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PROVERBIOS 1-6 | Tesoros de la Biblia: semana del 3-9 de octubre

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TEXTOS BÍBLICOS Y REFERENCIAS: TESOROS DE LA BIBLIA | PROVERBIOS 1-6

“CONFÍA EN JEHOVÁ CON TODO TU CORAZÓN” (10 MINS.):

Jehová merece que confiemos plenamente en él. El significado de su nombre refuerza nuestra confianza en que puede cumplir todas sus promesas. La oración es esencial para fortalecer esa confianza. El capítulo 3 de Proverbios nos asegura que, si confiamos en Jehová, él nos recompensará haciendo derechas nuestras sendas.
¿Cómo actúa quien se cree muy sabio?
3:5-7
• Toma decisiones sin buscar antes la guía de Jehová.
• Confía más en su criterio y en la opinión popular.
¿Cómo actúa quien confía en Jehová?
• Para tener una relación más estrecha con Dios, estudia la Biblia, medita y ora.
• Ante una decisión, toma en cuenta lo que piensa Jehová analizando los principios bíblicos implicados.
¿CÓMO TOMO YO LAS DECISIONES?
PRIMERO decido hacer lo que pienso que es mejor.
DESPUÉS le pido a Jehová que bendiga mi decisión.
PRIMERO le pido a Jehová que me guíe mediante la oración y el estudio personal.
DESPUÉS decido hacer lo que está de acuerdo con los principios bíblicos.

[Ponga el video Información sobre Proverbios].

Pr 3:1-4. Manifestemos amor leal y apego a la verdad (w00 15/1 págs. 23, 24).

Traducción del Nuevo Mundo con referencias Proverbios 3:1-4
3 Hijo mío, no olvides mi ley, y observe tu corazón mis mandamientos, 2 porque largura de días y años de vida y paz te serán añadidos. 3 Que la bondad amorosa y el apego a la verdad mismos no te dejen. Átalos alrededor de tu garganta. Escríbelos sobre la tabla de tu corazón, 4 y así halla favor y buena perspicacia a los ojos de Dios y del hombre terrestre.
La Atalaya 2000 Cultivemos una relación íntima con Jehová
Cultivemos una relación íntima con Jehová
“ACÉRQUENSE a Dios, y él se acercará a ustedes”, escribió el discípulo Santiago (Santiago 4:8). Y el salmista David cantó: “La intimidad con Jehová pertenece a los que le temen” (Salmo 25:14). Está claro que Jehová Dios desea que tengamos una relación íntima con él. No obstante, no necesariamente todos los que lo adoran y obedecen sus leyes se sienten cerca de él.
¿Cuál es nuestro caso? ¿Tenemos una estrecha relación personal con Dios? Es indudable que deseamos acercarnos más a él. ¿Cómo podemos cultivar esa amistad íntima? ¿Qué significa tal cosa para nosotros? El tercer capítulo del libro bíblico de Proverbios suministra las respuestas.
Manifestemos bondad amorosa y verdad
El rey Salomón del antiguo Israel abre el tercer capítulo de Proverbios con estas palabras: “Hijo mío, no olvides mi ley, y observe tu corazón mis mandamientos, porque largura de días y años de vida y paz te serán añadidos” (Proverbios 3:1, 2). Dado que Salomón escribió este libro por inspiración divina, este paternal consejo procede en realidad de Jehová Dios y se dirige a nosotros. En este texto se nos recomienda obrar de acuerdo con los recordatorios de Dios —su ley, o enseñanza, así como sus mandamientos—, que están recogidos en la Biblia. En tal caso, “largura de días y años de vida y paz [nos] serán añadidos”. En efecto, incluso ahora disfrutaremos de una vida pacífica y no iremos tras nada que nos exponga al peligro de sufrir una muerte prematura, como suele suceder a los malhechores. Además, abrigaremos la esperanza de tener vida eterna en un pacífico nuevo mundo (Proverbios 1:24-31; 2:21, 22).
Salomón continúa: “Que la bondad amorosa y el apego a la verdad mismos no te dejen. Átalos alrededor de tu garganta. Escríbelos sobre la tabla de tu corazón, y así halla favor y buena perspicacia a los ojos de Dios y del hombre terrestre” (Proverbios 3:3, 4).
La palabra del idioma original que se traduce “bondad amorosa” puede verterse también “amor leal”, y conlleva la idea de fidelidad, solidaridad y lealtad. ¿Estamos resueltos a mantenernos apegados a Jehová venga lo que venga? ¿Manifestamos bondad amorosa al tratar con los hermanos en la fe? ¿Nos esforzamos por permanecer unidos a ellos? En nuestra relación diaria con ellos, ¿tenemos ‘la ley de bondad amorosa en nuestra lengua’, incluso cuando las condiciones son difíciles? (Proverbios 31:26.)
Dado que Jehová abunda en bondad amorosa, está “listo para perdonar” (Salmo 86:5). Si nos hemos arrepentido de nuestros pecados pasados y estamos haciendo ahora sendas rectas para los pies, se nos asegura que vendrán “tiempos de refrigerio” de parte de Jehová (Hechos 3:19). ¿No deberíamos imitar a nuestro Dios perdonando las ofensas del prójimo? (Mateo 6:14, 15.)
Jehová es “el Dios de la verdad”, y desea que quienes procuran tener intimidad con él también se apeguen a la verdad (Salmo 31:5). ¿Realmente podemos esperar que él sea nuestro Amigo si llevamos una doble vida, actuando de un modo cuando estamos con nuestros compañeros cristianos y de otro cuando estos no nos ven, como hacen los “hombres de falsedad”, que esconden la clase de personas que son? (Salmo 26:4.) Sería una gran insensatez, pues “todas las cosas están desnudas y abiertamente expuestas a los ojos” de Jehová (Hebreos 4:13).
La bondad amorosa y la verdad han de estimarse como un collar inapreciable ‘atado alrededor de la garganta’, pues nos ayudan a ‘hallar favor a los ojos de Dios y del hombre terrestre’. Estas cualidades no solo deben verse exteriormente, sino que hemos de grabarlas ‘en la tabla del corazón’, hacer que sean parte esencial de nuestra personalidad.
Cultivemos confianza absoluta en Jehová
El sabio rey continúa: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas” (Proverbios 3:5, 6).
No cabe duda de que Jehová merece toda nuestra confianza. Es el Creador, y como tal es “vigoroso en poder” y la Fuente de “energía dinámica” (Isaías 40:26, 29). Puede llevar a cabo cuanto se propone. Su mismo nombre significa literalmente “Él Hace que Llegue a Ser”, lo que fortalece nuestra confianza en su capacidad para cumplir lo que promete. El hecho de que sea “imposible que Dios mienta” lo convierte en la personificación de la verdad (Hebreos 6:18). Su cualidad dominante es el amor (1 Juan 4:8). “Es justo en todos sus caminos, y leal en todas sus obras.” (Salmo 145:17.) Si no podemos confiar en Dios, ¿en quién entonces? Por supuesto, para cultivar la confianza en él, tenemos que ‘gustar y ver que Jehová es bueno’ aplicando en la vida lo que aprendemos en la Biblia y reflexionando en el bien que ello produce (Salmo 34:8).
¿Cómo podemos ‘tomar en cuenta a Jehová en todos nuestros caminos’? El salmista inspirado dice: “Ciertamente meditaré en toda tu actividad, y en tus tratos sí me interesaré intensamente” (Salmo 77:12). Dado que Dios es invisible, para cultivar la intimidad con él, es fundamental meditar en sus grandes obras y en la relación que mantuvo con su pueblo.
La oración también es una manera importante de tomar en cuenta a Jehová. El rey David no dejaba de clamar a él “todo el día” (Salmo 86:3). Muchas veces se pasó la noche orando, como cuando vivía fugitivo en el desierto (Salmo 63:6, 7). “[Ocúpense] en orar en toda ocasión en espíritu”, fue la exhortación del apóstol Pablo (Efesios 6:18). ¿Con cuánta frecuencia oramos? ¿Nos alegra tener una comunicación sincera con Dios? ¿Le solicitamos ayuda cuando nos encaramos a situaciones difíciles? ¿Buscamos su guía en oración antes de tomar decisiones importantes? Las oraciones sinceras que ofrecemos a Jehová nos granjean su cariño. Y tenemos la seguridad de que las escuchará y ‘hará derechas nuestras sendas’.
Es una gran insensatez que nos ‘apoyemos en nuestro propio entendimiento’ o en el de personalidades ilustres del mundo, cuando podemos poner toda nuestra confianza en Jehová. “No te hagas sabio a tus propios ojos”, dice Salomón. Al contrario, aconseja: “Teme a Jehová y apártate de lo malo. Llegue a ser ello curación a tu ombligo y refrigerio a tus huesos” (Proverbios 3:7, 8). El temor saludable a desagradar a Dios debe dominar todas nuestras acciones, pensamientos y emociones. Ese temor reverencial nos impide hacer lo malo, y tiene efectos curativos y reparadores en sentido espiritual.
Demos lo mejor que tenemos a Jehová
¿De qué otro modo podemos acercarnos a Dios? “Honra a Jehová con tus cosas valiosas y con las primicias de todos tus productos”, son las instrucciones del rey (Proverbios 3:9). Honrar a Jehová significa respetarlo profundamente y ensalzarlo en público, participando en la proclamación de su nombre y apoyando esta obra. Las cosas valiosas con las que le honramos son nuestro tiempo, talentos, fuerzas y posesiones materiales. Deben ser las primicias, lo mejor. ¿No debería reflejar el uso que damos a nuestros recursos que estamos resueltos a ‘seguir buscando el reino y la justicia de Dios’? (Mateo 6:33.)

Pr 3:5-8. Cultivemos confianza absoluta en Jehová (w00 15/1 pág. 24).

Traducción del Nuevo Mundo con referencias Proverbios 3:5-8
5 Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. 6 En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas.
7 No te hagas sabio a tus propios ojos. Teme a Jehová y apártate de lo malo. 8 Llegue a ser ello curación a tu ombligo y refrigerio a tus huesos.
La Atalaya 2000 Cultivemos una relación íntima con Jehová
Jehová es “el Dios de la verdad”, y desea que quienes procuran tener intimidad con él también se apeguen a la verdad (Salmo 31:5). ¿Realmente podemos esperar que él sea nuestro Amigo si llevamos una doble vida, actuando de un modo cuando estamos con nuestros compañeros cristianos y de otro cuando estos no nos ven, como hacen los “hombres de falsedad”, que esconden la clase de personas que son? (Salmo 26:4.) Sería una gran insensatez, pues “todas las cosas están desnudas y abiertamente expuestas a los ojos” de Jehová (Hebreos 4:13).
La bondad amorosa y la verdad han de estimarse como un collar inapreciable ‘atado alrededor de la garganta’, pues nos ayudan a ‘hallar favor a los ojos de Dios y del hombre terrestre’. Estas cualidades no solo deben verse exteriormente, sino que hemos de grabarlas ‘en la tabla del corazón’, hacer que sean parte esencial de nuestra personalidad.
Cultivemos confianza absoluta en Jehová
El sabio rey continúa: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas” (Proverbios 3:5, 6).
No cabe duda de que Jehová merece toda nuestra confianza. Es el Creador, y como tal es “vigoroso en poder” y la Fuente de “energía dinámica” (Isaías 40:26, 29). Puede llevar a cabo cuanto se propone. Su mismo nombre significa literalmente “Él Hace que Llegue a Ser”, lo que fortalece nuestra confianza en su capacidad para cumplir lo que promete. El hecho de que sea “imposible que Dios mienta” lo convierte en la personificación de la verdad (Hebreos 6:18). Su cualidad dominante es el amor (1 Juan 4:8). “Es justo en todos sus caminos, y leal en todas sus obras.” (Salmo 145:17.) Si no podemos confiar en Dios, ¿en quién entonces? Por supuesto, para cultivar la confianza en él, tenemos que ‘gustar y ver que Jehová es bueno’ aplicando en la vida lo que aprendemos en la Biblia y reflexionando en el bien que ello produce (Salmo 34:8).
¿Cómo podemos ‘tomar en cuenta a Jehová en todos nuestros caminos’? El salmista inspirado dice: “Ciertamente meditaré en toda tu actividad, y en tus tratos sí me interesaré intensamente” (Salmo 77:12). Dado que Dios es invisible, para cultivar la intimidad con él, es fundamental meditar en sus grandes obras y en la relación que mantuvo con su pueblo.
La oración también es una manera importante de tomar en cuenta a Jehová. El rey David no dejaba de clamar a él “todo el día” (Salmo 86:3). Muchas veces se pasó la noche orando, como cuando vivía fugitivo en el desierto (Salmo 63:6, 7). “[Ocúpense] en orar en toda ocasión en espíritu”, fue la exhortación del apóstol Pablo (Efesios 6:18). ¿Con cuánta frecuencia oramos? ¿Nos alegra tener una comunicación sincera con Dios? ¿Le solicitamos ayuda cuando nos encaramos a situaciones difíciles? ¿Buscamos su guía en oración antes de tomar decisiones importantes? Las oraciones sinceras que ofrecemos a Jehová nos granjean su cariño. Y tenemos la seguridad de que las escuchará y ‘hará derechas nuestras sendas’.
Es una gran insensatez que nos ‘apoyemos en nuestro propio entendimiento’ o en el de personalidades ilustres del mundo, cuando podemos poner toda nuestra confianza en Jehová. “No te hagas sabio a tus propios ojos”, dice Salomón. Al contrario, aconseja: “Teme a Jehová y apártate de lo malo. Llegue a ser ello curación a tu ombligo y refrigerio a tus huesos” (Proverbios 3:7, 8). El temor saludable a desagradar a Dios debe dominar todas nuestras acciones, pensamientos y emociones. Ese temor reverencial nos impide hacer lo malo, y tiene efectos curativos y reparadores en sentido espiritual.
Demos lo mejor que tenemos a Jehová
¿De qué otro modo podemos acercarnos a Dios? “Honra a Jehová con tus cosas valiosas y con las primicias de todos tus productos”, son las instrucciones del rey (Proverbios 3:9). Honrar a Jehová significa respetarlo profundamente y ensalzarlo en público, participando en la proclamación de su nombre y apoyando esta obra. Las cosas valiosas con las que le honramos son nuestro tiempo, talentos, fuerzas y posesiones materiales. Deben ser las primicias, lo mejor. ¿No debería reflejar el uso que damos a nuestros recursos que estamos resueltos a ‘seguir buscando el reino y la justicia de Dios’? (Mateo 6:33.)

BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS (8 MINS.):

Pr 1:7. ¿En qué sentido es el temor de Jehová “el principio del conocimiento”? (w06 15/9 pág. 17 párr. 1; it-1 pág. 526).

Traducción del Nuevo Mundo con referencias Proverbios 1:7
7 El temor de Jehová es el principio del conocimiento. La sabiduría y la disciplina son lo que han despreciado los que simplemente son tontos.
Perspicacia, volumen 1 Conocimiento
CONOCIMIENTO
Básicamente, saber que se consigue mediante la experiencia personal, la observación o el estudio. Vez tras vez, la Biblia anima a que se busque y atesore el conocimiento exacto, que valora más que el oro. (Pr 8:10; 20:15.) Jesús recalcó la importancia de llegar a un conocimiento verdadero de él y de su Padre, y los libros de las Escrituras Griegas Cristianas hablan en repetidas ocasiones del valor del conocimiento. (Jn 17:3; Flp 1:9; 2Pe 3:18.)
La fuente del conocimiento. Jehová es en realidad la fuente principal del conocimiento. De Él proviene la vida, y la vida es esencial para poder adquirir cualquier tipo de conocimiento. (Sl 36:9; Hch 17:25, 28.) Además, Dios creó todas las cosas, de manera que el conocimiento humano se basa en el estudio de Sus obras. (Rev 4:11; Sl 19:1, 2.) Dios también inspiró su Palabra escrita, de la que el hombre puede aprender Su voluntad y propósitos. (2Ti 3:16, 17.) Por consiguiente, el punto de partida de todo conocimiento verdadero es Jehová, y aquel que busque tal conocimiento debe tenerle un temor reverente que le ayude a ejercer el cuidado necesario para no incurrir en su disfavor. Tal temor es el principio del conocimiento. (Pr 1:7.) Este temor piadoso coloca a la persona en vías de conseguir el conocimiento exacto, en tanto que los que no toman en cuenta a Dios, fácilmente pueden sacar conclusiones erróneas de lo que observan.
La Biblia asocia repetidas veces a Jehová con el conocimiento, llamándole un “Dios de conocimiento” y diciendo que es “perfecto en conocimiento”. (1Sa 2:3; Job 36:4; 37:14, 16.)
El papel que Jehová ha asignado a su Hijo en el desenvolvimiento de sus propósitos es de tal importancia que se puede decir de Jesús: “Cuidadosamente ocultados en él están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento”. (Col 2:3.) A menos que una persona ejerza fe en Jesucristo como Hijo de Dios, no puede captar el verdadero significado de las Escrituras ni ver cómo progresan los propósitos de Dios en armonía con sus profecías.

Pr 6:1-5. ¿Qué debemos hacer si nos hallamos en aprietos por haber entrado en un negocio imprudente? (w00 15/9 págs. 25, 26).

Traducción del Nuevo Mundo con referencias Proverbios 6:1-5
6 Hijo mío, si has salido fiador por tu semejante, [si] has dado tu apretón de manos aun al extraño, 2 [si] has sido cogido en un lazo por los dichos de tu boca, [si] has sido atrapado por los dichos de tu boca, 3 toma estas medidas, entonces, hijo mío, y líbrate, porque has caído en la palma de la mano de tu semejante: Ve y humíllate, e inunda con importunaciones a tu semejante. 4 No des sueño a tus ojos, ni adormecimiento a tus radiantes ojos. 5 Líbrate como una gacela de la mano, y como un pájaro de la mano del pajarero.
La Atalaya 2000 Protejamos nuestra reputación
Protejamos nuestra reputación
EL HOMBRE que proyecta hermosos edificios adquiere la fama de buen arquitecto. A la joven que sobresale en la escuela se la conoce como estudiante aplicada. Incluso quien no hace nada se gana la fama de haragán. Recalcando el valor de ganarse una buena reputación, la Biblia dice: “Vale más el buen nombre que muchas riquezas; la buena reputación es más estimable que el oro y la plata” (Proverbios 22:1, Bartina-Roquer).
La buena reputación es el resultado de muchas obras pequeñas realizadas en el transcurso del tiempo. Sin embargo, todo lo que se necesita para perderla es un acto insensato. Un solo incidente de inmoralidad sexual, por ejemplo, puede acabar con ella. En el capítulo 6 del libro bíblico de Proverbios, el rey Salomón del antiguo Israel nos previene contra las actitudes y acciones que pueden echar a perder nuestra reputación así como dañar nuestra relación con Jehová Dios. Entre estas se cuentan los compromisos irreflexivos, la pereza, el engaño y la inmoralidad sexual, en esencia, actos malos que Jehová odia. Seguir este consejo nos ayuda a proteger nuestra reputación.
Evitemos los compromisos irreflexivos
El capítulo 6 de Proverbios empieza con estas palabras: “Hijo mío, si has salido fiador por tu semejante, si has dado tu apretón de manos aun al extraño, si has sido cogido en un lazo por los dichos de tu boca, si has sido atrapado por los dichos de tu boca, toma estas medidas, entonces, hijo mío, y líbrate, porque has caído en la palma de la mano de tu semejante: Ve y humíllate, e inunda con importunaciones a tu semejante” (Proverbios 6:1-3).
Este proverbio nos previene contra involucrarnos en negocios ajenos, especialmente de extraños. En efecto, los israelitas tenían que ‘sustentar al hermano que empobrecía y se hallaba económicamente débil’ (Levítico 25:35-38). Pero algunos israelitas con iniciativa emprendían aventuras comerciales especulativas y conseguían apoyo económico al convencer a otras personas de que los avalaran, responsabilizándolas así de la deuda. Hoy pueden presentarse situaciones similares. Por ejemplo, las instituciones financieras suelen pedir un cosignatario antes de aprobar un préstamo que consideran arriesgado. Es muy imprudente comprometernos con precipitación, pues podemos entramparnos económicamente y también perjudicar nuestra reputación ante los bancos y otros acreedores.
Pero ¿y si nos hallamos en un aprieto por haber actuado de una manera que al principio parecía prudente pero que, después de un examen más cuidadoso, vemos que no lo es? El consejo es dejar aparte el orgullo y ‘humillarse e inundar con importunaciones a nuestro semejante’, es decir, con reiteradas peticiones. Debemos hacer todo lo que podamos por arreglar la situación. Una obra de consulta lo expresa así: “Revuelva cielo y tierra hasta que llegue a un acuerdo con su adversario y arregle el asunto, de modo que su compromiso no se vuelva contra usted o los suyos”. Eso debe hacerse sin demora, pues el rey añade: “No des sueño a tus ojos, ni adormecimiento a tus radiantes ojos. Líbrate como una gacela de la mano, y como un pájaro de la mano del pajarero” (Proverbios 6:4, 5). Mejor es retirarse de un compromiso imprudente, si es posible, que dejarse entrampar por él.
Seamos industriosos como la hormiga
“Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio”, aconseja Salomón. ¿Qué sabiduría podemos conseguir del modo de obrar de la diminuta hormiga? El rey responde: “Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega” (Proverbios 6:6-8).
Las hormigas tienen una organización maravillosa y cooperan muy bien unas con otras. Recogen instintivamente el alimento para el futuro. No tienen “comandante, oficial ni gobernante”. Es cierto que hay una hormiga reina, pero lo es solo en el sentido de que pone los huevos y es madre de la colonia. No da ningún tipo de órdenes. Aun sin capataz que las obligue ni supervisor que las controle, las hormigas trabajan incansablemente.
¿No deberíamos nosotros ser industriosos también como la hormiga? Trabajar arduamente e intentar mejorar la calidad de nuestro trabajo nos beneficia, sea que nos supervisen o no. Efectivamente, en la escuela, en nuestro lugar de trabajo y cuando participamos en actividades espirituales, debemos hacerlo todo tan bien como nos sea posible. Tal como a la hormiga le beneficia su laboriosidad, Dios quiere que nosotros ‘veamos el bien por todo nuestro duro trabajo’ (Eclesiastés 3:13, 22; 5:18). La conciencia limpia y la satisfacción personal son las recompensas del trabajo arduo (Eclesiastés 5:12).
Salomón se vale de dos preguntas retóricas para despertar al perezoso de su indolencia: “¿Hasta cuándo, oh perezoso, te quedarás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?”. Imitando su modo de hablar, el rey añade: “Un poco más de sueño, un poco más de dormitar, un poco más de cruzar las manos para estar acostado, y tu pobreza ciertamente vendrá justamente como algún vagabundo, y tu carencia como un hombre armado” (Proverbios 6:9-11). Mientras el perezoso está acostado, la pobreza se apodera de él con la rapidez de un asaltante y la escasez lo ataca como lo haría un hombre armado. Los campos del perezoso pronto se llenan de mala hierba y de ortigas (Proverbios 24:30, 31). Sus empresas comerciales no tardan en sufrir reveses. ¿Por cuánto tiempo tolerará a un vago su patrono? ¿Puede esperar el estudiante perezoso tener éxito en la escuela?
Seamos honrados
Subrayando otro tipo de conducta que puede perjudicar la reputación de la persona en la comunidad y su relación con Dios, Salomón continúa: “Un hombre que para nada sirve, un hombre de nocividad, está andando con tortuosidad de habla, guiñando el ojo, haciendo señales con el pie, dando indicaciones con los dedos. La perversidad se halla en su corazón. Está fabricando algo malo a todo tiempo. Sigue enviando meramente contiendas” (Proverbios 6:12-14).

¿Qué me enseña sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?

¿Qué ideas de la lectura bíblica de esta semana pueden servirme en la predicación?

