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SALMO 119 | Tesoros de la Biblia: semana del 5-11 de septiembre

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TEXTOS BÍBLICOS Y REFERENCIAS: TESOROS DE LA BIBLIA | SALMO 119

“ANDEMOS EN LA LEY DE JEHOVÁ” (10 MINS.):

Andar en la ley de Jehová significa obedecer voluntariamente la guía divina. En la Biblia hay muchos ejemplos de siervos de Dios que obedecieron a Jehová y confiaron en él, como lo hizo el salmista.
Para ser felices de verdad, debemos andar en la ley de Dios
119:1-8

Josué confió por completo en la guía de Jehová. Sabía que, para ser feliz y tener éxito, tenía que confiar en Jehová con todo su corazón.
La Palabra de Dios nos infunde el valor necesario para enfrentarnos a las dificultades de la vida
119:33-40

Jeremías fue valiente y confió en Jehová en circunstancias difíciles. Llevó una vida sencilla y cumplió con lo que Jehová le había encargado.
El conocimiento exacto de la Palabra de Dios nos da confianza para predicar
119:41-48

A Pablo no le daba miedo predicar a nadie. Cuando predicó con valor al gobernador Félix, confió plenamente en que Jehová lo ayudaría.
¿En qué situaciones podría yo mostrar más confianza al predicar?Escuela
• Trabajo
• Familia
• Otras
El Salmo 119 se escribió siguiendo una estructura alfabética, quizás para que fuera más fácil memorizarlo. Como en hebreo hay 22 letras, este salmo tiene 22 estrofas. Cada estrofa tiene 8 versos, y todos los versos de cada estrofa empiezan con la misma letra del alfabeto hebreo. Así que, en total, este salmo tiene 176 versos, lo que lo convierte en el salmo más largo de la Biblia.

Sl 119:1-8. Para ser felices de verdad, debemos andar en la ley de Dios (w05 15/4 pág. 10 párrs. 3, 4).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 119:1-8
119 Felices son los que en [su] camino están exentos de falta,
los que andan en la ley de Jehová.
2 Felices son los que observan sus recordatorios;
con todo el corazón siguen buscándolo.
3 Realmente no han practicado ninguna injusticia.
En los caminos de él han andado.
4 Tú mismo has dado imperativamente tus órdenes
para que se guarden cuidadosamente.
5 ¡Oh, que mis caminos fueran firmemente establecidos
para guardar tus disposiciones reglamentarias!
6 En tal caso no quedaría avergonzado,
cuando mirara a todos tus mandamientos.
7 Te elogiaré en rectitud de corazón,
cuando aprenda tus decisiones judiciales justas.
8 Tus disposiciones reglamentarias continúo guardando.
Oh, no me dejes enteramente.
La Atalaya 2005Confiemos en la palabra de Jehová
3. ¿Qué significa estar exento de falta, y quién fue ejemplo de ello?
3 La verdadera felicidad estriba en andar en la ley de Dios (Salmo 119:1-8). Si así lo hacemos, Jehová nos considerará “exentos de falta” (Salmo 119:1). Esto no significa que seamos perfectos, pero sí que nos esforzamos al máximo por hacer Su voluntad. Así lo demuestra el ejemplo de Noé, quien resultó “exento de falta entre sus contemporáneos” porque anduvo “con el Dios verdadero”. Aquel fiel patriarca y su familia sobrevivieron al Diluvio por ser obedientes a Jehová (Génesis 6:9; 1 Pedro 3:20). De igual modo, para que los cristianos sobrevivan al fin de este mundo, es preciso que “guarden cuidadosamente” las órdenes de Dios, es decir, que hagan Su voluntad (Salmo 119:4).
4. ¿De qué dependen nuestra felicidad y éxito en la vida?
4 Jehová nunca nos abandonará si lo elogiamos con “rectitud de corazón” y continuamos guardando sus “disposiciones reglamentarias” (Salmo 119:7, 8). El caudillo israelita Josué contó siempre con el apoyo divino, pues obedeció la siguiente exhortación: “Día y noche tienes que leer en [el libro de la ley] en voz baja, a fin de que cuides de hacer conforme a todo lo que está escrito en él”. Esa buena costumbre le permitió actuar sabiamente y tener éxito (Josué 1:8). Al final de sus días, Josué seguía alabando a Dios, por lo que pudo decir a los israelitas: “Ustedes bien saben con todo su corazón y con toda su alma que ni una sola palabra de todas las buenas palabras que Jehová su Dios les ha hablado ha fallado” (Josué 23:14). Al igual que Josué y el autor del Salmo 119, seremos felices y tendremos éxito en la vida si alabamos a Jehová y confiamos en su palabra.

Sl 119:33-40. La Palabra de Dios nos infunde el valor necesario para enfrentarnos a las dificultades de la vida (w05 15/4 pág. 12 párr. 12).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 119:33-40
33 Instrúyeme, oh Jehová, en el camino de tus disposiciones reglamentarias,
para que lo observe hasta lo último.
34 Hazme entender, para que observe tu ley,
y para que la guarde con todo el corazón.
35 Hazme pisar en el sendero de tus mandamientos,
porque en él me he deleitado.
36 Inclina mi corazón a tus recordatorios,
y no a las ganancias.
37 Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil;
consérvame vivo en tu propio camino.
38 Realiza para con tu siervo tu dicho
que [propende] al temor de ti.
39 Haz pasar mi oprobio, del cual he estado asustado,
porque tus decisiones judiciales son buenas.
40 ¡Mira! He ansiado tus órdenes.
En tu justicia consérvame vivo.
La Atalaya 2005Confiemos en la palabra de Jehová
12. ¿Cómo podemos aplicar personalmente Salmo 119:36, 37?
12 Seguir los consejos de la palabra de Dios nos infunde el valor necesario para enfrentarnos a los retos de la vida (Salmo 119:33-40). Le pedimos humildemente a Jehová que nos instruya, de modo que guardemos su ley “con todo el corazón” (Salmo 119:33, 34). Como el salmista, le rogamos: “Inclina mi corazón a tus recordatorios, y no a las ganancias”, o a “la ganancia injusta” (Salmo 119:36, nota). En imitación del apóstol Pablo, nos comportamos “honradamente en todas las cosas” (Hebreos 13:18). Si el patrono nos pide que hagamos algo poco honrado, nos armamos de valor para obedecer los mandamientos divinos, y Jehová siempre bendice tal proceder. De hecho, nos ayuda a dominar las malas inclinaciones. Por tanto, orémosle: “Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil” (Salmo 119:37). ¡Que nunca lleguemos a desear ninguna de las cosas inútiles que Dios odia! (Salmo 97:10.) Entre las que debemos evitar, cabe destacar la pornografía y el espiritismo (1 Corintios 6:9, 10; Revelación [Apocalipsis] 21:8).

Sl 119:41-48. El conocimiento exacto de la Palabra de Dios nos da confianza para predicar (w05 15/4 pág. 13 párrs. 13, 14).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 119:41-48
41 Y vengan a mí tus bondades amorosas, oh Jehová,
tu salvación conforme a tu dicho,
42 para que pueda responder con una palabra al que me vitupera,
porque he confiado en tu palabra.
43 Y no quites de mi boca la palabra de verdad enteramente,
porque he esperado tu propia decisión judicial.
44 Y ciertamente guardaré tu ley constantemente,
hasta tiempo indefinido, aun para siempre.
45 Y ciertamente andaré de acá para allá en un lugar espacioso,
porque he buscado aun tus órdenes.
46 También hablaré de seguro de tus recordatorios enfrente de reyes,
y no me avergonzaré.
47 Y mostraré tener cariño a tus mandamientos
que he amado.
48 Y alzaré las palmas de las manos a tus mandamientos que he amado,
y ciertamente me interesaré intensamente en tus disposiciones reglamentarias.
La Atalaya 2005Confiemos en la palabra de Jehová
13. ¿Cómo cobraron valor para hacer frente a la persecución y predicar con denuedo los discípulos de Jesús?
13 El conocimiento exacto de la palabra de Dios nos inspira confianza para predicar con valor (Salmo 119:41-48). Y lo cierto es que necesitamos dicha cualidad para “responder [...] al que [nos] vitupera” (Salmo 119:42). A veces, quizás nos sintamos como los discípulos de Jesús, que ante la persecución oraron: “Señor Soberano, [...] concede a tus esclavos que sigan hablando tu palabra con todo denuedo”. ¿Cuál fue el resultado? “Todos sin excepción quedaron llenos del espíritu santo, y hablaban la palabra de Dios con denuedo.” Pues bien, es el mismo Señor Soberano quien nos infunde valor para predicar su palabra con valentía (Hechos 4:24-31).
14. ¿Qué nos ayuda a predicar con valor, tal como lo hizo Pablo?
14 Cobraremos valor para dar testimonio sin temor a sentir vergüenza si tenemos en alta estima “la palabra de verdad” y “guarda[mos] [la] ley [de Dios] constantemente” (Salmo 119:43, 44). El estudio diligente de su Palabra escrita nos capacita para hablar de sus “recordatorios enfrente de reyes” (Salmo 119:46). Además, la oración y el espíritu de Jehová nos ayudarán a exponer de la manera adecuada lo que debamos decir (Mateo 10:16-20; Colosenses 4:6). Pablo habló con valor de los recordatorios de Dios delante de gobernantes del siglo primero. Por ejemplo, predicó al gobernador romano Félix, quien “lo escuchó acerca de la creencia en Cristo Jesús” (Hechos 24:24, 25). También dio testimonio ante el gobernador Festo y el rey Agripa (Hechos 25:22–26:32). Con el apoyo de Jehová, también nosotros podemos ser Testigos valerosos, que nunca se “avergüenz[an] de las buenas nuevas” (Romanos 1:16).

BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS (8 MINS.):

Sl 119:71. ¿Cómo nos beneficia pasar por momentos difíciles? (w06 1/9 pág. 14 párr. 4).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 119:71
71 Bueno es para mí el que se me haya afligido,
a fin de que aprenda tus disposiciones reglamentarias.
La Atalaya 2006Puntos sobresalientes del libro quinto de los Salmos
119:71. ¿Cómo pudiera beneficiarnos sufrir aflicción? Las dificultades pueden enseñarnos a confiar más en Jehová, a orarle con más fervor y a dedicarnos con más empeño a estudiar la Biblia y aplicar sus normas en la vida. Por otra parte, la forma en que respondamos a las aflicciones tal vez revele flaquezas que debamos corregir. Los sufrimientos no nos amargarán si permitimos que nos refinen.

Sl 119:96. ¿Qué significa la frase “a toda perfección he visto fin”? (w06 1/9 pág. 14 párr. 5).

Traducción del Nuevo Mundo con referenciasSalmo 119:96
96 A toda perfección he visto fin.
Tu mandamiento es muy amplio.
La Atalaya 2006Puntos sobresalientes del libro quinto de los Salmos
119:96. ¿Qué significa la frase: “A toda perfección he visto fin”? El salmista habla de la perfección desde el punto de vista del hombre. Probablemente se refería a que el concepto humano de la perfección tiene límites, mientras que el mandamiento divino no, pues es aplicable a todos los aspectos de la vida. En armonía con este hecho, la Sagrada Biblia de Agustín Magaña traduce así el versículo: “He visto que toda perfección es limitada; [pero] tus mandamientos no tienen límite ninguno”.

¿Qué me enseña sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?

¿Qué ideas de la lectura bíblica de esta semana pueden servirme en la predicación?

