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TESOROS DE LA BIBLIA | ROMANOS 9-11
El ejemplo del olivo
11:16-26
¿Qué representan las distintas partes del olivo simbólico?
• El árbol: El cumplimiento del propósito de Jehová relacionado con el pacto abrahámico.
• El tronco: Jesús, que es la parte principal de la descendencia de Abrahán.
• Las ramas: Los 144.000, que son la parte secundaria de la descendencia de Abrahán.
Las ramas “desgajadas”: Los judíos que rechazaron a Jesús.
Las ramas “injertadas”: Los cristianos ungidos de otras naciones.
Como estaba predicho, mediante la descendencia de Abrahán, es decir, mediante Jesús y los 144.000, se bendecirá a la “gente de las naciones” (Ro 11:12; Gé 22:18).
¿Qué aprendo de Jehová al ver cómo cumplió su propósito relacionado con la descendencia de Abrahán?
(Romanos 11:16) Además, si la [parte que se toma como] primicias es santa, también lo es la masa; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.››› w11 15/5 pág. 23 párr. 13 ¡Qué profunda es la sabiduría de Dios! ›››
El olivo simbólico
13 Pablo compara a los miembros de la descendencia de Abrahán con las ramas de un olivo cultivado (Rom. 11:21). Este árbol simboliza el cumplimiento del propósito divino en lo referente al pacto abrahámico. La raíz del olivo es santa y representa a Jehová, pues él es quien le da vida al Israel espiritual (Isa. 10:20; Rom. 11:16). El tronco corresponde a Jesús, la parte principal de la descendencia de Abrahán. Y el conjunto de ramas representa “el número pleno” de quienes forman la parte secundaria de dicha descendencia.
(Romanos 11:17) Sin embargo, si algunas de las ramas fueron desgajadas, pero tú, aunque eres acebuche, fuiste injertado entre ellas y llegaste a ser partícipe de la raíz de grosura del olivo,››› w11 15/5 pág. 24 párr. 15 ¡Qué profunda es la sabiduría de Dios! ›››
(Romanos 11:20, 21) ¡Está bien! Por [su] falta de fe fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. Cesa de tener ideas encumbradas; antes bien, teme. 21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco te perdonará a ti.
15 Entonces, ¿qué hizo Jehová para realizar su propósito? Como explica Pablo, sustituyó las ramas desgajadas por otras de acebuche. O, lo que es lo mismo, injertó ramas de olivo silvestre en el olivo cultivado (léase Romanos 11:17, 18). En conformidad con estas palabras, los cristianos ungidos procedentes de las naciones —entre ellos los miembros gentiles de la congregación de Roma— fueron injertados, o incorporados, al olivo simbólico. De este modo llegaron a formar parte de la descendencia de Abrahán. Aunque en un principio no habían tenido ninguna posibilidad de participar en ese pacto especial, pues eran como ramas de acebuche, Jehová les dio la oportunidad de convertirse en judíos espirituales (Rom. 2:28, 29).
(Romanos 11:25, 26) Porque no quiero, hermanos, que ignoren este secreto sagrado, para que no sean discretos a sus propios ojos: que un embotamiento de las sensibilidades le ha sucedido en parte a Israel hasta que el número pleno de gente de las naciones haya entrado, 26 y de esta manera todo Israel será salvo. Así como está escrito: “Saldrá de Sión el libertador y apartará de Jacob las prácticas impías.››› w11 15/5 pág. 25 párr. 19 ¡Qué profunda es la sabiduría de Dios! ›››
“Todo Israel será salvo”
19 Ciertamente, el propósito divino sobre “el Israel de Dios” se está cumpliendo de un modo maravilloso (Gál. 6:16). Como indicó Pablo, “todo Israel será salvo” (Rom. 11:26). Cuando llegue el momento que Jehová ha establecido, “todo Israel” —o sea, el número pleno de israelitas espirituales— realizará sus funciones en el cielo. En efecto, servirán como reyes y sacerdotes. ¡Nada puede impedir que se realice el propósito de Dios!
Romanos 9-11 ›› Busquemos Perlas Escondidas
Explicación de los textos bíblicos asignados
(Romanos 9:21-23) ¿Qué? ¿No tiene el alfarero autoridad sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para uso honroso, otro para uso deshonroso? 22 Pues, si Dios, aunque tiene la voluntad de demostrar su ira y de dar a conocer su poder, toleró con mucha [y] gran paciencia vasos de ira hechos a propósito para la destrucción, 23 a fin de dar a conocer las riquezas de su gloria sobre vasos de misericordia, que él preparó de antemano para gloria,››› w13 15/6 pág. 25 párr. 5 Déjese moldear por la disciplina de Jehová ›››
5 Ahora bien, ¿cómo ejerce el Gran Alfarero su autoridad sobre quienes se niegan tercamente a que los moldee? Cuando un pedazo de arcilla no se puede usar para el fin previsto, quizás tenga que ser transformado en otro tipo de vasija o ser desechado. Esto suele deberse a que el artesano no lo trabajó bien. No obstante, tal cosa nunca sucede con nuestro Alfarero (Deut. 32:4). Cuando una persona no cede a sus esfuerzos por moldearla, la culpa siempre es de ella. Jehová ejerce su autoridad sobre los hombres tratándolos según se dejen moldear o no. Los que son dóciles son moldeados de un modo provechoso. Por ejemplo, los cristianos ungidos son “vasos de misericordia” que han sido convertidos en “vaso[s] para uso honroso”. En cambio, los que insisten en oponerse a Dios acaban siendo “vasos de ira hechos a propósito para la destrucción” (Rom. 9:19-23).
(Romanos 10:2) Porque les doy testimonio de que tienen celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto;››› it-1 pág. 456 Celoso (celo, celos) ›››
Celo mal dirigido. Es posible ser celoso por cierta causa con sinceridad y aun así estar equivocado y desagradar a Dios. Tal fue el caso de muchos judíos del primer siglo. Esperaban alcanzar la justificación sobre la base de sus obras en armonía con la ley mosaica. Pero Pablo mostró que su celo estaba mal dirigido debido a que les faltaba conocimiento exacto. Por lo tanto, no recibieron la verdadera justificación que proviene de Dios. Tenían que ver su error y volverse a Dios por medio de Cristo para recibir la justicia y la libertad de la condenación de la Ley. (Ro 10:1-10.) Saulo de Tarso fue uno de ellos, tan extremadamente celoso por el judaísmo, que llegó a ‘perseguir a la congregación de Dios y devastarla’. Observaba escrupulosamente la Ley, sí, “se probó exento de culpa”. (Gál 1:13, 14; Flp 3:6.) Sin embargo, su celo por el judaísmo estaba mal dirigido. De todas formas, como era sincero de corazón, Jehová le manifestó bondad inmerecida por medio de Cristo y le dirigió al camino de la adoración verdadera. (1Ti 1:12, 13.)
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(Romanos 9:11) pues cuando todavía no habían nacido ni practicado cosa buena ni vil, para que el propósito de Dios tocante a la selección continuara dependiendo, no de obras, sino de Aquel que llama,››› w03 15/10 pág. 29 Jacob apreciaba los valores espirituales ›››
Jacob no usurpó en modo alguno la herencia de Esaú. Antes de que nacieran, Jehová había dicho que “el mayor servir[ía] al menor” (Génesis 25:23). Pero puede que alguien pregunte: “¿No habría sido más fácil si Dios hubiera hecho que Jacob naciera primero?”. Lo que sucedió después nos enseña verdades importantes. Dios no reserva bendiciones para quienes creen que tienen el derecho de recibirlas, pero sí muestra bondad inmerecida a quienes él escoge. Por ello, Jacob recibió la primogenitura, no su hermano mayor, quien la había despreciado. De igual manera, debido a que los judíos naturales como nación mostraron la misma actitud que Esaú, se les reemplazó con el Israel espiritual (Romanos 9:6-16, 24). Hoy la buena relación con Jehová no se consigue mediante una herencia recibida sin esfuerzo alguno por haber nacido en el seno de una familia que teme a Dios o en un ambiente espiritual. Los que desean recibir bendiciones divinas tienen que esforzarse por ser piadosos y tienen que estimar de verdad las cosas espirituales.
