PROVERBIOS 7-11 | Tesoros de la Biblia: semana del 10-16 de octubre

TEXTOS BÍBLICOS Y REFERENCIAS: TESOROS DE LA BIBLIA | PROVERBIOS 7-11

“NO SE DESVÍE TU CORAZÓN” (10 MINS.):

Las normas de Jehová nos protegen. Sin embargo, para beneficiarnos de ellas, debemos atesorarlas en el corazón (Pr 7:3). Cuando un siervo de Jehová permite que su corazón se desvíe, se expone a las seductoras y engañosas tácticas de Satanás. En el capítulo 7 de Proverbios se describe a un joven que permitió que su corazón lo engañara. ¿Qué aprendemos de sus errores?
Vista
7:10
Tacto
7:13
Gusto
7:14
Olfato
7:17
Oído
7:21
• Satanás intenta alejarnos de Jehová apelando a nuestros cinco sentidos para hacernos caer en el pecado.
• La sabiduría y el entendimiento nos ayudarán a ver las desastrosas consecuencias de cometer un pecado y a evitar peligros espirituales.

Pr 7:6-12. Quienes carecen de buen juicio suelen exponerse a peligros espirituales (w00 15/11 págs. 29, 30).

• Traducción del Nuevo Mundo con referencias Proverbios 7:6-12
6 Porque estando yo a la ventana de mi casa, miré hacia abajo por mi celosía, 7 para poder atisbar a los inexpertos. Estaba interesado en discernir entre los hijos a un joven falto de corazón, 8 que iba pasando por la calle cerca de la esquina de ella; y en el camino a la casa de ella marcha él, 9 en el crepúsculo, al atardecer del día, al acercarse la noche y las tinieblas. 10 Y, ¡mira!, allí estaba una mujer que salía a su encuentro, con la prenda de vestir de una prostituta, y astuta de corazón. 11 Alborotadora es, y terca. En su casa no siguen residiendo sus pies. 12 Ahora está fuera, ahora está en las plazas públicas, y cerca de todas las esquinas se pone al acecho.
• La Atalaya 2000 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
La enseñanza de ambos padres también puede incluir otras disposiciones: las reglas de la familia, que se establecen para el bien de sus miembros. Es cierto que tales reglas varían, dependiendo de las necesidades de cada familia. Y son los dos progenitores quienes deben decidir lo que es más provechoso para su propia familia. Además, sus normas por lo general serán una expresión de verdadero amor e interés. El consejo que reciben los jóvenes es acatar esas reglas así como las enseñanzas bíblicas que les impartan sus padres. Es muy necesario que traten estas instrucciones como a ‘la niña de los ojos’, es decir, que las guarden con sumo cuidado. Así evitarán el efecto mortífero de pasar por alto las normas de Jehová, y ‘continuarán viviendo’.
“Átalos [mis mandamientos] sobre tus dedos —pasa a decir Salomón—, y escríbelos sobre la tabla de tu corazón.” (Proverbios 7:3.) Los dedos siempre están a la vista y son imprescindibles para realizar lo que nos proponemos. De igual modo, en todo lo que hagamos siempre debemos tener presente el recordatorio y la guía de las lecciones que aprendimos cuando nos criaron según las Escrituras o cuando adquirimos el conocimiento bíblico. Debemos grabar tales mandamientos en la tabla del corazón, o lo que es lo mismo, incorporarlos a nuestra forma de ser.
El rey no olvida la importancia de la sabiduría y el entendimiento, pues exhorta: “Di a la sabiduría: ‘Tú eres mi hermana’; y al entendimiento mismo quieras llamar ‘Pariente’” (Proverbios 7:4). La sabiduría es la capacidad de aplicar bien el conocimiento divino. Hemos de sentir por ella el mismo afecto que por una hermana querida. ¿Qué es el entendimiento? Es la capacidad de analizar un asunto y captar su significado al percibir la relación que guardan sus elementos entre sí y con el todo. El entendimiento debe ser algo tan cercano a nosotros como un amigo íntimo.
¿Por qué debemos sujetarnos a la enseñanza bíblica y familiarizarnos íntimamente con la sabiduría y el entendimiento? “Para que [nos] guarden de la mujer extraña, de la extranjera que ha hecho melosos sus propios dichos.” (Proverbios 7:5.) En efecto, dicho proceder nos protegerá de los caminos melosos y persuasivos de una persona extraña, o extranjera, es decir, inmoral.
El encuentro con la ‘mujer astuta’
El rey de Israel pasa a describir una escena que él mismo observó: “Estando yo a la ventana de mi casa, miré hacia abajo por mi celosía, para poder atisbar a los inexpertos. Estaba interesado en discernir entre los hijos a un joven falto de corazón, que iba pasando por la calle cerca de la esquina de ella; y en el camino a la casa de ella marcha él, en el crepúsculo, al atardecer del día, al acercarse la noche y las tinieblas” (Proverbios 7:6-9).
La ventana por la que mira Salomón tiene una celosía, al parecer un enrejado de listones de madera que a veces tiene complejos calados. Al ir atenuándose la luz crepuscular, la oscuridad nocturna invade las calles. El rey observa a un joven muy vulnerable que, como no tiene discernimiento —es decir, buen juicio—, es falto de corazón. Seguramente sabe la clase de vecindario en que ha entrado y a qué se expone. Con todo, se acerca a “la esquina de [una mujer]”, que queda de camino a la casa de ella. ¿Quién es esta mujer? ¿Cuáles son sus intenciones?
El rey observador sigue diciendo: “¡Mira!, allí estaba una mujer que salía a su encuentro, con la prenda de vestir de una prostituta, y astuta de corazón. Alborotadora es, y terca. En su casa no siguen residiendo sus pies. Ahora está fuera, ahora está en las plazas públicas, y cerca de todas las esquinas se pone al acecho” (Proverbios 7:10-12).
La manera como viste esta mujer dice mucho de ella (Génesis 38:14, 15). Lleva ropa inmodesta, propia de una prostituta. Además, es astuta de corazón, o sea, es de “corazón falso” y tiene “solapadas intenciones” (Straubinger; NVI). Es alborotadora y terca, habladora y obstinada, bulliciosa y voluntariosa, descarada y desafiante. En vez de quedarse en casa, prefiere estar en los lugares públicos y en las esquinas de las calles, al acecho de una víctima. Espera a que pase alguien como el joven.
‘Abundante persuasiva’
Así que un joven se encuentra con una libertina que ha trazado un plan astuto. Tal escena debió captar la atención de Salomón, que relata: “Se ha asido de él y le ha dado un beso. Ha adoptado un rostro descarado, y empieza a decirle: ‘Tenía que ofrecer sacrificios de comunión. Hoy he pagado mis votos. Por eso he salido a tu encuentro, para buscar tu rostro, a fin de hallarte’” (Proverbios 7:13-15).
Los labios de esta mujer son melosos. Adopta un rostro descarado y se expresa con confianza. Todo cuanto dice está fríamente calculado para seducir al joven. Finge ser justa al afirmar que ha ofrecido sacrificios de comunión ese mismo día y que ha pagado sus votos, con lo que insinúa que no carece de espiritualidad. Los sacrificios de comunión que se ofrecían en el templo consistían en carne, harina, aceite y vino (Levítico 19:5, 6; 22:21; Números 15:8-10). Así da a entender que hay mucho que comer y beber en su casa, puesto que la persona que hacía tales ofrendas podía tomar parte del sacrificio de comunión para su familia y para sí. Está claro lo que quiere indicar: que el chico pasará un buen rato allí. Ella había salido de casa expresamente a buscarlo. Hay que ser muy crédulo para tragarse un cuento tan tierno. “Es cierto que buscaba a alguien —dice un biblista—, pero ¿de verdad salió a buscarlo a él en particular? Solo se lo creería un tonto, quizás como este.”
Después de haberlo atraído apelando a la vista con su vestimenta; al oído, con sus halagos; al tacto, con un abrazo, y al gusto, con el sabor de sus labios, la seductora recurre al sentido del olfato. Dice: “He adornado mi diván con colchas, con cosas de muchos colores, lino de Egipto. He rociado mi cama con mirra, áloes y canela” (Proverbios 7:16, 17). De manera primorosa ha arreglado su cama con lino de Egipto de vivos colores y la ha perfumado con fragancias selectas de mirra, áloes y canela.
“De veras ven, saciémonos bebiendo del amor hasta la mañana; sí, gocemos el uno del otro con expresiones de amor.” La invitación implica mucho más que una agradable cena para dos. Le promete que gozará de relaciones sexuales con ella. Para el joven la invitación suena como una excitante aventura. Para terminar de convencerlo, ella añade: “Porque el esposo no está en casa; se ha ido viajando por un camino de bastante distancia. Una bolsa de dinero ha llevado en la mano. El día de la luna llena vendrá a su casa” (Proverbios 7:18-20). Le garantiza seguridad total, pues su esposo está en un viaje de negocios y no regresará pronto. ¡Con qué habilidad engaña al joven! “Lo ha extraviado con la abundancia de su persuasiva. Por la suavidad de sus labios lo seduce.” (Proverbios 7:21.) Haría falta un hombre del calibre de José para resistir una invitación tan seductora (Génesis 39:9, 12). ¿Tendrá este muchacho la talla moral que se requiere?

Pr 7:13-23. Las malas decisiones pueden traernos problemas (w00 15/11 págs. 30, 31).

• Traducción del Nuevo Mundo con referencias Proverbios 7:13-23
13 Y se ha asido de él y le ha dado un beso. Ha adoptado un rostro descarado, y empieza a decirle:
14 “Tenía que ofrecer sacrificios de comunión. Hoy he pagado mis votos. 15 Por eso he salido a tu encuentro, para buscar tu rostro, a fin de hallarte. 16 He adornado mi diván con colchas, con cosas de muchos colores, lino de Egipto. 17 He rociado mi cama con mirra, áloes y canela. 18 De veras ven, saciémonos bebiendo del amor hasta la mañana; sí, gocemos el uno del otro con expresiones de amor. 19 Porque el esposo no está en casa; se ha ido viajando por un camino de bastante distancia. 20 Una bolsa de dinero ha llevado en la mano. El día de la luna llena vendrá a su casa”.
21 Lo ha extraviado con la abundancia de su persuasiva. Por la suavidad de sus labios lo seduce. 22 De repente él va tras ella, como toro que viene aun al degüello, y justamente como si estuviera en grilletes para la disciplina de un tonto, 23 hasta que una flecha le abre el hígado, tal como un pájaro se mete apresurado en la trampa; y él no ha sabido que en ello está envuelta su misma alma.
• La Atalaya 2000 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
La ventana por la que mira Salomón tiene una celosía, al parecer un enrejado de listones de madera que a veces tiene complejos calados. Al ir atenuándose la luz crepuscular, la oscuridad nocturna invade las calles. El rey observa a un joven muy vulnerable que, como no tiene discernimiento —es decir, buen juicio—, es falto de corazón. Seguramente sabe la clase de vecindario en que ha entrado y a qué se expone. Con todo, se acerca a “la esquina de [una mujer]”, que queda de camino a la casa de ella. ¿Quién es esta mujer? ¿Cuáles son sus intenciones?
El rey observador sigue diciendo: “¡Mira!, allí estaba una mujer que salía a su encuentro, con la prenda de vestir de una prostituta, y astuta de corazón. Alborotadora es, y terca. En su casa no siguen residiendo sus pies. Ahora está fuera, ahora está en las plazas públicas, y cerca de todas las esquinas se pone al acecho” (Proverbios 7:10-12).
La manera como viste esta mujer dice mucho de ella (Génesis 38:14, 15). Lleva ropa inmodesta, propia de una prostituta. Además, es astuta de corazón, o sea, es de “corazón falso” y tiene “solapadas intenciones” (Straubinger; NVI). Es alborotadora y terca, habladora y obstinada, bulliciosa y voluntariosa, descarada y desafiante. En vez de quedarse en casa, prefiere estar en los lugares públicos y en las esquinas de las calles, al acecho de una víctima. Espera a que pase alguien como el joven.
‘Abundante persuasiva’
Así que un joven se encuentra con una libertina que ha trazado un plan astuto. Tal escena debió captar la atención de Salomón, que relata: “Se ha asido de él y le ha dado un beso. Ha adoptado un rostro descarado, y empieza a decirle: ‘Tenía que ofrecer sacrificios de comunión. Hoy he pagado mis votos. Por eso he salido a tu encuentro, para buscar tu rostro, a fin de hallarte’” (Proverbios 7:13-15).
Los labios de esta mujer son melosos. Adopta un rostro descarado y se expresa con confianza. Todo cuanto dice está fríamente calculado para seducir al joven. Finge ser justa al afirmar que ha ofrecido sacrificios de comunión ese mismo día y que ha pagado sus votos, con lo que insinúa que no carece de espiritualidad. Los sacrificios de comunión que se ofrecían en el templo consistían en carne, harina, aceite y vino (Levítico 19:5, 6; 22:21; Números 15:8-10). Así da a entender que hay mucho que comer y beber en su casa, puesto que la persona que hacía tales ofrendas podía tomar parte del sacrificio de comunión para su familia y para sí. Está claro lo que quiere indicar: que el chico pasará un buen rato allí. Ella había salido de casa expresamente a buscarlo. Hay que ser muy crédulo para tragarse un cuento tan tierno. “Es cierto que buscaba a alguien —dice un biblista—, pero ¿de verdad salió a buscarlo a él en particular? Solo se lo creería un tonto, quizás como este.”
Después de haberlo atraído apelando a la vista con su vestimenta; al oído, con sus halagos; al tacto, con un abrazo, y al gusto, con el sabor de sus labios, la seductora recurre al sentido del olfato. Dice: “He adornado mi diván con colchas, con cosas de muchos colores, lino de Egipto. He rociado mi cama con mirra, áloes y canela” (Proverbios 7:16, 17). De manera primorosa ha arreglado su cama con lino de Egipto de vivos colores y la ha perfumado con fragancias selectas de mirra, áloes y canela.
“De veras ven, saciémonos bebiendo del amor hasta la mañana; sí, gocemos el uno del otro con expresiones de amor.” La invitación implica mucho más que una agradable cena para dos. Le promete que gozará de relaciones sexuales con ella. Para el joven la invitación suena como una excitante aventura. Para terminar de convencerlo, ella añade: “Porque el esposo no está en casa; se ha ido viajando por un camino de bastante distancia. Una bolsa de dinero ha llevado en la mano. El día de la luna llena vendrá a su casa” (Proverbios 7:18-20). Le garantiza seguridad total, pues su esposo está en un viaje de negocios y no regresará pronto. ¡Con qué habilidad engaña al joven! “Lo ha extraviado con la abundancia de su persuasiva. Por la suavidad de sus labios lo seduce.” (Proverbios 7:21.) Haría falta un hombre del calibre de José para resistir una invitación tan seductora (Génesis 39:9, 12). ¿Tendrá este muchacho la talla moral que se requiere?
‘Como un toro al degüello’
“De repente él va tras ella —indica Salomón—, como toro que viene aun al degüello, y justamente como si estuviera en grilletes para la disciplina de un tonto, hasta que una flecha le abre el hígado, tal como un pájaro se mete apresurado en la trampa; y él no ha sabido que en ello está envuelta su misma alma.” (Proverbios 7:22, 23.)
La invitación le resulta irresistible al joven, que no hace caso al sentido común y va tras la mujer ‘como toro al degüello’. Tal como el hombre que está atado con grilletes no puede escapar de la disciplina, así él es conducido al pecado. No verá el peligro de su proceder hasta que ‘una flecha le abra el hígado’, es decir, hasta que reciba una herida que puede provocarle la muerte. Esta puede ser física, pues se ha expuesto a contraer una enfermedad mortífera de transmisión sexual, pero también puede ser una muerte espiritual; “está envuelta su misma alma”. Todo su ser y toda su vida se han visto muy afectados, y él ha pecado gravemente contra Dios. De esta manera, se apresura a caer en las garras de la muerte tal como un pájaro cae en la trampa.
“No [...] entres en sus veredas”
Habiendo aprendido una lección de lo que observó, el sabio rey aconseja: “Y ahora, oh hijos, escúchenme y presten atención a los dichos de mi boca. No se desvíe tu corazón a los caminos de ella. Ni, andando errante, entres en sus veredas. Porque muchos son los que ella ha hecho caer muertos, y son numerosos todos los que ella va matando. Caminos al Seol es su casa; van descendiendo a los cuartos interiores de la muerte” (Proverbios 7:24-27).
El consejo de Salomón es claro: no nos desviemos a los caminos mortíferos de las personas inmorales, y ‘continuemos viviendo’ (Proverbios 7:2). ¡Qué consejo tan oportuno para nuestros días! No cabe duda de que es necesario evitar los lugares donde hay gente al acecho de víctimas. ¿Por qué deberíamos someternos a sus tácticas al ir a tales lugares? En efecto, ¿por qué deberíamos ser ‘faltos de corazón’ y desviarnos a los caminos de una “extranjera”?
La “mujer extraña” que vio el rey sedujo al muchacho con una invitación a ‘gozar el uno del otro con expresiones de amor’. ¿No es cierto que a muchos jóvenes, sobre todo chicas, se les ha explotado del mismo modo? Pero preguntémonos: “Cuando alguien intenta seducirnos a la inmoralidad sexual, ¿lo hace porque nos ama de verdad, o para satisfacer sus deseos egoístas? Si un hombre de veras ama a una mujer, ¿por qué va a presionarla para que viole su conciencia educada en el cristianismo?”. “No se desvíe tu corazón” a esos caminos, exhorta Salomón.
Las palabras de los seductores por lo general son melosas y están fríamente calculadas. Mantener la sabiduría y el entendimiento a nuestro lado nos permitirá percibir sus auténticos motivos. Algo que también nos protegerá es no olvidar nunca los mandatos de Jehová. Por lo tanto, procuremos siempre ‘guardar los mandamientos de Dios y continuar viviendo’, sí, por toda la eternidad (1 Juan 2:17).
[Notas]
La palabra extraña se aplicaba a la persona que se alejaba de Jehová al apartarse de la Ley. Por eso, a la mujer inmoral, como es el caso de la prostituta, se la llama “mujer extraña”.
Algunas enfermedades de transmisión sexual dañan el hígado. En casos graves de sífilis, por ejemplo, las bacterias se apoderan de este órgano. Y el microorganismo causante de la gonorrea puede ocasionar inflamación del hígado.

Pr 7:4, 5, 24-27. La sabiduría y el entendimiento nos protegerán (w00 15/11 págs. 29, 31).

• Traducción del Nuevo Mundo con referencias Proverbios 7:4, 5
4 Di a la sabiduría: “Tú eres mi hermana”; y al entendimiento mismo quieras llamar “Pariente”, 5 para que te guarden de la mujer extraña, de la extranjera que ha hecho melosos sus propios dichos.
• Traducción del Nuevo Mundo con referencias Proverbios 7:24-27
24 Y ahora, oh hijos, escúchenme y presten atención a los dichos de mi boca. 25 No se desvíe tu corazón a los caminos de ella. Ni, andando errante, entres en sus veredas. 26 Porque muchos son los que ella ha hecho caer muertos, y son numerosos todos los que ella va matando. 27 Caminos al Seol es su casa; van descendiendo a los cuartos interiores de la muerte.
• La Atalaya 2000 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
La enseñanza de ambos padres también puede incluir otras disposiciones: las reglas de la familia, que se establecen para el bien de sus miembros. Es cierto que tales reglas varían, dependiendo de las necesidades de cada familia. Y son los dos progenitores quienes deben decidir lo que es más provechoso para su propia familia. Además, sus normas por lo general serán una expresión de verdadero amor e interés. El consejo que reciben los jóvenes es acatar esas reglas así como las enseñanzas bíblicas que les impartan sus padres. Es muy necesario que traten estas instrucciones como a ‘la niña de los ojos’, es decir, que las guarden con sumo cuidado. Así evitarán el efecto mortífero de pasar por alto las normas de Jehová, y ‘continuarán viviendo’.
“Átalos [mis mandamientos] sobre tus dedos —pasa a decir Salomón—, y escríbelos sobre la tabla de tu corazón.” (Proverbios 7:3.) Los dedos siempre están a la vista y son imprescindibles para realizar lo que nos proponemos. De igual modo, en todo lo que hagamos siempre debemos tener presente el recordatorio y la guía de las lecciones que aprendimos cuando nos criaron según las Escrituras o cuando adquirimos el conocimiento bíblico. Debemos grabar tales mandamientos en la tabla del corazón, o lo que es lo mismo, incorporarlos a nuestra forma de ser.
El rey no olvida la importancia de la sabiduría y el entendimiento, pues exhorta: “Di a la sabiduría: ‘Tú eres mi hermana’; y al entendimiento mismo quieras llamar ‘Pariente’” (Proverbios 7:4). La sabiduría es la capacidad de aplicar bien el conocimiento divino. Hemos de sentir por ella el mismo afecto que por una hermana querida. ¿Qué es el entendimiento? Es la capacidad de analizar un asunto y captar su significado al percibir la relación que guardan sus elementos entre sí y con el todo. El entendimiento debe ser algo tan cercano a nosotros como un amigo íntimo.
¿Por qué debemos sujetarnos a la enseñanza bíblica y familiarizarnos íntimamente con la sabiduría y el entendimiento? “Para que [nos] guarden de la mujer extraña, de la extranjera que ha hecho melosos sus propios dichos.” (Proverbios 7:5.) En efecto, dicho proceder nos protegerá de los caminos melosos y persuasivos de una persona extraña, o extranjera, es decir, inmoral.
El encuentro con la ‘mujer astuta’
El rey de Israel pasa a describir una escena que él mismo observó: “Estando yo a la ventana de mi casa, miré hacia abajo por mi celosía, para poder atisbar a los inexpertos. Estaba interesado en discernir entre los hijos a un joven falto de corazón, que iba pasando por la calle cerca de la esquina de ella; y en el camino a la casa de ella marcha él, en el crepúsculo, al atardecer del día, al acercarse la noche y las tinieblas” (Proverbios 7:6-9).
La ventana por la que mira Salomón tiene una celosía, al parecer un enrejado de listones de madera que a veces tiene complejos calados. Al ir atenuándose la luz crepuscular, la oscuridad nocturna invade las calles. El rey observa a un joven muy vulnerable que, como no tiene discernimiento —es decir, buen juicio—, es falto de corazón. Seguramente sabe la clase de vecindario en que ha entrado y a qué se expone. Con todo, se acerca a “la esquina de [una mujer]”, que queda de camino a la casa de ella. ¿Quién es esta mujer? ¿Cuáles son sus intenciones?

BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS (8 MINS.):

Pr 9:7-9. ¿Qué dice de nosotros la forma como reaccionamos a los consejos? (w01 15/5 págs. 29, 30).

• Traducción del Nuevo Mundo con referencias Proverbios 9:7-9
7 El que está corrigiendo al burlador está tomando para sí deshonra, y el que está dando una censura a alguien inicuo... ¡defecto en él! 8 No censures a un burlador, para que no te odie. Da una censura a un sabio, y te amará. 9 Da a un sabio, y se hará aún más sabio. Imparte conocimiento a alguien justo, y aumentará en saber.
• La Atalaya 2001 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
La sabiduría ha enviado a sus criadas a fin de que den una invitación. Estas han ido a los lugares públicos, desde donde pueden llamar al mayor número de personas. Todos están invitados, tanto los que son ‘faltos de corazón’, o carentes de entendimiento, como los inexpertos (Proverbios 9:4). Y a todos se les promete vida. Sin lugar a dudas, la sabiduría que contiene la Palabra de Dios, incluido el libro de Proverbios, está al alcance de casi todo el mundo. En la actualidad, los testigos de Jehová, mensajeros de la sabiduría verdadera, se mantienen ocupados invitando a las personas a estudiar la Biblia, dondequiera que las hallen. En realidad, adquirir ese conocimiento las conducirá a la vida eterna (Juan 17:3).
Los cristianos han de aceptar con humildad la disciplina de la sabiduría, especialmente los jóvenes y los que llevan poco tiempo aprendiendo acerca de Jehová. Dada su limitada experiencia en los caminos de Dios, tal vez sean ‘faltos de corazón’. No se pretende decir que todos sus motivos sean malos, sino que alcanzar la condición de corazón que realmente agrada a Jehová Dios toma tiempo. Implica hacer que los pensamientos, deseos, afectos y metas en la vida estén en armonía con lo que Dios aprueba. Es fundamental que “desarrollen el anhelo por la leche no adulterada que pertenece a la palabra” (1 Pedro 2:2).
De hecho, ¿no deberíamos todos ir más allá de “la doctrina primaria”? No cabe duda de que hemos de cultivar el interés en “las cosas profundas de Dios” y nutrirnos del alimento sólido que pertenece a las personas maduras (Hebreos 5:12–6:1; 1 Corintios 2:10). “El esclavo fiel y discreto”, bajo la supervisión directa de Jesucristo, suministra con diligencia alimento espiritual para todos al tiempo oportuno (Mateo 24:45-47). Démonos un festín en la mesa de la sabiduría al estudiar con atención la Palabra de Dios y las publicaciones bíblicas que proporciona la clase del esclavo.
“No censures a un burlador”
Las enseñanzas de la sabiduría también incluyen corrección y censura, faceta que no siempre es bien recibida. Por ello, la conclusión de la primera sección de Proverbios contiene esta advertencia: “El que está corrigiendo al burlador está tomando para sí deshonra, y el que está dando una censura a alguien inicuo... ¡defecto en él! No censures a un burlador, para que no te odie” (Proverbios 9:7, 8a).
El burlón alimenta rencor y odio hacia el que trata de ayudarle a enderezar su camino. El malvado no aprecia el valor de la censura. Es imprudente enseñar la maravillosa verdad de la Palabra de Dios al que la odia o pretende burlarse de ella. Mientras el apóstol Pablo predicaba en Antioquía, se encontró con un grupo de judíos que no amaban la verdad. Intentaron enzarzarlo en una discusión al contradecirlo con blasfemias, pero Pablo les dijo sin más: “Puesto que [...] están echando de ustedes [la Palabra de Dios] y no se juzgan dignos de vida eterna, ¡miren!, nos volvemos a las naciones” (Hechos 13:45, 46).
En nuestro intento de llevar las buenas nuevas del Reino a la gente de corazón sincero, debemos procurar no enredarnos en debates ni discusiones con los burlones. Jesucristo dio las siguientes instrucciones a sus discípulos: “Al entrar en la casa, salúdenla; y si la casa lo merece, venga sobre ella la paz que le desean; pero si no lo merece, vuelva sobre ustedes la paz de ustedes. Dondequiera que alguien no los reciba ni escuche sus palabras, al salir de aquella casa o de aquella ciudad, sacúdanse el polvo de los pies” (Mateo 10:12-14).
La respuesta del sabio a la censura es la contraria a la del burlón. Salomón declara: “Da una censura a un sabio, y te amará. Da a un sabio, y se hará aún más sabio” (Proverbios 9:8b, 9a). El sabio reconoce que “ninguna disciplina parece por el presente ser cosa de gozo, sino penosa; sin embargo, después, a los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia” (Hebreos 12:11). Aunque el consejo tal vez parezca doloroso, ¿por qué deberíamos contradecirlo o ponernos a la defensiva si aceptarlo nos hará más sabios?
“Imparte conocimiento a alguien justo, y aumentará en saber”, añade el sabio monarca (Proverbios 9:9b). Por sabios o maduros que seamos, siempre debemos seguir aprendiendo. Cuánto nos deleita ver incluso a los que están en el ocaso de su vida abrazar la verdad y dedicarse a Jehová. Esforcémonos también por mantener el deseo de aprender y por tener la mente activa.
“Se te añadirán años de vida”
Salomón recalca el punto principal del tema que analiza al incluir el requisito indispensable para la sabiduría: “El temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es lo que el entendimiento es” (Proverbios 9:10). No puede haber sabiduría piadosa sin un temor reverencial profundo del Dios verdadero. Uno tal vez tenga la mente llena de conocimiento, pero si carece del temor de Jehová, no empleará tal conocimiento de forma que honre al Creador. Tal vez incluso llegue a conclusiones erróneas a partir de hechos conocidos, dando así una apariencia de tonto. Además, el conocimiento de Jehová, el Santísimo, es esencial para obtener entendimiento, una característica notable de la sabiduría.
¿Qué fruto produce la sabiduría? (Proverbios 8:12-21, 35.) El rey de Israel dice: “Por mí tus días llegarán a ser muchos, y se te añadirán años de vida” (Proverbios 9:11). Largura de días y años de vida son el resultado de relacionarse con la sabiduría. En efecto, “la sabiduría misma conserva vivos a sus dueños” (Eclesiastés 7:12).
Emplearse a fondo para obtener sabiduría es una responsabilidad personal. Salomón destaca este hecho como sigue: “Si te has hecho sabio, te has hecho sabio a favor de ti mismo; y si te has burlado, lo soportarás, tú solo” (Proverbios 9:12). El sabio lo es para su propio beneficio, y la culpa de que el burlón sufra es solo suya. En realidad, uno siega lo que siembra. Por lo tanto, ‘prestemos atención a la sabiduría’ (Proverbios 2:2).
“Una mujer de estupidez es alborotadora”
Salomón introduce ahora un contraste al decir: “Una mujer de estupidez es alborotadora. Es la simplicidad misma, y no ha llegado a saber nada en absoluto. Y se ha sentado a la entrada de su casa, sobre un asiento, en los lugares altos del pueblo, para llamar a los que van pasando por el camino, a los que están yendo directamente adelante por sus sendas: ‘Cualquiera que sea inexperto, diríjase acá’” (Proverbios 9:13-16a).
Se representa a la estupidez como una mujer escandalosa, indisciplinada e ignorante. También ella ha edificado una casa y ha asumido la tarea de llamar a cualquiera que es inexperto. De modo que los transeúntes se enfrentan a una disyuntiva: ¿Qué invitación aceptarán?, ¿la de la sabiduría, o la de la estupidez?
“Las aguas hurtadas mismas son dulces”
Tanto la sabiduría como la estupidez invitan a sus oyentes con las palabras ‘diríjanse acá’. Sin embargo, los atraen por medios diferentes. La sabiduría ofrece a la gente un banquete con vino, carne y pan. En cambio, el atractivo de la estupidez nos recuerda el camino de la mujer disoluta. Salomón dice: “A cualquiera falto de corazón... también le ha dicho: ‘Las aguas hurtadas mismas son dulces, y el pan que se come en secreto... es agradable’” (Proverbios 9:16b, 17).

Pr 10:22. ¿Cómo nos bendice Jehová hoy en día? (w06 15/5 págs. 26-30 párrs. 3-16).

• Traducción del Nuevo Mundo con referencias Proverbios 10:22
22 La bendición de Jehová... eso es lo que enriquece, y él no añade dolor con ella.
• La Atalaya 2006 El placer de andar en integridad
3. ¿Qué tema trataremos en este artículo?
3 “La bendición de Jehová... eso es lo que enriquece, y él no añade dolor con ella”, afirma Proverbios 10:22. ¿Acaso no nos regocija ver la prosperidad espiritual de los siervos de Jehová? Examinemos algunos aspectos de esa prosperidad y veamos qué importancia tienen para cada uno de nosotros. Si sacamos tiempo para meditar sobre cómo ha bendecido Jehová al “justo [que] anda en su integridad”, nos reafirmaremos en nuestra decisión de seguir sirviendo con gozo a nuestro Padre celestial (Proverbios 20:7).
‘Bendiciones que nos enriquecen’ ahora
4, 5. ¿Qué enseñanza bíblica valora usted especialmente, y por qué razón?
4 Tenemos un conocimiento exacto de las doctrinas bíblicas. Las religiones de la cristiandad por lo general afirman creer en la Biblia, pero el caso es que no se ponen de acuerdo sobre lo que las Escrituras realmente enseñan. De hecho, es común que los miembros de una misma religión tengan opiniones divergentes. ¡Qué distintos somos los siervos de Jehová! Sin importar de qué nación, cultura o etnia provengamos, todos adoramos al verdadero Dios, a quien conocemos por nombre. Él no es una Trinidad misteriosa (Deuteronomio 6:4; Salmo 83:18; Marcos 12:29). También sabemos que pronto se resolverá la importantísima cuestión de la soberanía universal de Dios, y que nuestra fidelidad prueba que estamos de su lado. Conocemos la verdad sobre el estado en que se hallan los muertos y no le tenemos miedo a un Dios que supuestamente atormenta a los seres humanos en las llamas del infierno o los envía al purgatorio (Eclesiastés 9:5, 10).
5 Además, nos alegra saber que nuestra existencia no es fruto de la evolución ciega, sino que Dios nos creó y nos hizo a su imagen y semejanza (Génesis 1:26; Malaquías 2:10). El salmista cantó a Dios: “Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma” (Salmo 139:14).
6, 7. ¿Qué cambios positivos han hecho usted u otras personas a quienes conoce?
6 Nos hemos librado de prácticas y hábitos perjudiciales. Por más que los medios de comunicación advierten una y otra vez contra el tabaco, el alcohol y la promiscuidad sexual, la gente en general no hace caso. Pero ¿qué sucede cuando una persona sincera aprende que el Dios verdadero condena estos vicios y que se entristece cuando uno se entrega a ellos? Entonces sí que se siente motivada a dejarlos (Isaías 63:10; 1 Corintios 6:9, 10; 2 Corintios 7:1; Efesios 4:30). Además, aunque su principal motivación es agradar a Jehová Dios, se beneficia de otras maneras, pues disfruta de mejor salud y tranquilidad de ánimo.
7 A pesar de lo difícil que les resulta a muchas personas librarse de las malas prácticas, decenas de miles lo consiguen todos los años. Se dedican a Jehová y se bautizan, manifestando así en público que han erradicado de su vida los hábitos que desagradan a Dios. Su ejemplo nos infunde gran ánimo y refuerza nuestra determinación de no dejarnos esclavizar por la conducta pecaminosa y nociva.
8. ¿Qué consejos bíblicos contribuyen a la felicidad de la familia?
8 Disfrutamos de una vida familiar feliz. En un buen número de países, la institución familiar se está debilitando. Muchos matrimonios acaban en divorcio, lo que a menudo deja hondas cicatrices en los hijos. En algunas naciones europeas, casi el veinte por ciento de las familias cuentan con solo uno de los padres. ¿Cómo nos ha ayudado Jehová a andar en la senda de la integridad en el ámbito familiar? Lea, por favor, Efesios 5:22–6:4, y observe los magníficos consejos que imparte la Palabra de Dios a los esposos, las esposas y los hijos. No hay duda de que si se aplican dichos consejos, así como los que se dan en otros pasajes de las Escrituras, los cónyuges estrecharán su relación, los padres criarán mejor a sus hijos, y la familia será más feliz. ¿No es esto causa de gran alegría?
9, 10. ¿Qué diferencia hay entre nuestras perspectivas para el futuro y las del mundo?
9 Tenemos la garantía de que pronto se solucionarán los problemas del mundo. A pesar del inmenso caudal de conocimientos científicos y técnicos, y de los esfuerzos sinceros de algunos dirigentes, los graves problemas de la actualidad continúan sin solución. Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, dijo hace poco que “la lista de los problemas que el mundo encara es cada vez más larga, y el tiempo para solucionarlos es cada vez más corto”. Tras hablar de “los peligros que trascienden las barreras nacionales, como el terrorismo, la degradación del medio ambiente y la inestabilidad económica”, concluyó: “Hoy más que nunca el mundo se enfrenta a realidades que exigen medidas colectivas y contundentes”. Según nos vamos adentrando en el siglo XXI, el panorama general para el futuro de la humanidad sigue siendo sombrío.
10 ¡Qué gusto nos da saber que Jehová ha establecido un gobierno capaz de resolver todos los problemas de la humanidad: el Reino mesiánico! Por este medio, el Dios verdadero hará “cesar las guerras” y traerá “abundancia de paz” (Salmo 46:9; 72:7). El Rey ungido, Jesucristo, ‘librará de la opresión y la violencia al pobre, al afligido y al de condición humilde’ (Salmo 72:12-14). Bajo el Reino no escasearán los alimentos (Salmo 72:16). Jehová “limpiará toda lágrima de [nuestros] ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores [habrán] pasado” (Revelación 21:4). El Reino ya ha sido instaurado en el cielo y, en breve, solucionará todos los problemas de la Tierra (Daniel 2:44; Revelación 11:15).
11, 12. a) Explique por qué la búsqueda de placeres no produce felicidad duradera. b) ¿En qué consiste la auténtica felicidad?
11 Conocemos la clave de la verdadera felicidad. ¿Qué es lo que produce verdadera felicidad? Cierto psicólogo afirma que la felicidad tiene tres componentes: el placer, el compromiso (la participación en los asuntos familiares, el trabajo, etc.) y el sentido en la vida (el deseo de alcanzar una meta más noble que el interés propio). De los tres, le asignó al placer el último lugar, y dijo: “Este es un hecho relevante porque para mucha gente el único fin en la vida es el placer”. ¿Qué dice la Biblia sobre el particular?
12 El rey Salomón del antiguo Israel escribió: “Dije yo, yo mismo, en mi corazón: ‘De veras ven ahora, déjame probarte con regocijo. También, ve lo bueno’. Y, ¡mira!, eso también era vanidad. Dije a la risa: ‘¡Demencia!’, y al regocijo: ‘Esto, ¿qué logra?’” (Eclesiastés 2:1, 2). Según las Escrituras, toda felicidad que se deriva del placer es a lo sumo temporal. ¿Y qué decir de comprometernos con un trabajo? Tenemos el trabajo más gratificante de cuantos pueda haber: predicar el Reino y hacer discípulos (Mateo 24:14; 28:19, 20). Enseñar al prójimo el mensaje de salvación que se expone en la Biblia nos salvará a nosotros y salvará también a los que nos escuchan (1 Timoteo 4:16). Como “colaboradores de Dios” que somos, sabemos por experiencia que “hay más felicidad en dar que en recibir” (1 Corintios 3:9; Hechos 20:35). Esta labor le aporta sentido a nuestra vida, a la vez que le da al Creador la oportunidad de responder a su desafiador, el Diablo (Proverbios 27:11). En efecto, Jehová nos ha mostrado que la felicidad auténtica y perdurable proviene de darle devoción a él (1 Timoteo 4:8).
13. a) ¿Por qué es de tanta utilidad la Escuela del Ministerio Teocrático? b) ¿Cómo se ha beneficiado usted de esta escuela?
13 Contamos con un importante y eficaz programa de enseñanza. Gerhard, anciano de una congregación de los testigos de Jehová, relata: “De joven, tenía dificultades con el lenguaje. Cuando me ponía tenso, apenas podía articular palabra y comenzaba a tartamudear, por lo que desarrollé un complejo de inferioridad. Mis padres me inscribieron en un curso para corregir los defectos del habla, pero fue en vano. Mi problema era psicológico, no físico. Sin embargo, hallé un magnífico instrumento procedente de Jehová: la Escuela del Ministerio Teocrático. Matricularme en ella me dio fuerzas. Me esforcé al máximo por poner en práctica lo que aprendía, ¡y funcionó! Aprendí a expresarme con más fluidez, me liberé de mi complejo y me hice más valeroso en el ministerio. Ahora hasta pronuncio discursos públicos. Le estoy muy agradecido a Jehová, quien me dio una nueva vida mediante esta escuela”. ¿No nos regocija la forma en que Jehová nos capacita para realizar su obra?
14, 15. ¿Con qué ayuda contamos en momentos de angustia? Dé un ejemplo.
14 Gozamos de una relación personal con Jehová y del apoyo de una hermandad internacional unida. A Katrin, que vive en Alemania, le consternó la noticia del tsunami provocado por un terremoto en el sureste asiático, pues su hija se hallaba de visita en Tailandia cuando azotó la tragedia. Esta madre estuvo treinta y dos horas sin saber si su hija estaba viva o si figuraba entre las víctimas mortales, que aumentaban sin parar. ¡Qué alivio sintió cuando por fin la llamaron por teléfono para decirle que su hija estaba bien!
15 ¿Qué ayudó a Katrin a soportar esas horas de desesperación? Ella misma escribe: “Me pasé casi todo el tiempo orándole a Jehová. Sentí una y otra vez que las oraciones me infundían fuerzas y tranquilidad mental. Además, hermanos espirituales amorosos vinieron a visitarme y se quedaron a mi lado” (Filipenses 4:6, 7). Sin duda, su situación habría sido mucho peor si hubiera tenido que pasar aquellas angustiosas horas sin la ayuda de la oración y sin el consuelo de la amorosa hermandad espiritual. Nuestra íntima relación con Jehová y su Hijo, así como los lazos que nos unen a la hermandad cristiana, son una bendición única, demasiado valiosa para darla por sentada.
16. Ilustre con una experiencia el valor que tiene la esperanza de la resurrección.
16 Abrigamos la esperanza de volver a ver a los seres queridos que han muerto (Juan 5:28, 29). Matthias es un joven que se crió en el seno de una familia de testigos de Jehová, pero que al llegar a la adolescencia abandonó la congregación cristiana porque no valoraba las bendiciones que tenía. Él escribe: “Mi padre y yo en realidad nunca tuvimos conversaciones profundas. Discutimos mucho a lo largo de los años. Pese a todo, él siempre quiso lo mejor para mí. No me daba cuenta de que me quería de verdad. En 1996, sentado junto a él en su lecho de muerte, tomando su mano y entre sollozos, le dije que lamentaba mucho lo que había hecho y que lo amaba, pero él ya no podía oírme. Falleció luego de una breve enfermedad. Si vivo para verlo en la resurrección, recuperaremos el tiempo que perdimos. Estoy seguro de que le alegrará saber que ahora soy un anciano de la congregación y que, junto con mi esposa, tengo el privilegio de ser precursor”. ¡Qué bendición tan grande es para nosotros la esperanza de la resurrección!

