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SALMOS 1-10 | Tesoros de la Biblia: semana del 9-15 de mayo

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TESOROS DE LA BIBLIA | SALMOS 1-10


“PARA ESTAR EN PAZ CON JEHOVÁ, DEBEMOS HONRAR A SU HIJO, JESÚS” (10 MINS.):


El rechazo a Jehová y a Jesús ya estaba predicho
2:1-3
o Se profetizó que las naciones no reconocerían la autoridad de Jesús, sino que insistirían en la suya.
o Esta profecía se cumplió en los días de Jesús y tiene un cumplimiento mayor hoy.
o El salmista dice que las naciones hablan entre dientes una cosa vacía. Esto significa que sus planes son inútiles y que están condenados al fracaso.
Solo los que honran al Rey que Jehová ha escogido salvarán su vida
2:8-12
o Todos los que se opongan al Rey Mesiánico serán destruidos.
o Quienes honren al Hijo, Jesús, hallarán seguridad y paz.

[Ponga el video Información sobre Salmos].


Sl 2:1-3. El rechazo a Jehová y a Jesús ya estaba predicho (w04 15/7 págs. 16, 17 párrs. 4-8; it-1 pág. 607 párr. 7; it-2 pág. 376 párr. 7).


Salmo 2:1-3 Traducción del Nuevo Mundo con referencias
2 ¿Por qué han estado en tumulto las naciones,
y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía?
2 Los reyes de la tierra toman su posición,
y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo
contra Jehová y contra su ungido,
3 [y dicen:] “¡Rompamos sus ataduras
y echemos de nosotros sus cuerdas!”.
El “decreto de Jehová” no falla
4. ¿Cómo podrían resumirse las ideas principales de Salmo 2:1, 2?
4 Dirigiendo la atención a los actos de las naciones y sus gobernantes, el salmista inicia así su cántico: “¿Por qué han estado en tumulto las naciones, y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? Los reyes de la tierra toman su posición, y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido” (Salmo 2:1, 2).
5, 6. ¿Qué “cosa vacía” “han seguido hablando entre dientes” los grupos nacionales?
5 ¿Qué “cosa vacía” “han seguido hablando entre dientes” los grupos nacionales de la actualidad? En lugar de aceptar al Ungido de Dios —el Mesías, o Cristo—, las naciones “han seguido hablando entre dientes”, es decir, meditando, sobre la manera de perpetuar su autoridad. Esto también tuvo un cumplimiento en el siglo primero de nuestra era, cuando los dirigentes romanos y judíos conspiraron para matar a Jesucristo, a quien Dios había designado Rey. No obstante, su cumplimiento mayor comenzó en 1914, año en que Jesús fue coronado Rey celestial. Desde entonces, ninguna entidad política terrestre ha reconocido al Rey entronizado de Dios.
6 ¿Qué significa la pregunta del salmista de ‘por qué hablaban entre dientes una cosa vacía los grupos nacionales’? Pues que su proyecto es vacío, vano y está condenado al fracaso. Aunque son incapaces de establecer paz y armonía en la Tierra, las naciones persisten en oponerse a la gobernación divina, como lo demuestran sus acciones. De hecho, todas han adoptado una postura beligerante y se han aliado en contra del Altísimo y su Ungido. ¡Qué insensatez!
El Rey triunfante de Jehová
7. En una oración a Dios, ¿cómo vincularon los primeros cristianos las palabras de Salmo 2:1, 2 con Jesús?
7 Los primeros cristianos vincularon las palabras de Salmo 2:1, 2 con Jesús. Mientras se les perseguía por su fe, oraron: “Señor Soberano [Jehová], tú eres Aquel que hizo el cielo y la tierra y el mar y todas las cosas que hay en ellos, y que por espíritu santo dijiste por boca de nuestro antepasado David, tu siervo: ‘¿Por qué se pusieron tumultuosas las naciones, y los pueblos meditaron cosas vacías? Los reyes de la tierra tomaron su posición y los gobernantes se reunieron en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido’. De veras, pues, tanto Herodes [Antipas] como Poncio Pilato con hombres de naciones y con pueblos de Israel realmente fueron reunidos en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste” (Hechos 4:24-27; Lucas 23:1-12). En efecto, en el siglo primero hubo una conspiración en contra del siervo ungido de Dios, Jesús. Sin embargo, este salmo tendría otro cumplimiento centurias después.
8. ¿Cómo se aplica Salmo 2:3 a las naciones de hoy?
8 Cuando el antiguo Israel tenía un rey humano (por ejemplo, David), las naciones paganas y sus gobernantes se reunieron contra Dios y su ungido entronizado. Pero ¿y en la actualidad? Las naciones de hoy no quieren acatar los mandatos de Jehová y del Mesías; de ahí que se les represente diciendo: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!” (Salmo 2:3). Las naciones y sus dirigentes rechazan cualquier restricción que Jehová y su Ungido les impongan; pero, de más está decir, será inútil todo intento de romper tales ataduras y soltarse de sus cuerdas.
Cuerda, soga
Tal como los gobernantes y naciones paganos que no quisieron ser vasallos de los israelitas se reunieron contra Dios y contra su ungido en tiempos antiguos, así una profecía mesiánica predijo que los reyes de la tierra y los altos funcionarios se reunirían en masa como uno solo “contra Jehová y contra su ungido, y [dirían]: ‘¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!’”. Los gobernantes y las naciones se opondrían a cualquier restricción impuesta por Jehová y su ungido. No obstante, sus esfuerzos por romper las ataduras y quitarse las cuerdas serían en vano. (Sl 2:1-9.)
Mesías
Las Escrituras Hebreas contienen muchas profecías que proporcionan detalles sobre los antecedentes del Mesías, cuándo vendría, su actividad, el trato que recibiría y su papel en los designios de Dios. Las diversas señales referentes al Mesías se combinaron y crearon un cuadro imponente que ayudaría a los verdaderos adoradores a identificarle, y que proporcionaría base para tener fe en que él era el verdadero Caudillo enviado por Jehová. Aunque los judíos no comprendieron previamente todas las profecías relacionadas con el Ungido, los evangelios dan prueba de que tenían conocimiento suficiente como para identificar al Mesías cuando llegase.

Sl 2:8-12. Solo los que honran al Rey que Jehová ha escogido salvarán su vida (w04 1/8 pág. 5 párrs 2, 3).


Salmo 2:8-12 Traducción del Nuevo Mundo con referencias
8 Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya,
y los cabos de la tierra por posesión tuya propia.
9 Las quebrarás con cetro de hierro,
como si fueran vaso de alfarero las harás añicos”.
10 Y ahora, oh reyes, ejerzan perspicacia;
déjense corregir, oh jueces de la tierra.
11 Sirvan a Jehová con temor
y estén gozosos con temblor.
12 Besen al hijo, para que Él no se enoje
y ustedes no perezcan [del] camino,
porque su cólera se enciende fácilmente.
Felices son todos los que se refugian en él.
El gobierno del Reino de Dios: una realidad hoy día
Este aplastamiento final de las naciones opositoras con cetro de hierro ocurrirá durante Armagedón, o Har–Magedón. El último libro de la Biblia, Revelación (o Apocalipsis), se refiere a este acontecimiento culminante como “la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso” para la que se está reuniendo a “los reyes de toda la tierra habitada” (Revelación 16:14, 16). Bajo la influencia demoníaca, las naciones de la Tierra se unirán por fin con un objetivo: guerrear contra el Dios todopoderoso.
Se acerca con rapidez el momento en que los seres humanos se reunirán en masa para pelear contra la soberanía de Dios. Irónicamente, su “unidad” no redundará en beneficios personales para ellos; más bien, anunciará la llegada de la paz para la humanidad, por tanto tiempo esperada. ¿Cómo se logrará dicha paz? En esa batalla final, el Reino de Dios “triturará y pondrá fin a todos estos reinos [del mundo], y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos” (Daniel 2:44). El Reino de Dios, no alguna organización humana, será el gobierno que satisfará el deseo de paz mundial de la humanidad.

BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS (8 MINS.):


Sl 2:7. ¿Qué es el “decreto de Jehová”? (w06 15/5 pág. 17 párr. 6).


Salmo 2:7 Traducción del Nuevo Mundo con referencias
7 Déjeseme hacer referencia al decreto de Jehová;
Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo;
yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre.
Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
2:7. ¿Qué es el “decreto de Jehová”? Es el pacto para un Reino que Jehová ha hecho con su amado Hijo, Jesucristo (Lucas 22:28, 29).

Sl 3:2. ¿Qué significa la palabra Sélah? (w06 15/5 pág. 18 párr. 2).


Salmo 3:2 Traducción del Nuevo Mundo con referencias
2 Muchos están diciendo de mi alma:
“No hay para él salvación por Dios”. Sélah.
Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
3:2. ¿Qué significa la palabra Sélah? Por lo general se cree que este término marca una pausa para meditar en silencio, ya sea cuando se canta solo o acompañado por instrumentos musicales. Con esta pausa se quería recalcar la idea o el sentimiento que se acababa de expresar. En la lectura pública de los Salmos no hace falta leer este término.

¿Qué me enseña sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?


¿Qué ideas de la lectura bíblica de esta semana pueden servirme en la predicación?


SALMOS 1-10 | SUGERENCIAS PARA SUS COMENTARIOS PERSONALES


(SALMO 1:1)
“Feliz es el hombre que no ha andado en el consejo de los inicuos, y en el camino de los pecadores no se ha parado, y en el asiento de los burladores no se ha sentado.”

w09 1/3 pág. 17 Un árbol “cuyo follaje no se marchita”
En primer lugar, el salmista nos recomienda evitar algunas cosas: “el consejo de los inicuos”, “el camino de los pecadores” y “el asiento de los burladores”. Para ser felices, debemos apartarnos de quienes se burlan de las leyes de Dios, o peor todavía, las desobedecen.

w07 1/1 págs. 4-5 Cómo puede usted tener éxito
“El consejo de los inicuos”
El salmista advierte del peligro de andar en “el consejo de los inicuos” (Salmo 1:1). El ser más “inicuo” que existe, el más perverso, es Satanás, el Diablo (Mateo 6:13). Las Escrituras nos dicen que él es “el gobernante de este mundo” y que “el mundo entero yace en el poder del inicuo” (Juan 16:11; 1 Juan 5:19). Por eso no es de extrañar que muchos de los consejos que se ofrecen en el mundo reflejen el criterio de ese ser perverso.
¿Qué tipo de consejos ofrecen los inicuos? La gente mala en general le falta al respeto a Dios (Salmo 10:13). Sus consejos, que pasan por alto a Dios o le faltan al respeto, se oyen por todas partes. La sociedad moderna promueve “el deseo de la carne y el deseo de los ojos y la exhibición ostentosa del medio de vida de uno” (1 Juan 2:16). Los medios de comunicación nos bombardean con la filosofía materialista de “sacar el máximo partido a la vida”. En todo el mundo, las empresas gastan anualmente más de 500.000 millones de dólares en publicidad para persuadir a la gente de que compre sus productos, los necesite o no. Y esta propaganda no solo ha cambiado los hábitos de consumo, sino que ha distorsionado el concepto que el mundo tiene de lo que es el éxito.
Eso explica por qué muchas personas, aun poseyendo cosas con las que años atrás solo se podía soñar, todavía ambicionan más. Su insaciable sed de bienes materiales les hace creer que no podrán sentirse felices o satisfechos a menos que los consigan. Tal modo de pensar es totalmente falso y “no se origina del Padre, sino que se origina del mundo” (1 Juan 2:16).
Nuestro Creador sabe lo que nos hará verdaderamente felices, y lo que él nos recomienda difiere mucho del “consejo de los inicuos”. Por tanto, querer obtener la aprobación de Dios siguiendo la senda mundana del éxito es como tratar de ir por dos caminos distintos al mismo tiempo. Es imposible. Con razón dice la Biblia: “No se adapten a los criterios de este mundo” (Romanos 12:2, Biblia de América).
No permita que el mundo lo moldee
El mundo que está bajo la influencia de Satanás quiere dar la apariencia de que vela por uno, pero hay que tener cuidado. Recuerde que fue su propio interés egoísta lo que motivó a Satanás a engañar a la primera mujer, Eva. Y tal como después la utilizó a ella para que indujera a Adán a pecar, Satanás también se vale hoy día de seres humanos para propagar sus malvados consejos.
Por ejemplo, en el caso de David, mencionado en el artículo anterior, se esperaba que trabajara horas extras y saliera a menudo en viajes de negocios. “Me marchaba el lunes por la mañana temprano y regresaba el jueves por la noche”, comenta. Amigos, familiares y compañeros de trabajo le decían que lo hiciera por su familia; y sus intenciones eran buenas, pues entendían que aquellos sacrificios eran necesarios para triunfar en el mundo. Ellos razonaban que solo tendría que seguir con aquel horario unos cuantos años, hasta que se estableciera. David explica: “Lo justificaban diciendo que mi familia se beneficiaría porque traería más dinero a casa, es decir, llegaría más lejos. Mis amigos me convencieron de que aunque apenas pasaba tiempo con mi familia, en realidad estaba haciendo más por ella”. Muchas personas, al igual que David, se pasan la vida trabajando para dar a sus seres queridos todo lo que, a su modo de ver, estos necesitan. Pero ¿da buenos resultados seguir esta clase de consejos? ¿Qué necesitan realmente las familias?
David lo descubrió durante uno de sus viajes de negocios. “Estaba hablando por teléfono con mi hija Angélica —cuenta David—, cuando esta de pronto me preguntó: ‘Papi, ¿por qué no quieres quedarte en casa con nosotros?’. Me dejó helado”. Aquello fue el detonante para presentar su renuncia. David decidió dar a su familia lo que esta de verdad necesitaba: su persona.

w06 15/5 pág. 18 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
1:1. No debemos buscar la compañía de quienes no aman a Jehová (1 Corintios 15:33).

w04 15/7 págs. 10-12 ¿Nos deleitamos en “la ley de Jehová”?
El secreto de la felicidad
3 El Salmo primero indica por qué es feliz la persona piadosa. En forma de canción, el salmista da algunas razones: “Feliz es el hombre que no ha andado en el consejo de los inicuos, y en el camino de los pecadores no se ha parado, y en el asiento de los burladores no se ha sentado” (Salmo 1:1).
4 Para ser verdaderamente felices, debemos amoldarnos a los justos preceptos de Dios. Zacarías y Elisabet, que tuvieron el dichoso privilegio de ser los padres de Juan el Bautista, “eran justos delante de Dios porque andaban exentos de culpa de acuerdo con todos los mandamientos y requisitos legales de Jehová” (Lucas 1:5, 6). Nuestra felicidad depende de imitar su conducta y resolvernos a no ‘andar en el consejo de los inicuos’, es decir, no dejarnos influir por sus malvados consejos.
5 Si rechazamos la manera de pensar de los inicuos, no nos detendremos “en el camino de los pecadores”. Así, no acudiremos a los lugares que frecuentan, como locales de mala reputación o donde se ofrece entretenimiento inmoral. ¿Y si nos vemos tentados de seguir su conducta antibíblica? Oremos, pues, a Dios pidiéndole que nos ayude a actuar en conformidad con la admonición de Pablo: “No lleguen a estar unidos bajo yugo desigual con los incrédulos. Porque, ¿qué consorcio tienen la justicia y el desafuero? ¿O qué participación tiene la luz con la oscuridad?” (2 Corintios 6:14). Si confiamos en Dios y somos de “corazón puro”, no adoptaremos la actitud y el estilo de vida de los pecadores, sino que mantendremos puros nuestros motivos y deseos, acompañados de “fe sin hipocresía” (Mateo 5:8; 1 Timoteo 1:5).
6 Para agradar a Jehová, es obvio que ‘no debemos sentarnos en el asiento de los burladores’. Si bien hay muchos que desprecian todo lo religioso, en estos “últimos días” son los cristianos que han apostatado los que a menudo se mofan con especial desdén. El apóstol Pedro advirtió a sus hermanos: “Amados, [...] ustedes saben esto primero, que en los últimos días vendrán burlones con su burla, procediendo según sus propios deseos y diciendo: ‘¿Dónde está esa prometida presencia de él? Pues, desde el día en que nuestros antepasados se durmieron en la muerte, todas las cosas continúan exactamente como desde el principio de la creación’” (2 Pedro 3:1-4). Si nunca nos ‘sentamos en el asiento de los burladores’, evitaremos el desastre seguro que les sobrevendrá (Proverbios 1:22-27).
7 De no tomar en serio las palabras de apertura del Salmo primero, correríamos el riesgo de perder la espiritualidad que hemos adquirido mediante el estudio de las Escrituras. De hecho, podríamos ir de mal en peor. Todo podría empezar si nos dejáramos influir por los consejos de los inicuos y luego estrecháramos nuestra relación con ellos. Hasta es posible que acabásemos convertidos en unos burlones apóstatas y sin fe. Como es lógico, existe el peligro de que su amistad promueva en nosotros una actitud irreverente que arruine nuestra relación con Jehová Dios (1 Corintios 15:33; Santiago 4:4). ¡Jamás permitamos que eso nos suceda!
8 La oración nos ayudará a mantener nuestra mente fija en los asuntos espirituales y evitar la compañía de los inicuos. “No se inquieten por cosa alguna —escribió Pablo—, sino que en todo, por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales mediante Cristo Jesús.” El apóstol animó a los cristianos a reflexionar en cosas verdaderas, de seria consideración, justas, castas, amables, de buena reputación, virtuosas y dignas de alabanza (Filipenses 4:6-8). Actuemos siempre de acuerdo con el consejo de Pablo y nunca nos rebajemos al nivel de los malvados.
9 Aunque repudiamos las prácticas depravadas, damos testimonio con tacto, como cuando el apóstol Pablo habló con el gobernador romano Félix “sobre la justicia y el autodominio y el juicio venidero” (Hechos 24:24, 25; Colosenses 4:6). Llevamos las buenas nuevas a todo tipo de personas y a todas ellas las tratamos con amabilidad. Estamos convencidos de que los que estén “correctamente dispuestos para vida eterna” se harán creyentes y se deleitarán en la ley de Dios (Hechos 13:48).

w99 1/9 pág. 23 Ten éxito en la vida
Vigila tus compañías
13 Repasemos la descripción del hombre que tiene éxito en la vida, recogida en Salmo 1:1-3: “Feliz es el hombre que no ha andado en el consejo de los inicuos, y en el camino de los pecadores no se ha parado, y en el asiento de los burladores no se ha sentado. Antes bien, su deleite está en la ley de Jehová, y día y noche lee en su ley en voz baja. Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y todo lo que haga tendrá éxito”.
14 Ten presente, ante todo, que tus compañías desempeñan un papel importante. Proverbios 13:20 dice: “El que está andando con personas sabias se hará sabio, pero al que está teniendo tratos con los estúpidos le irá mal”. Esto no significa que debes ser frío, antipático o rudo con los jóvenes que no son testigos de Jehová. La Biblia nos exhorta a amar a nuestro prójimo y a “[ser] pacíficos con todos los hombres” (Romanos 12:18; Mateo 22:39). Sin embargo, es posible que empieces a ‘andar en el consejo’ de aquellos que no siguen las normas bíblicas si tienes una relación estrecha con ellos.