(Romanos 9:12) se le dijo a ella: “El mayor será esclavo del menor”.››› w03 15/10 pág. 29 Jacob apreciaba los valores espirituales ›››
Jacob no usurpó en modo alguno la herencia de Esaú. Antes de que nacieran, Jehová había dicho que “el mayor servir[ía] al menor” (Génesis 25:23). Pero puede que alguien pregunte: “¿No habría sido más fácil si Dios hubiera hecho que Jacob naciera primero?”. Lo que sucedió después nos enseña verdades importantes. Dios no reserva bendiciones para quienes creen que tienen el derecho de recibirlas, pero sí muestra bondad inmerecida a quienes él escoge. Por ello, Jacob recibió la primogenitura, no su hermano mayor, quien la había despreciado. De igual manera, debido a que los judíos naturales como nación mostraron la misma actitud que Esaú, se les reemplazó con el Israel espiritual (Romanos 9:6-16, 24). Hoy la buena relación con Jehová no se consigue mediante una herencia recibida sin esfuerzo alguno por haber nacido en el seno de una familia que teme a Dios o en un ambiente espiritual. Los que desean recibir bendiciones divinas tienen que esforzarse por ser piadosos y tienen que estimar de verdad las cosas espirituales.
››› si pág. 18 Libro bíblico número 1: Génesis ›››
25:23 Jacob y Esaú Rom. 9:10-13;
Mal. 1:2, 3
(Romanos 9:17) Porque dice la Escritura a Faraón: “Para esto mismo te he dejado permanecer, para que con respecto a ti muestre mi poder, y para que mi nombre sea declarado por toda la tierra”.››› si pág. 24 párr. 30 Libro bíblico número 2: Éxodo ›››
30 Éxodo ensalza el nombre y la soberanía de Jehová, a la vez que señala hacia la liberación gloriosa de la nación cristiana del Israel espiritual, a la cual se dice: “Pero ustedes son ‘una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para posesión especial, para que declaren en público las excelencias’ de aquel que los llamó de la oscuridad a su luz maravillosa. Porque en un tiempo ustedes no eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios”. El poder de Jehová demostrado al reunir a su Israel espiritual y sacarlo del mundo para ensalzar Su nombre no es menos milagroso que el poder que él desplegó a favor de su pueblo en el Egipto de la antigüedad. Al mantener a Faraón en existencia para mostrarle Su poder y para que Su nombre fuera declarado, Jehová prefiguró un testimonio mucho mayor que se efectuaría mediante Sus Testigos cristianos. (1 Ped. 2:9, 10; Rom. 9:17; Rev. 12:17.)
(Romanos 9:23) a fin de dar a conocer las riquezas de su gloria sobre vasos de misericordia, que él preparó de antemano para gloria,››› cl cap. 28 págs. 288-289 párr. 20 “Solo tú eres leal” ›››
20 En el transcurso de la historia, Jehová ha demostrado extraordinaria lealtad a los seres humanos fieles. De hecho, durante miles de años ha “toler[ado] con mucha y gran paciencia vasos de ira hechos a propósito para la destrucción”. ¿Con qué objeto? “A fin de dar a conocer las riquezas de su gloria sobre vasos de misericordia, que él preparó de antemano para gloria.” (Romanos 9:22, 23.) Tales “vasos de misericordia” son seres humanos con la debida disposición, ungidos por espíritu santo para ser coherederos con Cristo en su Reino (Mateo 19:28). Al abrir el camino a la salvación a estos vasos de misericordia, Dios fue leal a Abrahán, a quien había hecho esta promesa al establecer un pacto con él: “Mediante tu descendencia ciertamente se bendecirán todas las naciones de la tierra debido a que has escuchado mi voz” (Génesis 22:18).
(Romanos 9:29) También, así como Isaías había dicho en otro tiempo: “A menos que Jehová de los ejércitos nos hubiera dejado descendencia, habríamos llegado a ser justamente como Sodoma, y habríamos quedado justamente como Gomorra”.››› ip-1 cap. 2 págs. 20-21 párrs. 22-23 Un padre con hijos rebeldes ›››
22 En el siglo primero, Israel atravesó su última crisis como el pueblo en pacto con Dios. Cuando Jesús se presentó como el Mesías prometido, la nación lo rechazó, y en consecuencia, Jehová los rechazó a ellos (Mateo 21:43; 23:37-39; Juan 1:11). ¿Supuso eso que Jehová ya no tendría una nación especial sobre la Tierra? No. El apóstol Pablo indicó que Isaías 1:9 tenía aún otro cumplimiento. Citando de la versión Septuaginta, escribió: “Así como Isaías había dicho en otro tiempo: ‘A menos que Jehová de los ejércitos nos hubiera dejado descendencia, habríamos llegado a ser justamente como Sodoma, y habríamos quedado justamente como Gomorra’” (Romanos 9:29).
23 En esta ocasión, los sobrevivientes fueron los cristianos ungidos, los cuales demostraron fe en Jesucristo. Este grupo se compuso al principio de cristianos de origen judío, a los que más tarde se unieron otros de origen gentil. Juntos constituyeron un nuevo Israel, “el Israel de Dios” (Gálatas 6:16; Romanos 2:29). Esa “descendencia” sobrevivió a la destrucción del sistema de cosas judío en 70 E.C. De hecho, “el Israel de Dios” aún está con nosotros, y se le han unido millones de creyentes de las naciones, los cuales componen “una gran muchedumbre, que ningún hombre [puede] contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas” (Revelación 7:9).
(Romanos 10:1) Hermanos, la buena voluntad de mi corazón y mi ruego a Dios por ellos son, en realidad, para su salvación.››› w05 1/7 págs. 20-21 párrs. 19-20 Proclamemos las “buenas nuevas de algo mejor” ›››
19 También nosotros predicamos las buenas nuevas del Reino movidos por la compasión, de modo que es comprensible que nos desanimemos cuando muchos las rechazan. Tal reacción demuestra que nos preocupamos sinceramente por el bienestar espiritual de la gente a quien predicamos. No obstante, debemos recordar el ejemplo del apóstol Pablo. ¿Qué le ayudó a seguir predicando? Aunque le afligió mucho que los judíos no aceptaran las buenas nuevas, no los consideró a todos un caso perdido. Confiaba en que aún habría algunos que aceptarían a Cristo; de ahí que escribiera lo siguiente sobre sus sentimientos hacia los judíos como individuos: “La buena voluntad de mi corazón y mi ruego a Dios por ellos son, en realidad, para su salvación” (Romanos 10:1).
20 Reparemos en dos cosas que destacó Pablo. Deseaba de corazón que algunos judíos hallaran la salvación, y le suplicaba a Dios que así fuera. Nosotros copiamos su ejemplo. Deseamos sinceramente encontrar a todos cuantos quieran aceptar las buenas nuevas, y le rogamos sin cesar a Jehová que nos permita ayudarlos a seguir la senda que los conducirá a la salvación (Proverbios 11:30; Ezequiel 33:11; Juan 6:44).
(Romanos 10:2) Porque les doy testimonio de que tienen celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto;››› w02 15/10 págs. 29-30 ¿Deberían los cristianos ser celosos? ›››
Celo equivocado
¿Es posible tener un celo equivocado? Claro que sí. Eso es lo que le sucedió a la mayoría de los judíos del siglo primero, quienes guardaban celosamente la Ley divina y las tradiciones. En su empeño de proteger la Ley, establecieron un sinnúmero de reglas y restricciones detalladas que se convirtieron en una carga pesada para el pueblo (Mateo 23:4). Como no quisieron o no fueron capaces de entender que Dios había sustituido la Ley mosaica por la realidad que esta había prefigurado, su celo los llevó equivocadamente a descargar su furia contra los cristianos. El apóstol Pablo, quien en un tiempo manifestó una lealtad errónea a la Ley, señaló que quienes la defendían tenían “celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto” (Romanos 10:2; Gálatas 1:14).