¿Qué me enseña sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?

¿Qué ideas de la lectura bíblica de esta semana pueden servirme en la predicación?

PROVERBIOS 7-11 | SUGERENCIAS PARA SUS COMENTARIOS PERSONALES

PROVERBIOS 7:1)
“Hijo mío, guarda mis dichos, y quieras atesorar contigo mis propios mandamientos.”
w06 15/9 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
7:1, 2. ¿Qué incluyen los “dichos” y “mandamientos” mencionados en estos versículos? Además de las enseñanzas bíblicas, incluyen las normas, o reglas, familiares que ponen los padres para el bienestar de los suyos. Los jóvenes deben respetar estas normas, así como las enseñanzas bíblicas que les imparten sus padres.
w00 15/11 pág. 28 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
(Proverbios 7:1, 2).
Dios ha dado tanto al padre como a la madre —pero en particular al primero— la responsabilidad de enseñar a sus hijos las normas divinas sobre lo bueno y lo malo. Moisés exhortó al cabeza de familia: “Estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que resultar estar sobre tu corazón; y tienes que inculcarlas en tu hijo y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6, 7). Y a los varones escribió el apóstol Pablo: “Ustedes, padres, no estén irritando a sus hijos, sino sigan criándolos en la disciplina y regulación mental de Jehová” (Efesios 6:4). Por lo tanto, no cabe duda de que entre las instrucciones paternas que se han de atesorar —o sea, valorar muchísimo— figuran los recordatorios, los mandamientos y las leyes que se hallan en la Palabra de Dios, la Biblia.
La enseñanza de ambos padres también puede incluir otras disposiciones: las reglas de la familia, que se establecen para el bien de sus miembros. Es cierto que tales reglas varían, dependiendo de las necesidades de cada familia. Y son los dos progenitores quienes deben decidir lo que es más provechoso para su propia familia. Además, sus normas por lo general serán una expresión de verdadero amor e interés.
w00 15/11 pág. 28 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
El rey empieza con el siguiente consejo paternal: “Hijo mío, guarda mis dichos, y quieras atesorar contigo mis propios mandamientos.
PROVERBIOS 7:2)
“Guarda mis mandamientos y continúa viviendo, y mi ley como la niña de tus ojos.”
w00 15/11 pág. 28 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Guarda mis mandamientos y continúa viviendo, y mi ley como la niña de tus ojos” (Proverbios 7:1, 2).
w00 15/11 págs. 28-29 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
El consejo que reciben los jóvenes es acatar esas reglas así como las enseñanzas bíblicas que les impartan sus padres. Es muy necesario que traten estas instrucciones como a ‘la niña de los ojos’, es decir, que las guarden con sumo cuidado. Así evitarán el efecto mortífero de pasar por alto las normas de Jehová, y ‘continuarán viviendo’.
it-2 pág. 491 Niña del ojo
El ojo es extremadamente delicado y sensible; hasta un pelillo o una mota de polvo que haya entre el párpado y el globo del ojo se advierte en seguida. La parte transparente del ojo (la córnea) que cubre la pupila ha de protegerse y cuidarse, pues si se produjese una cicatriz a consecuencia de haber sufrido algún daño o se volviese nebulosa debido a una enfermedad, pudiera resultar en visión distorsionada o hasta ceguera. La Biblia emplea de una manera a la vez gráfica y delicada la expresión “niña del ojo” al referirse a lo que hay que proteger con sumo cuidado. Así debe tratarse la ley de Dios. (Pr 7:2.)
PROVERBIOS 7:3)
“Átalos sobre tus dedos, y escríbelos sobre la tabla de tu corazón.”
w00 15/11 pág. 29 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
“Átalos [mis mandamientos] sobre tus dedos —pasa a decir Salomón—, y escríbelos sobre la tabla de tu corazón.” (Proverbios 7:3.) Los dedos siempre están a la vista y son imprescindibles para realizar lo que nos proponemos. De igual modo, en todo lo que hagamos siempre debemos tener presente el recordatorio y la guía de las lecciones que aprendimos cuando nos criaron según las Escrituras o cuando adquirimos el conocimiento bíblico. Debemos grabar tales mandamientos en la tabla del corazón, o lo que es lo mismo, incorporarlos a nuestra forma de ser.
it-1 pág. 650 Dedo, I
Debido a que el hombre siempre tiene a la vista sus dedos y estos son imprescindibles para realizar lo que se propone, en sentido figurado el pueblo de Dios habría de ‘atar Sus mandamientos sobre los dedos’ como recordatorio constante que habría de guiarles en todo lo que hicieran. (Pr 7:2, 3; compárese con Sl 144:1.)
PROVERBIOS 7:4)
“Di a la sabiduría: “Tú eres mi hermana”; y al entendimiento mismo quieras llamar “Pariente”,”
w00 15/11 pág. 29 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
El rey no olvida la importancia de la sabiduría y el entendimiento, pues exhorta: “Di a la sabiduría: ‘Tú eres mi hermana’; y al entendimiento mismo quieras llamar ‘Pariente’” (Proverbios 7:4). La sabiduría es la capacidad de aplicar bien el conocimiento divino. Hemos de sentir por ella el mismo afecto que por una hermana querida. ¿Qué es el entendimiento? Es la capacidad de analizar un asunto y captar su significado al percibir la relación que guardan sus elementos entre sí y con el todo. El entendimiento debe ser algo tan cercano a nosotros como un amigo íntimo.
PROVERBIOS 7:5)
“para que te guarden de la mujer extraña, de la extranjera que ha hecho melosos sus propios dichos.”
w00 15/11 pág. 29 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
¿Por qué debemos sujetarnos a la enseñanza bíblica y familiarizarnos íntimamente con la sabiduría y el entendimiento? “Para que [nos] guarden de la mujer extraña, de la extranjera que ha hecho melosos sus propios dichos.” (Proverbios 7:5.) En efecto, dicho proceder nos protegerá de los caminos melosos y persuasivos de una persona extraña, o extranjera, es decir, inmoral.
w00 15/11 pág. 29 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
La palabra extraña se aplicaba a la persona que se alejaba de Jehová al apartarse de la Ley. Por eso, a la mujer inmoral, como es el caso de la prostituta, se la llama “mujer extraña”.
it-2 pág. 828 Residente forastero
La palabra “extraño” también se aplicaba a los que se apartaban de lo que decía la Ley y por ello se alejaban de Dios. Por esta razón a una prostituta se la llama “mujer extraña”. (Pr 2:16; 5:17; 7:5.)
PROVERBIOS 7:6)
“Porque estando yo a la ventana de mi casa, miré hacia abajo por mi celosía,”
w00 15/11 pág. 29 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
La ventana por la que mira Salomón tiene una celosía, al parecer un enrejado de listones de madera que a veces tiene complejos calados.
w00 15/11 pág. 29 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
El rey de Israel pasa a describir una escena que él mismo observó: “Estando yo a la ventana de mi casa, miré hacia abajo por mi celosía,
PROVERBIOS 7:7)
“para poder atisbar a los inexpertos. Estaba interesado en discernir entre los hijos a un joven falto de corazón,”
w00 1/11 pág. 15 párr. 12 Podemos preservar nuestra pureza moral
12 Observemos que el joven del relato era “falto de corazón”. Esta expresión indica que sus pensamientos, deseos, afectos, emociones y objetivos en la vida no estaban en consonancia con lo que Dios aprueba. Su debilidad moral le acarreó trágicas consecuencias.
w00 15/11 pág. 29 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
para poder atisbar a los inexpertos. Estaba interesado en discernir entre los hijos a un joven falto de corazón,
w00 15/11 págs. 29-30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Al ir atenuándose la luz crepuscular, la oscuridad nocturna invade las calles. El rey observa a un joven muy vulnerable que, como no tiene discernimiento —es decir, buen juicio—, es falto de corazón.
PROVERBIOS 7:8)
“que iba pasando por la calle cerca de la esquina de ella; y en el camino a la casa de ella marcha él,”
w00 1/11 pág. 14 párr. 9 Podemos preservar nuestra pureza moral
que va “pasando por la calle cerca de la esquina de [una prostituta]; y en el camino a la casa de ella marcha él, en el crepúsculo, al atardecer del día”. He ahí su primer error. Mientras cae la noche, su “corazón” lo dirige, no a una calle cualquiera, sino a donde él sabe que suele hallarse una prostituta.
w00 15/11 pág. 29 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
que iba pasando por la calle cerca de la esquina de ella; y en el camino a la casa de ella marcha él,
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Seguramente sabe la clase de vecindario en que ha entrado y a qué se expone. Con todo, se acerca a “la esquina de [una mujer]”, que queda de camino a la casa de ella. ¿Quién es esta mujer? ¿Cuáles son sus intenciones?
PROVERBIOS 7:9)
“en el crepúsculo, al atardecer del día, al acercarse la noche y las tinieblas.”
w00 1/11 pág. 14 párr. 9 Podemos preservar nuestra pureza moral
que va “pasando por la calle cerca de la esquina de [una prostituta]; y en el camino a la casa de ella marcha él, en el crepúsculo, al atardecer del día”. He ahí su primer error. Mientras cae la noche, su “corazón” lo dirige, no a una calle cualquiera, sino a donde él sabe que suele hallarse una prostituta.
PROVERBIOS 7:10)
“Y, ¡mira!, allí estaba una mujer que salía a su encuentro, con la prenda de vestir de una prostituta, y astuta de corazón.”
w00 1/11 pág. 14 párr. 10 Podemos preservar nuestra pureza moral
10 A continuación leemos: “¡Mira!, allí estaba una mujer que salía a su encuentro, con la prenda de vestir de una prostituta, y astuta de corazón”. ¡Ya la ha visto! Podría darse la vuelta y marcharse a casa, pero ahora es más difícil que antes, sobre todo en vista de su debilidad moral.
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
La manera como viste esta mujer dice mucho de ella (Génesis 38:14, 15). Lleva ropa inmodesta, propia de una prostituta. Además, es astuta de corazón, o sea, es de “corazón falso” y tiene “solapadas intenciones” (Straubinger; NVI).
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
El rey observador sigue diciendo: “¡Mira!, allí estaba una mujer que salía a su encuentro, con la prenda de vestir de una prostituta, y astuta de corazón.
PROVERBIOS 7:11)
“Alborotadora es, y terca. En su casa no siguen residiendo sus pies.”
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Es alborotadora y terca, habladora y obstinada, bulliciosa y voluntariosa, descarada y desafiante.
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Alborotadora es, y terca. En su casa no siguen residiendo sus pies.
PROVERBIOS 7:12)
“Ahora está fuera, ahora está en las plazas públicas, y cerca de todas las esquinas se pone al acecho.”
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
En vez de quedarse en casa, prefiere estar en los lugares públicos y en las esquinas de las calles, al acecho de una víctima. Espera a que pase alguien como el joven.
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Ahora está fuera, ahora está en las plazas públicas, y cerca de todas las esquinas se pone al acecho” (Proverbios 7:10-12).
PROVERBIOS 7:13)
“Y se ha asido de él y le ha dado un beso. Ha adoptado un rostro descarado, y empieza a decirle:”
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Así que un joven se encuentra con una libertina que ha trazado un plan astuto. Tal escena debió captar la atención de Salomón, que relata: “Se ha asido de él y le ha dado un beso. Ha adoptado un rostro descarado, y empieza a decirle:
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Los labios de esta mujer son melosos. Adopta un rostro descarado y se expresa con confianza. Todo cuanto dice está fríamente calculado para seducir al joven.
PROVERBIOS 7:14)
““Tenía que ofrecer sacrificios de comunión. Hoy he pagado mis votos.”
w00 1/11 pág. 14 párr. 10 Podemos preservar nuestra pureza moral
El joven lo acepta y escucha sus palabras seductoras, persuasivas: “Tenía que ofrecer sacrificios de comunión —le dice—. Hoy he pagado mis votos”. Aquellos sacrificios consistían en ofrendas de carne, harina, aceite y vino (Levítico 19:5, 6; 22:21; Números 15:8-10). Tal vez los mencione para insinuar que no le falta espiritualidad y, al mismo tiempo, que en su casa hay en abundancia buena comida y bebida.
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
‘Tenía que ofrecer sacrificios de comunión. Hoy he pagado mis votos.
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Finge ser justa al afirmar que ha ofrecido sacrificios de comunión ese mismo día y que ha pagado sus votos, con lo que insinúa que no carece de espiritualidad. Los sacrificios de comunión que se ofrecían en el templo consistían en carne, harina, aceite y vino (Levítico 19:5, 6; 22:21; Números 15:8-10). Así da a entender que hay mucho que comer y beber en su casa, puesto que la persona que hacía tales ofrendas podía tomar parte del sacrificio de comunión para su familia y para sí. Está claro lo que quiere indicar: que el chico pasará un buen rato allí.
it-2 pág. 733 Prostituta
Finge ser justa al decir que había hecho sacrificios de comunión ese mismísimo día (dando a entender que habría alimento para banquetear, puesto que el que hacía la ofrenda normalmente tomaba parte del sacrificio de comunión para él mismo y su familia). (Pr 7:6-21.)
w87 15/5 págs. 28-29 Tema a Jehová y será feliz
Lección para nosotros: Al mencionar sus “sacrificios de comunión” y “votos”, la mujer inmoral que se menciona en el capítulo 7 de Proverbios quizás estuviera dando a entender que no carecía de espiritualidad. Los sacrificios de comunión consistían en carne, harina, aceite y vino. (Levítico 19:5, 6; 22:21; Números 15:8-10.) De modo que ella indicaba que en su casa había mucho de comer y beber, y el “joven falto de corazón” pasaría un buen rato allí. Esta es una manera típica de llevar a la inmoralidad a la persona que carece de los motivos correctos. ¡Cuán importante es escuchar esta advertencia y evitar tal pecado contra Dios! (Génesis 39:7-12.)
PROVERBIOS 7:15)
“Por eso he salido a tu encuentro, para buscar tu rostro, a fin de hallarte.”
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Por eso he salido a tu encuentro, para buscar tu rostro, a fin de hallarte’” (Proverbios 7:13-15).
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Ella había salido de casa expresamente a buscarlo. Hay que ser muy crédulo para tragarse un cuento tan tierno. “Es cierto que buscaba a alguien —dice un biblista—, pero ¿de verdad salió a buscarlo a él en particular? Solo se lo creería un tonto, quizás como este.”
PROVERBIOS 7:16)
“He adornado mi diván con colchas, con cosas de muchos colores, lino de Egipto.”
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Después de haberlo atraído apelando a la vista con su vestimenta; al oído, con sus halagos; al tacto, con un abrazo, y al gusto, con el sabor de sus labios, la seductora recurre al sentido del olfato. Dice: “He adornado mi diván con colchas, con cosas de muchos colores, lino de Egipto. He rociado mi cama con mirra, áloes y canela” (Proverbios 7:16, 17). De manera primorosa ha arreglado su cama con lino de Egipto de vivos colores y la ha perfumado con fragancias selectas de mirra, áloes y canela.
PROVERBIOS 7:17)
“He rociado mi cama con mirra, áloes y canela.”
w14 1/2 pág. 10 ¿Lo sabía?
Los áloes de los que habla la Biblia se usaban para perfumar camas y prendas de vestir (Salmo 45:8; Proverbios 7:17; El Cantar de los Cantares 4:14). Provenían del palo de áloe (un tipo de Aquilaria), cuya madera produce aceites aromáticos y resina al descomponerse. La madera impregnada se molía y se vendía en polvo.
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Después de haberlo atraído apelando a la vista con su vestimenta; al oído, con sus halagos; al tacto, con un abrazo, y al gusto, con el sabor de sus labios, la seductora recurre al sentido del olfato. Dice: “He adornado mi diván con colchas, con cosas de muchos colores, lino de Egipto. He rociado mi cama con mirra, áloes y canela” (Proverbios 7:16, 17). De manera primorosa ha arreglado su cama con lino de Egipto de vivos colores y la ha perfumado con fragancias selectas de mirra, áloes y canela.
it-1 pág. 100 Áloe, palo de áloe
ÁLOE, PALO DE ÁLOE
(heb. ʼaha•lím [plural] y ʼaha•lóhth [plural]; gr. a•ló•ē).
Nombre de cierta especie de árbol que produce una sustancia aromática utilizada en tiempos bíblicos como perfume. (Sl 45:8; Pr 7:17; Can 4:14.) La mayoría de los comentaristas opinan que el áloe mencionado en la Biblia es el Aquilaria agallocha, llamado algunas veces “palo de águila”, que en la actualidad se encuentra principalmente en la India y otras regiones circundantes. Es un árbol grande y frondoso, que puede alcanzar los 30 m. El corazón del tronco y de las ramas está impregnado de resina y de un aceite oloroso, del que se obtiene un perfume muy apreciado. Debido a que sus propiedades aromáticas aumentan cuando está en proceso de descomposición, a veces se entierra para acelerar dicho proceso. Una vez pulverizada, esta materia se comercializa con el nombre de “áloes”.
PROVERBIOS 7:18)
“De veras ven, saciémonos bebiendo del amor hasta la mañana; sí, gocemos el uno del otro con expresiones de amor.”
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
“De veras ven, saciémonos bebiendo del amor hasta la mañana; sí, gocemos el uno del otro con expresiones de amor.” La invitación implica mucho más que una agradable cena para dos. Le promete que gozará de relaciones sexuales con ella. Para el joven la invitación suena como una excitante aventura.
w00 15/11 pág. 31 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
La “mujer extraña” que vio el rey sedujo al muchacho con una invitación a ‘gozar el uno del otro con expresiones de amor’. ¿No es cierto que a muchos jóvenes, sobre todo chicas, se les ha explotado del mismo modo? Pero preguntémonos: “Cuando alguien intenta seducirnos a la inmoralidad sexual, ¿lo hace porque nos ama de verdad, o para satisfacer sus deseos egoístas? Si un hombre de veras ama a una mujer, ¿por qué va a presionarla para que viole su conciencia educada en el cristianismo?”.
g94 8/2 pág. 17 ¿Qué daño causa jugar con la inmoralidad?
¿Es amor?
Considera el relato bíblico del capítulo 7 de Proverbios, en el que se relata cómo una prostituta sedujo a un joven. Aquella mujer inmoral le dijo: “De veras ven, saciémonos bebiendo del amor hasta la mañana; sí, gocemos el uno del otro con expresiones de amor”. Al joven sin duda le pareció atractiva la idea de que lo amaran, pero la prostituta en realidad ‘lo extravió con la abundancia de su persuasiva. Por la suavidad de sus labios lo sedujo’. No sentía amor verdadero por él; para ella era tan solo un cliente. Se aprovechó de él al máximo. (Proverbios 7:18-21.)
PROVERBIOS 7:19)
“Porque el esposo no está en casa; se ha ido viajando por un camino de bastante distancia.”
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Para terminar de convencerlo, ella añade: “Porque el esposo no está en casa; se ha ido viajando por un camino de bastante distancia. Una bolsa de dinero ha llevado en la mano. El día de la luna llena vendrá a su casa” (Proverbios 7:18-20). Le garantiza seguridad total, pues su esposo está en un viaje de negocios y no regresará pronto.
PROVERBIOS 7:20)
“Una bolsa de dinero ha llevado en la mano. El día de la luna llena vendrá a su casa”.”
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Para terminar de convencerlo, ella añade: “Porque el esposo no está en casa; se ha ido viajando por un camino de bastante distancia. Una bolsa de dinero ha llevado en la mano. El día de la luna llena vendrá a su casa” (Proverbios 7:18-20). Le garantiza seguridad total, pues su esposo está en un viaje de negocios y no regresará pronto.
PROVERBIOS 7:21)
“Lo ha extraviado con la abundancia de su persuasiva. Por la suavidad de sus labios lo seduce.”
w00 15/11 pág. 30 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
¡Con qué habilidad engaña al joven! “Lo ha extraviado con la abundancia de su persuasiva. Por la suavidad de sus labios lo seduce.” (Proverbios 7:21.) Haría falta un hombre del calibre de José para resistir una invitación tan seductora (Génesis 39:9, 12). ¿Tendrá este muchacho la talla moral que se requiere?
g94 8/2 pág. 17 ¿Qué daño causa jugar con la inmoralidad?
¿Es amor?
Considera el relato bíblico del capítulo 7 de Proverbios, en el que se relata cómo una prostituta sedujo a un joven. Aquella mujer inmoral le dijo: “De veras ven, saciémonos bebiendo del amor hasta la mañana; sí, gocemos el uno del otro con expresiones de amor”. Al joven sin duda le pareció atractiva la idea de que lo amaran, pero la prostituta en realidad ‘lo extravió con la abundancia de su persuasiva. Por la suavidad de sus labios lo sedujo’. No sentía amor verdadero por él; para ella era tan solo un cliente. Se aprovechó de él al máximo. (Proverbios 7:18-21.)
PROVERBIOS 7:22)
“De repente él va tras ella, como toro que viene aun al degüello, y justamente como si estuviera en grilletes para la disciplina de un tonto,”
w00 15/11 pág. 31 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
(Proverbios 7:22, 23.)
La invitación le resulta irresistible al joven, que no hace caso al sentido común y va tras la mujer ‘como toro al degüello’. Tal como el hombre que está atado con grilletes no puede escapar de la disciplina, así él es conducido al pecado.
w00 15/11 pág. 31 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
‘Como un toro al degüello’
“De repente él va tras ella —indica Salomón—, como toro que viene aun al degüello, y justamente como si estuviera en grilletes para la disciplina de un tonto,
it-2 pág. 733 Prostituta
Salomón muestra que una vez que el joven ha sido atraído seductoramente hasta este punto, ya no puede evitar envolverse con ella en el pecado, y, abandonando todo sentido común, sigue adelante ‘como un toro al degüello’, como un hombre que estuviera atado con grilletes sin poder escapar de la disciplina que recibirá. “Hasta que —dice Salomón—, una flecha le abre el hígado”, es decir, hasta que recibe la herida que provoca la muerte, tanto espiritual como física, pues no solo ha expuesto su cuerpo a una enfermedad mortífera de transmisión sexual (en casos avanzados de sífilis el ataque bacteriano satura el hígado), sino que, además, “no ha sabido que en ello está envuelta su misma alma”. Todo su ser y toda su vida han sido afectados seriamente, y él ha pecado gravemente contra Dios. Salomón concluye su relato diciendo: “Caminos al Seol es su casa; van descendiendo a los cuartos interiores de la muerte”. (Pr 7:22, 23, 27; compárese con Pr 2:16-19; 5:3-14.)
PROVERBIOS 7:23)
“hasta que una flecha le abre el hígado, tal como un pájaro se mete apresurado en la trampa; y él no ha sabido que en ello está envuelta su misma alma.”
w00 1/11 pág. 14 párr. 11 Podemos preservar nuestra pureza moral
Salomón concluye con unas palabras que nos dan en qué pensar: “No ha sabido que en ello está envuelta su misma alma”. Su alma, su vida, está implicada, pues “Dios juzgará a los fornicadores y a los adúlteros” (Hebreos 13:4).
w00 15/11 pág. 31 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
Algunas enfermedades de transmisión sexual dañan el hígado. En casos graves de sífilis, por ejemplo, las bacterias se apoderan de este órgano. Y el microorganismo causante de la gonorrea puede ocasionar inflamación del hígado.
w00 15/11 pág. 31 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
No verá el peligro de su proceder hasta que ‘una flecha le abra el hígado’, es decir, hasta que reciba una herida que puede provocarle la muerte. Esta puede ser física, pues se ha expuesto a contraer una enfermedad mortífera de transmisión sexual, pero también puede ser una muerte espiritual; “está envuelta su misma alma”. Todo su ser y toda su vida se han visto muy afectados, y él ha pecado gravemente contra Dios. De esta manera, se apresura a caer en las garras de la muerte tal como un pájaro cae en la trampa.
w00 15/11 pág. 31 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
hasta que una flecha le abre el hígado, tal como un pájaro se mete apresurado en la trampa; y él no ha sabido que en ello está envuelta su misma alma.” (Proverbios 7:22, 23.)
it-1 pág. 1141 Hígado
El relato del rey Salomón sobre el joven inexperto que sucumbe ante la tentación de la mujer inmoral concluye diciendo: “De repente él va tras ella, [...] hasta que una flecha le abre el hígado, [...] y él no ha sabido que en ello está envuelta su misma alma”. (Pr 7:21-23.) Esta es una descripción muy apropiada, pues la medicina ha descubierto que en los estados avanzados de sífilis (como en el caso de muchas otras enfermedades), diferentes organismos bacterianos se apoderan del hígado. El microorganismo (gonococo) responsable de la gonorrea, otra enfermedad de transmisión sexual, también causa en ocasiones graves inflamaciones del hígado que pueden producir la muerte. El hígado desempeña un papel fundamental en la vida, por lo que se hace referencia a él en lenguaje figurado en un contexto de profundo pesar. (Lam 2:11.)
it-2 pág. 733 Prostituta
Salomón muestra que una vez que el joven ha sido atraído seductoramente hasta este punto, ya no puede evitar envolverse con ella en el pecado, y, abandonando todo sentido común, sigue adelante ‘como un toro al degüello’, como un hombre que estuviera atado con grilletes sin poder escapar de la disciplina que recibirá. “Hasta que —dice Salomón—, una flecha le abre el hígado”, es decir, hasta que recibe la herida que provoca la muerte, tanto espiritual como física, pues no solo ha expuesto su cuerpo a una enfermedad mortífera de transmisión sexual (en casos avanzados de sífilis el ataque bacteriano satura el hígado), sino que, además, “no ha sabido que en ello está envuelta su misma alma”. Todo su ser y toda su vida han sido afectados seriamente, y él ha pecado gravemente contra Dios. Salomón concluye su relato diciendo: “Caminos al Seol es su casa; van descendiendo a los cuartos interiores de la muerte”. (Pr 7:22, 23, 27; compárese con Pr 2:16-19; 5:3-14.)
PROVERBIOS 7:25)
“No se desvíe tu corazón a los caminos de ella. Ni, andando errante, entres en sus veredas.”
w11 15/4 pág. 27 párr. 17 ¿Permitimos que nos guíe el espíritu de Dios?
¿Cómo podría haber evitado su desastroso error? Haciendo caso de esta advertencia: “Ni [...] entres en sus veredas” (Pro. 7:25). ¿La lección para nosotros? Si queremos que el espíritu santo nos dirija, no debemos meternos en situaciones que nos expongan a la tentación. Cualquiera podría actuar de forma tan imprudente como el “joven falto de corazón”. Una de las maneras de seguir su mal camino sería ir sin rumbo de un canal a otro de la televisión o de una página a otra de Internet. Aunque la persona no lo haga a propósito, podría toparse con escenas eróticas y terminar cayendo en el vicio de la pornografía. Adoptar este hábito perjudicaría gravemente su conciencia y su relación con Dios, e incluso podría costarle la vida (léase Romanos 8:5-8).
w00 15/11 pág. 31 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
El consejo de Salomón es claro: no nos desviemos a los caminos mortíferos de las personas inmorales, y ‘continuemos viviendo’ (Proverbios 7:2). ¡Qué consejo tan oportuno para nuestros días! No cabe duda de que es necesario evitar los lugares donde hay gente al acecho de víctimas. ¿Por qué deberíamos someternos a sus tácticas al ir a tales lugares? En efecto, ¿por qué deberíamos ser ‘faltos de corazón’ y desviarnos a los caminos de una “extranjera”?
La “mujer extraña” que vio el rey sedujo al muchacho con una invitación a ‘gozar el uno del otro con expresiones de amor’. ¿No es cierto que a muchos jóvenes, sobre todo chicas, se les ha explotado del mismo modo? Pero preguntémonos: “Cuando alguien intenta seducirnos a la inmoralidad sexual, ¿lo hace porque nos ama de verdad, o para satisfacer sus deseos egoístas? Si un hombre de veras ama a una mujer, ¿por qué va a presionarla para que viole su conciencia educada en el cristianismo?”. “No se desvíe tu corazón” a esos caminos, exhorta Salomón.
w00 15/11 pág. 31 “Guarda mis mandamientos y continúa viviendo”
No se desvíe tu corazón a los caminos de ella. Ni, andando errante, entres en sus veredas.
PROVERBIOS 8:1)
“¿No sigue clamando la sabiduría, y no sigue dando su voz el discernimiento?”
g 5/14 pág. 16 La sabiduría está clamando. ¿Puede escucharla?
La sabiduría está clamando. ¿Puede escucharla?
“¿No sigue clamando la sabiduría, y no sigue [levantando la] voz el discernimiento? En la cima de las alturas, junto al camino, en el cruce de las veredas [...], en el lugar de acceso de las entradas sigue clamando a gritos.” (PROVERBIOS 8:1-3)
LA SABIDURÍA no tiene precio; sin ella cometeríamos errores a cada paso. Ahora bien, el escritor del libro de Proverbios estaba hablando de la sabiduría verdadera, la sabiduría inigualable de nuestro Creador. Prácticamente toda la humanidad tiene acceso a ella. ¿Y dónde puede encontrarla? En un libro muy especial, la Biblia. Piense en lo siguiente:
▪ En palabras de The World Book Encyclopedia, la Biblia es “el libro de mayor difusión de la historia, el que más veces se ha traducido y a más idiomas”. Está disponible completa o en parte en más de 2.600 idiomas, lo cual la ha puesto al alcance de más del 90% de la familia humana.
▪ La sabiduría también está clamando en un sentido más literal. En Mateo 24:14 leemos: “Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin [del presente mundo]”.
Esas “buenas nuevas”, o buenas noticias, están llenas de sabiduría, pues apuntan a la sabia solución que Dios ofrece a los problemas del hombre: su Reino, un gobierno divino que dominará sobre la Tierra entera. No habrá más gobierno que ese (Daniel 2:44; 7:13, 14). Por eso, Jesús oró: “Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra” (Mateo 6:9, 10).
Los testigos de Jehová consideran un honor anunciar el Reino de Dios en 239 países y territorios. Como vemos, la sabiduría divina está clamando incluso en “las entradas” de las ciudades y otros lugares. ¿Puede escucharla?
w01 15/3 págs. 25-26 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Sigue clamando a gritos”
El capítulo 8 de Proverbios se inicia con una pregunta retórica: “¿No sigue clamando la sabiduría, y no sigue dando su voz el discernimiento?”. En efecto, la sabiduría y el discernimiento siguen clamando, aunque de forma muy diferente a la mujer inmoral que, al acecho en lugares oscuros, susurra palabras seductoras al oído de un joven solitario e inexperto (Proverbios 7:12). “En la cima de las alturas, junto al camino, en el cruce de las veredas se ha apostado. Al lado de las puertas, a la boca del pueblo, en el lugar de acceso de las entradas sigue clamando a gritos.” (Proverbios 8:1-3.) La enérgica y firme voz de la sabiduría se escucha perfectamente en los lugares públicos: en las puertas, en los cruces de caminos y en las entradas de la ciudad. Todo el mundo puede oírla con facilidad y responder a ella.
¿Quién negaría que la sabiduría piadosa que se halla en la Palabra inspirada de Dios está al alcance de casi todo habitante de la Tierra que desee obtenerla? “La Biblia es el libro más leído de la historia —señala The World Book Encyclopedia—. Se han distribuido más ejemplares de ese libro que de cualquier otro. Asimismo, es la obra que se ha traducido más veces y a más idiomas.” Completa o en parte, está disponible en más de dos mil cien idiomas y dialectos, así que más del noventa por ciento de la humanidad tiene acceso a, como mínimo, una porción de las Escrituras en su lengua vernácula.
Los testigos de Jehová proclaman el mensaje bíblico por todas partes. De hecho, predican las buenas nuevas del Reino de Dios y enseñan las verdades de Su Palabra en 235 países. Las revistas bíblicas La Atalaya, editada en 140 idiomas, y ¡Despertad!, impresa en 83, cuentan cada una con una tirada de más de veinte millones de ejemplares. Sin lugar a dudas, la sabiduría sigue clamando a gritos en los lugares públicos.
w01 15/3 pág. 28 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
el término para “sabiduría” sea de género femenino tanto en hebreo
it-2 pág. 80 Jesucristo
Sabiduría personificada. Lo que las Escrituras dicen sobre la Palabra encaja de modo sobresaliente con la descripción de Proverbios 8:22-31. En este pasaje se personifica a la sabiduría, se la representa como si pudiera hablar y actuar. (Pr 8:1.) Muchos escritores cristianos de los primeros siglos de la era común entendieron que este pasaje se refería simbólicamente al Hijo de Dios en su estado prehumano. En vista de los textos ya analizados, no puede negarse que Jehová ‘produjera’ al Hijo “como el principio de su camino, el más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás”, ni que el Hijo estuviera al “lado [de Jehová] como un obrero maestro” durante la creación de la Tierra, como dicen estos versículos de Proverbios. Es verdad que en hebreo, cuyos sustantivos tienen género (como en español), la palabra para “sabiduría” está siempre en femenino. El que se personifique a la sabiduría no cambia su género, pero tampoco impide que se use figuradamente para representar al Hijo primogénito de Dios. La palabra griega para “amor” en la frase “Dios es amor” (1Jn 4:8) también está en femenino, aunque el término Dios es masculino. Salomón, el escritor principal de Proverbios (Pr 1:1), se aplicó el título qo•hé•leth (congregador) (Ec 1:1), aunque el género de esta palabra también es femenino.
La sabiduría solo se manifiesta cuando se expresa de algún modo. La sabiduría de Dios se expresó en la creación (Pr 3:19, 20) mediante su Hijo. (Compárese con 1Co 8:6.) Del mismo modo, el propósito sabio de Dios concerniente a la humanidad también se hace manifiesto mediante su Hijo, Jesucristo, y se sintetiza en él. Por eso el apóstol pudo decir que Cristo representa “el poder de Dios y la sabiduría de Dios”, y que Cristo Jesús “ha venido a ser para nosotros sabiduría procedente de Dios, también justicia y santificación y liberación por rescate”. (1Co 1:24, 30; compárese con 1Co 2:7, 8; Pr 8:1, 10, 18-21.)
PROVERBIOS 8:2)
“En la cima de las alturas, junto al camino, en el cruce de las veredas se ha apostado.”
w01 15/3 págs. 25-26 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Sigue clamando a gritos”
El capítulo 8 de Proverbios se inicia con una pregunta retórica: “¿No sigue clamando la sabiduría, y no sigue dando su voz el discernimiento?”. En efecto, la sabiduría y el discernimiento siguen clamando, aunque de forma muy diferente a la mujer inmoral que, al acecho en lugares oscuros, susurra palabras seductoras al oído de un joven solitario e inexperto (Proverbios 7:12). “En la cima de las alturas, junto al camino, en el cruce de las veredas se ha apostado. Al lado de las puertas, a la boca del pueblo, en el lugar de acceso de las entradas sigue clamando a gritos.” (Proverbios 8:1-3.) La enérgica y firme voz de la sabiduría se escucha perfectamente en los lugares públicos: en las puertas, en los cruces de caminos y en las entradas de la ciudad. Todo el mundo puede oírla con facilidad y responder a ella.
¿Quién negaría que la sabiduría piadosa que se halla en la Palabra inspirada de Dios está al alcance de casi todo habitante de la Tierra que desee obtenerla? “La Biblia es el libro más leído de la historia —señala The World Book Encyclopedia—. Se han distribuido más ejemplares de ese libro que de cualquier otro. Asimismo, es la obra que se ha traducido más veces y a más idiomas.” Completa o en parte, está disponible en más de dos mil cien idiomas y dialectos, así que más del noventa por ciento de la humanidad tiene acceso a, como mínimo, una porción de las Escrituras en su lengua vernácula.
Los testigos de Jehová proclaman el mensaje bíblico por todas partes. De hecho, predican las buenas nuevas del Reino de Dios y enseñan las verdades de Su Palabra en 235 países. Las revistas bíblicas La Atalaya, editada en 140 idiomas, y ¡Despertad!, impresa en 83, cuentan cada una con una tirada de más de veinte millones de ejemplares. Sin lugar a dudas, la sabiduría sigue clamando a gritos en los lugares públicos.
PROVERBIOS 8:3)
“Al lado de las puertas, a la boca del pueblo, en el lugar de acceso de las entradas sigue clamando a gritos:”
g 5/14 pág. 16 La sabiduría está clamando. ¿Puede escucharla?
La sabiduría está clamando. ¿Puede escucharla?
“¿No sigue clamando la sabiduría, y no sigue [levantando la] voz el discernimiento? En la cima de las alturas, junto al camino, en el cruce de las veredas [...], en el lugar de acceso de las entradas sigue clamando a gritos.” (PROVERBIOS 8:1-3)
LA SABIDURÍA no tiene precio; sin ella cometeríamos errores a cada paso. Ahora bien, el escritor del libro de Proverbios estaba hablando de la sabiduría verdadera, la sabiduría inigualable de nuestro Creador. Prácticamente toda la humanidad tiene acceso a ella. ¿Y dónde puede encontrarla? En un libro muy especial, la Biblia. Piense en lo siguiente:
▪ En palabras de The World Book Encyclopedia, la Biblia es “el libro de mayor difusión de la historia, el que más veces se ha traducido y a más idiomas”. Está disponible completa o en parte en más de 2.600 idiomas, lo cual la ha puesto al alcance de más del 90% de la familia humana.
▪ La sabiduría también está clamando en un sentido más literal. En Mateo 24:14 leemos: “Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin [del presente mundo]”.
Esas “buenas nuevas”, o buenas noticias, están llenas de sabiduría, pues apuntan a la sabia solución que Dios ofrece a los problemas del hombre: su Reino, un gobierno divino que dominará sobre la Tierra entera. No habrá más gobierno que ese (Daniel 2:44; 7:13, 14). Por eso, Jesús oró: “Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra” (Mateo 6:9, 10).
Los testigos de Jehová consideran un honor anunciar el Reino de Dios en 239 países y territorios. Como vemos, la sabiduría divina está clamando incluso en “las entradas” de las ciudades y otros lugares. ¿Puede escucharla?
w01 15/3 págs. 25-26 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Sigue clamando a gritos”
El capítulo 8 de Proverbios se inicia con una pregunta retórica: “¿No sigue clamando la sabiduría, y no sigue dando su voz el discernimiento?”. En efecto, la sabiduría y el discernimiento siguen clamando, aunque de forma muy diferente a la mujer inmoral que, al acecho en lugares oscuros, susurra palabras seductoras al oído de un joven solitario e inexperto (Proverbios 7:12). “En la cima de las alturas, junto al camino, en el cruce de las veredas se ha apostado. Al lado de las puertas, a la boca del pueblo, en el lugar de acceso de las entradas sigue clamando a gritos.” (Proverbios 8:1-3.) La enérgica y firme voz de la sabiduría se escucha perfectamente en los lugares públicos: en las puertas, en los cruces de caminos y en las entradas de la ciudad. Todo el mundo puede oírla con facilidad y responder a ella.
¿Quién negaría que la sabiduría piadosa que se halla en la Palabra inspirada de Dios está al alcance de casi todo habitante de la Tierra que desee obtenerla? “La Biblia es el libro más leído de la historia —señala The World Book Encyclopedia—. Se han distribuido más ejemplares de ese libro que de cualquier otro. Asimismo, es la obra que se ha traducido más veces y a más idiomas.” Completa o en parte, está disponible en más de dos mil cien idiomas y dialectos, así que más del noventa por ciento de la humanidad tiene acceso a, como mínimo, una porción de las Escrituras en su lengua vernácula.
Los testigos de Jehová proclaman el mensaje bíblico por todas partes. De hecho, predican las buenas nuevas del Reino de Dios y enseñan las verdades de Su Palabra en 235 países. Las revistas bíblicas La Atalaya, editada en 140 idiomas, y ¡Despertad!, impresa en 83, cuentan cada una con una tirada de más de veinte millones de ejemplares. Sin lugar a dudas, la sabiduría sigue clamando a gritos en los lugares públicos.
PROVERBIOS 8:4)
““A ustedes, oh hombres, estoy llamando, y mi voz se dirige a los hijos de los hombres.”