(SALMO 1:2)
“Antes bien, su deleite está en la ley de Jehová, y día y noche lee en su ley en voz baja.”

w09 1/3 pág. 17 Un árbol “cuyo follaje no se marchita”
También debemos deleitarnos en la ley de Jehová. ¿Verdad que si algo nos entusiasma, no dejamos pasar la oportunidad de hacerlo? Pues lo mismo ocurre si nos deleitamos en la ley de Dios: el profundo aprecio que sentimos por la Biblia nos impulsa a seguir estudiándola para comprenderla mejor.
Por último, necesitamos leer la Biblia “día y noche [...] en voz baja”, es decir, de forma regular y meditando en ella. Lo ideal sería sentir por la Palabra de Dios lo mismo que el salmista que cantó: “¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso” (Salmo 119:97).

w07 1/1 págs. 5-6 Cómo puede usted tener éxito
El éxito estriba en aplicar los consejos divinos
¿Cómo puede usted contrarrestar la propaganda engañosa tan extendida en este mundo? El salmista nos dice que la persona feliz y que tiene éxito es aquella cuyo “deleite está en la ley de Jehová, y [que] día y noche lee en su ley en voz baja” (Salmo 1:2).
Cuando Josué fue nombrado por Dios caudillo de la nación de Israel, recibió esta instrucción: “Día y noche tienes que leer [la Palabra de Dios] en voz baja”. De modo que era esencial que leyera la Palabra de Dios y meditara en ella. Pero Josué también debía esforzarse por “hacer conforme a todo lo que está escrito en [ella]”. Se le dijo: “Entonces tendrás éxito en tu camino y entonces actuarás sabiamente” (Josué 1:8). Esta claro, pues, que el éxito no le viene a uno milagrosamente por el simple hecho de leer la Biblia. Hay que aplicar lo que se lee.
Imagínese a un niño sonriente sentado sobre las piernas de su afectuoso padre mientras leen juntos una de sus historias favoritas. Sin importar cuántas veces la hayan leído antes, para ellos esos momentos son entrañables. De igual modo, para la persona que ama a Dios, la lectura diaria de la Biblia es una experiencia placentera, es un tiempo sumamente agradable que pasa con su Padre celestial.

w06 15/5 pág. 18 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
1:2. No deberíamos permitir que pase un día sin pensar en cosas espirituales (Mateo 4:4).

w04 15/7 pág. 12 ¿Nos deleitamos en “la ley de Jehová”?
Su deleite está en la ley de Jehová
10 En alusión a la persona feliz, el cantor añade: “Su deleite está en la ley de Jehová, y día y noche lee en su ley en voz baja” (Salmo 1:2). Los siervos de Dios nos ‘deleitamos en la ley de Jehová’. Por ello, en nuestras sesiones particulares de estudio y meditación, si es posible, hacemos bien en leer “en voz baja” —susurrando— los pasajes de las Escrituras. Hacerlo así nos dejará una huella imborrable en la mente y el corazón.
11 “El esclavo fiel y discreto” nos ha animado a leer la Biblia a diario (Mateo 24:45). El intenso deseo de familiarizarnos mejor con el mensaje de Dios a la humanidad debería impulsarnos a leerla “día y noche”, sí, hasta cuando no podamos conciliar el sueño por algún motivo. “Como criaturas recién nacidas —exhortó Pedro—, desarrollen el anhelo por la leche no adulterada que pertenece a la palabra, para que mediante ella crezcan a la salvación.” (1 Pedro 2:1, 2.) ¿Nos deleita leer la Palabra de Dios de día y meditar en ella y en el propósito divino de noche? El salmista nos puso el modelo (Salmo 63:6).
12 Nuestra felicidad eterna depende de que nos deleitemos en la ley de Dios, la cual es perfecta y recta, y en cuyo cumplimiento hay gran galardón (Salmo 19:7-11). “El que mira con cuidado en la ley perfecta que pertenece a la libertad, y persiste en ella, este, por cuanto se ha hecho, no un oidor olvidadizo, sino un hacedor de la obra, será feliz al hacerla”, escribió el discípulo Santiago (Santiago 1:25). Si de veras nos deleitamos en la ley de Jehová, no pasará ni un solo día sin que pensemos en asuntos espirituales. Más bien, nos sentiremos impulsados a ‘escudriñar las cosas profundas de Dios’ y mantener los intereses del Reino en primer lugar en la vida (1 Corintios 2:10-13; Mateo 6:33).

w99 1/9 págs. 23-24 Ten éxito en la vida
Los beneficios de la lectura bíblica
15 El salmista también observó que el hombre que tiene éxito en la vida se deleita en la lectura de la ley de Dios ‘día y noche en voz baja’ (Salmo 1:1, 2). Es cierto que la Biblia no es un libro de fácil lectura; en ella hay “algunas cosas difíciles de entender” (2 Pedro 3:16). Pero la lectura de la Biblia no tiene por que ser monótona. Es posible “[desarrollar] el anhelo por la leche no adulterada que pertenece a la palabra” de Dios (1 Pedro 2:2). Intenta leer solo un poco todos los días. Si hay cosas que no entiendes, busca información. Luego, piensa en lo que has leído (Salmo 77:11, 12). Si te cuesta concentrarte, lee audiblemente “en voz baja”. Con el tiempo, tu interés por la lectura bíblica sin duda aumentará. Una hermana joven de Brasil recuerda: “Jehová siempre me pareció distante. Pero en los últimos meses he mejorado mi estudio personal y lectura de la Biblia. Ahora siento que mi relación con Jehová es más fuerte. Él es más real para mí”.

w92 15/9 pág. 32 Sabían el nombre de Dios
Por supuesto, el Dios altísimo exige más que el que reconozcamos que su nombre es Jehová (Iehovah). Salmo 1:1, 2 dice, según esta misma publicación, que el “hombre bienaventurado” no anda en el consejo de los inicuos, “sino que en la ley de Iehovah está su ansioso deleite”. La versión revisada “New England Psalms” (Salmos de Nueva Inglaterra) de 1648 dice: “Mas en la ley de Jehovah pone toda su complacencia”.
En la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, del siglo XX, leemos: “Feliz es el hombre que no ha andado en el consejo de los inicuos, y en el camino de los pecadores no se ha parado, y en el asiento de los burladores no se ha sentado. Antes bien, su deleite está en la ley de Jehová, y día y noche lee en su ley en voz baja”.
Para ser verdaderamente felices tenemos que rechazar el consejo de los inicuos, rehusar seguir el ejemplo de los pecadores y evitar la compañía de los burladores impíos. Entre otras cosas, debemos evitar el compañerismo de personas cuyo consejo y conducta pudieran inducirnos a cometer inmoralidad sexual, consumir drogas y participar en otras actividades contrarias a la ley de Dios. Sí, la felicidad genuina depende de que aprendamos acerca del Dios verdadero, cuyo nombre es Jehová, y apliquemos su ley como se nos revela en la Biblia.

(SALMO 1:3)
“Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y todo lo que haga tendrá éxito.”

cl cap. 28 pág. 284 párr. 13 “Solo tú eres leal”
13 Pero esta cualidad también es hasta tiempo indefinido en otro sentido. La Biblia dice que el justo “ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y todo lo que haga tendrá éxito” (Salmo 1:3). Imaginémonos un árbol frondoso cuyas hojas nunca se secan. De igual modo, si de veras nos deleitamos en la Palabra de Dios, llevaremos una vida larga, apacible y colmada de buenos frutos. Las bendiciones que Jehová concede lealmente a sus siervos fieles son eternas.

w09 1/3 págs. 16-17 Un árbol “cuyo follaje no se marchita”
Un árbol “cuyo follaje no se marchita”
¿HA PASEADO alguna vez por un tupido bosque de árboles grandes y frondosos? De seguro concordará en que es un bello paseo. Pero, observando los exuberantes árboles, ¿verdad que no diría que escasea el agua en la zona? Claro que no, ya que usted sabe que se necesita mucha agua para que esos árboles se mantengan vivos y saludables.
Pues en sentido espiritual pasa algo parecido. Por eso, la Biblia compara a las personas espiritualmente fuertes con enormes árboles frondosos. Fíjese, por ejemplo, en los hermosos tres primeros versículos del Salmo 1:
“Feliz es el hombre que no ha andado en el consejo de los inicuos, y en el camino de los pecadores no se ha parado, y en el asiento de los burladores no se ha sentado. Antes bien, su deleite está en la ley de Jehová, y día y noche lee en su ley en voz baja. Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y todo lo que haga tendrá éxito.”
Otra descripción similar aparece en Jeremías 17:7, 8: “Bendito es el hombre físicamente capacitado que confía en Jehová, y cuya confianza Jehová ha llegado a ser. Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado junto a las aguas, que envía sus raíces al mismísimo lado de la corriente de agua; y no verá cuando venga el calor, sino que su follaje realmente resultará frondoso. Y en el año de sequía no se inquietará, ni dejará de producir fruto”.
Como vemos, los árboles de ambos fragmentos representan a personas que hacen lo que está bien, se deleitan en las leyes de Dios y confían totalmente en él. Para entender mejor por qué la Biblia compara a esas personas con árboles robustos y de pobladas ramas, analicemos con más detalle esos versículos.
Plantados “al lado de corrientes de agua”
Es interesante destacar que estos árboles no están plantados al lado de un único río o arroyo, sino “al lado de corrientes de agua” o “junto a las aguas”. Encontramos expresiones similares en Isaías 44:3, 4, donde se describe cómo cuidaría Dios de los judíos arrepentidos que regresaran del cautiverio babilónico. Mediante el profeta Isaías, Jehová Dios promete: “Derramaré agua sobre el sediento, y arroyos que fluyan suavemente sobre el lugar seco. [...] Y ciertamente brotarán como entre la hierba verde, como álamos al lado de las acequias de agua”. Así es, gracias a estos “arroyos” y “acequias de agua”, los protegidos de Dios prosperarían como frondosos álamos.
Los arroyos y las acequias —muy comunes todavía hoy en las zonas agrícolas— suelen fluir desde una gran fuente de agua: un pozo profundo, un río, un lago o una represa. Por lo general forman parte del sistema de riego de campos y plantaciones, aunque a veces se desvían canales hacia huertos de árboles frutales. A su paso por los campos, algunos arroyos riegan una larga fila de árboles que crecen en su orilla y que en ocasiones marcan el límite de una propiedad.
Pues bien, ¿qué efecto tiene en los árboles estar plantados tan cerca del agua? Según Salmo 1:3, “da[n] su propio fruto en su estación”. En tierras bíblicas abundan las higueras, los granados, los manzanos, las palmeras de dátiles y los olivos. Pero a excepción de la higuera —que puede alcanzar 9 metros (30 pies) de altura—, la mayoría de ellos no crecen mucho. Aun así, pueden ser frondosos y firmes, y dar mucho fruto a su tiempo.
A las orillas de los ríos y arroyos de Siria y Palestina, antiguamente crecían altos álamos. De hecho, en la Biblia siempre se los menciona cerca de cursos de agua o en ‘valles torrenciales’ (Levítico 23:40). Allí donde había mucha agua también era habitual encontrar sauces, que pertenecen a la misma familia de los álamos (Ezequiel 17:5). Todos estos árboles grandes y frondosos ilustran muy bien la idea que querían destacar el salmista y Jeremías, esto es, que la persona que obedece las leyes divinas y confía en Dios se mantiene fuerte espiritualmente, y que “todo lo que haga tendrá éxito”. ¿Y acaso no es eso lo que todos queremos: tener éxito en la vida?
Deleitarse en la ley de Jehová
Hoy día, la gente busca el éxito en diversos lugares. Por desgracia, muchos que se vuelcan en actividades que creen que les darán fama y fortuna acaban decepcionados. ¿Significa eso que no hay nada en la vida que nos produzca una felicidad plena y duradera? Encontramos la respuesta a esta pregunta en las siguientes palabras pronunciadas por Jesús en el famoso Sermón del Monte: “Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos” (Mateo 5:3). En efecto, lo que nos dará verdadera felicidad no son las cosas materiales, sino reconocer y satisfacer nuestra necesidad de tener una buena relación con Dios. Así seremos fuertes como exuberantes árboles que dan fruto en su estación. Ahora bien, ¿cómo podemos nosotros madurar y “dar fruto” en sentido espiritual?
En primer lugar, el salmista nos recomienda evitar algunas cosas: “el consejo de los inicuos”, “el camino de los pecadores” y “el asiento de los burladores”. Para ser felices, debemos apartarnos de quienes se burlan de las leyes de Dios, o peor todavía, las desobedecen.
También debemos deleitarnos en la ley de Jehová. ¿Verdad que si algo nos entusiasma, no dejamos pasar la oportunidad de hacerlo? Pues lo mismo ocurre si nos deleitamos en la ley de Dios: el profundo aprecio que sentimos por la Biblia nos impulsa a seguir estudiándola para comprenderla mejor.
Por último, necesitamos leer la Biblia “día y noche [...] en voz baja”, es decir, de forma regular y meditando en ella. Lo ideal sería sentir por la Palabra de Dios lo mismo que el salmista que cantó: “¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso” (Salmo 119:97).
Así pues, para mantenernos fuertes en sentido espiritual, tenemos que esforzarnos por conocer y comprender mejor a Jehová y cultivar confianza absoluta en él y en sus promesas. Si así lo hacemos, experimentaremos verdadera felicidad en la vida. Y como dijo el salmista, ‘todo lo que hagamos tendrá éxito’.

w07 1/1 pág. 4 Cómo puede usted tener éxito
Cómo puede usted tener éxito
TAL como los padres se interesan por sus hijos y desean que les vaya bien en la vida, nuestro Padre celestial también se interesa por nosotros y desea que nos vaya bien. Como muestra de su tierno interés por la humanidad, él nos ha dejado mucha información sobre lo que es el éxito y el fracaso. Refiriéndose a la persona que presta atención a Dios, la Biblia declara sin rodeos: “Todo lo que haga tendrá éxito” (Salmo 1:3).

w07 1/1 pág. 6 Cómo puede usted tener éxito
Al seguir la guía de Jehová y sus consejos, dicha persona llega a ser “como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y todo lo que haga tendrá éxito” (Salmo 1:3).
El árbol que describe el salmista no brota por casualidad. Alguien lo ha plantado cuidadosamente junto a una corriente de agua y se ocupa de él. De modo parecido, nuestro Padre celestial reajusta y corrige nuestra manera de pensar mediante los consejos que se hallan en las Escrituras, lo que nos permite florecer y producir la clase de fruto que a él le agrada.

w04 1/3 pág. 28 ¿Por qué son como árboles los siervos de Dios?
¿Por qué son como árboles los siervos de Dios?
CON respecto a quien se deleita en los principios bíblicos y los aplica en su vida, el salmista dice: “Ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y todo lo que haga tendrá éxito” (Salmo 1:1-3). ¿Por qué es apropiada esta comparación?
Los árboles pueden vivir mucho tiempo. Se dice que algunos olivos del Mediterráneo tienen de uno a dos milenios de antigüedad. De igual modo, el baobab de África central puede durar muchísimos años y se cree que la edad de un pino de piñas erizadas de California es de unos cuatro mil seiscientos años. Los árboles adultos de un bosque suelen beneficiar a su entorno. Por ejemplo, con su sombra protegen a los que van creciendo, y las hojas que caen enriquecen el suelo.
Los árboles más altos del mundo por lo general crecen juntos en el bosque y se apoyan unos a otros. Como sus raíces se entrelazan, varios árboles juntos son capaces de resistir una tormenta mucho mejor que un árbol solitario en una pradera. Su enorme sistema de raíces también les permite obtener suficiente agua y nutrientes del suelo. En algunos casos, las raíces penetran hasta una profundidad mayor que la altura del árbol, o se extienden horizontalmente hasta mucho más allá de donde alcanza el follaje.
Puede que el apóstol Pablo aludiera a un árbol cuando explicó que los cristianos deben “[seguir] andando en unión con [Cristo], arraigados y siendo edificados en él y siendo estabilizados en la fe” (Colosenses 2:6, 7). En realidad, los cristianos solo pueden mantenerse sólidos en la fe si están firmemente arraigados en Cristo (1 Pedro 2:21).
¿En qué otros sentidos pueden asemejarse los siervos de Dios a árboles? Pues bien, tal como unos árboles reciben el apoyo de otros cercanos, quienes permanecen en la congregación cristiana reciben el apoyo de sus hermanos (Gálatas 6:2). Los cristianos fieles y maduros, por tener profundas raíces espirituales, ayudan a los más nuevos a permanecer firmes en la fe incluso frente a las tormentas de la oposición (Romanos 1:11, 12). Los cristianos que llevan menos tiempo sirviendo a Dios pueden crecer a la “sombra” protectora de los más experimentados (Romanos 15:1). Y todos los miembros de la congregación cristiana mundial se benefician del fortalecedor alimento espiritual suministrado por los “árboles grandes de justicia” que componen el resto ungido (Isaías 61:3).
Es muy emocionante saber que todos los siervos de Dios tienen la perspectiva de ver cumplirse la promesa de Isaías 65:22: “Como los días de un árbol serán los días de mi pueblo”.

w04 15/7 pág. 13 ¿Nos deleitamos en “la ley de Jehová”?
Llega a ser como un árbol
13 Continuando con la descripción de la persona recta, el cantor añade: “Ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y todo lo que haga tendrá éxito” (Salmo 1:3). Como todo ser humano, los que servimos a Jehová también atravesamos dificultades en la vida (Job 14:1). Quizás afrontemos persecución u otras pruebas de fe (Mateo 5:10-12). No obstante, gracias al apoyo divino salimos airosos de ellas, tal como un árbol robusto resiste vientos relativamente fuertes.
14 Un árbol plantado al lado de una fuente inagotable de agua no se marchita por el calor o durante una sequía. Si somos personas temerosas de Dios, nuestra fortaleza provendrá de una Fuente inagotable: Jehová Dios. Pablo recurrió a él por ayuda y pudo decir con razón: “Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de [Jehová,] aquel que me imparte poder” (Filipenses 4:13). Cuando el espíritu santo de Dios nos guía y nos sostiene en sentido espiritual, no nos marchitamos, es decir, no nos hacemos infructíferos o espiritualmente inactivos. Más bien, somos productivos en el servicio de Dios y manifestamos el fruto de su espíritu (Jeremías 17:7, 8; Gálatas 5:22, 23).
15 En este pasaje, el salmista utiliza una palabra hebrea que se traduce por “como” para establecer un símil. Pese a sus diferencias, los elementos de la comparación tienen una característica en común. Por supuesto, el hombre y el árbol son muy dispares, pero la frondosidad de un árbol plantado al lado de un lugar donde hay mucha agua recordó al salmista la prosperidad espiritual del hombre cuyo “deleite está en la ley de Jehová”. Si nos deleitamos en la ley de Dios, nuestros días pueden llegar a ser como los de un árbol. Es más, tendremos la oportunidad de vivir para siempre (Juan 17:3).
16 Cuando somos íntegros, Jehová nos ayuda a soportar la presión de las pruebas y dificultades, y nos sentimos felices de llevar fruto en su servicio (Mateo 13:23; Lucas 8:15). ‘Todo lo que hacemos tiene éxito’, porque nuestro objetivo es efectuar la voluntad de Jehová. Como su propósito siempre triunfa y nos deleitamos en sus mandamientos, prosperamos espiritualmente (Génesis 39:23; Josué 1:7, 8; Isaías 55:11). Todo ello es así aun cuando nos enfrentamos a adversidades (Salmo 112:1-3; 3 Juan 2).

