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SALMOS 102-105 | Tesoros de la Biblia: semana del 15-21 agosto

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TEXTOS BÍBLICOS Y REFERENCIAS: TESOROS DE LA BIBLIA | SALMOS 102-105

“JEHOVÁ SE ACUERDA DE QUE SOMOS POLVO” (10 MINS.):

David utilizó comparaciones para explicar la misericordia de Jehová.
103:11
Igual que no podemos comprender por completo la distancia que hay entre la Tierra y las estrellas, tampoco podemos comprender del todo la inmensidad del amor leal de Jehová.
103:12
Jehová pone nuestros pecados tan lejos como es posible imaginar; igual de lejos que está el naciente del poniente.
103:13
Así como un padre se compadece de su hijo cuando este sufre, Jehová es misericordioso con quienes se sienten aplastados por sus pecados y se arrepienten.

Sl 103:8-12. Jehová es misericordioso y nos perdona si nos arrepentimos (w13 15/6 pág. 20 párr. 14; w12 15/7 pág. 16 párr. 17).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 103:8-12
8 Jehová* es misericordioso y benévolo,+
tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa.+
9 No por todo tiempo seguirá señalando faltas,+
ni hasta tiempo indefinido se quedará resentido.+
10 No ha hecho con nosotros aun conforme a nuestros pecados;+
ni conforme a nuestros errores ha traído sobre nosotros lo que merecemos.+
11 Porque así como los cielos son más altos que la tierra,+
su bondad amorosa es superior para con los que le temen.+
12 Tan lejos como está el naciente del poniente,+
así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones.+
La Atalaya 2013Jehová es leal y está dispuesto a perdonar
14. ¿Cómo nos consuela meditar en el perdón de Jehová? Dé un ejemplo.
14 Es muy consolador meditar en el perdón de Jehová. Hace mucho, una hermana a quien llamaremos Elena fue expulsada, y varios años después fue readmitida. Ella recuerda: “Me decía a mí misma y a los demás que creía que Jehová me había perdonado, pero la verdad es que lo sentía distante y pensaba que para otros él estaba más cerca y era más real”. Sin embargo, Elena obtuvo consuelo al leer y analizar algunas comparaciones que la Biblia emplea para describir el perdón de Jehová. “Sentí su amor y ternura como nunca antes”, comenta. Y esta idea la conmovió de un modo muy especial: “No debemos creer que perdurará toda la vida la mancha de los errores que [Jehová] nos ha perdonado”.* Elena concluye: “Me di cuenta de que en realidad no había creído que él pudiera perdonarme por completo; pensaba que tendría que llevar esa carga el resto de mis días. Sé que me tomará algún tiempo, pero ahora empiezo a sentir que puedo acercarme a Jehová, y es como si me hubieran quitado un gran peso de encima”. ¡Qué amoroso y misericordioso es el Dios al que servimos! (Sal. 103:9.)
La Atalaya 2012Sirvamos al Dios de la libertad
17. Si cometemos un error, ¿por qué no debemos derrumbarnos, y qué ayuda nos da Jehová?
17 Por supuesto, todos cometemos errores en un momento u otro de nuestra vida (Ecl. 7:20). Cuando nos suceda, no nos derrumbemos ni pensemos que no valemos nada. Si caemos, levantémonos y sigamos caminando, aunque para ello necesitemos pedirles ayuda a los ancianos. Santiago aseguró que “la oración de fe sanará al indispuesto, y Jehová lo levantará. También, si hubiera cometido pecados, se le perdonará” (Sant. 5:15). Jamás olvidemos que Jehová es muy compasivo y que él nos trajo a la congregación porque vio algo bueno en nuestro interior (léase Salmo 103:8, 9). Así pues, mientras nos esforcemos de todo corazón por serle fieles, él nunca nos abandonará (1 Cró. 28:9).

Sl 103:13, 14. Jehová conoce muy bien nuestras limitaciones (w15 15/4 pág. 26 párr. 8; w13 15/6 pág. 15 párr. 16).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 103:13, 14
13 Como un padre muestra misericordia a sus hijos,+
Jehová ha mostrado misericordia a los que le temen.+
14 Pues él mismo conoce bien la formación de nosotros,+
y se acuerda de que somos polvo.+
La Atalaya 2015No deje de confiar en Jehová
8. ¿Qué nos asegura Jehová?
8 Otro factor que hay que tomar en cuenta es que Jehová conoce a la perfección nuestras limitaciones (Sal. 103:14). Él no espera que salgamos adelante solo con nuestras propias fuerzas; es nuestro Padre y nos ofrece su ayuda. Claro, habrá veces que sintamos que ya no podemos más. Pero Jehová nos asegura que si el problema es tan grande que no podemos soportarlo, nos dará una salida (lea 1 Corintios 10:13). Él sabe lo que podemos y lo que no podemos aguantar. Confiemos en él.
La Atalaya 2013Jehová es generoso y razonable
16 Imaginemos que somos israelitas bastante pobres. Al llegar al tabernáculo con un poco de harina para ofrecer, vemos que otros israelitas más pudientes traen ganado. Quizás nos podríamos sentir avergonzados por el escaso valor de nuestro sacrificio de harina. Pero entonces recordamos que nuestra ofrenda es valiosa a los ojos de Jehová. ¿Por qué? Porque él nos exige que la harina sea de alta calidad. Es como si dijera a los israelitas más pobres: “Comprendo que ustedes no pueden ofrecer tanto como otros, pero también sé que me están dando lo mejor que pueden darme”. Verdaderamente, Jehová demuestra lo razonable que es al tener en cuenta las limitaciones y circunstancias de sus siervos (Sal. 103:14).

Sl 103:19, 22. El aprecio por la misericordia y la compasión de Jehová debería motivarnos a defender su soberanía (w10 15/11 pág. 25 párr. 5; w07 1/12 pág. 21 párr. 1).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 103:19
19 Jehová mismo ha establecido firmemente su trono en los cielos mismos;+
y sobre toda cosa su propia gobernación real ha tenido la dominación.+
Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 103:22
22 Bendigan a Jehová, todas las obras suyas,+
en todos los lugares de su dominación.*+
Bendice a Jehová, oh alma mía.+
La Atalaya 2010Jehová es nuestro Soberano
5. ¿Qué razones tenemos para defender la soberanía de Jehová?
5 Puesto que Jehová ha creado todo, es el legítimo Soberano de la Tierra y del resto del universo (léase Revelación 4:11). Además, también es nuestro Juez, Legislador y Rey, combinando así en su persona los poderes judicial, legislativo y ejecutivo, las tres ramas del gobierno universal (Isa. 33:22). Dado que le debemos la existencia y dependemos de él, tenemos que verlo como nuestro Señor Soberano y defender su elevadísima posición. Algo que nos moverá a hacerlo es tener siempre presentes estas palabras: “Jehová mismo ha establecido firmemente su trono en los cielos mismos; y sobre toda cosa su propia gobernación real ha tenido la dominación” (Sal. 103:19; Hech. 4:24).
La Atalaya 2007La soberanía de Jehová y el Reino de Dios
1. ¿Por qué tiene Jehová todo el derecho a ser el Soberano del universo?
“JEHOVÁ mismo ha establecido firmemente su trono en los cielos mismos; y sobre toda cosa su propia gobernación real ha tenido la dominación.” (Salmo 103:19.) Con estas palabras, el salmista se refirió a la soberanía de Dios. Por ser el Creador, él tiene todo el derecho a ser el Soberano del universo.

BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS (8 MINS.):

Sl 102:12, 27. ¿Cómo nos ayuda a superar la tristeza concentrarnos en nuestra relación con Jehová? (w14 15/3 pág. 16 párrs. 19-21).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 102:12
12 En cuanto a ti, oh Jehová, hasta tiempo indefinido morarás,+
y la mención conmemorativa de ti será por generación tras generación.+
Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 102:27
27 Pero tú eres el mismo,* y tus propios años no se completarán.+
La Atalaya 2014Mantengamos una actitud positiva
19. ¿Cómo se sentía el escritor del Salmo 102?
19 El escritor del Salmo 102 estaba desesperado. Se sentía afligido por un profundo dolor, fuera físico o emocional, y no tenía fuerzas para enfrentarse a sus problemas (Sal. 102, encabezamiento). Sus palabras revelan que se hallaba absorto en sí mismo, en su dolor y soledad (Sal. 102:3, 4, 6, 11). Creía que Jehová quería desecharlo (Sal. 102:10).
20. ¿Cómo nos ayudará la oración a combatir los pensamientos negativos?
20 Aun así, el salmista podía usar su vida para alabar a Jehová (lea Salmo 102:19-21). Como muestra el Salmo 102, quienes están en la fe pueden experimentar tanta angustia que no logren concentrarse en nada más. El salmista se sintió “como un pájaro aislado sobre un techo”, como si su única compañía fueran sus preocupaciones (Sal. 102:7). Si usted alguna vez se siente así, derrámele su corazón a Jehová, tal como hizo el salmista. Las oraciones del afligido —las de usted mismo— lo ayudarán a combatir los pensamientos negativos. Jehová ha prometido que “se volverá hacia la oración de los que están despojados de todo, y no despreciará su oración” (Sal. 102:17). Confíe en esa promesa.
21. ¿Cómo podemos cultivar una actitud más positiva?
21 El Salmo 102 también nos enseña a cultivar una actitud más positiva. El salmista logró esto centrándose en su relación con Jehová (Sal. 102:12, 27). Lo consolaba saber que él siempre estaría ahí para ayudar a su pueblo a enfrentarse a las adversidades. Por tanto, si los sentimientos negativos que usted tiene no le dejan hacer todo lo que quisiera en el servicio a Dios, dígaselo en oración. Pídale que lo escuche, no solo para obtener alivio, sino para que su santo nombre sea declarado (Sal. 102:20, 21).

Sl 103:13. ¿Por qué Jehová no responde enseguida todas nuestras oraciones? (w15 15/4 pág. 25 párr. 7).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 103:13
13 Como un padre muestra misericordia a sus hijos,+
Jehová ha mostrado misericordia a los que le temen.+
La Atalaya 2015No deje de confiar en Jehová
7. ¿Por qué Jehová no responde enseguida todas nuestras oraciones?
7 Pero ¿por qué Jehová no responde enseguida todas nuestras oraciones? Recordemos que en la Biblia se compara la relación que tenemos con él a la de un niño con su padre (Sal. 103:13). El niño no puede esperar que el padre le conceda de inmediato todo lo que le pide. A veces, puede que se trate de un deseo pasajero. En otros casos, el padre decide esperar al momento más adecuado. También podría ser que el niño pidiera algo que no le conviene o que pudiera afectar a otras personas. Es más, si el padre le concediera todas sus peticiones, terminaría convirtiéndose en su esclavo. De forma parecida, puede que Jehová decida esperar antes de contestar nuestras oraciones porque entiende que eso es lo mejor para nosotros. Él tiene derecho a hacerlo, pues es nuestro Creador, nuestro Amo y nuestro Padre. Pero también es sabio y nos quiere, por eso podemos confiar en él. Por otro lado, no debemos olvidar que somos nosotros quienes servimos a Dios, no al revés (compare con Isaías 29:16; 45:9).

¿Qué me enseña sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?

¿Qué ideas de la lectura bíblica de esta semana pueden servirme en la predicación?

SALMOS 102-105 | SUGERENCIAS PARA SUS COMENTARIOS PERSONALES

SALMO 102:6)
“De veras me parezco al pelícano del desierto. He venido a ser como un mochuelo de lugares desolados.”
*** it-1 págs. 374-375 Búho, lechuza, mochuelo ***
Entre las aves ‘inmundas’ también se incluye la voz kohs, que se ha traducido “mochuelo” (Athene noctua). (Dt 14:16, MK, NM; Lexicon in Veteris Testamenti Libros, de L. Koehler y W. Baumgartner, Leiden, 1958, pág. 428.) El mochuelo es una de las aves rapaces nocturnas más difundidas en Palestina. Tiene unos 25 cm. de longitud y se le puede encontrar en matorrales, olivares y ruinas desoladas. La solitaria aflicción del salmista hizo que se sintiera como “un mochuelo de lugares desolados”. (Sl 102:6.) Es significativo el nombre árabe de esta rapaz nocturna: “Madre de ruinas”.
*** it-2 pág. 629 Pelícano ***
Después de comer hasta saciarse, el pelícano suele volar a un lugar solitario, donde adopta una postura melancólica, hundiendo la cabeza en los hombros y quedándose tan inmóvil que podría confundírsele desde lejos con una piedra blanca. Permanece en esta postura varias horas seguidas, por lo que se asemeja a ese estado de quieta melancolía al que alude el salmista cuando ilustra la intensidad de su pena: “Me parezco al pelícano del desierto”. (Sl 102:6.) Aquí la palabra “desierto” no se refiere necesariamente a una zona árida, sino simplemente a un lugar alejado de zonas pobladas, tal vez una extensión pantanosa. Los terrenos pantanosos de la parte N. del valle del Jordán son aún el hábitat de los pelícanos durante ciertas épocas.
SALMO 102:7)
“Me he demacrado, y he venido a ser como un pájaro aislado sobre un techo.”
*** w14 15/3 pág. 16 párr. 20 Mantengamos una actitud positiva ***
Como muestra el Salmo 102, quienes están en la fe pueden experimentar tanta angustia que no logren concentrarse en nada más. El salmista se sintió “como un pájaro aislado sobre un techo”, como si su única compañía fueran sus preocupaciones (Sal. 102:7). Si usted alguna vez se siente así, derrámele su corazón a Jehová, tal como hizo el salmista. Las oraciones del afligido —las de usted mismo— lo ayudarán a combatir los pensamientos negativos.
SALMO 102:11)
“Mis días son como una sombra que ha declinado, y yo mismo estoy seco como simple vegetación.”
*** it-2 pág. 1056 Sombra ***
La manera como una sombra cambia de tamaño y finalmente deja de existir como resultado del avance del Sol se utiliza como un símil de la vida corta o pasajera del hombre. (1Cr 29:15; Job 8:9; 14:1, 2; Sl 102:11; 144:4; Ec 6:12; 8:13.) El que los días de alguien sean “como una sombra que ha declinado” significa que su muerte está próxima. (Sl 102:11; 109:23.)
SALMO 102:12)
“En cuanto a ti, oh Jehová, hasta tiempo indefinido morarás, y la mención conmemorativa de ti será por generación tras generación.”
*** w14 15/3 pág. 16 párr. 21 Mantengamos una actitud positiva ***
21 El Salmo 102 también nos enseña a cultivar una actitud más positiva. El salmista logró esto centrándose en su relación con Jehová (Sal. 102:12, 27). Lo consolaba saber que él siempre estaría ahí para ayudar a su pueblo a enfrentarse a las adversidades.