w01 15/3 pág. 26 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Mi voz se dirige a los hijos de los hombres”
La sabiduría personificada empieza a hablar: “A ustedes, oh hombres, estoy llamando, y mi voz se dirige a los hijos de los hombres. Oh inexpertos, entiendan sagacidad; y ustedes los estúpidos, entiendan corazón” (Proverbios 8:4, 5).
El llamamiento de la sabiduría es universal, pues se dirige a toda la humanidad. Hasta a los inexpertos se les invita a obtener sagacidad, o prudencia, y a los insensatos, entendimiento. Los testigos de Jehová creen que la Biblia es un libro para todo el mundo, y procuran animar a toda persona a escudriñarla y encontrar las palabras de sabiduría que contiene.
PROVERBIOS 8:5)
“Oh inexpertos, entiendan sagacidad; y ustedes los estúpidos, entiendan corazón.”
w01 15/3 pág. 26 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Mi voz se dirige a los hijos de los hombres”
La sabiduría personificada empieza a hablar: “A ustedes, oh hombres, estoy llamando, y mi voz se dirige a los hijos de los hombres. Oh inexpertos, entiendan sagacidad; y ustedes los estúpidos, entiendan corazón” (Proverbios 8:4, 5).
El llamamiento de la sabiduría es universal, pues se dirige a toda la humanidad. Hasta a los inexpertos se les invita a obtener sagacidad, o prudencia, y a los insensatos, entendimiento. Los testigos de Jehová creen que la Biblia es un libro para todo el mundo, y procuran animar a toda persona a escudriñarla y encontrar las palabras de sabiduría que contiene.
PROVERBIOS 8:10)
“Acepten mi disciplina y no plata, y conocimiento más bien que oro escogido.”
w01 15/3 pág. 26 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
Apropiadamente, la sabiduría clama: “Acepten mi disciplina y no plata, y conocimiento más bien que oro escogido”. Una petición razonable, “porque la sabiduría es mejor que los corales, y todos los otros deleites mismos no pueden ser igualados a ella” (Proverbios 8:10, 11). ¿Por qué? ¿Qué la convierte en algo más precioso que la riqueza?
“Mi fruto es mejor que el oro”
Los regalos que la sabiduría otorga a quienes la escuchan son más valiosos que el oro, la plata o los corales.
PROVERBIOS 8:11)
“Porque la sabiduría es mejor que los corales, y todos los otros deleites mismos no pueden ser igualados a ella.”
w01 15/3 pág. 26 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
Apropiadamente, la sabiduría clama: “Acepten mi disciplina y no plata, y conocimiento más bien que oro escogido”. Una petición razonable, “porque la sabiduría es mejor que los corales, y todos los otros deleites mismos no pueden ser igualados a ella” (Proverbios 8:10, 11). ¿Por qué? ¿Qué la convierte en algo más precioso que la riqueza?
“Mi fruto es mejor que el oro”
Los regalos que la sabiduría otorga a quienes la escuchan son más valiosos que el oro, la plata o los corales.
PROVERBIOS 8:12)
“”Yo, la sabiduría, he residido con la sagacidad y hallo hasta el conocimiento de las capacidades de pensar.”
w01 15/3 págs. 26-27 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
Ella misma los enumera: “Yo, la sabiduría, he residido con la sagacidad y hallo hasta el conocimiento de las capacidades de pensar. El temor de Jehová significa odiar lo malo. El propio ensalzamiento y el orgullo y el mal camino y la boca perversa he odiado” (Proverbios 8:12, 13).
La sabiduría confiere sagacidad y capacidad de pensar. El hombre que posee sabiduría piadosa también siente temor reverente a Dios, ya que “el temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría” (Proverbios 9:10). Por tanto, odia lo que Jehová odia, y está muy lejos de la altanería, la arrogancia, la conducta inmoral y el habla perversa. Su aversión a la maldad le escuda de la influencia corruptora del poder. A quienes tienen responsabilidades en la congregación y a los cabezas de familia les es muy necesario ir en pos de la sabiduría.
PROVERBIOS 8:13)
“El temor de Jehová significa odiar lo malo. El propio ensalzamiento y el orgullo y el mal camino y la boca perversa he odiado.”
w07 15/7 pág. 8 “La sabiduría es para una protección”
En la Biblia, la sabiduría personificada dice lo siguiente: “El propio ensalzamiento y el orgullo [...] he odiado” (Proverbios 8:13). El orgullo y la sabiduría son polos opuestos. Es preciso que actuemos con sabiduría y procuremos no volvernos altivos o arrogantes. A este respecto deben estar especialmente alerta aquellos a quienes les ha ido bien en determinados aspectos de la vida o se les ha confiado un puesto de responsabilidad en la congregación.
w01 15/3 págs. 26-27 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
Ella misma los enumera: “Yo, la sabiduría, he residido con la sagacidad y hallo hasta el conocimiento de las capacidades de pensar. El temor de Jehová significa odiar lo malo. El propio ensalzamiento y el orgullo y el mal camino y la boca perversa he odiado” (Proverbios 8:12, 13).
La sabiduría confiere sagacidad y capacidad de pensar. El hombre que posee sabiduría piadosa también siente temor reverente a Dios, ya que “el temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría” (Proverbios 9:10). Por tanto, odia lo que Jehová odia, y está muy lejos de la altanería, la arrogancia, la conducta inmoral y el habla perversa. Su aversión a la maldad le escuda de la influencia corruptora del poder. A quienes tienen responsabilidades en la congregación y a los cabezas de familia les es muy necesario ir en pos de la sabiduría.
w01 1/12 págs. 19-20 Temamos a Jehová y guardemos sus mandamientos
Apartémonos del mal
4 Las Escrituras indican que “el temor de Jehová significa odiar lo malo” (Proverbios 8:13). Un léxico bíblico define tal odio como la “actitud ante objetos y personas a los que uno se opone, detesta y desprecia, y con los que evita todo tipo de contacto o relación”. Por consiguiente, el temor de Dios implica sentir aversión o repugnancia hacia lo que es malo a sus ojos (Salmo 97:10).
w92 1/1 págs. 21-22 Tema a Jehová y glorifique su santo nombre
Ame lo bueno, odie lo malo
13 Jehová es completamente bueno. Por eso, “el temor de Jehová significa odiar lo malo”. (Proverbios 8:13.) De Jesús está escrito: “Amaste la justicia, y odiaste el desafuero. Por eso Dios, tu Dios, te ungió con el aceite de alborozo”. (Hebreos 1:9.) Si, como Jesús, nosotros deseamos la bendición de Jehová, tenemos que detestar la maldad, la inmoralidad, la violencia y la codicia del mundo orgulloso de Satanás. (Compárese con Proverbios 6:16-19.) Tenemos que amar lo que Jehová ama y odiar lo que él odia. Es preciso que temamos hacer todo cuanto desagrade a Jehová. “En el temor de Jehová uno se aparta de lo malo.” (Proverbios 16:6.)
14 Jesús nos dejó un dechado que debemos seguir con sumo cuidado y atención. “Cuando lo estaban injuriando, no se puso a injuriar en cambio. Cuando estaba sufriendo, no se puso a amenazar, sino que siguió encomendándose al que juzga con justicia.” (1 Pedro 2:21-23.) Si tememos a Jehová, nosotros también podemos aguantar los oprobios, la burla y las persecuciones a que se nos somete en el mundo de Satanás.
15 En Mateo 10:28 Jesús nos aconseja: “No se hagan temerosos de los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; sino, más bien, teman al que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el Gehena”. Aunque alguien que tema a Jehová muera a manos del enemigo, los dolores de la muerte son solo momentáneos. (Oseas 13:14.) Cuando esa persona sea resucitada, podrá decir: “Muerte, ¿dónde está tu victoria? Muerte, ¿dónde está tu aguijón?”. (1 Corintios 15:55.)
16 Jesús mismo da un ejemplo espléndido a todos los que aman la justicia de Jehová y odian lo que es malo. Su temor a Jehová se refleja en sus palabras finales a sus discípulos, como se hallan en Juan 16:33: “Les he dicho estas cosas para que por medio de mí tengan paz. En el mundo están experimentando tribulación, pero ¡cobren ánimo!, yo he vencido al mundo”. El relato de Juan sigue así: “Jesús habló estas cosas, y, alzando los ojos al cielo, dijo: ‘Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu hijo, para que tu hijo te glorifique a ti [...] He puesto tu nombre de manifiesto a los hombres que me diste del mundo’”. (Juan 17:1-6.)
Tema a Jehová y alábelo
17 ¿Podemos nosotros hoy imitar el ejemplo valeroso de Jesús? ¡Claro que podemos hacerlo en el temor de Jehová! Jesús nos ha dado a conocer el ilustre nombre y las cualidades de Jehová. Al temer a Jehová como nuestro Señor Soberano lo ensalzamos muy por encima de todos los demás dioses, incluso de la mística y anónima Trinidad de la cristiandad. Jesús sirvió a Jehová con temor saludable y no se dejó atrapar por el lazo del temor al hombre mortal. “En los días de su carne Cristo ofreció ruegos y también peticiones a Aquel que podía salvarlo de la muerte, con fuertes clamores y lágrimas, y fue oído favorablemente por su temor piadoso.” Como Jesús, temamos nosotros también a Jehová mientras seguimos aprendiendo obediencia por las cosas que sufrimos... siempre con la salvación eterna como meta nuestra. (Hebreos 5:7-9.)
18 Más adelante en la carta a los cristianos hebreos Pablo exhorta así a los cristianos ungidos: “Puesto que hemos de recibir un reino que no puede ser sacudido, continuemos teniendo bondad inmerecida, por la cual podamos rendir a Dios servicio sagrado de manera acepta, con temor piadoso y reverencia”. Hoy la “gran muchedumbre” participa en ese servicio sagrado.
w87 1/12 pág. 11 párr. 6 El temor de Dios... ¿le puede beneficiar?
¿Quisiera usted evitar lo que es malo? “El temor de Jehová significa odiar lo malo.” (Proverbios 8:13.) Sí, ese temor apropiado puede impedir que usted adquiera muchos malos hábitos que Dios condena, tales como fumar, abusar de las drogas, emborracharse y cometer inmoralidad sexual. Además de agradar a Jehová, usted también se protege de plagas horribles que azotan a la gente, entre ellas las espantosas enfermedades a las cuales la gente se expone. (Romanos 1:26, 27; 12:1, 2; 1 Corintios 6:9, 10; 1 Tesalonicenses 4:3-8.) El temer a Dios no solo le ayudará a protegerse de lo que es malo y perverso, sino que lo conducirá a lo que es puro y sano, porque se nos dice que “el temor de Jehová es puro”. (Salmo 19:9.)
PROVERBIOS 8:14)
“Yo tengo consejo y sabiduría práctica. Yo... entendimiento; yo tengo poderío.”
w01 15/3 pág. 27 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Yo tengo consejo y sabiduría práctica —sigue diciendo la sabiduría—. Yo... entendimiento; yo tengo poderío. Por mí reyes mismos siguen reinando, y altos funcionarios mismos siguen decretando justicia. Por mí príncipes mismos siguen gobernando como príncipes, y todos los nobles están juzgando en justicia.” (Proverbios 8:14-16.) Entre sus frutos figuran la perspicacia, el entendimiento y el poderío, facultades que precisan los dirigentes, altos funcionarios y nobles. Es indispensable para los que ocupan puestos de autoridad y los que han de dar consejo.
PROVERBIOS 8:15)
“Por mí reyes mismos siguen reinando, y altos funcionarios mismos siguen decretando justicia.”
w01 15/3 pág. 27 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Yo tengo consejo y sabiduría práctica —sigue diciendo la sabiduría—. Yo... entendimiento; yo tengo poderío. Por mí reyes mismos siguen reinando, y altos funcionarios mismos siguen decretando justicia. Por mí príncipes mismos siguen gobernando como príncipes, y todos los nobles están juzgando en justicia.” (Proverbios 8:14-16.) Entre sus frutos figuran la perspicacia, el entendimiento y el poderío, facultades que precisan los dirigentes, altos funcionarios y nobles. Es indispensable para los que ocupan puestos de autoridad y los que han de dar consejo.
PROVERBIOS 8:16)
“Por mí príncipes mismos siguen gobernando como príncipes, y todos los nobles están juzgando en justicia.”
w01 15/3 pág. 27 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Yo tengo consejo y sabiduría práctica —sigue diciendo la sabiduría—. Yo... entendimiento; yo tengo poderío. Por mí reyes mismos siguen reinando, y altos funcionarios mismos siguen decretando justicia. Por mí príncipes mismos siguen gobernando como príncipes, y todos los nobles están juzgando en justicia.” (Proverbios 8:14-16.) Entre sus frutos figuran la perspicacia, el entendimiento y el poderío, facultades que precisan los dirigentes, altos funcionarios y nobles. Es indispensable para los que ocupan puestos de autoridad y los que han de dar consejo.
PROVERBIOS 8:17)
“A los que me aman, yo misma los amo, y los que me buscan son los que me hallan.”
w01 15/3 pág. 27 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
La sabiduría verdadera está al alcance de todos. Sin embargo, no todos dan con ella, y otros, aunque llame a su puerta, la rechazan o la eluden. “A los que me aman, yo misma los amo, y los que me buscan son los que me hallan.” (Proverbios 8:17.) Solo la consiguen los que van sinceramente tras ella.
PROVERBIOS 8:18)
“Riquezas y gloria están conmigo, valores hereditarios y justicia.”
w01 15/3 pág. 27 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
Las sendas de la sabiduría son justas y rectas, y quienes las buscan son recompensados. “Riquezas y gloria están conmigo, valores hereditarios y justicia. Mi fruto es mejor que el oro, aun que el oro refinado; y mi producto, que la plata escogida. En el camino de la justicia ando yo, en medio de las veredas del juicio, para hacer que los que me aman tomen posesión de sustancia; y sus almacenes mantengo llenos.” (Proverbios 8:18-21.)
Además de excelentes rasgos y cualidades, como la prudencia, la capacidad de pensar, la humildad, la perspicacia, la sabiduría práctica y el entendimiento, regala riquezas y honra. La persona sabia bien pudiera enriquecerse honradamente, y sin duda prosperará en sentido espiritual (3 Juan 2). Asimismo, la sabiduría le reporta honra. Es más, le permite disfrutar de lo que obtiene, de paz mental y de una conciencia limpia ante Dios. En efecto, feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, pues su fruto es mucho mejor que el oro refinado y la plata escogida.
En un mundo materialista que pone el acento en hacerse rico a toda costa, sin lugar a dudas este es un consejo muy oportuno. Nunca perdamos de vista el valor de la sabiduría ni recurramos a métodos ilícitos para enriquecernos. Que la búsqueda de riquezas jamás nos lleve a descuidar los medios por los que obtenemos la sabiduría, como las reuniones y el estudio personal tanto de la Biblia como de las publicaciones que nos provee “el esclavo fiel y discreto” (Mateo 24:45-47).
PROVERBIOS 8:19)
“Mi fruto es mejor que el oro, aun que el oro refinado; y mi producto, que la plata escogida.”
w01 15/3 pág. 27 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
Las sendas de la sabiduría son justas y rectas, y quienes las buscan son recompensados. “Riquezas y gloria están conmigo, valores hereditarios y justicia. Mi fruto es mejor que el oro, aun que el oro refinado; y mi producto, que la plata escogida. En el camino de la justicia ando yo, en medio de las veredas del juicio, para hacer que los que me aman tomen posesión de sustancia; y sus almacenes mantengo llenos.” (Proverbios 8:18-21.)
Además de excelentes rasgos y cualidades, como la prudencia, la capacidad de pensar, la humildad, la perspicacia, la sabiduría práctica y el entendimiento, regala riquezas y honra. La persona sabia bien pudiera enriquecerse honradamente, y sin duda prosperará en sentido espiritual (3 Juan 2). Asimismo, la sabiduría le reporta honra. Es más, le permite disfrutar de lo que obtiene, de paz mental y de una conciencia limpia ante Dios. En efecto, feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, pues su fruto es mucho mejor que el oro refinado y la plata escogida.
En un mundo materialista que pone el acento en hacerse rico a toda costa, sin lugar a dudas este es un consejo muy oportuno. Nunca perdamos de vista el valor de la sabiduría ni recurramos a métodos ilícitos para enriquecernos. Que la búsqueda de riquezas jamás nos lleve a descuidar los medios por los que obtenemos la sabiduría, como las reuniones y el estudio personal tanto de la Biblia como de las publicaciones que nos provee “el esclavo fiel y discreto” (Mateo 24:45-47).
PROVERBIOS 8:20)
“En el camino de la justicia ando yo, en medio de las veredas del juicio,”
w01 15/3 pág. 27 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
Las sendas de la sabiduría son justas y rectas, y quienes las buscan son recompensados. “Riquezas y gloria están conmigo, valores hereditarios y justicia. Mi fruto es mejor que el oro, aun que el oro refinado; y mi producto, que la plata escogida. En el camino de la justicia ando yo, en medio de las veredas del juicio, para hacer que los que me aman tomen posesión de sustancia; y sus almacenes mantengo llenos.” (Proverbios 8:18-21.)
Además de excelentes rasgos y cualidades, como la prudencia, la capacidad de pensar, la humildad, la perspicacia, la sabiduría práctica y el entendimiento, regala riquezas y honra. La persona sabia bien pudiera enriquecerse honradamente, y sin duda prosperará en sentido espiritual (3 Juan 2). Asimismo, la sabiduría le reporta honra. Es más, le permite disfrutar de lo que obtiene, de paz mental y de una conciencia limpia ante Dios. En efecto, feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, pues su fruto es mucho mejor que el oro refinado y la plata escogida.
En un mundo materialista que pone el acento en hacerse rico a toda costa, sin lugar a dudas este es un consejo muy oportuno. Nunca perdamos de vista el valor de la sabiduría ni recurramos a métodos ilícitos para enriquecernos. Que la búsqueda de riquezas jamás nos lleve a descuidar los medios por los que obtenemos la sabiduría, como las reuniones y el estudio personal tanto de la Biblia como de las publicaciones que nos provee “el esclavo fiel y discreto” (Mateo 24:45-47).
PROVERBIOS 8:21)
“para hacer que los que me aman tomen posesión de sustancia; y sus almacenes mantengo llenos.”
w01 15/3 pág. 27 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
Las sendas de la sabiduría son justas y rectas, y quienes las buscan son recompensados. “Riquezas y gloria están conmigo, valores hereditarios y justicia. Mi fruto es mejor que el oro, aun que el oro refinado; y mi producto, que la plata escogida. En el camino de la justicia ando yo, en medio de las veredas del juicio, para hacer que los que me aman tomen posesión de sustancia; y sus almacenes mantengo llenos.” (Proverbios 8:18-21.)
Además de excelentes rasgos y cualidades, como la prudencia, la capacidad de pensar, la humildad, la perspicacia, la sabiduría práctica y el entendimiento, regala riquezas y honra. La persona sabia bien pudiera enriquecerse honradamente, y sin duda prosperará en sentido espiritual (3 Juan 2). Asimismo, la sabiduría le reporta honra. Es más, le permite disfrutar de lo que obtiene, de paz mental y de una conciencia limpia ante Dios. En efecto, feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, pues su fruto es mucho mejor que el oro refinado y la plata escogida.
En un mundo materialista que pone el acento en hacerse rico a toda costa, sin lugar a dudas este es un consejo muy oportuno. Nunca perdamos de vista el valor de la sabiduría ni recurramos a métodos ilícitos para enriquecernos. Que la búsqueda de riquezas jamás nos lleve a descuidar los medios por los que obtenemos la sabiduría, como las reuniones y el estudio personal tanto de la Biblia como de las publicaciones que nos provee “el esclavo fiel y discreto” (Mateo 24:45-47).
PROVERBIOS 8:22)
“”Jehová mismo me produjo como el principio de su camino, el más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás.”
cf cap. 13 págs. 130-131 párrs. 6-7 “Yo amo al Padre”
Los versículos 22 a 31 describen por inspiración divina a la sabiduría personificada. ¿Cómo sabemos que este pasaje alude al Hijo de Dios?
7 En el versículo 22, la sabiduría afirma: “Jehová mismo me produjo como el principio de su camino, el más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás”. Estas palabras tienen que referirse a algo más que simplemente la sabiduría. ¿Por qué decimos esto? Porque dicha cualidad nunca fue ‘producida’, nunca tuvo principio, pues Jehová siempre ha existido y siempre ha sido sabio (Salmo 90:2). En cambio, el Hijo de Dios fue “el primogénito de toda la creación”. Fue producido, o creado, por Jehová como la primera de sus obras (Colosenses 1:15). Así es, el Hijo existió mucho antes que los cielos y la Tierra, como lo describe Proverbios. Y en su función de la Palabra, o el Vocero de Dios, era la expresión perfecta de la sabiduría de Jehová (Juan 1:1).
w06 1/8 pág. 31 Preguntas de los lectores
Preguntas de los lectores
¿Cómo sabemos que la sabiduría de la que habla Proverbios 8:22-31 se refiere a Jesucristo antes de venir a la Tierra?
En el libro de Proverbios aparece esta descripción divinamente inspirada de la sabiduría: “Jehová mismo me produjo como el principio de su camino, el más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás. [...] Antes que las montañas mismas se hubieran asentado, primero que las colinas, fui producida como con dolores de parto [...]. Cuando él preparó los cielos, yo estaba allí; [...] entonces llegué a estar a su lado como un obrero maestro, y llegué a ser aquella con quien él estuvo especialmente encariñado día a día, y estuve alegre delante de él todo el tiempo, [...] y las cosas que fueron el objeto de mi cariño estuvieron con los hijos de los hombres”.
Este pasaje no puede ser una simple alusión a la sabiduría divina ni a la sabiduría como cualidad abstracta. ¿Por qué no? Porque la sabiduría que aquí se describe fue “producida”, o creada, como el principio del camino de Jehová. Ahora bien, Jehová Dios siempre ha existido y siempre ha sido sabio (Salmo 90:1, 2). Por lo tanto, su sabiduría no tuvo principio ni fue creada ni “producida como con dolores de parto”. Además, se dice que esta sabiduría habla y actúa, por lo que tiene que tratarse de una persona (Proverbios 8:1).
w01 15/3 págs. 27-28 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Desde tiempo indefinido fui instalada”
La personificación que el capítulo 8 de Proverbios hace de la sabiduría no es un simple recurso para explicar las características de una cualidad abstracta. También constituye una alusión simbólica a la creación más importante de Jehová. La sabiduría pasa a decir: “Jehová mismo me produjo como el principio de su camino, el más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás. Desde tiempo indefinido fui instalada, desde el comienzo, desde tiempos anteriores a la tierra. Cuando no había profundidades acuosas fui producida como con dolores de parto, cuando no había manantiales cargados pesadamente de agua. Antes que las montañas mismas se hubieran asentado, primero que las colinas, fui producida como con dolores de parto, cuando aún no había hecho él la tierra ni los espacios abiertos ni la primera parte de las masas de polvo de la tierra productiva” (Proverbios 8:22-26).
Esta descripción de la sabiduría personificada encaja a la perfección con lo que las Escrituras dicen de “la Palabra”. “En el principio la Palabra era —escribió el apóstol Juan—, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios.” (Juan 1:1.) La sabiduría personificada representa al Hijo de Dios durante su existencia prehumana.
Jesucristo es “el primogénito de toda la creación; porque por medio de él todas las otras cosas fueron creadas en los cielos y sobre la tierra, las cosas visibles y las cosas invisibles” (Colosenses 1:15, 16).
it-2 pág. 80 Jesucristo
Sabiduría personificada. Lo que las Escrituras dicen sobre la Palabra encaja de modo sobresaliente con la descripción de Proverbios 8:22-31. En este pasaje se personifica a la sabiduría, se la representa como si pudiera hablar y actuar. (Pr 8:1.) Muchos escritores cristianos de los primeros siglos de la era común entendieron que este pasaje se refería simbólicamente al Hijo de Dios en su estado prehumano. En vista de los textos ya analizados, no puede negarse que Jehová ‘produjera’ al Hijo “como el principio de su camino, el más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás”, ni que el Hijo estuviera al “lado [de Jehová] como un obrero maestro” durante la creación de la Tierra, como dicen estos versículos de Proverbios. Es verdad que en hebreo, cuyos sustantivos tienen género (como en español), la palabra para “sabiduría” está siempre en femenino. El que se personifique a la sabiduría no cambia su género, pero tampoco impide que se use figuradamente para representar al Hijo primogénito de Dios. La palabra griega para “amor” en la frase “Dios es amor” (1Jn 4:8) también está en femenino, aunque el término Dios es masculino. Salomón, el escritor principal de Proverbios (Pr 1:1), se aplicó el título qo•hé•leth (congregador) (Ec 1:1), aunque el género de esta palabra también es femenino.
La sabiduría solo se manifiesta cuando se expresa de algún modo. La sabiduría de Dios se expresó en la creación (Pr 3:19, 20) mediante su Hijo. (Compárese con 1Co 8:6.) Del mismo modo, el propósito sabio de Dios concerniente a la humanidad también se hace manifiesto mediante su Hijo, Jesucristo, y se sintetiza en él. Por eso el apóstol pudo decir que Cristo representa “el poder de Dios y la sabiduría de Dios”, y que Cristo Jesús “ha venido a ser para nosotros sabiduría procedente de Dios, también justicia y santificación y liberación por rescate”. (1Co 1:24, 30; compárese con 1Co 2:7, 8; Pr 8:1, 10, 18-21.)
ti pág. 14 ¿Qué dice la Biblia acerca de Dios y Jesús?
Note la relación estrecha que hay entre esas referencias al origen de Jesús y las expresiones de la “Sabiduría” figurativa en el libro bíblico de Proverbios: “Yahvéh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas. Antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada. No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe”. (Proverbios 8:12, 22, 25, 26, BJ.) Aunque se usa el término “Sabiduría” para personificar a aquel a quien Dios creó, la mayoría de los eruditos concuerda en que es realmente una figura retórica para aludir a Jesús como criatura celestial antes de su existencia humana.
w87 15/5 pág. 28 Tema a Jehová y será feliz
♦ 8:22-31—¿Es esto simplemente una descripción de la sabiduría?
No, porque la sabiduría siempre ha existido como atributo del Dios eterno. (Job 12:13.) Pero aquí se dice que la sabiduría fue “producida” y que estuvo “a su lado [de Jehová] como un obrero maestro” durante la creación de la Tierra. El identificar a la sabiduría personificada con el Hijo de Dios encaja con el hecho de que “cuidadosamente ocultados en él están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento”. (Colosenses 1:15, 16; 2:3.)
PROVERBIOS 8:23)
“Desde tiempo indefinido fui instalada, desde el comienzo, desde tiempos anteriores a la tierra.”
w01 15/3 págs. 27-28 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Desde tiempo indefinido fui instalada”
La personificación que el capítulo 8 de Proverbios hace de la sabiduría no es un simple recurso para explicar las características de una cualidad abstracta. También constituye una alusión simbólica a la creación más importante de Jehová. La sabiduría pasa a decir: “Jehová mismo me produjo como el principio de su camino, el más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás. Desde tiempo indefinido fui instalada, desde el comienzo, desde tiempos anteriores a la tierra. Cuando no había profundidades acuosas fui producida como con dolores de parto, cuando no había manantiales cargados pesadamente de agua. Antes que las montañas mismas se hubieran asentado, primero que las colinas, fui producida como con dolores de parto, cuando aún no había hecho él la tierra ni los espacios abiertos ni la primera parte de las masas de polvo de la tierra productiva” (Proverbios 8:22-26).
Esta descripción de la sabiduría personificada encaja a la perfección con lo que las Escrituras dicen de “la Palabra”. “En el principio la Palabra era —escribió el apóstol Juan—, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios.” (Juan 1:1.) La sabiduría personificada representa al Hijo de Dios durante su existencia prehumana.
Jesucristo es “el primogénito de toda la creación; porque por medio de él todas las otras cosas fueron creadas en los cielos y sobre la tierra, las cosas visibles y las cosas invisibles” (Colosenses 1:15, 16).
PROVERBIOS 8:27)
“Cuando él preparó los cielos, yo estaba allí; cuando decretó un círculo sobre la haz de la profundidad acuosa,”
it-1 pág. 288 Bastón de comandante
BASTÓN DE COMANDANTE
Vara larga que simbolizaba el derecho de un comandante a dictar órdenes. La expresión “bastón de comandante” aparece cuatro veces en la Traducción del Nuevo Mundo, y traduce el participio mejo•qéq, derivado de la raíz hebrea ja•qáq, que significa “inscribir” o “grabar”, y de ahí, “decretar” o “promulgar”. (Isa 30:8; Eze 4:1; Pr 8:27; Isa 10:1.) En tiempos antiguos, las leyes promulgadas se inscribían o grababan en tablillas de piedra o metal.
PROVERBIOS 8:29)
“cuando fijó para el mar su decreto de que las aguas mismas no pasaran más allá de su orden, cuando decretó los fundamentos de la tierra,”
w98 1/11 pág. 8 ¿Aguantará el fuego su obra?
El ‘fundamento de la tierra’ puede referirse a las fuerzas físicas que mantienen a la Tierra, y a los demás cuerpos celestes, firmemente en su lugar. Además, se ha formado a la Tierra de tal manera que nunca ‘tambaleará’, es decir, nunca será destruida (Salmo 104:5).
w98 1/11 pág. 8 párr. 4 ¿Aguantará el fuego su obra?
Jesús conocía muy bien la importancia de los fundamentos. Él estuvo presente cuando Jehová fundó la Tierra (Proverbios 8:29-31).
PROVERBIOS 8:30)
“entonces llegué a estar a su lado como un obrero maestro, y llegué a ser aquella con quien él estuvo especialmente encariñado día a día, y estuve alegre delante de él todo el tiempo,”
cf cap. 13 págs. 130-132 “Yo amo al Padre”
Los más antiguos y fuertes lazos de amor
6 ¿Le ha sucedido alguna vez que, al realizar una tarea junto con un amigo, los dos llegaron a conocerse mejor y la amistad se hizo más estrecha? Esta agradable experiencia nos ayuda a comprender un poco mejor el amor que creció entre Jehová y su Hijo unigénito. Aunque ya en más de una ocasión hemos hecho referencia a Proverbios 8:30, volvamos a estudiarlo en su contexto. Los versículos 22 a 31 describen por inspiración divina a la sabiduría personificada. ¿Cómo sabemos que este pasaje alude al Hijo de Dios?
7 En el versículo 22, la sabiduría afirma: “Jehová mismo me produjo como el principio de su camino, el más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás”. Estas palabras tienen que referirse a algo más que simplemente la sabiduría. ¿Por qué decimos esto? Porque dicha cualidad nunca fue ‘producida’, nunca tuvo principio, pues Jehová siempre ha existido y siempre ha sido sabio (Salmo 90:2). En cambio, el Hijo de Dios fue “el primogénito de toda la creación”. Fue producido, o creado, por Jehová como la primera de sus obras (Colosenses 1:15). Así es, el Hijo existió mucho antes que los cielos y la Tierra, como lo describe Proverbios. Y en su función de la Palabra, o el Vocero de Dios, era la expresión perfecta de la sabiduría de Jehová (Juan 1:1).
8 ¿En qué se ocupó el Hijo durante el inmenso período de tiempo que vivió antes de venir a la Tierra? El versículo 30 nos dice que estuvo con Dios como “obrero maestro”. ¿Qué quiere decir eso? Colosenses 1:16 explica: “Por medio de él todas las otras cosas fueron creadas en los cielos y sobre la tierra [...]. Todas las otras cosas han sido creadas mediante él y para él”. De modo que Jehová, el Creador, utilizó a su Hijo, el Obrero Maestro, para dar existencia a todo lo demás: desde las criaturas espirituales hasta el vasto universo material, incluidos la Tierra y su asombrosa variedad de fauna y flora, así como la obra cumbre de la creación terrestre, el hombre. Hasta cierto punto, podemos asemejar la colaboración entre Padre e Hijo a la de un arquitecto y su contratista: este último se especializa en hacer realidad los ingeniosos proyectos de aquel. Cuando algún aspecto de la creación nos llena de asombro, atribuimos el mérito al Gran Arquitecto (Salmo 19:1). Pero, al mismo tiempo, podemos reflexionar sobre la larga y feliz colaboración que existió entre el Creador y su “obrero maestro”.
9 Cuando dos seres humanos imperfectos trabajan en contacto muy estrecho, a veces les cuesta llevarse bien. Pero este no fue el caso de Jehová y su Hijo. El Hijo trabajó con el Padre por millones y millones de años y estuvo “alegre delante de él todo el tiempo” (Proverbios 8:30). En efecto, le causaba un gran placer estar junto a su Padre, y ese sentimiento era mutuo. Naturalmente, el Hijo fue pareciéndose cada vez más al Padre al imitar sus cualidades; por eso no nos extraña que entre ellos se desarrollara un vínculo tan estrecho. Bien podemos decir que los unían los lazos de amor más antiguos y más fuertes de todo el universo.
w06 1/8 pág. 31 Preguntas de los lectores
Según el libro de Proverbios, hace mucho tiempo la sabiduría estuvo al lado de Jehová, el Creador, como “obrero maestro”, lo cual encaja muy bien con Jesús. Mucho antes de venir a la Tierra, Jesús colaboró tan de cerca con Jehová, que la Biblia afirma: “Él es antes de todas las otras cosas y por medio de él se hizo que todas las otras cosas existieran” (Colosenses 1:17; Revelación [Apocalipsis] 3:14).
w06 15/9 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
8:30. ¿Quién es el “obrero maestro”? La sabiduría personificada se llama a sí misma obrero maestro. Esta personificación no es un simple recurso literario para explicar cómo es la sabiduría. En sentido figurado, alude al Hijo primogénito de Dios, Jesucristo, durante su existencia prehumana. Mucho tiempo antes de nacer como ser humano en la Tierra, Dios lo “produjo como el principio de su camino” (Proverbios 8:22). En su papel de “obrero maestro”, Jesús colaboró activamente con su Padre en la creación de todas las cosas (Colosenses 1:15-17).
w01 15/3 pág. 28 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
entonces llegué a estar a su lado como un obrero maestro, y llegué a ser aquella con quien él estuvo especialmente encariñado día a día, y estuve alegre delante de él todo el tiempo, pues estuve alegre por el terreno productivo de su tierra, y las cosas que fueron el objeto de mi cariño estuvieron con los hijos de los hombres.” (Proverbios 8:27-31.) El Hijo primogénito de Jehová estaba allí, trabajando junto al Padre, el incomparable Creador de los cielos y la tierra. Como Obrero Maestro, se hallaba al lado de Jehová Dios cuando este creó al primer ser humano (Génesis 1:26). No sorprende, pues, que el Hijo de Dios esté tan interesado en la humanidad y sienta tanto cariño por ella.
w00 15/2 pág. 11 párr. 6 Conozcamos “la mente de Cristo”
6 Según cálculos científicos, el universo tiene como mínimo una edad de 12.000 millones de años. Si estos cálculos se acercan a la realidad, el Hijo primogénito de Dios disfrutó de una íntima relación con su Padre por muchísimo tiempo antes de la creación de Adán (compárese con Miqueas 5:2). Entre ambos se desarrolló una relación tierna y profunda. A este Hijo primogénito se le representa en su existencia prehumana como la sabiduría personificada, quien dijo: “Llegué a ser aquella con quien [Jehová] estuvo especialmente encariñado día a día, y estuve alegre delante de él todo el tiempo” (Proverbios 8:30). No cabe duda de que todo el tiempo que pasó en la compañía íntima de la Fuente del amor tuvo un profundo efecto en él (1 Juan 4:8). El Hijo de Dios llegó a conocer y reflejar los pensamientos, sentimientos y caminos de su Padre como nadie más podía hacerlo (Mateo 11:27).
it-1 pág. 709 Diversión
DIVERSIÓN
“Para todo hay un tiempo señalado, [...] tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de plañir y tiempo de dar saltos”, dijo el escritor de Eclesiastés. (Ec 3:1, 4.) En este texto la palabra “reír” traduce el verbo hebreo sa•jáq. Aunque su significado básico es reír, este verbo hebreo, así como los términos afines sejóq y tsa•jáq, también se traduce por ‘celebrar’, ‘jugar’, ‘entretenimiento’ y ‘divertirse’. (2Sa 6:21; Job 41:5; Jue 16:25; Éx 32:6; Gé 26:8.) Asimismo, se emplean formas del verbo sa•jáq en Proverbios 8:30, 31 con referencia al “obrero maestro”, de quien se dice que ‘estuvo alegre’ delante de Jehová con motivo de la creación de la Tierra, y también se emplean para referirse al retozo de los animales marinos y de tierra firme. (Sl 104:26; Job 40:20.)
it-1 pág. 1032 Gozo
También sentía un gran amor por la humanidad y se deleitaba en ella. Por eso, las Escrituras, que lo personifican en su existencia prehumana como la sabiduría, ponen en su boca las palabras: “Entonces llegué a estar [al] lado [de Jehová] como un obrero maestro, y llegué a ser aquella con quien él estuvo especialmente encariñado día a día, y estuve alegre delante de él todo el tiempo, pues estuve alegre por el terreno productivo de su tierra, y las cosas que fueron el objeto de mi cariño estuvieron con los hijos de los hombres”. (Pr 8:30, 31.)
it-2 pág. 80 Jesucristo
Sabiduría personificada. Lo que las Escrituras dicen sobre la Palabra encaja de modo sobresaliente con la descripción de Proverbios 8:22-31. En este pasaje se personifica a la sabiduría, se la representa como si pudiera hablar y actuar. (Pr 8:1.) Muchos escritores cristianos de los primeros siglos de la era común entendieron que este pasaje se refería simbólicamente al Hijo de Dios en su estado prehumano. En vista de los textos ya analizados, no puede negarse que Jehová ‘produjera’ al Hijo “como el principio de su camino, el más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás”, ni que el Hijo estuviera al “lado [de Jehová] como un obrero maestro” durante la creación de la Tierra, como dicen estos versículos de Proverbios. Es verdad que en hebreo, cuyos sustantivos tienen género (como en español), la palabra para “sabiduría” está siempre en femenino. El que se personifique a la sabiduría no cambia su género, pero tampoco impide que se use figuradamente para representar al Hijo primogénito de Dios. La palabra griega para “amor” en la frase “Dios es amor” (1Jn 4:8) también está en femenino, aunque el término Dios es masculino. Salomón, el escritor principal de Proverbios (Pr 1:1), se aplicó el título qo•hé•leth (congregador) (Ec 1:1), aunque el género de esta palabra también es femenino.
La sabiduría solo se manifiesta cuando se expresa de algún modo. La sabiduría de Dios se expresó en la creación (Pr 3:19, 20) mediante su Hijo. (Compárese con 1Co 8:6.) Del mismo modo, el propósito sabio de Dios concerniente a la humanidad también se hace manifiesto mediante su Hijo, Jesucristo, y se sintetiza en él. Por eso el apóstol pudo decir que Cristo representa “el poder de Dios y la sabiduría de Dios”, y que Cristo Jesús “ha venido a ser para nosotros sabiduría procedente de Dios, también justicia y santificación y liberación por rescate”. (1Co 1:24, 30; compárese con 1Co 2:7, 8; Pr 8:1, 10, 18-21.)
ti pág. 14 ¿Qué dice la Biblia acerca de Dios y Jesús?
Jesús, como la “Sabiduría” antes de que fuera humano, pasa a decir que “yo estaba allí [con Dios], como arquitecto”. (Proverbios 8:30, BJ.) En conformidad con ese papel de arquitecto u obrero maestro —“artífice”, BC; “aprendiz”, Nueva Biblia Española [NBE]— que trabajaba con Dios, Colosenses 1:16 dice de Jesús que “por medio de él, Dios creó todo lo que hay en el cielo y en la tierra” (Versión Popular [VP]).
De modo que fue por medio de este obrero maestro, su socio menor, por decirlo así, como el Dios Todopoderoso creó todo lo demás. La Biblia resume este asunto así: “Para nosotros no hay sino un solo Dios, el Padre, de quien vienen todas las cosas, [...] y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas” (cursiva nuestra). (1 Corintios 8:6, Str.)
Sin duda, fue a este obrero maestro a quien Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen”. (Génesis 1:26.)