SALMO 119 | SUGERENCIAS PARA SUS COMENTARIOS PERSONALES

SALMO 119:1)
“ Felices son los que en [su] camino están exentos de falta, los que andan en la ley de Jehová.”
w05 15/4 pág. 10 párr. 3 Confiemos en la palabra de Jehová
3 La verdadera felicidad estriba en andar en la ley de Dios (Salmo 119:1-8). Si así lo hacemos, Jehová nos considerará “exentos de falta” (Salmo 119:1). Esto no significa que seamos perfectos, pero sí que nos esforzamos al máximo por hacer Su voluntad. Así lo demuestra el ejemplo de Noé, quien resultó “exento de falta entre sus contemporáneos” porque anduvo “con el Dios verdadero”. Aquel fiel patriarca y su familia sobrevivieron al Diluvio por ser obedientes a Jehová (Génesis 6:9; 1 Pedro 3:20).
g01 8/6 pág. 21 Pintar con palabras
El segundo verso muchas veces se explaya en el pensamiento del primero, aportando un nuevo detalle. Observe cómo se consigue ese efecto en el Salmo 119:1:
Felices son los que en su camino
están exentos de falta,
los que andan en la ley de Jehová.
Note que el segundo verso revela lo que significa estar exento de falta, a saber, andar en la ley de Jehová.
SALMO 119:7)
“Te elogiaré en rectitud de corazón, cuando aprenda tus decisiones judiciales justas.”
w05 15/4 págs. 10-11 párr. 4 Confiemos en la palabra de Jehová
4 Jehová nunca nos abandonará si lo elogiamos con “rectitud de corazón” y continuamos guardando sus “disposiciones reglamentarias” (Salmo 119:7, 8). El caudillo israelita Josué contó siempre con el apoyo divino, pues obedeció la siguiente exhortación: “Día y noche tienes que leer en [el libro de la ley] en voz baja, a fin de que cuides de hacer conforme a todo lo que está escrito en él”. Esa buena costumbre le permitió actuar sabiamente y tener éxito (Josué 1:8). Al final de sus días, Josué seguía alabando a Dios, por lo que pudo decir a los israelitas: “Ustedes bien saben con todo su corazón y con toda su alma que ni una sola palabra de todas las buenas palabras que Jehová su Dios les ha hablado ha fallado” (Josué 23:14). Al igual que Josué y el autor del Salmo 119, seremos felices y tendremos éxito en la vida si alabamos a Jehová y confiamos en su palabra.
SALMO 119:8)
“Tus disposiciones reglamentarias continúo guardando. Oh, no me dejes enteramente.”
w05 15/4 págs. 10-11 párr. 4 Confiemos en la palabra de Jehová
4 Jehová nunca nos abandonará si lo elogiamos con “rectitud de corazón” y continuamos guardando sus “disposiciones reglamentarias” (Salmo 119:7, 8). El caudillo israelita Josué contó siempre con el apoyo divino, pues obedeció la siguiente exhortación: “Día y noche tienes que leer en [el libro de la ley] en voz baja, a fin de que cuides de hacer conforme a todo lo que está escrito en él”. Esa buena costumbre le permitió actuar sabiamente y tener éxito (Josué 1:8). Al final de sus días, Josué seguía alabando a Dios, por lo que pudo decir a los israelitas: “Ustedes bien saben con todo su corazón y con toda su alma que ni una sola palabra de todas las buenas palabras que Jehová su Dios les ha hablado ha fallado” (Josué 23:14). Al igual que Josué y el autor del Salmo 119, seremos felices y tendremos éxito en la vida si alabamos a Jehová y confiamos en su palabra.
SALMO 119:9)
“¿Cómo limpiará un joven su senda? Manteniéndose alerta conforme a tu palabra.”
w05 15/4 pág. 11 Confiemos en la palabra de Jehová
La palabra de Jehová nos mantiene puros
5 Para conservar la pureza espiritual debemos mantenernos alerta conforme a la palabra de Dios (Salmo 119:9-16). Y podemos lograrlo aun cuando nuestros progenitores no nos hayan dado el mejor ejemplo. Ese fue el caso de Ezequías, quien ‘limpió su senda’ de las influencias paganas, a pesar de que su padre era un idólatra. ¿Y si un joven siervo de Dios comete algún pecado grave? Entonces debe arrepentirse, orar y pedir ayuda a sus padres y a los ancianos cristianos. De este modo obrará igual que Ezequías: se mantendrá “alerta” y “limpiará [...] su senda” (Santiago 5:13-15).
6 Rahab y Rut vivieron mucho antes de que se compusiera el Salmo 119, pero ambas limpiaron su senda. La primera era una prostituta cananea; sin embargo, abrazó la adoración de Jehová y se la llegó a conocer por su fe (Hebreos 11:30, 31). Rut, la moabita, dejó atrás a sus dioses, sirvió a Jehová y acató la Ley de Israel (Rut 1:14-17; 4:9-13). Estas dos mujeres extranjeras se mantuvieron alerta conforme a la palabra de Dios y recibieron el maravilloso privilegio de ser antecesoras de Jesucristo (Mateo 1:1, 4-6).
7 “La inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud.” A pesar de ello y de que este mundo corrupto se encuentra bajo el control de Satanás, los jóvenes pueden llevar una vida limpia (Génesis 8:21; 1 Juan 5:19). Exiliados en Babilonia, Daniel y los tres hebreos se mantuvieron alerta conforme a la palabra de Dios. Por ejemplo, no quisieron “contaminarse con los manjares exquisitos del rey” (Daniel 1:6-10). Los babilonios comían animales inmundos, prohibidos por la Ley mosaica (Levítico 11:1-31; 20:24-26). Además, no solían desangrar los animales, por lo que comer su carne constituía una violación de la ley de Dios sobre la sangre (Génesis 9:3, 4). Con razón, los cuatro hebreos no probaron los manjares del rey. Aquellos jóvenes devotos mantuvieron su pureza espiritual y dieron un buen ejemplo.
w02 1/10 pág. 9 Jóvenes que aman la verdad
“¿CÓMO limpiará un joven su senda?” Un salmista hebreo se planteó este interrogante hace miles de años (Salmo 119:9). Sin embargo, su pregunta sigue vigente hoy día, pues los jóvenes de todo el mundo afrontan numerosas dificultades. Por ejemplo, la promiscuidad sexual ha resultado en que muchos contraigan sida. De hecho, alrededor de la mitad de las personas infectadas con esta terrible enfermedad tienen entre 15 y 24 años. Asimismo, el consumo de drogas ha causado multitud de problemas y ha acabado prematuramente con la vida de algunos jóvenes. La música degradante, las películas, programas de televisión y videocintas de contenido inmoral y violento, así como la pornografía accesible en Internet, ejercen una influencia devastadora en la juventud. Por esa razón, muchos padres e hijos se formulan preocupados la pregunta del salmista.
El autor del salmo antes citado respondió así a su interrogante: “Manteniéndose alerta conforme a tu palabra”. No cabe duda de que la Palabra de Dios, la Biblia, contiene excelente guía para los jóvenes. Muchos de ellos obedecen dicha guía y, por consiguiente, llevan una vida feliz (Salmo 119:105).
w87 1/11 págs. 18-19 ¿Permanece usted limpio en todo respecto?
‘Manténgase alerta’ para seguir limpio en sentido moral
10 En Efesios 5:5 Pablo advirtió: “Porque saben esto, y ustedes mismos lo reconocen: que ningún fornicador, ni inmundo, ni persona dominada por la avidez —lo que significa ser idólatra— tiene herencia alguna en el reino del Cristo y de Dios”. Sin embargo, cada año se censura o expulsa de la congregación a miles de personas por inmoralidad sexual... ‘pecar contra el cuerpo’. (1 Corintios 6:18.) Muchas veces esto sencillamente es el resultado de que la persona implicada no se haya ‘mantenido alerta conforme a la palabra de Dios’. (Salmo 119:9.) Por ejemplo, muchos hermanos se descuidan en sentido moral durante sus vacaciones. Dejan la compañía teocrática y emprenden amistades con personas mundanas que están de vacaciones. Algunos cristianos, pensando que estas personas ‘en realidad son buena gente’, se han unido a ellas en actividades dudosas. Un caso similar es el de los que entablan amistades demasiado estrechas con compañeros de trabajo. ¡Un anciano cristiano entabló una amistad tan íntima con una empleada que abandonó a su familia y se fue a vivir con ella! Esto resultó en que fuera expulsado de la congregación. ¡Cuán verdadera la declaración bíblica: “Las malas compañías echan a perder los hábitos útiles”! (1 Corintios 15:33.)
11 De Sudáfrica viene este informe: “Otro peligro que amenaza la rectitud moral de muchos es el de las grandes fiestas [...] algunas de las cuales se celebraron después de sesiones de la asamblea de distrito”. Sin embargo, las reuniones informales pequeñas entre cristianos, bien supervisadas, rara vez se convierten en “diversiones estrepitosas”. (Gálatas 5:21.) Si se sirven bebidas alcohólicas, debe hacerse bajo supervisión, y moderadamente. “El vino es burlador”, y algunos hermanos, bajo su influencia, se han descuidado en su moralidad o han vuelto a debilidades que tenían bajo control. (Proverbios 20:1.) Por ejemplo: dos ministros jóvenes participaron en actos homosexuales después de haber ingerido demasiado alcohol.
12 Cuando se sienta tentado a cometer un mal, recuerde que, sin importar lo limpios que parezcamos en el exterior, lo que cuenta es lo que somos interiormente. (Proverbios 21:2.) Parece que algunos creen que Dios perdonará el que sigan volviendo a la conducta inmoral porque son débiles. Pero ¿no es eso ‘tornar la bondad inmerecida de nuestro Dios en una excusa para la conducta relajada’? (Judas 4.) Algunos hasta se imaginan que “Jehová no nos está viendo”. (Ezequiel 8:12.) Pero recuerde que “no hay creación que no esté manifiesta a la vista de él, sino que todas las cosas están desnudas y abiertamente expuestas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”. (Hebreos 4:13.)
13 Por eso, ¡esté alerta contra amenazas a la moralidad! “Que la fornicación y la inmundicia de toda clase, o la avidez, ni siquiera se mencionen entre ustedes, tal como es propio de personas santas; tampoco comportamiento vergonzoso, ni habla necia, ni bromear obsceno, cosas que no son decorosas.” (Efesios 5:3, 4.) ‘Aborrezca lo que es inicuo’, sin importar lo placentero que le sea a la carne. (Romanos 12:9.)
