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SALMOS 11-18 | Tesoros de la Biblia: semana del 16-22 de mayo

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TESOROS DE LA BIBLIA | SALMOS 11-18


“¿QUIÉN PUEDE SER HUÉSPED EN LA TIENDA DE JEHOVÁ?” (10 MINS.):


Ser un huésped en la tienda de Jehová significa ser su amigo, confiar en él y obedecerle. El Salmo 15 menciona lo que Jehová busca en un amigo.
EL HUÉSPED DE JEHOVÁ DEBE...
• ... ser honrado.
• ... decir siempre la verdad y sentirla en el corazón.
• ... tratar con respeto a otros siervos de Jehová.
• ... cumplir su palabra, aunque le cueste.
• ... ayudar a los necesitados sin esperar nada a cambio.
EL HUÉSPED DE JEHOVÁ NO DEBE...
• ... calumniar o esparcir chismes.
• ... tratar mal a su prójimo.
• ... aprovecharse de sus hermanos cristianos.
• ... hacer amistad con quienes no sirven a Jehová o no le obedecen.
• ... aceptar un soborno.

Sl 15:1, 2. Debemos hablar la verdad en nuestro corazón (w03 1/8 pág. 13 párr. 18; w89 15/9 pág. 26 párr. 7).


Salmo 15:1, 2 Traducción del Nuevo Mundo con referencias
15 Oh Jehová, ¿quién será huésped en tu tienda?
¿Quién residirá en tu santa montaña?
2 El que está andando exento de falta y practicando la justicia
y hablando la verdad en su corazón.
Jehová, el Dios de la verdad
18. a) ¿Qué hay que hacer para disfrutar de la amistad de Dios? b) ¿Qué se examinará en el siguiente artículo?
18 Todo el que desee disfrutar de la amistad de Jehová tiene que hablar la verdad “en su corazón”, no simplemente con sus labios. Los verdaderos amigos de Dios deben ser personas de corazón sincero y manifestar “fe sin hipocresía”, pues las acciones veraces proceden del corazón (1 Timoteo 1:5; Mateo 12:34, 35). Quien es amigo de Dios no recurre a artimañas y engaños, pues “al hombre [...] de engaño Jehová lo detesta” (Salmo 5:6). Los testigos de Jehová de toda la Tierra se esfuerzan por imitar a su Dios y ser veraces. En el siguiente artículo se examinará este asunto.
w89 15/9 págs. 26-27 ¿Quién puede ser amigo de Dios?
“Y hablando la verdad en su corazón”
Si queremos ser amigos de Dios, no podemos mentir ni recurrir a habla melosa con un corazón doble. (Salmo 12:2.) Tenemos que ‘hablar la verdad en nuestro corazón’, no solo tenerla en los labios. Sí, tenemos que ser honrados en el interior y demostrar “fe sin hipocresía”. (1 Timoteo 1:5.) Hay quienes mienten o dicen medias verdades para salvar las apariencias. Algunos copian en los exámenes escolares o mienten al tiempo de pagar los impuestos. Tal proceder muestra falta de amor a lo que es verdadero. Pero la honradez y las obras rectas provienen del mismísimo corazón de los amigos de Dios. (Mateo 15:18-20.) No son perversos ni engañan a otros. (Proverbios 3:32; 6:16-19.)

Sl 15:3. No debemos calumniar ni esparcir mentiras (w89 15/10 pág. 12 párrs. 10, 11; w89 15/9 pág. 27 párrs. 2, 3; it-2 pág. 552).


Salmo 15:3 Traducción del Nuevo Mundo con referencias
3 No ha calumniado con su lengua.
A su compañero no ha hecho nada malo,
y ningún oprobio ha repetido contra su conocido íntimo.

w89 15/10 págs. 11-13 párrs. 9-14 ¡Cuidado con el dañino chismear!
9 No obstante, el habla ligera puede convertirse en calumnia contra alguien recto si indagamos sobre sus asuntos personales, cuestionamos sus motivos o hacemos surgir sospechas acerca de su conducta. Sería bueno que tuviéramos como práctica preguntarnos: ¿Perjudicará la reputación de la otra persona lo que yo diga de ella? ¿Es cierto lo que digo? (Revelación 21:8.) ¿Diría lo mismo en presencia de ella? ¿Sembraría esto discordia en la congregación? ¿Pudieran mis declaraciones hacer que la persona perdiera privilegios de servicio? ¿Pudiera haber envidia en mi corazón? (Gálatas 5:25, 26; Tito 3:3.) ¿Sería el fruto de mis comentarios bueno, o malo? (Mateo 7:17-20.) ¿Habría dicho yo cosas similares acerca de los apóstoles? (2 Corintios 10:10-12; 3 Juan 9, 10.) ¿Es apropiada tal habla por parte de los que reverencian a Jehová?
10 En una alusión a los que reverencian a Dios, Salmo 15:1 plantea la pregunta: “Oh Jehová, ¿quién será huésped en tu tienda? ¿Quién residirá en tu santa montaña?”. Respecto a tal persona, el salmista David contesta: “No ha calumniado con su lengua. A su compañero no ha hecho nada malo, y ningún oprobio ha repetido contra su conocido íntimo”. (Salmo 15:3.) Aquí la palabra “calumniado” se traduce de un verbo hebreo que significa “ir a pie”, y, por lo tanto, “andar”. A los israelitas se les dio este mandato: “No andes sembrando calumnias por entre tu pueblo”. (Levítico 19:16, Sagrada Biblia, Straubinger.) El que ‘ande sembrando calumnia’ no puede ser huésped ni amigo de Dios.
11 Los amigos de Dios no hacen mal a sus compañeros ni reciben como verdadero ningún cuento que traiga oprobio a gente conocida que es recta. En vez de esparcir cuentos falsos sobre nuestros compañeros de creencia y añadir a los vituperios malignos que ya tienen que aguantar de los impíos, deberíamos hablar bien de ellos. Jamás querríamos aumentar la carga de nuestros hermanos y hermanas fieles por expresar vituperios contra ellos.
Cuando surgen dificultades
12 Debido a que somos imperfectos, tal vez nos sintamos tentados a hablar de alguien con quien hayamos tenido algún desacuerdo serio. Pero considere lo que sucedió cuando el apóstol Pablo estaba para emprender su segundo viaje misional. Aunque Bernabé quería que Marcos los acompañara, Pablo no concordaba con aquello, “puesto que [Marcos] se había apartado de ellos desde Panfilia y no había ido con ellos a la obra”. A esto siguió “un agudo estallido de cólera”, y se separaron. Bernabé tomó consigo a Marcos y pasó a Chipre, mientras que Pablo se llevó a Silas en su viaje por Siria y Cilicia. (Hechos 15:36-41.) Es patente que después se zanjó la brecha entre Pablo, Bernabé y Marcos, pues Marcos estuvo con el apóstol en Roma, y Pablo habló bien de él. (Colosenses 4:10.) Aunque hubo un desacuerdo entre ellos, no hay evidencia de que aquellos cristianos se pusieran a chismear unos de otros entre sus compañeros de creencia.
13 Pablo también resistió una posible tentación de recurrir a dañoso chismear cuando censuró a Cefas (Pedro), quien se había avergonzado de comer y asociarse con creyentes gentiles porque ciertos cristianos judíos de Jerusalén estaban presentes. En vez de hablar a espaldas de Pedro, el apóstol Pablo ‘lo resistió cara a cara’ y le habló “delante de todos ellos”. (Gálatas 2:11-14.) Pedro tampoco chismeó sobre su censurador. De hecho, más tarde lo llamó “nuestro amado hermano Pablo”. (2 Pedro 3:15.) Por eso, aunque un compañero de creencia necesite que se le corrija, eso no da excusa para chismear acerca de él. Hay muy buenas razones para evitar tal habla y resistir la tentación de esparcir dañino chisme.
¿Por qué cuidarse del chisme?
14 La razón principal para no dar oído al dañino chismear ni participar en esparcir chismes es que queremos agradar a Jehová, quien condena la calumnia. Como ya se ha indicado, el punto de vista de Dios sobre tal habla quedó claro cuando a los israelitas se les mandó: “No debes andar entre tu pueblo con el fin de calumniar. No debes ponerte de pie contra la sangre de tu prójimo. Yo soy Jehová”. (Levítico 19:16.) Entonces, si queremos disfrutar del favor divino, no debemos calumniar a nadie a quien quizás mencionemos en nuestras conversaciones.

w89 15/9 págs. 26-28 ¿Quién puede ser amigo de Dios?
“Y hablando la verdad en su corazón”
Si queremos ser amigos de Dios, no podemos mentir ni recurrir a habla melosa con un corazón doble. (Salmo 12:2.) Tenemos que ‘hablar la verdad en nuestro corazón’, no solo tenerla en los labios. Sí, tenemos que ser honrados en el interior y demostrar “fe sin hipocresía”. (1 Timoteo 1:5.) Hay quienes mienten o dicen medias verdades para salvar las apariencias. Algunos copian en los exámenes escolares o mienten al tiempo de pagar los impuestos. Tal proceder muestra falta de amor a lo que es verdadero. Pero la honradez y las obras rectas provienen del mismísimo corazón de los amigos de Dios. (Mateo 15:18-20.) No son perversos ni engañan a otros. (Proverbios 3:32; 6:16-19.)
El apóstol Pablo escribió: “No estén mintiéndose unos a otros. Desnúdense de la vieja personalidad con sus prácticas, y vístanse de la nueva personalidad”. (Colosenses 3:9, 10.) Sí, los que hablan la verdad en su corazón se visten de “la nueva personalidad”. ¿Es usted completamente honrado consigo mismo y con otros, y habla la verdad en su corazón? Si así es, eso debería reflejarse en lo que dice acerca de otras personas.
“No ha calumniado con su lengua”
Para satisfacer este requisito como amigos de Dios, nunca debemos hablar maliciosamente de otras personas. (Salmo 15:3.) El verbo hebreo que se traduce “calumniado” se deriva de la palabra para “pie” y significa “ir andando”, “circular”. A los israelitas se les dio este mandato: “No debes andar entre tu pueblo con el fin de calumniar. No debes ponerte de pie contra la sangre de tu prójimo. Yo soy Jehová”. (Levítico 19:16; 1 Timoteo 5:13.) Si calumniamos a alguien, manchando así su buen nombre, no podemos ser amigos de Dios.
David dijo: “A cualquiera que calumnia a su compañero en secreto, a ese reduzco a silencio”. (Salmo 101:5.) Nosotros también podemos silenciar a los calumniadores si no escuchamos lo que dicen. Y una buena regla es: a espaldas de una persona no digamos nada que no estemos dispuestos a decir delante de ella. El controlar así la lengua es muy beneficioso. Sin embargo, ¡cuán importante es controlar nuestros actos también!
“A su compañero no ha hecho nada malo”
Las siguientes palabras de Jesús son dignas de mención: “Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos”. (Mateo 7:12.) Para disfrutar del favor de Dios, tenemos que abstenernos de hacer lo malo. El salmista dijo: “Oh amadores de Jehová, odien lo que es malo. Él está guardando las almas de los que le son leales; de la mano de los inicuos los libra”. (Salmo 97:10.) Por eso, si queremos tener la amistad y la ayuda de Dios, tenemos que aceptar sus normas.
El evitar lo que es malo incluye no perjudicar a nadie en los tratos de negocio ni de ninguna otra manera. No debemos causar daño ni con palabras ni con acciones a nuestro compañero; más bien, debemos hacer cosas buenas para él. Eso abarca todo aspecto de la vida. Por ejemplo, cuando conducimos un vehículo podemos ser corteses y ceder el paso a los peatones. Podemos ayudar a los de edad avanzada, estimular a los desanimados, consolar a los afligidos. En esto Jehová da el ejemplo superlativo. Como dijo Jesús, Dios “hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos”. (Mateo 5:43-48.) Algo que se relaciona con hacer el bien a otros es cumplir con lo que el salmista dice a continuación.
“Y ningún oprobio ha repetido contra su conocido íntimo”
Todos cometemos errores, ¡y cuán agradecidos nos sentimos cuando nuestros amigos pasan por alto esos errores menores! Nos dolería enterarnos de que un amigo íntimo hubiera revelado a otras personas debilidades nuestras que, aunque menores, fueran embarazosas. Algunas personas hacen eso para desviar la atención de sus propias faltas o para parecer superiores a otras. Pero ese proceder no es propio para los que desean ser amigos de Dios.
“El que encubre la transgresión busca amor, y el que sigue hablando de un asunto separa a los que se han familiarizado entre sí”, dice Proverbios 17:9. Por supuesto, no debemos tratar de ocultar pecados graves. (Levítico 5:1; Proverbios 28:13.) Pero si queremos ser amigos de Dios no vamos a ‘repetir’ ni aceptar como verdaderos los cuentos que deshonran a conocidos nuestros que son rectos. (1 Timoteo 5:19.) Los amigos de Jehová hablan bien de los siervos de Dios en vez de esparcir cuentos acerca de ellos, y así añadir a la carga que ya llevan por los vituperios maliciosos de hombres impíos. Los amigos y huéspedes de Dios también vigilan su compañía, pues David añade en el versículo 4:

OPROBIO, VITUPERIO
Afrenta, deshonra, injuria, ignominia o vergüenza. Puede tener causas justificadas o no. Se suele traducir con estos términos el sustantivo griego o•nei•di•smós (y ó•nei•dos) y el nombre hebreo jer•páh. (Compárese con Gé 30:23; Sl 69:9; Lu 1:25; Ro 15:3.)
Las causas de oprobio variaban según las circunstancias. Para un varón israelita del período del pacto de la Ley, la incircuncisión sería una causa de oprobio o deshonra. (Compárese con Jue 14:3.) Por eso, cuando poco después de cruzar el Jordán se procedió a circuncidar a todos los varones nacidos durante el tiempo que vagaron por el desierto, Jehová declaró: “Hoy he hecho rodar de sobre ustedes el oprobio de Egipto”. (Jos 5:2-9.) Parece que en Egipto se practicaba la circuncisión, de modo que esas palabras tal vez signifiquen que los egipcios ya no tendrían motivo para vituperar a los israelitas debido a la incircuncisión de muchos de sus varones. (Jer 9:25, 26; véase CIRCUNCISIÓN.) Por otra parte, la circuncisión era una “señal del pacto” entre Jehová y la descendencia de Abrahán. (Gé 17:9-11.) La circuncisión de la nueva generación crecida en el desierto (la generación mayor ya había muerto) suponía una reafirmación de su pacto con Dios. Concluidos los cuarenta años de vagar por el desierto, Dios volvía a mostrarles su favor; los había introducido en la Tierra Prometida y les iba a ayudar a conquistarla. Por lo tanto, si los egipcios se habían mofado en el pasado por creer que Jehová no podía introducir a Israel en la tierra que le pertenecía, entonces tenían que admitir su rotunda equivocación. La incircuncisión no era un oprobio para los cristianos bajo el nuevo pacto, fueran judíos o gentiles. (Ro 2:25-29; 3:28-30; 49:9-12; 1Co 7:18, 19.)
La soltería o la viudez prolongadas (Isa 4:1; 54:4), así como la esterilidad (Gé 30:23; Lu 1:25), eran situaciones oprobiosas para las mujeres hebreas. La promesa de Dios concerniente a la descendencia abrahámica y a que esta llegaría a ser como “los granos de arena que hay en la orilla del mar” probablemente contribuyó a este sentimiento. (Gé 22:15-18; compárese con Gé 24:59, 60.) Por otra lado, el apóstol Pablo habló en favor de la soltería, tanto de hombres como de mujeres, cuando el motivo para mantenerse solteros era servir a Dios con atención indivisa, y dijo en cuanto a la viuda: “Es más feliz si permanece como está, según mi opinión”. (1Co 7:25-28, 32-40; compárese con Mt 19:10-12.)
Sin embargo, males como la idolatría, el adulterio, el robo y otros tipos de inmoralidad, así como toda deslealtad a Dios, siempre se han considerado una causa de oprobio. (2Sa 13:13; Pr 6:32, 33; Ro 1:18-32; 2:17-24.)
Los que buscan la aprobación de Dios no pueden difamar a otros. El salmista declaró con respecto al huésped de la tienda de Dios: “A su compañero no ha hecho nada malo, y ningún oprobio ha repetido contra su conocido íntimo”, es decir, no ha difundido injurias contra él. (Sl 15:1, 3.) El que defrauda o escarnece al de condición humilde en realidad vitupera a Dios (Pr 14:31; 17:5), al igual que los que vituperan a los siervos de Dios. (Sl 74:18-23.) Los que siguen ese proceder finalmente acabarán en calamidad. (Sof 2:8-10.)

