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SALMOS 106-109 | Tesoros de la Biblia: semana del 22-28 de agosto

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TEXTOS BÍBLICOS Y REFERENCIAS: TESOROS DE LA BIBLIA | SALMOS 106-109

“DEN GRACIAS A JEHOVÁ” (10 MINS.):

¿Por qué olvidaron tan rápido los israelitas los actos de salvación de Jehová?
106:7, 13, 14
• Dejaron de pensar en Jehová para centrarse en su bienestar inmediato y en sus intereses.
¿Cómo podemos tener un corazón agradecido y conservarlo?
106:1-5
• Concentrándonos en las muchas razones que tenemos para estar agradecidos.
• Meditando en nuestra esperanza.
• Dando gracias a Jehová por cosas específicas.

Sl 106:1-3. Jehová se merece nuestra gratitud (w15 15/1 pág. 8 párr. 1; w02 1/6 pág. 18 párr. 19).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 106:1-3
106 ¡Alaben a Jah!
Den gracias a Jehová, porque él es bueno;
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido.
2 ¿Quién puede proferir las poderosas ejecuciones de Jehová,
[o] puede hacer que toda la alabanza de él sea oída?
3 Felices son los que observan lo justo,
que hacen justicia todo el tiempo.
La Atalaya 2015Demos gracias a Jehová
1. ¿Por qué merece Jehová nuestra gratitud?
JEHOVÁ, la fuente de “toda dádiva buena y todo don perfecto”, merece nuestra gratitud (Sant. 1:17). Como Pastor amoroso, cuida de nuestras necesidades físicas y espirituales (Sal. 23:1-3). Ha demostrado ser nuestro “refugio y fuerza”, especialmente en momentos de angustia (Sal. 46:1). Por eso, nos sentimos como el salmista que escribió: “Den gracias a Jehová, porque él es bueno; porque su [amor leal] es hasta tiempo indefinido”, para siempre (Sal. 106:1).
Texto del año para el 2015: “Den gracias a Jehová, porque él es bueno.” (Salmo 106:1)
La Atalaya 2002Deleitémonos en la justicia de Jehová
19. ¿Qué bendiciones nos aguardan si nos deleitamos en la justicia de Dios?
19 En estos días peligrosos e inestables, deleitarnos en la justicia de Jehová nos brinda seguridad y protección. A las preguntas: “Oh Jehová, ¿quién será huésped en tu tienda? ¿Quién residirá en tu santa montaña?”, el rey David respondió: “El que está andando exento de falta y practicando la justicia” (Salmo 15:1, 2). Si vamos tras la justicia divina y nos deleitamos en ella, mantendremos una buena relación con Dios y seguiremos contando con su favor y bendición. Como consecuencia, disfrutaremos de paz interior, y una vida satisfactoria y digna. “El que sigue tras la justicia y la bondad amorosa hallará vida, justicia y gloria”, señalan las Escrituras (Proverbios 21:21). Además, esforzarnos al máximo por ser justos en todo aspecto se traducirá en relaciones personales felices y una mejor calidad de vida, tanto en sentido moral como espiritual. El salmista indicó: “Felices son los que observan lo justo, que hacen justicia todo el tiempo” (Salmo 106:3).

Sl 106:7-14, 19-25, 35-39. Los israelitas fueron desagradecidos y se hicieron infieles (w15 15/1 págs. 8, 9 párrs. 2, 3; w01 15/6 pág. 13 párrs. 1-3).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 106:7-14
7 Respecto a nuestros antepasados en Egipto,
no mostraron perspicacia en cuanto a tus obras maravillosas.
No se acordaron de la abundancia de tu magnífica bondad amorosa,
sino que se portaron con rebeldía junto al mar, al lado del mar Rojo.
8 Y él procedió a salvarlos por causa de su nombre,
para dar a conocer su poderío.
9 Por consiguiente, reprendió al mar Rojo, y este gradualmente se secó;
y los llevó caminando a través de la profundidad acuosa como por el desierto;
10 y así los salvó de la mano del odiador
y los reclamó de la mano del enemigo.
11 Y las aguas procedieron a cubrir a sus adversarios;
ni uno de ellos quedó.
12 Entonces tuvieron fe en su palabra;
empezaron a cantar su alabanza.
13 Rápidamente olvidaron sus obras;
no esperaron su consejo.
14 Antes bien, mostraron su deseo egoísta en el desierto
y se pusieron a someter a Dios a prueba en el desierto árido.
Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 106:19-25
19 Además, ellos hicieron un becerro en Horeb
y se inclinaron ante una imagen fundida,
20 de modo que trocaron mi gloria
por una representación de un toro, uno que come vegetación.
21 Olvidaron a Dios su Salvador,
el Hacedor de cosas grandes en Egipto,
22 de obras maravillosas en la tierra de Cam,
de cosas inspiradoras de temor en el mar Rojo.
23 Y él estaba a punto de decir que fueran aniquilados,
si no hubiera sido por Moisés, su escogido,
que estuvo de pie en la brecha delante de él,
para volver atrás su furia para que no [los] arruinara.
24 Y se pusieron a menospreciar la tierra deseable;
no tuvieron fe en la palabra de él.
25 Y siguieron refunfuñando en sus tiendas;
no escucharon la voz de Jehová.
Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 106:35-39
35 Y empezaron a mezclarse con las naciones,
y se pusieron a aprender sus obras.
36 Y siguieron sirviendo a sus ídolos,
y estos llegaron a ser un lazo para ellos.
37 Y sacrificaban sus hijos
y sus hijas a demonios.
38 De modo que siguieron vertiendo sangre inocente,
la sangre de sus hijos y sus hijas,
que sacrificaron a los ídolos de Canaán;
y la tierra quedó contaminada con el derramamiento de sangre.
39 Y se hicieron inmundos por sus obras,
y siguieron teniendo ayuntamiento inmoral por sus tratos.