PROVERBIOS 8:31)
“pues estuve alegre por el terreno productivo de su tierra, y las cosas que fueron el objeto de mi cariño estuvieron con los hijos de los hombres.”
w08 15/2 pág. 14 párr. 11 Jesucristo, el más grande de los misioneros
Mientras estaba en los cielos, observó cómo trataba su Padre a los seres humanos y se dio cuenta de lo que sentía por ellos. Por eso imitó tan bien el amor que Dios tiene por la humanidad. De hecho, Jesús, la sabiduría personificada, pudo decir lo siguiente: “Las cosas que fueron el objeto de mi cariño estuvieron con los hijos de los hombres” (Pro. 8:22, 31).
it-1 pág. 709 Diversión
DIVERSIÓN
“Para todo hay un tiempo señalado, [...] tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de plañir y tiempo de dar saltos”, dijo el escritor de Eclesiastés. (Ec 3:1, 4.) En este texto la palabra “reír” traduce el verbo hebreo sa•jáq. Aunque su significado básico es reír, este verbo hebreo, así como los términos afines sejóq y tsa•jáq, también se traduce por ‘celebrar’, ‘jugar’, ‘entretenimiento’ y ‘divertirse’. (2Sa 6:21; Job 41:5; Jue 16:25; Éx 32:6; Gé 26:8.) Asimismo, se emplean formas del verbo sa•jáq en Proverbios 8:30, 31 con referencia al “obrero maestro”, de quien se dice que ‘estuvo alegre’ delante de Jehová con motivo de la creación de la Tierra, y también se emplean para referirse al retozo de los animales marinos y de tierra firme. (Sl 104:26; Job 40:20.)
it-1 pág. 1032 Gozo
También sentía un gran amor por la humanidad y se deleitaba en ella. Por eso, las Escrituras, que lo personifican en su existencia prehumana como la sabiduría, ponen en su boca las palabras: “Entonces llegué a estar [al] lado [de Jehová] como un obrero maestro, y llegué a ser aquella con quien él estuvo especialmente encariñado día a día, y estuve alegre delante de él todo el tiempo, pues estuve alegre por el terreno productivo de su tierra, y las cosas que fueron el objeto de mi cariño estuvieron con los hijos de los hombres”. (Pr 8:30, 31.)
PROVERBIOS 8:32)
“”Y ahora, oh hijos, escúchenme; sí, felices son los que guardan mis caminos mismos.”
w01 15/3 pág. 28 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Feliz es el hombre que me está escuchando”
Como la sabiduría personificada, el Hijo de Dios dice: “Y ahora, oh hijos, escúchenme; sí, felices son los que guardan mis caminos mismos. Escuchen la disciplina y háganse sabios, y no muestren ningún descuido. Feliz es el hombre que me está escuchando al mantenerse despierto a mis puertas día a día, vigilando a los postes de mis entradas. Porque el que me halla ciertamente halla la vida, y consigue buena voluntad de Jehová. Pero el que no me alcanza hace violencia a su alma; todos los que me odian con intensidad son los que de veras aman la muerte” (Proverbios 8:32-36).
Jesucristo es la mismísima encarnación de la sabiduría de Dios. “Cuidadosamente ocultados en él están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” (Colosenses 2:3.) Por ello, no nos descuidemos en cuanto a escucharlo, y sigamos sus pasos con suma atención (1 Pedro 2:21). Rechazarlo equivale a ‘hacer violencia a nuestra alma y amar la muerte’, ya que “no hay salvación en ningún otro” (Hechos 4:12). Aceptemos a Jesús como el medio divino de salvación (Mateo 20:28; Juan 3:16). Si así lo hacemos, obtendremos la felicidad que se deriva de ‘hallar la vida y conseguir buena voluntad de Jehová’.
PROVERBIOS 8:33)
“Escuchen la disciplina y háganse sabios, y no muestren ningún descuido.”
w01 15/3 pág. 28 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Feliz es el hombre que me está escuchando”
Como la sabiduría personificada, el Hijo de Dios dice: “Y ahora, oh hijos, escúchenme; sí, felices son los que guardan mis caminos mismos. Escuchen la disciplina y háganse sabios, y no muestren ningún descuido. Feliz es el hombre que me está escuchando al mantenerse despierto a mis puertas día a día, vigilando a los postes de mis entradas. Porque el que me halla ciertamente halla la vida, y consigue buena voluntad de Jehová. Pero el que no me alcanza hace violencia a su alma; todos los que me odian con intensidad son los que de veras aman la muerte” (Proverbios 8:32-36).
Jesucristo es la mismísima encarnación de la sabiduría de Dios. “Cuidadosamente ocultados en él están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” (Colosenses 2:3.) Por ello, no nos descuidemos en cuanto a escucharlo, y sigamos sus pasos con suma atención (1 Pedro 2:21). Rechazarlo equivale a ‘hacer violencia a nuestra alma y amar la muerte’, ya que “no hay salvación en ningún otro” (Hechos 4:12). Aceptemos a Jesús como el medio divino de salvación (Mateo 20:28; Juan 3:16). Si así lo hacemos, obtendremos la felicidad que se deriva de ‘hallar la vida y conseguir buena voluntad de Jehová’.
w87 1/10 pág. 17 párr. 6 La disciplina da fruto pacífico
A veces la disciplina envuelve el dar nalgadas o dar zurras, pero muchas veces no. Proverbios 8:33 no dice: “sientan” la disciplina, sino: “escuchen la disciplina y háganse sabios”. Muchas veces la disciplina viene en forma de palabras, no de zurras: “Las censuras de la disciplina son el camino de la vida”. “Ásete de la disciplina; no la sueltes. Salvaguárdala, pues ella misma es tu vida.” (Proverbios 4:13; 6:23.) Cuando Job, el siervo de Jehová, necesitó disciplina, esto se efectuó por palabras de censura, primero de Elihú y después de Jehová mismo. (Capítulos 32 a 41 de Job.) Job aceptó la censura y dijo a Jehová: “Me retracto, y de veras me arrepiento en polvo y ceniza”. (Job 42:6.)
PROVERBIOS 8:34)
“Feliz es el hombre que me está escuchando al mantenerse despierto a mis puertas día a día, vigilando a los postes de mis entradas.”
w01 15/3 pág. 28 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Feliz es el hombre que me está escuchando”
Como la sabiduría personificada, el Hijo de Dios dice: “Y ahora, oh hijos, escúchenme; sí, felices son los que guardan mis caminos mismos. Escuchen la disciplina y háganse sabios, y no muestren ningún descuido. Feliz es el hombre que me está escuchando al mantenerse despierto a mis puertas día a día, vigilando a los postes de mis entradas. Porque el que me halla ciertamente halla la vida, y consigue buena voluntad de Jehová. Pero el que no me alcanza hace violencia a su alma; todos los que me odian con intensidad son los que de veras aman la muerte” (Proverbios 8:32-36).
Jesucristo es la mismísima encarnación de la sabiduría de Dios. “Cuidadosamente ocultados en él están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” (Colosenses 2:3.) Por ello, no nos descuidemos en cuanto a escucharlo, y sigamos sus pasos con suma atención (1 Pedro 2:21). Rechazarlo equivale a ‘hacer violencia a nuestra alma y amar la muerte’, ya que “no hay salvación en ningún otro” (Hechos 4:12). Aceptemos a Jesús como el medio divino de salvación (Mateo 20:28; Juan 3:16). Si así lo hacemos, obtendremos la felicidad que se deriva de ‘hallar la vida y conseguir buena voluntad de Jehová’.
PROVERBIOS 8:35)
“Porque el que me halla ciertamente halla la vida, y consigue buena voluntad de Jehová.”
w01 15/3 pág. 28 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Feliz es el hombre que me está escuchando”
Como la sabiduría personificada, el Hijo de Dios dice: “Y ahora, oh hijos, escúchenme; sí, felices son los que guardan mis caminos mismos. Escuchen la disciplina y háganse sabios, y no muestren ningún descuido. Feliz es el hombre que me está escuchando al mantenerse despierto a mis puertas día a día, vigilando a los postes de mis entradas. Porque el que me halla ciertamente halla la vida, y consigue buena voluntad de Jehová. Pero el que no me alcanza hace violencia a su alma; todos los que me odian con intensidad son los que de veras aman la muerte” (Proverbios 8:32-36).
Jesucristo es la mismísima encarnación de la sabiduría de Dios. “Cuidadosamente ocultados en él están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” (Colosenses 2:3.) Por ello, no nos descuidemos en cuanto a escucharlo, y sigamos sus pasos con suma atención (1 Pedro 2:21). Rechazarlo equivale a ‘hacer violencia a nuestra alma y amar la muerte’, ya que “no hay salvación en ningún otro” (Hechos 4:12). Aceptemos a Jesús como el medio divino de salvación (Mateo 20:28; Juan 3:16). Si así lo hacemos, obtendremos la felicidad que se deriva de ‘hallar la vida y conseguir buena voluntad de Jehová’.
PROVERBIOS 8:36)
“Pero el que no me alcanza hace violencia a su alma; todos los que me odian con intensidad son los que de veras aman la muerte”.”
w01 15/3 pág. 28 “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría”
“Feliz es el hombre que me está escuchando”
Como la sabiduría personificada, el Hijo de Dios dice: “Y ahora, oh hijos, escúchenme; sí, felices son los que guardan mis caminos mismos. Escuchen la disciplina y háganse sabios, y no muestren ningún descuido. Feliz es el hombre que me está escuchando al mantenerse despierto a mis puertas día a día, vigilando a los postes de mis entradas. Porque el que me halla ciertamente halla la vida, y consigue buena voluntad de Jehová. Pero el que no me alcanza hace violencia a su alma; todos los que me odian con intensidad son los que de veras aman la muerte” (Proverbios 8:32-36).
Jesucristo es la mismísima encarnación de la sabiduría de Dios. “Cuidadosamente ocultados en él están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” (Colosenses 2:3.) Por ello, no nos descuidemos en cuanto a escucharlo, y sigamos sus pasos con suma atención (1 Pedro 2:21). Rechazarlo equivale a ‘hacer violencia a nuestra alma y amar la muerte’, ya que “no hay salvación en ningún otro” (Hechos 4:12). Aceptemos a Jesús como el medio divino de salvación (Mateo 20:28; Juan 3:16). Si así lo hacemos, obtendremos la felicidad que se deriva de ‘hallar la vida y conseguir buena voluntad de Jehová’.
it-2 pág. 610 Pecado
El término hebreo común para “pecado” es jat•táʼth, y el griego es ha•mar•tí•a. En ambas lenguas las formas verbales (heb. ja•táʼ; gr. ha•mar•tá•nō) significan “errar” en el sentido de marrar o no alcanzar una meta, camino, objetivo o blanco exacto. En Jueces 20:16 se utiliza ja•táʼ en una frase negativa para referirse a los benjamitas como ‘personas que podían tirar piedras con honda a un cabello y no erraban’. Los escritores griegos solían utilizar ha•mar•tá•nō con respecto al lancero que erraba su blanco. Ambas palabras se empleaban para referirse a errar, marrar o no alcanzar, no simplemente objetivos o metas materiales (Job 5:24), sino también morales o intelectuales. Proverbios 8:35, 36 dice que el que halla sabiduría piadosa halla vida, pero ‘el que no alcanza (heb. ja•táʼ) la sabiduría le está haciendo violencia a su alma’, pues la lleva a la muerte.
PROVERBIOS 9:1)
“La sabiduría verdadera ha edificado su casa; ha labrado sus siete columnas.”
w01 15/5 pág. 28 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
El capítulo 9 de Proverbios se inicia con las siguientes palabras: “La sabiduría verdadera ha edificado su casa; ha labrado sus siete columnas” (Proverbios 9:1). Según un hebraísta, la expresión “siete columnas” tal vez “evoque la imagen de una mansión cuyo patio central alberga los siete pilares que la sustentan; dos lados del patio contienen tres columnas cada uno, y la séptima columna ocupa el centro del tercer lateral, dejando el extremo opuesto abierto como entrada”. En cualquier caso, la sabiduría verdadera ha edificado una casa resistente para recibir a sus numerosos invitados.
PROVERBIOS 9:2)
“Ha organizado su degollación de carne; ha mezclado su vino; más que eso, ha dispuesto su mesa.”
w01 15/5 pág. 28 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
Todo está dispuesto para el festín; hay carne y vino, y la sabiduría ha supervisado personalmente la preparación del alimento y de la mesa. “Ha organizado su degollación de carne; ha mezclado su vino; más que eso, ha dispuesto su mesa.” (Proverbios 9:2.) Una mesa figurativa ofrece instructivo alimento espiritual que induce a la reflexión (Isaías 55:1, 2).
PROVERBIOS 9:3)
“Ha enviado a sus criadas de compañía, para que ella pueda clamar en la cima de las alturas del pueblo:”
w01 15/5 pág. 28 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
“Ha enviado a sus criadas de compañía, para que ella pueda clamar en la cima de las alturas del pueblo:
w01 15/5 págs. 28-29 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
La sabiduría ha enviado a sus criadas a fin de que den una invitación. Estas han ido a los lugares públicos, desde donde pueden llamar al mayor número de personas.
w01 15/5 pág. 28 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
Proverbios 9:3
PROVERBIOS 9:4)
““Cualquiera que sea inexperto, diríjase acá”. A cualquiera falto de corazón... ella ha dicho:”
w01 15/5 pág. 29 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
Los cristianos han de aceptar con humildad la disciplina de la sabiduría, especialmente los jóvenes y los que llevan poco tiempo aprendiendo acerca de Jehová. Dada su limitada experiencia en los caminos de Dios, tal vez sean ‘faltos de corazón’. No se pretende decir que todos sus motivos sean malos, sino que alcanzar la condición de corazón que realmente agrada a Jehová Dios toma tiempo. Implica hacer que los pensamientos, deseos, afectos y metas en la vida estén en armonía con lo que Dios aprueba.
w01 15/5 pág. 28 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
‘Cualquiera que sea inexperto, diríjase acá’. A cualquiera falto de corazón... ella ha dicho:
w01 15/5 pág. 29 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
Todos están invitados, tanto los que son ‘faltos de corazón’, o carentes de entendimiento, como los inexpertos (Proverbios 9:4).
w99 1/7 págs. 18-19 párr. 4 Familias, alaben a Dios con Su congregación
4 ¿Qué ve Jehová cuando examina el corazón de nuestros hijos? La mayoría de ellos diría que ama a Dios, lo que es encomiable. Sin embargo, los jóvenes y los que recientemente han empezado a conocer a Jehová tienen poca experiencia en Sus caminos. Por ese motivo, alguien en esa condición pudiera ser, por emplear la expresión bíblica, “falto de corazón”. Es posible que no todos sus motivos sean malos, pero alcanzar la condición de corazón que realmente agrada a Dios toma tiempo. Implica hacer que los pensamientos, deseos, afectos, emociones y metas en la vida estén en armonía con lo que Dios aprueba en la medida de lo posible para seres humanos imperfectos. Cuando uno logra amoldar su persona interior de manera piadosa, “adquiere corazón” (Proverbios 9:4; 19:8).
PROVERBIOS 9:5)
““Vengan, aliméntense de mi pan y participen en beber el vino que he mezclado.”
w01 15/5 pág. 29 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
Y a todos se les promete vida. Sin lugar a dudas, la sabiduría que contiene la Palabra de Dios, incluido el libro de Proverbios, está al alcance de casi todo el mundo. En la actualidad, los testigos de Jehová, mensajeros de la sabiduría verdadera, se mantienen ocupados invitando a las personas a estudiar la Biblia, dondequiera que las hallen. En realidad, adquirir ese conocimiento las conducirá a la vida eterna (Juan 17:3).
Los cristianos han de aceptar con humildad la disciplina de la sabiduría, especialmente los jóvenes y los que llevan poco tiempo aprendiendo acerca de Jehová. Dada su limitada experiencia en los caminos de Dios, tal vez sean ‘faltos de corazón’. No se pretende decir que todos sus motivos sean malos, sino que alcanzar la condición de corazón que realmente agrada a Jehová Dios toma tiempo. Implica hacer que los pensamientos, deseos, afectos y metas en la vida estén en armonía con lo que Dios aprueba. Es fundamental que “desarrollen el anhelo por la leche no adulterada que pertenece a la palabra” (1 Pedro 2:2).
De hecho, ¿no deberíamos todos ir más allá de “la doctrina primaria”? No cabe duda de que hemos de cultivar el interés en “las cosas profundas de Dios” y nutrirnos del alimento sólido que pertenece a las personas maduras (Hebreos 5:12–6:1; 1 Corintios 2:10). “El esclavo fiel y discreto”, bajo la supervisión directa de Jesucristo, suministra con diligencia alimento espiritual para todos al tiempo oportuno (Mateo 24:45-47). Démonos un festín en la mesa de la sabiduría al estudiar con atención la Palabra de Dios y las publicaciones bíblicas que proporciona la clase del esclavo.
w01 15/5 pág. 28 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
‘Vengan, aliméntense de mi pan y participen en beber el vino que he mezclado. Dejen a los inexpertos y sigan viviendo, y anden directamente en el camino del entendimiento’.” (Proverbios 9:3-6.)
PROVERBIOS 9:6)
“Dejen a los inexpertos y sigan viviendo, y anden directamente en el camino del entendimiento”.”
w01 15/5 pág. 28 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
‘Vengan, aliméntense de mi pan y participen en beber el vino que he mezclado. Dejen a los inexpertos y sigan viviendo, y anden directamente en el camino del entendimiento’.” (Proverbios 9:3-6.)
w01 15/5 pág. 29 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
Y a todos se les promete vida. Sin lugar a dudas, la sabiduría que contiene la Palabra de Dios, incluido el libro de Proverbios, está al alcance de casi todo el mundo. En la actualidad, los testigos de Jehová, mensajeros de la sabiduría verdadera, se mantienen ocupados invitando a las personas a estudiar la Biblia, dondequiera que las hallen. En realidad, adquirir ese conocimiento las conducirá a la vida eterna (Juan 17:3).
Los cristianos han de aceptar con humildad la disciplina de la sabiduría, especialmente los jóvenes y los que llevan poco tiempo aprendiendo acerca de Jehová. Dada su limitada experiencia en los caminos de Dios, tal vez sean ‘faltos de corazón’. No se pretende decir que todos sus motivos sean malos, sino que alcanzar la condición de corazón que realmente agrada a Jehová Dios toma tiempo. Implica hacer que los pensamientos, deseos, afectos y metas en la vida estén en armonía con lo que Dios aprueba. Es fundamental que “desarrollen el anhelo por la leche no adulterada que pertenece a la palabra” (1 Pedro 2:2).
De hecho, ¿no deberíamos todos ir más allá de “la doctrina primaria”? No cabe duda de que hemos de cultivar el interés en “las cosas profundas de Dios” y nutrirnos del alimento sólido que pertenece a las personas maduras (Hebreos 5:12–6:1; 1 Corintios 2:10). “El esclavo fiel y discreto”, bajo la supervisión directa de Jesucristo, suministra con diligencia alimento espiritual para todos al tiempo oportuno (Mateo 24:45-47). Démonos un festín en la mesa de la sabiduría al estudiar con atención la Palabra de Dios y las publicaciones bíblicas que proporciona la clase del esclavo.
PROVERBIOS 9:7)
“El que está corrigiendo al burlador está tomando para sí deshonra, y el que está dando una censura a alguien inicuo... ¡defecto en él!”
w01 15/5 pág. 29 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
“No censures a un burlador”
Las enseñanzas de la sabiduría también incluyen corrección y censura, faceta que no siempre es bien recibida. Por ello, la conclusión de la primera sección de Proverbios contiene esta advertencia: “El que está corrigiendo al burlador está tomando para sí deshonra, y el que está dando una censura a alguien inicuo... ¡defecto en él! No censures a un burlador, para que no te odie” (Proverbios 9:7, 8a).
El burlón alimenta rencor y odio hacia el que trata de ayudarle a enderezar su camino. El malvado no aprecia el valor de la censura. Es imprudente enseñar la maravillosa verdad de la Palabra de Dios al que la odia o pretende burlarse de ella. Mientras el apóstol Pablo predicaba en Antioquía, se encontró con un grupo de judíos que no amaban la verdad. Intentaron enzarzarlo en una discusión al contradecirlo con blasfemias, pero Pablo les dijo sin más: “Puesto que [...] están echando de ustedes [la Palabra de Dios] y no se juzgan dignos de vida eterna, ¡miren!, nos volvemos a las naciones” (Hechos 13:45, 46).
En nuestro intento de llevar las buenas nuevas del Reino a la gente de corazón sincero, debemos procurar no enredarnos en debates ni discusiones con los burlones. Jesucristo dio las siguientes instrucciones a sus discípulos: “Al entrar en la casa, salúdenla; y si la casa lo merece, venga sobre ella la paz que le desean; pero si no lo merece, vuelva sobre ustedes la paz de ustedes. Dondequiera que alguien no los reciba ni escuche sus palabras, al salir de aquella casa o de aquella ciudad, sacúdanse el polvo de los pies” (Mateo 10:12-14).
PROVERBIOS 9:8)
“No censures a un burlador, para que no te odie. Da una censura a un sabio, y te amará.”
w01 15/5 págs. 29-30 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
No censures a un burlador, para que no te odie” (Proverbios 9:7, 8a).
El burlón alimenta rencor y odio hacia el que trata de ayudarle a enderezar su camino. El malvado no aprecia el valor de la censura. Es imprudente enseñar la maravillosa verdad de la Palabra de Dios al que la odia o pretende burlarse de ella. Mientras el apóstol Pablo predicaba en Antioquía, se encontró con un grupo de judíos que no amaban la verdad. Intentaron enzarzarlo en una discusión al contradecirlo con blasfemias, pero Pablo les dijo sin más: “Puesto que [...] están echando de ustedes [la Palabra de Dios] y no se juzgan dignos de vida eterna, ¡miren!, nos volvemos a las naciones” (Hechos 13:45, 46).
En nuestro intento de llevar las buenas nuevas del Reino a la gente de corazón sincero, debemos procurar no enredarnos en debates ni discusiones con los burlones. Jesucristo dio las siguientes instrucciones a sus discípulos: “Al entrar en la casa, salúdenla; y si la casa lo merece, venga sobre ella la paz que le desean; pero si no lo merece, vuelva sobre ustedes la paz de ustedes. Dondequiera que alguien no los reciba ni escuche sus palabras, al salir de aquella casa o de aquella ciudad, sacúdanse el polvo de los pies” (Mateo 10:12-14).
La respuesta del sabio a la censura es la contraria a la del burlón. Salomón declara: “Da una censura a un sabio, y te amará. Da a un sabio, y se hará aún más sabio” (Proverbios 9:8b, 9a). El sabio reconoce que “ninguna disciplina parece por el presente ser cosa de gozo, sino penosa; sin embargo, después, a los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia” (Hebreos 12:11).
PROVERBIOS 9:9)
“Da a un sabio, y se hará aún más sabio. Imparte conocimiento a alguien justo, y aumentará en saber.”
w01 15/5 pág. 30 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
Da a un sabio, y se hará aún más sabio” (Proverbios 9:8b, 9a). El sabio reconoce que “ninguna disciplina parece por el presente ser cosa de gozo, sino penosa; sin embargo, después, a los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia” (Hebreos 12:11). Aunque el consejo tal vez parezca doloroso, ¿por qué deberíamos contradecirlo o ponernos a la defensiva si aceptarlo nos hará más sabios?
“Imparte conocimiento a alguien justo, y aumentará en saber”, añade el sabio monarca (Proverbios 9:9b). Por sabios o maduros que seamos, siempre debemos seguir aprendiendo. Cuánto nos deleita ver incluso a los que están en el ocaso de su vida abrazar la verdad y dedicarse a Jehová. Esforcémonos también por mantener el deseo de aprender y por tener la mente activa.
PROVERBIOS 9:10)
“El temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es lo que el entendimiento es.”
w06 15/9 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
Asimismo, el temor de Dios es el comienzo de la sabiduría, ya que no puede haber sabiduría sin conocimiento. Además, la persona que no teme a Jehová no empleará su conocimiento para honrar al Creador.
w06 15/9 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
1:7; 9:10. ¿En qué sentido es el temor de Jehová “el principio del conocimiento” y “el comienzo de la sabiduría”?
w01 15/5 pág. 30 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
Salomón recalca el punto principal del tema que analiza al incluir el requisito indispensable para la sabiduría: “El temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es lo que el entendimiento es” (Proverbios 9:10). No puede haber sabiduría piadosa sin un temor reverencial profundo del Dios verdadero. Uno tal vez tenga la mente llena de conocimiento, pero si carece del temor de Jehová, no empleará tal conocimiento de forma que honre al Creador. Tal vez incluso llegue a conclusiones erróneas a partir de hechos conocidos, dando así una apariencia de tonto. Además, el conocimiento de Jehová, el Santísimo, es esencial para obtener entendimiento, una característica notable de la sabiduría.
it-1 pág. 528 Conocimiento
Cuando Proverbios 9:10 dice que el “conocimiento del Santísimo es lo que el entendimiento es”, muestra que entender de verdad un asunto implica apreciar su relación con Dios y sus propósitos.
it-1 pág. 820 Entendimiento
El conocimiento de Jehová Dios y el discernimiento de su voluntad, junto con la fe y la confianza en Él, constituyen, por lo tanto, el fundamento del entendimiento verdadero de sus criaturas inteligentes. “El conocimiento del Santísimo es lo que el entendimiento es”, y esto implica entender “justicia y juicio y rectitud, el derrotero entero de lo que es bueno”. (Pr 9:10; 2:6-9; 16:20.) Ningún asunto de verdadera importancia se puede entender a plenitud a menos que todos los factores se miren desde el punto de vista de Jehová y se vean en relación con sus normas, cualidades y propósito eterno.
it-2 pág. 736 Proverbios, Libro de
Naturalmente, el conocimiento más importante que alguien puede adquirir es el referente a Dios mismo. “El conocimiento del Santísimo es lo que el entendimiento es”, dice Proverbios 9:10. Ese conocimiento no consiste solo en saber que Dios existe y que es el Creador, ni tampoco en conocer muchas de sus acciones. “Conocerle” significa apreciar profundamente sus excelentes cualidades y su gran nombre, y tener una estrecha relación con Él.
Jesucristo dijo a los judíos que tenían conocimiento de Dios: “Nadie conoce plenamente al Hijo sino el Padre, ni conoce nadie plenamente al Padre sino el Hijo, y cualquiera a quien el Hijo quiera revelarlo”. (Mt 11:27.) El que una persona conozca las cualidades de Jehová profundizará su temor de Dios y le ayudará a comprender que Jehová merece toda adoración y servicio, y que conocerle y obedecerle es el camino de la vida. “El temor de Jehová es un pozo de vida, para apartar de los lazos de la muerte”; “el temor de Jehová tiende a la vida”. (Pr 14:27; 19:23.)
it-2 págs. 883-884 Sabiduría
Sabiduría divina. La sabiduría en sentido absoluto solo se encuentra en Jehová Dios; Él es “solo sabio”, es decir, el único que es sabio en este sentido. (Ro 16:27; Rev 7:12.) El conocimiento consiste en estar familiarizado con los hechos, y siendo que Jehová es el Creador y es “de tiempo indefinido a tiempo indefinido” (Sl 90:1, 2), sabe todo cuanto hay que saber respecto al universo, su composición y contenido, así como su historia hasta ahora. Todos los ciclos, las leyes y las normas físicas en las que los hombres confían cuando hacen sus investigaciones e inventos provienen de Dios, y sin ellos estarían impotentes y no tendrían nada estable en que basarse. (Job 38:34-38; Sl 104:24; Pr 3:19; Jer 10:12, 13.) Lógicamente, sus normas morales son todavía más fundamentales para la estabilidad, el juicio sano y el éxito de la vida humana. (Dt 32:4-6; véase JEHOVÁ [Un Dios de normas morales].) No hay nada que se escape de su entendimiento. (Isa 40:13, 14.) Aunque puede permitir que aparezcan ciertas cosas contrarias a sus normas justas y hasta que prosperen temporalmente, al final el futuro depende de Él y se conformará exactamente a su voluntad; las cosas que Él dice tendrán “éxito seguro”. (Isa 55:8-11; 46:9-11.)
Todas estas razones hacen patente que “el temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría”. (Pr 9:10.) “¿Quién no debería temerte, oh Rey de las naciones?, porque eso es propio respecto a ti; porque entre todos los sabios de las naciones y entre todas sus gobernaciones reales no hay absolutamente nadie semejante a ti.” (Jer 10:7.) “Él es sabio de corazón y fuerte en poder. ¿Quién puede mostrarle terquedad y salir ileso?” (Job 9:4; Pr 14:16.) Como es Todopoderoso, puede intervenir a voluntad en los asuntos humanos, conducir según le plazca a los gobernantes o hasta eliminarlos, con el fin de conseguir que Sus revelaciones proféticas resulten infalibles. (Da 2:20-23.) La historia bíblica narra numerosos casos en los que poderosos reyes y sus astutos consejeros pretendieron oponer su sabiduría a la de Dios, y en estos destaca cómo Dios vindicó triunfalmente a sus siervos, que con lealtad habían proclamado su mensaje. (Isa 31:2; 44:25-28; compárese con Job 12:12, 13.)
PROVERBIOS 9:11)
“Porque por mí tus días llegarán a ser muchos, y se te añadirán años de vida.”
w01 15/5 pág. 30 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
¿Qué fruto produce la sabiduría? (Proverbios 8:12-21, 35.) El rey de Israel dice: “Por mí tus días llegarán a ser muchos, y se te añadirán años de vida” (Proverbios 9:11). Largura de días y años de vida son el resultado de relacionarse con la sabiduría. En efecto, “la sabiduría misma conserva vivos a sus dueños” (Eclesiastés 7:12).
PROVERBIOS 9:12)
“Si te has hecho sabio, te has hecho sabio a favor de ti mismo; y si te has burlado, [lo] soportarás, tú solo.”
w01 15/5 pág. 30 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
Emplearse a fondo para obtener sabiduría es una responsabilidad personal. Salomón destaca este hecho como sigue: “Si te has hecho sabio, te has hecho sabio a favor de ti mismo; y si te has burlado, lo soportarás, tú solo” (Proverbios 9:12). El sabio lo es para su propio beneficio, y la culpa de que el burlón sufra es solo suya. En realidad, uno siega lo que siembra. Por lo tanto, ‘prestemos atención a la sabiduría’ (Proverbios 2:2).
PROVERBIOS 9:13)
“Una mujer de estupidez es alborotadora. Es la simplicidad misma, y no ha llegado a saber nada en absoluto.”
w01 15/5 pág. 30 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
“Una mujer de estupidez es alborotadora”
Salomón introduce ahora un contraste al decir: “Una mujer de estupidez es alborotadora. Es la simplicidad misma, y no ha llegado a saber nada en absoluto. Y se ha sentado a la entrada de su casa, sobre un asiento, en los lugares altos del pueblo, para llamar a los que van pasando por el camino, a los que están yendo directamente adelante por sus sendas: ‘Cualquiera que sea inexperto, diríjase acá’” (Proverbios 9:13-16a).
Se representa a la estupidez como una mujer escandalosa, indisciplinada e ignorante. También ella ha edificado una casa y ha asumido la tarea de llamar a cualquiera que es inexperto. De modo que los transeúntes se enfrentan a una disyuntiva: ¿Qué invitación aceptarán?, ¿la de la sabiduría, o la de la estupidez?
PROVERBIOS 9:14)
“Y se ha sentado a la entrada de su casa, sobre un asiento, [en] los lugares altos del pueblo,”
w01 15/5 pág. 30 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
“Una mujer de estupidez es alborotadora”
Salomón introduce ahora un contraste al decir: “Una mujer de estupidez es alborotadora. Es la simplicidad misma, y no ha llegado a saber nada en absoluto. Y se ha sentado a la entrada de su casa, sobre un asiento, en los lugares altos del pueblo, para llamar a los que van pasando por el camino, a los que están yendo directamente adelante por sus sendas: ‘Cualquiera que sea inexperto, diríjase acá’” (Proverbios 9:13-16a).
Se representa a la estupidez como una mujer escandalosa, indisciplinada e ignorante. También ella ha edificado una casa y ha asumido la tarea de llamar a cualquiera que es inexperto. De modo que los transeúntes se enfrentan a una disyuntiva: ¿Qué invitación aceptarán?, ¿la de la sabiduría, o la de la estupidez?
PROVERBIOS 9:15)
“para llamar a los que van pasando por el camino, a los que están yendo directamente adelante por sus sendas:”
w01 15/5 pág. 30 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
“Una mujer de estupidez es alborotadora”
Salomón introduce ahora un contraste al decir: “Una mujer de estupidez es alborotadora. Es la simplicidad misma, y no ha llegado a saber nada en absoluto. Y se ha sentado a la entrada de su casa, sobre un asiento, en los lugares altos del pueblo, para llamar a los que van pasando por el camino, a los que están yendo directamente adelante por sus sendas: ‘Cualquiera que sea inexperto, diríjase acá’” (Proverbios 9:13-16a).
Se representa a la estupidez como una mujer escandalosa, indisciplinada e ignorante. También ella ha edificado una casa y ha asumido la tarea de llamar a cualquiera que es inexperto. De modo que los transeúntes se enfrentan a una disyuntiva: ¿Qué invitación aceptarán?, ¿la de la sabiduría, o la de la estupidez?
PROVERBIOS 9:16)
““Cualquiera que sea inexperto, diríjase acá”. Y a cualquiera falto de corazón... también le ha dicho:”
w01 15/5 pág. 30 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
‘Cualquiera que sea inexperto, diríjase acá’” (Proverbios 9:13-16a).
Se representa a la estupidez como una mujer escandalosa, indisciplinada e ignorante. También ella ha edificado una casa y ha asumido la tarea de llamar a cualquiera que es inexperto. De modo que los transeúntes se enfrentan a una disyuntiva: ¿Qué invitación aceptarán?, ¿la de la sabiduría, o la de la estupidez?
“Las aguas hurtadas mismas son dulces”
Tanto la sabiduría como la estupidez invitan a sus oyentes con las palabras ‘diríjanse acá’. Sin embargo, los atraen por medios diferentes. La sabiduría ofrece a la gente un banquete con vino, carne y pan. En cambio, el atractivo de la estupidez nos recuerda el camino de la mujer disoluta. Salomón dice: “A cualquiera falto de corazón... también le ha dicho:
PROVERBIOS 9:17)
““Las aguas hurtadas mismas son dulces, y el pan [que se come] en secreto... es agradable”.”
w06 15/9 pág. 17 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
9:17. ¿Qué son “las aguas hurtadas”, y por qué son “dulces”? La Biblia asemeja el disfrute de las relaciones sexuales con el cónyuge a beber agua refrescante de un pozo. Así pues, las aguas hurtadas simbolizan las relaciones sexuales inmorales mantenidas en secreto (Proverbios 5:15-17). La idea de hacer algo malo sin ser descubierto da a esas aguas la apariencia de ser dulces.
w01 15/5 págs. 30-31 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
“Las aguas hurtadas mismas son dulces”
Tanto la sabiduría como la estupidez invitan a sus oyentes con las palabras ‘diríjanse acá’. Sin embargo, los atraen por medios diferentes. La sabiduría ofrece a la gente un banquete con vino, carne y pan. En cambio, el atractivo de la estupidez nos recuerda el camino de la mujer disoluta. Salomón dice: “A cualquiera falto de corazón... también le ha dicho: ‘Las aguas hurtadas mismas son dulces, y el pan que se come en secreto... es agradable’” (Proverbios 9:16b, 17).
En vez de vino mezclado, “Doña Locura” ofrece aguas robadas (Proverbios 9:13, Biblia del Peregrino). En las Escrituras, disfrutar de placer sexual con la esposa amada se compara a beber agua refrescante (Proverbios 5:15-17). Por ello, las aguas robadas representan relaciones sexuales inmorales mantenidas en secreto. A tales aguas se les hace parecer dulces, mejores que el vino, porque son hurtadas y conllevan la idea de impunidad. El pan clandestino se presenta como más delicioso que el pan y la carne de la sabiduría, precisamente porque se obtiene mediante ganancia injusta. Considerar atractivo lo prohibido y lo secreto es una señal de estupidez.
PROVERBIOS 9:18)
“Pero él no ha llegado a saber que allí se hallan los que están impotentes en la muerte, que los llamados adentro por ella están en los lugares bajos del Seol.”
w01 15/5 pág. 31 ‘Por la sabiduría nuestros días llegarán a ser muchos’
Mientras que la invitación de la sabiduría incluye una promesa de vida, la mujer de estupidez no hace referencia a las consecuencias de seguir su camino. Pero Salomón advierte: “Él no ha llegado a saber que allí se hallan los que están impotentes en la muerte, que los llamados adentro por ella están en los lugares bajos del Seol” (Proverbios 9:18). “La casa de Doña Locura no es un hogar, sino un mausoleo —indica un erudito—. El que entra no sale de allí con vida.” No es sabio llevar un estilo de vida inmoral; es un proceder mortífero.
PROVERBIOS 10:1)
“Proverbios de Salomón. El hijo sabio es el que regocija a un padre, y el hijo estúpido es el desconsuelo de su madre.”
w01 15/7 pág. 24 ‘Las bendiciones son para el justo’
Un magnífico incentivo
Las primeras palabras del capítulo no dejan ninguna duda sobre la identidad del escritor de los versículos siguientes, pues dicen: “Proverbios de Salomón”. Este rey del antiguo Israel pasa a mencionar un magnífico incentivo para proceder con justicia: “El hijo sabio es el que regocija a un padre, y el hijo estúpido es el desconsuelo de su madre” (Proverbios 10:1).
¡Cuánto dolor ocasiona a los padres el que uno de sus hijos abandone la adoración del Dios vivo y verdadero! El sabio rey alude en particular al desconsuelo de la madre, quizá para poner de manifiesto que su pena es más intensa. Así resultó ser en el caso de Sara, quien cuenta: “Cuando nuestro hijo de 21 años dejó la verdad, mi esposo, Francisco, y yo nos quedamos destrozados. Mi dolor ha sido más fuerte que el de Francisco. Han transcurrido doce años, pero aún no se me ha curado la herida”.
Las acciones de los hijos pueden influir en la felicidad de su padre y afligir a su madre. Seamos sabios y traigamos dicha a nuestros progenitores. Y, por encima de todo, regocijemos el corazón de nuestro Padre celestial, Jehová.
PROVERBIOS 10:2)
“Los tesoros del inicuo no serán de provecho alguno, pero la justicia es lo que librará de la muerte.”
w01 15/7 pág. 24 ‘Las bendiciones son para el justo’
“Los tesoros del inicuo no serán de provecho alguno —dice el rey—, pero la justicia es lo que librará de la muerte.” (Proverbios 10:2.) Estas palabras son de un valor extraordinario para los cristianos verdaderos que viven muy adentrados en el tiempo del fin (Daniel 12:4). Se avecina la destrucción del mundo impío y, durante la venidera “gran tribulación”, al hombre no le protegerá ninguno de los medios materiales, económicos o militares a los que ha recurrido para obtener seguridad (Revelación [Apocalipsis] 7:9, 10, 13, 14). Solo “los rectos habitarán la tierra y los hombres íntegros permanecerán en ella” (Proverbios 2:21, Levoratti-Trusso). Sigamos, pues, “buscando primero el reino y la justicia de Dios” (Mateo 6:33).
PROVERBIOS 10:3)
“Jehová no hará que el alma del justo padezca hambre, pero rechazará el deseo vehemente de los inicuos.”
w01 15/7 pág. 24 ‘Las bendiciones son para el justo’
Los siervos de Jehová no han de esperar al prometido nuevo mundo para gozar de las bendiciones divinas. “Jehová no hará que el alma del justo padezca hambre, pero rechazará el deseo vehemente de los inicuos.” (Proverbios 10:3.) Jehová suministra abundante alimento espiritual mediante “el esclavo fiel y discreto” (Mateo 24:45). Sin duda, el justo tiene razones para “[clamar] gozosamente a causa de la buena condición de corazón” (Isaías 65:14). El conocimiento es placentero a su alma. Le deleita buscar tesoros espirituales. El inicuo, en cambio, no conoce tales placeres.
PROVERBIOS 10:5)
“El hijo que actúa con perspicacia recoge durante el verano; el hijo que actúa vergonzosamente está profundamente dormido durante la siega.”
w01 15/7 pág. 25 ‘Las bendiciones son para el justo’
El hijo que actúa con perspicacia recoge durante el verano; el hijo que actúa vergonzosamente está profundamente dormido durante la siega.” (Proverbios 10:4, 5.)
Las palabras que el rey dirige a quienes laboran en la siega son especialmente significativas. La temporada de la cosecha no es tiempo de dormir, sino de ser diligente y trabajar muchas horas. Sí, hay que actuar con urgencia.