Sl 15:4, 5. Siempre debemos ser leales en todo lo que hacemos (w06 15/5 pág. 19 párr. 2; w89 15/9 págs. 29, 30; it-1 pág. 1244 párr. 3).


Salmo 15:4, 5 Traducción del Nuevo Mundo con referencias
4 A sus ojos el despreciable ciertamente es rechazado,
pero honra a los que temen a Jehová.
Ha jurado a lo que es malo [para sí], y no obstante no [lo] altera.
5 No ha dado su dinero a interés,
ni ha tomado un soborno contra el inocente.
Al que está haciendo estas cosas, nunca se le hará tambalear.
Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
15:4. A menos que nos demos cuenta de que hemos prometido algo que está en conflicto con las enseñanzas bíblicas, debemos hacer todo lo posible por cumplir nuestras promesas, aun cuando nos resulte muy difícil hacerlo.

w89 15/9 págs. 29-30 ¿Quién puede ser amigo de Dios?
“Al que está haciendo estas cosas, nunca se le hará tambalear”
Después de mencionar los diez requisitos que debe satisfacer la persona recta, el Salmo 15 concluye con esas palabras. Estas nos ayudan a examinar nuestra religión. Si es la fe verdadera, debería enseñarnos a 1) andar exentos de falta y practicar la justicia, 2) hablar la verdad hasta en el corazón, 3) no calumniar a nadie y 4) abstenernos de hacer lo malo. La religión que Dios aprueba 5) nos anima a no repetir oprobios contra conocidos que son rectos y 6) nos estimula a evitar la compañía de personas despreciables. La fe verdadera nos mueve a 7) honrar a los que temen a Jehová, 8) cumplir lo que hemos prometido si es apropiado, 9) dar a los pobres sin cobrarles interés y 10) nunca tomar un soborno contra el inocente.
David no dice que al que lea, oiga, hable o hasta crea estas cosas “nunca se le hará tambalear”. Esto aplica solamente “al que está haciendo estas cosas”. La fe sin obras está muerta y no conduce a la aprobación divina. (Santiago 2:26.) A los que obran conforme a las cosas buenas que se mencionan en el Salmo 15 no se les hará tambalear, porque Jehová los protegerá y sustentará. (Salmo 55:22.)
Por supuesto, la adoración pura abarca otros requisitos además de los diez que se mencionan en el Salmo 15. Después los seguidores de Jesús aprendieron otros asuntos relacionados con adorar a Dios “con espíritu y con verdad”. (Juan 4:23, 24.) Usted también puede aprender cuáles son estos, pues hoy día hay personas que satisfacen tales requisitos. Su asociación regular con estos testigos de Jehová, y su estudio de la Biblia, edificarán en usted la esperanza de vivir en un paraíso terrestre donde podrá ser huésped y amigo de Dios para siempre.

Integridad
La integridad requiere lealtad absoluta a Dios y adherencia a la justicia, no solo en condiciones o circunstancias favorables, sino en toda circunstancia y en todo tiempo. Después de recalcar que únicamente es aceptable a Jehová el que guarda integridad, “hablando la verdad en su corazón”, el salmista dice que esa persona “ha jurado a lo que es malo para sí, y no obstante no lo altera”, es decir, permanece fiel a su compromiso aun si algo con lo que ha concordado solemnemente perjudica sus intereses personales. (Sl 15:1-5; contrástese con Ro 1:31; 1Ti 1:10.) Por lo tanto, la integridad es más evidente cuando la devoción de la persona está bajo prueba y se la presiona para que abandone su derrotero justo. Aunque llegue a ser un hazmerreír a la vista de sus opositores (Job 12:4; compárese con Jer 20:7) y objeto de su habla mordaz (Sl 64:3, 4), odio y persecución violenta (Pr 29:10; Am 5:10), tanto en enfermedad como en adversidad, debe ‘retener firmemente su integridad’ como lo hizo Job, sin importar el costo. (Job 2:3.)

BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS (8 MINS.):


Sl 11:3. ¿Qué significa este versículo? (w06 15/5 pág. 18 párr. 3; w05 15/5 pág. 32 párr. 2).


Salmo 11:3 Traducción del Nuevo Mundo con referencias
3 Cuando los fundamentos mismos están demolidos,
¿qué tendrá que hacer cualquiera que sea justo?”
Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
11:3. ¿Qué fundamentos están demolidos? Son los fundamentos en los que se basa la sociedad humana: la ley, el orden y la justicia. Cuando estos se corrompen, reina el desorden social y desaparece la justicia. En semejantes condiciones, “[todo el] que sea justo” debe confiar plenamente en Dios (Salmo 11:4-7).
¿Sobre qué fundamento está edificando usted?
El profeta Isaías, por ejemplo, se refiere a Jehová Dios como el que “colocó el fundamento de la tierra” (Isaías 51:13). Este fundamento está constituido por las leyes inalterables de Dios que controlan el movimiento de la Tierra y que la mantienen en su lugar (Salmo 104:5). La Palabra de Dios, la Biblia, también habla de “los fundamentos” sobre los que descansa la sociedad humana, a saber, la justicia, la ley y el orden. Cuando estos fundamentos son “demolidos”, o socavados, por la injusticia, la corrupción y la violencia, el orden social se desmorona (Salmo 11:2-6; Proverbios 29:4).

Sl 16:10. ¿Cómo se cumplió esta profecía en Jesucristo? (w11 15/8 pág. 16 párr. 19; w05 1/5 pág. 14 párr. 9).


Salmo 16:10 Traducción del Nuevo Mundo con referencias
10 Porque no dejarás mi alma en el Seol.
No permitirás que el que te es leal vea el hoyo.
Hallaron al Mesías
19. ¿Qué sucesos cumplieron las palabras de Salmo 16:10?
19 Sería resucitado. El Mesías haría suyas estas palabras que David le dirigió a Jehová: “No dejarás mi alma en el Seol” (Sal. 16:10). ¡Qué sorpresa se llevaron las mujeres que fueron a la tumba donde se había depositado su cuerpo! Un ángel que había adoptado forma humana les dijo: “Dejen de aturdirse. Ustedes buscan a Jesús el Nazareno, que fue fijado en un madero. Fue levantado; no está aquí. ¡Miren! El lugar donde lo pusieron” (Mar. 16:6). Más tarde, Pedro pronunció un discurso ante la multitud que había acudido a Jerusalén en el año 33 para celebrar la fiesta del Pentecostés. El apóstol les dijo: “David [...] vio de antemano y habló respecto a la resurrección del Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne vio corrupción” (Hech. 2:29-31). En conformidad con esta profecía, Dios no permitió que el cuerpo de Jesús se corrompiera. Lo que es más, hizo que su Hijo amado resucitara milagrosamente como espíritu (1 Ped. 3:18).
¿Quiénes resucitarán?
9. a) ¿Cómo indica la Biblia que el término hebreo Seol y la palabra griega Hades se refieren al mismo lugar? b) ¿Qué les espera a quienes están en el Seol, o Hades?
9 Siglos después, David llegó a ser rey de las doce tribus de Israel. A su muerte, “yació [...] con sus antepasados” (1 Reyes 2:10). ¿Fue también al Seol? Cabe destacar que el día del Pentecostés del año 33 de nuestra era, el apóstol Pedro hizo alusión a la muerte de David y parafraseó el Salmo 16, versículo 10, que dice: “No dejarás mi alma en el Seol”. Tras mencionar que David todavía permanecía en su tumba, Pedro aplicó a Jesús estas palabras y dijo: “[David] vio de antemano y habló respecto a la resurrección del Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne vio corrupción. A este Jesús lo resucitó Dios, del cual hecho todos nosotros somos testigos” (Hechos 2:29-32). Pedro utilizó la palabra Hades, el equivalente griego del término hebreo Seol. Por lo tanto, quienes se encuentran en el Hades están en la misma situación que los que descansan en el Seol: en espera de la resurrección.

¿Qué me enseña sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?


¿Qué ideas de la lectura bíblica de esta semana pueden servirme en la predicación?


SALMOS 11-18 | SUGERENCIAS PARA SUS COMENTARIOS PERSONALES


(SALMO 11:ENCABEZAMIENTO)
“Al director. De David.”

it-2 pág. 445 Música
Las Escrituras permiten llegar a una conclusión similar. Por ejemplo, aparece más de 30 veces la expresión “Al [Del] director” (CJ, NM, SA) en el encabezamiento de los Salmos (Sl 11 y otros). Otras traducciones leen “Del [Al] maestro de coro” (BJ, CB, LT, PIB), “Al director de coro” (CI, BR, FS), “Al director de música” (BC), “Al músico principal” (Val) y “Para el Director de[l] canto” (DK, Mod). El término hebreo parece referirse a alguien que de algún modo dirigía el canto, ya fuera arreglándolo, dirigiendo los ensayos y preparación de los cantores levitas o dirigiendo sus interpretaciones oficiales. Quizás se refiera al director de cada uno de los 24 grupos que servían por turno en el santuario o quizás a otro de los músicos expertos, pues el registro dice que tenían que “actuar de directores”. (1Cr 15:21; 25:1, 7-31.) En otros veinte salmos los encabezamientos son aún más específicos, ya que se refieren a los ‘directores’: “Al director sobre instrumentos de cuerda”, “Al director sobre la octava baja”, etc. (Sl 4, 12, y otros; véase SEMINIT.) Además, también hay referencias bíblicas a los “cabezas de los cantores”, a los “peritos” y a los ‘aprendices’. Todo ello prueba que había un nivel musical elevado. (Ne 12:46; 1Cr 25:7, 8.)

(SALMO 11:3)
“Cuando los fundamentos mismos están demolidos, ¿qué tendrá que hacer cualquiera que sea justo?””

w06 15/5 pág. 18 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
11:3. ¿Qué fundamentos están demolidos? Son los fundamentos en los que se basa la sociedad humana: la ley, el orden y la justicia. Cuando estos se corrompen, reina el desorden social y desaparece la justicia. En semejantes condiciones, “[todo el] que sea justo” debe confiar plenamente en Dios (Salmo 11:4-7).

w05 15/5 pág. 32 ¿Sobre qué fundamento está edificando usted?
La Palabra de Dios, la Biblia, también habla de “los fundamentos” sobre los que descansa la sociedad humana, a saber, la justicia, la ley y el orden. Cuando estos fundamentos son “demolidos”, o socavados, por la injusticia, la corrupción y la violencia, el orden social se desmorona (Salmo 11:2-6; Proverbios 29:4).

it-1 pág. 975 Fundamento
Por otro lado, la injusticia y la desobediencia a la ley de Dios en realidad derriban los fundamentos que dan estabilidad a la Tierra, haciendo que los fundamentos de la tierra figurativa (la gente y sus sistemas establecidos) tambaleen. (Sl 82; 11:3; Pr 29:4.)

w86 15/8 pág. 20 El salmista canta alabanzas a Jehová
♦ 11:3—¿Qué son “los fundamentos” que están demolidos?
Los fundamentos son la justicia, la ley, y el orden... los fundamentos en que se basa la sociedad. Cuando hay un derrumbamiento en el orden social, sin ninguna posibilidad de justicia, ¿qué debe hacer la persona temerosa de Dios? Confiar en Jehová. Él está en su trono celestial, ve todo lo que sucede, y nunca nos fallará.

(SALMO 11:4)
“Jehová está en su santo templo. Jehová... en los cielos está su trono. Sus propios ojos contemplan, sus propios ojos radiantes examinan a los hijos de los hombres.”

