SALMOS 87-91 | Tesoros de la Biblia: semana del 1-7 de agosto

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TEXTOS BÍBLICOS Y REFERENCIAS: TESOROS DE LA BIBLIA | SALMOS 87-91

“PERMANEZCAMOS EN EL LUGAR SECRETO DEL ALTÍSIMO” (10 MINS.):

“El lugar secreto” de Jehová ofrece protección espiritual
91:1, 2, 9-14
• Hoy en día, para morar en “el lugar secreto” de Jehová, hay que dedicarse y bautizarse.
• Quienes no confían en Dios no conocen este lugar.
• Quienes están en el lugar secreto de Jehová no dejan que nada ni nadie amenace su fe en Dios ni su amor por él.
“El pajarero” nos pone trampas
91:3
• Los pájaros son cautelosos y difíciles de atrapar.
• Los pajareros analizan el comportamiento de las aves y buscan maneras de cazarlas.
• Satanás, “el pajarero”, estudia a los siervos de Dios y les pone trampas diseñadas para que pierdan su espiritualidad.
Cuatro trampas mortales que usa Satanás:
• El temor al hombre
• El materialismo
• El entretenimiento malsano
• Las diferencias personales

Sl 91:1, 2. “El lugar secreto” de Jehová ofrece protección espiritual (w10 15/2 págs. 26, 27 párrs. 10, 11).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 91:1, 2
91 Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo
se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso.
2 Ciertamente diré a Jehová: “[Tú eres] mi refugio y mi plaza fuerte,
mi Dios, en quien de veras confiaré”.
La Atalaya 2010¡Bienvenidos al mejor camino en la vida!
10, 11. ¿Qué es “el lugar secreto del Altísimo”, y cómo podemos acceder a él?
10 La dedicación y el bautismo nos ofrecen otra bendición: el honor de habitar en “el lugar secreto del Altísimo” (léase Salmo 91:1). Este es el refugio simbólico que nos protege de peligros espirituales. Se dice que es secreto porque no lo pueden descubrir quienes carecen de visión espiritual y fe en Dios. Si cumplimos con nuestra dedicación y confiamos plenamente en Jehová, es como si le dijéramos: “Tú eres mi refugio y mi plaza fuerte, mi Dios, en quien de veras confiaré” (Sal. 91:2). De este modo, Jehová se convierte en nuestro Protector (Sal. 91:9). ¿Qué más podríamos pedir?
11 Si podemos acceder al “lugar secreto” es porque tenemos la bendición de ser amigos de Jehová. Esta maravillosa relación comienza cuando nos dedicamos y bautizamos, y se va fortaleciendo al estudiar la Biblia, orar con fervor y esforzarnos por obedecer a Dios (Sant. 4:8). Jesús es nuestro mejor ejemplo, pues nadie está más cerca de Jehová que él. Siempre ha confiado en su Padre con todo el corazón (Juan 8:29). No dudemos nunca de Dios: él puede y quiere ayudarnos a cumplir con nuestro voto de dedicación (Ecl. 5:4). El cuidado espiritual que nos prodiga es prueba innegable de su amor y de que desea que nos mantengamos fieles en su servicio.

Sl 91:3. Igual que un pajarero, Satanás nos pone trampas (w07 1/10 págs. 26-30 párrs. 1-18).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 91:3
3 Porque él mismo te librará de la trampa del pajarero,
de la peste que causa adversidades.
La Atalaya 2007No caigamos en las trampas del “pajarero”
1. ¿Quién es el “pajarero”, y por qué es peligroso?
LOS cristianos verdaderos nos enfrentamos a un temible enemigo de inteligencia y astucia sobrehumanas. En el Salmo 91:3 se le llama ‘el pajarero’. ¿De quién se trata? Ya en el número del 1 de junio de 1883, esta revista reveló su identidad. Este poderoso enemigo no es otro que Satanás. Al igual que un astuto cazador de pájaros, el Diablo trata de engañar y entrampar a los siervos de Jehová.
2. ¿Por qué se compara a Satanás con un pajarero?
2 En el pasado se atrapaban aves por diversas razones. Unas veces era para disfrutar de su melodioso trino o de su colorido plumaje, y otras veces era para comerlas o para ofrecerlas como sacrificio. Dado que estas criaturas —cautas y huidizas por naturaleza— no eran presa fácil, el pajarero de tiempos bíblicos tenía que estudiar detenidamente las peculiaridades y costumbres de cada ave a fin de preparar trampas eficaces. Pues bien, al comparar a Satanás con un pajarero, la Biblia nos ayuda a comprender mejor sus métodos. El Diablo nos estudia a cada uno por separado. Primero se fija en cómo somos y en qué hábitos tenemos y, después, nos tiende sutiles trampas con el objetivo de capturarnos vivos (2 Timoteo 2:26). Caer en sus trampas puede llevarnos a la ruina espiritual y, finalmente, a la destrucción. De modo que si queremos escapar de este “pajarero”, nos conviene conocer sus trampas.
3, 4. ¿Cuándo se parecen los ataques de Satanás a los de un león, y cuándo a los de una cobra?
3 Además, el salmista compara a Satanás con un león joven y con una cobra, lo cual nos ayuda a entender mejor cómo actúa (Salmo 91:13). Al igual que un león, Satanás a veces ataca frontalmente valiéndose de la persecución o de leyes en contra de los siervos de Jehová (Salmo 94:20). Aunque estos ataques directos quizás hagan que algunos cristianos abandonen el pueblo de Jehová, a menudo tienen el efecto contrario: los siervos de Dios se unen todavía más. Pero ¿qué hay de los ataques más sutiles, como los de una cobra?
4 El Diablo emplea su inteligencia sobrehumana para lanzar mortales ataques a traición, como hace una serpiente venenosa desde su escondrijo. Así ha envenenado la mente de algunos siervos de Jehová hasta el punto de lograr que hagan su voluntad y no la de Dios. Claro, esto ha tenido lamentables resultados. Afortunadamente, nosotros no estamos en ignorancia de los designios de Satanás (2 Corintios 2:11). Analicemos, por tanto, cuatro de las mortíferas trampas que emplea este “pajarero”.
El temor al hombre
5. ¿Por qué es tan efectiva la trampa de “temblar ante los hombres”?
5 El “pajarero” sabe que los seres humanos tienen el deseo natural de ser aceptados por los demás. Y los cristianos no son la excepción, pues a ellos también les importa la opinión de la gente. El Diablo lo sabe y trata de aprovecharse de ese deseo para desequilibrarlos y hacerlos caer en la trampa. Una manera de conseguirlo es haciéndolos “temblar ante los hombres” (Proverbios 29:25). El siervo de Dios que, por temor al hombre, hace lo que Jehová prohíbe —o deja de hacer lo que él manda— ya ha caído en la trampa del “pajarero” (Ezequiel 33:8; Santiago 4:17).
6. ¿Qué caso ilustra cómo puede caer un joven en las trampas del “pajarero”?
6 Tomemos por caso al adolescente que, presionado por sus compañeros de estudios, fuma un cigarrillo. Seguramente no tenía la menor intención de fumar cuando salió de casa ese día para ir a clase. Sin embargo, ahí está, haciendo algo que daña su salud y desagrada a Dios (2 Corintios 7:1). ¿Cómo cayó en la trampa? Tal vez se juntó con quien no debía y temía que lo rechazaran. Por tanto, jóvenes, no se dejen engañar por el “pajarero”. Si no quieren caer en sus trampas y ser capturados vivos, no cedan en lo más mínimo. Recuerden siempre el consejo bíblico de evitar las malas compañías (1 Corintios 15:33).
7. ¿Cómo consigue Satanás que algunos padres pierdan su equilibrio espiritual?
7 Los padres cristianos se toman muy en serio su obligación bíblica de mantener a la familia (1 Timoteo 5:8). Sin embargo, Satanás quiere desequilibrarlos en este aspecto, y a veces lo consigue. Algunos cristianos ceden a la presión de sus jefes para que trabajen más horas y se pierden habitualmente las reuniones. O temen pedir días libres para asistir a todas las sesiones de la asamblea de distrito y adorar a Dios con sus hermanos en la fe. Pues bien, la clave para no caer en esta trampa es “conf[iar] en Jehová” (Proverbios 3:5, 6). Otra cosa que nos permitirá mantener el equilibrio es recordar que somos miembros de la casa de Jehová y que él se ha comprometido a cuidarnos. Padres, ¿están convencidos de que Jehová los va a ayudar a ustedes y su familia de una u otra forma, si hacen su voluntad? ¿O caerán en la trampa del Diablo y, por temor al hombre, harán lo que él quiere? Los animamos a orar y reflexionar sobre estas preguntas.
El lazo del materialismo
8. ¿Cómo utiliza Satanás la trampa del materialismo?
8 Otra de las trampas de Satanás es el materialismo. El sistema comercial de este mundo a menudo promueve negocios para enriquecerse en poco tiempo. A veces, seducidos por esa mentalidad, algunos miembros de la congregación pudieran recomendarle a uno: “Trabaja duro ahora. Cuando consigas cierta estabilidad económica, ya podrás tomarte las cosas con calma y disfrutar de la vida. Y, si quieres, hasta podrías hacerte precursor”. Este pudiera ser el argumento erróneo de algunos que intentan beneficiarse económicamente a costa de sus hermanos. Pero fijémonos bien en su argumento. ¿Acaso no refleja la misma forma de pensar del hombre rico “irrazonable” de la parábola de Jesús? (Lucas 12:16-21.)
9. ¿Por qué podría entrampar a algunos cristianos el deseo de poseer cosas?
9 El malvado sistema de Satanás induce a las personas a desear cosas materiales. Este deseo puede infiltrarse de tal modo en la vida del cristiano que poco a poco ahogue la palabra y la haga “infructífera” (Marcos 4:19). La Biblia nos anima a estar satisfechos teniendo sustento y abrigo (1 Timoteo 6:8). Sin embargo, por no seguir este consejo, muchos caen en la trampa del “pajarero”. ¿Será que su orgullo los hace creer que deben mantener cierto estilo de vida? ¿Y qué hay de nosotros? ¿Permitimos que nuestro deseo de poseer cosas desplace a un segundo lugar la adoración verdadera? (Ageo 1:2-8.) Es triste reconocer que, en tiempos de estrechez económica, algunos han sacrificado su espiritualidad por mantener el nivel de vida al que estaban acostumbrados. ¡Justo la actitud materialista que hace feliz al “pajarero”!
La trampa del entretenimiento dañino
10. ¿Qué autoexamen deben hacerse los cristianos?
10 Otra táctica con la que el “pajarero” entrampa a la gente consiste en socavar su sentido innato de lo que está bien y lo que está mal. La misma actitud que había en Sodoma y Gomorra domina gran parte de la industria del entretenimiento actual. Hasta algunos noticieros de televisión y artículos de revistas serias realzan la violencia y alimentan un morboso interés por el sexo. De hecho, buena parte del entretenimiento nubla la capacidad de la gente “para distinguir tanto lo correcto como lo incorrecto” (Hebreos 5:14). No olvidemos, sin embargo, lo que Jehová advirtió por boca del profeta Isaías: “¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y lo malo es bueno[!]” (Isaías 5:20). Pues bien, ¿ha conseguido el “pajarero” corromper nuestra forma de pensar con este entretenimiento dañino? Los cristianos debemos hacernos un autoexamen a este respecto (2 Corintios 13:5).
11. ¿Qué advertencia sobre las telenovelas se dio en La Atalaya?
11 Hace aproximadamente veinticinco años, La Atalaya dio una amorosa advertencia sobre las series de televisión. Hablando del sutil efecto que pueden tener las populares telenovelas, la revista mencionaba: “Se emplea la búsqueda del amor para justificar cualquier tipo de conducta. Por ejemplo, cierta joven soltera que está embarazada dice a una amiga: ‘Pero yo amo a Víctor. No me importa. [...] ¡El llevar dentro de mí su hijo compensa todo lo que yo tenga que hacer!’. La suave música de fondo dificulta el calificar de incorrecto el derrotero de ella. A la telespectadora también le agrada Víctor. Siente compasión por la muchacha. ‘La comprende.’ ‘Es asombrosa la manera como una razona’, declaró una telespectadora que más tarde recobró el juicio. ‘Sabemos que la inmoralidad es incorrecta. [...] Pero me di cuenta de que mentalmente estaba participando en ello’”.
12. ¿Qué indica que todavía es pertinente la advertencia sobre las series de televisión?
12 Desde que se publicaron esos artículos, este tipo de programas degradantes se han vuelto cada vez más comunes. De hecho, en muchos lugares se emiten las veinticuatro horas del día. Y tanto hombres como mujeres, e incluso muchos adolescentes, alimentan de forma regular su mente y corazón con estas series. Sin embargo, los cristianos no deberíamos engañarnos. Sería un grave error razonar que no está mal ver esos programas porque, al fin y al cabo, en la vida real se ven cosas mucho peores. En cualquier caso, ¿qué justificación puede tener un cristiano para elegir entretenerse con personas a las que jamás se le ocurriría invitar a su casa?
13, 14. ¿Qué dijeron algunos lectores sobre cómo les habían beneficiado las advertencias sobre la televisión?
13 A muchos cristianos les benefició prestar atención a esa advertencia del “esclavo fiel y discreto” (Mateo 24:45-47). Tras leer sus francas recomendaciones basadas en la Biblia, algunos lectores escribieron para explicar cómo les habían ayudado aquellos artículos. Una mujer confesó: “He sido adicta a las telenovelas durante trece años. Creía que, con asistir a las reuniones y predicar de vez en cuando, mi espiritualidad no se vería afectada. Pero no fue así. Acabé adoptando la actitud mundana típica de las telenovelas: si tu esposo te trata mal o no te hace sentir querida, el adulterio está justificado; la culpa es de él. Creyendo que estaba ‘justificada’, finalmente cometí adulterio y así pequé contra Jehová y contra mi cónyuge”. Esta mujer fue expulsada de la congregación, pero con el tiempo recapacitó, se arrepintió y fue readmitida. Aquellos artículos que prevenían contra las telenovelas le dieron fuerzas para evitar la clase de entretenimiento que Jehová odia (Amós 5:14, 15).
14 Otra carta decía: “Lloré al leer los artículos, porque me di cuenta de que mi corazón ya no le pertenecía por completo a Jehová. Así que le prometí en oración que me libraría de la adicción a estas series”. Después de agradecer los artículos, una cristiana que reconoció ser adicta a las telenovelas dijo: “Me pregunté [...] si podrían estar afectando mi relación con Jehová. ¿Cómo podía ser amiga de ‘ellos’ [los personajes de las series] y al mismo tiempo ser amiga de Jehová?”. Si hace casi veinticinco años ese tipo de programas de televisión ya corrompían el corazón de las personas, ¿qué efecto tendrán ahora? (2 Timoteo 3:13.) No subestimemos, por tanto, la trampa satánica del entretenimiento dañino en cualquiera de sus variantes, ya sea en forma de telenovelas, videojuegos violentos o videos musicales inmorales.
La trampa de las diferencias personales
15. ¿Cómo entrampa Satanás a algunos cristianos?
15 Satanás se vale de las diferencias personales para causar divisiones en el pueblo de Jehová. Cualquiera —sin importar los privilegios de servicio que tenga— puede caer víctima de esta trampa. ¿Cómo? Al permitir que las diferencias personales alteren la paz, la unidad y la prosperidad espiritual del pueblo de Jehová (Salmo 133:1-3).
16. ¿Qué logra sutilmente Satanás si permitimos que las diferencias personales nos separen?
16 Durante la primera guerra mundial, Satanás atacó frontalmente a la parte terrestre de la organización de Jehová en un intento de destruirla. Pero no tuvo éxito (Revelación 11:7-13). Desde entonces, ha tratado sutilmente de romper la unidad del pueblo de Dios. Si nosotros dejamos que las diferencias personales nos separen, podríamos estar siguiéndole el juego al “pajarero”, pues estaríamos impidiendo que el espíritu santo fluya libremente en nuestra vida y en la congregación. Esto le complacería mucho a Satanás, pues sabe que cualquier alteración de la paz y unidad de la congregación afecta la predicación (Efesios 4:27, 30-32).
17. ¿Qué nos ayudará a resolver las diferencias personales que puedan surgir?
17 Ahora bien, ¿qué podemos hacer si tenemos un problema con un compañero cristiano? Es cierto que cada situación es distinta. Sin embargo, por muchas razones que haya para que surjan diferencias personales, no hay ninguna razón para no resolverlas (Mateo 5:23, 24; 18:15-17). Los consejos que encontramos en la Palabra de Dios son inspirados y, por tanto, perfectos. Así pues, pongamos en práctica los principios bíblicos, ya que estos nunca fallan.
18. ¿Cómo nos ayuda el ejemplo de Jehová a resolver las diferencias personales?
18 Jehová no solo está “listo para perdonar”, sino que también concede “el verdadero perdón” (Salmo 86:5; 130:4). Una forma de demostrar que somos hijos amados de Jehová es imitándolo (Efesios 5:1). Todos somos pecadores y necesitamos desesperadamente el perdón de Jehová. Por eso, debemos tener cuidado si nos damos cuenta de que nos cuesta perdonar a alguien. Podríamos acabar como el esclavo de la parábola de Jesús que se negó a perdonar la deuda de otro esclavo. Cuando se enteró su amo —que le había perdonado a él una deuda muchísimo mayor—, lo mandó encerrar en prisión. Jesús concluyó su parábola diciendo: “Del mismo modo también tratará mi Padre celestial con ustedes si no perdonan de corazón cada uno a su hermano” (Mateo 18:21-35). Meditemos en esta ilustración y pensemos cuántas veces nos ha perdonado Jehová a nosotros. De seguro, eso nos animará a resolver cualquier diferencia personal que tengamos con nuestros hermanos (Salmo 19:14).

Sl 91:9-14. Jehová es nuestro refugio (w10 15/1 págs. 10, 11 párrs. 13, 14; w01 15/11 págs. 19, 20 párrs. 13-19).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 91:9-14
9 Porque tú [dijiste]: “Jehová es mi refugio”,
has hecho al Altísimo mismo tu morada;
10 no te acaecerá ninguna calamidad,
y ni siquiera una plaga se acercará a tu tienda.