SALMO 119:15)
“En tus órdenes ciertamente me interesaré intensamente, y ciertamente miraré atento a tus sendas.”
w00 1/10 pág. 15 párrs. 9-10 El estudio, gratificante y ameno
9 El salmista dijo que se interesaba intensamente por las leyes, los mandamientos y recordatorios de Jehová: “En tus órdenes ciertamente me interesaré intensamente, y ciertamente miraré atento a tus sendas. [...] Alzaré las palmas de las manos a tus mandamientos que he amado, y ciertamente me interesaré intensamente en tus disposiciones reglamentarias. ¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso. He llegado a tener más perspicacia que todos mis maestros, porque tus recordatorios me son de interés intenso” (Salmo 119:15, 48, 97, 99). ¿Qué quiere decir ‘interesarse’ por la Palabra de Jehová?
10 El verbo hebreo que se traduce por “interesarse intensamente” también significa “meditar, reflexionar”, “repasar un asunto mentalmente”. “Se usa con referencia a la reflexión silenciosa sobre las obras de Dios [...] y la palabra de Dios.” (Theological Wordbook of the Old Testament.) El sustantivo “interés intenso” hace referencia a “la meditación del salmista”, “su estudio amoroso” de la ley de Dios como “un acto de adoración”.
w86 1/6 pág. 20 Cumplamos con cuidado las órdenes del Rey
“En tus órdenes ciertamente me interesaré intensamente, y ciertamente miraré atento a tus sendas. En cuanto a tus estatutos, mostraré tenerles cariño. No olvidaré tu palabra.” (SALMO 119:15, 16.)
TODA persona y todo lo que existe está bajo las órdenes del Todopoderoso Dios Jehová, el Rey de la eternidad. Él fue quien creó el universo. Él es la fuente de la vida. Formó la Tierra y la preparó para que fuera habitada. Él es un Dios de orden, y por medio de hacer que se cumplan sus estatutos, se mantendrá el orden en toda su creación. (Salmo 36:9; Isaías 45:18; Revelación 15:3.)
w86 1/6 pág. 21 párr. 4 Cumplamos con cuidado las órdenes del Rey
Mediante su Palabra, la Biblia, él nos da a conocer sus órdenes para que alcancemos la vida. Si cumplimos con cuidado las órdenes del Rey, viviremos. Pero si usamos nuestra libertad para pasarlas por alto y escogemos nuestro propio derrotero independiente, moriremos. Tenemos que programarnos nosotros mismos a fin de sobrevivir. Así de sencillo es el asunto. “Tu palabra es una lámpara para mi pie, y una luz para mi vereda”, dijo el salmista. Por otra parte, “hay caminos que parecen derechos, pero al final de ellos está la muerte”. (Salmo 119:105; Proverbios 14:12, Versión Popular.) En este tiempo del fin, es indispensable que hagamos nuestras las palabras que el salmista expresó a Jehová, según se registran en Salmo 119:15, 16: “En tus órdenes ciertamente me interesaré intensamente, y ciertamente miraré atento a tus sendas. En cuanto a tus estatutos, mostraré tenerles cariño. No olvidaré tu palabra”.
SALMO 119:16)
“En cuanto a tus estatutos, mostraré tenerles cariño. No olvidaré tu palabra.”
w00 1/10 pág. 14 párrs. 6-8 El estudio, gratificante y ameno
6 El compositor del Salmo 119, quizá Ezequías cuando todavía era un joven príncipe, expresó el cariño que sentía por la palabra de Jehová. En lenguaje poético, dijo: “En cuanto a tus estatutos, mostraré tenerles cariño. No olvidaré tu palabra. También, tus recordatorios son aquello con lo que estoy encariñado [...]. [...] Mostraré tener cariño a tus mandamientos que he amado. Vengan a mí tus misericordias, para que siga viviendo; porque con tu ley estoy encariñado. He ansiado tu salvación, oh Jehová, y con tu ley estoy encariñado” (Salmo 119:16, 24, 47, 77, 174).
7 Un diccionario de las Escrituras Hebreas explica de la siguiente manera la palabra que se traduce por “tener cariño” en el Salmo 119: “El uso en el versículo 16 es paralelo a los [verbos] que se traducen por alborozarse [...] y por meditar [...]. La secuencia es: alborozarse, meditar, tener cariño [...]. Esta combinación puede indicar que la reflexión con propósito es el medio por el cual llegamos a tener cariño a la palabra de Yavé. [...] El significado incluye un elemento emotivo”.
8 En efecto, el amor a la Palabra de Jehová debe proceder del corazón, el asiento de las emociones. Deberíamos disfrutar meditando sobre los pasajes recién leídos. También es necesario que nos detengamos a pensar en las ideas espirituales profundas y nos concentremos en ellas. Eso requiere reflexión sosegada y oración.
SALMO 119:23)
“Aun príncipes se han sentado; contra mí han hablado los unos con los otros. En cuanto a tu siervo, él se interesa intensamente en tus disposiciones reglamentarias.”
w97 15/7 pág. 15 párr. 4 ¿Sigue usted tras la virtud?
Es de interés lo que dice el Salmo 119, pues se cree que lo compuso Ezequías mientras todavía era príncipe. (Salmo 119:46, 99, 100.) Es posible que las siguientes palabras reflejen, por tanto, sus circunstancias: “Aun príncipes se han sentado; contra mí han hablado los unos con los otros. En cuanto a tu siervo, él se interesa intensamente en tus disposiciones reglamentarias. Mi alma se ha desvelado de desconsuelo”. (Salmo 119:23, 28.) Rodeado como estaba de practicantes de la religión falsa, es posible que Ezequías se convirtiera en objeto de burla en la corte real, tanto que se le hiciera difícil conciliar el sueño.
SALMO 119:24)
“También, tus recordatorios son aquello con lo que estoy encariñado, como hombres de mi consejo.”
w06 15/6 pág. 25 “Tus recordatorios son aquello con lo que estoy encariñado”
“Tus recordatorios son aquello con lo que estoy encariñado”
“Todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción.” (ROMANOS 15:4.)
JEHOVÁ nos da recordatorios para ayudarnos a soportar las presiones de estos tiempos difíciles. Algunos de ellos los recibimos mediante la lectura personal de la Biblia, y otros, mediante los comentarios y discursos que se ofrecen en las reuniones cristianas. Gran parte de lo que leemos o escuchamos en estas ocasiones no es nuevo, probablemente ya lo sabemos. No obstante, como tenemos la tendencia natural a olvidar, necesitamos que se nos refresque la memoria constantemente tocante a los propósitos, leyes e instrucciones de Jehová. Agradecemos mucho los recordatorios divinos, pues nos vigorizan y nos ayudan a no perder de vista las razones que nos impulsaron a emprender una vida de servicio a Dios. Por eso, el salmista cantó a Jehová: “Tus recordatorios son aquello con lo que estoy encariñado” (Salmo 119:24).
w05 15/4 pág. 12 párrs. 8-9 Confiemos en la palabra de Jehová
8 Para ser fieles a Jehová es fundamental sentir cariño por su palabra (Salmo 119:17-24). Como el salmista inspirado, hay que tener el ardiente deseo de comprender “las cosas maravillosas” de la ley de Dios, “ansiar [sus] decisiones judiciales todo el tiempo” y deleitarse con sus “recordatorios” (Salmo 119:18, 20, 24). Aunque llevemos poco tiempo dedicados a Jehová, ¿sentimos “anhelo por la leche no adulterada que pertenece a la palabra”? (1 Pedro 2:1, 2.) Debemos asimilar las enseñanzas bíblicas elementales para entender y obedecer mejor la ley de Dios.
9 Seguramente sentimos apego por los recordatorios de Dios, pero ¿cómo actuaremos si por alguna razón “príncipes” hablan contra nosotros? (Salmo 119:23, 24.) Hoy día, personas que ocupan puestos de autoridad a menudo intentan obligarnos a anteponer las leyes humanas a las divinas. ¿Qué haremos cuando surja un conflicto entre las exigencias del hombre y la voluntad de Jehová? Nuestro apego a la palabra de Dios nos ayudará a permanecer fieles a él. Haremos como los apóstoles de Jesús cuando se les persiguió; diremos: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hechos 5:29).
SALMO 119:28)
“Mi alma se ha desvelado de desconsuelo. Levántame conforme a tu palabra.”
w05 15/4 pág. 12 párr. 11 Confiemos en la palabra de Jehová
11 Ezequías, quien posiblemente compuso el Salmo 119, escogió “el camino de la fidelidad”. Y lo hizo aunque había adoradores falsos a su alrededor y quizás tuviera que soportar burlas de los miembros de la corte real. Es muy probable que su alma se haya “desvelado de desconsuelo” debido a aquella situación (Salmo 119:28).
w97 15/7 pág. 15 párr. 4 ¿Sigue usted tras la virtud?
Es de interés lo que dice el Salmo 119, pues se cree que lo compuso Ezequías mientras todavía era príncipe. (Salmo 119:46, 99, 100.) Es posible que las siguientes palabras reflejen, por tanto, sus circunstancias: “Aun príncipes se han sentado; contra mí han hablado los unos con los otros. En cuanto a tu siervo, él se interesa intensamente en tus disposiciones reglamentarias. Mi alma se ha desvelado de desconsuelo”. (Salmo 119:23, 28.) Rodeado como estaba de practicantes de la religión falsa, es posible que Ezequías se convirtiera en objeto de burla en la corte real, tanto que se le hiciera difícil conciliar el sueño.
SALMO 119:32)
“Correré por el mismísimo camino de tus mandamientos, porque haces que mi corazón tenga el espacio.”
g86 8/1 pág. 12 ‘¡Él tiene la culpa!’... paz a pesar de desacuerdos
El salmista, quien entonces se hallaba bajo una extremada presión mental, escribió: “El camino de la fidelidad he escogido. [...] Correré por el mismísimo camino de tus mandamientos, porque haces que mi corazón tenga el espacio”. (Salmo 119:11, 30, 32.) Él atesoraba las leyes de Dios, y no solo aumentó en su corazón el conocimiento de Dios, sino que también desarrolló mayor confianza en el poder sustentador de Dios. Por eso Dios lo ayudó para que tuviera “el espacio” en su corazón a fin de soportar la tensión emocional.