La Atalaya 2015Demos gracias a Jehová
2, 3. a) ¿Por qué es tan fácil volverse desagradecido? b) ¿Qué preguntas vamos a analizar en este artículo?
2 ¿Por qué es importante que nos preguntemos si somos agradecidos? Porque, tal como se predijo, en estos últimos días las personas son cada vez más ingratas (2 Tim. 3:2). Muchas no aprecian lo que Jehová ha hecho por ellas. Debido a la influencia del mundo comercial y su publicidad, millones de personas están obsesionadas con conseguir más cosas en lugar de estar contentas con lo que tienen. Y a nosotros nos podría pasar lo mismo. Como les sucedió a los israelitas, podríamos volvernos desagradecidos y dejar de valorar nuestra preciosa amistad con Jehová y las bendiciones que hemos recibido de él (Sal. 106:7, 11-13).
3 Pensemos también en lo que puede ocurrir cuando afrontamos pruebas difíciles. ¡Qué fácil sería, en esas circunstancias, centrarnos en lo malo y perder de vista nuestras bendiciones! (Sal. 116:3.) ¿Cómo podemos cultivar y mantener un corazón agradecido? ¿Y qué nos ayudará a tener una actitud positiva cuando atravesemos problemas graves? Veamos.
La Atalaya 2001No nos hagamos oidores olvidadizos
1. ¿Qué milagros tuvo el privilegio de presenciar el antiguo Israel?
“INOLVIDABLES”: esta es una buena palabra para calificar los milagros que hizo Jehová en el antiguo Egipto. No hay duda de que cada una de las diez plagas fue imponente. A ellas les siguió la asombrosa liberación del pueblo de Israel cuando Dios dividió las aguas del mar Rojo (Deuteronomio 34:10-12). De haber sido testigos de aquellos sucesos, seguramente nunca hubiéramos olvidado al Responsable de ellos. Sin embargo, el salmista cantó: “[Los israelitas] olvidaron a Dios su Salvador, el Hacedor de cosas grandes en Egipto, de obras maravillosas en la tierra de Cam, de cosas inspiradoras de temor en el mar Rojo” (Salmo 106:21, 22).
2. ¿Qué demuestra que la gratitud de Israel por las obras poderosas de Dios fue efímera?
2 Tras cruzar el mar Rojo, Israel “empezó a temer a Jehová y a poner fe en Jehová” (Éxodo 14:31). Los varones israelitas cantaron con Moisés una canción de victoria dedicada a Jehová, y Míriam y otras mujeres respondieron tocando panderetas y bailando (Éxodo 15:1, 20). En efecto, al pueblo de Dios le impresionaron Sus actos poderosos. Pese a ello, su gratitud a Aquel que realizó dichas obras fue efímera. Poco después, muchos se comportaron como si hubiesen sufrido una pérdida total de memoria. Murmuraron y se quejaron contra Jehová, y algunos cayeron en la idolatría y la inmoralidad sexual (Números 14:27; 25:1-9).
¿Qué podría hacer que olvidáramos las obras de Dios?
3. ¿Qué es posible que olvidemos por causa de nuestra naturaleza imperfecta?
3 La falta de agradecimiento de los israelitas es, desde luego, desconcertante. Con todo, a nosotros pudiera ocurrirnos lo mismo. Es verdad que no hemos presenciado milagros de Dios como los mencionados, pero en nuestra relación con él ha habido, sin duda, ocasiones inolvidables. Algunos quizá recordemos el día que aceptamos la verdad bíblica. Otros momentos alegres fueron la ocasión en que oramos a Jehová para dedicarnos y nuestro bautismo en agua como cristianos verdaderos. Muchos hemos experimentado la ayuda de Jehová en otras etapas de la vida (Salmo 118:15). Por encima de todo se encuentra el hecho de que hemos recibido la esperanza de la salvación mediante la muerte en sacrificio del propio Hijo de Dios, Jesucristo (Juan 3:16). No obstante, al vernos provocados por los deseos impropios y agobiados por las inquietudes de la vida, es posible que olvidemos con demasiada facilidad, por causa de nuestra naturaleza imperfecta, todo lo bueno que Jehová ha hecho por nosotros.

Sl 106:4, 5, 48. Tenemos muchas cosas que agradecerle a Jehová (w11 15/10 pág. 5 párr. 7; w03 1/12 págs. 15, 16 párrs. 3-6).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 106:4, 5
4 Acuérdate de mí, oh Jehová, con la buena voluntad hacia tu pueblo.
Cuídame con tu salvación,
5 para que yo vea la bondad para con tus escogidos,
para que me regocije con el regocijo de tu nación,
para que me jacte con tu herencia.
Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 106:48
48 Bendito sea Jehová el Dios de Israel
desde tiempo indefinido aun hasta tiempo indefinido;
y todo el pueblo tiene que decir Amén.
¡Alaben a Jah!
La Atalaya 2011Compartamos nuestro gozo con los demás
Afortunadamente, las circunstancias que tenemos los cristianos y el espíritu que demostramos son muy diferentes. El apóstol Pablo nos exhorta: “Regocíjense siempre” (1 Tes. 5:16). Contamos con muchas razones para sentirnos así y compartir juntos nuestra alegría. Adoramos a Jehová, el Dios Altísimo; comprendemos el mensaje de la verdad transmitido en la Biblia; abrigamos la esperanza de recibir la salvación y la vida eterna, y tenemos el placer de ayudar a la gente a conseguir estas mismas bendiciones (Sal. 106:4, 5; Jer. 15:16; Rom. 12:12).
La Atalaya 2003‘Mostrémonos agradecidos’
3. ¿Por qué cosas estamos agradecidos a Jehová?