w04 15/12 págs. 20-21 párrs. 16-17 ¿Aceptamos la ayuda de Jehová?
Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y todo lo que haga tendrá éxito”. ¿Reconocemos la enseñanza de este pasaje? Es fácil leerlo y deducir que describe un entorno agradable: un árbol de sombra a orillas de un río. ¡El lugar ideal para una siesta! Pero la imagen del salmo no sugiere descanso, sino, por el contrario, trabajo arduo. ¿Cómo llegamos a esta conclusión?
17 Observemos que no es un árbol de sombra que crezca por casualidad cerca del río, sino un frutal “plantado” a propósito en determinado lugar: “al lado de corrientes de agua”. ¿Cómo puede crecer cerca de más de una corriente? Pues bien, es probable que se hayan cavado zanjas en el terreno para regar los valiosos árboles del huerto. ¡Ahora captamos la idea! Si en sentido espiritual medramos como ese árbol, se debe a todo el trabajo realizado en nuestro beneficio. Somos integrantes de una organización que canaliza hasta nosotros las aguas puras de la verdad. No obstante, debemos hacer nuestra parte. Tenemos que absorber con las raíces, por decirlo así, estas preciadas aguas. ¿Cómo? Meditando e investigando a fin de llevar las verdades de la Palabra de Dios a la mente y el corazón, lo que a su vez nos hará producir buen fruto.

be pág. 10 Aprenda a deleitarse en la Palabra de Dios
Lea la Biblia a diario
Con respecto al hombre que lee todos los días la Palabra de Dios, el salmista dijo: “Todo lo que haga tendrá éxito” (Sal. 1:3). A pesar de la imperfección, de que vivimos en el malvado sistema satánico y de que el Diablo intenta devorarnos, la lectura y la aplicación constantes de la Palabra de Dios nos permitirán salir airosos en todo lo que repercuta en nuestra relación con Jehová.

w99 1/9 pág. 24 Ten éxito en la vida
Seguir el camino de Dios conduce al éxito
17 El salmista dice además que el hombre que tiene éxito en la vida es “como un árbol plantado al lado de corrientes de agua”. Es posible que la expresión corrientes de agua se refiera a las acequias que se utilizaban en los huertos para regar los árboles (Isaías 44:4). La lectura diaria de la Biblia es como esta fuente infalible de sustento y reanimación (Jeremías 17:8). Todos los días recibirás la fuerza que necesitas para hacer frente a las pruebas y dificultades. Si aprendes el modo de pensar de Jehová, tendrás la sabiduría que necesitas para tomar decisiones prudentes.
18 A veces, servir a Jehová puede parecer difícil. Pero nunca pienses que es demasiado difícil (Deuteronomio 30:11). La Biblia te promete que ‘todo lo que hagas tendrá éxito’ a largo plazo, siempre que tu objetivo principal sea agradar a Jehová y regocijar su corazón (Proverbios 27:11). Y recuerda, no estás solo. Tienes el apoyo de Jehová y de Jesucristo (Mateo 28:20; Hebreos 13:5). Ellos saben a qué presiones te enfrentas y nunca te abandonarán (Salmo 55:22). También tienes el respaldo de “toda la asociación de hermanos” y de tus padres, si son temerosos de Dios (1 Pedro 2:17). Con este respaldo y con tu determinación y esfuerzo podrás tener éxito en la vida no solo ahora, sino por toda la eternidad.

w87 1/10 págs. 13-14 ¿Está usted satisfecho con las provisiones espirituales de Jehová?
De desierto espiritual a paraíso espiritual
14 Una provisión espiritual sobresaliente es nuestra Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con referencias), presentada en 1987. Tiene muchos rasgos a los cuales podemos dedicar mucho ‘tiempo comprado’ para aumentar nuestro conocimiento. Un ejemplo es sus referencias marginales. Tome Salmo 1:3, que trata de la condición del hombre que medita en la ley de Dios día y noche. Ese versículo dice: “Ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y todo lo que haga tendrá éxito”. En este versículo se dice mucho más de lo que puede ver el lector que simplemente lo lee con rapidez y sigue adelante.
15 Sírvase notar lo siguiente: El árbol está plantado. ¿Quién lo plantó? Está al lado de corrientes, plural. ¿Crece un solo árbol en las riberas de varias corrientes? No. Por eso, despliegue curiosidad. ¿Por qué se habla de este árbol? Las referencias abren los ojos del entendimiento. Son: Isaías 44:4, 61:3 y Jeremías 17:8. Isaías 44:4 dice que Su pueblo será como árboles “al lado de las acequias de agua”. ¿Muchas acequias de agua? ¡Sí! ¡Las corrientes son acequias o zanjas para el riego de los árboles de un huerto!
16 Isaías 61:3 llama a algunos de estos árboles “árboles grandes de justicia, el plantío de Jehová, para que él sea hermoseado”. Jehová es quien planta y riega estos árboles, ¡y a él hermosean los frutos que los árboles llevan! Jeremías 17:8 compara al hombre que medita en la ley de Dios día y noche con “un árbol plantado junto a las aguas, que envía sus raíces al mismísimo lado de la corriente de agua; y no verá cuando venga el calor, sino que su follaje realmente resultará frondoso. Y en el año de sequía no se inquietará, ni dejará de producir fruto”. Su follaje no se marchita; ¡todo lo que hace prospera!
17 ¡Ahora se nos caen de los ojos las escamas! Salmo 1:3 pinta un cuadro hermoso. Los que meditan día y noche en la ley de Jehová son como árboles plantados al lado de una fuente inagotable de agua. Ya no son parte de las organizaciones mundanas que son espiritualmente áridas, sino que ahora se asocian con la organización de Dios, que recibe un suministro abundante de aguas refrescantes de la verdad. Sí, están en un paraíso espiritual, reciben refrigerio espiritual y llevan fruto espiritual para la alabanza de Jehová. Y piense en esto: Dios está utilizando a sus Testigos para hacer que la gente se aparte de las organizaciones áridas, secas, mundanas, y venga a este refrescante y bien regado paraíso espiritual.

(SALMO 1:4)
“Los inicuos no son así, sino que son como el tamo impelido por el viento.”

w04 15/7 págs. 13-14 ¿Nos deleitamos en “la ley de Jehová”?
Los inicuos aparentan prosperidad
17 ¡Qué gran contraste entre el fin de los malvados y el de los justos! Los inicuos tal vez prosperen en sentido material por algún tiempo, pero no lo hacen espiritualmente, lo cual se desprende de las siguientes expresiones del salmista: “Los inicuos no son así, sino que son como el tamo impelido por el viento. Por eso los inicuos no se pondrán de pie en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos” (Salmo 1:4, 5). Tengamos presente que el escritor dice que “los inicuos no son así”, contrastándolos con los piadosos, a los que acaba de asemejar a longevos árboles fructíferos.
18 Aunque a los inicuos les vaya bien en sentido económico, no cuentan con seguridad duradera (Salmo 37:16; 73:3, 12). Son como el rico irrazonable que Jesús mencionó en una de sus parábolas cuando se le pidió que fuera juez en un asunto de herencias. Jesús dijo a sus oyentes: “Mantengan abiertos los ojos y guárdense de toda suerte de codicia, porque hasta cuando uno tiene en abundancia, su vida no resulta de las cosas que posee”. Ejemplificó esta verdad diciendo que el terreno de un rico produjo tan buenas cosechas que el hombre proyectó demoler sus graneros y construir otros mayores para acumular todos sus bienes. Su plan era comer, beber y divertirse; pero Dios le dijo: “Irrazonable, esta noche exigen de ti tu alma. Entonces, ¿quién ha de tener las cosas que almacenaste?”. Para dar mayor realce a la idea, Jesús declaró: “Así pasa con el hombre que atesora para sí, pero no es rico para con Dios” (Lucas 12:13-21).
19 Los malvados no son “rico[s] para con Dios”, de ahí que no tengan mayor seguridad y estabilidad que el tamo, es decir, la cascarilla de las semillas. En tiempos antiguos, tras segar la mies, se llevaba a la era —terreno circular plano situado normalmente en un lugar elevado— para trillarla. Tirados por animales, los trillos trituraban la paja y separaban el grano del tamo con los afilados dientes de piedra o hierro que tenían en la parte inferior. Acto seguido, se aventaba la mezcla utilizando un bieldo o una pala (Isaías 30:24). El grano caía al suelo, mientras que la brisa separaba la paja y se llevaba el tamo (Rut 3:2). Una vez que se recogía el grano y se pasaba a través de una criba para retirar cualquier piedrecita, estaba listo para almacenarlo o molerlo (Lucas 22:31). No quedaba ni rastro del tamo.
20 Tal como los granos caían al suelo y quedaban en la era, pero el tamo era arrebatado por el viento, así los justos quedarán, pero los inicuos serán destruidos. No cabe duda de que nos alegra saber que los malhechores pronto desaparecerán para siempre. Sin ellos, la gente que se deleite en la ley de Jehová recibirá abundantes bendiciones. Es más, la humanidad obediente llegará a disfrutar del don que Dios da: la vida eterna (Mateo 25:34-46; Romanos 6:23).

(SALMO 1:5)
“Por eso los inicuos no se pondrán de pie en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos.”

it-1 pág. 1035 Gran muchedumbre
Esta posición, ‘estar de pie’, a veces se emplea en la Biblia para indicar que se tiene una posición favorecida o aprobada a los ojos de aquel ante cuya presencia está de pie la persona o grupo en cuestión. (Sl 1:5; 5:5; Pr 22:29, CJ, comentario; Lu 1:19.)

(SALMO 1:6)
“Porque Jehová va conociendo el camino de los justos, pero el mismísimo camino de los inicuos perecerá.”

w04 15/7 págs. 14-15 ¿Nos deleitamos en “la ley de Jehová”?
El bendito “camino de los justos”
21 El Salmo primero concluye así: “Jehová va conociendo el camino de los justos, pero el mismísimo camino de los inicuos perecerá” (Salmo 1:6). ¿Cómo es que Dios ‘va conociendo a los justos’? Pues bien, si llevamos un derrotero recto, podemos estar seguros de que nuestro Padre celestial valora nuestros esfuerzos y nos considera sus siervos aprobados. A la vez, podemos y debemos echar sobre él todas nuestras inquietudes convencidos de que en verdad se interesa por nosotros (Ezequiel 34:11; 1 Pedro 5:6, 7).
22 “El camino de los justos” permanecerá para siempre, pero los inicuos incorregibles perecerán a causa del juicio adverso de Jehová, y su “camino”, o derrotero, terminará junto con ellos. Podemos confiar en el cumplimiento de las palabras de David: “Solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar, y él no será. Pero los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz. Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella” (Salmo 37:10, 11, 29).

(SALMO 2:1)
“¿Por qué han estado en tumulto las naciones, y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía?”

w06 15/5 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
2:1, 2. ¿Qué es la “cosa vacía” que las naciones siguen hablando entre dientes? La “cosa vacía” es la preocupación constante de los gobiernos humanos por perpetuar su autoridad. Se la califica de vacía porque está condenada al fracaso. ¿Cómo pueden creer los grupos nacionales que tendrán éxito si han tomado su posición “contra Jehová y contra su ungido”?

w06 15/5 pág. 31 Preguntas de los lectores
La Biblia dice que las naciones “han estado en tumulto [...], y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía” (Salmo 2:1). La “cosa vacía” que las naciones siguen “hablando entre dientes”, o meditando, es la permanencia de su propia soberanía. Nada las hace temblar tanto como una amenaza a su gobernación.

w04 15/7 El “decreto de Jehová” no falla
Inicialmente, la expresión “su ungido” aludió al rey David, y la expresión “los reyes de la tierra”, a los gobernantes filisteos que se aliaron contra él.
En otros pasajes de las Escrituras Griegas Cristianas se pone de manifiesto que Jesús es el Ungido de Jehová, tal como indica el Salmo segundo. Compárese Salmo 2:7 con Hechos 13:32, 33 y Hebreos 1:5; 5:5, así como Salmo 2:9 con Revelación (o Apocalipsis) 2:27.

w04 15/7 págs. 16-17 El “decreto de Jehová” no falla
Naciones en tumulto
4 Dirigiendo la atención a los actos de las naciones y sus gobernantes, el salmista inicia así su cántico: “¿Por qué han estado en tumulto las naciones, y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? Los reyes de la tierra toman su posición, y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido” (Salmo 2:1, 2).
5 ¿Qué “cosa vacía” “han seguido hablando entre dientes” los grupos nacionales de la actualidad? En lugar de aceptar al Ungido de Dios —el Mesías, o Cristo—, las naciones “han seguido hablando entre dientes”, es decir, meditando, sobre la manera de perpetuar su autoridad. Esto también tuvo un cumplimiento en el siglo primero de nuestra era, cuando los dirigentes romanos y judíos conspiraron para matar a Jesucristo, a quien Dios había designado Rey. No obstante, su cumplimiento mayor comenzó en 1914, año en que Jesús fue coronado Rey celestial. Desde entonces, ninguna entidad política terrestre ha reconocido al Rey entronizado de Dios.
6 ¿Qué significa la pregunta del salmista de ‘por qué hablaban entre dientes una cosa vacía los grupos nacionales’? Pues que su proyecto es vacío, vano y está condenado al fracaso. Aunque son incapaces de establecer paz y armonía en la Tierra, las naciones persisten en oponerse a la gobernación divina, como lo demuestran sus acciones. De hecho, todas han adoptado una postura beligerante y se han aliado en contra del Altísimo y su Ungido. ¡Qué insensatez!
El Rey triunfante de Jehová
7 Los primeros cristianos vincularon las palabras de Salmo 2:1, 2 con Jesús. Mientras se les perseguía por su fe, oraron: “Señor Soberano [Jehová], tú eres Aquel que hizo el cielo y la tierra y el mar y todas las cosas que hay en ellos, y que por espíritu santo dijiste por boca de nuestro antepasado David, tu siervo: ‘¿Por qué se pusieron tumultuosas las naciones, y los pueblos meditaron cosas vacías? Los reyes de la tierra tomaron su posición y los gobernantes se reunieron en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido’. De veras, pues, tanto Herodes [Antipas] como Poncio Pilato con hombres de naciones y con pueblos de Israel realmente fueron reunidos en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste” (Hechos 4:24-27; Lucas 23:1-12). En efecto, en el siglo primero hubo una conspiración en contra del siervo ungido de Dios, Jesús. Sin embargo, este salmo tendría otro cumplimiento centurias después.
8 Cuando el antiguo Israel tenía un rey humano (por ejemplo, David), las naciones paganas y sus gobernantes se reunieron contra Dios y su ungido entronizado. Pero ¿y en la actualidad? Las naciones de hoy no quieren acatar los mandatos de Jehová y del Mesías;

it-2 pág. 926 Samuel, Libros de
El Salmo 2 parece aludir a los esfuerzos de los filisteos por destronar a David después que este capturó la fortaleza de Sión. (2Sa 5:17-25.)

w90 1/6 pág. 14 párr. 20 ¡Jehová es nuestro Gobernante!
Señalaron que los gobernantes Herodes Antipas y Poncio Pilato, junto con los romanos gentiles y el pueblo de Israel, se habían reunido contra el Mesías. (Salmo 2:1, 2; Lucas 23:1-12.)

w90 1/7 págs. 27-28 Se resuelve para siempre la cuestión universal
Las naciones se reúnen en masa contra Jehová
14 Poco después del establecimiento de la congregación cristiana el día del Pentecostés de 33 E.C. los cristianos ungidos discernieron una aplicación de Salmo 2:1, 2. Este texto bíblico dice: “¿Por qué han estado en tumulto las naciones, y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? Los reyes de la tierra toman su posición, y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido”. Después que los apóstoles del Ungido de Jehová habían experimentado su primer arresto y maltrato a manos de los judíos enemigos, se reunieron de nuevo con sus compañeros cristianos y entonces citaron estas palabras del Salmo 2, según las compuso el rey David. Hechos 4:23-30 informa lo sucedido, y dice:
15 “Después de haber sido puestos en libertad, ellos fueron a su propia gente e informaron las cosas que los sacerdotes principales y los ancianos les habían dicho. Al oír esto, ellos levantaron la voz de común acuerdo a Dios y dijeron: ‘Señor Soberano, tú eres Aquel que hizo el cielo y la tierra y el mar y todas las cosas que hay en ellos, y que por espíritu santo dijiste por boca de nuestro antepasado David, tu siervo: “¿Por qué se pusieron tumultuosas las naciones, y los pueblos meditaron cosas vacías? Los reyes de la tierra tomaron su posición y los gobernantes se reunieron en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido”. De veras, pues, tanto Herodes como Poncio Pilato con hombres de naciones y con pueblos de Israel realmente fueron reunidos en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste, a fin de hacer cuantas cosas tu mano y consejo habían predeterminado que sucedieran. Y ahora, Jehová, da atención a sus amenazas, y concede a tus esclavos que sigan hablando tu palabra con todo denuedo, mientras extiendes tú la mano para hacer curaciones y mientras ocurren señales y portentos presagiosos mediante el nombre de tu santo siervo Jesús’”.
16 No obstante, en lo relacionado con naciones tumultuosas, reyes que toman su posición como uno solo, líderes políticos que se reúnen en masa contra Jehová y su Ungido, Jesucristo, ¿qué, en toda la historia humana, puede compararse con lo que empezó hace 76 años en 1914? Ese no solo fue el año en que estalló la primera guerra mundial de la existencia humana, ¡sino particularmente el año en que terminaron los tiempos de los Gentiles, “los tiempos señalados de las naciones”! (Lucas 21:24.) Está claro que el Salmo 2 ha tenido su cumplimiento mayor desde ese año.
17 Al fin de los tiempos de los Gentiles en 1914 ninguna de las naciones —ni siquiera las llamadas naciones de la cristiandad, en las que muchos ciudadanos se consideran israelitas espirituales en sentido religioso— estuvo dispuesta a dar la bienvenida al Ungido de Jehová, Jesucristo, al trono de gobernación sobre la Tierra. Y ahora, 71 años después que “estas buenas nuevas del reino” empezaron a ‘predicarse en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones’ —desde 1919 en adelante—, las naciones, sean o no parte de la cristiandad, ciertamente no van a aclamar al Rey de Jehová por tanto tiempo anunciado ni jurarle lealtad a la vez que renuncian a su propia gobernación sobre la Tierra. (Mateo 24:14.) Al contrario, por fin han llegado al tiempo y a la situación en que obligan a Jehová a escribir, por decirlo así, el magnífico final del “libro de las Guerras de Jehová”. (Números 21:14.)

w89 1/1 pág. 20 párr. 8 “A Jehová pertenece la batalla”
En 1914 hubo un gran cambio. Ya las naciones gentiles no podrían gobernar sin interferencia divina. Pero ¿obedecieron el mandato profético de ‘servir a Jehová con temor’, y reconocieron a Su nuevo Rey instalado “los reyes” que entonces gobernaban? ¡No! En vez de eso, ‘se reunieron en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido’, Jesús. Por sus propias ambiciones, se envolvieron “en tumulto” en la Gran Guerra de 1914-1918. (Salmo 2:1-6, 10-12.) Hasta este día la dominación del mundo es una cuestión candente ante la humanidad.

w86 15/8 pág. 20 El salmista canta alabanzas a Jehová
♦ 2:1—¿Qué “cosa vacía” seguían “hablando entre dientes” las naciones?
Las naciones seguían “hablando entre dientes” (o “meditando sobre”) la perdurabilidad de su propia autoridad, en vez de aceptar al Ungido de Jehová. Estas palabras tuvieron una aplicación en el primer siglo de la E.C., cuando las autoridades romanas y judías cooperaron juntas para matar a Jesucristo, el Rey ungido de Jehová. (Hechos 4:26-28.) Sin embargo, el cumplimiento mayor ha tenido lugar desde 1914; desde entonces, todas las naciones han rechazado al entronizado Rey de Dios y han tratado de promover su propia soberanía.