SALMO 102:19)
“Porque él ha mirado desde su santa altura, desde los mismísimos cielos Jehová mismo ha mirado aun a la tierra,”
*** it-1 pág. 475 Cielo ***
Desde su posición suprema o última, Jehová ‘mira desde’ encima de los cielos y la Tierra físicos (Sl 14:2; 102:19; 113:6), y desde esa posición encumbrada también habla, satisface peticiones y pronuncia juicio. (1Re 8:49; Sl 2:4-6; 76:8; Mt 3:17.)
SALMO 102:25)
“Hace mucho tú colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son la obra de tus manos.”
*** w11 1/7 pág. 27 ¿Quién hizo las leyes que rigen el universo? ***
3. ¿Es eterno el universo, o se deteriora?
Según Aristóteles, había una enorme diferencia entre los cielos y la Tierra. Este planeta —decía— estaba sujeto a cambio, decadencia y deterioro, mientras que el éter del que estaban hechos los cielos estrellados era inmutable y eterno. Sus esferas transparentes y los cuerpos celestes sujetos a ellas jamás cambiarían ni se consumirían ni morirían.
¿Es eso lo que enseña la Biblia? Salmo 102:25-27 declara: “Hace mucho tú colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie; e igual que una prenda de vestir todos ellos se gastarán. Igual que ropa los reemplazarás, y ellos terminarán su turno. Pero tú eres el mismo, y tus propios años no se completarán”.
Observe que este salmista, quien quizás vivió dos siglos antes que Aristóteles, no establece un contraste entre la Tierra y los cielos estrellados; no dice que estos sean eternos y que nuestro planeta esté en decadencia. Más bien, establece que ambos —los cielos y la Tierra— están en contraste con Dios, el poderoso Espíritu que dirigió su creación.
*** w06 1/1 pág. 30 Preguntas de los lectores ***
La eternidad de Jehová está en marcado contraste con la brevedad de la vida del salmista. “Tus años son durante todas las generaciones”, le dice a Jehová (Salmo 102:24). Y agrega: “Hace mucho tú colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son la obra de tus manos” (Salmo 102:25).
Sin embargo, ni siquiera la gran edad de la Tierra y los cielos puede compararse con la eternidad de Jehová.
*** it-1 págs. 477-478 Cielo ***
Con el fin de mostrar que los cielos físicos son permanentes, se les compara a cosas que son eternas, como los resultados pacíficos y justos del reino davídico heredado por el Hijo de Dios. (Sl 72:5-7; Lu 1:32, 33.) De modo que no deben entenderse literalmente textos como el Salmo 102:25, 26, que dice que los cielos “perecerán” y ‘se gastarán como una prenda de vestir’.
En Lucas 21:33 Jesús afirma: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán”. Esta expresión parece tener el mismo sentido que las palabras de Mateo 5:18: “En verdad les digo que antes pasarían el cielo y la tierra [o: “Más fácil es que pasen el cielo y la tierra”; Lu 16:17] que pasar de modo alguno una letra diminuta o una pizca de una letra de la Ley sin que sucedan todas las cosas”.
En el Salmo 102:25-27 se pone de relieve el hecho de que Dios es eterno e imperecedero, mientras que los cielos y la tierra físicos sí son perecederos, es decir, podrían ser destruidos si ese fuese el propósito de Dios. A diferencia de la existencia eterna de Dios, la permanencia de cualquier parte de su creación física depende de Él. En la Tierra, por ejemplo, la creación física tiene que experimentar un proceso continuo de renovación para conservar su forma actual. En el Salmo 148 se indica que los cielos físicos dependen de la voluntad y el poder sostenedor de Dios, y después de referirse al Sol, la Luna y las estrellas, junto con otras creaciones de Dios, el versículo 6 dice que Él “los tiene subsistiendo para siempre, hasta tiempo indefinido. Ha dado una disposición reglamentaria, y esta no pasará”.
Las palabras del Salmo 102:25, 26 aplican a Jehová Dios, pero el apóstol Pablo las cita con referencia a Jesucristo. La razón es que el Hijo unigénito de Dios fue el Agente personal que Él utilizó cuando creó el universo físico. Pablo contrasta la permanencia del Hijo con la de la creación física, que Dios podría ‘envolver igual que una capa’ y apartar si así lo deseara. (Heb 1:1, 2, 8, 10-12; compárese con 1Pe 2:3, nota.)
*** rs pág. 407 párr. 2 Trinidad ***
¿Por qué se cita Salmo 102:25-27 en Hebreos 1:10-12 y se aplica al Hijo, cuando el salmo dice que está dirigido a Dios? Esto se debe a que el Hijo es aquel mediante el cual Dios efectuó las obras de creación que el salmista describe allí. (Véanse Colosenses 1:15, 16 y Proverbios 8:22, 27-30.) Debe notarse que en Hebreos 1:5b se hace una cita de 2 Samuel 7:14 y esta se aplica al Hijo de Dios. Aunque el texto tuvo aplicación primeramente a Salomón, el que se aplicara después a Jesucristo no significa que Salomón y Jesús fueran el mismo individuo. Jesús es “mayor que Salomón” y efectúa una obra que fue prefigurada por Salomón. (Luc. 11:31.)
*** w86 15/12 pág. 29 “Bendigan a Jehová”... ¿por qué? ***
♦ 102:25—¿Quién ‘colocó los fundamentos de la tierra’?
El salmista estaba hablando acerca de Dios, pero el apóstol Pablo aplicó estas palabras a Jesucristo. (Hebreos 1:10, 11.) Como se puede ver, estas palabras también aplican a Jesús, pues él actuó como Agente de Jehová cuando creó el universo. (Colosenses 1:15, 16.) Por lo tanto, de Jesús también se puede decir que ‘colocó los fundamentos de la tierra’.
SALMO 102:26)
“Ellos mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie; e igual que una prenda de vestir todos ellos se gastarán. Igual que ropa los reemplazarás, y ellos terminarán su turno.”
*** w11 1/7 págs. 27-28 ¿Quién hizo las leyes que rigen el universo? ***
3. ¿Es eterno el universo, o se deteriora?
Según Aristóteles, había una enorme diferencia entre los cielos y la Tierra. Este planeta —decía— estaba sujeto a cambio, decadencia y deterioro, mientras que el éter del que estaban hechos los cielos estrellados era inmutable y eterno. Sus esferas transparentes y los cuerpos celestes sujetos a ellas jamás cambiarían ni se consumirían ni morirían.
¿Es eso lo que enseña la Biblia? Salmo 102:25-27 declara: “Hace mucho tú colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie; e igual que una prenda de vestir todos ellos se gastarán. Igual que ropa los reemplazarás, y ellos terminarán su turno. Pero tú eres el mismo, y tus propios años no se completarán”.
Observe que este salmista, quien quizás vivió dos siglos antes que Aristóteles, no establece un contraste entre la Tierra y los cielos estrellados; no dice que estos sean eternos y que nuestro planeta esté en decadencia. Más bien, establece que ambos —los cielos y la Tierra— están en contraste con Dios, el poderoso Espíritu que dirigió su creación. Por tanto, este salmo parece indicar que las estrellas se deterioran igual que cualquier cosa que haya sobre la Tierra. ¿Y qué ha descubierto la ciencia moderna?
La geología apoya tanto a la Biblia como a Aristóteles en la idea de que la Tierra se va desgastando. De hecho, las rocas de la superficie sufren una continua erosión y son reemplazadas debido a la actividad volcánica y otros fenómenos geológicos.
Pero ¿y las estrellas? ¿Se deterioran como da a entender la Biblia, o son eternas como enseñó Aristóteles? Los astrónomos europeos comenzaron a dudar de la teoría aristotélica en el siglo XVI, cuando por primera vez observaron una supernova, es decir, la espectacular explosión de una estrella. Desde entonces, los científicos han comprobado que las estrellas pueden morir explotando violentamente, apagándose poco a poco o incluso contrayéndose víctimas de su propia gravedad. Sin embargo, los astrónomos también han observado la formación de nuevas estrellas en “viveros estelares”, es decir, nubes de gas que se ven enriquecidas por las explosiones de viejas estrellas. Por lo tanto, la imagen que pintó el escritor bíblico de una prenda de vestir que se desgasta y se cambia por otra es muy apropiada. ¿No es asombroso que las palabras de este salmista de tiempos antiguos encajen tan bien con los descubrimientos modernos?
Entonces, ¿enseña la Biblia que llegará un día en que la Tierra y los cielos estrellados dejarán de existir o necesitarán ser reemplazados? Al contrario, promete que durarán para siempre (Salmo 104:5; 119:90). Sin embargo, eso no se deberá a que tales creaciones sean eternas por naturaleza, sino a que Dios promete que las mantendrá en existencia (Salmo 148:4-6). Aunque él no ha dicho cómo las sustentará, ¿no es razonable concluir que el Creador del universo tiene el poder para hacerlo? Sería como un buen constructor que mantiene con esmero la casa que construyó para él y su familia.
*** w11 1/7 pág. 28 ¿Quién hizo las leyes que rigen el universo? ***
En el siglo XIX, el científico William Thomson, conocido como lord Kelvin, descubrió la segunda ley de la termodinámica, que explica por qué los sistemas naturales tienden a deteriorarse y disgregarse con el transcurso del tiempo. Un factor que lo inspiró para llegar a esa conclusión fue estudiar con detenimiento el pasaje de Salmo 102:25-27.
*** w08 1/4 págs. 11-12 ¿Será destruido el planeta Tierra? ***
Mucho antes de que los científicos reconocieran la “tendencia al desorden” en el mundo físico, un salmista escribió refiriéndose a Dios: “Tú colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie; e igual que una prenda de vestir todos ellos se gastarán. Igual que ropa los reemplazarás, y ellos terminarán su turno. Pero tú eres el mismo, y tus propios años no se completarán” (Salmo 102:25-27).
Con estas palabras, el salmista no desmintió el propósito eterno de Dios para la Tierra. Más bien, estaba contrastando la existencia eterna de Dios con el carácter perecedero de toda la materia creada por él. Si no fuera por el poder eterno y renovador de Dios, el universo —lo que incluye el sistema solar del que depende nuestro planeta para tener luz, energía y estabilidad orbital— se sumiría en un caos absoluto que lo conduciría a su destrucción. Así que, por sí sola, la Tierra se ‘gastaría’, es decir, llegaría a su fin.
*** w06 1/1 pág. 30 Preguntas de los lectores ***
Sin embargo, ni siquiera la gran edad de la Tierra y los cielos puede compararse con la eternidad de Jehová. El salmista añade: “Ellos [la Tierra y los cielos] mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie” (Salmo 102:26). La Tierra y los cielos materiales son perecederos. Es verdad que Jehová dice en otros pasajes que estos permanecerán para siempre (Salmo 119:90; Eclesiastés 1:4). Pero los cielos y la Tierra podrían ser destruidos si ese fuera el propósito divino; en cambio, Dios no puede morir. Las creaciones físicas “subsist[en] para siempre” solo porque Jehová las sostiene (Salmo 148:6). Si él dejara de renovarlas continuamente, entonces ‘igual que una prenda de vestir todas ellas se gastarían’ (Salmo 102:26). Tal como una prenda de vestir dura menos que quien la usa, así la creación podría acabarse si Dios lo quisiera. Sin embargo, sabemos por otras citas bíblicas que ese no es su deseo. La Palabra de Dios nos asegura que Jehová ha determinado que la Tierra y los cielos literales permanezcan para siempre (Salmo 104:5).
*** w06 1/1 pág. 30 Preguntas de los lectores ***
Preguntas de los lectores
Salmo 102:26 dice que la Tierra y los cielos “perecerán”. ¿Significa esto que el planeta Tierra será destruido?
El salmista oró a Jehová diciendo: “Hace mucho tú colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie; e igual que una prenda de vestir todos ellos se gastarán. Igual que ropa los reemplazarás, y ellos terminarán su turno” (Salmo 102:25, 26). El contexto revela que estos versículos no tratan de la destrucción de la Tierra, sino de la eternidad de Dios; indica asimismo por qué esta verdad fundamental sirve de consuelo a los siervos de Dios.
*** it-1 págs. 477-478 Cielo ***
Con el fin de mostrar que los cielos físicos son permanentes, se les compara a cosas que son eternas, como los resultados pacíficos y justos del reino davídico heredado por el Hijo de Dios. (Sl 72:5-7; Lu 1:32, 33.) De modo que no deben entenderse literalmente textos como el Salmo 102:25, 26, que dice que los cielos “perecerán” y ‘se gastarán como una prenda de vestir’.
En Lucas 21:33 Jesús afirma: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán”. Esta expresión parece tener el mismo sentido que las palabras de Mateo 5:18: “En verdad les digo que antes pasarían el cielo y la tierra [o: “Más fácil es que pasen el cielo y la tierra”; Lu 16:17] que pasar de modo alguno una letra diminuta o una pizca de una letra de la Ley sin que sucedan todas las cosas”.
En el Salmo 102:25-27 se pone de relieve el hecho de que Dios es eterno e imperecedero, mientras que los cielos y la tierra físicos sí son perecederos, es decir, podrían ser destruidos si ese fuese el propósito de Dios. A diferencia de la existencia eterna de Dios, la permanencia de cualquier parte de su creación física depende de Él. En la Tierra, por ejemplo, la creación física tiene que experimentar un proceso continuo de renovación para conservar su forma actual. En el Salmo 148 se indica que los cielos físicos dependen de la voluntad y el poder sostenedor de Dios, y después de referirse al Sol, la Luna y las estrellas, junto con otras creaciones de Dios, el versículo 6 dice que Él “los tiene subsistiendo para siempre, hasta tiempo indefinido. Ha dado una disposición reglamentaria, y esta no pasará”.
Las palabras del Salmo 102:25, 26 aplican a Jehová Dios, pero el apóstol Pablo las cita con referencia a Jesucristo. La razón es que el Hijo unigénito de Dios fue el Agente personal que Él utilizó cuando creó el universo físico. Pablo contrasta la permanencia del Hijo con la de la creación física, que Dios podría ‘envolver igual que una capa’ y apartar si así lo deseara. (Heb 1:1, 2, 8, 10-12; compárese con 1Pe 2:3, nota.)
SALMO 102:27)
“Pero tú eres el mismo, y tus propios años no se completarán.”
*** w14 15/3 pág. 16 párr. 21 Mantengamos una actitud positiva ***
21 El Salmo 102 también nos enseña a cultivar una actitud más positiva. El salmista logró esto centrándose en su relación con Jehová (Sal. 102:12, 27). Lo consolaba saber que él siempre estaría ahí para ayudar a su pueblo a enfrentarse a las adversidades.
*** w11 1/7 pág. 27 ¿Quién hizo las leyes que rigen el universo? ***
3. ¿Es eterno el universo, o se deteriora?
Según Aristóteles, había una enorme diferencia entre los cielos y la Tierra. Este planeta —decía— estaba sujeto a cambio, decadencia y deterioro, mientras que el éter del que estaban hechos los cielos estrellados era inmutable y eterno. Sus esferas transparentes y los cuerpos celestes sujetos a ellas jamás cambiarían ni se consumirían ni morirían.