w08 15/10 págs. 3-7 Los “ojos radiantes” de Jehová examinan a todos
Los “ojos radiantes” de Jehová examinan a todos
“[Los] ojos radiantes [de Jehová] examinan a los hijos de los hombres.” (SAL. 11:4.)
¿QUÉ sentimientos nos producen las personas que se preocupan sinceramente por nosotros, diciéndonos lo que piensan cuando se lo preguntamos, ayudándonos con ganas cuando lo necesitamos y aconsejándonos con cariño cuando más falta nos hace? (Sal. 141:5; Gál. 6:1.) Sin duda, nos caen muy bien. Pues precisamente así son Jehová y su Hijo. De hecho, se interesan por nosotros más que nadie y nunca actúan movidos por egoísmo; lo único que quieren es ayudar a sus siervos a que logren “asirse firmemente de la vida que realmente [es vida]” (1 Tim. 6:19; Rev. 3:19).
2 El salmista David mostró cuánto se interesa Jehová por nosotros al decir que “sus propios ojos contemplan, sus propios ojos radiantes examinan a los hijos de los hombres” (Sal. 11:4). Como vemos, Dios no se limita a mirarnos; él nos examina. David también escribió: “Tú has examinado mi corazón, has hecho inspección de noche [...]; descubrirás que no he tramado [nada malo]” (Sal. 17:3). Es obvio que David sabía muy bien que Jehová estaba pendiente de él, y que se sentiría muy dolido si se entregara a malos pensamientos o maquinara maldades en el corazón. ¿Es Jehová para usted tan real como lo era para David?
Jehová ve el corazón
3 Lo que más le interesa a Jehová de nosotros es el corazón, es decir, la verdadera persona interior (Sal. 19:14; 26:2). Sin embargo, nos quiere tanto que no se centra en los errores de poca importancia. Tomemos como ejemplo la ocasión en que Sara, la esposa de Abrahán, faltó a la verdad cuando habló con un ángel materializado; comprendiendo que tenía miedo y estaba abochornada, el ángel se limitó a reprenderla levemente (Gén. 18:12-15). De igual modo, pese a que el patriarca Job se había puesto a “declarar [...] justa su propia alma más bien que a Dios”, Jehová todavía lo bendijo, pues era consciente de cuánto había sufrido a manos de Satanás (Job 32:2; 42:12). Y lo mismo sucedió cuando la viuda de Sarepta hizo duros reproches al profeta Elías. Jehová no se dio por ofendido porque sabía que era una madre abrumada por el dolor de perder a su único hijo (1 Rey. 17:8-24).
4 Dado que Jehová puede ver los corazones, trata con consideración incluso a quienes no son creyentes. Fijémonos en el caso de Abimélec, rey de la ciudad filistea de Guerar. Ignorando que Sara estaba casada con Abrahán, la tomó con la intención de hacerla su esposa. Sin embargo, antes de que fuera más allá, Jehová le dijo en sueños: “He sabido que has hecho esto en la honradez de tu corazón, y también estaba deteniéndote de pecar contra mí. Por eso no te permití tocarla. Pero ahora, devuelve la esposa del hombre, porque es profeta, y él hará súplica por ti. Así que, sigue viviendo” (Gén. 20:1-7).
5 No hay duda de que, si lo hubiera querido, Jehová podría haber castigado con dureza a Abimélec, quien adoraba dioses falsos. No obstante, sabía que en esa ocasión el rey había actuado de buena fe. Por ello, a fin de que siguiera viviendo, le indicó misericordiosamente lo que debía hacer para recibir su perdón. ¡Qué placer adorar a un Dios así!
6 Como Jesús imitaba a su Padre a la perfección, se centraba en las virtudes de sus discípulos y estaba siempre dispuesto a perdonarlos (Mar. 10:35-45; 14:66-72; Luc. 22:31, 32; Juan 15:15). Su actitud encaja muy bien con la descripción que él mismo hizo de la misión que había recibido: “Dios no envió a su Hijo al mundo para que juzgara al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él” (Juan 3:17). Ciertamente, el amor que nos tienen Jehová y Jesús es muy profundo y constante, como se observa en sus deseos de que alcancemos la vida eterna (Job 14:15). Cuando tenemos presente el amor de Jehová, no solo entendemos mejor la razón por la que nos examina, sino también la óptica con la que nos ve y las medidas que adopta en consecuencia (léase 1 Juan 4:8, 19).
Nos examina con los ojos del amor
7 Sería un grandísimo error imaginarse a Jehová como un policía celestial que nos espía desde lo alto deseoso de atraparnos con las manos en la masa. Es Satanás el que nos vigila con ojo crítico e implacable (Rev. 12:10). De hecho, ve malos motivos hasta en las personas mejor intencionadas (Job 1:9-11; 2:4, 5). Pero Dios no es así. De ahí que el salmista le dijera: “Si errores fuera lo que tú vigilas, oh Jah, oh Jehová, ¿quién podría estar de pie?” (Sal. 130:3). La respuesta es obvia: nadie en absoluto (Ecl. 7:20). Lejos de andar criticando nuestros defectos, Jehová nos mira con la misma misericordia y bondad que un padre que desea proteger de todo daño a sus hijos queridos. Para evitar que nos lastimemos, nos muestra cuáles son nuestros puntos débiles y nuestras imperfecciones (Sal. 103:10-14; Mat. 26:41).
8 Dios demuestra que nos ama al instruirnos y corregirnos mediante las Escrituras y mediante el alimento espiritual del “esclavo fiel y discreto” (Mat. 24:45; Heb. 12:5, 6). También nos ayuda a través de la congregación cristiana y sus “dádivas en [forma de] hombres” (Efe. 4:8). Lo que es más, está pendiente de nosotros para ver cómo respondemos a su educación paternal y busca formas de seguir ayudándonos. Bien dice Salmo 32:8: “Te haré tener perspicacia, y te instruiré en el camino en que debes ir. Ciertamente daré consejo con mi ojo [fijo] sobre ti”. ¡Qué importante es que escuchemos siempre a Jehová! Ante él debemos mantenernos humildes, reconociendo que es nuestro amoroso Maestro y Padre (léase Mateo 18:4).
9 Nunca deberíamos adoptar el espíritu contrario y dejarnos endurecer por el orgullo, la falta de fe o “el poder engañoso del pecado” (Heb. 3:13; Sant. 4:6). Por lo general, la persona que cae en este error comienza alimentando malos pensamientos o deseos. Luego, tal vez llegue a rechazar los sabios consejos de la Biblia, o, lo que es peor, quizás se obstine en su mala actitud o conducta y termine convirtiéndose en enemigo de Dios. ¡Qué situación tan terrible! (Pro. 1:22-31.) Eso fue precisamente lo que le sucedió a Caín, el primer hijo de Adán y Eva.
Jehová lo ve todo y obra en consecuencia
10 En cierta ocasión, Caín presentó una ofrenda a Jehová, y lo mismo hizo su hermano Abel. Ahora bien, Dios no se fijó solo en sus dádivas, sino también en sus motivos. Aprobó el sacrificio de Abel porque lo había hecho con fe, pero rechazó el de Caín porque de algún modo manifestaba falta de confianza en Jehová (Gén. 4:4, 5; Heb. 11:4). Lamentablemente, Caín no aprendió la lección. En vez de modificar su actitud, alimentó la ira contra su hermano (Gén. 4:6).
11 Jehová observó que Caín había tomado un camino peligroso. Amorosamente, habló con él y le señaló que si se comportaba bien contaría con su aprobación. Por desgracia, Caín no hizo caso del consejo de su Creador y mató a su hermano. Se le había endurecido tanto el corazón que, cuando Jehová le preguntó: “¿Dónde está Abel tu hermano?”, él le respondió con insolencia: “No sé. ¿Soy yo el guardián de mi hermano?” (Gén. 4:7-9). ¡Qué traicionero es el corazón! ¡Atreverse a despreciar el consejo directo de Dios! (Jer. 17:9.) No olvidemos nunca las lecciones que aprendemos de este y de otros relatos semejantes. Debemos despedir rápido de la mente los malos pensamientos y deseos (léase Santiago 1:14, 15). Y si nos ofrecen consejos basados en las Escrituras, los recibiremos con gratitud como expresiones del amor de Jehová.
No hay pecados ocultos
12 Hay quienes piensan que, si logran que nadie los vea, sus malas acciones quedarán impunes (Sal. 19:12). Pero, en cierto sentido, no existen los pecados ocultos, ya que “todas las cosas están desnudas y abiertamente expuestas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Heb. 4:13). Jehová es un Juez que examina nuestros motivos más profundos y reacciona ante nuestros pecados con perfecta justicia. Si nos arrepentimos nos perdona, pues es “un Dios misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad”. Por el contrario, si “voluntariosamente practicamos el pecado” o manifestamos una actitud engañosa y calculadora, no obtendremos “de ninguna manera [...] exención de castigo” (Éxo. 34:6, 7; Heb. 10:26). Este hecho se destaca en la forma en que Jehová trató a Acán y también a Ananías y Safira.
13 Desobedeciendo de plano las órdenes divinas, Acán sustrajo parte del botín de la ciudad de Jericó y lo ocultó en su tienda, seguramente con la complicidad de su familia. Lo hizo a sabiendas de que era una grave ofensa contra Dios, pues cuando salió a la luz su mala acción, dijo: “He pecado contra Jehová” (Jos. 7:20). Su corazón, al igual que el de Caín, se había corrompido. En su caso, la codicia fue determinante y lo llevó a actuar con engaño. Como el botín de Jericó pertenecía a Jehová, en realidad le había robado a Jehová, un serio error que pagaron muy caro él y su familia (Jos. 7:25).
14 Ananías y Safira eran un matrimonio de la congregación de Jerusalén. Poco después del Pentecostés del año 33, esta congregación creó un fondo común (sostenido por donaciones voluntarias) para atender las necesidades de los nuevos discípulos de lugares lejanos que se habían quedado en Jerusalén. Pues bien, Ananías vendió un campo y, con el conocimiento de su esposa, fingió que donaba todos los beneficios obtenidos con la transacción, cuando en realidad solo entregó una parte. Seguramente, los dos pretendían gozar de algún honor especial entre los hermanos. Pero esa manera de actuar era un engaño. De forma milagrosa, Jehová reveló el fraude al apóstol Pedro, quien lo expuso delante de Ananías. Acto seguido, este se desplomó y murió, y otro tanto le ocurrió poco más tarde a su mujer (Hech. 5:1-11).
15 No era que Ananías y Safira hubiesen tenido un momento de debilidad. Habían actuado con total premeditación intentando engañar a los apóstoles. Y lo que es peor, se habían atrevido a “tratar con engaño al espíritu santo y [...] a Dios”. La reacción de Jehová mostró sin ambigüedad que él está dispuesto a proteger a su congregación contra los hipócritas, quienes comprobarán que “es cosa horrenda caer en las manos del Dios vivo” (Heb. 10:31).
Seamos fieles en todo momento
16 Satanás hace lo imposible para corrompernos y hacernos perder la aprobación de Jehová (Rev. 12:12, 17). Sus malignas intenciones se ven con claridad en este mundo obsesionado con la inmoralidad y la violencia. Por ejemplo, hoy es muy fácil acceder a la pornografía mediante las computadoras y otros aparatos. Pero no caigamos en ninguna de las trampas del Diablo. Más bien, hagamos nuestras las palabras de David, quien escribió: “Actuaré con discreción en un camino exento de falta. [...] Andaré en la integridad de mi corazón dentro de mi casa” (Sal. 101:2).
17 En la actualidad, Jehová ya no revela milagrosamente a sus siervos los pecados o engaños cometidos, como hizo a veces en el pasado. No obstante, sigue viendo todo lo que ocurre y saca las cosas a la luz en el momento y de la manera que ve conveniente. De ahí que Pablo dijera: “Los pecados de algunos hombres son públicamente manifiestos, y conducen directamente al juicio, mas en cuanto a otros hombres, sus pecados también se hacen manifiestos más tarde” (1 Tim. 5:24). La razón principal por la que Jehová pone al descubierto las malas acciones es que es un Dios de amor. Como ama a su congregación, toma medidas para mantenerla pura. Al mismo tiempo, otorga su misericordia a quienes se han dejado arrastrar por el pecado pero luego demuestran verdadero arrepentimiento (Pro. 28:13). ¡Qué importante es que nos esforcemos por servir a Dios con todo el corazón y por rechazar cualquier cosa que pueda corrompernos!
Sirvamos a Dios con todo el corazón
18 El rey David le dijo a su hijo Salomón: “Conoce al Dios de tu padre y sírvele con corazón completo y con alma deleitosa; porque todos los corazones Jehová los está escudriñando, y toda inclinación de los pensamientos la está discerniendo” (1 Cró. 28:9). David no quería que su hijo se limitara a creer en Jehová. Quería que apreciara el profundo interés que muestra en Sus siervos. Sin duda, ese es el aprecio que todos debemos sentir.
19 Jehová sabe que quienes tengan la debida disposición del corazón se acercarán a él y se sentirán reconfortados al conocer sus hermosas cualidades. Por eso desea que lo conozcamos y nos familiaricemos con su maravillosa personalidad. Pero ¿cómo podemos lograrlo? Estudiando su Palabra y experimentando la bendición divina en nuestras vidas (Pro. 10:22; Juan 14:9).
20 ¿Valoramos el privilegio de leer diariamente la Palabra de Dios a la luz de la oración? ¿Comprendemos el valor de vivir en conformidad con los principios bíblicos? (Léase Salmo 19:7-11.) Si así es, nuestra fe en Jehová y nuestro amor por él serán cada día más fuertes. Y él nos corresponderá acercándose a nosotros y, por así decirlo, llevándonos de la mano (Isa. 42:6; Sant. 4:8). En efecto, nos demostrará su amor al bendecirnos y protegernos espiritualmente mientras recorremos el camino estrecho que conduce a la vida (Sal. 91:1, 2; Mat. 7:13, 14).

(SALMO 11:5)
“Jehová mismo examina al justo así como al inicuo, y Su alma ciertamente odia a cualquiera que ama la violencia.”

lv cap. 7 pág. 82 párr. 19 ¿Damos a la vida el mismo valor que le da Dios?
Si damos a la vida el mismo valor que le da Dios, y si deseamos mantenernos en su amor, evitaremos la agresividad en todas sus formas. El Salmo 11:5 dice que Jehová “odia a cualquiera que ama la violencia”. Pero esta afirmación no solo nos muestra los sentimientos de Dios; también nos permite extraer un principio para guiar nuestra vida: si amamos a Dios, evitaremos cualquier diversión que fomente el gusto por la violencia.

w07 1/6 pág. 6 Se desenmascara al autor del mal
Además, también tenemos que proteger el corazón del amor a la violencia, pues el Diablo sabe que Jehová odia a “cualquiera que ama la violencia” (Salmo 11:5). Satanás no tiene que convertirnos en villanos sanguinarios para hacernos enemigos de Dios; solo tiene que cultivar en nosotros amor por la violencia. No es casualidad que la violencia, junto con el ocultismo, sature los medios de entretenimiento. Ya hace tiempo que los nefilim han desaparecido, pero sus características y comportamiento han perdurado hasta nuestros días. Al elegir el entretenimiento, ¿demostramos que nos oponemos a las tretas de Satanás? (2 Corintios 2:11.)

w05 15/9 pág. 29 Preguntas de los lectores
“Jehová mismo examina al justo así como al inicuo —escribió el rey David del antiguo Israel—, y Su alma ciertamente odia a cualquiera que ama la violencia.” (Salmo 11:5.) El verbo hebreo que se traduce “odiar” puede transmitir la idea de “ser enemigo”. De ahí que cualquiera que ame la violencia se convierta en enemigo de Dios. Por lo tanto, la pregunta que tenemos que analizar es la siguiente: ¿podrían algunos videojuegos violentos fomentar el amor por la violencia?
Los videojuegos violentos exaltan el uso de armas, y muchas veces ayudan a los usuarios a hacerse diestros en el arte de la guerra. La revista The Economist mencionó: “Las fuerzas militares estadounidenses utilizan cada vez más los videojuegos como herramientas de instrucción. Algunos de los juegos que emplean se pueden conseguir fácilmente en cualquier establecimiento”.
Es cierto que los usuarios de los videojuegos violentos no lastiman a personas reales, pero ¿qué revela en cuanto a lo que hay en su corazón el que elijan este tipo de entretenimiento? (Mateo 5:21, 22; Lucas 6:45.) ¿Qué pensaría usted de una persona a la que le gustara apuñalar, disparar, mutilar y matar a gente imaginaria? ¿Y si pasara muchas horas todas las semanas satisfaciendo estas fantasías violentas y haciéndose prácticamente adicto a tales juegos? Usted por lo menos llegaría a la conclusión de que tal persona está cultivando amor a la violencia, tal como la que ve pornografía cultiva deseos inmorales (Mateo 5:27-29).
¿Hasta qué grado odia Jehová a alguien que ama la violencia? David dijo que Dios “ciertamente [lo] odia”. En los días de Noé, Jehová demostró la intensidad de su odio por quienes aman la violencia. Le dijo a Noé: “El fin de toda carne ha llegado delante de mí, porque la tierra está llena de violencia como resultado de ellos; y, ¡mira!, voy a arruinarlos junto con la tierra” (Génesis 6:13). El Dios verdadero destruyó a toda la humanidad debido a su comportamiento violento. Únicamente conservó con vida a Noé y su familia, es decir, ocho personas que no amaban la violencia (2 Pedro 2:5).

g97 22/5 pág. 8 Podemos hallar diversiones sanas
A la hora de elegir actividades recreativas, el cristiano debe guiarse por los principios bíblicos. Por ejemplo, el salmista David escribió: “Jehová mismo examina al justo así como al inicuo, y Su alma ciertamente odia a cualquiera que ama la violencia”. (Salmo 11:5.) Y Pablo dirigió estas palabras a los colosenses: “Amortigüen, por lo tanto, los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra en cuanto a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia [...;] deséchenlas todas de ustedes: ira, cólera, maldad, habla injuriosa y habla obscena”. (Colosenses 3:5, 8.)
Hoy muchos espectáculos atentan contra este consejo inspirado. Aun así, quizás alguien replique: ‘Nunca en la vida haría yo lo que veo en la pantalla’. Y quizás sea cierto. Pero aunque las diversiones que uno escoja no denoten qué clase de persona será más adelante, quizás reflejen cómo es ahora; por ejemplo, si “ama la violencia” o le atraen la ‘fornicación, el apetito sexual, la codicia y el habla obscena’, o, por el contrario, ‘odia lo que es malo’. (Salmo 97:10.)

(SALMO 11:6)
“Él hará llover sobre los inicuos trampas, fuego y azufre y un viento abrasador, como la porción de la copa de ellos.”

it-2 págs. 1150-1151 Trampa
Aunque es común para los que traman tratar de atrapar a una persona inocente, Jehová puede cambiar las cosas y hacer “llover sobre los inicuos trampas, fuego y azufre”. (Sl 11:6.) Puede atraparlos, cortando todo medio de escape, y luego ejecutar su juicio sobre ellos. (Compárese con 1Te 5:1-3.)

(SALMO 12:ENCABEZAMIENTO)
“Al director sobre la octava baja. Melodía de David.”

it-1 pág. 82 Alamot
Otra expresión musical, schemi•níth, se translitera en 1 Crónicas 15:21, donde se hace referencia a “arpas afinadas a Seminit”. En los encabezamientos de los Salmos 6 y 12, esta misma palabra se vierte “octava baja”. Aunque Alamot y Seminit no tienen necesariamente un significado opuesto, hay escriturarios que opinan que sí. El contenido de los salmos en los que aparecen estas indicaciones parece respaldar esta opinión: mientras que los Salmos 6 y 12, en cuyos encabezamientos se hace referencia a schemi•níth, tienen un tono algo lastimero, por lo que debieron tener un acompañamiento musical más melancólico, en una escala baja, el Salmo 46, en cuyo encabezamiento se menciona ʽala•móhth, tiene un tono alegre, lo que hace suponer que se cantó o tuvo un acompañamiento en una escala musical más alta. (Véanse ARPA; MÚSICA.)