ws cap. 3 pág. 22 párrs. 4-5 El “Príncipe de Paz” rige entre enemigos
También el Salmo 2, en las siguientes palabras, indica que él comenzaría a gobernar como “Príncipe de Paz” en medio de enemigos:
5 “¿Por qué han estado en tumulto las naciones, y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? Los reyes de la tierra toman su posición, y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido [su Cristo],

ws cap. 3 págs. 23-26 párrs. 7-13 El “Príncipe de Paz” rige entre enemigos
Según Hechos 4:24-27, los apóstoles de Jesucristo hicieron referencia a este salmo segundo después del día del Pentecostés de 33 E.C.: “Ellos levantaron la voz de común acuerdo a Dios y dijeron: ‘Señor Soberano, tú eres Aquel que hizo el cielo y la tierra y el mar y todas las cosas que hay en ellos, y que por espíritu santo dijiste por boca de nuestro antepasado David, tu siervo: “¿Por qué se pusieron tumultuosas las naciones, y los pueblos meditaron cosas vacías? Los reyes de la tierra tomaron su posición y los gobernantes se reunieron en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido”. De veras, pues, tanto Herodes como Poncio Pilato con hombres de naciones y con pueblos de Israel realmente fueron reunidos en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste’”.
Cumplimiento mayor del Salmo 2
8 En el año 33 del primer siglo se cumplieron inicialmente aquellas palabras proféticas de Salmo 2:1, 2. Esto sucedió con relación al hombre Jesucristo en la Tierra. Él había sido ungido con el espíritu santo de Jehová cuando Juan el Bautizante lo bautizó. Pero el cumplimiento mayor del Salmo 2 ha estado efectuándose desde el fin de los Tiempos de los Gentiles en el año 1914. (Lucas 21:24.) Ha recibido amplia verificación el hecho de que “los tiempos señalados de las naciones”, que empezaron al tiempo de la primera destrucción de la ciudad de Jerusalén en 607 a.E.C., terminaron en el año 1914. Entonces se dio el toque fúnebre para las naciones de este mundo, entre ellas las de la cristiandad.
9 En la primera destrucción de Jerusalén —por los babilonios— el Reino de Jehová Dios sobre la nación de Israel como estaba representado por la línea real del rey David terminó. Desde entonces los judíos naturales no han tenido sobre sí un rey del linaje de la casa real de David. Pero el Reino del Dios Altísimo en las manos de un descendiente de David, con quien Jehová hizo un pacto para un Reino eterno en su linaje, no quedaría postrado en tierra para siempre.
10 Poco antes de la destrucción de la antigua Jerusalén, Jehová hizo que el profeta Ezequiel dirigiera estas palabras al rey de aquella ciudad: “En cuanto a ti, oh mortíferamente herido e inicuo principal de Israel, cuyo día ha llegado en el tiempo del error del fin, esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: ‘Remueve el turbante, y quita la corona. Ésta no será la misma. Póngase en alto aun lo que está bajo, y póngase bajo aun al alto. Ruina, ruina, ruina la haré. En cuanto a ésta también, ciertamente no llegará a ser de nadie hasta que venga aquel que tiene el derecho legal, y tengo que dar esto a él’”. (Ezequiel 21:25-27.)
11 El que tenía “el derecho legal” vino en la persona de Jesucristo, y el registro de que era descendencia de David está en Mateo 1:1-16 y Lucas 3:23-31. Comúnmente se le llamó “Hijo de David”. El día de su entrada triunfal en Jerusalén, montado en un asno en cumplimiento de una profecía, la gozosa muchedumbre de judíos que acompañaba a Jesús y a sus apóstoles clamó con júbilo: “¡Salva, rogamos, al Hijo de David! ¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová! ¡Sálvalo, rogamos, en las alturas!”. (Mateo 21:9.)
El “Hijo de David” entronizado en el cielo
12 Los 2.520 años durante los cuales los gentiles pisotearían al Reino de Dios en las manos de la casa de David terminaron en 1914. Entonces llegó el tiempo para la entronización de Jesucristo, el “Hijo de David”, no aquí abajo en un trono terrestre, ¡sino en los más altos cielos a la diestra de Jehová Dios! (Daniel 7:9, 10, 13, 14.)
13 Desde 1876 personas que llegaron a estar asociadas con la Sociedad Watch Tower Bible and Tract habían señalado hacia aquella importantísima fecha. Pero las naciones de la Tierra, hasta las de la cristiandad, rehusaron reconocer aquella fecha como el tiempo en que debían entregar sus soberanías terrestres al recientemente entronizado “Hijo de David”. No reconocieron que él tuviera el derecho dado por Dios a la soberanía sobre toda la Tierra, que es el escabel de Jehová Dios. (Mateo 5:35.) El notorio rechazo del Rey legítimo por parte de las naciones se manifestó cuando se envolvieron en la primera guerra mundial.

(SALMO 2:2)
“Los reyes de la tierra toman su posición, y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido,”

w04 15/7 págs. 16-17 El “decreto de Jehová” no falla
Naciones en tumulto
4 Dirigiendo la atención a los actos de las naciones y sus gobernantes, el salmista inicia así su cántico: “¿Por qué han estado en tumulto las naciones, y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? Los reyes de la tierra toman su posición, y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido” (Salmo 2:1, 2).
5 ¿Qué “cosa vacía” “han seguido hablando entre dientes” los grupos nacionales de la actualidad? En lugar de aceptar al Ungido de Dios —el Mesías, o Cristo—, las naciones “han seguido hablando entre dientes”, es decir, meditando, sobre la manera de perpetuar su autoridad. Esto también tuvo un cumplimiento en el siglo primero de nuestra era, cuando los dirigentes romanos y judíos conspiraron para matar a Jesucristo, a quien Dios había designado Rey. No obstante, su cumplimiento mayor comenzó en 1914, año en que Jesús fue coronado Rey celestial. Desde entonces, ninguna entidad política terrestre ha reconocido al Rey entronizado de Dios.
6 ¿Qué significa la pregunta del salmista de ‘por qué hablaban entre dientes una cosa vacía los grupos nacionales’? Pues que su proyecto es vacío, vano y está condenado al fracaso. Aunque son incapaces de establecer paz y armonía en la Tierra, las naciones persisten en oponerse a la gobernación divina, como lo demuestran sus acciones. De hecho, todas han adoptado una postura beligerante y se han aliado en contra del Altísimo y su Ungido. ¡Qué insensatez!
El Rey triunfante de Jehová
7 Los primeros cristianos vincularon las palabras de Salmo 2:1, 2 con Jesús. Mientras se les perseguía por su fe, oraron: “Señor Soberano [Jehová], tú eres Aquel que hizo el cielo y la tierra y el mar y todas las cosas que hay en ellos, y que por espíritu santo dijiste por boca de nuestro antepasado David, tu siervo: ‘¿Por qué se pusieron tumultuosas las naciones, y los pueblos meditaron cosas vacías? Los reyes de la tierra tomaron su posición y los gobernantes se reunieron en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido’. De veras, pues, tanto Herodes [Antipas] como Poncio Pilato con hombres de naciones y con pueblos de Israel realmente fueron reunidos en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste” (Hechos 4:24-27; Lucas 23:1-12). En efecto, en el siglo primero hubo una conspiración en contra del siervo ungido de Dios, Jesús. Sin embargo, este salmo tendría otro cumplimiento centurias después.
8 Cuando el antiguo Israel tenía un rey humano (por ejemplo, David), las naciones paganas y sus gobernantes se reunieron contra Dios y su ungido entronizado. Pero ¿y en la actualidad? Las naciones de hoy no quieren acatar los mandatos de Jehová y del Mesías;

w04 15/7 El “decreto de Jehová” no falla
Inicialmente, la expresión “su ungido” aludió al rey David, y la expresión “los reyes de la tierra”, a los gobernantes filisteos que se aliaron contra él.
En otros pasajes de las Escrituras Griegas Cristianas se pone de manifiesto que Jesús es el Ungido de Jehová, tal como indica el Salmo segundo. Compárese Salmo 2:7 con Hechos 13:32, 33 y Hebreos 1:5; 5:5, así como Salmo 2:9 con Revelación (o Apocalipsis) 2:27.

w03 1/6 págs. 18-19 Quédense quietos y vean la salvación de Jehová
Un ataque contra el gobierno de Dios
3 El conflicto entre el Rey reinante y el malvado mundo de Satanás no ha cesado desde la instauración del Reino de Dios en los cielos en 1914. Aquel año se notificó a los políticos que debían someterse al Gobernante designado por Jehová, pero se negaron a hacerlo, tal y como estaba predicho: “Los reyes de la tierra toman su posición, y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido, y dicen: ‘¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!’”(Salmo 2:1-3). La resistencia a su dominación alcanzará el punto máximo durante el ataque de Gog de Magog.
4 Quizás nos preguntemos cómo pueden los seres humanos pelear contra un gobierno invisible situado en el cielo. Según revela la Biblia, este gobierno está constituido por “los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra”, y por “el Cordero”, Jesucristo (Revelación 14:1, 3; Juan 1:29). Dado que es una nueva administración celestial, se le llama “nuevos cielos”, y a sus súbditos, correspondientemente, “nueva tierra” (Isaías 65:17; 2 Pedro 3:13). La mayoría de los 144.000 que reinarán con Cristo ya han concluido fielmente su servicio en la Tierra, y así han demostrado que son dignos de asumir sus nuevas funciones en el cielo.
5 Pero aún queda entre nosotros un resto de los 144.000. De los más de quince millones de asistentes a la Cena del Señor del año 2002, solo 8.760 afirmaron haber sido elegidos para recibir esta asignación celestial. Quienes se atrevan a agredir al resto de los futuros miembros del Reino estarán atacando en realidad al Reino de Dios (Revelación 12:17).

kl cap. 4 págs. 36-38 párr. 9 Jesucristo, la llave para conocer a Dios
En el Salmo 2:2 se recogen las siguientes palabras que el rey David escribió por inspiración divina: “Los reyes de la tierra toman su posición, y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido”. Esta profecía dio a entender que gobernantes de más de un país se unirían para atacar al Ungido de Jehová, o sea, al Mesías. Y así fue. En la ejecución de Jesús influyeron tanto los caudillos religiosos judíos como el rey Herodes y el gobernador romano Poncio Pilato. Aunque Herodes y Pilato habían sido enemigos, a partir de entonces les unió una gran amistad. (Mateo 27:1, 2; Lucas 23:10-12; Hechos 4:25-28.)

it-2 pág. 376 Mesías
Por ejemplo, aunque el Salmo 2:2 tuvo su primera aplicación cuando los reyes filisteos intentaron destronar a David, el rey ungido, Hechos 4:25-27 hace una segunda aplicación al Mesías predicho: Jesucristo.

w90 1/6 pág. 14 párr. 20 ¡Jehová es nuestro Gobernante!
Señalaron que los gobernantes Herodes Antipas y Poncio Pilato, junto con los romanos gentiles y el pueblo de Israel, se habían reunido contra el Mesías. (Salmo 2:1, 2; Lucas 23:1-12.)

w90 1/7 págs. 27-28 Se resuelve para siempre la cuestión universal
Las naciones se reúnen en masa contra Jehová
14 Poco después del establecimiento de la congregación cristiana el día del Pentecostés de 33 E.C. los cristianos ungidos discernieron una aplicación de Salmo 2:1, 2. Este texto bíblico dice: “¿Por qué han estado en tumulto las naciones, y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? Los reyes de la tierra toman su posición, y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido”. Después que los apóstoles del Ungido de Jehová habían experimentado su primer arresto y maltrato a manos de los judíos enemigos, se reunieron de nuevo con sus compañeros cristianos y entonces citaron estas palabras del Salmo 2, según las compuso el rey David. Hechos 4:23-30 informa lo sucedido, y dice:
15 “Después de haber sido puestos en libertad, ellos fueron a su propia gente e informaron las cosas que los sacerdotes principales y los ancianos les habían dicho. Al oír esto, ellos levantaron la voz de común acuerdo a Dios y dijeron: ‘Señor Soberano, tú eres Aquel que hizo el cielo y la tierra y el mar y todas las cosas que hay en ellos, y que por espíritu santo dijiste por boca de nuestro antepasado David, tu siervo: “¿Por qué se pusieron tumultuosas las naciones, y los pueblos meditaron cosas vacías? Los reyes de la tierra tomaron su posición y los gobernantes se reunieron en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido”. De veras, pues, tanto Herodes como Poncio Pilato con hombres de naciones y con pueblos de Israel realmente fueron reunidos en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste, a fin de hacer cuantas cosas tu mano y consejo habían predeterminado que sucedieran. Y ahora, Jehová, da atención a sus amenazas, y concede a tus esclavos que sigan hablando tu palabra con todo denuedo, mientras extiendes tú la mano para hacer curaciones y mientras ocurren señales y portentos presagiosos mediante el nombre de tu santo siervo Jesús’”.
16 No obstante, en lo relacionado con naciones tumultuosas, reyes que toman su posición como uno solo, líderes políticos que se reúnen en masa contra Jehová y su Ungido, Jesucristo, ¿qué, en toda la historia humana, puede compararse con lo que empezó hace 76 años en 1914? Ese no solo fue el año en que estalló la primera guerra mundial de la existencia humana, ¡sino particularmente el año en que terminaron los tiempos de los Gentiles, “los tiempos señalados de las naciones”! (Lucas 21:24.) Está claro que el Salmo 2 ha tenido su cumplimiento mayor desde ese año.
17 Al fin de los tiempos de los Gentiles en 1914 ninguna de las naciones —ni siquiera las llamadas naciones de la cristiandad, en las que muchos ciudadanos se consideran israelitas espirituales en sentido religioso— estuvo dispuesta a dar la bienvenida al Ungido de Jehová, Jesucristo, al trono de gobernación sobre la Tierra. Y ahora, 71 años después que “estas buenas nuevas del reino” empezaron a ‘predicarse en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones’ —desde 1919 en adelante—, las naciones, sean o no parte de la cristiandad, ciertamente no van a aclamar al Rey de Jehová por tanto tiempo anunciado ni jurarle lealtad a la vez que renuncian a su propia gobernación sobre la Tierra. (Mateo 24:14.) Al contrario, por fin han llegado al tiempo y a la situación en que obligan a Jehová a escribir, por decirlo así, el magnífico final del “libro de las Guerras de Jehová”. (Números 21:14.)

w89 1/1 pág. 20 párr. 8 “A Jehová pertenece la batalla”
En 1914 hubo un gran cambio. Ya las naciones gentiles no podrían gobernar sin interferencia divina. Pero ¿obedecieron el mandato profético de ‘servir a Jehová con temor’, y reconocieron a Su nuevo Rey instalado “los reyes” que entonces gobernaban? ¡No! En vez de eso, ‘se reunieron en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido’, Jesús. Por sus propias ambiciones, se envolvieron “en tumulto” en la Gran Guerra de 1914-1918. (Salmo 2:1-6, 10-12.) Hasta este día la dominación del mundo es una cuestión candente ante la humanidad.

ws cap. 3 pág. 22 párrs. 4-5 El “Príncipe de Paz” rige entre enemigos
También el Salmo 2, en las siguientes palabras, indica que él comenzaría a gobernar como “Príncipe de Paz” en medio de enemigos:
5 “¿Por qué han estado en tumulto las naciones, y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? Los reyes de la tierra toman su posición, y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido [su Cristo],

ws cap. 3 págs. 23-26 párrs. 7-13 El “Príncipe de Paz” rige entre enemigos
Según Hechos 4:24-27, los apóstoles de Jesucristo hicieron referencia a este salmo segundo después del día del Pentecostés de 33 E.C.: “Ellos levantaron la voz de común acuerdo a Dios y dijeron: ‘Señor Soberano, tú eres Aquel que hizo el cielo y la tierra y el mar y todas las cosas que hay en ellos, y que por espíritu santo dijiste por boca de nuestro antepasado David, tu siervo: “¿Por qué se pusieron tumultuosas las naciones, y los pueblos meditaron cosas vacías? Los reyes de la tierra tomaron su posición y los gobernantes se reunieron en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido”. De veras, pues, tanto Herodes como Poncio Pilato con hombres de naciones y con pueblos de Israel realmente fueron reunidos en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste’”.
Cumplimiento mayor del Salmo 2
8 En el año 33 del primer siglo se cumplieron inicialmente aquellas palabras proféticas de Salmo 2:1, 2. Esto sucedió con relación al hombre Jesucristo en la Tierra. Él había sido ungido con el espíritu santo de Jehová cuando Juan el Bautizante lo bautizó. Pero el cumplimiento mayor del Salmo 2 ha estado efectuándose desde el fin de los Tiempos de los Gentiles en el año 1914. (Lucas 21:24.) Ha recibido amplia verificación el hecho de que “los tiempos señalados de las naciones”, que empezaron al tiempo de la primera destrucción de la ciudad de Jerusalén en 607 a.E.C., terminaron en el año 1914. Entonces se dio el toque fúnebre para las naciones de este mundo, entre ellas las de la cristiandad.
9 En la primera destrucción de Jerusalén —por los babilonios— el Reino de Jehová Dios sobre la nación de Israel como estaba representado por la línea real del rey David terminó. Desde entonces los judíos naturales no han tenido sobre sí un rey del linaje de la casa real de David. Pero el Reino del Dios Altísimo en las manos de un descendiente de David, con quien Jehová hizo un pacto para un Reino eterno en su linaje, no quedaría postrado en tierra para siempre.
10 Poco antes de la destrucción de la antigua Jerusalén, Jehová hizo que el profeta Ezequiel dirigiera estas palabras al rey de aquella ciudad: “En cuanto a ti, oh mortíferamente herido e inicuo principal de Israel, cuyo día ha llegado en el tiempo del error del fin, esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: ‘Remueve el turbante, y quita la corona. Ésta no será la misma. Póngase en alto aun lo que está bajo, y póngase bajo aun al alto. Ruina, ruina, ruina la haré. En cuanto a ésta también, ciertamente no llegará a ser de nadie hasta que venga aquel que tiene el derecho legal, y tengo que dar esto a él’”. (Ezequiel 21:25-27.)
11 El que tenía “el derecho legal” vino en la persona de Jesucristo, y el registro de que era descendencia de David está en Mateo 1:1-16 y Lucas 3:23-31. Comúnmente se le llamó “Hijo de David”. El día de su entrada triunfal en Jerusalén, montado en un asno en cumplimiento de una profecía, la gozosa muchedumbre de judíos que acompañaba a Jesús y a sus apóstoles clamó con júbilo: “¡Salva, rogamos, al Hijo de David! ¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová! ¡Sálvalo, rogamos, en las alturas!”. (Mateo 21:9.)
El “Hijo de David” entronizado en el cielo
12 Los 2.520 años durante los cuales los gentiles pisotearían al Reino de Dios en las manos de la casa de David terminaron en 1914. Entonces llegó el tiempo para la entronización de Jesucristo, el “Hijo de David”, no aquí abajo en un trono terrestre, ¡sino en los más altos cielos a la diestra de Jehová Dios! (Daniel 7:9, 10, 13, 14.)
13 Desde 1876 personas que llegaron a estar asociadas con la Sociedad Watch Tower Bible and Tract habían señalado hacia aquella importantísima fecha. Pero las naciones de la Tierra, hasta las de la cristiandad, rehusaron reconocer aquella fecha como el tiempo en que debían entregar sus soberanías terrestres al recientemente entronizado “Hijo de David”. No reconocieron que él tuviera el derecho dado por Dios a la soberanía sobre toda la Tierra, que es el escabel de Jehová Dios. (Mateo 5:35.) El notorio rechazo del Rey legítimo por parte de las naciones se manifestó cuando se envolvieron en la primera guerra mundial.