3 Sentimos una deuda de gratitud con Jehová Dios, quien nos ha creado y nos ha dado la vida, en especial cuando pensamos en algunas de las tantas dádivas que nos ha prodigado (Santiago 1:17). La vida es un don por el que le damos gracias a diario (Salmo 36:9). A nuestro alrededor observamos muchísimas creaciones magistrales de Jehová, como el Sol, la Luna y las estrellas. El abundante almacén de minerales que sustentan la vida en nuestro planeta, la mezcla de gases vitales en delicado equilibrio de nuestra atmósfera y los intrincados ciclos de la naturaleza testifican de la deuda que tenemos con nuestro amoroso Padre celestial. El rey David expresó en canción: “Muchas cosas has hecho tú mismo, oh Jehová Dios mío, aun tus maravillosas obras y tus pensamientos para con nosotros; no hay nadie que pueda ser comparado a ti. Si me inclinara a informar y hablar de ellos, han llegado a ser más numerosos de lo que yo pueda relatar” (Salmo 40:5).
4. ¿Por qué debemos agradecer a Jehová el compañerismo que encontramos en nuestras congregaciones?
4 Aunque los siervos de Jehová no vivimos en ningún paraíso físico ni mucho menos, sí disfrutamos de un paraíso en sentido espiritual. Cuando asistimos al Salón del Reino y a las asambleas, vemos en acción el fruto del espíritu de Dios en nuestros hermanos. De hecho, al predicar a personas poco o nada religiosas, algunos Testigos primero aluden a las palabras que escribió Pablo a los gálatas en cuanto a “las obras de la carne” y luego les preguntan qué opinan al respecto (Gálatas 5:19-23). La mayoría admite enseguida que tal descripción caracteriza a la sociedad humana de hoy día. Cuando se les muestran los aspectos del fruto del espíritu de Dios y se les invita al Salón del Reino para que vean por sí mismas cómo se manifiestan, muchas reconocen: “Dios verdaderamente está entre ustedes” (1 Corintios 14:25). Y esto no se limita solo al Salón del Reino. Sin importar a qué lugar del mundo vayamos, encontramos el mismo espíritu gozoso y feliz cuando estamos con cualquiera de los más de seis millones de testigos de Jehová. En verdad, este fortalecedor compañerismo es motivo para dar gracias a Jehová, quien lo hace posible mediante su espíritu (Sofonías 3:9; Efesios 3:20, 21).
5, 6. ¿Cómo demostramos nuestro agradecimiento por la mayor dádiva de Dios, el rescate?
5 La mayor dádiva, el regalo más perfecto que Jehová nos ha dado, es su Hijo, Jesús, mediante quien se suministró el sacrificio redentor. El apóstol Juan escribió: “Si Dios nos amó así a nosotros, entonces nosotros mismos estamos obligados a amarnos unos a otros” (1 Juan 4:11). Así es, nuestro agradecimiento por el rescate no solo se manifiesta expresando a Jehová nuestro amor y gratitud, sino también amando a los demás (Mateo 22:37-39).
6 Podemos aprender más sobre la manera de expresar gratitud examinando la relación de Jehová con el antiguo Israel. Dios enseñó a aquel pueblo muchas lecciones mediante la Ley que dio a la nación por medio de Moisés. Del “armazón del conocimiento y de la verdad” que hay en la Ley, podemos extraer muchas enseñanzas que nos ayudarán a seguir el consejo de Pablo de ‘mostrarnos agradecidos’ (Romanos 2:20; Colosenses 3:15).

BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS (8 MINS.):

Sl 109:8. ¿Predestinó Dios a Judas para que traicionara a Jesús y así se cumpliese la profecía? (w00 15/12 pág. 24 párr. 20; it-2 págs. 707, 708).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 109:8
8 Resulten pocos sus días;
su puesto de superintendencia tómelo otro.
La Atalaya 2000Estemos de pie completos y con firme convicción
20. ¿Por qué no debe desanimarnos el que unos cuantos se desvíen del camino cristiano?
20 No debemos permitir que nos distraiga ni desanime el hecho de que no todos estén de pie completos y con firme convicción. Algunos fallarán, se desviarán o se darán por vencidos. Los amigos íntimos de Jesús, los apóstoles, vivieron tal experiencia. Ahora bien, ¿aflojaron el paso o se rindieron los demás apóstoles cuando Judas se hizo traidor? Por supuesto que no. Pedro aplicó el Salmo 109:8 para indicar que otro discípulo ocuparía el lugar de Judas. Se escogió a un sustituto, y los que fueron leales a Dios siguieron llevando a cabo la comisión de predicar (Hechos 1:15-26). Estaban resueltos a estar de pie completos y con firme convicción.
Perspicacia, volumen 2Presciencia, predeterminación
¿Predestinó Dios a Judas para que traicionara a Jesús de modo que se cumpliese la profecía?
El proceder traidor de Judas Iscariote cumplió profecía divina y demostró la presciencia de Jehová, así como también la de su Hijo. (Sl 41:9; 55:12, 13; 109:8; Hch 1:16-20.) No obstante, no puede afirmarse que Dios predeterminó o predestinó específicamente a Judas para que siguiera tal proceder. Las profecías habían predicho que uno de los asociados íntimos de Jesús lo traicionaría, pero no especificaron cuál de ellos sería. También en este caso los principios bíblicos excluyen la posibilidad de aducir que Dios predestinó el comportamiento de Judas. El apóstol Pablo mencionó la siguiente norma divina: “Nunca impongas las manos apresuradamente a ningún hombre; ni seas partícipe de los pecados ajenos; consérvate casto”. (1Ti 5:22; compárese con 1Ti 3:6.) Jesús se interesó en seleccionar sabiamente y con el debido rigor a sus doce apóstoles, pues antes de dar a conocer su decisión, pasó toda una noche orando a su Padre. (Lu 6:12-16.) Si hubiera estado predestinado que Judas fuese un traidor, la guía de Dios hubiese sido inconsecuente y, según su propia norma, se hubiese hecho partícipe de los pecados que Judas cometió.
