contra él serán aterrorizados; contra ellos él tronará en los cielos. Jehová mismo juzgará los cabos de la tierra, para dar fuerza a su rey, para ensalzar el cuerno de su ungido”.
“En Jehová”, MVg; LXX y 27 mss heb.: “en mi Dios”.
“Como nuestro Dios.” Heb.: kE’•lo•héh•nu; gr.: The•ós; lat.: Dé•us.
“Dios de.” Heb.: ’El; gr.: The•ós; lat.: Dé•us.
“Por él”, MmargenVg y muchos mss heb.
Lit.: “El arco de hombres poderosos está”.
O: “que están por tropezar”.
Lit.: “cesan. Hasta”. Por una leve enmienda de M: “cesan de servir (obrar como esclavos)”.
“Y Uno que conserva la vida.” O: “y un Revivificador”. Heb.: u•mejai•yéh; lat.:vi•ví•fi•cat.
El sepulcro común de la humanidad. Gr.: hái•dou; sir.: la•schiul; lat.: in•fér•num. Véase Ap. 4B.
“La tierra productiva”, MSy; lat.: ór•bem, “el círculo”, es decir, de la tierra.
O: “sus hombres de amor leal”.
“Hombre.” Heb.: ’isch; gr.: a•nér; lat.: vir.
“Ellos”, SyVg; M: “él”, es decir, cada miembro de la clase que contienda contra él.
“Su ungido (mesías).” Heb.: meschi•jóh; gr.: kjri•stóu; sir.: dam•schi•jeh; lat.:chrí•sti.
párr. 18 (Sl 77:11, 12) Me acordaré de las prácticas de Jah; pues ciertamente me acordaré de tu maravilloso obrar de mucho tiempo atrás. 12 Y ciertamente meditaré en toda tu actividad, y en tus tratos sí me interesaré intensamente.
Véase 68:4, n.
párr. 18 (Luc. 8:18) Por lo tanto, presten atención a cómo escuchan; porque al que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, aun lo que se imagina tener le será quitado”.
párr. 18 (Rom. 10:15) ¿Cómo, a su vez, predicarán a menos que hayan sido enviados? Así como está escrito: “¡Cuán hermosos son los pies de los que declaran buenas nuevas de cosas buenas!”.
párr. 19 (Heb. 6:11, 12) Pero deseamos que cada uno de ustedes muestre la misma diligencia a fin de tener la plena seguridad de la esperanza hasta el fin, 12 para que no se hagan indolentes, sino que sean imitadores de los que mediante fe y paciencia heredan las promesas.
Lit.: “aceleración”. Gr.: spou•dén.
O: “final”. Gr.: té•lous.
“Paciencia.” Lit.: “largura de espíritu”.

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