(SALMO 2:3)
“[y dicen:] “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!”.”

w04 15/7 pág. 17 párr. 8 El “decreto de Jehová” no falla
Las naciones de hoy no quieren acatar los mandatos de Jehová y del Mesías; de ahí que se les represente diciendo: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!” (Salmo 2:3). Las naciones y sus dirigentes rechazan cualquier restricción que Jehová y su Ungido les impongan; pero, de más está decir, será inútil todo intento de romper tales ataduras y soltarse de sus cuerdas.

it-1 pág. 607 Cuerda, soga
Tal como los gobernantes y naciones paganos que no quisieron ser vasallos de los israelitas se reunieron contra Dios y contra su ungido en tiempos antiguos, así una profecía mesiánica predijo que los reyes de la tierra y los altos funcionarios se reunirían en masa como uno solo “contra Jehová y contra su ungido, y [dirían]: ‘¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!’”. Los gobernantes y las naciones se opondrían a cualquier restricción impuesta por Jehová y su ungido. No obstante, sus esfuerzos por romper las ataduras y quitarse las cuerdas serían en vano. (Sl 2:1-9.)

(SALMO 2:4)
“El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos.”

w04 15/7 págs. 17-18 El “decreto de Jehová” no falla
Jehová hace escarnio de ellos
9 El empeño que ponen los dignatarios de las naciones en establecer su propia soberanía no tiene ningún efecto en Jehová. El Salmo segundo sigue diciendo: “El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos” (Salmo 2:4). Dios sigue adelante con su objetivo como si estos gobernantes fueran insignificantes. Se ríe de su insolencia y hace escarnio de ellos. Les permite alardear de sus planes. Para Jehová, son causa de mofa, y él se burla de su vana hostilidad.
10 En otro de sus salmos, David se refiere a los hombres y naciones enemigos en estos términos: “Tú, oh Jehová Dios de los ejércitos, eres el Dios de Israel. De veras despierta para dirigir tu atención a todas las naciones. No muestres favor a traidores perjudiciales. Siguen volviendo al atardecer; siguen ladrando como un perro, y dan la vuelta a la ciudad. ¡Mira! Borbotean con su boca; espadas hay en sus labios, [...] ¿quién está escuchando? Pero tú mismo, oh Jehová, te reirás de ellos; harás escarnio de todas las naciones” (Salmo 59:5-8). Jehová se mofa de su confusión y sus jactancias, pues es insensato oponérsele.
11 El Salmo segundo fortalece nuestra fe en que Dios puede solucionar cualquier situación. Nos da la seguridad de que siempre lleva a cabo su voluntad y nunca desampara a sus leales (Salmo 94:14).

it-2 pág. 860 Risa
A Jehová se le representa riéndose con escarnio de las naciones; se ríe de sus palabras jactanciosas e inútiles y de la confusión que resulta de su insensata rebelión contra Él. (Sl 59:8.) Jehová conoce su propio poder y sus propósitos, y se ríe de la insignificancia y la futilidad de los que se oponen a Él y a su pueblo. (Sl 2:1-4.) El sabio desea evitar que Jehová se ría de él. (Pr 1:26.) Aunque Jehová no halla placer en la muerte de los inicuos (Eze 18:23, 32), no le preocupan las maquinaciones de ellos contra su pueblo, y se ríe porque ve el día de la liberación del justo, en el que fracasarán los ardides de los inicuos y la iniquidad terminará para siempre. (Sl 37:12, 13, 20.)

(SALMO 2:5)
“En aquel tiempo les hablará en su cólera, y en su ardiente desagrado los perturbará,”

w04 15/7 pág. 18 párr. 11 El “decreto de Jehová” no falla
¿Qué ocurre, pues, cuando las naciones intentan oponerse al propósito de Jehová? Según este salmo, Dios “les hablará en su cólera”, como con el sonido de un terrorífico trueno. Además, “en su ardiente desagrado”, como con el azote de un gran rayo, “los perturbará” (Salmo 2:5).

(SALMO 2:6)
“[diciendo:] “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

w04 15/7 pág. 18 El “decreto de Jehová” no falla
El Rey nombrado por Dios
12 Lo que Jehová dice a continuación mediante el salmista molesta a las naciones. Dios proclama: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña” (Salmo 2:6). El monte Sión era la colina de Jerusalén donde David fue hecho rey sobre todo Israel. Sin embargo, el Rey Mesiánico no se sentará en un trono en esa ciudad ni en ningún lugar del planeta. De hecho, Jehová ya ha instalado a Jesucristo, su Rey Mesiánico elegido, en el monte Sión celestial (Revelación 14:1).

it-2 pág. 1035 Sión
Después de tomar el monte Sión, David fijó allí su residencia real. (2Sa 5:6, 7, 9; véase DAVID, CIUDAD DE.) Las palabras de Jehová: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña” (Sl 2:6),

(SALMO 2:7)
“Déjeseme hacer referencia al decreto de Jehová; Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo; yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre.”

w06 15/5 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
2:7. ¿Qué es el “decreto de Jehová”? Es el pacto para un Reino que Jehová ha hecho con su amado Hijo, Jesucristo (Lucas 22:28, 29).

w04 15/7 pág. 18 párrs. 13-14 El “decreto de Jehová” no falla
13 Ahora habla el Rey Mesiánico; dice: “Déjeseme hacer referencia al decreto de Jehová [quien ha hecho con su Hijo un pacto para el Reino]; Él [Jehová Dios] me ha dicho: ‘Tú eres mi hijo; yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre’” (Salmo 2:7). Cristo aludió al pacto para el Reino cuando explicó a sus apóstoles: “Ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino” (Lucas 22:28, 29).
14 Tal como se predijo en Salmo 2:7, Jehová reconoció que Jesús era Su Hijo durante su bautismo y al resucitarlo a la vida espiritual (Marcos 1:9-11; Romanos 1:4; Hebreos 1:5; 5:5). Así es, el Rey del Reino celestial es el Hijo unigénito de Dios (Juan 3:16). Dado que pertenece a la dinastía de David, Jesús posee de manera incuestionable el derecho al trono (2 Samuel 7:4-17; Mateo 1:6, 16).

it-1 págs. 1144-1145 Hijo(s) de Dios
En el Salmo 2, que Hechos 4:24-26 atribuye a David, es evidente que cuando el escritor habla del “hijo” de Dios, se refiere a sí mismo. (Sl 2:1, 2, 7-12.) Ese salmo se cumplió posteriormente en Cristo Jesús, como se desprende del contexto de Hechos. Como otros versículos del salmo muestran que Dios no se dirigía a un recién nacido, sino a un hombre adulto, al decir: “Tú eres mi hijo; yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre”, es obvio que David adquirió la condición de hijo como resultado de la selección divina para la gobernación real y por la manera paternal como Dios le trató. (Compárese con Sl 89:3, 19-27.)

it-1 págs. 1147-1148 Hijo(s) de Dios
Con respecto a la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, Pablo aplicó parte del Salmo segundo a aquella ocasión, citando las palabras de Dios: “Tú eres mi hijo; yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre”, y también aplicó las palabras del pacto de Dios con David, a saber: “Yo mismo llegaré a ser su padre, y él mismo llegará a ser mi hijo”. (Sl 2:7; 2Sa 7:14; Hch 13:33; Heb 1:5; compárese con Heb 5:5.) Por su resurrección de entre los muertos a vida de espíritu Jesús fue “declarado Hijo de Dios” (Ro 1:4), “declarado justo en espíritu”. (1Ti 3:16.)

w86 1/3 pág. 30 párr. 16 ¿Despliega usted eficiencia al razonar a partir de las Escrituras?
Pero Pablo sabía que su auditorio estaba al tanto de que Jesús había sido rechazado por los gobernantes de Jerusalén, de modo que él mismo hizo surgir la cuestión y explicó que hasta el rechazamiento y la ejecución de Jesús habían cumplido profecía. (Hechos 13:27-29.) Señaló que Dios mismo había actuado entonces a favor de Jesús al levantarlo de entre los muertos, y que entre los judíos había testigos oculares del hecho de que Jesús había sido levantado. (Hechos 13:30, 31.) Pablo sabía bien que este hecho podía ser muy difícil de aceptar para muchos, de modo que explicó que aquello de lo que estaba hablando eran “las buenas nuevas acerca de la promesa hecha a los antepasados”. Procedió a demostrarlo citando primero de Salmo 2:7, luego Isaías 55:3 y finalmente Salmo 16:10. Razonó sobre el último de esos textos bíblicos, mostrando que no pudo haberse cumplido en David porque él “sí vio corrupción”. De modo que debe aplicar a aquel que “no vio corrupción” debido a que Dios lo levantó de entre los muertos. (Hechos 13:32-37.)

ws cap. 3 pág. 23 párr. 6 El “Príncipe de Paz” rige entre enemigos
”Déjeseme hacer referencia al decreto de Jehová; Él me ha dicho [a mí, Cristo]: ‘Tú eres mi hijo; yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre. [Salmo 2:7 se cumplió cuando Jehová resucitó de entre los muertos a su Hijo, llegando a ser así un Padre eterno para Jesús. (Romanos 1:4.)]

(SALMO 2:8)
“Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya, y los cabos de la tierra por posesión tuya propia.”

w04 15/7 págs. 18-19 párrs. 14-15 El “decreto de Jehová” no falla
Según el Salmo segundo, Dios le dice a su Hijo: “Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya, y los cabos de la tierra por posesión tuya propia” (Salmo 2:8).
15 La posición que ocupa el Rey —el propio Hijo de Dios— es inferior solo a la de Jehová. Para su Padre, Jesús ha demostrado ser leal y digno de confianza. Además, siendo como es el Primogénito, posee el derecho de herencia. Y es que Jesucristo “es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación” (Colosenses 1:15). Con tan solo solicitarlo, Dios le da “naciones” en herencia y “los cabos de la tierra” en posesión. Jesús formula esta petición porque está encariñado “con los hijos de los hombres” y por su gran deseo de efectuar la voluntad de su Padre celestial tocante a este planeta y la humanidad (Proverbios 8:30, 31).

(SALMO 2:9)
“Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos”.”

w04 15/7 pág. 19 El “decreto de Jehová” no falla
El decreto de Jehová contra las naciones
16 En vista de que el Salmo segundo tiene su cumplimiento en la actualidad, durante la presencia invisible de Jesucristo, ¿qué les espera a las naciones? El Rey pronto cumplirá con la declaración divina: “Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos” (Salmo 2:9).
17 Los cetros de la antigüedad eran símbolos de autoridad real; algunos de ellos eran de hierro, como el que se menciona en este salmo. La imagen que se emplea indica la facilidad con que Cristo el Rey destruirá a las naciones. Un fuerte golpe con un cetro de hierro rompería en mil pedazos una vasija de barro, haciendo imposible su recuperación.

(SALMO 2:10)
“Y ahora, oh reyes, ejerzan perspicacia; déjense corregir, oh jueces de la tierra.”

w04 15/7 pág. 19 párr. 18 El “decreto de Jehová” no falla
18 ¿Tienen los gobernantes que ser testigos a la fuerza de tal destrucción? No. El salmista les hace el siguiente llamamiento: “Ahora, oh reyes, ejerzan perspicacia; déjense corregir, oh jueces de la tierra” (Salmo 2:10). Así se llama la atención a los reyes para que ejerzan perspicacia y reconsideren lo inútiles que son sus planes, a diferencia de lo que el Reino de Dios sí hará en beneficio de la humanidad.

w03 1/3 págs. 12-13 párrs. 18-19 ‘Seamos animosos y fuertes’
Hace falta valor para comparecer ante un juez o un gobernante por acusaciones falsas. Con todo, cuando aprovechamos tales ocasiones para dar testimonio a estas personas, convertimos una situación difícil en una oportunidad para lograr un importante objetivo. De hecho, les transmitimos el mensaje divino recogido en el Salmo 2: “Ahora, oh reyes, ejerzan perspicacia; déjense corregir, oh jueces de la tierra. Sirvan a Jehová con temor” (Salmo 2:10, 11). Al presentarse falsos cargos contra los testigos de Jehová, los jueces suelen sostener la libertad de culto, lo cual agradecemos. Sin embargo, algunos han permitido que los enemigos del pueblo de Dios influyan en ellos. A estos les dicen las Escrituras: “Déjense corregir”.
19 Los jueces deben comprender que la ley suprema la dicta Jehová y han de tener presente que todo ser humano, incluso ellos, rendirá cuentas a Dios y a Jesucristo (Romanos 14:10).

(SALMO 2:11)
“Sirvan a Jehová con temor y estén gozosos con temblor.”

w04 15/7 pág. 19 párr. 19 El “decreto de Jehová” no falla
19 Para obtener la aprobación divina, los reyes terrestres han de cambiar su forma de actuar. Se les aconseja que “sirvan a Jehová con temor y estén gozosos con temblor” (Salmo 2:11). ¿Qué sucedería si siguieran el consejo? En vez de estar en tumulto, o confusión, se regocijarían ante las perspectivas que les ofrece el Rey Mesiánico. Los gobernantes de la Tierra tendrían que despojarse del orgullo y la altivez que manifiestan en su gobernación. Es más, tendrían que efectuar cambios inmediatos y ejercer perspicacia, o sensatez, tocante a la inigualable superioridad de la soberanía de Jehová y el poder irresistible de Dios y su Rey Mesiánico.

(SALMO 2:12)
“Besen al hijo, para que Él no se enoje y ustedes no perezcan [del] camino, porque su cólera se enciende fácilmente. Felices son todos los que se refugian en él.”

w06 15/5 págs. 17-18 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
2:12. ¿En qué sentido pueden “bes[ar] al hijo” los gobernantes de las naciones? En tiempos bíblicos, el beso era una muestra de amistad y lealtad, además de una forma de dar la bienvenida a los invitados. Así pues, los reyes de la Tierra reciben la orden de besar al Hijo, esto es, darle la bienvenida como Rey Mesiánico.

w04 15/7 págs. 19-20 El “decreto de Jehová” no falla
“Besen al hijo”
20 El Salmo segundo pasa a extender una misericordiosa invitación a los dignatarios de las naciones. Se les aconseja que no opongan resistencia; más bien, se les recomienda: “Besen al hijo, para que Él [Jehová Dios] no se enoje y ustedes no perezcan del camino, porque su cólera se enciende fácilmente” (Salmo 2:12a). Todos han de obedecer los decretos del Señor Soberano Jehová. Cuando Dios colocó a su Hijo en el trono, los gobernantes terrestres deberían haber dejado de hablar “entre dientes una cosa vacía”. Deberían haber aceptado al Rey enseguida, ofreciéndole su total sumisión.
21 ¿Por qué hay que ‘besar al hijo’? Cuando se compuso este salmo, el acto de besar constituía una expresión de amistad, era un gesto común al acoger hospitalariamente a alguien en el hogar. Besar también podía indicar fidelidad (1 Samuel 10:1). En este versículo, Dios manda a las naciones que besen, o acojan, a su Hijo, el Rey ungido.
22 Quienes rehúsan reconocer la autoridad del Rey elegido por Dios ofenden a Jehová. Niegan Su soberanía universal y Su derecho y capacidad de elegir al mejor gobernante para la humanidad. Los dirigentes de las naciones verán que la furia de Dios les sobreviene de repente, cuando estén tratando de cristalizar sus planes. “Su cólera se enciende fácilmente”, es decir, se inflama pronta e irresistiblemente. Los gobernantes deberían aceptar agradecidos esta advertencia y actuar en armonía con ella, pues está en juego su vida.
23 Este emocionante salmo termina así: “Felices son todos los que se refugian en él”, en Jehová (Salmo 2:12b). Todavía queda tiempo para que más personas hallen seguridad, incluso gobernantes que han apoyado los planes de las naciones. Pueden ampararse en Jehová, quien da protección bajo el dominio del Reino. Pero han de actuar antes que el Reino mesiánico triture a las naciones hostiles.

w86 15/8 pág. 20 El salmista canta alabanzas a Jehová
♦ 2:12—¿Por qué se dio el mandato: “Besen al hijo”?
En tiempos bíblicos, el besar era una expresión de amistad y se usaba para dar la bienvenida a los invitados en un hogar. En este versículo, Jehová manda a las naciones a besar, o dar la bienvenida, a su Hijo como su Rey ungido. (Salmo 2:2, 6-8.)

(SALMO 3:ENCABEZAMIENTO)
“Melodía de David, cuando huía a causa de Absalón su hijo.”

w11 15/5 pág. 28 párrs. 1-2 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
DAVID lleva décadas reinando en Israel cuando se enfrenta a una peligrosa situación. Como su hijo Absalón ha dado un golpe de estado y le ha arrebatado el trono, se ve obligado a abandonar Jerusalén. Por si fuera poco, es traicionado por uno de sus más estimados consejeros. Acompañado por un puñado de hombres fieles, camina descalzo y llorando por el monte de los Olivos. Luego, para colmo de males, sufre humillaciones a manos de Simeí, un pariente de Saúl que se pone a lanzarle piedras, polvo y maldiciones (2 Sam. 15:30, 31; 16:5-14).
2 ¿Le llevarán a la tumba todas estas desgracias y penas? No, pues confía en Jehová, tal como lo revela el Salmo 3, donde David habla de esta ocasión en la que salió huyendo.

(SALMO 3:1)
“Oh Jehová, ¿por qué se han hecho muchos mis adversarios? ¿Por qué están levantándose muchos contra mí?”

w11 15/5 pág. 28 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
“Están levantándose muchos contra mí”
3 “El corazón de los hombres de Israel ha llegado a estar tras Absalón”, le comunica un mensajero a David (2 Sam. 15:13). Este, sorprendido de que su hijo haya conseguido reunir tantos partidarios, exclama: “Oh Jehová, ¿por qué se han hecho muchos mis adversarios? ¿Por qué están levantándose muchos contra mí? Muchos están diciendo de mi alma: ‘No hay para él salvación por Dios’” (Sal. 3:1, 2). Como vemos, entre los israelitas está muy extendida la opinión de que Jehová no librará a David de las garras de Absalón y sus secuaces.

(SALMO 3:2)
“Muchos están diciendo de mi alma: “No hay para él salvación por Dios”. Sélah.”

w11 15/5 pág. 28 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
“Están levantándose muchos contra mí”
3 “El corazón de los hombres de Israel ha llegado a estar tras Absalón”, le comunica un mensajero a David (2 Sam. 15:13). Este, sorprendido de que su hijo haya conseguido reunir tantos partidarios, exclama: “Oh Jehová, ¿por qué se han hecho muchos mis adversarios? ¿Por qué están levantándose muchos contra mí? Muchos están diciendo de mi alma: ‘No hay para él salvación por Dios’” (Sal. 3:1, 2). Como vemos, entre los israelitas está muy extendida la opinión de que Jehová no librará a David de las garras de Absalón y sus secuaces.

w06 15/5 pág. 18 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
3:2. ¿Qué significa la palabra Sélah? Por lo general se cree que este término marca una pausa para meditar en silencio, ya sea cuando se canta solo o acompañado por instrumentos musicales. Con esta pausa se quería recalcar la idea o el sentimiento que se acababa de expresar. En la lectura pública de los Salmos no hace falta leer este término.