››› w02 1/4 págs. 3-4 ¿Debe la fe basarse en la razón? ›››
Quienes de verdad desean agradar al Creador deberían analizar con cuidado si lo que creen acerca de él es cierto. El apóstol Pablo mencionó a ciertos devotos de su día que tenían “celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto” (Romanos 10:2). Tales individuos pudieran compararse a un pintor que pone gran empeño en pintar una casa pero, por no prestar atención a las instrucciones del dueño, lo hace con los colores equivocados. Aunque él mismo quede satisfecho con su trabajo, ¿le agradará al propietario?
(Romanos 10:3) pues, a causa de no conocer la justicia de Dios, pero de procurar establecer la suya propia, no se sujetaron a la justicia de Dios.››› w10 15/10 Sigamos buscando primero “la justicia de Dios” ›››
Según un especialista, el término griego que se vierte “establecer” también puede transmitir la idea de levantar un monumento. De modo que los judíos estaban, por decirlo así, levantando un monumento para su propia gloria, no para la de Dios.
››› w10 15/10 pág. 8 Sigamos buscando primero “la justicia de Dios” ›››
El peligro de creerse más justo que los demás
5 En su carta a los Romanos, el apóstol Pablo subrayó un peligro que debemos evitar quienes buscamos primero la justicia de Dios. Él señaló lo siguiente acerca de los judíos de su tiempo: “Doy testimonio de que tienen celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto; pues, a causa de no conocer la justicia de Dios, pero de procurar establecer la suya propia, no se sujetaron a la justicia de Dios” (Rom. 10:2, 3). De acuerdo con Pablo, aquellos judíos no alcanzaban a comprender lo que significaba realmente la justicia de Dios debido a que estaban empeñados en establecer su propia justicia, es decir, en demostrar que ellos eran justos.
››› w02 1/6 pág. 14 párr. 6 Deleitémonos en la justicia de Jehová ›››
6 El apóstol Pablo destacó este asunto en su carta a los cristianos romanos cuando escribió sobre ciertos judíos incrédulos: “A causa de no conocer la justicia de Dios, pero de procurar establecer la suya propia, no se sujetaron a la justicia de Dios” (Romanos 10:3). ¿Por qué dijo Pablo que aquellos judíos ‘no conocían la justicia de Dios’? ¿Acaso no habían sido instruidos en la Ley, las justas normas divinas? Por supuesto que sí. No obstante, la mayoría de ellos consideraban la justicia únicamente como una virtud personal que se alcanzaba por medio de la observancia escrupulosa y concienzuda de las reglas religiosas, en lugar de verla como una norma que los guiara en sus relaciones interpersonales. Al igual que los caudillos religiosos del tiempo de Jesús, no entendían el verdadero significado de la justicia (Mateo 23:23-28).
(Romanos 10:12) Porque no hay distinción entre judío y griego, puesto que hay el mismo Señor sobre todos, que es rico para con todos los que lo invocan.››› si pág. 209 párr. 21 Libro bíblico número 45: Romanos ›››
21 Es con relación a esto que el libro de Romanos explica cómo sigue desenvolviéndose el secreto sagrado de Dios. En la congregación cristiana ya no hay distinción entre judío y gentil, sino que personas de toda nación pueden participar de la bondad inmerecida de Jehová mediante Jesucristo. “Con Dios no hay parcialidad.” “Es judío el que lo es por dentro, y su circuncisión es la del corazón por espíritu, y no por un código escrito.” “No hay distinción entre judío y griego, puesto que hay el mismo Señor sobre todos, que es rico para con todos los que lo invocan.” En el caso de todos estos es la fe, y no las obras, lo que se les cuenta como justicia (2:11, 29; 10:12; 3:28).
(Romanos 10:13) Porque “todo el que invoque el nombre de Jehová será salvo”.››› w08 1/8 ¿Debe aparecer el nombre Jehová en el Nuevo Testamento? ›››
El nombre divino aparece en Romanos 10:13 en diversas traducciones
Biblia de Hutter en hebreo, griego, latín y alemán
Biblia en rotumano
Biblia en batako toba
Traducción del Nuevo Mundo en inglés
[Ilustraciones de la página 23]
››› jd cap. 14 págs. 187-190 “Una bendición hasta que no haya más carencia” ›››
LA FE CONDUCE A LA SALVACIÓN
18 Joel subrayó una condición esencial para gozar siempre de la aprobación de Dios: “Todo el que invoque el nombre de Jehová escapará salvo” (Joel 2:32). Dicha condición la citaron dos apóstoles: Pedro y Pablo (Hechos 2:21; Romanos 10:13). Este último añadió otro aspecto relacionado al preguntar: “¿Cómo invocarán a aquel en quien no han puesto fe?” (Romanos 10:14). No hay duda: todos queremos invocar el nombre de Jehová y demostrar fe en él, tanto ahora como por toda la eternidad.
19 Invocar el nombre de Jehová es algo más que conocer y usar el nombre propio de Dios (Isaías 1:15). El contexto de Joel 2:32 destaca el arrepentimiento sincero y la confianza en el perdón de Jehová (Joel 2:12, 13). Por lo tanto, invocar el nombre de Dios implica conocer de verdad a Jehová, confiar en él, obedecer sus mandatos y ponerlo en primer lugar en nuestra vida. Así es, significa dar la máxima prioridad a su adoración. Como consecuencia, disfrutamos de una vida feliz y perdurable, una auténtica bendición divina (Mateo 6:33).
20 A través de Habacuc, Jehová señaló un hecho que debemos grabar con firmeza en nuestra mente y corazón: “En cuanto al justo, por su fidelidad seguirá viviendo” (Habacuc 2:4). Esta es una de las verdades más importantes de la Biblia. De hecho, se menciona tres veces en los escritos inspirados de Pablo (Romanos 1:16, 17; Gálatas 3:11, 14; Hebreos 10:38). En realidad, esta verdad exige demostrar fe en el sacrificio redentor de Jesús. Es como el propio Cristo explicó: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él [...] tenga vida eterna”. Y la misma idea se expresa en estas otras palabras: “El que ejerce fe en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:16, 36). El sacrificio de Cristo hace posible una curación singular, pues solo puede brindárnosla nuestro Redentor. Así lo indicó Malaquías, quien tras poner por escrito el anuncio de Jehová de que su gran día destruiría el mundo malvado de Satanás, añadió esta promesa divina: “[Para] ustedes los que están en temor de mi nombre el sol de la justicia ciertamente brillará, con curación en sus alas”. Como vemos, Jesús brilla con una curación que hoy nos sana espiritualmente y que en el nuevo mundo nos sanará por completo en sentido físico. ¡Qué emocionante perspectiva! (Malaquías 4:2.)
21 También es esencial demostrar fe en la capacidad de Dios para cumplir su voluntad. En tiempos de Miqueas no abundaban las personas confiables. Por ello, el profeta advirtió: “No pongan su fe en un compañero. No cifren su confianza en un amigo íntimo”. Sin embargo, a Miqueas no le costaba trabajo confiar en Jehová, y así debe ser en el caso de todos nosotros. El profeta afirmó: “En cuanto a mí, por Jehová me mantendré vigilante” (Miqueas 7:5, 7). A diferencia de los impredecibles seres humanos, Jehová tiene la voluntad y el poder necesarios para cumplir su propósito, que abarca vindicar su soberanía y garantizar el bienestar eterno de las personas de fe.