11 Porque él dará a sus propios ángeles un mandato acerca de ti,
para que te guarden en todos tus caminos.
12 Sobre sus manos te llevarán,
para que no des con tu pie contra piedra alguna.
13 Sobre el león joven y la cobra pisarás;
hollarás al leoncillo crinado y a la culebra grande.
14 Porque en mí él ha puesto su cariño,
yo también le proveeré escape.
Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre.
La Atalaya 2010Pertenecemos a Jehová gracias a su bondad inmerecida
13. ¿De qué manera nos defiende Jehová de los peligros espirituales?
13 ¿De qué manera nos defiende Jehová de estos peligros? El salmista señala: “Dará a sus propios ángeles un mandato acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos” (Sal. 91:11). Ciertamente, estas criaturas celestiales nos guían y amparan para que podamos predicar las buenas nuevas (Rev. 14:6). Además, Dios nos cuida mediante los superintendentes, quienes se apegan estrictamente a las Escrituras al enseñar en la congregación y así nos libran de ser engañados por razonamientos falsos. Y si ven que un cristiano está luchando por superar actitudes mundanas, le brindan la ayuda que necesita (Tito 1:9; 1 Ped. 5:2). Por otro lado, Jehová nos ha dado al “esclavo fiel y discreto”, que nos proporciona alimento espiritual para protegernos de trampas como las doctrinas evolucionistas, la inmoralidad, el afán de riquezas y fama, y muchas otras influencias y ambiciones nocivas (Mat. 24:45). Pregúntese: “¿Qué cosas me han ayudado a mí a resistir peligros como estos?”.
14. ¿Cómo conseguimos la protección de Dios?
14 ¿Qué debemos hacer para mantenernos dentro del “lugar secreto del Altísimo”? Adoptar siempre medidas de protección, tal como hacemos en la vida diaria a fin de evitar accidentes, asaltos o infecciones. Para prevenir los peligros espirituales, tenemos que seguir la guía que nos proporciona Jehová a través de las publicaciones, las reuniones y las asambleas cristianas. También hemos de pedir consejo a los ancianos y aprender de los demás hermanos y sus muchas cualidades. ¡Cuánto nos ayuda la congregación a actuar con sabiduría! (Pro. 13:20; léase 1 Pedro 4:10.)
La Atalaya 2001Jehová es nuestro refugio
13. ¿Qué calamidades no nos sobrevienen, y por qué no?
13 Aunque la seguridad del mundo se desvanece, nosotros ponemos a Dios en primer lugar y cobramos ánimo de estas palabras del salmista: “Porque tú dijiste: ‘Jehová es mi refugio’, has hecho al Altísimo mismo tu morada; no te acaecerá ninguna calamidad, y ni siquiera una plaga se acercará a tu tienda” (Salmo 91:9, 10). En efecto, Jehová es nuestro refugio. Es más, hacemos del Altísimo ‘nuestra morada’, el lugar donde hallamos seguridad. Lo alabamos por ser el Soberano Universal, ‘moramos’ en él como la Fuente de nuestra seguridad y proclamamos las buenas nuevas del Reino (Mateo 24:14). Por consiguiente, ‘no nos acaecerá ninguna calamidad’ de las mencionadas en el salmo. Aun cuando sufrimos las mismas desgracias que otras personas —terremotos, huracanes, inundaciones, hambres y los estragos de la guerra—, estas no nos destruyen ni la fe ni la seguridad espiritual.
14. ¿Por qué no estamos infectados con plagas mortíferas los siervos de Jehová?
14 Los cristianos ungidos son como extranjeros que residen en tiendas, apartados de este sistema de cosas (1 Pedro 2:11). ‘Ni siquiera una plaga se acercará a su tienda.’ Tengamos esperanza celestial o terrenal, no somos parte del mundo y no estamos infectados con plagas espiritualmente mortíferas, como la inmoralidad, el materialismo, la religión falsa y la adoración de “la bestia salvaje” y su “imagen”, las Naciones Unidas (Revelación 9:20, 21; 13:1-18; Juan 17:16).
15. ¿En qué sentido disfrutamos de ayuda angelical?
15 Respecto a la protección de que disfrutamos, el salmista añade: “Él [Jehová] dará a sus propios ángeles un mandato acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos. Sobre sus manos te llevarán, para que no des con tu pie contra piedra alguna” (Salmo 91:11, 12). Los ángeles han recibido poder para protegernos (2 Reyes 6:17; Salmo 34:7-9; 104:4; Mateo 26:53; Lucas 1:19). Nos guardan ‘en todos nuestros caminos’ (Mateo 18:10). En calidad de proclamadores del Reino, disfrutamos de la guía y la custodia angelical, y no tropezamos espiritualmente (Revelación 14:6, 7). Ni siquiera las ‘piedras’, como las proscripciones de nuestra obra, nos hacen tropezar y perder el favor de Dios.
16. ¿En qué difiere el ataque del “león joven” del de “la cobra”, y cómo reaccionamos ante ellos?
16 El salmista sigue diciendo: “Sobre el león joven y la cobra pisarás; hollarás al leoncillo crinado y a la culebra grande” (Salmo 91:13). Tal como los ataques del león joven son directos y frontales, algunos de nuestros enemigos demuestran su abierta oposición dictando leyes concebidas para detener la predicación. También somos objeto de acometidas inesperadas, como las de la cobra que se abalanza hacia su presa desde un escondite. Entre bastidores, el clero a veces nos ataca mediante legisladores, jueces y demás personalidades. No obstante, con el apoyo de Jehová, tratamos pacíficamente de que se rectifique la situación en los tribunales y así ‘defendemos y establecemos legalmente las buenas nuevas’ (Filipenses 1:7; Salmo 94:14, 20-22).
17. ¿Cómo hollamos “al leoncillo crinado”?
17 El salmista habla de hollar “al leoncillo crinado y a la culebra grande”. El leoncillo crinado puede ser bastante feroz, y la culebra grande, un reptil de gran tamaño (Isaías 31:4). Pues bien, sin importar lo feroz que sea el leoncillo crinado cuando lanza su ataque frontal, lo hollamos al obedecer a Dios más bien que a hombres u organizaciones semejantes a leones (Hechos 5:29). De modo que “el león” amenazador no nos causa ningún daño espiritual.
18. ¿A quién es posible que nos recuerde “la culebra grande”, y qué hemos de hacer si nos ataca?
18 En la Septuaginta griega, a “la culebra grande” se la llama “dragón”, lo cual tal vez nos recuerde al “gran dragón, la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás” (Revelación 12:7-9; Génesis 3:15). Él es como un reptil monstruoso capaz de aplastar y engullir a su presa (Jeremías 51:34). Cuando Satanás trate de envolvernos con sus anillos, aplastarnos con las presiones del mundo y tragarnos, soltémonos y hollemos a esta “culebra grande” (1 Pedro 5:8). El resto ungido debe actuar de este modo si desea participar en el cumplimiento de Romanos 16:20.
Jehová, nuestra Fuente de salvación
19. ¿Por qué nos refugiamos en Jehová?
19 El salmista presenta a Dios dirigiéndose al adorador verdadero en los siguientes términos: “Porque en mí él ha puesto su cariño, yo también le proveeré escape. Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre” (Salmo 91:14). La expresión “lo protegeré” significa literalmente “lo colocaré en lo alto”, es decir, fuera de alcance. Nos refugiamos en Jehová en especial porque ‘hemos puesto nuestro cariño en él’, y Dios, a cambio, ‘nos provee escape’ de nuestros enemigos (Marcos 12:29, 30; 1 Juan 4:19). Jamás se nos borrará de la faz de la Tierra, sino al contrario, se nos salvará debido a que conocemos e invocamos con fe el nombre divino (Romanos 10:11-13). Además, estamos resueltos a ‘andar en el nombre de Jehová para siempre’ (Miqueas 4:5; Isaías 43:10-12).

BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS (8 MINS.):

Sl 89:34-37. ¿A qué pacto hacen referencia estos versículos, y cómo ilustró Jehová su cumplimiento? (w14 15/10 pág. 10 párr. 14; w07 15/7 pág. 32 párrs. 3, 4).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 89:34-37
34 No profanaré mi pacto,
y la expresión procedente de mis labios no cambiaré.
35 Una vez he jurado en mi santidad,
a David ciertamente no diré mentiras.
36 Su descendencia misma resultará ser aun hasta tiempo indefinido,
y su trono como el sol enfrente de mí.
37 Como la luna será firmemente establecido por tiempo indefinido,
y [como] testigo fiel en los cielos nublados”. Sélah.
La Atalaya 2014Tenga fe absoluta en el Reino
14 Nos referimos al pacto con David (lea 2 Samuel 7:12, 16). Mediante ese pacto, Jehová le aseguró a aquel rey del antiguo Israel que el Mesías sería un descendiente suyo (Luc. 1:30-33). Así señaló con más precisión por quién vendría la descendencia. Estableció que un heredero de David tendría “el derecho legal” al trono del Reino mesiánico (Ezeq. 21:25-27). Por medio de Jesús, el reinado de David “será firmemente establecido por tiempo indefinido”. De hecho, “su descendencia misma resultará ser aun hasta tiempo indefinido, y su trono [durará tanto] como el sol” (Sal. 89:34-37). El reinado del Mesías jamás se volverá corrupto, y sus logros durarán para siempre.
La Atalaya 2007“Testigo fiel en los cielos”
Hace más de tres mil años, Jehová Dios hizo el pacto del Reino con el rey David de Israel (2 Samuel 7:12-16). El propósito de dicho pacto era establecer una base legal para que Jesucristo, el heredero de David, ocupara el trono para siempre (Isaías 9:7; Lucas 1:32, 33). Con relación al trono de la “descendencia” de David, el salmista cantó: “Como la luna será firmemente establecido por tiempo indefinido, y como testigo fiel en los cielos” (Salmo 89:36, 37).
Por lo tanto, la ‘lumbrera que domina la noche’, la Luna, es un buen recordatorio de la permanencia del gobierno de Cristo (Génesis 1:16). Daniel 7:14 dice sobre ese Reino: “Su gobernación es una gobernación de duración indefinida que no pasará, y su reino uno que no será reducido a ruinas”. La Luna, pues, nos sirve de testigo, o testimonio, de ese Reino y de las bendiciones que este traerá a la humanidad.

Sl 90:10, 12. ¿Cómo podemos “contar nuestros días” para conseguir “un corazón de sabiduría”? (w06 15/7 pág. 13 párr. 4; w01 15/11 pág. 13 párr. 19).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 90:10
10 En sí mismos los días de nuestros años son setenta años;
y si debido a poderío especial son ochenta años,
sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales;
porque tiene que pasar rápidamente, y volamos.
La Atalaya 2006Puntos sobresalientes de los libros tercero y cuarto de los Salmos
90:10, 12. Puesto que la vida es corta, hemos de “contar nuestros días”. ¿Cómo? Adquiriendo “un corazón de sabiduría”, es decir, actuando con sabiduría de modo que no malgastemos los días de vida que nos quedan, sino que los usemos como a Jehová le agrada. Esto implica fijar nuestras prioridades
• La Atalaya 2001Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
19 Estas palabras del salmista constituyen una plegaria a Jehová para que enseñe a sus siervos a obrar con sensatez a fin de valorar y usar el resto de sus días de tal manera que se les otorgue la aprobación divina. Una esperanza de vida de 70 años significa unos veinticinco mil quinientos días de existencia. Pero sea cual sea la edad que tengamos, ‘no sabemos lo que será nuestra vida mañana, pues somos una neblina que aparece por un poco de tiempo y luego desaparece’ (Santiago 4:13-15). Como ‘el tiempo y el suceso imprevisto nos acaecen a todos’, es imposible predecir cuánto viviremos. Por consiguiente, pidamos en oración sabiduría para enfrentarnos a las pruebas, tratar como es debido a los demás y dar el máximo en el servicio de Jehová hoy, ahora mismo (Eclesiastés 9:11; Santiago 1:5-8). Jehová nos guía mediante su Palabra, su espíritu y su organización (Mateo 24:45-47; 1 Corintios 2:10; 2 Timoteo 3:16, 17). La sabiduría nos moverá a ‘buscar primero el Reino de Dios’ y utilizar nuestros días de un modo que traiga gloria a Jehová y le regocije el corazón (Mateo 6:25-33; Proverbios 27:11). Está claro que adorarle incondicionalmente no eliminará nuestros problemas, pero no cabe duda de que producirá mucho gozo.

¿Qué me enseña sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?

¿Qué ideas de la lectura bíblica de esta semana pueden servirme en la predicación?

SALMOS 87-91 | SUGERENCIAS PARA SUS COMENTARIOS PERSONALES

SALMO 87:ENCABEZAMIENTO)
“De los hijos de Coré. Melodía, canción.”
it-1 pág. 20 Abiasaf
Los hijos de Coré no se unieron a su padre en la rebelión contra Moisés y Aarón que protagonizó junto con Datán y Abiram, pues el registro dice que ellos no murieron con él en aquel tiempo. (Nú 26:9-11.) Por esa razón, tiempo después hallamos referencias a “los hijos de Coré” en los encabezamientos de muchos de los Salmos (42, 44-49, 84, 85, 87, 88), si bien el significado básico de esta expresión es “los descendientes de Coré” o “la casa de Coré”.
SALMO 87:4)
“Haré mención de Rahab y Babilonia como entre los que me conocen; aquí están Filistea y Tiro, junto con Cus: “Este es uno que nació allí”.”
it-2 págs. 782-783 Rahab
2. (Heb. Rá•hav, de una raíz que significa “acometer con impertinencias”.) Término simbólico que se usa por primera vez en Job (9:13; 26:12), donde se traduce “acometedor” (NM). En el segundo de estos pasajes, tanto el contexto como el paralelismo del versículo lo relacionan con un gran monstruo marino. De manera similar, Isaías 51:9 enlaza Rahab con un monstruo marino: “¿No eres tú el que hizo pedazos a Rahab, el que traspasó al monstruo marino?”.
Rahab, el “monstruo marino”, vino a simbolizar a Egipto y su Faraón, quien se opuso a Moisés e Israel. Isaías 51:9, 10 menciona cómo Jehová liberó a Israel de Egipto: “¿No eres tú el que secó el mar, las aguas de la vasta profundidad? ¿El que hizo de las profundidades del mar un camino para que pasaran los recomprados?”. En Isaías 30:7 de nuevo se enlaza “Rahab” con Egipto. Asimismo, en el Salmo 87:4 la palabra “Rahab” debe hacer referencia a Egipto, pues ese nombre es el primero de una lista de enemigos de Israel que incluye a Babilonia, Filistea, Tiro y Cus. Los targumes emplean “los egipcios” en este versículo,
SALMO 87:5)
“Y respecto de Sión se dirá: “Todos y cada uno nacieron en ella”. Y el Altísimo mismo la establecerá firmemente.”
w89 15/8 pág. 20 párr. 23 El Paraíso restaurado glorifica a Dios
Está dentro de lo posible y lo probable que algún día en el futuro se publique una lista completa —para la información de la familia humana en su Paraíso terrestre— del nombre de cada cristiano ungido que haya asegurado su “llamamiento y selección” al Reino celestial y que haya sido bendecido con esa resurrección excelsa. (2 Pedro 1:10; Salmo 87:5, 6.)
SALMO 87:6)
“Jehová mismo declarará, al inscribir los pueblos: “Este es uno que nació allí”. Sélah.”
w06 15/7 pág. 12 Puntos sobresalientes de los libros tercero y cuarto de los Salmos
87:5, 6. ¿Sabrán algún día quienes vivan en el Paraíso terrestre los nombres de quienes hayan sido resucitados a la vida celestial? Estos versículos indican que existe esa posibilidad.
w89 15/8 pág. 20 párr. 23 El Paraíso restaurado glorifica a Dios
Está dentro de lo posible y lo probable que algún día en el futuro se publique una lista completa —para la información de la familia humana en su Paraíso terrestre— del nombre de cada cristiano ungido que haya asegurado su “llamamiento y selección” al Reino celestial y que haya sido bendecido con esa resurrección excelsa. (2 Pedro 1:10; Salmo 87:5, 6.)
SALMO 88:ENCABEZAMIENTO)
“Canción, melodía de los hijos de Coré. Al director sobre Mahalat para dar respuestas. Maskilde Hemán el ezrahíta.”
it-1 pág. 20 Abiasaf
Los hijos de Coré no se unieron a su padre en la rebelión contra Moisés y Aarón que protagonizó junto con Datán y Abiram, pues el registro dice que ellos no murieron con él en aquel tiempo. (Nú 26:9-11.) Por esa razón, tiempo después hallamos referencias a “los hijos de Coré” en los encabezamientos de muchos de los Salmos (42, 44-49, 84, 85, 87, 88), si bien el significado básico de esta expresión es “los descendientes de Coré” o “la casa de Coré”.
it-1 pág. 912 Ezrahíta
EZRAHÍTA
(Nativo).
Sobrenombre aplicado a Etán (1Re 4:31; Sl 89, encab.) y a Hemán (Sl 88, encab.), hombres de reconocida sabiduría. En 1 Crónicas 2:3-6 se dice que Etán y Hemán eran descendientes de Judá a través de Zérah, de modo que el sobrenombre “ezrahíta” parece ser sinónimo de “zerahíta”. (Nú 26:20.) El Targum de Jonatán define “ezrahíta” como “hijo de Zérah”.
it-2 pág. 279 Mahalat, II
MAHALAT, II
Probablemente, un término musical, quizás de naturaleza técnica, que se encuentra en el encabezamiento de los Salmos 53 y 88. Hay quien cree que se origina de una raíz verbal hebrea que significa “debilitarse; enfermar”, lo que sugeriría un tono triste y melancólico, que parece armonizar con el contenido relativamente sombrío de ambos Salmos, en especial el 88.
SALMO 88:11)
“¿Se declarará tu bondad amorosa en la sepultura misma, tu fidelidad en [el lugar de] la destrucción?”
it-1 pág. 12 Abadón
El término hebreo ʼavad•dóhn significa “destrucción”, y también puede referirse a un “lugar de destrucción”. Aparece en el texto hebreo original un total de cinco veces, en cuatro de las cuales se usa en paralelo con “sepultura”, “Seol” y “muerte”. (Sl 88:11; Job 26:6; 28:22; Pr 15:11.) En estos versículos la palabra ʼavad•dóhn alude a los procesos destructivos que siguen a la muerte humana, y los textos indican que la descomposición o la destrucción tienen lugar en el Seol, el sepulcro común de la humanidad.