(SALMO 3:3)
“Y sin embargo, tú, oh Jehová, eres un escudo alrededor de mí, mi gloria y Aquel que levanta mi cabeza.”

w11 15/5 pág. 28 párrs. 4-5 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
Pero David se siente seguro, ya que confía en Dios con toda su alma. Por eso canta: “Sin embargo, tú, oh Jehová, eres un escudo alrededor de mí, mi gloria y Aquel que levanta mi cabeza” (Sal. 3:3). Está convencido de que Jehová lo protegerá, tal como el escudo resguarda al soldado. Es cierto que el anciano rey está huyendo con la cabeza gacha y cubierta en señal de humillación, pero el Altísimo cambiará su desdicha en gloria. Le permitirá volver a caminar derecho, con la cabeza bien en alto. Por eso invoca a Jehová, sin la menor duda de que oirá su ruego. ¿Qué puede decirse de nosotros? ¿Demostramos la misma confianza?
5 Al hablar de Jehová como “Aquel que levanta mi cabeza”, David lo reconoce como su Fuente de ayuda. La Palabra de Dios para Todos (2008) traduce así el versículo: “Tú, Señor, eres mi escudo. Tú me honras y me animas”. Notemos cómo explica un diccionario bíblico la expresión “Aquel que levanta mi cabeza”: “Cuando Dios nos levanta [...] la ‘cabeza’, nos llena de esperanza y de confianza”. Al haber sido depuesto del trono, David tiene motivos para estar deprimido. Pero como Jehová le “levanta [la] cabeza”, se renueva su valor, se fortalece su fe y se siente más seguro.

it-1 pág. 382 Cabeza
‘Levantar [alzar] la cabeza.’ El rey David, humillado y agobiado de problemas, vio en Jehová su Escudo y Aquel que ‘levanta su cabeza’, permitiéndole volver a sostener en alto su cabeza. (Sl 3:3; compárese con Lu 21:28.)

(SALMO 3:4)
“Con mi voz clamaré a Jehová mismo, y él me responderá desde su santa montaña. Sélah.”

w11 15/5 pág. 29 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
“Él me responderá”
6 Con la seguridad que le infunde su confianza plena en Jehová, David prosigue así el salmo: “Con mi voz clamaré a Jehová mismo, y él me responderá desde su santa montaña” (Sal. 3:4). El arca del pacto —la cual simboliza la presencia de Dios— se encuentra en el monte Sión, tal y como dispuso el propio David (léase 2 Samuel 15:23-25). Por este motivo, es muy apropiado que él señale que Jehová contestará sus oraciones desde su santa montaña.

(SALMO 3:5)
“En cuanto a mí, yo ciertamente me acostaré para dormir; de seguro despertaré, porque Jehová mismo sigue sosteniéndome.”

w11 15/5 pág. 29 párr. 7 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
David sabe que sus oraciones no serán en vano, y por eso no tiene miedo, tal como indica en su cántico: “En cuanto a mí, yo ciertamente me acostaré para dormir; de seguro despertaré, porque Jehová mismo sigue sosteniéndome” (Sal. 3:5). No teme acostarse ni siquiera de noche, cuando más riesgo hay de que lo ataquen por sorpresa. Está seguro de que verá la luz de un nuevo día, pues ha experimentado tantas veces el apoyo constante de su Padre celestial que confía plenamente en él. Nosotros podemos tener esa misma certeza siempre y cuando sigamos “los caminos de Jehová” y nunca nos apartemos de su lado (léase 2 Samuel 22:21, 22).

(SALMO 3:6)
“No tendré miedo de diez millares de personas que se hayan puesto en formación contra mí en derredor.”

w11 15/5 pág. 30 párr. 9 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
Sal. 3:6,

w11 15/5 pág. 30 párr. 9 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
Aunque David sufre la traición de su hijo y la deslealtad de muchos de sus súbditos, asegura: “No tendré miedo de diez millares de personas que se hayan puesto en formación contra mí en derredor.

(SALMO 3:7)
“¡Levántate, sí, oh Jehová! ¡Sálvame, oh Dios mío! Porque tendrás que golpear a todos mis enemigos en la mandíbula. Los dientes de los inicuos tendrás que quebrar.”

w11 15/5 pág. 30 párrs. 9-10 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
¡Levántate, sí, oh Jehová! ¡Sálvame, oh Dios mío! Porque tendrás que golpear a todos mis enemigos en la mandíbula. Los dientes de los inicuos tendrás que quebrar” (Sal. 3:6, 7).
10 David no es vengativo. Si alguien ha de “golpear [...] en la mandíbula” a sus enemigos, no es él, sino Dios. El fiel rey ha escrito su copia personal de la Ley y sabe que en ella Jehová declara: “Mía es la venganza, y la retribución” (Deu. 17:14, 15, 18; 32:35). También sabe que el Todopoderoso se ocupará de “quebrar” simbólicamente “los dientes de los inicuos”. O, lo que es lo mismo, impedirá que puedan hacer daño. Dios sabe muy bien quiénes son malvados, pues “ve lo que es el corazón” (1 Sam. 16:7). ¡Qué agradecidos estamos de que él nos dé la fe y la fortaleza que necesitamos para enfrentarnos al más vil de los malvados, Satanás! Pronto, Jehová hará que su gran adversario sea arrojado al abismo. Para entonces no será más que un león rugiente, pero desdentado, al que solo le aguarda la destrucción (1 Ped. 5:8, 9; Rev. 20:1, 2, 7-10).

(SALMO 3:8)
“La salvación pertenece a Jehová. Tu bendición está sobre tu pueblo. Sélah.”

w11 15/5 pág. 30 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
“La salvación pertenece a Jehová”
11 David comprende que Jehová es el único capaz de darle la liberación que tanto necesita. Pero no piensa solo en sí mismo, sino en todo el pueblo de Dios, y por ello concluye su cántico inspirado con las siguientes palabras: “La salvación pertenece a Jehová. Tu bendición está sobre tu pueblo” (Sal. 3:8). Es cierto que David se enfrenta a enormes problemas, pero aun así tiene presente a toda la nación y está seguro de que Jehová la bendecirá. ¿No deberíamos hacer nosotros lo mismo por nuestros hermanos en la fe? Debemos tenerlos siempre presentes en nuestras oraciones, y solicitarle a Jehová que les conceda su espíritu para que puedan proclamar las buenas nuevas con confianza y valentía (Efe. 6:17-20).

(SALMO 4:1)
“Cuando llamo, respóndeme, oh mi justo Dios. En la angustia tienes que hacerme espacio ancho. Muéstrame favor y oye mi oración.”

w11 15/5 pág. 31 párr. 15 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
Una vez más, David indica cuánto confía en Jehová y en el poder de la oración. Dice: “Cuando llamo, respóndeme, oh mi justo Dios. En la angustia tienes que hacerme espacio ancho. Muéstrame favor y oye mi oración” (Sal. 4:1). Si vivimos en conformidad con la justicia de Jehová, podemos tener la misma confianza que David. Sabemos que él es el “justo Dios” y que bendice a las personas rectas. Gracias a la fe en el rescate, podemos acudir a nuestro Padre por medio de su Hijo y tener la certeza de que nos escuchará (Juan 3:16, 36). ¡Qué tranquilidad nos da este hecho!

(SALMO 4:2)
“Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo tiene que ser mi gloria objeto de insulto, [mientras] ustedes siguen amando cosas vacías, [mientras] siguen buscando para hallar una mentira? Sélah.”

w11 15/5 pág. 31 párr. 16 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
A veces nos enfrentamos a situaciones desalentadoras que pueden minar nuestra confianza en nosotros mismos. Es posible que David se haya sentido así temporalmente, pues canta: “Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo tiene que ser mi gloria objeto de insulto, mientras ustedes siguen amando cosas vacías, mientras siguen buscando para hallar una mentira?” (Sal. 4:2). La fórmula “hijos de los hombres” se refiere a los seres humanos. En esta ocasión, parece que el salmista la aplica de forma peyorativa a sus enemigos, de quienes dice que “siguen amando cosas vacías”. La Nueva Versión Internacional traduce así el versículo: “¿Hasta cuándo amarán ídolos vanos e irán en pos de lo ilusorio?”. Del ejemplo de David extraemos una lección: aunque lleguemos a desanimarnos por la conducta de otras personas, no dejemos de orar fervientemente al único Dios verdadero ni de mostrar confianza absoluta en él.

(SALMO 4:3)
“Por tanto, sepan que Jehová ciertamente distinguirá al que le es leal; Jehová mismo oirá cuando yo clame a él.”

w11 15/5 pág. 31 párr. 17 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
David vuelve a dejar muy clara su confianza en Dios: “Por tanto, sepan que Jehová ciertamente distinguirá al que le es leal; Jehová mismo oirá cuando yo clame a él” (Sal. 4:3). Sin duda, para permanecer fieles a Dios hacen falta valor y fe firme. Estas cualidades son muy necesarias, por ejemplo, cuando un miembro de la familia comete un pecado, no se arrepiente y tiene que ser expulsado. Pero quienes son leales a Jehová y respetan sus disposiciones gozan de su bendición. Además, al actuar con fidelidad y demostrar confianza absoluta en Dios, contribuyen a que reine el gozo entre su pueblo (Sal. 84:11, 12).

(SALMO 4:4)
“Agítense, pero no pequen. Digan lo que quieran en su corazón, sobre su cama, y callen. Sélah.”

w11 15/5 pág. 31 párr. 18 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
Ahora bien, ¿qué podemos hacer si alguien nos ofende con sus acciones o palabras? Lograremos mantener el gozo si seguimos este consejo de David: “Agítense, pero no pequen. Digan lo que quieran en su corazón, sobre su cama, y callen” (Sal. 4:4). Si nos han hablado o tratado con poca bondad, no caigamos en el pecado de desquitarnos (Rom. 12:17-19). Podemos irnos a la cama y decir lo que queramos en nuestro interior. Al hablar del asunto con Jehová, tal vez lo veamos desde otro ángulo y nos sintamos impulsados a perdonar por amor (1 Ped. 4:8). Cabe destacar que el apóstol Pablo dio el siguiente consejo, al parecer tomando como base Salmo 4:4: “Estén airados, y, no obstante, no pequen; que no se ponga el sol estando ustedes en estado provocado, ni dejen lugar para el Diablo” (Efe. 4:26, 27).

w06 15/5 pág. 18 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
4:4. Hacemos bien en refrenar la lengua cuando estamos enfadados o airados para no decir algo de lo que luego nos arrepintamos (Efesios 4:26).

ba pág. 26 Un libro práctico para la vida moderna
“Agítense, pero no pequen. Digan lo que quieran en su corazón, sobre su cama, y callen”. (Salmo 4:4.) Con la mayoría de las ofensas pequeñas, es prudente refrenar la lengua para que no se exalten los ánimos.

g97 22/11 pág. 18 ¿Cómo puedo encararme al favoritismo?
No obstante, la Biblia amonesta: “Agítense, pero no pequen. Digan lo que quieran en su corazón, sobre su cama, y callen”. (Salmo 4:4.) Cuando uno está molesto y enfadado, es mucho más fácil decir o hacer cosas que después lamenta. Recuerda cuánto se agitó Caín porque su hermano Abel gozaba del favor divino. Dios le advirtió: “Hay pecado agazapado a la entrada, y su deseo vehemente es por ti; y tú, por tu parte, ¿lograrás el dominio sobre él?”. (Génesis 4:3-16.) Caín no dominó sus sentimientos, y las consecuencias fueron desastrosas.

g94 8/4 pág. 18 ¿Es siempre incorrecta la ira?
Una visión equilibrada
El tratamiento bíblico del tema no es tan simple. Piense, por ejemplo, en las palabras de Pablo en Efesios 4:26: “Estén airados, y, no obstante, no pequen”. Este versículo resultaría bastante sorprendente si la ira fuese, sin más paliativos, un “pecado mortal” merecedor de castigo eterno.
Pablo citó de Salmo 4:4, donde leemos: “Agítense, pero no pequen”. Según el Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, de W. E. Vine, la palabra hebrea que aquí se traduce “agítense”, ra•gház, significa “estremecerse de lo intenso de la emoción”. Pero ¿qué intensa emoción? ¿La ira? En la Septuaginta, la palabra hebrea ra•gház que aparece en Salmo 4:4 se tradujo al griego por “aírense”, y es evidentemente lo que Pablo quiso decir aquí.

g93 8/7 pág. 25 ¿Es malo soñar despierto?
¿Te ha ofendido o te ha hecho enfadar alguien? Fíjate en el consejo que se da en el Salmo 4:4: “Agítense, pero no pequen. Digan lo que quieran en su corazón, sobre su cama, y callen”. Esto no quiere decir que evoques una y otra vez escenas perjudiciales en tu mente, ni que te imagines situaciones en las que respondes a otro con un comentario cortante. Después de todo, Jesús advirtió que “todo el que continúe airado con su hermano será responsable” de sus actos, así como “quienquiera que se dirija a su hermano con una palabra execrable de desdén”. (Mateo 5:22.) Pero el ensayar mentalmente las diferentes opciones (lo que podría incluir simplemente perdonar al ofensor) puede ayudarte a solucionar tu diferencia con él de una manera razonable y calmada.

(SALMO 4:5)
“Sacrifiquen los sacrificios de la justicia, y confíen en Jehová.”

w11 15/5 págs. 31-32 párr. 19 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
David subraya una vez más la necesidad de demostrar fe en Dios: “Sacrifiquen los sacrificios de la justicia, y confíen en Jehová” (Sal. 4:5). Las ofrendas de los israelitas tenían valor únicamente si se ofrecían con la actitud correcta (Isa. 1:11-17). De igual modo, Dios aceptará nuestros sacrificios espirituales tan solo si los hacemos por los motivos debidos y con plena confianza en él (léanse Proverbios 3:5, 6 y Hebreos 13:15, 16).

w06 15/5 pág. 18 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
4:5. Nuestros sacrificios espirituales pueden considerarse “sacrificios de la justicia” solo si tenemos los motivos correctos y si nuestra conducta está a la altura de las normas de Jehová.

(SALMO 4:6)
“Hay muchos que dicen: “¿Quién nos mostrará lo bueno?”. Alza la luz de tu rostro sobre nosotros, oh Jehová.”

w11 15/5 pág. 32 párr. 20 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
David prosigue: “Hay muchos que dicen: ‘¿Quién nos mostrará lo bueno?’. Alza la luz de tu rostro sobre nosotros, oh Jehová” (Sal. 4:6). “La luz de [su] rostro” significa su favor (Sal. 89:15). Por consiguiente, cuando David le pide a Dios: “Alza la luz de tu rostro sobre nosotros”, viene a decir: “Concédenos tu favor”. Como nosotros confiamos en Jehová, disfrutamos de su bendición y de la felicidad de saber que estamos haciendo su voluntad.

it-2 pág. 264 Luz, I
“Alza la luz de tu rostro sobre nosotros” es una expresión que significa “muéstranos favor”. (Sl 4:6.)

(SALMO 4:7)
“Ciertamente me darás en el corazón un regocijo mayor que en el tiempo en que han abundado el grano y el vino nuevo de ellos.”

w11 15/5 pág. 32 párr. 21 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
David está seguro de que Jehová le concederá alegrías que superarán por mucho las que sienten los agricultores al llegar la cosecha. Por eso le canta a Jehová: “Ciertamente me darás en el corazón un regocijo mayor que en el tiempo en que han abundado el grano y el vino nuevo de ellos” (Sal. 4:7). Nosotros también podemos tener la certeza de que sentiremos una alegría incomparable si participamos con todas nuestras energías en la cosecha espiritual (Luc. 10:2). Hoy experimentamos un gran júbilo al ver que cada vez hay más recolectores colaborando con la “populosa [...] nación” de los ungidos (Isa. 9:3). Cada uno de nosotros haría bien en preguntarse: “¿Estoy yo disfrutando plenamente de los gozos que brinda esta obra?”.

(SALMO 4:8)
“En paz ciertamente me acostaré y también dormiré, porque tú, sí, tú solo, oh Jehová, me haces morar en seguridad.”

w11 15/5 pág. 32 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
Avancemos seguros, confiando plenamente en Dios
22 David concluye su cántico con estas palabras: “En paz ciertamente me acostaré y también dormiré, porque tú, sí, tú solo, oh Jehová, me haces morar en seguridad” (Sal. 4:8). Cuando los israelitas obedecían la Ley, gozaban de paz con Jehová y se sentían tranquilos. Por ejemplo, durante el reinado de Salomón, “Judá e Israel [estuvieron] morando en seguridad” (1 Rey. 4:25). Pero incluso cuando sufrían la hostilidad de las naciones vecinas, los que confiaban en Dios no perdían la serenidad. Hoy nos sucede lo mismo que a David: nada perturba nuestro sueño, pues Dios nos infunde tranquilidad.
23 Por lo tanto, sigamos sirviendo a Dios sin vacilación. Al acudir a él con fe, experimentamos su paz, “que supera a todo pensamiento” (Fili. 4:6, 7). ¡Qué felices nos sentimos! Sin la menor duda, afrontamos el futuro llenos de seguridad, pues confiamos plenamente en Jehová.

w91 1/3 pág. 17 párr. 11 Que “la paz de Dios” guarde su corazón
Aun cuando estallaban hostilidades con países vecinos, los israelitas fieles todavía tenían la paz que realmente importa: paz con Dios. Por eso el rey David, un guerrero famoso, escribió: “En paz ciertamente me acostaré y también dormiré, porque tú, sí, tú solo, oh Jehová, me haces morar en seguridad”. (Salmo 4:8.)

(SALMO 5:5)
“No pueden los jactanciosos tomar su puesto enfrente de tus ojos. Odias, sí, a todos los que practican lo que es perjudicial;”

it-1 pág. 1035 Gran muchedumbre
Esta posición, ‘estar de pie’, a veces se emplea en la Biblia para indicar que se tiene una posición favorecida o aprobada a los ojos de aquel ante cuya presencia está de pie la persona o grupo en cuestión. (Sl 1:5; 5:5; Pr 22:29, CJ, comentario; Lu 1:19.)

(SALMO 5:9)
“Porque en la boca de ellos no hay nada fidedigno; su interior es adversidad por cierto. Su garganta es una sepultura abierta; usan una lengua melosa.”

it-2 pág. 1005 Sepulcro
En Romanos 3:13 el apóstol Pablo cita el Salmo 5:9, que asemeja la garganta de los hombres inicuos y engañosos a un “sepulcro abierto”. Al igual que un sepulcro abierto ha de llenarse con muertos y con corrupción, su garganta se abre para hablar lo que es mortífero y corrupto. (Compárese con Mt 15:18-20.)

(SALMO 5:12)
“Porque tú mismo bendecirás al justo, oh Jehová; como con un escudo grande, con aprobación lo cercarás.”

it-1 pág. 189 Armas, armadura
El “escudo grande” (heb. tsin•náh) lo llevaban los soldados de infantería pesada (2Cr 14:8) y algunas veces los escuderos. (1Sa 17:7, 41.) Podía ser ovalado o rectangular, como una puerta. Efesios 6:16 debe referirse a un gran escudo de este tipo, pues usa la palabra griega thy•re•ós (de thý•ra, “puerta”). El tsin•náh era lo suficientemente grande como para cubrir todo el cuerpo. (Sl 5:12.) A veces se utilizaba para dar un frente sólido a las líneas de combate, y de entre ellos salían las lanzas. En algunas ocasiones el escudo grande se menciona junto con la lanza o la espada para referirse a las armas en general. (1Cr 12:8, 34; 2Cr 11:12.)

(SALMO 6:ENCABEZAMIENTO)
“Al director sobre instrumentos de cuerda en la octava baja. Melodía de David.”

it-1 pág. 82 Alamot
Otra expresión musical, schemi•níth, se translitera en 1 Crónicas 15:21, donde se hace referencia a “arpas afinadas a Seminit”. En los encabezamientos de los Salmos 6 y 12, esta misma palabra se vierte “octava baja”. Aunque Alamot y Seminit no tienen necesariamente un significado opuesto, hay escriturarios que opinan que sí. El contenido de los salmos en los que aparecen estas indicaciones parece respaldar esta opinión: mientras que los Salmos 6 y 12, en cuyos encabezamientos se hace referencia a schemi•níth, tienen un tono algo lastimero, por lo que debieron tener un acompañamiento musical más melancólico, en una escala baja, el Salmo 46, en cuyo encabezamiento se menciona ʽala•móhth, tiene un tono alegre, lo que hace suponer que se cantó o tuvo un acompañamiento en una escala musical más alta. (Véanse ARPA; MÚSICA.)