(SALMO 12:2)
“Siguen hablándose falsedad el uno al otro; con labio meloso siguen hablando aun con corazón doble.”

it-1 pág. 551 Corazón
También es posible ser de “corazón doble” (literalmente, “con un corazón y un corazón”) e intentar servir a dos amos, o decir engañosamente una cosa y pensar otra. (1Cr 12:33; Sl 12:2, nota.) Jesús denunció con fuerza este tipo de hipocresía. (Mt 15:7, 8.)

it-2 pág. 177 Labio
De manera figurada, un “labio meloso” significa habla engañosa. (Sl 12:2, 3.) Tales labios, así como los que son duros o mentirosos, pueden ser dañinos, pueden herir profundamente, como si de una espada se tratase, o envenenar como una víbora. (Sl 59:7; 140:3; Ro 3:13.)

w86 1/6 págs. 16-17 párrs. 8-9 Resueltos a servir a Jehová con corazón completo
Cada persona solo tiene un corazón literal, pero, en sentido figurado, puede tener dos. David hizo referencia a esas personas al decir: “Con labio meloso siguen hablando aun con corazón doble [literalmente en hebreo: “con un corazón y un corazón”]”. (Salmo 12:2.) Tienen un corazón con el que se presentan a la gente y otro con el que secretamente traman para satisfacer sus propios intereses. Esta actitud de dos caras, de corazón doble, se describe en las Escrituras de la siguiente manera: “Porque como quien ha calculado dentro de su alma, así es él. ‘Come y bebe’, te dice, pero su corazón mismo no está contigo”. “Aunque haga benévola su voz, no creas en él, porque hay siete cosas detestables en su corazón.” (Proverbios 23:7; 26:25; Salmo 28:3.)
9 Semejante hipocresía en las relaciones humanas es deplorable, pero cuando esta se siembra en la adoración de Jehová, se siega calamidad. “No cifren su confianza en palabras falaces, diciendo: ‘¡El templo de Jehová, el templo de Jehová, el templo de Jehová son ellos!’. Sucede que ustedes están cifrando su confianza en palabras falaces... ciertamente no será de ningún provecho en absoluto. ¿Acaso se puede hurtar, asesinar y cometer adulterio y jurar en falso y hacer humo de sacrificio a Baal y andar tras otros dioses que ustedes no habían conocido, y acaso tienen que venir ustedes y estar de pie delante de mí en esta casa sobre la cual se ha llamado mi nombre, y tienen que decir: ‘Ciertamente seremos librados’, a pesar de hacer todas estas cosas detestables?” (Jeremías 7:4, 8-10.) Jesús denunció tal hipocresía proveniente del corazón doble de los escribas y los fariseos, y dijo: “Hipócritas, aptamente profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy alejado de mí’”. (Mateo 15:7, 8.)

(SALMO 12:3)
“Jehová cortará todos los labios melosos, la lengua que habla grandes cosas,”

it-2 pág. 177 Labio
De manera figurada, un “labio meloso” significa habla engañosa. (Sl 12:2, 3.) Tales labios, así como los que son duros o mentirosos, pueden ser dañinos, pueden herir profundamente, como si de una espada se tratase, o envenenar como una víbora. (Sl 59:7; 140:3; Ro 3:13.)

(SALMO 12:6)
“Los dichos de Jehová son dichos puros, como plata refinada en un horno de fundición de tierra, clarificada siete veces.”

it-2 pág. 509 Número
La pureza, integridad, perfección y excelencia de los dichos de Jehová se comparan, con fuerza poética e intensidad, a “plata refinada en un horno de fundición de tierra, clarificada siete veces”. (Sl 12:6.)

(SALMO 13:1)
“¿Hasta cuándo, oh Jehová, me olvidarás? ¿Para siempre? ¿Hasta cuándo ocultarás tu rostro de mí?”

it-2 pág. 872 Rostro
‘Ocultar el rostro’ tiene una variedad de significados, dependiendo de las circunstancias. El que Jehová Dios oculte su rostro significa a menudo que retira su favor o poder sustentador. Esto puede suceder como resultado de la desobediencia, sea individual o, como en el caso de Israel, colectiva. (Job 34:29; Sl 30:5-8; Isa 54:8; 59:2.) En algunos casos puede indicar que Jehová se retiene de manifestarse mediante una actuación o respuesta, mientras aguarda el tiempo debido para ello. (Sl 13:1-3.)

(SALMO 14:1)
“El insensato ha dicho en su corazón: “No hay Jehová”. Han obrado ruinosamente, han obrado detestablemente en [su] trato. No hay quien haga el bien.”

w97 1/10 págs. 6-7 Conozca a Jehová, el Dios personal
“El necio” y Dios
“A ningún escritor del AT (Escrituras Hebreas) se le ocurrió probar o debatir la existencia de Dios —dice el doctor James Hastings en A Dictionary of the Bible—. No formaba parte de la mentalidad del mundo antiguo en general negar la existencia de Dios ni utilizar argumentos para probarla. Era una creencia connatural a la mente humana y compartida por todos los hombres.” Por supuesto, esto no significa que todos fueran temerosos de Dios en aquel tiempo. Al contrario, tanto el Salmo 14:1 como el 53:1 hablan del “insensato”, o, como dice la Versión Reina-Valera, “el necio”, que ha dicho en el corazón: “No hay Jehová”.
¿Qué clase de persona es este necio que niega la existencia de Dios? No es un ignorante en sentido intelectual. Más bien, la palabra hebrea na•vál denota una deficiencia moral. El profesor S. R. Driver comenta en The Parallel Psalter (El salterio paralelo) que la falta “no consiste en una debilidad de raciocinio, sino en insensibilidad moral y religiosa, en una total carencia de sentido, es decir, de percepción”.
El salmista pasa a decir respecto al deterioro moral que es producto de tal actitud: “Han obrado ruinosamente, han obrado detestablemente en su trato. No hay quien haga el bien”. (Salmo 14:1.) El doctor Hastings indica en resumen: “Confiando en esta ausencia de Dios en el mundo y en la impunidad, los hombres se hacen corruptos y cometen actos detestables”. Rechazan abiertamente los principios piadosos y descartan la idea de un Dios personal, pues no tienen el menor deseo de ser responsables ante él. Pero tal forma de pensar es tan necia e insensata hoy en día como lo era hace tres mil años, cuando el salmista escribió las palabras citadas.

it-1 pág. 820 Entendimiento
Los que se apartan de la Fuente. La persona que escoge como derrotero la transgresión empieza a dejar de lado a Dios cuando toma decisiones y hace planes. (Job 34:27.) Permite que su corazón le ciegue al error de sus caminos y pierde perspicacia. (Sl 36:1-4.) Aun si afirma adorar a Dios, pone los preceptos del hombre por encima, prefiriéndolos a los de Dios. (Isa 29:13, 14.) Justifica y excusa su conducta relajada como un mero “juego”. (Pr 10:23.) Llega a pervertirse, embrutecerse y hacerse necio en su razonamiento, hasta el extremo de afirmar que el Dios invisible no ve o discierne su mala conducta, como si los poderes de percepción de Dios hubiesen fallado. (Sl 94:4-10; Isa 29:15, 16; Jer 10:21.) Por su proceder y sus actos, dice en realidad: “No hay Jehová” (Sl 14:1-3), y no le tiene en cuenta para nada. Como no se guía por los principios divinos, no puede juzgar los asuntos de la manera correcta ni ver las cuestiones con claridad, sopesando los factores envueltos y llegando a decisiones correctas. (Pr 28:5.)

it-2 págs. 1142-1143 Tonto, insensato, necio
TONTO, INSENSATO, NECIO
En la Biblia, las palabras “tonto”, “insensato” o “necio” no se refieren a la persona que carece de capacidad mental, sino por lo general al que desprecia la razón y sigue un proceder de insensatez moral contrario a las normas justas de Dios. Algunos términos hebreos utilizados con este significado son kesíl (‘estúpido’; Pr 1:22), ʼewíl (“tonto”; Pr 12:15), na•vál (“insensato”; Pr 17:7) y lets (“burlador”; Pr 13:1). La voz griega á•frōn significa “irrazonable” (Lu 12:20); a•nó•ē•tos, ‘insensato’ (Gál 3:1), y mō•rós, ‘necio’ (Mt 23:17; 25:2).
El modo de obrar de Nabal ilustra el comportamiento de un tonto (1Sa 25) y también lo ilustra la manera de actuar de la gente que conoce al Dios verdadero y adora a la creación. (Ro 1:20-25.) Isaías dijo que un tonto o insensato hablará “pura insensatez, y su corazón mismo se ocupará en lo que es perjudicial, para ocuparse en apostasía y para hablar contra Jehová lo que es descarriado, para hacer que el alma del hambriento lo pase vacía; y hace que hasta el sediento lo pase sin bebida misma”. (Isa 32:6.) El insensato desprecia la sabiduría y la disciplina. (Pr 1:7.) En vez de prestar atención al consejo, el necio sigue andando en un camino que considera “recto a sus propios ojos”. (Pr 12:15.) Además, está presto a ofenderse y estalla en disputas. (Ec 7:9; Pr 20:3.) Dice en su corazón (indicando sus acciones lo que quizás sus labios no digan): “No hay Jehová”. (Sl 14:1.)

(SALMO 15:1)
“Oh Jehová, ¿quién será huésped en tu tienda? ¿Quién residirá en tu santa montaña?”

w14 15/2 pág. 23 Jehová, nuestro mejor Amigo
“JEHOVÁ, ¿QUIÉN SERÁ HUÉSPED EN TU TIENDA?”
10 Sin embargo, para que Jehová sea nuestro Amigo tenemos que satisfacer ciertas condiciones. En el Salmo 15, David indicó lo que se requiere para ser “huésped en [la] tienda” de Jehová, es decir, para ser amigo de Dios (Sal. 15:1).

w03 1/8 pág. 13 párr. 17 Jehová, el Dios de la verdad
El salmista escribió: “Oh Jehová, ¿quién será huésped en tu tienda? ¿Quién residirá en tu santa montaña?

w03 1/8 pág. 13 párr. 17 Jehová, el Dios de la verdad
A los judíos que cantaban esas palabras, la mención de la montaña santa de Jehová muy probablemente les hacía pensar en el monte Sión, donde el rey David levantó una tienda en la que introdujo el arca del pacto (2 Samuel 6:12, 17). La montaña y la tienda recordaban el lugar donde Jehová moraba simbólicamente y donde la gente podía acercarse a Dios para implorar su favor.

w03 1/8 pág. 13 párr. 17 Jehová, el Dios de la verdad
Salmo 15:1,

w89 15/9 pág. 26 ¿Quién puede ser amigo de Dios?
En otra ocasión, el mismo salmista —el rey David del Israel de la antigüedad— preguntó: “Oh Jehová, ¿quién será huésped en tu tienda? ¿Quién residirá en tu santa montaña?”. (Salmo 15:1.) Figurativamente, esto significa tener acceso a Jehová mediante la oración y la adoración apropiadas.

(SALMO 15:2)
“El que está andando exento de falta y practicando la justicia y hablando la verdad en su corazón.”

g 11/13 pág. 9 Valores que enriquecen de verdad
La honradez. Este valor es fundamental para cualquier sociedad civilizada. La deshonestidad genera miedo, desconfianza y desintegración social.
Lo que dice la Biblia: “¿Quién será huésped en tu tienda [oh, Jehová]? ¿Quién residirá en tu santa montaña? El que está andando exento de falta y [...] hablando la verdad en su corazón” (Salmo 15:1, 2). En efecto, la honradez, como los demás valores que hemos analizado, es parte de la personalidad y no es algo que se pueda cambiar dependiendo de las circunstancias o la conveniencia.

w03 1/8 págs. 13-14 párr. 18 Jehová, el Dios de la verdad
18 Todo el que desee disfrutar de la amistad de Jehová tiene que hablar la verdad “en su corazón”, no simplemente con sus labios. Los verdaderos amigos de Dios deben ser personas de corazón sincero y manifestar “fe sin hipocresía”, pues las acciones veraces proceden del corazón (1 Timoteo 1:5; Mateo 12:34, 35). Quien es amigo de Dios no recurre a artimañas y engaños, pues “al hombre [...] de engaño Jehová lo detesta” (Salmo 5:6). Los testigos de Jehová de toda la Tierra se esfuerzan por imitar a su Dios y ser veraces.

w03 1/8 pág. 13 párr. 17 Jehová, el Dios de la verdad
El que está andando exento de falta y practicando la justicia y hablando la verdad en su corazón” (Salmo 15:1, 2).

w89 15/9 págs. 26-27 ¿Quién puede ser amigo de Dios?
¿Cómo pueden los humanos imperfectos llegar a ser amigos y huéspedes de Dios?
El Salmo 15 contesta esta pregunta. Menciona 10 requisitos específicos para los que desean ser amigos y huéspedes de Dios. Consideremos estos requisitos uno por uno, comenzando con el versículo 2.
“El que está andando exento de falta y practicando la justicia”
La prole de Abrahán prosperó muchísimo porque Abrahán resultó exento de falta en sentido moral mientras anduvo delante de Jehová. (Génesis 17:1, 2.) A veces ‘andar’ se refiere al derrotero de uno en la vida. (Salmo 1:1; 3 Juan 3, 4.) En el caso de los amigos y huéspedes de Dios, no basta con solo pertenecer a una religión, admirar sus edificios adornados y participar en observancias formales. No todo el que dice “Señor, Señor” o afirma conocer a Dios disfrutará de las bendiciones de su Reino. (Mateo 7:21-23; Tito 1:16.) Los amigos de Jehová ‘andan exentos de falta’ delante de él y ‘practican la justicia’ de acuerdo con Sus normas. (Miqueas 6:8.)
Esto quiere decir que no podemos participar en ninguna forma de inmoralidad sexual, corrupción ni actividad poco honrada. Dios mismo nos dice por qué con estas palabras: “Tienen que ser santos, porque yo soy santo”. (1 Pedro 1:16.) ¿Se adhiere su religión a las elevadas normas de Dios y expulsa a los que no se amoldan a Sus requisitos? ¿Se esfuerzan usted y su familia por comportarse de manera recta? Si así es, estarán satisfaciendo el siguiente requisito para los amigos y huéspedes de Dios.
“Y hablando la verdad en su corazón”
Si queremos ser amigos de Dios, no podemos mentir ni recurrir a habla melosa con un corazón doble. (Salmo 12:2.) Tenemos que ‘hablar la verdad en nuestro corazón’, no solo tenerla en los labios. Sí, tenemos que ser honrados en el interior y demostrar “fe sin hipocresía”. (1 Timoteo 1:5.) Hay quienes mienten o dicen medias verdades para salvar las apariencias. Algunos copian en los exámenes escolares o mienten al tiempo de pagar los impuestos. Tal proceder muestra falta de amor a lo que es verdadero. Pero la honradez y las obras rectas provienen del mismísimo corazón de los amigos de Dios. (Mateo 15:18-20.) No son perversos ni engañan a otros. (Proverbios 3:32; 6:16-19.)
El apóstol Pablo escribió: “No estén mintiéndose unos a otros. Desnúdense de la vieja personalidad con sus prácticas, y vístanse de la nueva personalidad”. (Colosenses 3:9, 10.) Sí, los que hablan la verdad en su corazón se visten de “la nueva personalidad”. ¿Es usted completamente honrado consigo mismo y con otros, y habla la verdad en su corazón? Si así es, eso debería reflejarse en lo que dice acerca de otras personas.