Por consiguiente, se desprende que cuando se seleccionó a Judas para ser apóstol, su corazón aún no daba indicios de tener una actitud traicionera. Él permitió que ‘brotara una raíz venenosa’ y lo contaminara, de modo que se desvió y que aceptó la dirección del Diablo en lugar de la de Dios, lo que le llevó al robo y la traición. (Heb 12:14, 15; Jn 13:2; Hch 1:24, 25; Snt 1:14, 15; véase JUDAS núm. 4.) Cuando su desviación llegó a un determinado punto, Jesús mismo pudo leer el corazón de Judas y predecir su traición. (Jn 13:10, 11.)
Es verdad que en Juan 6:64, después de indicar que algunos discípulos habían tropezado debido a ciertas enseñanzas de Jesús, leemos que “Jesús supo desde el principio [“desde el primer momento” (LT); “desde un principio” (FF)] quiénes eran los que no creían y quién era el que lo traicionaría”. Si bien la palabra “principio” (gr. ar•kjḗ) se usa en 2 Pedro 3:4 para referirse al comienzo de la creación, también puede hacer alusión a otras ocasiones. (Lu 1:2; Jn 15:27.) Por ejemplo, cuando el apóstol Pedro dijo que el espíritu santo se había derramado sobre los gentiles “así como también había caído sobre nosotros en el principio”, obviamente no se refería al comienzo de su discipulado o de su apostolado, sino a un momento importante de su ministerio, a saber, el día del Pentecostés de 33 E.C., “el principio” del derramamiento del espíritu santo con un propósito determinado. (Hch 11:15; 2:1-4.) En consecuencia, es de interés notar el comentario que se hace en el Commentary on the Holy Scriptures sobre Juan 6:64: “Principio [...] no significa de manera metafísica desde el principio de todas las cosas [...], ni desde el principio de conocer Él [Jesús] a cada uno [...], ni desde el principio de congregar Él a los discípulos en torno de sí, ni desde el principio de Su ministerio mesiánico [...], sino desde los primeros gérmenes secretos de incredulidad [que hicieron tropezar a algunos discípulos]. Con relación a esto Él conoció al que lo traicionaría desde el principio” (de Lange, traducción y edición de P. Schaff, 1976, pág. 227; compárese con 1Jn 3:8, 11, 12).

Sl 109:31. ¿Qué significa que Jehová esté “de pie a la diestra del pobre”? (w06 1/9 pág. 14 párr. 8).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 109:31
31 Porque él estará de pie a la diestra del pobre,
para salvar[lo] de los que juzgan su alma.
La Atalaya 2006Puntos sobresalientes del libro quinto de los Salmos
109:30, 31; 110:5. Como el soldado empuñaba la espada con la mano derecha, esta no recibía la protección del escudo que sostenía con la izquierda. En sentido simbólico, Jehová se encuentra “a la diestra” de sus siervos, combatiendo por ellos. Así los protege y auxilia, razón por la que hacen bien en “elogiar[lo] [...] en gran manera”.

¿Qué me enseña sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?

¿Qué ideas de la lectura bíblica de esta semana pueden servirme en la predicación?

SALMOS 106-109 | SUGERENCIAS PARA SUS COMENTARIOS PERSONALES

SALMO 106:1)
“¡Alaben a Jah! Den gracias a Jehová, porque él es bueno; porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido.”
yb15 págs. 2-3 Texto del año 2015
Texto del año 2015
“Den gracias a Jehová, porque él es bueno.” Salmo 106:1
Los israelitas tenían muchas razones para estar agradecidos cuando Jehová los liberó del faraón y su ejército en el mar Rojo. En la actualidad, nosotros también tenemos muchos motivos para darle gracias a Jehová. Claro, al enfrentarnos a circunstancias difíciles podríamos desanimarnos. Pero cuando eso nos ocurra, meditar en las cosas buenas que hemos recibido nos consolará y fortalecerá.
Una de las bendiciones más valiosas que tenemos es saber que Jehová acabará con todo lo que nos causa dolor y angustia. Sea cual sea la dificultad por la que estemos pasando, sabemos que Jehová nunca nos abandonará. Nuestro amoroso Pastor nos da todo lo que necesitamos para servirle con lealtad. Siempre será un “refugio y fuerza, una ayuda que puede hallarse prontamente durante angustias” (Sal. 46:1). Si tenemos muy presentes esas bendiciones, podremos aguantar cualquier situación, por triste que sea. Durante todo este año, meditemos con alegría en las bendiciones que tenemos y demos gracias a Jehová “porque él es bueno; porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido” (Sal. 106:1).
SALMO 106:7)
“Respecto a nuestros antepasados en Egipto, no mostraron perspicacia en cuanto a tus obras maravillosas. No se acordaron de la abundancia de tu magnífica bondad amorosa, sino que se portaron con rebeldía junto al mar, al lado del mar Rojo.”
w95 1/9 págs. 19-20 ¿Puede cultivar más discernimiento?
La falta de discernimiento de Israel
El peligro de no mostrar discernimiento se hace patente en un suceso que tuvo lugar en los albores de la historia de Israel. Pensando en aquella ocasión, el salmista inspirado dijo: “Respecto a nuestros antepasados en Egipto, no mostraron perspicacia en cuanto a tus obras maravillosas. No se acordaron de la abundancia de tu magnífica bondad amorosa, sino que se portaron con rebeldía junto al mar, al lado del mar Rojo”. (Salmo 106:7.)