¿Es eso lo que enseña la Biblia? Salmo 102:25-27 declara: “Hace mucho tú colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie; e igual que una prenda de vestir todos ellos se gastarán. Igual que ropa los reemplazarás, y ellos terminarán su turno. Pero tú eres el mismo, y tus propios años no se completarán”.
Observe que este salmista, quien quizás vivió dos siglos antes que Aristóteles, no establece un contraste entre la Tierra y los cielos estrellados; no dice que estos sean eternos y que nuestro planeta esté en decadencia. Más bien, establece que ambos —los cielos y la Tierra— están en contraste con Dios, el poderoso Espíritu que dirigió su creación.
*** it-1 pág. 478 Cielo ***
En el Salmo 102:25-27 se pone de relieve el hecho de que Dios es eterno e imperecedero, mientras que los cielos y la tierra físicos sí son perecederos, es decir, podrían ser destruidos si ese fuese el propósito de Dios. A diferencia de la existencia eterna de Dios, la permanencia de cualquier parte de su creación física depende de Él.
SALMO 103:1)
“Bendice a Jehová, oh alma mía; aun cuanto hay en mí, su santo nombre.”
*** w99 15/5 pág. 21 “Bendice a Jehová, oh alma mía” ***
Compuso este salmo el rey David del antiguo Israel, y lo abre con estas palabras: “Bendice a Jehová, oh alma mía; aun cuanto hay en mí, su santo nombre” (Salmo 103:1). Una obra de consulta dice: “Aplicada a Dios, la palabra bendice significa alabar, y siempre implica un intenso cariño a él, así como un sentimiento de gratitud”. Deseoso de alabar a Jehová con un corazón rebosante de amor y agradecimiento, David exhorta a su propia alma, a sí mismo, a ‘bendecir a Jehová’. Ahora bien, ¿cuál es la causa de que se genere en el corazón de David este afectuoso sentimiento hacia el Dios al que adora?
SALMO 103:2)
“Bendice a Jehová, oh alma mía, y no olvides todos sus hechos,”
*** w99 15/5 pág. 21 “Bendice a Jehová, oh alma mía” ***
David sigue diciendo: “No olvides todos [los] hechos [de Jehová]” (Salmo 103:2). Por lo visto, sentirse agradecido a Jehová se relaciona con meditar con aprecio sobre “sus hechos”. Concretamente, ¿en qué hechos de Jehová está pensando David? Observar la creación de Jehová Dios, como un cielo tachonado de estrellas en una noche despejada, realmente llena el corazón de gratitud al Creador. Los cielos estrellados emocionaron profundamente a David (Salmo 8:3, 4; 19:1). No obstante, en el Salmo 103 él recuerda otra clase de actividades de Jehová.
SALMO 103:3)
“aquel que está perdonando todo tu error, que está sanando todas tus dolencias,”
*** w99 15/5 págs. 21-22 “Bendice a Jehová, oh alma mía” ***
Jehová “está perdonando todo tu error”
David narra en este salmo los actos de bondad amorosa de Dios. Con referencia al primero y más importante, canta: ‘Jehová está perdonando todo tu error’ (Salmo 103:3). No hay duda de que David era consciente de su estado pecaminoso. Cuando el profeta Natán se encaró a él y sacó a la luz su relación adúltera con Bat-seba, David admitió: “Contra ti [Jehová], contra ti solo, he pecado, y lo que es malo a tus ojos he hecho” (Salmo 51:4). Con el corazón destrozado rogó: “Muéstrame favor, oh Dios, conforme a tu bondad amorosa. Conforme a la abundancia de tus misericordias, borra mis transgresiones. Lávame cabalmente de mi error, y límpiame aun de mi pecado” (Salmo 51:1, 2). ¡Cuánto debió agradecer David que se le perdonara! Como ser humano imperfecto que era, cometió otros pecados en la vida, pero siempre se arrepintió, aceptó la censura y corrigió su camino. Reflexionar en los maravillosos actos de bondad de Dios hacia él lo motivó a bendecir a Jehová.
¿Acaso no somos nosotros pecadores? (Romanos 5:12.) Hasta el apóstol Pablo se lamentó: “Verdaderamente me deleito en la ley de Dios conforme al hombre que soy por dentro, pero contemplo en mis miembros otra ley que guerrea contra la ley de mi mente y que me conduce cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Hombre desdichado que soy! ¿Quién me librará del cuerpo que está padeciendo esta muerte?” (Romanos 7:22-24). Podemos estar muy agradecidos a Jehová de que no lleve cuenta de nuestras transgresiones. Cuando nos arrepentimos y buscamos perdón, él las borra con mucho gusto.
David se recuerda lo siguiente: “[Jehová] está sanando todas tus dolencias” (Salmo 103:3). Puesto que sanar implica una recuperación o restablecimiento, supone más que perdonar el mal proceder. Conlleva la eliminación de las “dolencias”, es decir, las malas consecuencias de haber actuado mal. En el nuevo mundo que Jehová traerá, él ciertamente erradicará las consecuencias físicas del pecado, como la enfermedad y la muerte (Isaías 25:8; Revelación [Apocalipsis] 21:1-4). Pero incluso hoy, Dios nos sana de las dolencias espirituales, que en el caso de algunas personas incluyen una mala conciencia y una relación rota con él. ‘No olvidemos’ lo que Jehová ya ha hecho por cada uno de nosotros a este respecto.
*** it-1 pág. 817 Enfermedades y su tratamiento ***
El fundamento de esas curaciones fue el sacrificio de su vida humana, la culminación de la trayectoria que emprendió cuando Dios derramó su espíritu sobre él en el río Jordán en el año 29 E.C. De este modo los cristianos tienen una base para la esperanza y prueba abundante de que mediante el resucitado Jesucristo y el reino de Dios, la humanidad obediente recibirá, no solo tratamiento temporal de la enfermedad, sino liberación permanente del pecado, la enfermedad y la muerte heredados de Adán. Por todo ello, Jehová, a quien David identificó como aquel “que está sanando todas tus dolencias”, merece toda la alabanza. (Sl 103:1-3; Rev 21:1-5.)
*** it-2 pág. 927 Sanar, curar ***
Entre las bendiciones que Dios ha dado a toda la humanidad, está la capacidad de regeneración de sus organismos físicos y la facultad del cuerpo para sanarse a sí mismo cuando está herido o enfermo. Un médico puede recomendar ciertas medidas para acelerar el recobro, pero en realidad son las facultades de recuperación dadas por Dios, que están dentro del cuerpo, las que efectúan la curación. Por lo tanto, el salmista David reconoció que, aunque nació imperfecto, su Creador podía sostenerlo durante la enfermedad y sanar todas sus dolencias. (Sl 51:5; 41:1-3; 103:2-4.)
SALMO 103:4)
“que está reclamando tu vida del hoyo mismo, que te está coronando con bondad amorosa y misericordias,”
*** w99 15/5 pág. 22 “Bendice a Jehová, oh alma mía” ***
“Está reclamando tu vida”
“[Jehová] está reclamando tu vida del hoyo mismo”, canta David (Salmo 103:4). El “hoyo mismo” es la sepultura común de la humanidad: Seol o Hades. Incluso antes de convertirse en rey de Israel, David se vio a las puertas de la muerte. Por ejemplo, Saúl, rey de Israel, alimentó un odio asesino a David y trató de matarlo en varias ocasiones (1 Samuel 18:9-29; 19:10; 23:6-29). Los filisteos también quisieron verlo muerto (1 Samuel 21:10-15). Pero en todos los casos Jehová lo rescató “del hoyo mismo”. Qué agradecido debió sentirse David al recordar estos hechos de Jehová.
¿Y nosotros? ¿Nos ha sostenido Jehová durante períodos de depresión o tras haber perdido a un ser amado? ¿O hemos sabido de casos actuales en que él ha reclamado la vida de sus Testigos fieles del hoyo del Seol? Tal vez nos ha emocionado leer en las páginas de esta revista relatos de sus actos de liberación. ¿Por qué no dedicar tiempo a reflexionar agradecidos sobre estos hechos del Dios verdadero? Y, por supuesto, todos tenemos razón para sentir agradecimiento a Jehová por la esperanza de la resurrección (Juan 5:28, 29; Hechos 24:15).
Jehová nos da tanto la vida como aquello que la hace placentera y que tenga sentido. El salmista dice que Dios “te está coronando con bondad amorosa y misericordias” (Salmo 103:4). En los momentos de necesidad, Jehová no nos abandona, sino que acude en nuestra ayuda mediante su organización visible y los ancianos, o pastores, nombrados de la congregación. Esa ayuda nos permite hacer frente a situaciones difíciles sin perder el amor propio ni la dignidad. Los pastores cristianos se preocupan mucho por las ovejas. Animan a las enfermas y deprimidas, y hacen todo lo posible por levantar a las que han caído (Isaías 32:1, 2; 1 Pedro 5:2, 3; Judas 22, 23). El espíritu de Jehová motiva a esos pastores a ser compasivos y amorosos con el rebaño. Su “bondad amorosa y misericordias” son una auténtica corona que nos adorna y nos confiere dignidad. No olvidemos nunca los hechos de Jehová y bendigámosle a él y su santo nombre.
SALMO 103:5)
“que está satisfaciendo tu vida entera con lo que es bueno; tu juventud sigue renovándose tal como la de un águila.”
*** w99 15/5 págs. 22-23 “Bendice a Jehová, oh alma mía” ***
David continúa amonestando a su alma y canta: “[Jehová] está satisfaciendo tu vida entera con lo que es bueno; tu juventud sigue renovándose tal como la de un águila” (Salmo 103:5). La vida que da Jehová es satisfactoria y feliz. El mismo conocimiento de la verdad es un tesoro sin par y una fuente de muchísimo gozo. Y pensemos en lo profundamente gratificante que es la obra que Jehová nos ha encargado: predicar y hacer discípulos. Es un gran placer encontrar a una persona interesada en aprender sobre el Dios verdadero y ayudarla a conocer a Jehová y bendecirlo. Pero sea que nos escuchen o no en donde vivimos, es un magnífico privilegio tomar parte en una obra relacionada con la santificación del nombre de Jehová y la vindicación de su soberanía.
¿Quién no se cansa o se fatiga mientras persiste en la obra de proclamar el Reino de Dios? No obstante, Jehová sigue dando nuevas fuerzas a sus siervos, y los hace “como águilas” que tienen alas poderosas y se remontan a gran altura. Podemos estar muy agradecidos de que nuestro amoroso Padre celestial nos dé esa “energía dinámica” para que un día tras otro llevemos a cabo fielmente nuestro ministerio (Isaías 40:29-31).
A modo de ilustración: Clara tiene un empleo de jornada completa y también pasa todos los meses cincuenta horas en el ministerio del campo. Dice: “A veces estoy cansada, y me obligo a salir a predicar solamente porque he quedado con alguien. Pero una vez que salgo, siempre me siento llena de energía”. Puede que usted también haya sentido la fuerza que se obtiene como resultado del apoyo divino en el ministerio cristiano. Que se vea impulsado a repetir las palabras con las que David abrió este salmo: “Bendice a Jehová, oh alma mía; aun cuanto hay en mí, su santo nombre”.
*** it-1 pág. 73 Águila ***
Por otra parte, este proceso de muda, que reduce algo la actividad y la fuerza, y que es seguido por una vuelta a la vida normal, puede ser a lo que hiciera referencia el salmista cuando habló de la juventud de uno “renovándose tal como la de un águila”. (Sl 103:5.) Otros ven en estas palabras una alusión a la vida relativamente larga del águila, pues se sabe de algunas que han alcanzado los ochenta años.
SALMO 103:6)
“Jehová está ejecutando actos de justicia y decisiones judiciales para todos los que están siendo defraudados.”
*** w04 1/12 pág. 15 párr. 10 Andemos en la senda de la integridad ***
Recordando uno de tales “hechos”, David añadió: “Jehová está ejecutando actos de justicia y decisiones judiciales para todos los que están siendo defraudados. Dio a conocer sus caminos a Moisés, sus tratos hasta a los hijos de Israel” (Salmo 103:2, 6, 7). Cuando habló de los defraudados, es posible que David aludiera a los israelitas que vivieron bajo el yugo egipcio en los días de Moisés. De ser así, al meditar sobre las revelaciones que hizo Jehová a Moisés respecto a la forma en que los liberaría, David debió de conmoverse y resolverse aún más a andar en la verdad de Dios.
*** w99 15/5 págs. 23-24 “Bendice a Jehová, oh alma mía” ***
Jehová libra a su pueblo
El salmista también canta: “Jehová está ejecutando actos de justicia y decisiones judiciales para todos los que están siendo defraudados. Dio a conocer sus caminos a Moisés, sus tratos hasta a los hijos de Israel” (Salmo 103:6, 7). Al hablar de los “defraudados”, David probablemente está pensando en los israelitas que vivieron bajo los opresores egipcios en los días de Moisés. Meditar sobre cómo Jehová dio a conocer a Moisés que los liberaría debe haber despertado un sentimiento de gratitud en el corazón de David.
Reflexionar sobre cómo trató Dios con los israelitas nos motiva a nosotros a sentir una gratitud similar. Pero no debemos dejar de pensar en las experiencias actuales de los siervos de Jehová, como las que aparecen en los capítulos 29 y 30 del libro Los testigos de Jehová, proclamadores del Reino de Dios. Los relatos documentados que se encuentran en él y en otras publicaciones de la Sociedad Watch Tower nos permiten ver cómo ha ayudado Jehová a su pueblo en nuestros tiempos a aguantar encarcelamiento, ataques de turbas, proscripciones, campos de concentración y campos de trabajos forzados. Ha habido pruebas en países desgarrados por la guerra, como Burundi, Liberia, Ruanda y la antigua Yugoslavia. Siempre que ha habido una persecución, la mano de Jehová ha sustentado a sus siervos fieles. Meditar sobre estos hechos de nuestro gran Dios, Jehová, nos ayudará igual que ayudó a David el reflexionar en el relato de la liberación de Egipto.
SALMO 103:7)
“Dio a conocer sus caminos a Moisés, sus tratos hasta a los hijos de Israel.”
*** w04 1/12 pág. 15 párr. 10 Andemos en la senda de la integridad ***
Recordando uno de tales “hechos”, David añadió: “Jehová está ejecutando actos de justicia y decisiones judiciales para todos los que están siendo defraudados. Dio a conocer sus caminos a Moisés, sus tratos hasta a los hijos de Israel” (Salmo 103:2, 6, 7). Cuando habló de los defraudados, es posible que David aludiera a los israelitas que vivieron bajo el yugo egipcio en los días de Moisés. De ser así, al meditar sobre las revelaciones que hizo Jehová a Moisés respecto a la forma en que los liberaría, David debió de conmoverse y resolverse aún más a andar en la verdad de Dios.