PROVERBIOS 1-6 | SUGERENCIAS PARA SUS COMENTARIOS PERSONALES

PROVERBIOS 1:2)
“para conocer uno sabiduría y disciplina, para discernir los dichos del entendimiento,”
w06 15/9 pág. 16 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
Las declaraciones inspiradas que se reúnen en el libro de Proverbios tienen un doble propósito: “conocer [...] sabiduría y disciplina” (Proverbios 1:2). Por un lado, nos ayudan a adquirir sabiduría, que es la capacidad para ver las cosas en su debida perspectiva y aplicar el conocimiento para resolver problemas. Y por otro, también nos disciplinan en cuestiones de moralidad. Prestar atención a los proverbios y seguir sus consejos tiene un buen efecto en nuestro corazón, nos hace felices y contribuye a que nos vaya bien en la vida (Hebreos 4:12).
w99 15/9 págs. 12-13 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
El objetivo del libro de Proverbios se explica en sus palabras de apertura: “Los proverbios de Salomón hijo de David, el rey de Israel, para conocer uno sabiduría y disciplina, para discernir los dichos del entendimiento, para recibir la disciplina que da perspicacia, justicia y juicio y rectitud, para dar sagacidad a los inexpertos, conocimiento y capacidad de pensar al joven” (Proverbios 1:1-4).
¡Qué noble propósito persiguen “los proverbios de Salomón”! Sirven “para conocer uno sabiduría y disciplina”. Tener sabiduría es ver las cosas como verdaderamente son y utilizar dicho conocimiento para resolver problemas, alcanzar objetivos, evitar peligros o ayudar a otros a hacerlo. “En el libro de Proverbios —declara una obra de consulta—, tener sabiduría encierra obrar con prudencia en la vida, es decir, tener la habilidad para tomar buenas decisiones y llevar una vida feliz.” ¡Qué importante es adquirir sabiduría! (Proverbios 4:7.)
Los proverbios de Salomón también nos disciplinan. ¿Lo necesitamos? En las Escrituras, disciplina tiene el sentido de corrección, reprensión o castigo. Según un biblista, “denota educación de naturaleza moral e incluye corregir las tendencias rebeldes que conducen a la insensatez”. La disciplina, sea autoimpuesta o administrada por otros, no solo impide que incurramos en mala conducta, sino que también nos impulsa a hacer cambios favorables. Sí, necesitamos disciplina si queremos permanecer moralmente limpios.
De modo que el propósito de los proverbios es doble: impartir sabiduría y disciplinar. La disciplina moral y la capacidad mental tienen muchas facetas. La justicia y la rectitud, por ejemplo, son cualidades morales, y nos ayudan a sujetarnos a las altas normas de Jehová.
La sabiduría es una combinación de muchos factores, entre ellos el entendimiento, la perspicacia, la sagacidad y la capacidad de pensar.
PROVERBIOS 1:3)
“para recibir la disciplina que da perspicacia, justicia y juicio y rectitud,”
w99 15/9 pág. 13 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
La perspicacia implica percatarse de las razones y comprender por qué cierto proceder es correcto o incorrecto. Por ejemplo, un hombre de entendimiento puede percibir cuándo una persona ha iniciado un mal camino y quizá le advierta del peligro al instante, pero necesita perspicacia para comprender por qué el individuo ha emprendido ese derrotero y encontrar la forma más eficaz de rescatarlo.
w99 15/9 pág. 12 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
para recibir la disciplina que da perspicacia, justicia y juicio y rectitud,
PROVERBIOS 1:4)
“para dar sagacidad a los inexpertos, conocimiento y capacidad de pensar al joven.”
w02 15/12 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Cómo nos protege la “capacidad de pensar”? (Proverbios 1:4.)
Alertándonos de los peligros espirituales e impulsándonos a planear un proceder apropiado, como por ejemplo, evitar las tentaciones sexuales en el empleo. Nos ayuda a reconocer que nuestros compañeros cristianos son imperfectos, lo que impedirá que reaccionemos precipitadamente cuando nos sintamos provocados. Además, nos permite luchar contra el materialismo, que bien pudiera descarriarnos en sentido espiritual.—15/8, páginas 21-24.
w99 15/9 pág. 13 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Las personas sagaces son cautas, no crédulas (Proverbios 14:15). Pueden prever el mal y prepararse para enfrentarlo. Y la sabiduría los capacita para formular pensamientos e ideas sanos que darán dirección significativa a su vida. El estudio de los proverbios bíblicos ciertamente es remunerador, pues fueron escritos para que conozcamos la sabiduría y la disciplina. Hasta “los inexpertos” que presten atención a los proverbios obtendrán sagacidad, y el “joven”, conocimiento y capacidad de pensar.
w99 15/9 pág. 12 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
para dar sagacidad a los inexpertos, conocimiento y capacidad de pensar al joven” (Proverbios 1:1-4).
it-1 pág. 423 Capacidad de pensar
Uno de los objetivos de los proverbios es dar al joven conocimiento y capacidad de pensar. (Pr 1:1-4.) La información que se halla en los proverbios es una ayuda valiosa para orientar el pensamiento y la vida de la persona. La capacidad de pensar salvaguarda de seguir un proceder incorrecto y de asociarse con quienes pueden ejercer una influencia hacia el mal, pues ayuda a discernir el resultado final de tal proceder. Todo ello resulta en bendición. La sabiduría y la capacidad de pensar protegen a la persona de actividades que conducen a calamidad y así resultan ser vida para el alma. Tal persona disfruta de seguridad y no tiene por qué temer que le alcance la justicia por haber llegado a ser culpable de una mala acción. (Pr 3:21-25.)
PROVERBIOS 1:5)
“El sabio escucha y absorbe más instrucción, y el entendido es el que adquiere dirección diestra,”
w12 15/6 pág. 30 Sea sabio: busque “dirección diestra”
Teniendo en cuenta la metáfora de que la vida es una travesía por mar, examinemos esta verdad bíblica: “El sabio escucha y absorbe más instrucción, y el entendido es el que adquiere dirección diestra” (Pro. 1:5, 6). El término hebreo que se vierte “dirección diestra” hace referencia a la habilidad del capitán de un barco antiguo. Conlleva la idea de guiar y dirigir con maestría.
Aunque exige esfuerzo, todos nosotros podemos adquirir “dirección diestra” y aprender a navegar con éxito en el mar de la vida. Como indica el libro de Proverbios, para ello tenemos que combinar “sabiduría”, “entendimiento” y “perspicacia” (Pro. 1:2-6; 2:1-9). Tampoco debemos olvidarnos de buscar la guía divina, pues hasta los malvados pueden saber cómo manejar las situaciones para lograr sus fines (Pro. 12:5).
w99 15/9 pág. 13 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Proverbios para los sabios
Ahora bien, los proverbios de la Biblia no son únicamente para los inexpertos y los jóvenes, sino para todo el que sea lo suficientemente sabio como para escuchar. “El sabio escucha y absorbe más instrucción —dice el rey Salomón—, y el entendido es el que adquiere dirección diestra, para entender el proverbio y el dicho difícil de entender, las palabras de los sabios y sus enigmas.” (Proverbios 1:5, 6.) La persona que ya ha adquirido sabiduría aumentará en saber al dar atención a los proverbios, y un hombre de entendimiento agudizará su capacidad para llevar una vida de éxito.
w95 15/6 pág. 19 párr. 6 “Servicio sagrado con su facultad de raciocinio”
También necesitamos entendimiento, pues “el entendido es el que adquiere dirección diestra”. (Proverbios 1:5.) La persona entendida puede aislar los diferentes factores de un asunto y percibir la relación que existe entre ellos. Como si fuera un rompecabezas, pone todas las piezas en su debido lugar para poder ver el cuadro completo.
it-1 pág. 821 Entendimiento
Proverbios 1:1-6 muestra que el “entendido es el que adquiere dirección diestra, para entender el proverbio y el dicho difícil de entender, las palabras de los sabios y sus enigmas”. Esto no debe referirse a cosas dichas tan solo para pasar el tiempo en conversación ociosa, pues los sabios no perderían el tiempo de esa manera habitualmente, sino a instrucción, preguntas y problemas que disciplinen y preparen tanto la mente como el corazón en los principios justos, y así equipen al oyente para acción sabia en el futuro. (Compárese con Sl 49:3, 4.)
PROVERBIOS 1:6)
“para entender el proverbio y el dicho difícil de entender, las palabras de los sabios y sus enigmas.”
w99 15/9 pág. 13 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
para entender el proverbio y el dicho difícil de entender, las palabras de los sabios y sus enigmas.” (Proverbios 1:5, 6.)
w99 15/9 pág. 13 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Con frecuencia, el proverbio expresa una verdad profunda en muy pocas palabras. Un proverbio bíblico pudiera adoptar la forma de un dicho difícil de entender (Proverbios 1:17-19). Algunos proverbios son enigmas, es decir, declaraciones desconcertantes y complicadas que necesitan aclaración. También pudieran contener comparaciones, metáforas y otras figuras retóricas, cuyo entendimiento requiere tiempo y meditación. Salomón, que compuso muchos proverbios, sin duda tenía la habilidad de entender tales dichos. En el libro de Proverbios, emprende la tarea de transmitir esa capacidad a sus lectores, por lo que la persona sabia debería prestar atención a sus palabras.
it-1 págs. 817-818 Enigma
ENIGMA
Dicho de sentido encubierto difícil de entender o interpretar. La palabra hebrea para enigma también puede traducirse ‘dicho ambiguo’ o ‘pregunta que causa perplejidad’. (Compárese con Da 8:23, nota; 2Cr 9:1.) Los enigmas contrastan con el habla clara y fácil de entender. (Nú 12:8.) A veces este término se utiliza como sinónimo de “expresión proverbial”, porque un enigma muy bien puede ser una declaración llena de significado pero expuesta en un lenguaje oscuro. (Sl 49:4.) La formulación de un enigma a menudo se basa en una analogía oscura pero exacta, y su solución requiere una mente despierta que tenga facilidad para relacionar los términos; por esta razón la Biblia dice que los enigmas son propios de personas sabias y que tan solo un hombre de entendimiento puede desentrañarlos. (Pr 1:5, 6.)
it-1 pág. 821 Entendimiento
Proverbios 1:1-6 muestra que el “entendido es el que adquiere dirección diestra, para entender el proverbio y el dicho difícil de entender, las palabras de los sabios y sus enigmas”. Esto no debe referirse a cosas dichas tan solo para pasar el tiempo en conversación ociosa, pues los sabios no perderían el tiempo de esa manera habitualmente, sino a instrucción, preguntas y problemas que disciplinen y preparen tanto la mente como el corazón en los principios justos, y así equipen al oyente para acción sabia en el futuro. (Compárese con Sl 49:3, 4.)
PROVERBIOS 1:7)
“El temor de Jehová es el principio del conocimiento. La sabiduría y la disciplina son lo que han despreciado los que simplemente son tontos.”
w06 15/9 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
1:7; 9:10. ¿En qué sentido es el temor de Jehová “el principio del conocimiento” y “el comienzo de la sabiduría”? Sin el temor de Jehová no puede haber ningún conocimiento, pues Él es el Creador de todas las cosas y el Autor de las Santas Escrituras (Romanos 1:20; 2 Timoteo 3:16, 17). Jehová es la fuente misma de todo conocimiento verdadero. Por lo tanto, el conocimiento empieza con un temor reverencial por Jehová.
w99 15/9 págs. 13-14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
El principio que conduce al objetivo
¿Por dónde empieza uno la búsqueda de la sabiduría y la disciplina? Salomón responde: “El temor de Jehová es el principio del conocimiento. La sabiduría y la disciplina son lo que han despreciado los que simplemente son tontos” (Proverbios 1:7). El conocimiento empieza con el temor de Jehová. Sin conocimiento no puede haber sabiduría ni disciplina, por lo que estas comienzan en el temor de Jehová (Proverbios 9:10; 15:33).
El temor de Dios no es un pavor enfermizo, sino, más bien, un profundo respeto reverencial. No es posible que haya verdadero conocimiento sin dicho temor. La vida proviene de Jehová Dios y, claro está, es fundamental para que adquiramos cualquier tipo de conocimiento (Salmo 36:9; Hechos 17:25, 28). Además, Dios creó todas las cosas; de modo que todo el conocimiento humano se basa en el estudio de Sus obras (Salmo 19:1, 2; Revelación [Apocalipsis] 4:11). Dios también inspiró su Palabra escrita, que es “provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia” (2 Timoteo 3:16, 17). Así que, el punto fundamental de todo el conocimiento verdadero es Jehová, y la persona que busque conocimiento debe tener temor reverencial de Dios.
¿Cuánto valen el conocimiento humano y la sabiduría mundana sin el temor de Dios? El apóstol Pablo escribió: “¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el disputador de este sistema de cosas? ¿No hizo Dios necedad la sabiduría del mundo?” (1 Corintios 1:20). Al no tener temor piadoso, la persona sabia según el mundo saca conclusiones erróneas de hechos conocidos y termina siendo un ‘simple tonto’.
g97 22/8 pág. 19 ¿Qué hago para que dejen de echarme siempre la culpa?
¿Cómo debes reaccionar, entonces, cuando te imputen una falta que sí cometiste? Algunos jóvenes actúan como si fueran víctimas de alguna grave injusticia. Despotrican contra sus padres alegando que siempre les echan la culpa de todo. ¿El resultado? Los padres, sintiéndose contrariados, acuden a medidas más severas para hacer que sus hijos entiendan. La Biblia aconseja: “La sabiduría y la disciplina son lo que han despreciado los que simplemente son tontos. Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre”. (Proverbios 1:7, 8.) Cuando confiesas sinceramente tus errores y los enmiendas, aprendes de ellos. (Hebreos 12:11.)
it-1 pág. 526 Conocimiento
Por consiguiente, el punto de partida de todo conocimiento verdadero es Jehová, y aquel que busque tal conocimiento debe tenerle un temor reverente que le ayude a ejercer el cuidado necesario para no incurrir en su disfavor. Tal temor es el principio del conocimiento. (Pr 1:7.) Este temor piadoso coloca a la persona en vías de conseguir el conocimiento exacto, en tanto que los que no toman en cuenta a Dios, fácilmente pueden sacar conclusiones erróneas de lo que observan.
it-2 pág. 736 Proverbios, Libro de
El conocimiento de Jehová es el camino a la vida. El libro de Proverbios habla mucho del conocimiento en conexión con el discernimiento, la sabiduría, el entendimiento y la capacidad de pensar. El conocimiento que procura comunicar y que anima a adquirir es más que un simple conocimiento intelectual, un conjunto de datos memorizados o un alarde de erudición. Los proverbios indican que el punto de partida de todo conocimiento verdadero es el reconocimiento de la relación personal con Jehová. De hecho, en el versículo 7 del capítulo 1 se enuncia el tema del libro: “El temor de Jehová es el principio del conocimiento”.
w90 15/5 págs. 11-12 párrs. 6-7 Tema a Jehová, el Oidor de la oración
Y los que desean que él les oiga tienen que desplegar “el temor de Jehová”. (Proverbios 1:7.)
7 ¿Qué es “el temor de Jehová”? Es reverencia profunda a Dios, junto con un sano temor de desagradarle. Este temor reverente es el resultado de profunda gratitud por su bondad amorosa y benignidad. (Salmo 106:1.) Implica reconocerlo como el Rey de la eternidad, quien tiene derecho y autoridad para imponer castigo, hasta el de muerte, a cualquiera que le desobedece. Los que manifiestan el temor de Jehová pueden orarle con la esperanza de que se les oiga.
w89 15/3 pág. 6 Siga buscando como a tesoros escondidos
Al notar lo que dice en Proverbios 1:7, pudiéramos preguntarnos: ‘¿Qué es “el temor de Jehová”?’. La investigación pudiera llevarnos a La Atalaya del 15 de mayo de 1987, que dijo: “Es reverencia profunda y sano temor de desagradarle porque apreciamos su bondad amorosa y benignidad. Tener ‘el temor de Jehová’ significa reconocer que él es el Juez Supremo y el Todopoderoso, que tiene derecho y poder para imponer castigo o dar muerte a los que le desobedecen. También significa servir fielmente a Dios, confiando de lleno en él, y odiando lo que a su vista es malo”.
rs pág. 170 párr. 3 Filosofía
Pro. 1:7; Sal. 111:10: “El temor de Jehová es el principio del conocimiento [...] [y de] la sabiduría.” (Si el universo no fuera el producto de un Creador inteligente, sino solo de alguna fuerza ciega e irracional, entonces no sería posible tener una visión unificada del universo, ¿verdad? Nada que pudiera calificarse de sabiduría podría resultar de un estudio de algo que fuera en sí irracional, ¿no es cierto? Los que intentan comprender el universo —o la vida misma— al mismo tiempo que procuran excluir del asunto a Dios y sus propósitos, experimentan frustraciones constantes. Interpretan mal lo que aprenden y dan mal uso a los hechos que recogen. El no tomar en cuenta que Dios existe destruye lo que es la clave para adquirir conocimiento exacto y hace imposible una estructura de pensamiento verdaderamente coherente.)
w87 15/5 pág. 28 Tema a Jehová y será feliz
Lección para nosotros: Si tememos a Jehová, aceptaremos la disciplina que suministra mediante su Palabra y su organización. El no hacer eso nos clasificaría con los “tontos”, los pecadores impíos. Por eso, aceptemos su amorosa disciplina. (Proverbios 1:7; Hebreos 12:6.)
w87 15/5 pág. 28 Tema a Jehová y será feliz
Escuche a la sabiduría
Lea Proverbios 1:1–2:22. “El temor de Jehová” es la esencia misma del conocimiento. Si aceptamos la disciplina, no nos uniremos a los pecadores que cometen males. A los que temen a Jehová, él da sabiduría que los salvaguarda de los malhechores.
♦ 1:7—¿Qué es “el temor de Jehová”?
Es reverencia profunda y sano temor de desagradarle porque apreciamos su bondad amorosa y benignidad. Tener “el temor de Jehová” significa reconocer que él es el Juez Supremo y el Todopoderoso, que tiene derecho y poder para imponer castigo o dar muerte a los que le desobedecen. También significa servir fielmente a Dios, confiando de lleno en él, y odiando lo que a su vista es malo. (Salmo 2:11; 115:11; Proverbios 8:13.)
w87 15/8 pág. 31 ¿Recuerda usted?
□ ¿Qué es “el temor de Jehová”? (Proverbios 1:7.)
Es un sano pavor de desagradar a Jehová porque apreciamos su bondad amorosa y lo bueno que es. Además, significa reconocer a Jehová como el Juez Supremo y el Todopoderoso, confiar de lleno en él y odiar lo que a su vista es malo. (Salmo 2:11; 115:11; Proverbios 8:13.)—15/5, página 28.
PROVERBIOS 1:8)
“Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre.”
w00 1/8 pág. 5 ¿Por qué es esencial que respetemos la autoridad?
En el libro de Proverbios, el sabio Salomón enfoca la atención en la unidad de los padres piadosos al criar a sus hijos, cuando dice: “Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre” (Proverbios 1:8). Si los padres mantienen esa clase de postura unitaria razonable al criar a sus pequeños, estos sabrán lo que se espera de ellos. Puede que intenten poner a uno de los padres en contra del otro a fin de obtener lo que desean, pero la autoridad unida de los padres es una protección para los hijos.
w99 15/9 pág. 14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
El sabio rey se dirige ahora a los jóvenes: “Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre.
w99 15/9 pág. 14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
(Proverbios 1:8, 9).
En el antiguo Israel, los padres tenían la responsabilidad dada por Dios de educar a sus hijos. Moisés exhortó a los cabezas de familia: “Estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que resultar estar sobre tu corazón; y tienes que inculcarlas en tu hijo y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6, 7). La madre también ejercía gran influencia. Con el debido respeto a la autoridad de su esposo, la esposa hebrea podía hacer que se cumplieran las leyes de la familia.
g97 22/8 pág. 19 ¿Qué hago para que dejen de echarme siempre la culpa?
¿Cómo debes reaccionar, entonces, cuando te imputen una falta que sí cometiste? Algunos jóvenes actúan como si fueran víctimas de alguna grave injusticia. Despotrican contra sus padres alegando que siempre les echan la culpa de todo. ¿El resultado? Los padres, sintiéndose contrariados, acuden a medidas más severas para hacer que sus hijos entiendan. La Biblia aconseja: “La sabiduría y la disciplina son lo que han despreciado los que simplemente son tontos. Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre”. (Proverbios 1:7, 8.) Cuando confiesas sinceramente tus errores y los enmiendas, aprendes de ellos. (Hebreos 12:11.)
w92 15/10 pág. 9 párr. 4 La familia: una provisión amorosa de Jehová
La influencia de la madre era muy importante. Proverbios 1:8 manda a los jóvenes: “Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre”. Sí, dentro del ámbito de la autoridad de su esposo, la esposa hebrea podía fijar —e imponer— leyes en la familia. Sus hijos tenían que honrarla incluso cuando ya hubiera envejecido. (Proverbios 23:22.)
PROVERBIOS 1:9)
“Porque son una guirnalda de atracción a tu cabeza y un collar fino a tu garganta.”
w99 15/9 pág. 14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Porque son una guirnalda de atracción a tu cabeza y un collar fino a tu garganta” (Proverbios 1:8, 9).
w99 15/9 pág. 14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
De hecho, por toda la Biblia se representa a la familia como la unidad básica para impartir educación (Efesios 6:1-3). El que los hijos obedezcan a sus padres creyentes los adorna en sentido figurado con una guirnalda de atracción y un collar que les confiere honor.
it-1 pág. 465 Cerviz, cuello
Garganta. La palabra hebrea para “garganta” se refiere a la parte anterior del cuello, donde se hallan los órganos del habla y de la deglución. (Sl 149:6; Jer 2:25.) La importancia de la disciplina y de la autoridad de los padres, y, por implicación, el notable valor de los mandamientos y leyes de Dios, se pone de relieve en la admonición de ‘atarlos alrededor de la garganta’, precisamente donde se llevaban ornamentos hermosos y de mucho valor. (Pr 1:8, 9; 3:1-3; 6:20, 21.) Andar con la garganta estirada puede poner de manifiesto altivez. (Isa 3:16.) La Biblia dice de los hombres inicuos mentirosos y que derraman sangre: “En la boca de ellos no hay nada fidedigno [...]. Su garganta es una sepultura abierta”. (Sl 5:9; Ro 3:13.)
PROVERBIOS 1:10)
“Hijo mío, si los pecadores tratan de seducirte, no consientas.”
w99 15/9 pág. 14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Antes de enviar a su hijo a Estados Unidos para que recibiera educación superior, un padre asiático aconsejó a su hijo de 16 años que no se relacionara con gente mala. Su consejo hace eco a la advertencia de Salomón: “Hijo mío, si los pecadores tratan de seducirte, no consientas” (Proverbios 1:10).
w99 15/9 pág. 14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Evidentemente, el señuelo son las riquezas. Con el atractivo de obtener ganancias instantáneas, “los pecadores” seducen a otros para que participen en sus ardides violentos o injustos.
PROVERBIOS 1:12)
“Traguémoslos vivos justamente como el Seol, aun enteros, como los que bajan a un hoyo.”
w99 15/9 pág. 14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Traguémoslos vivos justamente como el Seol, aun enteros, como los que bajan a un hoyo.
w99 15/9 pág. 14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Se ‘tragan viva a su víctima justamente como el Seol, aun entera’, despojándola de todo cuanto tiene, tal como una tumba recibe el cuerpo entero.
PROVERBIOS 1:13)
“Hallemos toda suerte de objetos preciosos de valor. Llenemos nuestras casas de despojos.”
w99 15/9 pág. 14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Hallemos toda suerte de objetos preciosos de valor. Llenemos nuestras casas de despojos. Debes echar tu suerte en medio de nosotros. Llegue a haber una sola bolsa que nos pertenezca a todos’” (Proverbios 1:11-14).
w99 15/9 pág. 14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Su invitación es para convertirse en un delincuente: quieren ‘llenar sus casas de despojo’ y que el inexperto ‘eche su suerte en medio de ellos’. ¡Qué oportuna advertencia para nosotros! ¿No emplean las pandillas juveniles y los traficantes de drogas métodos de reclutamiento parecidos? ¿No es la promesa de obtener riquezas instantáneas la tentación que presentan muchas propuestas de negocios dudosos?
PROVERBIOS 1:14)
“Debes echar tu suerte en medio de nosotros. Llegue a haber una sola bolsa que nos pertenezca a todos”...”
w99 15/9 pág. 14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Hallemos toda suerte de objetos preciosos de valor. Llenemos nuestras casas de despojos. Debes echar tu suerte en medio de nosotros. Llegue a haber una sola bolsa que nos pertenezca a todos’” (Proverbios 1:11-14).
w99 15/9 pág. 14 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Su invitación es para convertirse en un delincuente: quieren ‘llenar sus casas de despojo’ y que el inexperto ‘eche su suerte en medio de ellos’. ¡Qué oportuna advertencia para nosotros! ¿No emplean las pandillas juveniles y los traficantes de drogas métodos de reclutamiento parecidos? ¿No es la promesa de obtener riquezas instantáneas la tentación que presentan muchas propuestas de negocios dudosos?
PROVERBIOS 1:17)
“Porque es para nada que se tiende la red ante los ojos de cualquier cosa que posee alas.”
w99 15/9 pág. 15 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
A continuación predice su desastroso fin: “Porque es para nada que se tiende la red ante los ojos de cualquier cosa que posee alas. Por consiguiente, ellos mismos se ponen en emboscada por la mismísima sangre de estos; se esconden en acecho por sus almas. Tales son las sendas de todo el que saca ganancia injusta. Ello quita la misma alma de sus dueños” (Proverbios 1:15-19).
‘Todo el que saque ganancia injusta’ perecerá en su propio derrotero. La emboscada que los inicuos tienden para otros será una trampa para sí mismos. ¿Cambian su proceder los que cometen delitos intencionalmente? No. Aunque una red esté completamente a la vista, las aves (criaturas que ‘poseen alas’) vuelan directamente a ella. De forma parecida, los malvados, cegados por la codicia, siguen adelante en sus actos delictivos, a pesar de que tarde o temprano serán atrapados.
it-2 pág. 578 Pajarero
Debido a que las aves tienen los ojos a ambos lados de la cabeza, su campo visual es más amplio que el del hombre. Además, algunas aves pueden distinguir objetos a una distancia para la que el hombre necesitaría prismáticos. Esta visión, aunada a la cautela característica de las aves, resalta la veracidad del proverbio: “Es para nada que se tiende la red ante los ojos de cualquier cosa que posee alas”. (Pr 1:17.)
PROVERBIOS 1:18)
“Por consiguiente, ellos mismos se ponen en emboscada por la mismísima sangre de estos; se esconden en acecho por sus almas.”
w99 15/9 pág. 15 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
A continuación predice su desastroso fin: “Porque es para nada que se tiende la red ante los ojos de cualquier cosa que posee alas. Por consiguiente, ellos mismos se ponen en emboscada por la mismísima sangre de estos; se esconden en acecho por sus almas. Tales son las sendas de todo el que saca ganancia injusta. Ello quita la misma alma de sus dueños” (Proverbios 1:15-19).
‘Todo el que saque ganancia injusta’ perecerá en su propio derrotero. La emboscada que los inicuos tienden para otros será una trampa para sí mismos. ¿Cambian su proceder los que cometen delitos intencionalmente? No. Aunque una red esté completamente a la vista, las aves (criaturas que ‘poseen alas’) vuelan directamente a ella. De forma parecida, los malvados, cegados por la codicia, siguen adelante en sus actos delictivos, a pesar de que tarde o temprano serán atrapados.
PROVERBIOS 1:19)
“Tales son las sendas de todo el que saca ganancia injusta. Ello quita la misma alma de sus dueños.”
w99 15/9 pág. 15 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
A continuación predice su desastroso fin: “Porque es para nada que se tiende la red ante los ojos de cualquier cosa que posee alas. Por consiguiente, ellos mismos se ponen en emboscada por la mismísima sangre de estos; se esconden en acecho por sus almas. Tales son las sendas de todo el que saca ganancia injusta. Ello quita la misma alma de sus dueños” (Proverbios 1:15-19).
‘Todo el que saque ganancia injusta’ perecerá en su propio derrotero. La emboscada que los inicuos tienden para otros será una trampa para sí mismos. ¿Cambian su proceder los que cometen delitos intencionalmente? No. Aunque una red esté completamente a la vista, las aves (criaturas que ‘poseen alas’) vuelan directamente a ella. De forma parecida, los malvados, cegados por la codicia, siguen adelante en sus actos delictivos, a pesar de que tarde o temprano serán atrapados.
PROVERBIOS 1:20)
“La sabiduría verdadera misma sigue clamando a gritos en la calle misma. En las plazas públicas sigue dando su voz.”
w99 15/9 pág. 15 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Salomón declara: “La sabiduría verdadera misma sigue clamando a gritos en la calle misma. En las plazas públicas sigue dando su voz. Clama en el extremo superior de las calles ruidosas. A las entradas de las puertas a la ciudad dice sus propios dichos” (Proverbios 1:20, 21). Con voz fuerte y clara, la sabiduría clama en lugares públicos para que todos oigan. En el antiguo Israel, los ancianos daban consejo y emitían juicios a las puertas de la ciudad. En nuestro tiempo, Jehová ha hecho que la sabiduría verdadera quede registrada en su Palabra, la Biblia, que está ampliamente difundida. Y Sus siervos de hoy día se mantienen muy ocupados declarando públicamente su mensaje en todas partes. Ciertamente, Dios ha hecho que la sabiduría sea proclamada ante toda persona.
PROVERBIOS 1:21)
“Clama en el extremo superior de las calles ruidosas. A las entradas de las puertas a la ciudad dice sus propios dichos:”
w99 15/9 pág. 15 Adquiera sabiduría y acepte la disciplina
Salomón declara: “La sabiduría verdadera misma sigue clamando a gritos en la calle misma. En las plazas públicas sigue dando su voz. Clama en el extremo superior de las calles ruidosas. A las entradas de las puertas a la ciudad dice sus propios dichos” (Proverbios 1:20, 21). Con voz fuerte y clara, la sabiduría clama en lugares públicos para que todos oigan. En el antiguo Israel, los ancianos daban consejo y emitían juicios a las puertas de la ciudad. En nuestro tiempo, Jehová ha hecho que la sabiduría verdadera quede registrada en su Palabra, la Biblia, que está ampliamente difundida. Y Sus siervos de hoy día se mantienen muy ocupados declarando públicamente su mensaje en todas partes. Ciertamente, Dios ha hecho que la sabiduría sea proclamada ante toda persona.
PROVERBIOS 1:32)
“Porque el renegar de los inexpertos es lo que los matará, y lo despacioso de los estúpidos es lo que los destruirá.”
w02 1/10 pág. 32 ¿Debería ser siempre tranquilo?
¿Debería ser siempre tranquilo?
LA MAYORÍA de nosotros probablemente consideraríamos un halago que los demás nos tuvieran por personas de carácter apacible, tolerante y tranquilo. Sin embargo, esta última cualidad pudiera tomar un cariz negativo cuando alguien se vuelve despreocupado o despacioso. La Biblia dice: “Lo despacioso de los estúpidos es lo que los destruirá” (Proverbios 1:32). ¿Qué significa este versículo?
Otras versiones de la Biblia traducen el término original hebreo que se vierte “despacioso” de la siguiente manera: “cómoda indolencia” (Reina-Valera, 1977), “tranquilidad” (Bover-Cantera, 1947) y “complacencia” (La Biblia de las Américas). De modo que ser despacioso se vincula con la indolencia y la dejadez, rasgos que reflejan estupidez y tontedad.
En el siglo primero, los cristianos de la congregación de Laodicea se mostraban indiferentes o tranquilos en cuanto a su deficiencia espiritual. Se jactaban complacidos de que ‘no necesitaban absolutamente nada’. Jesucristo los corrigió y les mandó renovar su celo cristiano (Revelación [Apocalipsis] 3:14-19).
La complacencia era también una característica de los contemporáneos de Noé. Estaban absortos en los asuntos triviales de la vida, “comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, [...] y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos”. Y como dijo Jesús: “Así será la presencia del Hijo del hombre” (Mateo 24:37-39).
Las profecías bíblicas cumplidas indican que estamos viviendo durante “la presencia del Hijo del hombre”, Jesucristo. Que jamás nos volvamos indolentes, indiferentes y satisfechos de nosotros mismos, en definitiva, demasiado tranquilos (Lucas 21:29-36).
PROVERBIOS 2:1)
“Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos,”
w02 15/8 págs. 15-17 “Sígame de continuo”
Cultivemos amor por las verdades que enseñamos
3 Para amar las verdades que enseñamos al prójimo, primero tenemos que amar el aprenderlas. En el mundo de hoy, este tipo de amor no siempre es fácil de adquirir. Diversos factores, como una educación insuficiente o malos hábitos adoptados en la juventud, hacen que muchas personas desarrollen una aversión permanente por el estudio. Sin embargo, es esencial que aprendamos de Jehová. Proverbios 2:1-5 dice: “Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos, de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento; si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios”.
4 Observe que en los versículos 1 a 4 se nos insta repetidas veces a esforzarnos, no solo por ‘recibir’ y ‘atesorar’, sino también por ‘seguir buscando’ y ‘seguir en busca de ello’. Pero ¿qué nos impulsará a hacerlo? Pues bien, fijémonos en la frase “inclines tu corazón al discernimiento”. Cierta obra de consulta dice que tal exhortación “no es solo un llamado a la atención, sino la demanda de cierta actitud: una receptividad ansiosa a las enseñanzas”. ¿Y qué hace que seamos receptivos y estemos ansiosos de aprender lo que Jehová nos enseña? Nuestro punto de vista. Hemos de ver “el mismísimo conocimiento de Dios” como “plata” y como “tesoros escondidos”.
5 Adoptar tal punto de vista no resulta difícil. Por ejemplo, el “conocimiento de Dios” que usted ha adquirido probablemente incluya la verdad bíblica de que Jehová se propone que la humanidad fiel viva para siempre en el Paraíso en la Tierra (Salmo 37:28, 29). Cuando la aprendió, sin duda la consideró un auténtico tesoro, una joya de conocimiento que llenó su mente y corazón con esperanza y alegría. ¿Y ahora que ha pasado el tiempo? ¿Se ha empañado o deslustrado su estima por tal tesoro? En ese caso, trate de hacer dos cosas. En primer lugar, renueve su aprecio, es decir, recuerde continuamente por qué valora cada verdad que Jehová le ha enseñado, incluso aquellas que aprendió muchos años atrás.
6 En segundo lugar, siga aumentando su tesoro. Al fin y al cabo, si por casualidad desenterrara una gema preciosa, ¿se limitaría a echársela al bolsillo e irse satisfecho? ¿O cavaría por si acaso hubiese más? La Palabra de Dios está llena de verdades semejantes a gemas y pepitas de metales preciosos. Sin importar cuántas haya encontrado, puede hallar más (Romanos 11:33). Cuando extraiga una de esas gemas de la verdad, pregúntese: “¿Por qué es un tesoro? ¿Me aporta una comprensión más profunda de la personalidad de Jehová o de sus propósitos? ¿Me brinda alguna guía práctica que me ayude a seguir los pasos de Jesús?”. Meditar en preguntas como estas le permitirá cultivar amor por las verdades que Jehová le ha enseñado.
w02 1/12 pág. 14 párr. 6 Disfrutemos del estudio personal de la Palabra de Dios
¿Qué aprendemos de estas palabras? Que la responsabilidad recae en cada uno. Fijémonos en la condición “si recibes mis dichos”, que no es decir poco, pues la mayoría de la humanidad no presta atención a la Palabra de Dios. Para disfrutar del estudio de la Biblia, hemos de estar dispuestos a recibir los dichos de Jehová y a considerarlos un tesoro que no queremos perder. Nunca debemos permitir que el ajetreo diario nos tenga tan ocupados o distraídos que comencemos a tratar la Palabra de Dios con indiferencia y hasta con recelo (Romanos 3:3, 4).
w02 1/12 pág. 14 párr. 6 Disfrutemos del estudio personal de la Palabra de Dios
(Proverbios 2:1,
w02 1/12 pág. 14 párr. 6 Disfrutemos del estudio personal de la Palabra de Dios
6 Para empezar, leamos la siguiente invitación: “Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos,
w99 15/11 pág. 24 “Jehová mismo da la sabiduría”
¿Ha notado sobre quién recae la responsabilidad de obtener sabiduría? La redacción de este pasaje en segunda persona del singular deja claro que el hecho de ir en pos de la sabiduría y sus complementos —el discernimiento y el entendimiento— es un asunto personal. De todas maneras, necesitamos en primer lugar ‘recibir’ y ‘atesorar’ en la memoria las palabras de sabiduría que leemos en las Escrituras, por lo que tenemos que estudiar la Biblia.
w99 15/11 pág. 24 “Jehová mismo da la sabiduría”
“Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos,
w99 15/11 pág. 25 “Jehová mismo da la sabiduría”
En el pasaje anteriormente citado del segundo capítulo de Proverbios, la conjunción “si” va seguida de las formas verbales “recibes”, “atesoras”, “clamas”, “sigues buscando” y “sigues en busca de”. ¿Por qué emplea el escritor esas expresiones que confieren al texto una intensidad progresiva? Una obra de consulta explica: “El sabio hace [aquí] hincapié en la necesidad del fervor al ir en pos de la sabiduría”. En efecto, debemos buscar de todo corazón la sabiduría y sus cualidades afines: el discernimiento y el entendimiento.
PROVERBIOS 2:2)
“de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento;”
w02 15/8 págs. 15-17 “Sígame de continuo”
Cultivemos amor por las verdades que enseñamos
3 Para amar las verdades que enseñamos al prójimo, primero tenemos que amar el aprenderlas. En el mundo de hoy, este tipo de amor no siempre es fácil de adquirir. Diversos factores, como una educación insuficiente o malos hábitos adoptados en la juventud, hacen que muchas personas desarrollen una aversión permanente por el estudio. Sin embargo, es esencial que aprendamos de Jehová. Proverbios 2:1-5 dice: “Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos, de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento; si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios”.
4 Observe que en los versículos 1 a 4 se nos insta repetidas veces a esforzarnos, no solo por ‘recibir’ y ‘atesorar’, sino también por ‘seguir buscando’ y ‘seguir en busca de ello’. Pero ¿qué nos impulsará a hacerlo? Pues bien, fijémonos en la frase “inclines tu corazón al discernimiento”. Cierta obra de consulta dice que tal exhortación “no es solo un llamado a la atención, sino la demanda de cierta actitud: una receptividad ansiosa a las enseñanzas”. ¿Y qué hace que seamos receptivos y estemos ansiosos de aprender lo que Jehová nos enseña? Nuestro punto de vista. Hemos de ver “el mismísimo conocimiento de Dios” como “plata” y como “tesoros escondidos”.
5 Adoptar tal punto de vista no resulta difícil. Por ejemplo, el “conocimiento de Dios” que usted ha adquirido probablemente incluya la verdad bíblica de que Jehová se propone que la humanidad fiel viva para siempre en el Paraíso en la Tierra (Salmo 37:28, 29). Cuando la aprendió, sin duda la consideró un auténtico tesoro, una joya de conocimiento que llenó su mente y corazón con esperanza y alegría. ¿Y ahora que ha pasado el tiempo? ¿Se ha empañado o deslustrado su estima por tal tesoro? En ese caso, trate de hacer dos cosas. En primer lugar, renueve su aprecio, es decir, recuerde continuamente por qué valora cada verdad que Jehová le ha enseñado, incluso aquellas que aprendió muchos años atrás.
6 En segundo lugar, siga aumentando su tesoro. Al fin y al cabo, si por casualidad desenterrara una gema preciosa, ¿se limitaría a echársela al bolsillo e irse satisfecho? ¿O cavaría por si acaso hubiese más? La Palabra de Dios está llena de verdades semejantes a gemas y pepitas de metales preciosos. Sin importar cuántas haya encontrado, puede hallar más (Romanos 11:33). Cuando extraiga una de esas gemas de la verdad, pregúntese: “¿Por qué es un tesoro? ¿Me aporta una comprensión más profunda de la personalidad de Jehová o de sus propósitos? ¿Me brinda alguna guía práctica que me ayude a seguir los pasos de Jesús?”. Meditar en preguntas como estas le permitirá cultivar amor por las verdades que Jehová le ha enseñado.
w02 1/12 pág. 14 párr. 7 Disfrutemos del estudio personal de la Palabra de Dios
7 ¿‘Prestamos atención’ y escuchamos con cuidado cuando se expone la Palabra de Dios en nuestras reuniones? (Efesios 4:20, 21.) ¿‘Inclinamos el corazón’ para adquirir discernimiento? Quizás el orador no sea el más experto, pero mientras maneja la Palabra de Dios, merece que lo escuchemos con todo nuestro interés. Claro está, para prestar atención a la sabiduría de Jehová, debemos estar presentes en las reuniones siempre que podamos (Proverbios 18:1). Imaginémonos la desilusión de alguien que se hubiese perdido la reunión celebrada en Jerusalén, en un aposento superior, el Pentecostés del año 33 E.C. Si bien nuestras reuniones no son tan espectaculares como aquella, en ellas se estudia la Biblia, nuestro principal libro de texto. Por tanto, cada reunión puede resultar ser una bendición para nosotros si prestamos atención y leemos en nuestros ejemplares los textos bíblicos que se citan (Hechos 2:1-4; Hebreos 10:24, 25).
w02 1/12 pág. 14 párr. 6 Disfrutemos del estudio personal de la Palabra de Dios
de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento” (Proverbios 2:1, 2).
w99 15/11 págs. 24-25 “Jehová mismo da la sabiduría”
Sabiduría es la capacidad de poner en práctica el conocimiento que Dios da, sabiduría que la misma Biblia ofrece de manera excepcional. Por ello, debemos prestar atención a sus sabias palabras, como las que se encuentran en los libros de Proverbios y Eclesiastés. También observamos a lo largo de las Escrituras muchos casos que ponen de manifiesto los beneficios de aplicar los principios piadosos y los peligros de pasarlos por alto (Romanos 15:4; 1 Corintios 10:11). Tomemos como ejemplo el relato del avaricioso Guehazí, el servidor del profeta Eliseo (2 Reyes 5:20-27). ¿No se refleja en este pasaje la sabiduría que hay en eludir la avaricia? Y cuando pensamos en el trágico resultado de las visitas aparentemente inocentes de Dina, la hija de Jacob, a “las hijas del país” de Canaán (Génesis 34:1-31), ¿nos percatamos de inmediato de la insensatez de tener malas compañías? (Proverbios 13:20; 1 Corintios 15:33.)
Prestar atención a la sabiduría entraña obtener discernimiento y entendimiento. Discernimiento es el “juicio por cuyo medio percibimos y declaramos la diferencia que existe entre varias cosas” (Diccionario manual e ilustrado de la lengua española). El discernimiento piadoso es la capacidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto para optar por el proceder apropiado. A menos que ‘inclinemos el corazón’ al discernimiento, o, en otras palabras, ansiemos adquirirlo, nos será muy difícil permanecer en “el camino que conduce a la vida” (Mateo 7:14; compárese con Deuteronomio 30:19, 20). El estudio y la aplicación de la Palabra de Dios imparten discernimiento.
w99 15/11 pág. 24 “Jehová mismo da la sabiduría”
de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento;
w96 15/1 pág. 12 párr. 8 La humanidad necesita el conocimiento de Dios
de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento;
w96 15/1 pág. 12 párr. 9 La humanidad necesita el conocimiento de Dios
inclina su corazón al discernimiento sopesando lo que aprende;
PROVERBIOS 2:3)
“si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo,”
w02 15/8 págs. 15-17 “Sígame de continuo”
Cultivemos amor por las verdades que enseñamos
3 Para amar las verdades que enseñamos al prójimo, primero tenemos que amar el aprenderlas. En el mundo de hoy, este tipo de amor no siempre es fácil de adquirir. Diversos factores, como una educación insuficiente o malos hábitos adoptados en la juventud, hacen que muchas personas desarrollen una aversión permanente por el estudio. Sin embargo, es esencial que aprendamos de Jehová. Proverbios 2:1-5 dice: “Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos, de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento; si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios”.
4 Observe que en los versículos 1 a 4 se nos insta repetidas veces a esforzarnos, no solo por ‘recibir’ y ‘atesorar’, sino también por ‘seguir buscando’ y ‘seguir en busca de ello’. Pero ¿qué nos impulsará a hacerlo? Pues bien, fijémonos en la frase “inclines tu corazón al discernimiento”. Cierta obra de consulta dice que tal exhortación “no es solo un llamado a la atención, sino la demanda de cierta actitud: una receptividad ansiosa a las enseñanzas”. ¿Y qué hace que seamos receptivos y estemos ansiosos de aprender lo que Jehová nos enseña? Nuestro punto de vista. Hemos de ver “el mismísimo conocimiento de Dios” como “plata” y como “tesoros escondidos”.
5 Adoptar tal punto de vista no resulta difícil. Por ejemplo, el “conocimiento de Dios” que usted ha adquirido probablemente incluya la verdad bíblica de que Jehová se propone que la humanidad fiel viva para siempre en el Paraíso en la Tierra (Salmo 37:28, 29). Cuando la aprendió, sin duda la consideró un auténtico tesoro, una joya de conocimiento que llenó su mente y corazón con esperanza y alegría. ¿Y ahora que ha pasado el tiempo? ¿Se ha empañado o deslustrado su estima por tal tesoro? En ese caso, trate de hacer dos cosas. En primer lugar, renueve su aprecio, es decir, recuerde continuamente por qué valora cada verdad que Jehová le ha enseñado, incluso aquellas que aprendió muchos años atrás.
6 En segundo lugar, siga aumentando su tesoro. Al fin y al cabo, si por casualidad desenterrara una gema preciosa, ¿se limitaría a echársela al bolsillo e irse satisfecho? ¿O cavaría por si acaso hubiese más? La Palabra de Dios está llena de verdades semejantes a gemas y pepitas de metales preciosos. Sin importar cuántas haya encontrado, puede hallar más (Romanos 11:33). Cuando extraiga una de esas gemas de la verdad, pregúntese: “¿Por qué es un tesoro? ¿Me aporta una comprensión más profunda de la personalidad de Jehová o de sus propósitos? ¿Me brinda alguna guía práctica que me ayude a seguir los pasos de Jesús?”. Meditar en preguntas como estas le permitirá cultivar amor por las verdades que Jehová le ha enseñado.
w02 1/12 pág. 14 párr. 8 Disfrutemos del estudio personal de la Palabra de Dios
8 A continuación, el sabio rey escribió: “Si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo” (Proverbios 2:3). ¿Qué actitud o inclinación nos comunican estas palabras? Pues, un sincero deseo de comprender la Palabra de Dios. Dan a entender una buena disposición hacia el estudio a fin de adquirir discernimiento, de percibir cuál es la voluntad de Jehová. Huelga decir que para lograrlo hace falta poner empeño, lo que nos lleva a la siguiente declaración e ilustración de Salomón (Efesios 5:15-17).
w99 15/11 págs. 24-25 “Jehová mismo da la sabiduría”
Prestar atención a la sabiduría entraña obtener discernimiento y entendimiento. Discernimiento es el “juicio por cuyo medio percibimos y declaramos la diferencia que existe entre varias cosas” (Diccionario manual e ilustrado de la lengua española). El discernimiento piadoso es la capacidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto para optar por el proceder apropiado. A menos que ‘inclinemos el corazón’ al discernimiento, o, en otras palabras, ansiemos adquirirlo, nos será muy difícil permanecer en “el camino que conduce a la vida” (Mateo 7:14; compárese con Deuteronomio 30:19, 20). El estudio y la aplicación de la Palabra de Dios imparten discernimiento.
Entendimiento es la capacidad de ver cómo se relacionan entre sí los diversos aspectos de un asunto. ¿Cómo podemos ‘clamar por él’? La edad y la experiencia son, por supuesto, factores que contribuyen a que adquiramos mayor entendimiento, pero no es así en todos los casos (Job 12:12; 32:6-12). “Me porto con más entendimiento que hombres de más edad —cantó el salmista—, porque he observado tus propias órdenes [las de Jehová].” Y añadió: “La manifestación misma de tus palabras da luz, y hace entender a los inexpertos” (Salmo 119:100, 130). Jehová es ‘el Anciano de Días’, y su entendimiento es infinitamente superior al de toda la humanidad (Daniel 7:13). Dios puede dar al inexperto entendimiento que le permita superar en esa cualidad incluso a quienes tienen más edad que él. Por lo tanto, debemos estudiar y aplicar la Palabra de Dios, la Biblia, con diligencia.
En el pasaje anteriormente citado del segundo capítulo de Proverbios, la conjunción “si” va seguida de las formas verbales “recibes”, “atesoras”, “clamas”, “sigues buscando” y “sigues en busca de”. ¿Por qué emplea el escritor esas expresiones que confieren al texto una intensidad progresiva? Una obra de consulta explica: “El sabio hace [aquí] hincapié en la necesidad del fervor al ir en pos de la sabiduría”. En efecto, debemos buscar de todo corazón la sabiduría y sus cualidades afines: el discernimiento y el entendimiento.
w99 15/11 pág. 24 “Jehová mismo da la sabiduría”
si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo,
w96 15/1 pág. 12 párr. 8 La humanidad necesita el conocimiento de Dios
si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo,
w96 15/1 pág. 12 párr. 9 La humanidad necesita el conocimiento de Dios
prácticamente clama por el entendimiento, que es la capacidad de ver cómo se relacionan entre sí los diversos aspectos de un asunto.
it-1 pág. 528 Conocimiento
Discernimiento. La palabra hebrea que con frecuencia se traduce “discernimiento” (tevu•náh) está relacionada con la palabra bi•náh, traducida “entendimiento”. Ambas aparecen en Proverbios 2:3, donde dice, según la traducción (en inglés) de la Jewish Publication Society: “Si clamas por el entendimiento y alzas tu voz por el discernimiento [...]”. Al igual que el entendimiento, el discernimiento implica ver o reconocer un asunto, pero resalta el llegar a distinguir los aspectos o componentes del mismo, sopesando y evaluando cada uno a la luz de los demás.
PROVERBIOS 2:4)
“si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello,”
w11 1/10 pág. 15 Es posible hallar “el mismísimo conocimiento de Dios”
Sin duda, “el mismísimo conocimiento de Dios” es un tesoro espiritual. ¿Y cómo podemos encontrarlo? En el versículo 4 del capítulo 2 de Proverbios, Salomón nos da una pista al compararlo a “tesoros escondidos”. Claro está, un tesoro escondido no se descubre así como así. A menos que nos esforcemos, no lo encontraremos. Pues lo mismo pasa con el conocimiento de Dios: es un tesoro que también está oculto, en este caso en la Biblia. Así que tenemos que esforzarnos por encontrarlo.
w02 15/8 págs. 15-17 “Sígame de continuo”
Cultivemos amor por las verdades que enseñamos
3 Para amar las verdades que enseñamos al prójimo, primero tenemos que amar el aprenderlas. En el mundo de hoy, este tipo de amor no siempre es fácil de adquirir. Diversos factores, como una educación insuficiente o malos hábitos adoptados en la juventud, hacen que muchas personas desarrollen una aversión permanente por el estudio. Sin embargo, es esencial que aprendamos de Jehová. Proverbios 2:1-5 dice: “Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos, de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento; si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios”.
4 Observe que en los versículos 1 a 4 se nos insta repetidas veces a esforzarnos, no solo por ‘recibir’ y ‘atesorar’, sino también por ‘seguir buscando’ y ‘seguir en busca de ello’. Pero ¿qué nos impulsará a hacerlo? Pues bien, fijémonos en la frase “inclines tu corazón al discernimiento”. Cierta obra de consulta dice que tal exhortación “no es solo un llamado a la atención, sino la demanda de cierta actitud: una receptividad ansiosa a las enseñanzas”. ¿Y qué hace que seamos receptivos y estemos ansiosos de aprender lo que Jehová nos enseña? Nuestro punto de vista. Hemos de ver “el mismísimo conocimiento de Dios” como “plata” y como “tesoros escondidos”.
5 Adoptar tal punto de vista no resulta difícil. Por ejemplo, el “conocimiento de Dios” que usted ha adquirido probablemente incluya la verdad bíblica de que Jehová se propone que la humanidad fiel viva para siempre en el Paraíso en la Tierra (Salmo 37:28, 29). Cuando la aprendió, sin duda la consideró un auténtico tesoro, una joya de conocimiento que llenó su mente y corazón con esperanza y alegría. ¿Y ahora que ha pasado el tiempo? ¿Se ha empañado o deslustrado su estima por tal tesoro? En ese caso, trate de hacer dos cosas. En primer lugar, renueve su aprecio, es decir, recuerde continuamente por qué valora cada verdad que Jehová le ha enseñado, incluso aquellas que aprendió muchos años atrás.
6 En segundo lugar, siga aumentando su tesoro. Al fin y al cabo, si por casualidad desenterrara una gema preciosa, ¿se limitaría a echársela al bolsillo e irse satisfecho? ¿O cavaría por si acaso hubiese más? La Palabra de Dios está llena de verdades semejantes a gemas y pepitas de metales preciosos. Sin importar cuántas haya encontrado, puede hallar más (Romanos 11:33). Cuando extraiga una de esas gemas de la verdad, pregúntese: “¿Por qué es un tesoro? ¿Me aporta una comprensión más profunda de la personalidad de Jehová o de sus propósitos? ¿Me brinda alguna guía práctica que me ayude a seguir los pasos de Jesús?”. Meditar en preguntas como estas le permitirá cultivar amor por las verdades que Jehová le ha enseñado.
w02 1/12 págs. 14-15 párr. 9 Disfrutemos del estudio personal de la Palabra de Dios
9 Él añade: “Si sigues buscando esto [el entendimiento] como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello” (Proverbios 2:4). Esta ilustración nos hace pensar en las explotaciones mineras que ha realizado el hombre a lo largo de la historia en busca de metales preciosos, como la plata y el oro. Hay quienes han asesinado por el oro; otros han pasado toda la vida buscándolo. Ahora bien, ¿qué valor real tiene el preciado metal? Si estuviéramos perdidos en el desierto y nos muriéramos de sed, ¿qué preferiríamos: un lingote de oro, o un vaso de agua? Sin embargo, los hombres se han afanado por encontrar oro, pese a su valor artificial y fluctuante. Con cuánto más afán debemos nosotros buscar la sabiduría, el discernimiento y el entendimiento de Dios y de su voluntad. Ahora bien, ¿cuáles son los beneficios de esta búsqueda? (Salmo 19:7-10; Proverbios 3:13-18.)
w02 1/12 pág. 15 Disfrutemos del estudio personal de la Palabra de Dios
Desde 1979, el precio del oro ha fluctuado de un máximo superior a 27 dólares el gramo en 1980 a un mínimo cercano a los 8 dólares en 1999.
w02 15/12 págs. 13-14 párrs. 3-7 ‘Él se acercará a nosotros’
si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios. Porque Jehová mismo da la sabiduría” (Proverbios 2:3-6). Pensemos: ¡seres humanos imperfectos que hallan “el mismísimo conocimiento de Dios”! ¿Por qué se asemeja este regalo —el conocimiento de la Palabra de Dios— a “tesoros escondidos”?
4 Primeramente, el conocimiento de Dios es muy valioso. Una de sus más preciadas recompensas es la perspectiva de la vida eterna (Juan 17:3). Además, enriquece nuestra vida en la actualidad. Por ejemplo, tras un estudio cuidadoso de las Escrituras, llegamos a conocer las respuestas a preguntas importantes, como cuál es el nombre de Dios (Salmo 83:18), en qué estado se encuentran realmente los muertos (Eclesiastés 9:5, 10), y cuál es el propósito de Dios para la Tierra y la humanidad (Isaías 45:18). Asimismo hemos aprendido el mejor modo de vivir, a saber, regirnos por los sabios consejos bíblicos (Isaías 30:20, 21; 48:17, 18). Por lo tanto, contamos con dirección sensata que nos ayuda a sobrellevar las inquietudes de la vida y a seguir un derrotero que produce verdadera felicidad y satisfacción. Pero, sobre todo, el estudio de la Palabra de Dios nos permite llegar a conocer las maravillosas cualidades de Jehová y acercarnos a él. ¿Existe algo de más valor que una estrecha relación con Jehová cimentada en “el mismísimo conocimiento de Dios”?
5 Otra razón por la que el conocimiento de Dios se asemeja a “tesoros escondidos” es que, como muchos tesoros, no es muy común en este mundo. De los 6.000 millones de habitantes del planeta, unos seis millones de adoradores de Jehová (1 de cada 1.000) han hallado “el mismísimo conocimiento de Dios”. Para ilustrar el extraordinario privilegio que tenemos de conocer la verdad de la Palabra de Dios, pensemos en esta pregunta bíblica: ¿qué sucede cuando morimos? Hemos aprendido en las Escrituras que el alma muere y que los muertos están inconscientes (Ezequiel 18:4). Sin embargo, la mayoría de las religiones aceptan la creencia falsa de que algo dentro de la persona sigue viviendo después de la muerte. Tal doctrina es parte integrante de las religiones de la cristiandad, así como del budismo, el hinduismo, el islam, el jainismo, el judaísmo, el sijismo, el sintoísmo y el taoísmo. Esto significa que hay miles de millones de personas engañadas con esta doctrina falsa.
6 ¿Por qué no halla más gente “el mismísimo conocimiento de Dios”? Porque nadie es capaz de comprender la Palabra de Dios sin la ayuda divina. Recordemos que dicho conocimiento es un regalo que Jehová hace solo a quienes están dispuestos a investigar su Palabra con honradez y humildad, aunque no sean “sabios según la carne” (1 Corintios 1:26). Quizá un buen número de ellos sean considerados “iletrados y del vulgo” en el mundo (Hechos 4:13). Pero eso no es importante; Jehová nos otorga “el mismísimo conocimiento de Dios” por las cualidades que ve en el corazón.
7 Pensemos en esto: muchos eruditos de la cristiandad han publicado comentarios bíblicos detallados, en los que se exponen antecedentes históricos, el significado de las palabras hebreas y griegas, y otros datos. Con toda esa erudición, ¿han hallado en realidad “el mismísimo conocimiento de Dios”? ¿Entienden claramente el tema de la Biblia, es decir, la vindicación de la soberanía de Jehová mediante su Reino celestial? ¿Saben que Jehová Dios no forma parte de una Trinidad? Nosotros sí tenemos un conocimiento exacto de estos asuntos. ¿La razón? Dios nos ha concedido comprender bien las verdades espirituales que se les escapan a muchos “sabios e intelectuales” (Mateo 11:25). ¡Cuánto ha recompensado Jehová a los que se acercan a él!
w99 15/11 pág. 24 “Jehová mismo da la sabiduría”
si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello,
w99 15/11 pág. 25 “Jehová mismo da la sabiduría”
En el pasaje anteriormente citado del segundo capítulo de Proverbios, la conjunción “si” va seguida de las formas verbales “recibes”, “atesoras”, “clamas”, “sigues buscando” y “sigues en busca de”. ¿Por qué emplea el escritor esas expresiones que confieren al texto una intensidad progresiva? Una obra de consulta explica: “El sabio hace [aquí] hincapié en la necesidad del fervor al ir en pos de la sabiduría”. En efecto, debemos buscar de todo corazón la sabiduría y sus cualidades afines: el discernimiento y el entendimiento.
¿Pondrá usted el empeño necesario?
Un elemento clave en la búsqueda de la sabiduría es el estudio diligente de la Biblia, lo cual implica mucho más que limitarse a leer a fin de informarse. La meditación concienzuda sobre lo que leemos es una parte fundamental del estudio de las Escrituras. Si deseamos aumentar en sabiduría y discernimiento, es necesario que reflexionemos sobre cómo aplicar lo que aprendemos a la hora de resolver problemas y tomar decisiones. Adquirir entendimiento requiere que relacionemos lo que acabamos de aprender con lo que ya sabemos. ¿Quién puede negar que un estudio bíblico reflexivo de tal índole precise tiempo y esfuerzo enérgico? La inversión de tiempo y energía se asemeja a la dedicada a ‘buscar plata y tesoros escondidos’. ¿Pondrá usted el empeño necesario? ¿‘Comprará el tiempo oportuno’ para ello? (Efesios 5:15, 16.)
w98 15/6 págs. 13-14 párrs. 8-9 ¿Reconocemos la organización de Jehová?
8 Un sabio de la antigüedad dijo: “Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos, de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento; si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios” (Proverbios 2:1-5).
9 ¿Se da cuenta de quién es la responsabilidad? Se habla en segunda persona del singular: “si tú”. Y fíjese en la idea ‘si sigues buscándolo como a tesoros escondidos’. Piense en los mineros que por siglos excavaron el terreno en busca de plata y oro en Bolivia, México, Sudáfrica y otros países. Trabajaron arduamente, a pico y pala, para excavar la roca de donde extraerían los metales preciosos. Valoraban tanto el oro que, para hallarlo, en una mina de California excavaron 591 kilómetros de túneles, hasta una profundidad de un kilómetro y medio. Ahora bien, ¿podemos comernos el oro? ¿Podemos bebérnoslo? ¿Nos sostendría en un desierto si estuviéramos hambrientos y sedientos? No, su valor es artificial y arbitrario, y fluctúa de día en día en los mercados internacionales. No obstante, los hombres han muerto por él. Entonces, ¿cuánto esfuerzo merece hallar el oro espiritual, “el mismísimo conocimiento de Dios”? Piénselo: el mismísimo conocimiento del Señor Soberano del universo, su organización y sus propósitos. Para ello podemos emplear picos y palas de naturaleza espiritual. Estos son las publicaciones bíblicas que nos ayudan a cavar en la Palabra de Jehová y a entender su significado (Job 28:12-19).
w96 15/1 pág. 12 párr. 8 La humanidad necesita el conocimiento de Dios
si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello,
w96 15/1 pág. 12 párr. 9 La humanidad necesita el conocimiento de Dios
La persona de corazón recto excava como si buscara plata y tesoros escondidos.
w93 1/8 pág. 32 La búsqueda de un tesoro oculto
El rey Salomón del antiguo Israel sabía con cuánta energía cavan las personas para desenterrar un tesoro oculto, hecho al que aludió cuando escribió: “Si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios”. (Proverbios 2:3-5.)
w89 15/3 págs. 4-6 Siga buscando como a tesoros escondidos
Proverbios 2:1-6 nos exhorta así: “Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos, de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento; si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios. Porque Jehová mismo da la sabiduría; procedentes de su boca hay conocimiento y discernimiento”.
Puesto que los tesoros enterrados están ocultos, es necesario buscarlos. Mientras los buscan, algunos sacrifican tiempo de recreación, el alimento y hasta el sueño. Pero vale la pena todo el esfuerzo cuando se halla el tesoro. Tenemos que hacer sacrificios similares para buscar la sabiduría de Dios. Tal como el buscar tesoros enterrados exige cavar con empeño, así el buscar sabiduría requiere perseverancia. No basta con examinar superficialmente la Biblia y las publicaciones cristianas. Para hallar las alhajas espirituales se necesita tiempo, investigación y meditación. ¡Pero qué deleite cuando adquirimos perspicacia respecto a las Escrituras! (Nehemías 8:13.)
Éxito en buscar tesoros
Sí, la felicidad es el resultado de investigar la Palabra de Dios y hallar joyas de sabiduría. (Proverbios 3:13-18.) Con ese fin, debemos formar una buena biblioteca personal o de familia. Pero ¿qué debería contener? Además de un buen diccionario, para los testigos de Jehová es también útil tener varias traducciones de las Escrituras, junto con publicaciones bíblicas cristianas, entre ellas los ejemplares de cada año de La Atalaya y su publicación hermana, ¡Despertad! Por supuesto, tenemos que dar buen uso a la biblioteca para beneficiarnos como buscadores de tesoros.
En nuestra búsqueda de sabiduría, debemos consultar las secciones de temas y de textos bíblicos de los Índices de las publicaciones Watch Tower, o los índices al fin de los libros y de los volúmenes encuadernados de las revistas de la Sociedad Watch Tower. Estos son instrumentos básicos para buscar la sabiduría piadosa. En realidad son como un mapa que puede llevarnos a “tesoros escondidos” de la sabiduría piadosa. (Proverbios 2:4.) Si no tenemos ciertas publicaciones necesarias para la investigación, pudiéramos consultar las que están en el Salón del Reino de los Testigos de Jehová de la localidad.