(SALMO 15:3)
“No ha calumniado con su lengua. A su compañero no ha hecho nada malo, y ningún oprobio ha repetido contra su conocido íntimo.”

it-2 pág. 552 Oprobio, vituperio
Los que buscan la aprobación de Dios no pueden difamar a otros. El salmista declaró con respecto al huésped de la tienda de Dios: “A su compañero no ha hecho nada malo, y ningún oprobio ha repetido contra su conocido íntimo”, es decir, no ha difundido injurias contra él. (Sl 15:1, 3.) El que defrauda o escarnece al de condición humilde en realidad vitupera a Dios (Pr 14:31; 17:5), al igual que los que vituperan a los siervos de Dios. (Sl 74:18-23.) Los que siguen ese proceder finalmente acabarán en calamidad. (Sof 2:8-10.)

w89 15/9 págs. 27-28 ¿Quién puede ser amigo de Dios?
“No ha calumniado con su lengua”
Para satisfacer este requisito como amigos de Dios, nunca debemos hablar maliciosamente de otras personas. (Salmo 15:3.) El verbo hebreo que se traduce “calumniado” se deriva de la palabra para “pie” y significa “ir andando”, “circular”. A los israelitas se les dio este mandato: “No debes andar entre tu pueblo con el fin de calumniar. No debes ponerte de pie contra la sangre de tu prójimo. Yo soy Jehová”. (Levítico 19:16; 1 Timoteo 5:13.) Si calumniamos a alguien, manchando así su buen nombre, no podemos ser amigos de Dios.
David dijo: “A cualquiera que calumnia a su compañero en secreto, a ese reduzco a silencio”. (Salmo 101:5.) Nosotros también podemos silenciar a los calumniadores si no escuchamos lo que dicen. Y una buena regla es: a espaldas de una persona no digamos nada que no estemos dispuestos a decir delante de ella. El controlar así la lengua es muy beneficioso. Sin embargo, ¡cuán importante es controlar nuestros actos también!
“A su compañero no ha hecho nada malo”
Las siguientes palabras de Jesús son dignas de mención: “Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos”. (Mateo 7:12.) Para disfrutar del favor de Dios, tenemos que abstenernos de hacer lo malo. El salmista dijo: “Oh amadores de Jehová, odien lo que es malo. Él está guardando las almas de los que le son leales; de la mano de los inicuos los libra”. (Salmo 97:10.) Por eso, si queremos tener la amistad y la ayuda de Dios, tenemos que aceptar sus normas.
El evitar lo que es malo incluye no perjudicar a nadie en los tratos de negocio ni de ninguna otra manera. No debemos causar daño ni con palabras ni con acciones a nuestro compañero; más bien, debemos hacer cosas buenas para él. Eso abarca todo aspecto de la vida. Por ejemplo, cuando conducimos un vehículo podemos ser corteses y ceder el paso a los peatones. Podemos ayudar a los de edad avanzada, estimular a los desanimados, consolar a los afligidos. En esto Jehová da el ejemplo superlativo. Como dijo Jesús, Dios “hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos”. (Mateo 5:43-48.) Algo que se relaciona con hacer el bien a otros es cumplir con lo que el salmista dice a continuación.
“Y ningún oprobio ha repetido contra su conocido íntimo”
Todos cometemos errores, ¡y cuán agradecidos nos sentimos cuando nuestros amigos pasan por alto esos errores menores! Nos dolería enterarnos de que un amigo íntimo hubiera revelado a otras personas debilidades nuestras que, aunque menores, fueran embarazosas. Algunas personas hacen eso para desviar la atención de sus propias faltas o para parecer superiores a otras. Pero ese proceder no es propio para los que desean ser amigos de Dios.
“El que encubre la transgresión busca amor, y el que sigue hablando de un asunto separa a los que se han familiarizado entre sí”, dice Proverbios 17:9. Por supuesto, no debemos tratar de ocultar pecados graves. (Levítico 5:1; Proverbios 28:13.) Pero si queremos ser amigos de Dios no vamos a ‘repetir’ ni aceptar como verdaderos los cuentos que deshonran a conocidos nuestros que son rectos. (1 Timoteo 5:19.) Los amigos de Jehová hablan bien de los siervos de Dios en vez de esparcir cuentos acerca de ellos, y así añadir a la carga que ya llevan por los vituperios maliciosos de hombres impíos.

w89 15/10 pág. 12 párr. 10 ¡Cuidado con el dañino chismear!
“No ha calumniado con su lengua. A su compañero no ha hecho nada malo, y ningún oprobio ha repetido contra su conocido íntimo”. (Salmo 15:3.) Aquí la palabra “calumniado” se traduce de un verbo hebreo que significa “ir a pie”, y, por lo tanto, “andar”. A los israelitas se les dio este mandato: “No andes sembrando calumnias por entre tu pueblo”. (Levítico 19:16, Sagrada Biblia, Straubinger.) El que ‘ande sembrando calumnia’ no puede ser huésped ni amigo de Dios.

(SALMO 15:4)
“A sus ojos el despreciable ciertamente es rechazado, pero honra a los que temen a Jehová. Ha jurado a lo que es malo [para sí], y no obstante no [lo] altera.”

w06 15/5 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
15:4. A menos que nos demos cuenta de que hemos prometido algo que está en conflicto con las enseñanzas bíblicas, debemos hacer todo lo posible por cumplir nuestras promesas, aun cuando nos resulte muy difícil hacerlo.

g99 8/4 pág. 19 Los préstamos entre amigos
Pero ¿qué pasaría si, de repente, por circunstancias ajenas a su voluntad, el deudor no pudiera satisfacer su obligación? ¿Quedaría por ello cancelada su deuda? No necesariamente. El salmista dice que el justo “ha jurado a lo que es malo para sí, y no obstante no lo altera” (Salmo 15:4). De ser este el caso, el proceder sabio y amoroso sería que el deudor explicara de inmediato la situación al acreedor a fin de llegar a otro acuerdo. Tal acción aseguraría la paz y sería del agrado de Jehová Dios (Salmo 133:1; 2 Corintios 13:11).

w95 1/5 pág. 29 ¿Qué le costará su negocio?
Cumpla con su palabra
¿Qué puede hacer si el negocio va mal? Salmo 15:4 elogia a la persona que cumple con su palabra aun cuando no le resulta ventajoso. “Ha jurado a lo que es malo para sí, y no obstante no lo altera.” Es fácil cumplir con la palabra cuando las cosas van bien, pero es una prueba de integridad hacerlo cuando resulta en perjuicio económico.
Recuerde un ejemplo bíblico del tiempo de Josué. Los gabaonitas manipularon los asuntos para que los principales de Israel pactaran con ellos y no los aniquilaran. De hecho, este pueblo formaba parte de una nación a la que se consideraba una amenaza para Israel. Cuando se descubrió la treta, “los hijos de Israel no los hirieron, porque los principales de la asamblea les habían jurado por Jehová”. (Josué 9:18.) Aunque los gabaonitas procedían de territorio enemigo, los principales consideraron importante cumplir con su palabra. Los sucesos posteriores indican que su proceder agradó a Jehová. (Josué 10:6-11.)
¿Respetará usted sus acuerdos y contratos comerciales aun si las cosas no van como esperaba? Si lo hace, se asemejará más a Jehová, quien siempre cumple su palabra. (Isaías 55:11.)

it-1 pág. 1244 Integridad
La integridad requiere lealtad absoluta a Dios y adherencia a la justicia, no solo en condiciones o circunstancias favorables, sino en toda circunstancia y en todo tiempo. Después de recalcar que únicamente es aceptable a Jehová el que guarda integridad, “hablando la verdad en su corazón”, el salmista dice que esa persona “ha jurado a lo que es malo para sí, y no obstante no lo altera”, es decir, permanece fiel a su compromiso aun si algo con lo que ha concordado solemnemente perjudica sus intereses personales. (Sl 15:1-5; contrástese con Ro 1:31; 1Ti 1:10.)

w89 15/9 págs. 28-29 ¿Quién puede ser amigo de Dios?
“A sus ojos el despreciable ciertamente es rechazado”
Algunos buscan la compañía de personas ricas o prominentes, aunque sean corruptas, por los beneficios que egoístamente pueden obtener. (Compárese con Judas 16.) Pero no podemos ser amigos de Jehová si nos asociamos con los inicuos. Debemos odiar la maldad a tal grado que no deseemos estar en compañía de los que la practican. (Romanos 12:9.) Tan malo era Jehoram el rey de Israel que el profeta Eliseo le dijo: “Tan ciertamente como que vive Jehová de los ejércitos, delante de quien en efecto estoy de pie, si no fuera que le tengo consideración al rostro de Jehosafat el rey de Judá, no te miraría ni te vería”. (2 Reyes 3:14.) Para ser amigos de Dios, tenemos que prestar atención a esta advertencia de Pablo: “Las malas compañías echan a perder los hábitos útiles”. (1 Corintios 15:33.)
Si estimamos la amistad de Jehová, entonces, no nos asociaremos con malhechores. Con ellos solo tendremos los tratos que sean necesarios. Escogeremos a nuestros amigos por su buena relación con Dios, no por su posición en el mundo. Si tememos reverentemente a Dios, escogeremos sabiamente nuestros amigos. En cuanto a esto, note el séptimo requisito que tienen que satisfacer los huéspedes de Jehová.
“Pero honra a los que temen a Jehová”
Para ser amigos y huéspedes de Dios, tenemos que temerle. Proverbios 1:7 dice: “El temor de Jehová es el principio del conocimiento”. ¿Qué es “el temor de Jehová”? Es un temor reverente a Dios, un temor sano de desagradarle. Esto conduce a verdadero conocimiento, disciplina que salva la vida y sabiduría celestial que da guía segura.
Los que temen a Jehová se adhieren a sus normas justas aunque esto los exponga a burla. Por ejemplo, muchos se burlan cuando los que temen a Dios trabajan con empeño, son honrados en su empleo o se esfuerzan por ayudar a otros en sentido espiritual. Pero ¿cómo considera la persona piadosa a los que son rectos? “Honra a los que temen a Jehová”, y los tiene en alta estima aunque signifique aguantar oprobio junto con ellos. ¿Respeta usted así a los que temen a Dios? Al citar otro requisito para ganar el favor divino, el salmista añade:
“Ha jurado a lo que es malo para sí, y no obstante no lo altera”
Este principio indica que debemos cumplir nuestras promesas, como Dios lo hace. (1 Reyes 8:56; 2 Corintios 1:20.) Aunque después descubramos que es muy difícil cumplir lo que hemos prometido, no debemos cambiar de parecer y volvernos atrás en cuanto a nuestra promesa. Los textos de la Septuaginta griega, la Peshitta siríaca y la Vulgata latina dicen: “jurado a su prójimo”. Si juramos hacer algo o hacemos un voto apropiado, debemos cumplir con ello. (Eclesiastés 5:4.) Por supuesto, si descubrimos que lo que hemos prometido no está en armonía con las Escrituras, no debemos hacerlo.
Josué no quebrantó su pacto con los gabaonitas ni siquiera cuando se enteró de que ellos lo habían engañado para que hiciera aquel pacto. (Josué 9:16-19.) De modo que debemos ser hombres, mujeres y jóvenes que cumplamos nuestra palabra. No hagamos promesas a otros para luego no cumplirlas porque surgen oportunidades más atractivas para nosotros. Jesús dijo: “Simplemente signifique su palabra Sí, Sí, su No, No”. (Mateo 5:37.) Especialmente los que están dedicados a Jehová deben resolverse a cumplir la promesa que le han hecho de servirle eternamente como Testigos.

w86 15/11 pág. 17 párr. 7 Mantenga la unidad cristiana en sus relaciones comerciales
Si un cristiano desea andar sin tacha y practicar la justicia, se esforzará por cumplir con las obligaciones que haya contraído en un acuerdo, aunque ello no sea para su conveniencia, sino porque quiere mantenerse aprobado ante Jehová. “Ha jurado a lo que es malo para sí, y no obstante no lo altera.” (Salmo 15:1-4.) En todas estas gestiones es necesario que los siervos de Jehová dejen que ‘se efectúen todos sus asuntos con amor’. (1 Corintios 16:14.)

(SALMO 15:5)
“No ha dado su dinero a interés, ni ha tomado un soborno contra el inocente. Al que está haciendo estas cosas, nunca se le hará tambalear.”

w89 15/9 págs. 29-30 ¿Quién puede ser amigo de Dios?
“No ha dado su dinero a interés”
Es apropiado prestar dinero a interés cuando se trata de asuntos de negocio. Pero aquí David se refiere a ‘dar dinero’ a los necesitados. La Ley de Moisés especificaba: “Si le prestaras dinero a mi pueblo, al afligido al lado tuyo, no debes llegar a ser como un usurero para con él. Ustedes no deben imponerle interés”. (Éxodo 22:25; Levítico 25:35, 36.) Cuando Nehemías vio que los pobres sufrían como víctimas de los usureros, puso fin a aquella explotación. (Nehemías 5:1-13.)
Para la palabra “interés” David usó una palabra hebrea que se deriva de un término que significa “morder”. Esto indica que los ávidos usureros devoraban al pobre y lo poco que tenía. Está claro que es mucho mejor ayudar a los pobres sin esperar nada de vuelta. Jesús indicó esto al decir: “Cuando des una comida o una cena, [...] invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás feliz, porque ellos no tienen con qué pagártelo. Pues se te pagará en la resurrección de los justos”. (Lucas 14:12-14.) El que quiere ser amigo y huésped de Dios nunca debe aprovecharse de su semejante pobre, sino que debe acatar las siguientes palabras del salmista.
“Ni ha tomado un soborno contra el inocente”
El soborno ejerce una influencia corruptora. A los israelitas se les dio este mandato: “No debes [...] aceptar soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y tuerce las palabras de los justos”. (Deuteronomio 16:19.) Es especialmente malo aceptar un soborno para perjudicar al “inocente”, quizás por cambiar cierto testimonio en un tribunal. ¡Cuán despreciable se hizo Judas Iscariote cuando aceptó un soborno para traicionar al inocente Jesús! (Mateo 26:14-16.)
Puede que nos consideremos libres de culpa a este respecto. Pero ¿nos hemos sentido tentados alguna vez a pagar para salir de una situación embarazosa? El profeta Samuel nunca aceptó “dinero con que se compra el silencio”, o sea, un soborno. (1 Samuel 12:3, 4.) Todos debemos obrar como él si queremos ser amigos y huéspedes de Dios.
“Al que está haciendo estas cosas, nunca se le hará tambalear”
Después de mencionar los diez requisitos que debe satisfacer la persona recta, el Salmo 15 concluye con esas palabras. Estas nos ayudan a examinar nuestra religión. Si es la fe verdadera, debería enseñarnos a 1) andar exentos de falta y practicar la justicia, 2) hablar la verdad hasta en el corazón, 3) no calumniar a nadie y 4) abstenernos de hacer lo malo. La religión que Dios aprueba 5) nos anima a no repetir oprobios contra conocidos que son rectos y 6) nos estimula a evitar la compañía de personas despreciables. La fe verdadera nos mueve a 7) honrar a los que temen a Jehová, 8) cumplir lo que hemos prometido si es apropiado, 9) dar a los pobres sin cobrarles interés y 10) nunca tomar un soborno contra el inocente.
David no dice que al que lea, oiga, hable o hasta crea estas cosas “nunca se le hará tambalear”. Esto aplica solamente “al que está haciendo estas cosas”. La fe sin obras está muerta y no conduce a la aprobación divina. (Santiago 2:26.) A los que obran conforme a las cosas buenas que se mencionan en el Salmo 15 no se les hará tambalear, porque Jehová los protegerá y sustentará. (Salmo 55:22.)

(SALMO 16:5)
“Jehová es la porción de mi lote asignado y de mi copa. Tienes firmemente asida mi suerte.”

w14 15/2 pág. 29 Contemplemos “la agradabilidad de Jehová”
David cantó: “Jehová es la porción de mi lote asignado y de mi copa. Tienes firmemente asida mi suerte. Los mismísimos cordeles de medir han caído para mí en lugares agradables” (Sal. 16:5, 6). Él se sentía agradecido de tener una “porción”, es decir, de tener el privilegio de servir a Jehová y contar con su aprobación. Es posible que nosotros suframos adversidades como David; pero, igual que él, hemos recibido muchas bendiciones espirituales.

(SALMO 16:6)
“Los mismísimos cordeles de medir han caído para mí en lugares agradables. Realmente, [mi propia] posesión me ha resultado grata.”

it-1 pág. 553 Cordel de medir
David consideraba su relación con Jehová como su porción en la vida. Esta herencia, que le agradaba en gran manera, le impulsó a decir: “Los mismísimos cordeles de medir han caído para mí en lugares agradables”. (Sl 16:5, 6; compárese con Nú 18:20.)

(SALMO 16:7)
“Bendeciré a Jehová, que me ha dado consejos. Realmente, durante las noches mis riñones me han corregido.”

w04 1/12 pág. 14 párr. 9 Andemos en la senda de la integridad
David cantó: “Bendeciré a Jehová, que me ha dado consejos. Realmente, durante las noches mis riñones me han corregido” (Salmo 16:7). ¿Qué significan estas palabras? Que los consejos divinos llegaron a lo más profundo de David y corrigieron sus más hondos pensamientos y emociones. Así puede resultar en nuestro caso si reflexionamos con aprecio en los consejos que recibimos mediante la Biblia, los representantes de Dios y Su organización, y permitimos que tales consejos penetren en nuestro interior.

it-2 pág. 855 Riñones
En el Salmo 16:7 David escribió: “Bendeciré a Jehová, que me ha dado consejos. Realmente, durante las noches mis riñones me han corregido”. Puesto que David adoraba al Dios verdadero, el consejo de Jehová impregnó hasta lo más recóndito de su persona. Al haberse asentado tan profundamente en él, el “consejo” se relaciona con los “riñones”, y, por lo tanto, puede decirse que estos corrigieron a David.

g88 22/2 pág. 7 Un punto de vista equilibrado sobre la intimidad
“Realmente —dice luego el salmista bíblico—, durante las noches mis riñones me han corregido.” (Salmo 16:7.) Sus “riñones” o emociones más profundas lo corrigieron al reflexionar sobre las cosas.

w87 1/10 pág. 18 párr. 8 La disciplina da fruto pacífico
Mientras meditamos en los preceptos de Jehová, puede que surjan en nosotros sentimientos de culpa que nos ayuden a determinar qué cambios debemos hacer. Esto sucedió en el caso del salmista: “Bendeciré a Jehová, que me ha dado consejos. Realmente, durante las noches mis riñones [mis “emociones más profundas”] me han corregido”. (Salmo 16:7.)