SALMO 88:13)
“Y sin embargo a ti, oh Jehová, yo mismo he clamado por ayuda, y de mañana mi propia oración sigue presentándose delante de ti.”
w88 15/2 pág. 15 párr. 20 “No se les perturbe el corazón”
Pero a veces parece que la solución se dilata. ¿Por qué? Puede que haya que esperar el tiempo debido de Dios para una respuesta. Parece que en algunos casos Dios permite que los que le presentan peticiones demuestren la profundidad de su preocupación, la intensidad de su deseo, lo genuino de su devoción. ¡Uno de los salmistas tuvo esa experiencia! (Salmo 88:13, 14; compárese con 2 Corintios 12:7-10.)
SALMO 89:ENCABEZAMIENTO)
“Maskil. De Etán el ezrahíta.”
it-1 pág. 881 Etán
1. Uno de los cuatro hombres cuya sabiduría, aunque considerable, fue superada por la del rey Salomón. (1Re 4:31.) Quizás fue él quien compuso el Salmo 89, porque el encabezamiento llama al escritor “Etán el ezrahíta”. En 1 Crónicas 2:6 se dice que Etán, Hemán, Calcol y Dará eran hijos de Zérah, de la tribu de Judá, y es probable que se trate de los mismos que se nombran en 1 Reyes. Etán fue padre de Azarías. (1Cr 2:8; véase EZRAHÍTA.)
it-1 pág. 912 Ezrahíta
EZRAHÍTA
(Nativo).
Sobrenombre aplicado a Etán (1Re 4:31; Sl 89, encab.) y a Hemán (Sl 88, encab.), hombres de reconocida sabiduría. En 1 Crónicas 2:3-6 se dice que Etán y Hemán eran descendientes de Judá a través de Zérah, de modo que el sobrenombre “ezrahíta” parece ser sinónimo de “zerahíta”. (Nú 26:20.) El Targum de Jonatán define “ezrahíta” como “hijo de Zérah”.
SALMO 89:5)
“Y los cielos elogiarán tu maravilloso acto, oh Jehová, sí, tu fidelidad en la congregación de los santos.”
it-1 pág. 476 Cielo
y a veces se personifican los “cielos” para representar a esta organización angélica, “la congregación de los santos”. (Sl 89:5-7; compárese con Lu 15:7, 10; Rev 12:12.)
SALMO 89:6)
“Porque, ¿quién en los cielos nublados puede ser comparado a Jehová? ¿Quién puede parecerse a Jehová entre los hijos de Dios?”
it-1 pág. 696 Dios
El plural ʼe•lím se emplea para referirse a otros dioses, como ocurre en Éxodo 15:11 (“dioses”), pero también se usa como plural mayestático y de excelencia, por ejemplo, en el Salmo 89:6: “¿Quién puede parecerse a Jehová entre los hijos de Dios [bi•venéh ʼE•lím]?”. Aquí, como en muchos otros lugares, la forma plural se utiliza para referirse a una sola persona, conclusión que sustenta el que la Septuaginta griega traduzca ʼE•lím por la forma singular The•ós, y la Vulgata latina, por Deus.
SALMO 89:7)
“A Dios ha de tenérsele respetuoso temor en medio del grupo íntimo de santos; él es grande e inspirador de temor sobre todos los que están a su alrededor.”
it-1 pág. 224 Asamblea
Para designar reuniones íntimas de diversa índole, se empleaba la palabra hebrea sohdh, que significa “habla confidencial; intimidad”. (Sl 83:3; Job 29:4.) En el Salmo 89:7 se traduce por “grupo íntimo” en el siguiente contexto: “A Dios ha de tenérsele respetuoso temor en medio del grupo íntimo de santos; él es grande e inspirador de temor sobre todos los que están a su alrededor”.
SALMO 89:10)
“Tú mismo has aplastado a Rahab, aun como a alguien que ha sido muerto. Por el brazo de tu fuerza has esparcido a tus enemigos.”
it-2 págs. 782-783 Rahab
2. (Heb. Rá•hav, de una raíz que significa “acometer con impertinencias”.) Término simbólico que se usa por primera vez en Job (9:13; 26:12), donde se traduce “acometedor” (NM). En el segundo de estos pasajes, tanto el contexto como el paralelismo del versículo lo relacionan con un gran monstruo marino. De manera similar, Isaías 51:9 enlaza Rahab con un monstruo marino: “¿No eres tú el que hizo pedazos a Rahab, el que traspasó al monstruo marino?”.
Rahab, el “monstruo marino”, vino a simbolizar a Egipto y su Faraón, quien se opuso a Moisés e Israel. Isaías 51:9, 10 menciona cómo Jehová liberó a Israel de Egipto: “¿No eres tú el que secó el mar, las aguas de la vasta profundidad? ¿El que hizo de las profundidades del mar un camino para que pasaran los recomprados?”. En Isaías 30:7 de nuevo se enlaza “Rahab” con Egipto. Asimismo, en el Salmo 87:4 la palabra “Rahab” debe hacer referencia a Egipto, pues ese nombre es el primero de una lista de enemigos de Israel que incluye a Babilonia, Filistea, Tiro y Cus. Los targumes emplean “los egipcios” en este versículo, y en el Salmo 89:10 parafrasean “Rahab” de tal manera que enlazan ese término con el arrogante Faraón de Egipto a quien Jehová humilló.
SALMO 89:14)
“Justicia y juicio son el lugar establecido de tu trono; bondad amorosa y apego a la verdad mismos se presentan delante de tu rostro.”
it-2 pág. 1163 Trono
Jehová, a quien hasta el “cielo de los cielos” no puede contener, no tiene que sentarse sobre un trono o silla literal. (1Re 8:27.) Sin embargo, Él simboliza su autoridad y soberanía real con un trono. Ciertos siervos de Dios tuvieron el privilegio de tener una visión de su trono. (1Re 22:19; Isa 6:1; Eze 1:26-28; Da 7:9; Rev 4:1-3.) Al hablar del trono de Jehová, su majestad o poder, su posición como Juez Supremo, los Salmos dicen que está establecido sobre justicia y juicio “desde mucho tiempo atrás”. (Sl 89:14; 93:2; 97:2.)
SALMO 89:15)
“Feliz es el pueblo que conoce el gozoso gritar. Oh Jehová, en la luz de tu rostro ellos siguen andando.”
it-2 pág. 264 Luz, I
La ‘luz del rostro de Dios’ significa el favor divino. (Sl 44:3; 89:15.)
SALMO 89:27)
“También, yo mismo lo pondré como primogénito, el altísimo de los reyes de la tierra.”
it-2 págs. 717-718 Primogénito
¿Por qué llama Jehová primogénito a “David mi siervo” si no era el primer hijo?
Cuando en el Salmo 89 Jehová habla de “David mi siervo” y repasa el pacto para el reino que hizo con él, dice entre otras cosas: “Yo mismo lo pondré como primogénito, el altísimo de los reyes de la tierra”. (Sl 89:20, 27.) David no era hijo primogénito (1Cr 2:13-15), por lo que parece que Jehová se refería de manera profética al “primogénito celestial” de Dios, representado por David, y a quien Él confiere una dignidad real superior a la de cualquier otro gobernante humano. (Compárese con Eze 34:24, donde se llama al Mesías “mi siervo David”.)
SALMO 89:29)
“Y ciertamente estableceré su descendencia para siempre y su trono como los días del cielo.”
w06 15/12 pág. 4 ¿De qué modo trae paz el nacimiento de Jesús?
Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y Jehová Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin”. María le preguntó cómo sería eso posible, puesto que ella no estaba teniendo relaciones sexuales con ningún hombre y era virgen. El ángel le contestó que su hijo sería concebido por medio del espíritu santo de Dios. No cabe duda de que sería un niño fuera de lo común (Lucas 1:28-35).
El rey predicho
Al oír las palabras del ángel, María posiblemente se dio cuenta de que el niño que daría a luz era aquel de quien hablaban antiguas profecías. Cuando se le reveló que Jehová le daría a ese hijo “el trono de David su padre”, ella —al igual que cualquier otro judío familiarizado con las Escrituras— debió de recordar la promesa que Dios le había hecho al rey David de Israel.
Mediante el profeta Natán, Jehová le había dicho a aquel rey: “Tu casa y tu reino ciertamente serán estables hasta tiempo indefinido delante de ti; tu mismísimo trono llegará a ser un trono firmemente establecido hasta tiempo indefinido” (2 Samuel 7:4, 16). Y sobre el propio David había declarado: “Ciertamente estableceré su descendencia para siempre y su trono como los días del cielo. Su descendencia misma resultará ser aun hasta tiempo indefinido, y su trono como el sol enfrente de mí” (Salmo 89:20, 29, 35, 36). Por lo tanto, no era una simple coincidencia el hecho de que tanto María como José fueran descendientes de la casa de David.
pe cap. 13 pág. 118 párr. 16 El gobierno de Dios que traerá paz
Casi 700 años después de la declaración que se le hizo a Judá, Jehová dijo lo siguiente respecto a David, quien era de la tribu de Judá: “He hallado a David mi siervo . . . Ciertamente estableceré su descendencia para siempre y su trono como los días del cielo.” (Salmo 89:20, 29) Cuando Dios dice que la “descendencia” de David será establecida “para siempre” y que “su trono” existirá por tanto tiempo “como los días del cielo,” ¿qué quiere decir? Jehová se está refiriendo al hecho de que el gobierno del Reino en las manos de su gobernante nombrado, Jesucristo, durará para siempre.
SALMO 89:37)
“Como la luna será firmemente establecido por tiempo indefinido, y [como] testigo fiel en los cielos nublados”. Sélah.”
w07 15/7 pág. 32 “Testigo fiel en los cielos”
“Testigo fiel en los cielos”
LA Luna ha sido siempre un símbolo de belleza para poetas y compositores. Por ejemplo, en una canción inspirada por Dios se nos habla de una mujer “hermosa como la luna llena” (El Cantar de los Cantares 6:10). Ahora bien, hubo un salmista que llamó poéticamente a la Luna “testigo fiel en los cielos” (Salmo 89:37). ¿A qué se refería exactamente con esa expresión?
La Luna da fielmente una vuelta alrededor de la Tierra cada 27,3 días. Así pues, cuando el salmista habló de la fidelidad de la Luna, tal vez se refería a la exactitud de su órbita. Pero también es posible que estuviera pensando en algo mucho más profundo. Tengamos presente que el salmo en el que aplicó a la Luna la expresión “testigo fiel” es una canción profética sobre el Reino que Jesús enseñó a sus discípulos a pedir (Mateo 6:9, 10).
Hace más de tres mil años, Jehová Dios hizo el pacto del Reino con el rey David de Israel (2 Samuel 7:12-16). El propósito de dicho pacto era establecer una base legal para que Jesucristo, el heredero de David, ocupara el trono para siempre (Isaías 9:7; Lucas 1:32, 33). Con relación al trono de la “descendencia” de David, el salmista cantó: “Como la luna será firmemente establecido por tiempo indefinido, y como testigo fiel en los cielos” (Salmo 89:36, 37).
Por lo tanto, la ‘lumbrera que domina la noche’, la Luna, es un buen recordatorio de la permanencia del gobierno de Cristo (Génesis 1:16). Daniel 7:14 dice sobre ese Reino: “Su gobernación es una gobernación de duración indefinida que no pasará, y su reino uno que no será reducido a ruinas”. La Luna, pues, nos sirve de testigo, o testimonio, de ese Reino y de las bendiciones que este traerá a la humanidad.
w93 1/1 pág. 32 “Testigo fiel en los cielos”
La Luna les recordaba a los israelitas algo magnífico. Dios había prometido que la dinastía real de David no desaparecería. Hablando de un descendiente de David, Él dijo: “Como la luna será firmemente establecido por tiempo indefinido, y como testigo fiel en los cielos nublados”. (Salmo 89:35-37.) Esta promesa se cumplió en Jesús, el “Hijo de David”. (Lucas 18:38.) Después de su muerte, Jesús fue resucitado como espíritu inmortal y ascendió al cielo. (Hechos 2:34-36.) Con el tiempo fue hecho rey del Reino celestial de Dios. (Revelación 12:10.) Ese Reino está gobernando ahora mismo y “subsistirá hasta tiempos indefinidos”. (Daniel 2:44.) De esta forma, Jesús, el representante inmortal de la dinastía real de David, perdurará tanto como la Luna, el “testigo fiel en los cielos”.
Así que, cada vez que vea brillar la Luna en el cielo nocturno, recuerde la promesa que le hizo Dios a David y agradezca que el Reino de Dios esté gobernando ahora y gobierne siempre, para la gloria de Dios y la bendición eterna de los que le sean fieles. (Revelación 11:15.)
SALMO 89:49)
“¿Dónde están tus anteriores actos de bondad amorosa, oh Jehová, acerca de los cuales juraste a David en tu fidelidad?”
w86 15/12 pág. 29 “Bendigan a Jehová”... ¿por qué?
♦ 89:49—¿Qué eran estos “actos de bondad amorosa”?
La expresión “actos de bondad amorosa” se refiere al pacto del Reino con todos sus rasgos. En tiempos de dificultad era apropiado que los israelitas sacaran a relucir ante Jehová estas promesas, no porque dudaran del pacto, sino como medio para acudir a Dios sobre la base de este.
SALMO 89:52)
“Bendito sea Jehová hasta tiempo indefinido. Amén y Amén.”
it-1 pág. 111 Amén
Cada uno de los primeros cuatro libros o colecciones de los Salmos concluye con la palabra amén, lo que tal vez indique que la congregación de Israel acostumbraba a unirse en un “amén” al finalizar una canción o salmo. (Sl 41:13; 72:19; 89:52; 106:48.)
it-1 pág. 112 Amén
Las oraciones registradas en 1 Crónicas 16:36 y en los Salmos 41:13; 72:19; 89:52; 106:48, así como el uso que se da al término “amén” en las cartas canónicas, indican que es apropiado utilizar esta expresión al concluir una oración. Es verdad que no se explicita la palabra “amén” en todas las oraciones registradas en la Biblia, como por ejemplo la oración final de David en favor de Salomón (1Cr 29:19) o la oración de dedicación que hizo Salomón en la inauguración del templo (1Re 8:53-61), aunque su omisión no significa que no concluyeran con esta expresión. (Véase 1Cr 29:20.) De manera similar, no hay registro de que Jesús la pronunciase en sus oraciones (Mt 26:39, 42; Jn 17:1-26) ni de que la usasen los discípulos en la oración de Hechos 4:24-30. No obstante, todos los hechos que se han presentado indican con claridad que es apropiado usar la expresión “amén” como conclusión de una oración, y muy en particular lo indica el comentario de Pablo en 1 Corintios 14:16 respecto a la costumbre de los cristianos de decir “amén” en sus reuniones al concluir una oración. Por otra parte, el ejemplo de las criaturas celestiales registrado en Revelación 5:13, 14; 7:10-12 y 19:1-4 también muestra que es oportuno usar el término “amén” para significar que se está de acuerdo con una oración o una declaración solemne y expresar así la confianza, firme aprobación y ferviente esperanza que se tiene en el corazón.
SALMO 90:ENCABEZAMIENTO)
“Oración de Moisés, hombre del Dios [verdadero].”
w01 15/11 pág. 10 párr. 2 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
2 Según el encabezamiento, se trata de una “oración de Moisés, hombre del Dios verdadero”. Dado que este salmo hace hincapié en la transitoriedad de la vida humana, es probable que se compusiera durante los cuarenta años que vagaron los israelitas por el desierto tras su liberación del cautiverio egipcio, a lo largo de los cuales la muerte de miles de ellos acabó con aquella generación sin fe (Números 32:9-13).
SALMO 90:1)
“Oh Jehová, tú mismo has resultado ser una verdadera morada para nosotros durante generación tras generación.”
w13 15/3 Jehová es nuestra morada
Jehová es nuestra morada
“Oh Jehová, tú mismo has resultado ser una verdadera morada para nosotros durante generación tras generación.” (SAL. 90:1)
¿QUÉ RESPONDERÍA?
¿Cómo fue Jehová “una verdadera morada” para los fieles de la antigüedad?
¿Qué aprendemos de un hombre tan fiel como Abrahán?
¿Cómo podemos demostrar que Jehová es nuestra “verdadera morada”?
¿SE SIENTE como en casa en este mundo? Si no es así, usted no es el único. A lo largo de la historia, todos los que han amado de verdad a Jehová se han sentido como forasteros en este sistema de cosas. Por ejemplo, hubo fieles siervos de Dios que, mientras se mudaban de campamento en campamento en la tierra de Canaán, “declararon públicamente que eran extraños y residentes temporales” (Heb. 11:13).
2 Al igual que ellos, los discípulos ungidos de Jesús, cuya “ciudadanía existe en los cielos”, se consideran “forasteros y residentes temporales” en este sistema de cosas (Filip. 3:20; 1 Ped. 2:11). Y las “otras ovejas” de Cristo “no son parte del mundo”, así como él tampoco lo fue (Juan 10:16; 17:16). Pero los siervos de Dios no están “sin techo”. Al contrario, disfrutan de la protección del hogar más seguro y acogedor imaginable, un hogar que puede verse con los ojos de la fe. Moisés escribió: “Oh Jehová, tú mismo has resultado ser una verdadera morada para nosotros durante generación tras generación” (Sal. 90:1). ¿Cómo resultó Jehová ser “una verdadera morada” para sus siervos leales de la antigüedad? ¿De qué manera lo es hoy para el pueblo que porta su nombre? ¿Y cómo resultará ser la única morada segura en el futuro?
JEHOVÁ FUE “UNA VERDADERA MORADA” PARA SUS SIERVOS DE LA ANTIGÜEDAD
3 Como sucede con muchas otras comparaciones de la Biblia, Salmo 90:1 tiene un protagonista, una imagen y varios puntos en que se asemejan. El protagonista es Jehová. La imagen es la de una morada, un lugar donde alojarse. Y Jehová tiene mucho en común con un lugar así. Por ejemplo, brinda protección a su pueblo, en armonía con el hecho de que él es la misma personificación del amor (1 Juan 4:8). También es un Dios de paz que permite a sus leales “morar en seguridad” (Sal. 4:8). Piense, si no, en su trato con los fieles patriarcas, comenzando con Abrahán.