22 Con confianza absoluta, hagamos nuestras las siguientes palabras de Habacuc: “Me alborozaré en Jehová mismo; ciertamente estaré gozoso en el Dios de mi salvación” (Habacuc 3:18). El profeta Joel indica otra razón para estar gozosos: quien invoque con fe el nombre de Jehová “escapará salvo” o, como lo expresó Pablo, “será salvo” (Joel 2:32; Romanos 10:13). ¿En qué sentido resultamos salvos? Para empezar, al demostrar fe, nos libramos de las artimañas de Satanás y de los muchos sufrimientos que plagan a los malvados (1 Pedro 1:18). Además, podemos esperar con confianza sobrevivir al fin catastrófico de este sistema de cosas perverso. Y eso nos abrirá las puertas a las múltiples bendiciones anunciadas por los doce profetas.
(Romanos 10:14) Sin embargo, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han puesto fe? ¿Cómo, a su vez, pondrán fe en aquel de quien no han oído? ¿Cómo, a su vez, oirán sin alguien que predique?››› jd cap. 14 págs. 187-190 “Una bendición hasta que no haya más carencia” ›››
LA FE CONDUCE A LA SALVACIÓN
18 Joel subrayó una condición esencial para gozar siempre de la aprobación de Dios: “Todo el que invoque el nombre de Jehová escapará salvo” (Joel 2:32). Dicha condición la citaron dos apóstoles: Pedro y Pablo (Hechos 2:21; Romanos 10:13). Este último añadió otro aspecto relacionado al preguntar: “¿Cómo invocarán a aquel en quien no han puesto fe?” (Romanos 10:14). No hay duda: todos queremos invocar el nombre de Jehová y demostrar fe en él, tanto ahora como por toda la eternidad.
19 Invocar el nombre de Jehová es algo más que conocer y usar el nombre propio de Dios (Isaías 1:15). El contexto de Joel 2:32 destaca el arrepentimiento sincero y la confianza en el perdón de Jehová (Joel 2:12, 13). Por lo tanto, invocar el nombre de Dios implica conocer de verdad a Jehová, confiar en él, obedecer sus mandatos y ponerlo en primer lugar en nuestra vida. Así es, significa dar la máxima prioridad a su adoración. Como consecuencia, disfrutamos de una vida feliz y perdurable, una auténtica bendición divina (Mateo 6:33).
20 A través de Habacuc, Jehová señaló un hecho que debemos grabar con firmeza en nuestra mente y corazón: “En cuanto al justo, por su fidelidad seguirá viviendo” (Habacuc 2:4). Esta es una de las verdades más importantes de la Biblia. De hecho, se menciona tres veces en los escritos inspirados de Pablo (Romanos 1:16, 17; Gálatas 3:11, 14; Hebreos 10:38). En realidad, esta verdad exige demostrar fe en el sacrificio redentor de Jesús. Es como el propio Cristo explicó: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él [...] tenga vida eterna”. Y la misma idea se expresa en estas otras palabras: “El que ejerce fe en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:16, 36). El sacrificio de Cristo hace posible una curación singular, pues solo puede brindárnosla nuestro Redentor. Así lo indicó Malaquías, quien tras poner por escrito el anuncio de Jehová de que su gran día destruiría el mundo malvado de Satanás, añadió esta promesa divina: “[Para] ustedes los que están en temor de mi nombre el sol de la justicia ciertamente brillará, con curación en sus alas”. Como vemos, Jesús brilla con una curación que hoy nos sana espiritualmente y que en el nuevo mundo nos sanará por completo en sentido físico. ¡Qué emocionante perspectiva! (Malaquías 4:2.)
21 También es esencial demostrar fe en la capacidad de Dios para cumplir su voluntad. En tiempos de Miqueas no abundaban las personas confiables. Por ello, el profeta advirtió: “No pongan su fe en un compañero. No cifren su confianza en un amigo íntimo”. Sin embargo, a Miqueas no le costaba trabajo confiar en Jehová, y así debe ser en el caso de todos nosotros. El profeta afirmó: “En cuanto a mí, por Jehová me mantendré vigilante” (Miqueas 7:5, 7). A diferencia de los impredecibles seres humanos, Jehová tiene la voluntad y el poder necesarios para cumplir su propósito, que abarca vindicar su soberanía y garantizar el bienestar eterno de las personas de fe.
22 Con confianza absoluta, hagamos nuestras las siguientes palabras de Habacuc: “Me alborozaré en Jehová mismo; ciertamente estaré gozoso en el Dios de mi salvación” (Habacuc 3:18). El profeta Joel indica otra razón para estar gozosos: quien invoque con fe el nombre de Jehová “escapará salvo” o, como lo expresó Pablo, “será salvo” (Joel 2:32; Romanos 10:13). ¿En qué sentido resultamos salvos? Para empezar, al demostrar fe, nos libramos de las artimañas de Satanás y de los muchos sufrimientos que plagan a los malvados (1 Pedro 1:18). Además, podemos esperar con confianza sobrevivir al fin catastrófico de este sistema de cosas perverso. Y eso nos abrirá las puertas a las múltiples bendiciones anunciadas por los doce profetas.
(Romanos 10:15) ¿Cómo, a su vez, predicarán a menos que hayan sido enviados? Así como está escrito: “¡Cuán hermosos son los pies de los que declaran buenas nuevas de cosas buenas!”.››› cl cap. 24 págs. 242-243 párr. 8 Nada puede “separarnos del amor de Dios” ›››
8 ¿Cuáles son algunas obras que aprecia Jehová? Entre estas figuran, sin lugar a dudas, todo lo que hacemos por imitar a su Hijo, Jesucristo (1 Pedro 2:21). Esto incluye la importantísima labor de difundir las buenas nuevas de su Reino. En Romanos 10:15 leemos: “¡Cuán hermosos son los pies de los que declaran buenas nuevas de cosas buenas!”. Aunque por lo general no creamos que nuestros humildes pies sean “hermosos”, en este pasaje representan el empeño que ponemos los siervos de Dios en la predicación de las buenas nuevas, empeño que resulta bello e inestimable a sus ojos (Mateo 24:14; 28:19, 20).
››› ip-2 cap. 13 págs. 186-187 párr. 13 ¡“Clamen gozosamente a una”! ›››
13 En su carta a los Romanos, el apóstol Pablo cita de Isaías 52:7 para resaltar la importancia de predicar las buenas nuevas. Formula una serie de preguntas que inducen a la reflexión, entre otras, ‘¿cómo oirá la gente sin alguien que predique?’. Y entonces pasa a decir: “Así como está escrito: ‘¡Cuán hermosos son los pies de los que declaran buenas nuevas de cosas buenas!’” (Romanos 10:14, 15). Pablo amplía de este modo la aplicación de Isaías 52:7, y emplea el plural “los que declaran” en vez del singular que figura en el texto original. A imitación de Jesucristo, todos los cristianos son mensajeros de las buenas nuevas de la paz. ¿Por qué puede decirse que sus pies son “hermosos”? Isaías habla como si un heraldo se aproximara a Jerusalén procedente de las cercanas montañas de Judá. Desde lejos, es imposible verle los pies, por lo que estos representan al propio emisario, en quien se centra toda la atención. Tal como Jesús y sus discípulos constituyeron una hermosa vista para las personas mansas del siglo primero, los Testigos de la actualidad son una visión agradable para los humildes que obedecen el mensaje salvador de las buenas nuevas.
(Romanos 10:16) Sin embargo, no todos obedecieron las buenas nuevas. Pues Isaías dice: “Jehová, ¿quién puso fe en la cosa oída de parte de nosotros?”.››› w11 15/8 pág. 11 párr. 16 Esperaban al Mesías ›››
16 A pesar de sus extraordinarias obras, no sería aceptado por la mayoría (léase Isaías 53:1). El apóstol Juan mostró cómo se había hecho realidad esta predicción en el caso de Jesús: “Aunque había ejecutado tantas señales delante de ellos, no ponían fe en él, de modo que se cumplió la palabra de Isaías el profeta, que él dijo: ‘Jehová, ¿quién ha puesto fe en la cosa oída por nosotros? Y en cuanto al brazo de Jehová, ¿a quién ha sido revelado?’” (Juan 12:37, 38). Estas palabras seguían cumpliéndose años después, pues cuando Pablo predicaba las buenas nuevas, la gente todavía se negaba a creer en Cristo (Rom. 10:16, 17).