Jesús pensaba en una cosecha, no de cereales, sino de personas, cuando dijo a sus discípulos: “La mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por lo tanto, rueguen al Amo de la mies [Jehová Dios] que envíe obreros a su siega” (Mateo 9:35-38). La asistencia a la Conmemoración de la muerte de Jesús del año 2000 superó los catorce millones de personas, lo que supone más del doble de la cantidad de testigos de Jehová. ¿Quién puede negar, entonces, que ‘los campos están blancos para la siega’? (Juan 4:35.) Los adoradores verdaderos del Amo le piden más obreros y, al mismo tiempo, actúan en armonía con sus oraciones al esforzarse vigorosamente en la obra de hacer discípulos (Mateo 28:19, 20). ¡Y con qué generosidad ha bendecido Jehová su labor! Durante el año de servicio 2000 se bautizaron más de doscientos ochenta mil nuevos seguidores de Jesucristo, que también intentan por todos los medios ser maestros de la Palabra de Dios. Sintamos gozo y satisfacción durante la siega teniendo una participación plena en la obra de hacer discípulos.
PROVERBIOS 10:6)
“Las bendiciones son para la cabeza del justo, pero en cuanto a la boca de los inicuos, esta encubre violencia.”
w06 15/9 pág. 18 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
10:6; nota. ¿Cómo ‘encubre violencia la boca de los inicuos’? Esta expresión puede aludir a que la persona malvada esconde sus malas intenciones con palabras amables. O quizás se refiera a que los malvados quedan silenciados por el trato hostil que suelen recibir de los demás.
w01 15/7 pág. 25 ‘Las bendiciones son para el justo’
‘Las bendiciones son para su cabeza’
“Las bendiciones son para la cabeza del justo —continúa Salomón—, pero en cuanto a la boca de los inicuos, esta encubre violencia.” (Proverbios 10:6.)
El que es puro y justo de corazón da sobradas pruebas de su justicia. Sus dichos son bondadosos y edificantes, y positivos y generosos sus hechos. Los demás disfrutan de su compañía. Tal persona se gana su estima —sus bendiciones—, por cuanto ellos hablan bien de ella.
Por otro lado, el inicuo es malintencionado, malévolo, y en el fondo está resuelto a hacer daño. Su forma de hablar tal vez sea amable y ‘encubra la violencia’ oculta en su corazón, pero con el tiempo recurre a los ataques físicos o verbales (Mateo 12:34, 35). Otra traducción es: “La violencia cubrirá la mismísima boca de la gente inicua” (Proverbios 10:6, nota). Estas palabras indican que los malvados por lo general reciben de los demás lo que manifiestan, a saber, hostilidad, la cual les cubre o cierra la boca, por decirlo así, y los silencia. ¿Qué bendiciones puede esperar tal persona de los demás?
PROVERBIOS 10:7)
“Al recuerdo del justo le espera una bendición, pero el mismísimo nombre de los inicuos se pudrirá.”
w01 15/7 págs. 25-26 ‘Las bendiciones son para el justo’
“Al recuerdo del justo le espera una bendición —escribe el rey de Israel—, pero el mismísimo nombre de los inicuos se pudrirá.” (Proverbios 10:7.) La gente tiene un buen recuerdo del justo, y mucho más aún, Jehová. Por su fidelidad hasta la muerte, Jesús “[heredó] un nombre más admirable” que el de los ángeles (Hebreos 1:3, 4). Los cristianos de la actualidad recuerdan a los hombres y mujeres de tiempos precristianos y los consideran ejemplos dignos de imitar (Hebreos 12:1, 2). El nombre de los malvados es muy diferente, pues se convierte en algo repugnante y hediondo. En efecto, “ha de escogerse un nombre más bien que riquezas abundantes; el favor es mejor que aun la plata y el oro” (Proverbios 22:1). Hagámonos un buen nombre ante Jehová y nuestro semejante.
it-2 pág. 502 Nombre
“El mismísimo nombre de los inicuos se pudrirá”, o llegará a ser un hedor odioso. (Pr 10:7.)
PROVERBIOS 10:8)
“El sabio de corazón acepta mandamientos, pero el que con los labios es tonto será pisoteado.”
w01 15/7 pág. 26 ‘Las bendiciones son para el justo’
Salomón compara al sabio con el tonto y dice: “El sabio de corazón acepta mandamientos, pero el que con los labios es tonto será pisoteado” (Proverbios 10:8). El sabio está muy al tanto de que “no pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso” (Jeremías 10:23). Reconoce la necesidad de buscar la guía de Jehová y obedece de buena gana sus mandamientos. El que es tonto con los labios, en cambio, no entiende este hecho fundamental. Su parloteo sin sentido le lleva a la ruina.
PROVERBIOS 10:9)
“El que está andando en integridad andará en seguridad, pero el que está torciendo sus caminos se dará a conocer.”
w01 15/7 pág. 26 ‘Las bendiciones son para el justo’
El justo también disfruta de un tipo de seguridad de la que carece el perverso. “El que está andando en integridad andará en seguridad, pero el que está torciendo sus caminos se dará a conocer. El que guiña el ojo dará dolor, y el que con los labios es tonto será pisoteado.” (Proverbios 10:9, 10.)
El íntegro actúa con honradez y por ello se gana el respeto y la confianza de los demás. Al empleado recto se le valora y se le suelen confiar mayores responsabilidades. A causa de su reputación, es posible que conserve su puesto de trabajo hasta cuando escasean los empleos. Además, su honradez contribuye a que en su hogar haya un ambiente agradable y pacífico (Salmo 34:13, 14). Su relación familiar le da seguridad. La seguridad es, sin lugar a dudas, fruto de la integridad.
La situación es distinta en el caso del que recurre a la falta de honradez para conseguir ganancia egoísta. El embustero quizá trate de enmascarar su falsedad hablando con tortuosidad o mediante lenguaje corporal (Proverbios 6:12-14). A las víctimas de sus ardides quizá les causen mucha angustia mental sus guiños maliciosos o engañosos. Pero más pronto o más tarde sale a la luz su proceder sinuoso. El apóstol Pablo escribió: “Los pecados de algunos hombres son públicamente manifiestos, y conducen directamente al juicio, mas en cuanto a otros hombres, sus pecados también se hacen manifiestos más tarde. De la misma manera también las obras excelentes son públicamente manifiestas, y las que no lo son no pueden mantenerse escondidas” (1 Timoteo 5:24, 25). La falta de honradez acaba descubriéndose, no importa quién esté implicado: un progenitor, un amigo, un cónyuge o un conocido. ¿Quién confía en el hombre que tiene fama de no ser honrado?
PROVERBIOS 10:10)
“El que guiña el ojo dará dolor, y el que con los labios es tonto será pisoteado.”
w06 15/9 pág. 18 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
10:10. ¿Cómo causa dolor “el que guiña el ojo”? A fin de ocultar sus verdaderas intenciones, el “hombre que para nada sirve” no solo recurre a la “tortuosidad de habla”, sino también a diversos gestos, como ‘guiñar un ojo’ (Proverbios 6:12, 13). Este tipo de engaños puede causar mucha angustia a sus víctimas.
w01 15/7 pág. 26 ‘Las bendiciones son para el justo’
La situación es distinta en el caso del que recurre a la falta de honradez para conseguir ganancia egoísta. El embustero quizá trate de enmascarar su falsedad hablando con tortuosidad o mediante lenguaje corporal (Proverbios 6:12-14). A las víctimas de sus ardides quizá les causen mucha angustia mental sus guiños maliciosos o engañosos. Pero más pronto o más tarde sale a la luz su proceder sinuoso. El apóstol Pablo escribió: “Los pecados de algunos hombres son públicamente manifiestos, y conducen directamente al juicio, mas en cuanto a otros hombres, sus pecados también se hacen manifiestos más tarde. De la misma manera también las obras excelentes son públicamente manifiestas, y las que no lo son no pueden mantenerse escondidas” (1 Timoteo 5:24, 25). La falta de honradez acaba descubriéndose, no importa quién esté implicado: un progenitor, un amigo, un cónyuge o un conocido. ¿Quién confía en el hombre que tiene fama de no ser honrado?
w01 15/7 pág. 26 ‘Las bendiciones son para el justo’
El que guiña el ojo dará dolor, y el que con los labios es tonto será pisoteado.” (Proverbios 10:9, 10.)
PROVERBIOS 10:11)
“La boca del justo es fuente de vida; pero en cuanto a la boca de los inicuos, encubre violencia.”
w01 15/7 págs. 26-27 ‘Las bendiciones son para el justo’
‘Su boca es fuente de vida’
“La boca del justo es fuente de vida —dice Salomón—; pero en cuanto a la boca de los inicuos, encubre violencia.” (Proverbios 10:11.) Las palabras tienen el poder de curar, o de herir; de refrescar y animar, o de desalentar.
PROVERBIOS 10:12)
“El odio es lo que suscita contiendas, pero el amor cubre hasta todas las transgresiones.”
w01 15/7 pág. 27 ‘Las bendiciones son para el justo’
El rey de Israel indica qué motiva nuestros dichos: “El odio es lo que suscita contiendas, pero el amor cubre hasta todas las transgresiones” (Proverbios 10:12). El odio provoca contiendas y conflictos en la sociedad humana. Quienes aman a Jehová deben erradicarlo de su vida. ¿Cómo? Sustituyéndolo con el amor. “El amor cubre una multitud de pecados.” (1 Pedro 4:8.) El amor “todas las cosas las soporta”, es decir, “todo lo tapa” (1 Corintios 13:7; González Ruiz). El amor piadoso no espera perfección de quienes son imperfectos. En vez de revelar los errores de los demás, ese amor nos ayuda a pasarlos por alto, a menos que se trate de males graves. El amor soporta incluso los malos tratos en el ministerio del campo, el lugar de trabajo y la escuela.
PROVERBIOS 10:13)
“En los labios del entendido se halla la sabiduría, pero la vara es para la espalda de uno falto de corazón.”
w01 15/7 pág. 27 ‘Las bendiciones son para el justo’
Sigue diciendo el rey sabio: “En los labios del entendido se halla la sabiduría, pero la vara es para la espalda de uno falto de corazón” (Proverbios 10:13). La sabiduría del entendido guía sus pasos. Las palabras edificantes que salen de sus labios ayudan a su semejante a andar en la justicia. Ni a él ni a los que lo escuchan hay que llevarlos en la dirección correcta por la fuerza, usando una vara para castigarlos.
PROVERBIOS 10:14)
“Los sabios son los que atesoran el conocimiento, pero la boca del tonto está cerca de la ruina misma.”
w01 15/7 pág. 27 ‘Las bendiciones son para el justo’
‘Atesora conocimiento’
¿Qué hace que nuestras palabras sean ‘un torrente de sabiduría que sale burbujeando’, en vez de un arroyo confuso de trivialidades? (Proverbios 18:4.) Salomón contesta: “Los sabios son los que atesoran el conocimiento, pero la boca del tonto está cerca de la ruina misma” (Proverbios 10:14).
Lo primero que se precisa es que la mente esté llena del edificante conocimiento de Jehová. Hay una única fuente de tal conocimiento. El apóstol Pablo escribió lo siguiente: “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16, 17). Debemos estimar el conocimiento y profundizar en la Palabra de Dios como si buscáramos un tesoro. Esa búsqueda es sumamente emocionante y gratificante.
Asimismo, para que se halle la sabiduría en nuestros labios, el conocimiento de las Escrituras debe llegarnos al corazón. Jesús dijo a quienes lo escuchaban: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón produce lo bueno; pero el hombre inicuo produce lo que es inicuo de su tesoro inicuo; porque de la abundancia del corazón habla su boca” (Lucas 6:45). Por lo tanto, debemos tener la costumbre de meditar sobre lo que aprendemos. Es cierto que el estudio y la meditación conllevan esfuerzo, pero estudiar de ese modo es muy enriquecedor. No hay razón para que nadie siga el proceder de quienes parlotean sin reflexionar.
PROVERBIOS 10:15)
“Las cosas valiosas del rico son su pueblo fuerte. La ruina de los de condición humilde es su pobreza.”
w01 15/9 pág. 24 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
“Las cosas valiosas del rico son su pueblo fuerte. La ruina de los de condición humilde es su pobreza.
w01 15/9 págs. 24-25 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
Las riquezas pueden protegernos de algunas incertidumbres de la vida, tal como un pueblo fortificado da cierta seguridad a sus habitantes, mientras que la pobreza puede ser desastrosa cuando surgen situaciones inesperadas (Eclesiastés 7:12). Ahora bien, es posible que el sabio rey también insinuara un peligro tanto para el rico como para el pobre. El rico quizá se incline a depositar toda la confianza en las riquezas, imaginándose que sus posesiones valiosas son “como un muro protector” (Proverbios 18:11). Y el pobre tal vez piense, equivocadamente, que su pobreza lo condena a un futuro sin esperanza. Por consiguiente, ninguno se hace un buen nombre ante Dios.
w01 15/9 pág. 24 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
Proverbios 10:15,
w87 15/9 págs. 30-31 Peligros de la riqueza y de la pobreza
¿DESACREDITA la Biblia el ser ricos, y nos anima a ser pobres? Eso creen muchos. Pero dos proverbios relacionados aclaran el asunto.
Proverbios 10:15 declara: “Las cosas valiosas del rico son su pueblo fuerte. La ruina de los de condición humilde es su pobreza”. Entonces el versículo 16 añade: “La actividad del justo resulta en vida; el producto del inicuo resulta en pecado”. Note cómo se complementan estos dos proverbios.
El versículo 15 da testimonio de que la riqueza tiene sus ventajas y la pobreza sus desventajas. Las riquezas pudieran proteger a uno de algunas incertidumbres de la vida. Sin embargo, el pobre quizás tenga más problemas que otros por no poder enfrentarse financieramente a sucesos inesperados. En esto, la Biblia es realista. (Eclesiastés 7:12.)
Sin embargo, también se puede entender que el versículo 15 insinúa un peligro que implica la riqueza o la pobreza. Muchos ricos ponen toda su confianza en el dinero; lo ven como toda la protección que necesitan. (Proverbios 18:11.) Sin embargo, las riquezas no pueden ayudar al rico a obtener un buen nombre ante Dios, ni le aseguran felicidad duradera. De hecho, las riquezas pueden hacer más difícil eso. Esto lo confirma la ilustración de Jesús sobre el hombre rico que construyó almacenes más grandes pero no era rico para con Dios. (Lucas 12:16-21; 18:24, 25.) Por otra parte, muchos pobres adoptan el punto de vista equivocado de que su pobreza los condena a un futuro sin esperanza.
PROVERBIOS 10:16)
“La actividad del justo resulta en vida; el producto del inicuo resulta en pecado.”
w01 15/9 pág. 25 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
No obstante, sea que el justo tenga mucho o poco en sentido material, su rectitud lo conduce a la vida. ¿En qué sentido? Pues bien, está contento con lo que tiene. No permite que su situación económica interfiera con su buena relación con Dios. Sea rico o pobre, la vida del justo le trae felicidad ahora y le da la esperanza de vida eterna en el futuro (Job 42:10-13). El malvado no se beneficia aunque adquiera riquezas. En lugar de agradecer el valor protector de estas y vivir en conformidad con la voluntad divina, emplea sus bienes para llevar una vida de pecado.
w01 15/9 pág. 24 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
La actividad del justo resulta en vida; el producto del inicuo resulta en pecado” (Proverbios 10:15, 16).
w87 15/9 págs. 30-31 Peligros de la riqueza y de la pobreza
¿DESACREDITA la Biblia el ser ricos, y nos anima a ser pobres? Eso creen muchos. Pero dos proverbios relacionados aclaran el asunto.
Proverbios 10:15 declara: “Las cosas valiosas del rico son su pueblo fuerte. La ruina de los de condición humilde es su pobreza”. Entonces el versículo 16 añade: “La actividad del justo resulta en vida; el producto del inicuo resulta en pecado”. Note cómo se complementan estos dos proverbios.
El versículo 15 da testimonio de que la riqueza tiene sus ventajas y la pobreza sus desventajas. Las riquezas pudieran proteger a uno de algunas incertidumbres de la vida. Sin embargo, el pobre quizás tenga más problemas que otros por no poder enfrentarse financieramente a sucesos inesperados. En esto, la Biblia es realista. (Eclesiastés 7:12.)
Sin embargo, también se puede entender que el versículo 15 insinúa un peligro que implica la riqueza o la pobreza. Muchos ricos ponen toda su confianza en el dinero; lo ven como toda la protección que necesitan. (Proverbios 18:11.) Sin embargo, las riquezas no pueden ayudar al rico a obtener un buen nombre ante Dios, ni le aseguran felicidad duradera. De hecho, las riquezas pueden hacer más difícil eso. Esto lo confirma la ilustración de Jesús sobre el hombre rico que construyó almacenes más grandes pero no era rico para con Dios. (Lucas 12:16-21; 18:24, 25.) Por otra parte, muchos pobres adoptan el punto de vista equivocado de que su pobreza los condena a un futuro sin esperanza.
Note cómo el versículo 16 completa el cuadro. Sea que el justo tenga mucho o poco en sentido financiero, puede derivar placer de lo que hace. No deja que la ganancia financiera que obtiene de su trabajo interfiera en su buena posición ante Dios. Más bien, los esfuerzos del justo en la vida, además de resultarle en felicidad ahora, le dan seguridad de alcanzar vida eterna en el futuro. (Job 42:10-13.) Pero el inicuo no se beneficia aunque adquiera mucho dinero. En vez de comprender el valor del dinero como protección y vivir en armonía con la voluntad de Dios, usa sus riquezas en fomentar una vida de pecado.
PROVERBIOS 10:17)
“El que se adhiere a la disciplina es una senda a la vida, pero el que deja la censura hace que se ande errante.”
w01 15/9 pág. 25 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
“El que se adhiere a la disciplina es una senda a la vida —pasa a decir el rey de Israel—, pero el que deja la censura hace que se ande errante.” (Proverbios 10:17.) Un biblista indica que este versículo puede entenderse de dos maneras. Una posibilidad es que la persona que se somete a la disciplina y va tras la justicia está en la senda de la vida, pero quien deja la censura se desvía de dicho camino. El versículo también pudiera significar que “el que acepta la corrección es (para los demás) un camino de vida; [pero] el que desprecia la admonición, hace extraviar (a los demás)” (Proverbios 10:17, Garofalo, nota). En cualquier caso, es vital que nos aferremos firmemente a la disciplina y que no abandonemos la censura.
PROVERBIOS 10:18)
“Donde hay uno que está encubriendo el odio hay labios de falsedad, y el que presenta un informe malo es estúpido.”
w01 15/9 pág. 25 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
Cambiemos el odio por el amor
Salomón transmite ahora una idea similar mediante un proverbio de dos partes, en el que la segunda reafirma la primera: “Donde hay uno que está encubriendo el odio hay labios de falsedad”. Si un hombre abriga en el corazón odio hacia alguien y lo oculta detrás de palabras melosas o adulación, está obrando con engaño, tiene “labios de falsedad”. El sabio rey agrega: “El que presenta un informe malo es estúpido” (Proverbios 10:18). En vez de ocultar su odio, algunos hacen acusaciones falsas o esparcen comentarios despectivos acerca de la persona a quien odian. Tal proceder es una tontedad porque el informe difamatorio realmente no cambia lo que esa persona es. Y el oyente perspicaz se dará cuenta de la malicia del calumniador y le perderá el respeto. Por tanto, quien difunde un informe calumnioso se perjudica a sí mismo.
El proceder justo es no recurrir ni al engaño ni a la calumnia. Dios dijo a los israelitas: “No debes odiar a tu hermano en tu corazón” (Levítico 19:17). Y Jesús aconsejó: “Continúen amando [incluso] a sus enemigos y orando por los que los persiguen; para que demuestren ser hijos de su Padre que está en los cielos” (Mateo 5:44, 45). Es mucho mejor llenar el corazón de amor que llenarlo de odio.
it-1 pág. 34 Absalón
Pasaron dos años. Llegó el tiempo de esquilar las ovejas, y como era una ocasión festiva, Absalón organizó un banquete en Baal-hazor, a unos 22 Km. al NNE. de Jerusalén, e invitó a los hijos del rey y al rey David mismo. Cuando este se excusó de asistir, Absalón insistió en que enviara en su lugar a su primogénito, Amnón. (Pr 10:18.) Durante el banquete, cuando Amnón estaba de “humor alegre con el vino”, Absalón ordenó a sus siervos que le dieran muerte.
PROVERBIOS 10:19)
“En la abundancia de palabras no deja de haber transgresión, pero el que tiene refrenados sus labios está actuando discretamente.”
g 11/10 pág. 19 Cómo usar la lengua con sabiduría
● “En la abundancia de palabras no deja de haber transgresión, pero el que tiene refrenados sus labios está actuando discretamente.” (Proverbios 10:19.) Cuanto más se habla, mayor es el riesgo de decir algo insensato o incluso dañino. De hecho, la lengua sin freno que esparce chismes y calumnias perjudiciales se asemeja a un fuego que rápidamente se propaga (Santiago 3:5, 6). Sin embargo, cuando tenemos refrenados nuestros labios, es decir, pensamos antes de hablar, tomamos en cuenta el efecto que pudieran tener nuestras palabras. Si lo hacemos, se nos conocerá por nuestra discreción y nos ganaremos el respeto y la confianza de los demás.
w01 15/9 págs. 25-26 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
‘Refrenemos los labios’
A fin de recalcar la necesidad de dominar la lengua, el sabio rey dice: “En la abundancia de palabras no deja de haber transgresión, pero el que tiene refrenados sus labios está actuando discretamente” (Proverbios 10:19).
“El tonto habla muchas palabras.” (Eclesiastés 10:14.) Su “boca [...] hace salir burbujeando la tontedad” (Proverbios 15:2). Esto no quiere decir que toda persona que habla mucho sea tonta. Sin embargo, qué fácil es que quien actúa así se convierta en un conducto para esparcir chismes y rumores. En muchas ocasiones, el habla necia tiene como consecuencia reputaciones dañadas, sentimientos heridos, relaciones tensas y hasta daño físico. “El que mucho habla, mucho yerra.” (Proverbios 10:19, Nueva Versión Internacional.) Además, es irritante estar en compañía de alguien que siempre tiene algo que decir sobre todo asunto. Que nuestras palabras no abunden.
Quien refrena los labios no solo evita la falsedad, sino que actúa discretamente. Piensa antes de hablar. Impulsado por amor a los caminos de Jehová y un verdadero deseo de ayudar al prójimo, toma en consideración el efecto que tendrán sus palabras en los demás. Sus comentarios son amorosos y bondadosos. Medita sobre cómo expresarse de manera atrayente y útil. Sus palabras son como “manzanas de oro en entalladuras de plata”, es decir, dichas con arte y dignas en todo momento (Proverbios 25:11).
w89 15/3 pág. 13 párr. 6 Acudamos a Jehová por perspicacia
Sí, del “que tiene refrenados sus labios” se dice que está “actuando discretamente”, o con perspicacia. (Proverbios 10:19.) Piensa antes de hablar, toma en consideración cómo entenderán otros lo que él diga, y si lo que él dijera de otra persona sería sabio, amoroso o necesario. (Proverbios 12:18; Santiago 1:19.) Debido a que lo que lo motiva es amor a los caminos de Jehová y un deseo genuino de ayudar a su semejante, lo que dice es edificante para otros. (Proverbios 16:23.)
w89 15/10 pág. 11 párr. 7 ¡Cuidado con el dañino chismear!
Sí, es sabio no hablar demasiado, porque “en la abundancia de palabras no deja de haber transgresión, pero el que tiene refrenados sus labios está actuando discretamente”. (Proverbios 10:19.) Por eso, debemos tener cuidado con el habla ociosa, aunque no parezca dañina. No tenemos que hablar siempre de la gente, puesto que tenemos una amplia selección de temas de los cuales podemos conversar si consideramos cosas que sean justas, castas, amables, virtuosas y dignas de alabanza. (Filipenses 4:8.)
PROVERBIOS 10:20)
“La lengua del justo es plata escogida; el corazón del inicuo vale poco.”
w01 15/9 pág. 26 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
“La lengua del justo es plata escogida —pasa a decir Salomón—; el corazón del inicuo vale poco.” (Proverbios 10:20.) Lo que el justo dice es puro, como la plata escogida, refinada y libre de escoria. Así es también en el caso de los siervos de Jehová a medida que imparten a otras personas el conocimiento de la Palabra de Dios que salva vidas. Su Magnífico Instructor, Jehová Dios, los ha educado y les “ha dado la lengua de los enseñados, para que sepa[n] responder al cansado con una palabra” (Isaías 30:20; 50:4). En realidad, cuando expresa la verdad bíblica, su lengua es como plata escogida. Para los de corazón sincero, sus comentarios son infinitamente más valiosos que las intenciones del inicuo. Anhelemos hablar del Reino de Dios y de sus maravillosas obras.
PROVERBIOS 10:21)
“Los mismísimos labios del justo siguen paciendo a muchos, pero por falta de corazón los tontos mismos siguen muriendo.”
w01 15/9 pág. 26 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
El justo es una bendición para las personas que lo rodean. “Los mismísimos labios del justo siguen paciendo a muchos —dice Salomón—, pero por falta de corazón los tontos mismos siguen muriendo.” (Proverbios 10:21.)
¿En qué sentido ‘sigue paciendo a muchos’ el justo? La palabra hebrea que se utiliza aquí transmite la idea de ‘pastorear’ (Proverbios 10:21, nota). Implica guiar y alimentar, de forma muy parecida a la manera como el pastor de la antigüedad cuidaba de sus ovejas (1 Samuel 16:11; Salmo 23:1-3; El Cantar de los Cantares 1:7). El justo guía o dirige a los demás en el camino de la justicia, y su habla alimenta a sus oyentes. Como resultado, estos llevan una vida más feliz y satisfactoria, y hasta pudieran recibir vida eterna.
Pero ¿qué decir del tonto? Por ser falto de corazón, carece de buenos motivos o no le importan las consecuencias de su proceder. Tal persona hace lo que se le antoja, sin preocuparse por los resultados. Por lo tanto, sufre las consecuencias de sus acciones. Mientras que el justo ayuda a mantener vivos a los demás, el falto de corazón ni siquiera puede mantenerse vivo a sí mismo.
PROVERBIOS 10:22)
“La bendición de Jehová... eso es lo que enriquece, y él no añade dolor con ella.”
w06 15/5 págs. 26-30 párrs. 3-18 El placer de andar en integridad
“La bendición de Jehová... eso es lo que enriquece, y él no añade dolor con ella”, afirma Proverbios 10:22. ¿Acaso no nos regocija ver la prosperidad espiritual de los siervos de Jehová? Examinemos algunos aspectos de esa prosperidad y veamos qué importancia tienen para cada uno de nosotros. Si sacamos tiempo para meditar sobre cómo ha bendecido Jehová al “justo [que] anda en su integridad”, nos reafirmaremos en nuestra decisión de seguir sirviendo con gozo a nuestro Padre celestial (Proverbios 20:7).
‘Bendiciones que nos enriquecen’ ahora
4 Tenemos un conocimiento exacto de las doctrinas bíblicas. Las religiones de la cristiandad por lo general afirman creer en la Biblia, pero el caso es que no se ponen de acuerdo sobre lo que las Escrituras realmente enseñan. De hecho, es común que los miembros de una misma religión tengan opiniones divergentes. ¡Qué distintos somos los siervos de Jehová! Sin importar de qué nación, cultura o etnia provengamos, todos adoramos al verdadero Dios, a quien conocemos por nombre. Él no es una Trinidad misteriosa (Deuteronomio 6:4; Salmo 83:18; Marcos 12:29). También sabemos que pronto se resolverá la importantísima cuestión de la soberanía universal de Dios, y que nuestra fidelidad prueba que estamos de su lado. Conocemos la verdad sobre el estado en que se hallan los muertos y no le tenemos miedo a un Dios que supuestamente atormenta a los seres humanos en las llamas del infierno o los envía al purgatorio (Eclesiastés 9:5, 10).
5 Además, nos alegra saber que nuestra existencia no es fruto de la evolución ciega, sino que Dios nos creó y nos hizo a su imagen y semejanza (Génesis 1:26; Malaquías 2:10). El salmista cantó a Dios: “Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma” (Salmo 139:14).
6 Nos hemos librado de prácticas y hábitos perjudiciales. Por más que los medios de comunicación advierten una y otra vez contra el tabaco, el alcohol y la promiscuidad sexual, la gente en general no hace caso. Pero ¿qué sucede cuando una persona sincera aprende que el Dios verdadero condena estos vicios y que se entristece cuando uno se entrega a ellos? Entonces sí que se siente motivada a dejarlos (Isaías 63:10; 1 Corintios 6:9, 10; 2 Corintios 7:1; Efesios 4:30). Además, aunque su principal motivación es agradar a Jehová Dios, se beneficia de otras maneras, pues disfruta de mejor salud y tranquilidad de ánimo.
7 A pesar de lo difícil que les resulta a muchas personas librarse de las malas prácticas, decenas de miles lo consiguen todos los años. Se dedican a Jehová y se bautizan, manifestando así en público que han erradicado de su vida los hábitos que desagradan a Dios. Su ejemplo nos infunde gran ánimo y refuerza nuestra determinación de no dejarnos esclavizar por la conducta pecaminosa y nociva.
8 Disfrutamos de una vida familiar feliz. En un buen número de países, la institución familiar se está debilitando. Muchos matrimonios acaban en divorcio, lo que a menudo deja hondas cicatrices en los hijos. En algunas naciones europeas, casi el veinte por ciento de las familias cuentan con solo uno de los padres. ¿Cómo nos ha ayudado Jehová a andar en la senda de la integridad en el ámbito familiar? Lea, por favor, Efesios 5:22–6:4, y observe los magníficos consejos que imparte la Palabra de Dios a los esposos, las esposas y los hijos. No hay duda de que si se aplican dichos consejos, así como los que se dan en otros pasajes de las Escrituras, los cónyuges estrecharán su relación, los padres criarán mejor a sus hijos, y la familia será más feliz. ¿No es esto causa de gran alegría?
9 Tenemos la garantía de que pronto se solucionarán los problemas del mundo. A pesar del inmenso caudal de conocimientos científicos y técnicos, y de los esfuerzos sinceros de algunos dirigentes, los graves problemas de la actualidad continúan sin solución. Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, dijo hace poco que “la lista de los problemas que el mundo encara es cada vez más larga, y el tiempo para solucionarlos es cada vez más corto”. Tras hablar de “los peligros que trascienden las barreras nacionales, como el terrorismo, la degradación del medio ambiente y la inestabilidad económica”, concluyó: “Hoy más que nunca el mundo se enfrenta a realidades que exigen medidas colectivas y contundentes”. Según nos vamos adentrando en el siglo XXI, el panorama general para el futuro de la humanidad sigue siendo sombrío.
10 ¡Qué gusto nos da saber que Jehová ha establecido un gobierno capaz de resolver todos los problemas de la humanidad: el Reino mesiánico! Por este medio, el Dios verdadero hará “cesar las guerras” y traerá “abundancia de paz” (Salmo 46:9; 72:7). El Rey ungido, Jesucristo, ‘librará de la opresión y la violencia al pobre, al afligido y al de condición humilde’ (Salmo 72:12-14). Bajo el Reino no escasearán los alimentos (Salmo 72:16). Jehová “limpiará toda lágrima de [nuestros] ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores [habrán] pasado” (Revelación 21:4). El Reino ya ha sido instaurado en el cielo y, en breve, solucionará todos los problemas de la Tierra (Daniel 2:44; Revelación 11:15).
11 Conocemos la clave de la verdadera felicidad. ¿Qué es lo que produce verdadera felicidad? Cierto psicólogo afirma que la felicidad tiene tres componentes: el placer, el compromiso (la participación en los asuntos familiares, el trabajo, etc.) y el sentido en la vida (el deseo de alcanzar una meta más noble que el interés propio). De los tres, le asignó al placer el último lugar, y dijo: “Este es un hecho relevante porque para mucha gente el único fin en la vida es el placer”. ¿Qué dice la Biblia sobre el particular?
12 El rey Salomón del antiguo Israel escribió: “Dije yo, yo mismo, en mi corazón: ‘De veras ven ahora, déjame probarte con regocijo. También, ve lo bueno’. Y, ¡mira!, eso también era vanidad. Dije a la risa: ‘¡Demencia!’, y al regocijo: ‘Esto, ¿qué logra?’” (Eclesiastés 2:1, 2). Según las Escrituras, toda felicidad que se deriva del placer es a lo sumo temporal. ¿Y qué decir de comprometernos con un trabajo? Tenemos el trabajo más gratificante de cuantos pueda haber: predicar el Reino y hacer discípulos (Mateo 24:14; 28:19, 20). Enseñar al prójimo el mensaje de salvación que se expone en la Biblia nos salvará a nosotros y salvará también a los que nos escuchan (1 Timoteo 4:16). Como “colaboradores de Dios” que somos, sabemos por experiencia que “hay más felicidad en dar que en recibir” (1 Corintios 3:9; Hechos 20:35). Esta labor le aporta sentido a nuestra vida, a la vez que le da al Creador la oportunidad de responder a su desafiador, el Diablo (Proverbios 27:11). En efecto, Jehová nos ha mostrado que la felicidad auténtica y perdurable proviene de darle devoción a él (1 Timoteo 4:8).
13 Contamos con un importante y eficaz programa de enseñanza. Gerhard, anciano de una congregación de los testigos de Jehová, relata: “De joven, tenía dificultades con el lenguaje. Cuando me ponía tenso, apenas podía articular palabra y comenzaba a tartamudear, por lo que desarrollé un complejo de inferioridad. Mis padres me inscribieron en un curso para corregir los defectos del habla, pero fue en vano. Mi problema era psicológico, no físico. Sin embargo, hallé un magnífico instrumento procedente de Jehová: la Escuela del Ministerio Teocrático. Matricularme en ella me dio fuerzas. Me esforcé al máximo por poner en práctica lo que aprendía, ¡y funcionó! Aprendí a expresarme con más fluidez, me liberé de mi complejo y me hice más valeroso en el ministerio. Ahora hasta pronuncio discursos públicos. Le estoy muy agradecido a Jehová, quien me dio una nueva vida mediante esta escuela”. ¿No nos regocija la forma en que Jehová nos capacita para realizar su obra?
14 Gozamos de una relación personal con Jehová y del apoyo de una hermandad internacional unida. A Katrin, que vive en Alemania, le consternó la noticia del tsunami provocado por un terremoto en el sureste asiático, pues su hija se hallaba de visita en Tailandia cuando azotó la tragedia. Esta madre estuvo treinta y dos horas sin saber si su hija estaba viva o si figuraba entre las víctimas mortales, que aumentaban sin parar. ¡Qué alivio sintió cuando por fin la llamaron por teléfono para decirle que su hija estaba bien!
15 ¿Qué ayudó a Katrin a soportar esas horas de desesperación? Ella misma escribe: “Me pasé casi todo el tiempo orándole a Jehová. Sentí una y otra vez que las oraciones me infundían fuerzas y tranquilidad mental. Además, hermanos espirituales amorosos vinieron a visitarme y se quedaron a mi lado” (Filipenses 4:6, 7). Sin duda, su situación habría sido mucho peor si hubiera tenido que pasar aquellas angustiosas horas sin la ayuda de la oración y sin el consuelo de la amorosa hermandad espiritual. Nuestra íntima relación con Jehová y su Hijo, así como los lazos que nos unen a la hermandad cristiana, son una bendición única, demasiado valiosa para darla por sentada.
16 Abrigamos la esperanza de volver a ver a los seres queridos que han muerto (Juan 5:28, 29). Matthias es un joven que se crió en el seno de una familia de testigos de Jehová, pero que al llegar a la adolescencia abandonó la congregación cristiana porque no valoraba las bendiciones que tenía. Él escribe: “Mi padre y yo en realidad nunca tuvimos conversaciones profundas. Discutimos mucho a lo largo de los años. Pese a todo, él siempre quiso lo mejor para mí. No me daba cuenta de que me quería de verdad. En 1996, sentado junto a él en su lecho de muerte, tomando su mano y entre sollozos, le dije que lamentaba mucho lo que había hecho y que lo amaba, pero él ya no podía oírme. Falleció luego de una breve enfermedad. Si vivo para verlo en la resurrección, recuperaremos el tiempo que perdimos. Estoy seguro de que le alegrará saber que ahora soy un anciano de la congregación y que, junto con mi esposa, tengo el privilegio de ser precursor”. ¡Qué bendición tan grande es para nosotros la esperanza de la resurrección!
“Él no añade dolor con ella”
17 Jesucristo dijo lo siguiente acerca de su Padre celestial: “Él hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45). Si Jehová Dios derrama bendiciones incluso sobre los inicuos y los injustos, ¡con cuánta más razón lo hará sobre los que andan en la senda de la integridad! “Jehová mismo no retendrá nada que sea bueno de los que andan exentos de falta”, asegura Salmo 84:11. Cuando pensamos detenidamente en el cariño con que ha cuidado a quienes lo aman, se nos llena el corazón de gozo y gratitud.
18 “La bendición de Jehová”: esa es la clave de la prosperidad espiritual de su pueblo, y se nos asegura que “él no añade dolor con ella” (Proverbios 10:22). Entonces, ¿por qué les sobrevienen pruebas tan dolorosas a muchos siervos leales de Dios? Las dificultades y la aflicción se deben a tres razones principales: 1) nuestra propia inclinación al pecado (Génesis 6:5; 8:21; Santiago 1:14, 15); 2) Satanás y sus demonios (Efesios 6:11, 12), y 3) el mundo impío (Juan 15:19). Aunque Jehová permite que nos sucedan desgracias, él no las causa. Al contrario, “toda dádiva buena y todo don perfecto es de arriba, porque desciende del Padre de las luces celestes” (Santiago 1:17). En efecto, las bendiciones de Jehová no traen dolores consigo.
g03 8/9 págs. 26-27 ¿Nos bendice Dios con riquezas?
El punto de vista bíblico
¿Nos bendice Dios con riquezas?
“La bendición de Jehová... eso es lo que enriquece, y él no añade dolor con ella.” (PROVERBIOS 10:22.)
¿SIGNIFICA este pasaje bíblico que Dios bendice a sus siervos con riquezas materiales? Hay quien está convencido de ello, como aquel predicador pentecostal y escritor australiano que afirmó: “En [mi] libro le mostraré por qué necesita más dinero y, en segundo lugar, cómo puede conseguirlo [...]. Si cambia su modo de pensar y cultiva una actitud sana hacia el dinero, le aseguro que caminará en la bendición de Dios y la prosperidad que él le dará, y nunca volverá a sufrir problemas económicos”.
Pero eso implicaría que la gente pobre no tiene el favor divino. ¿Es en verdad la prosperidad material una señal de la bendición de Dios?
Bendecidos con un propósito
El testimonio bíblico incluye casos en los que Dios bendijo a siervos fieles con riquezas. Jacob, por ejemplo, dejó su tierra con un bastón como única pertenencia, pero volvió veinte años más tarde con tantas ovejas, reses vacunas y asnos que formó dos campamentos. De acuerdo con la Biblia, la prosperidad de Jacob fue un regalo de Dios (Génesis 32:10). Veamos otro caso: aunque Job perdió todos sus bienes, Jehová lo bendijo posteriormente con “catorce mil ovejas y seis mil camellos y mil yuntas de reses vacunas y mil asnas” (Job 42:12). Y al rey Salomón, Jehová le proporcionó una riqueza tan grande que su fama pervive hasta nuestros días (1 Reyes 3:13).
Pero las Santas Escrituras contienen también numerosos ejemplos de fieles y obedientes adoradores de Dios que eran pobres. No parece lógico pensar que Dios castigara a unos con pobreza mientras bendecía a otros con prosperidad. Así que, ¿cuál era el propósito de Dios al conceder riquezas a ciertas personas?
La respuesta difiere en cada caso. La bendición material que Jacob recibió constituyó el fundamento para la creación de una nación, como preparativo para la venida de la Descendencia Prometida (Génesis 22:17, 18). Con respecto a Job, su prosperidad disipó toda duda respecto a quién le había ocasionado tantas calamidades, con lo que se santificó el nombre de Jehová (Santiago 5:11). Y Salomón empleó gran parte de la fortuna que Dios le había concedido en edificar un suntuoso templo (1 Reyes 7:47-51). Es interesante que Jehová también utilizara a Salomón para escribir, de su experiencia personal, acerca del valor limitado de las riquezas (Eclesiastés 2:3-11; 5:10; 7:12).
Cómo nos bendice Dios
Jesús inculcó en sus seguidores una actitud sana hacia el dinero cuando les dijo que ‘dejaran de inquietarse’ por las posesiones. Les señaló que ni Salomón en toda su gloria se había vestido tan bien como los lirios del campo, y añadió: “Si Dios viste así a la vegetación del campo, [...] ¿no los vestirá a ustedes con mucha más razón, hombres de poca fe?”. Jesús garantizó a sus seguidores que, si seguían buscando primero el Reino y la justicia de Dios, tendrían además alimento, ropa y cobijo (Mateo 6:25, 28-33). ¿De qué forma se cumple esa promesa?