(SALMO 16:8)
“He puesto a Jehová enfrente de mí constantemente. Porque [él] está a mi diestra, no se me hará tambalear.”

w08 15/2 pág. 3 párrs. 2-3 Tengamos siempre presente a Jehová
Si meditamos en lo que la Biblia relata sobre ellos, nos sentiremos impulsados a imitar al salmista, quien dijo: “He puesto a Jehová enfrente de mí constantemente. Porque él está a mi diestra, no se me hará tambalear” (Sal. 16:8). Ahora bien, ¿cómo hemos de entender estas palabras?
3 En el campo de batalla, el soldado por lo general portaba la espada con la mano derecha y el escudo con la izquierda, de modo que dejaba descubierta la diestra, o costado derecho. Pero si un compañero le cubría ese lado, quedaba protegido. De la misma manera nos protegerá Jehová si lo tomamos en cuenta y le obedecemos.

w06 1/10 pág. 30 párr. 19 Esperar en Jehová nos infunde valor
“He puesto a Jehová enfrente de mí constantemente. Porque él está a mi diestra, no se me hará tambalear” (Salmo 16:8). ¿Cómo mantenemos a Jehová a la “diestra”? Al menos de dos maneras. Primero, dejando que su Palabra nos guíe en todo aspecto de la vida, y segundo, fijando la vista en el glorioso premio que él nos ofrece. El salmista Asaf cantó: “Constantemente estoy contigo; tú me has asido de la mano derecha. Con tu consejo me guiarás, y después me llevarás aun a la gloria” (Salmo 73:23, 24). Con esta garantía, sin duda podemos afrontar el futuro con confianza.

it-2 pág. 294 Mano
Por lo general, la mano derecha de un guerrero era la que blandía la espada, y no estaba protegida por el escudo, que se llevaba en la izquierda. Por lo tanto, a veces un amigo permanecía o luchaba a su derecha para apoyarlo y protegerlo. Esta circunstancia se usa metafóricamente con respecto a la ayuda y la protección que Dios da a aquellos que le sirven. (Sl 16:8; 109:30, 31; 110:5; 121:5.)

(SALMO 16:10)
“Porque no dejarás mi alma en el Seol. No permitirás que el que te es leal vea el hoyo.”

w11 15/8 pág. 16 párr. 19 Hallaron al Mesías
Sería resucitado. El Mesías haría suyas estas palabras que David le dirigió a Jehová: “No dejarás mi alma en el Seol” (Sal. 16:10). ¡Qué sorpresa se llevaron las mujeres que fueron a la tumba donde se había depositado su cuerpo! Un ángel que había adoptado forma humana les dijo: “Dejen de aturdirse. Ustedes buscan a Jesús el Nazareno, que fue fijado en un madero. Fue levantado; no está aquí. ¡Miren! El lugar donde lo pusieron” (Mar. 16:6). Más tarde, Pedro pronunció un discurso ante la multitud que había acudido a Jerusalén en el año 33 para celebrar la fiesta del Pentecostés. El apóstol les dijo: “David [...] vio de antemano y habló respecto a la resurrección del Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne vio corrupción” (Hech. 2:29-31). En conformidad con esta profecía, Dios no permitió que el cuerpo de Jesús se corrompiera. Lo que es más, hizo que su Hijo amado resucitara milagrosamente como espíritu (1 Ped. 3:18).

w05 1/5 págs. 14-15 párr. 9 ¿Quiénes resucitarán?
9 Siglos después, David llegó a ser rey de las doce tribus de Israel. A su muerte, “yació [...] con sus antepasados” (1 Reyes 2:10). ¿Fue también al Seol? Cabe destacar que el día del Pentecostés del año 33 de nuestra era, el apóstol Pedro hizo alusión a la muerte de David y parafraseó el Salmo 16, versículo 10, que dice: “No dejarás mi alma en el Seol”. Tras mencionar que David todavía permanecía en su tumba, Pedro aplicó a Jesús estas palabras y dijo: “[David] vio de antemano y habló respecto a la resurrección del Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne vio corrupción. A este Jesús lo resucitó Dios, del cual hecho todos nosotros somos testigos” (Hechos 2:29-32). Pedro utilizó la palabra Hades, el equivalente griego del término hebreo Seol. Por lo tanto, quienes se encuentran en el Hades están en la misma situación que los que descansan en el Seol: en espera de la resurrección.

w95 15/5 pág. 11 párr. 6 Destellos de luz en tiempos apostólicos
En el día de Pentecostés, los discípulos también comprendieron por primera vez que las palabras de Salmo 16:10 se referían al resucitado Jesucristo. El salmista había dicho: “No dejarás [Jehová Dios] mi alma en el Seol. No permitirás que el que te es leal vea el hoyo”. Los discípulos se dieron cuenta de que ese pasaje no podía hacer referencia al rey David, pues su tumba permanecía con ellos. No es de extrañar que unas tres mil personas de las que oyeron la explicación de la nueva luz quedaran tan convencidas que se bautizaran ese mismo día. (Hechos 2:14-41.)

it-2 pág. 195 Lealtad
Jesucristo. Cuando Jesucristo estuvo en la Tierra, le fortaleció saber que Dios había predicho de él, Su principal “leal”, que no dejaría su alma en el Seol. (Sl 16:10.) En el día del Pentecostés de 33 E.C. el apóstol Pedro aplicó esta profecía a Jesús, diciendo: “[David] vio de antemano y habló respecto a la resurrección del Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne vio corrupción. A este Jesús lo resucitó Dios, del cual hecho todos nosotros somos testigos”. (Hch 2:25-28, 31, 32; compárese con Hch 13:32-37.) En un comentario sobre Hechos 2:27, The Expositor’s Greek Testament dice que la palabra hebrea ja•sídh (usada en Sl 16:10) “no solo aplica a alguien piadoso y devoto, sino también al que es objeto de la bondad de Jehová” (edición de W. R. Nicoll, 1967, vol. 2).

it-2 págs. 837-838 Resurrección
La recuperación del alma del Seol. El rey David de Israel escribió: “Preveía al Señor delante de mí continuamente; porque está a mi diestra, para que yo no sea conmovido [...] y además también mi carne residirá en esperanza. Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea la corrupción”. (Sl 15:8-11, LXX [16:8-11 NM].) En el día del Pentecostés del año 33 E.C., el apóstol Pedro aplicó este salmo a Jesucristo cuando explicó a los judíos la verdad sobre su resurrección. (Hch 2:25-31.) Por consiguiente, tanto las Escrituras Hebreas como las Griegas muestran que el “alma” de Jesucristo resucitó. Fue “muerto en la carne, pero hecho vivo en el espíritu”. (1Pe 3:18.) “Carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios” (1Co 15:50), lo que también excluye carne y huesos, que no tienen vida a menos que tengan sangre. Esto se debe a que en ella está el “alma”, es decir, que es necesaria para la vida de la criatura carnal. (Gé 9:4.)

pe cap. 9 pág. 83 ¿Qué clase de lugar es el infierno?
[Recuadro en la página 83]
La palabra hebrea “Sheol” (Seol) y la palabra griega “Hades” significan lo mismo
Versión Reina-Valera (Revisión de 1977)
Salmo 16:10
10 Porque no dejarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
Hechos 2:31
31 viéndolo de antemano, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio la corrupción.

pe cap. 9 págs. 82-83 párr. 6 ¿Qué clase de lugar es el infierno?
Antes de contestar esta pregunta, aclaremos que la palabra hebrea Sheol y la palabra griega Hades significan la misma cosa. Esto lo vemos al buscar Salmo 16:10 en las Escrituras Hebreas y Hechos 2:31 en las Escrituras Griegas Cristianas, versículos que usted puede ver en la página siguiente. Note que al citar de Salmo 16:10, donde aparece Seol, Hechos 2:31 usa Hades. Note, también, que Jesucristo estuvo en el Hades, o el infierno. ¿Hemos de creer que Dios haya atormentado a Cristo en un infierno de fuego? ¡Por supuesto que no! Jesús sencillamente estaba en su sepulcro.

w86 1/3 pág. 30 párr. 16 ¿Despliega usted eficiencia al razonar a partir de las Escrituras?
Señaló que Dios mismo había actuado entonces a favor de Jesús al levantarlo de entre los muertos, y que entre los judíos había testigos oculares del hecho de que Jesús había sido levantado. (Hechos 13:30, 31.) Pablo sabía bien que este hecho podía ser muy difícil de aceptar para muchos, de modo que explicó que aquello de lo que estaba hablando eran “las buenas nuevas acerca de la promesa hecha a los antepasados”. Procedió a demostrarlo citando primero de Salmo 2:7, luego Isaías 55:3 y finalmente Salmo 16:10. Razonó sobre el último de esos textos bíblicos, mostrando que no pudo haberse cumplido en David porque él “sí vio corrupción”. De modo que debe aplicar a aquel que “no vio corrupción” debido a que Dios lo levantó de entre los muertos. (Hechos 13:32-37.)

w86 15/8 pág. 20 El salmista canta alabanzas a Jehová
♦ 16:10—¿Quién es el “leal” que se menciona aquí?
Algunos doctos bíblicos aplican este versículo a personas fieles en general, y para apoyar esto citan el hecho de que en algunos manuscritos hebreos la palabra para “leal” está en plural. No obstante, cuando se cita este versículo en las Escrituras Griegas Cristianas, la palabra está en singular, indicando solo un “leal”. ¿Quién es este? En primer lugar, es probable que sea David mismo. Pero, proféticamente, tanto Pedro como Pablo aplican este versículo a Jesús. (Hechos 2:25-32; 13:35-37.)

(SALMO 17:5)
“Deja que mis pasos se asgan de tus senderos trillados, [en los cuales] ciertamente no se hará que tambaleen los pasos de mis pies.”

w99 1/6 pág. 11 “Dádivas en hombres” que cuidan de las ovejas de Jehová
Este mismo verbo que se traduce por “reajustar” se utilizó en la Septuaginta griega en Salmo 17[16]:5, donde el fiel David pidió en oración que sus pasos se asieran de los senderos de Jehová.

w99 1/6 pág. 11 párr. 10 “Dádivas en hombres” que cuidan de las ovejas de Jehová
Reajustar a los hermanos no solo implica corregir a los que adoptan un mal proceder, sino también ayudar a los fieles a seguir en el buen camino.

(SALMO 17:8)
“Guárdame como a la niña del globo del ojo, en la sombra de tus alas quieras ocultarme,”

it-2 pág. 491 Niña del ojo
Cuando la palabra hebrea ʼi•schóhn (Dt 32:10; Pr 7:2) se usa con el término ʽá•yin (ojo), forma una expresión que significa literalmente “hombrecito del ojo”; en Lamentaciones 2:18 se usa la palabra bath (hija) con la idea de “hija del ojo”, y en ambos casos las expresiones se refieren a la pupila. En el Salmo 17:8 se combinan las dos para mayor énfasis (ʼi•schóhn bath ʽá•yin), con el significado literal de: “hombrecito, hija del ojo” (“niña del globo del ojo”, NM). Estas expresiones deben hacer referencia a la diminuta imagen de uno mismo que puede verse reflejada en la pupila de nuestro interlocutor.
El ojo es extremadamente delicado y sensible; hasta un pelillo o una mota de polvo que haya entre el párpado y el globo del ojo se advierte en seguida. La parte transparente del ojo (la córnea) que cubre la pupila ha de protegerse y cuidarse, pues si se produjese una cicatriz a consecuencia de haber sufrido algún daño o se volviese nebulosa debido a una enfermedad, pudiera resultar en visión distorsionada o hasta ceguera. La Biblia emplea de una manera a la vez gráfica y delicada la expresión “niña del ojo” al referirse a lo que hay que proteger con sumo cuidado. Así debe tratarse la ley de Dios. (Pr 7:2.) Al hablar del cuidado paternal de Dios para con Israel, Deuteronomio 32:10 dice que Él salvaguardó a la nación “como a la niña de su ojo”. David oró para que Dios le protegiese y le cuidase como si de “la niña del globo del ojo” se tratase. (Sl 17:8.) Deseaba que Jehová actuase rápidamente en su favor cuando se viese atacado por el enemigo. (Compárese con Zac 2:8, donde se utiliza la palabra hebrea ba•váh, “globo del ojo”; véase OJO.)

it-2 págs. 528-545 Ojo
Dios enfatiza este cuidado y sensibilidad por su bienestar cuando se refiere a sus siervos como la “niña” de su ojo, una metáfora con la que representa lo preciosos que son a su vista y su prontitud para actuar en favor de [Continúa en la página 545] [Viene de la página 528] ellos cuando el enemigo los toca. (Dt 32:10; Sl 17:8.)

(SALMO 17:14)
“de los hombres, [por] tu mano, oh Jehová, de los hombres de [este] sistema de cosas, cuya parte correspondiente está en [esta] vida, y cuyo vientre llenas de tu tesoro oculto, quienes están satisfechos con hijos y quienes sí reservan para sus niños lo que dejan de sobrante.”

w11 15/9 pág. 12 párr. 6 ¿Hemos hecho de Jehová nuestra herencia?
¡Qué diferentes son “los hombres de este sistema de cosas, cuya parte correspondiente está en esta vida”! (Léase Salmo 17:1, 13-15.) Estas palabras indican que no pueden aspirar a nada más que lo que ofrece la vida actual. ¿Por qué? Porque no se acuerdan de su Creador y solo se preocupan por mejorar su nivel económico, formar una familia y legar a sus hijos todo el dinero que puedan.

w06 15/5 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
17:14, 15. “Los hombres de este sistema de cosas” se dedican a vivir bien, criar una familia y dejar una herencia. El principal interés en la vida de David era ganarse un buen nombre ante Jehová para poder ‘contemplar su rostro’, es decir, gozar de su favor. Al ‘despertar’ a las promesas y garantías de Jehová —o sea, al tener conciencia de ellas—, David se sentiría ‘satisfecho de ver Su forma’; en otras palabras, se alegraría de que Jehová estuviera a su lado. Al igual que David, ¿no deberíamos poner nuestro corazón en los tesoros espirituales?

(SALMO 17:15)
“En cuanto a mí, en justicia contemplaré tu rostro; ciertamente estaré satisfecho cuando despierte [a ver] tu forma.”

w06 15/5 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
17:14, 15. “Los hombres de este sistema de cosas” se dedican a vivir bien, criar una familia y dejar una herencia. El principal interés en la vida de David era ganarse un buen nombre ante Jehová para poder ‘contemplar su rostro’, es decir, gozar de su favor. Al ‘despertar’ a las promesas y garantías de Jehová —o sea, al tener conciencia de ellas—, David se sentiría ‘satisfecho de ver Su forma’; en otras palabras, se alegraría de que Jehová estuviera a su lado. Al igual que David, ¿no deberíamos poner nuestro corazón en los tesoros espirituales?

(SALMO 18:2)
“Jehová es mi peñasco y mi plaza fuerte y el Proveedor de escape para mí. Mi Dios es mi roca. En él me refugiaré, mi escudo y mi cuerno de salvación, mi altura segura.”

w09 1/5 pág. 14 Las figuras retóricas de la Biblia: ¿le gustaría comprenderlas?
La Biblia también compara a Jehová con cosas inanimadas; dice, por ejemplo, que es “la Roca de Israel”, un “peñasco” y una “plaza fuerte” (2 Samuel 23:3; Salmo 18:2; Deuteronomio 32:4). ¿Qué idea transmiten todas estas imágenes? Que, al igual que una roca grande y sólida, Dios es un refugio seguro para nosotros.

w95 15/1 págs. 10-11 párrs. 1-2 El gozo de Jehová es nuestra plaza fuerte
JEHOVÁ es una plaza fuerte incomparable. ¿Qué es una plaza fuerte? Un lugar fortificado de seguridad o salvación. David, del Israel antiguo, veía a Dios como su plaza fuerte. Por ejemplo, examine la canción que dirigió al Altísimo “el día en que Jehová lo hubo librado de la palma de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl”, el rey de Israel. (Salmo 18, encabezamiento.)
2 David empezó esa conmovedora canción con las palabras: “Te tendré cariño, oh Jehová fuerza mía. Jehová es mi peñasco y mi plaza fuerte y el Proveedor de escape para mí. Mi Dios es mi roca. En él me refugiaré, mi escudo y mi cuerno de salvación, mi altura segura”. (Salmo 18:1, 2.) El rey Saúl proscribió y persiguió injustamente a David; pero este siervo recto de Jehová se refugió en él tal como lo hace una persona que corre a un lugar fortificado para salvarse de alguna calamidad.

it-1 pág. 1203 Ilustraciones
Los profetas emplearon a menudo palabras y expresiones con un valor metafórico al referirse a una persona o a un grupo de personas. Por ejemplo, a Jehová se le llama “la Roca de Israel”, un “peñasco” y una “plaza fuerte”, obviamente para transmitir la idea de que es una fuente estable de seguridad. (2Sa 23:3; Sl 18:2.)