*** w99 15/5 págs. 23-24 “Bendice a Jehová, oh alma mía” ***
Jehová libra a su pueblo
El salmista también canta: “Jehová está ejecutando actos de justicia y decisiones judiciales para todos los que están siendo defraudados. Dio a conocer sus caminos a Moisés, sus tratos hasta a los hijos de Israel” (Salmo 103:6, 7). Al hablar de los “defraudados”, David probablemente está pensando en los israelitas que vivieron bajo los opresores egipcios en los días de Moisés. Meditar sobre cómo Jehová dio a conocer a Moisés que los liberaría debe haber despertado un sentimiento de gratitud en el corazón de David.
Reflexionar sobre cómo trató Dios con los israelitas nos motiva a nosotros a sentir una gratitud similar. Pero no debemos dejar de pensar en las experiencias actuales de los siervos de Jehová, como las que aparecen en los capítulos 29 y 30 del libro Los testigos de Jehová, proclamadores del Reino de Dios. Los relatos documentados que se encuentran en él y en otras publicaciones de la Sociedad Watch Tower nos permiten ver cómo ha ayudado Jehová a su pueblo en nuestros tiempos a aguantar encarcelamiento, ataques de turbas, proscripciones, campos de concentración y campos de trabajos forzados. Ha habido pruebas en países desgarrados por la guerra, como Burundi, Liberia, Ruanda y la antigua Yugoslavia. Siempre que ha habido una persecución, la mano de Jehová ha sustentado a sus siervos fieles. Meditar sobre estos hechos de nuestro gran Dios, Jehová, nos ayudará igual que ayudó a David el reflexionar en el relato de la liberación de Egipto.
SALMO 103:11)
“Porque así como los cielos son más altos que la tierra, su bondad amorosa es superior para con los que le temen.”
*** w11 1/8 pág. 13 Él recuerda “que somos polvo” ***
“Como los cielos son más altos que la tierra, su bondad amorosa es superior para con los que le temen.” (Versículo 11.) Al contemplar el cielo nocturno, es difícil imaginar la inmensa distancia que separa la Tierra del firmamento estrellado. David resalta con estas palabras la grandeza de la misericordia de Dios, una faceta de su amor leal. Jehová es misericordioso con “los que le temen” o, como explicó un comentarista bíblico, con quienes “respetan su autoridad con humildad y fervor”.
SALMO 103:12)
“Tan lejos como está el naciente del poniente, así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones.”
*** cl cap. 26 págs. 262-263 párr. 9 Un Dios “listo para perdonar” ***
9 David describió la magnanimidad de Dios con otra imagen muy gráfica: “Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones” (cursivas nuestras; Salmo 103:12, La Biblia de las Américas). ¿Cuánta separación hay entre ambos puntos cardinales? En cierto sentido, la mayor concebible, ya que nunca pueden encontrarse. Un comentarista indica que esta frase quiere decir “lo más lejos que sea posible o que alcancemos a figurarnos”. Las palabras inspiradas del salmista significan que cuando Jehová nos perdona, aparta los pecados a la mayor distancia imaginable.
*** w11 1/8 pág. 13 Él recuerda “que somos polvo” ***
“Tan lejos como está el naciente del poniente, así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones.” (Versículo 12.) Otra versión dice: “Como está lejos el este del oeste”. ¿Es eso muy lejos? Tanto como podamos imaginar. Cierta obra de consulta bíblica aclara: “Puedes volar tan lejos como te lleven las alas de la imaginación, y si vas hacia occidente, cada aletazo te llevará más lejos del oriente”. Así, en este versículo David indica que cuando Dios nos perdona los pecados, los pone tan lejos de nosotros como nos sea posible imaginar.
*** w03 1/7 pág. 17 párr. 15 “Dios es amor” ***
15 El salmista David describió la disposición de Dios a perdonar con una imagen muy gráfica: “Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones” (cursivas nuestras; Salmo 103:12, La Biblia de las Américas). ¿Cuánta separación hay entre ambos puntos cardinales? En cierto sentido, la mayor concebible, ya que nunca pueden encontrarse. Un comentarista indica que esta frase quiere decir “lo más lejos que sea posible o que alcancemos a figurarnos”. Las palabras inspiradas de David significan que cuando Jehová nos perdona, aparta de nosotros los pecados a la mayor distancia imaginable.
*** w99 15/5 pág. 24 “Bendice a Jehová, oh alma mía” ***
Cuando nos arrepentimos de los pecados y buscamos el perdón sobre la base de la sangre derramada de Cristo, Dios pone nuestras transgresiones muy lejos de nosotros —“tan lejos como está el naciente del poniente”— y vuelve a concedernos su favor.
SALMO 103:13)
“Como un padre muestra misericordia a sus hijos, Jehová ha mostrado misericordia a los que le temen.”
*** w11 1/8 pág. 13 Él recuerda “que somos polvo” ***
“Como un padre muestra misericordia a sus hijos, Jehová ha mostrado misericordia a los que le temen.” (Versículo 13.) David sabía por experiencia que un padre amoroso desea ser compasivo con sus hijos, sobre todo cuando están afligidos. De este modo, el salmista nos asegura que nuestro bondadoso Padre celestial muestra misericordia a sus hijos humanos, en especial cuando ve que están arrepentidos de sus pecados y que su corazón está “quebrantado y aplastado” (Salmo 51:17).
SALMO 103:14)
“Pues él mismo conoce bien la formación de nosotros, y se acuerda de que somos polvo.”
*** cl cap. 26 pág. 261 párr. 4 Un Dios “listo para perdonar” ***
4 Jehová tiene plena conciencia de nuestras limitaciones. Como dice Salmo 103:14, “conoce bien la formación de nosotros, y se acuerda de que somos polvo”. En efecto, no olvida que somos criaturas hechas de polvo, con las flaquezas y debilidades que conlleva la imperfección. Por otro lado, la indicación de que conoce “la formación de nosotros” nos recuerda que la Biblia compara a Dios a un ceramista, y a los seres humanos, a vasijas a las que da forma (Jeremías 18:2-6). El Gran Alfarero regula su manera de tratarnos de acuerdo con la fragilidad de nuestra naturaleza pecaminosa y con la respuesta —positiva o negativa— que damos a su dirección.
*** cl cap. 26 pág. 261 Un Dios “listo para perdonar” ***
El término hebreo traducido “la formación de nosotros” se usa también para el recipiente de barro que moldea el artesano (Isaías 29:16).
*** w11 1/8 pág. 13 Él recuerda “que somos polvo” ***
Después de estas tres comparaciones, David revela lo que impulsa a Jehová a ser misericordioso con los seres humanos imperfectos: “Él mismo conoce bien la formación de nosotros, y se acuerda de que somos polvo” (versículo 14). El Creador sabe que estamos hechos de polvo, que tenemos debilidades y limitaciones. Y como toma en cuenta nuestra inclinación al pecado, está “listo para perdonar” siempre que nos arrepintamos de corazón (Salmo 86:5).
*** g 2/08 pág. 10 ¿Perdona Dios los pecados graves? ***
Pues él mismo conoce bien la formación de nosotros, y se acuerda de que somos polvo” (Salmo 103:12-14).
Está claro que la misericordia de Jehová es inmensa, total, que toma en cuenta nuestras limitaciones e imperfecciones, pues somos “polvo”.
*** w97 1/12 págs. 10-11 párr. 4 Jehová, un Dios que está “listo para perdonar” ***
¿Por qué está dispuesto Jehová a tenernos misericordia? El siguiente versículo contesta: “Pues él mismo conoce bien la formación de nosotros, y se acuerda de que somos polvo”. (Salmo 103:12-14.) En efecto, Jehová no se olvida de que somos criaturas de polvo, que tenemos flaquezas o debilidades como consecuencia de la imperfección. La expresión “conoce bien la formación de nosotros” nos recuerda que la Biblia compara a Jehová con un alfarero, y a nosotros, con los vasos que él moldea. (Jeremías 18:2-6.) El alfarero maneja los vasos de barro con firmeza y delicadeza, teniendo siempre presente su composición. Así, Jehová, el Gran Alfarero, atempera el trato que nos da en consideración a nuestra débil naturaleza pecaminosa. (Compárese con 2 Corintios 4:7.)
*** w94 1/9 ¡Sigamos adelante a pesar de que somos polvo! ***
¡Sigamos adelante a pesar de que somos polvo!
“Pues él mismo conoce bien la formación de nosotros, y se acuerda de que somos polvo.” (SALMO 103:14.)
EN SENTIDO físico, somos polvo. “Jehová Dios procedió a formar al hombre del polvo del suelo y a soplar en sus narices el aliento de vida, y el hombre vino a ser alma viviente.” (Génesis 2:7.) Este relato sencillo de la creación del hombre concuerda con la verdad científica. Todos los elementos que componen el cuerpo humano se hallan en el “polvo del suelo”. Cierto químico dijo que el 65% del cuerpo humano adulto es oxígeno; el 18%, carbono; el 10%, hidrógeno; el 3%, nitrógeno; el 1,5%, calcio; el 1%, fósforo, y el resto se compone de otros elementos. No importa si estos cálculos son totalmente exactos. La realidad es que “somos polvo”.
2 ¿Quién, además de Jehová, podría haber creado de simple polvo a criaturas tan complejas? Las obras de Dios son perfectas y sin tacha; por eso, el que haya optado por crear al hombre de esta manera no debe ser un motivo de queja. De hecho, el que el Magnífico Creador haya podido formar al hombre del polvo de la Tierra de una manera maravillosa que inspira temor acrecienta nuestro aprecio por su poder, habilidad y sabiduría práctica ilimitados. (Deuteronomio 32:4, nota; Salmo 139:14.)
Cambian las circunstancias
3 Las criaturas hechas de polvo tienen limitaciones. Sin embargo, no fue la intención de Dios que estas fueran gravosas o demasiado restrictivas. Tampoco iban a causar desánimo ni infelicidad. No obstante, según indica el contexto de las palabras de David en Salmo 103:14, las limitaciones del hombre pueden causar desánimo e infelicidad. ¿Por qué? Cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios, crearon una situación diferente para su familia futura. El estar hechos de polvo adquirió nuevas connotaciones.
4 David no se refería a las limitaciones naturales que tendrían incluso los seres humanos perfectos hechos de polvo, sino a las flaquezas humanas causadas por la imperfección heredada. De lo contrario, no hubiera dicho lo siguiente acerca de Jehová: “Aquel que está perdonando todo tu error, que está sanando todas tus dolencias, que está reclamando tu vida del hoyo mismo, [que] no ha hecho con nosotros aun conforme a nuestros pecados; ni conforme a nuestros errores ha traído sobre nosotros lo que merecemos”. (Salmo 103:2-4, 10.) Aunque a los seres humanos perfectos se les hizo de polvo, de haber permanecido fieles, nunca habrían errado o pecado, y no habrían necesitado perdón; tampoco habrían sufrido enfermedades que requirieran curación. Sobre todo, nunca habrían tenido que descender al hoyo de la muerte, de donde solo se puede salir mediante una resurrección.
5 Como somos imperfectos, todos hemos experimentado lo que dijo David. Siempre tenemos presentes nuestras limitaciones debidas a la imperfección. Nos entristece cuando en ocasiones parecen dañar nuestra relación con Jehová o con nuestros hermanos cristianos. Nos lamentamos de que nuestra imperfección y las presiones del mundo de Satanás a veces nos desalienten. Como se acerca rápidamente el fin de la gobernación de Satanás, su mundo ejerce más presión que nunca sobre la gente en general, y en particular sobre los cristianos. (Revelación [Apocalipsis] 12:12.)
6 ¿Le parece que cada vez es más difícil llevar una vida cristiana? Algunos cristianos han dicho que cuanto más tiempo llevan en la verdad, más imperfectos les parece que son. Sin embargo, lo más probable es que sencillamente cada vez son más conscientes de sus imperfecciones y de su incapacidad de conformarse a las normas perfectas de Jehová al grado que quisieran. Es probable que se sientan así al aumentar su conocimiento acerca de los justos requisitos de Jehová y su aprecio por ellos. Es esencial que no permitamos que estos hechos nos desanimen hasta el grado de hacer lo que el Diablo quiere que hagamos. A través de los siglos, ha intentado en repetidas ocasiones aprovecharse del desánimo para hacer que los siervos de Jehová abandonen la adoración verdadera. Sin embargo, el amor verdadero a Dios, así como un “odio completo” al Diablo, ha impedido que la mayoría de ellos sigan ese proceder. (Salmo 139:21, 22; Proverbios 27:11.)
7 Aun así, puede que los siervos de Jehová nos desanimemos de vez en cuando. Tal vez se deba a que no estamos satisfechos con nuestros logros. Pudieran estar implicados factores físicos o relaciones tensas con familiares, amigos o compañeros de trabajo. El fiel Job estaba tan desanimado que rogó a Dios: “¡Oh que en el Seol me ocultaras, que me mantuvieras secreto hasta que tu cólera se volviera atrás, que me fijaras un límite de tiempo y te acordaras de mí!”. Ahora bien, si las circunstancias difíciles hicieron que Job, “un hombre sin culpa y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”, se desanimara, no es extraño que nos suceda lo mismo a nosotros. (Job 1:8, 13-19; 2:7-9, 11-13; 14:13.)
8 Qué reconfortante es saber que Jehová ve el corazón y no pasa por alto nuestros buenos motivos. Nunca rechazará a los que luchan por agradarlo con sinceridad. El desánimo ocasional pudiera ser una señal positiva, pues indicaría que no tomamos a la ligera nuestro servicio a Jehová. Visto desde esta óptica, puede que la persona que nunca se desanima no sea tan consciente espiritualmente de sus debilidades como los demás. Recuerde: “El que piensa que está en pie, cuídese de no caer”. (1 Corintios 10:12; 1 Samuel 16:7; 1 Reyes 8:39; 1 Crónicas 28:9.)
Ellos también estaban hechos de polvo
9 El capítulo 11 de Hebreos menciona a algunos Testigos precristianos que tuvieron una fe firme. Los cristianos del siglo primero y de la actualidad han demostrado una fe similar. Las lecciones que nos enseñan son de gran valor. (Compárese con Hebreos 13:7.) Por ejemplo, ¿qué mejor fe podrían imitar los cristianos que la de Moisés? A él se le pidió que proclamara mensajes de juicio ante el monarca más poderoso de su día, el Faraón de Egipto. Hoy los testigos de Jehová también tienen que proclamar mensajes de juicio contra la religión falsa y otras organizaciones que se oponen al Reino establecido de Cristo. (Revelación 16:1-15.)
10 No es fácil cumplir esta asignación, pues Moisés mismo dijo: “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón y para que tenga que sacar a los hijos de Israel de Egipto?”. Podemos comprender sus sentimientos de ineptitud. También le preocupaba cómo reaccionarían sus compañeros israelitas: “Supongamos que no me crean y no escuchen mi voz”. Jehová pasó a explicarle cómo probar su autorización, pero Moisés tenía otro problema. Dijo: “Dispénsame, Jehová, pero no soy persona que hable con fluidez, ni desde ayer ni desde antes de eso ni desde que hablaste con tu siervo, porque soy lento de boca”. (Éxodo 3:11; 4:1, 10.)