4 Podemos hacernos una idea de cómo se sintió Abrahán, que aún se llamaba Abrán, cuando Jehová le dijo: “Vete de tu país y de tus parientes [...] al país que yo te mostraré”. Si aquel hombre fiel sintió algún temor, sin duda se le disipó al oír lo que Jehová siguió diciéndole: “Haré de ti una nación grande y te bendeciré y de veras haré grande tu nombre [...]. Y ciertamente bendeciré a los que te bendigan, y al que invoque mal sobre ti lo maldeciré” (Gén. 12:1-3).
5 Con esas palabras, Jehová se comprometió a ser un refugio seguro para Abrahán y sus descendientes (Gén. 26:1-6). Y cumplió su promesa. Por ejemplo, impidió que el faraón de Egipto y el rey de Guerar, Abimélec, violaran a Sara y mataran a Abrahán. También protegió a Isaac y Rebeca de un modo parecido (Gén. 12:14-20; 20:1-14; 26:6-11). Y “no permitió que ningún humano los defraudara, antes bien, a causa de ellos censuró a reyes, diciendo: ‘No toquen ustedes a mis ungidos, y a mis profetas no hagan nada malo’” (Sal. 105:14, 15).
6 Entre esos profetas estuvo Jacob, el nieto de Abrahán. Cuando llegó el momento de que se casara, Isaac, su padre, le dijo: “No debes tomar esposa de las hijas de Canaán. Levántate, ve a Padán-aram, a la casa de Betuel, padre de tu madre, y de allí tómate una esposa de las hijas de Labán” (Gén. 28:1, 2). Jacob obedeció sin vacilar. Abandonando la seguridad que le proporcionaba su familia inmediata, que vivía en Canaán, viajó cientos de kilómetros, probablemente solo, hasta la región de Harán (Gén. 28:10). Puede que se preguntara: “¿Cuánto tiempo estaré ausente? ¿Me acogerá bien mi tío y me concederá una esposa que adore a Dios?”. Cualquier preocupación de ese tipo sin duda desapareció cuando llegó a Luz, a unos 100 kilómetros (60 millas) de Beer-seba. ¿Qué ocurrió allí?
7 En Luz, Jehová se apareció a Jacob en un sueño y le dijo: “Aquí estoy yo contigo y ciertamente te guardaré en todo el camino por el cual estás yendo, y ciertamente te haré volver a este suelo, porque no voy a dejarte hasta que realmente haya hecho lo que te he hablado” (Gén. 28:15). ¡Cuánto debieron de tranquilizar y consolar a Jacob aquellas afectuosas palabras! ¿Puede usted imaginárselo caminando resuelto después de esa experiencia, ansioso por ver cómo iba a cumplir Dios su promesa? Si usted ha dejado su hogar, quizás para apoyar la predicación en otro país, con toda probabilidad entenderá los sentimientos de Jacob. Y sin duda habrá visto pruebas de la protección de Jehová en su propio caso.
8 Cuando Jacob llegó a Harán, su tío Labán le extendió una cálida bienvenida, y más tarde le dio a Lea y Raquel por esposas. Sin embargo, con el tiempo trató de aprovecharse de él, tanto que le cambió su salario 10 veces (Gén. 31:41, 42). Jacob aguantó aquellas injusticias, confiando en que Jehová lo seguiría cuidando. Y, de hecho, así fue, pues cuando regresó a Canaán poseía “grandes rebaños, y siervas y siervos, y camellos y asnos” (Gén. 30:43). Profundamente agradecido, le dijo a Jehová: “Indigno soy de todas las bondades amorosas y de toda la fidelidad que has ejercido para con tu siervo, porque con solo mi bastón crucé este Jordán y ahora he llegado a ser dos campamentos” (Gén. 32:10).
9 Estos ejemplos nos muestran por qué Moisés pudo afirmar: “Oh Jehová, tú mismo has resultado ser una verdadera morada para nosotros durante generación tras generación” (Sal. 90:1). Sus palabras siguen vigentes hoy, pues Jehová, con quien “no hay la variación del giro de la sombra”, continúa siendo una morada acogedora y segura para sus leales (Sant. 1:17). Veamos de qué manera.
JEHOVÁ ES “UNA VERDADERA MORADA” PARA SUS SIERVOS DE HOY
10 Imagínese que está testificando en un tribunal contra una organización criminal presente en todo el mundo y sabe que su líder es un embustero y un asesino sumamente inteligente, poderoso y despiadado. ¿Se sentiría seguro al salir del juzgado al final del día? ¡Difícilmente! En realidad, tendría buenas razones para solicitar protección. Esto ilustra la situación de los siervos de Jehová, que con valor testificamos a favor de él y denunciamos a su malvado enemigo, Satanás (lea Revelación 12:17). Pero ¿ha podido Satanás silenciarnos? ¡Desde luego que no! De hecho, continuamos prosperando espiritualmente, y eso solo tiene una explicación: Jehová sigue siendo nuestro refugio, “una verdadera morada” para nosotros, en especial en estos últimos días (lea Isaías 54:14, 17). Con todo, él no puede ser un refugio seguro para nosotros si permitimos que Satanás nos atraiga fuera de nuestra morada.
11 He aquí otra lección que aprendemos de los patriarcas. Aunque vivían en la tierra de Canaán, se mantuvieron apartados de la gente del lugar, cuya maldad e inmoralidad detestaban (Gén. 27:46). Eran hombres de principios que no dependían de una larga lista de cosas que podían o no podían hacer. Les bastaba con lo que sabían de Jehová y su personalidad. Puesto que él era su morada, no deseaban acercarse al mundo tanto como pudieran. Al contrario, guardaban toda la distancia posible. ¡Qué magnífico ejemplo para nosotros! ¿Procura usted imitar a los fieles patriarcas al elegir sus compañías o diversiones? Por desgracia, algunos miembros de la congregación cristiana dan muestras de que, al menos hasta cierto punto, se sienten cómodos en el mundo de Satanás. Si usted se siente así aunque sea solo un poco, ore a Jehová en cuanto a ello. Recuerde, este es el mundo de Satanás y, como tal, refleja su frialdad y egoísmo (2 Cor. 4:4; Efes. 2:1, 2).
12 Para no caer víctimas de las trampas del Diablo, tenemos que aprovechar por completo las ayudas espirituales que Jehová ofrece a sus siervos, a quienes hacen de él su morada. Entre tales ayudas figuran las reuniones cristianas, la adoración en familia y las “dádivas en hombres”, es decir, pastores nombrados por Dios para consolarnos y apoyarnos en nuestra lucha con las dificultades de la vida (Efes. 4:8-12). El hermano George Gangas, quien fue miembro del Cuerpo Gobernante por muchos años, escribió: “Cuando estoy entre [los siervos de Dios] siento que estoy en casa con mi familia, en un paraíso espiritual”. ¿Se siente usted del mismo modo?
13 Algo más que aprendemos de los patriarcas es que no les importó ser diferentes de la gente que los rodeaba. Como vimos en el párrafo 1, “declararon públicamente que eran extraños y residentes temporales en la tierra” (Heb. 11:13). ¿Está usted decidido a ser diferente? Claro, eso no siempre es fácil. Pero con el apoyo de Dios y de sus hermanos en la fe, puede lograrlo. Recuerde que hay muchos otros cristianos en su situación. De hecho, todos los que deseamos servir a Jehová tenemos una lucha constante (Efes. 6:12). Pero es una lucha que ganaremos si confiamos en Jehová y hacemos de él nuestra morada segura.
14 También es de vital importancia que imite a Abrahán manteniendo la vista en el premio (2 Cor. 4:18). El apóstol Pablo escribió que Abrahán “esperaba la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios” (Heb. 11:10). Esa “ciudad” resultó ser el Reino mesiánico, y él, por supuesto, debía esperar a que llegara. En cierto sentido, nosotros no tenemos que esperarlo, pues ya está gobernando en los cielos. Lo que es más, las pruebas indican que pronto tomará pleno control de la Tierra. ¿Es el Reino una realidad para usted? ¿Influye en su modo de ver la vida, en lo que opina de este mundo y en sus prioridades? (Lea 2 Pedro 3:11, 12.)
NUESTRA “VERDADERA MORADA” AL ACERCARSE EL FIN
15 A medida que el mundo de Satanás se acerque a su fin, sus “dolores de angustia” irán empeorando (Mat. 24:7, 8). Y, desde luego, las cosas se pondrán aún más difíciles durante la gran tribulación. Los servicios públicos y demás sistemas organizados de este mundo se vendrán abajo, y la gente temerá por su propia vida (Hab. 3:16, 17). Completamente desesperados, buscarán refugio, por así decirlo, “en las cuevas y en las masas rocosas de las montañas” (Rev. 6:15-17). Pero ni las cuevas literales ni las organizaciones políticas y comerciales que ahora parecen firmes como montañas les brindarán protección alguna.
16 Los siervos de Jehová, en cambio, seguirán disfrutando de la seguridad de su “verdadera morada”, Jehová Dios. Se sentirán como el profeta Habacuc, quien dijo: “Me alborozaré en Jehová mismo; ciertamente estaré gozoso en el Dios de mi salvación” (Hab. 3:18). ¿De qué maneras será Jehová “una verdadera morada” durante ese turbulento período? Tendremos que esperar para verlo. Pero una cosa es cierta: lo mismo que los israelitas de la época del éxodo, la “gran muchedumbre” permanecerá organizada, constantemente alerta a las instrucciones divinas (Rev. 7:9; lea Éxodo 13:18). Esas instrucciones vendrán por un canal teocrático, probablemente la congregación. De hecho, parece que los miles y miles de congregaciones de todo el mundo están relacionadas con los “cuartos interiores” protectores predichos en Isaías 26:20 (léalo). ¿Valora usted las reuniones de la congregación? ¿Obedece sin vacilar las instrucciones que Jehová nos da mediante ella? (Heb. 13:17.)
17 Incluso quienes mueran fieles antes de que comience la gran tribulación estarán seguros con Jehová, su “verdadera morada”. Mucho después de que los fieles patriarcas murieron, Jehová le dijo a Moisés: “Yo soy [...] el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob” (Éx. 3:6). Tras citar estas palabras, Jesús agregó: “Él no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos ellos viven” (Luc. 20:38). Es como si sus siervos leales que han muerto todavía vivieran, pues es un hecho que los va a resucitar (Ecl. 7:1).
18 En el nuevo mundo que está a las puertas, Jehová será “una verdadera morada” para su pueblo en un sentido más. Revelación 21:3 nos promete: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos”. Jehová residirá con la humanidad por medio de Jesucristo, a quien utilizará para gobernar la Tierra durante los primeros mil años. Concluido ese período, Jesús entregará el Reino a su Padre tras haber cumplido el propósito divino para la Tierra (1 Cor. 15:28). A partir de ese momento, Jehová gobernará directamente a los seres humanos, que ya serán perfectos. ¡Qué magnífico futuro nos aguarda! Mientras tanto, luchemos por imitar a las generaciones fieles de la antigüedad haciendo de Jehová nuestra “verdadera morada”.
[Nota]
La Nueva Traducción Viviente vierte Salmo 90:1 de la siguiente manera: “Señor, a lo largo de todas las generaciones, ¡tú has sido nuestro hogar!”.
w10 1/7 pág. 28 ¿Desde cuándo existe Dios?
A decir verdad, saber que Dios es eterno puede influir mucho en nuestra vida. Al leer la oración de Moisés antes citada, encontramos la garantía de que Jehová cumplirá su promesa de darnos la vida eterna: su existencia eterna. Aunque nuestra vida actual es muy corta, Dios es “una verdadera morada para nosotros durante generación tras generación”. ¿No es maravilloso saber que nuestro Padre celestial ha estado, está y estará siempre al lado de sus siervos? (Salmo 90:1.)
w01 15/11 pág. 11 párr. 4 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Salmo 90:1,
w01 15/11 pág. 11 párrs. 5-6 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
5 Jehová, el “Dios eterno”, es para nosotros “una verdadera morada”, un refugio espiritual (Romanos 16:26). Nos sentimos seguros porque es el “Oidor de la oración” y siempre está dispuesto a ayudarnos (Salmo 65:2). Como arrojamos las inquietudes sobre nuestro Padre celestial mediante su amado Hijo, ‘la paz de Dios que supera a todo pensamiento guarda nuestros corazones y facultades mentales’ (Filipenses 4:6, 7; Mateo 6:9; Juan 14:6, 14).
6 Disfrutamos de seguridad espiritual porque, en sentido metafórico, Jehová es “una verdadera morada” para nosotros. También nos suministra “cuartos interiores” (probablemente muy relacionados con las congregaciones de su pueblo) que son refugios espirituales donde pastores amorosos contribuyen en gran medida a que nos sintamos seguros (Isaías 26:20; 32:1, 2; Hechos 20:28, 29). Además, algunos pertenecemos a familias que sirven a Dios desde hace muchos años y hemos experimentado que él es ‘una verdadera morada durante generación tras generación’.
w01 15/11 pág. 11 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Jehová, nuestra “verdadera morada”
4 Estas son las palabras de apertura del salmista: “Oh Jehová, tú mismo has resultado ser una verdadera morada para nosotros durante generación tras generación.
w93 1/3 pág. 32 “Antes que las montañas”
“Antes que las montañas”
“SEÑOR, Tú has sido para nosotros un refugio de generación en generación. Antes que las montañas se engendraran, antes que naciesen la tierra y el orbe, de eternidad a eternidad, Tú eres Dios.” (Salmo 90:1, 2, Nieto.) ¡Qué animadoras resultan estas palabras dirigidas a nuestro Creador!, especialmente hoy, cuando nada parece estable.
Ante el empeoramiento de la situación económica, pocas personas se sienten seguras respecto al futuro. El aumento alarmante del delito y el consumo de drogas ha convertido algunas ciudades en zonas de guerra. Hasta la institución más antigua, la familia, se tambalea. Oímos de novedades, como familias homosexuales. Aumentan las familias monoparentales, en las que el padre o la madre con frecuencia están sometidos a gran estrés. La tranquilidad de muchas familias se ve quebrantada por cosas tan horribles como el maltrato de esposas o el abuso de niños.
¿Quién puede guiarnos en estos tiempos difíciles? Es cierto que no falta el consejo de psicólogos, educadores y otras personas, pero gran parte de ese consejo es contradictorio. Durante una generación completa se consideró al Dr. Benjamin Spock como el consejero más sobresaliente de Occidente en asuntos familiares. Después, él reconoció que su consejo era erróneo.
¡Cuánto más sabio es hacer de Dios nuestro “refugio”! En estos tiempos turbulentos, él es una roca firme cuya existencia es “de eternidad a eternidad”. Dijo de sí mismo mediante el profeta Malaquías: “Yo soy Jehová; no he cambiado”. (Malaquías 3:6.) Las normas de Dios, que aparecen en la Biblia, son del todo dignas de confianza. Él existía “antes que las montañas”, y su consejo, que se halla en las Santas Escrituras, se basa en su sabiduría eterna. Es precisamente lo que necesitamos para conseguir la felicidad y el éxito.
De modo que es sabio confiar en la Palabra de Dios, la Biblia. Estúdiela para beneficiarse de la sabiduría divina. Confíe en lo que aprenda de ella y permita que sea la luz que ilumine su senda en la vida. (Salmo 119:105.) Únicamente los que actúan así tienen razón para confiar en el futuro y disfrutan de verdadera paz mental.
SALMO 90:2)
“Antes que nacieran las montañas mismas, o tú procedieras a producir como con dolores de parto la tierra y el terreno productivo, aun de tiempo indefinido a tiempo indefinido tú eres Dios.”
w10 1/7 pág. 28 ¿Desde cuándo existe Dios?
En una oración, Moisés dijo: “Desde siempre y por siempre, existes tú, oh Dios” (Salmo 90: 2, Severiano del Páramo). Como vemos, la existencia de Dios se extiende en dos direcciones. Por un lado, hacia el futuro, pues la Biblia asegura que Jehová “vive para siempre jamás” (Revelación [Apocalipsis] 4:10). Así pues, Dios existirá por toda la eternidad. Pero su vida también se extiende infinitamente hacia al pasado. En otras palabras, Dios nunca fue creado. No comenzó a existir en ningún momento, sino que lleva viviendo “desde siempre”.
A muchos nos resulta difícil reflexionar sobre ideas tan abstractas. Pero todos nos enfrentamos en la vida a conceptos complejos. Piense, por ejemplo, en los números positivos y negativos. ¿Ha pensado que podemos contar hasta el infinito, tanto hacia adelante como hacia atrás? Entonces, ¿no podríamos considerar que ocurre algo similar con los años de vida de nuestro Creador?
Sin duda, solo a Dios se lo puede llamar “Rey de la eternidad” (1 Timoteo 1:17). Tanto Jesús como los millones de ángeles del cielo fueron creados, y lo mismo puede decirse de la humanidad entera. Por tanto, todos han tenido un principio (Colosenses 1:15, 16). Pero Jehová no. Afirmar que Dios tuvo que ser creado nos llevaría a preguntarnos quién lo creó a él, y entraríamos en un círculo sin sentido. La realidad es que Jehová vive “desde la eternidad hasta la eternidad” (Salmo 90:2, Straubinger). O lo que es lo mismo, Dios existe desde “antes de todo el tiempo” (Judas 25, nota)
w01 15/11 pág. 11 párrs. 7-8 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
7 Jehová existe desde antes que “nacieran” las montañas o que como con “dolores de parto” se produjera la Tierra. Desde una óptica humana, debió suponer un gran esfuerzo crear este planeta, con todas sus peculiaridades, procesos químicos y funciones complejas. Así que cuando el salmista dice que las montañas ‘nacieron’ y que la Tierra fue producida como con “dolores de parto”, manifiesta un enorme respeto por el trabajo implicado en la creación. ¿No deberíamos sentir un respeto y una gratitud semejantes por la labor del Creador?