(SALMO 7:ENCABEZAMIENTO)
“Endecha de David que él cantó a Jehová acerca de las palabras de Cus el benjaminita.”

it-1 pág. 617 Cus
3. El encabezamiento del séptimo salmo dice: “Acerca de las palabras de Cus el benjaminita”. No hay ninguna otra alusión a esta persona. Si el salmo tiene que ver con el primer período de la historia de David, la referencia puede ser a algún enemigo suyo de la corte de Saúl; si se trata de un período posterior, el nombre podría haberse usado para aludir de forma indirecta a Simeí, el benjamita que maldijo a David. (2Sa 16:5-8.)

it-2 pág. 926 Samuel, Libros de
El Salmo 7 posiblemente halla su marco histórico en la maldición de Simeí a David. (2Sa 16:5-8.)

(SALMO 7:8)
“Jehová mismo pronunciará sentencia sobre los pueblos. Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia, y conforme a mi integridad en mí.”

w08 15/12 pág. 6 párr. 13 ¿Por qué debemos ser cristianos íntegros?
David expresó una idea parecida: “Jehová mismo pronunciará sentencia sobre los pueblos. Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia, y conforme a mi integridad en mí. [...] Dios como justo está poniendo a prueba corazón y riñones” (Sal. 7:8, 9). Sabemos que Dios puede observar lo que hay en lo más recóndito de nuestro ser, en el corazón y los riñones simbólicos. Nunca olvidemos, pues, en qué se fija Jehová: como dijo David, se fija en nuestra integridad y nos juzga basándose en ella.

(SALMO 7:9)
“Por favor, que se acabe la maldad de los inicuos, y que tú establezcas al justo; y Dios como justo está poniendo a prueba corazón y riñones.”

w08 15/12 pág. 6 párr. 13 ¿Por qué debemos ser cristianos íntegros?
David expresó una idea parecida: “Jehová mismo pronunciará sentencia sobre los pueblos. Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia, y conforme a mi integridad en mí. [...] Dios como justo está poniendo a prueba corazón y riñones” (Sal. 7:8, 9). Sabemos que Dios puede observar lo que hay en lo más recóndito de nuestro ser, en el corazón y los riñones simbólicos. Nunca olvidemos, pues, en qué se fija Jehová: como dijo David, se fija en nuestra integridad y nos juzga basándose en ella.

(SALMO 7:12)
“Si alguien no regresa, Él afilará su espada, ciertamente doblará su arco, y lo alistará [para disparar].”

it-1 pág. 188 Armas, armadura
‘Doblar el arco’ (literalmente, ‘pisar el arco’) se refiere a tensarlo para sujetar la cuerda. (Sl 7:12; 37:14; Jer 50:14, 29.) Esto se podía hacer plantando firmemente el pie en la parte central del arco, o pisando con el pie el extremo de este que tenía la cuerda amarrada y arqueando el otro extremo hasta poder atarle el cabo suelto de la cuerda.

(SALMO 8:ENCABEZAMIENTO)
“Al director sobre el Guitit. Melodía de David.”

it-2 pág. 180 Lagar
La expresión “el Guitit” (traducida por “los lagares” en la Versión de los Setenta griega y la Vulgata latina), que aparece en el encabezamiento de tres salmos (8, 81, 84), puede indicar que eran canciones relacionadas con la vendimia.

(SALMO 8:2)
“De la boca de los niños y de los lactantes has fundado fuerza, a causa de los que te muestran hostilidad, para hacer desistir al enemigo y al que toma su venganza.”

cf cap. 10 pág. 101 párr. 8 “Está escrito”
Los niños que los vieron quedaron tan impresionados que se pusieron a alabarlo. Sin embargo, los líderes religiosos le preguntaron con indignación si estaba escuchando lo que los niños decían. Les respondió: “Sí. ¿Nunca leyeron esto: ‘De la boca de los pequeñuelos y de los lactantes has proporcionado alabanza’?” (Mateo 21:16; Salmo 8:2). Jesús quería que ellos supieran que la Palabra de Dios aprobaba lo que los muchachitos estaban haciendo.

(SALMO 8:3)
“Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has preparado,”

w00 1/3 págs. 9-10 párr. 4 Jehová, el que es vigoroso en poder
Siglos antes, el salmista David, que era pastor, miraba al cielo con mucha frecuencia por la noche y percibía la grandeza del universo y el poder de su Hacedor. Escribió: “Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has preparado, ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre para que cuides de él?” (Salmo 8:3, 4). Pese a su conocimiento limitado de los cuerpos celestes, David entendió que era muy insignificante en comparación con el Creador de nuestro vasto universo. En la actualidad, los astrónomos saben mucho más acerca de la inmensidad del universo y del poder que lo sostiene. Por ejemplo, nos dicen que cada segundo el Sol emite energía equivalente a la explosión de 100.000 millones de megatones de TNT. Aunque a la Tierra llega una mínima cantidad de esta energía, es suficiente para sostener toda la vida del planeta. Ahora bien, el Sol no es de ningún modo la estrella más potente de los cielos. Algunos astros irradian en un segundo la energía que el Sol irradia en todo un día. Imaginémonos, entonces, el poder que debe tener Aquel que creó tales cuerpos celestes.

g92 22/3 pág. 11 Lecciones que nos enseña el universo
La insignificancia del hombre
La lección más sencilla que nos enseña el universo es la más obvia de todas, una que el presuntuoso hombre del Medievo se esforzó por desechar, pero que los poetas bíblicos reconocieron humildemente hace ya miles de años: la insignificancia humana.
Los descubrimientos recientes corroboran esta apreciación realista del rey David: “Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has preparado, ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre para que cuides de él?”. (Salmo 8:3, 4.)

it-1 págs. 649-650 Dedo, I
Hablando en sentido figurado, se dice que Dios escribió los Diez Mandamientos en tablas de piedra (Éx 31:18; Dt 9:10), hizo milagros (Éx 8:18, 19) y creó los cielos (Sl 8:3) con su “dedo” o sus “dedos”. Del relato de Génesis sobre la creación se deduce que con la expresión “dedos” de Dios se alude a su espíritu santo o fuerza activa, pues se dice que esta fuerza (rú•aj, “espíritu”) estaba moviéndose sobre la superficie de las aguas. (Gé 1:2.) Las Escrituras Griegas Cristianas determinan el significado de este simbolismo, pues mientras Mateo explica que Jesús expulsó demonios mediante el ‘espíritu santo de Dios’, Lucas dice que fue por el “dedo de Dios”. (Mt 12:28; Lu 11:20.)

(SALMO 8:4)
“¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre para que cuides de él?”

w00 1/3 págs. 9-10 párr. 4 Jehová, el que es vigoroso en poder
Siglos antes, el salmista David, que era pastor, miraba al cielo con mucha frecuencia por la noche y percibía la grandeza del universo y el poder de su Hacedor. Escribió: “Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has preparado, ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre para que cuides de él?” (Salmo 8:3, 4). Pese a su conocimiento limitado de los cuerpos celestes, David entendió que era muy insignificante en comparación con el Creador de nuestro vasto universo. En la actualidad, los astrónomos saben mucho más acerca de la inmensidad del universo y del poder que lo sostiene. Por ejemplo, nos dicen que cada segundo el Sol emite energía equivalente a la explosión de 100.000 millones de megatones de TNT. Aunque a la Tierra llega una mínima cantidad de esta energía, es suficiente para sostener toda la vida del planeta. Ahora bien, el Sol no es de ningún modo la estrella más potente de los cielos. Algunos astros irradian en un segundo la energía que el Sol irradia en todo un día. Imaginémonos, entonces, el poder que debe tener Aquel que creó tales cuerpos celestes.

g92 22/3 pág. 11 Lecciones que nos enseña el universo
La insignificancia del hombre
La lección más sencilla que nos enseña el universo es la más obvia de todas, una que el presuntuoso hombre del Medievo se esforzó por desechar, pero que los poetas bíblicos reconocieron humildemente hace ya miles de años: la insignificancia humana.
Los descubrimientos recientes corroboran esta apreciación realista del rey David: “Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has preparado, ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre para que cuides de él?”. (Salmo 8:3, 4.)

it-1 págs. 1148-1149 Hijo del hombre
Por consiguiente, no “se encarnó” o simplemente materializó un cuerpo humano, como habían hecho antes ciertos ángeles, sino que llegó a ser un verdadero ‘hijo de la humanidad’ al nacer de una madre humana. (Compárese con 1Jn 4:2, 3; 2Jn 7; véase CARNE.)
Por esta razón el apóstol Pablo podía aplicar el Salmo 8 a Jesucristo. En su carta a los Hebreos (2:5-9) Pablo citó los versículos que dicen: “¿Qué es el hombre mortal [ʼenóhsch] para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre [ben–ʼa•dhám] para que cuides de él? También procediste a hacerlo un poco menor que los que tienen parecido a Dios [“un poco inferior a los ángeles”, en Hebreos 2:7], y con gloria y esplendor entonces lo coronaste. Lo haces dominar sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto debajo de sus pies”. (Sl 8:4-6; compárese con Sl 144:3.) Pablo muestra que, para cumplir este salmo profético, Jesús fue hecho en realidad “un poco inferior a los ángeles” y verdaderamente llegó a ser un “hijo [mortal] del hombre terrestre”, para que muriese como tal y así “gustase la muerte por todo hombre”, para que después su Padre, que lo resucitó, lo coronara con gloria y esplendor. (Heb 2:8, 9; compárese con el vs. 14; Flp 2:5-9.)

(SALMO 8:5)
“También procediste a hacerlo un poco menor que los que tienen parecido a Dios, y con gloria y esplendor entonces lo coronaste.”

it-1 pág. 697 Dios
En el Salmo 8:5 el término ʼelo•hím se usa también con referencia a los ángeles, un uso que Pablo refrenda en Hebreos 2:6-8 al citar ese mismo pasaje. En Génesis 6:2, 4 y Job 1:6; 2:1, se les llama benéh ha•ʼElo•hím, “hijos de Dios” (Val), o “hijos del Dios verdadero” (NM). Por otra parte, el Lexicon in Veteris Testamenti Libros, de Koehler y Baumgartner (1958), en la página 134 los define como “seres divinos (individuales), dioses”, y en la página 51 se refiere a “los dioses (individuales)”, después de lo cual cita Génesis 6:2; Job 1:6; 2:1; 38:7. En consecuencia, en el Salmo 8:5 ʼelo•hím se traduce “ángeles” (LXX), y también “los que tienen parecido a Dios” (NM).

it-1 págs. 1148-1149 Hijo del hombre
Por consiguiente, no “se encarnó” o simplemente materializó un cuerpo humano, como habían hecho antes ciertos ángeles, sino que llegó a ser un verdadero ‘hijo de la humanidad’ al nacer de una madre humana. (Compárese con 1Jn 4:2, 3; 2Jn 7; véase CARNE.)
Por esta razón el apóstol Pablo podía aplicar el Salmo 8 a Jesucristo. En su carta a los Hebreos (2:5-9) Pablo citó los versículos que dicen: “¿Qué es el hombre mortal [ʼenóhsch] para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre [ben–ʼa•dhám] para que cuides de él? También procediste a hacerlo un poco menor que los que tienen parecido a Dios [“un poco inferior a los ángeles”, en Hebreos 2:7], y con gloria y esplendor entonces lo coronaste. Lo haces dominar sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto debajo de sus pies”. (Sl 8:4-6; compárese con Sl 144:3.) Pablo muestra que, para cumplir este salmo profético, Jesús fue hecho en realidad “un poco inferior a los ángeles” y verdaderamente llegó a ser un “hijo [mortal] del hombre terrestre”, para que muriese como tal y así “gustase la muerte por todo hombre”, para que después su Padre, que lo resucitó, lo coronara con gloria y esplendor. (Heb 2:8, 9; compárese con el vs. 14; Flp 2:5-9.)

(SALMO 8:6)
“Lo haces dominar sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto debajo de sus pies:”

it-1 págs. 1148-1149 Hijo del hombre
Por consiguiente, no “se encarnó” o simplemente materializó un cuerpo humano, como habían hecho antes ciertos ángeles, sino que llegó a ser un verdadero ‘hijo de la humanidad’ al nacer de una madre humana. (Compárese con 1Jn 4:2, 3; 2Jn 7; véase CARNE.)
Por esta razón el apóstol Pablo podía aplicar el Salmo 8 a Jesucristo. En su carta a los Hebreos (2:5-9) Pablo citó los versículos que dicen: “¿Qué es el hombre mortal [ʼenóhsch] para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre [ben–ʼa•dhám] para que cuides de él? También procediste a hacerlo un poco menor que los que tienen parecido a Dios [“un poco inferior a los ángeles”, en Hebreos 2:7], y con gloria y esplendor entonces lo coronaste. Lo haces dominar sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto debajo de sus pies”. (Sl 8:4-6; compárese con Sl 144:3.) Pablo muestra que, para cumplir este salmo profético, Jesús fue hecho en realidad “un poco inferior a los ángeles” y verdaderamente llegó a ser un “hijo [mortal] del hombre terrestre”, para que muriese como tal y así “gustase la muerte por todo hombre”, para que después su Padre, que lo resucitó, lo coronara con gloria y esplendor. (Heb 2:8, 9; compárese con el vs. 14; Flp 2:5-9.)

(SALMO 9:ENCABEZAMIENTO)
“Al director sobre Mut-laben. Melodía de David.”

it-2 pág. 446 Mut-laben
MUT-LABEN
Expresión que aparece en el encabezamiento de uno de los salmos de David (Sl 9), cuyo significado tradicional es “[acerca de] la muerte del hijo”. Algunos comentaristas opinan que servía para indicarle al director el nombre, o tal vez las palabras de apertura, de una canción conocida cuya melodía se usaba al cantar este salmo. Otra posibilidad sobre el significado del término la ofrece el Targum, que en el encabezamiento del Salmo 9 dice: “Por la muerte del hombre que salió entre los dos campamentos”, refiriéndose a un campeón. Parece ser que se hace alusión a Goliat, el campeón filisteo al que David venció entre el campamento israelita y el filisteo. (1Sa 17:45-51.)

(SALMO 9:1)
“Ciertamente [te] elogiaré, oh Jehová, con todo mi corazón; de veras declararé todas tus maravillosas obras.”

w01 15/4 págs. 7-8 párrs. 22-23 Contemplemos al Hacedor de cosas maravillosas
Ahora bien, no cabe duda de que no quiso decir que no hablaría de esas magníficas obras. Lo demostró por su resolución expresada en el Salmo 9:1: “Ciertamente te elogiaré, oh Jehová, con todo mi corazón; de veras declararé todas tus maravillosas obras”.
23 ¿No deberíamos nosotros sentirnos impelidos a hacer lo mismo? ¿No debería movernos el asombro que sentimos ante las magníficas obras de Dios a hablar de él, de lo que ha hecho y de lo que hará? La respuesta es obvia: debemos “[declarar] entre las naciones su gloria, entre todos los pueblos sus maravillosas obras” (Salmo 96:3-5). En efecto, manifestamos nuestro humilde agradecimiento por las maravillosas obras de Dios hablando a otras personas de lo que hemos aprendido sobre él. Hasta si se han criado en una sociedad que desdeña al Creador, nuestros comentarios positivos e instructivos pueden abrirles los ojos y hacerles reconocer la existencia de Dios. Más aún, es posible que las induzcan a querer conocer y servir a quien ‘creó todas las cosas’, el Hacedor de obras maravillosas, Jehová (Revelación 4:11).

(SALMO 9:12)
“Porque, cuando él esté buscando el derramamiento de sangre, ciertamente se acordará de aquellos mismísimos; de seguro no se olvidará del clamor de los afligidos.”

w06 15/5 pág. 18 Puntos sobresalientes del libro primero de los Salmos
9:12. Jehová busca a quienes son culpables de derramamiento de sangre para castigarlos, pero también recuerda el “clamor de los afligidos”.

w86 15/8 pág. 20 El salmista canta alabanzas a Jehová
♦ 9:12—¿Por qué está Jehová “buscando el derramamiento de sangre”?
Como un juez que se sienta para juzgar, Jehová busca a los que son culpables de sangre debido a derramar la sangre de su pueblo inocente. (Génesis 9:5, 6; Lucas 11:49, 50.) Él también castiga a los culpables. Pero sus castigos no son sin distinción. El salmista David nos asegura: “De seguro no se olvidará del clamor de los afligidos”. (Compárese con 2 Pedro 2:9.)

(SALMO 9:16)
“Jehová es conocido por el juicio que ha ejecutado. Por la actividad de sus propias manos el inicuo ha sido cogido en un lazo. Higayón. Sélah.”

it-1 pág. 1142 Higayón
HIGAYÓN
Transliteración de la expresión hebrea hig•ga•yóhn, que según los lexicógrafos es un término técnico de dirección musical. (Sl 9:16.) Se ha traducido de diversas maneras según el contexto hebreo: “meditación”, “pensamientos”, “música resonante”, “tono suave”, “música suave”, “susurrar”, “designio”, “murmuraciones” y “habladurías”. (Sl 19:14; 92:3; Lam 3:62, NM; Val, 1960; Val, 1989; VP.) Puede ser que en el Salmo 9:16 Higayón signifique un interludio de arpa de tono grave y solemne, o una pausa solemne para inducir a la meditación.

(SALMO 10:2)
“En su altivez, el inicuo sigue acaloradamente tras el afligido; quedan prendidos por las ideas que han urdido.”

w95 1/1 pág. 29 Cómo distinguir la debilidad, la iniquidad y el arrepentimiento
Falta de respeto a Jehová con altivez
En el Salmo 10 se indican otras características de la persona inicua. Allí leemos: “En su altivez, el inicuo sigue acaloradamente tras el afligido; [...] le ha faltado al respeto a Jehová”. (Salmo 10:2, 3.) ¿Cómo debemos ver al cristiano dedicado que es altivo y falta al respeto a Jehová? Sin duda, estas son actitudes mentales inicuas. La persona que peca por debilidad se arrepiente y se esfuerza por cambiar de derrotero cuando se da cuenta de su pecado o alguien se lo señala. (2 Corintios 7:10, 11.) Por otra parte, si alguien peca debido a una arraigada falta de respeto a Jehová, ¿qué le impedirá volver una y otra vez a su proceder pecaminoso? Si demuestra altivez a pesar de que se le da consejo con un espíritu de mansedumbre, ¿cómo va a tener la humildad necesaria para arrepentirse con sinceridad y verdad?

(SALMO 10:3)
“Pues el inicuo se ha alabado a sí mismo por el anhelo egoísta de su alma, y el que saca ganancia indebida se ha bendecido a sí mismo; le ha faltado al respeto a Jehová.”

w95 1/1 pág. 29 Cómo distinguir la debilidad, la iniquidad y el arrepentimiento
Falta de respeto a Jehová con altivez
En el Salmo 10 se indican otras características de la persona inicua. Allí leemos: “En su altivez, el inicuo sigue acaloradamente tras el afligido; [...] le ha faltado al respeto a Jehová”. (Salmo 10:2, 3.) ¿Cómo debemos ver al cristiano dedicado que es altivo y falta al respeto a Jehová? Sin duda, estas son actitudes mentales inicuas. La persona que peca por debilidad se arrepiente y se esfuerza por cambiar de derrotero cuando se da cuenta de su pecado o alguien se lo señala. (2 Corintios 7:10, 11.) Por otra parte, si alguien peca debido a una arraigada falta de respeto a Jehová, ¿qué le impedirá volver una y otra vez a su proceder pecaminoso? Si demuestra altivez a pesar de que se le da consejo con un espíritu de mansedumbre, ¿cómo va a tener la humildad necesaria para arrepentirse con sinceridad y verdad?