11 Puede que de vez en cuando nos sintamos de la misma manera que Moisés. Aun reconociendo nuestras obligaciones teocráticas, tal vez nos preguntemos cómo las cumpliremos. ‘¿Quién soy yo para hablar a las personas —algunas ocupan una posición social, económica o académica más alta que yo— y atreverme a educarlas en los caminos de Dios? ¿Cómo reaccionarán mis hermanos espirituales cuando comente en las reuniones cristianas o presente discursos desde la plataforma en la Escuela del Ministerio Teocrático? ¿No verán mis limitaciones?’ Ahora bien, recuerde que Jehová estuvo con Moisés y lo capacitó para cumplir su asignación porque tuvo fe. (Éxodo 3:12; 4:2-5, 11, 12.) Si imitamos la fe de Moisés, Jehová estará con nosotros y también nos capacitará para cumplir con nuestro trabajo.
12 El que se siente frustrado o desanimado a causa de haber pecado o debido a sus faltas puede ponerse en el lugar de David, cuando dijo: “Mis transgresiones yo mismo conozco, y mi pecado está enfrente de mí constantemente”. David también rogó a Jehová: “Oculta tu rostro de mis pecados, y borra aun todos mis errores”. Sin embargo, nunca dejó que el desánimo le quitara su deseo de servir a Jehová. “No me arrojes de delante de tu rostro; y tu espíritu santo, oh, no me lo quites.” No cabe duda de que David era “polvo”, pero Jehová no lo rechazó, porque puso fe en su promesa de no despreciar “un corazón quebrantado y aplastado”. (Salmo 38:1-9; 51:3, 9, 11, 17.)
13 Ahora bien, observe que aun cuando hemos de considerar a esta ‘gran nube de testigos’ como una fuente de ánimo para que “corramos con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros”, no se nos dice que seamos sus seguidores. Se nos instruye a seguir los pasos del “Agente Principal y Perfeccionador de nuestra fe, Jesús”, no a hombres imperfectos, ni siquiera a los apóstoles fieles del siglo primero. (Hebreos 12:1, 2; 1 Pedro 2:21.)
14 Hubo ocasiones en que los apóstoles Pablo y Pedro, columnas de la congregación cristiana, tropezaron. “Lo bueno que deseo no lo hago, pero lo malo que no deseo es lo que practico —escribió Pablo—. ¡Hombre desdichado que soy!” (Romanos 7:19, 24.) Y Pedro manifestó una confianza excesiva cuando dijo a Jesús: “Aunque a todos los demás se les haga tropezar respecto a ti, ¡a mí nunca se me hará tropezar!”. Cuando Jesús le advirtió que lo repudiaría tres veces, Pedro contradijo presuntuosamente a su Amo y se jactó: “Aun cuando tenga que morir contigo, de ningún modo te repudiaré”. No obstante, repudió a Jesús, un error que lo hizo llorar amargamente. Sí, Pablo y Pedro estaban hechos de polvo. (Mateo 26:33-35.)
15 Sin embargo, Moisés, David, Pablo, Pedro y otros salieron victoriosos a pesar de sus flaquezas. ¿Por qué? Porque tuvieron fe firme en Jehová, confiaron de lleno en él y permanecieron cerca de él pese a los reveses. Contaron con que les daría “el poder que es más allá de lo normal”. Y así sucedió, pues nunca permitió que cayeran a tal grado que no pudieran recuperarse. Si seguimos cifrando fe, podemos estar seguros de que cuando se nos juzgue, se aplicarán las siguientes palabras: “Dios no es injusto para olvidar la obra de ustedes y el amor que mostraron para con su nombre”. ¡Qué fuerte incentivo para que sigamos adelante a pesar de que somos polvo! (2 Corintios 4:7; Hebreos 6:10.)
¿Qué significa para cada uno de nosotros el que se nos haya hecho de polvo?
16 La experiencia ha enseñado a muchos padres y maestros lo sabio que es juzgar a los niños o estudiantes según sus habilidades personales y no en comparación con sus hermanos carnales o compañeros de clase. Este hecho está en conformidad con un principio bíblico que se espera que sigan los cristianos: “Que cada uno pruebe lo que su propia obra es, y entonces tendrá causa para alborozarse respecto de sí mismo solo, y no en comparación con la otra persona”. (Gálatas 6:4.)
17 En armonía con este principio, Jehová juzga a sus siervos individualmente aunque trata con ellos como un grupo organizado. Romanos 14:12 dice: “Cada uno de nosotros rendirá cuenta de sí mismo a Dios”. Jehová conoce bien la constitución genética de cada uno de sus siervos. Conoce su estructura física y mental, sus habilidades, sus puntos fuertes y sus puntos débiles heredados, sus posibilidades y el grado al que las aprovechan para producir fruto cristiano. Los comentarios de Jesús acerca de la viuda que echó dos monedas pequeñas en la tesorería del templo y su ilustración de la semilla que se sembró en la tierra excelente, son ejemplos animadores para los cristianos que quizás se sientan deprimidos por compararse imprudentemente con otras personas. (Marcos 4:20; 12:42-44.)
18 Es muy importante que determinemos lo que ser polvo significa para cada uno de nosotros a fin de que podamos servir a Jehová al mayor grado posible. (Proverbios 10:4; 12:24; 18:9; Romanos 12:1.) Solo si estamos muy al tanto de nuestras propias flaquezas y debilidades, podremos apreciar la necesidad y las posibilidades de mejorar. Al hacer un examen de conciencia, nunca olvidemos que el espíritu santo es poderoso y nos ayuda a progresar. Mediante esta fuerza se creó el universo, se escribió la Biblia y se fundó la pacífica sociedad del nuevo mundo en medio de un mundo moribundo. No cabe duda de que el espíritu santo de Dios es lo suficientemente poderoso como para dar a los que lo piden la sabiduría y las fuerzas necesarias para permanecer íntegros. (Miqueas 3:8; Romanos 15:13; Efesios 3:16.)
19 Nos consuela saber que Jehová recuerda que somos polvo. Sin embargo, no debemos pensar que esta es una excusa legítima para aflojar el paso o incluso cometer un mal. De ninguna manera. El que Jehová recuerde que somos polvo es una expresión de su bondad inmerecida. Sin embargo, no queremos ser “hombres impíos, que tornan la bondad inmerecida de nuestro Dios en una excusa para conducta relajada, y que demuestran ser falsos a nuestro único Dueño y Señor, Jesucristo”. (Judas 4.) El que seamos polvo no es ninguna excusa para ser impíos. El cristiano se esfuerza por luchar contra las tendencias impropias, aporrea su cuerpo y lo conduce como a un esclavo a fin de no ‘contristar el espíritu santo de Dios’. (Efesios 4:30; 1 Corintios 9:27.)
20 Vivimos durante los últimos años del sistema mundial de Satanás y no es el tiempo de aflojar el paso, no en lo que respecta a la predicación del Reino ni con relación a cultivar a mayor grado el fruto del espíritu de Dios. Hay “mucho que hacer” en ambos campos. Ahora es el tiempo de seguir adelante porque sabemos que nuestra “labor no es en vano”. (1 Corintios 15:58.) Jehová nos sustentará, pues David dijo acerca de él: “Nunca permitirá que tambalee el justo”. (Salmo 55:22.) Qué gozo es saber que Jehová nos permite participar en la obra más importante que jamás se haya asignado a criaturas humanas imperfectas, ¡y lo hace a pesar de que estamos hechos de polvo!
[Nota a pie de página]
El comentario bíblico Herders Bibelkommentar dice respecto a Salmo 103:14: “Sabe bien que creó a los seres humanos del polvo del suelo y conoce las debilidades y la naturaleza transitoria de su vida, lo que ha representado una carga pesada para ellos desde el pecado original”. (Cursivas nuestras.)
*** g90 8/9 pág. 23 ¿Resucitarán los suicidas? ***
Pues él mismo conoce bien la formación de nosotros, y se acuerda de que somos polvo”. (Salmo 103:10-14.) Solo Dios puede comprender plenamente el papel que desempeña una enfermedad mental, una situación extrema de estrés o hasta defectos genéticos en lo que se denomina una “crisis suicida”. La publicación National Observer comenta que “esta característica no es constante en nuestra vida, [sino que] a menudo es un asunto de solo minutos u horas”. (Eclesiastés 7:7.)
*** w86 15/12 pág. 29 “Bendigan a Jehová”... ¿por qué? ***
♦ 103:14—¿Qué significa “formación”?
La palabra que aquí se vierte “formación” está relacionada con el verbo “formar”, usado en Génesis 2:7, y el nombre “alfarero”, que se usa con relación al que da forma al barro. (Isaías 29:16; Jeremías 18:2-6.) Así, el salmista nos recuerda que Jehová, el Gran Alfarero, nos trata tiernamente, sabiendo que somos tan frágiles como vasos de barro. (Compárese con 2 Corintios 4:7.)
SALMO 103:15)
“En cuanto al hombre mortal, sus días son como los de la hierba verde; como la flor del campo es como florece.”
*** w99 15/5 pág. 24 “Bendice a Jehová, oh alma mía” ***
Comparados con la inmortalidad de Jehová, el “Dios de la eternidad”, los “días” del “hombre mortal” son muy breves, “como los de la hierba verde”.
SALMO 103:17)
“Pero la bondad amorosa de Jehová es de tiempo indefinido aun hasta tiempo indefinido para con los que le temen, y su justicia para los hijos de los hijos,”
*** w99 15/5 pág. 24 “Bendice a Jehová, oh alma mía” ***
Pero David reflexiona agradecido: “La bondad amorosa de Jehová es de tiempo indefinido aun hasta tiempo indefinido para con los que le temen, y su justicia para los hijos de los hijos, para con los que guardan su pacto y para con los que se acuerdan de sus órdenes para llevarlas a cabo” (Génesis 21:33, nota; Salmo 103:15-18). Jehová no olvida a los que le temen. Al debido tiempo les dará vida eterna (Juan 3:16; 17:3).
SALMO 103:19)
“Jehová mismo ha establecido firmemente su trono en los cielos mismos; y sobre toda cosa su propia gobernación real ha tenido la dominación.”
*** w99 15/5 pág. 24 “Bendice a Jehová, oh alma mía” ***
David pone de manifiesto su agradecimiento por la gobernación real de Jehová y dice: “Jehová mismo ha establecido firmemente su trono en los cielos mismos; y sobre toda cosa su propia gobernación real ha tenido la dominación” (Salmo 103:19). Si bien la gobernación de Jehová se expresó visiblemente durante un tiempo mediante el reino de Israel, Su trono está en realidad en el cielo. Por ser el Creador, Jehová es el Gobernante Soberano del universo y ejerce su voluntad divina en cielo y Tierra en conformidad con sus propósitos.
SALMO 103:20)
“Bendigan a Jehová, oh ángeles suyos, poderosos en potencia, que llevan a cabo su palabra, mediante escuchar la voz de su palabra.”
*** w99 15/5 pág. 24 “Bendice a Jehová, oh alma mía” ***
David hasta dirige una exhortación a las criaturas angélicas celestiales. Canta: “Bendigan a Jehová, oh ángeles suyos, poderosos en potencia, que llevan a cabo su palabra, mediante escuchar la voz de su palabra. Bendigan a Jehová, todos los ejércitos suyos, ministros suyos, que hacen su voluntad. Bendigan a Jehová, todas las obras suyas, en todos los lugares de su dominación. Bendice a Jehová, oh alma mía” (Salmo 103:20-22). ¿No debería inducirnos a bendecir a Jehová el reflexionar en sus actos de bondad amorosa para con nosotros? Por supuesto que sí. Y podemos estar seguros de que el potente coro de alabadores, en el que están incluidos los ángeles justos, no ahogará el sonido de nuestra alabanza personal a Dios.
SALMO 104:1)
“Bendice a Jehová, oh alma mía. Oh Jehová Dios mío, te has mostrado muy grande. Con dignidad y esplendor te has vestido,”
*** w08 15/8 pág. 13 párrs. 6-8 Honremos a Jehová actuando con dignidad ***
El fiel salmista debió de sentirse conmovido al observar el silencioso esplendor de un cielo tachonado de brillantes estrellas. Asombrado por la extraordinaria destreza creadora de Jehová y por la manera en que extendió “los cielos como una tela de tienda”, dijo que Dios se había vestido de dignidad (léase Salmo 104:1, 2). Aunque el omnipotente Creador es invisible, su dignidad y esplendor se perciben en sus obras visibles.
7 Pensemos, por ejemplo, en nuestra galaxia, la Vía Láctea. En este vasto océano de estrellas, planetas y sistemas solares, la Tierra parece un granito de arena en una inmensa playa. Imagínese: hay más de 100.000 millones de estrellas en la Vía Láctea. Si las contáramos a un ritmo de una estrella por segundo, ¡tardaríamos más de tres mil años!
8 Si la Vía Láctea contiene 100.000 millones de estrellas, ¿qué se puede decir del universo? Pues bien, los astrónomos calculan que el universo contiene entre 50.000 y 125.000 millones de galaxias. Entonces, ¿cuántas estrellas hay en total? La mente humana difícilmente puede concebir una cifra tan descomunal. Y sin embargo, Jehová “está contando el número de las estrellas; a todas las llama por sus nombres” (Sal. 147:4). Ahora que hemos visualizado un poco mejor el esplendor y la dignidad de Jehová, ¿no nos sentimos impulsados a alabar su gran nombre?
SALMO 104:2)
“al envolverte en luz como en una prenda de vestir, y extender los cielos como una tela de tienda,”
*** w08 15/8 pág. 13 párrs. 6-8 Honremos a Jehová actuando con dignidad ***
El fiel salmista debió de sentirse conmovido al observar el silencioso esplendor de un cielo tachonado de brillantes estrellas. Asombrado por la extraordinaria destreza creadora de Jehová y por la manera en que extendió “los cielos como una tela de tienda”, dijo que Dios se había vestido de dignidad (léase Salmo 104:1, 2). Aunque el omnipotente Creador es invisible, su dignidad y esplendor se perciben en sus obras visibles.
7 Pensemos, por ejemplo, en nuestra galaxia, la Vía Láctea. En este vasto océano de estrellas, planetas y sistemas solares, la Tierra parece un granito de arena en una inmensa playa. Imagínese: hay más de 100.000 millones de estrellas en la Vía Láctea. Si las contáramos a un ritmo de una estrella por segundo, ¡tardaríamos más de tres mil años!
8 Si la Vía Láctea contiene 100.000 millones de estrellas, ¿qué se puede decir del universo? Pues bien, los astrónomos calculan que el universo contiene entre 50.000 y 125.000 millones de galaxias. Entonces, ¿cuántas estrellas hay en total? La mente humana difícilmente puede concebir una cifra tan descomunal. Y sin embargo, Jehová “está contando el número de las estrellas; a todas las llama por sus nombres” (Sal. 147:4). Ahora que hemos visualizado un poco mejor el esplendor y la dignidad de Jehová, ¿no nos sentimos impulsados a alabar su gran nombre?