Para cuando Moisés sacó a Israel de Egipto, Jehová ya había demostrado su poder y determinación de liberar a su pueblo enviando diez plagas sobre aquella poderosa potencia mundial. Después de que Faraón dejó marchar a los israelitas, Moisés los dirigió a las orillas del mar Rojo. Pero los ejércitos de Egipto salieron en su persecución. Parecía que los israelitas se hallaban atrapados y que la libertad que acababan de obtener iba a durarles muy poco. Así que el relato bíblico dice: “A los hijos de Israel les dio mucho miedo, y empezaron a clamar a Jehová”. Y acusaron a Moisés, diciendo: “¿Qué es esto que nos has hecho, al habernos sacado de Egipto? [...] Porque nos es mejor servir a los egipcios que morir en el desierto”. (Éxodo 14:10-12.)
Su temor parecería comprensible si no recordáramos que ya habían visto diez demostraciones sobresalientes del poder de Jehová. Conocían por experiencia lo que Moisés les recordó unos cuarenta años después: “Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, y con gran aterramiento, y con señales y milagros”. (Deuteronomio 26:8.) Por tanto, como escribió el salmista, cuando los israelitas se rebelaron contra la dirección de Moisés, “no mostraron perspicacia”.
w89 15/3 pág. 17 párr. 1 Perspicacia dada por Jehová
LOS israelitas de la antigüedad sabían que Jehová era el único Dios verdadero. Se les había informado de sus tratos con sus antepasados, y personalmente habían experimentado su bondad amorosa. Pero en más de una ocasión obraron con crasa falta de perspicacia. “Se portaron con rebeldía” para con Jehová y sus representantes. ¿Por qué? Porque “no se acordaron” de lo que él había hecho por ellos. (Salmo 106:7, 13.) No era que no conocieran estas cosas; no meditaron con aprecio sobre ellas. Como resultado, se hicieron ‘personas que deseaban cosas perjudiciales’. (1 Corintios 10:6.)
SALMO 106:13)
“Rápidamente olvidaron sus obras; no esperaron su consejo.”
w88 1/7 pág. 8 párr. 5 “Muéstrense agradecidos”
El Salmo 106 da un resumen poético de los actos poderosos de Jehová para bien de su pueblo, Israel. Los tratos de Dios con ellos iban por encima de la bondad y las bendiciones normales de la vida que él otorga a la humanidad en general. Sin embargo, como señala el salmista, ni siquiera estas ventajas hicieron que los israelitas continuaran mostrando aprecio por las bendiciones singulares que recibían. El versículo 13 informa: “Rápidamente olvidaron sus obras; no esperaron su consejo”. No, no era que el pasar del tiempo hubiera hecho que poco a poco se desvaneciera su agradecimiento, de modo que décadas después no recordaran lo que Dios había hecho por ellos. En vez de eso, rápidamente se les fue de la memoria aquello... solo semanas después de favorecerlos Jehová con extraordinarios milagros en el mar Rojo. (Éxodo 16:1-3.)
SALMO 106:16)
“Y empezaron a envidiar a Moisés en el campamento, aun a Aarón, el santo de Jehová.”
it-1 pág. 26 Abiram
Abiram y su hermano Datán apoyaron al levita Coré en su rebelión contra la autoridad de Moisés y Aarón. En la etapa inicial de la rebelión también se incluye a un tercer rubenita llamado On, pero después no se le vuelve a mencionar. (Nú 16:1.) Después que estos hombres reunieron un grupo de 250 “principales de la asamblea”, “hombres de fama”, acusaron a Moisés y a Aarón de alzarse arbitrariamente por encima del resto de la congregación. (Nú 16:1-3.) Las palabras de Moisés a Coré indican con claridad que este y sus seguidores levitas intentaban conseguir el sacerdocio conferido a Aarón (Nú 16:4-11); pero este no era el caso de los rubenitas Abiram y Datán. Moisés trató con ellos por separado, y su negativa a comparecer delante de él contiene acusaciones dirigidas solo contra Moisés, sin hacer mención de Aarón. Ellos criticaron el acaudillamiento de Moisés y dijeron que estaba ‘procurando hacerse príncipe sobre ellos hasta el límite’, y que no había cumplido la promesa de dirigirlos a una tierra que manara leche y miel. De igual modo, la oración de Moisés a Jehová en respuesta a estas acusaciones contiene una defensa de sus acciones, sin mencionar las de Aarón. (Nú 16:12-15.)
De esto se deduce que la rebelión tenía una doble vertiente, no solo contra el sacerdocio aarónico, sino también contra el puesto de Moisés como ejecutor de las instrucciones de Dios. (Sl 106:16.) Puesto que poco antes el pueblo se había quejado de Moisés en términos muy duros, había hablado de nombrar a un nuevo cabeza que condujera a la nación de regreso a Egipto y hasta había hablado de apedrear a Josué y Caleb por apoyar a Moisés y Aarón, la situación tal vez parecía oportuna para organizar el sentimiento popular en pro de un cambio. (Nú 14:1-10.) Rubén era el hijo primogénito de Jacob, pero perdió su derecho a la herencia como primogénito debido a su mal proceder. (1Cr 5:1.) Así pues, Datán y Abiram quizás hayan expresado resentimiento por el hecho de que fuera un levita, Moisés, quien ejerciera autoridad sobre ellos, ya que posiblemente deseaban recobrar la primacía perdida de su antepasado. Sin embargo, Números 26:9 muestra que su lucha no fue solo contra Moisés y Aarón, sino también “contra Jehová”, quien había comisionado a Moisés y Aarón para que ocuparan posiciones de autoridad.
SALMO 106:32)
“Además, causaron provocación en las aguas de Meribá, de modo que a Moisés le fue mal por causa de ellos.”
it-2 pág. 372 Meribá
2. También se denominó “Meribá” a un lugar cercano a Qadés; la razón fue la misma: Israel riñó con Moisés y Jehová por la falta de agua. (Nú 20:1-13.) A diferencia del lugar próximo a Refidim, en el que los israelitas acamparon menos de dos meses después de salir de Egipto (Éx 16:1; 17:1; 19:1), este Meribá no recibió el nombre Masah. A veces las Escrituras hacen una distinción entre esta y la otra ubicación refiriéndose a una como las “aguas de Meribá” (Sl 106:32) o a la otra como las “aguas de Meribá en Qadés”. (Nú 27:14; Dt 32:51.)