Jehová siempre está dispuesto a ayudarnos
8 “Aun de tiempo indefinido a tiempo indefinido tú eres Dios”, cantó el salmista. La expresión “tiempo indefinido” puede aplicarse a algo que tiene fin, pero cuya duración no se especifica (Éxodo 31:16, 17; Hebreos 9:15). Sin embargo, significa “eterno” en el Salmo 90:2 y en otros lugares de las Escrituras Hebreas (Eclesiastés 1:4). Pese a que nuestra mente es incapaz de concebir la eternidad de Dios, él no tuvo principio ni tendrá fin (Habacuc 1:12). Siempre estará vivo y dispuesto a ayudarnos.
w01 15/11 pág. 11 párr. 4 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Antes que nacieran las montañas mismas, o tú procedieras a producir como con dolores de parto la tierra y el terreno productivo, aun de tiempo indefinido a tiempo indefinido tú eres Dios [o “el Divino”]” (Salmo 90:1, 2, nota).
w93 1/3 pág. 32 “Antes que las montañas”
“Antes que las montañas”
“SEÑOR, Tú has sido para nosotros un refugio de generación en generación. Antes que las montañas se engendraran, antes que naciesen la tierra y el orbe, de eternidad a eternidad, Tú eres Dios.” (Salmo 90:1, 2, Nieto.) ¡Qué animadoras resultan estas palabras dirigidas a nuestro Creador!, especialmente hoy, cuando nada parece estable.
Ante el empeoramiento de la situación económica, pocas personas se sienten seguras respecto al futuro. El aumento alarmante del delito y el consumo de drogas ha convertido algunas ciudades en zonas de guerra. Hasta la institución más antigua, la familia, se tambalea. Oímos de novedades, como familias homosexuales. Aumentan las familias monoparentales, en las que el padre o la madre con frecuencia están sometidos a gran estrés. La tranquilidad de muchas familias se ve quebrantada por cosas tan horribles como el maltrato de esposas o el abuso de niños.
¿Quién puede guiarnos en estos tiempos difíciles? Es cierto que no falta el consejo de psicólogos, educadores y otras personas, pero gran parte de ese consejo es contradictorio. Durante una generación completa se consideró al Dr. Benjamin Spock como el consejero más sobresaliente de Occidente en asuntos familiares. Después, él reconoció que su consejo era erróneo.
¡Cuánto más sabio es hacer de Dios nuestro “refugio”! En estos tiempos turbulentos, él es una roca firme cuya existencia es “de eternidad a eternidad”. Dijo de sí mismo mediante el profeta Malaquías: “Yo soy Jehová; no he cambiado”. (Malaquías 3:6.) Las normas de Dios, que aparecen en la Biblia, son del todo dignas de confianza. Él existía “antes que las montañas”, y su consejo, que se halla en las Santas Escrituras, se basa en su sabiduría eterna. Es precisamente lo que necesitamos para conseguir la felicidad y el éxito.
De modo que es sabio confiar en la Palabra de Dios, la Biblia. Estúdiela para beneficiarse de la sabiduría divina. Confíe en lo que aprenda de ella y permita que sea la luz que ilumine su senda en la vida. (Salmo 119:105.) Únicamente los que actúan así tienen razón para confiar en el futuro y disfrutan de verdadera paz mental.
it-1 pág. 570 Creación
Jehová, que ha existido desde siempre, estaba solo antes del comienzo de la creación. (Sl 90:1, 2; 1Ti 1:17.)
it-1 pág. 1229 Inmortalidad
Las expresiones “inmortal” e “inmortalidad” no aparecen en las Escrituras Hebreas, que, sin embargo, muestran que Jehová Dios, la Fuente de toda vida, no está sujeto a la muerte, de modo que es inmortal. (Sl 36:7, 9; 90:1, 2; Hab 1:12.)
it-2 pág. 43 Jehová
La Persona identificada por el Nombre. Jehová es el Creador de todas las cosas, la gran Primera Causa; por lo tanto, no fue creado, no tuvo principio. (Rev 4:11.) “En número, sus años son inescrutables.” (Job 36:26.) Es imposible determinarle una edad, pues no hay un punto de partida desde el que contar. Aunque no tiene edad, se le llama apropiadamente “el Anciano de Días”, ya que su existencia se remonta al pasado infinito. (Da 7:9, 13.) Tampoco tendrá un fin en el futuro (Rev 10:6), pues es incorruptible y no muere, por lo que se le llama el “Rey de la eternidad” (1Ti 1:17), y para Él mil años son tan solo como una vigilia de unas pocas horas durante la noche. (Sl 90:2, 4; Jer 10:10; Hab 1:12; Rev 15:3.)
it-2 pág. 1117 Tiempo indefinido
La palabra ʽoh•lám a veces está relacionada con lo que es eterno. (1Re 2:45, nota.) El profeta Isaías escribió: “Jehová, el Creador de las extremidades de la tierra, es un Dios hasta tiempo indefinido”. (Isa 40:28.) Jehová es “de tiempo indefinido a tiempo indefinido”. (Sl 90:2.) Puesto que Jehová es inmortal, continuará siendo Dios por toda la eternidad. (Hab 1:12; 1Ti 1:17.)
si pág. 278 párrs. 2-3 Estudio número 2: El tiempo y las Santas Escrituras
Jehová mismo vive en una eternidad de tiempo. En cuanto a sus criaturas, se ha complacido en colocarlas en la corriente del tiempo. Los ángeles del cielo, incluso el rebelde Satanás, tienen plena conciencia del transcurso del tiempo. (Dan. 10:13; Rev. 12:12.) Tocante a la humanidad está escrito: “El tiempo y el suceso imprevisto les acaecen a todos”. (Ecl. 9:11.) ¡Feliz es el hombre que en todo momento tiene a Dios en el pensamiento y que recibe con regocijo la provisión divina de “alimento al tiempo apropiado”! (Mat. 24:45.)
3 El tiempo es unidireccional. Aunque el tiempo es universal, ningún hombre viviente puede decir qué es. Es tan insondable como el espacio. Nadie puede explicar dónde empezó la corriente del tiempo ni adónde va. Estos asuntos corresponden al conocimiento ilimitado de Jehová, a quien se describe como el Dios que es “de tiempo indefinido a tiempo indefinido”. (Sal. 90:2.)
rs pág. 120-pág. 121 Dios
¿Tuvo principio Dios?
Sal. 90:2: “Antes que nacieran las montañas mismas, o tú procedieras a producir como con dolores de parto la tierra y el terreno productivo, aun desde tiempo indefinido hasta tiempo indefinido tú eres Dios.”
¿Es razonable eso? La mente nuestra no puede comprenderlo plenamente. Pero eso no es razón sólida para rechazarlo. Considérense unos ejemplos: 1) El tiempo. Nadie puede señalar un momento preciso como el del comienzo del tiempo. Y es un hecho que, aunque nuestra vida termina, el tiempo no tiene fin. No rechazamos la idea del tiempo porque haya aspectos de él que no podamos comprender de lleno. Más bien, vivimos con arreglo a él. 2) El espacio. Los astrónomos no hallan ni principio ni fin al espacio. Mientras más exploran el universo, más hay. Ellos no rechazan lo que la evidencia muestra; muchos dicen que el espacio es infinito. El mismo principio aplica a la existencia de Dios.
SALMO 90:3)
“Tú haces que el hombre mortal vuelva a la materia triturada, y dices: “Vuélvanse, hijos de los hombres”.”
w01 15/11 pág. 11 párr. 9 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Escribió, dirigiéndose a Dios: “Tú haces que el hombre mortal vuelva a la materia triturada, y dices: ‘Vuélvanse, hijos de los hombres’.
w01 15/11 págs. 11-12 párr. 10 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
10 El hombre es mortal, y Dios hace que “vuelva a la materia triturada”, o sea, que regrese al “polvo”, como tierra aplastada o pulverizada. Jehová dice en realidad: ‘Vuelve al polvo del suelo, del cual fuiste hecho’ (Génesis 2:7; 3:19). Esto es aplicable a todo el mundo —fuertes o débiles, ricos o pobres—, pues ningún ser humano imperfecto ‘puede de manera alguna redimir siquiera a un hermano, ni dar a Dios un rescate por él, para que viva para siempre’ (Salmo 49:6-9). No obstante, le estamos muy agradecidos de que ‘diera a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerza fe en él tenga vida eterna’ (Juan 3:16; Romanos 6:23).
w01 15/11 pág. 11 párr. 9 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Salmo 90:3,
SALMO 90:4)
“Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando ha pasado, y como una vigilia durante la noche.”
w01 15/11 pág. 12 párr. 11 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
11 A los ojos de Jehová, hasta Matusalén, que alcanzó los 969 años de edad, vivió menos de un día (Génesis 5:27). Dios considera que mil años son como el día de ayer cuando ha pasado, un período de solo veinticuatro horas. Afirma además el salmista que mil años cuentan para Dios como una vigilia de cuatro horas para el centinela apostado de noche en el campamento (Jueces 7:19). Está claro, pues, que un espacio de tiempo largo a nuestro modo de ver es muy breve para Jehová, el Dios eterno.
w01 15/11 pág. 11 párr. 9 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando ha pasado, y como una vigilia durante la noche” (Salmo 90:3, 4).
it-1 pág. 678 Día
Como el Creador no se halla dentro de los límites de nuestro sistema solar y no está condicionado a sus ciclos de traslación y rotación, su situación no puede compararse a la del hombre. El salmista dijo de Dios, quien es de tiempo indefinido a tiempo indefinido: “Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando ha pasado, y como una vigilia durante la noche”. (Sl 90:2, 4.) A tenor de estas palabras, el apóstol Pedro escribió que “un día es para con Jehová como mil años, y mil años como un día”. (2Pe 3:8.) Un período de mil años representa para el hombre unos 365.242 días de veinticuatro horas, pero para el Creador puede ser un único e indivisible período en el que Él comienza y lleva a buen término un determinado propósito. Es, en cierto modo, parecido a una jornada de trabajo que da comienzo por la mañana y termina hacia el final del día.
SALMO 90:5)
“Los has llevado arrollando; ellos llegan a ser un simple sueño; a la mañana [son] justamente como la hierba verde que cambia.”
w01 15/11 pág. 12 párr. 12 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
12 En comparación con la existencia eterna de Dios, la vida humana actual es efímera. “Los has llevado arrollando; ellos llegan a ser un simple sueño —dice el salmista—; a la mañana son justamente como la hierba verde que cambia.
w01 15/11 pág. 12 párr. 12 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Salmo 90:5,
w01 15/11 pág. 12 párr. 12 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Moisés vio morir en el desierto a millares de israelitas, como si Dios se los ‘hubiera llevado arrollando’ con una inundación. La New International Version ha vertido esta parte del salmo del siguiente modo: “Arrasas a los hombres en el sueño de la muerte”. Por otro lado, la vida de los seres humanos imperfectos es “un simple sueño” de corta duración, como de una sola noche.
SALMO 90:6)
“Por la mañana produce flores y tiene que cambiar; al atardecer se marchita y ciertamente se seca.”
w01 15/11 pág. 12 párr. 13 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
13 Somos ‘justamente como hierba verde que produce flores por la mañana’, pero se marchita al atardecer a causa del intenso calor del sol. En efecto, nuestra vida es tan fugaz como la hierba que se seca en un solo día. Por lo tanto, busquemos la dirección divina para aprovechar este preciado tesoro mientras permanezcamos en este sistema de cosas.
w01 15/11 pág. 12 párr. 12 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Por la mañana produce flores y tiene que cambiar; al atardecer se marchita y ciertamente se seca.” (Salmo 90:5, 6.)
SALMO 90:7)
“Porque nos hemos acabado en tu cólera, y por tu furia hemos sido perturbados.”
w01 15/11 pág. 12 párr. 15 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
15 Los israelitas infieles ‘se acabaron en la cólera de Dios’. ‘Por su furia fueron perturbados’ o, como dice la Nueva Versión Internacional, ‘su indignación los aterró’. Algunos “quedaron tendidos en el desierto” como consecuencia de los juicios divinos (1 Corintios 10:5).
w01 15/11 pág. 12 párr. 14 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
14 El salmista agrega lo siguiente refiriéndose a Dios: “Nos hemos acabado en tu cólera, y por tu furia hemos sido perturbados.
w01 15/11 pág. 12 párr. 14 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Salmo 90:7
SALMO 90:8)
“Has colocado nuestros errores precisamente enfrente de ti; nuestras cosas escondidas, delante de tu rostro brillante.”
w01 15/11 pág. 13 párr. 16 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
16 Si practicáramos el pecado en secreto, tal vez conseguiríamos ocultarlo de los demás durante un tiempo, pero esa falta escondida estaría ‘delante del rostro brillante de Jehová’ y estropearía nuestra relación con él. A fin de recuperar la intimidad con Dios, tendríamos que pedirle perdón, abandonar el pecado y aceptar agradecidos la ayuda espiritual de los ancianos cristianos (Proverbios 28:13; Santiago 5:14, 15).
w01 15/11 pág. 12 párr. 15 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Jehová ‘colocó sus errores precisamente enfrente de él’. Les pidió cuentas por las malas acciones que realizaron en público, y hasta sus “cosas escondidas”, es decir, los pecados ocultos, estuvieron ‘delante de Su rostro brillante’ (Proverbios 15:3).
w01 15/11 pág. 12 párr. 14 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Salmo 90:7-
w01 15/11 pág. 12 párr. 14 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Has colocado nuestros errores precisamente enfrente de ti; nuestras cosas escondidas, delante de tu rostro brillante.
SALMO 90:9)
“Porque todos nuestros días han llegado a su declinación en tu furor; hemos terminado nuestros años lo mismo que un susurro.”
w01 15/11 pág. 13 párr. 16 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
A fin de recuperar la intimidad con Dios, tendríamos que pedirle perdón, abandonar el pecado y aceptar agradecidos la ayuda espiritual de los ancianos cristianos (Proverbios 28:13; Santiago 5:14, 15). Eso sería mucho mejor que ‘terminar nuestros años lo mismo que un susurro’ y poner en peligro la esperanza de vida eterna.
w01 15/11 pág. 12 párr. 15 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Los israelitas impenitentes, objeto de la ira de Dios, ‘terminaron sus años lo mismo que un susurro’. Efectivamente, la vida es fugaz, como un suspiro.
w01 15/11 pág. 12 párr. 14 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Porque todos nuestros días han llegado a su declinación en tu furor; hemos terminado nuestros años lo mismo que un susurro” (Salmo 90:7-9).
SALMO 90:10)
“En sí mismos los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años, sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales; porque tiene que pasar rápidamente, y volamos.”
w01 15/11 pág. 13 párr. 19 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Una esperanza de vida de 70 años significa unos veinticinco mil quinientos días de existencia. Pero sea cual sea la edad que tengamos, ‘no sabemos lo que será nuestra vida mañana, pues somos una neblina que aparece por un poco de tiempo y luego desaparece’ (Santiago 4:13-15). Como ‘el tiempo y el suceso imprevisto nos acaecen a todos’, es imposible predecir cuánto viviremos. Por consiguiente, pidamos en oración sabiduría para enfrentarnos a las pruebas, tratar como es debido a los demás y dar el máximo en el servicio de Jehová hoy, ahora mismo (Eclesiastés 9:11; Santiago 1:5-8).
w01 15/11 pág. 13 párr. 17 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
17 El salmista se expresa así sobre la duración de la vida de los seres humanos imperfectos: “En sí mismos los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años, sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales; porque tiene que pasar rápidamente, y volamos” (Salmo 90:10). La gente en general vive unos 70 años. De hecho, Caleb hizo mención de la fuerza poco común que conservaba a los 85. Claro, ha habido excepciones, como Aarón, Moisés y Josué, de 123, 120 y 110 años respectivamente (Números 33:39; Deuteronomio 34:7; Josué 14:6, 10, 11; 24:29). Sin embargo, los mayores de 20 años de la generación infiel que salió de Egipto murieron en menos de cuatro décadas (Números 14:29-34). Hoy, la duración general de la vida en muchos países permanece dentro de los límites que mencionó el salmista. Nuestros años están llenos de “penoso afán y cosas perjudiciales”. Pasan rápidamente, “y volamos” (Job 14:1, 2).
ba pág. 21 ¿Concuerda el libro con la ciencia?
Este código sanitario manifiesta una sabiduría de la que carecían los médicos de las naciones vecinas de aquella época. Milenios antes de que la medicina descubriera cómo se propagan las enfermedades, la Biblia había prescrito medidas preventivas razonables para evitarlas. No sorprende que Moisés dijera que los israelitas de su tiempo vivían 70 u 80 años. (Salmo 90:10.)
ba pág. 21 ¿Concuerda el libro con la ciencia?
En 1900, la esperanza de vida en muchos países europeos y en Estados Unidos era inferior a 50 años. A partir de entonces ha aumentado drásticamente, no solo gracias al progreso médico en el control de las enfermedades, sino también a las mejoras en la higiene y las condiciones de vida.
g95 22/10 págs. 3-4 ¿Qué esperanzas hay de vivir más tiempo?
¿Cuánto tiempo puede esperar vivir el ser humano? El profeta Moisés dijo lo siguiente respecto a la situación que existía en su día, hace unos tres mil quinientos años: “En sí mismos los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años, sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales; porque tiene que pasar rápidamente, y volamos”. (Salmo 90:10.)
Setenta años no son más que 25.567 días. Y ochenta años solo son 29.219 días. En realidad, es muy poco tiempo. ¿Se puede hacer algo para prolongar la vida humana?
¿Puede ayudar la ciencia médica?
La revista Science hizo esta observación: “[En Estados Unidos,] la esperanza de vida al momento de nacer ha aumentado de cuarenta y siete años en 1900 a unos setenta y cinco años en 1988”. Al reducirse la tasa de mortalidad infantil gracias a una mejor atención sanitaria y nutrición, los estadounidenses pueden esperar vivir tanto tiempo como dijo Moisés. De todas maneras, ¿se prevé algún aumento espectacular en la duración de la vida de la mayoría de las personas?
Es significativo que Leonard Hayflick, destacada autoridad en la cuestión del envejecimiento, dijera lo siguiente en su libro How and Why We Age (Cómo y por qué envejecemos): “Desde luego, los adelantos en el campo de la investigación biomédica y la mejor asistencia médica que se presta en este siglo han tenido un efecto en la longevidad humana, pero solo en el sentido de hacer posible que más personas se aproximen al límite superior fijo de la duración de la vida humana”. Entonces explicó: “La esperanza de vida ha aumentado, pero la duración de la vida no; existe una gran diferencia”.