(SALMO 18:4)
“Las sogas de la muerte me rodearon; avenidas impetuosas de [hombres] que no servían para nada también siguieron aterrorizándome.”

it-1 pág. 607 Cuerda, soga
Cuando parecía que se cernía sobre David una muerte violenta y que el Seol le estaba aguardando, él dijo que ‘las sogas de la muerte le habían rodeado’ y que ‘las sogas mismas del Seol le habían cercado’. Al parecer se sentía como si le hubieran rodeado con sogas y estuvieran tirando de él hacia el sepulcro, hacia la muerte en el Seol. (Sl 18:4, 5.)

(SALMO 18:5)
“Las sogas mismas del Seol me cercaron; los lazos de la muerte se presentaron delante de mí.”

it-1 pág. 607 Cuerda, soga
Cuando parecía que se cernía sobre David una muerte violenta y que el Seol le estaba aguardando, él dijo que ‘las sogas de la muerte le habían rodeado’ y que ‘las sogas mismas del Seol le habían cercado’. Al parecer se sentía como si le hubieran rodeado con sogas y estuvieran tirando de él hacia el sepulcro, hacia la muerte en el Seol. (Sl 18:4, 5.)

(SALMO 18:7)
“Y la tierra empezó a sacudirse y a mecerse, y los fundamentos mismos de las montañas se agitaron, y siguieron sacudiéndose de aquí para allá porque él se había encolerizado.”

it-2 pág. 423 Monte, montaña
‘Poner en llamas los fundamentos de las montañas’ (Dt 32:22) quizás aluda a la actividad volcánica, y ‘los fundamentos de las montañas se agitan’ (Sl 18:7) posiblemente expresa las sacudidas que experimenta una montaña en un terremoto.

(SALMO 18:10)
“Y vino cabalgando sobre un querubín, y vino volando, y vino a vuelo rápido sobre las alas de un espíritu.”

it-2 págs. 391-392 Milano
El significado original del sustantivo hebreo da•ʼáh no es seguro, pero se cree que indica un “vuelo en picado o rápido”, como en la expresión “vino a vuelo rápido [del heb. da•ʼáh] sobre las alas de un espíritu” (Sl 18:10), y en las referencias a la acción de ‘abalanzarse’ del águila. (Dt 28:49; Jer 48:40; 49:22.)

it-2 pág. 773 Querubín
De manera simbólica, los querubines eran “la representación del carro” sobre el que Jehová montaba (1Cr 28:18), y las alas de los querubines conferían tanto protección como rapidez al viajar. En consonancia con eso, en una canción poética David aludió a la rapidez con la que Jehová fue en su ayuda diciendo que “vino cabalgando sobre un querubín, y vino volando [...] sobre las alas de un espíritu”. (2Sa 22:11; Sl 18:10.)

(SALMO 18:11)
“Entonces hizo de la oscuridad su escondrijo, todo en derredor de sí como su cabaña, aguas oscuras, espesas nubes.”

it-1 pág. 380 Cabaña
Jehová dice que mora en una cabaña de nubes cuando desciende temporalmente del cielo a la Tierra. Allí se oculta su majestuosa omnipotencia y de allí proceden los estallidos del trueno. (Sl 18:9, 11; 2Sa 22:10, 12; Job 36:29.)

(SALMO 18:19)
“Y procedió a sacarme a un lugar espacioso; estaba librándome, porque se había deleitado en mí.”

w93 1/6 págs. 23-24 La Escuela de Galaad, cincuentenaria y con gran vitalidad
El siguiente orador, Ralph E. Walls, seleccionó un tema intrigante: “¿Cómo podemos refugiarnos en la seguridad de un ‘lugar espacioso’?”. ¿Qué es este “lugar espacioso”? (Salmo 18:19.) “El estado de liberación que infunde paz interior y un sentimiento de seguridad”, explicó el discursante. ¿De qué se nos tiene que liberar? ‘De nosotros mismos, de nuestras propias deficiencias.’ Luego añadió: ‘También de circunstancias externas provocadas por Satanás’. (Salmo 118:5.) ¿Cómo podemos refugiarnos en la seguridad que nos brinda un lugar espacioso? ‘Si tratamos de cumplir las órdenes de Jehová en todo lo que hacemos y si le oramos con fe para hacerle saber nuestras preocupaciones.’

(SALMO 18:28)
“Pues tú mismo encenderás mi lámpara, oh Jehová; mi Dios mismo hará brillar mi oscuridad.”

it-2 pág. 186 Lámpara
Jehová es una lámpara y una fuente de luz. Jehová es la Fuente suprema de luz y guía. Después de ser liberado de la mano de Saúl y de sus enemigos, David dijo: “Tú eres mi lámpara, oh Jehová, y es Jehová quien hace brillar mi oscuridad”. (2Sa 22:29.) En los Salmos se usa una expresión ligeramente distinta: “Tú mismo encenderás mi lámpara, oh Jehová”, representando así a Jehová como el que encendía la lámpara que David llevaba para iluminar su camino. (Sl 18:28.)

(SALMO 18:30)
“En cuanto al Dios [verdadero], perfecto es su camino; el dicho de Jehová es refinado. Escudo es a todos los que se refugian en él.”

w05 1/9 pág. 28 “El dicho de Jehová” nos salvaguarda
Los siervos de Dios están venciendo, pero no por sus propias fuerzas. El mérito es de Jehová, quien los salvaguarda e instruye, como indica Salmo 18:30: “El dicho de Jehová es refinado. Escudo es a todos los que se refugian en él”.
En efecto, mediante su “dicho” refinado, que se encuentra en las Sagradas Escrituras, Jehová protege a sus siervos leales de todo daño espiritual (Salmo 19:7-11; 119:93). En relación con la sabiduría revelada en la Palabra de Dios, Salomón escribió: “No la dejes, y ella te guardará. Ámala, y ella te salvaguardará” (Proverbios 4:6; Eclesiastés 7:12).

(SALMO 18:35)
“Y tú me darás tu escudo de salvación, y tu propia mano derecha me sustentará, y tu propia humildad me hará grande.”

cl cap. 20 pág. 201 párr. 5 “Sabio de corazón”, pero humilde
5 El rey David cantó a Jehová: “Me darás tu escudo de salvación, y tu propia mano derecha me sustentará, y tu propia humildad me hará grande” (Salmo 18:35). El Ser Supremo se rebajaba a tratar con aquella persona imperfecta y brindarle a diario fuerzas y protección. El salmista comprendía que la disposición de Dios a humillarse así era la única razón por la que él llegaría a alcanzar la salvación e incluso cierta grandeza como rey. En efecto, ¿quién de nosotros tendría esperanzas de salvarse si no fuera porque el Creador se humilla dignándose a tratarnos como Padre dulce y amoroso?

w04 1/8 págs. 8-9 Jehová revela su gloria a los humildes
La humildad, cualidad divina
5 Quizás algunos se sorprendan de que Jehová Dios, el ser más excelso y glorioso del universo, sea el ejemplo superlativo de humildad. Dirigiéndose a Jehová, el rey David dijo: “Me darás tu escudo de salvación, y tu propia mano derecha me sustentará, y tu propia humildad me hará grande” (Salmo 18:35). Cuando David calificó de humilde a Jehová, empleó una raíz hebrea que significa “estar agachado”. Aparte de la palabra hebrea para “humildad”, otros términos formados con la misma raíz trasmiten la idea de “condición [económica] humilde”, “mansedumbre” y “condescendencia”. De modo que Jehová manifestó humildad cuando se dignó tratar con David —un hombre imperfecto— y utilizarlo para que reinara en representación suya. Como muestra el encabezamiento del Salmo 18, Jehová protegió y apoyó a David librándolo “de la palma de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl”. A su vez, David era consciente de que la grandeza o gloria real que pudiera alcanzar dependía de que Jehová, en su humildad, obrara a favor suyo. Reconocer esto lo ayudó a seguir siendo humilde.

it-1 pág. 1187 Humildad
Una cualidad de Dios. Jehová Dios dice de sí mismo que es humilde. No se trata de que sea inferior en algo ni de que deba sumisión a nadie. Su humildad radica en que ejerce misericordia y gran compasión para con los humildes pecadores. El que hasta se interese en los pecadores y haya provisto a su Hijo como sacrificio por los pecados de la humanidad es una expresión de su humildad. Jehová Dios ha permitido la iniquidad durante unos seis mil años, así como que la humanidad viniese a la existencia a pesar de que su padre Adán había pecado. Por su bondad inmerecida, mostró misericordia a la descendencia de Adán, dándoles la oportunidad de alcanzar la vida eterna. (Ro 8:20, 21.) Todo ello pone de manifiesto la humildad de Dios, junto con sus otras excelentes cualidades.
El rey David vio y apreció esta cualidad en la bondad inmerecida que Dios ejerció con él. Después que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, cantó: “Tú me darás tu escudo de salvación, y tu humildad es lo que me hace grande”. (2Sa 22:36; Sl 18:35.) Aunque Jehová se sienta en su lugar ensalzado en los más altos cielos y con la máxima dignidad, sin embargo, puede decirse: “¿Quién es como Jehová nuestro Dios, aquel que está haciendo su morada en lo alto? Está condescendiendo en tender la vista sobre cielo y tierra, y levanta al de condición humilde desde el polvo mismo; ensalza al pobre del mismísimo pozo de cenizas, para hacer que se siente con nobles, con los nobles de su pueblo”. (Sl 113:5-8.)

(SALMO 18:40)
“Y en cuanto a mis enemigos, ciertamente me darás [su] cerviz; y en cuanto a los que me odian intensamente, los reduciré a silencio.”

it-1 pág. 464 Cerviz, cuello
Por lo tanto, ‘tener la mano en la cerviz’ de los enemigos quería decir conquistarlos o subyugarlos. (Gé 49:8; 2Sa 22:41; Sl 18:40.) Con un significado similar, en inscripciones egipcias y asirias se representaba a los monarcas pisando los cuellos de sus enemigos en la batalla. Josué también ordenó a los comandantes de su ejército: “Salgan acá. Coloquen sus pies sobre la cerviz de estos reyes”. (Jos 10:24.)

it-2 pág. 691 Posturas y ademanes
Colocar la mano o el pie en la espalda o cerviz de los enemigos era una forma simbólica de referirse a la derrota de un enemigo, su fuga, persecución y captura. (Gé 49:8; Jos 10:24; 2Sa 22:41; Sl 18:40.)

LECTURA DE LA BIBLIA (4 MINS. O MENOS): SALMO 18:1-19


Salmo 18:1-19 Traducción del Nuevo Mundo con referencias
18 Te tendré cariño, oh Jehová fuerza mía.
2 Jehová es mi peñasco y mi plaza fuerte y el Proveedor de escape para mí.
Mi Dios es mi roca. En él me refugiaré,
mi escudo y mi cuerno de salvación, mi altura segura.
3 A Aquel que ha de ser alabado, a Jehová, invocaré,
y de mis enemigos seré salvado.
4 Las sogas de la muerte me rodearon;
avenidas impetuosas de [hombres] que no servían para nada también siguieron aterrorizándome.
5 Las sogas mismas del Seol me cercaron;
los lazos de la muerte se presentaron delante de mí.
6 En mi angustia seguí invocando a Jehová,
y a mi Dios seguí clamando por ayuda.
Desde su templo él procedió a oír mi voz,
y mi propio clamor ante él por ayuda ahora entró en sus oídos.
7 Y la tierra empezó a sacudirse y a mecerse,
y los fundamentos mismos de las montañas se agitaron,
y siguieron sacudiéndose de aquí para allá porque él se había encolerizado.
8 Humo subió de sus narices, y de su boca fuego mismo siguió devorando;
carbones mismos flamearon desde él.
9 Y procedió a doblar los cielos hacia abajo, y a descender.
Y había densas tinieblas debajo de sus pies.
10 Y vino cabalgando sobre un querubín, y vino volando,
y vino a vuelo rápido sobre las alas de un espíritu.
11 Entonces hizo de la oscuridad su escondrijo,
todo en derredor de sí como su cabaña,
aguas oscuras, espesas nubes.
12 Del resplandor enfrente de él hubo sus nubes que pasaron,
granizo y brasas ardientes de fuego.
13 Y en los cielos Jehová empezó a tronar,
y el Altísimo mismo empezó a dar su voz,
granizo y brasas ardientes de fuego.
14 Y siguió enviando sus flechas, para esparcirlos;
y disparó relámpagos, para ponerlos en confusión.
15 Y los cauces de las aguas se hicieron visibles,
y los fundamentos de la tierra productiva quedaron al descubierto
a causa de tu reprensión, oh Jehová, de la ráfaga del aliento de tus narices.
16 Estaba enviando desde lo alto, estaba tomándome,
estaba sacándome de grandes aguas.
17 Estaba librándome de mi fuerte enemigo,
y de los que me odiaban; porque eran más fuertes que yo.
18 Siguieron presentándose delante de mí en el día de mi desastre,
pero Jehová llegó a ser como un apoyo para mí.
19 Y procedió a sacarme a un lugar espacioso;
estaba librándome, porque se había deleitado en mí.

SEAMOS MEJORES MAESTROS


Primera conversación (2 mins. o menos): wp16.3 pág. 16. Lea un texto bíblico usando su teléfono o tableta.


¿Qué dice la Biblia?
¿Tiene nombre Dios?
ALGUNAS PERSONAS DICEN que no tiene nombre, otras dicen que su nombre es Dios o Señor, y hay quienes creen que tiene cientos de nombres. ¿Qué diría usted?
LO QUE DICE LA BIBLIA
“Tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra” (Salmo 83:18 [82:19 o 83:19 en algunas versiones de la Biblia]).
¿QUÉ MÁS DICE LA BIBLIA?
o Aunque Dios posee muchos títulos, él mismo se ha puesto un nombre (Éxodo 3:15).
o Dios no es un misterio; él desea que lo conozcamos (Hechos 17:27).
o Saber el nombre de Dios es el primer paso para tener una amistad con él (Santiago 4:8).
¿Hay algo de malo en decir el nombre de Dios?
¿QUÉ RESPONDERÍA USTED?
o Sí
o No
o Depende
LO QUE DICE LA BIBLIA
“No debes tomar el nombre de Jehová tu Dios de manera indigna” (Éxodo 20:7). Solo está mal usar el nombre de Dios si se hace con falta de respeto (Jeremías 29:9).
¿QUÉ MÁS DICE LA BIBLIA?
o Jesús sabía cuál era el nombre de Dios y lo usaba (Juan 17:25, 26).
o Dios nos invita a dirigirnos a él por su nombre (Salmo 105:1).
o Los enemigos de Dios intentan que la gente olvide su nombre (Jeremías 23:27).
Si desea más información, consulte el capítulo 1 del libro ¿Qué enseña realmente la Biblia?, publicado por los testigos de Jehová.
También disponible en jw.org.

Revisita (4 mins. o menos): wp16.3 pág. 16. Busque los textos desde la aplicación JW Library para que el amo de casa —que habla otro idioma— los lea en su lengua materna.