Ilustremos ahora lo que es una búsqueda eficaz de un tesoro. En nuestra lectura de la Biblia, quizás nos preguntemos cómo murió Judas Iscariote después de traicionar a Jesucristo. Mateo 27:5 declara que Judas “se fue y se ahorcó”. Pero Hechos 1:18 dice: “Cayendo de cabeza, reventó ruidosamente por en medio, y todos sus intestinos quedaron derramados”. Entonces, ¿cómo murió Judas? Se puede hallar una respuesta investigando estos textos entre los que se alistan en el Índice de 1976 a 1980, o bajo el encabezamiento “Judas Iscariote” y el encabezamiento secundario “muerte”. También se puede buscar en el libro Ayuda para entender la Biblia, bajo “Judas” y el encabezamiento secundario “su muerte”, en la página 957, que nos dice: “Mateo describe [...] la manera en que intentó suicidarse, mientras que en Hechos se registra el resultado. Combinando ambos relatos, parece que Judas intentó ahorcarse sobre algún peñasco, pero la cuerda o la rama se rompió, de modo que cayó y se reventó en las rocas que había abajo. La topografía de los alrededores de Jerusalén permite esta explicación”.
El uso de una concordancia nos permite buscar textos bíblicos sobre un asunto que nos interesa. Por supuesto, al considerar un texto debemos tomar en cuenta el contexto. Para ilustrar esto, consideremos Salmo 144:12-14. Según estos versículos, ciertas personas dicen: ‘Nuestros hijos son como plantas, nuestras hijas como esquinas entalladas al estilo de palacio, nuestros graneros están llenos, nuestros rebaños se multiplican por millares, nuestro ganado está cargado sin aborto’. Pudiéramos pensar que estas palabras aplican al pueblo de Dios, pero el contexto muestra que no es así. En el versículo 11, el salmista David suplica que se le libre de los que hablan lo que no es cierto. Ellos se jactaban de sus hijos, hijas, rebaños y ganado. Según el versículo 15, esos malhechores dicen: “¡Feliz es el pueblo para quien es justamente así!”. Al contrario, sin embargo, David exclamó: “¡Feliz es el pueblo cuyo Dios es Jehová!”.
¡Abundan las alhajas espirituales!
Ciertamente nos ocasiona felicidad el hallar la sabiduría que buscamos. Entre las joyas espirituales que podemos hallar mediante la investigación están respuestas satisfactorias a preguntas bíblicas. Son muchas las respuestas que podemos hallar si seguimos buscando. Por ejemplo, ¿de dónde vino la esposa de Caín? La Atalaya del 1 de abril de 1982, página 4, dijo: “La Biblia nos dice que Adán y Eva tuvieron muchos hijos, no solo dos [Caín y Abel]. ‘Los días de Adán después de engendrar a Set [otro hijo] llegaron a ser ochocientos años. Entretanto llegó a ser padre de hijos e hijas.’ (Génesis 5:4.) Dada esta información, ¿de dónde diría usted que Caín obtuvo su esposa? Sí, ha debido casarse con una de sus propias hermanas. Hoy, esto tal vez sería peligroso para cualesquier hijos que nacieran de padres tan estrechamente relacionados. Pero a principios de la historia humana, cuando la humanidad estaba mucho más cerca de la perfección, esto no presentaba ningún problema”.
Pero suponga que leemos el libro de Proverbios. Al notar lo que dice en Proverbios 1:7, pudiéramos preguntarnos: ‘¿Qué es “el temor de Jehová”?’. La investigación pudiera llevarnos a La Atalaya del 15 de mayo de 1987, que dijo: “Es reverencia profunda y sano temor de desagradarle porque apreciamos su bondad amorosa y benignidad. Tener ‘el temor de Jehová’ significa reconocer que él es el Juez Supremo y el Todopoderoso, que tiene derecho y poder para imponer castigo o dar muerte a los que le desobedecen. También significa servir fielmente a Dios, confiando de lleno en él, y odiando lo que a su vista es malo”.
¡Siga buscando!
La Atalaya se publica para ayudar a los sinceros buscadores de la sabiduría a hallar alhajas espirituales inapreciables. Todos necesitamos sabiduría y entendimiento de la Palabra de Dios. Dice Proverbios 4:7, 8: “La sabiduría es la cosa principal. Adquiere sabiduría; y con todo lo que adquieres, adquiere entendimiento. Estímala altamente, y ella te ensalzará. Te glorificará porque la abrazas”.
Solo mediante adquirir perspicacia respecto a las Escrituras y usar bien la sabiduría podemos hallar verdadera felicidad. Sí, y solo mediante ejercer la sabiduría piadosa podemos agradar a Jehová Dios. Por eso, que nadie le impida buscar la sabiduría como a tesoros escondidos.
w89 1/12 págs. 16-19 párrs. 3-22 ¿Busca usted tesoros escondidos?
si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios”. ¡Imagínese!: ¡que seres humanos insignificantes puedan hallar “el mismísimo conocimiento de Dios”! (Proverbios 2:3-5.)
Todos necesitamos conocimiento exacto
4 Desde el tiempo de Cristo ese conocimiento esencial se ha ampliado hasta incluir mucho más de lo que estaba al alcance de los fieles hombres y mujeres hebreos de la antigüedad. Como lo expresó Pablo: “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento exacto de él; habiendo sido iluminados los ojos de su corazón, para que sepan cuál es la esperanza a la cual él los llamó, cuáles son las gloriosas riquezas que él guarda como herencia para los santos”. (Efesios 1:17, 18.)
5 En aquel tiempo esto fue consejo directo para los santos hermanos ungidos de Cristo, y todavía lo es hoy día. Ellos, como la parte secundaria de la “descendencia” prometida, son el blanco especial de la subversión espiritual de Satanás. (Gálatas 3:26-29; Efesios 6:11, 12.) Los ungidos, en particular, tienen que asegurarse su llamamiento por medio de no descuidar el don gratuito de la bondad inmerecida de Dios. Por eso tienen que fortalecer de continuo sus recursos espirituales mediante reforzar o reabastecer su conocimiento exacto de la voluntad y la Palabra de Dios. (Efesios 3:7; Hebreos 6:4-6; 2 Pedro 1:9-12.)
6 ¿Qué se puede decir sobre las personas cuya esperanza es la vida eterna en la Tierra? ¿Por qué es vital para ellas el conocimiento exacto? Porque no hay diversos grados de integridad cristiana, como si hubiera una norma más alta para los ungidos, quienes tienen esperanza celestial, que para las otras ovejas, quienes tienen esperanza terrenal. (Juan 10:16; 2 Pedro 3:13.) Los principios cristianos aplican a todos de igual manera. Por esa razón, todos tenemos que recargar con regularidad nuestras baterías espirituales mediante el conocimiento exacto. Pero eso implica tiempo y esfuerzo. Tenemos que ocuparnos en cavar en sentido espiritual, como si buscáramos tesoros escondidos. (Salmo 105:4, 5.)
Compre tiempo para cavar
7 Hoy día la mayoría de la gente tiene una vida ocupada, y parece que, como cristianos, nosotros estamos hasta más ocupados que la mayoría debido a nuestros horarios de reuniones bíblicas, ministerio en el campo, trabajo seglar, quehaceres domésticos, tareas escolares, y así por el estilo. Con todo, tal como cada día fijamos un tiempo para comer, así tenemos que apartar tiempo para alimentar nuestra mente y nuestra espiritualidad. No fue en vano que Jesús citó de Deuteronomio 8:3: “Está escrito: ‘No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de Jehová’”. (Mateo 4:4.) Si descuidamos nuestra espiritualidad, descuidamos nuestros valores espirituales y nuestra esperanza en cuanto al futuro. Puede que entonces empecemos a deslizarnos y tambalear. Por eso, ¿cómo podemos apartar tiempo para estudiar personalmente con regularidad la Biblia?
8 Estas palabras del apóstol Pablo son muy apropiadas: “Vigilen cuidadosamente que su manera de andar no sea como imprudentes, sino como sabios, comprándose todo el tiempo oportuno que queda, porque los días son inicuos. Por esta razón dejen de estar haciéndose irrazonables, sino sigan percibiendo cuál es la voluntad de Jehová”. Solamente si prestamos atención a la Palabra de Jehová por nuestro estudio personal podemos percibir cuál es Su voluntad. Y eso significa que tenemos que ‘comprar todo el tiempo oportuno’ o ‘aprovechar bien el tiempo’. (Efesios 5:15-17, Versión Popular.)
9 Si examinamos nuestras actividades cotidianas que no son esenciales, ¿qué descubrimos en cuanto a cómo empleamos gran parte de nuestro tiempo libre? ¿Es acaso ante el televisor? ¡Ese aparato hipnotizador puede robar de nuestra vida de dos a cinco horas cada noche! ¿Cuántas horas al día pasa usted viendo programas de televisión? A menudo lo que se presenta es degradante por su énfasis en la violencia y lo sexual. Con frecuencia tiene como objetivo estimular ‘el deseo de la carne y el deseo de los ojos y la exhibición ostentosa del medio de vida de uno’. (1 Juan 2:15-17.) No obstante, muchos no tienen suficiente fuerza de voluntad para apagar el televisor. Sí, este invento moderno puede consumir nuestro recurso más preciado: el tiempo.
10 Si somos sinceros con nosotros mismos, reconoceremos que por lo general podemos sacar tiempo de otras cosas para actividades esenciales como el estudio de la Biblia. Y el estudio personal de la Biblia que lleva al conocimiento exacto es esencial para el cristiano en estos tiempos críticos. Sin embargo, en vista de que hubo más de 41.000 expulsados el año pasado, está claro que muchos hermanos y hermanas han descuidado su espiritualidad. El ponerse “la armadura completa que proviene de Dios” y darle la atención debida no es simplemente acción ocasional. Como en el caso del soldado que llevara armadura literal, es un deber diario. (Efesios 6:10-18; Romanos 1:28-32; 2 Timoteo 3:1.)
11 Los más de 9.000 miembros de las 95 familias de Betel que sirven en las sucursales de la Sociedad Watch Tower alrededor del mundo tienen cada lunes por la noche su estudio de familia. Estudian La Atalaya en preparación para la reunión del fin de semana, y en muchas ocasiones también escuchan un discurso bíblico o hay una reunión para los miembros recientes de la familia en un salón de clases. Sí, el lunes por la noche es cuando se celebra por todo el mundo el estudio de la familia de Betel. ¿Cuándo tiene usted su estudio personal o su estudio de familia? (Hebreos 10:24, 25.)
Instrumentos de investigación y su uso
12 Tal como el minero tiene herramientas para su oficio, así nosotros tenemos instrumentos para cavar en la mina de oro de la Palabra de Dios. Por ejemplo, considere la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (Con Referencias). Actualmente se publica en alemán, español, francés, holandés, inglés, italiano, japonés y portugués. Por lo tanto, la mayoría de los testigos de Jehová tienen a su alcance un instrumento maravilloso para adquirir conocimiento exacto del Dios verdadero. Esta edición de la Biblia contiene millares de referencias marginales y muchísimas notas a pie de página. También tiene un apéndice de 38 páginas con información detallada sobre diversas preguntas bíblicas importantes.
13 En la parte de atrás la Biblia con Referencias tiene un “Índice de palabras bíblicas” principales. ¿Cómo podemos utilizarlo? Si busca en su ejemplar la expresión “conocimiento exacto”, hallará una lista de 12 textos bíblicos. Pero ninguno se encuentra en las Escrituras Hebreas. ¿Significa eso que en las Escrituras Hebreas no se destaca la necesidad de esa clase de conocimiento? No; pues bajo la palabra “conocimiento” hay 24 referencias, y 18 de ellas se han tomado de las Escrituras Hebreas. Con todo, en el lenguaje hebreo no hay una palabra especial para “conocimiento exacto”. Por eso, como puede verse por las referencias, a veces se destaca la necesidad de más que simplemente conocimiento general por medio de enlazar “conocimiento” con palabras como “discernimiento” y “perspicacia”, o decir que el conocimiento es “abundante”. (Daniel 1:4; 12:4; Jeremías 3:15.)
14 Como aprendimos en el artículo anterior, el griego de la Biblia comunicaba una diferencia sutil entre los dos grados de conocimiento. Y a medida que cavamos, queremos saber más acerca de la diferencia entre esas dos expresiones en su aplicación a los cristianos. ¿Por qué son esenciales para los cristianos el conocimiento, gnó•sis, y el conocimiento exacto, e•pí•gno•sis? ¿Dónde podemos hallar la respuesta? En el diccionario bíblico Ayuda para entender la Biblia. ¡Qué gran tesoro es este libro! Busque el encabezamiento “Conocimiento”. Ahí hallará todo un artículo sobre los términos que estamos considerando y las siguientes cualidades relacionadas: sabiduría, entendimiento, discernimiento y capacidad de pensar. ¡Y hemos hallado todo este “oro”, toda esta información, usando tan solo unas cuantas ayudas para el estudio de la Biblia! Pero hay más. (Salmo 19:9, 10.)
15 Si usted quisiera ahondar en su estudio de “conocimiento” y otros términos relacionados, pudiera utilizar los Índices de las publicaciones de la Sociedad Watch Tower, que pueden obtenerse en varios idiomas. Y tal como hemos investigado el tema del conocimiento, usted puede seguir el mismo procedimiento con centenares de otros asuntos. ¡Imagínese el caudal de información bajo el nombre de Jehová! ¡Qué abundancia de conocimiento exacto hay acerca del Señor Soberano del universo! (Salmo 68:19, 20; Hechos 4:24.)
16 Con esos instrumentos útiles para el estudio, y otros publicados por la Sociedad Watch Tower Bible and Tract, ¡qué hermosos “tesoros escondidos” podemos hallar! ¿Quiere usted el “oro”? ¿Cree que vale la pena? ¿Apartará tiempo para cavar por él? (Proverbios 2:1-5.)
¿Quiénes llevan la delantera en la minería espiritual?
17 ¿Cuál es la clave para adquirir ese preciado conocimiento de Dios y Cristo? El sentirse movido a ello... el anhelo de hallarse uno aprobado ante Jehová y su Hijo, y el deseo de recibir la dádiva de la vida eterna. Jesús lo expresó así: “Sigan pidiendo, y se les dará; sigan buscando, y hallarán; sigan tocando, y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe, y todo el que busca halla, y a todo el que toca se le abrirá”. Pero note la condición. Jesús dijo: ‘Siga pidiendo, buscando y tocando’. No es algo que se haga tan solo una vez. La búsqueda de conocimiento tiene que ser continua. (Mateo 5:6; 7:7, 8.)
18 En una familia cristiana, ¿quiénes deben llevar la delantera en la búsqueda del conocimiento exacto? Pablo contesta: “Y ustedes, padres, no estén irritando a sus hijos, sino sigan criándolos en la disciplina y regulación mental de Jehová”. Sí, ambos progenitores, y especialmente el padre, deben llevar la delantera en mostrar aprecio por los valores espirituales. De nuevo, eso nos recuerda la necesidad de tener un estudio regular que la familia espere con anhelo. (Efesios 6:4.)
19 Los períodos de estudio de la familia se pueden hacer interesantes. Por ejemplo, si usted tiene hijos, ¿por qué no les pide que escojan un tema y entonces les asigna investigar en diferentes publicaciones, según la edad y las aptitudes que tengan? Luego, tras de más o menos media hora, reúnanse y vean lo que cada uno haya descubierto sobre lo asignado. Si en el hogar hay una concordancia, un jovencito puede contar las veces que aparece cierta palabra en las Escrituras Hebreas y en las Escrituras Griegas. Tal vez un hijo mayor pueda hallar algunas joyas en el libro Ayuda. Los padres conocen las capacidades de sus hijos y por cuánto tiempo pueden prestar buena atención, así que deben considerar esos factores mientras conducen la sesión. Sean flexibles y muestren aprecio. Animen a su familia en su cavar espiritual... y háganlo con el motivo correcto.
Cave con el motivo correcto
20 La modestia es una virtud cristiana. (Proverbios 11:2; 1 Timoteo 2:9.) De modo que, ¿estudiaremos con el fin de jactarnos de lo que hemos aprendido? ¿Deberíamos hacer un despliegue público de nuestro conocimiento, para quizás dar la impresión de que los demás son ignorantes? ¿Deberíamos proclamar nuestras propias interpretaciones o imaginaciones? Pablo aconsejó: “Pues por la bondad inmerecida que se me ha dado digo a cada uno que está allí entre ustedes que no piense más de sí mismo de lo que sea necesario pensar; sino que piense de tal modo que tenga juicio sano, cada uno según le haya distribuido Dios una medida de fe”. (Romanos 12:3.)
21 El esfuerzo sincero y la aplicación del conocimiento exacto pueden redundar en fe, virtud, autodominio, aguante, devoción piadosa, cariño fraternal y amor. Pedro mostró la importancia de estas cualidades cuando escribió: “Porque si estas cosas existen en ustedes y rebosan, impedirán que ustedes sean inactivos o infructíferos respecto al conocimiento exacto de nuestro Señor Jesucristo”. (2 Pedro 1:2-8.)
22 Nuestro conocimiento debe influir en el corazón. Debe movernos a mostrar amor a Dios y al semejante, y a ser cristianos fructíferos en nuestra conducta y nuestro ministerio. Eso redundará en unidad y en un entendimiento más pleno del ejemplo de Cristo. (Efesios 4:13.) ¡Qué recompensa excelente por buscar tesoros escondidos!
PROVERBIOS 2:5)
“en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios.”
w11 1/10 pág. 15 Es posible hallar “el mismísimo conocimiento de Dios”
Él lo llama “el mismísimo conocimiento de Dios”, es decir, la verdad acerca de Dios y sus propósitos tal como se revela en la Biblia (versículo 5). Este tesoro tiene varias facetas.
Respuestas importantes. La Biblia contesta preguntas como cuál es el nombre de Dios (Salmo 83:18), qué nos ocurre al morir (Salmo 146:3, 4) y por qué estamos aquí (Génesis 1:26-28; Salmo 115:16). Siendo sinceros, ¿cuánto cree usted que vale la respuesta a estas cuestiones?
Consejos prácticos. La Biblia nos enseña el mejor modo de vivir. Nos dice, por ejemplo, cómo lograr que el matrimonio perdure (Efesios 5:28, 29, 33), qué hacer para criar hijos responsables (Deuteronomio 6:5-7; Efesios 6:4) o cómo vivir felices (Mateo 5:3; Lucas 11:28). Nuevamente, ¿cuánto valor considera usted que tienen estos consejos de eficacia probada?
Una descripción exacta de Dios y su personalidad. La Biblia es la principal fuente de información exacta sobre Dios. En ella se revela su naturaleza (Juan 1:18; 4:24), el interés que siente por nosotros (1 Pedro 5:6, 7) y sus maravillosas cualidades (Éxodo 34:6, 7; 1 Juan 4:8). Pues bien, ¿no le parece muy valioso tener información verídica acerca de Dios?
Sin duda, “el mismísimo conocimiento de Dios” es un tesoro espiritual.
w09 15/7 pág. 3 párrs. 2-3 Busquemos los tesoros “cuidadosamente ocultados” en Cristo
En cambio, hay otros tesoros que realmente nos benefician, y esos son los que la Palabra de Dios nos anima a buscar. Esta invitación va dirigida a todo el mundo, y la recompensa es mucho mayor que la que se podría obtener encontrando oro o plata (léase Proverbios 2:1-6).
3 Entre los valiosos tesoros que la Palabra de Dios nos anima a buscar está “el temor de Jehová”, que sirve de gran protección en estos tiempos tan difíciles (Sal. 19:9). También está “el mismísimo conocimiento de Dios”, gracias al cual tenemos el mayor honor al que pudiera aspirar cualquier ser humano: entablar una amistad íntima con el Altísimo. Los tesoros de la sabiduría, el conocimiento y el discernimiento que nos ofrece Dios nos ayudan a superar las dificultades de la vida (Pro. 9:10, 11).
w02 15/8 págs. 15-17 “Sígame de continuo”
Cultivemos amor por las verdades que enseñamos
3 Para amar las verdades que enseñamos al prójimo, primero tenemos que amar el aprenderlas. En el mundo de hoy, este tipo de amor no siempre es fácil de adquirir. Diversos factores, como una educación insuficiente o malos hábitos adoptados en la juventud, hacen que muchas personas desarrollen una aversión permanente por el estudio. Sin embargo, es esencial que aprendamos de Jehová. Proverbios 2:1-5 dice: “Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos, de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento; si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios”.
4 Observe que en los versículos 1 a 4 se nos insta repetidas veces a esforzarnos, no solo por ‘recibir’ y ‘atesorar’, sino también por ‘seguir buscando’ y ‘seguir en busca de ello’. Pero ¿qué nos impulsará a hacerlo? Pues bien, fijémonos en la frase “inclines tu corazón al discernimiento”. Cierta obra de consulta dice que tal exhortación “no es solo un llamado a la atención, sino la demanda de cierta actitud: una receptividad ansiosa a las enseñanzas”. ¿Y qué hace que seamos receptivos y estemos ansiosos de aprender lo que Jehová nos enseña? Nuestro punto de vista. Hemos de ver “el mismísimo conocimiento de Dios” como “plata” y como “tesoros escondidos”.
5 Adoptar tal punto de vista no resulta difícil. Por ejemplo, el “conocimiento de Dios” que usted ha adquirido probablemente incluya la verdad bíblica de que Jehová se propone que la humanidad fiel viva para siempre en el Paraíso en la Tierra (Salmo 37:28, 29). Cuando la aprendió, sin duda la consideró un auténtico tesoro, una joya de conocimiento que llenó su mente y corazón con esperanza y alegría. ¿Y ahora que ha pasado el tiempo? ¿Se ha empañado o deslustrado su estima por tal tesoro? En ese caso, trate de hacer dos cosas. En primer lugar, renueve su aprecio, es decir, recuerde continuamente por qué valora cada verdad que Jehová le ha enseñado, incluso aquellas que aprendió muchos años atrás.
6 En segundo lugar, siga aumentando su tesoro. Al fin y al cabo, si por casualidad desenterrara una gema preciosa, ¿se limitaría a echársela al bolsillo e irse satisfecho? ¿O cavaría por si acaso hubiese más? La Palabra de Dios está llena de verdades semejantes a gemas y pepitas de metales preciosos. Sin importar cuántas haya encontrado, puede hallar más (Romanos 11:33). Cuando extraiga una de esas gemas de la verdad, pregúntese: “¿Por qué es un tesoro? ¿Me aporta una comprensión más profunda de la personalidad de Jehová o de sus propósitos? ¿Me brinda alguna guía práctica que me ayude a seguir los pasos de Jesús?”. Meditar en preguntas como estas le permitirá cultivar amor por las verdades que Jehová le ha enseñado.
w02 1/12 pág. 15 párr. 10 Disfrutemos del estudio personal de la Palabra de Dios
10 La exposición de Salomón continúa así: “En tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios” (Proverbios 2:5). Qué idea tan impresionante: nosotros, los seres humanos pecadores, tenemos a nuestro alcance “el mismísimo conocimiento de Dios”, de Jehová, el Señor Soberano del universo (Salmo 73:28; Hechos 4:24). Hace siglos que los filósofos y los llamados sabios del mundo tratan de comprender los misterios de la vida y del universo, pero no consiguen hallar “el mismísimo conocimiento de Dios”. ¿La razón? Pese a que ha estado a su disposición durante miles de años en la Biblia, la Palabra de Dios, lo rechazan diciendo que es demasiado simple, de modo que no lo aceptan ni lo comprenden (1 Corintios 1:18-21).
w02 15/12 págs. 13-14 párrs. 3-7 ‘Él se acercará a nosotros’
si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios. Porque Jehová mismo da la sabiduría” (Proverbios 2:3-6). Pensemos: ¡seres humanos imperfectos que hallan “el mismísimo conocimiento de Dios”! ¿Por qué se asemeja este regalo —el conocimiento de la Palabra de Dios— a “tesoros escondidos”?
4 Primeramente, el conocimiento de Dios es muy valioso. Una de sus más preciadas recompensas es la perspectiva de la vida eterna (Juan 17:3). Además, enriquece nuestra vida en la actualidad. Por ejemplo, tras un estudio cuidadoso de las Escrituras, llegamos a conocer las respuestas a preguntas importantes, como cuál es el nombre de Dios (Salmo 83:18), en qué estado se encuentran realmente los muertos (Eclesiastés 9:5, 10), y cuál es el propósito de Dios para la Tierra y la humanidad (Isaías 45:18). Asimismo hemos aprendido el mejor modo de vivir, a saber, regirnos por los sabios consejos bíblicos (Isaías 30:20, 21; 48:17, 18). Por lo tanto, contamos con dirección sensata que nos ayuda a sobrellevar las inquietudes de la vida y a seguir un derrotero que produce verdadera felicidad y satisfacción. Pero, sobre todo, el estudio de la Palabra de Dios nos permite llegar a conocer las maravillosas cualidades de Jehová y acercarnos a él. ¿Existe algo de más valor que una estrecha relación con Jehová cimentada en “el mismísimo conocimiento de Dios”?
5 Otra razón por la que el conocimiento de Dios se asemeja a “tesoros escondidos” es que, como muchos tesoros, no es muy común en este mundo. De los 6.000 millones de habitantes del planeta, unos seis millones de adoradores de Jehová (1 de cada 1.000) han hallado “el mismísimo conocimiento de Dios”. Para ilustrar el extraordinario privilegio que tenemos de conocer la verdad de la Palabra de Dios, pensemos en esta pregunta bíblica: ¿qué sucede cuando morimos? Hemos aprendido en las Escrituras que el alma muere y que los muertos están inconscientes (Ezequiel 18:4). Sin embargo, la mayoría de las religiones aceptan la creencia falsa de que algo dentro de la persona sigue viviendo después de la muerte. Tal doctrina es parte integrante de las religiones de la cristiandad, así como del budismo, el hinduismo, el islam, el jainismo, el judaísmo, el sijismo, el sintoísmo y el taoísmo. Esto significa que hay miles de millones de personas engañadas con esta doctrina falsa.
6 ¿Por qué no halla más gente “el mismísimo conocimiento de Dios”? Porque nadie es capaz de comprender la Palabra de Dios sin la ayuda divina. Recordemos que dicho conocimiento es un regalo que Jehová hace solo a quienes están dispuestos a investigar su Palabra con honradez y humildad, aunque no sean “sabios según la carne” (1 Corintios 1:26). Quizá un buen número de ellos sean considerados “iletrados y del vulgo” en el mundo (Hechos 4:13). Pero eso no es importante; Jehová nos otorga “el mismísimo conocimiento de Dios” por las cualidades que ve en el corazón.
7 Pensemos en esto: muchos eruditos de la cristiandad han publicado comentarios bíblicos detallados, en los que se exponen antecedentes históricos, el significado de las palabras hebreas y griegas, y otros datos. Con toda esa erudición, ¿han hallado en realidad “el mismísimo conocimiento de Dios”? ¿Entienden claramente el tema de la Biblia, es decir, la vindicación de la soberanía de Jehová mediante su Reino celestial? ¿Saben que Jehová Dios no forma parte de una Trinidad? Nosotros sí tenemos un conocimiento exacto de estos asuntos. ¿La razón? Dios nos ha concedido comprender bien las verdades espirituales que se les escapan a muchos “sabios e intelectuales” (Mateo 11:25). ¡Cuánto ha recompensado Jehová a los que se acercan a él!
w01 1/2 págs. 10-11 párrs. 9-10 ¿Vivimos la verdad?
9 ¿Qué debemos hacer si estamos sumidos en un mar de dudas? El sabio rey Salomón da la respuesta: “Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos, de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento; si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios” (Proverbios 2:1-5).
10 ¿No es esta una idea asombrosa? Quien realiza un esfuerzo sincero por prestar atención a la sabiduría divina hallará “el mismísimo conocimiento de Dios”. En efecto, el conocimiento del Señor Soberano del universo se encuentra a nuestro alcance en caso de que estemos dispuestos a recibir y atesorar sus dichos, lo cual implica recurrir a él en oración y mediante el estudio personal. Los tesoros escondidos de su Palabra pueden disipar las dudas que tengamos y ayudarnos a ver la luz de la verdad.
w99 15/11 pág. 24 “Jehová mismo da la sabiduría”
en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios” (Proverbios 2:1-5).
w99 15/11 pág. 25 “Jehová mismo da la sabiduría”
Imagínese los grandes tesoros que nos aguardan si excavamos en la Biblia con un corazón sincero. Hallaremos “el mismísimo conocimiento de Dios”; el conocimiento sólido, estable, vital de nuestro Creador (Juan 17:3). También podemos conseguir otro tesoro: “el temor de Jehová”. ¡Qué precioso es este temor reverente! El temor sano de desagradarle debe dominar todo aspecto de nuestra vida, lo que proporcionará una dimensión espiritual a cualquier cosa que hagamos (Eclesiastés 12:13).
w96 15/1 pág. 12 párr. 8 La humanidad necesita el conocimiento de Dios
en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios.
w96 15/1 pág. 12 párr. 9 La humanidad necesita el conocimiento de Dios
¿Qué espléndido tesoro hallarán los que tienen un corazón receptivo? “El mismísimo conocimiento de Dios.” ¿Y cuál es este? Simple y llanamente, el conocimiento que se halla en la Palabra de Dios, la Biblia.
w95 15/3 pág. 12 Aprendamos a disfrutar del temor de Jehová
¿Se esforzará usted?
10 Por supuesto, la simple lectura de la Biblia o la asistencia a las reuniones en el Salón del Reino no nos garantizan la obtención de temor piadoso. Fíjese en lo que tenemos que hacer para entender con claridad el temor de Jehová. Proverbios 2:1-5 dice: “Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos, de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento; si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios”. De modo que, cuando asistimos a las reuniones, debemos prestar atención a lo que se dice, esforzarnos concienzudamente por mantener la concentración y recordar los puntos clave, reflexionar sobre cómo nuestro modo de ver a Jehová debe influir en la actitud con la que tomamos el consejo que se dé, en suma, debemos abrir el corazón. En ese caso, entenderemos el temor de Jehová.
kl cap. 1 págs. 6-7 párrs. 3-5 Tiene a su alcance un feliz porvenir
3 Nos referimos a una clase especial de conocimiento muy superior a la sabiduría humana. Es “el mismísimo conocimiento de Dios”. (Proverbios 2:5.) Hace casi dos mil años, uno de los escritores de la Biblia dijo: “Toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas es Dios”. (Hebreos 3:4.) Piense en el conocimiento que debe poseer el Hacedor de todas las cosas. La Biblia dice que Dios cuenta todas las estrellas y las llama por su nombre. Figúrese lo que eso supone, puesto que hay cientos de miles de millones de estrellas en nuestra galaxia, y según los astrónomos existen aproximadamente cien mil millones de galaxias más. (Salmo 147:4.) En vista de que Dios también lo sabe todo acerca de nosotros, ¿quién sino él puede dar las mejores respuestas a las preguntas importantes de la vida? (Mateo 10:30.)
4 Imagínese a dos hombres tratando de reparar sus respectivos automóviles. Uno de ellos, frustrado, se da por vencido. El otro repara tranquilamente la avería, da a la llave de contacto y sonríe al comprobar que el motor arranca y funciona bien. No resulta muy difícil intuir cuál de los dos hombres consultó el manual de reparaciones del fabricante. Pues bien, ¿no sería lógico que Dios hubiera proporcionado instrucciones para guiarnos en la vida? Tal vez sepa que eso es precisamente lo que la Biblia afirma ser: un libro de instrucción y guía procedente de nuestro Creador y concebido para impartir el conocimiento de Dios. (2 Timoteo 3:16.)
5 Si tal afirmación es cierta, piense en los tesoros de conocimiento que debe haber en ese libro. Proverbios 2:1-5 nos insta a buscar sabiduría, a ahondar por conseguirla como haríamos para encontrar un tesoro escondido, pero no en el terreno del razonamiento humano, sino en la Palabra de Dios. Si indagamos en ella, hallaremos “el mismísimo conocimiento de Dios”. Como Dios comprende nuestras limitaciones y necesidades, su enseñanza nos ayuda a vivir felices y en paz. (Salmo 103:14; Isaías 48:17.) Además, el conocimiento de Dios nos ofrece buenas y emocionantes noticias.
w89 1/12 pág. 16 ¿Busca usted tesoros escondidos?
Es interesante notar que en Proverbios 2:5 la expresión “el mismísimo conocimiento de Dios” aparece en la Septuaginta griega como e•pí•gno•sis, o “conocimiento exacto”, uno de los ocho lugares donde aparece esa palabra griega en la Septuaginta.
PROVERBIOS 2:6)
“Porque Jehová mismo da la sabiduría; procedentes de su boca hay conocimiento y discernimiento.”
w11 1/10 pág. 15 Es posible hallar “el mismísimo conocimiento de Dios”
Si damos ese primer paso, Jehová se encargará del resto. El versículo 6 garantiza que “Jehová mismo da la sabiduría”, de modo que solo con su ayuda podemos captar las verdades que se encuentran en la Biblia (Juan 6:44; Hechos 16:14).
w02 1/12 pág. 15 párr. 11 Disfrutemos del estudio personal de la Palabra de Dios
11 Salomón destaca otro incentivo: “Porque Jehová mismo da la sabiduría; procedentes de su boca hay conocimiento y discernimiento” (Proverbios 2:6). Jehová da gustosa y generosamente sabiduría, conocimiento y discernimiento a todo aquel que se esfuerza por buscarlos. ¿Verdad que tenemos razones de sobra para apreciar el estudio personal de la Palabra de Dios, aunque exija empeño, disciplina y sacrificio? Al menos, contamos con nuestros propios ejemplares de la Biblia y no tenemos que hacernos copias a mano, como algunas personas de la antigüedad (Deuteronomio 17:18, 19).
w99 15/11 pág. 26 “Jehová mismo da la sabiduría”
No fracasará
A menudo, las excavaciones en busca de gemas, oro o plata son infructuosas. Pero no es así en el caso de la búsqueda de tesoros espirituales. ¿Por qué no? “Porque Jehová mismo da la sabiduría —asegura Salomón—; procedentes de su boca hay conocimiento y discernimiento.” (Proverbios 2:6.)
El rey Salomón fue célebre por su sabiduría (1 Reyes 4:30-32). Las Escrituras revelan que el alcance de su conocimiento se extendía a plantas, animales, la naturaleza humana y la Palabra de Dios. El discernimiento que demostró, aún siendo un joven rey, al dilucidar el litigio entre dos mujeres que afirmaban ser la madre del mismo hijo, contribuyó a que cobrara fama internacional (1 Reyes 3:16-28). ¿De dónde procedía su gran saber? Salomón pidió a Jehová “sabiduría y conocimiento” y la capacidad para “discernir entre lo bueno y lo malo”, y Jehová se lo concedió (2 Crónicas 1:10-12; 1 Reyes 3:9).
Nosotros también debemos pedir la ayuda de Jehová mientras nos esmeramos en el estudio de su Palabra. El salmista dijo en oración: “Instrúyeme, oh Jehová, acerca de tu camino. Andaré en tu verdad. Unifica mi corazón para que tema tu nombre” (Salmo 86:11). A Jehová le pareció bien esa oración, por eso está escrita en la Biblia. Podemos estar seguros, pues, de que nuestras oraciones constantes y sinceras, en las que pedimos su ayuda para encontrar tesoros espirituales en la Biblia, no quedarán sin respuesta (Lucas 18:1-8).
w97 15/3 pág. 12 párrs. 1-2 Inclinemos el corazón al discernimiento
JEHOVÁ es nuestro Magnífico Instructor. (Isaías 30:20, 21.) Ahora bien, ¿qué debemos hacer para beneficiarnos del “mismísimo conocimiento de Dios” revelado en su Palabra? En parte, tenemos que ‘inclinar el corazón al discernimiento’: tener un deseo sincero de adquirir y manifestar esta facultad. Por ello, debemos acudir a Dios, pues el sabio dijo: “Jehová mismo da la sabiduría; procedentes de su boca hay conocimiento y discernimiento”. (Proverbios 2:1-6.) ¿Qué son el conocimiento, la sabiduría y el discernimiento?
2 Conocimiento es el saber que se consigue mediante la experiencia personal, la observación o el estudio. Sabiduría es la capacidad de poner por obra lo que se ha aprendido. (Mateo 11:19.) El rey Salomón demostró sabiduría cuando dos mujeres reclamaban el mismo niño, y utilizó su conocimiento del cariño que una madre siente por sus hijos para zanjar la disputa. (1 Reyes 3:16-28.) Discernimiento es “el juicio por cuyo medio percibimos y declaramos la diferencia que existe entre varias cosas”. (Diccionario manual e ilustrado de la lengua española.) Implica, por lo tanto, tener buen criterio. Si inclinamos el corazón al discernimiento, Jehová nos lo dará por medio de su Hijo. (2 Timoteo 2:1, 7.) Ahora bien, ¿cómo puede el discernimiento tener un efecto en diversos campos de la vida?
w97 15/3 págs. 15-17 Inclinemos el corazón al discernimiento
Acudamos siempre a Jehová en busca de discernimiento
15 Para seguir un proceder recto en la vida, todos tenemos que reconocer nuestra imperfección y acudir a Jehová en busca de discernimiento espiritual. Proverbios 2:6-9 dice: “Jehová mismo da la sabiduría; procedentes de su boca hay conocimiento y discernimiento. Y para los rectos atesorará sabiduría práctica; para los que andan en integridad él es un escudo, mediante la observación de las sendas del juicio, y él guardará el mismísimo camino de los que le son leales. En tal caso entenderás justicia y juicio y rectitud, el derrotero entero de lo que es bueno”. (Compárese con Santiago 4:6.)
16 Reconociendo que dependemos de Jehová, procuremos, con humildad, percibir su voluntad investigando profundamente su Palabra. Él posee sabiduría absoluta, y su consejo es siempre beneficioso. (Isaías 40:13; Romanos 11:34.) De hecho, todo consejo opuesto al suyo carece de valor. Proverbios 21:30 declara: “No hay sabiduría, ni ningún discernimiento, ni ningún consejo en oposición a Jehová”. (Compárese con Proverbios 19:21.) Solo el discernimiento espiritual, que se consigue mediante el estudio de la Palabra de Dios con la ayuda de las publicaciones suministradas a través del “esclavo fiel y discreto”, nos ayudará a seguir un proceder apropiado en la vida. (Mateo 24:45-47.) Dirijamos, por tanto, nuestro modo de vivir en conformidad con el consejo de Jehová, sabiendo que sin importar lo factible que parezca el consejo contrario, jamás podrá competir con su Palabra.
17 Los cristianos discernidores que dan consejo comprenden que deben fundamentarlo sólidamente en la Palabra de Dios y que antes de responder a una pregunta, han de estudiar la Biblia y meditar sobre ella. (Proverbios 15:28.) Contestar mal preguntas sobre cuestiones serias puede hacer mucho daño. Por tanto, los ancianos cristianos necesitan discernimiento espiritual y deben pedir en oración a Jehová su guía cuando tratan de ayudar espiritualmente a sus compañeros de creencia.
Abundemos en discernimiento espiritual
18 Para agradar a Jehová, necesitamos “discernimiento en todas las cosas”. (2 Timoteo 2:7.) El estudio entusiasta de la Biblia y la sumisión a la dirección del espíritu de Dios y Su organización, nos ayudarán a discernir cómo actuar cuando afrontemos situaciones que pudieran llevarnos a un mal proceder. Por ejemplo, supongamos que algo en la congregación no se está llevando como pensamos que debiera hacerse. El discernimiento espiritual nos ayudará a entender que esa no es una razón para dejar de formar parte del pueblo de Jehová y no servir más a Dios. Pensemos en el privilegio que tenemos de servir a Jehová, en la libertad espiritual de que disfrutamos y en la alegría que nos proporciona el servicio como proclamadores del Reino. El discernimiento espiritual nos capacita para adoptar la perspectiva correcta y comprender que estamos dedicados a Dios y que debemos apreciar nuestra relación con él, sin importar las acciones de los demás. Si no hay nada que podamos hacer, dentro de los cauces teocráticos, para solucionar el problema, tenemos que esperar con paciencia a que Jehová remedie la situación. En lugar de abandonar o ceder a la desesperación, ‘esperemos a Dios’. (Salmo 42:5, 11.)
19 El discernimiento espiritual nos ayuda a permanecer leales a Dios y a su pueblo. Pablo dijo a los cristianos de Filipo: “Esto es lo que continúo orando: que el amor de ustedes abunde todavía más y más con conocimiento exacto y pleno discernimiento; para que se aseguren de las cosas más importantes, para que estén exentos de defectos y no hagan tropezar a otros hasta el día de Cristo”. (Filipenses 1:9, 10.) A fin de razonar correctamente, necesitamos “conocimiento exacto y pleno discernimiento”. La palabra griega que se traduce en este texto “discernimiento” denota “percepción moral sensible”. Cuando aprendemos algo, debemos percibir su relación con Dios y Cristo, y meditar sobre cómo magnifica la personalidad y las provisiones de Jehová. Esto potencia nuestro discernimiento y aprecio por lo que Jehová Dios y Jesucristo han hecho por nosotros. Si no entendemos algo completamente, el discernimiento nos ayudará a comprender que no debemos abandonar nuestra fe en todas las verdades importantes que hemos aprendido sobre Dios, Cristo y el propósito divino.
20 Abundaremos en pleno discernimiento si siempre armonizamos con la Palabra de Dios lo que pensamos y hacemos. (2 Corintios 13:5.) Seguir este proceder de un modo constructivo nos ayudará a ser humildes, no tercos ni críticos. El discernimiento nos permitirá beneficiarnos de la corrección que recibamos y asegurarnos de las cosas más importantes. (Proverbios 3:7.) Por tanto, teniendo el deseo de agradar a Jehová, procuremos llenarnos del conocimiento exacto de su Palabra, lo cual nos capacitará para discernir lo correcto de lo incorrecto, determinar lo que es verdaderamente importante y aferrarnos lealmente a nuestra valiosa relación con Jehová. Todo ello es posible si inclinamos el corazón al discernimiento. Sin embargo, se necesita algo más. Debemos dejar que el discernimiento nos salvaguarde.
PROVERBIOS 2:7)
“Y para los rectos atesorará sabiduría práctica; para los que andan en integridad él es un escudo,”
w87 15/5 pág. 28 Tema a Jehová y será feliz
♦ 2:7—¿Qué es integridad?
Los términos hebreos que se relacionan con la integridad tienen el significado fundamental de lo que es “entero” o “completo”. A menudo significan condición moral sana y rectitud. “Los que andan en integridad” mantienen devoción inquebrantable a Jehová. Para estos “rectos” él es un “escudo” protector, porque manifiestan verdadera sabiduría y obran en armonía con sus justas normas.
w86 1/3 pág. 17 párr. 7 ¿Quién puede imitar la integridad de Job?
Induce a la reflexión el darse cuenta de que tal como Satanás centró su viciosa atención en Job, así también la centra en nosotros los que estamos intentando mantener integridad a Dios. Sin embargo, esto no debe turbarnos. ¿Por qué? Porque “Jehová es muy tierno en cariño, y misericordioso” y “no te desamparará ni te dejará enteramente”. (Santiago 5:11; Deuteronomio 31:6.) Sí, Jehová nos sostendrá. “Para los que andan en integridad él es un escudo”, dice la Biblia. (Proverbios 2:7.) Esto no significa que Jehová no permitirá que seamos probados. Él lo va a permitir, tal como lo hizo en el caso de Job. “Pero Dios es fiel —escribió el apóstol Pablo— y no dejará que sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que junto con la tentación también dispondrá la salida para que puedan aguantarla.” (1 Corintios 10:13.)
PROVERBIOS 2:10)
“Cuando la sabiduría entre en tu corazón y el conocimiento mismo se haga agradable a tu mismísima alma,”
w99 15/11 págs. 26-27 “Jehová mismo da la sabiduría”
Cuando “el conocimiento mismo se haga agradable”
A pesar de que el estudio personal de la Biblia es un requisito esencial en la búsqueda de la sabiduría, no es una actividad que atraiga a muchas personas. Por ejemplo, Lawrence, de 58 años, dice: “Mi trabajo siempre ha sido manual. Estudiar me resulta muy difícil”. Michael, de 24 años, a quien no le gustaba estudiar cuando estaba en la escuela, admite: “Me tenía que imponer la obligación de sentarme a estudiar”. Aun así, se puede cultivar el deseo de hacerlo.
Veamos lo que hizo Michael. Él nos cuenta: “Me obligaba a estudiar durante media hora al día. Al poco tiempo empecé a notar los efectos en mi actitud, los comentarios en las reuniones cristianas y en las conversaciones con los demás. Ahora anhelo que llegue el momento de estudiar y me sienta muy mal que algo lo interrumpa”. Así es, al estudio personal se le va tomando el gusto con el tiempo, al ver cómo progresamos. Lawrence se aplicó de igual modo al estudio de la Biblia y, finalmente, llegó a ser anciano de una congregación de los testigos de Jehová.
Para conseguir que el estudio personal sea una experiencia agradable, se necesita esfuerzo constante. Los beneficios, por otra parte, son enormes. “Cuando la sabiduría entre en tu corazón y el conocimiento mismo se haga agradable a tu mismísima alma —dice Salomón—, la capacidad de pensar misma te vigilará, el discernimiento mismo te salvaguardará.” (Proverbios 2:10, 11.)
w89 1/12 pág. 12 párr. 8 Por qué necesitamos conocimiento exacto
“Cuando la sabiduría entre en tu corazón y el conocimiento mismo se haga agradable a tu mismísima alma, la capacidad de pensar misma te vigilará, el discernimiento mismo te salvaguardará, para librarte del mal camino”. (Proverbios 2:10-12.) Estas palabras dan a entender que tenemos que desarrollar un deseo ardiente de adquirir conocimiento exacto, que puede influir en el corazón y la mismísima alma. Además, sirve de fundamento para buena capacidad de pensar.
PROVERBIOS 2:11)
“la capacidad de pensar misma te vigilará, el discernimiento mismo te salvaguardará,”
w89 1/12 pág. 12 párr. 8 Por qué necesitamos conocimiento exacto
“Cuando la sabiduría entre en tu corazón y el conocimiento mismo se haga agradable a tu mismísima alma, la capacidad de pensar misma te vigilará, el discernimiento mismo te salvaguardará, para librarte del mal camino”. (Proverbios 2:10-12.) Estas palabras dan a entender que tenemos que desarrollar un deseo ardiente de adquirir conocimiento exacto, que puede influir en el corazón y la mismísima alma. Además, sirve de fundamento para buena capacidad de pensar.
PROVERBIOS 2:12)
“para librarte del mal camino, del hombre que habla cosas perversas,”
w99 15/11 pág. 27 “Jehová mismo da la sabiduría”
“Para librarte del mal camino”
¿De qué maneras son la sabiduría, el conocimiento, la capacidad de pensar y el discernimiento una salvaguarda? Salomón contesta: “[Son] para librarte del mal camino, del hombre que habla cosas perversas, de los que dejan las sendas de la rectitud para andar en los caminos de la oscuridad, de los que están regocijándose en hacer el mal, que están gozosos en las cosas perversas de la maldad; aquellos cuyas sendas son torcidas, y que son sinuosos en su derrotero general” (Proverbios 2:12-15).
Así es, los que valoran la auténtica sabiduría no tienen nada que ver con el que “habla cosas perversas”, es decir, contrarias a la verdad y la justicia. La capacidad de pensar y el discernimiento brindan protección tanto contra los que rechazan la verdad para andar en la oscuridad como contra los que son taimados y se deleitan en la maldad (Proverbios 3:32).
PROVERBIOS 2:13)
“de los que dejan las sendas de la rectitud para andar en los caminos de la oscuridad,”
w99 15/11 pág. 27 “Jehová mismo da la sabiduría”
“Para librarte del mal camino”
¿De qué maneras son la sabiduría, el conocimiento, la capacidad de pensar y el discernimiento una salvaguarda? Salomón contesta: “[Son] para librarte del mal camino, del hombre que habla cosas perversas, de los que dejan las sendas de la rectitud para andar en los caminos de la oscuridad, de los que están regocijándose en hacer el mal, que están gozosos en las cosas perversas de la maldad; aquellos cuyas sendas son torcidas, y que son sinuosos en su derrotero general” (Proverbios 2:12-15).
Así es, los que valoran la auténtica sabiduría no tienen nada que ver con el que “habla cosas perversas”, es decir, contrarias a la verdad y la justicia. La capacidad de pensar y el discernimiento brindan protección tanto contra los que rechazan la verdad para andar en la oscuridad como contra los que son taimados y se deleitan en la maldad (Proverbios 3:32).
PROVERBIOS 2:14)
“de los que están regocijándose en hacer el mal, que están gozosos en las cosas perversas de la maldad;”
w99 15/11 pág. 27 “Jehová mismo da la sabiduría”
“Para librarte del mal camino”
¿De qué maneras son la sabiduría, el conocimiento, la capacidad de pensar y el discernimiento una salvaguarda? Salomón contesta: “[Son] para librarte del mal camino, del hombre que habla cosas perversas, de los que dejan las sendas de la rectitud para andar en los caminos de la oscuridad, de los que están regocijándose en hacer el mal, que están gozosos en las cosas perversas de la maldad; aquellos cuyas sendas son torcidas, y que son sinuosos en su derrotero general” (Proverbios 2:12-15).
Así es, los que valoran la auténtica sabiduría no tienen nada que ver con el que “habla cosas perversas”, es decir, contrarias a la verdad y la justicia. La capacidad de pensar y el discernimiento brindan protección tanto contra los que rechazan la verdad para andar en la oscuridad como contra los que son taimados y se deleitan en la maldad (Proverbios 3:32).
PROVERBIOS 2:15)
“aquellos cuyas sendas son torcidas, y que son sinuosos en su derrotero general;”
w99 15/11 pág. 27 “Jehová mismo da la sabiduría”
“Para librarte del mal camino”
¿De qué maneras son la sabiduría, el conocimiento, la capacidad de pensar y el discernimiento una salvaguarda? Salomón contesta: “[Son] para librarte del mal camino, del hombre que habla cosas perversas, de los que dejan las sendas de la rectitud para andar en los caminos de la oscuridad, de los que están regocijándose en hacer el mal, que están gozosos en las cosas perversas de la maldad; aquellos cuyas sendas son torcidas, y que son sinuosos en su derrotero general” (Proverbios 2:12-15).
Así es, los que valoran la auténtica sabiduría no tienen nada que ver con el que “habla cosas perversas”, es decir, contrarias a la verdad y la justicia. La capacidad de pensar y el discernimiento brindan protección tanto contra los que rechazan la verdad para andar en la oscuridad como contra los que son taimados y se deleitan en la maldad (Proverbios 3:32).
PROVERBIOS 2:16)
“para librarte de la mujer extraña, de la extranjera que ha hecho melosos sus propios dichos,”
w99 15/11 pág. 27 “Jehová mismo da la sabiduría”
Se dice que “la mujer extraña”, la prostituta,
w99 15/11 pág. 27 “Jehová mismo da la sabiduría”
“para librarte de la mujer extraña, de la extranjera que ha hecho melosos sus propios dichos,
w99 15/11 “Jehová mismo da la sabiduría”
[Nota]
El término extraña se aplicaba a la persona que se apartaba de lo que estaba en armonía con la Ley y, por lo tanto, se alejaba de Jehová. De ahí que se aluda a la prostituta con la expresión “mujer extraña”, sin ser necesariamente extranjera.
it-2 pág. 828 Residente forastero
La palabra “extraño” también se aplicaba a los que se apartaban de lo que decía la Ley y por ello se alejaban de Dios. Por esta razón a una prostituta se la llama “mujer extraña”. (Pr 2:16; 5:17; 7:5.)
PROVERBIOS 2:17)
“que está dejando al amigo íntimo de su juventud y que ha olvidado el mismo pacto de su Dios.”
w99 15/11 pág. 27 “Jehová mismo da la sabiduría”
es la que abandona “al amigo íntimo de su juventud”, posiblemente al marido de su juventud (compárese con Malaquías 2:14). Ha olvidado que el pacto de la Ley prohíbe el adulterio (Éxodo 20:14).
w99 15/11 pág. 27 “Jehová mismo da la sabiduría”
que está dejando al amigo íntimo de su juventud y que ha olvidado el mismo pacto de su Dios.
PROVERBIOS 2:19)
“Ninguno de los que tienen relaciones con ella volverá, ni alcanzarán de nuevo las sendas de los que viven.”
w99 15/11 pág. 27 “Jehová mismo da la sabiduría”
Los que andan en su compañía puede que nunca ‘alcancen de nuevo las sendas de los que viven’, pues es posible que, tarde o temprano, lleguen a un punto sin retorno, a saber, la muerte.
w99 15/11 pág. 27 “Jehová mismo da la sabiduría”
Ninguno de los que tienen relaciones con ella volverá, ni alcanzarán de nuevo las sendas de los que viven” (Proverbios 2:16-19).
PROVERBIOS 2:20)
“El propósito es que andes en el camino de los buenos y que guardes las sendas de los justos.”
w99 15/11 pág. 27 “Jehová mismo da la sabiduría”
Salomón resume la finalidad de su consejo en cuanto a la sabiduría con las palabras: “El propósito es que andes en el camino de los buenos y que guardes las sendas de los justos” (Proverbios 2:20). ¡Qué magnífico propósito tiene la sabiduría! Nos ayuda a llevar una vida satisfactoria y feliz que cuenta con la aprobación de Dios.
PROVERBIOS 3:1)
“Hijo mío, no olvides mi ley, y observe tu corazón mis mandamientos,”
w00 15/1 pág. 23 Cultivemos una relación íntima con Jehová
El rey Salomón del antiguo Israel abre el tercer capítulo de Proverbios con estas palabras: “Hijo mío, no olvides mi ley, y observe tu corazón mis mandamientos,
w00 15/1 pág. 23 Cultivemos una relación íntima con Jehová
(Proverbios 3:1, 2). Dado que Salomón escribió este libro por inspiración divina, este paternal consejo procede en realidad de Jehová Dios y se dirige a nosotros. En este texto se nos recomienda obrar de acuerdo con los recordatorios de Dios —su ley, o enseñanza, así como sus mandamientos—, que están recogidos en la Biblia.
w93 15/12 pág. 11 párrs. 3-4 ¡Confíe en Jehová!
Contienen consejo sabio que puede ayudar a los padres a criar a sus hijos. La exhortación del capítulo 3 de Proverbios es sobresaliente, pues empieza con la siguiente advertencia: “Hijo mío, no olvides mi ley, y observe tu corazón mis mandamientos”. Debemos prestar más atención que nunca a los recordatorios de Jehová al acercarse a su fin los últimos días del inicuo mundo de Satanás. Puede ser que el camino haya parecido largo, pero la promesa para todos los que aguantan es que ‘se les añadirá largura de días y años de vida y paz’, es decir, recibirán vida eterna en el nuevo sistema de Jehová. (Proverbios 3:1, 2.)
4 Una relación feliz entre un padre y un hijo es inapreciable. Nuestro Creador, Jehová Dios, se propuso que así fuera. Cristo Jesús dijo lo siguiente de su propia relación estrecha con Jehová: “El Hijo no puede hacer ni una sola cosa por su propia iniciativa, sino únicamente lo que ve hacer al Padre. Porque cualesquiera cosas que Aquel hace, estas cosas también las hace el Hijo de igual manera. Porque el Padre le tiene cariño al Hijo y le muestra todas las cosas que él mismo hace”. (Juan 5:19, 20.) Jehová se propuso que hubiera una intimidad similar entre él y toda su familia terrestre, así como entre los padres humanos y sus hijos.
PROVERBIOS 3:2)
“porque largura de días y años de vida y paz te serán añadidos.”
w00 15/1 pág. 23 Cultivemos una relación íntima con Jehová
porque largura de días y años de vida y paz te serán añadidos” (Proverbios 3:1, 2).
w00 15/1 pág. 23 Cultivemos una relación íntima con Jehová
En tal caso, “largura de días y años de vida y paz [nos] serán añadidos”. En efecto, incluso ahora disfrutaremos de una vida pacífica y no iremos tras nada que nos exponga al peligro de sufrir una muerte prematura, como suele suceder a los malhechores. Además, abrigaremos la esperanza de tener vida eterna en un pacífico nuevo mundo (Proverbios 1:24-31; 2:21, 22).
w93 15/12 pág. 11 párr. 3 ¡Confíe en Jehová!
Contienen consejo sabio que puede ayudar a los padres a criar a sus hijos. La exhortación del capítulo 3 de Proverbios es sobresaliente, pues empieza con la siguiente advertencia: “Hijo mío, no olvides mi ley, y observe tu corazón mis mandamientos”. Debemos prestar más atención que nunca a los recordatorios de Jehová al acercarse a su fin los últimos días del inicuo mundo de Satanás. Puede ser que el camino haya parecido largo, pero la promesa para todos los que aguantan es que ‘se les añadirá largura de días y años de vida y paz’, es decir, recibirán vida eterna en el nuevo sistema de Jehová. (Proverbios 3:1, 2.)
PROVERBIOS 3:3)
“Que la bondad amorosa y el apego a la verdad mismos no te dejen. Átalos alrededor de tu garganta. Escríbelos sobre la tabla de tu corazón,”
w06 15/9 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
3:3. Debemos valorar las cualidades de la bondad amorosa y el apego a la verdad, y sentirnos orgullosos de manifestarlas, como si luciéramos un collar muy valioso. También debemos grabarlas en el corazón, convirtiéndolas en parte de nosotros.
w00 15/1 págs. 23-24 Cultivemos una relación íntima con Jehová
Salomón continúa: “Que la bondad amorosa y el apego a la verdad mismos no te dejen. Átalos alrededor de tu garganta. Escríbelos sobre la tabla de tu corazón, y así halla favor y buena perspicacia a los ojos de Dios y del hombre terrestre” (Proverbios 3:3, 4).
La palabra del idioma original que se traduce “bondad amorosa” puede verterse también “amor leal”, y conlleva la idea de fidelidad, solidaridad y lealtad. ¿Estamos resueltos a mantenernos apegados a Jehová venga lo que venga? ¿Manifestamos bondad amorosa al tratar con los hermanos en la fe? ¿Nos esforzamos por permanecer unidos a ellos? En nuestra relación diaria con ellos, ¿tenemos ‘la ley de bondad amorosa en nuestra lengua’, incluso cuando las condiciones son difíciles? (Proverbios 31:26.)
Dado que Jehová abunda en bondad amorosa, está “listo para perdonar” (Salmo 86:5). Si nos hemos arrepentido de nuestros pecados pasados y estamos haciendo ahora sendas rectas para los pies, se nos asegura que vendrán “tiempos de refrigerio” de parte de Jehová (Hechos 3:19). ¿No deberíamos imitar a nuestro Dios perdonando las ofensas del prójimo? (Mateo 6:14, 15.)
Jehová es “el Dios de la verdad”, y desea que quienes procuran tener intimidad con él también se apeguen a la verdad (Salmo 31:5). ¿Realmente podemos esperar que él sea nuestro Amigo si llevamos una doble vida, actuando de un modo cuando estamos con nuestros compañeros cristianos y de otro cuando estos no nos ven, como hacen los “hombres de falsedad”, que esconden la clase de personas que son? (Salmo 26:4.) Sería una gran insensatez, pues “todas las cosas están desnudas y abiertamente expuestas a los ojos” de Jehová (Hebreos 4:13).
La bondad amorosa y la verdad han de estimarse como un collar inapreciable ‘atado alrededor de la garganta’, pues nos ayudan a ‘hallar favor a los ojos de Dios y del hombre terrestre’. Estas cualidades no solo deben verse exteriormente, sino que hemos de grabarlas ‘en la tabla del corazón’, hacer que sean parte esencial de nuestra personalidad.
w93 15/12 pág. 12 párr. 6 ¡Confíe en Jehová!
Los versículos 3 y 4 del capítulo 3 de Proverbios también contienen buen consejo paternal para el pueblo de Dios, seamos jóvenes o mayores: “Que la bondad amorosa y el apego a la verdad mismos no te dejen. Átalos alrededor de tu garganta. Escríbelos sobre la tabla de tu corazón, y así halla favor y buena perspicacia a los ojos de Dios y del hombre terrestre”. Jehová Dios mismo muestra bondad amorosa y apego a la verdad de manera sobresaliente. Salmo 25:10 dice: “Todas las sendas de Jehová son bondad amorosa y apego a la verdad”. Al igual que Jehová, debemos valorar estas cualidades y su poder protector, estimándolas como a un collar inapreciable y grabándolas de manera imborrable en el corazón. En ese caso; podremos orar con fervor: “Oh Jehová, [...]. Que tu bondad amorosa y tu apego a la verdad mismos me salvaguarden constantemente”. (Salmo 40:11.)
it-1 pág. 465 Cerviz, cuello
Garganta. La palabra hebrea para “garganta” se refiere a la parte anterior del cuello, donde se hallan los órganos del habla y de la deglución. (Sl 149:6; Jer 2:25.) La importancia de la disciplina y de la autoridad de los padres, y, por implicación, el notable valor de los mandamientos y leyes de Dios, se pone de relieve en la admonición de ‘atarlos alrededor de la garganta’, precisamente donde se llevaban ornamentos hermosos y de mucho valor. (Pr 1:8, 9; 3:1-3; 6:20, 21.) Andar con la garganta estirada puede poner de manifiesto altivez. (Isa 3:16.) La Biblia dice de los hombres inicuos mentirosos y que derraman sangre: “En la boca de ellos no hay nada fidedigno [...]. Su garganta es una sepultura abierta”. (Sl 5:9; Ro 3:13.)
w86 1/11 págs. 17-18 párrs. 6-8 Jóvenes que contribuyen a una familia unida y feliz
“Hijo mío, [...] que la bondad amorosa y el apego a la verdad mismos no te dejen. Átalos alrededor de tu garganta. Escríbelos sobre la tabla de tu corazón.” (Proverbios 3:1-4.) La bondad amorosa y el apego a la verdad te acercarán más a tus padres. Pero estas cualidades tienen que llegar a ser parte integrante de tu personalidad, deben estar ‘atadas alrededor de tu garganta y escritas sobre la tabla de tu corazón’. A menudo, en tiempos bíblicos, la gente se colgaba del cuello un cordón con una sortija de sello. (Génesis 38:18.) Este anillo era de un valor incalculable, pues sin él no podía validarse ningún documento. El portador del anillo nunca lo olvidaba, y constantemente recordaba su alto valor. Por eso, debemos tener siempre presentes la bondad amorosa y el apego a la verdad, y nunca olvidar el valor que tienen. Pero, ¿cómo puedes manifestar estas cualidades?
7 “La bondad amorosa”, según el sentido de la palabra original hebrea, significa “amor leal”, y alude al compromiso personal que existe en una relación. Por lo tanto, ¿eres leal a tus padres y sientes el compromiso de mantenerte en estrecho enlace emocional con ellos? En Zacarías 7:9, 10, la bondad amorosa se asocia con la misericordia y la compasión. ¿Eres compasivo con tus padres tocante a las presiones que ellos afrontan? La bondad amorosa de algunas personas “es como las nubes de la mañana y como el rocío que se va temprano”. (Oseas 6:4.) ¿Desaparece tu bondad amorosa en medio de una discusión o cuando no te sales con la tuya? Cuando estás disgustado, ¿mantienes ‘la ley de la bondad amorosa en tu lengua’? La lealtad y la compasión son vitales en la comunicación. (Proverbios 31:26.)
8 “El apego a la verdad” crea intimidad, puesto que la confianza es esencial en cualquier relación estrecha. No seas como los “hombres de falsedad” que escondían la clase de persona que eran. (Salmo 26:4.) Puede que en efecto te sientas tentado a vivir dos vidas: una cuando estás delante de tus padres cristianos y otra cuando estás fuera de su vista. Tal derrotero puede conducirte a una tragedia, especialmente si se te presenta un problema serio y no estás capacitado para hacerle frente por tu propia cuenta. Piensa también en la pérdida de tu fiabilidad cuando se descubra el proceder falso que has estado siguiendo. “Mis padres saben mucho más de lo que pienso —dijo una joven cristiana—. Si trato de ocultarles algo, tan solo estoy engañándome a mí misma y tratando de engañar a Jehová.” Sí, ten la determinación de desarrollar un apego interior a la verdad. Pero, ¿es el evitar el habla y las acciones ‘torcidas’ la única manera de manifestar uno apego a la verdad? (Proverbios 4:20, 24; 10:9.)
PROVERBIOS 3:5)
“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.”
w13 15/9 pág. 24 párr. 10 Tome decisiones sabias
10 Con razón la Biblia nos dice: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas” (Prov. 3:5, 6). Fíjese en la expresión “no te apoyes en tu propio entendimiento”, seguida por “tómalo en cuenta [a Jehová]”. En efecto, él es el único con verdadero buen juicio. Por lo tanto, es lógico que al tomar una decisión acudamos a la Biblia para ver lo que él piensa y decidamos basándonos en eso. En realidad, tener buen juicio es imitar el modo de pensar de Jehová.
w11 15/11 “No te apoyes en tu propio entendimiento”
“No te apoyes en tu propio entendimiento”
“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.” (PRO. 3:5)
EL JEFE de Claudia ya ha cerrado algunas secciones de su empresa y ha despedido a varios empleados. Ella cree que será la próxima. ¿Qué hará si pierde el trabajo? ¿De qué vivirá? Una cristiana llamada Pamela desea mudarse a un lugar donde se necesitan más predicadores del Reino; pero ¿es sensato que lo haga? Samuel, joven de 20 años, tiene una preocupación de otra índole. De pequeño veía pornografía y ahora siente el fuerte deseo de volver a ese vicio. ¿Cómo puede luchar contra la tentación?
2 ¿En quién nos apoyamos a la hora de afrontar situaciones angustiosas, tomar decisiones importantes o combatir las tentaciones? ¿Confiamos solo en nosotros mismos, o arrojamos la carga sobre Jehová? (Sal. 55:22.) “Los ojos de Jehová están hacia los justos —asegura la Biblia—, y sus oídos están hacia su clamor por ayuda.” (Sal. 34:15.) Por tanto, es vital que confiemos en Dios con todo el corazón y no en nuestra propia inteligencia (Pro. 3:5).
3 Confiar en Jehová de todo corazón implica hacer las cosas a su manera, es decir, según su voluntad. Para ello es imprescindible que le oremos siempre y le pidamos con sinceridad su guía. A muchos cristianos, no obstante, les resulta muy difícil confiar de lleno en Jehová. Tomemos por caso a Linda, una cristiana que admite: “Para mí, aprender a confiar plenamente en Jehová ha sido una lucha continua”. ¿Por qué? “No tengo ningún contacto con mi padre —cuenta—, y mi madre nunca se preocupó por mí, ni física ni emocionalmente. Así que aprendí desde niña a cuidar de mí misma.” Debido a su pasado, a Linda le cuesta mucho confiar en los demás. La capacidad y el éxito personales, por otra parte, pueden hacer que nos creamos autosuficientes. Hasta un anciano cristiano, apoyándose en su experiencia, pudiera empezar a atender asuntos de la congregación sin orar primero en busca de la guía divina.
4 Jehová espera que seamos consecuentes con nuestras oraciones y actuemos en armonía con su voluntad. ¿Cómo podemos hallar el equilibrio entre contarle nuestras preocupaciones y esforzarnos por resolver las situaciones difíciles? A la hora de tomar decisiones, ¿qué precaución debemos tener? ¿Por qué es importante orar cuando nos enfrentamos a tentaciones? A continuación responderemos estas preguntas analizando varios ejemplos bíblicos.
En momentos de angustia
5 Hablando del rey Ezequías de Judá, la Biblia dice: “Él siguió adhiriéndose a Jehová. No se desvió de seguirlo, sino que continuó guardando sus mandamientos que Jehová había mandado a Moisés”. Así fue, “en Jehová el Dios de Israel confió él” (2 Rey. 18:5, 6). ¿Cómo reaccionó Ezequías cuando Senaquerib, el rey de Asiria, envió a Rabsaqué y otros representantes a Jerusalén acompañados de un gran ejército? Las poderosas fuerzas asirias ya habían tomado varias ciudades amuralladas de Judá y ahora su objetivo era Jerusalén. Ezequías fue a la casa de Jehová y se puso a orar así: “Oh Jehová nuestro Dios, sálvanos, por favor, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que tú, oh Jehová, eres Dios, tú solo” (2 Rey. 19:14-19).