SALMO 106:48)
“Bendito sea Jehová el Dios de Israel desde tiempo indefinido aun hasta tiempo indefinido; y todo el pueblo tiene que decir Amén. ¡Alaben a Jah!”
it-1 pág. 111 Amén
Cada uno de los primeros cuatro libros o colecciones de los Salmos concluye con la palabra amén, lo que tal vez indique que la congregación de Israel acostumbraba a unirse en un “amén” al finalizar una canción o salmo. (Sl 41:13; 72:19; 89:52; 106:48.)
it-1 pág. 112 Amén
Las oraciones registradas en 1 Crónicas 16:36 y en los Salmos 41:13; 72:19; 89:52; 106:48, así como el uso que se da al término “amén” en las cartas canónicas, indican que es apropiado utilizar esta expresión al concluir una oración. Es verdad que no se explicita la palabra “amén” en todas las oraciones registradas en la Biblia, como por ejemplo la oración final de David en favor de Salomón (1Cr 29:19) o la oración de dedicación que hizo Salomón en la inauguración del templo (1Re 8:53-61), aunque su omisión no significa que no concluyeran con esta expresión. (Véase 1Cr 29:20.) De manera similar, no hay registro de que Jesús la pronunciase en sus oraciones (Mt 26:39, 42; Jn 17:1-26) ni de que la usasen los discípulos en la oración de Hechos 4:24-30. No obstante, todos los hechos que se han presentado indican con claridad que es apropiado usar la expresión “amén” como conclusión de una oración, y muy en particular lo indica el comentario de Pablo en 1 Corintios 14:16 respecto a la costumbre de los cristianos de decir “amén” en sus reuniones al concluir una oración. Por otra parte, el ejemplo de las criaturas celestiales registrado en Revelación 5:13, 14; 7:10-12 y 19:1-4 también muestra que es oportuno usar el término “amén” para significar que se está de acuerdo con una oración o una declaración solemne y expresar así la confianza, firme aprobación y ferviente esperanza que se tiene en el corazón.
SALMO 107:23)
“Los que van bajando al mar en las naves, que negocian sobre las vastas aguas,”
w05 15/10 pág. 32 “Los que van bajando al mar en las naves”
“Los que van bajando al mar en las naves”
FRENTE al puerto de Gloucester (Massachusetts, EE.UU.) se erige una estatua de bronce de un timonel que lucha por capear una tormenta. La estatua recuerda a los miles de pescadores de Gloucester que han muerto en el mar. Tanto en el pedestal como en una placa cercana se cita Salmo 107:23, 24, que, según la Traducción del Nuevo Mundo, dice: “Los que van bajando al mar en las naves, que negocian sobre las vastas aguas, ellos son los que han visto las obras de Jehová, y sus maravillosas obras en las profundidades”.
Trabajar en los productivos bancos pesqueros del Atlántico es muy peligroso. Hay constancia de que, a lo largo de los años, 5.368 hombres de Gloucester —cuya población actual asciende a unos 30.000 habitantes— han perdido la vida mientras pescaban en el mar. La placa dice: “Algunos fueron víctimas de los furiosos vientos y las olas gigantescas de una tormenta del nordeste. Otros encontraron la muerte en la soledad de un pequeño doris que se alejó de la goleta que lo había llevado hasta los bancos. Algunas embarcaciones chocaron durante tormentas y se hundieron trágicamente. Otras fueron atropelladas por buques de vapor en las rutas de navegación”.
El monumento se alza como triste testigo de los peligros que han afrontado los pescadores a lo largo de los siglos. Imagínese las lágrimas que se han derramado por los esposos, padres, hermanos e hijos que han perecido en el mar. Sin embargo, Jehová Dios no olvida a las viudas ni a los huérfanos ni a los que han perdido la vida en el océano. El apóstol Juan se refirió con estas palabras a un impactante suceso futuro: “El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos” (Revelación [Apocalipsis] 20:13). Cuando los que “baja[ron] al mar en las naves” sean resucitados, verdaderamente contemplarán las maravillosas “obras de Jehová”.
SALMO 107:24)
“ellos son los que han visto las obras de Jehová, y sus maravillosas obras en las profundidades;”
w05 15/10 pág. 32 “Los que van bajando al mar en las naves”
“Los que van bajando al mar en las naves”
FRENTE al puerto de Gloucester (Massachusetts, EE.UU.) se erige una estatua de bronce de un timonel que lucha por capear una tormenta. La estatua recuerda a los miles de pescadores de Gloucester que han muerto en el mar. Tanto en el pedestal como en una placa cercana se cita Salmo 107:23, 24, que, según la Traducción del Nuevo Mundo, dice: “Los que van bajando al mar en las naves, que negocian sobre las vastas aguas, ellos son los que han visto las obras de Jehová, y sus maravillosas obras en las profundidades”.
Trabajar en los productivos bancos pesqueros del Atlántico es muy peligroso. Hay constancia de que, a lo largo de los años, 5.368 hombres de Gloucester —cuya población actual asciende a unos 30.000 habitantes— han perdido la vida mientras pescaban en el mar. La placa dice: “Algunos fueron víctimas de los furiosos vientos y las olas gigantescas de una tormenta del nordeste. Otros encontraron la muerte en la soledad de un pequeño doris que se alejó de la goleta que lo había llevado hasta los bancos. Algunas embarcaciones chocaron durante tormentas y se hundieron trágicamente. Otras fueron atropelladas por buques de vapor en las rutas de navegación”.