Las bendiciones que produce la guía de la Biblia, cuando se aplica, son principalmente de carácter espiritual (Proverbios 10:22). Pero conllevan además otros beneficios. Por ejemplo, la Palabra de Dios ordena a los cristianos: “El que hurta, ya no hurte más, sino, más bien, que haga trabajo duro” (Efesios 4:28). También afirma que “el que trabaja con mano floja será persona de escasos recursos, pero la mano del diligente es lo que enriquece a uno” (Proverbios 10:4). Los cristianos honrados y trabajadores que siguen tales consejos tienen a menudo la preferencia en los empleos, y eso es una bendición.
La Biblia también enseña a los cristianos a evitar el codicioso pasatiempo de jugar por dinero, el contaminante vicio del tabaco y el debilitante hábito de la borrachera (1 Corintios 6:9, 10; 2 Corintios 7:1; Efesios 5:5). Quienes siguen tales recomendaciones descubren que sus gastos disminuyen y su salud mejora.
De más valor que la plata o el oro
Aun así, no se puede tomar la prosperidad material como único indicador de la aprobación y la bendición de Dios. Por ejemplo, Jesús puso en evidencia la pobreza espiritual de algunos cristianos de Laodicea con estas palabras: “Dices: ‘Soy rico y he adquirido riquezas y no necesito absolutamente nada’, pero no sabes que eres desdichado y lastimoso y pobre y ciego y desnudo” (Revelación [Apocalipsis] 3:17). Por el contrario, a los cristianos de Esmirna (pobres en lo material pero saludables en sentido espiritual) les dijo: “Conozco tu tribulación y pobreza[,] pero eres rico” (Revelación 2:9). Al parecer, aquellos cristianos sufrían penurias económicas a manos de sus perseguidores por causa de su fidelidad; sin embargo, poseían riquezas mucho más valiosas que la plata o el oro (Proverbios 22:1; Hebreos 10:34).
Jehová Dios bendice el empeño de quien se esfuerza por cumplir Su voluntad (Salmo 1:2, 3). Él proporciona la fortaleza y los recursos necesarios para afrontar las pruebas, proveer para la familia y buscar primero Su Reino (Salmo 37:25; Mateo 6:31-33; Filipenses 4:12, 13). Por tanto, en lugar de considerar las cosas materiales como la principal bendición de parte de Dios, los cristianos verdaderos luchan por ser “ricos en obras excelentes”. Al cultivar una relación estrecha con el Creador, están “atesorando para sí con seguridad un fundamento excelente para el futuro” (1 Timoteo 6:17-19; Marcos 12:42-44).
w01 15/9 págs. 15-16 La bendición de Jehová nos enriquece
La bendición de Jehová nos enriquece
“La bendición de Jehová... eso es lo que enriquece, y él no añade dolor con ella.” (PROVERBIOS 10:22.)
LAS ambiciones materialistas gobiernan la vida de millones de personas en la actualidad. Ahora bien, ¿les dan felicidad los bienes materiales? “No recuerdo ninguna otra época en la que la gente haya sido tan pesimista”, dice The Australian Women’s Weekly, y luego añade: “Es una paradoja. Se nos dice que la situación económica de Australia es magnífica, que nunca se ha vivido mejor. [...] A pesar de todo, el pesimismo cunde por la nación. Tanto hombres como mujeres sienten que le falta algo a su existencia, pero no saben qué es”. Cuánta razón tienen las Escrituras cuando señalan que ni la felicidad ni la vida dependen de las posesiones (Eclesiastés 5:10; Lucas 12:15).
2 La Biblia enseña que la bendición de Jehová produce la mayor felicidad. A este respecto, Proverbios 10:22 dice: “La bendición de Jehová... eso es lo que enriquece, y él no añade dolor con ella”. Muchas veces, la avidez de riquezas materiales ocasiona dolor. No en vano el apóstol Pablo dio esta advertencia: “Los que están resueltos a ser ricos caen en tentación y en un lazo y en muchos deseos insensatos y perjudiciales, que precipitan a los hombres en destrucción y ruina. Porque el amor al dinero es raíz de toda suerte de cosas perjudiciales, y, procurando realizar este amor, algunos han sido descarriados de la fe y se han acribillado con muchos dolores” (1 Timoteo 6:9, 10).
3 Por otro lado, a todos los que ‘siguen escuchando la voz de Jehová’ los alcanzan bendiciones que no traen dolor (Deuteronomio 28:2). Sin embargo, tal vez alguien pregunte: “Si no se añade dolor a la bendición de Jehová, ¿por qué sufren muchos siervos suyos?”. La Biblia revela que Dios permite las pruebas, pero que los responsables son en realidad Satanás, su sistema malvado y nuestra propia imperfección (Génesis 6:5; Deuteronomio 32:4, 5; Juan 15:19; Santiago 1:14, 15). Jehová es la fuente de “toda dádiva buena y todo don perfecto” (Santiago 1:17). De modo que sus bendiciones nunca causan dolor.
km 9/00 pág. 1 La bendición de Jehová nos enriquece
La bendición de Jehová nos enriquece
1 El éxito de alguien a menudo se mide por la cuantía de sus ingresos. Por esta razón, mucha gente cree que las personas más felices y realizadas son las que poseen mucho dinero. No obstante, quienes piensan que el dinero compra la felicidad incurren en un lamentable error (Ecl. 5:12). Los que están “resueltos a ser ricos” en sentido material no tienen gozo duradero (1 Tim. 6:9). En cambio, los siervos de Jehová están realmente gozosos y son las personas más ricas del mundo (Pro. 10:22; Rev. 2:9). ¿En qué sentido?
2 Pruebas de nuestra riqueza. Contamos con abundante perspicacia espiritual y comprendemos la Palabra de Dios, la Biblia. Por medio de su organización terrestre, Jehová nos revela aspectos de sí mismo y de su Hijo, una enseñanza que nos reporta beneficios permanentes. El entendimiento exacto nos permite acercarnos a Jehová y disfrutar de una íntima relación con él (Sant. 4:8). Distinguir entre lo bueno y lo malo, así como la obediencia a las leyes divinas, nos protege de diversas enfermedades y peligros. Confiamos en que Jehová nos sustentará, por lo que disfrutamos de contentamiento piadoso y paz mental (Mat. 6:33).
3 La paz y la unidad florecen en nuestra hermandad espiritual, pues cultivamos el fruto del espíritu de Dios. Unidos como estamos por un fuerte vínculo de amor, nunca sentiremos que Jehová o nuestros hermanos nos abandonan cuando afrontemos adversidades (Gál. 6:10).
4 Nuestra vida tiene verdadero sentido y propósito. Consideramos un magnífico privilegio colaborar en la predicación mundial de las buenas nuevas. Esta actividad nos produce un gozo perdurable, pues ayudamos a otras personas a establecer una buena relación con Dios y a unírsenos en la adoración pura. El ministerio es un inestimable tesoro que honra a Jehová y nos da la satisfacción de contribuir a la santificación de su nombre. Conservamos una actitud mental positiva, pues sabemos que nuestra esperanza pronto se hará realidad.
5 Demostremos nuestro aprecio. Apreciemos siempre las bendiciones de Jehová, que verdaderamente nos hacen las personas más ricas del planeta (Pro. 22:4). Si dedicamos algunos momentos a diario para meditar en lo que tenemos, nos sentiremos impulsados a dar gracias a Jehová por su amor y generosidad, así como a seguir rindiéndole devoción exclusiva.
w92 1/12 pág. 8 La bendición de Jehová enriquece
La prosperidad más importante
4 Además de la prosperidad material, la Biblia habla de la prosperidad espiritual. Esta es sin duda la mejor clase de prosperidad. (Mateo 6:19-21.) Resulta en una relación satisfactoria con Jehová que puede durar toda la eternidad. (Eclesiastés 7:12.) Los siervos de Dios espiritualmente ricos también gozan de bendiciones materiales sanas. En el nuevo mundo la riqueza espiritual estará acompañada de prosperidad material. Los fieles disfrutarán de una seguridad material que no se consigue mediante amargas competencias o a costa de la salud y la felicidad, como sucede en el caso de muchas personas hoy día. (Salmo 72:16; Proverbios 10:28; Isaías 25:6-8.) Hallarán que en todo aspecto de la vida “la bendición de Jehová [...] enriquece, y él no añade dolor con ella”. (Proverbios 10:22.)
5 Incluso en la actualidad, los que valoran las cosas espirituales sienten cierta tranquilidad en lo que respecta a las cosas materiales. Es cierto que trabajan para pagar sus facturas y alimentar a su familia. Algunos hasta pierden su empleo en tiempos de recesión. Pero no permiten que esas preocupaciones los abrumen. Más bien, confían en la promesa de Jesús cuando dijo: “Nunca se inquieten y digan: ‘¿Qué hemos de comer?’, o ‘¿qué hemos de beber?’, o ‘¿qué hemos de ponernos?’ [...] Pues su Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas. Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia de Dios, y todas estas otras cosas les serán añadidas”. (Mateo 6:31-33.)
it-1 pág. 309 Bendición
Jehová bendice al hombre. “La bendición de Jehová... eso es lo que enriquece, y él no añade dolor con ella.” (Pr 10:22.) Jehová bendice a los que aprueba al protegerlos, favorecerlos, guiarlos, hacer que prosperen y cubrir sus necesidades, con el consecuente beneficio para esas personas.
w90 1/7 págs. 10-13 La bendición de Jehová me ha enriquecido
La bendición de Jehová me ha enriquecido
Según lo relató Elsie Meynberg
“LA BENDICIÓN de Jehová... eso es lo que enriquece, y él no añade dolor con ella.” (Proverbios 10:22.) Personalmente he experimentado lo verídico de este proverbio de la Biblia. Permítame decirle cómo.
Cuando yo tenía solo seis años de edad escuchaba las conversaciones de mi madre con un instructor que nos visitaba para darle lecciones bíblicas, y notaba lo feliz que ella se sentía por lo que iba aprendiendo. Cierta noche fría de invierno bajé a buscar un vaso de agua y hallé a mi madre leyendo al lado de la estufa abierta. En vez de darme el regaño que pensé que me daría, me abrazó y me explicó que el nombre de Dios es Jehová. La emoción de su voz me indicó que esto que había aprendido era muy importante para ella.
Después de varias conversaciones más con su instructor, mi madre salió a pie a llevar a los vecinos las buenas nuevas que había aprendido. Sin embargo, no siempre la recibían bien. Vivíamos en el campo cerca de Beatty, Saskatchewan, Canadá, y nuestros vecinos eran en su mayoría parientes nuestros, luteranos o evangélicos aferrados. No obstante, mi madre siguió visitándolos.
Yo miraba por las ventanas escarchadas y veía a mi madre luchando por sacar los caballos del establo, pues ella no estaba acostumbrada a enganchar los caballos al coche. En otras ocasiones ella iba a las reuniones o al ministerio del campo aunque mi padre protestara. Él no concordaba con la nueva fe de mi madre, pero ella estaba resuelta. Siempre regresaba con una felicidad interna que se notaba claramente. “La bendición de Jehová... eso es lo que enriquece”, decía. Yo me preguntaba qué querría decir con aquello. Aunque tenía solo seis años, yo también quise servir a Jehová.
Cierto día subí con mi padre al techo de la casa, donde él reparaba las tejas. Mi madre y mi hermana Eileen iban a salir con un grupo en un automóvil Ford modelo T para participar en una “marcha de información”. Iban a marchar por el pueblo con letreros que anunciaban un discurso bíblico.
“Nunca vas a hacer esas tonterías, ¿verdad?”, me preguntó mi padre. Pero aunque yo era una niña que me entretenía subiendo a lugares altos, habría preferido estar en aquella marcha de información a estar allá arriba en el techo. Sin embargo, me dijeron que era demasiado pequeña para llevar un letrero.
Encarándonos a la proscripción
Finalmente, en noviembre de 1940 llegó mi primera oportunidad de predicar el Reino. ¡Qué emocionante! Puesto que la obra de predicar de los testigos de Jehová estaba proscrita en Canadá en aquel tiempo, salíamos tarde en la noche y dejábamos en la puerta de cada casa el folleto El fin del nazismo.
Cuando tenía nueve años de edad decidí dedicar mi vida a Jehová y bautizarme. Debido a la persecución, no se nos informó dónde nos íbamos a reunir, pero se nos dirigió a un lugar en el bosque donde un grupo grande de Testigos disfrutaba de una “comida campestre”. Allí Eleanor mi hermana mayor y yo estuvimos entre los muchos que se bautizaron en las frías aguas de un lago cercano.
En aquellos días lo primero que tenían que hacer los estudiantes en la escuela era saludar la bandera y cantar el himno nacional. A pesar de las miradas que nos daban nuestros compañeros de clase, por lo que la Biblia enseña sobre la idolatría nosotras rehusábamos respetuosamente participar en aquella ceremonia. (Daniel, capítulo 3.) Mi prima Elaine Young, quien también era Testigo, tenía que caminar 6 kilómetros (4 millas) hasta la escuela, pero todos los días la despedían por no saludar la bandera. Entonces regresaba otra vez a su casa a pie. Hizo esto durante un semestre escolar para no fracasar en el curso por ausencias.
Después que terminé la escuela, empecé a trabajar en un banco. Pero surgió una prueba cuando me negaron el tiempo que pedí para asistir a la asamblea internacional de los testigos de Jehová de 1950 en Nueva York. Tenía unos ahorros, y decidí dejar aquel empleo y emprender el ministerio de tiempo completo. De modo que Elaine y yo nos mudamos a la ciudad de Regina. “Antes de la primavera rogará que la dejen volver a casa”, decían algunos, burlándose. Sin embargo, pude sustentarme con un empleo de media jornada como sirvienta. Las abundantes bendiciones que he recibido de Jehová me han mantenido en su ministerio de tiempo completo desde entonces.
Alcanzamos nuestra meta
En 1955 a Elaine y a mí nos emocionó recibir una invitación para asistir a la clase número 26 de la Escuela de Galaad, y luego se nos asignó a Bolivia, América del Sur. En aquel tiempo había solo unos 160 Testigos en todo el país. Con el tiempo viajamos a Tarija para servir con otros dos misioneros en nuestra primera asignación.
Tarija era un pueblo hermoso. Era muy interesante ver a las mujeres, en sus vestidos tradicionales, llevando cargas en la cabeza. La gente era muy amable y nunca nos decían que no les interesaba el mensaje que les llevábamos. Parece que pensaban que era más cortés decirnos que volviéramos a una hora en que sabían que no iban a estar en casa. Nos tomó tiempo acostumbrarnos a aquello.
Cierto día estábamos hablando con un hombre en la entrada de su casa cuando se detuvo un jeep y de él saltó un sacerdote con la cara roja de furia. “¡Si no deja de hablar con estas jóvenes, será excomulgado!”, gritó al hombre. Entonces se dirigió a nosotras en tono amenazador y nos dijo: “Ustedes no tienen derecho a predicar aquí. Si no dejan de hacerlo, tomaré otras medidas”. Para entonces muchos vecinos habían salido a ver lo que sucedía. De modo que sencillamente continuamos nuestra obra y distribuimos muchos libros y Biblias entre los que habían salido llevados por la curiosidad.
Después de pasar dos años en aquel hermoso valle donde abundan los duraznos, el maní y las uvas, nos entristecimos al principio cuando recibimos un cambio de asignación para ir a Potosí, una ciudad minera muy fría ubicada a una altura de más de 4.000 metros (13.000 pies). Estábamos acostumbradas a los fríos inviernos de Canadá, pero aquí había una diferencia: las casas por lo general no tenían calefacción. Con todo, en Potosí teníamos la cálida asociación de la congregación cristiana, mientras que en Tarija todavía no se había formado una congregación.
Se abre nuevo territorio
Después, Elaine y yo fuimos asignadas a Villamontes para comenzar la predicación allí. El camión en que habíamos de viajar estaba cargado de azúcar de contrabando, y para evitar problemas con la policía en las barreras de peaje el conductor no partió sino hasta después de caer la noche. ¡Cuánto hubiéramos deseado tener una linterna, pues de repente algo se movió al lado de nosotras debajo de la lona! Era el ayudante del conductor del camión.
A las cinco de la mañana el camión se detuvo. Indispuestas por el escape de gases del camión, y llenas de polvo, salimos a rastras. Un deslizamiento de tierra nos había cortado el paso. Finalmente, después de cuatro horas de ardua labor, el dueño hizo que su ayudante manejara el vehículo hasta el otro lado por el angosto espacio que habían logrado abrir. El dueño ni siquiera quería mirar mientras el camión pasaba lentamente, con la rueda exterior de las ruedas dobles traseras girando en el aire sobre el profundo precipicio al lado de la carretera. Elaine y yo pasamos a pie. Las curvas de los pasos de las montañas en camino hacia Villamontes eran tan cerradas que muchas veces el conductor se vio obligado a dar marcha atrás y maniobrar hasta poder tomarlas. Por fin, después de 35 horas de viaje agotador, llegamos.
Fue una nueva experiencia para Elaine y para mí vivir por nuestra cuenta. Los insectos tropicales también fueron una novedad para nosotras. Escarabajos grandes nos caían encima después de chocar contra la luz arriba. Las dolorosas picaduras de unos insectos diminutos formaban ampollas que causaban comezón. La primera noche que pasamos en nuestra nueva casa salí al retrete. Pero cuando encendí la linterna, todo el suelo pareció moverse por las muchas cucarachas. Unas lagartijas echaron a correr y vi unos sapos grandes que me miraban desde las esquinas. Decidí esperar hasta la mañana.
Otro día, mientras estábamos junto al río, se nos ocurrió que podíamos descansar sobre un tronco que vimos allí. Pero decidimos primero visitar a alguien a quien antes habíamos hablado allí cerca. Cuando regresamos, el tronco ya no estaba. Unas personas que pasaban por allí nos hablaron, excitadas, de la enorme serpiente que había estado allí. ¡Cuánto me alegré de que no nos sentamos sobre aquel “tronco”!
Lo que más nos agradaba en Villamontes era visitar a la gente al atardecer. La gente estaba sentada en sillas de paja afuera en las aceras, sorbiendo mate. Pasamos muchas horas felices explicando las promesas del Reino en aquel ambiente. Pero vinieron tiempos más difíciles después que Elaine se casó y yo fui asignada a Vallegrande con una nueva compañera.
Como el indómito Oeste
Llegar a Vallegrande significó otro fatigoso viaje de tres días, y aquella vez fui sola. Los caminos angostos y serpenteantes no parecían tener fin. Por fin llegué cuando ya anochecía. El autobús perturbó la tranquilidad de un pueblo donde había más caballos que vehículos de motor. La gente miraba desde debajo de los aleros, que sostenidos por postes, cubrían las aceras. Hombres recostados de los postes llevaban pistolas que colgaban de sus cinturones. Parecía que casi todos vestían de negro. Pensé: ‘¡Si esto es como el indómito Oeste!’.
Y en realidad así era. Las disputas se resolvían con las pistolas. Aunque era un pueblo de solo diez mil habitantes, en aquel tiempo el asesinato y la violencia eran comunes allí. La población estaba dominada por una pandilla que se había apoderado de la barrera de peaje a la entrada del pueblo. Los pandilleros se ganaban la vida deteniendo los autobuses para asaltar a los pasajeros. También asaltaban a los agricultores cuando traían sus productos al pueblo. Las jóvenes eran violadas a punta de pistola delante de sus padres. Las madres no dejaban que sus hijas fueran solas ni siquiera a la esquina para comprar algo.
¡Imagínese lo que pensamos cuando cierto día el jefe de la pandilla entró en el Salón del Reino! Estaba borracho. El superintendente de circuito, que estaba pronunciando el discurso, palideció. “¡Yo creo en Dios!”, gritó el jefe de la pandilla, y dio un golpe tan fuerte en el espaldar de un banco que lo partió. Entonces le echó mano al superintendente de circuito. Pero de súbito se calmó, y un ex compañero de clases suyo que estaba en el auditorio pudo llevárselo del Salón.
Con el tiempo, un general del ejército retó al jefe de la pandilla a un duelo. El general hizo colgar un perro muerto en la plaza con un letrero que decía: “Lárgate del pueblo, o te pasará lo mismo”. El pandillero se fue, y la situación mejoró en Vallegrande.
A veces viajábamos 12 horas a caballo para predicar en pueblos remotos. Un maestro de escuela de uno de los pueblos nos recibió hospitalariamente y con el tiempo llegó a ser testigo de Jehová. En cierta ocasión pedí prestada una mula para ir a aquel pueblo, pero siempre que la mula pasaba por la casa de alguno de sus antiguos dueños se desviaba hacia aquel lugar, y ellos tenían que llevarnos al camino otra vez.
Rica a pesar de las dificultades
Como en el caso de muchos otros misioneros, he descubierto que la mayor dificultad no es el calor ni los insectos, ni el frío ni la altura, ni siquiera las enfermedades o la pobreza. Más bien, esa dificultad puede consistir en choques de personalidad. ‘¿Por qué surgen estos problemas en la organización de Jehová?’, me preguntaba, y hasta empezaba a dudar de que Jehová me estuviera enriqueciendo con bendiciones. Entonces recordaba el texto bíblico sobre la bendición de Jehová, en Proverbios 10:22. La segunda parte del versículo dice: “Y él no añade dolor con ella”. De manera que no debemos culpar a Jehová por esas dificultades. Llegué a comprender que son parte de la herencia que recibimos de Adán y que se incluyen en lo que Pablo describe en Romanos 8:22: “Toda la creación sigue gimiendo juntamente y estando en dolor juntamente”.
El hermano Walter Meynberg, del Betel de Canadá, y yo habíamos estado escribiéndonos, y mientras estuve de vacaciones en el Canadá en 1966 nos casamos, y recibimos la asignación de servir en La Paz, la ciudad principal de Bolivia. Ha sido una gran bendición ver cómo las congregaciones se han multiplicado en esta ciudad, de solo una cuando llegué a Bolivia, a 24 que están esparcidas por toda la ciudad. Lo mismo ha sucedido en otras ciudades del país. De hecho, ¡de unos 160 publicadores que predicaban las buenas nuevas en Bolivia cuando llegué en 1955, el grupo ha crecido a unos 7.000!
Debido al ejemplo de resolución de mi madre desde tanto tiempo atrás, más de diez de mis parientes cercanos están en el servicio de tiempo completo. Me alegra decir que mi padre llegó a ser Testigo dedicado, y más de 30 de las personas con quienes he tenido el privilegio de estudiar la Biblia se han bautizado. ¿No son riquezas para mí estas personas? Sí; sinceramente creo que lo son. No hay duda de que ‘la bendición de Jehová... eso es lo que me ha enriquecido’.
w86 15/6 pág. 8 La bendición de Jehová enriquece
La bendición de Jehová enriquece
“Será cosa difícil el que un rico entre en el reino de los cielos.” (MATEO 19:23.)
¿QUÉ hay si alguien le notificara que “usted ha llegado a ser rico”? Muchas personas se emocionarían ante tal noticia si esta significara que han llegado a ser ricas por haber recibido dinero, propiedades o posesiones materiales lujosas. Pero considere el asunto de las riquezas desde este punto de vista: “La bendición de Jehová... eso es lo que enriquece, y él no añade dolor con ella”. (Proverbios 10:22.)
2 Al tratar con los patriarcas de la antigüedad y con la nación de Israel, Dios bendijo la fidelidad de ellos con prosperidad. (Génesis 13:2; Deuteronomio 28:11, 12; Job 42:10-12.) El rey Salomón fue bendecido de este modo. Llegó a ser inmensamente rico. Sin embargo, aprendió por experiencia que el centrar la vida en las riquezas materiales “era vanidad y un esforzarse tras viento”. (Eclesiastés 2:4-11; 1 Reyes 3:11-13; 9:14, 28; 10:10.) De modo que cuando Salomón escribió: “La bendición de Jehová... eso es lo que enriquece”, no estaba recalcando las riquezas materiales. Estaba declarando la veracidad del hecho de que si uno tiene la bendición de Dios, la vida es incomparablemente más rica que la de los que no le sirven. ¿En qué sentido?
3 Si uno es cristiano, puede disfrutar de la aprobación de Jehová ahora y recibir bendiciones de él, como la sabiduría piadosa. Llega a formar parte de una congregación de cristianos que es como una familia básicamente feliz, que confía y se interesa en uno. Las leyes de Dios nos protegen de muchas enfermedades y peligros. También tenemos motivo para esperar la protección divina a través de la “gran tribulación” que le sobrevendrá a este sistema inicuo, y luego alcanzar la vida eterna en el Paraíso terrestre que le seguirá. De modo que, como se puede ver, con estas maravillosas bendiciones y perspectivas, verdaderamente podemos decir: “¡Soy rico!”. (Mateo 24:21, 22.)
4 No obstante, hay otras riquezas, como el dinero y las posesiones materiales, que podrían poner en peligro el que uno sea “rico” en bendiciones de Jehová. Muy pocas personas (sea que tengan seguridad financiera o pocos recursos) están dispuestas a reconocer que se están ‘enfrentando a un verdadero peligro, el de llegar a descarriarse por el amor al dinero’. Pero recuerde la advertencia: “El amor al dinero es raíz de toda suerte de cosas perjudiciales, y, procurando realizar este amor, algunos han sido descarriados de la fe y se han acribillado con muchos dolores”. (1 Timoteo 6:10.) Esas palabras fueron escritas en un tiempo en que todos los cristianos aprobados eran ungidos con el espíritu de Dios como muestra de que llegarían a ser gobernantes celestiales con Cristo. Probablemente muchos de ellos habían conocido personalmente a los apóstoles y a otros que habían andado con Jesús. Así que, si el dinero ‘descarrió’ a algunos de ellos, ¡qué grande ha de ser el riesgo para nosotros hoy día! (2 Corintios 5:5; Romanos 8:17, 23.)
w86 15/6 págs. 12-13 La bendición de Jehová enriquece
Siga siendo rico... a la manera de Dios
17 En todas partes del mundo se puede evidenciar el hecho de que, por mucho, la mayoría de los siervos de Dios están tomando a pecho consejos como el que se halla en Mateo 19:16-24. Muchos cristianos jóvenes han decidido emprender el ministerio de tiempo completo inmediatamente después de terminar la cantidad normal de estudios escolares. Muchas esposas que podrían estar trabajando seglarmente para aumentar los ingresos de la familia están, más bien, dedicando más tiempo a las actividades cristianas, haciéndose más ricas en sentido espiritual y también ayudando a otros a hacerlo. Hasta algunos hombres que tienen la responsabilidad bíblica de proveer materialmente para sus familias, están hallando maneras de tener mayor participación en el ministerio.
18 Un anciano de aproximadamente 35 años de edad confesó lo siguiente: “El ser ministro de tiempo completo siempre eran solo palabras que salían de mi boca”. Él tenía un salario anual de más de 25.000 dólares, además de gastos pagados y el uso de un automóvil de la empresa. Entonces él fue invitado a pronunciar el discurso titulado “Fíjese y alcance metas apropiadas” en la asamblea de 1983. Él confesó: “Al leer detenidamente la información, me sentí tan avergonzado y culpable que mi conciencia estaba acabando conmigo”. Antes que llegara el tiempo de la asamblea, él y su esposa consideraron su situación. Poco después consiguió un trabajo de media jornada y se unió a su esposa en el servicio de precursor. Todavía son precursores y disfrutan alegremente de muchas bendiciones espirituales.
19 Otros se han mudado de donde abundan las oportunidades financieras y se han ido a vivir en lugares donde pueden ensanchar sus actividades espirituales. Una pareja canadiense escribió acerca de su servicio de precursor en Latinoamérica: “Aunque aquí hay mucha pobreza entre los hermanos, tienen un maravilloso celo por la verdad. Tal vez sean pobres desde el punto de vista del mundo, pero en sentido espiritual son millonarios. Tenemos 38 publicadores, 10 de ellos precursores regulares. Tenemos que repetir las reuniones debido a que asisten tantas personas, por lo general entre 110 y 140. Los dos ancianos y tres siervos ministeriales tienen que encargarse de todas estas reuniones. Estos hermanos humildes verdaderamente nos están enseñando lo que realmente significa poner a Jehová en primer lugar en nuestra vida. Nos han demostrado que a Jehová se le puede servir de toda alma sin importar cuáles sean nuestras circunstancias”.
20 Estos cristianos no tienen por qué envidiar a las personas ricas que haya fuera o dentro de la congregación, ni preocuparse por ambiciones materialistas. Saben que se necesita dinero para llevar una vida normal. (Eclesiastés 5:3; 7:12.) Pero también reconocen que Jesús dijo la verdad al decir que los ricos se enfrentan a muchos obstáculos, desafíos y peligros en sentido espiritual. Uno de los desafíos difíciles a los que se enfrentan “los que son ricos en el presente sistema de cosas”, es el de ‘no ser altaneros, y cifrar su esperanza, no en las riquezas inseguras, sino en Dios’. (1 Timoteo 6:17.)
21 Lamentablemente, el gobernante joven que habló con Jesús no pudo encararse a dicho desafío. Otras personas como él han servido a Dios por algún tiempo, pero más tarde han sufrido espiritualmente debido a dolores y fracasos relacionados con sus riquezas. En contraste con ellos están los millones de cristianos leales que continúan probando que “la bendición de Jehová... eso es lo que enriquece, y él no añade dolor con ella”. (Proverbios 10:22.) La vida de ellos tiene significado; estos tienen metas valiosas y un sentido de logro en la vida. Sus buenas obras permanecerán para siempre y les proveerán gozo intenso ahora y en el futuro. Que cada uno de nosotros se esfuerce por ser rico en este sentido. (Filipenses 4:1; 1 Tesalonicenses 2:19, 20.)
PROVERBIOS 10:23)
“Para el estúpido el ocuparse en conducta relajada es como un juego, pero la sabiduría es para el hombre de discernimiento.”
w01 15/9 págs. 26-27 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
Evitemos la conducta relajada
Los seres humanos solemos manifestar nuestra personalidad en las cosas que nos gustan o nos desagradan. El rey de Israel aludió a este hecho, diciendo: “Para el estúpido el ocuparse en conducta relajada es como un juego, pero la sabiduría es para el hombre de discernimiento” (Proverbios 10:23).
Algunos ven la conducta relajada como un juego y participan en ella solo para divertirse. Tales personas pasan por alto el hecho de que todos hemos de rendir cuentas a Dios, y se ciegan a la maldad de su proceder (Romanos 14:12). Su razonamiento se retuerce hasta el punto de suponer que Dios no ve su maldad. Con sus acciones dicen en realidad: “No hay Jehová” (Salmo 14:1-3; Isaías 29:15, 16). ¡Qué tontedad!
Por otro lado, el hombre de discernimiento reconoce que la conducta relajada no es un juego. Sabe que esta desagrada a Dios y que puede romper la buena relación que una persona tenga con él. Participar en dicha conducta es una tontedad porque despoja a las personas de la autoestima, arruina los matrimonios, perjudica tanto la mente como el cuerpo y lleva a la pérdida de la espiritualidad. El proceder prudente es evitar la conducta relajada y sentir por la sabiduría el mismo afecto que por una hermana muy querida (Proverbios 7:4).
w97 15/3 pág. 13 Inclinemos el corazón al discernimiento
El discernimiento y la conducta
5 Los proverbios bíblicos nos ayudan a tener discernimiento y evitar la conducta impropia. Por ejemplo, Proverbios 10:23 dice: “Para el estúpido el ocuparse en conducta relajada es como un juego, pero la sabiduría es para el hombre de discernimiento”. Aquellos para quienes la conducta relajada es “como un juego”, no perciben la maldad de su proceder y no tienen presente que todos debemos rendir cuentas a Dios. (Romanos 14:12.) El razonamiento de estos ‘estúpidos’ llega a ofuscarse hasta el punto de suponer que Dios no ve su maldad. Con sus acciones dicen en realidad: “No hay Jehová”. (Salmo 14:1-3; Isaías 29:15, 16.) Como no se guían por los principios piadosos, carecen de discernimiento y no pueden juzgar los asuntos correctamente. (Proverbios 28:5.)
6 “El hombre de discernimiento” comprende que la conducta relajada no es un “juego”. Sabe que desagrada a Dios y que puede arruinar su relación con él. Es una conducta estúpida, pues despoja a las personas de la autoestima, arruina los matrimonios, perjudica tanto la mente como el cuerpo y lleva a la pérdida de la espiritualidad. Por lo tanto, inclinemos el corazón al discernimiento y evitemos la conducta relajada y todo tipo de inmoralidad. (Proverbios 5:1-23.)
PROVERBIOS 10:24)
“Lo que al inicuo es espantoso... eso es lo que le vendrá; pero el deseo de los justos será otorgado.”
w01 15/9 pág. 27 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
Edifiquemos sobre el fundamento correcto
Señalando el valor de edificar nuestra vida sobre el fundamento apropiado, Salomón dice: “Lo que al inicuo es espantoso... eso es lo que le vendrá; pero el deseo de los justos será otorgado. Como cuando pasa el viento de tempestad, así el inicuo ya no es; pero el justo es un fundamento hasta tiempo indefinido” (Proverbios 10:24, 25).
El inicuo puede espantar en gran manera a otras personas. Al final, sin embargo, lo que él teme lo alcanzará. Dado que carece de un fundamento armado sobre principios justos, es como un edificio inestable que se desploma cuando azota una tempestad violenta. Se derrumba cuando está bajo presión. En cambio, el justo es como el hombre que obra en conformidad con los dichos de Jesús. Es “un varón discreto, que edificó su casa sobre la masa rocosa —dijo Jesús—. Y descendió la lluvia y vinieron las inundaciones y soplaron los vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa, pero no se hundió, porque había sido fundada sobre la masa rocosa” (Mateo 7:24, 25). Tal persona es estable, pues su modo de pensar y sus acciones están fundados sólidamente sobre los principios piadosos.
PROVERBIOS 10:25)
“Como cuando pasa el viento de tempestad, así el inicuo ya no es; pero el justo es un fundamento hasta tiempo indefinido.”
w01 15/9 pág. 27 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
Edifiquemos sobre el fundamento correcto
Señalando el valor de edificar nuestra vida sobre el fundamento apropiado, Salomón dice: “Lo que al inicuo es espantoso... eso es lo que le vendrá; pero el deseo de los justos será otorgado. Como cuando pasa el viento de tempestad, así el inicuo ya no es; pero el justo es un fundamento hasta tiempo indefinido” (Proverbios 10:24, 25).
El inicuo puede espantar en gran manera a otras personas. Al final, sin embargo, lo que él teme lo alcanzará. Dado que carece de un fundamento armado sobre principios justos, es como un edificio inestable que se desploma cuando azota una tempestad violenta. Se derrumba cuando está bajo presión. En cambio, el justo es como el hombre que obra en conformidad con los dichos de Jesús. Es “un varón discreto, que edificó su casa sobre la masa rocosa —dijo Jesús—. Y descendió la lluvia y vinieron las inundaciones y soplaron los vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa, pero no se hundió, porque había sido fundada sobre la masa rocosa” (Mateo 7:24, 25). Tal persona es estable, pues su modo de pensar y sus acciones están fundados sólidamente sobre los principios piadosos.
w87 15/5 pág. 29 Tema a Jehová y será feliz
♦ 10:25—¿Por qué se menciona un “viento de tempestad”?
Los inicuos, que no se fundan en principios justos, son como edificios inestables que se desploman al azotar tempestades violentas. Pero los justos manifiestan estabilidad porque su pensamiento está sólidamente fundado en principios piadosos. Como una estructura que tiene buenos cimientos, no se derrumban cuando están bajo presión. (Mateo 7:24-27.)
PROVERBIOS 10:26)
“Como vinagre a los dientes y como humo a los ojos, así es el perezoso a los que lo envían.”
w01 15/9 pág. 27 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
Antes de seguir contrastando al malo con el justo, el sabio rey presenta una advertencia concisa pero importante, al decir: “Como vinagre a los dientes y como humo a los ojos, así es el perezoso a los que lo envían” (Proverbios 10:26). El vinagre provoca una molestia en los dientes. El ácido acético que contiene produce un sabor agrio en la boca y puede ocasionar sensibilidad dental. El humo suele causar ardor y picor en los ojos. Por lo tanto, la persona que contrata a un perezoso o lo utiliza como su representante sin duda quedará irritada y sufrirá pérdidas.
it-1 pág. 1189 Humo
“Como vinagre a los dientes y como humo a los ojos, así es el perezoso a los que lo envían”, dice el proverbio. Tal como el humo hace que los ojos escuezan o piquen, de la misma manera, el que da empleo a un hombre perezoso sale perjudicado. (Pr 10:26.)
it-2 pág. 637 Pereza
Quienquiera que contrate a una persona perezosa que la represente se decepcionará, se irritará y sufrirá pérdidas, pues “como vinagre a los dientes y como humo a los ojos, así es el perezoso a los que lo envían”. (Pr 10:26.)
PROVERBIOS 10:27)
“El mismísimo temor de Jehová añadirá días, pero los años mismos de los inicuos serán acortados.”
w01 15/9 pág. 27 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
El rey de Israel sigue diciendo: “El mismísimo temor de Jehová añadirá días, pero los años mismos de los inicuos serán acortados. La expectación de los justos es un regocijo, pero la esperanza misma de los inicuos perecerá” (Proverbios 10:27, 28).
El justo se guía por el temor piadoso y procura agradar a Jehová con sus pensamientos, palabras y acciones. Dios se interesa por él y cumple sus expectativas justas. No obstante, el inicuo lleva una vida impía. En ocasiones, tal vez parezca que se realizan sus esperanzas, pero es solo de forma temporal, pues sus días son acortados, muchas veces por la violencia o una enfermedad ocasionada por su estilo de vida. El día en que muere se desvanecen todas sus esperanzas (Proverbios 11:7).
PROVERBIOS 10:28)
“La expectación de los justos es un regocijo, pero la esperanza misma de los inicuos perecerá.”
w01 15/9 pág. 27 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
El rey de Israel sigue diciendo: “El mismísimo temor de Jehová añadirá días, pero los años mismos de los inicuos serán acortados. La expectación de los justos es un regocijo, pero la esperanza misma de los inicuos perecerá” (Proverbios 10:27, 28).
El justo se guía por el temor piadoso y procura agradar a Jehová con sus pensamientos, palabras y acciones. Dios se interesa por él y cumple sus expectativas justas. No obstante, el inicuo lleva una vida impía. En ocasiones, tal vez parezca que se realizan sus esperanzas, pero es solo de forma temporal, pues sus días son acortados, muchas veces por la violencia o una enfermedad ocasionada por su estilo de vida. El día en que muere se desvanecen todas sus esperanzas (Proverbios 11:7).
it-1 pág. 850 Esperanza
Aparte de las esperanzas de menor importancia, que son normales y comunes a todos los humanos, están las esperanzas que son malas en sí mismas, como las que se abrigan con un fin inicuo. En algunas ocasiones puede dar la impresión de que se realizan, pero esta impresión en realidad es solo temporal, pues un proverbio dice: “La expectación de los justos es un regocijo pero la esperanza misma de los inicuos perecerá”. (Pr 10:28.) Además, “cuando muere un hombre inicuo, perece su esperanza; y hasta la expectación basada en poderío ha perecido”. (Pr 11:7.) Por consiguiente, las esperanzas egoístas y las que están basadas en el fundamento falso del materialismo, mentiras, falta de honradez o en el poder o las promesas de los hombres, están condenadas al fracaso.
PROVERBIOS 10:29)
“El camino de Jehová es una plaza fuerte para el exento de culpa, pero la ruina es para los practicantes de lo que es perjudicial.”
w06 15/9 pág. 18 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
10:29. ¿Qué es “el camino de Jehová”? Esta expresión no alude aquí al proceder que debemos seguir en la vida, sino a los tratos de Jehová con la humanidad. La relación que ha tenido con los seres humanos a lo largo de la historia garantiza que protegerá al exento de culpa y causará ruina a la persona malvada.
w01 15/9 págs. 27-28 Andemos en ‘la senda de la rectitud’
“El camino de Jehová es una plaza fuerte para el exento de culpa —dice Salomón—, pero la ruina es para los practicantes de lo que es perjudicial.” (Proverbios 10:29.) El camino de Jehová mencionado en este versículo no se refiere a la senda de la vida en la que debemos andar, sino a la manera como Dios trata con la humanidad. “La Roca, perfecta es su actividad —dijo Moisés—, porque todos sus caminos son justicia.” (Deuteronomio 32:4.) Los caminos justos de Dios significan seguridad para los rectos y ruina para los malvados.
PROVERBIOS 11:1)