6 Ezequías fue consecuente con su oración. Por ejemplo, incluso antes de subir al templo a orar, ordenó al pueblo que no respondiera a las provocaciones de Rabsaqué. Además envió un grupo de hombres al profeta Isaías en busca de consejo (2 Rey. 18:36; 19:1, 2). Ezequías hizo lo que debía hacer. En esta ocasión no buscó el apoyo de Egipto ni de naciones vecinas —una solución que no hubiera estado en sintonía con la voluntad de Jehová— ni tampoco se apoyó en su experiencia personal. Ezequías confió en Dios. Tras la matanza de 185.000 soldados enemigos a manos del ángel de Jehová, Senaquerib regresó a Nínive (2 Rey. 19:35, 36).
7 Ana, la esposa de Elqaná el levita, también se apoyó en Jehová al sentirse angustiada porque no podía concebir hijos (1 Sam. 1:9-11, 18). Y el profeta Jonás fue liberado del vientre de un gran pez tras orar: “Desde mi angustia clamé a Jehová, y él procedió a responderme. Desde el vientre del Seol grité por ayuda. Oíste mi voz” (Jon. 2:1, 2, 10). Resulta muy consolador saber que por difíciles que sean nuestras circunstancias, siempre podemos acercarnos a Jehová con una “petición de favor” (léase Salmo 55:1, 16).
8 Además, los ejemplos de Ezequías, Ana y Jonás nos enseñan una lección sobre lo que nunca debemos olvidar cuando oramos en momentos difíciles. Los tres sufrieron el dolor de enfrentarse a situaciones amargas; aun así, sus plegarias indican que su mayor preocupación no eran ellos mismos ni sus problemas, sino el nombre de Dios, su adoración y el cumplimiento de su voluntad. A Ezequías le dolió que se deshonrara el nombre de Jehová. Ana prometió dar al hijo que tanto deseaba para que sirviera en el tabernáculo de Siló. Y Jonás dijo: “Lo que he prometido en voto, ciertamente pagaré” (Jon. 2:9).
9 Cuando pedimos a Dios que nos libre de una situación compleja, es bueno analizar nuestros motivos. ¿Nos preocupa únicamente resolver el problema, o tenemos presente a Jehová y su propósito? Los sufrimientos pueden hacer que estemos tan atrapados en nuestras circunstancias que el interés por los asuntos espirituales pase a un segundo plano. Al pedirle a Dios que nos ayude, nunca perdamos de vista a Jehová, la santificación de su nombre y la vindicación de su soberanía. Todo esto nos ayudará a mantener una actitud positiva aunque no se materialice la solución que esperábamos. A veces Jehová responde a nuestras oraciones dándonos fortaleza para aguantar la situación (léanse Isaías 40:29 y Filipenses 4:13).
Al tomar decisiones
10 ¿Cómo toma usted las decisiones importantes? ¿Decide primero, quizás, y luego ora a Jehová para que bendiga su decisión? Veamos lo que hizo Jehosafat, rey de Judá, cuando un ejército combinado de moabitas y amonitas le declararon la guerra. Judá no estaba en condiciones de luchar contra ellos. ¿Qué hizo entonces el monarca?
11 “A Jehosafat le dio miedo, y dirigió su rostro a buscar a Jehová”, dice la Biblia. Decretó un ayuno para todo Judá y reunió al pueblo “para inquirir de Jehová”. Entonces Jehosafat se puso de pie ante la congregación de Judá y de Jerusalén y oró: “Oh Dios nuestro, ¿no ejecutarás juicio contra ellos? Porque no hay en nosotros poder delante de esta gran muchedumbre que viene contra nosotros; y nosotros mismos no sabemos qué debemos hacer, pero nuestros ojos están hacia ti”. El Dios verdadero oyó la súplica del rey y libró milagrosamente al pueblo (2 Cró. 20:3-12, 17). A la hora de tomar decisiones, sobre todo aquellas que pudieran repercutir en nuestra espiritualidad, ¿no deberíamos confiar en Jehová más bien que en nuestra inteligencia?
12 ¿Y qué deberíamos hacer ante un problema que nos parece de fácil solución porque en el pasado resolvimos uno parecido? Un relato de la vida del rey David nos dará la respuesta. Cuando los amalequitas arrasaron la ciudad de Ziqlag, se llevaron a las esposas y a los hijos de David y de sus hombres. David inquirió de Jehová, diciendo: “¿Voy en seguimiento de esta partida merodeadora?”. Jehová le respondió: “Ve en seguimiento, porque sin falta los alcanzarás, y sin falta efectuarás una liberación”. David se puso en marcha y “logró librar todo lo que los amalequitas habían tomado” (1 Sam. 30:7-9, 18-20).
13 Posteriormente, los filisteos invadieron Israel. David volvió a consultar a Jehová y recibió una clara respuesta: “Sube, porque sin falta daré a los filisteos en tus manos” (2 Sam. 5:18, 19). Al poco tiempo, los filisteos salieron una vez más en batalla contra David. ¿Qué haría él ahora? Podría haber razonado: “Esto es lo mismo que las otras dos veces, así que pelearé contra los enemigos de Dios”. ¿Decidiría él mismo, o buscaría la guía de Jehová? David no se fió de su experiencia y volvió a orar en busca de consejo. ¡Y menos mal que lo hizo, porque las instrucciones esta vez fueron diferentes! (2 Sam. 5:22, 23.) Cuando nos enfrentemos a una situación o problema que ya hayamos tratado, tengamos cuidado de no confiar solamente en nuestra experiencia personal (léase Jeremías 10:23).
14 Como todos somos imperfectos, nadie —ni siquiera los ancianos experimentados— debe dejar de buscar la dirección de Jehová al tomar decisiones. Pensemos en cómo actuaron Josué, sucesor de Moisés, y los ancianos de Israel cuando unos astutos gabaonitas se les acercaron en son de paz. Estos se habían disfrazado para dar la apariencia de que venían de un país distante. Sin preguntar a Jehová, Josué y sus hombres sellaron un pacto de paz con ellos. Y aunque es cierto que Jehová aprobó en última instancia aquel acuerdo, se aseguró de que para beneficio nuestro se registrara en las Escrituras el hecho de que no buscaron su dirección (Jos. 9:3-6, 14, 15).
Ante las tentaciones
15 Al tener “la ley del pecado” en nuestros miembros, debemos luchar decididamente en contra de nuestras malas tendencias (Rom. 7:21-25). Pero ¿cómo salir victoriosos en esta batalla? Jesús dijo a sus discípulos que la oración es imprescindible para resistir las tentaciones (léase Lucas 22:40). Aun cuando los malos deseos o pensamientos persistan después de haber orado, es necesario que sigamos “pidiéndole a Dios” sabiduría para enfrentarnos a la prueba. El discípulo Santiago nos garantiza que “[Dios] da generosamente a todos, y sin echar en cara” (Sant. 1:5). Y añade: “¿Hay alguno [espiritualmente] enfermo entre ustedes? Que llame a sí a los ancianos de la congregación, y que ellos oren sobre él, untándolo con aceite en el nombre de Jehová. Y la oración de fe sanará al indispuesto” (Sant. 5:14, 15).
16 A la hora de resistir las tentaciones es esencial orar, pero hemos de hacerlo en el momento debido. Pensemos en el caso del joven que se menciona en Proverbios 7:6-23. Al anochecer camina por una calle donde sabe que vive una mujer inmoral. Seducido por su persuasión y la suavidad de sus labios, el hombre va tras ella, como un toro hacia el degüello. ¿Por qué ha ido hasta allí? Como es “falto de corazón”, es decir, inexperto, es posible que esté librando una batalla interna con algún mal deseo (Pro. 7:7). ¿Cuándo tendría que haber orado? Le hubiera sido útil hacerlo mientras la mujer le hablaba, pero indiscutiblemente hubiera sido mejor que orara en el momento en que le vino la idea de pasar por esa calle.
17 En la actualidad, quizás un hombre esté esforzándose por no ver pornografía. Pero supongamos que entre en páginas de Internet donde él sabe que hay fotos o videos provocativos. ¿No sería este un caso parecido al que se plantea en el capítulo 7 de Proverbios? La verdad es que correría un serio peligro. Para resistir la tentación de ver pornografía, la persona debe buscar la ayuda de Jehová antes de ponerse a navegar por páginas de Internet que pudieran despertar tal deseo.
18 No es fácil vencer una tentación o un vicio. “La carne está contra el espíritu en su deseo —escribió el apóstol Pablo—, y el espíritu contra la carne.” Por lo tanto, “las mismísimas cosas que [quisiéramos] hacer, no las [hacemos]” (Gál. 5:17). Para triunfar, debemos orar fervientemente en cuanto se presenten las tentaciones o los malos pensamientos, y entonces ser consecuentes con nuestros ruegos. La Biblia nos recuerda: “Ninguna tentación los ha tomado a ustedes salvo lo que es común a los hombres”; así que con la ayuda de Jehová podemos serle fieles (1 Cor. 10:13).
19 Tanto si nos hallamos en medio de una situación difícil, tomando una decisión importante o tratando de resistir una tentación, contamos con un regalo maravilloso de parte de Jehová: el precioso don de la oración. Cuando buscamos su guía, demostramos que confiamos en él. Además, debemos seguir pidiéndole su espíritu santo para que nos guíe y nos fortalezca (Lucas 11:9-13). Y sobre todo, confiemos siempre en Jehová y no nos apoyemos en nuestro propio entendimiento.
[Nota]
Se han cambiado los nombres.
w03 1/9 pág. 12 Confiemos plenamente en Jehová
Lo que significa confiar en Jehová
18 La Palabra de Dios nos dirige esta exhortación: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.
w03 1/9 pág. 12 párr. 18 Confiemos plenamente en Jehová
Proverbios 3:5,
w03 1/9 pág. 12 párrs. 18-21 Confiemos plenamente en Jehová
¡Qué hermosas y tranquilizadoras palabras! Nadie en todo el universo es más confiable que nuestro amado Padre celestial. No obstante, una cosa es leer este proverbio y otra muy distinta ponerlo en práctica.
19 Muchos tienen ideas equivocadas sobre lo que significa confiar en Jehová. Algunos creen que tal confianza no es más que una emoción, una especie de entusiasmo que debería brotar naturalmente dentro de nosotros. Otros piensan que confiar en Dios significa vivir con la esperanza de que nos proteja de todas las dificultades, de que todo problema se resuelva tal como deseamos y de inmediato. Pero estas nociones carecen de fundamento. La confianza es algo más que una emoción, y no es poco realista. En el caso de personas adultas, confiar entraña tomar decisiones conscientes y bien pensadas.
20 Observemos de nuevo lo que dice Proverbios 3:5. Establece un contraste entre confiar en Jehová y apoyarnos en nuestro propio entendimiento, dando a entender que no podemos hacer ambas cosas. ¿Significa esto que no se nos permite emplear nuestras facultades de raciocinio? No, pues Jehová nos las dio y espera que las utilicemos para servirle (Romanos 12:1). Pero ¿en qué nos apoyamos, o de qué dependemos? Si nuestro modo de pensar no coincide con el de Dios, ¿aceptamos su sabiduría reconociendo que es infinitamente superior a la nuestra? (Isaías 55:8, 9.) Confiar en Jehová significa dejar que sus pensamientos guíen los nuestros.
21 Por ejemplo, pensemos en un niño pequeño que va en el asiento trasero de un automóvil, detrás de sus padres. Su papá es el que conduce. Si surgen dificultades durante el viaje, como dudas en cuanto a la ruta correcta o problemas con el clima o el estado de la carretera, ¿qué hace un niño obediente y confiado? ¿Se pone a gritar a su padre diciéndole lo que debe hacer? ¿Discute las decisiones de sus padres o se niega a obedecerlos cuando le mandan estarse quieto sin desabrocharse el cinturón? Ni mucho menos. De manera natural confía en que ellos se encargarán de resolver el problema, aunque sean imperfectos. En Jehová, nosotros tenemos un Padre perfecto. ¿No deberíamos poner toda nuestra confianza en él, sobre todo si nos hallamos en situaciones difíciles? (Isaías 30:21.)
w01 15/10 pág. 21 párr. 17 Preparemos el corazón para que agrade a Jehová
17 “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento”, aconsejó el rey Salomón (Proverbios 3:5). La persona que confía en Jehová sabe que todo lo que él pide o manda en su Palabra es siempre bueno (Isaías 48:17). No hay duda de que Jehová merece nuestra confianza absoluta, ya que es capaz de cumplir cuanto se ha propuesto (Isaías 40:26, 29). Es más, su propio nombre significa “Él Hace que Llegue a Ser”, lo cual fortalece nuestra certidumbre de que cumplirá sus promesas. Él es “justo en todos sus caminos, y leal en todas sus obras” (Salmo 145:17). Claro está, para cultivar esta confianza, tenemos que “gust[ar] y ve[r] que Jehová es bueno” aplicando en la vida lo que aprendemos en la Biblia y reflexionando sobre los beneficios que eso nos reporta (Salmo 34:8).
w00 15/1 pág. 24 Cultivemos una relación íntima con Jehová
El sabio rey continúa: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.
w00 15/1 pág. 24 Cultivemos una relación íntima con Jehová
(Proverbios 3:5, 6).
No cabe duda de que Jehová merece toda nuestra confianza. Es el Creador, y como tal es “vigoroso en poder” y la Fuente de “energía dinámica” (Isaías 40:26, 29). Puede llevar a cabo cuanto se propone. Su mismo nombre significa literalmente “Él Hace que Llegue a Ser”, lo que fortalece nuestra confianza en su capacidad para cumplir lo que promete. El hecho de que sea “imposible que Dios mienta” lo convierte en la personificación de la verdad (Hebreos 6:18). Su cualidad dominante es el amor (1 Juan 4:8). “Es justo en todos sus caminos, y leal en todas sus obras.” (Salmo 145:17.) Si no podemos confiar en Dios, ¿en quién entonces? Por supuesto, para cultivar la confianza en él, tenemos que ‘gustar y ver que Jehová es bueno’ aplicando en la vida lo que aprendemos en la Biblia y reflexionando en el bien que ello produce (Salmo 34:8).
w93 15/12 ¡Confíe en Jehová!
¡Confíe en Jehová!
“Confía en Jehová con todo tu corazón.” (PROVERBIOS 3:5.)
UN MISIONERO veterano escribe: “‘CONFÍA EN EL SEÑOR CON TODO TU CORAZÓN, Y NO TE APOYES EN TU PROPIO ENTENDIMIENTO’. Esas palabras de la Biblia, enmarcadas y colocadas en una pared de un hogar que visité, captaron mi atención. Medité en ellas el resto del día. Me preguntaba: ¿podría yo confiar en Dios con todo el corazón?”. Este joven tenía 21 años cuando se hizo esa pregunta. Ahora, con 90 años de edad, aún sirve fielmente de anciano en Perth (Australia), y puede reflexionar en una vida enriquecida con el fruto que su confianza de todo corazón en Jehová ha producido, una vida que incluye veintiséis rigurosos años abriendo nuevos campos misionales en Ceilán (la actual Sri Lanka), Birmania (hoy Myanmar), Malaya, Tailandia, India y Pakistán.
2 “Confía en Jehová con todo tu corazón.” Así se vierten las palabras de Proverbios 3:5 en la Traducción del Nuevo Mundo, y deben impulsarnos a seguir dedicando nuestra vida a Jehová con todo el corazón, confiando en que puede fortalecer nuestra fe incluso hasta el grado de superar obstáculos que parezcan montañas. (Mateo 17:20.) Examinemos a continuación el contexto de Proverbios 3:5.
Instrucción paternal
3 Los primeros nueve capítulos del libro bíblico de Proverbios contienen mucha instrucción paternal, consejo sabio de Jehová para todos aquellos que esperan ser sus hijos en los cielos o disfrutar de “la gloriosa libertad de los hijos de Dios” en una Tierra paradisíaca. (Romanos 8:18–21, 23.) Contienen consejo sabio que puede ayudar a los padres a criar a sus hijos. La exhortación del capítulo 3 de Proverbios es sobresaliente, pues empieza con la siguiente advertencia: “Hijo mío, no olvides mi ley, y observe tu corazón mis mandamientos”. Debemos prestar más atención que nunca a los recordatorios de Jehová al acercarse a su fin los últimos días del inicuo mundo de Satanás. Puede ser que el camino haya parecido largo, pero la promesa para todos los que aguantan es que ‘se les añadirá largura de días y años de vida y paz’, es decir, recibirán vida eterna en el nuevo sistema de Jehová. (Proverbios 3:1, 2.)
4 Una relación feliz entre un padre y un hijo es inapreciable. Nuestro Creador, Jehová Dios, se propuso que así fuera. Cristo Jesús dijo lo siguiente de su propia relación estrecha con Jehová: “El Hijo no puede hacer ni una sola cosa por su propia iniciativa, sino únicamente lo que ve hacer al Padre. Porque cualesquiera cosas que Aquel hace, estas cosas también las hace el Hijo de igual manera. Porque el Padre le tiene cariño al Hijo y le muestra todas las cosas que él mismo hace”. (Juan 5:19, 20.) Jehová se propuso que hubiera una intimidad similar entre él y toda su familia terrestre, así como entre los padres humanos y sus hijos.
5 En el Israel antiguo se animaba a los familiares a confiar unos en otros. Jehová aconsejó a los padres: “Tienen que aplicar estas palabras mías a su corazón y a su alma y atarlas como señal sobre su mano, y tienen que servirles de venda frontal entre los ojos. También tienen que enseñarlas a sus hijos, para hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes. Y tienes que escribirlas sobre las jambas de las puertas de tu casa y sobre tus puertas, para que sean muchos los días de ustedes y los días de sus hijos sobre el suelo que Jehová juró a sus antepasados que les daría, como los días de los cielos sobre la tierra”. (Deuteronomio 11:18–21.) La Palabra inspirada de nuestro Magnífico Instructor, Jehová Dios, puede en efecto unirlo íntimamente a los padres y sus hijos, así como a todos sus siervos de la congregación cristiana. (Isaías 30:20, 21.)
6 Los versículos 3 y 4 del capítulo 3 de Proverbios también contienen buen consejo paternal para el pueblo de Dios, seamos jóvenes o mayores: “Que la bondad amorosa y el apego a la verdad mismos no te dejen. Átalos alrededor de tu garganta. Escríbelos sobre la tabla de tu corazón, y así halla favor y buena perspicacia a los ojos de Dios y del hombre terrestre”. Jehová Dios mismo muestra bondad amorosa y apego a la verdad de manera sobresaliente. Salmo 25:10 dice: “Todas las sendas de Jehová son bondad amorosa y apego a la verdad”. Al igual que Jehová, debemos valorar estas cualidades y su poder protector, estimándolas como a un collar inapreciable y grabándolas de manera imborrable en el corazón. En ese caso; podremos orar con fervor: “Oh Jehová, [...]. Que tu bondad amorosa y tu apego a la verdad mismos me salvaguarden constantemente”. (Salmo 40:11.)
Confianza permanente
7 Un diccionario define confianza como “dependencia segura con respecto al carácter, capacidad, fuerza y verdad de alguien o algo”. El carácter de Jehová está anclado con firmeza en su bondad amorosa. Podemos tener confianza absoluta en su capacidad para cumplir sus promesas, pues su mismísimo nombre, Jehová, lo identifica como el gran Dios de Propósito. (Éxodo 3:14; 6:2-8.) Como Creador, es la Fuente de la fuerza y la energía dinámica. (Isaías 40:26, 29.) Es la personificación de la verdad, pues “es imposible que Dios mienta”. (Hebreos 6:18.) Por ello, se nos anima a tener confianza absoluta en Jehová, nuestro Dios, la gran Fuente de toda la verdad, que tiene poder infinito para proteger a los que confían en él y hacer que todos sus magníficos propósitos se cumplan de manera gloriosa. (Salmo 91:1, 2; Isaías 55:8-11.)
8 En este mundo degradado hay una gran falta de confianza. En lugar de ella, se ve codicia y corrupción por todas partes. En la portada del número de mayo de 1993 de la revista World Press Review se presentó este llamativo mensaje: “EL AUGE DE LA CORRUPCIÓN: Dinero sucio en el nuevo orden mundial”. A continuación se citó el siguiente comentario del periódico español El País (1 de marzo de 1993, edición internacional): “La nueva y lozana industria de la corrupción [...] abarca de Brasil a Alemania, de Estados Unidos a Argentina, de España a Perú, de Italia a México, del Vaticano a Rusia”. Como el llamado nuevo orden mundial del hombre se basa en el odio, la codicia y la falta de confianza, lo único que siega son mayores miserias para la humanidad.
9 En contraste con las naciones políticas, los testigos de Jehová se alegran de ser “la nación cuyo Dios es Jehová”. Son los únicos que pueden decir con verdad: “En Dios confiamos”. Todos ellos pueden clamar con gozo: “En unión con Dios alabaré su palabra. En Dios he cifrado mi confianza; no tendré miedo”. (Salmo 33:12; 56:4, 11.)
10 En un país asiático en que miles de jóvenes Testigos han sufrido palizas severas y han sido encarcelados, la confianza en Jehová ha ayudado a la gran mayoría de ellos a aguantar. Una noche, mientras estaba en la prisión, un joven Testigo que había sido torturado horriblemente pensó que ya no podía soportar más sufrimiento. Sin embargo, otro joven se le acercó a hurtadillas en la oscuridad y le dijo en voz baja: “No te des por vencido; yo transigí, y no he tenido paz interior desde entonces”. El primer joven se resolvió de nuevo a permanecer firme. Podemos confiar de lleno en que Jehová nos ayudará a superar todos los esfuerzos de Satanás por quebrantar nuestra integridad. (Jeremías 7:3-7; 17:1-8; 38:6-13, 15-17.)
11 El primer mandamiento dice en parte: “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón”. (Marcos 12:30.) Al meditar en la Palabra de Dios, las importantes verdades que aprendemos llegarán hasta lo más recóndito de nuestro corazón, de modo que nos sentiremos impulsados a servir de toda alma a nuestro maravilloso Dios, el Señor Soberano Jehová. Con un corazón que rebosa de agradecimiento a él por todo lo que nos ha enseñado y por lo que ha hecho y aún hará en favor nuestro, nos sentimos movidos a confiar de lleno en su salvación. (Isaías 12:2.)
12 Esta confianza puede cultivarse con el paso de los años. Un humilde testigo de Jehová que sirvió con fidelidad en la central de la Sociedad Watch Tower, en Brooklyn, durante más de cincuenta años desde abril de 1927, escribió: “Al terminar ese mes recibí una ayuda de cinco dólares dentro de un sobre con una hermosa tarjeta que daba prominencia al texto bíblico de Proverbios 3:5, 6 [...]. Había toda razón para confiar en Jehová, porque en la central pronto llegué a comprender que Jehová tenía un ‘esclavo fiel y discreto’ que fielmente cuidaba de todos los intereses del Reino aquí en la Tierra. (Mateo 24:45-47.)”. Este cristiano no había fijado el corazón en el amor al dinero, sino en adquirir un “tesoro en los cielos que nunca falla”. De igual manera, los miles de cristianos que hoy sirven en los hogares Betel de la Sociedad Watch Tower por toda la Tierra lo hacen bajo un tipo de voto legal de pobreza. Confían en que Jehová satisfará sus necesidades diarias. (Lucas 12:29-31, 33, 34.)
Apóyese en Jehová
13 Nuestro Padre celestial nos exhorta: “No te apoyes en tu propio entendimiento”. (Proverbios 3:5.) Los consejeros y los psicólogos mundanos jamás podrán acercarse a la sabiduría y el entendimiento que posee Jehová. “Su entendimiento es superior a lo que se puede relatar.” (Salmo 147:5.) En vez de apoyarnos en la sabiduría de los hombres eminentes del mundo o en nuestros propios sentimientos poco informados, busquemos el consejo maduro de Jehová, de su Palabra y de los ancianos de la congregación cristiana. (Salmo 55:22; 1 Corintios 2:5.)
14 Ni la sabiduría humana ni la posición destacada que ocupemos podrá ayudarnos en el día de la prueba severa que se avecina. (Isaías 29:14; 1 Corintios 2:14.) Durante la II Guerra Mundial, servía en Japón un pastor capacitado del pueblo de Dios que se hizo orgulloso y decidió apoyarse en su propio entendimiento. Apostató cuando lo presionaron, y la mayor parte del rebaño se hizo inactivo bajo la persecución. Una hermana japonesa leal que sobrevivió con ánimo al trato cruel en las sucias celdas, comentó: “Los que siguieron fieles no tenían aptitudes especiales ni se destacaban. Ciertamente todos debemos confiar siempre en Jehová con todo el corazón”.
15 Se requiere humildad para confiar en Jehová y no en nuestro propio entendimiento. Qué importante es que todos los que quieren agradar a Jehová tengan esta cualidad. Tanto es así, que incluso nuestro Dios, aun siendo el Señor Soberano del universo, es humilde al tratar con su creación inteligente. Debemos estar agradecidos de que así sea. “Está condescendiendo en tender la vista sobre cielo y tierra, y levanta al de condición humilde desde el polvo mismo.” (Salmo 113:6, 7.) Debido a su gran misericordia, perdona nuestras debilidades sobre la base de su mayor dádiva a la humanidad: el precioso sacrificio de rescate de su amado Hijo, Cristo Jesús. ¡Cuánto debemos agradecer esa bondad inmerecida!
16 Jesús mismo nos recuerda: “El que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado”. (Mateo 23:12.) Los hermanos bautizados deben esforzarse con humildad por alcanzar responsabilidades en la congregación cristiana. Ahora bien, los superintendentes no deben considerar su nombramiento como una posición de prestigio, sino como una oportunidad de trabajar con humildad, agradecimiento y ánimo, tal como hizo Jesús, que dijo: “Mi Padre ha seguido trabajando hasta ahora, y yo sigo trabajando”. (Juan 5:17; 1 Pedro 5:2, 3.)
17 Que siempre reconozcamos con humildad y oración que no somos más que polvo ante la vista de Jehová. Por eso, cuánto podemos alegrarnos de que “la bondad amorosa de Jehová es de tiempo indefinido aun hasta tiempo indefinido para con los que le temen, y su justicia para los hijos de los hijos”. Salmo 103:14, 17.) Por lo tanto, todos debemos ser buenos estudiantes de la Palabra de Dios. Las horas que apartamos para nuestro estudio personal y de familia, así como para asistir a las reuniones de congregación, hay que verlas como las más importantes de cada semana. Así adquirimos “conocimiento del Santísimo”. Y esto es “lo que el entendimiento es”. Proverbios 9:10.)
“En todos tus caminos [...]”
18 Proverbios 3:6 nos dirige a Jehová, la Fuente divina del entendimiento, al decir: “En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas”. Tomar en cuenta a Jehová implica mantenerse cerca de él con la oración. Sin importar dónde estemos o qué situación afrontemos, tenemos acceso inmediato a él por medio de la oración. Durante nuestra vida diaria, al prepararnos para el servicio del campo o al proclamar su Reino de casa en casa, podemos orar de continuo que bendiga nuestra actividad. Así podemos tener el privilegio y el gozo inapreciables de ‘andar con Dios’, confiando en que ‘hará derechas nuestras sendas’, como lo hizo en el caso de sus siervos temerosos, como Enoc y Noé, y de israelitas fieles, como Josué y Daniel. (Génesis 5:22; 6:9; Deuteronomio 8:6; Josué 22:5; Daniel 6:23; véase también Santiago 4:8, 10.)
19 Cuando hacemos súplicas a Jehová, podemos estar seguros de que ‘la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará nuestro corazón y nuestras facultades mentales mediante Cristo Jesús’. (Filipenses 4:7.) Esta paz de Dios, que se refleja en un rostro alegre, puede recomendar nuestro mensaje a los amos de casa con los que hablamos en la obra de predicar. (Colosenses 4:5, 6.) Además, puede animar a los que tal vez estén afligidos por las tensiones o las injusticias que son muy comunes en el mundo hoy día, como lo muestra el siguiente relato.
20 Max Liebster, un judío que sobrevivió de milagro al holocausto, por decirlo así, habló de su viaje a un campo de exterminio nazi: “Nos encerraron en vagones que habían sido convertidos en muchas diminutas celdas para dos personas. Cuando me metieron a patadas en una de ellas, me vi ante un prisionero cuyos ojos reflejaban serenidad. Él estaba allí debido a que respetaba la ley de Dios, y había escogido la prisión con posibilidad de muerte más bien que derramar la sangre de otras personas. Era testigo de Jehová. Le habían quitado los hijos y [habían] ejecutado a [su] esposa. Él pensaba que al fin le pasaría lo mismo que a ella. El viaje de 14 días trajo la respuesta de mis oraciones, pues fue durante este mismísimo viaje hacia la muerte [cuando] encontré la esperanza de vida eterna”.
21 Después que este hermano salió de la “guarida de leones” de Auschwitz, como él la llamaba, y se bautizó, se casó con una testigo de Jehová que también había estado presa y cuyo padre había sufrido en el campo de concentración de Dachau. Mientras estaba allí, recibió noticias de que su esposa y su hija también habían sido detenidas. Describió así su reacción: “Me encontraba profundamente preocupado. Entonces, un día en que hacía fila para ducharme, oí una voz que citaba Proverbios 3:5, 6. [...] Resonaba como una voz que descendiera de los cielos. Fue precisamente lo que yo necesitaba para recuperar el equilibrio”. La voz era, en realidad, la de otro prisionero que citaba este texto, pero el incidente recalcó el poder que puede ejercer en nosotros la Palabra de Dios. (Hebreos 4:12.) Dejemos que la voz de Jehová ejerza gran influencia en nuestra vida mediante las palabras del texto del año para 1994: “Confía en Jehová con todo tu corazón”.
[Notas a pie de página]
Véase la biografía de Claude S. Goodman, “Confié en Jehová con todo el corazón”, en La Atalaya (en inglés) del 15 de diciembre de 1973, páginas 760-765.
Véase la biografía de Harry Peterson, “Resuelto a alabar a Jehová”, en La Atalaya del 1 de diciembre de 1968, páginas 725-728.
Véase la biografía de Matsue Ishii, “Jehová no abandona a sus siervos”, en La Atalaya del 1 de mayo de 1988, páginas 21-25.
Véase la biografía de Max Liebster, “¡Liberación! Cómo demostramos gratitud”, en La Atalaya del 15 de marzo de 1979, páginas 20-23.
PROVERBIOS 3:6)
“En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas.”
w13 15/9 pág. 24 párr. 10 Tome decisiones sabias
10 Con razón la Biblia nos dice: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas” (Prov. 3:5, 6). Fíjese en la expresión “no te apoyes en tu propio entendimiento”, seguida por “tómalo en cuenta [a Jehová]”. En efecto, él es el único con verdadero buen juicio. Por lo tanto, es lógico que al tomar una decisión acudamos a la Biblia para ver lo que él piensa y decidamos basándonos en eso. En realidad, tener buen juicio es imitar el modo de pensar de Jehová.
w03 1/9 pág. 12 párr. 18 Confiemos plenamente en Jehová
En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas” (Proverbios 3:5, 6).
w03 1/9 págs. 12-13 párr. 22 Confiemos plenamente en Jehová
22 Sin embargo, Proverbios 3:6 indica que debemos ‘tomar en cuenta a Jehová en todos nuestros caminos’, no solo si atravesamos momentos difíciles. Por tanto, nuestras decisiones cotidianas tienen que reflejar que confiamos en Jehová. Cuando surjan problemas, no nos desesperemos ni cedamos al temor ni nos opongamos a la guía divina en cuanto al mejor modo de manejar la situación. Veamos las pruebas como oportunidades de apoyar la soberanía de Jehová, de contribuir a demostrar que Satanás es un mentiroso y de cultivar la obediencia y otras cualidades que agradan a Dios (Hebreos 5:7, 8).
w02 15/12 págs. 10-11 párrs. 13-14 ‘Acerquémonos a Dios’
Tal temor contribuirá a que obedezcamos el sabio consejo que se halla en Proverbios 3:6: “En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas”. ¿Qué significan estas palabras?
14 Todos los días nos vemos obligados a tomar decisiones, tanto importantes como triviales. Por ejemplo, ¿qué conversaciones vamos a mantener con los compañeros de trabajo o de estudios, y con los vecinos? (Lucas 6:45.) ¿Trabajaremos con ahínco en las labores que tengamos que realizar, o nos limitaremos a cumplir, haciendo el mínimo esfuerzo? (Colosenses 3:23.) ¿Nos aproximaremos más a quienes demuestran muy poco o ningún amor a Jehová, o, por el contrario, trataremos de fortalecer nuestra relación con personas espirituales? (Proverbios 13:20.) ¿Qué haremos, aun en los aspectos más insignificantes de nuestra vida, para promover los intereses del Reino? (Mateo 6:33.) Si los principios bíblicos aquí citados rigen nuestras decisiones cotidianas, demostramos que de verdad tomamos en cuenta a Jehová “en todos [nuestros] caminos”.
w00 15/1 pág. 24 Cultivemos una relación íntima con Jehová
En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas” (Proverbios 3:5, 6).
w00 15/1 pág. 24 Cultivemos una relación íntima con Jehová
¿Cómo podemos ‘tomar en cuenta a Jehová en todos nuestros caminos’? El salmista inspirado dice: “Ciertamente meditaré en toda tu actividad, y en tus tratos sí me interesaré intensamente” (Salmo 77:12). Dado que Dios es invisible, para cultivar la intimidad con él, es fundamental meditar en sus grandes obras y en la relación que mantuvo con su pueblo.
La oración también es una manera importante de tomar en cuenta a Jehová. El rey David no dejaba de clamar a él “todo el día” (Salmo 86:3). Muchas veces se pasó la noche orando, como cuando vivía fugitivo en el desierto (Salmo 63:6, 7). “[Ocúpense] en orar en toda ocasión en espíritu”, fue la exhortación del apóstol Pablo (Efesios 6:18). ¿Con cuánta frecuencia oramos? ¿Nos alegra tener una comunicación sincera con Dios? ¿Le solicitamos ayuda cuando nos encaramos a situaciones difíciles? ¿Buscamos su guía en oración antes de tomar decisiones importantes? Las oraciones sinceras que ofrecemos a Jehová nos granjean su cariño. Y tenemos la seguridad de que las escuchará y ‘hará derechas nuestras sendas’.
w93 15/12 págs. 14-16 ¡Confíe en Jehová!
“En todos tus caminos [...]”
18 Proverbios 3:6 nos dirige a Jehová, la Fuente divina del entendimiento, al decir: “En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas”. Tomar en cuenta a Jehová implica mantenerse cerca de él con la oración. Sin importar dónde estemos o qué situación afrontemos, tenemos acceso inmediato a él por medio de la oración. Durante nuestra vida diaria, al prepararnos para el servicio del campo o al proclamar su Reino de casa en casa, podemos orar de continuo que bendiga nuestra actividad. Así podemos tener el privilegio y el gozo inapreciables de ‘andar con Dios’, confiando en que ‘hará derechas nuestras sendas’, como lo hizo en el caso de sus siervos temerosos, como Enoc y Noé, y de israelitas fieles, como Josué y Daniel. (Génesis 5:22; 6:9; Deuteronomio 8:6; Josué 22:5; Daniel 6:23; véase también Santiago 4:8, 10.)
19 Cuando hacemos súplicas a Jehová, podemos estar seguros de que ‘la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará nuestro corazón y nuestras facultades mentales mediante Cristo Jesús’. (Filipenses 4:7.) Esta paz de Dios, que se refleja en un rostro alegre, puede recomendar nuestro mensaje a los amos de casa con los que hablamos en la obra de predicar. (Colosenses 4:5, 6.) Además, puede animar a los que tal vez estén afligidos por las tensiones o las injusticias que son muy comunes en el mundo hoy día, como lo muestra el siguiente relato.
20 Max Liebster, un judío que sobrevivió de milagro al holocausto, por decirlo así, habló de su viaje a un campo de exterminio nazi: “Nos encerraron en vagones que habían sido convertidos en muchas diminutas celdas para dos personas. Cuando me metieron a patadas en una de ellas, me vi ante un prisionero cuyos ojos reflejaban serenidad. Él estaba allí debido a que respetaba la ley de Dios, y había escogido la prisión con posibilidad de muerte más bien que derramar la sangre de otras personas. Era testigo de Jehová. Le habían quitado los hijos y [habían] ejecutado a [su] esposa. Él pensaba que al fin le pasaría lo mismo que a ella. El viaje de 14 días trajo la respuesta de mis oraciones, pues fue durante este mismísimo viaje hacia la muerte [cuando] encontré la esperanza de vida eterna”.
21 Después que este hermano salió de la “guarida de leones” de Auschwitz, como él la llamaba, y se bautizó, se casó con una testigo de Jehová que también había estado presa y cuyo padre había sufrido en el campo de concentración de Dachau. Mientras estaba allí, recibió noticias de que su esposa y su hija también habían sido detenidas. Describió así su reacción: “Me encontraba profundamente preocupado. Entonces, un día en que hacía fila para ducharme, oí una voz que citaba Proverbios 3:5, 6. [...] Resonaba como una voz que descendiera de los cielos. Fue precisamente lo que yo necesitaba para recuperar el equilibrio”. La voz era, en realidad, la de otro prisionero que citaba este texto, pero el incidente recalcó el poder que puede ejercer en nosotros la Palabra de Dios. (Hebreos 4:12.) Dejemos que la voz de Jehová ejerza gran influencia en nuestra vida mediante las palabras del texto del año para 1994: “Confía en Jehová con todo tu corazón”.
PROVERBIOS 3:7)
“No te hagas sabio a tus propios ojos. Teme a Jehová y apártate de lo malo.”
w01 1/2 pág. 32 “Curación a tu ombligo”
“Curación a tu ombligo”
SE CREE que las tensiones emocionales asociadas al temor, la pena, la envidia, el rencor, el odio y la culpa provocan un gran número de las enfermedades que padece el ser humano. Por consiguiente, es muy consoladora la declaración bíblica de que el ‘temor de Jehová’ es ‘curación al ombligo y refrigerio a los huesos’ (Proverbios 3:7, 8).
Los huesos forman la estructura del cuerpo, y por ello la Biblia emplea ese término metafóricamente para representar a la persona misma, sobre todo en relación con sus sentimientos y emociones más profundos. Pero ¿en qué sentido es el temor de Jehová ‘curación al ombligo’?
El significado del vocablo “ombligo” en este pasaje genera diversas opiniones entre los eruditos. Un comentarista indica que puede hacer alusión a todos los órganos vitales, ya que se halla “en la parte central del cuerpo”. Otro sugiere que la palabra hace referencia al cordón umbilical, tal y como se emplea en Ezequiel 16:4. Si esta afirmación es cierta, Proverbios 3:8 quizá subraye la necesidad de depender totalmente de Dios, igual que un feto indefenso depende por completo de su madre para alimentarse. Otra idea es que el “ombligo” se refiera a los músculos y los tendones, pues parece que el contexto los contrasta con los “huesos”, los componentes más sólidos del cuerpo.
Sea cual sea el significado exacto, lo que queda claro es que mostrar temor reverencial a Jehová es el proceder sabio. Conformarse a las normas divinas no solo contribuye a nuestro bienestar físico ahora, sino que nos reporta el favor de Jehová, lo que conducirá a la vida eterna en su nuevo mundo venidero con salud perfecta en sentido físico y emocional (Isaías 33:24; Revelación [Apocalipsis] 21:4; 22:2).
w00 15/1 pág. 24 Cultivemos una relación íntima con Jehová
“No te hagas sabio a tus propios ojos”, dice Salomón. Al contrario, aconseja: “Teme a Jehová y apártate de lo malo. Llegue a ser ello curación a tu ombligo y refrigerio a tus huesos” (Proverbios 3:7, 8). El temor saludable a desagradar a Dios debe dominar todas nuestras acciones, pensamientos y emociones. Ese temor reverencial nos impide hacer lo malo, y tiene efectos curativos y reparadores en sentido espiritual.
w93 15/12 págs. 16-17 párrs. 2-4 Cultive temor piadoso
Proverbios 3:7 dice: “No te hagas sabio a tus propios ojos. Teme a Jehová y apártate de lo malo”. Desde los tiempos de nuestros primeros padres, cuando la Serpiente tentó a Eva con la promesa de que ‘conocerían lo bueno y lo malo’, la sabiduría humana no ha podido satisfacer las necesidades del hombre. (Génesis 3:4, 5; 1 Corintios 3:19, 20.) En ningún otro período de la historia ha sido más obvio este hecho que en el siglo XX, en estos “últimos días” en que la humanidad —que está segando los frutos de sus ideas ateas y evolucionistas— se halla plagada de racismo, violencia y toda clase de inmoralidad. (2 Timoteo 3:1-5, 13; 2 Pedro 3:3, 4.) Es un ‘nuevo desorden mundial’ que ni la ONU ni las religiones fragmentadas del mundo pueden desenmarañar.
3 La Palabra profética de Dios nos dice que las fuerzas demoníacas han salido a “los reyes de toda la tierra habitada, para reunirlos a la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso [...] en el lugar que en hebreo se llama Har–Magedón”. (Revelación 16:14, 16.) Pronto, el terror de Jehová envolverá a esos reyes, o gobernantes. Será como el terror que cayó sobre los cananeos cuando Josué y los israelitas fueron a ejecutar la sentencia dictada contra ellos. (Josué 2:9-11.) No obstante, en nuestros tiempos, el que ‘herirá a las naciones y las pastoreará con vara de hierro’ como expresión de “la cólera de la ira de Dios el Todopoderoso” es aquel que fue tipificado por Josué, Cristo Jesús, el “Rey de reyes y Señor de señores”. (Revelación 19:15, 16.)
4 ¿Quiénes se salvarán? Los sobrevivientes no serán los que sucumban al terror, sino todos aquellos que hayan cultivado un temor reverencial a Jehová. En vez de hacerse sabios a sus propios ojos, ‘se apartan de lo malo’. Con humildad alimentan la mente con lo que es bueno para que lo malo no se introduzca y afecte su modo de pensar. Tienen un respeto sano al Soberano Señor Jehová, el “Juez de toda la tierra”, que está a punto de ejecutar a todos los que se adhieren a la maldad, tal como aniquiló a los depravados sodomitas. (Génesis 18:25.) Sí, para el pueblo de Dios, “el temor de Jehová es un pozo de vida, para apartar de los lazos de la muerte”. (Proverbios 14:27.)
PROVERBIOS 3:8)
“Llegue a ser ello curación a tu ombligo y refrigerio a tus huesos.”
w01 1/2 pág. 32 “Curación a tu ombligo”
“Curación a tu ombligo”
SE CREE que las tensiones emocionales asociadas al temor, la pena, la envidia, el rencor, el odio y la culpa provocan un gran número de las enfermedades que padece el ser humano. Por consiguiente, es muy consoladora la declaración bíblica de que el ‘temor de Jehová’ es ‘curación al ombligo y refrigerio a los huesos’ (Proverbios 3:7, 8).
Los huesos forman la estructura del cuerpo, y por ello la Biblia emplea ese término metafóricamente para representar a la persona misma, sobre todo en relación con sus sentimientos y emociones más profundos. Pero ¿en qué sentido es el temor de Jehová ‘curación al ombligo’?
El significado del vocablo “ombligo” en este pasaje genera diversas opiniones entre los eruditos. Un comentarista indica que puede hacer alusión a todos los órganos vitales, ya que se halla “en la parte central del cuerpo”. Otro sugiere que la palabra hace referencia al cordón umbilical, tal y como se emplea en Ezequiel 16:4. Si esta afirmación es cierta, Proverbios 3:8 quizá subraye la necesidad de depender totalmente de Dios, igual que un feto indefenso depende por completo de su madre para alimentarse. Otra idea es que el “ombligo” se refiera a los músculos y los tendones, pues parece que el contexto los contrasta con los “huesos”, los componentes más sólidos del cuerpo.
Sea cual sea el significado exacto, lo que queda claro es que mostrar temor reverencial a Jehová es el proceder sabio. Conformarse a las normas divinas no solo contribuye a nuestro bienestar físico ahora, sino que nos reporta el favor de Jehová, lo que conducirá a la vida eterna en su nuevo mundo venidero con salud perfecta en sentido físico y emocional (Isaías 33:24; Revelación [Apocalipsis] 21:4; 22:2).
w00 15/1 pág. 24 Cultivemos una relación íntima con Jehová
“No te hagas sabio a tus propios ojos”, dice Salomón. Al contrario, aconseja: “Teme a Jehová y apártate de lo malo. Llegue a ser ello curación a tu ombligo y refrigerio a tus huesos” (Proverbios 3:7, 8). El temor saludable a desagradar a Dios debe dominar todas nuestras acciones, pensamientos y emociones. Ese temor reverencial nos impide hacer lo malo, y tiene efectos curativos y reparadores en sentido espiritual.
PROVERBIOS 3:9)
“Honra a Jehová con tus cosas valiosas y con las primicias de todos tus productos.”
w13 15/6 págs. 14-15 párr. 11 Jehová es generoso y razonable
También podemos ser generosos con Jehová. Las Escrituras nos dicen: “Honra a Jehová con tus cosas valiosas” (Prov. 3:9). Esas “cosas valiosas” son nuestro tiempo, energías y recursos, y podemos dedicarlas a su servicio. Hasta los pequeños pueden aprender a ser generosos con él. Jason, quien es padre de familia, comenta: “Cuando hacemos una donación en el Salón del Reino, dejamos que los niños echen el dinero en la caja de contribuciones. Les encanta porque, como ellos dicen, sienten que le están dando algo a Jehová”. Si los hijos experimentan de pequeños el gozo de hacer contribuciones para Jehová, es fácil que de adultos sigan siendo generosos con él (Prov. 22:6).
w00 15/1 págs. 24-25 Cultivemos una relación íntima con Jehová
¿De qué otro modo podemos acercarnos a Dios? “Honra a Jehová con tus cosas valiosas y con las primicias de todos tus productos”, son las instrucciones del rey (Proverbios 3:9). Honrar a Jehová significa respetarlo profundamente y ensalzarlo en público, participando en la proclamación de su nombre y apoyando esta obra. Las cosas valiosas con las que le honramos son nuestro tiempo, talentos, fuerzas y posesiones materiales. Deben ser las primicias, lo mejor. ¿No debería reflejar el uso que damos a nuestros recursos que estamos resueltos a ‘seguir buscando el reino y la justicia de Dios’? (Mateo 6:33.)
w97 1/11 págs. 26-29 “Honra a Jehová con tus cosas valiosas”: Formas de hacerlo
“Honra a Jehová con tus cosas valiosas”: Formas de hacerlo
“HONRA a Jehová con tus cosas valiosas y con las primicias de todos tus productos.” Esta sabia exhortación inspirada, que se redactó hace dos mil seiscientos años, contiene la clave para recibir copiosas bendiciones de Jehová, pues el escritor pasa a señalar: “Entonces tus almacenes de abastecimientos estarán llenos de abundancia; y tus propias tinas de lagar rebosarán de vino nuevo”. (Proverbios 3:9, 10.)
Ahora bien, ¿qué implica honrar a Dios? ¿Con qué cosas valiosas hemos de honrar a Jehová? ¿De qué modo podemos hacerlo?
“Honra a Jehová”
El término hebreo que más se usa en las Escrituras para “honra”, ka•vóhdh, significa literalmente “peso”. Por tanto, honrar a una persona significa considerarla de peso, impresionante o valiosa. Otro vocablo hebreo para honra es yeqár, que también se traduce “precioso” y “cosas preciosas”. De forma análoga, la voz griega ti•mé, que en la Biblia se vierte honra, comunica la idea de estima, valor, preciosidad. Como vemos, se honra a un individuo respetándolo y estimándolo profundamente.
Hay otro aspecto implicado en la asignación de honra. Examinemos un relato acerca del fiel Mardoqueo, el hebreo que en la antigüedad denunció que se fraguaba un atentado contra Asuero, el rey de Persia. Tiempo después, cuando el monarca se enteró de que no se había honrado a Mardoqueo por aquella acción, le preguntó a su primer ministro Hamán cuál sería la mejor forma de honrar a quien gozara del favor del rey. Hamán pensó que aquella honra sería para él, pero no podía estar más equivocado. De todos modos, contestó que a tal persona se la debía vestir con “ropaje real” y hacer que montara “un caballo sobre el cual el rey de veras cabalga”. Y concluyó diciendo: “Tienen que hacer que vaya montado sobre el caballo en la plaza pública de la ciudad, y tienen que proclamar delante de él: ‘Así se le hace al hombre en cuya honra el rey mismo se ha deleitado’”. (Ester 6:1-9.) En este caso, honrar a una persona incluía ensalzarla en público para que gozara de alta estima a los ojos de todo el pueblo.
De igual manera, honrar a Jehová tiene dos vertientes: demostrar individualmente que se le tiene en alta estima y ensalzarlo en público participando en la proclamación de su nombre y respaldándola.
¿Qué son “tus cosas valiosas”?
Nuestras cosas valiosas sin duda incluyen la vida, el tiempo, el talento y las fuerzas de que dispongamos. ¿Qué puede decirse de los bienes materiales? Notemos lo que dijo Jesús cuando vio a una viuda necesitada echando dos moneditas de poco valor en un arca de la tesorería del templo: “Esta viuda, aunque pobre, echó más que todos ellos. Porque todos estos [donantes] echaron dádivas de lo que les sobra, mas esta echó, de su indigencia, todo el medio de vivir que tenía”. (Lucas 21:1-4.) Jesús encomió a la viuda por valerse de sus posesiones para fomentar la adoración de Jehová.
Es patente, pues, que las cosas valiosas de que hablaba Salomón también abarcan los bienes materiales que poseamos. Además, la frase “las primicias de todos tus productos” comunica la idea de dar a Jehová lo mejor de nuestras cosas valiosas.
Ahora bien, ¿de qué manera honran a Dios nuestras dádivas materiales? ¿Acaso no le pertenece todo ya? (Salmo 50:10; 95:3-5.) En una sincera oración a Jehová, el rey David dijo: “Todo proviene de ti”, y refiriéndose a una gran donación que habían hecho él y su pueblo para la construcción del templo, reconoció este hecho: “De tu propia mano te hemos dado”. (1 Crónicas 29:14.) Por consiguiente, cuando hacemos dádivas a Jehová nos limitamos a devolverle lo que él, por su bondadoso corazón, nos ha dado. (1 Corintios 4:7.) Además, como ya se ha indicado, honrar a Jehová incluye ensalzarlo ante el prójimo. Y los donativos materiales que se emplean para el adelanto de la adoración verdadera honran a Dios. La Biblia contiene magníficos ejemplos de cómo honrar a Jehová de este modo.
Ejemplos de antaño
Hace tres mil quinientos años, cuando llegó el tiempo de que Jehová instituyera el tabernáculo del desierto como lugar de culto de los israelitas, surgió la necesidad de diversos artículos suntuosos para hacer realidad el diseño divino. Jehová ordenó a Moisés que ‘todo el de corazón dispuesto trajera una contribución a Jehová’. (Éxodo 35:5.) El relato pasa a decir: “Entonces vinieron, todo aquel cuyo corazón lo impelió, y trajeron, todo aquel cuyo espíritu lo incitó, la contribución de Jehová para la obra de la tienda de reunión y para todo su servicio y para las prendas de vestir santas”. (Éxodo 35:21.) De hecho, aquel donativo superó con creces lo necesario, a tal grado que “se restringió a la gente de traerlo”. (Éxodo 36:5, 6.)
Veamos otro ejemplo. Una vez que el tabernáculo había cumplido su propósito y estaban en marcha los preparativos para la construcción del templo, David hizo una gran contribución personal para el templo que construiría su hijo Salomón. También pidió la colaboración de los demás, y el pueblo respondió donando cosas valiosas a Jehová. Tan solo la plata y el oro tendrían en la actualidad un valor de 50.000 millones de dólares. “Y el pueblo se entregó al regocijo por haber hecho ofrendas voluntarias.” (1 Crónicas 29:3-9; 2 Crónicas 5:1.)
Las “ofrendas voluntarias” actuales
¿De qué manera podemos tener el gozo de hacer ofrendas voluntarias en nuestros tiempos? La actividad más importante que se realiza hoy en el mundo es la obra de predicar el Reino y hacer discípulos. (Mateo 24:14; 28:19, 20; Hechos 1:8.) Y Jehová ha visto oportuno confiar los intereses terrestres de su Reino a sus Testigos. (Isaías 43:10.)
Como es obvio, hace falta dinero para financiar la obra que realizan los testigos de Jehová en la actualidad. La construcción y el mantenimiento de Salones del Reino, Salones de Asambleas, sucursales, fábricas y hogares Betel requieren fondos. La edición y distribución de Biblias y publicaciones bíblicas en múltiples idiomas también acarrea gastos. ¿Cómo se sufragan tales gastos de la organización? Con contribuciones estrictamente voluntarias.
La mayoría de las donaciones las realizan personas que, como la viuda que observó Jesús, solo tienen recursos modestos. Dado que no desean perderse esta oportunidad de honrar a Jehová, realizan contribuciones módicas ‘según lo que verdaderamente pueden hacer’ y, a veces, aun ‘más allá de lo que verdaderamente pueden hacer’. 2 Corintios 8:3, 4.)
“Que cada uno haga tal como lo ha resuelto en su corazón, no de mala gana ni como obligado, porque Dios ama al dador alegre”, dijo el apóstol Pablo a los cristianos de Corinto. 2 Corintios 9:7.) Para dar con alegría se necesita buena planificación. Pablo dijo a los corintios: “Cada primer día de la semana, que cada uno de ustedes en su propia casa ponga algo aparte en reserva según vaya prosperando, para que cuando yo llegue no se hagan colectas entonces”. 1 Corintios 16:2.) Así mismo, de forma privada y voluntaria, quienes desean hacer donaciones para el adelanto de la obra del Reino pueden apartar algunos ingresos para este fin.
Jehová bendice a quienes lo honran
Aunque la prosperidad material en sí misma no conduce a la prosperidad espiritual, recibimos abundantes bendiciones cuando nos valemos generosamente de nuestras cosas valiosas —el tiempo, las fuerzas y los recursos materiales— para honrar a Jehová. Así es, pues Dios, dueño de todo, nos da esta garantía: “El alma generosa será engordada ella misma; y el que liberalmente riega a otros, él mismo también será liberalmente regado”. (Proverbios 11:25.)
Tras la muerte del rey David, su hijo Salomón empleó las contribuciones voluntarias que había recogido su padre para construir un templo glorioso, de acuerdo con las instrucciones de Jehová. Mientras Salomón permaneció fiel en la adoración a Dios, “Judá e Israel continuaron morando en seguridad [...] desde Dan hasta Beer-seba, todos los días de Salomón”. (1 Reyes 4:25.) Siempre que Israel ‘honró a Jehová con sus cosas valiosas’, los almacenes estuvieron llenos y las tinas de los lagares rebosantes.
Más tarde, Jehová dijo por boca del profeta Malaquías: “Pruébenme, por favor, en cuanto a esto —ha dicho Jehová de los ejércitos—, a ver si no les abro las compuertas de los cielos y realmente vacío sobre ustedes una bendición hasta que no haya más carencia”. (Malaquías 3:10.) La prosperidad espiritual de que disfrutan los siervos de Jehová en la actualidad constituye una prueba de que Dios ha cumplido su promesa.
A Jehová ciertamente le complace que cumplamos con nuestra parte en adelantar los intereses del Reino. (Hebreos 13:15, 16.) Además, promete cuidar de nosotros si no dejamos de ‘buscar primero el reino y la justicia de Dios’. (Mateo 6:33.) Con el corazón exultante, ‘honremos a Jehová con nuestras cosas valiosas’.
w93 15/12 págs. 17-18 Cultive temor piadoso
Cómo honrar a Jehová
6 El temor reverencial que tenemos a Jehová y el amor intenso que sentimos por él deben impulsarnos a hacer lo que dice Proverbios 3:9: “Honra a Jehová con tus cosas valiosas y con las primicias de todos tus productos”. No se nos obliga a honrar a Jehová con nuestras ofrendas. Debemos ofrecerlas voluntariamente, como se indica unas doce veces, desde Éxodo 35:29 hasta Deuteronomio 23:23, con relación a los sacrificios que se presentaban en el Israel antiguo. Estas primicias a Jehová deben ser las mejores dádivas que podamos ofrecerle en reconocimiento de las cosas buenas y la bondad amorosa que hemos recibido de su mano. (Salmo 23:6.) Deben reflejar que estamos resueltos a ‘seguir buscando primero el reino y la justicia de Dios’. (Mateo 6:33.) Y ¿cuál será el resultado de que honremos a Jehová con nuestras cosas valiosas? “Entonces tus almacenes de abastecimientos estarán llenos de abundancia; y tus propias tinas de lagar rebosarán de vino nuevo.” (Proverbios 3:10.)
7 Jehová nos bendice sobre todo en sentido espiritual. (Malaquías 3:10.) Por ello, las primicias que le ofrezcamos deben ser principalmente espirituales. Debemos utilizar nuestro tiempo, energías y fuerza vital para hacer su voluntad, lo cual, a cambio, nos sustentará, tal como también llegó a ser “alimento” fortalecedor para Jesús. (Juan 4:34.) Nuestros almacenes de abastecimientos espirituales estarán llenos, y nuestro gozo, simbolizado por el vino nuevo, rebosará. Además, del mismo modo que oramos con confianza para que se nos provea suficiente alimento material todos los días, podemos contribuir con regularidad y generosidad de nuestros medios para apoyar la obra mundial del Reino. (Mateo 6:11.) Todo lo que poseemos, incluso nuestros bienes materiales, proviene de nuestro amoroso Padre celestial. Cuanto más utilicemos estas cosas valiosas para su alabanza, más bendiciones derramará él sobre nosotros. (Proverbios 11:4; 1 Corintios 4:7.)
jv cap. 21 pág. 342 ¿Cómo se financia la obra?
Sin embargo, debe tenerse en cuenta que cuando los testigos de Jehová dan no piensan solo en posesiones materiales. En las asambleas de distrito de 1985-1986 analizaron el tema “Honremos a Jehová con nuestras cosas valiosas”. (Pro. 3:9.) Se destacó que estas cosas valiosas no solo abarcan las posesiones materiales, sino también los recursos físicos, mentales y espirituales.
it-1 pág. 98 Almacén, granero
En lugar de animarnos a poner nuestra confianza en los bienes materiales y almacenarlos en gran cantidad, el sabio escritor de Proverbios dice: “Honra a Jehová con tus cosas valiosas [...]. Entonces tus almacenes de abastecimientos estarán llenos de abundancia”. (Pr 3:9, 10.) La nación de Israel lo experimentó, pues cuando obedecía a Jehová y llevaba todos los diezmos al santuario, se la bendecía con abundancia. (Dt 28:1, 8; 1Re 4:20; 2Cr 31:4-10; Mal 3:10.)
g89 22/1 pág. 15 ¿Cómo puedo usar bien mi dinero?
Proverbios 3:9, 10 resalta otro aspecto en el que puedes mostrar generosidad: “Honra a Jehová con tus cosas valiosas y con las primicias de todos tus productos. Entonces tus almacenes de abastecimientos estarán llenos de abundancia; y tus propias tinas de lagar rebosarán de vino nuevo”. En tiempos bíblicos, a los adoradores de Jehová de Israel se les instaba a contribuir voluntariamente las primicias de sus productos agrícolas. Esto servía para mantener a los sacerdotes levíticos que servían en el templo de Jerusalén. Aunque hoy día los testigos de Jehová no adoran en un templo literal, comprenden que para mantener sus lugares de adoración (llamados Salones del Reino), también se necesitan fondos.
g88 22/4 págs. 9-10 Cómo se compra la felicidad... sin dinero
“Honra a Jehová con tus cosas valiosas”, aconseja la Palabra de Dios. (Proverbios 3:9.) En consecuencia, los que recurren a Dios para hallar la verdadera felicidad usan su dinero de una manera que le complazca a Él. Procuran atender adecuadamente las necesidades materiales de su familia. (1 Timoteo 5:8.) También ayudan razonablemente a otros que están relacionados con ellos en la fe. Además, ofrecen contribuciones voluntarias para apoyar la obra de difundir información edificante en sentido espiritual en la forma de Biblias y publicaciones basadas en la Biblia, como es el caso de esta revista.
w87 15/12 págs. 19-20 Honra al Dios de la esperanza
Con nuestras cosas valiosas
17 En cuanto a otra manera de honrar a nuestro “Dios de la esperanza”, Proverbios 3:9 dice: “Honra a Jehová con tus cosas valiosas y con las primicias de todos tus productos”. Spurrell vierte este versículo así: “Glorifica a Jehová con tu riqueza, y con lo mejor de tu aumento” (A Translation of the Old Testament Scriptures from the Original Hebrew).
18 Puesto que varios clérigos han adquirido mala reputación por su insaciable avidez y su estilo de vida opulento, muchas personas vacilan en cuanto a dar apoyo monetario a iglesias y organismos religiosos que dan la clara impresión de que solo desean adquirir riquezas. (Revelación 18:4-8.) Sin embargo, esos abusos no alteran la validez de Proverbios 3:9. De acuerdo con ese consejo inspirado, ¿cómo podemos usar nuestras “cosas valiosas” para ‘honrar a Jehová’, nuestro “Dios de la esperanza”?
19 Los testigos de Jehová ven que el aumento en la cantidad de personas que responden al mensaje del Reino exige dar expansión a los Salones del Reino o construir otros nuevos. Aquí vemos, pues, una manera de ‘glorificar a Jehová con tu riqueza’. Jóvenes y viejos han participado en hacer esto, como al resolverse personalmente a contribuir a los fondos de construcción. El adherirse a esas resoluciones hechas en secreto puede requerir disciplina personal o hasta algún sacrificio, particularmente si los planes para construir un edificio, y luego la construcción misma de este, se extienden por largo tiempo. (2 Corintios 9:6, 7.) Con todo, el utilizar fondos de esta manera ciertamente honra a Jehová, porque los Salones del Reino son lugares donde los cristianos lo adoran y donde ellos y los que se asocian con ellos adquieren conocimiento de Dios. Las palabras de Jesús en Mateo 6:3, 4 nos dan buena razón para confiar en que Dios honrará a los que lo han honrado de esta manera.
20 Pero he aquí una advertencia: Los fariseos y escribas, de quienes Jesús dijo que no estaban poniendo en primer lugar el honrar a Dios, se aseguraron de que ellos fueran los primeros en beneficiarse de su riqueza. Por eso el consejo en Mateo 15:4-8 recomienda que nos sometamos a un cuidadoso autoexamen con relación a ‘honrar a Jehová con nuestras cosas valiosas’. (Jeremías 17:9, 10.) Por ejemplo, un cristiano que hasta cierto grado se haya hecho acaudalado mediante su negocio pudiera razonar que le conviene continuar trabajando de jornada completa para ganar más dinero. Pudiera razonar así: ‘Otros ingresan en el ministerio de precursor o se mudan a otro lugar para servir donde hay necesidad especial de predicadores, pero mi manera especial de servir a Dios es ganando más para así tener suficiente dinero para hacer donaciones’. Las contribuciones de esta persona podrían ser muy beneficiosas. Pero bien pudiera preguntarse ella: ‘¿Refleja mi estilo de vida personal que el motivo principal por el cual acumulo dinero es usarlo para honrar a Dios?’. (Lucas 12:16-19; compárese con Marcos 12:41-44.) Y, ‘¿pudiera yo organizar mis asuntos para tener mayor participación, personalmente, en la más importante obra de nuestros días: la declaración de las buenas nuevas?’. De hecho, sin importar cuáles sean nuestras circunstancias en la vida, podemos examinar nuestros motivos y acciones y preguntar: ‘¿Cómo puedo honrar a mayor grado a mi Dador de Vida y “Dios de la esperanza”?’.
21 Jehová no nos desilusionará. ¡Qué perspectiva deleitable el que él dijera de nosotros, ahora y en el futuro, lo que dijo del Israel fiel: “Debido al hecho de que has sido precioso a mis ojos, se te ha considerado honorable, y yo mismo te he amado”! (Isaías 43:4.) Ese mismo Dios promete “vida eterna a los que [...] buscan gloria y honra”. Él dirige esa promesa a los que aguantan “en la obra que es buena”. ¡Qué “Dios de la esperanza”!
PROVERBIOS 3:10)
“Entonces tus almacenes de abastecimientos estarán llenos de abundancia; y tus propias tinas de lagar rebosarán de vino nuevo.”
w00 15/1 pág. 25 Cultivemos una relación íntima con Jehová
Si honramos a Jehová con nuestras cosas valiosas, no nos quedaremos sin recompensa. “Entonces tus almacenes de abastecimientos estarán llenos de abundancia —asegura Salomón—; y tus propias tinas de lagar rebosarán de vino nuevo.” (Proverbios 3:10.) Aunque la prosperidad espiritual por sí misma no resulta en prosperidad material, el uso generoso de nuestros recursos para honrar a Jehová nos trae abundantes bendiciones. Hacer la voluntad de Dios fue como “alimento” nutritivo para Jesús (Juan 4:34). De igual modo, tomar parte en predicar y hacer discípulos, obra que glorifica a Jehová, nos alimenta. Si persistimos en esta labor, nuestros almacenes espirituales de abastecimientos estarán llenos de abundancia. Rebosaremos de gozo, simbolizado por el vino nuevo.
Además, ¿no le pedimos a Jehová en oración que nos dé suficiente alimento para cada día? (Mateo 6:11.) De hecho, todo lo que poseemos procede de nuestro amoroso Padre celestial. Jehová derramará más bendiciones en la medida en que utilicemos nuestras cosas valiosas para su alabanza (1 Corintios 4:7).
w93 15/12 págs. 17-18 párrs. 6-7 Cultive temor piadoso
Y ¿cuál será el resultado de que honremos a Jehová con nuestras cosas valiosas? “Entonces tus almacenes de abastecimientos estarán llenos de abundancia; y tus propias tinas de lagar rebosarán de vino nuevo.” (Proverbios 3:10.)
7 Jehová nos bendice sobre todo en sentido espiritual. (Malaquías 3:10.) Por ello, las primicias que le ofrezcamos deben ser principalmente espirituales. Debemos utilizar nuestro tiempo, energías y fuerza vital para hacer su voluntad, lo cual, a cambio, nos sustentará, tal como también llegó a ser “alimento” fortalecedor para Jesús. (Juan 4:34.) Nuestros almacenes de abastecimientos espirituales estarán llenos, y nuestro gozo, simbolizado por el vino nuevo, rebosará. Además, del mismo modo que oramos con confianza para que se nos provea suficiente alimento material todos los días, podemos contribuir con regularidad y generosidad de nuestros medios para apoyar la obra mundial del Reino. (Mateo 6:11.) Todo lo que poseemos, incluso nuestros bienes materiales, proviene de nuestro amoroso Padre celestial. Cuanto más utilicemos estas cosas valiosas para su alabanza, más bendiciones derramará él sobre nosotros. (Proverbios 11:4; 1 Corintios 4:7.)
it-1 pág. 98 Almacén, granero
En lugar de animarnos a poner nuestra confianza en los bienes materiales y almacenarlos en gran cantidad, el sabio escritor de Proverbios dice: “Honra a Jehová con tus cosas valiosas [...]. Entonces tus almacenes de abastecimientos estarán llenos de abundancia”. (Pr 3:9, 10.) La nación de Israel lo experimentó, pues cuando obedecía a Jehová y llevaba todos los diezmos al santuario, se la bendecía con abundancia. (Dt 28:1, 8; 1Re 4:20; 2Cr 31:4-10; Mal 3:10.)
PROVERBIOS 3:11)
“La disciplina de Jehová, oh hijo mío, no rechaces; y no aborrezcas su censura,”
w03 1/10 pág. 21 Comprendamos el propósito de la disciplina
Ahora bien, cuando Jehová invita a sus adoradores a aceptar su disciplina, no se refiere al castigo que reciben los pecadores impenitentes.