››› ip-2 cap. 14 págs. 198-199 Jehová ensalza a su Siervo Mesiánico ›››
¿Quién pondrá fe en estas buenas nuevas?
12 Tras referirse a la asombrosa transformación del Mesías —de estar ‘desfigurado’ a ser “ensalzado en gran manera”—, Isaías pregunta: “¿Quién ha puesto fe en la cosa oída por nosotros? Y en cuanto al brazo de Jehová, ¿a quién ha sido revelado?” (Isaías 53:1). Estas palabras suscitan interesantes cuestiones: ¿Se cumplirá la profecía? ¿Se revelará el “brazo de Jehová”, es decir, su facultad para ejercer poder, y hará que se realice la predicción de Isaías?
13 Sin ningún género de dudas, la respuesta es sí. En su carta a los Romanos, Pablo cita las palabras de Isaías para indicar que la profecía que este oyó y escribió se cumplió en Jesús, pues su glorificación tras los sufrimientos que soportó en la Tierra significó buenas nuevas. “Sin embargo —señala Pablo refiriéndose a los judíos incrédulos—, no todos obedecieron las buenas nuevas. Pues Isaías dice: ‘Jehová, ¿quién puso fe en la cosa oída de parte de nosotros?’. De modo que la fe sigue a lo oído. A su vez, lo oído es mediante la palabra acerca de Cristo.” (Romanos 10:16, 17.) Por desgracia, en los días del apóstol fueron pocos los que pusieron fe en las buenas nuevas respecto al Siervo de Dios. ¿Por qué?
(Romanos 10:17) De modo que la fe sigue a lo oído. A su vez, lo oído es mediante la palabra acerca de Cristo.››› w05 15/2 pág. 19 párr. 10 Protejamos nuestra identidad cristiana ›››
10 La fe sólida se fundamenta en el conocimiento. “La fe sigue a lo oído”, afirmó Pablo (Romanos 10:17). ¿Qué quiso decir con ello? Que consolidamos nuestra fe y confianza en Jehová, sus promesas y su organización nutriéndonos de su Palabra. Plantear preguntas bíblicas sinceras puede llevarnos a encontrar respuestas tranquilizadoras. Además, en Romanos 12:2 hallamos este consejo de Pablo: “Prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios”. Ahora bien, ¿cómo podemos hacerlo? Adquiriendo “el conocimiento exacto de la verdad” (Tito 1:1). El espíritu de Jehová nos ayudará a comprender incluso asuntos difíciles (1 Corintios 2:11, 12). Cuando no entendamos bien algo, busquemos la ayuda de Dios (Salmo 119:10, 11, 27). Él desea que entendamos su Palabra, creamos en ella y la obedezcamos. De hecho, no rechaza las preguntas sinceras formuladas con un buen motivo.
››› ip-2 cap. 14 págs. 198-199 Jehová ensalza a su Siervo Mesiánico ›››
¿Quién pondrá fe en estas buenas nuevas?
12 Tras referirse a la asombrosa transformación del Mesías —de estar ‘desfigurado’ a ser “ensalzado en gran manera”—, Isaías pregunta: “¿Quién ha puesto fe en la cosa oída por nosotros? Y en cuanto al brazo de Jehová, ¿a quién ha sido revelado?” (Isaías 53:1). Estas palabras suscitan interesantes cuestiones: ¿Se cumplirá la profecía? ¿Se revelará el “brazo de Jehová”, es decir, su facultad para ejercer poder, y hará que se realice la predicción de Isaías?
13 Sin ningún género de dudas, la respuesta es sí. En su carta a los Romanos, Pablo cita las palabras de Isaías para indicar que la profecía que este oyó y escribió se cumplió en Jesús, pues su glorificación tras los sufrimientos que soportó en la Tierra significó buenas nuevas. “Sin embargo —señala Pablo refiriéndose a los judíos incrédulos—, no todos obedecieron las buenas nuevas. Pues Isaías dice: ‘Jehová, ¿quién puso fe en la cosa oída de parte de nosotros?’. De modo que la fe sigue a lo oído. A su vez, lo oído es mediante la palabra acerca de Cristo.” (Romanos 10:16, 17.) Por desgracia, en los días del apóstol fueron pocos los que pusieron fe en las buenas nuevas respecto al Siervo de Dios. ¿Por qué?
(Romanos 10:18) Sin embargo, pregunto: No es que no hayan oído, ¿verdad? Pues, de hecho, “por toda la tierra salió su sonido, y hasta las extremidades de la tierra habitada sus expresiones”.››› w04 1/1 pág. 9 párr. 6 Declaren todos la gloria de Jehová ›››
6 Entonces el apóstol utiliza una secuencia lógica de preguntas: “¿Cómo invocarán a aquel en quien no han puesto fe? ¿Cómo, a su vez, pondrán fe en aquel de quien no han oído? ¿Cómo, a su vez, oirán sin alguien que predique?” (Romanos 10:14). Con referencia a Israel, pasa a señalar que “no todos obedecieron las buenas nuevas”. ¿Y por qué no las obedecieron? No por falta de oportunidades, sino por falta de fe. En apoyo de su argumento, Pablo cita Salmo 19:4 y lo aplica a la predicación cristiana, no al testimonio silencioso de la creación. Leemos: “Pues, de hecho, ‘por toda la tierra salió su sonido, y hasta las extremidades de la tierra habitada sus expresiones’” (Romanos 10:16, 18). En efecto, tal como la creación inanimada glorifica a Jehová, los cristianos del siglo primero predicaron por doquier las buenas nuevas de salvación, y de ese modo alabaron a Dios en “toda la tierra”. En su carta a los Colosenses también se refirió a la enorme difusión que habían alcanzado las buenas nuevas, al afirmar que se habían predicado “en toda la creación que está bajo el cielo” (Colosenses 1:23).
(Romanos 10:20) Pero Isaías se hace muy denodado y dice: “Fui hallado por los que no me buscaban; vine a ser manifiesto a los que no preguntaban por mí”.››› ip-2 cap. 26 pág. 373 párr. 4 “Estén gozosos para siempre en lo que voy a crear” ›››
4 Jehová ha soportado la rebeldía persistente de su pueblo, pero llegará el momento en que lo entregará al enemigo y con gusto extenderá su favor a otro grupo. Mediante Isaías le revela: “Me he dejado buscar por los que no habían preguntado por mí. Me he dejado hallar por los que no me habían buscado. He dicho: ‘¡Aquí estoy, aquí estoy!’, a una nación que no invocaba mi nombre” (Isaías 65:1). La gente de las naciones acudirá a Jehová, pero la obstinada nación de Judá se negará a hacerlo, lo cual dice muy poco en favor del pueblo del pacto divino. Isaías no es el único profeta en predecir que Dios terminaría escogiendo a un pueblo al que antes no reconocía (Oseas 1:10; 2:23). El apóstol Pablo citó Isaías 65:1, 2 de la Septuaginta para demostrar que gente de las naciones alcanzaría “la justicia que resulta de la fe”, aun cuando los judíos naturales no quisieron hacerlo (Romanos 9:30; 10:20, 21).
(Romanos 11:11) Por lo tanto, pregunto: ¿Tropezaron ellos de modo que cayeran por completo? ¡Jamás suceda eso! Pero por su paso en falso hay salvación para gente de las naciones, para incitarlos a celos a ellos.››› si pág. 208 párr. 14 Libro bíblico número 45: Romanos ›››
14 La ilustración del olivo (11:1-36). Por bondad inmerecida se ha escogido a un resto del Israel natural, pero “hay salvación para gente de las naciones” porque la mayoría de los israelitas tropezaron (11:11). Mediante la ilustración de un olivo, Pablo muestra cómo, por la falta de fe del Israel carnal, se injertó a no judíos. Sin embargo, los no judíos no deben regocijarse porque Israel haya sido rechazado, pues si Dios no perdonó a las ramas naturales infieles, tampoco perdonará a las ramas de acebuche injertadas de entre las naciones.
