Cuál es el Significado de Ambición. Concepto, Definición, Qué es Ambición

Definición de Ambición



Definición de Ambición

La palabra ambición fue incorporada al idioma español en el siglo XV, siendo su origen etimológico el vocablo latino “ambitio” que es el resultado de de la acción de “ambire” cuyo significado es rodear (“amb” es alrededor e “ire” es ir); aplicándose en la Antigua Roma en al ámbito político para aquellos candidatos que “rodeaban” a sus seguidores, para conseguir su apoyo en las elecciones, y así asegurarse acceder al poder. Es de allí entonces, que fue tomada esta palabra para hacer referencia a las ansias de conseguir algo.

La ambición en sí misma no es mala, sino al contrario, es propia de la condición humana, ya que un ser sin ambiciones de ningún tipo estará enfermo de depresión. La ambición moviliza, motiva, da fuerzas, crea, y conduce al progreso. Todos ambicionamos algo mientras estamos vivos: los niños el cariño de sus familiares, y amigos para compartir sus juegos; los adultos un amor de pareja verdadero, constituir una familia, conseguir trabajo, capacitarse, etcétera. Otras ambiciones no son tan vitales, pero no por eso, menos nobles: viajes, poder, riqueza o fama. El problema de las ambiciones, son el límite. Cuando alguien se propone conseguir cosas a cualquier costo, puede transgredir normas morales o jurídicas, siendo perjudicial socialmente.
Otro grave costo de las ambiciones ilimitadas, aún si son dentro de la legalidad, es de tipo personal, pues el ambicioso nunca logra ser feliz, ya que sus deseos nunca resultan saciados, y cuanto más consigue, más intenta llegar a alcanzar.
Como ejemplo de ambiciones positivas, existen personas con ambiciones éticas, como por ejemplo aquellos que pretenden mejorar las condiciones de vida de la población o el medio ambiente, y esto es muy meritorio y beneficioso para el bien común.

Concepto de Ambición

En nuestro idioma denominamos ambición a aquella inclinación, deseo irrefrenable que manifiesta o experimenta un individuo de lograr dinero, poder, fama, reconocimiento, entre otras cuestiones.
La ambición puede estar localizada especialmente en la consecución de metas profesionales o académicas, es decir, de lograr destacarse y sobresalir en la profesión que se desempeña, en el puesto de trabajo que se tiene, o en su defecto como alumno en la carrera que se está cursando. Esta situación por supuesto demandará por parte del individuo una absoluta entrega hacia el objetivo propuesto, o sea, todo cuanto haga debe estar orientado a no pasar desapercibido y aún más, a obtener honores por el desempeño de excelencia.
Otras cuestiones insoslayables alrededor de la ambición es la ausencia de conformismo y una total distancia respecto de la mediocridad, es decir, son dos conceptos que no compatibilizan con la ambición porque en la ambición siempre se estará moviendo hacia adelante para procurar un estadio de vida mejor algo que obvio no sucede a quienes se conforman con lo justo y necesario.
Ahora bien, es importante mencionar que este concepto puede tener una connotación tanto negativa como positiva, la cual estará determinada especialmente por los métodos que el individuo utilice para satisfacer ese deseo de obtener riquezas, bienes o reconocimiento.
Si el individuo en cuestión emplea su esfuerzo, sus ganas y su inteligencia para abrirse camino, avanzar, desarrollarse y de alguna manera contribuir al bien común con sus acciones, obviamente, estaremos ante una ambición positiva, en cambio, si la persona emplea recursos ilícitos y daña a otros pares en ese ímpetu enriquecedor, entonces, estaremos ante una ambición muy dañina y negativa.
A la persona que dispone de esta inclinación la denominamos popularmente como ambiciosa/o.
Uno de los sinónimos más usados a instancias de esta palabra es el de codicia, porque justamente la codicia es ese apetito ansioso por reunir riquezas y bienes materiales. Cabe destacarse que la codicia está considerada por la religión cristiana como uno de los siete pecados capitales junto con la lujuria, la gula, la pereza, la envidia, la soberbia y la ira.
En tanto, el término que directamente se opone al que nos ocupa es el de modestia que indica a aquel individuo que se caracteriza por su humildad, su desinterés hacia la ostentación y la vanidad.