*** it-1 pág. 478 Cielo ***
Se dice con frecuencia que Jehová, el “Padre de las luces celestes” (Snt 1:17), ha ‘extendido los cielos’, tal como se haría con una tela para tienda. (Sl 104:1, 2; Isa 45:12.) La apariencia de los cielos a los ojos de un ser humano en la Tierra, tanto de día como de noche, cuando se ven estrellados, es como la de una inmensa bóveda.
SALMO 104:4)
“que hace a sus ángeles espíritus, a sus ministros un fuego devorador.”
*** it-1 pág. 857 Espíritu ***
El Salmo 104:4 dice que Dios hace “a sus ángeles espíritus, a sus ministros un fuego devorador”. Muchas traducciones lo vierten de manera que dice: “Tomas por mensajeros a los vientos, a las llamas del fuego por ministros”, o algo similar (BAS, BJ, MK, Val). Tal traducción del texto hebreo no es inadmisible (compárese con Sl 148:8); sin embargo, la cita que hace el apóstol Pablo de este texto (Heb 1:7) coincide con la Versión de los Setenta y armoniza con la traducción dada primero. (En el texto griego de Hebreos 1:7 el artículo definido [tous] está colocado delante de “ángeles”, no delante de “espíritus [pnéu•ma•ta]”, de modo que los ángeles son el verdadero sujeto de la oración.) Barnes’ Notes on the New Testament (1974) dice: “Es de suponer que [Pablo], quien conocía bien el lenguaje hebreo, estaría en mejor posición que nosotros para conocer su construcción [refiriéndose al Salmo 104:4]; y se puede tener la certeza moral de que utilizaría el pasaje en un argumento tal como lo entendían comúnmente aquellos a quienes escribía, es decir, los que estaban familiarizados con la lengua y literatura hebreas”. (Compárese con Heb 1:14.)
*** w86 15/12 pág. 29 “Bendigan a Jehová”... ¿por qué? ***
♦ 104:4—¿De qué manera ‘hace Jehová a sus ángeles espíritus’?
Puesto que los ángeles ya son criaturas de espíritu, esto ciertamente no se refiere a sus cuerpos espirituales. Sin embargo, la palabra “espíritu” también puede significar “viento” o “fuerza activa”. Por lo tanto, Dios puede usar a sus ángeles como fuerzas poderosas para efectuar su voluntad. También pueden ser utilizados como agentes de ejecución... como “un fuego devorador”. Es consolador para los cristianos saber que su obra de predicar está respaldada por estas poderosas criaturas angelicales. (Compárese con Revelación 14:6, 7.)
SALMO 104:5)
“Él ha fundado la tierra sobre sus lugares establecidos; no se le hará tambalear hasta tiempo indefinido, ni para siempre.”
*** w08 1/8 pág. 31 ¿Sobrevivirá la Tierra? ***
Nuestro planeta no será destruido por ningún cataclismo. ¿Por qué podemos decir eso con tanta seguridad? Porque, según lo que Dios promete, a la Tierra “no se le hará tambalear hasta tiempo indefinido, ni para siempre” (Salmo 104:5). La Biblia dice que aunque “una generación va y otra generación viene, [...] la tierra permanece para siempre” (Eclesiastés 1:4, La Biblia de las Américas).
En el texto hebreo original de Salmo 104:5 aparecen dos palabras que destacan la permanencia de la Tierra: ʽohlám, que se traduce “tiempo indefinido”, y ʽadh, que se traduce “para siempre”. ʽOhlám también pudiera traducirse “muchos años” o “perpetuidad”. El Diccionario bíblico hebreo-español, de Luis Alonso Schökel, dice que ʽadh significa “duración, perpetuidad, eternidad [y] para siempre”. Estos dos vocablos hebreos demuestran que la permanencia del planeta es doblemente segura.
*** it-1 pág. 975 Fundamento ***
Aunque la Tierra cuelga sobre la nada, tiene, por decirlo así, fundamentos duraderos a los que no se les hará tambalear, debido a que las leyes inmutables que gobiernan el universo la mantienen firmemente en su lugar, y el propósito de Dios concerniente a la Tierra ha permanecido inalterado. (Job 26:7; 38:33; Sl 104:5; Mal 3:6.)
*** it-2 pág. 1117 Tiempo indefinido ***
Otra palabra hebrea, ʽadh, denota tiempo futuro ilimitado, perdurabilidad o eternidad. (1Cr 28:9; Sl 19:9; Isa 9:6; 45:17; Hab 3:6.) A veces las palabras ʽoh•lám y ʽadh aparecen juntas, como en el Salmo 45:6, y pueden traducirse “los siglos y para siempre” (Sl 44:7, Str) y “tiempo indefinido, aun para siempre” (NM). El salmista dijo sobre la Tierra: “No se le hará tambalear hasta tiempo indefinido, ni para siempre”. (Sl 104:5.)
*** gm cap. 8 pág. 104 párr. 14 La ciencia... ¿ha probado que esté equivocada la Biblia? ***
El otro pasaje dice: “Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás”. (Salmo 104:5, Biblia de Jerusalén.) Esto se interpretó en el sentido de que, después de su creación, la Tierra nunca podría moverse. Sin embargo, en realidad el versículo da énfasis a la permanencia de la Tierra, no a que no pueda moverse. La Tierra nunca será ‘movida’ de modo que pase de la existencia, o sea destruida, como otros versículos lo confirman. (Salmo 37:29; Eclesiastés 1:4.) Además, ese texto no tiene nada que ver con el movimiento relativo de la Tierra ni del Sol.
SALMO 104:6)
“Con una profundidad acuosa precisamente como una prenda de vestir la cubriste. Las aguas estaban situadas por encima de las montañas mismas.”
*** gm cap. 8 pág. 100 párr. 5 La ciencia... ¿ha probado que esté equivocada la Biblia? ***
Quizás más notable aún es la perspicacia que se manifiesta en la Biblia sobre la historia de las montañas. Esto es lo que dice un libro de texto sobre geología: “Desde el precámbrico hasta el presente, el proceso perpetuo de edificar y destruir montañas ha continuado. [...] No solo sucede que algunas montañas han surgido del fondo de mares que ya no existen, sino que muchas veces han sido sumergidas mucho tiempo después de haberse formado, y de nuevo han vuelto a elevarse”2. Compare esto con el lenguaje poético del salmista: “Con una profundidad acuosa precisamente como una prenda de vestir la cubriste [a la Tierra]. Las aguas estaban situadas por encima de las montañas mismas. [...] montañas procedieron a ascender, llanuras-valles procedieron a descender [...] al lugar que tú has fundado para ellas”. (Salmo 104:6, 8.)
SALMO 104:8)
“—montañas procedieron a ascender, llanuras-valles procedieron a descender— al lugar que tú has fundado para ellas.”
*** gm cap. 8 pág. 100 párr. 5 La ciencia... ¿ha probado que esté equivocada la Biblia? ***
Quizás más notable aún es la perspicacia que se manifiesta en la Biblia sobre la historia de las montañas. Esto es lo que dice un libro de texto sobre geología: “Desde el precámbrico hasta el presente, el proceso perpetuo de edificar y destruir montañas ha continuado. [...] No solo sucede que algunas montañas han surgido del fondo de mares que ya no existen, sino que muchas veces han sido sumergidas mucho tiempo después de haberse formado, y de nuevo han vuelto a elevarse”2. Compare esto con el lenguaje poético del salmista: “Con una profundidad acuosa precisamente como una prenda de vestir la cubriste [a la Tierra]. Las aguas estaban situadas por encima de las montañas mismas. [...] montañas procedieron a ascender, llanuras-valles procedieron a descender [...] al lugar que tú has fundado para ellas”. (Salmo 104:6, 8.)
SALMO 104:11)
“De continuo dan de beber a todas las bestias salvajes del campo abierto; las cebras con regularidad apagan su sed.”
*** g96 8/3 pág. 18 Estudiamos la Biblia en el zoológico ***
Como indica Salmo 104:11, ‘las cebras con regularidad apagan su sed’. Por esta razón, raras veces se alejan más de ocho kilómetros de sus abastecimientos de agua.”
SALMO 104:14)
“Él está haciendo brotar hierba verde para las bestias, y vegetación para el servicio de la humanidad, para hacer salir alimento de la tierra,”
*** w11 15/10 pág. 8 párr. 1 ¿Son sanas nuestras diversiones? ***
LA Biblia muestra en numerosos pasajes que Jehová no quiere que simplemente pasemos por la vida, sino que desea que disfrutemos de ella. Por ejemplo, Salmo 104:14, 15 señala que él “está haciendo [...] salir alimento de la tierra, y vino que regocija el corazón del hombre mortal, para hacer brillar el rostro con aceite, y pan que sustenta el mismísimo corazón del hombre mortal”. En efecto, Dios hace crecer los cultivos para que obtengamos grano, aceite y vino con que alimentarnos. Pero notemos que el vino es un producto que no solo nos nutre, sino que además nos “regocija el corazón” (Ecl. 9:7; 10:19).
SALMO 104:15)
“y vino que regocija el corazón del hombre mortal, para hacer brillar el rostro con aceite, y pan que sustenta el mismísimo corazón del hombre mortal.”
*** w11 15/10 pág. 8 párr. 1 ¿Son sanas nuestras diversiones? ***
LA Biblia muestra en numerosos pasajes que Jehová no quiere que simplemente pasemos por la vida, sino que desea que disfrutemos de ella. Por ejemplo, Salmo 104:14, 15 señala que él “está haciendo [...] salir alimento de la tierra, y vino que regocija el corazón del hombre mortal, para hacer brillar el rostro con aceite, y pan que sustenta el mismísimo corazón del hombre mortal”. En efecto, Dios hace crecer los cultivos para que obtengamos grano, aceite y vino con que alimentarnos. Pero notemos que el vino es un producto que no solo nos nutre, sino que además nos “regocija el corazón” (Ecl. 9:7; 10:19).
SALMO 104:18)
“Las montañas altas son para las cabras monteses; los peñascos son un refugio para los damanes.”
*** w04 15/3 pág. 9 ‘Eres más majestuoso que las montañas’ ***
“Las montañas altas son para las cabras monteses”, cantó el salmista (Salmo 104:18). Las cabras monteses, como el íbice de Nubia, de grandes y hermosos cuernos, están entre los moradores de las montañas cuyos pasos son más firmes y seguros. Caminan por salientes tan angostos que parecen intransitables. El íbice está bien equipado para vivir en lugares inaccesibles. Esto se debe en parte a la formación de sus pezuñas, cuya hendidura aumenta según el peso del animal, lo que le da un agarre firme cuando está de pie o moviéndose sobre estrechas plataformas rocosas. No cabe duda de que el íbice es una obra maestra de nuestro Creador.
*** w97 15/7 pág. 24 La acróbata de los peñascos ***
“Las montañas altas son para las cabras monteses”
Así cantó el salmista. (Salmo 104:18.) La cabra montés está bien dotada para vivir en lugares altos. Es sumamente ágil, por lo que se desplaza sobre terreno accidentado con mucha confianza y velocidad. Su habilidad se debe en parte a la formación de sus pezuñas, cuya abertura puede aumentar bajo el peso del animal, lo que le da un agarre firme cuando está de pie o moviéndose sobre estrechas plataformas rocosas.
La cabra montés también tiene un equilibrio extraordinario. Puede saltar grandes distancias y caer en un saliente donde apenas caben las cuatro patas. El biólogo Douglas Chadwick observó en cierta ocasión a otro tipo de cabra valerse de su equilibrio para no quedar atrapada en un saliente que era demasiado estrecho como para que pudiera darse la vuelta. Dice: “Tras echar un vistazo al siguiente saliente, que estaba a unos 120 metros, la cabra plantó firmemente las patas delanteras, elevó las ancas más arriba de la cabeza y las desplazó por la pared del peñasco, como si estuviera dando una voltereta lateral. Aguanté la respiración mientras ella continuaba el movimiento hasta que posó las patas traseras y quedó mirando en la dirección de la que había venido”. (National Geographic.) No es de extrañar que a la cabra montés se la haya llamado “la acróbata de los peñascos”.
SALMO 104:24)
“¡Cuántas son tus obras, oh Jehová! Con sabiduría las has hecho todas. La tierra está llena de tus producciones.”
*** cl cap. 5 pág. 55 párr. 18 El poder creador: “el Hacedor del cielo y de la tierra” ***
Un salmista exclamó: “¡Cuántas son tus obras, oh Jehová! [...] La tierra está llena de tus producciones” (Salmo 104:24). ¡Qué gran verdad! La biología ha catalogado más de un millón de especies que pueblan el mundo, aunque hay opiniones de que pudieran ser diez millones, treinta millones o incluso más. A diferencia del hombre, cuya capacidad artística e imaginativa sufre bloqueos temporales, Jehová posee una creatividad —la facultad de inventar y crear cosas nuevas muy diversas— claramente inagotable.
*** cl cap. 17 págs. 173-175 párrs. 13-14 ‘¡Oh la profundidad de la sabiduría de Dios!’ ***
13 Pero el ser humano no es más que uno de los muchos exponentes de la sabiduría del Creador. Salmo 104:24 dice: “¡Cuántas son tus obras, oh Jehová! Con sabiduría las has hecho todas. La tierra está llena de tus producciones”. Este atributo divino se observa en cuanto nos rodea. Las hormigas, por poner un caso, son “instintivamente sabias” (Proverbios 30:24). Sus colonias revelan una soberbia organización. Algunas “crían” pulgones, insectos que a cambio del cuidado y el albergue que reciben producen alimento para sus “granjeras”. También existen hormigas agricultoras, que atienden “plantaciones” de hongos. Y hay muchos más seres vivos concebidos para efectuar por instinto auténticas proezas. Una mosca común realiza acrobacias aéreas que ni la aeronave más moderna puede repetir. Las aves migratorias se orientan por las estrellas, por el campo magnético terrestre o por algún tipo de mapa interno. Dado que a los biólogos les toma años entender las complejas conductas que tienen programadas estas criaturas, ¡qué sabio debe ser el Programador divino!
14 Los científicos aprenden mucho de la sabiduría manifiesta en la creación. Hay incluso una rama de la ingeniería, la biomimética, que tiene por finalidad imitar los diseños del mundo natural. Por ejemplo, el ciudadano común quizás tan solo admire la belleza de la telaraña, mientras que el ingeniero repara en su prodigiosa estructura. Sus hebras parecerán frágiles, pero en proporción son más fuertes que el acero y más resistentes que las fibras de un chaleco antibalas. Para entender mejor su fortaleza, pensemos que si la ampliáramos al tamaño de una red de pescar, sería capaz de detener un avión comercial en pleno vuelo. Sin lugar a dudas, Jehová ha hecho todas estas cosas “con sabiduría”.
*** it-1 págs. 572-573 Creación ***
La creación se anticipó a los inventos del hombre. Con miles de años de antelación, Jehová había provisto a su creación con sus propias versiones de muchos de los inventos posteriores del hombre. Por ejemplo, el vuelo de los pájaros precedió por milenios al de los aviones. El nautilo y la jibia usan tanques de flotación para descender y ascender en el océano tal como lo hacen los submarinos. El pulpo y el calamar emplean la propulsión a chorro. Los murciélagos y el delfín se valen hábilmente del sonar. Varios reptiles y aves marinas tienen en su organismo sus propias “plantas de desalinización”, lo que les permite beber agua del mar.