(Romanos 11:13) Ahora les hablo a ustedes los que son gente de las naciones. Por cuanto soy, en realidad, apóstol a las naciones, glorifico mi ministerio,››› w03 15/11 pág. 9 párrs. 6-7 ‘Manejemos la Palabra de Dios correctamente’ ›››
6 Como celoso proclamador del Reino, Pablo ‘glorificó su ministerio’ (Romanos 11:13). ¿De qué manera? No le interesaba promocionarse, ni tampoco se avergonzaba de que todos supieran que era uno de los trabajadores de Dios. Más bien, consideraba su ministerio como el mayor honor. Manejaba la Palabra de Dios con habilidad y eficacia. Su fiel actividad motivó a otros, incentivándolos a servir a Jehová de modo más pleno, y también de esta forma glorificó su ministerio.
7 Al igual que Pablo, nosotros podemos glorificar el trabajo que efectuamos como ministros empleando con frecuencia y eficacia la Palabra de Dios. En todas las facetas del ministerio del campo, nuestro objetivo debe ser transmitir algo de las Escrituras a cuantas personas nos sea posible. ¿Cómo podemos ser persuasivos al hacerlo? Veamos tres importantes maneras: 1) dirigir la atención a la Palabra de Dios de un modo que infunda respeto por ella; 2) explicar con tacto lo que la Biblia dice y mostrar su aplicación práctica, y 3) razonar con las Escrituras de forma convincente.
(Romanos 11:16) Además, si la [parte que se toma como] primicias es santa, también lo es la masa; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.››› w11 15/5 pág. 23 párr. 13 ¡Qué profunda es la sabiduría de Dios! ›››
13 Pablo compara a los miembros de la descendencia de Abrahán con las ramas de un olivo cultivado (Rom. 11:21). Este árbol simboliza el cumplimiento del propósito divino en lo referente al pacto abrahámico. La raíz del olivo es santa y representa a Jehová, pues él es quien le da vida al Israel espiritual (Isa. 10:20; Rom. 11:16). El tronco corresponde a Jesús, la parte principal de la descendencia de Abrahán. Y el conjunto de ramas representa “el número pleno” de quienes forman la parte secundaria de dicha descendencia.
(Romanos 11:17) Sin embargo, si algunas de las ramas fueron desgajadas, pero tú, aunque eres acebuche, fuiste injertado entre ellas y llegaste a ser partícipe de la raíz de grosura del olivo,››› w11 15/5 págs. 23-24 párrs. 13-15 ¡Qué profunda es la sabiduría de Dios! ›››
13 Pablo compara a los miembros de la descendencia de Abrahán con las ramas de un olivo cultivado (Rom. 11:21). Este árbol simboliza el cumplimiento del propósito divino en lo referente al pacto abrahámico. La raíz del olivo es santa y representa a Jehová, pues él es quien le da vida al Israel espiritual (Isa. 10:20; Rom. 11:16). El tronco corresponde a Jesús, la parte principal de la descendencia de Abrahán. Y el conjunto de ramas representa “el número pleno” de quienes forman la parte secundaria de dicha descendencia.
14 En la ilustración del olivo, los judíos que nunca aceptaron a Jesús son comparados a ramas que, al haber sido “desgajadas”, o arrancadas, del árbol perdieron la oportunidad de formar parte de la descendencia de Abrahán (Rom. 11:17). ¿Quiénes serían los reemplazos? Serían personas en las que nunca habrían pensado los judíos, quienes tan orgullosos se sentían de tener por antepasado a Abrahán. Pero no olvidemos que Juan el Bautista ya les había advertido que, si Jehová lo deseaba, podía crear descendientes de Abrahán hasta de las propias piedras (Luc. 3:8).
15 Entonces, ¿qué hizo Jehová para realizar su propósito? Como explica Pablo, sustituyó las ramas desgajadas por otras de acebuche. O, lo que es lo mismo, injertó ramas de olivo silvestre en el olivo cultivado (léase Romanos 11:17, 18). En conformidad con estas palabras, los cristianos ungidos procedentes de las naciones —entre ellos los miembros gentiles de la congregación de Roma— fueron injertados, o incorporados, al olivo simbólico. De este modo llegaron a formar parte de la descendencia de Abrahán. Aunque en un principio no habían tenido ninguna posibilidad de participar en ese pacto especial, pues eran como ramas de acebuche, Jehová les dio la oportunidad de convertirse en judíos espirituales (Rom. 2:28, 29).
››› w00 15/5 pág. 28 Un olivo frondoso en la casa de Dios ›››
La mayoría de los judíos de nacimiento rechazaron a Jesús, y de ese modo ellos mismos se incapacitaron para ser futuros miembros del “rebaño pequeño”, o “Israel de Dios” (Lucas 12:32; Gálatas 6:16). Así, se asemejaron a ramas de olivo simbólicas que hubiesen sido cortadas. ¿Quiénes ocuparían su lugar? En el año 36 E.C. se escogió a gentiles para que formaran parte de la descendencia de Abrahán. Fue como si Jehová hubiese injertado ramas de acebuche en un olivo cultivado. Entre los que compondrían la descendencia prometida de Abrahán habría gente de las naciones. Los cristianos gentiles llegarían a ser entonces ‘partícipes de la raíz de grosura del olivo’ (Romanos 11:17).
(Romanos 11:21) Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco te perdonará a ti.››› w11 15/5 pág. 23 párr. 13 ¡Qué profunda es la sabiduría de Dios! ›››
13 Pablo compara a los miembros de la descendencia de Abrahán con las ramas de un olivo cultivado (Rom. 11:21). Este árbol simboliza el cumplimiento del propósito divino en lo referente al pacto abrahámico. La raíz del olivo es santa y representa a Jehová, pues él es quien le da vida al Israel espiritual (Isa. 10:20; Rom. 11:16). El tronco corresponde a Jesús, la parte principal de la descendencia de Abrahán. Y el conjunto de ramas representa “el número pleno” de quienes forman la parte secundaria de dicha descendencia.
(Romanos 11:23) Ellos también, si no permanecen en su falta de fe, serán injertados; porque Dios puede injertarlos de nuevo.››› w11 15/5 pág. 25 párr. 18 ¡Qué profunda es la sabiduría de Dios! ›››
18 ¿Quiere decir lo anterior que después del año 36 ya no podría ningún judío entrar a formar parte de la descendencia de Abrahán? No. Pablo explica: “[Los judíos] también, si no permanecen en su falta de fe, serán injertados; porque Dios puede injertarlos de nuevo. Porque si tú fuiste cortado del olivo que por naturaleza es silvestre, y contrario a la naturaleza fuiste injertado en el olivo de huerto, ¡cuánto más estos que son naturales serán injertados en su propio olivo!” (Rom. 11:23, 24).
(Romanos 11:24) Porque si tú fuiste cortado del olivo que por naturaleza es silvestre, y contrario a la naturaleza fuiste injertado en el olivo de huerto, ¡cuánto más estos que son naturales serán injertados en su propio olivo!››› w11 15/5 pág. 25 párrs. 17-18 ¡Qué profunda es la sabiduría de Dios! ›››
17 Jehová hizo algo que muchos jamás hubieran esperado. Pablo describe lo sucedido como un proceso “contrario a la naturaleza” (Rom. 11:24). ¿En qué sentido? En el sentido de que resulta extraño, e incluso antinatural, injertar la rama de un árbol silvestre en un árbol de huerto. (Cabe señalar, sin embargo, que eso era precisamente lo que hacían algunos agricultores en el siglo primero.) De igual modo, la medida que Dios tomó fue algo fuera de lo común. A pesar de que los judíos consideraban que los gentiles eran incapaces de dar buen fruto, él hizo que algunos de ellos formaran parte de “una nación” que producía el fruto del Reino (Mat. 21:43). En el año 36, Cornelio, el primer gentil incircunciso, abrazó el cristianismo y fue ungido con espíritu santo. Desde ese momento quedó abierto el camino para que fueran injertadas en el olivo simbólico personas que ni eran judías ni habían pasado por la circuncisión (Hech. 10:44-48).