SALMO 119:37)
“Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil; consérvame vivo en tu propio camino.”
SALMO 119:46)
“También hablaré de seguro de tus recordatorios enfrente de reyes, y no me avergonzaré.”
w05 15/4 pág. 13 párr. 14 Confiemos en la palabra de Jehová
El estudio diligente de su Palabra escrita nos capacita para hablar de sus “recordatorios enfrente de reyes” (Salmo 119:46). Además, la oración y el espíritu de Jehová nos ayudarán a exponer de la manera adecuada lo que debamos decir (Mateo 10:16-20; Colosenses 4:6). Pablo habló con valor de los recordatorios de Dios delante de gobernantes del siglo primero. Por ejemplo, predicó al gobernador romano Félix, quien “lo escuchó acerca de la creencia en Cristo Jesús” (Hechos 24:24, 25). También dio testimonio ante el gobernador Festo y el rey Agripa (Hechos 25:22–26:32). Con el apoyo de Jehová, también nosotros podemos ser Testigos valerosos, que nunca se “avergüenz[an] de las buenas nuevas” (Romanos 1:16).
SALMO 119:48)
“Y alzaré las palmas de las manos a tus mandamientos que he amado, y ciertamente me interesaré intensamente en tus disposiciones reglamentarias.”
w00 1/10 pág. 15 párrs. 9-10 El estudio, gratificante y ameno
9 El salmista dijo que se interesaba intensamente por las leyes, los mandamientos y recordatorios de Jehová: “En tus órdenes ciertamente me interesaré intensamente, y ciertamente miraré atento a tus sendas. [...] Alzaré las palmas de las manos a tus mandamientos que he amado, y ciertamente me interesaré intensamente en tus disposiciones reglamentarias. ¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso. He llegado a tener más perspicacia que todos mis maestros, porque tus recordatorios me son de interés intenso” (Salmo 119:15, 48, 97, 99). ¿Qué quiere decir ‘interesarse’ por la Palabra de Jehová?
10 El verbo hebreo que se traduce por “interesarse intensamente” también significa “meditar, reflexionar”, “repasar un asunto mentalmente”. “Se usa con referencia a la reflexión silenciosa sobre las obras de Dios [...] y la palabra de Dios.” (Theological Wordbook of the Old Testament.) El sustantivo “interés intenso” hace referencia a “la meditación del salmista”, “su estudio amoroso” de la ley de Dios como “un acto de adoración”.
w99 15/1 pág. 10 párr. 4 ¿Están sus oraciones ‘preparadas como incienso’?
Las oraciones que se ofrecen con fe son agradables a nuestro Padre celestial, como también lo es el estudio de su Palabra con oración. El salmista demostró una buena actitud cuando cantó: “Alzaré las palmas de las manos a tus mandamientos que he amado, y ciertamente me interesaré intensamente en tus disposiciones reglamentarias. Enséñame bondad, la sensatez y el conocimiento mismos, porque en tus mandamientos he ejercido fe” (Salmo 119:48, 66). ‘Extendamos nosotros las palmas’ en oración humilde y demostremos nuestra fe cumpliendo los mandamientos de Dios.
SALMO 119:51)
“Los presuntuosos mismos me han escarnecido hasta el extremo. De tu ley no me he desviado.”
w05 15/4 pág. 13 párrs. 15-16 Confiemos en la palabra de Jehová
Aunque como testigos de Jehová defendemos nuestra postura con valentía, “los presuntuosos” —aquellos que actúan con presunción e insolencia contra Jehová— en ocasiones nos “han escarnecido hasta el extremo” (Salmo 119:51). Puede que al orar, recordemos pasajes de la Palabra de Dios que nos consuelen (Salmo 119:52). En nuestras súplicas, tal vez nos venga a la memoria una ley o principio bíblico que nos dé consuelo y valor para afrontar una situación estresante.
16 Los presuntuosos que se mofaban del salmista eran israelitas, miembros de la nación dedicada a Dios. ¡Qué vergüenza! A diferencia de ellos, nosotros debemos resolvernos a que nada ni nadie nos aparte de Su ley (Salmo 119:51). Miles de siervos de Dios se han aferrado a las normas y principios bíblicos frente a la persecución nazi y a otros maltratos semejantes a lo largo del tiempo (Juan 15:18-21).
SALMO 119:58)
“He ablandado tu rostro con todo [mi] corazón. Muéstrame favor conforme a tu dicho.”
it-2 pág. 872 Rostro
‘Ablandar el rostro de alguien’ indica apaciguar su cólera o ganar su favor y buena voluntad. (Éx 32:11; Sl 119:58.)
SALMO 119:61)
“Las mismas sogas de los inicuos me cercaron. Tu ley no olvidé.”
w00 1/12 págs. 14-15 párr. 3 ¿Amamos en sumo grado los recordatorios de Jehová?
Las mismas sogas de los inicuos me cercaron. Tu ley no olvidé” (Salmo 119:60, 61). A nosotros nos fortalecen para soportar la persecución, pues la afrontamos sabiendo que nuestro Padre celestial puede cortar las ataduras restrictivas que nos imponen los enemigos. A su tiempo, él nos libera de tales trabas para que prediquemos el Reino (Marcos 13:10).
SALMO 119:66)
“Enséñame bondad, la sensatez y el conocimiento mismos, porque en tus mandamientos he ejercido fe.”
w99 15/1 pág. 10 párr. 4 ¿Están sus oraciones ‘preparadas como incienso’?
Las oraciones que se ofrecen con fe son agradables a nuestro Padre celestial, como también lo es el estudio de su Palabra con oración. El salmista demostró una buena actitud cuando cantó: “Alzaré las palmas de las manos a tus mandamientos que he amado, y ciertamente me interesaré intensamente en tus disposiciones reglamentarias. Enséñame bondad, la sensatez y el conocimiento mismos, porque en tus mandamientos he ejercido fe” (Salmo 119:48, 66). ‘Extendamos nosotros las palmas’ en oración humilde y demostremos nuestra fe cumpliendo los mandamientos de Dios.
SALMO 119:71)
“Bueno es para mí el que se me haya afligido, a fin de que aprenda tus disposiciones reglamentarias.”
w06 1/9 pág. 14 Puntos sobresalientes del libro quinto de los Salmos
119:71. ¿Cómo pudiera beneficiarnos sufrir aflicción? Las dificultades pueden enseñarnos a confiar más en Jehová, a orarle con más fervor y a dedicarnos con más empeño a estudiar la Biblia y aplicar sus normas en la vida. Por otra parte, la forma en que respondamos a las aflicciones tal vez revele flaquezas que debamos corregir. Los sufrimientos no nos amargarán si permitimos que nos refinen.
w05 15/4 pág. 14 párrs. 19-20 Confiemos en la palabra de Jehová
19 La fe en Dios y en su palabra nos ayuda a hacer su voluntad y soportar la aflicción (Salmo 119:65-72). Aunque los presuntuosos lo habían “embadurnado de falsedad”, el salmista cantó: “Bueno es para mí el que se me haya afligido” (Salmo 119:66, 69, 71). ¿Cómo podría ser bueno para cualquier siervo de Jehová sufrir tribulación?
20 Cuando pasamos calamidades, sin duda le rogamos a Jehová de corazón que nos sustente, lo que nos acerca más a él. Quizás dediquemos más tiempo a estudiar su Palabra escrita y nos esforcemos más por aplicarla en la vida diaria. Todo ello nos produce mayor felicidad. Pero ¿y si el sufrimiento saca a la luz defectos, como la impaciencia y el orgullo? Podemos vencerlos y vestirnos más cabalmente de “la nueva personalidad” mediante la oración sincera y la ayuda de la Palabra de Dios y del espíritu santo (Colosenses 3:9-14). Además, nuestra fe se fortalece cuando soportamos adversidades (1 Pedro 1:6, 7). Pablo sacó provecho de sus tribulaciones, pues llegó a confiar más en Jehová (2 Corintios 1:8-10). ¿Permitimos que el sufrimiento produzca ese buen efecto en nosotros?
SALMO 119:76)
“Sirva tu bondad amorosa, por favor, para consolarme, según el dicho tuyo a tu siervo.”
w10 15/8 págs. 23-24 párr. 14 Sigamos siempre “la ley de bondad amorosa” al hablar
El salmista imploró a Jehová: “Sirva tu bondad amorosa, por favor, para consolarme” (Sal. 119:76). Una manera muy destacada como nuestro Padre celestial nos conforta es dándonos ánimo y guía (Sal. 119:105). Los cabezas de familia hacen bien en seguir su ejemplo.
SALMO 119:78)
“Queden avergonzados los presuntuosos, porque sin causa me han extraviado. En cuanto a mí, yo me intereso intensamente en tus órdenes.”
w05 15/4 pág. 14 párr. 21 Confiemos en la palabra de Jehová
Sin embargo, debido a la conducta de otros, tal vez necesitemos consuelo y deseemos orar que “queden avergonzados los presuntuosos” (Salmo 119:76-78). Cuando Jehová los avergüenza, se descubren sus artimañas, y Él santifica su santo nombre. Podemos tener la certeza de que los perseguidores del pueblo de Dios nunca salen airosos. Por ejemplo, jamás han acabado ni acabarán con los testigos de Jehová, quienes confían en Dios con todo su corazón (Proverbios 3:5, 6).
SALMO 119:83)
“Porque me he hecho como un odre en el humo. No he olvidado tus disposiciones reglamentarias.”
w05 15/4 pág. 15 párr. 22 Confiemos en la palabra de Jehová
Debido al acoso que sufría, el salmista se sentía “como un odre en el humo” (Salmo 119:83, 86). Los odres —recipientes hechos de piel— se utilizaban en tiempos bíblicos para contener agua, vino y otros líquidos. Cuando no se usaban y se colgaban cerca del fuego en habitaciones sin chimenea, corrían el riesgo de resecarse debido al humo. ¿Nos hemos sentido alguna vez “como un odre en el humo” debido a un ambiente hostil o a las dificultades? En tal caso, confiemos en Jehová y roguémosle: “Conforme a tu bondad amorosa consérvame vivo, para que guarde el recordatorio de tu boca” (Salmo 119:88).
it-1 pág. 1189 Humo
Esperando que Jehová le consolase, el salmista dijo: “Me he hecho como un odre en el humo”. (Sl 119:83.) Los odres, como los que se usaban en el Oriente Medio, que se colgaban en la pared cuando no se utilizaban, se secaban y se apergaminaban debido al humo de la casa. Así había llegado a estar el salmista en manos de los que le perseguían.