¿Cuál es el “límite superior fijo” de la duración de la vida humana? Hay quienes dicen que no existe la certeza de que en tiempos recientes alguien haya vivido más de ciento quince años. Sin embargo, la revista Science publicó: “Desde 1990, la edad verificada más avanzada que ha cumplido una persona es 120 años”. Y a principios del presente año el ministro de Sanidad francés, junto con una multitud de reporteros y fotógrafos, visitó a Jeanne Calment, de Arlés (Francia), para celebrar su 120 cumpleaños. Moisés también llegó a los 120 años, una edad muy superior a la longevidad media. (Deuteronomio 34:7.)
¿Dan esperanzas los científicos de que la gente en general pueda vivir tantos años o más? No, la mayoría de ellos no lo cree posible. Bajo el titular “Los investigadores dicen que el límite superior de la esperanza media de vida posiblemente sea 85 años”, el Detroit News publicó las siguientes palabras de S. Jay Olshansky, una reconocida autoridad en la materia del envejecimiento: “Una vez pasados los 85 años, las personas mueren como consecuencia del deterioro de varios órganos. Dejan de respirar. En esencia, mueren de vejez. Y para eso no hay cura”. Añadió: “A menos que se haga retroceder el envejecimiento humano a nivel molecular, ya no habrá más aumentos progresivos de la longevidad”.
La revista Science declaró que quizás “ya se ha alcanzado el límite superior de la longevidad y que es poco probable que se produzcan más descensos significativos en la mortalidad”. Se dice que si se pudieran eliminar todas las causas de muerte que constan en los certificados de defunción, la esperanza de vida aumentaría menos de veinte años.
w93 15/11 pág. 3 ¿Cuánto tiempo se puede vivir?
“Los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años, sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales; porque tiene que pasar rápidamente, y volamos”. (Salmo 90:10.) De modo que la Biblia fija en 70 u 80 años la expectativa media de vida del hombre.
it-1 págs. 725-726 Duración de la vida
Desde Moisés en adelante. Hace unos tres mil quinientos años, Moisés hizo el siguiente comentario con relación a la duración de la vida: “En sí mismos los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años, sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales”. (Sl 90:10.) Esencialmente, esta observación no ha cambiado.
A través de los siglos, el hombre se ha esforzado en vano por aumentar la esperanza de vida. Si bien es cierto que en muchos países ha mejorado, la obra Vitality and Aging (de James Fries y Lawrence Crapo, 1981, págs. 74, 75), dice a este respecto: “El promedio de esperanza de vida en Estados Unidos ha pasado de unos cuarenta y siete años a finales del siglo pasado, a más de setenta y tres años en la actualidad, un aumento de más de veinticinco años. [...] Sin embargo, un examen crítico de esta estadística muestra que el aumento de la esperanza de vida se debe a la eliminación de las causas de muerte prematura, más bien que a la prolongación misma de la vida”.
it-2 pág. 428 Muerte
En ocasiones se recurre a ciertos textos para intentar probar que, al igual que los animales, el hombre fue creado para morir con el tiempo; entre esos textos están la referencia a que la duración de la vida del hombre es de unos ‘setenta u ochenta años’ (Sl 90:10) y el comentario del apóstol acerca de que les “está reservado a los hombres morir una vez para siempre, pero después de esto un juicio”. (Heb 9:27.) No obstante, estos textos se escribieron después de que la muerte se introdujo en la humanidad, y se aplican a los humanos imperfectos y pecadores. La impresionante longevidad de los hombres antediluvianos ha de considerarse como al menos un reflejo del enorme potencial que posee el cuerpo humano, un potencial mucho mayor que el de los animales, aunque se hallen en las circunstancias más favorables. (Gé 5:1-31.) Como ya ha quedado demostrado, la Biblia no deja lugar a dudas, y relaciona la aparición de la muerte en la familia humana con el pecado de Adán.
g88 8/10 págs. 23-24 Hechos maravillosamente para vivir, no para morir
Es tal como lo expresó Brian Stableford, biólogo de la universidad de Reading (Gran Bretaña), en su libro Future Man: “La duración de nuestra vida se ha establecido desde tiempos bíblicos en unos setenta años, y aunque dos mil años de progreso científico han permitido que muchas más personas alcancen esa edad, hasta ahora los científicos no han logrado prolongarla”.
Stableford se estaba refiriendo a unas palabras escritas hace tres mil quinientos años por un israelita de la antigüedad, Moisés. Él dijo: “En sí mismos los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años, sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales”. (Salmo 90:10.)
w86 15/12 pág. 29 “Bendigan a Jehová”... ¿por qué?
♦ 90:10—¿No vivió Moisés mucho más de 80 años?
Moisés, quien vivió 120 años, no era alguien común en comparación con la gente en general. De la generación sin fe que salió de Egipto, los que habían sido inscritos “de veinte años de edad para arriba” habrían de morir en espacio de 40 años, lo cual encaja bien con lo que Moisés declara. (Números 14:29-34.) El que se comente que al tiempo de morir Moisés “su ojo no se había oscurecido, y su fuerza vital no había huido” indica que tenía el poder sustentador de Dios. (Deuteronomio 34:7.)
SALMO 90:11)
“¿Quién hay que conozca la fuerza de tu cólera, y tu furor conforme al temor de ti?”
w01 15/11 pág. 13 párr. 18 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Ninguno de nosotros conoce por completo la fuerza de la cólera de Dios ni el alcance de su furor, lo cual debería acentuar nuestro temor reverente de él. De hecho, tal circunstancia tendría que motivarnos a pedirle que nos hiciera entender “precisamente cómo contar nuestros días de tal manera que hagamos entrar un corazón de sabiduría”.
w01 15/11 pág. 13 párr. 18 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Salmo 90:11,
w01 15/11 pág. 13 párr. 18 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
18 El salmista canta después como sigue: “¿Quién hay que conozca la fuerza de tu cólera, y tu furor conforme al temor de ti?
SALMO 90:12)
“Muéstra[nos] precisamente cómo contar nuestros días de tal manera que hagamos entrar un corazón de sabiduría.”
w06 15/7 pág. 13 Puntos sobresalientes de los libros tercero y cuarto de los Salmos
90:10, 12. Puesto que la vida es corta, hemos de “contar nuestros días”. ¿Cómo? Adquiriendo “un corazón de sabiduría”, es decir, actuando con sabiduría de modo que no malgastemos los días de vida que nos quedan, sino que los usemos como a Jehová le agrada. Esto implica fijar nuestras prioridades espirituales y emplear sabiamente el tiempo (Efesios 5:15, 16; Filipenses 1:10).
w05 1/5 pág. 32 Cómo hacer que cada día cuente
Cómo hacer que cada día cuente
“MUÉSTRANOS precisamente cómo contar nuestros días de tal manera que hagamos entrar un corazón de sabiduría.” (Salmo 90:12.) Esta fue una humilde oración que ofreció el escritor bíblico Moisés. ¿Qué estaba pidiendo él exactamente? Y nosotros, ¿deberíamos hacer esa misma petición reverente?
En el versículo 10, Moisés se lamentó de la brevedad de la vida. En otra ocasión, puso por escrito la siguiente declaración de Job: “El hombre, nacido de mujer, es de vida corta y está harto de agitación” (Job 14:1, 2). Es obvio que Moisés estaba dolorosamente consciente de la transitoriedad de la vida humana imperfecta. Por eso, veía cada día de vida como un precioso regalo. Al dirigir esta súplica a Dios, Moisés expresó su deseo de vivir el resto de sus días sabiamente, de tal manera que agradara a su Creador. ¿No deberíamos nosotros también tratar de utilizar nuestros días de un modo que valga la pena? Esa será nuestra resolución si queremos tener la aprobación de Dios ahora.
Había otro factor que motivó a Moisés y a Job, un factor que debe motivarnos a nosotros también. Estos dos hombres devotos anhelaban recibir un galardón en el futuro: vivir en la Tierra en mejores condiciones (Job 14:14, 15; Hebreos 11:26). En ese tiempo, nuestras buenas obras nunca se verán truncadas por la muerte, pues el Creador se propone que sus siervos fieles vivan para siempre en una Tierra paradisíaca (Isaías 65:21-24; Revelación [Apocalipsis] 21:3, 4). Esta perspectiva puede ser también la suya si ‘cuenta sus días de tal manera que haga entrar un corazón de sabiduría’.
w02 15/11 pág. 21 Cómo hacer que nuestros días cuenten para Jehová
Otro hombre de fe que reconoció su dependencia de Dios fue Moisés. Al igual que David, Moisés percibía que la vida estaba plagada de problemas. Por eso, le solicitó a Dios que le indicara ‘cómo contar sus días de tal manera que hiciera entrar un corazón de sabiduría’ (Salmo 90:10-12). Únicamente aprendiendo las leyes y principios de Jehová y viviendo en conformidad con ellos puede tenerse un corazón de sabiduría. Moisés lo sabía y para grabar esa verdad de suma importancia en la nación de Israel, les repitió las leyes y disposiciones reglamentarias de Dios antes de tomar posesión de la Tierra Prometida.
w01 15/11 pág. 13 párr. 18 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Muéstranos precisamente cómo contar nuestros días de tal manera que hagamos entrar un corazón de sabiduría” (Salmo 90:11, 12).
w01 15/11 pág. 13 párr. 19 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
19 Estas palabras del salmista constituyen una plegaria a Jehová para que enseñe a sus siervos a obrar con sensatez a fin de valorar y usar el resto de sus días de tal manera que se les otorgue la aprobación divina. Una esperanza de vida de 70 años significa unos veinticinco mil quinientos días de existencia. Pero sea cual sea la edad que tengamos, ‘no sabemos lo que será nuestra vida mañana, pues somos una neblina que aparece por un poco de tiempo y luego desaparece’ (Santiago 4:13-15). Como ‘el tiempo y el suceso imprevisto nos acaecen a todos’, es imposible predecir cuánto viviremos. Por consiguiente, pidamos en oración sabiduría para enfrentarnos a las pruebas, tratar como es debido a los demás y dar el máximo en el servicio de Jehová hoy, ahora mismo (Eclesiastés 9:11; Santiago 1:5-8). Jehová nos guía mediante su Palabra, su espíritu y su organización (Mateo 24:45-47; 1 Corintios 2:10; 2 Timoteo 3:16, 17). La sabiduría nos moverá a ‘buscar primero el Reino de Dios’ y utilizar nuestros días de un modo que traiga gloria a Jehová y le regocije el corazón (Mateo 6:25-33; Proverbios 27:11). Está claro que adorarle incondicionalmente no eliminará nuestros problemas, pero no cabe duda de que producirá mucho gozo.
w99 1/9 págs. 20-21 párrs. 5-6 Ten éxito en la vida
Entonces, ¿cómo usarás la valiosa vida de la que disfrutas? Moisés pidió en oración: “Muéstranos precisamente cómo contar nuestros días de tal manera que hagamos entrar un corazón de sabiduría” (Salmo 90:12).
6 ¿Qué significa contar nuestros días? No significa que deba obsesionarnos el número de años que vamos a vivir. Moisés le pidió a Jehová que enseñara a Su pueblo a usar los días que le quedaban para Su honra. ¿Estás contando los días de tu vida, viendo cada día como una valiosa oportunidad de alabar a Dios?
w99 15/11 págs. 17-18 párr. 20 Acordémonos de nuestro Magnífico Creador
No cabe duda de que, para aquellos que tienen presente a Jehová y hacen su voluntad de todo corazón, una vida comparativamente corta y dificultosa no es todo cuanto hay. Sean jóvenes o viejos, tienen la misma actitud que Moisés, quien oró: “Muéstranos precisamente cómo contar nuestros días de tal manera que hagamos entrar un corazón de sabiduría”. El humilde profeta de Dios deseaba con todas sus fuerzas que Jehová le mostrara o enseñara a él y al pueblo de Israel a valorar con sabiduría ‘los días de sus años’ y a usarlos de manera que agradara a Dios (Salmo 90:10, 12).
w95 1/11 pág. 17 párr. 6 Tiempo de mantenernos despiertos
Debido a su deseo de ver el fin de este inicuo sistema, el pueblo de Jehová a veces ha especulado sobre cuándo estallará la “gran tribulación”, incluso relacionando este suceso con lo que se calculaba que debía durar una generación desde 1914. Sin embargo, ‘hacemos entrar un corazón de sabiduría’ si meditamos en cómo “contar nuestros días” para alabar con gozo a Jehová, y no especulamos sobre cuántos años o días constituyen una generación. (Salmo 90:12.)
w94 1/2 págs. 14-15 Disfrute de los beneficios de la enseñanza divina
Un verdadero propósito en la vida
7 La enseñanza de Jehová nos aprovecha al mostrarnos cómo emplear nuestra vida de manera que tenga propósito. De hecho, la enseñanza divina nos muestra cómo contar nuestros días de manera especial. Una vida de alrededor de 70 años nos da la esperanza de vivir unos 25.550 días. A los 50 años de edad ya se han vivido 18.250 días, y los 7.300 que posiblemente queden en realidad parecen ser pocos. Es posible que entonces uno comprenda más plenamente por qué el profeta Moisés oró de la siguiente manera en Salmo 90:12: “Muéstranos precisamente cómo contar nuestros días de tal manera que hagamos entrar un corazón de sabiduría”. Pero ¿qué quiso decir Moisés?
8 No quiso decir que Dios revelaría la cantidad exacta de días que viviría cada israelita. Según los versículos 9 y 10 del Salmo 90, el profeta hebreo reconoce que la duración de la vida puede ser de unos setenta u ochenta años, en realidad muy poco tiempo. De modo que las palabras del Salmo 90:12 evidentemente expresan el deseo sincero de Moisés de que Jehová les muestre o enseñe a él y al pueblo a obrar con sabiduría para valorar ‘los días de sus años’ y utilizarlos de una manera aprobada por Dios. Ahora bien, ¿qué se puede decir de nosotros? ¿Apreciamos cada día valioso? ¿Estamos haciendo entrar un corazón de sabiduría al esforzarnos por vivir todos los días de una manera que valga la pena y que resulte en la gloria de nuestro Magnífico Instructor, Jehová Dios? La enseñanza divina nos ayuda a hacerlo.
9 Si aprendemos a contar nuestros días para la gloria de Jehová, podremos seguir contándolos, pues la enseñanza divina imparte conocimiento que lleva a la vida eterna.
SALMO 90:13)
“¡De veras vuélvete, oh Jehová! ¿Hasta cuándo será?, y siente pesar respecto a tus siervos.”
w01 15/11 pág. 13 párr. 20 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Salmo 90:13,
w01 15/11 págs. 13-14 párr. 20 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Dios no comete errores; aun así “siente pesar”, ‘se vuelve’ de su cólera y de infligir castigo cuando, tras avisar de lo que se propone hacer, se produce en los pecadores arrepentidos un cambio de actitud y conducta (Deuteronomio 13:17).
w01 15/11 pág. 13 párr. 20 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
20 Sería maravilloso que pudiéramos estar alegres por el resto de nuestra vida. A este respecto, Moisés suplica: “¡De veras vuélvete, oh Jehová! ¿Hasta cuándo será?, y siente pesar respecto a tus siervos.
SALMO 90:14)
“Satisfácenos a la mañana con tu bondad amorosa, para que clamemos gozosamente y nos regocijemos durante todos nuestros días.”
w01 15/11 pág. 13 párr. 20 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Satisfácenos a la mañana con tu bondad amorosa [o “amor leal”], para que clamemos gozosamente y nos regocijemos durante todos nuestros días” (Salmo 90:13, 14, nota).
w01 15/11 pág. 14 párr. 20 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Por eso, aunque cayéramos en un pecado grave, Jehová ‘nos satisfaría con su bondad amorosa’ si demostráramos arrepentimiento sincero, lo que nos permitiría ‘clamar gozosamente’ (Salmo 32:1-5). Además, si llevamos una vida recta, sentiremos el amor leal que Dios nos tiene y ‘nos regocijaremos todos nuestros días’, sí, el resto de la vida.
SALMO 90:15)
“Haznos regocijar con correspondencia a los días en que nos has afligido, los años en que hemos visto calamidad.”
w01 15/11 pág. 14 párr. 21 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
21 El salmista pide de todo corazón: “Haznos regocijar con correspondencia a los días en que nos has afligido, los años en que hemos visto calamidad.
w01 15/11 pág. 14 párr. 21 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Salmo 90:15,
w01 15/11 pág. 14 párr. 21 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Es posible que Moisés pidiera a Dios que bendijera a los israelitas con un período de regocijo equivalente a los días de su aflicción y a los años que habían sufrido calamidad.
SALMO 90:16)
“Aparezca tu actividad a tus propios siervos, y tu esplendor sobre sus hijos.”
w01 15/11 pág. 14 párr. 21 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Aparezca tu actividad a tus propios siervos, y tu esplendor sobre sus hijos” (Salmo 90:15, 16).
w01 15/11 pág. 14 párr. 21 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
Le rogó que su “actividad” de bendecirlos se hiciera patente a Sus siervos y que Su esplendor se pusiera de manifiesto sobre los hijos de ellos, es decir, sus descendientes. Es pertinente, pues, pedir a Dios que derrame bendiciones sobre la humanidad obediente en Su prometido nuevo mundo (2 Pedro 3:13).
SALMO 90:17)
“Y resulte estar sobre nosotros la agradabilidad de Jehová nuestro Dios, y de veras establece firmemente sobre nosotros la obra de nuestras manos. Sí, la obra de nuestras manos, de veras establécela firmemente.”
w06 15/7 pág. 13 Puntos sobresalientes de los libros tercero y cuarto de los Salmos
90:17. Es apropiado pedirle a Jehová que establezca “firmemente [...] la obra de nuestras manos” y bendiga nuestra actividad en el ministerio.
w01 15/11 págs. 14-15 párr. 22 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
22 El Salmo 90 finaliza con este ruego: “Resulte estar sobre nosotros la agradabilidad de Jehová nuestro Dios, y de veras establece firmemente sobre nosotros la obra de nuestras manos. Sí, la obra de nuestras manos, de veras establécela firmemente” (Salmo 90:17). Estas palabras demuestran que es apropiado rogar a Dios que bendiga nuestro empeño por servirle. Tanto los cristianos ungidos como sus compañeros, las “otras ovejas”, nos alegramos de que “la agradabilidad de Jehová” continúe con nosotros (Juan 10:16). Nos sentimos muy felices de que Dios haya ‘establecido firmemente la obra de nuestras manos’ en la proclamación del Reino y en otros aspectos de nuestra adoración.