“Una balanza defraudadora es cosa detestable a Jehová, pero una pesa de piedra completa le es un placer.”
w02 15/5 págs. 24-25 La integridad guía a los rectos
La integridad promueve la honradez en los negocios
El rey Salomón del antiguo Israel no utilizó términos legales, sino poéticos, para destacar el principio de la honradez. Dijo: “Una balanza defraudadora es cosa detestable a Jehová, pero una pesa de piedra completa le es un placer” (Proverbios 11:1). Esta es la primera de las cuatro veces que el libro de Proverbios habla de balanzas y pesas para indicar que Jehová desea que sus adoradores sean honrados en los negocios (Proverbios 16:11; 20:10, 23).
La prosperidad de los que se valen de una balanza defraudadora —o de prácticas fraudulentas— puede ser tentadora. Pero ¿de verdad desearíamos pasar por alto las normas de Jehová en cuanto a lo que es bueno y lo que es malo empleando métodos comerciales poco éticos? No, si nos guía la integridad. Evitamos la falta de honradez porque lo que agrada a Jehová es la pesa de piedra completa, pues el peso exacto denota honradez.
PROVERBIOS 11:2)
“¿Ha venido la presunción? Entonces vendrá la deshonra; pero la sabiduría está con los modestos.”
w15 1/6 págs. 8-9 Que la vejez no le robe la alegría
SEA MODESTO. “La sabiduría está con los modestos.” (Proverbios 11:2.) Ser modesto en la vejez implica reconocer y aceptar las limitaciones que llegan con los años, en vez de cegarse a la realidad. Charles, un anciano de 93 años de Brasil, lo tiene muy claro: “Quien vive muchos años se hace viejo. No hay vuelta atrás”.
Sin embargo, ser modesto no significa rendirse y pensar: “Estoy hecho un viejo decrépito que no sirve para nada”. Eso podría amargarle. Proverbios 24:10 dice: “¿Te has mostrado desanimado en el día de la angustia? Tu poder será escaso”. La persona sabia y modesta trata de hacer todo lo que puede dentro de sus posibilidades.
Corrado, un señor de 77 años y que vive en Italia, pone esta interesante comparación: “En las cuestas, hay que cambiar la marcha; si no lo haces, el auto se apaga”. Así es, a medida que uno envejece hay que cambiar de marcha. Corrado y su esposa han aprendido a atender las tareas del hogar con equilibrio y siguen un horario más relajado a fin de no acabar todos los días agotados. Marian, una señora de 81 años de Brasil, también ha tomado algunas medidas prácticas. Ella comenta: “He tenido que ir más despacio. Cuando lo necesito, me tomo un descanso, me acuesto un rato o me siento a leer o a escuchar música. Ahora reconozco mis limitaciones y las acepto”.
w02 15/5 págs. 25-26 La integridad guía a los rectos
“La sabiduría está con los modestos”
El rey Salomón continúa: “¿Ha venido la presunción? Entonces vendrá la deshonra; pero la sabiduría está con los modestos” (Proverbios 11:2). La presunción siempre trae deshonra, sea que se manifieste en forma de orgullo, desobediencia o envidia. Por otra parte, el reconocimiento humilde de nuestras limitaciones es el proceder que indica la sabiduría. Muchos ejemplos bíblicos ilustran muy bien la veracidad de este proverbio.
Coré, un levita envidioso, dirigió a una turba rebelde que se opuso a la autoridad de Moisés y Aarón, los siervos nombrados por Jehová. ¿Cuál fue el resultado de aquel acto insolente? ‘El suelo abrió su boca y se tragó’ a algunos de los agitadores, mientras que otros, como Coré, perecieron consumidos por el fuego (Números 16:1-3, 16-35; 26:10; Deuteronomio 11:6). ¡Qué deshonra! También está el caso de Uzah, quien presuntuosamente alargó la mano al arca del pacto y la agarró para que no se cayera. Murió en el acto (2 Samuel 6:3-8). Es de vital importancia evitar la presuntuosidad.
La persona humilde y modesta no se acarrea deshonra ni siquiera cuando comete un error. Job fue un hombre ejemplar en muchos aspectos, pero era imperfecto. Las pruebas que sufrió pusieron de manifiesto que algunas de sus ideas eran muy erróneas. Al defenderse de sus acusadores, perdió en cierto modo el equilibrio. Incluso dio a entender que era más justo que Dios (Job 35:2, 3). ¿Cómo corrigió Jehová el modo de pensar de Job?
Jehová dirigió la atención de Job a la Tierra, el mar, los cielos estrellados, algunos animales y otras maravillas de la creación, y le dio una lección sobre la pequeñez del hombre en contraste con la grandeza del Creador (Job, capítulos 38-41). Jehová no explicó en ningún momento la razón del sufrimiento de Job. No tenía por qué hacerlo. Job era modesto; por ello, reconoció humildemente la gran diferencia que existía entre él y Dios, entre la imperfección y las debilidades que lo caracterizaban, y la justicia y el poder divinos. “Me retracto —dijo—, y de veras me arrepiento en polvo y ceniza.” (Job 42:6.) La integridad de Job lo llevó a aceptar la censura con presteza. ¿Qué puede decirse de nosotros? ¿Nos dejamos guiar por la integridad y aceptamos con presteza la censura o la corrección cuando las necesitamos?
Moisés también fue modesto y humilde. Cuando se agotó tratando de resolver los problemas del pueblo, su suegro, Jetró, le ofreció una solución práctica: delegar parte de la responsabilidad en otros hombres cualificados. Moisés reconoció sus limitaciones y, sabiamente, aceptó el consejo (Éxodo 18:17-26; Números 12:3). El hombre modesto no se resiste a ceder parte de su autoridad, ni teme que de alguna manera perderá el control si con sensatez comparte sus responsabilidades con otros hombres cualificados (Números 11:16, 17, 26-29). Es más, siente el intenso deseo de ayudarlos a progresar espiritualmente (1 Timoteo 4:15). ¿No deberíamos estar dispuestos a hacer lo mismo?
w00 1/8 “La sabiduría está con los modestos”
“La sabiduría está con los modestos”
“¿Qué es lo que Jehová está pidiendo de vuelta de ti sino [...] ser modesto al andar con tu Dios?” (MIQUEAS 6:8.)
UN DESTACADO apóstol rehúsa ser el centro de atención. Un valiente juez israelita dice ser el menos importante de la casa de su padre. El hombre más grande de todos los tiempos reconoce que su autoridad es limitada. Cada uno de estos hombres demuestra ser modesto.
2 La modestia es lo opuesto a la presunción. La persona modesta tiene una opinión equilibrada sobre sus aptitudes y valía, y no es engreída ni vanidosa. En vez de ser orgullosa, jactanciosa o ambiciosa, la persona modesta siempre es consciente de sus limitaciones. Por lo tanto, respeta y da la debida consideración a los sentimientos y opiniones de los demás.
3 Por ello la Biblia dice: “La sabiduría está con los modestos” (Proverbios 11:2). Una persona modesta es sabia porque sigue un proceder que Dios aprueba, y evita la actitud presuntuosa que resulta en deshonra (Proverbios 8:13; 1 Pedro 5:5). La vida de muchos siervos de Dios confirma la sabiduría de actuar con modestia. Repasemos los tres ejemplos que se citan en el primer párrafo.
Pablo: ‘subordinado’ y ‘mayordomo’
4 Pablo fue una figura destacada entre los primeros cristianos, y se entiende que lo fuera. Viajó miles de kilómetros por mar y tierra, y estableció muchas congregaciones durante su ministerio. Además, Jehová lo bendijo con visiones y el don de hablar en lenguas extranjeras (1 Corintios 14:18; 2 Corintios 12:1-5). También lo inspiró a escribir catorce cartas que ahora forman parte de las Escrituras Griegas Cristianas. Por tanto, puede decirse que las labores de Pablo excedieron a las de los demás apóstoles (1 Corintios 15:10).
5 Ya que Pablo fue a la vanguardia de la actividad cristiana, pudo haber acaparado la atención o hasta haber hecho ostentación de su autoridad. Sin embargo no lo hizo; Pablo fue modesto. Se llamó “el más pequeño de los apóstoles”, y añadió: “no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la congregación de Dios” (1 Corintios 15:9). Como había perseguido a los cristianos, Pablo nunca olvidó que fue solo por bondad inmerecida que pudo disfrutar de una relación con Dios y de privilegios de servicio especiales (Juan 6:44; Efesios 2:8). Por lo tanto, nunca pensó que sus extraordinarios logros en el ministerio lo hicieran superior a los demás (1 Corintios 9:16).
6 La modestia de Pablo se hizo particularmente evidente en su modo de tratar a los corintios. Al parecer, algunos de ellos admiraban a los que consideraban superintendentes destacados, entre ellos Apolos, Cefas y el mismo Pablo (1 Corintios 1:11-15). Pero Pablo ni solicitó la alabanza de los corintios ni se aprovechó de su admiración. Cuando los visitó, no se presentó “con extravagancia de habla o de sabiduría”. Por el contrario, dijo de sí mismo y de sus compañeros: “Valórenos el hombre como quienes son subordinados de Cristo y mayordomos de los secretos sagrados de Dios” (1 Corintios 2:1-5; 4:1).
7 Pablo fue modesto hasta cuando tuvo que dar consejo y dirección firmes. Suplicó a sus compañeros cristianos “por las compasiones de Dios” y “sobre la base del amor” y no por el peso de su autoridad apostólica (Romanos 12:1, 2; Filemón 8, 9). ¿Por qué lo hizo así? Porque en realidad se consideraba ‘colaborador’ de sus hermanos, no ‘amo sobre su fe’ (2 Corintios 1:24). No cabe duda de que la modestia de Pablo contribuyó a que las congregaciones cristianas del siglo primero le tuvieran tanto afecto (Hechos 20:36-38).
Veamos con modestia nuestros privilegios
8 Pablo es un buen ejemplo para los cristianos de la actualidad. No importa qué responsabilidades se nos hayan confiado, ninguno de nosotros deberíamos pensar que somos superiores a los demás. “Si alguien piensa que es algo, no siendo nada —escribió Pablo—, está engañando su propia mente.” (Gálatas 6:3.) ¿Por qué? Porque “todos han pecado y no alcanzan a la gloria de Dios” (Romanos 3:23; 5:12). En efecto, nunca debemos olvidar que todos hemos heredado de Adán el pecado y la muerte. Los privilegios especiales no nos elevan de nuestra baja condición pecaminosa (Eclesiastés 9:2). Tal como en el caso de Pablo, el ser humano solo puede disfrutar de una relación con Dios y servirle en un puesto privilegiado gracias a Su bondad inmerecida (Romanos 3:12, 24).
9 La persona modesta se da cuenta de esta realidad y nunca se jacta de sus privilegios ni de sus logros (1 Corintios 4:7). Cuando da consejo o dirección, lo hace como colaborador, no como amo. Sería muy impropio que quien se destacara en ciertas labores solicitase la alabanza de sus hermanos en la fe o se aprovechara de su admiración (Proverbios 25:27; Mateo 6:2-4). La única alabanza que vale la pena es la que procede de los demás sin haberse solicitado. Y si la recibimos, no debemos permitir que nos haga pensar más de nosotros mismos de lo que es necesario (Proverbios 27:2; Romanos 12:3).
10 Cuando se nos confía cierta responsabilidad, la modestia nos ayudará a no darnos demasiada importancia, creando la impresión de que la congregación progresa solo gracias a nuestro empeño y nuestras aptitudes. Por ejemplo, puede que tengamos un don especial para la enseñanza (Efesios 4:11, 12). Aun así, debemos reconocer con modestia que algunas de las mayores lecciones que se aprenden en las reuniones de la congregación no se presentan desde la plataforma. ¿No nos anima ver al padre solo que acude regularmente al Salón del Reino con sus hijos a la zaga? ¿O al alma deprimida que asiste fielmente a las reuniones a pesar de sus persistentes sentimientos de inutilidad? ¿O al joven que progresa espiritualmente pese a las malas influencias de la escuela o de otro lugar? (Salmo 84:10.) Por lo general, esas personas no son el centro de atención. Las pruebas de integridad a las que se enfrentan suelen pasar inadvertidas. Sin embargo, pueden ser tan “ricos en fe” como los hermanos más prominentes (Santiago 2:5). Al fin y al cabo, la fidelidad es lo que nos granjea el favor de Jehová (Mateo 10:22; 1 Corintios 4:2).
Gedeón: “el más chico” de la casa de su padre
11 Gedeón, un joven fiel de la tribu de Manasés, vivió durante un tiempo turbulento de la historia de Israel. El pueblo de Dios había sufrido durante siete años la opresión madianita. Sin embargo, había llegado el tiempo para que Jehová liberara a su pueblo. De modo que un ángel se apareció a Gedeón y le dijo: “Jehová está contigo, oh valiente y poderoso”. Gedeón era un hombre modesto, y por ello no le deleitó este inesperado cumplido. Por el contrario, dijo con respeto al ángel: “Dispénsame, señor mío, pero si Jehová está con nosotros, ¿entonces por qué nos ha sobrevenido todo esto?”. El ángel le aclaró: “Ciertamente salvarás a Israel de la palma de la mano de Madián”. ¿Cómo respondió este? En vez de aceptar rápidamente la comisión como una oportunidad de convertirse en héroe nacional, replicó: “Dispénsame, Jehová. ¿Con qué salvaré yo a Israel? ¡Mira! El millar mío es el más pequeño de Manasés, y yo soy el más chico de la casa de mi padre”. ¡Qué modestia! (Jueces 6:11-15.)
12 Antes de enviar a Gedeón a la batalla, Jehová lo probó. ¿Cómo? Le dijo que demoliera el altar de Baal que pertenecía a su padre y que cortara el poste sagrado que se alzaba junto a él. Esa comisión requería valor, pero Gedeón fue modesto y discreto en la manera de llevarla a cabo. En vez de convertirse en un espectáculo público, trabajó al amparo de la noche para pasar inadvertido. Además, acometió la tarea con la debida cautela. Tomó consigo a diez siervos, quizá para que algunos se quedaran de guardia mientras el resto lo ayudaba a demoler el altar y el poste sagrado. En cualquier caso, con la bendición de Jehová, Gedeón cumplió su comisión y con el tiempo Dios lo utilizó para liberar de los madianitas a Israel (Jueces 6:25-27).
Demostremos modestia y discreción
13 Podemos aprender mucho de la modestia de Gedeón. Por ejemplo, ¿cómo reaccionamos cuando recibimos un privilegio de servicio? ¿Pensamos primero en la reputación o el prestigio que este comporta? ¿O reflexionamos, con modestia y oración, sobre nuestra capacidad para cumplir con las exigencias de la tarea? El hermano A. H. Macmillan, que terminó su vida en la Tierra en 1966, dio un buen ejemplo a este respecto. C. T. Russell, el primer presidente de la Sociedad Watch Tower, le preguntó en una ocasión quién creía que podía encargarse de la obra durante su ausencia. El hermano Macmillan no se promovió a sí mismo en la conversación, aunque podía haber aprovechado la oportunidad. Al final, el hermano Russell lo invitó a que pensara si podía aceptar el cargo. “Me quedé de pie medio aturdido —escribió años después el hermano Macmillan—. Lo pensé muy en serio y oré al respecto durante algún tiempo hasta que finalmente le dije que con gusto haría todo lo que pudiera para ayudarle.”
14 El hermano Russell murió poco después, dejando vacante la presidencia de la Sociedad Watch Tower. Ya que el hermano Macmillan estuvo al cargo de la Sociedad durante la última gira de predicación del hermano Russell, un hermano le dijo: “Mac, tienes muchas posibilidades de quedarte con el puesto. Eras el representante especial del hermano Russell cuando se ausentaba, y él nos indicaba a todos que hiciéramos lo que tú decías. Pues bien, ahora se ha ido para siempre. Parece ser que tú eres el sucesor”. El hermano Macmillan respondió: “Hermano, ese no es el enfoque apropiado. Esta es la obra del Señor y la única posición que se consigue en la organización del Señor es la que él tiene a bien conceder; estoy seguro de que no soy el hombre indicado”. Luego, el hermano Macmillan recomendó a otra persona para el puesto. Tenía una opinión modesta de sí mismo como la tuvo Gedeón y como la deberíamos tener nosotros.
15 Nosotros también deberíamos cumplir nuestra comisión con modestia. Gedeón fue discreto y procuró no encolerizar innecesariamente a sus opositores. De igual modo, debemos ser modestos y discretos cuando hablamos a otras personas en la predicación. Es cierto que participamos en una guerra espiritual y tenemos que derrumbar ‘cosas y razonamientos fuertemente atrincherados’ (2 Corintios 10:4, 5). Pero no deberíamos hablar con aires de superioridad ni darle a nadie ninguna causa válida para sentirse ofendido por nuestro mensaje. Por el contrario, debemos respetar las opiniones de nuestros interlocutores, destacar aquello en lo que concordamos y centrarnos en los aspectos positivos del mensaje (Hechos 22:1-3; 1 Corintios 9:22; Revelación [Apocalipsis] 21:4).
Jesús: ejemplo supremo de modestia
16 El mayor ejemplo de modestia es el de Jesucristo. A pesar de la relación íntima que tenía con su Padre, no dejó de reconocer que algunos asuntos escapaban a su autoridad (Juan 1:14). Por ejemplo, cuando la madre de Santiago y Juan le pidió que sus dos hijos se sentaran a su lado en su Reino, Jesús dijo: “Esto de sentarse a mi derecha y a mi izquierda no es cosa mía darlo” (Mateo 20:20-23). En otra ocasión, Jesús admitió sin vacilar: “No puedo hacer ni una sola cosa por mi propia iniciativa; [...] no busco mi propia voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Juan 5:30; 14:28; Filipenses 2:5, 6).
17 Jesús era superior en todo a los seres humanos imperfectos y poseía una autoridad sin paralelo, la cual había recibido de su Padre, Jehová. No obstante, trató a sus seguidores con modestia. No los abrumó con una demostración impresionante de conocimiento. Fue sensible, compasivo y tuvo en cuenta sus necesidades humanas (Mateo 15:32; 26:40, 41; Marcos 6:31). Sin embargo, aunque era perfecto, no fue un perfeccionista. Nunca pidió de sus discípulos más de lo que podían dar y nunca puso sobre ellos más carga de la que podían llevar (Juan 16:12). No es de extrañar que tantas personas hallaran refrigerio en él (Mateo 11:29).
Imitemos el ejemplo de modestia de Jesús
18 Si el hombre más grande de todos los tiempos fue modesto, cuánto más deberíamos serlo nosotros. Al ser humano imperfecto normalmente le cuesta admitir que su autoridad no es absoluta. Sin embargo, los cristianos se esfuerzan por ser modestos como Jesús lo fue. No son demasiado orgullosos para delegar responsabilidad en quienes pueden desempeñarla; tampoco son altivos ni reacios a aceptar la guía de los que están autorizados a darla. Con una actitud de cooperación permiten que todas las cosas se hagan “decentemente y por arreglo” en la congregación (1 Corintios 14:40).
19 La modestia también nos ayudará a ser razonables en lo que esperamos de otras personas y a tener en cuenta sus necesidades (Filipenses 4:5). Es posible que poseamos ciertas aptitudes y virtudes que quizá otros no tengan. De todos modos, si somos modestos, no esperaremos que los demás siempre actúen como a nosotros nos gustaría que lo hicieran. Sabiendo que cada persona tiene sus propias limitaciones, seremos modestos e indulgentes con las debilidades ajenas. Pedro escribió: “Ante todo, tengan amor intenso unos para con otros, porque el amor cubre una multitud de pecados” (1 Pedro 4:8).
20 Como hemos aprendido, la sabiduría está en verdad con los modestos. ¿Qué hacer, entonces, si vemos que tendemos a ser inmodestos o presuntuosos? No nos desanimemos; antes bien, sigamos el consejo de David, quien oró: “Retén a tu siervo de actos presuntuosos; no dejes que me dominen” (Salmo 19:13). Al imitar la fe de hombres como Pablo, Gedeón y, sobre todos los demás, Jesucristo, experimentaremos personalmente la verdad de las palabras: “La sabiduría está con los modestos” (Proverbios 11:2).
[Notas]
La palabra griega que se traduce por “subordinados” puede referirse al esclavo que remaba en la hilera más baja de una gran embarcación. Los “mayordomos” tenían más responsabilidades, como la de encargarse de una propiedad. Sin embargo, a los ojos de la mayoría de los amos, tan servidor era el mayordomo como el esclavo que remaba en las galeras.
La discreción y la cautela de Gedeón no deben malinterpretarse como señal de cobardía. Por el contrario, su valor se confirma en Hebreos 11:32-38, donde se le incluye entre aquellos que “fueron hechos poderosos” y que “se hicieron valientes en guerra”.
Ya que la modestia implica tener conciencia de las propias limitaciones, este término no es aplicable a Jehová; en cambio, sí puede decirse que Jehová es humilde (Salmo 18:35).
w00 1/8 La presunción conduce a la deshonra
La presunción conduce a la deshonra
“¿Ha venido la presunción? Entonces vendrá la deshonra; pero la sabiduría está con los modestos.” (PROVERBIOS 11:2.)
UN LEVITA envidioso lidera una turba que se rebela contra las autoridades nombradas por Jehová. Un príncipe ambicioso prepara una tortuosa maquinación para usurpar el trono de su padre. Un rey impaciente pasa por alto las instrucciones explícitas del profeta de Dios. Estos tres israelitas comparten una característica común: la presunción.
2 La presunción es una tendencia del corazón que representa una seria amenaza para todos (Salmo 19:13). La persona presuntuosa es atrevida y se toma libertades sin tener la debida autorización. Este proceder suele terminar de forma desastrosa. De hecho, la presunción ha derrocado reyes y ha derribado imperios (Jeremías 50:29, 31, 32; Daniel 5:20). Incluso ha entrampado a algunos siervos de Jehová y los ha llevado a la perdición.
3 Por ese motivo, la Biblia dice: “¿Ha venido la presunción? Entonces vendrá la deshonra; pero la sabiduría está con los modestos” (Proverbios 11:2). La Biblia nos suministra ejemplos que confirman la veracidad de este proverbio. Examinar algunos de ellos nos ayudará a ver el peligro de extralimitarnos. Analicemos, pues, cómo la envidia, la ambición y la impaciencia provocaron la actuación presuntuosa de los tres hombres mencionados al principio, lo que los condujo a la deshonra.
Coré: rebelde envidioso
4 Coré era levita qohatita y primo de Moisés y Aarón. Este hombre, al parecer, fue leal a Jehová por décadas. Tuvo el privilegio de contarse entre aquellos a quienes Dios libró milagrosamente a través del mar Rojo, y puede que participara en la ejecución de la sentencia divina contra los israelitas que adoraron al becerro en el monte Sinaí (Éxodo 32:26). Sin embargo, con el tiempo, se erigió en cabecilla de una revuelta contra Moisés y Aarón que incluyó a los rubenitas Datán, Abiram y On, además de otros 250 principales de Israel. “Ya basta de ustedes —dijeron a Moisés y Aarón—, porque la entera asamblea son todos santos, y Jehová está en medio de ellos. ¿Por qué, pues, deben ustedes alzarse por encima de la congregación de Jehová?” (Números 16:1-3.)
5 ¿Por qué se rebeló Coré después de años de fidelidad? Moisés no ejerció un liderazgo opresivo sobre Israel, pues era “con mucho el más manso de todos los hombres que había sobre la superficie del suelo” (Números 12:3). Sin embargo, parece ser que Coré envidiaba a Moisés y Aarón y le molestaba su prominencia, lo que lo llevó a decir —equivocadamente— que se habían alzado por encima de la congregación de manera arbitraria y egoísta (Salmo 106:16).
6 Es muy probable que parte del problema de Coré consistiera en no apreciar lo suficiente sus propios privilegios en el pueblo de Dios. Es cierto que los levitas qohatitas no eran sacerdotes, pero eran maestros de la Ley divina. También llevaban el mobiliario y los utensilios del tabernáculo cuando tenían que transportarse. Esa no era una tarea sin importancia, pues los santos utensilios solo podían llevarlos personas que estuvieran limpias religiosa y moralmente (Isaías 52:11). De modo que cuando Moisés se enfrentó a Coré, le dijo de hecho: ¿Piensas que tu comisión es algo tan insignificante que además quieres conseguir el sacerdocio? (Números 16:9, 10). Coré no entendió que el mayor honor era servir a Jehová fielmente según Su voluntad, y no conseguir alguna categoría o posición especial (Salmo 84:10).
7 Moisés invitó a Coré y a sus hombres a ir la mañana siguiente con braserillos e incienso a la tienda de reunión. A estos no les estaba autorizado ofrecer incienso, ya que no eran sacerdotes. Si acudían con los braserillos y el incienso sería una clara indicación de que se creían con el derecho de oficiar como sacerdotes, incluso después de haber tenido toda la noche para reconsiderar el asunto. Cuando se presentaron a la mañana siguiente, Jehová expresó su ira con justicia. En cuanto a los rubenitas, “la tierra abrió su boca y procedió a tragárselos”. A los demás, incluido Coré, los consumió el fuego de Dios (Deuteronomio 11:6; Números 16:16-35; 26:10). La presunción de Coré lo condujo a la mayor deshonra: la desaprobación divina.
Resistamos la “tendencia hacia la envidia”
8 El relato de Coré nos sirve de advertencia. Ya que la “tendencia hacia la envidia” está presente en el ser humano imperfecto, puede manifestarse incluso en la congregación cristiana (Santiago 4:5). Por ejemplo, es posible que concedamos demasiada importancia a la posición. Quizá envidiemos, como Coré, a los que tienen privilegios que nosotros deseamos. O pudiéramos parecernos a Diótrefes, un cristiano del siglo primero que criticó con dureza la autoridad apostólica, evidentemente porque la ambicionaba para sí. De hecho, Juan escribió que a Diótrefes ‘le gustaba tener el primer lugar’ (3 Juan 9).
9 Por supuesto, no está mal que un cristiano se esfuerce por alcanzar ciertas responsabilidades en la congregación. Pablo incluso animó a ello (1 Timoteo 3:1). Sin embargo, nunca debemos ver los privilegios de servicio como medallas personales, como una manera de ascender en el escalafón. Recordemos que Jesús dijo: “Antes bien, el que quiera llegar a ser grande entre ustedes tiene que ser ministro de ustedes, y el que quiera ser el primero entre ustedes tiene que ser esclavo de ustedes” (Mateo 20:26, 27). Está claro que sería impropio envidiar a quienes tienen más responsabilidades, como si Dios nos valorara según nuestro “rango” en su organización. Jesús dijo: “Todos ustedes son hermanos” (Mateo 23:8). En efecto, seamos publicadores o precursores, recién bautizados o cristianos íntegros por muchos años, cuantos servimos a Jehová de toda alma tenemos un lugar valioso en su organización (Lucas 10:27; 12:6, 7; Gálatas 3:28; Hebreos 6:10). Es una verdadera bendición trabajar hombro a hombro con millones de personas que se esfuerzan por seguir el consejo bíblico: “Cíñanse con humildad mental los unos para con los otros” (1 Pedro 5:5).
Absalón: ambicioso oportunista
10 El proceder del tercer hijo del rey David, Absalón, nos enseña una lección práctica sobre la ambición. Este oportunista maquinador intentó granjearse el favor de los que acudían al rey para juicio. Primero insinuaba que David no se interesaba por sus necesidades. Luego, ya sin sutilezas, revelaba sus verdaderas intenciones. “¡Oh, que yo fuera nombrado juez en el país —decía—, para que a mí viniera todo hombre que tenga una causa judicial o juicio! Entonces ciertamente le haría justicia.” Su astuto politiqueo no conocía límites. “Cuando se acercaba un hombre para inclinarse ante él —dice la Biblia—, alargaba la mano y lo asía y lo besaba. Y Absalón siguió haciendo una cosa como esta a todos los israelitas que venían al rey a juicio.” ¿Con qué resultado? “Absalón siguió robándose el corazón de los hombres de Israel.” (2 Samuel 15:1-6.)
11 Absalón estaba resuelto a usurpar el trono de su padre. Cinco años antes mandó asesinar al hijo mayor de David, Amnón, supuestamente como venganza por la violación de su hermana Tamar (2 Samuel 13:28, 29). Sin embargo, es posible que entonces ya tuviera las miras puestas en el trono, y considerara el asesinato de Amnón como un modo conveniente de eliminar a un rival. En cualquier caso, cuando llegó el tiempo oportuno, Absalón dio el paso decisivo. Se hizo proclamar rey por todo el país (2 Samuel 15:10).
12 Durante un tiempo tuvo éxito, pues “la conspiración siguió haciéndose más fuerte, y la gente continuó aumentando numéricamente con Absalón”. El rey David incluso se vio obligado a huir para salvar la vida (2 Samuel 15:12-17). Sin embargo, la carrera de Absalón se vio truncada cuando, poco después, Joab le dio muerte, lo arrojó a un hoyo y lo cubrió con piedras. Imagínese, este hombre ambicioso quería ser rey, pero ni siquiera recibió un entierro digno al morir. La presunción ciertamente condujo a Absalón a la deshonra (2 Samuel 18:9-17).
Evitemos la ambición egoísta
13 El ascenso de Absalón al poder y su subsecuente caída nos enseñan una lección. En el feroz mundo actual es común que la gente adule a sus superiores para congraciarse con ellos, ya sea solo con el fin de causar una buena impresión o hasta para conseguir algún tipo de privilegio o promoción. Al mismo tiempo, quizá hable con sus subordinados en tono jactancioso, esperando obtener su aceptación y apoyo. Si no tenemos cuidado, esa actitud ambiciosa puede arraigarse en nuestro corazón. Al parecer, eso es lo que les sucedió a algunos cristianos del siglo primero, por lo que los apóstoles tuvieron que prevenir con firmeza contra tales personas (Gálatas 4:17; 3 Juan 9, 10).
14 Jehová no tiene ningún lugar en su organización para los maquinadores que se engrandecen a sí mismos e intentan ‘buscar su propia gloria’ (Proverbios 25:27). De hecho, la Biblia advierte: “Jehová cortará todos los labios melosos, la lengua que habla grandes cosas” (Salmo 12:3). Absalón tuvo unos labios melosos. Lisonjeó a aquellos cuyo favor necesitaba para conseguir el codiciado puesto de autoridad. Por el contrario, qué bendición supone estar en una hermandad que acata el consejo de Pablo: “No [hagan] nada movidos por espíritu de contradicción ni por egotismo, sino [consideren] con humildad mental que los demás son superiores a ustedes” (Filipenses 2:3).
Saúl: rey impaciente
15 Antes de ser rey de Israel, Saúl era un hombre modesto. Recordemos, por ejemplo, un suceso de su juventud. Cuando Samuel, el profeta de Dios, habló favorablemente de él, Saúl respondió con humildad: “¿No soy yo un benjaminita de la más pequeña de las tribus de Israel, y no es mi familia la más insignificante de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me has hablado semejante cosa?” (1 Samuel 9:21).
16 Sin embargo, posteriormente Saúl olvidó la modestia. Cuando guerreaba contra los filisteos, se retiró a Guilgal, donde tenía que esperar a Samuel para que invocara a Dios y ofreciera sacrificios. Este no se presentó al tiempo esperado, por lo que Saúl se adelantó con presunción y ofreció el holocausto. Tan pronto como terminó, llegó Samuel. “¿Qué has hecho?”, preguntó a Saúl, quien contestó: “Vi que la gente había sido dispersada de mí, y tú... tú no venías dentro de los días señalados [...]. De modo que me obligué y me puse a ofrecer el sacrificio quemado” (1 Samuel 13:8-12).
17 La actuación de Saúl podía parecer justificable a primera vista, pues el pueblo de Dios estaba “en grave aprieto”, “en severa estrechez” y temblando debido a su situación desesperada (1 Samuel 13:6, 7). Por supuesto, no es impropio tomar la iniciativa cuando las circunstancias lo requieren. No obstante, recordemos que Jehová puede leer el corazón y percibir nuestros motivos más íntimos (1 Samuel 16:7). Por lo tanto, debió haber observado en Saúl algunas tendencias que el relato bíblico no especifica. Por ejemplo, es posible que hubiera visto que tras la impaciencia de Saúl estaba el orgullo. Quizá se sentía muy irritado porque él —el rey de todo Israel— tenía que esperar a alguien a quien consideraba un profeta viejo y lento. En cualquier caso, Saúl pensó que la tardanza de Samuel le daba derecho a actuar por cuenta propia y pasar por alto las instrucciones explícitas que había recibido. ¿Cuál fue el resultado? Samuel no elogió la iniciativa de Saúl. Por el contrario, lo reprendió diciendo: “Tu reino no durará [...] porque tú no guardaste lo que Jehová te mandó” (1 Samuel 13:13, 14). De nuevo, la presunción condujo a la deshonra.
Guardémonos de la impaciencia
18 El relato de la actuación presuntuosa de Saúl se ha recogido en la Palabra de Dios para nuestro beneficio (1 Corintios 10:11). Es muy fácil que nos molesten las imperfecciones de nuestros hermanos. Quizá nos impacientemos como Saúl y pensemos que para que las cosas se hagan bien tenemos que efectuarlas personalmente. Pongamos por caso al hermano que se destaca por sus aptitudes de organización. Es puntual, está al día con los procedimientos de la congregación y es buen orador y maestro. Al mismo tiempo cree que los demás no están a la altura de sus escrupulosas normas, y que no son ni con mucho tan eficientes como él desearía. ¿Le da esto licencia para impacientarse? ¿Debería criticar a sus hermanos, quizá dando a entender que si no fuera por él no se lograría nada y la congregación sufriría? ¡Qué presuntuoso sería ese modo de pensar!
19 Realmente, ¿qué mantiene unida a una congregación cristiana? ¿Las aptitudes de organización? ¿La eficiencia? ¿El conocimiento profundo? Es cierto que todo ello contribuye a su buen funcionamiento (1 Corintios 14:40; Filipenses 3:16; 2 Pedro 3:18). Sin embargo, Jesús dijo que a sus discípulos se les identificaría, en primer lugar, por el amor (Juan 13:35). De modo que los ancianos amorosos, aunque son ordenados, entienden que la congregación no es una empresa que requiere dirección rígida, sino un rebaño que necesita cuidado tierno (Isaías 32:1, 2; 40:11). Pasar por alto presuntuosamente estos principios suele producir disensiones. Sin embargo, el orden piadoso produce la paz (1 Corintios 14:33; Gálatas 6:16).
20 Los relatos bíblicos de Coré, Absalón y Saúl muestran claramente que la presunción conduce a la deshonra, como dice Proverbios 11:2. Ahora bien, el mismo versículo añade: “La sabiduría está con los modestos”. ¿Qué es la modestia? ¿Qué ejemplos de la Biblia pueden ayudarnos a entender mejor esa cualidad, y cómo podemos ser modestos hoy? Estas preguntas se contestarán en el artículo siguiente.
[Notas]
Ya que Rubén era el primogénito de Jacob, puede que los rubenitas a quienes Coré incitó a la rebelión estuvieran molestos por el hecho de que Moisés, un descendiente de Leví, tuviera autoridad sobre ellos.
A Kileab, segundo hijo de David, no se le vuelve a mencionar después de su nacimiento. Posiblemente murió antes del alzamiento de Absalón.
En tiempos bíblicos el entierro del cuerpo de la persona fallecida era un acto de considerable importancia. Por lo tanto, el que se privara a alguien de un entierro era denigrante y solía expresar la desaprobación divina (Jeremías 25:32, 33).
Por ejemplo, Finehás actuó sin demora para detener un azote que mató a decenas de miles de israelitas, y David invitó a sus hombres hambrientos a comer con él el pan de la proposición en “la casa de Dios”. Dios no consideró presuntuosa ninguna de las dos actuaciones (Mateo 12:2-4; Números 25:7-9; 1 Samuel 21:1-6).
w95 1/12 pág. 13 párr. 16 ¡No se dé por vencido!
“La sabiduría está con los modestos”, dice Proverbios 11:2. Ser modesto significa reconocer y aceptar las limitaciones personales. El hombre modesto no titubea en cuanto a delegar responsabilidades en otras personas, ni teme perder de alguna manera el control de los asuntos al compartir ciertas responsabilidades apropiadas con otros hombres cualificados. (Números 11:16, 17, 26-29.) Al contrario, desea ayudarlos a progresar. (1 Timoteo 4:15.)
it-2 pág. 411 Modestia
El verbo raíz hebreo tsa•náʽ se traduce “ser modesto” en Miqueas 6:8, su único uso en las Escrituras Hebreas. De la misma familia es el adjetivo tsa•nú•aʽ (modesto), que se utiliza en Proverbios 11:2, donde se contrasta con la presunción. Aunque algunos eruditos modernos creen que el sentido de esa raíz es “ser cauteloso, cuidadoso, juicioso”, muchos opinan que significa “ser modesto”. Por ejemplo, la obra A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament (de Brown, Driver y Briggs, 1980, pág. 857) dice que comunica la idea de alguien que es reservado, modesto o humilde.
w90 1/3 pág. 7 Cómo vencer la depresión
“La sabiduría está con los modestos”, o con los que reconocen y aceptan sus limitaciones. (Proverbios 11:2.) Cada uno de nosotros es un alma singular en diferentes circunstancias, y con variedad de resistencia física y capacidades. A Jehová le complace que usted le sirva de toda alma y según lo que usted pueda hacer. (Marcos 12:30-33.) Jehová no es un Dios que nunca esté satisfecho con los esfuerzos de sus adoradores devotos. Leora, una cristiana que venció la depresión, dijo: “En ciertas cosas no soy tan hábil como otros, como al presentar literatura en el ministerio del campo. Pero hago el esfuerzo. Lo que hago es cuanto yo puedo hacer”.
w90 15/12 pág. 23 Equipados para el servicio misional en la década de los noventa
Después, otro instructor, Ulysses V. Glass, habló sobre “La sabiduría está con los modestos”. (Proverbios 11:2.) Usó un reloj de pulsera activado por energía solar como ilustración de que la luz de la Palabra de Dios puede mantenernos “cargados de energía”. Señaló, sin embargo, que “el conocimiento por sí solo no da sabiduría. Dios también exige modestia”. (Miqueas 6:8.) La modestia nos llevará a temer a Dios, y “el temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría”. (Proverbios 9:10.) Es verdad que tenemos que vernos con alguna estima, pues el condenarnos a nosotros mismos puede ser destructivo. Jehová ha otorgado habilidad especial a algunos, como lo hizo durante la construcción del tabernáculo, pero es necesario cultivar la fidelidad con modestia. “Durante sus estudios —dijo a la clase el hermano Glass— ustedes dieron prueba de que se puede depender de ustedes y de que son respetuosos. Desplieguen la misma fidelidad en su asignación, y Dios los bendecirá.”
w88 15/3 págs. 19-20 párrs. 15-17 Servicio a Jehová como colaboradores que confían en él
Parece que ‘asignarnos un valor moderado en cuanto a nuestras aptitudes o nuestra valía’ es el significado que debemos enlazar con la palabra hebrea vertida “modesto” en Miqueas 6:8. Esto se desprende de la manera como se usa esa palabra en el único otro lugar donde aparece en las Escrituras Hebreas. En Proverbios 11:2 se contrasta, no con la inmundicia sexual, sino con la presuntuosidad, que es el resultado de tenerse en mucho uno mismo. Ahí leemos: “¿Ha venido la presunción? Entonces vendrá la deshonra; pero la sabiduría está con los modestos”. El ser modesto va junto con temer a Jehová, algo que también se asocia con la sabiduría. (Salmo 111:10.) El que es modesto teme a Jehová porque reconoce la gran diferencia que hay entre él y Dios, entre la justicia y el poder de Jehová y la imperfección y las debilidades suyas. Por eso, el que es modesto obra su propia salvación con temor y temblor. (Filipenses 2:12.)
16 ¡Hay muchísimas razones por las cuales los colaboradores de Jehová deben ser modestos! Sin importar la sabiduría que tengamos, la fuerza física que se nos haya otorgado o cuánta riqueza material poseamos, no tenemos base para jactarnos. (Jeremías 9:23.) ¿Por qué no? Por el principio que se da en 1 Corintios 4:7: “¿Quién hace que tú difieras de otro? En realidad, ¿qué tienes tú que no hayas recibido? Entonces, si verdaderamente lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?”. Tampoco tenemos razón alguna para jactarnos de los frutos de nuestro ministerio, porque ¿qué leemos en 1 Corintios 3:6, 7? Allí Pablo dijo: “Yo planté, Apolos regó, pero Dios siguió haciéndolo crecer; de modo que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que lo hace crecer”. Las palabras de Jesús en Lucas 17:10 también deberían mantenernos modestos, porque él dijo: “Cuando hayan hecho todas las cosas que se les hayan asignado, digan: ‘Somos esclavos que no servimos para nada. Lo que hemos hecho es lo que deberíamos haber hecho’”.
17 Ciertamente lo sabio es que seamos modestos. La modestia nos da contentamiento dondequiera que tengamos el privilegio de servir. Si somos modestos, no desplegaremos ambición tratando de sobresalir, sino que nos contentaremos con portarnos como “uno de los menores”. (Lucas 9:48.) Entonces tendremos también la actitud del salmista, que declaró: “Un día en tus patios es mejor que mil en otro lugar. He escogido estar de pie al umbral en la casa de mi Dios más bien que ir de acá para allá en las tiendas de la iniquidad”. (Salmo 84:10.) Además, si somos modestos tendremos el amor que nos impulsará a tomar la delantera en honrar a otros. (Romanos 12:10.)
PROVERBIOS 11:3)