it-2 pág. 519 Odre
En ocasiones los odres llenos de vino probablemente se colgaban en un lugar donde pudieran ahumarse, con el fin de protegerlos de los insectos o para que el vino adquiriese rápidamente las propiedades deseadas. Por otra parte, cuando los odres no se usaban, puede que se colgaran en habitaciones sin chimenea, donde se oscurecerían por el humo del fuego que allí se hacía. Estos odres de vino pronto perderían su elasticidad y se acartonarían. Tal vez este sea el fondo de las palabras que pronunció el salmista acosado por las dificultades: “Porque me he hecho como un odre en el humo”. (Sl 119:83; véanse ALFARERO; RECIPIENTES.)
w87 15/3 pág. 24 ¡Un Dios feliz, un pueblo feliz!
119:83—¿De qué manera era el salmista como “un odre”?
Mientras aguardaba a que Jehová lo consolara, el salmista se había puesto como un odre que se cuelga cuando no está en uso. Debido al humo dentro de una tienda o dentro de una casa sin chimenea, esta clase de envase de cuero se pondría con el tiempo oscuro, seco y arrugado. De hecho, esto es lo que le sucedió al salmista a manos de sus perseguidores. (Versículo 84.) Su estado angustioso probablemente se evidenciaba en su rostro triste y cara arrugada, y su entero organismo pudo haber sido afectado de tal manera que haya perdido parte de su humedad. (Compárese con Salmo 32:4.) De modo que él pudo haberse sentido sin valor alguno como un odre seco y arrugado que se descarta porque ya no puede contener líquidos. No obstante, no había ‘olvidado las disposiciones reglamentarias de Dios’.
SALMO 119:89)
“Hasta tiempo indefinido, oh Jehová, tu palabra está estacionada en los cielos.”
w05 15/4 págs. 15-16 párr. 3 Dejemos que la palabra de Dios ilumine nuestro camino
El salmista cantó: “Hasta tiempo indefinido, oh Jehová, tu palabra está estacionada en los cielos. [...] Has fijado sólidamente la tierra, para que siga subsistiendo” (Salmo 119:89, 90). Por la palabra de Dios, que incluye “los estatutos de los cielos”, los cuerpos celestes recorren a la perfección sus órbitas, y nuestro planeta queda establecido para siempre (Job 38:31-33; Salmo 104:5). Podemos confiar en toda expresión que sale de la boca de Jehová; lo que él dice tendrá “éxito seguro”, cumplirá Su propósito (Isaías 55:8-11).
SALMO 119:90)
“Tu fidelidad es para generación tras generación. Has fijado sólidamente la tierra, para que siga subsistiendo.”
w05 15/4 págs. 15-16 párr. 3 Dejemos que la palabra de Dios ilumine nuestro camino
El salmista cantó: “Hasta tiempo indefinido, oh Jehová, tu palabra está estacionada en los cielos. [...] Has fijado sólidamente la tierra, para que siga subsistiendo” (Salmo 119:89, 90). Por la palabra de Dios, que incluye “los estatutos de los cielos”, los cuerpos celestes recorren a la perfección sus órbitas, y nuestro planeta queda establecido para siempre (Job 38:31-33; Salmo 104:5). Podemos confiar en toda expresión que sale de la boca de Jehová; lo que él dice tendrá “éxito seguro”, cumplirá Su propósito (Isaías 55:8-11).
SALMO 119:92)
“Si tu ley no hubiera sido aquello con lo que estoy encariñado, entonces habría perecido en mi aflicción.”
w05 15/4 pág. 16 párr. 4 Dejemos que la palabra de Dios ilumine nuestro camino
4 El salmista “habría perecido en [su] aflicción” de no haberse “encariñado” con la ley de Dios (Salmo 119:92). No eran los extranjeros quienes le causaban sufrimiento; quienes lo odiaban eran israelitas que desobedecían la ley (Levítico 19:17). Pero ello no lo abrumó, pues amaba la ley divina que lo sostenía. En Corinto, el apóstol Pablo se vio “en peligros entre falsos hermanos”, algunos de los cuales quizás fueran los “apóstoles superfinos”, que buscaban un pretexto para acusarlo (2 Corintios 11:5, 12-14, 26). Aun así, Pablo mantuvo su espiritualidad porque sentía cariño por los dichos divinos. Como estimamos la Palabra escrita de Jehová y aplicamos lo que dice, amamos a nuestros hermanos en la fe (1 Juan 3:15). Ni siquiera el odio del mundo puede hacernos olvidar una sola de Sus instrucciones. Junto con nuestra amorosa hermandad, seguimos efectuando la voluntad de Jehová mientras anhelamos servirle gozosos por la eternidad (Salmo 119:93).
SALMO 119:94)
“Tuyo soy. Oh sálvame, porque he buscado tus propias órdenes.”
w05 15/4 pág. 16 párr. 5 Dejemos que la palabra de Dios ilumine nuestro camino
5 Nuestra devoción a Jehová podría expresarse con palabras como estas: “Tuyo soy. Oh sálvame, porque he buscado tus propias órdenes” (Salmo 119:94). El rey Asá buscó a Dios y eliminó la apostasía de Judá. En una gran asamblea celebrada en el año decimoquinto de su reinado (963 antes de nuestra era), los habitantes de Judá “entraron en un pacto” para buscar a Jehová. Dios “se dejó hallar por ellos” y “continuó dándoles descanso todo en derredor” (2 Crónicas 15:10-15). Este ejemplo debería animar a todo el que se haya apartado de la congregación cristiana a buscar de nuevo a Dios, pues él bendecirá y protegerá a quienes vuelvan a unirse a su pueblo.
SALMO 119:96)
“A toda perfección he visto fin. Tu mandamiento es muy amplio.”
w06 1/9 pág. 14 Puntos sobresalientes del libro quinto de los Salmos
119:96. ¿Qué significa la frase: “A toda perfección he visto fin”? El salmista habla de la perfección desde el punto de vista del hombre. Probablemente se refería a que el concepto humano de la perfección tiene límites, mientras que el mandamiento divino no, pues es aplicable a todos los aspectos de la vida. En armonía con este hecho, la Sagrada Biblia de Agustín Magaña traduce así el versículo: “He visto que toda perfección es limitada; [pero] tus mandamientos no tienen límite ninguno”.
SALMO 119:97)
“¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso.”
w06 15/6 pág. 20 “¡Cómo amo tu ley, sí!”
“¡Cómo amo tu ley, sí!”
“¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso.” (SALMO 119:97.)
EL AUTOR del Salmo 119 se enfrentó a una situación muy difícil. Enemigos insolentes que despreciaban la ley de Dios se burlaban de él y lo difamaban. Príncipes conspiraban contra él y lo perseguían. Rodeado de hombres malvados, su misma vida corría peligro. Todo aquello lo tenía “desvelado de desconsuelo” (Salmo 119:9, 23, 28, 51, 61, 69, 85, 87, 161). No obstante, el salmista cantó: “¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso” (Salmo 119:97).
2 ¿Cómo resultó ser la ley de Dios un consuelo para el salmista? Pues bien, lo que lo sostuvo fue la seguridad de que Jehová se interesaba por él. Pese a las dificultades que le causaban sus adversarios, se sentía feliz al observar los beneficios que le producía esta amorosa ley. Reconocía que Jehová lo había tratado bien; además, la ley divina lo había hecho más sabio que sus enemigos y hasta lo había conservado vivo. Como la obedecía, disfrutaba de paz y una buena conciencia (Salmo 119:1, 9, 65, 93, 98, 165).
3 Hoy día también hay siervos de Dios que atraviesan tremendas pruebas de fe. Quizá nuestra vida no corra peligro como la del salmista, pero vivimos en “tiempos críticos, difíciles de manejar”. A diario nos relacionamos con personas que no estiman los valores espirituales, sino que centran su vida en objetivos egoístas y materialistas y manifiestan una actitud arrogante e irreverente (2 Timoteo 3:1-5). Los jóvenes cristianos también han de enfrentarse a situaciones que ponen en peligro su moralidad. En estas circunstancias es difícil conservar nuestro amor a Jehová y a lo que es recto. ¿Cómo podemos protegernos?
4 Lo que ayudó al salmista a soportar las presiones fue dedicar tiempo a estudiar detalladamente la ley de Dios y reflexionar sobre ella; es así como llegó a amarla. De hecho, casi todos los versículos del Salmo 119 mencionan alguna faceta de la ley divina. Los cristianos no estamos bajo la Ley de Moisés, que Jehová dio a la antigua nación de Israel (Colosenses 2:14). No obstante, los principios que le sirven de fundamento aún son valiosos. Estos principios fueron de gran consuelo para el salmista, y también pueden serlo para los siervos de Dios que luchamos para sobrellevar las dificultades de la vida moderna.
w02 15/4 pág. 13 párr. 3 Las leyes divinas son para nuestro bien
3 Un salmista —probablemente príncipe de Judá y futuro rey— expresó un sentimiento que no suele enlazarse con la ley. Exclamó dirigiéndose a Dios: “¡Cómo amo tu ley[!]” (Salmo 119:97). Sus palabras no fueron fruto de un simple impulso emocional, sino una expresión de su amor a la voluntad de Dios, contenida en Su ley.
w01 15/3 págs. 16-17 Pongamos la mente en el espíritu y vivamos
“¡Cómo amo tu ley, sí!”
10 Poner la mente en el espíritu entraña más que tener conocimiento de la Palabra de Dios. El rey Salomón estaba muy al tanto de las normas de Jehová, pero aun así dejó de regirse por ellas al final de su vida (1 Reyes 4:29, 30; 11:1-6). Las personas de inclinación espiritual no se conforman con saber lo que dice la Biblia, sino que obedecen la ley de Dios de todo corazón. Ello supone examinar a conciencia las normas de Jehová y esforzarse por seguirlas con diligencia. El salmista evidenció tal actitud al cantar: “¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso” (Salmo 119:97). Cuando de verdad nos interesamos en acatar la ley divina, nos sentimos motivados a exhibir buenas cualidades (Efesios 5:1, 2). En vez de sentirnos irresistiblemente atraídos a lo que es malo, manifestamos el fruto del espíritu, y el deseo de complacer a Jehová nos aleja de las innobles “obras de la carne” (Gálatas 5:16, 19-23; Salmo 15:1, 2).