Cabe señalar que en la Biblia, Jehová no se distingue como un Dios castigador; más bien, en la mayoría de los casos se le representa como un maestro amoroso y un instructor paciente (Job 36:22; Salmo 71:17; Isaías 54:13). Sí, cuando la disciplina piadosa se aplica como medida correctiva, esto siempre se hace con amor y paciencia. Al comprender el propósito de la disciplina, los cristianos están en mejores condiciones de aceptarla y de darla con la actitud apropiada.
w03 1/10 pág. 20 Comprendamos el propósito de la disciplina
Sin embargo, la Biblia la presenta desde una perspectiva diferente. “La disciplina de Jehová, oh hijo mío, no rechaces”, escribió el sabio rey Salomón (Proverbios 3:11). Estas palabras no se refieren a la disciplina en general, sino a “la disciplina de Jehová”, la que se basa en Sus elevados principios. Esta es la única disciplina espiritualmente productiva y provechosa, e incluso deseable. Por otro lado, la que se basa en el pensamiento humano que está en pugna con los elevados principios de Jehová suele ser abusiva y dañina; de ahí que muchos tengan una actitud negativa hacia la disciplina.
¿Por qué se nos insta a aceptar la disciplina de Jehová? Las Escrituras señalan que la disciplina divina es una expresión del amor de Dios a sus criaturas humanas. Por ello, Salomón pasó a decir: “Jehová censura al que ama, aun como lo hace un padre a un hijo en quien se complace” (Proverbios 3:12).
¿Qué diferencia hay entre la disciplina y el castigo?
La disciplina de la que habla la Biblia abarca mucho: guía, instrucción, enseñanza, censura, corrección e incluso castigo. Sin embargo, en todos los casos, la disciplina de Jehová está motivada por el amor, y su objetivo es beneficiar al que la recibe; nunca tiene el único propósito de castigar.
w00 15/1 pág. 25 Cultivemos una relación íntima con Jehová
Agradezcamos la disciplina de Jehová
Observando la importancia de la disciplina a la hora de entablar una amistad estrecha con Jehová, el rey de Israel nos aconseja: “La disciplina de Jehová, oh hijo mío, no rechaces; y no aborrezcas su censura, porque Jehová censura al que ama, aun como lo hace un padre a un hijo en quien se complace” (Proverbios 3:11, 12).
No obstante, puede que no nos resulte fácil aceptar la disciplina. “Ninguna disciplina parece por el presente ser cosa de gozo, sino penosa —escribió el apóstol Pablo—; sin embargo, después, a los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia.” (Hebreos 12:11.) La corrección y la disciplina son parte esencial de la educación que nos acerca más a Dios. La corrección que él nos da, no importa que la recibamos de los padres, mediante la congregación cristiana o al meditar en las Escrituras durante el estudio personal, es una expresión del amor que siente por nosotros. Hacemos bien en recibirla con gusto.
w93 15/12 págs. 18-19 párrs. 8-9 Cultive temor piadoso
Los versículos 11 y 12 del capítulo 3 de Proverbios aluden también a la relación de padre e hijo que existe en las familias piadosas, así como entre Jehová y sus amados hijos espirituales en la Tierra. Leemos: “La disciplina de Jehová, oh hijo mío, no rechaces; y no aborrezcas su censura, porque Jehová censura al que ama, aun como lo hace un padre a un hijo en quien se complace”. La gente del mundo detesta la censura. El pueblo de Jehová debe recibirla con gusto. El apóstol Pablo citó estas palabras de Proverbios: “Hijo mío, no tengas en poco la disciplina de Jehová, ni desfallezcas cuando seas corregido por él; porque Jehová disciplina a quien ama [...]. Es cierto que ninguna disciplina parece por el presente ser cosa de gozo, sino penosa; sin embargo, después, a los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia”. (Hebreos 12:5, 6, 11.)
9 Sí, la censura y la disciplina son aspectos esenciales de nuestra preparación, sea que provengan de nuestros padres, de la congregación cristiana o mientras meditamos en las Escrituras durante nuestro estudio personal. El que aceptemos la disciplina es un asunto de vida o muerte, pues Proverbios 4:1, 13 también dice: “Escuchen, oh hijos, la disciplina de un padre, y presten atención, para conocer entendimiento. Ásete de la disciplina; no la sueltes. Salvaguárdala, pues ella misma es tu vida”.
tp cap. 10 pág. 110 párrs. 6-7 ¿Está usted dispuesto a encararse a la verdad en su vida?
Proverbios 3:11 identifica a esa Fuente: “La disciplina de Jehová, oh hijo mío, no rechaces”.
7 ¿Cómo suministra disciplina Jehová? Lo hace mediante su Palabra, la Santa Biblia. Por eso, cuando leemos la Biblia o un compañero de creencia nos llama la atención al consejo que ella da, y aprendemos que de alguna manera no estamos satisfaciendo los requisitos divinos, estamos recibiendo la disciplina de Dios. Al aceptar esa disciplina como correcta y aplicarla, probamos que estamos encarándonos resueltamente a la verdad. Estamos reconociendo el derecho de Dios a darnos dirección, y mostramos que somos la clase de personas que él desea en su Nuevo Orden. Sí, ¡nuestra vida depende de escuchar la disciplina divina! (Proverbios 4:13.)
PROVERBIOS 3:12)
“porque Jehová censura al que ama, aun como lo hace un padre a un hijo en quien se complace.”
w00 15/1 pág. 25 Cultivemos una relación íntima con Jehová
Agradezcamos la disciplina de Jehová
Observando la importancia de la disciplina a la hora de entablar una amistad estrecha con Jehová, el rey de Israel nos aconseja: “La disciplina de Jehová, oh hijo mío, no rechaces; y no aborrezcas su censura, porque Jehová censura al que ama, aun como lo hace un padre a un hijo en quien se complace” (Proverbios 3:11, 12).
No obstante, puede que no nos resulte fácil aceptar la disciplina. “Ninguna disciplina parece por el presente ser cosa de gozo, sino penosa —escribió el apóstol Pablo—; sin embargo, después, a los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia.” (Hebreos 12:11.) La corrección y la disciplina son parte esencial de la educación que nos acerca más a Dios. La corrección que él nos da, no importa que la recibamos de los padres, mediante la congregación cristiana o al meditar en las Escrituras durante el estudio personal, es una expresión del amor que siente por nosotros. Hacemos bien en recibirla con gusto.
w93 15/12 págs. 18-19 párrs. 8-9 Cultive temor piadoso
Los versículos 11 y 12 del capítulo 3 de Proverbios aluden también a la relación de padre e hijo que existe en las familias piadosas, así como entre Jehová y sus amados hijos espirituales en la Tierra. Leemos: “La disciplina de Jehová, oh hijo mío, no rechaces; y no aborrezcas su censura, porque Jehová censura al que ama, aun como lo hace un padre a un hijo en quien se complace”. La gente del mundo detesta la censura. El pueblo de Jehová debe recibirla con gusto. El apóstol Pablo citó estas palabras de Proverbios: “Hijo mío, no tengas en poco la disciplina de Jehová, ni desfallezcas cuando seas corregido por él; porque Jehová disciplina a quien ama [...]. Es cierto que ninguna disciplina parece por el presente ser cosa de gozo, sino penosa; sin embargo, después, a los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia”. (Hebreos 12:5, 6, 11.)
9 Sí, la censura y la disciplina son aspectos esenciales de nuestra preparación, sea que provengan de nuestros padres, de la congregación cristiana o mientras meditamos en las Escrituras durante nuestro estudio personal. El que aceptemos la disciplina es un asunto de vida o muerte, pues Proverbios 4:1, 13 también dice: “Escuchen, oh hijos, la disciplina de un padre, y presten atención, para conocer entendimiento. Ásete de la disciplina; no la sueltes. Salvaguárdala, pues ella misma es tu vida”.
PROVERBIOS 3:13)
“Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, y el hombre que consigue discernimiento,”
w93 15/12 pág. 19 Cultive temor piadoso
La mayor felicidad
10 ¡Qué hermosas expresiones leemos a continuación, pues son en realidad ‘palabras deleitables y correctas’! (Eclesiastés 12:10.) Estas palabras inspiradas de Salomón describen la felicidad verdadera, y debemos inscribirlas en el corazón. Leemos:
11 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, y el hombre que consigue discernimiento, porque el tenerla como ganancia es mejor que tener la plata como ganancia; y el tenerla como producto, que el oro mismo. Es más preciosa que los corales, y todos tus otros deleites no pueden ser igualados a ella. Largura de días está en su diestra; en su siniestra hay riquezas y gloria. Sus caminos son caminos de agradabilidad, y todas sus veredas son paz. Es árbol de vida a los que se asen de ella, y los que la mantienen firmemente asida han de ser llamados felices.” (Proverbios 3:13–18.)
12 La sabiduría se menciona con mucha frecuencia en el libro de Proverbios, de hecho, aparece 46 veces. “El temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría.” Esta sabiduría piadosa y práctica, basada en el conocimiento de la Palabra de Dios, permite que su pueblo siga un proceder seguro a través de las peligrosas tempestades que hacen estragos en el mundo de Satanás. (Proverbios 9:10.) El discernimiento, concepto que aparece 19 veces en Proverbios, es el asistente de la sabiduría, pues nos ayuda a luchar contra las maquinaciones de Satanás. El gran Adversario cuenta con milenios de experiencia en el uso de artimañas. Sin embargo, tenemos algo que es mucho más valioso que el aprendizaje por experiencia: el discernimiento piadoso, la capacidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto y de escoger el proceder apropiado. Esto es lo que Jehová nos enseña mediante su Palabra. (Proverbios 2:10-13; Efesios 6:11.)
13 El caos económico que vemos hoy día es un presagio del cumplimiento de la profecía de Ezequiel 7:19: “En las calles arrojarán su plata misma, y su propio oro llegará a ser una cosa aborrecible. Ni la plata ni el oro de ellos podrá librarlos en el día del furor de Jehová”. Toda la riqueza material de la Tierra no puede compararse con el poder salvador de la sabiduría y el discernimiento. El sabio rey Salomón dijo en otra ocasión: “La sabiduría es para una protección lo mismo que el dinero es para una protección; pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría misma conserva vivos a sus dueños”. (Eclesiastés 7:12.) Felices de verdad son los que andan en los caminos de agradabilidad de Jehová y escogen con sabiduría la “largura de días”, es decir, el don de vida eterna que Dios da a todos los que ejercen fe en el sacrificio de rescate de Jesús. (Proverbios 3:16; Juan 3:16; 17:3.)
w86 15/6 pág. 6 Su esperanza... ¿Dios, o las riquezas?
Note lo que dice Proverbios 3:13-18: “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, y el hombre que consigue discernimiento, porque el tenerla como ganancia es mejor que tener la plata como ganancia; y el tenerla como producto, que el oro mismo. Es más preciosa que los corales, y todos tus otros deleites no pueden ser igualados a ella. Largura de días está en su diestra; en su siniestra hay riquezas y gloria. [...] Es árbol de vida a los que se asen de ella, y los que la mantienen firmemente asida han de ser llamados felices”. De modo que la “sabiduría” es un tesoro que sobrepasa el valor de todas las riquezas del mundo.
Sabiduría es la aplicación correcta del conocimiento. Es la capacidad de usar con éxito el conocimiento y entendimiento para resolver problemas, evitar o esquivar peligros y alcanzar ciertas metas, o ayudar a otras personas al respecto. ¿No concuerda usted en que hoy día necesitamos tal sabiduría para enfrentarnos con éxito a los problemas de la vida y mantener una buena posición ante Dios?
Al describir la sabiduría, Proverbios 3:13-18 destaca la felicidad. ¿No es cierto que la felicidad es un tesoro que todos deseamos? La sabiduría divina nos la proporciona, pues la verdadera felicidad solo proviene de su Fuente, Jehová Dios. La experiencia ha demostrado que no podemos alcanzar la felicidad verdadera si no obedecemos al Altísimo y cedemos a la guía de su espíritu. Las felicidades que se prometen en la Biblia dependen de que tengamos una buena relación con nuestro Padre celestial, o la aprobación de él. (Mateo 5:3-10.) Por eso, al aplicar lo que aprendemos de nuestro estudio de la Biblia, desplegamos “la sabiduría de arriba” que nos proporciona la felicidad que ni siquiera todas las riquezas del mundo pueden proporcionarnos.
PROVERBIOS 3:14)
“porque el tenerla como ganancia es mejor que tener la plata como ganancia; y el tenerla como producto, que el oro mismo.”
w93 15/12 pág. 19 Cultive temor piadoso
La mayor felicidad
10 ¡Qué hermosas expresiones leemos a continuación, pues son en realidad ‘palabras deleitables y correctas’! (Eclesiastés 12:10.) Estas palabras inspiradas de Salomón describen la felicidad verdadera, y debemos inscribirlas en el corazón. Leemos:
11 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, y el hombre que consigue discernimiento, porque el tenerla como ganancia es mejor que tener la plata como ganancia; y el tenerla como producto, que el oro mismo. Es más preciosa que los corales, y todos tus otros deleites no pueden ser igualados a ella. Largura de días está en su diestra; en su siniestra hay riquezas y gloria. Sus caminos son caminos de agradabilidad, y todas sus veredas son paz. Es árbol de vida a los que se asen de ella, y los que la mantienen firmemente asida han de ser llamados felices.” (Proverbios 3:13–18.)
12 La sabiduría se menciona con mucha frecuencia en el libro de Proverbios, de hecho, aparece 46 veces. “El temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría.” Esta sabiduría piadosa y práctica, basada en el conocimiento de la Palabra de Dios, permite que su pueblo siga un proceder seguro a través de las peligrosas tempestades que hacen estragos en el mundo de Satanás. (Proverbios 9:10.) El discernimiento, concepto que aparece 19 veces en Proverbios, es el asistente de la sabiduría, pues nos ayuda a luchar contra las maquinaciones de Satanás. El gran Adversario cuenta con milenios de experiencia en el uso de artimañas. Sin embargo, tenemos algo que es mucho más valioso que el aprendizaje por experiencia: el discernimiento piadoso, la capacidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto y de escoger el proceder apropiado. Esto es lo que Jehová nos enseña mediante su Palabra. (Proverbios 2:10-13; Efesios 6:11.)
13 El caos económico que vemos hoy día es un presagio del cumplimiento de la profecía de Ezequiel 7:19: “En las calles arrojarán su plata misma, y su propio oro llegará a ser una cosa aborrecible. Ni la plata ni el oro de ellos podrá librarlos en el día del furor de Jehová”. Toda la riqueza material de la Tierra no puede compararse con el poder salvador de la sabiduría y el discernimiento. El sabio rey Salomón dijo en otra ocasión: “La sabiduría es para una protección lo mismo que el dinero es para una protección; pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría misma conserva vivos a sus dueños”. (Eclesiastés 7:12.) Felices de verdad son los que andan en los caminos de agradabilidad de Jehová y escogen con sabiduría la “largura de días”, es decir, el don de vida eterna que Dios da a todos los que ejercen fe en el sacrificio de rescate de Jesús. (Proverbios 3:16; Juan 3:16; 17:3.)
g92 8/5 pág. 32 “¡Ahí dentro hay millones!”
El oro ha atraído al hombre por miles de años. Sin embargo, su valor es tanto artificial como subjetivo y cambia a capricho de la bolsa y del mercado internacional del oro. No obstante, existe un tipo de “oro” que jamás pierde su valor y es fácilmente asequible a todos los que lo buscan con sinceridad. ¿Cuál es? “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, y el hombre que consigue discernimiento, porque el tenerla como ganancia es mejor que tener la plata como ganancia; y el tenerla como producto, que el oro mismo.” (Proverbios 3:13, 14.) Así es, el valor que tienen la sabiduría y el discernimiento, basados en el conocimiento del Dios verdadero y de su propósito para la Tierra, es más permanente que el oro.
PROVERBIOS 3:15)
“Es más preciosa que los corales, y todos tus otros deleites no pueden ser igualados a ella.”
w93 15/12 pág. 19 Cultive temor piadoso
La mayor felicidad
10 ¡Qué hermosas expresiones leemos a continuación, pues son en realidad ‘palabras deleitables y correctas’! (Eclesiastés 12:10.) Estas palabras inspiradas de Salomón describen la felicidad verdadera, y debemos inscribirlas en el corazón. Leemos:
11 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, y el hombre que consigue discernimiento, porque el tenerla como ganancia es mejor que tener la plata como ganancia; y el tenerla como producto, que el oro mismo. Es más preciosa que los corales, y todos tus otros deleites no pueden ser igualados a ella. Largura de días está en su diestra; en su siniestra hay riquezas y gloria. Sus caminos son caminos de agradabilidad, y todas sus veredas son paz. Es árbol de vida a los que se asen de ella, y los que la mantienen firmemente asida han de ser llamados felices.” (Proverbios 3:13–18.)
12 La sabiduría se menciona con mucha frecuencia en el libro de Proverbios, de hecho, aparece 46 veces. “El temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría.” Esta sabiduría piadosa y práctica, basada en el conocimiento de la Palabra de Dios, permite que su pueblo siga un proceder seguro a través de las peligrosas tempestades que hacen estragos en el mundo de Satanás. (Proverbios 9:10.) El discernimiento, concepto que aparece 19 veces en Proverbios, es el asistente de la sabiduría, pues nos ayuda a luchar contra las maquinaciones de Satanás. El gran Adversario cuenta con milenios de experiencia en el uso de artimañas. Sin embargo, tenemos algo que es mucho más valioso que el aprendizaje por experiencia: el discernimiento piadoso, la capacidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto y de escoger el proceder apropiado. Esto es lo que Jehová nos enseña mediante su Palabra. (Proverbios 2:10-13; Efesios 6:11.)
13 El caos económico que vemos hoy día es un presagio del cumplimiento de la profecía de Ezequiel 7:19: “En las calles arrojarán su plata misma, y su propio oro llegará a ser una cosa aborrecible. Ni la plata ni el oro de ellos podrá librarlos en el día del furor de Jehová”. Toda la riqueza material de la Tierra no puede compararse con el poder salvador de la sabiduría y el discernimiento. El sabio rey Salomón dijo en otra ocasión: “La sabiduría es para una protección lo mismo que el dinero es para una protección; pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría misma conserva vivos a sus dueños”. (Eclesiastés 7:12.) Felices de verdad son los que andan en los caminos de agradabilidad de Jehová y escogen con sabiduría la “largura de días”, es decir, el don de vida eterna que Dios da a todos los que ejercen fe en el sacrificio de rescate de Jesús. (Proverbios 3:16; Juan 3:16; 17:3.)
PROVERBIOS 3:16)
“Largura de días está en su diestra; en su siniestra hay riquezas y gloria.”
w93 15/12 pág. 19 Cultive temor piadoso
La mayor felicidad
10 ¡Qué hermosas expresiones leemos a continuación, pues son en realidad ‘palabras deleitables y correctas’! (Eclesiastés 12:10.) Estas palabras inspiradas de Salomón describen la felicidad verdadera, y debemos inscribirlas en el corazón. Leemos:
11 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, y el hombre que consigue discernimiento, porque el tenerla como ganancia es mejor que tener la plata como ganancia; y el tenerla como producto, que el oro mismo. Es más preciosa que los corales, y todos tus otros deleites no pueden ser igualados a ella. Largura de días está en su diestra; en su siniestra hay riquezas y gloria. Sus caminos son caminos de agradabilidad, y todas sus veredas son paz. Es árbol de vida a los que se asen de ella, y los que la mantienen firmemente asida han de ser llamados felices.” (Proverbios 3:13–18.)
12 La sabiduría se menciona con mucha frecuencia en el libro de Proverbios, de hecho, aparece 46 veces. “El temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría.” Esta sabiduría piadosa y práctica, basada en el conocimiento de la Palabra de Dios, permite que su pueblo siga un proceder seguro a través de las peligrosas tempestades que hacen estragos en el mundo de Satanás. (Proverbios 9:10.) El discernimiento, concepto que aparece 19 veces en Proverbios, es el asistente de la sabiduría, pues nos ayuda a luchar contra las maquinaciones de Satanás. El gran Adversario cuenta con milenios de experiencia en el uso de artimañas. Sin embargo, tenemos algo que es mucho más valioso que el aprendizaje por experiencia: el discernimiento piadoso, la capacidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto y de escoger el proceder apropiado. Esto es lo que Jehová nos enseña mediante su Palabra. (Proverbios 2:10-13; Efesios 6:11.)
13 El caos económico que vemos hoy día es un presagio del cumplimiento de la profecía de Ezequiel 7:19: “En las calles arrojarán su plata misma, y su propio oro llegará a ser una cosa aborrecible. Ni la plata ni el oro de ellos podrá librarlos en el día del furor de Jehová”. Toda la riqueza material de la Tierra no puede compararse con el poder salvador de la sabiduría y el discernimiento. El sabio rey Salomón dijo en otra ocasión: “La sabiduría es para una protección lo mismo que el dinero es para una protección; pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría misma conserva vivos a sus dueños”. (Eclesiastés 7:12.) Felices de verdad son los que andan en los caminos de agradabilidad de Jehová y escogen con sabiduría la “largura de días”, es decir, el don de vida eterna que Dios da a todos los que ejercen fe en el sacrificio de rescate de Jesús. (Proverbios 3:16; Juan 3:16; 17:3.)
w86 15/6 pág. 6 Su esperanza... ¿Dios, o las riquezas?
No obstante, recuerde también que Proverbios 3:16 declara: “Largura de días está en su diestra”. Se entiende que esto se refiere a la diestra o mano derecha de la protección, la mano que está lista para ayudar y proteger a uno durante tiempos críticos. Hoy día, muchas personas viven de manera licenciosa, practicando inmoralidad sexual, abusando de las drogas y haciendo cosas por el estilo. Probablemente usted haya leído que el SIDA (Síndrome de inmunodeficiencia adquirida) se relaciona con tales prácticas. Según lo que usted ha observado, ¿son verdaderamente felices las personas que practican estas cosas? ¿O se acarrean, y causan a otras personas, mucho sufrimiento y dolor, y hasta la muerte?
En contraste, la aplicación del sabio consejo de la Palabra de Dios siempre está a nuestra “diestra” para protegernos de tales peligros. Por consiguiente, la sabiduría puede alargar nuestra vida y guardarnos de un derrotero que podría resultar en muerte prematura.
PROVERBIOS 3:18)
“Es árbol de vida a los que se asen de ella, y los que la mantienen firmemente asida han de ser llamados felices.”
it-2 pág. 1203 Vida
Se dice que la sabiduría es “árbol de vida a los que se asen de ella”, por cuanto les suministrará lo que necesitan —no solo para disfrutar de la vida presente, sino también de la vida eterna—, es decir, conocimiento de Dios, discernimiento y buen juicio para obedecer sus mandamientos. (Pr 3:18; 16:22.)
w87 15/5 pág. 28 Tema a Jehová y será feliz
Lección para nosotros: El desplegar la sabiduría verdadera y cumplir con los mandatos divinos nos salvaguardará de seguir un proceder insensato que pueda conducirnos a una muerte prematura. Por ejemplo, los que no prestan atención a los mandatos de Jehová contra la inmoralidad sexual pudieran contraer enfermedades que se transmiten por contacto sexual y, como resultado, morir prematuramente. Por eso, obremos en armonía con los requisitos de Dios, porque entonces la sabiduría será “árbol de vida” en nuestro caso. (Proverbios 3:18.)
PROVERBIOS 3:19)
“Jehová mismo con sabiduría fundó la tierra. Afirmó sólidamente los cielos con discernimiento.”
w93 15/12 pág. 19 párr. 14 Cultive temor piadoso
Es apropiado que los seres humanos, que fuimos creados a la imagen de Dios, procuremos cultivar sabiduría y discernimiento, cualidades que Jehová mismo manifestó al efectuar sus maravillosas obras de creación. “Jehová mismo con sabiduría fundó la tierra. Afirmó sólidamente los cielos con discernimiento.” (Proverbios 3:19,
w93 15/12 págs. 19-20 párr. 14 Cultive temor piadoso
No formó las criaturas vivientes mediante un proceso evolutivo misterioso e inexplicable, sino mediante actos de creación directos, cada una “según su género”, y con un buen propósito. (Génesis 1:25.) Cuando por fin creó al hombre, que está dotado de inteligencia y aptitudes sumamente superiores a las de los animales, los aplausos de los hijos angelicales de Dios debieron resonar en los cielos. (Compárese con Job 38:1, 4, 7.) El discernimiento previsor de Jehová, su sabiduría y su amor se ven con claridad en todo lo que ha producido en la Tierra. (Salmo 104:24.)
PROVERBIOS 3:21)
“Hijo mío, no se escapen de tus ojos. Salvaguarda la sabiduría práctica y la capacidad de pensar,”
cl cap. 22 pág. 228 ¿Influye en nuestra vida “la sabiduría de arriba”?
“Salvaguarda la sabiduría práctica”
21 La sabiduría divina es un don de Jehová que debemos proteger, tal como indicó Salomón: ‘Hijo mío, salvaguarda la sabiduría práctica y la capacidad de pensar’ (Proverbios 3:21). Lamentablemente, él mismo no obró así. Fue sabio mientras mantuvo un corazón obediente, pero con el paso de los años permitió que la multitud de esposas extranjeras que tenía le apartaran el corazón de la adoración pura (1 Reyes 11:1-8). Este triste desenlace ilustra que el conocimiento vale de poco si no se usa bien.
22 ¿Cómo salvaguardamos la sabiduría práctica? No solo debemos leer con constancia las Escrituras y las publicaciones bíblicas del “esclavo fiel y discreto”, sino también esforzarnos por llevar a cabo lo que aprendemos (Mateo 24:45). Tenemos sobradas razones para aplicar la sabiduría de Dios. Nos permitirá vivir mejor hoy y “asir[nos] firmemente de la vida que realmente lo es”, la que ofrece el nuevo mundo de Jehová (1 Timoteo 6:19). Lo que es más importante, cultivarla nos acercará a él, fuente de toda sabiduría.
w93 15/12 pág. 20 párr. 15 Cultive temor piadoso
No solo debemos cultivar las cualidades de sabiduría y discernimiento que Jehová posee, sino asirnos de ellas, no descuidando nunca el estudio de su Palabra. Dios nos exhorta: “Hijo mío, no se escapen de tus ojos. Salvaguarda la sabiduría práctica y la capacidad de pensar, y resultarán ser vida a tu alma y encanto a tu garganta”. (Proverbios 3:21,
PROVERBIOS 3:25)
“No tendrás que temer ninguna cosa pavorosa repentina, ni la tempestad sobre los inicuos, porque viene.”
w00 15/1 pág. 26 Cultivemos una relación íntima con Jehová
En efecto, podemos andar con seguridad y dormir tranquilos mientras esperamos que se presente como un ladrón el día de “destrucción repentina” del malvado mundo de Satanás (1 Tesalonicenses 5:2, 3; 1 Juan 5:19). Incluso durante la inminente gran tribulación, contamos con esta garantía: “No tendrás que temer ninguna cosa pavorosa repentina, ni la tempestad sobre los inicuos, porque viene. Pues Jehová mismo resultará ser, de hecho, tu confianza, y él ciertamente guardará tu pie de captura” (Proverbios 3:25, 26, Mateo 24:21).
PROVERBIOS 3:27)
“No retengas el bien de aquellos a quienes se les debe, cuando sucede que está en el poder de tu mano hacer[lo].”
w10 15/10 pág. 15 Las excusas: ¿cómo las ve Jehová?
La Palabra de Dios nos dice: “No retengas el bien de aquellos a quienes se les debe, cuando sucede que está en el poder de tu mano hacerlo” (Pro. 3:27). ¿Notó la expresión “está en el poder de tu mano”? ¿Qué nos enseña sobre lo que Jehová espera de nosotros? Que él nos pide que hagamos lo que esté en nuestra mano; no nos exige que logremos lo mismo que los demás. Así es, todo cristiano —sea que esté en su mano hacer mucho o poco— puede servir a Jehová con toda el alma (Luc. 10:27; Col. 3:23).
w00 15/1 pág. 26 Cultivemos una relación íntima con Jehová
Hagamos lo bueno
“No retengas el bien de aquellos a quienes se les debe —aconseja Salomón—, cuando sucede que está en el poder de tu mano hacerlo.” (Proverbios 3:27.) Hacer el bien al prójimo implica emplear con generosidad nuestros recursos para su beneficio, y tiene muchas facetas. Pero ¿acaso no es ayudar a las personas a conseguir una relación estrecha con el Dios verdadero lo mejor que podemos hacer por ellas en este “tiempo del fin”? (Daniel 12:4.) Por eso, este es el momento de ser entusiastas en la predicación del Reino y en la obra de hacer discípulos (Mateo 28:19, 20).
w93 15/12 págs. 20-21 Cultive temor piadoso
Ame hacer el bien
16 Este es el tiempo de predicar con celo las buenas nuevas del Reino para testimonio a todas las naciones. No obstante, esta obra de dar testimonio tiene que verse respaldada por otra responsabilidad cristiana, según dice Proverbios 3:27, 28: “No retengas el bien de aquellos a quienes se les debe, cuando sucede que está en el poder de tu mano hacerlo. No digas a tu semejante: ‘Anda, y vuelve, y mañana daré’, cuando hay algo contigo”. (Compárese con Santiago 2:14-17.) Dado que mucha gente del mundo está atrapada en las garras de la pobreza y el hambre, ha sido necesario ayudar en casos urgentes al semejante, sobre todo a nuestros hermanos espirituales. ¿Cómo han respondido los testigos de Jehová?
17 Veamos un ejemplo: durante el pasado año se requirió ayuda urgente en la ex Yugoslavia. Los hermanos de los países vecinos respondieron de manera maravillosa. Durante los fríos meses del invierno pasado, varios convoyes con suministros de emergencia penetraron en la zona bélica y proveyeron publicaciones recientes, ropa de invierno, alimento y medicamentos a los Testigos necesitados. Cierto día los hermanos solicitaron un permiso para transportar 15 toneladas de suministros de socorro, pero recibieron un permiso para transportar 30 toneladas. Los testigos de Jehová de Austria mandaron enseguida tres camiones más. En conjunto, se enviaron 25 toneladas a los lugares deseados. ¡Cuánto alegró a los hermanos recibir estas abundantes provisiones espirituales y materiales!
18 ¿Cómo respondieron los beneficiarios? A principios de este año, un anciano escribió: “Los hermanos de Sarajevo nos encontramos bien, y lo que es más importante, aún estamos fuertes en sentido espiritual para aguantar esta absurda guerra. Era muy difícil conseguir alimento. Que Jehová los bendiga y recompense por todo lo que han hecho por ayudarnos. Las autoridades respetan mucho a los testigos de Jehová debido a su modo de vivir ejemplar y el respeto que les muestran. También agradecemos el alimento espiritual que nos enviaron”. (Compárese con Salmo 145:18.)
19 Estos hermanos que afrontan situaciones peligrosas también han demostrado su agradecimiento participando con ahínco en el ministerio del campo. Muchos de sus vecinos se acercan a ellos y les piden un estudio bíblico en el hogar. En la ciudad de Tuzla, donde se enviaron 5 toneladas de alimento para los necesitados, 40 publicadores informaron respectivamente un promedio mensual de 25 horas de servicio en el campo, y así apoyaron a los nueve precursores de la congregación. Tuvieron una impresionante asistencia de 243 personas a la Conmemoración de la muerte de Jesús. Estos queridos hermanos están realmente “saliendo completamente victoriosos mediante el que nos amó”. (Romanos 8:37.)
20 El celo de los hermanos de la ex Unión Soviética no ha sido inferior a la generosidad que se les mostró al mandarles los convoyes de alimento y ropa de invierno. Por ejemplo, la asistencia a la Conmemoración este año en Moscú fue de 7.549 personas, en comparación con las 3.500 que asistieron el año anterior. Durante el mismo período, el número de congregaciones de esa ciudad aumentó de doce a dieciséis. En toda la ex Unión Soviética (sin contar los países bálticos) hubo un aumento del 14% en congregaciones, del 25% en publicadores del Reino y del 74% en precursores. ¡Qué espíritu de celo y abnegación! Nos recuerda la “igualación” que se efectuó en el siglo primero. Los cristianos que tenían bienes espirituales y materiales hicieron dádivas generosas a los que tenían menos, mientras que el celo de estos afligidos produjo gozo y ánimo a los donantes. (2 Corintios 8:14.)
it-1 pág. 1214 Imparcialidad
IMPARCIALIDAD
Cualidad de obrar sin prejuicio o favoritismo; equidad. La imparcialidad significa no dejar que el rango, la facilidad de palabra, las riquezas, el soborno o incluso la simpatía por la causa del pobre o los desfavorecidos influyan en nuestro juicio o acciones. La imparcialidad procura que todos sean tratados en armonía con lo que es equitativo y justo, de acuerdo con lo que cada uno merece y necesita. (Pr 3:27.)
PROVERBIOS 3:32)
“Porque el sinuoso es cosa detestable a Jehová, pero Él tiene intimidad con los rectos.”
w93 15/7 págs. 21-22 ¿Cómo podemos suministrar virtud a nuestra fe?
La virtud y nuestras acciones
15 Dado que los pensamientos y el habla cristianos tienen que ser virtuosos, ¿qué se puede decir de nuestras acciones? La aprobación de Dios solo se consigue obrando con virtud. Ningún siervo de Jehová que abandone la virtud y recurra a la sinuosidad y el engaño puede esperar que tal proceder sea acepto a Dios. Proverbios 3:32 dice: “El sinuoso es cosa detestable a Jehová, pero Él tiene intimidad con los rectos”. Si apreciamos nuestra relación con Jehová Dios, estas palabras que inducen a la reflexión deberían disuadirnos de tramar algo para perjudicar a nuestro semejante o de actuar con sinuosidad. De hecho, entre las siete cosas detestables al alma de Jehová, está “un corazón que fabrica proyectos perjudiciales”. (Proverbios 6:16-19.) De modo que evitemos estas acciones y hagamos lo que es virtuoso para beneficio de nuestro semejante y para la gloria de nuestro Padre celestial.
PROVERBIOS 4:1)
“Escuchen, oh hijos, la disciplina de un padre, y presten atención, para conocer entendimiento.”
w00 15/5 pág. 20 ‘Salvaguardemos el corazón’
Escuchemos la disciplina de un padre
El capítulo 4 de Proverbios empieza con estas palabras: “Escuchen, oh hijos, la disciplina de un padre, y presten atención, para conocer entendimiento. Porque buena instrucción es lo que ciertamente les daré. No dejen mi ley” (Proverbios 4:1, 2).
A los jóvenes se les aconseja escuchar la sana instrucción de sus padres piadosos, particularmente la del padre. Él tiene la responsabilidad bíblica de satisfacer las necesidades físicas y espirituales de la familia (Deuteronomio 6:6, 7; 1 Timoteo 5:8). Sin esa guía, le sería mucho más difícil al joven alcanzar la madurez. Por lo tanto, ¿no debería el hijo aceptar con respeto la disciplina de su padre?
Pero ¿y si el joven no tiene un padre que lo instruya? Por ejemplo Jason, de 11 años de edad, se quedó huérfano a los cuatro. Cuando un anciano cristiano le preguntó cuál era el aspecto más difícil de su vida, Jason respondió de inmediato: “Echo de menos a mi padre. A veces me siento muy deprimido”. No obstante, los jóvenes que no tienen la dirección de sus padres pueden contar con consejo reconfortante. Jason, y otros como él, pueden recibir consejo paternal de los ancianos y otros hermanos maduros de la congregación cristiana (Santiago 1:27).
PROVERBIOS 4:2)
“Porque buena instrucción es lo que ciertamente les daré. No dejen mi ley.”
w00 15/5 pág. 20 ‘Salvaguardemos el corazón’
Escuchemos la disciplina de un padre
El capítulo 4 de Proverbios empieza con estas palabras: “Escuchen, oh hijos, la disciplina de un padre, y presten atención, para conocer entendimiento. Porque buena instrucción es lo que ciertamente les daré. No dejen mi ley” (Proverbios 4:1, 2).
A los jóvenes se les aconseja escuchar la sana instrucción de sus padres piadosos, particularmente la del padre. Él tiene la responsabilidad bíblica de satisfacer las necesidades físicas y espirituales de la familia (Deuteronomio 6:6, 7; 1 Timoteo 5:8). Sin esa guía, le sería mucho más difícil al joven alcanzar la madurez. Por lo tanto, ¿no debería el hijo aceptar con respeto la disciplina de su padre?
Pero ¿y si el joven no tiene un padre que lo instruya? Por ejemplo Jason, de 11 años de edad, se quedó huérfano a los cuatro. Cuando un anciano cristiano le preguntó cuál era el aspecto más difícil de su vida, Jason respondió de inmediato: “Echo de menos a mi padre. A veces me siento muy deprimido”. No obstante, los jóvenes que no tienen la dirección de sus padres pueden contar con consejo reconfortante. Jason, y otros como él, pueden recibir consejo paternal de los ancianos y otros hermanos maduros de la congregación cristiana (Santiago 1:27).
PROVERBIOS 4:3)
“Pues yo resulté ser un hijo verdadero para mi padre, tierno y el único delante de mi madre.”
w00 15/5 pág. 20 ‘Salvaguardemos el corazón’
Salomón dice a continuación, rememorando su propia educación: “Yo resulté ser un hijo verdadero para mi padre, tierno y el único delante de mi madre” (Proverbios 4:3). El rey evidentemente recordaba su crianza con agrado. El joven Salomón fue “un hijo verdadero” que tomó a pecho el consejo de su padre, David, por lo que debió tener una relación afectuosa y estrecha con él. Además, Salomón fue “el único”, es decir, fue muy amado. Es muy importante que el hijo crezca en un ambiente hogareño afectuoso y que disfrute de una buena comunicación con sus padres.
PROVERBIOS 4:5)
“Adquiere sabiduría, adquiere entendimiento. No te olvides, y no te desvíes de los dichos de mi boca.”
w00 15/5 pág. 20 ‘Salvaguardemos el corazón’
Adquiere sabiduría, adquiere entendimiento. No te olvides, y no te desvíes de los dichos de mi boca.
w00 15/5 pág. 21 ‘Salvaguardemos el corazón’
Conseguir entendimiento también es esencial. Sin él, ¿podríamos en realidad ver cómo se relacionan los hechos unos con otros y obtener un cuadro completo del asunto que examinamos? Si no tuviéramos entendimiento, ¿cómo podríamos percibir los porqués de las cosas y adquirir perspicacia y discernimiento? En efecto, para razonar sobre la base de los hechos conocidos y llegar a conclusiones correctas, necesitamos entendimiento (Daniel 9:22, 23).
PROVERBIOS 4:7)
“La sabiduría es la cosa principal. Adquiere sabiduría; y con todo lo que adquieres, adquiere entendimiento.”
w07 1/1 pág. 18 Los graduados de Galaad reciben instrucción que les toca el corazón
Palabras de despedida de los instructores de Galaad
El siguiente discurso estuvo a cargo de Wallace Liverance, uno de los instructores de Galaad, y estaba basado en Proverbios 4:7. El orador dijo que aunque adquirir la sabiduría divina es lo más importante, también debemos ‘adquirir entendimiento’, lo que implica ver la relación entre hechos aislados para así captar el verdadero sentido de las cosas. El hermano mostró que adquirir entendimiento produce gozo. En tiempos de Nehemías, por ejemplo, debido a que los levitas “estaban explicando la ley” y “dando entendimiento”, el pueblo tuvo “un gran regocijo, porque habían entendido las palabras que se les habían dado a conocer” (Nehemías 8:7, 8, 12). El hermano Liverance concluyó: “Uno siente gozo cuando entiende la Palabra inspirada de Dios”.
w00 15/5 págs. 20-21 ‘Salvaguardemos el corazón’
La sabiduría es la cosa principal. Adquiere sabiduría; y con todo lo que adquieres, adquiere entendimiento’” (Proverbios 4:4-7).
¿Por qué es la sabiduría “la cosa principal”? Sabiduría es la capacidad de poner por obra el conocimiento y el entendimiento de modo que produzca buenos resultados. El conocimiento, es decir, el saber que se consigue mediante la observación y la experiencia o mediante la lectura y el estudio, es fundamental para conseguir la sabiduría. Pero si no tenemos la aptitud de poner por obra ese conocimiento, nos será de poco valor. No solo debemos leer con regularidad la Biblia y las publicaciones bíblicas que suministra “el esclavo fiel y discreto”, sino también esforzarnos por poner en práctica lo que aprendemos en ellas (Mateo 24:45).
w99 15/11 pág. 24 “Jehová mismo da la sabiduría”
¿EN QUÉ emplea su tiempo y energía? ¿Le preocupa hacerse un buen nombre? ¿Se dedica a acumular dinero y posesiones? ¿Trata de forjarse una carrera en determinado ámbito profesional o especializarse en una o más ramas del saber? ¿Valora tener buenas amistades? ¿Es la salud lo más importante para usted?
Todo lo dicho tal vez tenga cierto valor. Pero ¿hay algo que sea de mayor importancia? La Biblia responde: “La sabiduría es la cosa principal. Adquiere sabiduría” (Proverbios 4:7).
PROVERBIOS 4:10)
“Oye, hijo mío, y acepta mis dichos. Entonces para ti los años de vida llegarán a ser muchos.”
w00 15/5 pág. 22 ‘Salvaguardemos el corazón’
Otro tipo de disciplina también hace que ‘los años de la vida lleguen a ser muchos’. ¿Cómo? Pues bien, Jesucristo dijo: “La persona fiel en lo mínimo es fiel también en lo mucho, y la persona injusta en lo mínimo es injusta también en lo mucho” (Lucas 16:10). Si nos disciplinamos en las cosas pequeñas, ¿no nos será más fácil hacer lo mismo en las cosas grandes, de las que depende nuestra misma vida? Por ejemplo, si acostumbramos al ojo a no ‘seguir mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella’ será improbable que sucumbamos a la inmoralidad (Mateo 5:28). Naturalmente, este principio es aplicable tanto a hombres como a mujeres. En suma, si disciplinamos la mente para ‘poner bajo cautiverio todo pensamiento’, será poco probable que pequemos gravemente en palabra o acciones (2 Corintios 10:5).
PROVERBIOS 4:12)
“Cuando andes, no será estrecho tu paso; y si corres, no tropezarás.”
w00 15/5 pág. 22 ‘Salvaguardemos el corazón’
Es cierto que la disciplina suele ser difícil de aceptar y puede parecer restrictiva (Hebreos 12:11). De todos modos, el rey sabio nos asegura que si nos asimos de ella, nuestra senda nos conducirá al progreso. Tal como el debido entrenamiento hace posible que el corredor avance a la velocidad óptima sin caerse ni lesionarse, asirse de la disciplina nos permite seguir en el camino de la vida a un paso constante sin tropezar. Por supuesto, tenemos que escoger con cuidado la senda debida.
PROVERBIOS 4:13)
“Ásete de la disciplina; no [la] sueltes. Salvaguárdala, pues ella misma es tu vida.”
w00 15/5 págs. 21-22 ‘Salvaguardemos el corazón’
‘Asgámonos de la disciplina’
Haciéndose eco de la instrucción de su padre, el rey de Israel dice a continuación: “Oye, hijo mío, y acepta mis dichos. Entonces para ti los años de vida llegarán a ser muchos. Yo ciertamente te instruiré aun en el camino de la sabiduría; ciertamente haré que pises en los senderos trillados de la rectitud. Cuando andes, no será estrecho tu paso; y si corres, no tropezarás. Ásete de la disciplina; no la sueltes. Salvaguárdala, pues ella misma es tu vida” (Proverbios 4:10-13).
Como hijo verdadero de su padre, Salomón debió apreciar el valor de la disciplina amorosa que instruye y corrige. Sin una disciplina equilibrada, ¿cómo podríamos progresar a la madurez espiritual o mejorar la calidad de nuestra vida? Si no aprendemos de nuestros errores o si no corregimos las ideas equivocadas, nuestro progreso espiritual será imperceptible. La disciplina razonable se traduce en una conducta piadosa y así nos ayuda a ‘pisar en los senderos trillados de la rectitud’.
Otro tipo de disciplina también hace que ‘los años de la vida lleguen a ser muchos’. ¿Cómo? Pues bien, Jesucristo dijo: “La persona fiel en lo mínimo es fiel también en lo mucho, y la persona injusta en lo mínimo es injusta también en lo mucho” (Lucas 16:10). Si nos disciplinamos en las cosas pequeñas, ¿no nos será más fácil hacer lo mismo en las cosas grandes, de las que depende nuestra misma vida? Por ejemplo, si acostumbramos al ojo a no ‘seguir mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella’ será improbable que sucumbamos a la inmoralidad (Mateo 5:28). Naturalmente, este principio es aplicable tanto a hombres como a mujeres. En suma, si disciplinamos la mente para ‘poner bajo cautiverio todo pensamiento’, será poco probable que pequemos gravemente en palabra o acciones (2 Corintios 10:5).
Es cierto que la disciplina suele ser difícil de aceptar y puede parecer restrictiva (Hebreos 12:11). De todos modos, el rey sabio nos asegura que si nos asimos de ella, nuestra senda nos conducirá al progreso. Tal como el debido entrenamiento hace posible que el corredor avance a la velocidad óptima sin caerse ni lesionarse, asirse de la disciplina nos permite seguir en el camino de la vida a un paso constante sin tropezar. Por supuesto, tenemos que escoger con cuidado la senda debida.
PROVERBIOS 4:14)
“No entres en la senda de los inicuos, y no andes directamente adelante al camino de los malos.”
w01 15/3 pág. 12 párr. 8 Venzamos las debilidades humanas
Proverbios 4:14, 15 nos aconseja: “No entres en la senda de los inicuos, y no andes directamente adelante al camino de los malos. Esquívalo, no pases adelante por él; desvíate de él, y pasa adelante”. Muchas veces sabemos de antemano que cierto conjunto de circunstancias tal vez nos lleve a pecar. Lo lógico es que en esos casos los cristianos ‘pasemos adelante’, que no nos acerquemos a ninguna persona, cosa o lugar que pueda despertar en nosotros deseos impropios o intensificar las pasiones inmundas.
w00 15/5 pág. 22 ‘Salvaguardemos el corazón’
Sería insensato ‘andar directamente adelante al camino de los malos’ exponiéndonos a la violencia que contiene buena parte del entretenimiento actual. Si queremos ser tiernamente compasivos no podemos ingerir las dosis insensibilizadoras de escenas de maldad que se presentan en la pantalla de la televisión o el cine.
PROVERBIOS 4:15)
“Esquívalo, no pases adelante por él; desvíate de él, y pasa adelante.”
w01 15/3 pág. 12 párr. 8 Venzamos las debilidades humanas
Proverbios 4:14, 15 nos aconseja: “No entres en la senda de los inicuos, y no andes directamente adelante al camino de los malos. Esquívalo, no pases adelante por él; desvíate de él, y pasa adelante”. Muchas veces sabemos de antemano que cierto conjunto de circunstancias tal vez nos lleve a pecar. Lo lógico es que en esos casos los cristianos ‘pasemos adelante’, que no nos acerquemos a ninguna persona, cosa o lugar que pueda despertar en nosotros deseos impropios o intensificar las pasiones inmundas.
PROVERBIOS 4:17)
“Porque se han alimentado del pan de la iniquidad, y el vino de actos de violencia es lo que beben.”
w00 15/5 pág. 22 ‘Salvaguardemos el corazón’
Porque se han alimentado del pan de la iniquidad, y el vino de actos de violencia es lo que beben” (Proverbios 4:14-17).
Los inicuos, cuyos caminos Salomón dice que debemos evitar, persisten en sus hechos viles. Hacer lo que es malo es como alimento y bebida para ellos.
it-2 pág. 591 Pan
El libro de Proverbios dice sobre los que son tan inicuos que “no duermen a menos que hagan maldad”: “Se han alimentado del pan de la iniquidad”. (Pr 4:14-17.) Dan la impresión de alimentarse de obras inicuas.
PROVERBIOS 4:18)
“Pero la senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido.”
w11 15/7 págs. 29-30 párr. 7 ¿Ha entrado usted en el descanso de Dios?
Muchos de nosotros conocemos muy bien Proverbios 4:18: “La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido”. Estas palabras indican que nuestra conducta cristiana y nuestra comprensión del propósito divino van mejorando con el tiempo.
w06 15/2 pág. 26 Caminemos en la senda de la iluminación progresiva
Caminemos en la senda de la iluminación progresiva
“La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido.” (PROVERBIOS 4:18.)
¿QUIÉN mejor que la propia Fuente de la luz, Jehová Dios, para describir el efecto que la salida del Sol produce en la oscuridad de la noche? (Salmo 36:9.) Cuando el alba “se [ase] de las extremidades de la tierra”, dice él, esta “se transforma como barro bajo un sello, y las cosas toman su puesto como en la ropa” (Job 38:12-14). Según aumenta la luz del día, los objetos terrestres van adquiriendo forma y se hacen reconocibles, tal como la blanda arcilla se transforma cuando se estampa en su superficie el emblema de un sello.
2 Jehová es también la Fuente de la iluminación espiritual (Salmo 43:3). Mientras el mundo permanece sumido en densas tinieblas, el Dios verdadero continúa arrojando luz sobre su pueblo. ¿Con qué resultados? La Biblia responde: “La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido” (Proverbios 4:18). Mediante su luz cada vez más brillante, Jehová sigue iluminando la senda de su pueblo y refinándolo en lo relativo a la organización, la doctrina y la moralidad.
w06 15/9 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
4:18. El conocimiento de la verdad divina se alcanza de forma progresiva. Si queremos permanecer en la luz, tenemos que seguir demostrando humildad y mansedumbre.
w01 1/8 pág. 14 párr. 11 Pongamos de manifiesto nuestro adelantamiento
Los cristianos maduros no deslumbran a los demás con su brillantez. Al contrario, la Biblia dice que “la senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido” (Proverbios 4:18). En efecto, es “la senda”, no la persona, la que “va haciéndose más y más clara”.
w00 15/5 págs. 22-23 ‘Salvaguardemos el corazón’
Mantengámonos en la luz
Utilizando aún la analogía del camino, Salomón dice: “Pero la senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido” (Proverbios 4:18). El estudio de la Biblia y el esfuerzo por aplicar lo que esta dice en la vida puede compararse a emprender un viaje en la oscuridad de la noche. Cuando la negrura del firmamento nocturno empieza a tornarse azul oscuro en la madrugada, no podemos ver prácticamente nada, pero al despuntar el alba, los alrededores van haciéndose cada vez más claros. Finalmente, el Sol brilla con fuerza y vemos todos los detalles. Así mismo, la verdad se hace más y más clara a medida que seguimos estudiando las Escrituras con paciencia y diligencia. Suministrar al corazón este nutrimento espiritual es fundamental para salvaguardarlo contra el razonamiento falso.
El significado o importancia de las profecías bíblicas también se revela gradualmente. Las profecías se hacen más claras cuando el espíritu santo de Jehová arroja luz sobre ellas y los acontecimientos mundiales o las experiencias del pueblo de Dios las cumplen. En vez de recurrir impacientemente a especulaciones sobre su realización, debemos esperar a que ‘la luz se haga más y más clara’.
w99 15/8 pág. 27 Beneficiémonos del “grano del cielo”
Con razón, Jehová no nos inunda con un constante flujo de verdades nuevas y emocionantes, sino que más bien arroja luz sobre su Palabra de manera gradual, poco a poco (Proverbios 4:18). Esto le permite a su pueblo asimilar y poner en práctica lo que va aprendiendo. Jesús siguió el ejemplo de su Padre al enseñar a sus primeros discípulos. Les explicó la Palabra de Dios “hasta el grado que podían escuchar”, o “entender”, según lo traducen algunas versiones (Marcos 4:33; compárese con Juan 16:12).
w97 1/9 pág. 32 Una lámpara que lo guiará por el camino de la vida
Las personas que estudian la Palabra de Dios, la Santa Biblia, y ponen en práctica sus instrucciones, son comparables al que emprende un viaje temprano por la mañana. Al principio casi no ve nada debido a la oscuridad. Pero a medida que va saliendo el sol, va viendo cada vez más. Finalmente, cuando el sol alcanza su cenit, puede ver todos los detalles con claridad. Esa ilustración nos recuerda un proverbio bíblico: “La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido”. (Proverbios 4:18.)
w95 15/5 págs. 10-15 Destellos de luz en tiempos apostólicos
Destellos de luz en tiempos apostólicos
“Luz misma ha relumbrado para el justo, y regocijo aun para los rectos de corazón.” (SALMO 97:11.)
¡CUÁNTO apreciamos los cristianos verdaderos esas palabras de Salmo 97:11! La ‘luz ha relumbrado’ para nosotros en múltiples ocasiones. Algunos hemos visto durante décadas la iluminación relumbrante que proviene de Jehová. Esto nos recuerda lo que dice Proverbios 4:18: “La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido”. Los testigos de Jehová nos parecemos a los primeros cristianos en que valoramos las Escrituras más que la tradición. La postura de aquellos cristianos se refleja con claridad en los libros históricos y en las cartas de las Escrituras Griegas Cristianas, que se escribieron por inspiración divina.
2 Algunos de los primeros destellos de luz que recibieron los seguidores de Jesucristo del siglo I estuvieron relacionados con el Mesías. Andrés dijo a su hermano, Simón Pedro: “Hemos hallado al Mesías”. (Juan 1:41.) Más tarde, el Padre celestial facultó al apóstol Pedro para dar testimonio respecto a ese hecho cuando dijo a Jesucristo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”. (Mateo 16:16, 17; Juan 6:68, 69.)
Luz respecto a la comisión de predicar
3 Cuando Jesucristo fue resucitado, dio destellos de luz respecto a una obligación que recaía sobre todos sus seguidores. Lo más probable es que se dirigiera a los 500 discípulos reunidos en Galilea cuando dijo: “Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado. Y, ¡miren!, estoy con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema de cosas”. (Mateo 28:19, 20; 1 Corintios 15:6.) A partir de entonces, todos los seguidores de Cristo habrían de ser predicadores, y su comisión de predicar no se limitaría a “las ovejas perdidas de la casa de Israel”. (Mateo 10:6.) Tampoco efectuarían el bautismo de Juan, en símbolo de arrepentimiento para perdón de pecados, sino que bautizarían a las personas “en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo”.
4 Poco antes de que Jesús ascendiera al cielo, sus once apóstoles fieles le preguntaron: “Señor, ¿estás restaurando el reino a Israel en este tiempo?”. En vez de responder a aquella pregunta, les dio más instrucciones respecto a su comisión de predicar: “Recibirán poder cuando el espíritu santo llegue sobre ustedes, y serán testigos de mí tanto en Jerusalén como en toda Judea, y en Samaria, y hasta la parte más distante de la tierra”. Hasta entonces habían sido testigos de Jehová únicamente, pero a partir de ese momento serían también testigos de Cristo. (Hechos 1:6-8.)
5 ¡Qué brillantes destellos recibieron los seguidores de Jesús diez días después! En el Pentecostés de 33 E.C. comprendieron por primera vez el significado de Joel 2:28, 29: “[Yo, Jehová,] derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne, y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu”. Los discípulos de Jesús vieron el espíritu santo asentarse en la forma de lenguas como de fuego sobre la cabeza de los aproximadamente ciento veinte hombres y mujeres reunidos en Jerusalén. (Hechos 1:12-15; 2:1-4.)
6 En el día de Pentecostés, los discípulos también comprendieron por primera vez que las palabras de Salmo 16:10 se referían al resucitado Jesucristo. El salmista había dicho: “No dejarás [Jehová Dios] mi alma en el Seol. No permitirás que el que te es leal vea el hoyo”. Los discípulos se dieron cuenta de que ese pasaje no podía hacer referencia al rey David, pues su tumba permanecía con ellos. No es de extrañar que unas tres mil personas de las que oyeron la explicación de la nueva luz quedaran tan convencidas que se bautizaran ese mismo día. (Hechos 2:14-41.)
7 Durante muchos siglos los israelitas habían estado al tanto de lo que Dios les había dicho: “Solo a ustedes he conocido de todas las familias del suelo”. (Amós 3:2.) Por ello, fue realmente una iluminación brillante la que recibieron el apóstol Pedro y sus acompañantes en la casa de Cornelio, un oficial del ejército romano, cuando por primera vez descendió el espíritu santo sobre creyentes gentiles incircuncisos. Cabe destacar que esta fue la única ocasión en que se derramó el espíritu santo antes del bautismo. Pero tenía que ser así. De otro modo, Pedro no hubiera sabido que estos gentiles incircuncisos satisfacían los requisitos para bautizarse. Al comprender plenamente el significado de este suceso extraordinario, Pedro preguntó: “¿Puede alguien negar el agua de modo que no sean bautizados estos [gentiles], que han recibido el espíritu santo igual que nosotros?”. Por supuesto, ninguno de los presentes tenía razón para oponerse, y los gentiles fueron bautizados. (Hechos 10:44-48; compárese con Hechos 8:14-17.)
Termina la circuncisión
8 Hubo otro destello refulgente de la verdad con respecto a la circuncisión. Esta costumbre se adoptó en 1919 a.E.C., cuando Jehová hizo un pacto con Abrahán. Dios ordenó que él y los demás varones de su casa se circuncidaran. (Génesis 17:9-14, 23-27.) De este modo, la circuncisión se convirtió en un rasgo distintivo de los descendientes de Abrahán. Y estaban muy orgullosos de esta costumbre. A raíz de eso, “incircunciso” se convirtió en un término despectivo. (Isaías 52:1; 1 Samuel 17:26, 27.) Es fácil ver por qué algunos cristianos judíos del siglo primero querían conservar este símbolo. Algunos de ellos deliberaron bastante sobre el asunto con Pablo y Bernabé. Con objeto de resolver la polémica, Pablo y otros fueron a Jerusalén para consultar con el cuerpo gobernante. (Hechos 15:1, 2.)
9 En esta ocasión, la luz que aclaró que la circuncisión ya no era un requisito para los siervos de Jehová no se transmitió a los primeros cristianos mediante un milagro palpable. Recibieron esta nueva luz escudriñando las Escrituras, pidiendo la dirección del espíritu santo y escuchando las experiencias de Pedro y Pablo respecto a la conversión de algunos gentiles incircuncisos. (Hechos 15:6-21.) La decisión se puso por escrito en una carta que decía en parte: “Al espíritu santo y a nosotros mismos nos ha parecido bien no añadirles ninguna otra carga, salvo estas cosas necesarias: que sigan absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de cosas estranguladas, y de fornicación”. (Hechos 15:28, 29.) De este modo, a los primeros cristianos se les libertó del mandato de circuncidarse y de los demás requisitos de la Ley de Moisés. Por ello, Pablo pudo decir a los cristianos gálatas: “Para tal libertad Cristo nos libertó”. (Gálatas 5:1.)
Luz en los Evangelios
10 No cabe duda de que el Evangelio de Mateo, escrito alrededor del año 41 E.C., contiene muchos destellos de luz que benefician a los lectores. Fueron relativamente pocos los cristianos del siglo primero que oyeron a Jesús enseñar. El Evangelio de Mateo destaca en particular que el Reino fue el tema de la predicación de Jesús. Y con mucho énfasis llamó la atención sobre la importancia de servir con el motivo apropiado. Qué interesantes destellos presentó en el Sermón del Monte, en las parábolas —como las que aparecen en el capítulo 13— y en la gran profecía de los capítulos 24 y 25. Los primeros cristianos recibieron toda esta información en el Evangelio de Mateo, que se escribió tan solo unos ocho años después del Pentecostés de 33 E.C.
11 Unos quince años más tarde, Lucas escribió su Evangelio. Aunque gran parte del relato se asemeja al de Mateo, el 59% de la información es diferente. Lucas incluyó seis milagros de Jesús y más de una docena de ilustraciones que los demás evangelistas no mencionaron. Según parece, Marcos redactó su Evangelio unos años después, y puso énfasis en el hecho de que Jesucristo era un hombre de acción y obrador de milagros. Aunque incluyó sucesos que ya habían contado Mateo y Lucas, anotó una parábola que ellos no mencionaron. En ella Jesús asemeja el Reino de Dios a una semilla que brota, crece alta y gradualmente fructifica. (Marcos 4:26-29.)
12 Luego tenemos el Evangelio de Juan, que se redactó más de treinta años después del de Marcos. Mucha fue la luz que arrojó Juan sobre el ministerio de Jesús, sobre todo al referirse en multitud de ocasiones a su existencia prehumana. Es el único que relata la resurrección de Lázaro y muchas de las excelentes observaciones que Jesús hizo a sus apóstoles fieles, así como su conmovedora oración la noche en que fue traicionado, recogida en los capítulos 13 a 17. De hecho, se afirma que el 92% del Evangelio de Juan contiene información singular.
Destellos de luz en las cartas de Pablo
13 Al apóstol Pablo se le utilizó de modo especial para transmitir iluminación de la verdad a los cristianos de tiempos apostólicos. Por ejemplo, tenemos la carta que escribió a los romanos alrededor del año 56 E.C., aproximadamente por las mismas fechas en que Lucas redactó su Evangelio. En esta carta Pablo subraya que la justicia se obtiene gracias a la bondad inmerecida de Dios y mediante la fe en Jesucristo. En vista del énfasis que da a este aspecto de las buenas nuevas, algunos consideran su carta a los Romanos como un quinto evangelio.
14 Pablo escribió sobre ciertos asuntos que afectaban a los cristianos de Corinto. La carta que les dirigió contiene mucho consejo inspirado que ha beneficiado a los cristianos hasta este día. Primero, tuvo que ayudarlos a comprender que era impropio que formaran bandos en torno a ciertos individuos. El apóstol los rectificó, diciéndoles sin rodeos: “Los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo, y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar”. (1 Corintios 1:10-15.)
15 Se toleraban casos flagrantes de inmoralidad sexual en la congregación cristiana de Corinto. Un hombre había tomado a la esposa de su padre, practicando así ‘fornicación como ni siquiera la había entre las naciones’. Pablo escribió claramente: “Remuevan al hombre inicuo de entre ustedes”. (1 Corintios 5:1, 11-13.) La acción de expulsar era nueva para la congregación cristiana. Otro proceder inapropiado sobre el que la congregación de Corinto también necesitaba esclarecimiento era que algunos de sus miembros llevaban a sus hermanos espirituales ante los tribunales mundanos para resolver sus diferencias. Pablo los reprendió enérgicamente por hacer esto. (1 Corintios 6:5-8.)
16 Otro problema que afectaba a la congregación de Corinto tenía que ver con las relaciones sexuales. En el capítulo 7 de Primera a los Corintios, Pablo mostró que debido al predominio de la inmoralidad sexual, era conveniente que todo hombre tuviera su propia esposa y que toda mujer tuviera su propio marido. También indicó que aunque la persona soltera podía servir a Jehová con menos distracción, no todos tenían el don de la soltería. Además, si el esposo de una mujer moría, ella estaba libre para volver a casarse, pero “solo en el Señor”. (1 Corintios 7:39.)
17 ¡Qué destellos de luz sobre la resurrección arrojó el Señor mediante Pablo! ¿Con qué clase de cuerpo serán levantados los cristianos ungidos? “Se siembra cuerpo físico, se levanta cuerpo espiritual”, escribió Pablo. Ningún cuerpo carnal irá al cielo, pues “carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios”. Pablo agregó que no todos los ungidos se dormirían en la muerte, sino que los que murieran durante la presencia de Jesús serían levantados instantáneamente a la vida inmortal. (1 Corintios 15:43-53.)
18 En la carta dirigida a los cristianos de Tesalónica se utilizó a Pablo para arrojar luz acerca del futuro. El día de Jehová vendrá como ladrón en la noche. Pablo también dijo: “Cuando los hombres estén diciendo: ‘¡Paz y seguridad!’, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta; y no escaparán de ninguna manera”. (1 Tesalonicenses 5:2, 3.)
19 En su carta a los Hebreos, Pablo transmitió destellos de luz a los primeros cristianos de Jerusalén y Judea. ¡Qué argumento tan convincente presentó para demostrar la superioridad del sistema de adoración cristiano sobre el sistema de adoración bajo la Ley de Moisés! En vez de obedecer la Ley que transmitieron los ángeles, los cristianos ponen su fe en una salvación que proclamó por primera vez el Hijo de Dios, quien es muy superior a los mensajeros angélicos. (Hebreos 2:2-4.) Moisés no era más que un servidor de la casa de Dios. Sin embargo, Jesucristo preside sobre toda la casa. Cristo es un sumo sacerdote a la manera de Melquisedec, y ocupa una posición muy superior a la del sacerdocio aarónico. Pablo también señaló que los israelitas no entraron en el descanso de Dios por causa de la falta de fe y la desobediencia, pero los cristianos entran en él debido a su fidelidad y obediencia. (Hebreos 3:1–4:11.)
20 Además, el nuevo pacto es muy superior al pacto de la Ley. Como se había profetizado seiscientos años antes, en Jeremías 31:31-34, los que están en el nuevo pacto tienen la ley de Dios escrita en el corazón y gozan de un verdadero perdón de pecados. En vez de disponer de un sumo sacerdote que tenga que ofrecer sacrificios anualmente por sus propios pecados y por los del pueblo, los cristianos tienen como Sumo Sacerdote a Jesucristo, que está sin pecado y que ofreció un sacrificio por los pecados una vez para siempre. Él no entró en un lugar santo hecho de manos para presentar su ofrenda, sino en el cielo mismo, para comparecer delante de la persona de Jehová. Además, los sacrificios de animales que se ofrecían bajo el pacto de la Ley de Moisés no podían quitar por completo los pecados; de otra forma, no hubiera sido necesario ofrecerlos todos los años. Sin embargo, el sacrificio de Cristo, que se ofreció una vez para siempre, sí quita los pecados. Todos estos hechos arrojan luz sobre el gran templo espiritual, en cuyos patios sirven actualmente el resto ungido y las “otras ovejas”. (Juan 10:16; Hebreos 9:24-28.)