Las termitas disfrutan de “aire acondicionado” en sus casas utilizando el agua en sus nidos de ingenioso diseño. Algunas plantas microscópicas, insectos, peces y árboles usan su propio “anticongelante”. Los termómetros internos de algunas serpientes, mosquitos y el faisán australiano son sensibles a pequeñas variaciones de temperatura. Los avispones, las avispas y las abejas hacen papel.
Se atribuye a Tomás Edison la invención de la bombilla de luz eléctrica, si bien esta tiene el inconveniente de que pierde energía que se transforma en calor. Las creaciones de Jehová —esponjas, hongos, bacterias, luciérnagas, insectos y peces— producen luz fría y de muchos colores.
Un gran número de aves migratorias no solo tienen brújulas en el cerebro, sino que también disponen de relojes biológicos. Algunas bacterias microscópicas tienen motores rotatorios que pueden accionar hacia adelante o hacia atrás.
Buenas razones tiene el Salmo 104:24 para decir: “¡Cuántas son tus obras, oh Jehová! Con sabiduría las has hecho todas. La tierra está llena de tus producciones”.
SALMO 104:26)
“Allí van las naves; en cuanto a Leviatán, lo has formado para que juegue en él.”
*** it-2 pág. 213 Leviatán ***
Salvo en el caso de Job 3:8, las referencias a Leviatán lo relacionan con el agua, por lo que parece designar a un animal acuático de grandes proporciones y fuerza, aunque no necesariamente una especie concreta. En el Salmo 104:25, 26 se dice que juega en el agua donde los barcos navegan, por lo que muchos piensan que en este texto el término se refiere a algún tipo de ballena. Aunque las ballenas no son comunes en el Mediterráneo, tampoco son desconocidas, pues en un museo de Beirut (Líbano) se hallan dos restos de esqueletos de ballenas. An American Translation traduce “cocodrilo” en lugar de Leviatán. Además, la palabra “mar” (yam) por sí misma no es determinante, puesto que en hebreo puede aludir a un lago grande, como el mar de Galilea (mar de Kinéret) (Nú 34:11; Jos 12:3), o incluso al río Nilo (Isa 19:5) o al Éufrates. (Jer 51:36.)
SALMO 104:29)
“Si ocultas tu rostro, se perturban. Si les quitas su espíritu, expiran, y a su polvo vuelven.”
*** it-2 pág. 428 Muerte ***
Según la Biblia, ¿qué es la muerte?
Es interesante ver la consonancia existente entre estas declaraciones bíblicas y lo que científicamente se denomina el proceso de la muerte. En el hombre, por ejemplo, cuando el corazón deja de latir, la sangre cesa de transportar los nutrientes y el oxígeno (que se obtiene al respirar) a los miles de millones de células del cuerpo. Sin embargo, según se señala en The World Book Encyclopedia (1987, vol. 5, pág. 52b), “cuando los pulmones y el corazón dejan de funcionar, puede decirse que la persona está clínicamente muerta, aunque no tiene que significar necesariamente que se haya producido la muerte somática. Las células del cuerpo viven aún varios minutos, de modo que si el corazón y los pulmones reanudan su funcionamiento y suministran a las células el oxígeno necesario, aún es posible reanimar a la persona. Al cabo de unos tres minutos, comienzan a morir las células cerebrales, las más sensibles a la falta de oxígeno. Al poco tiempo, la persona estará muerta sin posibilidad de reanimación, y el resto de las células irá muriendo gradualmente. Las últimas en morir son las células óseas, capilares y dérmicas, cuyo crecimiento puede continuar durante varias horas”. Así que aunque es evidente que la respiración y la sangre son necesarias para mantener la fuerza activa de vida (rú•aj jai•yím) en las células, también se hace patente que la muerte no solo se debe a que cesa la respiración o a que el corazón deja de latir, sino a que la fuerza de vida o espíritu desaparece de las células del cuerpo. (Sl 104:29; 146:4; Ec 8:8.)
SALMO 104:30)
“Si envías tu espíritu, son creados; y haces nueva la faz del suelo.”
*** w02 15/5 pág. 5 ¿Quién es Dios? ***
En la Biblia, la palabra espíritu también se usa con otro significado. El salmista oró a Dios: “Si envías tu espíritu, son creados” (Salmo 104:30). Este espíritu no es Dios mismo, sino una fuerza que él envía, o utiliza, para realizar cuanto desee. Mediante ella creó los cielos físicos, la Tierra y todos los seres vivos (Génesis 1:2; Salmo 33:6). Su espíritu se llama espíritu santo, y Dios se valió de él para inspirar a los hombres que escribieron la Biblia (2 Pedro 1:20, 21). Por consiguiente, el espíritu santo es la fuerza activa invisible que Dios emplea para cumplir sus propósitos.
SALMO 104:32)
“Él está mirando a la tierra, y ella tiembla; toca las montañas, y humean.”
*** it-2 págs. 422-423 Monte, montaña ***
El salmista dice de Jehová: “Toca las montañas, y humean”. (Sl 104:32; 144:5, 6.) Es posible que estas palabras signifiquen que cuando cae un rayo, puede prenderse fuego en los bosques de las montañas, y hace que la montaña humee.
SALMO 104:35)
“Los pecadores serán acabados de sobre la tierra; y en cuanto a los inicuos, ya no serán. Bendice a Jehová, oh alma mía. ¡Alaben a Jah!”
*** si págs. 103-104 párr. 17 Libro bíblico número 19: Salmos ***
Es de interés excepcional el Salmo 104. Este ensalza a Jehová por la dignidad y el esplendor con que se ha revestido, y describe su sabiduría manifestada en sus muchas obras y producciones en la Tierra. Entonces se presenta con pleno vigor el tema de todo el libro de Salmos, cuando por primera vez aparece la exclamación: “¡Alaben a Jah!” (v. 35). Este llamamiento a los adoradores verdaderos para que den a Jehová la alabanza que merece su nombre es una sola palabra en hebreo: ha•lelu-Yáh, españolizada en “Aleluya”, la forma que conocen por toda la Tierra hoy los que hablan español. Desde ese versículo en adelante la expresión aparece 24 veces, y varios salmos empiezan y concluyen con ella.
SALMO 105:4)
“Procuren hallar a Jehová y su fuerza. Busquen su rostro constantemente.”
*** w00 1/3 pág. 15 párr. 6 ‘Hallemos a Jehová y su fuerza’ ***
La Biblia nos exhorta a “hallar a Jehová y su fuerza” (Salmo 105:4). ¿Por qué? Porque cuando hacemos las cosas con la fuerza de Jehová, usamos nuestro poder para beneficio y no para perjuicio de los demás.
*** it-2 págs. 871-872 Rostro ***
‘Buscar el rostro’ significaba solicitar audiencia ante alguien, ya fuera Dios o un gobernante humano, a fin de implorar favor o ayuda. (Sl 24:6; 27:8, 9; 105:4; Pr 29:26; Os 5:15.)
SALMO 105:12)
“[Esto era] cuando ellos resultaban ser pocos en número, sí, muy pocos, y residentes forasteros en ella.”
*** it-2 págs. 811-812 Reino de Dios ***
Con relación a Abrahán y sus descendientes. Es cierto que las personas que consideraban a Jehová Dios como su Cabeza también tenían fricciones y problemas personales. Sin embargo, se les ayudó a resolverlos o a aguantarlos en conformidad con las normas justas de Dios y sin caer en la degradación. Recibieron protección y fortaleza divinas. (Gé 13:5-11; 14:18-24; 19:15-24; 21:9-13, 22-33.) Por ello, después de indicar que las “decisiones judiciales [de Jehová] están en toda la tierra”, el salmista dice de Abrahán, Isaac y Jacob: “Ellos resultaban ser pocos en número, sí, muy pocos, y residentes forasteros en [Canaán]. Y ellos siguieron andando de nación en nación, de un reino a otro pueblo. No permitió que ningún humano los defraudara, antes bien, a causa de ellos censuró a reyes, diciendo: ‘No toquen ustedes a mis ungidos, y a mis profetas no hagan nada malo’”. (Sl 105:7-15; compárese con Gé 12:10-20; 20:1-18; 31:22-24, 36-55.) Esto también era prueba de que Dios aún ejercía su soberanía sobre la tierra, que imponía según lo requiriera el adelanto de su propósito.
SALMO 105:13)
“Y ellos siguieron andando de nación en nación, de un reino a otro pueblo.”
*** it-2 págs. 811-812 Reino de Dios ***
Con relación a Abrahán y sus descendientes. Es cierto que las personas que consideraban a Jehová Dios como su Cabeza también tenían fricciones y problemas personales. Sin embargo, se les ayudó a resolverlos o a aguantarlos en conformidad con las normas justas de Dios y sin caer en la degradación. Recibieron protección y fortaleza divinas. (Gé 13:5-11; 14:18-24; 19:15-24; 21:9-13, 22-33.) Por ello, después de indicar que las “decisiones judiciales [de Jehová] están en toda la tierra”, el salmista dice de Abrahán, Isaac y Jacob: “Ellos resultaban ser pocos en número, sí, muy pocos, y residentes forasteros en [Canaán]. Y ellos siguieron andando de nación en nación, de un reino a otro pueblo. No permitió que ningún humano los defraudara, antes bien, a causa de ellos censuró a reyes, diciendo: ‘No toquen ustedes a mis ungidos, y a mis profetas no hagan nada malo’”. (Sl 105:7-15; compárese con Gé 12:10-20; 20:1-18; 31:22-24, 36-55.) Esto también era prueba de que Dios aún ejercía su soberanía sobre la tierra, que imponía según lo requiriera el adelanto de su propósito.
SALMO 105:14)
“No permitió que ningún humano los defraudara, antes bien, a causa de ellos censuró a reyes,”
*** w13 15/3 págs. 20-21 párrs. 4-8 Jehová es nuestra morada ***
Podemos hacernos una idea de cómo se sintió Abrahán, que aún se llamaba Abrán, cuando Jehová le dijo: “Vete de tu país y de tus parientes [...] al país que yo te mostraré”. Si aquel hombre fiel sintió algún temor, sin duda se le disipó al oír lo que Jehová siguió diciéndole: “Haré de ti una nación grande y te bendeciré y de veras haré grande tu nombre [...]. Y ciertamente bendeciré a los que te bendigan, y al que invoque mal sobre ti lo maldeciré” (Gén. 12:1-3).
5 Con esas palabras, Jehová se comprometió a ser un refugio seguro para Abrahán y sus descendientes (Gén. 26:1-6). Y cumplió su promesa. Por ejemplo, impidió que el faraón de Egipto y el rey de Guerar, Abimélec, violaran a Sara y mataran a Abrahán. También protegió a Isaac y Rebeca de un modo parecido (Gén. 12:14-20; 20:1-14; 26:6-11). Y “no permitió que ningún humano los defraudara, antes bien, a causa de ellos censuró a reyes, diciendo: ‘No toquen ustedes a mis ungidos, y a mis profetas no hagan nada malo’” (Sal. 105:14, 15).
6 Entre esos profetas estuvo Jacob, el nieto de Abrahán. Cuando llegó el momento de que se casara, Isaac, su padre, le dijo: “No debes tomar esposa de las hijas de Canaán. Levántate, ve a Padán-aram, a la casa de Betuel, padre de tu madre, y de allí tómate una esposa de las hijas de Labán” (Gén. 28:1, 2). Jacob obedeció sin vacilar. Abandonando la seguridad que le proporcionaba su familia inmediata, que vivía en Canaán, viajó cientos de kilómetros, probablemente solo, hasta la región de Harán (Gén. 28:10). Puede que se preguntara: “¿Cuánto tiempo estaré ausente? ¿Me acogerá bien mi tío y me concederá una esposa que adore a Dios?”. Cualquier preocupación de ese tipo sin duda desapareció cuando llegó a Luz, a unos 100 kilómetros (60 millas) de Beer-seba. ¿Qué ocurrió allí?
7 En Luz, Jehová se apareció a Jacob en un sueño y le dijo: “Aquí estoy yo contigo y ciertamente te guardaré en todo el camino por el cual estás yendo, y ciertamente te haré volver a este suelo, porque no voy a dejarte hasta que realmente haya hecho lo que te he hablado” (Gén. 28:15). ¡Cuánto debieron de tranquilizar y consolar a Jacob aquellas afectuosas palabras! ¿Puede usted imaginárselo caminando resuelto después de esa experiencia, ansioso por ver cómo iba a cumplir Dios su promesa? Si usted ha dejado su hogar, quizás para apoyar la predicación en otro país, con toda probabilidad entenderá los sentimientos de Jacob. Y sin duda habrá visto pruebas de la protección de Jehová en su propio caso.
8 Cuando Jacob llegó a Harán, su tío Labán le extendió una cálida bienvenida, y más tarde le dio a Lea y Raquel por esposas. Sin embargo, con el tiempo trató de aprovecharse de él, tanto que le cambió su salario 10 veces (Gén. 31:41, 42). Jacob aguantó aquellas injusticias, confiando en que Jehová lo seguiría cuidando. Y, de hecho, así fue, pues cuando regresó a Canaán poseía “grandes rebaños, y siervas y siervos, y camellos y asnos” (Gén. 30:43). Profundamente agradecido, le dijo a Jehová: “Indigno soy de todas las bondades amorosas y de toda la fidelidad que has ejercido para con tu siervo, porque con solo mi bastón crucé este Jordán y ahora he llegado a ser dos campamentos” (Gén. 32:10).
*** w10 15/4 pág. 8 párrs. 5-6 El espíritu santo y el propósito de Jehová ***
Jehová se valió de su espíritu para proteger la línea de antepasados de la Descendencia. Así, le dijo a Abrahán (entonces llamado Abrán): “Soy para ti un escudo” (Gén. 15:1). Y no hablaba por hablar. Pensemos, por ejemplo, en lo que sucedió en torno al año 1919 antes de nuestra era. Cuando él y su esposa se fueron a vivir a Guerar por un tiempo, Abimélec, el rey de la ciudad, tomó a Sara con la intención de convertirla en su mujer, pues ignoraba que estaba casada. ¿Era esta una de las estrategias de Satanás para impedir que ella le diera un hijo a Abrahán? La Biblia no lo aclara, pero sí muestra que Dios tomó cartas en el asunto y advirtió en sueños al monarca que no la tocara (Gén. 20:1-18).
6 Pero esta es tan solo una de las varias ocasiones en que libró del peligro al patriarca y a su familia (Gén. 12:14-20; 14:13-20; 26:26-29). Por eso, el salmista tenía toda la razón para escribir: “[Jehová] no permitió que ningún humano los defraudara [a Abrahán y sus descendientes], antes bien, a causa de ellos censuró a reyes, diciendo: ‘No toquen ustedes a mis ungidos, y a mis profetas no hagan nada malo’” (Sal. 105:14, 15).