“La integridad de los rectos es lo que los guía, pero el torcimiento por los que obran traidoramente los despojará con violencia.”
w02 15/5 pág. 26 La integridad guía a los rectos
Reconociendo que la integridad no siempre protege al justo del peligro o la calamidad, Salomón señala: “La integridad de los rectos es lo que los guía, pero el torcimiento por los que obran traidoramente los despojará con violencia” (Proverbios 11:3). La integridad sin duda guía a los rectos a hacer lo que está bien a los ojos de Dios, incluso en circunstancias difíciles, y a la larga este proceder les beneficia. Job no quiso renunciar a su integridad, por lo que Jehová “bendijo el fin de Job después más que su principio” (Job 42:12). Los traicioneros quizá piensen que están progresando a expensas de los demás, y hasta puede que así sea por algún tiempo. Pero tarde o temprano, su propio engaño los arruina.
PROVERBIOS 11:4)
“Las cosas valiosas no serán de ningún provecho en el día del furor, pero la justicia misma librará de la muerte.”
w02 15/5 pág. 26 La integridad guía a los rectos
“Las cosas valiosas no serán de ningún provecho en el día del furor —dice el rey sabio—, pero la justicia misma librará de la muerte.” (Proverbios 11:4.) Sería una insensatez trabajar arduamente para conseguir bienes materiales y no tener tiempo para el estudio, la oración, la asistencia a las reuniones y el ministerio del campo, las actividades que profundizan nuestro amor a Dios y fortalecen nuestra devoción a él. Las riquezas, sea cual sea su cantidad, no nos librarán en la venidera gran tribulación (Mateo 24:21). Solo lo conseguirán los rectos por su justicia (Revelación [Apocalipsis] 7:9, 14). Es prudente, por tanto, tomar a pecho el ruego de Sofonías: “Antes que venga sobre ustedes el día de la cólera de Jehová, busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre” (Sofonías 2:2, 3). Entretanto, propongámonos ‘honrar a Jehová con nuestras cosas valiosas’ (Proverbios 3:9).
it-1 págs. 619-620 Dádivas de misericordia
Punto de vista improcedente sobre el dar. Con el tiempo, el pueblo judío llegó a atribuir a las dádivas de misericordia no solo un mérito intrínseco, sino también un valor expiatorio. Así, de acuerdo con las concepciones talmúdicas, se interpretó Proverbios 11:4 (“Las cosas valiosas no serán de ningún provecho en el día del furor, pero la justicia misma librará de la muerte”) de la siguiente manera: “Como el agua apaga un fuego ardiente, así las limosnas expían los pecados”. (The Jewish Encyclopedia, 1976, vol. 1, pág. 435.)
PROVERBIOS 11:5)
“La justicia del exento de culpa es lo que hará derecho su camino, pero en su propia iniquidad el inicuo caerá.”
w02 15/5 pág. 26 La integridad guía a los rectos
Salomón recalca el valor de ir en pos de la justicia comparando el fin de los exentos de culpa con el de los inicuos: “La justicia del exento de culpa es lo que hará derecho su camino, pero en su propia iniquidad el inicuo caerá. La justicia de los rectos es lo que los librará, pero por su deseo vehemente los de tratos traicioneros serán atrapados ellos mismos. Cuando muere un hombre inicuo, perece su esperanza; y hasta la expectación basada en poderío ha perecido. El justo es el que es librado aun de la angustia, y el inicuo entra en lugar de él” (Proverbios 11:5-8). El exento de culpa no cae en su andar ni es atrapado en sus tratos. Su camino es derecho. Al final, se le libra de la angustia. Puede que el inicuo parezca poderoso, pero no le espera esa liberación.
PROVERBIOS 11:6)
“La justicia de los rectos es lo que los librará, pero por su deseo vehemente los de tratos traicioneros serán atrapados ellos mismos.”
w02 15/5 pág. 26 La integridad guía a los rectos
Salomón recalca el valor de ir en pos de la justicia comparando el fin de los exentos de culpa con el de los inicuos: “La justicia del exento de culpa es lo que hará derecho su camino, pero en su propia iniquidad el inicuo caerá. La justicia de los rectos es lo que los librará, pero por su deseo vehemente los de tratos traicioneros serán atrapados ellos mismos. Cuando muere un hombre inicuo, perece su esperanza; y hasta la expectación basada en poderío ha perecido. El justo es el que es librado aun de la angustia, y el inicuo entra en lugar de él” (Proverbios 11:5-8). El exento de culpa no cae en su andar ni es atrapado en sus tratos. Su camino es derecho. Al final, se le libra de la angustia. Puede que el inicuo parezca poderoso, pero no le espera esa liberación.
PROVERBIOS 11:7)
“Cuando muere un hombre inicuo, perece [su] esperanza; y hasta la expectación [basada] en poderío ha perecido.”
w02 15/5 pág. 26 La integridad guía a los rectos
Salomón recalca el valor de ir en pos de la justicia comparando el fin de los exentos de culpa con el de los inicuos: “La justicia del exento de culpa es lo que hará derecho su camino, pero en su propia iniquidad el inicuo caerá. La justicia de los rectos es lo que los librará, pero por su deseo vehemente los de tratos traicioneros serán atrapados ellos mismos. Cuando muere un hombre inicuo, perece su esperanza; y hasta la expectación basada en poderío ha perecido. El justo es el que es librado aun de la angustia, y el inicuo entra en lugar de él” (Proverbios 11:5-8). El exento de culpa no cae en su andar ni es atrapado en sus tratos. Su camino es derecho. Al final, se le libra de la angustia. Puede que el inicuo parezca poderoso, pero no le espera esa liberación.
it-1 pág. 850 Esperanza
Aparte de las esperanzas de menor importancia, que son normales y comunes a todos los humanos, están las esperanzas que son malas en sí mismas, como las que se abrigan con un fin inicuo. En algunas ocasiones puede dar la impresión de que se realizan, pero esta impresión en realidad es solo temporal, pues un proverbio dice: “La expectación de los justos es un regocijo pero la esperanza misma de los inicuos perecerá”. (Pr 10:28.) Además, “cuando muere un hombre inicuo, perece su esperanza; y hasta la expectación basada en poderío ha perecido”. (Pr 11:7.) Por consiguiente, las esperanzas egoístas y las que están basadas en el fundamento falso del materialismo, mentiras, falta de honradez o en el poder o las promesas de los hombres, están condenadas al fracaso.
PROVERBIOS 11:8)
“El justo es el que es librado aun de la angustia, y el inicuo entra en lugar de él.”
w02 15/5 pág. 26 La integridad guía a los rectos
Salomón recalca el valor de ir en pos de la justicia comparando el fin de los exentos de culpa con el de los inicuos: “La justicia del exento de culpa es lo que hará derecho su camino, pero en su propia iniquidad el inicuo caerá. La justicia de los rectos es lo que los librará, pero por su deseo vehemente los de tratos traicioneros serán atrapados ellos mismos. Cuando muere un hombre inicuo, perece su esperanza; y hasta la expectación basada en poderío ha perecido. El justo es el que es librado aun de la angustia, y el inicuo entra en lugar de él” (Proverbios 11:5-8). El exento de culpa no cae en su andar ni es atrapado en sus tratos. Su camino es derecho. Al final, se le libra de la angustia. Puede que el inicuo parezca poderoso, pero no le espera esa liberación.
PROVERBIOS 11:9)
“Por [su] boca el que es apóstata arruina a su semejante, pero por conocimiento son librados los justos.”
w02 15/5 pág. 26 La integridad guía a los rectos
Tanto la integridad de los rectos como la maldad de los inicuos repercuten en otras personas. “Por su boca el que es apóstata arruina a su semejante —dice el rey de Israel—, pero por conocimiento son librados los justos.” (Proverbios 11:9.) ¿Quién puede negar que la calumnia, el chisme malicioso, el habla obscena y la conversación ociosa perjudican a los demás? Por otra parte, el habla del justo es pura, bien pensada y considerada. Se le libra por conocimiento, pues su integridad le aporta los razonamientos necesarios para demostrar que sus acusadores mienten.
PROVERBIOS 11:10)
“A causa de la bondad de los justos el pueblo está jubiloso, pero cuando perecen los inicuos hay un clamor gozoso.”
w02 15/5 págs. 26-27 La integridad guía a los rectos
“A causa de la bondad de los justos el pueblo está jubiloso —continúa el rey—, pero cuando perecen los inicuos hay un clamor gozoso.” (Proverbios 11:10.) Por lo general, la gente ama a los justos, quienes hacen que su prójimo se sienta jubiloso, es decir, feliz y alegre. En realidad, a nadie le gustan “los inicuos”. Cuando estos perecen, en general no se suele llorar su muerte. Nadie se lamentará cuando Jehová ‘corte a los inicuos de la Tierra y arranque de ella a los traicioneros’ (Proverbios 2:21, 22). Antes bien, su desaparición será motivo de alegría. Pero ¿qué puede decirse de nosotros? Conviene que reflexionemos sobre si nuestro comportamiento contribuye a la felicidad de quienes nos rodean.
PROVERBIOS 11:11)
“A causa de la bendición de los rectos el pueblo recibe ensalzamiento, pero a causa de la boca de los inicuos llega a ser demolido.”
w08 15/11 pág. 19 Promueva “las cosas que contribuyen a la paz”
Proverbios 11:11 menciona lo siguiente sobre las consecuencias de criticar a los demás: “A causa de la boca de los inicuos [el pueblo] llega a ser demolido”. De igual modo, si hablamos mal de un hermano, podríamos perturbar la paz del “pueblo”, es decir, de la congregación.
w02 15/5 pág. 27 La integridad guía a los rectos
“El pueblo recibe ensalzamiento”
Salomón sigue comparando el efecto que tienen los rectos y los inicuos en la comunidad: “A causa de la bendición de los rectos el pueblo recibe ensalzamiento, pero a causa de la boca de los inicuos llega a ser demolido” (Proverbios 11:11).
Los ciudadanos rectos promueven la paz y el bienestar, y edifican a otros miembros de la comunidad. Así, el pueblo recibe ensalzamiento, prospera. Sin embargo, quienes hablan de manera calumniadora, dañina o errónea provocan malestar, infelicidad, desunión y problemas, particularmente si son personas influyentes. Ese pueblo sufre desorden, corrupción, deterioro moral y quizá también económico.
El principio expuesto en Proverbios 11:11 es aplicable con igual fuerza a los siervos de Jehová que se reúnen en congregaciones, comparables a pueblos. Una congregación en la que ejercen influencia personas espirituales —rectas y guiadas por su integridad— constituye una comunidad feliz, activa y servicial que honra a Dios. Jehová bendice a dicha congregación, y esta prospera espiritualmente. De vez en cuando, puede que haya unos pocos que quizá se sientan descontentos e insatisfechos, que encuentren faltas y critiquen con amargura la forma en que se hacen las cosas. Estos se asemejan a una “raíz venenosa” que puede extenderse y envenenar a otros que no habían sido afectados en un principio (Hebreos 12:15). Tales personas suelen ambicionar más autoridad y prominencia. Esparcen rumores de que existe, por ejemplo, injusticia o prejuicio racial en la congregación o de parte de los ancianos. Sin duda, su boca puede provocar divisiones en la congregación. ¿No deberíamos hacer oídos sordos a estos rumores y esforzarnos por ser personas espirituales que contribuyen a la paz y unidad de la congregación?
PROVERBIOS 11:12)
“El que es falto de corazón ha despreciado a su propio semejante, pero el hombre de discernimiento amplio es uno que guarda silencio.”
w09 15/5 pág. 5 “Tiempo de callar”
“El hombre de discernimiento amplio” no traiciona la confianza que los demás han puesto en él (Pro. 11:12). Por lo tanto, ningún cristiano verdadero debería divulgar asuntos confidenciales. En especial, los ancianos cristianos deben ser muy cautelosos a este respecto, a fin de no perder la confianza de los miembros de la congregación.
w02 15/5 pág. 27 La integridad guía a los rectos
A continuación, Salomón dice: “El que es falto de corazón ha despreciado a su propio semejante, pero el hombre de discernimiento amplio es uno que guarda silencio. El que anda como calumniador está descubriendo habla confidencial, pero el que es fiel en espíritu está encubriendo un asunto” (Proverbios 11:12, 13).
Alguien “falto de corazón”, es decir, que no tiene buen juicio, puede hacer mucho daño. Lleva su habla ociosa hasta el extremo de la calumnia o la injuria. Los ancianos nombrados deben poner fin con prontitud a tal influencia nociva. A diferencia del que es “falto de corazón”, el hombre de discernimiento sabe cuándo guardar silencio. En vez de revelar confidencias, las encubre. Consciente del gran perjuicio que acarrea perder el control de la lengua, el que tiene discernimiento es “fiel en espíritu”. Es leal a sus hermanos en la fe y no divulga asuntos confidenciales que pudieran ponerles en peligro. Estas personas íntegras son muy valiosas en la congregación.
w97 15/3 págs. 12-13 Inclinemos el corazón al discernimiento
El discernimiento y el habla
3 El discernimiento nos ayuda a darnos cuenta de que hay “tiempo de callar y tiempo de hablar”. (Eclesiastés 3:7.) También hace que hablemos con prudencia. Proverbios 11:12, 13 declara: “El que es falto de corazón ha despreciado a su propio semejante, pero el hombre de discernimiento amplio es uno que guarda silencio. El que anda como calumniador está descubriendo habla confidencial, pero el que es fiel en espíritu está encubriendo un asunto”. Así es, la persona que desprecia a su semejante es ‘falta de corazón’. Según el lexicógrafo Wilhelm Gesenius, tal individuo es “vacío de entendimiento”. Carece de buen juicio; además, el uso del término “corazón” indica la falta de algunas cualidades positivas que conforman la persona interior. Si quien se confiesa cristiano deja que su habla irreflexiva se convierta en calumnia o injuria, los ancianos nombrados deben actuar para acabar con esa situación malsana en la congregación. (Levítico 19:16; Salmo 101:5; 1 Corintios 5:11.)
4 A diferencia de los ‘faltos de corazón’, las personas de “discernimiento amplio” guardan silencio cuando deben. No traicionan la confianza que se ha depositado en ellas. (Proverbios 20:19.) Como saben que el habla imprudente puede hacer daño, las personas que tienen discernimiento son ‘fieles en espíritu’. Son leales a sus compañeros de creencia y no divulgan asuntos confidenciales que pudieran poner en peligro a estos. Si a un cristiano que tiene discernimiento le llega algún tipo de información confidencial relacionada con la congregación, no se la revela a nadie hasta que la organización de Jehová vea apropiado darla a conocer por sus propios medios.
PROVERBIOS 11:13)
“El que anda como calumniador está descubriendo habla confidencial, pero el que es fiel en espíritu está encubriendo un asunto.”
w02 15/5 pág. 27 La integridad guía a los rectos
A continuación, Salomón dice: “El que es falto de corazón ha despreciado a su propio semejante, pero el hombre de discernimiento amplio es uno que guarda silencio. El que anda como calumniador está descubriendo habla confidencial, pero el que es fiel en espíritu está encubriendo un asunto” (Proverbios 11:12, 13).
Alguien “falto de corazón”, es decir, que no tiene buen juicio, puede hacer mucho daño. Lleva su habla ociosa hasta el extremo de la calumnia o la injuria. Los ancianos nombrados deben poner fin con prontitud a tal influencia nociva. A diferencia del que es “falto de corazón”, el hombre de discernimiento sabe cuándo guardar silencio. En vez de revelar confidencias, las encubre. Consciente del gran perjuicio que acarrea perder el control de la lengua, el que tiene discernimiento es “fiel en espíritu”. Es leal a sus hermanos en la fe y no divulga asuntos confidenciales que pudieran ponerles en peligro. Estas personas íntegras son muy valiosas en la congregación.
w97 15/3 págs. 12-13 Inclinemos el corazón al discernimiento
El discernimiento y el habla
3 El discernimiento nos ayuda a darnos cuenta de que hay “tiempo de callar y tiempo de hablar”. (Eclesiastés 3:7.) También hace que hablemos con prudencia. Proverbios 11:12, 13 declara: “El que es falto de corazón ha despreciado a su propio semejante, pero el hombre de discernimiento amplio es uno que guarda silencio. El que anda como calumniador está descubriendo habla confidencial, pero el que es fiel en espíritu está encubriendo un asunto”. Así es, la persona que desprecia a su semejante es ‘falta de corazón’. Según el lexicógrafo Wilhelm Gesenius, tal individuo es “vacío de entendimiento”. Carece de buen juicio; además, el uso del término “corazón” indica la falta de algunas cualidades positivas que conforman la persona interior. Si quien se confiesa cristiano deja que su habla irreflexiva se convierta en calumnia o injuria, los ancianos nombrados deben actuar para acabar con esa situación malsana en la congregación. (Levítico 19:16; Salmo 101:5; 1 Corintios 5:11.)
4 A diferencia de los ‘faltos de corazón’, las personas de “discernimiento amplio” guardan silencio cuando deben. No traicionan la confianza que se ha depositado en ellas. (Proverbios 20:19.) Como saben que el habla imprudente puede hacer daño, las personas que tienen discernimiento son ‘fieles en espíritu’. Son leales a sus compañeros de creencia y no divulgan asuntos confidenciales que pudieran poner en peligro a estos. Si a un cristiano que tiene discernimiento le llega algún tipo de información confidencial relacionada con la congregación, no se la revela a nadie hasta que la organización de Jehová vea apropiado darla a conocer por sus propios medios.
w89 15/10 págs. 14-15 párr. 21 ¡Cuidado con el dañino chismear!
Un proverbio dice sabiamente: “El que anda como calumniador está descubriendo habla confidencial, pero el que es fiel en espíritu está encubriendo un asunto”. (Proverbios 11:13.) ¿Significa esto que sería calumnia el que usted informara lo que supiera de alguien que estuviera participando en secreto en algún pecado craso? No. Por supuesto, usted no debería andar con chismes sobre el asunto. Debería hablar con el malhechor e instarlo a buscar la ayuda de los ancianos. (Santiago 5:13-18.)
g89 8/7 pág. 19 ¿Qué daño hace hablar de otros?
Por otro lado, el chisme también puede volverse en contra del que lo cuenta y perjudicarle. En lugar de ganar oídos que le escuchen, es posible que engendre desconfianza. “El chismoso revela los secretos”, dice Proverbios 11:13 (Levoratti-Trusso).
PROVERBIOS 11:14)
“Cuando no hay dirección diestra, el pueblo cae; pero hay salvación en la multitud de consejeros.”
w02 15/5 págs. 27-28 La integridad guía a los rectos
Para ayudarnos a andar en el camino de los exentos de culpa, Jehová suministra abundante alimento espiritual preparado bajo la dirección del “esclavo fiel y discreto” (Mateo 24:45). También recibimos mucha asistencia personal mediante los ancianos cristianos en nuestras congregaciones semejantes a pueblos (Efesios 4:11-13). Estamos muy agradecidos por ello, pues “cuando no hay dirección diestra, el pueblo cae; pero hay salvación en la multitud de consejeros” (Proverbios 11:14). Pase lo que pase, estemos firmemente resueltos a ‘andar en nuestra integridad’ (Salmo 26:1).
PROVERBIOS 11:15)
“Positivamente le irá mal a uno por haber salido fiador por un extraño, pero el que odia andar estrechando las manos se mantiene libre de cuidado.”
w02 15/7 pág. 28 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
“POSITIVAMENTE le irá mal a uno por haber salido fiador por un extraño, pero el que odia andar estrechando las manos se mantiene libre de cuidado.” (Proverbios 11:15.) Estas concisas palabras constituyen una convincente exhortación a que actuemos de forma responsable. Quien avala el préstamo de un deudor poco fiable se está buscando problemas, pero el que se abstiene de estrechar la mano —gesto que en el antiguo Israel servía para ratificar los acuerdos— elude una trampa que pudiera suponerle un quebranto económico.
it-1 pág. 927 Fianza, fiador
Con el progreso del comercio en Israel también aumentó la cantidad de personas que salían fiadoras por otras en cuestiones mercantiles. Los proverbios dieron advertencia de lo peligroso e insensato que eso era, en especial cuando al hacerlo la persona arriesgaba sus medios de vida esenciales. (Pr 6:1-5; 11:15;
PROVERBIOS 11:16)
“Una mujer de encanto es la que se ase de la gloria; pero los tiranos, por su parte, se asen de las riquezas.”
w02 15/7 págs. 28-29 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
La siembra de “encanto” resulta en “gloria”
“Una mujer de encanto es la que se ase de la gloria —revela el rey sabio—; pero los tiranos, por su parte, se asen de las riquezas.” (Proverbios 11:16.) En este versículo se observa un contraste entre la honra perdurable que puede conseguir una mujer con encanto, una “mujer bondadosa”, y las riquezas pasajeras que obtienen los tiranos (Nueva Versión Internacional).
¿Cómo se puede adquirir el encanto que resulta en gloria? “Salvaguarda la sabiduría práctica y la capacidad de pensar —aconseja Salomón—, y resultarán ser [...] encanto a tu garganta.” (Proverbios 3:21, 22.) El salmista también aludió a ‘la gracia encantadora derramada sobre los labios de un rey’ (Salmo 45:1, 2). Es evidente que la sabiduría práctica, la habilidad para pensar y el uso adecuado de la lengua realzan el valor y encanto de una persona. Así ocurre, ciertamente, en el caso de la mujer discreta. Abigail, la esposa del insensato Nabal, fue un ejemplo al respecto. Era “buena en cuanto a discreción y hermosa en cuanto a forma”, y el rey David la alabó por su “sensatez” (1 Samuel 25:3, 33).
No hay duda de que la mujer piadosa que tenga verdadero encanto conseguirá gloria para sí. Disfrutará de una buena reputación y, si está casada, de la estima de su esposo. De hecho, se convertirá en un motivo de orgullo para toda su familia. Y su gloria no será pasajera. “Ha de escogerse un nombre más bien que riquezas abundantes; el favor es mejor que aun la plata y el oro.” (Proverbios 22:1.) El valor de su buen nombre ante Dios será permanente.
Ocurre lo contrario en el caso del tirano, ‘el hombre violento’ (Proverbios 11:16, Nueva Versión Internacional ). Al tirano se le menciona entre los malvados y los adversarios de quienes adoran a Jehová (Job 6:23; 27:13). Tal hombre “no [ha] colocado a Dios enfrente de sí” (Salmo 54:3). Puede que oprimiendo a los inocentes y abusando de ellos “amonton[e] plata como el polvo mismo” (Job 27:16). Pero quizás llegue el día en que se acueste y no vuelva a levantarse, o en que despierte por última vez (Job 27:19). Entonces, todos sus logros y riquezas no tendrán ningún valor (Lucas 12:16-21).
Proverbios 11:16 encierra una lección muy importante para todos nosotros. Utilizando una breve exposición de los frutos respectivos del encanto y de la tiranía, el rey de Israel nos insta a sembrar justicia.
PROVERBIOS 11:17)
“Un hombre de bondad amorosa está tratando recompensadoramente con su propia alma, pero la persona cruel está acarreando extrañamiento a su propio organismo.”
w02 15/7 pág. 29 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
“La bondad amorosa” tiene sus recompensas
Salomón nos da otra lección sobre las relaciones humanas cuando señala: “Un hombre de bondad amorosa está tratando recompensadoramente con su propia alma, pero la persona cruel está acarreando extrañamiento a su propio organismo” (Proverbios 11:17). “La esencia del proverbio —comenta un erudito— es que nuestro comportamiento con otros, sea bueno o malo, tiene consecuencias no planeadas o inesperadas para nosotros mismos.” Pensemos en el caso de una joven llamada Lisa. Aunque tiene buenas intenciones, siempre llega tarde a sus compromisos; no es raro que se retrase media hora o más en acudir a su cita con otros proclamadores del Reino que la esperan para predicar. Lisa no se está tratando recompensadoramente. ¿Puede culpar a los demás si se cansan de perder tiempo valioso y evitan hacer planes para predicar con ella?
La persona perfeccionista —la que se fija normas excesivamente elevadas— también es cruel consigo misma. Si se empeña en lograr objetivos inalcanzables, acabará agotada y desilusionada. Por otra parte, establecernos metas realistas y razonables es una manera de tratarnos recompensadoramente. Quizás no captemos las ideas con tanta rapidez como otros; o pudiera ser que la enfermedad o la vejez nos limitaran. Sin embargo, nunca nos impacientemos por nuestro grado de progreso espiritual. Más bien, seamos siempre razonables respecto a nuestras limitaciones. Seremos felices si hacemos “lo sumo posible” dentro de nuestras circunstancias (2 Timoteo 2:15; Filipenses 4:5).
w93 1/4 págs. 28-29 Sea feliz y organizado
No sea cruel consigo mismo
Reflexione en el buen consejo que se da en Proverbios 11:17. El escritor inspirado nos dice primero que “un hombre de bondad amorosa está tratando recompensadoramente con su propia alma”. Luego hace este contraste: “Pero la persona cruel está acarreando extrañamiento a su propio organismo”. La versión de La Casa de la Biblia (1992) traduce así este versículo: “El hombre compasivo se hace bien a sí mismo, el cruel, en cambio, provoca su propio daño”.
¿Cómo pudiera alguien ser cruel consigo mismo sin siquiera darse cuenta? Una manera es teniendo buenas intenciones, pero estando completamente desorganizado. ¿Con qué resultados? Dice un experto que “un lapso mental, un expediente mal archivado, una instrucción no muy clara o un recado telefónico mal anotado son fallos insignificantes comparables a termitas que carcomen los soportes mismos de la eficiencia y arruinan las mejores intenciones”. (Teach Yourself Personal Efficiency [Aprenda a ser eficiente].)
Lo anterior concuerda con lo que dijo el escritor inspirado: “El que se muestra flojo en su trabajo... hermano es del que causa ruina”. (Proverbios 18:9.) En efecto, las personas desorganizadas e ineficientes pueden causarse calamidad y ruina a ellas mismas y a otros. Por eso, a menudo se las evita y, por su pereza, terminan excluidas de casi todo círculo social.
¿Un perro vivo, o un león muerto?
Pero uno puede también ser cruel consigo mismo si se fija normas demasiado altas. El escritor que citamos antes añade que pudiéramos ponernos “una norma de perfección tan inalcanzable” que “con el tiempo acabásemos sufriendo angustia y decepción”. Por más organizado y eficiente que sea un perfeccionista, nunca se siente verdaderamente feliz. Tarde o temprano termina angustiándose.
De modo que si tendemos a ser perfeccionistas, nos ayudará recordar que “un perro vivo está en mejor situación que un león muerto”. (Eclesiastés 9:4.) Puede que no nos matemos literalmente esforzándonos por alcanzar cierta perfección utópica, pero sí podemos desgastarnos y perjudicarnos gravemente. Según una autoridad en este campo, esto implica “agotamiento físico, emocional, espiritual, intelectual y hasta hastío por la gente”. (Job Stress and Burnout.) El que alguien se agotara así en pos de metas inalcanzables sería una manera de ser cruel consigo mismo y de privarse inevitablemente de la felicidad.
Trátese de manera recompensadora
Recuerde: “Un hombre de bondad amorosa está tratando recompensadoramente con su propia alma”. (Proverbios 11:17.) Nos tratamos de manera recompensadora si nos fijamos metas realistas y razonables, teniendo presente que el Dios feliz, Jehová, conoce nuestras limitaciones. (Salmo 103:8-14.) Seremos felices si aceptamos estas limitaciones y luego hacemos “lo sumo posible”, de acuerdo con nuestras circunstancias, por cumplir bien nuestros compromisos. (Hebreos 4:11; 2 Timoteo 2:15; 2 Pedro 1:10.)
Por supuesto, siempre existe el peligro de ir al otro extremo: ser demasiado bondadosos con nosotros mismos. Nunca olvidemos la respuesta de Jesús al consejo que el apóstol Pedro le dio en un momento crítico que exigía resolución: “Sé bondadoso contigo mismo, Señor”. Tan peligroso consideró Jesús el razonamiento de Pedro, que le respondió: “¡Ponte detrás de mí, Satanás! Me eres un tropiezo, porque no piensas los pensamientos de Dios, sino los de los hombres”. (Mateo 16:22, 23.) El que tratemos recompensadoramente con nuestra alma no debe dar pie nunca a que adoptemos una actitud descuidada e indulgente, pues tal comportamiento también pudiera robarnos la felicidad. Lo que necesitamos es evitar el fanatismo y ser razonables. (Filipenses 4:5.)
PROVERBIOS 11:18)
“El inicuo obtiene salario falso; pero el que siembra justicia, sueldo verdadero.”
w02 15/7 pág. 29 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
Puede que el inicuo recurra al engaño o al juego por dinero a fin de obtener algo a cambio de nada. Dado que tal salario es falso, quizás se lleve una desilusión. El trabajador diligente podrá cifrar su confianza en ganancias verdaderas.
w02 15/7 pág. 29 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
“El inicuo obtiene salario falso; pero el que siembra justicia, sueldo verdadero.
w02 15/7 pág. 29 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
Proverbios 11:18
PROVERBIOS 11:21)
“Aunque mano esté a mano, la persona mala no quedará sin castigo; pero la prole de los justos ciertamente escapará.”
w02 15/7 pág. 29 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
“Aunque mano esté a mano” en planear la traición, el malvado no quedará sin castigo (Proverbios 2:21, 22). ¡Qué excelente exhortación para sembrar justicia!
w02 15/7 pág. 29 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
Aunque mano esté a mano, la persona mala no quedará sin castigo; pero la prole de los justos ciertamente escapará” (Proverbios 11:18-21).
it-1 pág. 926 Fianza, fiador
Al parecer, en presencia de testigos, la persona que salía fiadora de otra tenía que chocar, dar o estrechar la mano del acreedor de la transacción y prometer que asumiría las obligaciones del deudor si no pagaba. En el Oriente, este acto de darse o tocarse las manos significaba que se había cerrado un trato o un pacto. (Pr 11:21.)
PROVERBIOS 11:22)
“Como nariguera de oro en el hocico de un cerdo, así es la mujer que es bella, pero que está apartándose de la sensatez.”
w02 15/7 pág. 30 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
La verdadera belleza reside en la sensatez
Salomón prosigue diciendo: “Como nariguera de oro en el hocico de un cerdo, así es la mujer que es bella, pero que está apartándose de la sensatez” (Proverbios 11:22). Las narigueras eran adornos populares en tiempos bíblicos. Un arete de oro que atravesara una aleta de la nariz o el cartílago que separa las fosas nasales sería una alhaja bien visible en el rostro de una mujer. Resultaría muy poco apropiado colocar un adorno tan delicado en el hocico de un cerdo. Con la persona que a pesar de su belleza externa carece de “sensatez” sucede algo parecido, sea hombre o mujer. El embellecimiento simplemente está fuera de lugar; no la favorece ni hace que resulte atractiva.
Desde luego, es natural que nos interese lo que piensan los demás de nuestro aspecto. Pero ¿por qué sentirnos demasiado ansiosos o insatisfechos con la figura o el rostro que tenemos? Muchos de nuestros rasgos no se pueden cambiar. Además, el aspecto físico no lo es todo. ¿No es cierto que la mayoría de las personas que nos agradan y a las que admiramos tienen una apariencia bastante común? La clave de la felicidad verdadera no está en el atractivo físico, sino en la belleza interior que emana de cualidades piadosas permanentes. Por consiguiente, seamos sensatos y cultivemos dichas cualidades.
w87 15/5 pág. 29 Tema a Jehová y será feliz
♦ 11:22—¿Cómo pudiera parecerse una mujer a una nariguera de oro en el hocico de un cerdo?
Una nariguera de oro que atravesara un lado de la nariz o la división entre las fosas nasales sugeriría que la persona que la llevaba era persona culta. Pero para los israelitas los cerdos eran inmundos y repugnantes. Por eso, una mujer hermosa, pero insensata, es como una nariguera de oro donde no debería estar, en el hocico de un cerdo.
PROVERBIOS 11:24)
“Existe el que esparce y, no obstante, se le aumenta; también el que se retiene de lo que es recto, pero eso resulta solo en carencia.”
w02 15/7 pág. 30 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
“Existe el que esparce y, no obstante, se le aumenta; también el que se retiene de lo que es recto, pero eso resulta solo en carencia” (Proverbios 11:23, 24).
En la medida en que nos dediquemos con diligencia a esparcir, o impartir a otros, el conocimiento de la Palabra de Dios, sin duda mejorará nuestra propia comprensión de su “anchura y longitud y altura y profundidad” (Efesios 3:18). Por otro lado, el que deja que su conocimiento permanezca ocioso se arriesga a perderlo. En efecto, “el que siembra parcamente, parcamente también segará; y el que siembra liberalmente, liberalmente también segará” (2 Corintios 9:6).
PROVERBIOS 11:25)
“El alma generosa será engordada ella misma; y el que liberalmente riega [a otros], él mismo también será liberalmente regado.”
w02 15/7 pág. 30 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
“El alma generosa será engordada ella misma [prosperará] —reconoce el rey—; y el que liberalmente riega a otros, él mismo también será liberalmente regado.” (Proverbios 11:25.) Jehová se complace mucho cuando utilizamos generosamente nuestro tiempo y recursos para fomentar la adoración verdadera (Hebreos 13:15, 16). Él ‘abrirá las compuertas de los cielos y realmente vaciará sobre nosotros una bendición hasta que no haya más carencia’ (Malaquías 3:10). Solo hay que fijarse en la prosperidad espiritual de la que sus siervos disfrutan en la actualidad.
it-1 pág. 1013 Generosidad
Dice el proverbio: “El alma generosa [literalmente, “el alma con un regalo de bendición”] será engordada [prosperará] ella misma; y el que liberalmente riega a otros, él mismo también será liberalmente regado”. (Pr 11:25.)
it-1 pág. 1040 Grasa
También se nos dice que los que son generosos, diligentes y confían en Jehová ‘serán engordados’, es decir, disfrutarán de gran prosperidad, (Pr 11:25; 13:4; 28:25)
PROVERBIOS 11:26)
“Al que retiene el grano... el populacho lo execrará, pero hay una bendición para la cabeza del que deja que se compre.”
w02 15/7 págs. 30-31 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
Salomón presenta un nuevo ejemplo de los deseos contrapuestos de los justos y de los inicuos: “Al que retiene el grano... el populacho lo execrará, pero hay una bendición para la cabeza del que deja que se compre” (Proverbios 11:26). Comprar mercancías cuando los precios están bajos y retenerlas hasta que escaseen y suba su valor, puede ser un negocio lucrativo. Aunque limitar el consumo y almacenar reservas quizás resulte útil en algunos casos, suele despreciarse a quien lo hace por egoísmo. Por otro lado, la persona que no se aprovecha de una situación apremiante para obtener grandes beneficios se gana el favor de la gente.
PROVERBIOS 11:28)
“El que confía en sus riquezas... él mismo caerá; pero justamente como follaje reverdecerán los justos.”
g 9/15 pág. 5 Una opinión realista del dinero
LA BIBLIA DICE: “El que confía en sus riquezas... él mismo caerá; pero justamente como follaje reverdecerán los justos” (Proverbios 11:28).
Según los investigadores, muchos matrimonios terminan en divorcio debido a conflictos por problemas de dinero. Las dificultades económicas han empujado a algunas personas al suicidio. Para algunos es más importante el dinero que su matrimonio o incluso que la vida misma. En cambio, quienes tienen un punto de vista equilibrado del dinero no dependen de él para ser felices. Reconocen la sabiduría que hay detrás de las palabras de Jesús: “No por ser dueños de muchas cosas se vive una vida larga y feliz” (Lucas 12:15, Traducción en lenguaje actual [TLA]).
PROVERBIOS 11:29)
“En cuanto a cualquiera que acarree extrañamiento a su propia casa, tomará posesión del viento; y el tonto será siervo del sabio de corazón.”
w02 15/7 pág. 31 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
Para ejemplificar las consecuencias ruinosas de las acciones insensatas, Salomón advierte: “En cuanto a cualquiera que acarree extrañamiento a su propia casa, tomará posesión del viento” (Proverbios 11:29a). El mal que Acán cometió le acarreó ostracismo, por lo que murió lapidado junto con otros miembros de su casa (Josué, capítulo 7). En la actualidad, puede que el cabeza u otros integrantes de una familia cristiana sigan un mal proceder que motive su expulsión de la congregación cristiana. El hombre que deja de cumplir con los mandatos de Dios o que tolera la maldad dentro de su familia, le acarrea ostracismo a su propia casa. Tanto él como sus seres queridos quizás queden excluidos de la hermandad cristiana si no se arrepienten de su mal proceder (1 Corintios 5:11-13). ¿Y qué es lo que obtiene? Solo viento: algo que carece de sustancia o valor real.
Ese mismo proverbio pasa a indicar que “el tonto será siervo del sabio de corazón” (Proverbios 11:29b). El tonto carece de sabiduría práctica, así que no se le pueden confiar responsabilidades importantes. Además, por lo mal que administra sus propios asuntos, es posible que de alguna manera acabe sometido a otras personas. Alguien tan insensato quizás se convierta en “siervo del sabio de corazón”. Obviamente, pues, es esencial que mostremos buen juicio y sabiduría práctica en todos nuestros actos.
it-2 pág. 1206 Viento
Y el hombre que trae extrañamiento sobre su casa toma “posesión del viento”. No consigue nada que valga la pena o que tenga verdadera sustancia. (Pr 11:29.)
PROVERBIOS 11:30)
“El fruto del justo es un árbol de vida, y el que está ganando almas es sabio.”
w02 15/7 pág. 31 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
“El fruto del justo es un árbol de vida —nos garantiza este perspicaz rey—, y el que está ganando almas es sabio” (Proverbios 11:30). ¿De qué manera se cumple el proverbio? La persona justa nutre en sentido espiritual a otros mediante su habla y su conducta. Los anima a servir a Jehová y así obtener en un futuro la vida que Dios pone a su alcance.
it-2 pág. 1203 Vida
“El fruto del justo es un árbol de vida, y el que está ganando almas es sabio”, dice otro proverbio. (Pr 11:30.) El justo gana almas por su habla y ejemplo, es decir, que las personas que le escuchan consiguen alimento espiritual, se las conduce a servir a Dios y reciben la vida que Él provee.
PROVERBIOS 11:31)
“¡Mira! El justo... en la tierra será recompensado. ¡Cuánto más deberán serlo el inicuo y el pecador!”
w06 15/9 pág. 18 Puntos sobresalientes del libro de Proverbios
11:31. ¿En qué sentido merece el inicuo una mayor recompensa que el justo? En este versículo, la recompensa se refiere al grado de castigo que cada uno recibe. Cuando la persona justa comete un error, recibe disciplina como recompensa. Por su parte, la persona inicua —que peca a propósito y se niega a hacer lo que está bien— merece y recibe un castigo mayor.
w02 15/7 pág. 31 Sembremos justicia, y segaremos la bondad amorosa de Dios
‘El pecador será recompensado aún más’
Los proverbios mencionados nos estimulan de forma muy persuasiva a sembrar justicia. Salomón ofrece aún otra aplicación del principio de que “cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará”, cuando asegura: “¡Mira! El justo... en la tierra será recompensado. ¡Cuánto más deberán serlo el inicuo y el pecador!” (Proverbios 11:31).
Por mucho que el justo procure hacer lo correcto, a veces cometerá errores (Eclesiastés 7:20), y por tales faltas será “recompensado” con disciplina. ¿Qué sucederá, pues, en el caso de la persona inicua que escoge deliberadamente un proceder impropio y no hace ningún esfuerzo por volver al camino de la justicia? ¿No merece una ‘recompensa’ mayor, un castigo severo? El apóstol Pedro señaló: “Si el justo con dificultad se salva, ¿dónde aparecerán el impío y el pecador?” (1 Pedro 4:18). Por nuestro propio bien, entonces, resolvámonos a sembrar semillas de justicia.
it-2 pág. 840 Resurrección
Pedro indica a sus hermanos que por ser “casa de Dios”, están bajo juicio, y luego cita de Proverbios 11:31 (LXX) y les advierte del peligro de la desobediencia. En esos versículos muestra que el juicio actual de ellos podría finalizar con una sentencia de destrucción eterna, tal como Pablo había escrito. (1Pe 4:17, 18.)

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