11 ¿Cómo cultivamos un respeto y un amor profundos por la ley de Jehová? Entre otras cosas, examinando con detenimiento su valor. Pongamos por caso el mandato divino que limita las relaciones sexuales al matrimonio y prohíbe la fornicación y el adulterio (Hebreos 13:4). ¿Nos privamos de algo bueno al obedecerlo? ¿Dispondría un Padre celestial amoroso una ley que nos impidiera disfrutar de algo que nos beneficiara? Claro que no. Observe lo que les ocurre a quienes no se rigen por las normas morales de Jehová. Los embarazos no deseados terminan a menudo en abortos o conducen a matrimonios prematuros y desdichados. Muchas personas tienen que criar a sus hijos sin un cónyuge. Por otra parte, las enfermedades de transmisión sexual representan una constante amenaza para los que practican la fornicación (1 Corintios 6:18). Además, si el que comete este pecado es un siervo de Jehová, los efectos emocionales pueden ser devastadores. Probablemente, los intentos de ahogar los remordimientos de su conciencia culpable le provoquen insomnio y angustia mental (Salmo 32:3, 4; 51:3). ¿No es obvio, pues, que la ley de Jehová que prohíbe la fornicación está concebida para protegernos? Mantener la pureza moral nos reporta, en efecto, grandes beneficios.
w00 1/10 pág. 15 párrs. 9-10 El estudio, gratificante y ameno
9 El salmista dijo que se interesaba intensamente por las leyes, los mandamientos y recordatorios de Jehová: “En tus órdenes ciertamente me interesaré intensamente, y ciertamente miraré atento a tus sendas. [...] Alzaré las palmas de las manos a tus mandamientos que he amado, y ciertamente me interesaré intensamente en tus disposiciones reglamentarias. ¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso. He llegado a tener más perspicacia que todos mis maestros, porque tus recordatorios me son de interés intenso” (Salmo 119:15, 48, 97, 99). ¿Qué quiere decir ‘interesarse’ por la Palabra de Jehová?
10 El verbo hebreo que se traduce por “interesarse intensamente” también significa “meditar, reflexionar”, “repasar un asunto mentalmente”. “Se usa con referencia a la reflexión silenciosa sobre las obras de Dios [...] y la palabra de Dios.” (Theological Wordbook of the Old Testament.) El sustantivo “interés intenso” hace referencia a “la meditación del salmista”, “su estudio amoroso” de la ley de Dios como “un acto de adoración”.
w99 1/11 pág. 11 párr. 8 ¿Cuánto amamos la Palabra de Dios?
8 El escritor del Salmo 119 exclamó: “¡Cómo amo tu ley [...]!” (Salmo 119:97). ¿A qué ley se refería? A la palabra revelada de Jehová, que incluye el código de la Ley mosaica. Quizá haya quienes desechen a primera vista el código de la Ley por anticuado y se pregunten cómo puede alguien amarlo. Sin embargo, al meditar sobre los diferentes rasgos de la Ley mosaica, como lo hizo el salmista, podemos percibir la sabiduría que encierra esa Ley. Aparte de sus muchos aspectos proféticos, se encuentran en ella estipulaciones sanitarias y dietéticas, que fomentaban la limpieza y la buena salud (Levítico 7:23, 24, 26; 11:2-8). La Ley promovía la honradez en los negocios y exhortaba a los israelitas a compadecerse de sus congéneres necesitados (Éxodo 22:26, 27; 23:6; Levítico 19:35, 36; Deuteronomio 24:17-21). Las decisiones judiciales tenían que ser imparciales (Deuteronomio 16:19; 19:15). Cuando el escritor del Salmo 119 tuvo más experiencia en la vida, pudo comprobar lo bien que les resultaban las cosas a los que seguían la Ley de Dios, lo cual acrecentó el amor que le profesaba. De igual modo hoy, el amor y el aprecio que los cristianos tienen a la Palabra de Dios se intensifica a medida que experimentan los buenos resultados de observar los principios bíblicos en su vida.
SALMO 119:99)
“He llegado a tener más perspicacia que todos mis maestros, porque tus recordatorios me son de interés intenso.”
w00 1/10 pág. 15 párrs. 9-10 El estudio, gratificante y ameno
9 El salmista dijo que se interesaba intensamente por las leyes, los mandamientos y recordatorios de Jehová: “En tus órdenes ciertamente me interesaré intensamente, y ciertamente miraré atento a tus sendas. [...] Alzaré las palmas de las manos a tus mandamientos que he amado, y ciertamente me interesaré intensamente en tus disposiciones reglamentarias. ¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso. He llegado a tener más perspicacia que todos mis maestros, porque tus recordatorios me son de interés intenso” (Salmo 119:15, 48, 97, 99). ¿Qué quiere decir ‘interesarse’ por la Palabra de Jehová?
10 El verbo hebreo que se traduce por “interesarse intensamente” también significa “meditar, reflexionar”, “repasar un asunto mentalmente”. “Se usa con referencia a la reflexión silenciosa sobre las obras de Dios [...] y la palabra de Dios.” (Theological Wordbook of the Old Testament.) El sustantivo “interés intenso” hace referencia a “la meditación del salmista”, “su estudio amoroso” de la ley de Dios como “un acto de adoración”.
SALMO 119:100)
“Me porto con más entendimiento que hombres de más edad, porque he observado tus propias órdenes.”
it-1 pág. 821 Entendimiento
Al estudiar y aplicar con diligencia la Palabra de Dios y sus mandatos, una persona puede llegar a tener más perspicacia que sus maestros y más entendimiento que los hombres de mayor edad. (Sl 119:99, 100, 130; compárese con Lu 2:46, 47.)
SALMO 119:105)
“Tu palabra es una lámpara para mi pie, y una luz para mi vereda.”
g 7/07 pág. 6 Guía superior al instinto
Deje que la Palabra de Dios alumbre su camino
“Tu palabra es una lámpara para mi pie, y una luz para mi vereda”, escribió el salmista con respecto a las Sagradas Escrituras (Salmo 119:105). Una lámpara para nuestro pie alumbra los peligros inmediatos, y una luz para nuestra vereda ilumina el camino que tenemos por delante. Dicho de otro modo, la Palabra de Dios nos puede guiar de manera segura por la senda de la vida al ayudarnos a tomar decisiones morales acertadas en todos los asuntos, sea que influyan en nuestro presente o en nuestro futuro.
w06 1/9 pág. 14 Puntos sobresalientes del libro quinto de los Salmos
119:105. La Palabra de Dios es una lámpara para nuestro pie en el sentido de que nos ayuda a lidiar con los problemas cotidianos. También ilumina nuestra vereda, pues revela lo que Dios se propone hacer en el futuro.
w05 15/4 págs. 16-17 Dejemos que la palabra de Dios ilumine nuestro camino
Una lámpara para nuestro pie
7 La palabra de Dios es fuente inagotable de luz espiritual (Salmo 119:105-112). Tanto si somos cristianos ungidos como si pertenecemos a sus compañeros, las “otras ovejas”, afirmamos: “Tu palabra es una lámpara para mi pie, y una luz para mi vereda” (Juan 10:16; Salmo 119:105). Los dichos divinos son como una luz que ilumina nuestra senda para que no tropecemos y caigamos en sentido espiritual (Proverbios 6:23). Pero, a cada uno de nosotros nos toca decidir si permitiremos que sean una lámpara para nuestro pie.
w02 1/3 págs. 11-12 párr. 15 La luz de Dios elimina la oscuridad
15 “Tu palabra es una lámpara para mi pie, y una luz para mi vereda”, escribió el salmista (Salmo 119:105). En efecto, nuestro amoroso Dios, Jehová, “cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad”, ilumina claramente ‘el camino estrecho que conduce a la vida’ (1 Timoteo 2:4; Mateo 7:14). La aplicación de los preceptos bíblicos nos ayudará a no desviarnos del camino estrecho y así evitar meternos en los senderos de la oscuridad.
w02 15/9 pág. 12 párrs. 9-10 “Prestemos más de la acostumbrada atención”
Si adquirimos conocimiento de él mediante el estudio personal y las reuniones, nos pareceremos al salmista que oró a Dios: “Tu palabra es una lámpara para mi pie, y una luz para mi vereda” (Salmo 119:105).
10 La Biblia es ‘una luz para nuestra vereda’ porque nos informa de los propósitos de Dios para el futuro. También es ‘una lámpara para nuestro pie’, pues nos ayuda a seguir adelante al afrontar las angustiosas circunstancias de la vida.
w97 1/9 pág. 32 Una lámpara que lo guiará por el camino de la vida
Una lámpara que lo guiará por el camino de la vida
“BIEN sé yo, oh Jehová, que al hombre terrestre no le pertenece su camino. No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso.” (Jeremías 10:23.) De ese modo indicó el profeta Jeremías que si los seres humanos no reciben ayuda, no pueden triunfar en la senda de la vida. ¿Dónde se halla tal ayuda? El salmista suministró la respuesta en su oración a Jehová Dios: “Tu palabra es una lámpara para mi pie, y una luz para mi vereda”. (Salmo 119:105.)
Las personas que estudian la Palabra de Dios, la Santa Biblia, y ponen en práctica sus instrucciones, son comparables al que emprende un viaje temprano por la mañana. Al principio casi no ve nada debido a la oscuridad. Pero a medida que va saliendo el sol, va viendo cada vez más. Finalmente, cuando el sol alcanza su cenit, puede ver todos los detalles con claridad. Esa ilustración nos recuerda un proverbio bíblico: “La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido”. (Proverbios 4:18.)
¿Qué se puede decir de los que rechazan la dirección de Dios? La Biblia indica: “El camino de los inicuos es como las tinieblas; no han sabido en qué siguen tropezando”. (Proverbios 4:19.) En efecto, los inicuos son como el hombre que tropieza en la oscuridad. Aun sus aparentes triunfos son, como mucho, temporales, puesto que “no hay sabiduría, ni ningún discernimiento, ni ningún consejo en oposición a Jehová”. (Proverbios 21:30.)