*** it-2 págs. 811-812 Reino de Dios ***
Con relación a Abrahán y sus descendientes. Es cierto que las personas que consideraban a Jehová Dios como su Cabeza también tenían fricciones y problemas personales. Sin embargo, se les ayudó a resolverlos o a aguantarlos en conformidad con las normas justas de Dios y sin caer en la degradación. Recibieron protección y fortaleza divinas. (Gé 13:5-11; 14:18-24; 19:15-24; 21:9-13, 22-33.) Por ello, después de indicar que las “decisiones judiciales [de Jehová] están en toda la tierra”, el salmista dice de Abrahán, Isaac y Jacob: “Ellos resultaban ser pocos en número, sí, muy pocos, y residentes forasteros en [Canaán]. Y ellos siguieron andando de nación en nación, de un reino a otro pueblo. No permitió que ningún humano los defraudara, antes bien, a causa de ellos censuró a reyes, diciendo: ‘No toquen ustedes a mis ungidos, y a mis profetas no hagan nada malo’”. (Sl 105:7-15; compárese con Gé 12:10-20; 20:1-18; 31:22-24, 36-55.) Esto también era prueba de que Dios aún ejercía su soberanía sobre la tierra, que imponía según lo requiriera el adelanto de su propósito.
*** it-2 pág. 857 Riquezas ***
Abrahán, Job y otras personas demostraron que se les podían confiar riquezas. Eran industriosos y daban buen uso a sus posesiones materiales. Por ejemplo, Job siempre estaba dispuesto a ayudar a los pobres y a los afligidos. (Job 29:12-16.) En vista de la actitud correcta de esos siervos suyos, había buena razón para que Jehová Dios los protegiera de los hombres egoístas y codiciosos que querían defraudarlos. (Gé 31:5-12; Job 1:10; Sl 105:14.)
SALMO 105:15)
“[diciendo:] “No toquen ustedes a mis ungidos, y a mis profetas no hagan nada malo”.”
*** w13 15/3 págs. 20-21 párrs. 4-8 Jehová es nuestra morada ***
Podemos hacernos una idea de cómo se sintió Abrahán, que aún se llamaba Abrán, cuando Jehová le dijo: “Vete de tu país y de tus parientes [...] al país que yo te mostraré”. Si aquel hombre fiel sintió algún temor, sin duda se le disipó al oír lo que Jehová siguió diciéndole: “Haré de ti una nación grande y te bendeciré y de veras haré grande tu nombre [...]. Y ciertamente bendeciré a los que te bendigan, y al que invoque mal sobre ti lo maldeciré” (Gén. 12:1-3).
5 Con esas palabras, Jehová se comprometió a ser un refugio seguro para Abrahán y sus descendientes (Gén. 26:1-6). Y cumplió su promesa. Por ejemplo, impidió que el faraón de Egipto y el rey de Guerar, Abimélec, violaran a Sara y mataran a Abrahán. También protegió a Isaac y Rebeca de un modo parecido (Gén. 12:14-20; 20:1-14; 26:6-11). Y “no permitió que ningún humano los defraudara, antes bien, a causa de ellos censuró a reyes, diciendo: ‘No toquen ustedes a mis ungidos, y a mis profetas no hagan nada malo’” (Sal. 105:14, 15).
6 Entre esos profetas estuvo Jacob, el nieto de Abrahán. Cuando llegó el momento de que se casara, Isaac, su padre, le dijo: “No debes tomar esposa de las hijas de Canaán. Levántate, ve a Padán-aram, a la casa de Betuel, padre de tu madre, y de allí tómate una esposa de las hijas de Labán” (Gén. 28:1, 2). Jacob obedeció sin vacilar. Abandonando la seguridad que le proporcionaba su familia inmediata, que vivía en Canaán, viajó cientos de kilómetros, probablemente solo, hasta la región de Harán (Gén. 28:10). Puede que se preguntara: “¿Cuánto tiempo estaré ausente? ¿Me acogerá bien mi tío y me concederá una esposa que adore a Dios?”. Cualquier preocupación de ese tipo sin duda desapareció cuando llegó a Luz, a unos 100 kilómetros (60 millas) de Beer-seba. ¿Qué ocurrió allí?
7 En Luz, Jehová se apareció a Jacob en un sueño y le dijo: “Aquí estoy yo contigo y ciertamente te guardaré en todo el camino por el cual estás yendo, y ciertamente te haré volver a este suelo, porque no voy a dejarte hasta que realmente haya hecho lo que te he hablado” (Gén. 28:15). ¡Cuánto debieron de tranquilizar y consolar a Jacob aquellas afectuosas palabras! ¿Puede usted imaginárselo caminando resuelto después de esa experiencia, ansioso por ver cómo iba a cumplir Dios su promesa? Si usted ha dejado su hogar, quizás para apoyar la predicación en otro país, con toda probabilidad entenderá los sentimientos de Jacob. Y sin duda habrá visto pruebas de la protección de Jehová en su propio caso.
8 Cuando Jacob llegó a Harán, su tío Labán le extendió una cálida bienvenida, y más tarde le dio a Lea y Raquel por esposas. Sin embargo, con el tiempo trató de aprovecharse de él, tanto que le cambió su salario 10 veces (Gén. 31:41, 42). Jacob aguantó aquellas injusticias, confiando en que Jehová lo seguiría cuidando. Y, de hecho, así fue, pues cuando regresó a Canaán poseía “grandes rebaños, y siervas y siervos, y camellos y asnos” (Gén. 30:43). Profundamente agradecido, le dijo a Jehová: “Indigno soy de todas las bondades amorosas y de toda la fidelidad que has ejercido para con tu siervo, porque con solo mi bastón crucé este Jordán y ahora he llegado a ser dos campamentos” (Gén. 32:10).
*** w10 15/4 pág. 8 párrs. 5-6 El espíritu santo y el propósito de Jehová ***
Jehová se valió de su espíritu para proteger la línea de antepasados de la Descendencia. Así, le dijo a Abrahán (entonces llamado Abrán): “Soy para ti un escudo” (Gén. 15:1). Y no hablaba por hablar. Pensemos, por ejemplo, en lo que sucedió en torno al año 1919 antes de nuestra era. Cuando él y su esposa se fueron a vivir a Guerar por un tiempo, Abimélec, el rey de la ciudad, tomó a Sara con la intención de convertirla en su mujer, pues ignoraba que estaba casada. ¿Era esta una de las estrategias de Satanás para impedir que ella le diera un hijo a Abrahán? La Biblia no lo aclara, pero sí muestra que Dios tomó cartas en el asunto y advirtió en sueños al monarca que no la tocara (Gén. 20:1-18).
6 Pero esta es tan solo una de las varias ocasiones en que libró del peligro al patriarca y a su familia (Gén. 12:14-20; 14:13-20; 26:26-29). Por eso, el salmista tenía toda la razón para escribir: “[Jehová] no permitió que ningún humano los defraudara [a Abrahán y sus descendientes], antes bien, a causa de ellos censuró a reyes, diciendo: ‘No toquen ustedes a mis ungidos, y a mis profetas no hagan nada malo’” (Sal. 105:14, 15).
*** it-2 pág. 726 Profeta ***
De manera similar, Isaac y Jacob, los herederos de la promesa, fueron “profetas” que tuvieron una comunicación íntima con Dios. (Sl 105:9-15.) Además, pronunciaron bendiciones proféticas a favor de sus hijos. (Gé 27:27-29, 39, 40; 49:1-28.)
*** si pág. 18 Libro bíblico número 1: Génesis ***
20:7 Abrahán, profeta Sal. 105:9, 15
SALMO 105:18)
“Con grilletes afligieron sus pies, en hierros entró su alma;”
*** w14 1/11 págs. 14-15 Se negó a hacer lo malo ***
De hecho, el libro de los Salmos dice que fue torturado: “Ataron una cadena a sus pies y le pusieron un aro de hierro en su cuello” (Salmo 105:17, 18, La Palabra de Dios para Todos). En ocasiones, a los prisioneros les colocaban los brazos detrás de la espalda y les juntaban los codos con una cadena; a otros los encadenaban por el cuello. José debe haber sufrido muchísimo por aquel castigo tan injusto.
SALMO 105:19)
“hasta el tiempo en que vino su palabra, el dicho mismo de Jehová lo refinó.”
*** w86 1/11 págs. 19-20 párrs. 15-16 Jóvenes que contribuyen a una familia unida y feliz ***
“Con grilletes afligieron sus pies [los de José], en hierros entró su alma; hasta el tiempo en que vino su palabra, el dicho mismo de Jehová lo refinó.” (Salmo 105:17-19.) Fue por 13 años que José sufrió como esclavo y prisionero hasta que se cumplió la promesa de Jehová. Con esta experiencia se le refinó. Aunque Jehová no produjo los problemas, los permitió con un propósito. ¿Mantendría José su esperanza en ‘el dicho de Jehová’ pese a encontrarse en el crisol de la adversidad? ¿Permitiría él que maduraran sus buenas cualidades y cultivaría la paciencia necesaria, la humildad, la fortaleza espiritual y la determinación de cumplir con una asignación difícil? Pues bien, José salió de esta experiencia como el oro que sale del fuego del refinador, más puro y aún más precioso a los ojos de Dios, quien le usó más adelante de una manera maravillosa. (Génesis 41:14, 38-41, 46; 42:6, 9.)
16 Tanto José como Jeremías sufrieron, pero no por culpa de ellos. Ya habían cultivado cualidades piadosas. No obstante, fueron refinados aún más en el curso de las adversidades que arrostraron.
SALMO 105:31)
“Dijo que entraran los tábanos, jejenes en todos sus territorios.”
*** it-2 pág. 1077 Tábano ***
TÁBANO
(heb. ʽa•róv).
No se sabe con certeza qué insecto en particular designa la palabra hebrea mencionada en las Escrituras al hablar de la cuarta plaga de Egipto, la primera que no afectó a los israelitas en Gosén. (Éx 8:21, 22, 24, 29, 31; Sl 78:45; 105:31.) ʽA•róv se ha traducido, aunque no siempre de manera uniforme, de diversos modos: “tábanos” (EMN, 1988; FS; NC; Mod; NM; VP), “moscas” (ATI; Val, 1989), “insectos” (BAS), “mosca de perro” (LXX), “mosquitos” (Val, 1989, nota [Éx 8:21]), “todo género de moscas” (Scío; compárese con BR, TA) y “mezcla de animales dañinos” (HM; compárese con DK).
El término castellano “tábano” abarca diversas especies. La hembra del tábano horada la piel de animales y personas para chupar su sangre, y produce terribles picaduras. En algunas comarcas africanas se desarrollan en tal cantidad que imposibilitan la permanencia y hasta el tránsito por ellas. Por lo tanto, una plaga de tales insectos debió acarrear gran sufrimiento a los egipcios y sus ganados, y, en ciertos casos, incluso la muerte.
SALMO 105:39)
“Él extendió una nube por pantalla, y fuego para alumbrar de noche.”
*** it-1 pág. 511 Columna ***
Cuando los egipcios persiguieron a los israelitas, la columna se desplazó hacia atrás, quizás extendiéndose como un muro. (Sl 105:38, 39.) Así se dejó en oscuridad a los egipcios, aunque alumbraba el lado de los israelitas. (Éx 14:19, 20.)
SALMO 105:40)
“Pidieron, y procedió a traer codornices, y con pan del cielo siguió satisfaciéndolos.”
*** w14 1/6 págs. 7-8 ¿Ha probado el pan de la vida? ***
Al sacar a su pueblo de allí, Jehová no tenía la intención de dejarlo sin pan. Les prometió: “Voy a hacer que llueva pan para ustedes desde los cielos”. Y cumplió su palabra, pues todas las mañanas aparecía una especie de capa “fina [y] hojaldrada” que parecía escarcha o rocío. “¿Qué es?”, preguntaron los israelitas la primera vez que la vieron. “Es el pan que Jehová les ha dado para alimento”, les respondió Moisés. Entonces comenzaron a llamarlo maná, y eso fue lo que los alimentó durante los siguientes cuarenta años (Éxodo 16:4, 13-15, 31).
Al principio, el maná tuvo que haber impresionado a los israelitas. La Biblia dice que “su sabor era como el de tortas aplastadas con miel”, y había suficiente para todos (Éxodo 16:18). Pero con el paso del tiempo, empezaron a extrañar la variedad de la comida egipcia. “Nuestros ojos no se posan en cosa alguna sino en el maná”, refunfuñaron (Números 11:6). Más tarde dijeron furiosos: “Nuestra alma ha llegado a aborrecer el pan despreciable” (Números 21:5). Al final, el “pan del cielo” se convirtió en algo desagradable y repulsivo para ellos (Salmo 105:40).
*** it-2 pág. 288 Maná ***
El salmista llamó al maná “el grano del cielo” (Sl 78:24), “pan del cielo” (Sl 105:40) y “el pan mismo de poderosos” (Sl 78:25). Se dice que los ángeles son “poderosos en potencia” (Sl 103:20), de modo que podía llamárseles “poderosos”. Sin embargo, con estas palabras no se quiere decir que los ángeles coman maná, sino que Dios puede haber usado medios angélicos para proveerlo a los israelitas. (Compárese con Gál 3:19.) También puede ser que puesto que el cielo es la morada de los “poderosos”, la expresión “pan mismo de poderosos” simplemente señale a su origen celestial.
*** w86 15/2 pág. 16 párrs. 5-6 El “pan de la vida” al alcance de todos ***
¿Cómo podía aquella gran muchedumbre hallar sustento en el desolado e inhóspito desierto? Aunque Jehová se había encolerizado con ellos debido a su falta de fe, “abrió las mismísimas puertas del cielo. Y siguió haciendo llover sobre ellos maná para comer, y el grano del cielo les dio”. “Con pan del cielo siguió satisfaciéndolos” durante 40 largos años. (Salmo 78:22-24; 105:40; Éxodo 16:4, 5, 31, 35.) No debe olvidarse tampoco que los israelitas no fueron los únicos en comer del maná. “Una vasta compañía mixta” de personas que no eran israelitas ejercieron fe en Jehová y se unieron a ellos en el éxodo de Egipto. A ellos Dios también les proveyó el maná. (Éxodo 12:38.)
6 Sin embargo, la humanidad ha tenido siempre una necesidad mayor que la del “pan del cielo” literal. Los que comieron del maná provisto milagrosamente también envejecieron y murieron, puesto que la condición pecaminosa heredada del hombre hace que la muerte sea inevitable, independientemente de la alimentación. (Romanos 5:12.)
SALMO 105:41)
“Abrió una roca, y aguas empezaron a manar; estas pasaron por las regiones áridas como un río.”
*** it-2 pág. 908 Salmos, Libro de los ***
las aguas provistas de manera milagrosa en el desierto “pasaron por las regiones áridas como un río” (105:41), lo que proveyó a la nación de Israel y sus muchos animales domésticos un amplio y accesible suministro de agua.

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