21 No hay suficiente espacio para incluir ejemplos de los destellos de luz que aparecen en las cartas del apóstol Pedro y en las de los discípulos Santiago y Judas. Pero los ya mencionados deben bastar para demostrar que las palabras de Salmo 97:11 y Proverbios 4:18 se cumplieron de manera notable en tiempos apostólicos. La verdad empezó a convertirse progresivamente de tipos y representaciones en cumplimientos y realidades. (Gálatas 3:23-25; 4:21-26.)
22 La luz de la verdad se atenuó cuando los apóstoles de Jesús murieron y empezó la predicha apostasía. (2 Tesalonicenses 2:1-11.) No obstante, después de muchos siglos, el Amo regresó conforme a su promesa y encontró al “esclavo fiel y discreto” dando a los “domésticos” su alimento al tiempo apropiado. En consecuencia, Jesucristo nombró a este esclavo “sobre todos sus bienes”. (Mateo 24:45-47.) ¿Qué interesantes destellos de luz se emitieron después? Estos se examinarán en el siguiente artículo.
[Nota a pie de página]
La tierra aquí se refiere al ambiente en el que el cristiano decide cultivar las cualidades de su personalidad. (Véase La Atalaya del 1 de noviembre de 1980, página 19.)
w95 15/5 Destellos de luz: grandes y pequeños (parte 1)
Destellos de luz: grandes y pequeños parte 1)
“La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido.” PROVERBIOS 4:18.)
LA REVELACIÓN paulatina de las verdades espirituales mediante destellos de luz, en conformidad con las palabras de Proverbios 4:18, es prueba de la sabiduría divina. En el artículo anterior vimos cómo se cumplió este texto en tiempos apostólicos. Si toda la verdad bíblica se hubiera revelado al mismo tiempo, habría sido deslumbrante y confusa: un efecto muy parecido al que siente una persona que sale de una cueva oscura y recibe la brillante luz del Sol. Por otra parte, cuando la verdad se revela poco a poco, fortalece continuamente la fe de los cristianos. Hace cada vez más brillante nuestra esperanza y cada vez más clara la senda por la que debemos andar.
“El esclavo fiel y discreto”
2 En tiempos apostólicos, Jesucristo empleó métodos sobrenaturales para dar a sus seguidores los primeros destellos de luz. He aquí dos ejemplos: el Pentecostés de 33 E.C. y la conversión de Cornelio, en 36 E.C. Posteriormente, Cristo estimó conveniente utilizar un organismo humano, tal como había predicho: “¿Quién es, verdaderamente, el esclavo fiel y discreto a quien su amo nombró sobre sus domésticos, para darles su alimento al tiempo apropiado? ¡Feliz es aquel esclavo si su amo, al llegar, lo hallara haciéndolo así! En verdad les digo: Lo nombrará sobre todos sus bienes”. (Mateo 24:45-47.) Este esclavo no podía ser una sola persona, pues tenía que proveer el alimento espiritual desde los albores de la congregación cristiana, en el Pentecostés, hasta que el Amo, Jesucristo, llegara para ajustar cuentas. Los hechos indican que esta clase del esclavo fiel y discreto se compone de todos los cristianos ungidos como grupo en la Tierra en cualquier tiempo dado.
3 ¿Quiénes estuvieron entre los primeros miembros de la clase del esclavo fiel y discreto? Uno de ellos fue el apóstol Pedro, que obedeció el mandato de Jesús: “Apacienta mis ovejitas”. (Juan 21:17.) También estaba Mateo, que escribió el Evangelio que lleva su nombre, y Pablo, Santiago y Judas, redactores de cartas inspiradas. El apóstol Juan, que escribió el libro de Revelación (Apocalipsis), un evangelio y algunas cartas, también formaba parte de la clase del esclavo fiel y discreto. Estos hombres escribieron esos libros bíblicos en conformidad con la comisión de Jesús.
4 Si todos los ungidos en conjunto constituyen la clase del esclavo, prescindiendo de dónde vivan en la Tierra, ¿quiénes son los “domésticos”? Los mismos ungidos, pero desde un punto de vista diferente: tomados como individuos. En efecto, individualmente formarían parte del “esclavo” o serían “domésticos”, dependiendo de si proveían el alimento espiritual o tomaban de él. Por ejemplo, en 2 Pedro 3:15, 16, el apóstol Pedro alude a las cartas de Pablo. Pues bien, cuando Pedro las leía, era uno de los domésticos que se sostenía del alimento espiritual que proveía Pablo como representante de la clase del esclavo.
5 A este respecto, el libro El reino de mil años de Dios se ha acercado comentó: “En cuanto a precisamente cómo existió y sirvió la clase del ‘esclavo fiel y discreto’ a través de los siglos después de la muerte de los apóstoles del Amo Jesucristo, no tenemos un cuadro histórico claro. Aparentemente una generación de la clase del ‘esclavo’ alimentó a la siguiente generación sucesiva de esta. (2 Timoteo 2:2) Pero en la mitad posterior del siglo diecinueve hubo personas temerosas de Dios que amaban el alimento espiritual de la Santa Biblia y que deseaban alimentarse de ella [...]. Clases de estudio bíblico [...] se formaron y progresaron en el entendimiento de las verdades fundamentales de las Sagradas Escrituras. Los sinceros y altruistas entre estos estudiantes de la Biblia estuvieron muy deseosos de compartir con otros estas vitales porciones del alimento espiritual. Tenían el fiel espíritu del ‘esclavo’ al que se nombró para dar a los ‘domésticos’ el necesario ‘alimento espiritual a su debido tiempo’. Fueron ‘discretos’ al discernir que entonces era el tiempo correcto y propio y cuáles eran los mejores medios de servir el alimento. Se esforzaron por servirlo” (página 345).
Los primeros destellos de luz en nuestros tiempos
6 Un hecho que se destaca muchísimo en conexión con las personas a las que Jehová utilizó para proveer este aumento gradual de luz espiritual es que no se atribuían ningún mérito personal. La actitud de C. T. Russell, primer presidente de la Sociedad Watch Tower, era que al Señor le agradaba utilizar los humildes talentos de estas personas. Respecto a los epítetos que sus enemigos solían emplear, el hermano Russell declaró pública y enérgicamente que nunca había conocido a ningún “russelista” y que no existía tal cosa como “russelismo”. Atribuyó todo el mérito a Dios.
7 A juzgar por los resultados, no cabe duda de que el espíritu santo de Jehová dirigió los esfuerzos del hermano Russell y sus compañeros. Dieron prueba de que formaban parte del esclavo fiel y discreto. Aunque muchos clérigos de aquel tiempo afirmaban creer que la Biblia era la Palabra inspirada de Dios y que Jesús era el Hijo de Dios, aceptaban las falsas doctrinas babilónicas, como la Trinidad, la inmortalidad del alma humana y el tormento eterno. En conformidad con la promesa de Jesús, sin duda fue la ayuda del espíritu santo lo que hizo que los esfuerzos humildes del hermano Russell y sus compañeros sirvieran para que la verdad resplandeciera como nunca antes. (Juan 16:13.) Aquellos Estudiantes de la Biblia ungidos demostraron que de verdad formaban parte de la clase del esclavo fiel y discreto, cuya comisión es dar alimento espiritual a los domésticos del Amo. Su labor contribuyó mucho al recogimiento de los ungidos.
8 Es notable observar lo mucho que Jehová, mediante el espíritu santo, favoreció a aquellos primeros Estudiantes de la Biblia con destellos de luz. Para empezar, probaron firmemente la existencia del Creador y que tiene un nombre singular: Jehová. (Salmo 83:18; Romanos 1:20.) Comprendieron que Jehová posee cuatro atributos cardinales: poder, justicia, sabiduría y amor. (Génesis 17:1; Deuteronomio 32:4; Romanos 11:33; 1 Juan 4:8.) Estos cristianos ungidos demostraron fuera de toda duda que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios y que es la verdad. (Juan 17:17; 2 Timoteo 3:16, 17.) Además, sostuvieron que el Hijo de Dios, Jesucristo, fue creado y dio la vida como rescate por la humanidad. (Mateo 20:28; Colosenses 1:15.) Entendieron que el espíritu santo es la fuerza activa de Dios, no la tercera persona de una Trinidad. (Hechos 2:17.)
9 Los Estudiantes de la Biblia entendieron claramente que el hombre no tiene un alma inmortal, sino que es un alma mortal. Se dieron cuenta de que “el salario que el pecado paga es muerte”, no tormento eterno, pues no existe un infierno ardiente. (Romanos 5:12; 6:23; Génesis 2:7; Ezequiel 18:4.) Además, comprendieron con claridad que la teoría de la evolución es antibíblica y que carece totalmente de base. (Capítulos 1 y 2 de Génesis.) También entendieron que la Biblia ofrece dos destinos: el celestial, para los 144.000 seguidores ungidos de Cristo, y el terrestre en el Paraíso, para la innumerable “gran muchedumbre” de “otras ovejas”. (Revelación 7:9; 14:1; Juan 10:16.) Aquellos primeros Estudiantes de la Biblia reconocieron que la Tierra permanecerá para siempre y que no será destruida por el fuego, como enseñan muchas religiones. (Eclesiastés 1:4; Lucas 23:43.) También aprendieron que la vuelta de Cristo sería invisible y que luego ejecutaría la sentencia contra las naciones e introduciría un paraíso terrestre. (Hechos 10:42; Romanos 8:19-21; 1 Pedro 3:18.)
10 Los Estudiantes de la Biblia aprendieron que el bautismo bíblico no consiste en rociar agua sobre los recién nacidos, sino que, conforme al mandato de Jesús de Mateo 28:19, 20, es la inmersión de los creyentes que han recibido enseñanza. Comprendieron que no hay base bíblica para hacer una distinción entre clero y legos. (Mateo 23:8-10.) Al contrario, todos los cristianos deben ser predicadores de las buenas nuevas. (Hechos 1:8.) Aprendieron que la Conmemoración de la muerte de Cristo debe observarse solo una vez al año, el 14 de Nisán. Además, reconocieron que la Pascua Florida es una fiesta pagana. Aquellos ungidos confiaban tanto en que Dios apoyaba su obra que nunca hicieron colectas. (Mateo 10:8.) Desde los primeros tiempos comprendieron que los cristianos tienen que regirse por los principios bíblicos, lo que incluye cultivar los frutos del espíritu santo de Dios. (Gálatas 5:22, 23.)
Aumentan los destellos de luz
11 Particularmente desde 1919, los siervos de Jehová han sido bendecidos con más y más destellos de luz. Qué brillante resplandor recibieron en la asamblea de 1922 en Cedar Point, cuando J. F. Rutherford, segundo presidente de la Sociedad Watch Tower, recalcó enfáticamente la obligación primordial de los siervos de Jehová al decir: “¡Anuncien, anuncien, anuncien al Rey y su reino!”. Al año siguiente, una luz brillante aclaró la parábola de las ovejas y las cabras. Se entendió que esta profecía se cumple en el presente día del Señor, no durante el Milenio, como se había pensado anteriormente. Los hermanos de Cristo no enfermarán ni serán puestos en prisión durante el Milenio. Además, cuando termine el Milenio, el juez será Jehová Dios, no Jesucristo. (Mateo 25:31-46.)
12 En 1926 otro destello fulgurante reveló que la guerra de Armagedón no será una revolución social, como habían creído en un tiempo los Estudiantes de la Biblia. Antes bien, será una guerra en la que Jehová demostrará su poder con tanta claridad, que todos los pueblos quedarán convencidos de que él es Dios. (Revelación 16:14-16; 19:17-21.)
La Navidad, una fiesta pagana
13 Poco después, un destello de luz hizo que los Estudiantes de la Biblia dejaran de celebrar la Navidad. Ellos siempre habían celebrado esa fiesta, y era una ocasión muy alegre en la sede mundial de Brooklyn. No obstante, entendieron que la celebración del 25 de diciembre era en realidad pagana y que la cristiandad apóstata la había adoptado para convertir más fácilmente a los paganos. Además, se dieron cuenta de que era imposible que Jesús hubiera nacido en invierno, ya que cuando nació, había pastores apacentando sus rebaños en los campos, una labor que no realizaban por la noche a fines de diciembre. (Lucas 2:8.) Las Escrituras indican, más bien, que Jesús nació alrededor del 1 de octubre. Los Estudiantes de la Biblia también descubrieron que los llamados reyes magos que visitaron a Jesús unos dos años después de su nacimiento eran magos paganos.
Un nombre nuevo
14 En 1931, un brillante destello de la verdad reveló un nombre bíblico apropiado para los Estudiantes de la Biblia. Los siervos de Jehová sabían que no podían aceptar ninguno de los apodos que otras personas les habían puesto, como russelistas, auroristas milenarios y “no infiernistas”. Pero también empezaron a darse cuenta de que el nombre que ellos mismos habían escogido —Estudiantes Internacionales de la Biblia— no les hacía justicia. Eran mucho más que estudiantes de la Biblia. Además, muchas personas estudiaban la Biblia, pero no tenían nada en común con los Estudiantes de la Biblia.
15 ¿Cómo llegaron a tener un nombre nuevo los Estudiantes de la Biblia? Durante años, La Atalaya había realzado el nombre de Jehová. Por ello, fue muy apropiado que su pueblo adoptara el nombre que aparece en Isaías 43:10: “Ustedes son mis testigos —es la expresión de Jehová—, aun mi siervo a quien he escogido, para que sepan y tengan fe en mí, y para que entiendan que yo soy el Mismo. Antes de mí no fue formado Dios alguno, y después de mí continuó sin que lo hubiera”.
La vindicación y la “gran muchedumbre”
16 Con el segundo tomo de la obra Vindicación, editada por la Sociedad Watch Tower en 1932, se arrojó un destello de luz que reveló que las profecías de restauración de Isaías, Jeremías, Ezequiel y otros profetas no se referían, como se había creído anteriormente, a los judíos naturales, que regresaban a Palestina con falta de fe y por motivos políticos. Antes bien, estas profecías de restauración, cuyo cumplimiento menor se produjo cuando los judíos regresaron del cautiverio en Babilonia, en 537 a.E.C., tienen su cumplimiento mayor a partir de 1919, con la liberación y restauración del Israel espiritual y la prosperidad resultante de que disfrutan hoy los siervos verdaderos de Jehová en el paraíso espiritual.
17 Con el tiempo, los destellos de luz mostraron que el propósito principal de Jehová era la vindicación de su soberanía, no la salvación del hombre. Quedó claro que el tema más importante de la Biblia no era el rescate, sino el Reino, pues este vindicará la soberanía de Jehová. ¡Qué importante destello de luz! El interés primordial de los cristianos dedicados ya no era llegar al cielo.
18 En 1935, una brillante luz reveló que la gran muchedumbre mencionada en Revelación 7:9-17 no era una clase celestial secundaria. Antes se pensaba que las personas mencionadas en estos versículos eran algunos ungidos que no habían sido completamente fieles y que por eso estaban de pie delante del trono y no sentados sobre los tronos actuando como reyes y sacerdotes con Jesucristo. Sin embargo, no cabe la posibilidad de ser fiel a medias. O se es fiel o se es infiel. Por ello, se entendió que esta profecía se refiere a la incontable gran muchedumbre de personas de todas las naciones que se está juntando en la actualidad y cuya esperanza es terrestre. Son “las ovejas” mencionadas en Mateo 25:31-46 y las “otras ovejas” a las que se alude en Juan 10:16.
La cruz no es un símbolo del cristianismo
19 Durante muchos años, los Estudiantes de la Biblia destacaron la cruz como símbolo del cristianismo. Incluso llevaban una insignia que consistía en la representación de una cruz dentro de una corona. Según la versión Reina-Valera, Jesús pidió a sus seguidores que tomaran su “cruz”, y por ello muchas personas llegaron a creer que fue ejecutado en una cruz. (Mateo 16:24; 27:32.) Durante décadas este símbolo también apareció en la portada de la revista La Atalaya.
20 El libro Riquezas, editado por la Sociedad en 1936, dejó en claro que Jesucristo no fue ejecutado en una cruz, sino en un madero o palo vertical. Una autoridad comenta que el término griego (stau•rós) que se traduce “cruz” en la versión Reina-Valera, “denota, primariamente, un palo o estaca derecha. [Debe] distinguirse [...] de la forma eclesiástica de una cruz de dos brazos [...;] esta última tuvo su origen en la antigua Caldea, y se utilizaba como símbolo del dios Tamuz”. Lejos de idolatrar el instrumento en el que se fijó a Jesús, debe inspirarnos repugnancia.
21 Hay más ejemplos tanto de grandes destellos de luz como de algunos que pudieran considerarse pequeños. Examinémoslos en el siguiente artículo.
[Notas a pie de página]
Editado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.
Con el tiempo quedó claro que si no debía celebrarse el natalicio más importante de la historia, tampoco debía celebrarse ningún cumpleaños. Además, ni los israelitas ni los primeros cristianos celebraron cumpleaños. La Biblia solo menciona dos: el de Faraón y el de Herodes Antipas. En ambas fiestas se ejecutó a alguien. Los testigos de Jehová no celebran los cumpleaños porque tales fiestas son de origen pagano y en general exaltan a la persona que cumple años. (Génesis 40:20-22; Marcos 6:21-28.)
Varias confesiones de la cristiandad cometieron este error. Fueron los enemigos de Martín Lutero quienes pusieron el apodo luteranos a los seguidores de este, y ellos lo adoptaron. Así mismo, los bautistas adoptaron el apodo que otras personas les habían puesto por predicar el bautismo mediante la inmersión. Del mismo modo, los metodistas tomaron el nombre que les puso una persona que no era metodista. A los miembros de la Sociedad de Amigos llegó a conocérseles como cuáqueros (en inglés, Quakers). El término cuáquero se empleó originalmente para insultar al fundador del cuaquerismo, George Fox. Según La Gran Enciclopedia Rialp, el señor Fox dijo lo siguiente a un juez inglés: “Tiembla (quake), oh juez, ante la palabra de Dios”. Ante eso, el juez llamó a Fox “temblador” (quaker, de donde viene cuáquero).
w95 15/5 Destellos de luz: grandes y pequeños (parte 2)
Destellos de luz: grandes y pequeños parte 2)
“Por luz de ti podemos ver luz.” SALMO 36:9.)
EL LIBRO bíblico de Revelación ha intrigado a los cristianos desde los primeros tiempos del cristianismo. Es un buen ejemplo de cómo la luz de la verdad sigue haciéndose cada vez más clara. En 1917, el pueblo de Jehová publicó una explicación de Revelación en el libro The Finished Mystery (El misterio terminado). Este desenmascaró sin temor a los líderes religiosos y políticos de la cristiandad, pero muchos de sus comentarios se tomaron de diversas fuentes. Sin embargo, este libro puso a prueba la lealtad de los Estudiantes de la Biblia al conducto visible que utilizaba Jehová.
2 Se recibió un notable destello de luz respecto al libro de Revelación en el artículo “Nacimiento de la nación”, que apareció en The Watch Tower del 1 de marzo de 1925. Antes se creía que el capítulo 12 de Revelación se refería a una guerra entre la Roma pagana y la papal, y que el hijo varón representaba al papado. Sin embargo, el artículo mostró que las palabras de Revelación 11:15-18 están relacionadas con el significado del capítulo 12, lo que indica que tiene que ver con el nacimiento del Reino de Dios.
3 Toda esta información desembocó en un entendimiento mucho más claro de Revelación que se publicó en la obra de dos tomos titulada Luz (en inglés, 1930; en español, 1932). Se refinaron aún más las explicaciones en los libros “¡Babilonia la Grande ha caído!” ¡El reino de Dios domina! (en inglés, 1963; en español, 1972) y “Entonces queda terminado el misterio de Dios” (en inglés, 1969; en español, 1971). No obstante, aún había más que aprender acerca del libro profético de Revelación. En 1988 se arrojó una luz más brillante por medio de la publicación Apocalipsis... ¡se acerca su magnífica culminación! Pudiera decirse que la clave de esta iluminación progresiva radica en el hecho de que la profecía de Revelación tiene su aplicación en “el día del Señor”, que empezó en 1914. (Revelación 1:10.) Por ello, el libro de Revelación se comprendería mejor a medida que transcurriera ese día.
Aclaración sobre “las potestades superiores”
4 Se recibió un brillante destello de luz en 1962 con respecto a Romanos 13:1, que dice: “Sométase toda persona a las potestades superiores [“autoridades superiores”, Traducción del Nuevo Mundo]”. (Versión Moderna.) Los primeros Estudiantes de la Biblia entendían que “las potestades superiores” mencionadas aquí eran las autoridades mundanas. Pensaban que, en conformidad con este versículo, si el cristiano era reclutado en tiempo de guerra, estaba obligado a ponerse el uniforme, llevar un arma e ir al frente, a las trincheras. Se pensaba que, como el cristiano no puede matar a su prójimo, en el peor de los casos tendría que disparar al aire.
5 Los números de La Atalaya del 15 de mayo y del 1 de junio de 1963 (en inglés, 15 de noviembre y 1 de diciembre de 1962) arrojaron luz clara sobre este asunto al analizar las palabras de Jesús recogidas en Mateo 22:21: “Paguen a César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios”. Relacionado con esa postura está lo que los apóstoles dijeron en Hechos 5:29: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres”. Los cristianos estamos en sujeción a César —“las potestades superiores”— siempre que no nos exija desobedecer la ley de Dios. Se entendió que la sujeción a Cesar era relativa, no absoluta. Los cristianos pagamos a César únicamente lo que no está en conflicto con los requisitos de Dios. Fue una gran satisfacción entender con claridad ese asunto.
Destellos de luz sobre asuntos de organización
6 También surgió la cuestión de quiénes debían ser ancianos y diáconos de la congregación. Para evitar la estructura jerárquica común en la cristiandad, se llegó a la conclusión de que los miembros de cada congregación debían elegirlos democráticamente por votación. No obstante, la nueva luz que apareció en The Watchtower del 1 de septiembre y 15 de octubre de 1932 (en español se publicó una porción de dicha información en el número de enero de 1933) señaló que no había base bíblica para elegir a los ancianos por votación. De modo que estos fueron sustituidos por un comité de servicio, y la Sociedad nombró un director de servicio.
7 Los números de La Torre del Vigía de noviembre y diciembre de 1938 (en inglés, 1 y 15 de junio) contenían destellos de luz que mostraban que los siervos de congregación no debían ser elegidos, sino nombrados, es decir, nombrados teocráticamente. En 1971, otro destello de luz mostró que la congregación no debía ser dirigida únicamente por un siervo de congregación, sino por un cuerpo de ancianos, o superintendentes, a quienes nombraría el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová. Por tanto, gracias a este aumento de luz producido durante un período de unos cuarenta años, quedó claro que los ancianos y los diáconos, conocidos hoy como siervos ministeriales, debían ser nombrados por “el esclavo fiel y discreto” a través de su Cuerpo Gobernante. (Mateo 24:45-47.) Tal procedimiento estaba en armonía con lo que se hacía en tiempos apostólicos. El cuerpo gobernante del siglo primero nombró superintendentes a hombres como Timoteo y Tito. (1 Timoteo 3:1-7; 5:22; Tito 1:5-9.) Todo esto cumplió de manera notable las palabras de Isaías 60:17: “En vez del cobre traeré oro, y en vez del hierro traeré plata, y en vez de la madera, cobre, y en vez de las piedras, hierro; y ciertamente nombraré la paz como tus superintendentes, y la justicia como los que te asignan tus tareas”.
8 Otra cuestión era el funcionamiento de la Sociedad Watch Tower. Durante muchos años se identificaba al Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová con la junta de directores de la Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, y muchos asuntos se dejaban en manos del presidente. El Anuario de los testigos de Jehová para 1977 (páginas 258, 259) indica que en 1976 se formaron seis comités del Cuerpo Gobernante, cada uno de los cuales atiende ciertos aspectos de la obra mundial. El Comité de Personal se encarga de todo lo relacionado con el personal, que incluye los intereses de todos los miembros de la familia mundial de Betel. El Comité de Publicación se ocupa de todos los asuntos seculares y legales, como los relacionados con propiedades e imprentas. El Comité de Servicio se encarga de la obra de predicar y supervisa a los superintendentes viajantes, los precursores y la actividad de los publicadores de congregación. El Comité de Enseñanza es responsable de las reuniones de congregación, los días especiales de asamblea, las asambleas de circuito, de distrito y las internacionales, así como de las diversas escuelas para la educación espiritual del pueblo de Dios. El Comité de Redacción supervisa la preparación y traducción de todas las publicaciones, y se asegura de que toda la información esté en conformidad con las Escrituras. El Comité del Presidente atiende emergencias y otros asuntos urgentes. Desde los años setenta, las sucursales de la Sociedad Watch Tower han estado bajo la dirección de un comité y no de un superintendente.
Luz respecto a la conducta cristiana
9 Muchos destellos de luz han estado relacionados con la conducta cristiana. Veamos, por ejemplo, la cuestión de la neutralidad. Un rayo de luz particularmente brillante sobre este tema apareció en el artículo titulado “Neutralidad”, de La Atalaya de marzo de 1940 (en inglés, 1 de noviembre de 1939). ¡Qué oportuno fue, pues la II Guerra Mundial acababa de estallar! El artículo definió la neutralidad y mostró que los cristianos no debían involucrarse en la política ni en las confrontaciones entre las naciones. (Miqueas 4:3, 5; Juan 17:14, 16.) Este es un motivo por el que todas las naciones los odian. (Mateo 24:9.) Las batallas del antiguo Israel no suministran ningún precedente para los cristianos, como lo aclara Jesús en Mateo 26:52. Además, ninguna nación política de la actualidad es una teocracia, gobernada por Dios, como lo fue el antiguo Israel.
10 También se arrojó luz sobre la santidad de la sangre. Algunos Estudiantes de la Biblia pensaban que la prohibición de comer sangre anotada en Hechos 15:28, 29 era aplicable únicamente a los cristianos judíos. Sin embargo, Hechos 21:25 muestra que en tiempos apostólicos se dio este mandato también a las personas de las naciones que se hicieron creyentes. Por ello, el mandato sobre la santidad de la sangre es aplicable a todos los cristianos, como se muestra en La Atalaya del 15 de noviembre (en inglés, 1 de julio) de 1945. No solo implica no comer la sangre de animales, como por ejemplo en la morcilla, sino también abstenernos de la sangre humana, como en el caso de las transfusiones de sangre.
11 Como consecuencia del aumento de la luz, los hábitos que en un tiempo solo se veían con desaprobación empezaron a considerarse ofensas graves. Un ejemplo tiene que ver con el uso de tabaco. En Zion’s Watch Tower del 1 de agosto de 1895, el hermano Russell se concentró en 1 Corintios 10:31 y 2 Corintios 7:1 y escribió: “No veo cómo puede glorificar a Dios o beneficiar al cristiano el que este consuma tabaco, sea cual sea la forma”. Desde 1973 se comprende claramente que nadie que consuma tabaco puede ser testigo de Jehová. En 1976 se aclaró que ningún Testigo podía trabajar en establecimientos relacionados con el juego por dinero y permanecer en la congregación.
Más refinación
12 También hubo más luz respecto a la cantidad de llaves simbólicas que Jesús entregó a Pedro. Los Estudiantes de la Biblia sostenían que Pedro había recibido dos llaves para abrir el camino a las personas que heredarían el Reino: había utilizado una en el Pentecostés de 33 E.C. para los judíos, y la otra, en el año 36 E.C. para los gentiles, cuando predicó a Cornelio. (Hechos 2:14-41; 10:34-48.) Con el tiempo fue evidente que había un tercer grupo: los samaritanos. Pedro usó la segunda llave cuando les abrió a ellos la oportunidad de entrar en el Reino. (Hechos 8:14-17.) De modo que utilizó la tercera llave cuando predicó a Cornelio. (La Atalaya del 15 de marzo de 1980, páginas 16-23, 25, 26; en inglés, 1 de octubre de 1979.)
13 Otro rayo de luz mostró que Jesús habló de tres apriscos de ovejas, no de dos únicamente. (Capítulo 10 de Juan.) Estos eran: 1) el aprisco judío, del que Juan el Bautizante era el portero, 2) el aprisco de los herederos ungidos del Reino y 3) el aprisco de las “otras ovejas”, que abrigan la esperanza terrestre. (Juan 10:2, 3, 15, 16; La Atalaya del 15 de septiembre [en inglés, 15 de febrero] de 1984, páginas 21-31.)
14 También se aclaró el entendimiento sobre el Jubileo antitípico. Bajo la Ley, cada año quincuagésimo se celebraba el gran Jubileo, en el que se devolvía a los propietarios originales sus pertenencias. (Levítico 25:10.) Por mucho tiempo se entendió que este Jubileo prefiguraba al Reinado de Mil Años de Cristo. Sin embargo, últimamente se ha visto que el Jubileo antitípico empezó en realidad en el Pentecostés de 33 E.C., cuando se libertó de la esclavitud al pacto de la Ley de Moisés a los que recibieron el espíritu santo que se derramó aquel día. (La Atalaya del 1 de enero de 1987, páginas 18-28.)
Más luz sobre la terminología
15 “El congregador procuró hallar las palabras deleitables y la escritura de palabras correctas de verdad.” (Eclesiastés 12:10.) Estas palabras bien pudieran aplicarse al tema que estamos examinando, pues no solo se ha arrojado luz sobre asuntos importantes de doctrina y conducta, sino también sobre la terminología cristiana y su significado exacto. Por ejemplo, una de las publicaciones más queridas de los Estudiantes de la Biblia era el tomo 1 de Estudios de las Escrituras, titulado: El Plan Divino de las Edades. Sin embargo, con el tiempo se observó que la Palabra de Dios indica que los seres humanos son los únicos que hacen planes. (Proverbios 19:21.) Las Escrituras nunca dicen que Jehová los haga. Él no tiene que planear nada. Todo lo que se propone hacer se cumple de seguro porque es infinito en sabiduría y poder, como se indica en Efesios 1:9, 10: “Es según su beneplácito que él se propuso en sí mismo para una administración al límite cabal de los tiempos señalados”. Con el tiempo, se vio que el término “propósito” era más apropiado cuando se hacía referencia a Jehová.
16 También era necesario entender mejor Lucas 2:14. Según la versión Reina-Valera, 1909, este texto dice: “Gloria en las alturas a Dios. Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”. Se observó que esta traducción del versículo no comunica la idea correcta, pues Dios no expresa su buena voluntad para con los inicuos. Los Testigos entendían que el texto se refería a la paz que reciben los hombres de buena voluntad para con Dios. De modo que siguieron refiriéndose a los interesados en la Biblia como personas de buena voluntad. No obstante, luego comprendieron que lo que estaba implicado no era la buena voluntad de parte de los hombres, sino de parte de Dios. Por ello, la nota de Lucas 2:14 en la Traducción del Nuevo Mundo dice: “Hombres a quienes él [Dios] aprueba”. Todos los cristianos que viven en conformidad con su voto de dedicación gozan de la buena voluntad de Dios.
17 Durante mucho tiempo los Testigos hablaron de la vindicación del nombre de Jehová. Ahora bien, ¿había puesto Satanás en tela de juicio el nombre de Jehová? ¿Lo había hecho alguno de sus agentes, como si a Jehová no le correspondiera ese nombre? De ninguna manera. No fue el nombre de Jehová lo que se desafió y lo que necesitaba ser vindicado. Por eso, las publicaciones actuales de la Sociedad Watch Tower no mencionan la vindicación del nombre de Jehová, sino la vindicación de la soberanía de Jehová y la santificación de su nombre. Tal proceder está en conformidad con lo que Jesús nos dijo que pidiéramos en oración: “Santificado sea tu nombre”. (Mateo 6:9.) Jehová dijo en muchas ocasiones que santificaría su nombre, el cual los israelitas habían profanado, no desafiado. (Ezequiel 20:9, 14, 22; 36:23.)
18 Cabe señalar que en 1971 (en español, 1973), el libro “Las naciones sabrán que yo soy Jehová”... ¿cómo? hizo esta distinción: “Jesucristo [...] combate [...] por la vindicación de la Soberanía universal de Jehová y por la glorificación del nombre de Jehová” (páginas 364, 365). En 1973 (en español, 1975), el libro El reino de mil años de Dios se ha acercado comentó: “La venidera ‘grande tribulación’ es la ocasión en la cual el Dios Todopoderoso Jehová vindicará su soberanía universal y santificará su digno nombre” (página 410). Luego, en 1975, ¡El hombre al umbral de ser salvo de la angustia mundial! comentó: “El mayor acontecimiento de la historia universal habrá sido consumado entonces, la vindicación de la soberanía universal de Jehová y la santificación de su nombre sagrado” (página 279).
19 ¡Qué bendición tiene el pueblo de Jehová de disfrutar de toda esta luz espiritual! Hay una gran diferencia con la oscuridad espiritual en que se encuentran los líderes de la cristiandad, como lo demuestra el siguiente comentario de un clérigo: “¿Por qué existe el pecado? ¿Por qué hay sufrimiento? ¿Por qué existe el Diablo? Quiero hacerle estas preguntas al Señor cuando vaya al cielo”. Los testigos de Jehová pueden decirle por qué: es por la cuestión que se planteó sobre la legitimidad de la soberanía de Jehová y la cuestión de la integridad de los seres humanos a pesar de la oposición del Diablo.
20 Con el paso de los años ha habido destellos de luz, tanto grandes como pequeños, que han alumbrado la senda de los siervos dedicados de Jehová. De esta forma se han cumplido textos bíblicos como Salmo 97:11 y Proverbios 4:18. Nunca olvidemos que el andar en la luz implica apreciar la luz cada vez más clara que recibimos y vivir en conformidad con ella. Como hemos visto, dicha luz tiene que ver tanto con nuestra conducta como con nuestra comisión de predicar.
[Notas a pie de página]
Se dio una explicación diferente en La Torre del Vigía (ahora La Atalaya) de octubre y noviembre (en inglés, 1 y 15 de junio) de 1929, donde se dijo que “las potestades superiores” eran Jehová Dios y Jesucristo. Esta fue, principalmente, la postura que se corrigió en 1962.
La Atalaya del 15 de abril de 1992 anunció que se nombraría a ciertos hermanos seleccionados principalmente de las “otras ovejas” para ayudar a los comités del Cuerpo Gobernante; estos corresponderían a los netineos de los días de Esdras. (Juan 10:16; Esdras 2:58.)
jv cap. 10 págs. 120-121 Aumenta el conocimiento exacto de la verdad
¿Para quiénes resultaría cierto que su senda era “como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido”? (Pro. 4:18.) ¿Quiénes harían realmente la obra que Jesús mandó cuando dijo: “Serán testigos de mí [...] hasta la parte más distante de la tierra”? ¿Quiénes no solo harían discípulos, sino que también ‘les enseñarían a observar todas las cosas’ que Jesús había mandado? (Hech. 1:8; Mat. 28:19, 20.) En verdad, ¿había llegado el tiempo para que el Señor hiciera una distinción clara entre los cristianos verdaderos, a quienes comparó a trigo, y los cristianos de imitación, a quienes llamó mala hierba (en realidad mala hierba de la clase que se parece mucho al trigo hasta que este y la mala hierba maduran)? (Mat. 13:24-30, 36-43.) ¿Quién resultaría ser “el esclavo fiel y discreto” a quien su Amo, Jesucristo, al tiempo de su presencia con poder real, le encomendaría más responsabilidades con relación a la obra predicha para la conclusión de este sistema de cosas? (Mat. 24:3, 45-47.)
Dejan que resplandezca la luz
Jesús mandó a sus discípulos que compartieran con otros la luz de la verdad divina que habían recibido de él. Dijo: “Ustedes son la luz del mundo. [...] Resplandezca la luz de ustedes delante de los hombres”. (Mat. 5:14-16; Hech. 13:47.) Charles Taze Russell y sus colaboradores reconocieron que tenían la obligación de dejar brillar su luz.
¿Creían ellos que tenían todas las respuestas, la luz plena de la verdad? A esa pregunta el hermano Russell respondió categóricamente: “Desde luego que no; ni las tendremos hasta el ‘día perfecto’”. (Pro. 4:18, VA.) A menudo llamaban a sus creencias bíblicas la “verdad actual”, no con la idea de que la verdad misma cambiara, sino con la idea de que su comprensión de la verdad era progresiva.
Aquellos estudiantes concienzudos de la Biblia no negaban que existiera tal cosa como la verdad en cuestiones de religión. Reconocían a Jehová como “el Dios de la verdad” y veían la Biblia como Su Palabra veraz. (Sal. 31:5; Jos. 21:45; Juan 17:17.) Estaban al tanto de que todavía desconocían muchas cosas, pero eso no impedía que declararan con convicción lo que habían aprendido de la Biblia.
jv cap. 10 págs. 146-148 Aumenta el conocimiento exacto de la verdad
La luz se hace más brillante
La experiencia de los testigos de Jehová, como se observa en su historia moderna, refleja lo que dice Proverbios 4:18: “La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido”. El brillo de la luz ha aumentado progresivamente, así como tras las primeras luces del alba sale el Sol y luego la luz plena de un nuevo día. Ver las cosas a la luz que tenían entonces les llevó a veces a conceptos incompletos y hasta equivocados. A pesar de su empeño, sencillamente no pudieron entender ciertas profecías hasta que estas empezaron a cumplirse. A medida que Jehová, mediante su espíritu, ha seguido arrojando más luz sobre su Palabra, sus siervos han estado dispuestos a mostrar la humildad que se ha requerido para hacer los ajustes necesarios.
Dicha comprensión progresiva no se limitó solo al principio de su historia moderna. Continúa hasta el presente. Por ejemplo, en 1962 se ajustó su entendimiento sobre “las autoridades superiores” mencionadas en Romanos 13:1-7.
Por muchos años los Estudiantes de la Biblia habían enseñado que “las potestades superiores” (Val, 1904) eran Jehová Dios y Jesucristo. ¿Por qué? En los números de octubre y noviembre de 1929 de La Torre del Vigía, se citaron diferentes leyes seglares, y se mostró que lo que la ley permitía en un país se prohibía en otro. También se indicó que hay leyes seglares que requieren que la gente haga lo que Dios prohíbe, o que tratan de impedir que los siervos de Dios cumplan con lo que él les ha mandado. Debido a su deseo sincero de respetar la autoridad suprema de Dios, a los Estudiantes de la Biblia les pareció que “las potestades superiores” tenían que ser Jehová Dios y Jesucristo. Todavía obedecieron las leyes del país, pero recalcaron la obediencia a Dios. Aquella era una lección de importancia, que los fortaleció durante los años de agitación mundial posteriores. Sin embargo, no entendían con claridad lo que decía Romanos 13:1-7.
Años más tarde se volvió a analizar cuidadosamente ese pasaje bíblico, su contexto y su significado a la luz del resto de las Escrituras. Como resultado, en 1962 se reconoció que “las autoridades superiores” son los gobernantes seglares, pero con la ayuda de la Traducción del Nuevo Mundo llegaron a entender con claridad el principio de sujeción relativa. Esto no requirió ningún cambio de importancia respecto a la actitud de los testigos de Jehová para con los gobiernos del mundo, pero sí corrigió su comprensión de una parte importante de las Escrituras. Mientras esto sucedía, se dio a cada Testigo la oportunidad de considerar cuidadosamente si en realidad vivía en armonía con sus responsabilidades para con Dios y las autoridades seglares. Este entendimiento claro de quiénes son “las autoridades superiores” ha sido una protección para los testigos de Jehová, especialmente en países donde brotes de nacionalismo y clamores por más libertad han desencadenado estallidos de violencia y la formación de nuevos gobiernos.
El año siguiente, en 1963, se amplió la aplicación del término “Babilonia la Grande”. (Rev. 17:5.) Un repaso de la historia seglar y religiosa llevó a la conclusión de que la influencia de la antigua Babilonia había penetrado no solo en la cristiandad, sino en todo lugar de la Tierra. Entonces se vio que Babilonia la Grande tenía que ser el imperio mundial de la religión falsa. Un entendimiento más claro de este asunto ha hecho posible que los testigos de Jehová ayuden a muchas otras personas, de diferentes antecedentes, a responder al mandato bíblico: “Sálganse de ella, pueblo mío”. (Rev. 18:4.)
Verdaderamente el desenvolvimiento de los sucesos que se predijeron en todo el libro de Revelación ha provisto abundante iluminación espiritual. En 1917 se publicó un estudio de este libro en la obra The Finished Mystery (El misterio terminado). Pero “el día del Señor”, mencionado en Revelación 1:10, apenas empezaba para aquel tiempo; gran parte de lo predicho no había acontecido aún y no se entendía con claridad. No obstante, en los años que siguieron, ciertos desenvolvimientos arrojaron más luz sobre el significado de aquella parte de la Biblia, y estos sucesos afectaron profundamente el esclarecedor estudio sobre Revelación que se publicó en 1930 en los dos tomos de la obra Luz. En los años sesenta se publicó información actualizada en los libros “¡Babilonia la Grande ha caído!” ¡El reino de Dios domina! y “Entonces queda terminado el misterio de Dios”. Dos décadas más tarde se hizo otro estudio profundo de esta parte de la Biblia. Se analizó cuidadosamente el lenguaje figurado de Revelación a la luz de expresiones similares que se encontraban en otras partes de la Biblia. (1 Cor. 2:10-13.) Se examinaron de nuevo sucesos del siglo XX que cumplen profecías. Los resultados se publicaron en 1988, en el emocionante libro Apocalipsis... ¡se acerca su magnífica culminación!
jv cap. 31 págs. 708-709 Cómo los ha escogido y guiado Dios
Jehová siempre ha conducido a su pueblo hacia un mejor entendimiento de su voluntad. (Sal. 43:3.) La manera como los ha guiado se puede ilustrar así: si alguien ha estado por mucho tiempo en una habitación oscura, ¿no sería mejor que se le expusiera gradualmente a la luz? Jehová ha seguido el mismo proceder al exponer a su pueblo a la luz de la verdad; les ha dado iluminación progresiva. (Compárese con Juan 16:12, 13.) Ha sido como dice el proverbio: “La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido”. (Pro. 4:18.)
Los tratos de Jehová con sus siervos escogidos de tiempos bíblicos confirman que, a menudo, el entendimiento claro de su voluntad y sus propósitos se recibe de manera gradual. Por eso Abrahán no comprendió por completo cómo se cumpliría el propósito de Jehová con relación a la “descendencia”. (Gén. 12:1-3, 7; 15:2-4; compárese con Hebreos 11:8.) Daniel no entendió cómo se cumplirían al fin las profecías que puso por escrito. (Dan. 12:8, 9.) Mientras Jesús estuvo en la Tierra, reconoció que él mismo no sabía ni el día ni la hora en que terminaría el sistema de cosas actual. (Mat. 24:36.) Al principio los apóstoles tampoco entendían que el Reino de Jesús iba a ser celestial, que no se establecería en el siglo primero ni que podían heredarlo incluso gentiles. (Luc. 19:11; Hech. 1:6, 7; 10:9-16, 34, 35; 2 Tim. 4:18; Rev. 5:9, 10.)
No debe sorprendernos, pues, que en tiempos modernos Jehová haya dirigido también a su pueblo para que este sea una organización progresiva, dándole iluminación gradual sobre verdades bíblicas. No son las verdades en sí las que cambian. La verdad sigue siendo la verdad. El propósito y la voluntad de Jehová, como se bosquejan en la Biblia, son inmutables. (Isa. 46:10.) Pero su entendimiento de estas verdades se hace progresivamente más claro “al tiempo apropiado”, al tiempo debido de Jehová. (Mat. 24:45; compárese con Daniel 12:4, 9.)
it-2 pág. 263 Luz, I
Igual que cuando amanece la luz del Sol va haciéndose cada vez más brillante hasta que “el día queda firmemente establecido”, de la misma manera, la senda de los justos, iluminada por la sabiduría divina, se hace más y más clara. (Pr 4:18.)
w88 1/9 pág. 11 párr. 13 Se desenmascara a la Serpiente
Primero, según escribió el rey Salomón: “La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido”. (Proverbios 4:18; compárese con Daniel 12:4; 2 Pedro 1:19-21.) En la Palabra de Dios la verdad se revela gradualmente y al tiempo que Dios determina, según la necesidad que exista y con consideración al hecho de si sus siervos pueden absorber o no tal verdad. (Juan 16:12, 13; compárese con 6:48-69.)
w87 15/5 pág. 28 Tema a Jehová y será feliz
♦ 4:18—¿Cómo va haciéndose más clara “la senda de los justos”?
La luz solar va haciéndose más brillante desde el amanecer hasta el momento en que “el día queda firmemente establecido”. De manera similar, la luz espiritual va haciéndose más brillante para el pueblo de Jehová con el transcurso del tiempo. Mientras más nos acercamos a ciertos sucesos, más claramente entendemos el desarrollo de los propósitos de Jehová. Las profecías divinas se abren a nuestro entendimiento a medida que el espíritu santo de Dios arroja luz sobre ellas, y según se van cumpliendo en los acontecimientos mundiales o en las experiencias del pueblo de Jehová. Así, ‘la senda de ellos se hace más y más clara’.
w87 15/6 págs. 19-20 párrs. 13-15 Pruebas y zarandeos en nuestros tiempos
Tercero: se efectuó limpieza a medida que el pueblo de Dios fue probado en cuanto a aceptar la iluminación espiritual progresiva que ha venido de la Biblia. (Proverbios 4:18.) Desde 1919 hasta la actualidad ha habido una verdadera inundación de nuevo entendimiento de verdades.
1925: Hubo discernimiento claro de que hay dos organizaciones distintas y en oposición: la de Jehová y la de Satanás.
1931: Se adoptó el nuevo nombre: testigos de Jehová.
1935: Se identificó a la “gran muchedumbre” de Revelación 7:9-15 como una clase cuyo destino era terrestre.
1941: Se mostró que la cuestión principal que hizo surgir el desafío de Satanás era la de si es justa y propia la soberanía universal de Jehová.
1962: Se identificó correctamente a las “autoridades superiores” de Romanos 13:1 como las autoridades gubernamentales seglares, a quienes los cristianos han de estar en sujeción relativa.
1986: Se comprendió que tanto el resto como la “gran muchedumbre” deben participar figurativamente de la carne y la sangre de Jesús mediante aceptar su sacrificio para estar en armonía con él. (Juan 6:53-56.)
Con el transcurso de decenios, a medida que Jehová iluminó a su pueblo, quedó claro que era necesario que la congregación se encargara de mantener una organización limpia y neutral que respetara la santidad de la sangre. (1 Corintios 5:11-13; Juan 17:14, 16; Hechos 15:28, 29.)
14 ¿Cómo ha respondido el pueblo de Dios a esta iluminación progresiva? Durante todo el tiempo en que esto se ha efectuado, ha habido unos cuantos individuos que no han podido aceptar ciertos ajustes. Estos fueron ‘aventados’ o echados fuera. (Mateo 3:12.) Por otra parte, ¡cuánto se alegran los siervos leales de Jehová por esa iluminación espiritual! Mientras la cristiandad anda a tientas en oscuridad espiritual, la senda del pueblo de Jehová se hace cada vez más brillante. ¿No deberíamos estar resueltos a mantenernos estrechamente unidos al conducto de comunicación que Jehová usa, y aceptar toda esta iluminación progresiva como “alimento al tiempo apropiado”? (Mateo 24:45.)
Eliminación de prácticas inmundas
15 Cuarto: hubo limpieza cuando se hizo obligatorio abandonar las prácticas inmundas o babilónicas. En los años veinte el pueblo de Dios dejó de celebrar las Navidades y otros días festivos que, como se demostró, eran de origen pagano. En 1945 se explicó la postura cristiana sobre las transfusiones de sangre. Durante los años sesenta y setenta, mientras degeneraba el ambiente moral del mundo, La Atalaya siguió suministrando consejo directo para el pueblo de Dios sobre asuntos como la conducta apropiada entre los sexos y lo importante de librarse del tabaco y de otras drogas.
PROVERBIOS 4:19)
“El camino de los inicuos es como las tinieblas; no han sabido en qué siguen tropezando.”
w00 15/5 pág. 23 ‘Salvaguardemos el corazón’
¿Qué puede decirse de aquellos que rechazan la guía de Dios y no quieren andar en la luz? “El camino de los inicuos es como las tinieblas —dice Salomón— no han sabido en qué siguen tropezando.” (Proverbios 4:19.) Los inicuos son como el que tropieza en la oscuridad sin saber con qué. Aunque parezca que el impío prospera debido a su injusticia, su aparente éxito es solo temporal. El salmista cantó con respecto a tales personas: “De seguro en suelo resbaloso es donde los colocas [Jehová]. Los has hecho caer en ruinas” (Salmo 73:18).
w97 1/9 pág. 32 Una lámpara que lo guiará por el camino de la vida
¿Qué se puede decir de los que rechazan la dirección de Dios? La Biblia indica: “El camino de los inicuos es como las tinieblas; no han sabido en qué siguen tropezando”. (Proverbios 4:19.) En efecto, los inicuos son como el hombre que tropieza en la oscuridad. Aun sus aparentes triunfos son, como mucho, temporales, puesto que “no hay sabiduría, ni ningún discernimiento, ni ningún consejo en oposición a Jehová”. (Proverbios 21:30.)
PROVERBIOS 4:23)
“Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida.”
w07 1/6 pág. 6 Se desenmascara al autor del mal
“Salvaguarda tu corazón”
Una manifestación de este “aire” es la plaga de la pornografía, que enciende los deseos sexuales pervertidos y hace que las aberraciones parezcan atrayentes (1 Tesalonicenses 4:3-5). Entre los temas que presenta figuran violaciones, sadismo, violación en grupo, bestialismo y abuso de menores. Aun en su versión menos nociva, la pornografía puede crear una fuerte adicción que perjudica a los que la ven o la leen, ya que los convierte en voyeurs habituales. Se trata de un mal que echa a perder tanto las relaciones humanas como la relación personal con Dios. La pornografía refleja la mentalidad degenerada de los demonios que la promueven: rebeldes cuya lascivia se remonta a los tiempos antediluvianos.
Con razón, el sabio Salomón advirtió: “Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida” (Proverbios 4:23). En términos prácticos, salvaguardar el corazón de la trampa de la pornografía conllevará cambiar de canal de televisión o apagar la computadora en caso de que aparezcan en la pantalla imágenes lascivas. Y hay que hacerlo enseguida y con decisión. Imagínese que usted es un soldado que trata de protegerse de una bala dirigida a su corazón. Satanás está apuntando a su corazón simbólico —la sede de la motivación y los deseos— y procura corromperlo.
Además, también tenemos que proteger el corazón del amor a la violencia, pues el Diablo sabe que Jehová odia a “cualquiera que ama la violencia” (Salmo 11:5). Satanás no tiene que convertirnos en villanos sanguinarios para hacernos enemigos de Dios; solo tiene que cultivar en nosotros amor por la violencia. No es casualidad que la violencia, junto con el ocultismo, sature los medios de entretenimiento. Ya hace tiempo que los nefilim han desaparecido, pero sus características y comportamiento han perdurado hasta nuestros días. Al elegir el entretenimiento, ¿demostramos que nos oponemos a las tretas de Satanás? (2 Corintios 2:11.)
w05 1/9 pág. 30 “El dicho de Jehová” nos salvaguarda
“El dicho de Jehová” salvaguarda nuestros corazones
Cuando Satanás tentó a Jesús en el desierto, este lo rebatió con citas exactas de la Palabra de Dios (Lucas 4:1-13). No se puso a discutir con el Diablo recurriendo simplemente a su ingenio. Más bien, basó su argumentación en las Escrituras y habló con el corazón. Por eso, la estrategia del Diablo, que había funcionado en Edén, fracasó en el caso de Jesús. Las maquinaciones de Satanás tampoco serán efectivas en nuestro caso si llenamos el corazón con los dichos de Jehová. Y nada puede ser más importante, porque “procedentes [del corazón] son las fuentes de la vida” (Proverbios 4:23).
Además, debemos vigilar de continuo el corazón, sin descuidarnos. Aunque Satanás no logró su objetivo en el desierto, siguió poniendo a prueba a Jesús (Lucas 4:13). Lo mismo hará con nosotros, probando diversas tácticas a fin de quebrantar nuestra integridad (Revelación [Apocalipsis] 12:17). Por lo tanto, debemos imitar a Jesús y cultivar un amor profundo por la Biblia, a la vez que le pedimos incesantemente a Dios espíritu santo y sabiduría (1 Tesalonicenses 5:17; Hebreos 5:7). Jehová, por su parte, promete a todos los que se refugian en él que ninguno de ellos sufrirá daño espiritual (Salmo 91:1-10; Proverbios 1:33).
w04 15/2 págs. 10-12 Mantengámonos castos salvaguardando el corazón
Salvaguardemos el corazón
4 La clave para mantenerse castos es proteger el corazón. La Biblia aconseja: “Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida” (Proverbios 4:23). ¿Qué significa la expresión “tu corazón”? No se trata del órgano físico, sino del corazón figurado. Se refiere a la persona que somos por dentro, lo que incluye los pensamientos, sentimientos y motivos. La Palabra de Dios nos dice: “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza vital” (Deuteronomio 6:5). Jesús enseñó que este es el mayor mandamiento (Marcos 12:29, 30). Está claro que ese corazón tiene un valor inmenso, de modo que vale la pena que lo salvaguardemos.
5 Sin embargo, la Biblia también indica que “el corazón es más traicionero que cualquier otra cosa, y es desesperado” (Jeremías 17:9). ¿Cómo puede el corazón ser traicionero, y representar por ello un peligro para nosotros? Pues bien, un automóvil, por ejemplo, es algo valioso, tanto que hasta puede salvarnos la vida en una emergencia. Pero si el conductor no lo domina ni controla constantemente el volante, ese mismo vehículo quizá se convierta en un arma mortal. De igual manera, si no salvaguardamos el corazón, estaremos a merced de todos los deseos e impulsos internos, y nuestra vida seguirá una trayectoria desastrosa. Como señala la Palabra de Dios, “el que confía en su propio corazón es estúpido, pero el que anda con sabiduría es el que escapará” (Proverbios 28:26). En efecto: podemos andar con sabiduría y escapar del desastre si nos dejamos guiar por la Biblia, como quien consulta un mapa de carreteras antes de emprender un viaje (Salmo 119:105).
6 El corazón no nos inclinará hacia la castidad de un modo natural, sino que debemos dirigirlo en esa dirección. Una forma de hacerlo es reflexionar en el auténtico valor de la castidad. Es una virtud muy relacionada con la santidad, la cual, a su vez, significa pureza, separación del pecado. La santidad es una cualidad preciosa que forma parte de la naturaleza misma de Jehová Dios. Cientos de versículos bíblicos la atribuyen al Creador. De hecho, las Escrituras enseñan que “la santidad pertenece a Jehová” (Éxodo 28:36). Pero ¿qué tiene que ver esta excelsa cualidad con nosotros, que somos seres humanos imperfectos?
7 Jehová nos manda en su Palabra: “Tienen que ser santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). En efecto, podemos imitar la santidad de Dios; podemos ser puros ante él, mantenernos castos. De forma que cuando nos abstenemos de cometer actos impuros y deshonrosos, procuramos alcanzar un privilegio preciado y emocionante: el de reflejar una hermosa característica del Dios Altísimo (Efesios 5:1). No supongamos que eso está fuera de nuestras posibilidades, pues Jehová es un Amo sabio y razonable, que nunca nos pide más de lo que podemos dar (Salmo 103:13, 14; Santiago 3:17). Claro, conservar la pureza moral y espiritual requiere esfuerzo. Sin embargo, el apóstol Pablo indicó que “la sinceridad y castidad [...] se deben al Cristo” (2 Corintios 11:3). ¿Acaso no les debemos a Cristo y a su Padre todo esfuerzo por mantener la castidad? Al fin y al cabo, ellos nos han mostrado más amor del que jamás podremos darles a cambio (Juan 3:16; 15:13). Tenemos el privilegio de expresar nuestra gratitud llevando vidas que manifiesten moralidad y pureza. Ver la castidad de esta manera nos permitirá valorarla y salvaguardar el corazón.
8 También salvaguardamos el corazón por la forma en que nos alimentamos. Tenemos que nutrir regularmente la mente y el corazón con alimento espiritual sustancioso y concentrarnos en las buenas nuevas del Reino de Dios (Colosenses 3:2). Este hecho debe reflejarse incluso en nuestras conversaciones. Tener la fama de hablar sobre temas carnales o inmorales revela algo en cuanto a la condición de nuestro corazón (Lucas 6:45). Procuremos, más bien, que se nos conozca por conversar de asuntos espirituales y edificantes (Efesios 5:3). Hay graves peligros que debemos evitar para salvaguardar el corazón. Veamos dos de ellos.
g03 22/3 pág. 11 ¿Cómo puedo elegir bien los vídeos musicales?
Proverbios 4:23: “Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida”. ¿Tienes un instrumento musical o material deportivo que valores mucho? Seguro que te esmeras al máximo por mantenerlo en buenas condiciones y lo guardas en un lugar seguro. Jamás lo dejarías en la calle sin vigilancia, aunque fuera solo un momento, por temor de que alguien lo estropee o te lo robe. En efecto, lo salvaguardas, lo proteges. Pues lo mismo has de hacer con tu corazón: debes estar resuelto a protegerlo y no ponerlo en peligro ni siquiera un instante exponiéndolo al entretenimiento malsano.
w01 15/10 págs. 22-26 Salvaguardemos el corazón
Salvaguardemos el corazón
“Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida.” (PROVERBIOS 4:23.)
UN ANCIANO residente de cierta isla del Caribe salió de su refugio tras el paso de un huracán. Al examinar los daños, vio que yacía en el suelo un árbol gigantesco que había permanecido firme durante decenios cerca de la puerta principal de su hogar. “¿Cómo es posible —se preguntó—, si los árboles más pequeños de los alrededores han sobrevivido?” Bastó una mirada al tocón del árbol para hallar la respuesta. El interior del que parecía un sólido ejemplar estaba podrido, y la tormenta se había limitado a poner al descubierto el deterioro oculto.
2 Supone una gran tragedia que un adorador verdadero sucumba a una prueba de fe cuando se le ve bien arraigado en el modo de vivir cristiano. Con razón, la Biblia dice que “la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud” (Génesis 8:21), lo que indica que si bajamos un poco la guardia, hasta el mejor corazón puede sentirse tentado a hacer lo malo. En vista de que el ser humano imperfecto no es inmune a la corrupción, tenemos que tomar en serio el siguiente consejo: “Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón” (Proverbios 4:23). Ahora bien, ¿cómo salvaguardar nuestro corazón figurativo?
Las revisiones periódicas son esenciales
3 Al acudir a un médico para hacernos una revisión general, es probable que él nos examine el corazón. ¿Indica nuestra salud, sobre todo el corazón, que nos nutrimos bien? ¿Cómo tenemos la presión arterial? ¿Son regulares e intensos los latidos? ¿Hacemos bastante ejercicio? ¿Soporta el corazón demasiado estrés?
4 Tal como el corazón literal necesita revisiones periódicas, el figurativo también las necesita. Jehová lo examina, y lo mismo deberíamos hacer nosotros (1 Crónicas 29:17). Preguntémonos: ¿nutro a menudo mi corazón con suficiente alimento espiritual mediante el estudio personal y la asistencia a las reuniones? (Salmo 1:1, 2; Hebreos 10:24, 25.) ¿Valoro tanto el mensaje de Jehová, que es como “un fuego ardiente, encerrado en mis huesos”, que me induce a tomar parte en la obra de predicar el Reino y hacer discípulos? (Jeremías 20:9; Mateo 28:19, 20; Romanos 1:15, 16.) ¿Me siento motivado a esforzarme vigorosamente y a participar en algún aspecto del ministerio de tiempo completo cuando es posible? (Lucas 13:24.) ¿A qué clase de ambiente expongo mi corazón figurativo? ¿Busco la compañía de quienes están unidos en la adoración verdadera? (Proverbios 13:20; 1 Corintios 15:33.) Actuemos con rapidez y tomemos las medidas oportunas en cuanto percibamos la más mínima deficiencia.
5 Las pruebas de fe que a menudo afrontamos nos dan la oportunidad de conocer el estado de nuestro corazón. Moisés se dirigió a la nación de Israel, que estaba a punto de entrar en la Tierra Prometida, con las palabras: “Jehová tu Dios te hizo andar estos cuarenta años en el desierto, a fin de humillarte, de ponerte a prueba para saber lo que estaba en tu corazón, en cuanto a si guardarías sus mandamientos o no” (Deuteronomio 8:2). ¿No nos sorprenden muchas veces los sentimientos, los deseos y las reacciones que afloran cuando hacemos frente a situaciones o tentaciones inesperadas? No cabe duda de que las pruebas que Jehová permite que nos sobrevengan pueden concienciarnos de nuestros defectos, lo cual nos brinda la oportunidad de mejorar (Santiago 1:2-4). Que nunca dejemos de reflexionar y orar sobre nuestra reacción ante las pruebas.
¿Qué reflejan nuestras palabras?
6 ¿Cómo saber lo que almacenamos en el corazón? Jesús dijo: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón produce lo bueno; pero el hombre inicuo produce lo que es inicuo de su tesoro inicuo; porque de la abundancia del corazón habla su boca” (Lucas 6:45). Nuestras conversaciones son un buen indicativo de lo que tenemos en el corazón. ¿Giran con frecuencia en torno a cosas materiales y logros seglares, o se centran más bien en asuntos espirituales y objetivos teocráticos? En vez de publicar los errores ajenos, ¿tendemos a cubrirlos con amor? (Proverbios 10:11, 12.) ¿Solemos hablar mucho de la gente y de su vida, pero poco de asuntos morales y espirituales? ¿No será que nos interesa demasiado la vida de los demás? (1 Pedro 4:15.)
7 Analicemos lo que ocurrió en el seno de una gran familia. Los diez hijos mayores de Jacob “no podían hablarle pacíficamente” a José, su hermano menor, pues tenían celos de él porque era el predilecto de su padre. Tiempo después hallaron “más razón para odiarlo” cuando José recibió sueños de parte de Jehová que demostraban que contaba con su favor (Génesis 37:4, 5, 11). En un acto de crueldad, lo vendieron como esclavo. Luego, tratando de encubrir la mala acción, engañaron a su padre haciéndole pensar que un animal salvaje le había dado muerte. Ninguno de los diez salvaguardó su corazón aquella vez. Si tendemos a criticar, ¿será indicio de que albergamos envidia o celos en el corazón? Tenemos que examinar con cuidado lo que sale de nuestra boca y ser prestos en desarraigar inclinaciones indebidas.
8 Aunque “es imposible que Dios mienta”, los seres humanos imperfectos somos propensos a la mentira (Hebreos 6:18). “Todo hombre es mentiroso”, se lamentó el salmista (Salmo 116:11). Hasta el apóstol Pedro mintió al negar a Jesús tres veces (Mateo 26:69-75). Jehová odia “una lengua falsa”; por tanto, queda claro que debemos esforzarnos por no mentir (Proverbios 6:16-19). Si alguna vez sucumbiéramos a la tentación de decir una mentira, sería sensato que analizáramos el porqué. ¿Nos movió el temor al hombre? ¿Fue por miedo al castigo? ¿Lo hicimos por guardar las apariencias o por puro egoísmo? Cualquiera que sea la causa, lo propio es que reflexionemos en el asunto, admitamos humildes nuestro error, y roguemos a Jehová que nos perdone y ayude a superar esta debilidad. “Los ancianos de la congregación” quizá sean los más capacitados para prestarnos tal ayuda (Santiago 5:14).
9 Jehová respondió así a la petición de sabiduría y conocimiento del joven rey Salomón: “Por motivo de que esto ha resultado estar junto a tu corazón, y no has pedido riquezas, posesiones materiales, ni honra, [...] la sabiduría y el conocimiento te son dados; también riquezas y posesiones materiales y honra te daré” (2 Crónicas 1:11, 12). Tanto por lo que solicitó como por lo que no, Jehová supo lo que ansiaba el corazón de Salomón. ¿Qué revelan las oraciones que hacemos a Dios? ¿Reflejan que anhelamos conocimiento, sabiduría y discernimiento? (Proverbios 2:1-6; Mateo 5:3.) ¿Ocupan los intereses del Reino un lugar importante en nuestro corazón? (Mateo 6:9, 10.) Si nuestras oraciones se han hecho mecánicas y superficiales, tal vez sea señal de que tenemos que meditar en las obras de Jehová (Salmo 103:2). Todos los cristianos debemos estar atentos a lo que revelan nuestras oraciones.
¿Qué indican nuestras obras?
10 Como dice el refrán, obras son amores y no buenas razones. Nuestros actos dicen mucho de lo que somos en el interior. En asuntos de moralidad, por ejemplo, salvaguardar el corazón no solo supone evitar un acto de fornicación o adulterio. En el Sermón del Monte, Jesús declaró: “Todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mateo 5:28). ¿Cómo evitamos cometer adulterio incluso en el corazón?
11 El fiel patriarca Job nos dio el ejemplo a los cristianos casados de ambos sexos. Seguramente tenía tratos normales con mujeres jóvenes y hasta las ayudaba en caso de necesidad, pero este hombre de integridad no concebía la idea de mostrar interés romántico en ellas. ¿Por qué? Porque había tomado la firme resolución de no mirarlas con lujuria. “Un pacto he celebrado con mis ojos —dijo él—. Por eso, ¿cómo pudiera mostrarme atento a una virgen?” (Job 31:1.) Al igual que Job, hagamos un pacto con los ojos y salvaguardemos el corazón.