Por consiguiente, siga la dirección de la Palabra de Dios, la Biblia. Si lo hace, comprobará la veracidad de las palabras de Proverbios 3:5, 6: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas”.
it-2 pág. 186 Lámpara
La Palabra de Dios. Puesto que “no de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de Jehová” (Mt 4:4), sus mandamientos son como una lámpara que ilumina el camino del siervo de Dios en la oscuridad de este mundo. El salmista declaró: “Tu palabra es una lámpara para mi pie, y una luz para mi vereda”. (Sl 119:105.)
SALMO 119:110)
“Los inicuos me han tendido una trampa, pero no me he desviado de tus órdenes.”
w05 15/4 pág. 17 párrs. 9-10 Dejemos que la palabra de Dios ilumine nuestro camino
9 El salmista no se había “desviado de [las] órdenes” de Dios; sin embargo, toda persona dedicada a Jehová corre el riesgo de descarriarse (Salmo 119:110). Así le ocurrió al rey Salomón. A pesar de que pertenecía a una nación en pacto con Jehová y al principio obró con sabiduría divina, “aun a él las esposas extranjeras le hicieron pecar”, pues lo indujeron a adorar a dioses falsos (Nehemías 13:26; 1 Reyes 11:1-6).
10 Satanás, el “pajarero”, tiende muchas trampas (Salmo 91:3). Es posible que alguien trate de inducirnos a abandonar la senda de la luz espiritual y andar en la oscuridad de la apostasía. Entre los cristianos de Tiatira se encontraba “aquella mujer Jezabel”, probablemente un grupo de mujeres que promovían la idolatría y la fornicación. Jesús no toleró tales conductas, y tampoco deberíamos hacerlo nosotros (Revelación 2:18-22; Judas 3, 4). Por lo tanto, pidamos ayuda a Jehová para no desviarnos de sus órdenes, sino permanecer en su luz (Salmo 119:111, 112).
SALMO 119:113)
“A los de corazón irresoluto he odiado, pero tu ley he amado.”
it-1 pág. 551 Corazón
Servir con un “corazón completo”. El corazón literal ha de estar completo para funcionar con normalidad, pero en el caso del corazón figurado cabe la posibilidad de que esté dividido. David pidió a Jehová: “Unifica mi corazón para que tema tu nombre”, una prueba de que el corazón puede estar dividido con respecto a sus afectos y temores. (Sl 86:11.) El corazón de una persona puede ser “irresoluto”, de modo que esta adore a Dios con poco entusiasmo. (Sl 119:113; Rev 3:16.)
SALMO 119:119)
“Como escoria espumajosa has hecho cesar a todos los inicuos de la tierra. Por eso he amado tus recordatorios.”
w87 15/3 pág. 24 ¡Un Dios feliz, un pueblo feliz!
119:119—¿Cómo hace Dios que los inicuos cesen “como escoria espumajosa”?
La escoria que se forma sobre los metales derretidos o en el horno de fundición carece de todo valor, es algo impuro que se desecha. Así el refinador separa de la “escoria espumajosa” metales como el oro o la plata. Así mismo, para Jehová los inicuos solo son dignos de ir a dar al escorial, y los hace cesar, separándolos de las personas que valen y que tienen Su aprobación. (Compárese con Ezequiel 22:17-22.)
SALMO 119:120)
“Por el pavor de ti mi carne ha tenido sensación de hormigueo; y a causa de tus decisiones judiciales he tenido miedo.”
w05 15/4 págs. 17-18 párr. 12 Dejemos que la palabra de Dios ilumine nuestro camino
12 “Por el pavor de ti [Jehová] mi carne ha tenido sensación de hormigueo”, cantó el salmista (Salmo 119:120). El sano temor de Dios, que se manifiesta evitando lo que él desaprueba, es fundamental para que él sustente a sus siervos. El temor reverencial que sentía Job hacia Jehová lo llevó a vivir una vida justa (Job 1:1; 23:15). El temor piadoso nos ayudará a perseverar en un proceder que cuente con el favor divino, pese a las dificultades que tengamos que soportar.
SALMO 119:141)
“Yo soy insignificante y despreciable. Tus órdenes no he olvidado.”
w05 15/4 pág. 19 párr. 17 Dejemos que la palabra de Dios ilumine nuestro camino
Puesto que el salmista obedecía los mandamientos de Dios, ¿por qué dijo: “Soy insignificante y despreciable”? (Salmo 119:141.) Por lo visto, se refería a la opinión que de él tenían sus enemigos. Si defendemos con ardor la justicia, los demás tal vez nos miren con desdén. Pero lo que realmente importa es que Jehová nos mire con aprobación porque vivimos conforme a sus justos recordatorios.
SALMO 119:147)
“Me he levantado temprano en el crepúsculo matutino, para poder clamar por ayuda. Tus palabras he esperado.”
it-2 pág. 494 Noche
De manera similar, el crepúsculo matutino aparece al final de la oscuridad de la noche hasta la aurora; a este fenómeno se le denomina con la misma palabra hebrea. Por lo tanto, el escritor dice en el Salmo 119:147: “Me he levantado temprano en el crepúsculo matutino”.
SALMO 119:148)
“Mis ojos se han anticipado a las vigilias de la noche, [para que] me interese intensamente en tu dicho.”
w12 1/8 págs. 29-30 Defensores de la verdad
“Vean más allá de las vigilias de la noche.” Uno de los profesores de la Escuela de Galaad, Michael Burnett, presentó este discurso. En el antiguo Israel, la noche se contaba desde la puesta del Sol hasta el amanecer y se dividía en tres vigilias de unas cuatro horas cada una. La más dura era la última: de 2 a 6 de la mañana. Al ser la más oscura y fría, costaba quedarse despierto. El salmista reflexionaba en las enseñanzas de Jehová para no dormirse durante la última vigilia (Salmo 119:148). “Tienen que mantenerse alerta —les dijo el orador a los estudiantes—. Habrá días oscuros en los que sentirán los efectos de vivir en este mundo frío y apático. Necesitan un plan de acción para cuando lleguen esos días.” Les recomendó que siguieran un programa de estudio profundo a fin de mantenerse despiertos en sentido espiritual. “Si todos los días oran a Jehová porque desean ser sus amigos, ¿por qué no permiten que ese amigo les hable a diario a través de su Palabra? —les preguntó—. Puesto que la noche está muy avanzada, piensen ahora en lo que harán con los días que quedan. Así verán más allá de las vigilias de la noche.”
SALMO 119:164)
“Siete veces al día te he alabado a causa de tus justas decisiones judiciales.”
w06 1/9 pág. 14 Puntos sobresalientes del libro quinto de los Salmos
119:164. ¿Qué indica la idea de alabar a Dios “siete veces al día”? En muchas ocasiones, el número 7 denota plenitud. Por consiguiente, el salmista indica que Jehová merece toda la alabanza.
it-2 pág. 509 Número
El hecho de que Él merece toda la alabanza se desprende de la declaración del salmista: “Siete veces al día te he alabado”. (Sl 119:164.)
SALMO 119:165)
“Paz abundante pertenece a los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo.”
w13 15/3 pág. 5 párr. 6 No hay tropiezo para los que aman a Jehová
“No hay para ellos tropiezo”, o sea, no hay nada que pueda sacarlos permanentemente de la carrera por la vida (lea Salmo 119:165).
w05 15/4 págs. 19-20 párrs. 20-21 Dejemos que la palabra de Dios ilumine nuestro camino
“Paz abundante pertenece a los que aman tu ley —cantó el salmista—, y no hay para ellos tropiezo.” (Salmo 119:165.) Si individualmente amamos y guardamos la ley de Jehová, no tropezaremos en sentido espiritual por lo que alguien haga o por ningún otro asunto.
21 Muchos siervos de Dios de la antigüedad se negaron a permitir que cosa alguna llegara a ser un tropiezo permanente para ellos. Por ejemplo, el cristiano Gayo no tropezó, sino que siguió “andando en la verdad” pese a la impía conducta de Diótrefes (3 Juan 1-3, 9, 10). Pablo exhortó a las cristianas Evodia y Síntique a que fueran “de la misma mente en el Señor”, debido posiblemente a ciertas diferencias entre ellas. Al parecer, recibieron ayuda para resolver su problema y siguieron sirviendo fieles a Jehová (Filipenses 4:2, 3). De modo que no tenemos por qué tropezar si surgen dificultades de algún tipo en la congregación. Concentremos nuestros esfuerzos en guardar las órdenes de Jehová, sin olvidar que “todos [nuestros] caminos están enfrente” de él (Salmo 119:168; Proverbios 15:3). Si así lo hacemos, nada nos arrebatará permanentemente nuestra “paz abundante”.
it-1 pág. 503 Cojo, cojera
El salmista ya había expresado este principio: “Paz abundante pertenece a los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo”. (Sl 119:165.) A los que aman la ley de Dios nada les hará cojear.
SALMO 119:167)
“Mi alma ha guardado tus recordatorios, y los amo en sumo grado.”
w00 1/12 pág. 15 párr. 5 ¿Amamos en sumo grado los recordatorios de Jehová?
5 ¿Cuánto afecto debemos tener a lo que Jehová nos trae a la memoria? “Mi alma ha guardado tus recordatorios, y los amo en sumo grado”, cantó el salmista (Salmo 119:167). Les tendremos tal cariño si los aceptamos como consejos de un Padre que nos quiere mucho (1 Pedro 5:6, 7). Para nosotros son indispensables, y los querremos aún más si examinamos cómo nos benefician.
SALMO 119:176)
“He andado errante como una oveja perdida. Oh busca a tu siervo, porque no he olvidado tus propios mandamientos. ”
w05 15/4 pág. 20 párr. 22 Dejemos que la palabra de Dios ilumine nuestro camino
El salmista quería seguir vivo y alabar a Jehová, pero de alguna manera que no se dice, había “andado errante como una oveja perdida” (Salmo 119:175, 176). Algunos de los que se han apartado de la congregación cristiana quizás sigan amando a Dios y quieran alabarlo. Por lo tanto, hagamos todo lo que esté en nuestra mano para ayudarlos a recuperar la seguridad espiritual que perdieron y a experimentar el gozo de alabar a Jehová junto con su pueblo (Hebreos 13:15; 1 Pedro 5:6, 7).

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