¿Qué dice la Biblia?
¿Tiene nombre Dios?
ALGUNAS PERSONAS DICEN que no tiene nombre, otras dicen que su nombre es Dios o Señor, y hay quienes creen que tiene cientos de nombres. ¿Qué diría usted?
LO QUE DICE LA BIBLIA
“Tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra” (Salmo 83:18 [82:19 o 83:19 en algunas versiones de la Biblia]).
¿QUÉ MÁS DICE LA BIBLIA?
o Aunque Dios posee muchos títulos, él mismo se ha puesto un nombre (Éxodo 3:15).
o Dios no es un misterio; él desea que lo conozcamos (Hechos 17:27).
o Saber el nombre de Dios es el primer paso para tener una amistad con él (Santiago 4:8).
¿Hay algo de malo en decir el nombre de Dios?
¿QUÉ RESPONDERÍA USTED?
o Sí
o No
o Depende
LO QUE DICE LA BIBLIA
“No debes tomar el nombre de Jehová tu Dios de manera indigna” (Éxodo 20:7). Solo está mal usar el nombre de Dios si se hace con falta de respeto (Jeremías 29:9).
¿QUÉ MÁS DICE LA BIBLIA?
o Jesús sabía cuál era el nombre de Dios y lo usaba (Juan 17:25, 26).
o Dios nos invita a dirigirnos a él por su nombre (Salmo 105:1).
o Los enemigos de Dios intentan que la gente olvide su nombre (Jeremías 23:27).
Si desea más información, consulte el capítulo 1 del libro ¿Qué enseña realmente la Biblia?, publicado por los testigos de Jehová.
También disponible en jw.org.

Curso bíblico (6 mins. o menos): bh pág. 100 párrs. 10, 11. De manera breve, enséñele al estudiante cómo puede usar JW Library para buscar la respuesta a una pregunta que haya hecho.


¿Cómo influyen en nosotros las criaturas espirituales?
10. ¿Qué es el espiritismo?
10 Los demonios utilizan el espiritismo para engañar a la gente. El espiritismo es el conjunto de prácticas con las que se establece relación con los demonios, sea directamente o a través de un médium. La Biblia condena estas prácticas y nos advierte que evitemos todo lo relacionado con ellas (Gálatas 5:19-21). Se podría comparar el espiritismo al cebo, o carnada, que usan los pescadores. El pescador emplea diversos tipos de cebo para atrapar distintos tipos de peces. De igual modo, los malos espíritus utilizan diferentes formas de espiritismo para que distintos tipos de personas caigan bajo su control.
11. ¿Qué abarca la adivinación, y por qué debemos evitarla?
11 Un tipo de cebo que usan los demonios es la adivinación. ¿Qué abarca la adivinación? Todas las prácticas con las que se intenta conocer el futuro o lo oculto. Algunas formas de adivinación son la astrología, el uso de la bola de cristal, el empleo de cartas —como las del tarot—, la lectura de la palma de la mano y la búsqueda de revelaciones o señales misteriosas en los sueños. Aunque muchos creen que estas prácticas son inofensivas, la Biblia muestra que los adivinos trabajan en colaboración con los espíritus malos. Por ejemplo, Hechos 16:16-18 dice que “un demonio de adivinación” hacía posible que una muchacha practicara “el arte de la predicción”. Por eso, tan pronto como fue librada del demonio, la muchacha perdió esa habilidad.

NUESTRA VIDA CRISTIANA


“Formas de usar JW Library” (parte 1) (15 mins.):

Análisis con el auditorio. Ponga los videos Uso de los marcadores y La función “Historial” y analícelos brevemente con el auditorio. Haga lo mismo con los dos primeros subtítulos del artículo. Anime a los presentes a mencionar otras formas de usar JW Library en el estudio personal o en las reuniones.


Formas de usar JW Library
PARA ESTUDIAR:
• Lea la Biblia y el texto diario.
• Lea el Anuario, las revistas y otras publicaciones. Use la función “Marcadores”.
• Estudie la información de las reuniones y marque las respuestas.
• Vea videos.
EN LAS REUNIONES:
• Busque los textos bíblicos que cita el orador. Use la función “Historial” para regresar a un texto que haya leído antes.
• En vez de cargar con muchos libros, use JW Library para seguir la reunión y cantar. La aplicación ya tiene las nuevas canciones que todavía no están en el cancionero impreso.
EN LA PREDICACIÓN:
• Si encuentra a una persona interesada, muéstrele algo desde JW Library y ayúdela a descargarse la aplicación y algunas publicaciones en su propio dispositivo electrónico.
• Use la función “Buscar” para encontrar un texto de la Biblia escribiendo una palabra clave o una frase.
• Muestre un video. Si la persona tiene hijos, puede poner uno de la serie Hazte amigo de Jehová. También puede mostrarle el video ¿Por qué estudiar la Biblia? para animarla a empezar un curso bíblico. Si su lengua materna es otra, busque videos en ese idioma.
• Muestre a alguien un versículo de la Biblia en otro idioma que usted haya descargado previamente. Busque el versículo, toque el número y luego el botón de las traducciones paralelas.

ESTUDIO BÍBLICO DE LA CONGREGACIÓN (30 MINS.): IA CAP. 15 PÁRRS. 15-26 Y LAS PREGUNTAS DE REPASO DEL CAPÍTULO.


CAPÍTULO 15
Defendió al pueblo de Dios


párr. 15 (Est. 2:15) Y cuando llegó el turno de Ester la hija de Abiháil el tío de Mardoqueo —a la que este había tomado como hija suya— para que ella entrara a donde el rey, ella no solicitó nada salvo lo que Hegai el eunuco del rey, el guardián de las mujeres, procedió a mencionar (durante todo aquel tiempo Ester continuamente se granjeaba favor a los ojos de todos los que la veían).
párr. 16 (Est. 2:17) Y el rey llegó a amar a Ester más que a todas las demás mujeres, de manera que ella se granjeó más favor y bondad amorosa ante él que todas las demás vírgenes. Y él procedió a poner el adorno de realeza sobre la cabeza de ella y a hacerla reina en lugar de Vasti.
párr. 17 (Est. 2:20-23) Ester no informaba acerca de sus parientes ni de su pueblo, tal como Mardoqueo le había impuesto el mandato; y Ester ejecutaba el dicho de Mardoqueo, como cuando se hallaba bajo el cuidado de él. 21 En aquellos días, mientras Mardoqueo estaba sentado en la puerta del rey, Bigtán y Teres, dos oficiales de la corte del rey, guardas de la puerta, se indignaron y siguieron tratando de echar mano al rey Asuero. 22 Y la cosa llegó a ser conocida de Mardoqueo, y él inmediatamente lo refirió a Ester la reina. A su vez, Ester habló al rey en nombre de Mardoqueo. 23 De manera que se indagó el asunto, y con el tiempo fue descubierto, y los dos por fin fueron colgados en un madero; después de lo cual esto se escribió en el libro de los asuntos de los días delante del rey.
párr. 18 (Est. 3:1-4) Después de estas cosas el rey Asuero engrandeció a Hamán hijo de Hamedata el agaguita, y procedió a ensalzarlo y a poner su trono por encima de todos los demás príncipes que estaban con él. 2 Y todos los siervos del rey que estaban en la puerta del rey estaban inclinándose y postrándose ante Hamán, porque así había mandado el rey respecto a él. Pero en cuanto a Mardoqueo, él no se inclinaba ni se postraba. 3 Y los siervos del rey que estaban en la puerta del rey empezaron a decir a Mardoqueo: “¿Por qué traspasas el mandamiento del rey?”. 4 Y aconteció que, como le hablaban día a día, y él no les escuchaba, entonces lo refirieron a Hamán para ver si los asuntos de Mardoqueo permanecerían en pie; porque les había informado que él era judío.
párr. 18 (1 Sam. 15:33) Sin embargo, Samuel dijo: “Tal como tu espada ha privado de hijos a mujeres, de igual manera tu madre será privada en gran manera de hijos entre las mujeres”. Con eso, Samuel se puso a tajar en pedazos a Agag delante de Jehová en Guilgal.
párr. 18 (Deut. 25:19) Y tiene que suceder que cuando Jehová tu Dios te haya dado descanso de todos tus enemigos en derredor en la tierra que Jehová tu Dios te da como herencia para tomar posesión de ella, debes borrar la mención de Amaleq de debajo de los cielos. No debes olvidar.
párr. 18 (Hech. 5:29) En respuesta, Pedro y los [otros] apóstoles dijeron: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres.
párr. 19 (Est. 3:5-10) Ahora bien, Hamán siguió viendo que Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él, y Hamán se llenó de furia. 6 Pero era cosa despreciable a sus ojos echar mano a Mardoqueo sólo, porque le habían informado acerca del pueblo de Mardoqueo; y Hamán empezó a buscar la manera de aniquilar a todos los judíos que se hallaban en todo el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo. 7 En el primer mes, es decir, el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, alguien echó Pur, es decir, la Suerte, delante de Hamán de día en día y de mes en mes, [hasta] el duodécimo, es decir, el mes de Adar. 8 Y Hamán procedió a decir al rey Asuero: “Hay cierto pueblo esparcido y separado entre los pueblos en todos los distritos jurisdiccionales de tu reino; y sus leyes son diferentes de las de todo otro pueblo, y ellos no están ejecutando las propias leyes del rey, y para el rey no es apropiado dejarlos en paz. 9 Si al rey de veras le parece bien, que haya un escribir para que sean destruidos; y yo pagaré diez mil talentos de plata en manos de los que hagan la obra, y haré que [esto] ingrese en la tesorería del rey”. 10 Ante aquello, el rey se quitó su anillo de sellar de su propia mano y lo dio a Hamán hijo de Hamedata el agaguita, el que estaba mostrando hostilidad a los judíos.
párr. 20 (Est. 3:12-4:1) Entonces se llamó a los secretarios del rey en el primer mes, en el día trece de él, y se efectuó la escritura conforme a todo lo que Hamán mandó a los sátrapas del rey y a los gobernadores que estaban sobre los diferentes distritos jurisdiccionales, y a los príncipes de los diferentes pueblos, de cada distrito jurisdiccional, en su propio estilo de escribir, y a cada pueblo en su propia lengua; en el nombre del rey Asuero se escribió, y se selló con el anillo de sellar del rey. 13 Y hubo un enviar las cartas por medio de correos a todos los distritos jurisdiccionales del rey, para aniquilar, para matar y para destruir a todos los judíos, a joven así como a viejo, pequeñuelos y mujeres, en un mismo día, el [día] trece del mes duodécimo, es decir, el mes de Adar, y para saquear el despojo de ellos. 14 Una copia del escrito que había de darse como ley en todos los diferentes distritos jurisdiccionales se estuvo publicando a todos los pueblos, [para que] estuvieran listos para este día. 15 Los correos mismos salieron, impelidos a velocidad debido a la palabra del rey, y la ley misma se dio en Susa el castillo. En cuanto al rey y Hamán, ellos se sentaron a beber; pero en cuanto a la ciudad de Susa, estaba en confusión.
4 Y Mardoqueo mismo llegó a saber de todo lo que se había hecho; y Mardoqueo procedió a rasgar sus prendas de vestir, y a ponerse saco y ceniza, y a salir en medio de la ciudad y clamar con un fuerte y amargo clamor.
párr. 21 (Est. 4:4-8) Y las jóvenes de Ester y sus eunucos empezaron a entrar y referírselo. Y la reina quedó muy adolorida. Entonces envió prendas de vestir para vestir a Mardoqueo y para quitar su saco de sobre él. Y él no [las] aceptó.5 Ante esto, Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos del rey, a quien este había puesto para atenderla, y procedió a darle un mandato respecto a Mardoqueo, para saber lo que esto significaba y de qué se trataba todo esto. 6 De manera que Hatac salió a donde Mardoqueo, a la plaza pública de la ciudad que estaba delante de la puerta del rey. 7 Entonces Mardoqueo le informó acerca de todas las cosas que le habían acaecido y la declaración exacta del dinero que Hamán había dicho que se pagara a la tesorería del rey en contra de los judíos, para destruirlos. 8 Y le dio una copia del escrito de la ley que se había dado en Susa para que se los aniquilara, a fin de que se la mostrara a Ester y le informara y le diera el mandato de entrar a donde el rey y suplicar favor de él y presentar solicitud directamente delante de él por el propio pueblo de ella.
párr. 22 (Est. 4:9-11) Hatac ahora entró y refirió a Ester las palabras de Mardoqueo. 10 Entonces Ester dijo a Hatac y le mandó respecto de Mardoqueo:11 “Todos los siervos del rey y el pueblo de los distritos jurisdiccionales del rey están enterados de que, en cuanto a cualquier hombre o mujer que entre a donde el rey en el patio interior sin ser llamado, su única ley es la de darle muerte; solo en caso de que el rey le extienda el cetro de oro, entonces ciertamente quedará vivo. En cuanto a mí, no se me ha llamado para entrar a donde el rey desde hace ya treinta días”.
párr. 23 (Jos. 23:14) ”Ahora, ¡miren!, hoy me voy por el camino de toda la tierra, y ustedes bien saben con todo su corazón y con toda su alma que ni una sola palabra de todas las buenas palabras que Jehová su Dios les ha hablado ha fallado. Todas se han realizado para ustedes. Ni una sola palabra de ellas ha fallado.
párr. 23 (Est. 4:12-14) Y procedieron a informar a Mardoqueo las palabras de Ester. 13 Entonces Mardoqueo dijo que respondieran a Ester: “No te imagines dentro de tu propia alma que la casa del rey escapará más que todos los demás judíos. 14 Porque si estás callada por completo en este tiempo, alivio y liberación mismos se levantarán para los judíos de algún otro lugar; pero en cuanto a ti y la casa de tu padre, ustedes perecerán. Y ¿quién hay que sepa si has alcanzado la dignidad real para un tiempo como este?”.
párr. 23 (Pro. 3:5, 6) Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. 6 En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas.
párr. 24 (Est. 4:15-17) Por consiguiente, Ester dijo que se respondiera a Mardoqueo: 16 “Ve, reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunen por mí, y ni coman ni beban por tres días, noche y día. Yo también, con mis jóvenes, ayunaré igualmente, y tras eso entraré a donde el rey, lo cual no es conforme a la ley; y en caso de que tenga que perecer, tendré que perecer”.17 Ante esto, Mardoqueo pasó adelante y procedió a hacer todo lo que Ester le había dado el mandato de hacer.
párr. 25 (Est. 5:1, 2) Y aconteció que al tercer día Ester se puso a vestirse regiamente, después de lo cual tomó su puesto en el patio interior de la casa del rey, frente a la casa del rey, mientras el rey estaba sentado en su trono real, en la casa real, frente a la entrada de la casa. 2 Y aconteció que, en cuanto el rey vio a Ester la reina de pie en el patio, ella se granjeó favor a los ojos de él, de manera que el rey extendió hacia Ester el cetro de oro que estaba en su mano. Ester ahora se acercó y tocó la parte superior del cetro.
párr. 26 (Juan 13:34, 35) Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. 35 En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí”.
(1 Crón. 4:43) Y procedieron a derribar al resto de Amaleq que había escapado, y continuaron morando allí hasta el día de hoy.

párr. 18 Puede que Hamán fuera uno de los últimos amalequitas, pues el “resto de Amaleq” había sido exterminado en tiempos del rey Ezequías (1 Crón. 4:43).
párr. 19 Hamán ofreció 10.000 talentos de plata, lo que hoy equivaldría a varios cientos de millones de dólares. Si en efecto Asuero era Jerjes I, la propuesta debió resultarle muy tentadora, pues había perdido una gran fortuna en su largamente planificada pero infructífera guerra contra los griegos.
párr. 22 Jerjes I tenía fama de ser caprichoso y violento. El historiador griego Heródoto ofrece ejemplos de su mal genio al relatar las expediciones militares que realizó contra Grecia. En cierta ocasión ordenó construir un puente sustentado sobre barcos a través del estrecho del Helesponto. Cuando una tempestad lo destrozó, se enfureció tanto que mandó decapitar a los ingenieros y “castigar” las aguas maldiciéndolas en voz alta y azotándolas con látigos. Durante la misma campaña, cuando un hombre acaudalado le suplicó que eximiera a uno de sus hijos de servir en el ejército, el rey ordenó que cortaran al joven por la mitad y expusieran su cadáver para escarmiento de todos.

PREGUNTAS PARA PENSAR
• ¿Cómo demostró Ester que era humilde y obediente?
• ¿Cómo ayudó Mardoqueo a Ester a actuar con fe?
• ¿Cómo probó Ester que era una mujer valiente?
• ¿De qué manera piensa usted que podría imitar la fe de Ester?

Repaso de esta reunión y adelanto de la próxima (3 mins.)


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