12 “La persona fiel en lo mínimo es fiel también en lo mucho y la persona injusta en lo mínimo es injusta también en lo mucho”, indicó el Hijo de Dios (Lucas 16:10). De modo que hemos de analizar cómo actuamos ante situaciones cotidianas que parecen insignificantes, incluso las que tienen lugar en la intimidad del hogar (Salmo 101:2). Cuando estamos en casa, viendo televisión o conectados a Internet, ¿nos aseguramos de cumplir con la exhortación bíblica de “que la fornicación y la inmundicia de toda clase, o la avidez, ni siquiera se mencionen entre ustedes, tal como es propio de personas santas; tampoco comportamiento vergonzoso, ni habla necia, ni bromear obsceno, cosas que no son decorosas”? (Efesios 5:3, 4.) ¿Y qué decir de la violencia en la televisión o en los videojuegos? “Jehová mismo examina al justo así como al inicuo —escribió el salmista—, y Su alma ciertamente odia a cualquiera que ama la violencia.” (Salmo 11:5.)
13 “El corazón es más traicionero que cualquier otra cosa, y es desesperado”, advirtió Jeremías (Jeremías 17:9). Esta traición se manifiesta cuando tratamos de justificar nuestros errores, restamos importancia a nuestras flaquezas, excusamos los defectos graves de personalidad o exageramos los logros. Un corazón desesperado también es capaz de ser doble y hacer que la persona diga algo con labios melosos, aunque las obras lo contradigan (Salmo 12:2; Proverbios 23:7). Es trascendental, por tanto, que seamos honrados y examinemos lo que procede del corazón.
¿Tenemos un ojo sencillo?
14 “La lámpara del cuerpo es el ojo”, dijo Jesús. Y añadió: “Por eso, si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará brillante” (Mateo 6:22). El ojo sencillo se centra en un solo objetivo y no se distrae de él. De hecho, nuestro ojo debería estar enfocado en “busca[r] primero el reino y la justicia de Dios” (Mateo 6:33). ¿Qué puede ocurrirle al corazón figurativo si no mantenemos el ojo sencillo?
15 Analicemos el asunto de ganarse la vida. Sostener a la familia es un deber cristiano (1 Timoteo 5:8). Pero ¿qué sucedería si quisiéramos tener lo último, lo mejor y lo más codiciado en materia de alimento, ropa, vivienda, etc.? ¿No nos esclavizaría eso el corazón y la mente, y nos haría irresolutos en nuestra adoración a Dios? (Salmo 119:113; Romanos 16:18.) ¿Por qué concentrarnos tanto en atender las necesidades físicas, que la vida solo gire en torno a la familia, los negocios y las cosas materiales? Recordemos el consejo inspirado: “Presten atención a sí mismos para que sus corazones nunca lleguen a estar cargados debido a comer con exceso y beber con exceso, y por las inquietudes de la vida, y de repente esté aquel día sobre ustedes instantáneamente como un lazo. Porque vendrá sobre todos los que moran sobre la haz de toda la tierra” (Lucas 21:34, 35).
16 Dado que el ojo es un importante canal de comunicación para la mente y el corazón, lo que mire influirá mucho en nuestros pensamientos, emociones y actos. Jesús hizo alusión al poder de las tentaciones de atractivo visual cuando dijo en lenguaje figurado: “Ahora bien, si ese ojo derecho tuyo te está haciendo tropezar, arráncalo y échalo de ti. Porque más provechoso te es que uno de tus miembros se pierda y no que todo tu cuerpo sea arrojado en el Gehena” (Mateo 5:29). Debemos impedir que nuestro ojo mire escenas inapropiadas, como, por ejemplo, las destinadas a despertar deseos y pasiones ilícitos.
17 La vista no es, por supuesto, el único sentido que nos aporta información del mundo exterior. Otros, como el tacto y el oído, también lo hacen, así que debemos ser muy precavidos con el uso que les damos. El apóstol Pablo dio esta exhortación: “Amortigüen, por lo tanto, los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra en cuanto a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia, que es idolatría” (Colosenses 3:5).
18 Es posible que se origine en algún rincón de la mente un deseo incorrecto. Si se piensa mucho en él, suele intensificarse e influir en el corazón. “Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado.” (Santiago 1:14, 15.) Muchas personas admiten que así es como se llega a la masturbación. Es de suma importancia, pues, que sigamos llenando nuestra mente con asuntos espirituales (Filipenses 4:8). Y si nos asalta algún mal pensamiento, procuremos desecharlo.
‘Sirvamos a Jehová con corazón completo’
19 El rey David, ya anciano, le dio este consejo a su hijo: “Salomón, hijo mío, conoce al Dios de tu padre y sírvele con corazón completo y con alma deleitosa; porque todos los corazones Jehová los está escudriñando, y toda inclinación de los pensamientos la está discerniendo” (1 Crónicas 28:9). El propio Salomón pidió a Dios “un corazón obediente” (1 Reyes 3:9). Sin embargo, se enfrentó al reto de mantener un corazón como ese toda la vida.
20 Si queremos triunfar en este aspecto, no podemos limitarnos a preparar nuestro corazón para que agrade a Jehová, sino que tenemos que salvaguardarlo. Para conseguirlo, atesoremos los recordatorios de la Palabra de Dios cerca del corazón, o mejor dicho, ‘en medio de él’ (Proverbios 4:20-22), y adoptemos la costumbre de examinarnos el corazón, meditando y orando sobre lo que revelan tanto las palabras como las obras. ¿De qué sirve tal reflexión a menos que busquemos con franqueza la ayuda de Jehová para corregir cualquier debilidad que descubramos? Y no olvidemos lo imprescindible de ser vigilantes tocante a lo que percibimos por los sentidos. Si así lo hacemos, tendremos la seguridad de que “la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará [nuestros] corazones y [nuestras] facultades mentales mediante Cristo Jesús” (Filipenses 4:6, 7). Por lo tanto, resolvámonos a salvaguardar el corazón más que todo lo demás que ha de guardarse y a servir a Jehová con corazón completo.
w00 15/5 págs. 23-24 ‘Salvaguardemos el corazón’
Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida” (Proverbios 4:20-23).
El propio ejemplo de Salomón da testimonio del valor que tiene el consejo de salvaguardar el corazón. Es cierto que él ‘resultó ser un hijo verdadero’ para su padre en su juventud y fue fiel a Jehová en su vida adulta. No obstante, la Biblia explica: “Al tiempo en que envejeció Salomón aconteció que sus esposas [extranjeras] mismas habían inclinado el corazón de él a seguir a otros dioses; y su corazón no resultó completo para con Jehová su Dios como el corazón de David su padre” (1 Reyes 11:4). Sin una constante vigilancia, aun el mejor de los corazones puede ser tentado a hacer lo malo (Jeremías 17:9). Tenemos que mantener cerca de nuestro corazón, ‘en medio de él’, los recordatorios de la Palabra de Dios, como la guía que suministra el capítulo 4 de Proverbios.
it-1 pág. 550 Corazón
Por esa razón, las Escrituras aconsejan: “Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón [el hombre interior completo], porque procedentes de él son las fuentes de la vida”. (Pr 4:23.)
it-2 pág. 915 Salomón
La necesidad de guardar el corazón. Mientras Salomón mantuvo un “corazón obediente”, cosa en la que se interesó al principio, tuvo el favor de Jehová y prosperó. Pero la desastrosa parte final de su vida demuestra que el conocimiento, la gran habilidad o el poder, las riquezas y la fama no son las cosas más importantes, y que el apartarse de Jehová significa abandonar la sabiduría. El propio consejo de Salomón resultó ser cierto: “Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida”. (1Re 3:9; Pr 4:23.) Su caso ilustra lo traicionero y desesperado que es el corazón del hombre pecaminoso; pero aún más, muestra que los mejores corazones pueden ser seducidos si no se mantienen bajo constante vigilancia. El amar lo que Jehová ama y odiar lo que odia, el buscar constantemente su guía y hacer lo que le agrada es una protección segura. (Jer 17:9; Pr 8:13; Heb 1:9; Jn 8:29.)
it-2 págs. 1202-1203 Vida
Ha de salvaguardarse el corazón. La persona que se hace discípulo de Jesucristo debe mantenerse en el camino de la vida. De hecho, se le advierte: “El que piensa que está en pie, cuídese de no caer”. (1Co 10:12.) Además, se le aconseja: “Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida”. (Pr 4:23.) Jesús explicó que del corazón emanan razonamientos inicuos, adulterios, asesinatos y otras malas inclinaciones, tendencias que podrían culminar en muerte. (Mt 15:19, 20.) La persona puede salvaguardarse de esa clase de razonamientos si procura llenar el corazón con alimento espiritual vivificante —la verdad de la Fuente pura de la vida— y así protegerlo de una inclinación impropia que podría resultar en que se apartase del camino de la vida. (Ro 8:6; véase CORAZÓN.)
PROVERBIOS 4:24)
“Quita de ti mismo la tortuosidad del habla; y la sinuosidad de labios aleja de ti.”
w00 15/5 pág. 24 ‘Salvaguardemos el corazón’
Por ello, Salomón nos advierte: “Quita de ti mismo la tortuosidad del habla; y la sinuosidad de labios aleja de ti.
w00 15/5 pág. 24 ‘Salvaguardemos el corazón’
(Proverbios 4:24-27).
En vista de la admonición de Salomón, debemos examinar nuestra habla y nuestras acciones. Si queremos salvaguardar el corazón y agradar a Dios, tenemos que evitar el habla tortuosa y sinuosa (Proverbios 3:32). De modo que es necesario reflexionar con oración sobre lo que revelan acerca de nosotros nuestras palabras y acciones. Luego, busquemos la ayuda de Jehová para corregir cualquier debilidad que detectemos (Salmo 139:23, 24).
PROVERBIOS 5:1)
“Hijo mío, oh de veras presta atención a mi sabiduría. A mi discernimiento inclina tus oídos,”
w00 15/7 pág. 28 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Capacidad de pensar para protegernos
“Hijo mío, oh de veras presta atención a mi sabiduría”, comienza diciendo el rey de Israel, y añade: “A mi discernimiento inclina tus oídos, para guardar las capacidades de pensar; y que tus propios labios salvaguarden el conocimiento mismo” (Proverbios 5:1, 2).
Para resistir las tentaciones de ceder a la inmoralidad, necesitamos sabiduría, esto es, la capacidad de poner por obra el conocimiento de las Escrituras, y discernimiento, es decir, el juicio por cuyo medio percibimos la diferencia que existe entre lo bueno y lo malo y optamos por el proceder correcto. Se nos insta a prestar atención a la sabiduría y el discernimiento a fin de guardar la capacidad de pensar. ¿Cómo podemos hacerlo? Cuando estudiamos la Palabra de Dios, la Biblia, hemos de prestar atención a cómo actúa Jehová e inclinar el oído a su voluntad y propósitos. Al proceder de este modo, dirigiremos nuestros procesos intelectuales a lo que es correcto. La capacidad de pensar así adquirida está en armonía con la sabiduría y el conocimiento piadosos. Cuando se emplea debidamente, nos protege de vernos entrampados en las tentaciones inmorales.
PROVERBIOS 5:2)
“para guardar las capacidades de pensar; y que tus propios labios salvaguarden el conocimiento mismo.”
w00 15/7 pág. 28 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Capacidad de pensar para protegernos
“Hijo mío, oh de veras presta atención a mi sabiduría”, comienza diciendo el rey de Israel, y añade: “A mi discernimiento inclina tus oídos, para guardar las capacidades de pensar; y que tus propios labios salvaguarden el conocimiento mismo” (Proverbios 5:1, 2).
Para resistir las tentaciones de ceder a la inmoralidad, necesitamos sabiduría, esto es, la capacidad de poner por obra el conocimiento de las Escrituras, y discernimiento, es decir, el juicio por cuyo medio percibimos la diferencia que existe entre lo bueno y lo malo y optamos por el proceder correcto. Se nos insta a prestar atención a la sabiduría y el discernimiento a fin de guardar la capacidad de pensar. ¿Cómo podemos hacerlo? Cuando estudiamos la Palabra de Dios, la Biblia, hemos de prestar atención a cómo actúa Jehová e inclinar el oído a su voluntad y propósitos. Al proceder de este modo, dirigiremos nuestros procesos intelectuales a lo que es correcto. La capacidad de pensar así adquirida está en armonía con la sabiduría y el conocimiento piadosos. Cuando se emplea debidamente, nos protege de vernos entrampados en las tentaciones inmorales.
it-1 pág. 528 Conocimiento
Capacidad de pensar. El conocimiento también está relacionado con lo que a veces se traduce “capacidad de pensar” (heb. mezim•máh). La palabra hebrea puede usarse tanto en sentido desfavorable (ideas, estratagemas, proyectos malos) como favorable (perspicacia, sagacidad). (Sl 10:2; Pr 1:4.) Por consiguiente, la mente y los pensamientos pueden dirigirse hacia un fin loable y recto, o justamente lo contrario. Prestando buena atención a cómo hace Jehová las cosas e inclinando los oídos a cada uno de los aspectos de su voluntad y propósitos, se salvaguarda la propia capacidad de pensar y se la dirige hacia lo que es correcto. (Pr 5:1, 2.) Cuando la capacidad de pensar se ejerce apropiadamente, en armonía con la sabiduría y el conocimiento divinos, protege a la persona de verse entrampada en tentaciones inmorales. (Pr 2:10-12.)
PROVERBIOS 5:3)
“Porque como panal de miel los labios de una mujer extraña siguen goteando, y su paladar es más suave que el aceite.”
w06 15/9 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
5:3. ¿Por qué se le llama “una mujer extraña” a la prostituta? Proverbios 2:16, 17 indica que “la mujer extraña” es alguien que “ha olvidado el mismo pacto de su Dios”. En la Biblia se llama “extraños” a quienes adoraban a dioses falsos u optaban por no obedecer la Ley mosaica, como podían ser las prostitutas (Jeremías 2:25; 3:13).
w00 15/7 pág. 29 Podemos ser castos en un mundo inmoral
En este proverbio, a la persona descarriada se la llama “mujer extraña”, prostituta. Las palabras con las que seduce a su víctima son tan dulces como la miel y tan suaves como el aceite de oliva. ¿No empiezan así la mayoría de las insinuaciones inmorales? Veamos, por ejemplo, el caso de una atractiva secretaria de 27 años de edad llamada Amy. Ella nos cuenta: “Hay un compañero de trabajo que me presta mucha atención y me elogia siempre que tiene oportunidad. Me agrada que otras personas se fijen en mí, pero me doy perfecta cuenta de que su interés es estrictamente sexual. No me voy a dejar engañar por sus insinuaciones”. Las palabras halagadoras del seductor o la seductora suelen resultar atrayentes, a menos que reconozcamos su verdadera naturaleza. Para ello es necesario que empleemos la capacidad de pensar.
w00 15/7 págs. 28-29 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Guardémonos del paladar suave
La capacidad de pensar es esencial para conservar la pureza moral en un mundo impuro, porque la persona inmoral se vale de la seducción para atraer al semejante. Salomón nos advierte: “Como panal de miel los labios de una mujer extraña siguen goteando, y su paladar es más suave que el aceite.
it-2 pág. 385 Miel, panal de miel
El capítulo 5 de Proverbios emplea la dulzura de la miel para ilustrar la tentación a la inmoralidad sexual que puede provocar una “mujer extraña” que llama a un hombre con palabras atrayentes y melosas. Constituye una buena advertencia para los cristianos de la actualidad. “Como panal de miel los labios de una mujer extraña siguen goteando, y su paladar es más suave que el aceite. Pero el efecto que después viene de ella es tan amargo como el ajenjo; es tan agudo como una espada de dos filos. Sus pies van descendiendo a la muerte”, dice el sabio. Sus palabras y acciones suaves como la miel conducen al hombre directamente al acto inmoral, de modo que “de repente él va tras ella, como toro que viene aun al degüello”. (Pr 5:3-5; 7:21, 22.)
PROVERBIOS 5:4)
“Pero el efecto que después viene de ella es tan amargo como el ajenjo; es tan agudo como una espada de dos filos.”
w06 15/9 pág. 29 párr. 16 “Regocíjate con la esposa de tu juventud”
Pero el efecto que después viene de ella es tan amargo como el ajenjo; es tan agudo como una espada de dos filos” (Proverbios 5:3, 4). Así es, las repercusiones de la impureza moral son dolorosas, y hasta pueden ser mortíferas. Entre ellas figuran una conciencia atormentada y las enfermedades de transmisión sexual, por no hablar del grave daño emocional que la persona infiel causa a su cónyuge. Sin lugar a dudas, estas son buenas razones para ni siquiera empezar a caminar en una senda que puede conducir a la infidelidad marital.
w00 15/7 pág. 29 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Las consecuencias de la inmoralidad son tan amargas como el ajenjo y tan agudas como una espada de dos filos: dolorosas y mortíferas. Los amargos resultados de esa conducta suelen ser una conciencia atribulada, un embarazo no deseado o una enfermedad de transmisión sexual. Y pensemos también en el tremendo dolor emocional que siente el cónyuge de la persona infiel. Una infidelidad puede ocasionar heridas tan profundas que duren toda la vida. En efecto, la infidelidad hace daño.
w00 15/7 pág. 29 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Pero el efecto que después viene de ella es tan amargo como el ajenjo; es tan agudo como una espada de dos filos” (Proverbios 5:3, 4).
g93 22/8 pág. 18 ¿Corro algún riesgo de contagiarme del sida?
¡Puede ocurrir!
La epidemia del sida confirma la advertencia bíblica de que ‘el efecto que viene después’ de la inmoralidad sexual “es tan amargo como el ajenjo”. (Proverbios 5:3-5; 7:21-23.) Por supuesto, la Biblia se refiere sobre todo al daño espiritual y emocional que ocasiona dicha conducta. Pero no debería sorprendernos que la inmoralidad sexual traiga consigo una serie de secuelas físicas perjudiciales.
PROVERBIOS 5:5)
“Sus pies van descendiendo a la muerte. Sus mismísimos pasos se asen del Seol mismo.”
w00 15/7 pág. 29 Podemos ser castos en un mundo inmoral
El sabio rey continúa su exposición comentando el modo de vida de la mujer descarriada: “Sus pies van descendiendo a la muerte. Sus mismísimos pasos se asen del Seol mismo. Ella no contempla la senda de la vida. Sus senderos trillados han ido errantes, y ella no sabe adónde” (Proverbios 5:5, 6). Los caminos de la mujer inmoral la llevan a la muerte, sus pasos la conducen al Seol, la sepultura común de la humanidad. ¡Qué ciertas resultan estas palabras ante la proliferación de las enfermedades de transmisión sexual, sobre todo el sida! Tanto ella como quienes la acompañan en sus caminos torcidos sufren las mismas consecuencias.
PROVERBIOS 5:8)
“Mantén tu camino alejado del lado de ella, y no te acerques a la entrada de su casa,”
w06 15/9 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
5:8. Debemos mantenernos alejados de todo lo que promueva la inmoralidad, ya sea música, actividades recreativas, Internet o libros y revistas.
w00 15/7 pág. 29 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Mantén tu camino alejado del lado de ella, y no te acerques a la entrada de su casa” (Proverbios 5:7, 8).
Tenemos que alejarnos todo lo posible de la influencia de las personas inmorales. ¿Por qué deberíamos exponernos a sus caminos escuchando música degradante, viendo espectáculos que corrompen o mirando pornografía? (Proverbios 6:27; 1 Corintios 15:33; Efesios 5:3-5.) Y qué insensato es llamar su atención coqueteando o vistiéndonos y arreglándonos con inmodestia (1 Timoteo 4:8; 1 Pedro 3:3, 4).
PROVERBIOS 5:9)
“para que no des a otros tu dignidad, ni tus años a lo que es cruel;”
w00 15/7 pág. 29 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Salomón contesta: “Para que no des a otros tu dignidad, ni tus años a lo que es cruel;
w00 15/7 pág. 29 Podemos ser castos en un mundo inmoral
(Proverbios 5:9-11).
Así destaca Salomón el elevado precio que se paga por sucumbir a la inmoralidad. El adulterio y la pérdida de la dignidad van de la mano. ¿No es realmente humillante no ser más que un medio para satisfacer nuestra propia pasión inmoral o la de otra persona? ¿No revela falta de amor propio el entregarse a la intimidad sexual con quien no es nuestro cónyuge?
w88 15/4 pág. 5 La Biblia y la moralidad de los adolescentes
Como Salomón, los padres pueden razonar con sus hijos sobre las consecuencias de las relaciones sexuales. Una conciencia perturbada, preñeces indeseadas, enfermedades venéreas como el SIDA... estas son las amargas consecuencias de unos cuantos momentos de placer engañador. Salomón también exhorta a los jóvenes a ‘no dar a otros su dignidad’. (Proverbios 5:9.) ¿No es una falta de respeto a sí mismo o a sí misma el que la persona joven se entregue a alguien que no está interesado en el matrimonio? ¿No es humillante servir simplemente como medio de satisfacer las pasiones egoístas de uno mismo o de otra persona? Los padres pueden ayudar a sus hijos a comprender estos hechos.
PROVERBIOS 5:10)
“para que los extraños no se satisfagan de tu poder, ni las cosas que conseguiste con dolor estén en la casa de un extranjero,”
w00 15/7 pág. 29 Podemos ser castos en un mundo inmoral
para que los extraños no se satisfagan de tu poder, ni las cosas que conseguiste con dolor estén en la casa de un extranjero,
w00 15/7 pág. 29 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Ahora bien, ¿qué abarca el ‘dar nuestros años, nuestro poder y el fruto de nuestro trabajo a los extraños, o extranjeros’? Una obra de consulta dice: “La idea que transmiten estos versículos está clara: el precio de la infidelidad puede ser elevado; pues podríamos perder todo aquello por lo que trabajamos —posición, poder, prosperidad—, bien por culpa de las codiciosas demandas que presente la mujer, bien por culpa de las reclamaciones de indemnización que haga la comunidad”. La inmoralidad resulta muy cara.
PROVERBIOS 5:12)
“Y tengas que decir: “¡Cómo he odiado la disciplina, y mi corazón ha tratado con falta de respeto aun la censura!”
w00 15/7 pág. 30 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Una vez perdida la dignidad y agotados los recursos, el insensato se queja: “¡Cómo he odiado la disciplina, y mi corazón ha tratado con falta de respeto aun la censura! Y no he escuchado la voz de mis instructores, y a mis maestros no he inclinado el oído. Fácilmente he llegado a estar en toda suerte de maldad en medio de la congregación y de la asamblea” (Proverbios 5:12-14).
Con el tiempo, el pecador suelta lo que un erudito llama “larga letanía de lamentos: si hubiera escuchado a mi padre; si no hubiera hecho las cosas a mi modo; si hubiera prestado atención a los consejos que me daban”. Pero ya es demasiado tarde. La vida de la persona, impura a partir de entonces, ya está arruinada, y su reputación ya se ha manchado. ¡Qué importante es que tengamos en cuenta el elevado precio de la inmoralidad antes de hundirnos en ella!
PROVERBIOS 5:13)
“Y no he escuchado la voz de mis instructores, y a mis maestros no he inclinado el oído.”
w00 15/7 pág. 30 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Una vez perdida la dignidad y agotados los recursos, el insensato se queja: “¡Cómo he odiado la disciplina, y mi corazón ha tratado con falta de respeto aun la censura! Y no he escuchado la voz de mis instructores, y a mis maestros no he inclinado el oído. Fácilmente he llegado a estar en toda suerte de maldad en medio de la congregación y de la asamblea” (Proverbios 5:12-14).
Con el tiempo, el pecador suelta lo que un erudito llama “larga letanía de lamentos: si hubiera escuchado a mi padre; si no hubiera hecho las cosas a mi modo; si hubiera prestado atención a los consejos que me daban”. Pero ya es demasiado tarde. La vida de la persona, impura a partir de entonces, ya está arruinada, y su reputación ya se ha manchado. ¡Qué importante es que tengamos en cuenta el elevado precio de la inmoralidad antes de hundirnos en ella!
PROVERBIOS 5:14)
“Fácilmente he llegado a estar en toda suerte de maldad en medio de la congregación y de la asamblea”.”
w00 15/7 pág. 30 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Una vez perdida la dignidad y agotados los recursos, el insensato se queja: “¡Cómo he odiado la disciplina, y mi corazón ha tratado con falta de respeto aun la censura! Y no he escuchado la voz de mis instructores, y a mis maestros no he inclinado el oído. Fácilmente he llegado a estar en toda suerte de maldad en medio de la congregación y de la asamblea” (Proverbios 5:12-14).
Con el tiempo, el pecador suelta lo que un erudito llama “larga letanía de lamentos: si hubiera escuchado a mi padre; si no hubiera hecho las cosas a mi modo; si hubiera prestado atención a los consejos que me daban”. Pero ya es demasiado tarde. La vida de la persona, impura a partir de entonces, ya está arruinada, y su reputación ya se ha manchado. ¡Qué importante es que tengamos en cuenta el elevado precio de la inmoralidad antes de hundirnos en ella!
PROVERBIOS 5:15)
“Bebe agua de tu propia cisterna, y chorrillos que salgan de en medio de tu propio pozo.”
w00 15/7 pág. 30 Podemos ser castos en un mundo inmoral
(Proverbios 5:15-17).
“Tu propia cisterna” y “tu propio pozo” son expresiones poéticas con las que se hace referencia a la esposa amada. Disfrutar de placer sexual con ella se compara a beber agua refrescante. A diferencia del agua de los lugares públicos, las cisternas o los pozos se consideran propiedad privada.
w00 15/7 pág. 30 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Por ello, Salomón da esta exhortación al hombre casado: “Bebe agua de tu propia cisterna, y chorrillos que salgan de en medio de tu propio pozo.
PROVERBIOS 5:16)
“¿Deben esparcirse afuera tus manantiales, [tus] corrientes de agua en las plazas públicas mismas?”
w00 15/7 pág. 30 Podemos ser castos en un mundo inmoral
¿Deben esparcirse afuera tus manantiales, tus corrientes de agua en las plazas públicas mismas?
w00 15/7 pág. 30 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Y al hombre se le aconseja que engendre hijos en su casa con su esposa, en lugar de esparcir su simiente por las plazas públicas, esto es, entre otras mujeres. Evidentemente, el consejo que se da al hombre es que sea fiel a su esposa.
PROVERBIOS 5:17)
“Resulten ser para ti solo, y no para los extraños contigo.”
it-2 pág. 828 Residente forastero
La palabra “extraño” también se aplicaba a los que se apartaban de lo que decía la Ley y por ello se alejaban de Dios. Por esta razón a una prostituta se la llama “mujer extraña”. (Pr 2:16; 5:17; 7:5.)
PROVERBIOS 5:18)
“Resulte bendita tu fuente de aguas, y regocíjate con la esposa de tu juventud,”
w06 15/9 pág. 25 “Regocíjate con la esposa de tu juventud”
“Regocíjate con la esposa de tu juventud”
“Regocíjate con la esposa de tu juventud [...]. ¿Por qué, pues, debes tú, hijo mío, estar en un éxtasis con una extraña[?]” (PROVERBIOS 5:18, 20.)
EN LA Biblia, las relaciones sexuales no son un tema tabú. Por ejemplo, en Proverbios 5:18, 19 leemos: “Resulte bendita tu fuente de aguas, y regocíjate con la esposa de tu juventud, una amable cierva y una encantadora cabra montesa. Que sus propios pechos te embriaguen a todo tiempo. Con su amor estés en un éxtasis constantemente”.
2 En este pasaje, la expresión “fuente de aguas” se refiere a la fuente de placer sexual. Se dice que es bendita debido a que el sentimiento de amor romántico y éxtasis que disfruta la pareja casada es un regalo de Dios. Sin embargo, este grado de intimidad debe reservarse exclusivamente al ámbito del matrimonio.
w00 15/7 pág. 30 Podemos ser castos en un mundo inmoral
El sabio continúa diciendo: “Resulte bendita tu fuente de aguas, y regocíjate con la esposa de tu juventud,
w00 15/7 pág. 30 Podemos ser castos en un mundo inmoral
Con la expresión “fuente de aguas” se hace referencia a la fuente de satisfacción sexual. El placer sexual con nuestro cónyuge es ‘bendito’, un don de Dios. Por ello se exhorta al hombre a regocijarse con la esposa de su juventud.
w92 1/8 pág. 32 “La esposa de tu juventud”
“La esposa de tu juventud”
EL ADULTERIO parece estar en boga.” Eso dicen muchos expertos según el periódico Los Angeles Times. ¿Le sorprende ese comentario? Sin embargo, el siquiatra Frank Pittman calcula que aproximadamente el 50% de los esposos y del 30 al 40% de las esposas han sido infieles a su cónyuge. Si eso es cierto, ¡significa que casi la mitad de las personas casadas cometen adulterio!
¿Quiere decir esto que no es incorrecto cometer inmoralidad? ¡En absoluto! El aumento de la infidelidad matrimonial no la justifica, tal como el incremento del delito en las calles no hace que sea apropiado el atraco. La inmoralidad es perjudicial. Por ejemplo, la humanidad hoy día está plagada por la pandemia de peligrosas enfermedades de transmisión sexual que pudieran controlarse fácilmente si la gente llevara una vida moral. La mortífera enfermedad del SIDA nunca se habría propagado tanto si la gente no hubiera sido tan permisiva en sus relaciones sexuales.
Además, hasta las personas más inteligentes e “iluminadas” sienten gran dolor cuando su cónyuge es infiel. Un solo acto de infidelidad puede causar heridas que tardarán muchísimos años en sanar.
Sin embargo, el punto clave es que el no tomar en serio los votos matrimoniales es muestra de gran falta de respeto a Dios, dado que él es el Autor del matrimonio. La Biblia dice: “Que el matrimonio sea honorable entre todos”. También se nos advierte: “Dios juzgará a los fornicadores y a los adúlteros”. (Hebreos 13:4.)
Por lo tanto, los que son sensatos prestan atención a las siguientes palabras inspiradas: “Regocíjate con la esposa de tu juventud”. (Proverbios 5:18.) Buscan satisfacción y felicidad con su propio cónyuge. Así protegen su salud física y emocional y, más importante, honran al magnífico Autor del matrimonio, Jehová Dios.
it-1 pág. 973 Fuente, manantial
La expresión “fuente de aguas” o “fuente” también se usa con referencia a una fuente de satisfacción sexual. (Pr 5:18.)
PROVERBIOS 5:19)
“una amable cierva y una encantadora cabra montesa. Que sus propios pechos te embriaguen a todo tiempo. Con su amor estés en un éxtasis constantemente.”
w06 15/9 pág. 25 “Regocíjate con la esposa de tu juventud”
“Regocíjate con la esposa de tu juventud”
“Regocíjate con la esposa de tu juventud [...]. ¿Por qué, pues, debes tú, hijo mío, estar en un éxtasis con una extraña[?]” (PROVERBIOS 5:18, 20.)
EN LA Biblia, las relaciones sexuales no son un tema tabú. Por ejemplo, en Proverbios 5:18, 19 leemos: “Resulte bendita tu fuente de aguas, y regocíjate con la esposa de tu juventud, una amable cierva y una encantadora cabra montesa. Que sus propios pechos te embriaguen a todo tiempo. Con su amor estés en un éxtasis constantemente”.
2 En este pasaje, la expresión “fuente de aguas” se refiere a la fuente de placer sexual. Se dice que es bendita debido a que el sentimiento de amor romántico y éxtasis que disfruta la pareja casada es un regalo de Dios. Sin embargo, este grado de intimidad debe reservarse exclusivamente al ámbito del matrimonio.
w00 1/10 págs. 30-31 “Una encantadora cabra montesa”
“Una encantadora cabra montesa”
LA MAYORÍA de nosotros no usaría el adjetivo encantador para calificar a las cabras. Tal vez las veamos como animales útiles que comen prácticamente de todo y que nos proporcionan carne sabrosa y leche nutritiva, pero sería poco probable que las llamáramos encantadoras.
No obstante, la Biblia compara a las esposas a “una amable cierva y una encantadora cabra montesa” (Proverbios 5:18, 19). Salomón, escritor del libro de Proverbios, era un agudo observador de la fauna salvaje de Israel, así que sin duda tenía buenas razones para emplear esta comparación (1 Reyes 4:30-33). Puede que, igual que su padre, David, hubiera observado a las cabras monteses que frecuentaban los alrededores de En-guedí, en las proximidades de las costas del mar Muerto.
Pequeños rebaños de cabras monteses que habitan el cercano desierto de Judá visitan con frecuencia el manantial de En-guedí. Dado que es la única fuente confiable de agua en esa zona yerma, En-guedí ha sido durante siglos el abrevadero favorito de las cabras monteses. De hecho, su nombre significa probablemente “Fuente del Cabrito”, una prueba de la presencia habitual de cabras jóvenes en la zona. El rey David se refugió en este lugar cuando le perseguía el rey Saúl, aunque tuvo que morar como fugitivo “sobre las rocas peladas de las cabras monteses” (1 Samuel 24:1, 2).
En En-guedí aún pueden verse íbices hembra, o cabras monteses, bajar con cuidado y gracilidad un barranco rocoso siguiendo a un macho que se dirige al agua. Entonces puede empezar a comprenderse la comparación entre un íbice hembra y una esposa leal. Su naturaleza tranquila y su elegancia también denotan virtudes femeninas. La palabra “encantadora” al parecer hace referencia a la gracia y elegancia de la cabra montés.
El íbice hembra ha de ser fuerte a la vez que grácil. Como señaló Jehová a Job, las cabras monteses paren en los peñascos, en lugares rocosos inaccesibles donde el alimento puede ser escaso, y las temperaturas, extremas (Job 39:1). Pese a estas dificultades, cuida de sus crías y les enseña a subir por las montañas y saltar entre las rocas con tanta habilidad como ella. El íbice también protege con valor a sus crías de los depredadores. Un observador vio a una cabra montés defenderse de un águila durante media hora, mientras el cabrito se agazapaba debajo de ella para protegerse.
Muchas veces, las esposas y madres cristianas tienen que criar a sus hijos en circunstancias adversas. Al igual que la cabra montés, atienden este deber dado por Dios con dedicación y desinterés. Y con valor tratan de proteger a sus hijos de los peligros espirituales. Así que la metáfora que empleó Salomón, lejos de denigrar a las mujeres, estaba en realidad haciendo notar su gracia y belleza, cualidades espirituales que se ven claramente incluso en las circunstancias más difíciles.
[Nota]
Según el The New Brown-Driver-Briggs-Gesenius Hebrew and English Lexicon, la palabra hebrea jen, traducida “encantadora”, significa en este contexto “de figura y aspecto gracioso o elegante”.
[Ilustraciones de las páginas 30 y 31]
Las esposas y madres cristianas despliegan hermosas cualidades espirituales al cumplir con los deberes que Dios les ha encomendado
w97 15/7 pág. 24 La acróbata de los peñascos
Una amable cierva y una encantadora cabra montesa”
El sabio rey Salomón instó lo siguiente a los esposos: “Regocíjate con la esposa de tu juventud, una amable cierva y una encantadora cabra montesa”. (Proverbios 5:18, 19.) Estas palabras no pretendían rebajar a las mujeres. Parece que Salomón aludía a la belleza, la gracia y otras cualidades sobresalientes de estos animales.
it-1 pág. 385 Cabra
En Proverbios 5:18, 19 se emplea la forma hebrea femenina ya•ʽaláh. En este pasaje a la esposa de la juventud se la compara a “una encantadora cabra montesa”, posiblemente debido a la gracia de este animal.
w89 15/5 pág. 19 párr. 16 Despliegue de amor y respeto por parte de la esposa
La Biblia indica que el hombre y su esposa deben deleitarse uno en el otro y satisfacerse uno al otro. Eso requiere que cada uno responda debidamente a las necesidades y el humor del cónyuge. Esta satisfacción mutua también ayuda a asegurar que ninguno de los dos ponga la vista en otra persona, lo cual pudiera llevar a ir tras esa persona. (Proverbios 5:15-20.)
w86 15/7 págs. 4-5 ¿Respeta usted el don divino de la procreación?
‘La emoción de amor y de éxtasis’ de que disfrutan las parejas casadas es un don de Dios. La Biblia les dice a los hombres casados: “Regocíjate con la esposa de tu juventud [...] Con su amor estés en un éxtasis constantemente”. (Proverbios 5:18, 19.) Es patente que Dios se propuso que las relaciones sexuales entre marido y mujer contribuyeran a un vínculo afectuoso y duradero. Así los hijos que nacieran de tal unión tendrían un buen comienzo en la vida. De esta manera se cumpliría apropiadamente el propósito de Dios de llenar la Tierra. (Génesis 1:27, 28.)
PROVERBIOS 5:20)
“¿Por qué, pues, debes tú, hijo mío, estar en un éxtasis con una extraña, o abrazar el seno de una extranjera?”
w00 15/7 pág. 30 Podemos ser castos en un mundo inmoral
A continuación, Salomón plantea dos preguntas retóricas: “¿Por qué, pues, debes tú, hijo mío, estar en un éxtasis con una extraña, o abrazar el seno de una extranjera?” (Proverbios 5:20). En efecto, ¿por qué debería una persona casada dejarse arrastrar a la intimidad sexual fuera del matrimonio mediante contactos en el empleo, la escuela u otro lugar?
PROVERBIOS 5:21)
“Porque los caminos del hombre están enfrente de los ojos de Jehová, y él está contemplando todos sus senderos trillados.”
w06 15/9 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
5:21. ¿Arriesgaría la persona que ama a Jehová su buena relación con el Dios verdadero por unos pocos momentos de placer? Claro que no. Nuestro mayor incentivo para mantener la pureza moral es tener siempre presente que Jehová ve nuestros caminos y nos va a pedir cuentas de lo que hagamos.
w01 15/6 pág. 19 párr. 5 Continuemos constantes como si viéramos a Quien es invisible
5 En cambio, si nuestra mentalidad es espiritual, somos conscientes en todo momento de que si bien Jehová no es un Dios inclinado a buscar faltas, sabe cuándo obramos en conformidad con nuestros malos pensamientos y deseos. De hecho, “los caminos del hombre están enfrente de los ojos de Jehová, y él está contemplando todos sus senderos trillados” (Proverbios 5:21). En caso de que caigamos en el pecado, nos sentiremos impelidos a arrepentirnos y a buscar el perdón de Jehová porque lo amamos y no queremos causarle dolor (Salmo 78:41; 130:3).
w00 15/7 pág. 31 Podemos ser castos en un mundo inmoral
“Sus propios errores atraparán al inicuo”
La razón fundamental por la que es incorrecta la inmoralidad sexual es que la desaprueba Jehová, el Dador de la vida y quien ha otorgado al ser humano el deseo sexual. Por ello, el rey Salomón nos da el incentivo más convincente para ser castos al decir: “Porque los caminos del hombre están enfrente de los ojos de Jehová, y él está contemplando todos sus senderos trillados” (Proverbios 5:21). Así es: nada se esconde de los ojos de Dios, “a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:13). Todo acto de inmundicia sexual, no importa lo secreto que sea ni sus consecuencias físicas y sociales, va a dañar sin duda nuestra relación con Jehová. No tiene sentido perder la paz con Dios por unos breves momentos de placer ilícito.
PROVERBIOS 6:1)
“Hijo mío, si has salido fiador por tu semejante, [si] has dado tu apretón de manos aun al extraño,”
w00 15/9 págs. 25-26 Protejamos nuestra reputación
Evitemos los compromisos irreflexivos
El capítulo 6 de Proverbios empieza con estas palabras: “Hijo mío, si has salido fiador por tu semejante, si has dado tu apretón de manos aun al extraño, si has sido cogido en un lazo por los dichos de tu boca, si has sido atrapado por los dichos de tu boca, toma estas medidas, entonces, hijo mío, y líbrate, porque has caído en la palma de la mano de tu semejante: Ve y humíllate, e inunda con importunaciones a tu semejante” (Proverbios 6:1-3).
Este proverbio nos previene contra involucrarnos en negocios ajenos, especialmente de extraños. En efecto, los israelitas tenían que ‘sustentar al hermano que empobrecía y se hallaba económicamente débil’ (Levítico 25:35-38). Pero algunos israelitas con iniciativa emprendían aventuras comerciales especulativas y conseguían apoyo económico al convencer a otras personas de que los avalaran, responsabilizándolas así de la deuda. Hoy pueden presentarse situaciones similares. Por ejemplo, las instituciones financieras suelen pedir un cosignatario antes de aprobar un préstamo que consideran arriesgado. Es muy imprudente comprometernos con precipitación, pues podemos entramparnos económicamente y también perjudicar nuestra reputación ante los bancos y otros acreedores.
Pero ¿y si nos hallamos en un aprieto por haber actuado de una manera que al principio parecía prudente pero que, después de un examen más cuidadoso, vemos que no lo es? El consejo es dejar aparte el orgullo y ‘humillarse e inundar con importunaciones a nuestro semejante’, es decir, con reiteradas peticiones. Debemos hacer todo lo que podamos por arreglar la situación. Una obra de consulta lo expresa así: “Revuelva cielo y tierra hasta que llegue a un acuerdo con su adversario y arregle el asunto, de modo que su compromiso no se vuelva contra usted o los suyos”.
it-2 pág. 689 Posturas y ademanes
Acuerdo, coparticipación. Dar un apretón de manos y chocar las palmas de las manos eran ademanes que se hacían para expresar que se estaba de acuerdo, se ratificaba o se confirmaba un contrato o trato. (Esd 10:19.) Las Escrituras advierten lo peligroso que es hacer estos ademanes para salir fiador de otra persona. (Pr 6:1-3; 17:18; 22:26.)
w87 15/5 pág. 28 Tema a Jehová y será feliz
♦ 6:1-5—¿Se opone este consejo al espíritu de generosidad?
Este proverbio no se opone a la generosidad, aunque sí aconseja contra implicarse en los tratos de negocio de otros, especialmente extraños. Se suponía que los israelitas ayudaran a su hermano que hubiera ‘empobrecido’. (Levítico 25:35-38.) Pero algunos se envolvieron en empresas comerciales especulativas y obtuvieron apoyo financiero mediante persuadir a otros a ‘salir fiadores’ en beneficio de ellos, hasta prometiendo pagar a sus acreedores si se hacía necesario. Si alguien se metía en un aprieto de esa índole, quizás por jactancia, el consejo prudente era que se librara del aprieto sin dilación. (Proverbios 11:15.)
PROVERBIOS 6:2)
“[si] has sido cogido en un lazo por los dichos de tu boca, [si] has sido atrapado por los dichos de tu boca,”
w00 15/9 págs. 25-26 Protejamos nuestra reputación
Evitemos los compromisos irreflexivos
El capítulo 6 de Proverbios empieza con estas palabras: “Hijo mío, si has salido fiador por tu semejante, si has dado tu apretón de manos aun al extraño, si has sido cogido en un lazo por los dichos de tu boca, si has sido atrapado por los dichos de tu boca, toma estas medidas, entonces, hijo mío, y líbrate, porque has caído en la palma de la mano de tu semejante: Ve y humíllate, e inunda con importunaciones a tu semejante” (Proverbios 6:1-3).
Este proverbio nos previene contra involucrarnos en negocios ajenos, especialmente de extraños. En efecto, los israelitas tenían que ‘sustentar al hermano que empobrecía y se hallaba económicamente débil’ (Levítico 25:35-38). Pero algunos israelitas con iniciativa emprendían aventuras comerciales especulativas y conseguían apoyo económico al convencer a otras personas de que los avalaran, responsabilizándolas así de la deuda. Hoy pueden presentarse situaciones similares. Por ejemplo, las instituciones financieras suelen pedir un cosignatario antes de aprobar un préstamo que consideran arriesgado. Es muy imprudente comprometernos con precipitación, pues podemos entramparnos económicamente y también perjudicar nuestra reputación ante los bancos y otros acreedores.
Pero ¿y si nos hallamos en un aprieto por haber actuado de una manera que al principio parecía prudente pero que, después de un examen más cuidadoso, vemos que no lo es? El consejo es dejar aparte el orgullo y ‘humillarse e inundar con importunaciones a nuestro semejante’, es decir, con reiteradas peticiones. Debemos hacer todo lo que podamos por arreglar la situación. Una obra de consulta lo expresa así: “Revuelva cielo y tierra hasta que llegue a un acuerdo con su adversario y arregle el asunto, de modo que su compromiso no se vuelva contra usted o los suyos”.
it-2 pág. 1150 Trampa
Para no verse atrapada en una situación prácticamente irreversible, la persona debe ser cauta y examinar cuidadosamente lo que promete en voto o se compromete a hacer. (Pr 6:1-3; 20:25.)
PROVERBIOS 6:3)
“toma estas medidas, entonces, hijo mío, y líbrate, porque has caído en la palma de la mano de tu semejante: Ve y humíllate, e inunda con importunaciones a tu semejante.”
w00 15/9 págs. 25-26 Protejamos nuestra reputación
Evitemos los compromisos irreflexivos
El capítulo 6 de Proverbios empieza con estas palabras: “Hijo mío, si has salido fiador por tu semejante, si has dado tu apretón de manos aun al extraño, si has sido cogido en un lazo por los dichos de tu boca, si has sido atrapado por los dichos de tu boca, toma estas medidas, entonces, hijo mío, y líbrate, porque has caído en la palma de la mano de tu semejante: Ve y humíllate, e inunda con importunaciones a tu semejante” (Proverbios 6:1-3).
Este proverbio nos previene contra involucrarnos en negocios ajenos, especialmente de extraños. En efecto, los israelitas tenían que ‘sustentar al hermano que empobrecía y se hallaba económicamente débil’ (Levítico 25:35-38). Pero algunos israelitas con iniciativa emprendían aventuras comerciales especulativas y conseguían apoyo económico al convencer a otras personas de que los avalaran, responsabilizándolas así de la deuda. Hoy pueden presentarse situaciones similares. Por ejemplo, las instituciones financieras suelen pedir un cosignatario antes de aprobar un préstamo que consideran arriesgado. Es muy imprudente comprometernos con precipitación, pues podemos entramparnos económicamente y también perjudicar nuestra reputación ante los bancos y otros acreedores.
Pero ¿y si nos hallamos en un aprieto por haber actuado de una manera que al principio parecía prudente pero que, después de un examen más cuidadoso, vemos que no lo es? El consejo es dejar aparte el orgullo y ‘humillarse e inundar con importunaciones a nuestro semejante’, es decir, con reiteradas peticiones. Debemos hacer todo lo que podamos por arreglar la situación. Una obra de consulta lo expresa así: “Revuelva cielo y tierra hasta que llegue a un acuerdo con su adversario y arregle el asunto, de modo que su compromiso no se vuelva contra usted o los suyos”.
w91 15/7 pág. 27 ¿Por qué vestirse de humildad?
En las Escrituras la palabra hebrea que se traduce “humíllate” significa literalmente “pisotéate”. Por eso el sabio escritor de Proverbios aconsejó: “Hijo mío, [...] si has sido cogido en un lazo por los dichos de tu boca, [...] líbrate, porque has caído en la palma de la mano de tu semejante: Ve y humíllate [pisotéate], e inunda con importunaciones a tu semejante”. (Proverbios 6:1-3.) En otras palabras, echa a un lado tu orgullo, reconoce tu error, endereza los asuntos.
it-1 pág. 1185 Humildad
Para ser humildes tenemos que razonar sobre nuestra relación personal con Dios y con nuestro semejante según se indica en la Biblia, y luego poner en práctica los principios aprendidos. La palabra hebrea hith•rap•pés, que se traduce “humíllate”, significa literalmente “pisotéate”. Expresa muy bien la acción a la que hace referencia el sabio en Proverbios: “Hijo mío, si has salido fiador por tu semejante, [...] si has sido cogido en un lazo por los dichos de tu boca, [...] has caído en la palma de la mano de tu semejante: Ve y humíllate [pisotéate], e inunda con importunaciones a tu semejante. [...] Líbrate”. (Pr 6:1-5.) En otras palabras: echa a un lado tu orgullo, reconoce tu error, endereza los asuntos y busca perdón.
PROVERBIOS 6:4)
“No des sueño a tus ojos, ni adormecimiento a tus radiantes ojos.”
w00 15/9 pág. 26 Protejamos nuestra reputación
Una obra de consulta lo expresa así: “Revuelva cielo y tierra hasta que llegue a un acuerdo con su adversario y arregle el asunto, de modo que su compromiso no se vuelva contra usted o los suyos”. Eso debe hacerse sin demora, pues el rey añade: “No des sueño a tus ojos, ni adormecimiento a tus radiantes ojos. Líbrate como una gacela de la mano, y como un pájaro de la mano del pajarero” (Proverbios 6:4, 5). Mejor es retirarse de un compromiso imprudente, si es posible, que dejarse entrampar por él.
PROVERBIOS 6:5)
“Líbrate como una gacela de la mano, y como un pájaro de la mano del pajarero.”
w00 15/9 pág. 26 Protejamos nuestra reputación
Una obra de consulta lo expresa así: “Revuelva cielo y tierra hasta que llegue a un acuerdo con su adversario y arregle el asunto, de modo que su compromiso no se vuelva contra usted o los suyos”. Eso debe hacerse sin demora, pues el rey añade: “No des sueño a tus ojos, ni adormecimiento a tus radiantes ojos. Líbrate como una gacela de la mano, y como un pájaro de la mano del pajarero” (Proverbios 6:4, 5). Mejor es retirarse de un compromiso imprudente, si es posible, que dejarse entrampar por él.
PROVERBIOS 6:6)
“Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio.”
g05 8/9 pág. 4 La cooperación en el mundo natural
Hace miles de años, un estudiante de la naturaleza, el rey Salomón, reparó en la humilde hormiga y escribió: “Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio. Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega” (Proverbios 6:6-8).
Las hormigas son un magnífico ejemplo de colaboración, laboriosidad y orden. Suelen aunar esfuerzos para arrastrar hasta su hogar objetos mucho mayores que ellas. Algunas hasta ayudan a los miembros heridos o fatigados de su colonia para que consigan regresar al hormiguero. En vista de estos detalles, no es de extrañar que Salomón nos las pusiera como modelo digno de imitar.
w00 15/9 pág. 26 Protejamos nuestra reputación
Seamos industriosos como la hormiga
“Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio”, aconseja Salomón. ¿Qué sabiduría podemos conseguir del modo de obrar de la diminuta hormiga? El rey responde: “Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega” (Proverbios 6:6-8).
Las hormigas tienen una organización maravillosa y cooperan muy bien unas con otras. Recogen instintivamente el alimento para el futuro. No tienen “comandante, oficial ni gobernante”. Es cierto que hay una hormiga reina, pero lo es solo en el sentido de que pone los huevos y es madre de la colonia. No da ningún tipo de órdenes. Aun sin capataz que las obligue ni supervisor que las controle, las hormigas trabajan incansablemente.
¿No deberíamos nosotros ser industriosos también como la hormiga? Trabajar arduamente e intentar mejorar la calidad de nuestro trabajo nos beneficia, sea que nos supervisen o no. Efectivamente, en la escuela, en nuestro lugar de trabajo y cuando participamos en actividades espirituales, debemos hacerlo todo tan bien como nos sea posible. Tal como a la hormiga le beneficia su laboriosidad, Dios quiere que nosotros ‘veamos el bien por todo nuestro duro trabajo’ (Eclesiastés 3:13, 22; 5:18). La conciencia limpia y la satisfacción personal son las recompensas del trabajo arduo (Eclesiastés 5:12).
g97 22/3 pág. 31 Una jardinera experta
Una jardinera experta
LA HORMIGA cortahojas, de Sudamérica, sorprende a los biólogos con sus complejas técnicas de jardinería. Para obtener alimento, este pequeño insecto corta pedazos de hojas y recoge restos vegetales del suelo de la selva, y transporta toda esta materia a su nido subterráneo. A continuación la tritura hasta convertirla en una masa esponjosa que utiliza para fertilizar su jardín de hongos. La hormiga cortahojas sabe instintivamente cómo mantener su cultivo a la temperatura y la humedad idóneas para conseguir los mejores resultados. Cuando va a crear nuevos huertos, transfiere fragmentos de los cultivos ya existentes a nuevas cámaras llenas de masa de hojas. Esta hormiga ha dominado incluso el arte de la poda a fin de obtener el máximo rendimiento de los hongos. Unos investigadores galeses han observado que esta hábil horticultora ajusta sus esfuerzos a las necesidades alimentarias del hormiguero, economizando así tiempo y energías.
La jardinería implica trabajo arduo, y en este respecto la hormiga cortahojas es un prodigio. Con razón la Biblia dice: “Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio. Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega”. (Proverbios 6:6-8.) Sin lugar a dudas, el instinto de la hormiga cortahojas testimonia la sabiduría de su Creador, Jehová Dios. (Proverbios 30:24, 25.)
g96 8/3 pág. 19 Estudiamos la Biblia en el zoológico
“Vete donde la hormiga [...] y hazte sabio”
Algo que no suele verse en un zoológico es el gran hormiguero que tenemos ante nosotros, que alberga a tres colonias de hormigas cortahojas, las jardineras de su especie. Podemos observar la colonia por un cristal, lo que nos permite estudiar la forma de vida de estas criaturas diminutas. Nos interesan las hormigas, pues se emplean en la Biblia como ejemplo de diligencia y sabiduría instintiva. (Proverbios 6:6.)
Wijbren Landman, que domina la entomología, nos explica: “Se calcula que en la superficie terrestre trabajan mil billones de hormigas, de modo que a cada ser humano le corresponden ni más ni menos que 200.000. De los 15.000 tipos que viven dispersos por todos los continentes, salvo las regiones polares, no hay dos que sean iguales. Tanto los hormigueros que construyen como los alimentos que comen las diversas especies son distintos, si bien la organización social es esencialmente la misma.
”Al igual que el hombre, las hormigas cortahojas también cultivan hongos comestibles. Como pueden ver, es un cultivo subterráneo, aunque los nutrientes para los hongos vienen del exterior. Todo el día, las obreras acarrean hojas al hormiguero. Primero, se suben a un árbol o arbusto y escogen una hoja, de la que, utilizando las mandíbulas a modo de cizalla, cortan rápidamente semicírculos, que luego transportan sobre sus cabezas en procesión al hormiguero, por lo que se las llama también hormigas parasol. Actúan tan rápido, que en cuestión de horas desnudan arbustos y árboles enteros de Centroamérica y Sudamérica, donde obviamente no tienen muy buena fama. En el hormiguero, otras obreras limpian con cuidado las hojas y luego las mastican, formando una pasta que, mezclada con las enzimas y los aminoácidos que excreta la hormiga, queda lista para proporcionar los nutrientes al hongo; así se garantiza que toda la colonia tenga un suministro de alimento constante.”
w93 15/5 pág. 32 ¿Por qué ‘ir donde la hormiga’?
¿Por qué ‘ir donde la hormiga’?
EL SABIO rey Salomón del antiguo Israel aconsejó: “Vete donde la hormiga”. ¿Por qué dijo eso? ¿Qué podemos aprender de las hormigas?
Salomón añadió: “Mira sus caminos y hazte sabio. Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega”. (Proverbios 6:6-8.) Estas palabras, pronunciadas hace siglos, expresan verdades que los naturalistas modernos han descubierto.
El proverbista Agur dijo que las hormigas son “instintivamente sabias”. (Proverbios 30:24, 25.) Su sabiduría, por supuesto, no es producto del razonamiento inteligente, sino el resultado de los instintos con que el Creador las dotó. Por ejemplo, las hormigas recogen su alimento al tiempo apropiado debido a su instinto.
Las hormigas están organizadas de manera maravillosa. Son extraordinariamente cooperadoras y atentas con sus compañeras obreras. Ayudan a las que están heridas o agotadas llevándolas de regreso al nido. Instintivamente se preparan para el futuro y hacen todo lo posible para terminar sus tareas.
El proceder natural de las hormigas muestra que el hombre debería planificar con antelación y trabajar arduamente, ya sea en la escuela, el empleo o las actividades espirituales. Así como las hormigas se benefician de su laboriosidad, Dios desea que el hombre “vea el bien por todo su duro trabajo”. (Eclesiastés 3:13, 22; 5:18.) Al igual que las industriosas hormigas, los cristianos verdaderos rinden todo lo posible en su jornada laboral. Hacen ‘lo que su mano halla que hacer, con su mismo poder’, no porque un supervisor los esté observando, sino por su honradez y deseo de ser trabajadores industriosos y productivos. (Eclesiastés 9:10; compárese con Proverbios 6:9-11; véase también Tito 2:9, 10.)
Si ‘vamos donde la hormiga’ y aplicamos la lección que nos da, hallaremos gran satisfacción. Y si hacemos diligentemente la voluntad de Jehová Dios revelada en la Biblia, seremos muy felices.
it-1 pág. 1176 Hormiga
Características ejemplares. Una breve investigación sobre la hormiga da más crédito a la exhortación: “Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio”. (Pr 6:6.) No solo se distingue por su previsión instintiva, sino también por su perseverancia y determinación, pues a menudo lleva o arrastra con gran tenacidad objetos cuyo peso dobla o triplica el suyo, y hace todo lo posible por llevar a buen término su tarea sin volver nunca atrás aunque caiga o resbale por una cuesta empinada. Es asombrosamente cooperadora, mantiene el hormiguero muy limpio y se interesa por sus compañeras, ayudando a veces a las que se han lastimado o agotado a regresar al hormiguero.
g90 8/6 págs. 24-25 “Vete donde la hormiga”
“Vete donde la hormiga”
“VETE donde la hormiga, oh perezoso —escribió el rey Salomón—; mira sus caminos y hazte sabio.” ¿Qué puede aprender un perezoso o cualquier otra persona de la hormiga? Salomón continuó diciendo: “Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega”. (Proverbios 6:6-8.)
Parece ser que con estas palabras el rey sabio se refería a la hormiga recolectora. En Israel, al igual que en muchos otros lugares, es muy común ver pasar a toda prisa a una hormiga recolectora en dirección a un almacén subterráneo, cargando una semilla casi tan grande como ella (arriba, a la izquierda.)
Al ser subterráneo, ese tipo de “granero” puede ser bastante húmedo durante la estación lluviosa, y si no se hace nada con las semillas, podrían germinar o enmohecerse, lo que significa más trabajo para las hormigas. Tan pronto como sale el Sol, las obreras transportan las semillas a la superficie para que se sequen al aire libre (arriba.) Luego, antes de que se ponga el Sol, tienen que volver a meterlas todas. Algunas hormigas son lo suficientemente listas como para cortar con sus mandíbulas el embrión de las semillas tan pronto como las recolectan o cuando empiezan a germinar.
El trabajo de las hormigas no se limita a preparar el alimento, sino que también tienen la tarea de cuidar de las crías. Deben colocar los huevos en montones compactos y, cuando eclosionan, tienen que alimentar a las larvas. Luego hay que atender a las ninfas. Algunas hormigas incluso prestan un servicio comparable al aire acondicionado. Cuando la temperatura sube durante el día, transportan a las ninfas hacia las zonas más profundas del nido, y cuando se aproxima el frescor de la noche, las vuelven a subir. Mucho trabajo, ¿verdad?
A medida que la colonia crece, hay que construir nuevas cámaras. Las obreras utilizan sus mandíbulas para excavar y sacar afuera la tierra. Suelen hacerlo después de llover, pues es cuando está blanda. También moldean la tierra hasta formar “ladrillos” que utilizan en sus proyectos de ingeniería civil: la construcción de tabiques y techos para sus galerías y cámaras subterráneas.
Todo esto lo hacen las hormigas sin “comandante, oficial ni gobernante”. Y ¿qué hay de la reina? Ella no gobierna. Solo pone huevos y es reina en el sentido de ser la madre de la colonia (arriba.) Aun sin supervisor que las controle ni capataz que las dirija, las hormigas siguen haciendo su trabajo sin cansarse. En cierta ocasión, se vio a una hormiga trabajando desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche.
¿Puede usted aprender alguna lección al observar a la hormiga? ¿Trabaja usted con tesón y se esfuerza por mejorar en su trabajo, sea que alguien le esté controlando o no? (Proverbios 22:29.) Aunque su patrono no tome nota de ello, a la larga tendrá su recompensa. Usted disfrutará de tener una conciencia limpia y experimentará satisfacción personal. Como dijo Salomón: “Dulce es el sueño del que rinde servicio, sin importar que sea poco o mucho lo que coma”. (Eclesiastés 5:12.)
Eso no es todo lo que podemos aprender de la hormiga. Las hormigas trabajan con tesón, dejándose llevar por su instinto. Se ha llegado a ver a algunas hormigas siguiendo ciegamente el rastro que otras han dejado, solo para terminar caminando en círculo, dando vueltas y más vueltas hasta que caen muertas.
¿Le da a usted a veces la sensación de estar moviéndose en círculo, siempre ocupado y cansado pero sin llegar nunca a ninguna parte? En ese caso, es tiempo de examinar la razón por la que trabaja tan arduamente y evaluar el verdadero valor de las metas que tiene. Recuerde el sabio consejo del rey Salomón: “Teme al Dios verdadero y guarda sus mandamientos. Porque este es todo el deber del hombre”. (Eclesiastés 12:13.)
PROVERBIOS 6:7)
“Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante,”
w00 15/9 pág. 26 Protejamos nuestra reputación
Seamos industriosos como la hormiga
“Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio”, aconseja Salomón. ¿Qué sabiduría podemos conseguir del modo de obrar de la diminuta hormiga? El rey responde: “Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega” (Proverbios 6:6-8).
Las hormigas tienen una organización maravillosa y cooperan muy bien unas con otras. Recogen instintivamente el alimento para el futuro. No tienen “comandante, oficial ni gobernante”. Es cierto que hay una hormiga reina, pero lo es solo en el sentido de que pone los huevos y es madre de la colonia. No da ningún tipo de órdenes. Aun sin capataz que las obligue ni supervisor que las controle, las hormigas trabajan incansablemente.
¿No deberíamos nosotros ser industriosos también como la hormiga? Trabajar arduamente e intentar mejorar la calidad de nuestro trabajo nos beneficia, sea que nos supervisen o no. Efectivamente, en la escuela, en nuestro lugar de trabajo y cuando participamos en actividades espirituales, debemos hacerlo todo tan bien como nos sea posible. Tal como a la hormiga le beneficia su laboriosidad, Dios quiere que nosotros ‘veamos el bien por todo nuestro duro trabajo’ (Eclesiastés 3:13, 22; 5:18). La conciencia limpia y la satisfacción personal son las recompensas del trabajo arduo (Eclesiastés 5:12).
g97 22/3 pág. 31 Una jardinera experta
Una jardinera experta
LA HORMIGA cortahojas, de Sudamérica, sorprende a los biólogos con sus complejas técnicas de jardinería. Para obtener alimento, este pequeño insecto corta pedazos de hojas y recoge restos vegetales del suelo de la selva, y transporta toda esta materia a su nido subterráneo. A continuación la tritura hasta convertirla en una masa esponjosa que utiliza para fertilizar su jardín de hongos. La hormiga cortahojas sabe instintivamente cómo mantener su cultivo a la temperatura y la humedad idóneas para conseguir los mejores resultados. Cuando va a crear nuevos huertos, transfiere fragmentos de los cultivos ya existentes a nuevas cámaras llenas de masa de hojas. Esta hormiga ha dominado incluso el arte de la poda a fin de obtener el máximo rendimiento de los hongos. Unos investigadores galeses han observado que esta hábil horticultora ajusta sus esfuerzos a las necesidades alimentarias del hormiguero, economizando así tiempo y energías.
La jardinería implica trabajo arduo, y en este respecto la hormiga cortahojas es un prodigio. Con razón la Biblia dice: “Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio. Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega”. (Proverbios 6:6-8.) Sin lugar a dudas, el instinto de la hormiga cortahojas testimonia la sabiduría de su Creador, Jehová Dios. (Proverbios 30:24, 25.)
w93 15/5 pág. 32 ¿Por qué ‘ir donde la hormiga’?
¿Por qué ‘ir donde la hormiga’?
EL SABIO rey Salomón del antiguo Israel aconsejó: “Vete donde la hormiga”. ¿Por qué dijo eso? ¿Qué podemos aprender de las hormigas?
Salomón añadió: “Mira sus caminos y hazte sabio. Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega”. (Proverbios 6:6-8.) Estas palabras, pronunciadas hace siglos, expresan verdades que los naturalistas modernos han descubierto.
El proverbista Agur dijo que las hormigas son “instintivamente sabias”. (Proverbios 30:24, 25.) Su sabiduría, por supuesto, no es producto del razonamiento inteligente, sino el resultado de los instintos con que el Creador las dotó. Por ejemplo, las hormigas recogen su alimento al tiempo apropiado debido a su instinto.
Las hormigas están organizadas de manera maravillosa. Son extraordinariamente cooperadoras y atentas con sus compañeras obreras. Ayudan a las que están heridas o agotadas llevándolas de regreso al nido. Instintivamente se preparan para el futuro y hacen todo lo posible para terminar sus tareas.
El proceder natural de las hormigas muestra que el hombre debería planificar con antelación y trabajar arduamente, ya sea en la escuela, el empleo o las actividades espirituales. Así como las hormigas se benefician de su laboriosidad, Dios desea que el hombre “vea el bien por todo su duro trabajo”. (Eclesiastés 3:13, 22; 5:18.) Al igual que las industriosas hormigas, los cristianos verdaderos rinden todo lo posible en su jornada laboral. Hacen ‘lo que su mano halla que hacer, con su mismo poder’, no porque un supervisor los esté observando, sino por su honradez y deseo de ser trabajadores industriosos y productivos. (Eclesiastés 9:10; compárese con Proverbios 6:9-11; véase también Tito 2:9, 10.)
Si ‘vamos donde la hormiga’ y aplicamos la lección que nos da, hallaremos gran satisfacción. Y si hacemos diligentemente la voluntad de Jehová Dios revelada en la Biblia, seremos muy felices.