El monumento se alza como triste testigo de los peligros que han afrontado los pescadores a lo largo de los siglos. Imagínese las lágrimas que se han derramado por los esposos, padres, hermanos e hijos que han perecido en el mar. Sin embargo, Jehová Dios no olvida a las viudas ni a los huérfanos ni a los que han perdido la vida en el océano. El apóstol Juan se refirió con estas palabras a un impactante suceso futuro: “El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos” (Revelación [Apocalipsis] 20:13). Cuando los que “baja[ron] al mar en las naves” sean resucitados, verdaderamente contemplarán las maravillosas “obras de Jehová”.
SALMO 107:26)
“Suben a los cielos, bajan a los fondos. A causa de la calamidad, su misma alma va derritiéndose.”
it-1 pág. 475 Cielo
De modo que el término “cielos” en sentido físico es muy abarcador. Puede referirse a las zonas más lejanas del espacio universal o a algo que simplemente es más alto o encumbrado de lo habitual. Por eso se dice que los que están a bordo de un barco sacudido por una tormenta “suben a los cielos, bajan a los fondos”. (Sl 107:26.)
SALMO 107:27)
“Dan vueltas y se mueven con inseguridad como un borracho, y aun toda su sabiduría resulta confusa.”
w06 1/9 pág. 14 Puntos sobresalientes del libro quinto de los Salmos
107:27-31. La sabiduría del mundo “resulta[rá] confusa” en la batalla de Armagedón, pues no podrá librar a nadie de la destrucción (Revelación [Apocalipsis] 16:14, 16). Solo sobrevivirán y podrán dar “gracias a Jehová por su bondad amorosa” quienes se refugien en él.
w87 15/3 pág. 24 ¡Un Dios feliz, un pueblo feliz!
♦ 107:27—¿Cómo ‘resultó confusa su sabiduría’?
Como marineros atrapados en una tormenta destructora, la sabiduría de los judíos les resultó inútil durante su cautiverio en Babilonia; todos los medios de liberación humanos fracasaron. Pero al volverse a Jehová en esta situación turbulenta, recibieron liberación. Él calmó la tormenta simbólica y los liberó al llevarlos a un “puerto” seguro... a la tierra de Judá. (Salmo 107:30.)
SALMO 107:30)
“Y ellos se regocijan porque estas se aquietan, y él los guía al puerto de su deleite.”
w87 15/3 pág. 24 ¡Un Dios feliz, un pueblo feliz!
♦ 107:27—¿Cómo ‘resultó confusa su sabiduría’?
Como marineros atrapados en una tormenta destructora, la sabiduría de los judíos les resultó inútil durante su cautiverio en Babilonia; todos los medios de liberación humanos fracasaron. Pero al volverse a Jehová en esta situación turbulenta, recibieron liberación. Él calmó la tormenta simbólica y los liberó al llevarlos a un “puerto” seguro... a la tierra de Judá. (Salmo 107:30.)
SALMO 108:9)
“Moab es la vasija en que me lavo. Sobre Edom arrojaré mi sandalia. Sobre Filistea gritaré en triunfo”.”
it-2 pág. 409 Moab, moabitas
Es probable que el salmista se refiriera a esta victoria cuando declaró que Dios consideraba a Moab como la “vasija” en la que se lavaba. (Sl 60:8; 108:9.)
it-2 pág. 929 Sandalia
Es posible que con la expresión “sobre Edom arrojaré mi sandalia” (Sl 60:8; 108:9) Jehová haya querido decir que se sometería a Edom. Posiblemente hacía referencia a la costumbre de indicar que se había tomado posesión de algo arrojando la sandalia sobre un terreno. O podría haber indicado desdén para Edom, puesto que en el mismo texto a Moab se le llama “la vasija en que me lavo”. Actualmente, en el Oriente Medio arrojar la sandalia es un gesto de desprecio.
SALMO 108:10)
“¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién, realmente, me guiará hasta Edom?”
it-2 pág. 988 Sela
2. Importante ciudad edomita que capturó el rey Amasías de Judá y a la que dio el nuevo nombre de Joqteel. (2Re 14:7.) Posiblemente sea la “ciudad fortificada” sin nombre que se menciona en el Salmo 108:10.
SALMO 109:8)
“Resulten pocos sus días; su puesto de superintendencia tómelo otro.”
bt cap. 2 pág. 19 párr. 20 “Serán testigos de mí”
Por lo que se ve, Jehová tenía el propósito de que las “doce piedras de fundamento” de la Nueva Jerusalén fueran doce apóstoles que hubieran seguido a Jesús durante su ministerio terrestre (Rev. 21:2, 14). De modo que permitió a Pedro comprender que la siguiente profecía debía cumplirse en el caso de Judas: “Su puesto de superintendencia tómelo otro” (Sal. 109:8).
it-2 pág. 157 Judas
Su sustitución. Entre la ascensión de Jesús y el día del Pentecostés de 33 E.C. Pedro, aplicando la profecía del Salmo 109:8, explicó a un grupo de unos 120 discípulos que se habían reunido, que parecía apropiado seleccionar un sustituto para Judas. Se propusieron dos candidatos y se echaron suertes; resultó escogido Matías, ‘para que tomara el lugar de este ministerio y apostolado, del cual Judas se había desviado para ir a su propio lugar’. (Hch 1:15, 16, 20-26.)
it-2 págs. 707-708 Presciencia, predeterminación
¿Predestinó Dios a Judas para que traicionara a Jesús de modo que se cumpliese la profecía?