(SALMO 10:11)
“Ha dicho en su corazón: “Dios ha olvidado. Ha ocultado su rostro. Ciertamente nunca [lo] verá”.”

w07 15/5 pág. 20 “Tus planes serán firmemente establecidos”
Como hemos visto, el corazón es traicionero y puede tejer razonamientos falsos. Por ejemplo, el de alguien que comete un pecado podría buscar justificaciones. En lugar de abandonar su senda pecaminosa, la persona tal vez diga en su corazón que, como Dios es tan amoroso, bondadoso, misericordioso e indulgente, él ‘ha olvidado, ha ocultado su rostro y ciertamente nunca lo verá’ (Salmo 10:11). Sin embargo, abusar de la misericordia de Dios es un error muy peligroso.

(SALMO 10:13)
“¿Por qué será que el inicuo le ha faltado al respeto a Dios? Ha dicho en su corazón: “No requerirás rendición de cuentas”.”

w95 1/1 págs. 29-30 Cómo distinguir la debilidad, la iniquidad y el arrepentimiento
Considere ahora las palabras de David un poco más adelante en el mismo salmo: “¿Por qué será que el inicuo le ha faltado al respeto a Dios? Ha dicho en su corazón: ‘No requerirás rendición de cuentas’”. (Salmo 10:13.) En el marco de la congregación cristiana, el inicuo conoce la diferencia entre el bien y el mal, pero no vacila en hacer lo malo si cree que va a salir impune. Con tal de que no haya peligro de que se conozcan sus hechos, da rienda suelta a sus inclinaciones pecaminosas. A diferencia de David, si sus pecados salen a la luz, intenta por todos los medios evitar la disciplina. Tal persona demuestra una gran falta de respeto a Jehová. “No hay pavor de Dios enfrente de sus ojos [...]. Lo que es malo no rechaza.” (Salmo 36:1, 4.)

(SALMO 10:14)
“Porque tú mismo has visto afán gravoso e irritación. Sigues mirando, para obtener[los] en tu mano. A ti el desdichado, el huérfano de padre, [se] encomienda. Tú mismo has llegado a ser [su] ayudador.”

yp2 cap. 35 pág. 289 ¿Cómo puedo hacerme amigo de Dios?
Gabriel comprobó lo valiosa que es la amistad con Dios al verse frente a una situación muy difícil. “Mi padre —cuenta él— nos abandonó cuando yo tenía 12 años. Recuerdo que una noche, en mi dormitorio, estuve un buen rato suplicándole a Jehová que lo hiciera regresar.”
Desconsolado, Gabriel se puso a leer la Biblia. Encontró un versículo donde el escritor dice a Jehová: “A ti el desdichado, el huérfano de padre, se encomienda. Tú mismo has llegado a ser su ayudador” (Salmo 10:14). Gabriel confiesa que esas palabras le llegaron al corazón: “Al leerlas, sentí que Jehová estaba ofreciéndome su ayuda, recordándome que él era mi Padre. ¿Y qué mejor padre puede haber?”.

(SALMO 10:15)
“Quiebra el brazo del inicuo y malo. Quieras seguir en busca de su iniquidad [hasta] que no halles más.”

it-1 pág. 372 Brazo
Quebrar el brazo quiere decir desbaratar el poder de alguien. (Job 38:15; Sl 10:15; Jer 48:25.)

LECTURA DE LA BIBLIA (4 MINS. O MENOS): SL 8:1-9:10


Salmo 8:1-9:10 Traducción del Nuevo Mundo con referencias
8 Oh Jehová Señor nuestro, ¡cuán majestuoso es tu nombre en toda la tierra,
tú, cuya dignidad se relata por encima de los cielos!
2 De la boca de los niños y de los lactantes has fundado fuerza,
a causa de los que te muestran hostilidad,
para hacer desistir al enemigo y al que toma su venganza.
3 Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos,
la luna y las estrellas que tú has preparado,
4 ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente,
y el hijo del hombre terrestre para que cuides de él?
5 También procediste a hacerlo un poco menor que los que tienen parecido a Dios,
y con gloria y esplendor entonces lo coronaste.
6 Lo haces dominar sobre las obras de tus manos;
todo lo has puesto debajo de sus pies:
7 ganado menor y bueyes, todos ellos,
y también las bestias del campo abierto,
8 los pájaros del cielo y los peces del mar,
todo cuanto pasa por las sendas de los mares.
9 Oh Jehová Señor nuestro, ¡cuán majestuoso es tu nombre en toda la tierra!
Al director sobre Mut-laben. Melodía de David.
א [’Á•lef]
9 Ciertamente [te] elogiaré, oh Jehová, con todo mi corazón;
de veras declararé todas tus maravillosas obras.
2 Me regocijaré, sí, y me alborozaré en ti;
ciertamente celebraré con melodía tu nombre, oh Altísimo.
ב [Behth]
3 Cuando mis enemigos se vuelvan atrás,
tropezarán y perecerán de delante de ti.
4 Porque has ejecutado mi juicio y mi causa;
te has sentado en el trono juzgando con justicia.
ג [Guí•mel]
5 Has reprendido a naciones, has destruido al inicuo.
El nombre de ellos has borrado hasta tiempo indefinido, aun para siempre.
6 Oh enemigo, [tus] desolaciones han llegado a su fin perpetuo,
y las ciudades que has desarraigado.
La mismísima mención de ellas ciertamente perecerá.
ה [He’]
7 En cuanto a Jehová, él se sentará hasta tiempo indefinido,
y establecerá firmemente su trono para juicio mismo.
8 Y él mismo juzgará la tierra productiva en justicia;
someterá a juicio a grupos nacionales en rectitud.
ו [Waw]
9 Y Jehová llegará a ser altura segura para el aplastado,
altura segura en tiempos de angustia.
10 Y los que conocen tu nombre confiarán en ti,
porque ciertamente no dejarás a los que te buscan, oh Jehová.

SEAMOS MEJORES MAESTROS


Primera conversación (2 mins. o menos):

Portada de wp16.3. Lea un texto bíblico usando su teléfono o tableta.


Revisita (4 mins. o menos):

Portada de wp16.3. El amo de casa no quiere leer la Traducción del Nuevo Mundo porque la letra es muy pequeña. El publicador le muestra un texto de la Biblia usando JW Library, va a “Formato de la letra” y aumenta el tamaño hasta que el amo de casa pueda leer cómodamente.


Curso bíblico (6 mins. o menos):

bh pág. 12 párrs. 12, 13. Anime a la persona a descargar JW Library en su dispositivo móvil.


¿Cuál es la verdad acerca de Dios?
12, 13. a) ¿Por qué tenemos cualidades como el amor, y cómo influye el amor en nuestra actitud hacia el sufrimiento que hay en el mundo? b) ¿Por qué podemos estar seguros de que Dios eliminará los problemas mundiales?
12 ¿Por qué podemos estar seguros de que a Dios le duele vernos sufrir? Pues bien, veamos otra prueba. La Biblia enseña que él hizo al hombre a su imagen (Génesis 1:26). Por lo tanto, si tenemos buenas cualidades es porque Dios las tiene. Por ejemplo, ¿se conmueve usted cuando ve sufrir a personas inocentes? Si a usted le duelen tales injusticias, tenga la seguridad de que a Dios le duelen mucho más.
13 Una de las mejores características del ser humano es su capacidad de amar. También en esto nos parecemos al Creador, ya que, como enseña la Biblia, “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Amamos porque Dios ama. Si usted tuviera el poder para acabar con el sufrimiento y las injusticias que vemos en el mundo, ¿verdad que lo haría? ¿Acaso no lo impulsaría su amor a hacerlo? ¡Claro que sí! Pues bien, puede tener la misma seguridad de que Dios eliminará los problemas del mundo. Las promesas que ha leído en el prólogo de este libro no son simples sueños ni esperanzas vanas: las ha hecho Dios y se cumplirán sin falta. Sin embargo, para creer en esas promesas es preciso conocer mejor al Dios que las ha hecho.

NUESTRA VIDA CRISTIANA


Respeta la casa de Jehová (5 mins.):

Análisis con el auditorio. Ponga el video de jw.org Hazte amigo de Jehová: Respeta la casa de Jehová (vaya a ENSEÑANZAS BÍBLICAS > NIÑOS). Después, invite a algunos niños a la plataforma y hágales preguntas sobre el video.


El nombre de Dios en las Escrituras Hebreoarameas (10 mins.):

Discurso basado en el folleto Guía para el estudio de la Palabra de Dios, sección 1, pág. 1.


El nombre de Dios en las Escrituras Hebreoarameas
En las Escrituras Hebreoarameas (también llamadas Antiguo Testamento), el nombre de Dios aparece casi 7.000 veces representado con los símbolos יהוה. Estos símbolos son cuatro consonantes hebreas, y se conocen como el Tetragrámaton. En la Traducción del Nuevo Mundo, estas cuatro letras se traducen “Jehová”. Este es, por mucho, el nombre que más veces aparece en la Biblia. Es cierto que los escritores de la Biblia se refirieron a Dios usando muchos títulos y calificativos, como Todopoderoso, Altísimo y Señor. Sin embargo, el único nombre propio que usaron para Dios es el Tetragrámaton.
Fue Jehová mismo quien hizo que los escritores bíblicos usaran su nombre. Por ejemplo, hizo que el profeta Joel escribiera: “Todo el que invoque el nombre de Jehová escapará salvo”, y que un salmista dijera: “Que la gente sepa que tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra” (Joel 2:32; Salmo 83:18). Es más, su nombre aparece unas 700 veces en los Salmos, un libro con canciones y poemas que sus siervos cantaban o recitaban. Entonces, ¿por qué muchas versiones de la Biblia no tienen este nombre? Y ¿por qué emplea la Traducción del Nuevo Mundo la forma Jehová? ¿Qué significa dicho nombre?

ESTUDIO BÍBLICO DE LA CONGREGACIÓN (30 MINS.): IA CAP. 15 PÁRRS. 1-14 Y EL RECUADRO “PREGUNTAS SOBRE ESTER” DEL CAPÍTULO 16.


CAPÍTULO 15
Defendió al pueblo de Dios


párr. 2 (Gén. 21:12) Entonces Dios dijo a Abrahán: “No te sea desagradable nada de lo que Sara siga diciéndote acerca del muchacho y acerca de tu esclava. Escucha su voz, porque es por medio de Isaac por quien lo que será llamado descendencia tuya será.
párr. 2 (Est. 4:11) “Todos los siervos del rey y el pueblo de los distritos jurisdiccionales del rey están enterados de que, en cuanto a cualquier hombre o mujer que entre a donde el rey en el patio interior sin ser llamado, su única ley es la de darle muerte; solo en caso de que el rey le extienda el cetro de oro, entonces ciertamente quedará vivo. En cuanto a mí, no se me ha llamado para entrar a donde el rey desde hace ya treinta días”.
párr. 2 (Est. 5:1) Y aconteció que al tercer día Ester se puso a vestirse regiamente, después de lo cual tomó su puesto en el patio interior de la casa del rey, frente a la casa del rey, mientras el rey estaba sentado en su trono real, en la casa real, frente a la entrada de la casa.
párr. 4 (Est. 2:5-7) Cierto hombre, un judío, se hallaba en Susa el castillo, y su nombre era Mardoqueo hijo de Jaír hijo de Simeí hijo de Quis un benjaminita, 6 quien había sido llevado al destierro desde Jerusalén con la gente deportada que fue llevada al destierro con Jeconías el rey de Judá, a quien Nabucodonosor el rey de Babilonia había llevado al destierro. 7 Y él llegó a ser el cuidador de Hadassá, es decir, Ester, la hija del hermano de su padre, porque ella no tenía ni padre ni madre; y la joven era de bonita figura y hermosa apariencia, y al tiempo de morir el padre y la madre de ella, Mardoqueo la tomó por hija suya.
párr. 4 (Est. 2:15) Y cuando llegó el turno de Ester la hija de Abiháil el tío de Mardoqueo —a la que este había tomado como hija suya— para que ella entrara a donde el rey, ella no solicitó nada salvo lo que Hegai el eunuco del rey, el guardián de las mujeres, procedió a mencionar (durante todo aquel tiempo Ester continuamente se granjeaba favor a los ojos de todos los que la veían).
párr. 5 (Lev. 26:44, 45) Y aun por todo esto, mientras continúen en la tierra de sus enemigos, ciertamente no los rechazaré ni los aborreceré de modo que los extermine, para violar mi pacto con ellos; porque yo soy Jehová el Dios de ellos. 45 Y ciertamente me acordaré, a favor de ellos, del pacto de los antecesores que saqué de la tierra de Egipto ante los ojos de las naciones, a fin de resultar ser su Dios. Yo soy Jehová’”.
párr. 6 (Est. 2:19) Ahora bien, cuando por segunda vez se juntaron vírgenes, Mardoqueo estaba sentado en la puerta del rey.
párr. 6 (Est. 2:21) En aquellos días, mientras Mardoqueo estaba sentado en la puerta del rey, Bigtán y Teres, dos oficiales de la corte del rey, guardas de la puerta, se indignaron y siguieron tratando de echar mano al rey Asuero.
párr. 6 (Est. 3:3) Y los siervos del rey que estaban en la puerta del rey empezaron a decir a Mardoqueo: “¿Por qué traspasas el mandamiento del rey?”.
(Pro. 31:30) El encanto puede ser falso, y la belleza puede ser vana; [pero] la mujer que teme a Jehová es la que se procura alabanza.
párr. 8 (Est. 2:7) Y él llegó a ser el cuidador de Hadassá, es decir, Ester, la hija del hermano de su padre, porque ella no tenía ni padre ni madre; y la joven era de bonita figura y hermosa apariencia, y al tiempo de morir el padre y la madre de ella, Mardoqueo la tomó por hija suya.
párr. 8 (Pro. 11:22) Como nariguera de oro en el hocico de un cerdo, así es la mujer que es bella, pero que está apartándose de la sensatez.
párr. 9 (Est. 2:8) Y aconteció que, cuando se oyó la palabra del rey y su ley, y cuando se juntaron muchas jóvenes en Susa el castillo a cargo de Hegai, entonces Ester fue llevada a la casa del rey a cargo de Hegai el guardián de las mujeres.
párr. 10 (Est. 2:8) Y aconteció que, cuando se oyó la palabra del rey y su ley, y cuando se juntaron muchas jóvenes en Susa el castillo a cargo de Hegai, entonces Ester fue llevada a la casa del rey a cargo de Hegai el guardián de las mujeres.
párr. 10 (Est. 2:12) Y cuando a cada joven le llegaba el turno de entrar a donde el rey Asuero, después que por doce meses le había sucedido conforme al reglamento para las mujeres —porque de esa manera se cumplían gradualmente los días de su procedimiento de masajes, seis meses con aceite de mirra y seis meses con aceite balsámico y con los masajes de las mujeres—;
párr. 11 (Est. 2:11) Y día tras día Mardoqueo se paseaba delante del patio de la casa de las mujeres para saber del bienestar de Ester y lo que se hacía con ella.
párr. 12 (Est. 2:9) Ahora bien, la joven fue grata a los ojos de él, de modo que se granjeó bondad amorosa ante él, y él se apresuró a darle sus masajes y su alimento apropiado, y a darle siete jóvenes selectas de la casa del rey, y procedió a trasladarlas a ella y a sus mujeres jóvenes al mejor lugar de la casa de las mujeres.
párr. 12 (Est. 2:15) Y cuando llegó el turno de Ester la hija de Abiháil el tío de Mardoqueo —a la que este había tomado como hija suya— para que ella entrara a donde el rey, ella no solicitó nada salvo lo que Hegai el eunuco del rey, el guardián de las mujeres, procedió a mencionar (durante todo aquel tiempo Ester continuamente se granjeaba favor a los ojos de todos los que la veían).
párr. 13 (Est. 2:10) Ester no había informado acerca de su pueblo ni de sus parientes, porque Mardoqueo mismo le había impuesto el mandato de que no lo informara.
párr. 14 (Pro. 27:11) Sé sabio, hijo mío, y regocija mi corazón, para que pueda responder al que me está desafiando con escarnio.

párr. 2 Por lo general, se cree que Asuero es el rey Jerjes I, emperador de Persia de principios del siglo V antes de Cristo.
párr. 9 Consulte el recuadro “Preguntas sobre Ester”, del capítulo 16.

Preguntas sobre Ester
¿Por qué permitió Mardoqueo que Ester se casara con un pagano?
Algunos estudiosos dan a entender que Mardoqueo era un oportunista que quería casar a Ester con el rey para ganar prestigio, pero esa afirmación no tiene fundamento. Él era un judío fiel y no podía aprobar aquel matrimonio (Deut. 7:3). Según indica la antigua tradición judía, Mardoqueo trató de impedir el matrimonio de su prima. Pero, en realidad, ¿qué podrían haber hecho ellos? No eran más que extranjeros en la tierra de un dictador que se consideraba un dios. Con el tiempo se hizo patente que Jehová se valió del matrimonio de Ester para proteger a su pueblo (Est. 4:14).
¿Por qué no se menciona el nombre de Dios, Jehová, en el libro de Ester?
Todo indica que el escritor de este libro inspirado por Dios fue Mardoqueo. Es posible que, antes de ser llevado a Jerusalén, el libro se guardara entre los registros oficiales persas. Si hubiera contenido el nombre divino, probablemente los devotos de los dioses persas lo hubieran destruido. En todo caso, está claro que Jehová intervino en los hechos narrados. Cabe destacar que el nombre de Dios está presente en el texto original hebreo en forma de acrósticos: al parecer, ciertas palabras se colocaron en orden sucesivo para que las letras iniciales o finales formaran el nombre divino (Est. 1:20, nota).
¿Concuerda el libro bíblico de Ester con los registros históricos?
Algunos críticos aseguran que el libro no es históricamente exacto. En cambio, hay expertos que han señalado que el escritor tenía un gran conocimiento de la corte, la arquitectura y las costumbres persas. Es cierto que los documentos extrabíblicos que han llegado hasta hoy no mencionan a la reina Ester, pero, en cualquier caso, ella no sería el primer miembro de la realeza que se hubiera eliminado de los registros públicos. Ahora bien, tales registros sí indican que un hombre llamado Mardukâ —equivalente persa de Mardoqueo— fue funcionario en la corte de Susa en la época descrita en el libro de Ester.
Una profecía cumplida
Al proteger al pueblo de Dios, Ester y Mardoqueo cumplieron una antigua profecía de la Biblia. Más de mil doscientos años antes, Jehová había inspirado al patriarca Jacob para que profetizara sobre uno de sus hijos: “Benjamín seguirá desgarrando como lobo. Por la mañana se comerá el animal prendido, y al atardecer dividirá el despojo” (Gén. 49:27). En la “mañana”, o comienzo, de la historia de los reyes de Israel hubo valientes guerreros —como el rey Saúl y otros— que eran descendientes de Benjamín y defendieron al pueblo de Dios. Y durante el “atardecer” de la nación de Israel, cuando ya no había reyes sobre el trono, otros dos descendientes de la tribu de Benjamín —Ester y Mardoqueo— vencieron a los enemigos de Jehová. Puede decirse que se repartieron el despojo porque recibieron las riquezas que pertenecían a Hamán.

Repaso de esta reunión y adelanto de la próxima (3 mins.)


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