SALMO 91:1)
“Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso.”
w10 15/1 págs. 9-10 párrs. 10-11 Pertenecemos a Jehová gracias a su bondad inmerecida
“Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso. Ciertamente diré a Jehová: ‘Tú eres mi refugio y mi plaza fuerte, mi Dios, en quien de veras confiaré’. Porque él mismo te librará de la trampa del pajarero.” (Sal. 91:1-3.) Observemos que Dios promete amparar a quienes lo aman y confían en él (léase Salmo 91:9, 14). Pero ¿significa eso que brinda protección física a sus siervos? Bueno, es cierto que en el pasado lo hizo en algunos casos, a menudo para conservar la línea genealógica que condujo al Mesías. No obstante, también permitió que muchos otros fueran encarcelados, torturados e incluso asesinados por los secuaces del Diablo (Heb. 11:34-39). Con todo, los protegió infundiéndoles valor para aguantar y no violar su ley. Por consiguiente, podemos tomar el Salmo 91 como una promesa de protección espiritual.
11 Entonces, ¿qué es “el lugar secreto del Altísimo” mencionado por el salmista? Es un lugar simbólico donde Dios brinda protección espiritual a sus huéspedes, resguardándolos de toda persona o cosa que amenace su fe y devoción (Sal. 15:1, 2; 121:5). ¿Por qué se dice que es “secreto”? Porque los incrédulos no pueden descubrirlo, ya que Jehová recibe en él únicamente a quienes le dicen: “Tú eres [...] mi Dios, en quien de veras confiaré”. Siempre que nos mantengamos dentro de este refugio, no debería inquietarnos en exceso el peligro de caer en las trampas del “pajarero”, Satanás, y perder el favor divino.
w10 15/2 págs. 26-27 ¡Bienvenidos al mejor camino en la vida!
La bendición de estar protegidos en “el lugar secreto”
10 La dedicación y el bautismo nos ofrecen otra bendición: el honor de habitar en “el lugar secreto del Altísimo” (léase Salmo 91:1). Este es el refugio simbólico que nos protege de peligros espirituales. Se dice que es secreto porque no lo pueden descubrir quienes carecen de visión espiritual y fe en Dios. Si cumplimos con nuestra dedicación y confiamos plenamente en Jehová, es como si le dijéramos: “Tú eres mi refugio y mi plaza fuerte, mi Dios, en quien de veras confiaré” (Sal. 91:2). De este modo, Jehová se convierte en nuestro Protector (Sal. 91:9). ¿Qué más podríamos pedir?
11 Si podemos acceder al “lugar secreto” es porque tenemos la bendición de ser amigos de Jehová. Esta maravillosa relación comienza cuando nos dedicamos y bautizamos, y se va fortaleciendo al estudiar la Biblia, orar con fervor y esforzarnos por obedecer a Dios (Sant. 4:8). Jesús es nuestro mejor ejemplo, pues nadie está más cerca de Jehová que él. Siempre ha confiado en su Padre con todo el corazón (Juan 8:29). No dudemos nunca de Dios: él puede y quiere ayudarnos a cumplir con nuestro voto de dedicación (Ecl. 5:4). El cuidado espiritual que nos prodiga es prueba innegable de su amor y de que desea que nos mantengamos fieles en su servicio.
w06 15/7 pág. 13 Puntos sobresalientes de los libros tercero y cuarto de los Salmos
91:1, 2. ¿Qué es “el lugar secreto del Altísimo”, y cómo podemos ‘morar’ allí? Es un refugio simbólico que nos ofrece seguridad espiritual, un estado en el que se nos protege de todo daño espiritual. Ese lugar es secreto porque quienes no confían en Dios lo desconocen. Hacemos del Altísimo nuestra “morada” al considerarlo nuestro “refugio” y “plaza fuerte”, al ensalzarlo como Soberano del universo y al predicar las buenas nuevas del Reino. Nos sentimos seguros en sentido espiritual porque sabemos que Jehová siempre está dispuesto a ayudarnos (Salmo 90:1).
w01 15/11 pág. 16 Jehová es nuestro refugio
Seguros en ‘el lugar secreto de Dios’
3 “Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso.
w01 15/11 pág. 16 párr. 3 Jehová es nuestro refugio
Salmo 91:1,
w01 15/11 pág. 16 párr. 3 Jehová es nuestro refugio
“El lugar secreto del Altísimo” es un lugar simbólico de cobijo para nosotros y, en particular, para los ungidos, objetivo especial del Diablo (Revelación 12:15-17). Satanás nos aniquilaría si no fuera por la protección que nos brinda ser huéspedes espirituales de Dios, protección que percibimos al ‘alojarnos bajo la mismísima sombra del Todopoderoso’ (Salmo 15:1, 2; 121:5).
w90 15/4 págs. 20-21 párr. 18 Prepárese para la liberación que lo llevará a un nuevo mundo
Salmo 91:1, 2 describe hermosamente a los que disfrutan de la protección que Jehová da aun ahora: “Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso. Ciertamente diré a Jehová: ‘Tú eres mi refugio y mi plaza fuerte, mi Dios, en quien de veras confiaré’”. He aquí un grupo de personas a quienes Dios protege como avecillas bajo las poderosas alas del ave que las cría. Confían plenamente en Jehová. Reconocen que él es el Altísimo, el Todopoderoso. Por eso respetan la autoridad teocrática y se someten a ella, sea que la ejerzan los padres o “el esclavo fiel y discreto”. (Mateo 24:45-47.) ¿Es cierto eso de nosotros individualmente? Como Noé, ¿estamos aprendiendo a hacer ‘todo lo que Jehová nos manda’ y a hacerlo como él quiere? (Génesis 6:22.) Si así es, estamos respondiendo a la preparación que Jehová nos da para que tengamos la liberación que nos llevará a su justo nuevo mundo.
w86 15/12 pág. 29 “Bendigan a Jehová”... ¿por qué?
Lección para nuestro día: El Salmo 91 destaca otra razón que tenemos para bendecir a Jehová... “el lugar secreto del Altísimo”. (Versículo 1.) Este es el lugar de seguridad espiritual, de protección contra el daño espiritual, para los que satisfacen los requisitos expuestos en este salmo. Es “secreto” porque la gente del mundo, que carece de visión espiritual, no sabe lo que es. El hecho de que es el lugar secreto “del Altísimo” indica que solo hallamos seguridad allí si apoyamos el lado de Jehová en la cuestión de la soberanía universal.
SALMO 91:2)
“Ciertamente diré a Jehová: “[Tú eres] mi refugio y mi plaza fuerte, mi Dios, en quien de veras confiaré”.”
w10 15/1 págs. 9-10 párrs. 10-11 Pertenecemos a Jehová gracias a su bondad inmerecida
“Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso. Ciertamente diré a Jehová: ‘Tú eres mi refugio y mi plaza fuerte, mi Dios, en quien de veras confiaré’. Porque él mismo te librará de la trampa del pajarero.” (Sal. 91:1-3.) Observemos que Dios promete amparar a quienes lo aman y confían en él (léase Salmo 91:9, 14). Pero ¿significa eso que brinda protección física a sus siervos? Bueno, es cierto que en el pasado lo hizo en algunos casos, a menudo para conservar la línea genealógica que condujo al Mesías. No obstante, también permitió que muchos otros fueran encarcelados, torturados e incluso asesinados por los secuaces del Diablo (Heb. 11:34-39). Con todo, los protegió infundiéndoles valor para aguantar y no violar su ley. Por consiguiente, podemos tomar el Salmo 91 como una promesa de protección espiritual.
11 Entonces, ¿qué es “el lugar secreto del Altísimo” mencionado por el salmista? Es un lugar simbólico donde Dios brinda protección espiritual a sus huéspedes, resguardándolos de toda persona o cosa que amenace su fe y devoción (Sal. 15:1, 2; 121:5). ¿Por qué se dice que es “secreto”? Porque los incrédulos no pueden descubrirlo, ya que Jehová recibe en él únicamente a quienes le dicen: “Tú eres [...] mi Dios, en quien de veras confiaré”. Siempre que nos mantengamos dentro de este refugio, no debería inquietarnos en exceso el peligro de caer en las trampas del “pajarero”, Satanás, y perder el favor divino.
w01 15/11 pág. 16 párr. 3 Jehová es nuestro refugio
Ciertamente diré a Jehová: ‘Tú eres mi refugio y mi plaza fuerte, mi Dios, en quien de veras confiaré’”, canta el salmista (Salmo 91:1, 2).
w01 15/11 pág. 16 párr. 3 Jehová es nuestro refugio
No hay refugio más seguro ni plaza fuerte más imponente que el Señor Soberano, Jehová (Proverbios 18:10).
SALMO 91:3)
“Porque él mismo te librará de la trampa del pajarero, de la peste que causa adversidades.”
w10 15/1 págs. 9-10 párrs. 10-11 Pertenecemos a Jehová gracias a su bondad inmerecida
“Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso. Ciertamente diré a Jehová: ‘Tú eres mi refugio y mi plaza fuerte, mi Dios, en quien de veras confiaré’. Porque él mismo te librará de la trampa del pajarero.” (Sal. 91:1-3.) Observemos que Dios promete amparar a quienes lo aman y confían en él (léase Salmo 91:9, 14). Pero ¿significa eso que brinda protección física a sus siervos? Bueno, es cierto que en el pasado lo hizo en algunos casos, a menudo para conservar la línea genealógica que condujo al Mesías. No obstante, también permitió que muchos otros fueran encarcelados, torturados e incluso asesinados por los secuaces del Diablo (Heb. 11:34-39). Con todo, los protegió infundiéndoles valor para aguantar y no violar su ley. Por consiguiente, podemos tomar el Salmo 91 como una promesa de protección espiritual.
11 Entonces, ¿qué es “el lugar secreto del Altísimo” mencionado por el salmista? Es un lugar simbólico donde Dios brinda protección espiritual a sus huéspedes, resguardándolos de toda persona o cosa que amenace su fe y devoción (Sal. 15:1, 2; 121:5). ¿Por qué se dice que es “secreto”? Porque los incrédulos no pueden descubrirlo, ya que Jehová recibe en él únicamente a quienes le dicen: “Tú eres [...] mi Dios, en quien de veras confiaré”. Siempre que nos mantengamos dentro de este refugio, no debería inquietarnos en exceso el peligro de caer en las trampas del “pajarero”, Satanás, y perder el favor divino.
w07 1/10 pág. 26 No caigamos en las trampas del “pajarero”
No caigamos en las trampas del “pajarero”
“[Jehová] mismo te librará de la trampa del pajarero.” (SALMO 91:3.)
LOS cristianos verdaderos nos enfrentamos a un temible enemigo de inteligencia y astucia sobrehumanas. En el Salmo 91:3 se le llama ‘el pajarero’. ¿De quién se trata? Ya en el número del 1 de junio de 1883, esta revista reveló su identidad. Este poderoso enemigo no es otro que Satanás. Al igual que un astuto cazador de pájaros, el Diablo trata de engañar y entrampar a los siervos de Jehová.
2 En el pasado se atrapaban aves por diversas razones. Unas veces era para disfrutar de su melodioso trino o de su colorido plumaje, y otras veces era para comerlas o para ofrecerlas como sacrificio. Dado que estas criaturas —cautas y huidizas por naturaleza— no eran presa fácil, el pajarero de tiempos bíblicos tenía que estudiar detenidamente las peculiaridades y costumbres de cada ave a fin de preparar trampas eficaces. Pues bien, al comparar a Satanás con un pajarero, la Biblia nos ayuda a comprender mejor sus métodos. El Diablo nos estudia a cada uno por separado. Primero se fija en cómo somos y en qué hábitos tenemos y, después, nos tiende sutiles trampas con el objetivo de capturarnos vivos (2 Timoteo 2:26). Caer en sus trampas puede llevarnos a la ruina espiritual y, finalmente, a la destrucción. De modo que si queremos escapar de este “pajarero”, nos conviene conocer sus trampas.
w01 15/11 pág. 16 párrs. 4-6 Jehová es nuestro refugio
4 El salmista añade: “Él mismo [Jehová] te librará de la trampa del pajarero, de la peste que causa adversidades” (Salmo 91:3). En el antiguo Israel, los pajareros solían capturar aves con lazos o trampas. Algunos de los lazos del “pajarero”, Satanás, son su maligna organización y sus “artimañas” (Efesios 6:11, nota). Esconde trampas en nuestra senda para hacernos caer en la maldad y provocar nuestra ruina espiritual (Salmo 142:3). No obstante, como hemos renunciado a la injusticia, “nuestra alma es como un pájaro que ha escapado de la trampa” (Salmo 124:7, 8). Estamos muy agradecidos a Jehová de que nos libre del malvado “pajarero” (Mateo 6:13).
5 El salmista menciona “la peste que causa adversidades”. Hay algo que produce “adversidades” a la familia humana y a los que apoyan la soberanía de Jehová, como si se tratara de una enfermedad contagiosa de proporciones epidémicas. El historiador Arnold Toynbee escribió al respecto: “Desde el fin de la II Guerra Mundial, el nacionalismo ha sido el responsable de que se haya duplicado la cantidad de estados independientes [...]. La humanidad es cada vez más proclive a la desunión”.
6 A lo largo de los siglos ha habido gobernantes que han avivado las llamas de los conflictos internacionales y han exigido que se les venere a ellos o a imágenes o símbolos. Pero Jehová nunca ha dejado que su pueblo fiel sucumba a esa “peste” (Daniel 3:1, 2, 20-27; 6:7-10, 16-22). Constituimos una afectuosa hermandad internacional que da devoción exclusiva a Jehová, se mantiene neutral conforme a los preceptos bíblicos y reconoce con imparcialidad que “en toda nación, el que le teme [a Dios] y obra justicia le es acepto” (Hechos 10:34, 35; Éxodo 20:4-6; Juan 13:34, 35; 17:16; 1 Pedro 5:8, 9). Aunque por ser cristianos sufrimos las “adversidades” que conlleva la persecución, nos sentimos felices y espiritualmente seguros “en el lugar secreto del Altísimo”.
SALMO 91:4)
“Con sus plumas remeras obstruirá el acceso a ti, y debajo de sus alas te refugiarás. Su apego a la verdad será un escudo grande y baluarte.”
w02 1/10 pág. 12 párrs. 1-2 Jehová bendice y protege a quienes le obedecen
LOS tiernos polluelos picotean el césped en busca de comida, totalmente ajenos al halcón que se cierne sobre ellos en lo alto. De pronto, la gallina emite una aguda y temblorosa voz de alarma y despliega sus alas. Los pollitos corren hacia ella, y en pocos segundos hallan refugio bajo sus plumas. El halcón suspende el ataque. ¿Qué lección aprendemos? Que la obediencia salva vidas.
2 Tal lección es de vital importancia para los cristianos de la actualidad, pues Satanás está haciendo un esfuerzo supremo por cobrarse víctimas del pueblo de Dios (Revelación [Apocalipsis] 12:9, 12, 17). Su objetivo es arruinar nuestra espiritualidad para que perdamos el favor de Jehová y la perspectiva de vida eterna (1 Pedro 5:8). No obstante, si permanecemos cerca de Dios y seguimos con presteza las instrucciones que recibimos mediante su Palabra y organización, contaremos con su protección y cuidado. “Con sus plumas remeras obstruirá el acceso a ti, y debajo de sus alas te refugiarás”, escribió el salmista (Salmo 91:4).
w01 15/6 pág. 26 Gozosos con la esperanza del Reino
El hermano Gerrit Lösch, del Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová, cerró con broche de oro el programa espiritual hablando del tema “Sobre las alas de Jehová y bajo su protección”. Explicó que la protección y el apoyo que Dios da a sus siervos fieles se ilustran en la Biblia mediante las alas de un águila (Deuteronomio 32:11, 12; Salmo 91:4). En ocasiones, el águila adulta extiende las alas durante horas para proteger a sus crías. A veces, la madre las utiliza para envolver a los aguiluchos a fin de resguardarlos de los vientos fríos. Del mismo modo, Jehová, en armonía con su propósito, acude en ayuda de sus siervos fieles, en particular cuando se enfrentan a pruebas espirituales. No permite que sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que les da la salida para que aguanten (1 Corintios 10:13). El hermano Lösch concluyó así: “A fin de permanecer protegidos en sentido espiritual, debemos continuar bajo las alas de Jehová, lo que significa que no desarrollemos un espíritu de independencia. Mantengámonos siempre cerca de Jehová y su organización, semejante a una madre, no abandonando nunca su dirección y amoroso consejo”.
w01 15/11 págs. 16-17 párrs. 7-8 Jehová es nuestro refugio
7 Como Jehová es nuestro refugio, nos consuelan las siguientes palabras: “Con sus plumas remeras obstruirá el acceso a ti, y debajo de sus alas te refugiarás. Su apego a la verdad será un escudo grande y baluarte” (Salmo 91:4). Dios nos ampara como el ave que se cierne por encima de sus polluelos para protegerlos (Isaías 31:5). ‘Con sus plumas remeras obstruye el acceso a nosotros.’ Las “plumas remeras” de las aves son, en sentido general, sus alas, con las que cubren a sus crías para resguardarlas de los depredadores. Como simples polluelos, nos sentimos seguros bajo las “plumas remeras” de Jehová porque nos hemos refugiado en la verdadera organización cristiana (Rut 2:12; Salmo 5:1, 11).