El proceder traidor de Judas Iscariote cumplió profecía divina y demostró la presciencia de Jehová, así como también la de su Hijo. (Sl 41:9; 55:12, 13; 109:8; Hch 1:16-20.) No obstante, no puede afirmarse que Dios predeterminó o predestinó específicamente a Judas para que siguiera tal proceder. Las profecías habían predicho que uno de los asociados íntimos de Jesús lo traicionaría, pero no especificaron cuál de ellos sería. También en este caso los principios bíblicos excluyen la posibilidad de aducir que Dios predestinó el comportamiento de Judas. El apóstol Pablo mencionó la siguiente norma divina: “Nunca impongas las manos apresuradamente a ningún hombre; ni seas partícipe de los pecados ajenos; consérvate casto”. (1Ti 5:22; compárese con 3:6.) Jesús se interesó en seleccionar sabiamente y con el debido rigor a sus doce apóstoles, pues antes de dar a conocer su decisión, pasó toda una noche orando a su Padre. (Lu 6:12-16.) Si hubiera estado predestinado que Judas fuese un traidor, la guía de Dios hubiese sido inconsecuente y, según su propia norma, se hubiese hecho partícipe de los pecados que Judas cometió.
Por consiguiente, se desprende que cuando se seleccionó a Judas para ser apóstol, su corazón aún no daba indicios de tener una actitud traicionera. Él permitió que ‘brotara una raíz venenosa’ y lo contaminara, de modo que se desvió y que aceptó la dirección del Diablo en lugar de la de Dios, lo que le llevó al robo y la traición. (Heb 12:14, 15; Jn 13:2; Hch 1:24, 25; Snt 1:14, 15; véase JUDAS núm. 4.) Cuando su desviación llegó a un determinado punto, Jesús mismo pudo leer el corazón de Judas y predecir su traición. (Jn 13:10, 11.)
si pág. 204 párr. 32 Libro bíblico número 44: Hechos
El libro de Hechos confirma con su testimonio, que se añade al de los relatos evangélicos, la autenticidad e inspiración de las Escrituras Hebreas. Al acercarse el Pentecostés, Pedro indicó el cumplimiento de dos profecías que “el espíritu santo habló de antemano por boca de David acerca de Judas”. (Hech. 1:16, 20; Sal. 69:25; 109:8.)
w87 1/8 págs. 11-12 párrs. 7-8 Cristo dirige activamente a Su congregación
Cuando procuraban conocer la voluntad de Jehová respecto al reemplazo de Judas Iscariote, Pedro citó Salmo 109:8, que declara: “Su puesto de superintendencia tómelo otro”. Entonces, en su oración a Jehová, Pedro y sus compañeros le pidieron a Dios que designara al hombre que habría de ‘tomar el lugar de este ministerio y apostolado, del cual Judas se desvió’. Matías fue nombrado para servir “junto con los once apóstoles”. (Hechos 1:20, 24-26.)
8 El primer caso registrado del ejercicio de este “puesto de superintendencia” por los 12 apóstoles como cuerpo gobernante fue cuando nombraron a hombres que estaban capacitados espiritualmente para servir a sus hermanos dentro de la congregación primitiva. (Hechos 6:1-6.) El segundo caso fue cuando Felipe empezó a predicar acerca de Cristo a los samaritanos. Como resultado de esto, “los apóstoles que estaban en Jerusalén [...] les despacharon a Pedro y a Juan”. Solo después que estos miembros representativos del cuerpo gobernante impusieron las manos a los samaritanos ‘empezaron a recibir espíritu santo ellos’. (Hechos 8:5, 14-17.)
SALMO 109:10)
“Y sin falta anden errantes sus hijos; y tienen que estar mendigando, y tienen que buscar [alimento] desde sus lugares desolados.”
it-2 pág. 362 Mendigo, mendicidad
Por otra parte, Proverbios 20:4 dice que el perezoso “mendigará en el tiempo de la siega”, y el Salmo 109:10 expresa que al castigar a los inicuos, se hacía que ‘sin falta anduviesen errantes sus hijos; y que tuviesen que estar mendigando, y tuviesen que buscar alimento desde sus lugares desolados’. En estos dos últimos textos la expresión “mendigar” o “estar mendigando” traduce el término hebreo scha•ʼál, que, aunque significa básicamente “pedir; solicitar” (Éx 3:22; 1Re 3:11), en estos dos casos parece referirse a la mendicidad.
SALMO 109:23)
“Cual sombra cuando declina, me hallo obligado a irme; he sido arrojado con una sacudida como una langosta.”
w06 1/9 pág. 13 Puntos sobresalientes del libro quinto de los Salmos
109:23. ¿Qué quieren decir las siguientes palabras de David: “Cual sombra cuando declina, me hallo obligado a irme”? Poéticamente, David indicó que veía muy cerca el momento de su muerte (Salmo 102:11).
it-2 pág. 1056 Sombra
La manera como una sombra cambia de tamaño y finalmente deja de existir como resultado del avance del Sol se utiliza como un símil de la vida corta o pasajera del hombre. (1Cr 29:15; Job 8:9; 14:1, 2; Sl 102:11; 144:4; Ec 6:12; 8:13.) El que los días de alguien sean “como una sombra que ha declinado” significa que su muerte está próxima. (Sl 102:11; 109:23.)
SALMO 109:31)
“Porque él estará de pie a la diestra del pobre, para salvar[lo] de los que juzgan su alma.”
w06 1/9 pág. 14 Puntos sobresalientes del libro quinto de los Salmos
109:30, 31; 110:5. Como el soldado empuñaba la espada con la mano derecha, esta no recibía la protección del escudo que sostenía con la izquierda. En sentido simbólico, Jehová se encuentra “a la diestra” de sus siervos, combatiendo por ellos. Así los protege y auxilia, razón por la que hacen bien en “elogiar[lo] [...] en gran manera”.
it-2 pág. 294 Mano
Por lo general, la mano derecha de un guerrero era la que blandía la espada, y no estaba protegida por el escudo, que se llevaba en la izquierda. Por lo tanto, a veces un amigo permanecía o luchaba a su derecha para apoyarlo y protegerlo. Esta circunstancia se usa metafóricamente con respecto a la ayuda y la protección que Dios da a aquellos que le sirven. (Sl 16:8; 109:30, 31; 110:5; 121:5.)

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