18 ¿Quiere decir lo anterior que después del año 36 ya no podría ningún judío entrar a formar parte de la descendencia de Abrahán? No. Pablo explica: “[Los judíos] también, si no permanecen en su falta de fe, serán injertados; porque Dios puede injertarlos de nuevo. Porque si tú fuiste cortado del olivo que por naturaleza es silvestre, y contrario a la naturaleza fuiste injertado en el olivo de huerto, ¡cuánto más estos que son naturales serán injertados en su propio olivo!” (Rom. 11:23, 24).
››› w11 15/5 ¡Qué profunda es la sabiduría de Dios! ›››
En Romanos 11:24, la expresión “de huerto” traduce un prefijo derivado de un adjetivo que significa “bueno”, “excelente” o “idóneo para su propósito”, y que se aplica en particular a objetos que cumplen su finalidad.
(Romanos 11:25) Porque no quiero, hermanos, que ignoren este secreto sagrado, para que no sean discretos a sus propios ojos: que un embotamiento de las sensibilidades le ha sucedido en parte a Israel hasta que el número pleno de gente de las naciones haya entrado,››› w10 1/11 pág. 29 ¿Predijo la Biblia el establecimiento del Estado de Israel? ›››
Este versículo nos ayuda a comprender un polémico comentario que hizo Pablo. En su carta a los Romanos, él explicó que los judíos naturales incrédulos se asemejaban a ramas de olivo simbólicas que habían sido cortadas para injertar en su lugar ramas de acebuche, u olivo silvestre (Romanos 11:17-21). Entonces concluyó la ilustración diciendo: “Un embotamiento de las sensibilidades le ha sucedido en parte a Israel hasta que el número pleno de gente de las naciones haya entrado, y de esta manera todo Israel será salvo” (Romanos 11:25, 26). ¿Estaba prediciendo Pablo que, a última hora, los judíos se convertirían en masa al cristianismo? No, él no quiso decir eso.
De hecho, al utilizar la expresión “todo Israel”, Pablo estaba refiriéndose a todo el Israel espiritual: los cristianos que han sido escogidos por el espíritu santo. Estaba diciendo que, aunque el Israel carnal no aceptó al Mesías, el propósito de Dios de tener un “olivo” espiritual lleno de ramas productivas no se vino abajo. Esto armoniza con la ilustración en la que Jesús se compara a una vid de la que se cortan los sarmientos infructíferos. Él dijo: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el cultivador. Todo sarmiento en mí que no lleva fruto, él lo quita, y todo el que lleva fruto él lo limpia, para que lleve más fruto” (Juan 15:1, 2).
(Romanos 11:26) y de esta manera todo Israel será salvo. Así como está escrito: “Saldrá de Sión el libertador y apartará de Jacob las prácticas impías.››› w11 15/5 pág. 25 ¡Qué profunda es la sabiduría de Dios! ›››
“Todo Israel será salvo”
19 Ciertamente, el propósito divino sobre “el Israel de Dios” se está cumpliendo de un modo maravilloso (Gál. 6:16). Como indicó Pablo, “todo Israel será salvo” (Rom. 11:26). Cuando llegue el momento que Jehová ha establecido, “todo Israel” —o sea, el número pleno de israelitas espirituales— realizará sus funciones en el cielo. En efecto, servirán como reyes y sacerdotes. ¡Nada puede impedir que se realice el propósito de Dios!
››› w10 1/11 pág. 29 ¿Predijo la Biblia el establecimiento del Estado de Israel? ›››
Este versículo nos ayuda a comprender un polémico comentario que hizo Pablo. En su carta a los Romanos, él explicó que los judíos naturales incrédulos se asemejaban a ramas de olivo simbólicas que habían sido cortadas para injertar en su lugar ramas de acebuche, u olivo silvestre (Romanos 11:17-21). Entonces concluyó la ilustración diciendo: “Un embotamiento de las sensibilidades le ha sucedido en parte a Israel hasta que el número pleno de gente de las naciones haya entrado, y de esta manera todo Israel será salvo” (Romanos 11:25, 26). ¿Estaba prediciendo Pablo que, a última hora, los judíos se convertirían en masa al cristianismo? No, él no quiso decir eso.
De hecho, al utilizar la expresión “todo Israel”, Pablo estaba refiriéndose a todo el Israel espiritual: los cristianos que han sido escogidos por el espíritu santo. Estaba diciendo que, aunque el Israel carnal no aceptó al Mesías, el propósito de Dios de tener un “olivo” espiritual lleno de ramas productivas no se vino abajo. Esto armoniza con la ilustración en la que Jesús se compara a una vid de la que se cortan los sarmientos infructíferos. Él dijo: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el cultivador. Todo sarmiento en mí que no lleva fruto, él lo quita, y todo el que lleva fruto él lo limpia, para que lleve más fruto” (Juan 15:1, 2).
››› w08 15/6 pág. 28 Preguntas de los lectores ›››
Preguntas de los lectores
El apóstol Pablo indicó que todo Israel sería salvo (Rom. 11:26). ¿Quiso decir con esto que todos los judíos acabarían convirtiéndose al cristianismo?
No, eso no fue lo que Pablo quiso decir. Como nación, los descendientes de Abrahán se negaron a aceptar que Jesús fuera el Mesías. Y en los años que siguieron a la muerte de Jesús quedó claro que los judíos no se convertirían en masa al cristianismo. Aun así, la afirmación de Pablo de que todo Israel sería salvo se cumpliría. ¿En qué sentido?
Jesús dijo lo siguiente a los líderes religiosos de su día: “El reino de Dios les será quitado a ustedes y será dado a una nación que produzca sus frutos” (Mat. 21:43). Debido a que Israel en su conjunto rechazó a Jesús, Jehová dirigió su atención a una nueva nación, la cual sería de índole espiritual. Pablo la llamó “el Israel de Dios” (Gál. 6:16).
Otros pasajes de las Escrituras Griegas Cristianas indican que “el Israel de Dios” está formado por 144.000 cristianos ungidos por espíritu santo (Rom. 8:15-17; Rev. 7:4). Este grupo incluye a personas que no son judías, como confirma Revelación 5:9, 10. Allí leemos que los miembros del Israel espiritual provienen “de toda tribu y lengua y pueblo y nación” y que son seleccionados para llegar a ser “un reino y sacerdotes” y para “reinar sobre la tierra”. Pero, a pesar de que la nación de Israel fue desechada por Dios, algunos de sus miembros podrían reconciliarse con él. Ese fue el caso de los apóstoles y de muchos otros judíos que llegaron a ser cristianos en aquel tiempo. Claro, tal como el resto de los seres humanos, estos judíos tenían que ser comprados con la sangre de Jesucristo (1 Tim. 2:5, 6; Heb. 2:9; 1 Ped. 1:17-19).
Aunque la mayoría de los judíos del siglo primero perdieron la oportunidad de convertirse en gobernantes junto con Jesús, el propósito de Dios no se frustró. Eso jamás podría ocurrir, pues Jehová nos asegura mediante su profeta: “Así resultará ser mi palabra que sale de mi boca. No volverá a mí sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado, y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado” (Isa. 55:11).
Así ha sucedido con el propósito de Dios de entronizar a 144.000 humanos al lado de su Hijo en el cielo. La Biblia muestra con claridad que dicha cifra se completaría; no faltaría ni uno solo (Rev. 14:1-5).
De modo que cuando Pablo escribió que todo Israel sería salvo, no estaba prediciendo una conversión en masa de judíos al cristianismo. Lo que quiso decir es que se cumpliría el propósito de Dios de tener 144.000 israelitas espirituales gobernando en el cielo con Jesucristo. Cuando llegue el momento fijado por Jehová, el grupo completo —“todo Israel”— será salvo y sus miembros gobernarán como reyes y sacerdotes en el Reino mesiánico (Efe. 2:8).