it-1 pág. 1175 Hormiga
“Un pueblo.” Así como Joel (1:6) denominó “nación” a las langostas, en Proverbios 30:25 se dice que las hormigas son “un pueblo” (heb. ʽam), expresión muy apropiada para referirse a estas pequeñas criaturas. Aunque algunas colonias quizás solo se compongan de unas cuantas docenas de hormigas, otras tienen una población enorme que asciende a centenares de miles. Las colonias suelen ser de tamaño mediano, pero el hormiguero o el entramado de túneles a veces llega a medir casi media hectárea. Dentro de cada colonia hay tres castas básicas: la reina o reinas, los machos y las obreras (hembras no desarrolladas sexualmente). Sin embargo, como lo expresa el proverbio, la hormiga “no tiene comandante, oficial ni gobernante”. (Pr 6:7.) La reina no se llama así porque gobierne a las demás; es, más bien, una hormiga madre, pues su función esencial es la de poner huevos. Aunque una hormiga reina puede vivir hasta quince años, los machos solo viven lo suficiente para efectuar el apareamiento y luego mueren. Las hormigas obreras, cuya vida puede llegar a seis años, tienen diversos deberes que desempeñar, como el buscar y reunir alimento para la colonia, alimentar a la reina, ser nodrizas de las larvas, limpiar el nido, excavar nuevas cámaras según se vayan necesitando y defenderlo de intrusos. Las hormigas obreras difieren en tamaño aun dentro de la misma colonia, y las más grandes suelen actuar como soldados en caso de invasión del hormiguero. No obstante, a pesar de la precisa distribución del trabajo (que en algunas colonias se regula según la edad de las obreras y en otras, según el tamaño) y la relativamente compleja organización social existente, entre ellas no se conoce la función de capataz.
g90 8/6 págs. 24-25 “Vete donde la hormiga”
“Vete donde la hormiga”
“VETE donde la hormiga, oh perezoso —escribió el rey Salomón—; mira sus caminos y hazte sabio.” ¿Qué puede aprender un perezoso o cualquier otra persona de la hormiga? Salomón continuó diciendo: “Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega”. (Proverbios 6:6-8.)
Parece ser que con estas palabras el rey sabio se refería a la hormiga recolectora. En Israel, al igual que en muchos otros lugares, es muy común ver pasar a toda prisa a una hormiga recolectora en dirección a un almacén subterráneo, cargando una semilla casi tan grande como ella (arriba, a la izquierda.)
Al ser subterráneo, ese tipo de “granero” puede ser bastante húmedo durante la estación lluviosa, y si no se hace nada con las semillas, podrían germinar o enmohecerse, lo que significa más trabajo para las hormigas. Tan pronto como sale el Sol, las obreras transportan las semillas a la superficie para que se sequen al aire libre (arriba.) Luego, antes de que se ponga el Sol, tienen que volver a meterlas todas. Algunas hormigas son lo suficientemente listas como para cortar con sus mandíbulas el embrión de las semillas tan pronto como las recolectan o cuando empiezan a germinar.
El trabajo de las hormigas no se limita a preparar el alimento, sino que también tienen la tarea de cuidar de las crías. Deben colocar los huevos en montones compactos y, cuando eclosionan, tienen que alimentar a las larvas. Luego hay que atender a las ninfas. Algunas hormigas incluso prestan un servicio comparable al aire acondicionado. Cuando la temperatura sube durante el día, transportan a las ninfas hacia las zonas más profundas del nido, y cuando se aproxima el frescor de la noche, las vuelven a subir. Mucho trabajo, ¿verdad?
A medida que la colonia crece, hay que construir nuevas cámaras. Las obreras utilizan sus mandíbulas para excavar y sacar afuera la tierra. Suelen hacerlo después de llover, pues es cuando está blanda. También moldean la tierra hasta formar “ladrillos” que utilizan en sus proyectos de ingeniería civil: la construcción de tabiques y techos para sus galerías y cámaras subterráneas.
Todo esto lo hacen las hormigas sin “comandante, oficial ni gobernante”. Y ¿qué hay de la reina? Ella no gobierna. Solo pone huevos y es reina en el sentido de ser la madre de la colonia (arriba.) Aun sin supervisor que las controle ni capataz que las dirija, las hormigas siguen haciendo su trabajo sin cansarse. En cierta ocasión, se vio a una hormiga trabajando desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche.
¿Puede usted aprender alguna lección al observar a la hormiga? ¿Trabaja usted con tesón y se esfuerza por mejorar en su trabajo, sea que alguien le esté controlando o no? (Proverbios 22:29.) Aunque su patrono no tome nota de ello, a la larga tendrá su recompensa. Usted disfrutará de tener una conciencia limpia y experimentará satisfacción personal. Como dijo Salomón: “Dulce es el sueño del que rinde servicio, sin importar que sea poco o mucho lo que coma”. (Eclesiastés 5:12.)
Eso no es todo lo que podemos aprender de la hormiga. Las hormigas trabajan con tesón, dejándose llevar por su instinto. Se ha llegado a ver a algunas hormigas siguiendo ciegamente el rastro que otras han dejado, solo para terminar caminando en círculo, dando vueltas y más vueltas hasta que caen muertas.
¿Le da a usted a veces la sensación de estar moviéndose en círculo, siempre ocupado y cansado pero sin llegar nunca a ninguna parte? En ese caso, es tiempo de examinar la razón por la que trabaja tan arduamente y evaluar el verdadero valor de las metas que tiene. Recuerde el sabio consejo del rey Salomón: “Teme al Dios verdadero y guarda sus mandamientos. Porque este es todo el deber del hombre”. (Eclesiastés 12:13.)
PROVERBIOS 6:8)
“prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega.”
w10 1/7 pág. 9 ¿Lo sabía?
¿Es cierto que las hormigas se abastecen de alimento en el verano, durante la cosecha?
▪ En Proverbios 6:6-8 encontramos las siguientes palabras del rey Salomón: “Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio. Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega”.
En realidad, son varias las especies de hormigas que almacenan alimento. ¿A cuál de ellas se hace referencia en estos versículos? Es probable que se trate de la hormiga recolectora (Messor semirufus), la más común en Israel hoy en día.
Una obra de consulta indica que estos insectos “salen de sus hormigueros cuando hace buen tiempo para buscar comida”. También señala que “aprovechan los meses más cálidos del año para recoger semillas”. Algunas veces las encuentran en las plantas, y otras veces, en el suelo. Normalmente excavan sus nidos cerca de los campos, los graneros y las eras, donde es más fácil hallar comida.
Las hormigas almacenan provisiones en una serie de cámaras subterráneas conectadas por galerías. Dichas cámaras de forma aplanada pueden medir hasta 12 centímetros (5 pulgadas) de diámetro y un centímetro (media pulgada) de alto. Según se cree, una colonia bien aprovisionada es capaz de sobrevivir “más de cuatro meses sin salir a buscar agua o comida”.
w00 15/9 pág. 26 Protejamos nuestra reputación
Seamos industriosos como la hormiga
“Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio”, aconseja Salomón. ¿Qué sabiduría podemos conseguir del modo de obrar de la diminuta hormiga? El rey responde: “Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega” (Proverbios 6:6-8).
Las hormigas tienen una organización maravillosa y cooperan muy bien unas con otras. Recogen instintivamente el alimento para el futuro. No tienen “comandante, oficial ni gobernante”. Es cierto que hay una hormiga reina, pero lo es solo en el sentido de que pone los huevos y es madre de la colonia. No da ningún tipo de órdenes. Aun sin capataz que las obligue ni supervisor que las controle, las hormigas trabajan incansablemente.
¿No deberíamos nosotros ser industriosos también como la hormiga? Trabajar arduamente e intentar mejorar la calidad de nuestro trabajo nos beneficia, sea que nos supervisen o no. Efectivamente, en la escuela, en nuestro lugar de trabajo y cuando participamos en actividades espirituales, debemos hacerlo todo tan bien como nos sea posible. Tal como a la hormiga le beneficia su laboriosidad, Dios quiere que nosotros ‘veamos el bien por todo nuestro duro trabajo’ (Eclesiastés 3:13, 22; 5:18). La conciencia limpia y la satisfacción personal son las recompensas del trabajo arduo (Eclesiastés 5:12).
g97 22/3 pág. 31 Una jardinera experta
Una jardinera experta
LA HORMIGA cortahojas, de Sudamérica, sorprende a los biólogos con sus complejas técnicas de jardinería. Para obtener alimento, este pequeño insecto corta pedazos de hojas y recoge restos vegetales del suelo de la selva, y transporta toda esta materia a su nido subterráneo. A continuación la tritura hasta convertirla en una masa esponjosa que utiliza para fertilizar su jardín de hongos. La hormiga cortahojas sabe instintivamente cómo mantener su cultivo a la temperatura y la humedad idóneas para conseguir los mejores resultados. Cuando va a crear nuevos huertos, transfiere fragmentos de los cultivos ya existentes a nuevas cámaras llenas de masa de hojas. Esta hormiga ha dominado incluso el arte de la poda a fin de obtener el máximo rendimiento de los hongos. Unos investigadores galeses han observado que esta hábil horticultora ajusta sus esfuerzos a las necesidades alimentarias del hormiguero, economizando así tiempo y energías.
La jardinería implica trabajo arduo, y en este respecto la hormiga cortahojas es un prodigio. Con razón la Biblia dice: “Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio. Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega”. (Proverbios 6:6-8.) Sin lugar a dudas, el instinto de la hormiga cortahojas testimonia la sabiduría de su Creador, Jehová Dios. (Proverbios 30:24, 25.)
w93 15/5 pág. 32 ¿Por qué ‘ir donde la hormiga’?
¿Por qué ‘ir donde la hormiga’?
EL SABIO rey Salomón del antiguo Israel aconsejó: “Vete donde la hormiga”. ¿Por qué dijo eso? ¿Qué podemos aprender de las hormigas?
Salomón añadió: “Mira sus caminos y hazte sabio. Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega”. (Proverbios 6:6-8.) Estas palabras, pronunciadas hace siglos, expresan verdades que los naturalistas modernos han descubierto.
El proverbista Agur dijo que las hormigas son “instintivamente sabias”. (Proverbios 30:24, 25.) Su sabiduría, por supuesto, no es producto del razonamiento inteligente, sino el resultado de los instintos con que el Creador las dotó. Por ejemplo, las hormigas recogen su alimento al tiempo apropiado debido a su instinto.
Las hormigas están organizadas de manera maravillosa. Son extraordinariamente cooperadoras y atentas con sus compañeras obreras. Ayudan a las que están heridas o agotadas llevándolas de regreso al nido. Instintivamente se preparan para el futuro y hacen todo lo posible para terminar sus tareas.
El proceder natural de las hormigas muestra que el hombre debería planificar con antelación y trabajar arduamente, ya sea en la escuela, el empleo o las actividades espirituales. Así como las hormigas se benefician de su laboriosidad, Dios desea que el hombre “vea el bien por todo su duro trabajo”. (Eclesiastés 3:13, 22; 5:18.) Al igual que las industriosas hormigas, los cristianos verdaderos rinden todo lo posible en su jornada laboral. Hacen ‘lo que su mano halla que hacer, con su mismo poder’, no porque un supervisor los esté observando, sino por su honradez y deseo de ser trabajadores industriosos y productivos. (Eclesiastés 9:10; compárese con Proverbios 6:9-11; véase también Tito 2:9, 10.)
Si ‘vamos donde la hormiga’ y aplicamos la lección que nos da, hallaremos gran satisfacción. Y si hacemos diligentemente la voluntad de Jehová Dios revelada en la Biblia, seremos muy felices.
w93 15/6 pág. 10 párrs. 9-10 La creación dice: “Son inexcusables”
El rey Salomón escribió: “Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio. Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega”. (Proverbios 6:6-8.)
10 ¿Quién enseñó a las hormigas a almacenar comida en el verano para alimentarse durante el frío invernal? La exactitud del relato de Salomón acerca de estas hormigas que recogían semillas y las almacenaban para el invierno se puso en tela de juicio durante siglos. Nadie había encontrado ninguna prueba de su existencia. Sin embargo, en 1871 un naturalista británico descubrió los graneros subterráneos de estas hormigas, y quedó vindicada la exactitud del relato bíblico. Pero ¿cómo adquirieron ellas la capacidad de prever en el verano el frío invernal y saber qué hacer al respecto? La Biblia misma explica que muchas de las creaciones de Jehová están dotadas de una sabiduría instintiva para sobrevivir. Las hormigas recolectoras son un ejemplo de esta bendición de su Creador.
it-1 pág. 1175 Hormiga
La Biblia dice que la hormiga ‘prepara su alimento en el verano y recoge su abastecimiento en la siega’. (Pr 6:8.) Una de las especies más comunes que se hallan en Palestina es la hormiga recolectora (Messor semirufus), que almacena grano en abundancia durante la primavera y el verano, y luego lo utiliza en las demás estaciones, como en el invierno, cuando se hace difícil obtener alimento. Esta hormiga suele encontrarse cerca de las eras, donde hay muchas semillas y grano. Si la lluvia humedece las semillas almacenadas, la hormiga cosechadora las saca al sol para que se sequen. También corta con sus mandíbulas el embrión de la semilla para que esta no germine mientras está almacenada. Las colonias de hormigas cosechadoras se distinguen por los caminos que estas trazan, así como por las cáscaras de las semillas que dejan fuera de la entrada.
g90 8/6 págs. 24-25 “Vete donde la hormiga”
“Vete donde la hormiga”
“VETE donde la hormiga, oh perezoso —escribió el rey Salomón—; mira sus caminos y hazte sabio.” ¿Qué puede aprender un perezoso o cualquier otra persona de la hormiga? Salomón continuó diciendo: “Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega”. (Proverbios 6:6-8.)
Parece ser que con estas palabras el rey sabio se refería a la hormiga recolectora. En Israel, al igual que en muchos otros lugares, es muy común ver pasar a toda prisa a una hormiga recolectora en dirección a un almacén subterráneo, cargando una semilla casi tan grande como ella (arriba, a la izquierda.)
Al ser subterráneo, ese tipo de “granero” puede ser bastante húmedo durante la estación lluviosa, y si no se hace nada con las semillas, podrían germinar o enmohecerse, lo que significa más trabajo para las hormigas. Tan pronto como sale el Sol, las obreras transportan las semillas a la superficie para que se sequen al aire libre (arriba.) Luego, antes de que se ponga el Sol, tienen que volver a meterlas todas. Algunas hormigas son lo suficientemente listas como para cortar con sus mandíbulas el embrión de las semillas tan pronto como las recolectan o cuando empiezan a germinar.
El trabajo de las hormigas no se limita a preparar el alimento, sino que también tienen la tarea de cuidar de las crías. Deben colocar los huevos en montones compactos y, cuando eclosionan, tienen que alimentar a las larvas. Luego hay que atender a las ninfas. Algunas hormigas incluso prestan un servicio comparable al aire acondicionado. Cuando la temperatura sube durante el día, transportan a las ninfas hacia las zonas más profundas del nido, y cuando se aproxima el frescor de la noche, las vuelven a subir. Mucho trabajo, ¿verdad?
A medida que la colonia crece, hay que construir nuevas cámaras. Las obreras utilizan sus mandíbulas para excavar y sacar afuera la tierra. Suelen hacerlo después de llover, pues es cuando está blanda. También moldean la tierra hasta formar “ladrillos” que utilizan en sus proyectos de ingeniería civil: la construcción de tabiques y techos para sus galerías y cámaras subterráneas.
Todo esto lo hacen las hormigas sin “comandante, oficial ni gobernante”. Y ¿qué hay de la reina? Ella no gobierna. Solo pone huevos y es reina en el sentido de ser la madre de la colonia (arriba.) Aun sin supervisor que las controle ni capataz que las dirija, las hormigas siguen haciendo su trabajo sin cansarse. En cierta ocasión, se vio a una hormiga trabajando desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche.
¿Puede usted aprender alguna lección al observar a la hormiga? ¿Trabaja usted con tesón y se esfuerza por mejorar en su trabajo, sea que alguien le esté controlando o no? (Proverbios 22:29.) Aunque su patrono no tome nota de ello, a la larga tendrá su recompensa. Usted disfrutará de tener una conciencia limpia y experimentará satisfacción personal. Como dijo Salomón: “Dulce es el sueño del que rinde servicio, sin importar que sea poco o mucho lo que coma”. (Eclesiastés 5:12.)
Eso no es todo lo que podemos aprender de la hormiga. Las hormigas trabajan con tesón, dejándose llevar por su instinto. Se ha llegado a ver a algunas hormigas siguiendo ciegamente el rastro que otras han dejado, solo para terminar caminando en círculo, dando vueltas y más vueltas hasta que caen muertas.
¿Le da a usted a veces la sensación de estar moviéndose en círculo, siempre ocupado y cansado pero sin llegar nunca a ninguna parte? En ese caso, es tiempo de examinar la razón por la que trabaja tan arduamente y evaluar el verdadero valor de las metas que tiene. Recuerde el sabio consejo del rey Salomón: “Teme al Dios verdadero y guarda sus mandamientos. Porque este es todo el deber del hombre”. (Eclesiastés 12:13.)
PROVERBIOS 6:10)
“Un poco más de sueño, un poco más de dormitar, un poco más de cruzar las manos para estar acostado,”
w00 15/9 pág. 26 Protejamos nuestra reputación
Imitando su modo de hablar, el rey añade: “Un poco más de sueño, un poco más de dormitar, un poco más de cruzar las manos para estar acostado, y tu pobreza ciertamente vendrá justamente como algún vagabundo, y tu carencia como un hombre armado” (Proverbios 6:9-11). Mientras el perezoso está acostado, la pobreza se apodera de él con la rapidez de un asaltante y la escasez lo ataca como lo haría un hombre armado. Los campos del perezoso pronto se llenan de mala hierba y de ortigas (Proverbios 24:30, 31). Sus empresas comerciales no tardan en sufrir reveses. ¿Por cuánto tiempo tolerará a un vago su patrono? ¿Puede esperar el estudiante perezoso tener éxito en la escuela?
PROVERBIOS 6:11)
“y tu pobreza ciertamente vendrá justamente como algún vagabundo, y tu carencia como un hombre armado.”
w00 15/9 pág. 26 Protejamos nuestra reputación
Imitando su modo de hablar, el rey añade: “Un poco más de sueño, un poco más de dormitar, un poco más de cruzar las manos para estar acostado, y tu pobreza ciertamente vendrá justamente como algún vagabundo, y tu carencia como un hombre armado” (Proverbios 6:9-11). Mientras el perezoso está acostado, la pobreza se apodera de él con la rapidez de un asaltante y la escasez lo ataca como lo haría un hombre armado. Los campos del perezoso pronto se llenan de mala hierba y de ortigas (Proverbios 24:30, 31). Sus empresas comerciales no tardan en sufrir reveses. ¿Por cuánto tiempo tolerará a un vago su patrono? ¿Puede esperar el estudiante perezoso tener éxito en la escuela?
PROVERBIOS 6:12)
“Un hombre que para nada sirve, un hombre de nocividad, está andando con tortuosidad de habla,”
w00 15/9 págs. 26-27 Protejamos nuestra reputación
Seamos honrados
Subrayando otro tipo de conducta que puede perjudicar la reputación de la persona en la comunidad y su relación con Dios, Salomón continúa: “Un hombre que para nada sirve, un hombre de nocividad, está andando con tortuosidad de habla, guiñando el ojo, haciendo señales con el pie, dando indicaciones con los dedos. La perversidad se halla en su corazón. Está fabricando algo malo a todo tiempo. Sigue enviando meramente contiendas” (Proverbios 6:12-14).
Estos versículos describen al engañador. El mentiroso normalmente intenta encubrir su falsedad. ¿Cómo? No solo con “tortuosidad de habla”, sino también mediante el lenguaje corporal. Un comentarista señala: “Los gestos, el tono de la voz e incluso las expresiones faciales son métodos calculados de engaño; detrás de una fachada de sinceridad acecha una mente pervertida y un espíritu de discordia”. El hombre que para nada sirve trama planes malvados y siempre causa contiendas. ¿Cuál será su fin?
PROVERBIOS 6:13)
“guiñando el ojo, haciendo señales con el pie, dando indicaciones con los dedos.”
w00 15/9 págs. 26-27 Protejamos nuestra reputación
Seamos honrados
Subrayando otro tipo de conducta que puede perjudicar la reputación de la persona en la comunidad y su relación con Dios, Salomón continúa: “Un hombre que para nada sirve, un hombre de nocividad, está andando con tortuosidad de habla, guiñando el ojo, haciendo señales con el pie, dando indicaciones con los dedos. La perversidad se halla en su corazón. Está fabricando algo malo a todo tiempo. Sigue enviando meramente contiendas” (Proverbios 6:12-14).
Estos versículos describen al engañador. El mentiroso normalmente intenta encubrir su falsedad. ¿Cómo? No solo con “tortuosidad de habla”, sino también mediante el lenguaje corporal. Un comentarista señala: “Los gestos, el tono de la voz e incluso las expresiones faciales son métodos calculados de engaño; detrás de una fachada de sinceridad acecha una mente pervertida y un espíritu de discordia”. El hombre que para nada sirve trama planes malvados y siempre causa contiendas. ¿Cuál será su fin?
PROVERBIOS 6:14)
“La perversidad se halla en su corazón. Está fabricando algo malo a todo tiempo. Sigue enviando meramente contiendas.”
w00 15/9 págs. 26-27 Protejamos nuestra reputación
Seamos honrados
Subrayando otro tipo de conducta que puede perjudicar la reputación de la persona en la comunidad y su relación con Dios, Salomón continúa: “Un hombre que para nada sirve, un hombre de nocividad, está andando con tortuosidad de habla, guiñando el ojo, haciendo señales con el pie, dando indicaciones con los dedos. La perversidad se halla en su corazón. Está fabricando algo malo a todo tiempo. Sigue enviando meramente contiendas” (Proverbios 6:12-14).
Estos versículos describen al engañador. El mentiroso normalmente intenta encubrir su falsedad. ¿Cómo? No solo con “tortuosidad de habla”, sino también mediante el lenguaje corporal. Un comentarista señala: “Los gestos, el tono de la voz e incluso las expresiones faciales son métodos calculados de engaño; detrás de una fachada de sinceridad acecha una mente pervertida y un espíritu de discordia”. El hombre que para nada sirve trama planes malvados y siempre causa contiendas. ¿Cuál será su fin?
PROVERBIOS 6:15)
“Por eso de repente vendrá su desastre; en un instante él será quebrado, y no habrá curación.”
w00 15/9 pág. 27 Protejamos nuestra reputación
“Por eso de repente vendrá su desastre —contesta el rey de Israel—; en un instante él será quebrado, y no habrá curación.” (Proverbios 6:15.) Cuando se descubre al mentiroso, este pierde inmediatamente su buena reputación. ¿Quién confiará en él de nuevo? Su fin es en realidad desastroso, pues “todos los mentirosos” se incluyen entre aquellos que sufrirán la muerte eterna (Revelación [Apocalipsis] 21:8). Por tanto, ‘comportémonos honradamente en todas las cosas’ (Hebreos 13:18).
PROVERBIOS 6:16)
“Hay seis cosas que Jehová de veras odia; sí, siete son cosas detestables a su alma:”
w00 15/9 pág. 27 Protejamos nuestra reputación
Odiemos lo que Jehová odia
Odiar la maldad es un importante elemento de disuasión para no hacer nada que pueda perjudicar nuestra reputación. ¿No deberíamos, por tanto, aborrecer lo que es malo? ¿Qué, exactamente, deberíamos odiar? Salomón dice: “Hay seis cosas que Jehová de veras odia; sí, siete son cosas detestables a su alma: ojos altaneros, una lengua falsa, y manos que derraman sangre inocente, un corazón que fabrica proyectos perjudiciales, pies que se apresuran a correr a la maldad, un testigo falso que lanza mentiras, y cualquiera que envía contiendas entre hermanos” (Proverbios 6:16-19).
Las siete categorías fundamentales que menciona el proverbio abarcan prácticamente todo tipo de males. Los “ojos altaneros” y “un corazón que fabrica proyectos perjudiciales” son pecados que se cometen con el pensamiento. “Una lengua falsa” y “un testigo falso que lanza mentiras” aluden a tipos de transgresiones que se cometen con las palabras. Las “manos que derraman sangre inocente” y los “pies que se apresuran a correr a la maldad” tienen que ver con obras impías. Y para Jehová es especialmente odioso el que gusta de provocar contiendas entre personas que de otro modo morarían juntas en paz. El incremento de seis a siete indica que la lista no es completa, ya que los seres humanos siguen multiplicando sus malas obras.
En efecto, debemos cultivar una aversión a todo lo que Jehová odia. Por ejemplo, debemos evitar los “ojos altaneros” o cualquier otra manifestación del orgullo. Y, por supuesto, también hay que evitar el chisme, pues suele provocar “contiendas entre hermanos”. Difundir habladurías crueles, críticas infundadas o mentiras, posiblemente no sea lo mismo que ‘derramar sangre inocente’, pero sin duda puede arruinar la buena reputación de los demás.
w89 15/10 pág. 20 párr. 22 Cómo poner fin al dañino chismear
Recordemos que hay siete cosas que él detesta: “ojos altaneros, una lengua falsa, y manos que derraman sangre inocente, un corazón que fabrica proyectos perjudiciales, pies que se apresuran a correr a la maldad, un testigo falso que lanza mentiras, y cualquiera que envía contiendas entre hermanos”. (Proverbios 6:16-19.) Los promotores de los chismes exageran y tuercen los asuntos, y los calumniadores hablan falsedades. Esto hace que los que están ansiosos de esparcir cuentos empiecen a repetirlos. Casi siempre esto lleva a contiendas. Pero si odiamos lo que Dios odia, evitaremos el perjudicial chismear que puede causar daño a la persona recta y alegrar al gran calumniador, Satanás el Diablo.
w87 15/4 págs. 16-17 Profundice su paz por conocimiento exacto
Hay que odiar la iniquidad
8 El conocimiento exacto también nos ayuda a comprender qué cosas odian Jesús y Jehová. (Hebreos 1:9; Isaías 61:8.) “Hay seis cosas que Jehová de veras odia; sí, siete son cosas detestables a su alma: ojos altaneros, una lengua falsa, y manos que derraman sangre inocente, un corazón que fabrica proyectos perjudiciales, pies que se apresuran a correr a la maldad, un testigo falso que lanza mentiras, y cualquiera que envía contiendas entre hermanos.” (Proverbios 6:16-19.) Estas actitudes y formas de conducta son “detestables a su alma”. La palabra hebrea que se vierte aquí “detestable” viene de una palabra que significa “aborrecer, repugnar”, “tener aversión a algo, como a lo que ofende todos los sentidos; detestar, odiar con indignación”. Por eso, para estar en paz con Dios tenemos que desarrollar una aversión similar.
9 Por ejemplo, evite “ojos altaneros” y todo despliegue de orgullo. Después de haberse bautizado, algunas personas han creído que ya no necesitan la ayuda regular de los que las han instruido. Pero los nuevos cristianos deben aceptar humildemente la ayuda que necesiten mientras se establecen bien en la verdad. (Gálatas 6:6.)
PROVERBIOS 6:17)
“ojos altaneros, una lengua falsa, y manos que derraman sangre inocente,”
w00 15/9 pág. 27 Protejamos nuestra reputación
Odiemos lo que Jehová odia
Odiar la maldad es un importante elemento de disuasión para no hacer nada que pueda perjudicar nuestra reputación. ¿No deberíamos, por tanto, aborrecer lo que es malo? ¿Qué, exactamente, deberíamos odiar? Salomón dice: “Hay seis cosas que Jehová de veras odia; sí, siete son cosas detestables a su alma: ojos altaneros, una lengua falsa, y manos que derraman sangre inocente, un corazón que fabrica proyectos perjudiciales, pies que se apresuran a correr a la maldad, un testigo falso que lanza mentiras, y cualquiera que envía contiendas entre hermanos” (Proverbios 6:16-19).
Las siete categorías fundamentales que menciona el proverbio abarcan prácticamente todo tipo de males. Los “ojos altaneros” y “un corazón que fabrica proyectos perjudiciales” son pecados que se cometen con el pensamiento. “Una lengua falsa” y “un testigo falso que lanza mentiras” aluden a tipos de transgresiones que se cometen con las palabras. Las “manos que derraman sangre inocente” y los “pies que se apresuran a correr a la maldad” tienen que ver con obras impías. Y para Jehová es especialmente odioso el que gusta de provocar contiendas entre personas que de otro modo morarían juntas en paz. El incremento de seis a siete indica que la lista no es completa, ya que los seres humanos siguen multiplicando sus malas obras.
En efecto, debemos cultivar una aversión a todo lo que Jehová odia. Por ejemplo, debemos evitar los “ojos altaneros” o cualquier otra manifestación del orgullo. Y, por supuesto, también hay que evitar el chisme, pues suele provocar “contiendas entre hermanos”. Difundir habladurías crueles, críticas infundadas o mentiras, posiblemente no sea lo mismo que ‘derramar sangre inocente’, pero sin duda puede arruinar la buena reputación de los demás.
w89 15/10 pág. 20 párr. 22 Cómo poner fin al dañino chismear
Recordemos que hay siete cosas que él detesta: “ojos altaneros, una lengua falsa, y manos que derraman sangre inocente, un corazón que fabrica proyectos perjudiciales, pies que se apresuran a correr a la maldad, un testigo falso que lanza mentiras, y cualquiera que envía contiendas entre hermanos”. (Proverbios 6:16-19.) Los promotores de los chismes exageran y tuercen los asuntos, y los calumniadores hablan falsedades. Esto hace que los que están ansiosos de esparcir cuentos empiecen a repetirlos. Casi siempre esto lleva a contiendas. Pero si odiamos lo que Dios odia, evitaremos el perjudicial chismear que puede causar daño a la persona recta y alegrar al gran calumniador, Satanás el Diablo.
w87 15/4 págs. 16-17 Profundice su paz por conocimiento exacto
Hay que odiar la iniquidad
8 El conocimiento exacto también nos ayuda a comprender qué cosas odian Jesús y Jehová. (Hebreos 1:9; Isaías 61:8.) “Hay seis cosas que Jehová de veras odia; sí, siete son cosas detestables a su alma: ojos altaneros, una lengua falsa, y manos que derraman sangre inocente, un corazón que fabrica proyectos perjudiciales, pies que se apresuran a correr a la maldad, un testigo falso que lanza mentiras, y cualquiera que envía contiendas entre hermanos.” (Proverbios 6:16-19.) Estas actitudes y formas de conducta son “detestables a su alma”. La palabra hebrea que se vierte aquí “detestable” viene de una palabra que significa “aborrecer, repugnar”, “tener aversión a algo, como a lo que ofende todos los sentidos; detestar, odiar con indignación”. Por eso, para estar en paz con Dios tenemos que desarrollar una aversión similar.
9 Por ejemplo, evite “ojos altaneros” y todo despliegue de orgullo. Después de haberse bautizado, algunas personas han creído que ya no necesitan la ayuda regular de los que las han instruido. Pero los nuevos cristianos deben aceptar humildemente la ayuda que necesiten mientras se establecen bien en la verdad. (Gálatas 6:6.) Evite también el chisme, que fácilmente puede causar “contiendas entre hermanos”. Al esparcir rumores faltos de bondad, crítica injustificable, o mentiras, quizás no estemos ‘derramando sangre inocente’, pero ciertamente podemos destruir la buena reputación de otra persona. No podemos estar en paz con Dios si no estamos en paz con nuestros hermanos. (Proverbios 17:9; Mateo 5:23, 24.)
PROVERBIOS 6:18)
“un corazón que fabrica proyectos perjudiciales, pies que se apresuran a correr a la maldad,”
w00 15/9 pág. 27 Protejamos nuestra reputación
Odiemos lo que Jehová odia
Odiar la maldad es un importante elemento de disuasión para no hacer nada que pueda perjudicar nuestra reputación. ¿No deberíamos, por tanto, aborrecer lo que es malo? ¿Qué, exactamente, deberíamos odiar? Salomón dice: “Hay seis cosas que Jehová de veras odia; sí, siete son cosas detestables a su alma: ojos altaneros, una lengua falsa, y manos que derraman sangre inocente, un corazón que fabrica proyectos perjudiciales, pies que se apresuran a correr a la maldad, un testigo falso que lanza mentiras, y cualquiera que envía contiendas entre hermanos” (Proverbios 6:16-19).
Las siete categorías fundamentales que menciona el proverbio abarcan prácticamente todo tipo de males. Los “ojos altaneros” y “un corazón que fabrica proyectos perjudiciales” son pecados que se cometen con el pensamiento. “Una lengua falsa” y “un testigo falso que lanza mentiras” aluden a tipos de transgresiones que se cometen con las palabras. Las “manos que derraman sangre inocente” y los “pies que se apresuran a correr a la maldad” tienen que ver con obras impías. Y para Jehová es especialmente odioso el que gusta de provocar contiendas entre personas que de otro modo morarían juntas en paz. El incremento de seis a siete indica que la lista no es completa, ya que los seres humanos siguen multiplicando sus malas obras.
En efecto, debemos cultivar una aversión a todo lo que Jehová odia. Por ejemplo, debemos evitar los “ojos altaneros” o cualquier otra manifestación del orgullo. Y, por supuesto, también hay que evitar el chisme, pues suele provocar “contiendas entre hermanos”. Difundir habladurías crueles, críticas infundadas o mentiras, posiblemente no sea lo mismo que ‘derramar sangre inocente’, pero sin duda puede arruinar la buena reputación de los demás.
w89 15/10 pág. 20 párr. 22 Cómo poner fin al dañino chismear
Recordemos que hay siete cosas que él detesta: “ojos altaneros, una lengua falsa, y manos que derraman sangre inocente, un corazón que fabrica proyectos perjudiciales, pies que se apresuran a correr a la maldad, un testigo falso que lanza mentiras, y cualquiera que envía contiendas entre hermanos”. (Proverbios 6:16-19.) Los promotores de los chismes exageran y tuercen los asuntos, y los calumniadores hablan falsedades. Esto hace que los que están ansiosos de esparcir cuentos empiecen a repetirlos. Casi siempre esto lleva a contiendas. Pero si odiamos lo que Dios odia, evitaremos el perjudicial chismear que puede causar daño a la persona recta y alegrar al gran calumniador, Satanás el Diablo.
PROVERBIOS 6:19)
“un testigo falso que lanza mentiras, y cualquiera que envía contiendas entre hermanos.”
w00 15/9 pág. 27 Protejamos nuestra reputación
Odiemos lo que Jehová odia
Odiar la maldad es un importante elemento de disuasión para no hacer nada que pueda perjudicar nuestra reputación. ¿No deberíamos, por tanto, aborrecer lo que es malo? ¿Qué, exactamente, deberíamos odiar? Salomón dice: “Hay seis cosas que Jehová de veras odia; sí, siete son cosas detestables a su alma: ojos altaneros, una lengua falsa, y manos que derraman sangre inocente, un corazón que fabrica proyectos perjudiciales, pies que se apresuran a correr a la maldad, un testigo falso que lanza mentiras, y cualquiera que envía contiendas entre hermanos” (Proverbios 6:16-19).
Las siete categorías fundamentales que menciona el proverbio abarcan prácticamente todo tipo de males. Los “ojos altaneros” y “un corazón que fabrica proyectos perjudiciales” son pecados que se cometen con el pensamiento. “Una lengua falsa” y “un testigo falso que lanza mentiras” aluden a tipos de transgresiones que se cometen con las palabras. Las “manos que derraman sangre inocente” y los “pies que se apresuran a correr a la maldad” tienen que ver con obras impías. Y para Jehová es especialmente odioso el que gusta de provocar contiendas entre personas que de otro modo morarían juntas en paz. El incremento de seis a siete indica que la lista no es completa, ya que los seres humanos siguen multiplicando sus malas obras.
En efecto, debemos cultivar una aversión a todo lo que Jehová odia. Por ejemplo, debemos evitar los “ojos altaneros” o cualquier otra manifestación del orgullo. Y, por supuesto, también hay que evitar el chisme, pues suele provocar “contiendas entre hermanos”. Difundir habladurías crueles, críticas infundadas o mentiras, posiblemente no sea lo mismo que ‘derramar sangre inocente’, pero sin duda puede arruinar la buena reputación de los demás.
w89 15/10 pág. 20 párr. 22 Cómo poner fin al dañino chismear
Recordemos que hay siete cosas que él detesta: “ojos altaneros, una lengua falsa, y manos que derraman sangre inocente, un corazón que fabrica proyectos perjudiciales, pies que se apresuran a correr a la maldad, un testigo falso que lanza mentiras, y cualquiera que envía contiendas entre hermanos”. (Proverbios 6:16-19.) Los promotores de los chismes exageran y tuercen los asuntos, y los calumniadores hablan falsedades. Esto hace que los que están ansiosos de esparcir cuentos empiecen a repetirlos. Casi siempre esto lleva a contiendas. Pero si odiamos lo que Dios odia, evitaremos el perjudicial chismear que puede causar daño a la persona recta y alegrar al gran calumniador, Satanás el Diablo.
w87 15/4 págs. 16-17 Profundice su paz por conocimiento exacto
Hay que odiar la iniquidad
8 El conocimiento exacto también nos ayuda a comprender qué cosas odian Jesús y Jehová. (Hebreos 1:9; Isaías 61:8.) “Hay seis cosas que Jehová de veras odia; sí, siete son cosas detestables a su alma: ojos altaneros, una lengua falsa, y manos que derraman sangre inocente, un corazón que fabrica proyectos perjudiciales, pies que se apresuran a correr a la maldad, un testigo falso que lanza mentiras, y cualquiera que envía contiendas entre hermanos.” (Proverbios 6:16-19.) Estas actitudes y formas de conducta son “detestables a su alma”. La palabra hebrea que se vierte aquí “detestable” viene de una palabra que significa “aborrecer, repugnar”, “tener aversión a algo, como a lo que ofende todos los sentidos; detestar, odiar con indignación”. Por eso, para estar en paz con Dios tenemos que desarrollar una aversión similar.
9 Por ejemplo, evite “ojos altaneros” y todo despliegue de orgullo. Después de haberse bautizado, algunas personas han creído que ya no necesitan la ayuda regular de los que las han instruido. Pero los nuevos cristianos deben aceptar humildemente la ayuda que necesiten mientras se establecen bien en la verdad. (Gálatas 6:6.) Evite también el chisme, que fácilmente puede causar “contiendas entre hermanos”. Al esparcir rumores faltos de bondad, crítica injustificable, o mentiras, quizás no estemos ‘derramando sangre inocente’, pero ciertamente podemos destruir la buena reputación de otra persona. No podemos estar en paz con Dios si no estamos en paz con nuestros hermanos. (Proverbios 17:9; Mateo 5:23, 24.)
PROVERBIOS 6:21)
“Átalos sobre tu corazón constantemente; enlázalos a tu garganta.”
it-1 pág. 465 Cerviz, cuello
Garganta. La palabra hebrea para “garganta” se refiere a la parte anterior del cuello, donde se hallan los órganos del habla y de la deglución. (Sl 149:6; Jer 2:25.) La importancia de la disciplina y de la autoridad de los padres, y, por implicación, el notable valor de los mandamientos y leyes de Dios, se pone de relieve en la admonición de ‘atarlos alrededor de la garganta’, precisamente donde se llevaban ornamentos hermosos y de mucho valor. (Pr 1:8, 9; 3:1-3; 6:20, 21.) Andar con la garganta estirada puede poner de manifiesto altivez. (Isa 3:16.) La Biblia dice de los hombres inicuos mentirosos y que derraman sangre: “En la boca de ellos no hay nada fidedigno [...]. Su garganta es una sepultura abierta”. (Sl 5:9; Ro 3:13.)
PROVERBIOS 6:23)
“Porque el mandamiento es una lámpara, y una luz es la ley, y las censuras de la disciplina son el camino de la vida,”
w00 15/9 págs. 27-28 Protejamos nuestra reputación
¿Puede protegernos una crianza cristiana de la trampa de la inmoralidad sexual? Sí, pues se nos garantiza: “El mandamiento es una lámpara, y una luz es la ley, y las censuras de la disciplina son el camino de la vida, para guardarte de la mujer mala, de la melosidad de la lengua de la extranjera” (Proverbios 6:23, 24). Recordar el consejo de la Palabra de Dios y utilizarlo como ‘lámpara para nuestro pie y luz para nuestra vereda’ nos ayudará a resistir las melosas incitaciones de la mala mujer o, para el caso, del mal hombre (Salmo 119:105).
PROVERBIOS 6:24)
“para guardarte de la mujer mala, de la melosidad de la lengua de la extranjera.”
w00 15/9 págs. 27-28 Protejamos nuestra reputación
¿Puede protegernos una crianza cristiana de la trampa de la inmoralidad sexual? Sí, pues se nos garantiza: “El mandamiento es una lámpara, y una luz es la ley, y las censuras de la disciplina son el camino de la vida, para guardarte de la mujer mala, de la melosidad de la lengua de la extranjera” (Proverbios 6:23, 24). Recordar el consejo de la Palabra de Dios y utilizarlo como ‘lámpara para nuestro pie y luz para nuestra vereda’ nos ayudará a resistir las melosas incitaciones de la mala mujer o, para el caso, del mal hombre (Salmo 119:105).
PROVERBIOS 6:25)
“No desees en tu corazón su belleza, y no vaya ella a atraparte con sus ojos lustrosos,”
w00 15/9 págs. 27-28 Protejamos nuestra reputación
‘No desees su belleza’
Salomón empieza la siguiente sección de su consejo diciendo: “Observa, oh hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no abandones la ley de tu madre. Átalos sobre tu corazón constantemente; enlázalos a tu garganta”. ¿Por qué? “Cuando andes, ello te guiará; cuando te acuestes, vigilará sobre ti; y cuando hayas despertado, hará de ti el objeto de su intenso interés.” (Proverbios 6:20-22.)
¿Puede protegernos una crianza cristiana de la trampa de la inmoralidad sexual? Sí, pues se nos garantiza: “El mandamiento es una lámpara, y una luz es la ley, y las censuras de la disciplina son el camino de la vida, para guardarte de la mujer mala, de la melosidad de la lengua de la extranjera” (Proverbios 6:23, 24). Recordar el consejo de la Palabra de Dios y utilizarlo como ‘lámpara para nuestro pie y luz para nuestra vereda’ nos ayudará a resistir las melosas incitaciones de la mala mujer o, para el caso, del mal hombre (Salmo 119:105).
“No desees en tu corazón su belleza —aconseja el rey sabio—, y no vaya ella a atraparte con sus ojos lustrosos.” ¿Por qué? “Porque a favor de una prostituta uno se rebaja a un pan redondo; pero en cuanto a la esposa de otro hombre, ella caza hasta un alma preciosa.” (Proverbios 6:25, 26.)
¿Llama Salomón prostituta a la esposa adúltera? Quizá. O puede ser que distinga entre las consecuencias de mantener relaciones inmorales con una prostituta y las de cometer adulterio con la esposa de otro hombre. El que tiene relaciones íntimas con una prostituta puede quedar reducido a “un pan redondo”, es decir, sumirse en la pobreza extrema. Quizá también contraiga enfermedades de transmisión sexual incapacitantes y dolorosas, como el letal sida. Por otra parte, bajo la Ley, quien tenía relaciones sexuales con el cónyuge de otra persona se enfrentaba a un peligro inmediato mayor. La esposa adúltera pone en peligro el “alma preciosa” de su pareja ilícita. Estas palabras “dan a entender [...] más que solo el acortamiento de la vida que puede provocar el libertinaje”, dice una obra de consulta. “El pecador se hace reo de la pena de muerte.” (Levítico 20:10; Deuteronomio 22:22.) En ningún caso se debe desear a una mujer así, independientemente de su belleza física.
PROVERBIOS 6:26)
“porque a favor de una prostituta [uno se rebaja] a un pan redondo; pero en cuanto a la esposa de [otro] hombre, ella caza hasta un alma preciosa.”
w00 15/9 pág. 28 Protejamos nuestra reputación
“Porque a favor de una prostituta uno se rebaja a un pan redondo; pero en cuanto a la esposa de otro hombre, ella caza hasta un alma preciosa.” (Proverbios 6:25, 26.)
¿Llama Salomón prostituta a la esposa adúltera? Quizá. O puede ser que distinga entre las consecuencias de mantener relaciones inmorales con una prostituta y las de cometer adulterio con la esposa de otro hombre. El que tiene relaciones íntimas con una prostituta puede quedar reducido a “un pan redondo”, es decir, sumirse en la pobreza extrema. Quizá también contraiga enfermedades de transmisión sexual incapacitantes y dolorosas, como el letal sida. Por otra parte, bajo la Ley, quien tenía relaciones sexuales con el cónyuge de otra persona se enfrentaba a un peligro inmediato mayor. La esposa adúltera pone en peligro el “alma preciosa” de su pareja ilícita. Estas palabras “dan a entender [...] más que solo el acortamiento de la vida que puede provocar el libertinaje”, dice una obra de consulta. “El pecador se hace reo de la pena de muerte.” (Levítico 20:10; Deuteronomio 22:22.)
it-2 pág. 733 Prostituta
Por lo tanto, el sabio aconseja: “No desees en tu corazón su belleza [la de la mujer extranjera], [...] porque a favor de una prostituta uno se rebaja a un pan redondo; pero en cuanto a la esposa de otro hombre, ella caza hasta un alma preciosa”. (Pr 6:24-26.) Estas palabras pueden significar que cuando un israelita tenía relaciones con una prostituta, derrochaba sus bienes y se sumía en la pobreza (compárese con 1Sa 2:36; Lu 15:30), pero el hombre que cometía adulterio con la esposa de otro perdía su alma (la Ley penalizaba el adulterio con la muerte). O puede que en todo el pasaje se llame prostituta a la esposa adúltera.
PROVERBIOS 6:27)
“¿Puede un hombre recoger fuego en el seno sin que se le quemen las mismas prendas de vestir?”
w10 15/4 pág. 15 ¿Dejamos que Jehová nos interrogue?
“¿Puede un hombre recoger fuego en el seno sin que se le quemen las mismas prendas de vestir?” (Pro. 6:27.) Entre los sabios consejos que un padre ofrece a su hijo en los primeros nueve capítulos de Proverbios, figura esta advertencia sobre las consecuencias del adulterio (Pro. 6:29). Si alguna vez nos descubrimos albergando deseos impuros o coqueteando, esta pregunta debería sonar como una alarma en nuestra mente. No obstante, también es aplicable a cualquier otra tentación. Sin duda, es una clara expresión de este otro principio bíblico: “[Lo] que el hombre esté sembrando, esto también segará” (Gál. 6:7).
w00 15/9 pág. 28 Protejamos nuestra reputación
No recojamos fuego en el seno’
Para recalcar el peligro del adulterio, Salomón pregunta: “¿Puede un hombre recoger fuego en el seno sin que se le quemen las mismas prendas de vestir? ¿O puede un hombre andar sobre las brasas sin que se le chamusquen los mismos pies?”. Luego explica el significado de la ilustración: “Así mismo ocurre con cualquiera que tenga relaciones con la esposa de su semejante; nadie que la toque quedará exento de castigo” (Proverbios 6:27-29). Ese pecador no escapará del castigo que merece.
“La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre”, se nos recuerda. Ahora bien, “cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará” (Proverbios 6:30, 31). En el antiguo Israel, el ladrón tenía que compensar a la víctima por lo que le había robado, aunque perdiera así todas sus pertenencias. Cuánto más merecedor de castigo sería el adúltero, cuyo acto es injustificable.
“Cualquiera que comete adulterio con una mujer es falto de corazón”, dice Salomón. El hombre falto de corazón carece de buen juicio, pues “está arruinando su propia alma” (Proverbios 6:32). Puede ser que externamente parezca serio, pero su persona interior deja mucho que desear.
La actuación del adúltero tiene otras consecuencias. “Una plaga y deshonra hallará, y su oprobio mismo no será borrado. Porque la furia de un hombre físicamente capacitado son los celos, y no mostrará compasión en el día de la venganza. No dará consideración a ninguna clase de rescate, ni mostrará disposición favorable, no importa cuán grande hagas el presente.” (Proverbios 6:33-35.)
El ladrón puede compensar a la víctima por lo que le ha robado, pero el adúltero no. ¿Qué compensación puede ofrecer al airado esposo? No es probable que ninguna cantidad de súplicas consiga suscitar su compasión. No puede resarcirle de su pecado de ninguna manera. Se acarrea oprobio y deshonra permanentes. Además, le es imposible redimirse o comprar su libertad del castigo que merece.
w89 1/11 pág. 11 párr. 5 La limpieza moral es la hermosura de los jóvenes
¿Puedes exponerte a tales descripciones gráficas del “bajo sumidero de disolución” y a la vez mantenerte limpio ante Dios? (1 Pedro 4:4.) Como dice el proverbio: “¿Puede un hombre recoger fuego en el seno sin que se le quemen las mismas prendas de vestir?”. (Proverbios 6:27.)
PROVERBIOS 6:29)
“Así mismo [ocurre] con cualquiera que tenga relaciones con la esposa de su semejante; nadie que la toque quedará exento de castigo.”
w00 15/9 pág. 28 Protejamos nuestra reputación
Luego explica el significado de la ilustración: “Así mismo ocurre con cualquiera que tenga relaciones con la esposa de su semejante; nadie que la toque quedará exento de castigo” (Proverbios 6:27-29). Ese pecador no escapará del castigo que merece.
“La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre”, se nos recuerda. Ahora bien, “cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará” (Proverbios 6:30, 31). En el antiguo Israel, el ladrón tenía que compensar a la víctima por lo que le había robado, aunque perdiera así todas sus pertenencias. Cuánto más merecedor de castigo sería el adúltero, cuyo acto es injustificable.
PROVERBIOS 6:30)
“La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre.”
w10 1/3 pág. 14 ¿Hay que ser siempre honrados?
[Recuadro de la página 14]
¿Justifica Proverbios 6:30 el robo?
Proverbios 6:30 dice: “La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre”. ¿Disculpa este versículo el robo? Claro que no. El versículo siguiente demuestra que Dios sigue considerando culpable al ladrón, pues aclara: “Pero, cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará” (Proverbios 6:31). Es cierto que quien roba por hambre tal vez no reciba un castigo tan severo como el que roba por codicia o con la intención de causar daño a la víctima, pero aun así la persona tiene que “resarcir” el daño, es decir, pagar por lo que hizo. De modo que si alguien desea la aprobación de Dios, no puede, bajo ninguna circunstancia, robar.
w00 15/9 pág. 28 Protejamos nuestra reputación
“La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre”, se nos recuerda. Ahora bien, “cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará” (Proverbios 6:30, 31). En el antiguo Israel, el ladrón tenía que compensar a la víctima por lo que le había robado, aunque perdiera así todas sus pertenencias. Cuánto más merecedor de castigo sería el adúltero, cuyo acto es injustificable.
w00 15/9 pág. 28 Protejamos nuestra reputación
Según la Ley mosaica, el ladrón tenía que pagar dos, cuatro o cinco veces el equivalente de lo que había robado (Éxodo 22:1-4). El término “siete veces” probablemente denota una pena completa, lo que puede significar muchas veces el valor del robo.
g97 8/11 pág. 19 ¿Constituye la pobreza una justificación del robo?
No obstante, Proverbios 6:30 señala que “la gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre”. ¿Se excusa el hurto con esta aseveración? De ningún modo. El contexto revela que Dios aún considera que el ladrón merece castigo por su error. El versículo siguiente dice: “Pero, cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará”. (Proverbios 6:31.)
Aunque robar por hambre no sea tan reprensible como robar por avaricia o para causar daño, ningún tipo de hurto es lícito para quienes deseen la aprobación de Dios.
w94 15/4 pág. 20 ¿Es realmente robo?
Considere lo que la Biblia dice sobre el robo en otra situación similar de emergencia: “La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre. Pero, cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará”. (Proverbios 6:30, 31.) En otras palabras, el ladrón tiene que afrontar todo el peso de la ley cuando se le aprehende. Según la Ley mosaica, el ladrón tenía que pagar en compensación por su hurto. De modo que la Biblia no anima a robar ni justifica el robo. Hasta en situaciones de emergencia, el robo puede resultar en pérdida económica, deshonra y, lo más grave, en la desaprobación de Dios.
it-2 pág. 733 Prostituta
Los últimos versículos del capítulo (Pr 6:29-35) dicen: “[En cuanto a] cualquiera que tenga relaciones con la esposa de su semejante; nadie que la toque quedará exento de castigo. La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre. Pero, cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará. Cualquiera que comete adulterio con una mujer es falto de corazón; el que lo hace está arruinando su propia alma. Una plaga y deshonra hallará, y su oprobio mismo no será borrado. Porque la furia de un hombre físicamente capacitado son los celos, y no mostrará compasión en el día de la venganza. No dará consideración a ninguna clase de rescate, ni mostrará disposición favorable, no importa cuán grande hagas el presente”.
Proverbios 6:30-35 puede dar a entender que los hombres no desprecian tanto a un ladrón que roba para aplacar el hambre, porque hasta cierto grado entienden su acto. Sin embargo, si es apresado, tiene que devolver con ‘interés’ lo que robó (esto era así especialmente bajo la Ley [Éx 22:1, 3, 4]; en el proverbio puede que se diga “siete veces” para indicar que se le hace pagar al grado máximo la pena). Pero el adúltero no puede hacer restitución por su pecado; su oprobio, que no es pequeño, permanece, y él no puede ofrecer ningún rescate ni librarse del castigo que merece.
w90 15/11 pág. 5 Cómo hacer frente al desafío moral de ser pobre
Eso pudiera hacer que las oportunidades de obtener ganancias por medios poco honrados les parecieran atractivas, hasta necesarias. Sí, ¡algunos quizás hasta piensen que la Biblia justifica el poner a un lado el sentido moral de vez en cuando! Después de todo, la Biblia dice: “La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre”. Y un sabio oró: “Que [yo] no venga a parar en pobreza y realmente hurte”. (Proverbios 6:30; 30:8, 9.)
La honradez... el punto de vista bíblico
¿Será verdad que esos textos bíblicos aprueban tácitamente la falta de honradez? Pues bien, examinémoslos en su contexto. Después de reconocer que la gente no desprecia a un ladrón que roba para llenarse el estómago vacío, Proverbios 6:31 pasa a decir: “Pero, cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará”. En otras palabras, cuando se prende al ladrón, este se encara con la plena aplicación de la ley. ¡Paga por su delito! Por consiguiente, en vez de animar a la gente a robar, esas palabras advierten a los pobres que el hurtar puede causarles mayores pérdidas económicas, deshonra tanto para sí mismos como para sus familias, y pérdida del amor propio.
PROVERBIOS 6:31)
“Pero, cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará.”
w00 15/9 pág. 28 Protejamos nuestra reputación
“La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre”, se nos recuerda. Ahora bien, “cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará” (Proverbios 6:30, 31). En el antiguo Israel, el ladrón tenía que compensar a la víctima por lo que le había robado, aunque perdiera así todas sus pertenencias. Cuánto más merecedor de castigo sería el adúltero, cuyo acto es injustificable.
w00 15/9 pág. 28 Protejamos nuestra reputación
Según la Ley mosaica, el ladrón tenía que pagar dos, cuatro o cinco veces el equivalente de lo que había robado (Éxodo 22:1-4). El término “siete veces” probablemente denota una pena completa, lo que puede significar muchas veces el valor del robo.
w94 15/4 pág. 20 ¿Es realmente robo?
Considere lo que la Biblia dice sobre el robo en otra situación similar de emergencia: “La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre. Pero, cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará”. (Proverbios 6:30, 31.) En otras palabras, el ladrón tiene que afrontar todo el peso de la ley cuando se le aprehende. Según la Ley mosaica, el ladrón tenía que pagar en compensación por su hurto. De modo que la Biblia no anima a robar ni justifica el robo. Hasta en situaciones de emergencia, el robo puede resultar en pérdida económica, deshonra y, lo más grave, en la desaprobación de Dios.
it-2 pág. 733 Prostituta
Los últimos versículos del capítulo (Pr 6:29-35) dicen: “[En cuanto a] cualquiera que tenga relaciones con la esposa de su semejante; nadie que la toque quedará exento de castigo. La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre. Pero, cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará. Cualquiera que comete adulterio con una mujer es falto de corazón; el que lo hace está arruinando su propia alma. Una plaga y deshonra hallará, y su oprobio mismo no será borrado. Porque la furia de un hombre físicamente capacitado son los celos, y no mostrará compasión en el día de la venganza. No dará consideración a ninguna clase de rescate, ni mostrará disposición favorable, no importa cuán grande hagas el presente”.
Proverbios 6:30-35 puede dar a entender que los hombres no desprecian tanto a un ladrón que roba para aplacar el hambre, porque hasta cierto grado entienden su acto. Sin embargo, si es apresado, tiene que devolver con ‘interés’ lo que robó (esto era así especialmente bajo la Ley [Éx 22:1, 3, 4]; en el proverbio puede que se diga “siete veces” para indicar que se le hace pagar al grado máximo la pena). Pero el adúltero no puede hacer restitución por su pecado; su oprobio, que no es pequeño, permanece, y él no puede ofrecer ningún rescate ni librarse del castigo que merece.
w90 15/11 pág. 5 Cómo hacer frente al desafío moral de ser pobre
Eso pudiera hacer que las oportunidades de obtener ganancias por medios poco honrados les parecieran atractivas, hasta necesarias. Sí, ¡algunos quizás hasta piensen que la Biblia justifica el poner a un lado el sentido moral de vez en cuando! Después de todo, la Biblia dice: “La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre”. Y un sabio oró: “Que [yo] no venga a parar en pobreza y realmente hurte”. (Proverbios 6:30; 30:8, 9.)
La honradez... el punto de vista bíblico
¿Será verdad que esos textos bíblicos aprueban tácitamente la falta de honradez? Pues bien, examinémoslos en su contexto. Después de reconocer que la gente no desprecia a un ladrón que roba para llenarse el estómago vacío, Proverbios 6:31 pasa a decir: “Pero, cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará”. En otras palabras, cuando se prende al ladrón, este se encara con la plena aplicación de la ley. ¡Paga por su delito! Por consiguiente, en vez de animar a la gente a robar, esas palabras advierten a los pobres que el hurtar puede causarles mayores pérdidas económicas, deshonra tanto para sí mismos como para sus familias, y pérdida del amor propio.
PROVERBIOS 6:32)
“Cualquiera que comete adulterio con una mujer es falto de corazón; el que lo hace está arruinando su propia alma.”
w00 15/9 pág. 28 Protejamos nuestra reputación
“Cualquiera que comete adulterio con una mujer es falto de corazón”, dice Salomón. El hombre falto de corazón carece de buen juicio, pues “está arruinando su propia alma” (Proverbios 6:32). Puede ser que externamente parezca serio, pero su persona interior deja mucho que desear.
it-1 pág. 551 Corazón
El contexto de los pasajes en los que se usa la expresión “falto de corazón” muestra que esta denota también carencia de buen juicio o discernimiento. En Proverbios 6:32 el sabio dice que aquel que comete adulterio es “falto de corazón”. Otras traducciones leen: “mentecato” (CJ, NC), “falto de entendimiento” (Val), “falto de buen sentido” (DK, Mod), “un hombre sin juicio” (NBE). El adúltero es “falto de entendimiento” en vista del amargo fruto de su inmoralidad sexual. (Pr 1:2-4; 6:23-25; 7:7, 21-27.) Por fuera tal vez parezca una persona respetable, pero el hombre que es por dentro dista mucho de estar desarrollado debidamente.
rs pág. 183 párr. 3 Independencia
“Cualquiera que comete adulterio con una mujer [...] está arruinando su propia alma” (Pro. 6:32). (Respecto a la homosexualidad, véase Romanos 1:24-27.) (Puede que, de momento, las relaciones sexuales ilícitas parezcan placenteras. Pero resultan en enfermedades repugnantes, preñeces no deseadas, abortos, celos, remordimientos de conciencia, trastorno emocional y, ciertamente, la desaprobación de Dios, de quien dependen nuestras perspectivas de vida futura.)
PROVERBIOS 6:33)
“Una plaga y deshonra hallará, y su oprobio mismo no será borrado.”
w00 15/9 pág. 28 Protejamos nuestra reputación
La actuación del adúltero tiene otras consecuencias. “Una plaga y deshonra hallará, y su oprobio mismo no será borrado. Porque la furia de un hombre físicamente capacitado son los celos, y no mostrará compasión en el día de la venganza. No dará consideración a ninguna clase de rescate, ni mostrará disposición favorable, no importa cuán grande hagas el presente.” (Proverbios 6:33-35.)
El ladrón puede compensar a la víctima por lo que le ha robado, pero el adúltero no. ¿Qué compensación puede ofrecer al airado esposo? No es probable que ninguna cantidad de súplicas consiga suscitar su compasión. No puede resarcirle de su pecado de ninguna manera. Se acarrea oprobio y deshonra permanentes. Además, le es imposible redimirse o comprar su libertad del castigo que merece.
PROVERBIOS 6:34)
“Porque la furia de un hombre físicamente capacitado son los celos, y no mostrará compasión en el día de la venganza.”
w00 15/9 pág. 28 Protejamos nuestra reputación
La actuación del adúltero tiene otras consecuencias. “Una plaga y deshonra hallará, y su oprobio mismo no será borrado. Porque la furia de un hombre físicamente capacitado son los celos, y no mostrará compasión en el día de la venganza. No dará consideración a ninguna clase de rescate, ni mostrará disposición favorable, no importa cuán grande hagas el presente.” (Proverbios 6:33-35.)
El ladrón puede compensar a la víctima por lo que le ha robado, pero el adúltero no. ¿Qué compensación puede ofrecer al airado esposo? No es probable que ninguna cantidad de súplicas consiga suscitar su compasión. No puede resarcirle de su pecado de ninguna manera. Se acarrea oprobio y deshonra permanentes. Además, le es imposible redimirse o comprar su libertad del castigo que merece.
it-2 pág. 1189 Venganza
La tendencia vindicativa del hombre imperfecto. El hombre caído e imperfecto tiene la tendencia a vengarse de los que le tratan injustamente o de aquellos a quienes odia. Quien comete adulterio con la esposa de otro hombre corre el peligro de recibir la venganza retributiva del esposo, como lo expresa el proverbio: “Porque la furia de un hombre físicamente capacitado son los celos, y no mostrará compasión en el día de la venganza. No dará consideración a ninguna clase de rescate, ni mostrará disposición favorable, no importa cuán grande hagas el presente”. (Pr 6:32-35.)
PROVERBIOS 6:35)
“No dará consideración a ninguna clase de rescate, ni mostrará disposición favorable, no importa cuán grande hagas el presente.”
w00 15/9 pág. 28 Protejamos nuestra reputación
La actuación del adúltero tiene otras consecuencias. “Una plaga y deshonra hallará, y su oprobio mismo no será borrado. Porque la furia de un hombre físicamente capacitado son los celos, y no mostrará compasión en el día de la venganza. No dará consideración a ninguna clase de rescate, ni mostrará disposición favorable, no importa cuán grande hagas el presente.” (Proverbios 6:33-35.)
El ladrón puede compensar a la víctima por lo que le ha robado, pero el adúltero no. ¿Qué compensación puede ofrecer al airado esposo? No es probable que ninguna cantidad de súplicas consiga suscitar su compasión. No puede resarcirle de su pecado de ninguna manera. Se acarrea oprobio y deshonra permanentes. Además, le es imposible redimirse o comprar su libertad del castigo que merece.
it-2 pág. 733 Prostituta
Los últimos versículos del capítulo (Pr 6:29-35) dicen: “[En cuanto a] cualquiera que tenga relaciones con la esposa de su semejante; nadie que la toque quedará exento de castigo. La gente no desprecia al ladrón simplemente porque comete robo para llenarse el alma cuando tiene hambre. Pero, cuando sea hallado, lo resarcirá con siete veces la cantidad; todas las cosas valiosas de su casa dará. Cualquiera que comete adulterio con una mujer es falto de corazón; el que lo hace está arruinando su propia alma. Una plaga y deshonra hallará, y su oprobio mismo no será borrado. Porque la furia de un hombre físicamente capacitado son los celos, y no mostrará compasión en el día de la venganza. No dará consideración a ninguna clase de rescate, ni mostrará disposición favorable, no importa cuán grande hagas el presente”.
Proverbios 6:30-35 puede dar a entender que los hombres no desprecian tanto a un ladrón que roba para aplacar el hambre, porque hasta cierto grado entienden su acto. Sin embargo, si es apresado, tiene que devolver con ‘interés’ lo que robó (esto era así especialmente bajo la Ley [Éx 22:1, 3, 4]; en el proverbio puede que se diga “siete veces” para indicar que se le hace pagar al grado máximo la pena). Pero el adúltero no puede hacer restitución por su pecado; su oprobio, que no es pequeño, permanece, y él no puede ofrecer ningún rescate ni librarse del castigo que merece.

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