8 Confiamos en “su apego a la verdad”, o fidelidad, que es como los escudos grandes de la antigüedad, los cuales solían tener forma rectangular y un tamaño que permitía a los soldados cubrirse todo el cuerpo (Salmo 5:12). Confiar en tal protección nos libra del temor (Génesis 15:1; Salmo 84:11). Igual que nuestra fe, el apego de Dios a la verdad es un gran escudo protector que detiene los proyectiles encendidos de Satanás y desvía los golpes del enemigo (Efesios 6:16). Es asimismo un baluarte, una obra de fortificación defensiva dentro de la cual nos mantenemos firmes.
w00 15/4 pág. 7 Hallemos consuelo en la fuerza de Jehová
Cuando los fuertes vientos de la adversidad empiezan a rugir y la lluvia y el granizo de la aflicción nos golpean sin cesar, Dios está listo para protegernos y consolarnos. Un salmo describe con estas palabras cómo da él refugio y consuelo: “Con sus plumas remeras obstruirá el acceso a ti, y debajo de sus alas te refugiarás” (Salmo 91:4). Puede que esta ilustración haga referencia a la manera de actuar del águila. Pinta a un ave que siente el peligro y extiende las alas protectoramente sobre sus polluelos. En un sentido mucho mayor, Jehová es un auténtico Protector de todos los que se refugian en él (Salmo 7:1).
SALMO 91:5)
“No tendrás miedo de nada pavoroso de noche, ni de la flecha que vuela de día,”
w01 15/11 pág. 17 párr. 9 Jehová es nuestro refugio
9 Dado que contamos con protección divina, el salmista dice: “No tendrás miedo de nada pavoroso de noche, ni de la flecha que vuela de día,
w01 15/11 pág. 17 párr. 9 Jehová es nuestro refugio
Salmo 91:5,
w01 15/11 pág. 17 párrs. 9-10 Jehová es nuestro refugio
Al amparo de la oscuridad se cometen muchos actos viles, por lo que la noche puede infundir temor. En medio de la oscuridad espiritual que cubre la Tierra, nuestros enemigos suelen obrar solapadamente a fin de acabar con nuestra espiritualidad y detener la predicación. Pero ‘no tenemos miedo de nada pavoroso de noche’ porque Jehová nos salvaguarda (Salmo 64:1, 2; 121:4; Isaías 60:2).
10 “La flecha que vuela de día” representa, al parecer, los ataques verbales (Salmo 64:3-5; 94:20). Esta oposición directa a nuestro servicio sagrado resultará inútil siempre que continuemos presentando información veraz.
SALMO 91:6)
“ni de la peste que anda en las tinieblas, ni de la destrucción que despoja violentamente al mediodía.”
w10 15/1 pág. 10 párr. 12 Pertenecemos a Jehová gracias a su bondad inmerecida
Entre otros, los representados por “la peste que anda en las tinieblas” y “la destrucción que despoja violentamente al mediodía” (Sal. 91:5, 6). En efecto, en el mundo actual, el “pajarero” consigue que muchísima gente sucumba al egoísmo y las ansias de independencia (2 Cor. 11:3). También caza a un número muy grande con las trampas de la codicia, el orgullo y el materialismo. Además, extravía a multitudes con las ideas del patriotismo, el evolucionismo y la religión falsa (Col. 2:8). Y atrapa en el lazo de las relaciones sexuales prohibidas a un sinnúmero de personas.
w01 15/11 pág. 17 párr. 9 Jehová es nuestro refugio
ni de la peste que anda en las tinieblas, ni de la destrucción que despoja violentamente al mediodía” (Salmo 91:5, 6).
w01 15/11 págs. 17-18 párrs. 10-11 Jehová es nuestro refugio
Además, no tememos a “la peste que anda en las tinieblas”, una plaga simbólica generada en la penumbra de este mundo enfermo en sentido moral y religioso que yace en el poder de Satanás (1 Juan 5:19). Esta produce un efecto mortífero en la mente y el corazón de las personas: las deja a oscuras respecto a Jehová, sus propósitos y las amorosas medidas que él ha tomado para beneficio de la humanidad (1 Timoteo 6:4). No sentimos miedo en esta oscuridad, ya que disfrutamos de abundante luz espiritual (Salmo 43:3).
11 Tampoco nos asusta “la destrucción que despoja violentamente al mediodía”. Es posible que el “mediodía” aluda a la supuesta iluminación del mundo. Quienes sucumben a sus ideas materialistas sufren ruina espiritual (1 Timoteo 6:20, 21). Cuando proclamamos con valor el mensaje del Reino, no tememos a ningún enemigo, pues Jehová es nuestro Protector (Salmo 64:1; Proverbios 3:25, 26).
SALMO 91:7)
“Mil caerán a tu lado mismo, y diez mil a tu diestra; a ti no se te acercará.”
w01 15/11 pág. 18 párr. 12 Jehová es nuestro refugio
Salmo 91:7,
w01 15/11 pág. 18 párr. 12 Jehová es nuestro refugio
12 El salmista sigue diciendo: “Mil caerán a tu lado mismo, y diez mil a tu diestra; a ti no se te acercará.
w01 15/11 pág. 18 párr. 12 Jehová es nuestro refugio
Muchos ‘caen’ muertos en sentido espiritual a nuestro “lado mismo” debido a que no hacen de Jehová su refugio. De hecho, “diez mil” han caído a la “diestra” de los israelitas espirituales de la actualidad (Gálatas 6:16).
SALMO 91:8)
“Solo con tus ojos seguirás mirando, y verás la retribución misma de los inicuos.”
w01 15/11 pág. 18 párr. 12 Jehová es nuestro refugio
Solo con tus ojos seguirás mirando, y verás la retribución misma de los inicuos” (Salmo 91:7, 8).
w01 15/11 págs. 18-19 párr. 12 Jehová es nuestro refugio
Pero, seamos cristianos ungidos o sus compañeros dedicados, estamos seguros en “el lugar secreto” de Dios. Solo ‘miramos y vemos la retribución de los inicuos’, quienes cosechan problemas en el mundo comercial, en la religión y en otros campos (Gálatas 6:7).
SALMO 91:9)
“Porque tú [dijiste]: “Jehová es mi refugio”, has hecho al Altísimo mismo tu morada;”
w01 15/11 pág. 19 párr. 13 Jehová es nuestro refugio
Salmo 91:9,
w01 15/11 pág. 19 párr. 13 Jehová es nuestro refugio
En efecto, Jehová es nuestro refugio. Es más, hacemos del Altísimo ‘nuestra morada’, el lugar donde hallamos seguridad. Lo alabamos por ser el Soberano Universal, ‘moramos’ en él como la Fuente de nuestra seguridad y proclamamos las buenas nuevas del Reino (Mateo 24:14).
w01 15/11 pág. 19 párr. 13 Jehová es nuestro refugio
13 Aunque la seguridad del mundo se desvanece, nosotros ponemos a Dios en primer lugar y cobramos ánimo de estas palabras del salmista: “Porque tú dijiste: ‘Jehová es mi refugio’, has hecho al Altísimo mismo tu morada;
SALMO 91:10)
“no te acaecerá ninguna calamidad, y ni siquiera una plaga se acercará a tu tienda.”
w01 15/11 pág. 19 párr. 13 Jehová es nuestro refugio
no te acaecerá ninguna calamidad, y ni siquiera una plaga se acercará a tu tienda” (Salmo 91:9, 10).
w01 15/11 pág. 19 párrs. 13-14 Jehová es nuestro refugio
Por consiguiente, ‘no nos acaecerá ninguna calamidad’ de las mencionadas en el salmo. Aun cuando sufrimos las mismas desgracias que otras personas —terremotos, huracanes, inundaciones, hambres y los estragos de la guerra—, estas no nos destruyen ni la fe ni la seguridad espiritual.
14 Los cristianos ungidos son como extranjeros que residen en tiendas, apartados de este sistema de cosas (1 Pedro 2:11). ‘Ni siquiera una plaga se acercará a su tienda.’ Tengamos esperanza celestial o terrenal, no somos parte del mundo y no estamos infectados con plagas espiritualmente mortíferas, como la inmoralidad, el materialismo, la religión falsa y la adoración de “la bestia salvaje” y su “imagen”, las Naciones Unidas (Revelación 9:20, 21; 13:1-18; Juan 17:16).
SALMO 91:11)
“Porque él dará a sus propios ángeles un mandato acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.”
w10 15/1 pág. 10 párr. 13 Pertenecemos a Jehová gracias a su bondad inmerecida
El salmista señala: “Dará a sus propios ángeles un mandato acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos” (Sal. 91:11). Ciertamente, estas criaturas celestiales nos guían y amparan para que podamos predicar las buenas nuevas (Rev. 14:6).
w01 15/11 pág. 19 párr. 15 Jehová es nuestro refugio
Salmo 91:11,
w01 15/11 pág. 19 párr. 15 Jehová es nuestro refugio
Los ángeles han recibido poder para protegernos (2 Reyes 6:17; Salmo 34:7-9; 104:4; Mateo 26:53; Lucas 1:19). Nos guardan ‘en todos nuestros caminos’ (Mateo 18:10).
w01 15/11 pág. 19 párr. 15 Jehová es nuestro refugio
15 Respecto a la protección de que disfrutamos, el salmista añade: “Él [Jehová] dará a sus propios ángeles un mandato acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.
SALMO 91:12)
“Sobre sus manos te llevarán, para que no des con tu pie contra piedra alguna.”
w01 15/11 pág. 19 párr. 15 Jehová es nuestro refugio
Sobre sus manos te llevarán, para que no des con tu pie contra piedra alguna” (Salmo 91:11, 12).
w01 15/11 pág. 19 párr. 15 Jehová es nuestro refugio
En calidad de proclamadores del Reino, disfrutamos de la guía y la custodia angelical, y no tropezamos espiritualmente (Revelación 14:6, 7). Ni siquiera las ‘piedras’, como las proscripciones de nuestra obra, nos hacen tropezar y perder el favor de Dios.
SALMO 91:13)
“Sobre el león joven y la cobra pisarás; hollarás al leoncillo crinado y a la culebra grande.”
w11 15/1 págs. 26-27 párrs. 2-3 Poder para superar todas las dificultades
La Biblia los compara a los de un león joven si son directos, y a los de una cobra astuta si son más encubiertos (léase Salmo 91:13).
3 Como un león feroz, Satanás ha lanzado muchos ataques frontales contra nosotros, recurriendo a la violencia, el encarcelamiento y la prohibición de nuestra obra (Sal. 94:20). El Anuario, que reseña las actividades de los testigos de Jehová en tiempos modernos, contiene numerosos relatos de estas maniobras diabólicas. Por ejemplo, en muchos lugares se han formado turbas descontroladas —a veces dirigidas por clérigos o por extremistas políticos— que han agredido a los siervos de Dios. Estos ataques han hecho desistir a algunos cristianos. En otras ocasiones, el Diablo actúa como una cobra. Por así decirlo, se oculta y muerde sorpresivamente a sus presas, envenenándoles la mente y engañándolas para que hagan lo que él desea. Este tipo de ataque pretende debilitar o corromper nuestra espiritualidad. Gracias a que contamos con el espíritu santo, podemos resistir ambas formas de persecución.
w07 1/10 pág. 26 párrs. 3-4 No caigamos en las trampas del “pajarero”
Además, el salmista compara a Satanás con un león joven y con una cobra, lo cual nos ayuda a entender mejor cómo actúa (Salmo 91:13). Al igual que un león, Satanás a veces ataca frontalmente valiéndose de la persecución o de leyes en contra de los siervos de Jehová (Salmo 94:20). Aunque estos ataques directos quizás hagan que algunos cristianos abandonen el pueblo de Jehová, a menudo tienen el efecto contrario: los siervos de Dios se unen todavía más. Pero ¿qué hay de los ataques más sutiles, como los de una cobra?
4 El Diablo emplea su inteligencia sobrehumana para lanzar mortales ataques a traición, como hace una serpiente venenosa desde su escondrijo. Así ha envenenado la mente de algunos siervos de Jehová hasta el punto de lograr que hagan su voluntad y no la de Dios. Claro, esto ha tenido lamentables resultados. Afortunadamente, nosotros no estamos en ignorancia de los designios de Satanás (2 Corintios 2:11). Analicemos, por tanto, cuatro de las mortíferas trampas que emplea este “pajarero”.
w01 15/11 págs. 19-20 párrs. 16-18 Jehová es nuestro refugio
16 El salmista sigue diciendo: “Sobre el león joven y la cobra pisarás; hollarás al leoncillo crinado y a la culebra grande” (Salmo 91:13). Tal como los ataques del león joven son directos y frontales, algunos de nuestros enemigos demuestran su abierta oposición dictando leyes concebidas para detener la predicación. También somos objeto de acometidas inesperadas, como las de la cobra que se abalanza hacia su presa desde un escondite. Entre bastidores, el clero a veces nos ataca mediante legisladores, jueces y demás personalidades. No obstante, con el apoyo de Jehová, tratamos pacíficamente de que se rectifique la situación en los tribunales y así ‘defendemos y establecemos legalmente las buenas nuevas’ (Filipenses 1:7; Salmo 94:14, 20-22).
17 El salmista habla de hollar “al leoncillo crinado y a la culebra grande”. El leoncillo crinado puede ser bastante feroz, y la culebra grande, un reptil de gran tamaño (Isaías 31:4). Pues bien, sin importar lo feroz que sea el leoncillo crinado cuando lanza su ataque frontal, lo hollamos al obedecer a Dios más bien que a hombres u organizaciones semejantes a leones (Hechos 5:29). De modo que “el león” amenazador no nos causa ningún daño espiritual.
18 En la Septuaginta griega, a “la culebra grande” se la llama “dragón”, lo cual tal vez nos recuerde al “gran dragón, la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás” (Revelación 12:7-9; Génesis 3:15). Él es como un reptil monstruoso capaz de aplastar y engullir a su presa (Jeremías 51:34). Cuando Satanás trate de envolvernos con sus anillos, aplastarnos con las presiones del mundo y tragarnos, soltémonos y hollemos a esta “culebra grande” (1 Pedro 5:8). El resto ungido debe actuar de este modo si desea participar en el cumplimiento de Romanos 16:20.
it-2 pág. 208 León
En el Salmo 91:13, el león y la cobra parecen denotar el poder del enemigo: el león, representando ataque abierto, y la cobra, la maquinación solapada o el ataque repentino desde un lugar oculto. (Compárese con Lu 10:19; 2Co 11:3.)
SALMO 91:14)
“Porque en mí él ha puesto su cariño, yo también le proveeré escape. Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre.”
w10 1/7 pág. 3 Dios quiere que conozcamos su nombre
Al hombre que lo ama y confía en él, Jehová le promete protección. Dice: “Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre” (Salmo 91:14). Si para que él nos proteja es vital conocer su nombre, esto debe implicar más de lo que parece a simple vista.
w01 15/11 pág. 20 párr. 19 Jehová es nuestro refugio
19 El salmista presenta a Dios dirigiéndose al adorador verdadero en los siguientes términos: “Porque en mí él ha puesto su cariño, yo también le proveeré escape. Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre” (Salmo 91:14). La expresión “lo protegeré” significa literalmente “lo colocaré en lo alto”, es decir, fuera de alcance. Nos refugiamos en Jehová en especial porque ‘hemos puesto nuestro cariño en él’, y Dios, a cambio, ‘nos provee escape’ de nuestros enemigos (Marcos 12:29, 30; 1 Juan 4:19). Jamás se nos borrará de la faz de la Tierra, sino al contrario, se nos salvará debido a que conocemos e invocamos con fe el nombre divino (Romanos 10:11-13). Además, estamos resueltos a ‘andar en el nombre de Jehová para siempre’ (Miqueas 4:5; Isaías 43:10-12).
it-2 pág. 501 Nombre
De modo que la promesa de Jehová registrada en el Salmo 91:14 aplica a tales personas: “Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre”. El nombre en sí mismo no tiene poder mágico; sin embargo, Aquel que posee ese nombre puede dar protección a su pueblo dedicado. De modo que el nombre representa a Dios mismo. Por esta razón el proverbio dice: “El nombre de Jehová es una torre fuerte. A ella corre el justo y se le da protección”. (Pr 18:10.) Esta es la acción que toman las personas que arrojan su carga sobre Jehová. (Sl 55:22.)
SALMO 91:15)
“Él me invocará, y yo le responderé. Estaré con él en la angustia. Lo libraré y lo glorificaré.”
w01 15/11 pág. 20 párr. 20 Jehová es nuestro refugio
20 En la conclusión del Salmo 91, Jehová dice respecto a su siervo fiel: “Él me invocará, y yo le responderé. Estaré con él en la angustia. Lo libraré y lo glorificaré.
w01 15/11 pág. 20 párr. 20 Jehová es nuestro refugio
Salmo 91:15,
w01 15/11 pág. 20 párr. 20 Jehová es nuestro refugio
Cuando invocamos a Dios en oración de acuerdo con su voluntad, él nos contesta (1 Juan 5:13-15). Aunque ya hemos sufrido mucha aflicción debido a la hostilidad fomentada por Satanás, la promesa “Estaré con él en la angustia” nos prepara para las pruebas futuras y garantiza que Dios nos sustentará cuando destruya este sistema malvado.
SALMO 91:16)
“Con largura de días lo satisfaré, y le haré ver la salvación por mí.”
w01 15/11 pág. 20 párr. 20 Jehová es nuestro refugio
Con largura de días lo satisfaré, y le haré ver la salvación por mí” (Salmo 91:15, 16).
w01 15/11 pág. 20 párrs. 21-22 Jehová es nuestro refugio
21 A pesar de la virulenta oposición de Satanás, la totalidad de los ungidos que están con nosotros serán glorificados en los cielos al debido tiempo de Jehová, tras una “largura de días” en la Tierra. Con todo, las extraordinarias liberaciones que Dios ha realizado han resultado ya en gloria espiritual para los ungidos, quienes además tienen el gran honor de llevar la delantera como sus testigos en la Tierra en estos últimos días (Isaías 43:10-12). La mayor liberación del pueblo de Jehová ocurrirá durante la gran guerra de Armagedón, cuando Dios vindique su soberanía y santifique su sagrado nombre (Salmo 83:18; Ezequiel 38:23; Revelación 16:14, 16).
22 Seamos cristianos ungidos o sus compañeros dedicados, confiamos en que Dios nos salve. Durante el “día de Jehová, grande e inspirador de temor”, él salvará a los que le sirven con lealtad (Joel 2:30-32). Quienes compongamos la “gran muchedumbre” de sobrevivientes que entrará en el nuevo mundo de Dios y permanezcamos fieles durante la prueba final ‘seremos satisfechos con largura de días’, vida sin fin. Además, Jehová resucitará a multitud de personas (Revelación 7:9; 20:7-15). Él se complacerá en gran manera en ‘hacernos ver la salvación’ mediante Jesucristo (Salmo 3:8).

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