[Ilustraciones de la página 28]
Los ungidos provienen “de toda tribu y lengua y pueblo y nación”
››› ip-2 cap. 20 págs. 299-300 párrs. 17-18 “La mano de Jehová no se ha acortado” ›››
17 La Ley mosaica estipulaba la posibilidad de que un recomprador redimiera a un israelita que se hubiera vendido como esclavo. El libro profético de Isaías ya ha representado antes a Jehová como el Recomprador de quienes se arrepienten (Isaías 48:17). Ahora lo hace de nuevo. El profeta pone por escrito la promesa divina: “‘A Sión ciertamente vendrá el Recomprador, y a los que se vuelven de la transgresión en Jacob’, es la expresión de Jehová” (Isaías 59:20). Esta tranquilizadora promesa se hizo realidad en el año 537 a.E.C., pero aún tendría otro cumplimiento. Citando de la Septuaginta, el apóstol Pablo la aplicó a los cristianos cuando escribió: “De esta manera todo Israel será salvo. Así como está escrito: ‘Saldrá de Sión el libertador y apartará de Jacob las prácticas impías. Y este es el pacto de parte mía con ellos, cuando les quite sus pecados’” (Romanos 11:26, 27). De hecho, la profecía de Isaías tiene una aplicación mucho más amplia, tanto que se extiende hasta nuestros días y aún más allá. ¿A qué nos referimos?
18 En el siglo primero, un pequeño resto de la nación de Israel aceptó a Jesús como el Mesías (Romanos 9:27; 11:5). El día de Pentecostés del año 33, Jehová derramó su espíritu santo sobre unos ciento veinte de tales creyentes y así los introdujo en un nuevo pacto del que Jesucristo fue mediador (Jeremías 31:31-33; Hebreos 9:15). En aquel momento nació “el Israel de Dios”, una nueva nación cuyos integrantes no se caracterizan por ser descendientes carnales de Abrahán, sino por haber sido engendrados por el espíritu de Jehová (Gálatas 6:16). Luego, comenzando por Cornelio, se incorporaron a ella incircuncisos de origen gentil (Hechos 10:24-48; Revelación [Apocalipsis] 5:9, 10). De ese modo, Jehová Dios los adoptó y los convirtió en sus hijos espirituales y en coherederos junto con Jesús (Romanos 8:16, 17).
(Romanos 11:27) Y este es el pacto de parte mía con ellos, cuando les quite sus pecados”.››› ip-2 cap. 20 págs. 299-300 párr. 17 “La mano de Jehová no se ha acortado” ›››
17 La Ley mosaica estipulaba la posibilidad de que un recomprador redimiera a un israelita que se hubiera vendido como esclavo. El libro profético de Isaías ya ha representado antes a Jehová como el Recomprador de quienes se arrepienten (Isaías 48:17). Ahora lo hace de nuevo. El profeta pone por escrito la promesa divina: “‘A Sión ciertamente vendrá el Recomprador, y a los que se vuelven de la transgresión en Jacob’, es la expresión de Jehová” (Isaías 59:20). Esta tranquilizadora promesa se hizo realidad en el año 537 a.E.C., pero aún tendría otro cumplimiento. Citando de la Septuaginta, el apóstol Pablo la aplicó a los cristianos cuando escribió: “De esta manera todo Israel será salvo. Así como está escrito: ‘Saldrá de Sión el libertador y apartará de Jacob las prácticas impías. Y este es el pacto de parte mía con ellos, cuando les quite sus pecados’” (Romanos 11:26, 27). De hecho, la profecía de Isaías tiene una aplicación mucho más amplia, tanto que se extiende hasta nuestros días y aún más allá. ¿A qué nos referimos?
››› ip-2 cap. 20 págs. 300-301 párr. 19 “La mano de Jehová no se ha acortado” ›››
19 Jehová establece ahora un pacto con el Israel de Dios: “‘En cuanto a mí, este es mi pacto con ellos’ [...]. ‘Mi espíritu que está sobre ti y mis palabras que he puesto en tu boca... no serán quitadas de tu boca ni de la boca de tu prole ni de la boca de la prole de tu prole [...], desde ahora en adelante aun hasta tiempo indefinido’” (Isaías 59:21). Sea que estas palabras se cumplieran o no en Isaías, no hay duda de que se realizaron en Jesús, a quien se le garantizó que ‘vería su prole’ (Isaías 53:10). Este habló las palabras que había oído de Jehová, y el espíritu santo descansó sobre él (Juan 1:18; 7:16). Es apropiado, pues, que sus hermanos y coherederos, miembros del Israel de Dios, reciban ese mismo espíritu y prediquen un mensaje que han aprendido de su Padre celestial, pues todos ellos son “personas enseñadas por Jehová” (Isaías 54:13; Lucas 12:12; Hechos 2:38). Por medio de Isaías, así como de Jesús —a quien el primero representa en sentido profético—, Jehová se compromete a no reemplazarlos nunca, a emplearlos como testigos suyos hasta tiempo indefinido (Isaías 43:10). Entonces, ¿quiénes componen la “prole” de ellos, que también es beneficiaria de este pacto?
(Romanos 11:33) ¡Oh la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables [son] sus juicios e ininvestigables sus caminos!››› cl cap. 17 págs. 176-177 párr. 18 ‘¡Oh la profundidad de la sabiduría de Dios!’ ›››
18 Notemos cómo destacó el apóstol Pablo la singularidad de este atributo de Jehová: “¡Oh la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables son sus juicios e ininvestigables sus caminos!” (Romanos 11:33). Al abrir el versículo con la interjección “oh”, Pablo dejó ver la intensidad de sus emociones, en este caso, gran temor reverencial. El término griego que usó para “profundidad” está emparentado con la voz traducida “abismo”. De esta manera, transmitió una imagen muy gráfica con sus palabras: meditar sobre la sabiduría divina es como observar un abismo insondable, un ámbito tan profundo y amplio, que nos resulta imposible entender su inmensidad y mucho menos trazar sus rasgos con detalle (Salmo 92:5). ¿No nos infunde humildad esta idea?
››› w12 15/11 págs. 16-17 párrs. 4-5 Comportémonos como “uno de los menores” ›››
4 Un modo de cultivar humildad es comparar nuestra insignificancia con la grandeza de Jehová. La Biblia indica que “no se puede escudriñar su entendimiento” (Is. 40:28). Pablo destacó así su esplendor: “¡Oh la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables son sus juicios e ininvestigables sus caminos!” (Rom. 11:33). Aunque el ser humano ha aprendido muchísimo en los dos mil años que han pasado desde que se escribieron estas palabras, la exclamación del apóstol sigue siendo cierta. Sin importar cuánto sepamos, nos sentimos diminutos al comprender que aún nos queda una infinidad de cosas que aprender sobre Jehová, sus creaciones y su forma de ser y actuar.
5 Reconocer que los caminos de Dios están más allá de nuestra comprensión nos ayuda a vernos como “uno de los menores”. Eso fue lo que le sucedió a Leo, quien de joven sentía fascinación por la ciencia. Debido a su deseo de conocer lo máximo posible sobre el universo, estudió Astrofísica y llegó a esta importante conclusión: “Vi que es muy improbable que las teorías científicas actuales por sí solas nos permitan entender totalmente el universo”. Así que decidió estudiar Derecho. Llegó a ser fiscal de distrito y juez. Andando el tiempo, él y su esposa estudiaron la Biblia con los testigos de Jehová, abrazaron la verdad y dedicaron su vida a Dios. Con sus antecedentes, ¿qué ayudó a Leo a comportarse como “uno de los menores”? Él responde sin dudar: “Darme cuenta de que, sin importar cuánto averigüemos sobre Jehová y el universo, aún hay mucho por descubrir”.

