Cuál es el Significado de Superyó - Concepto, Definición, Qué es Superyó

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Definición, Concepto, Significado, Qué es Superyó




1. Concepto de Superyó

Super-Yo

O "superego". Aunque en Freud prima la perspectiva biologicista, no desatendió la importancia de la sociedad y la cultura, pues ésta se halla presente en la mente del individuo en el superyó. El niño aprende de sus padres el código moral y valorativo que determinará sus actitudes y motivaciones posteriores; este aprendizaje se da fundamentalmente en las etapas pregenitales y como consecuencia del temor al castigo y de la necesidad de afecto. El superyó tiene como función integrar al individuo en la sociedad. Es la instancia que va a observar y sancionar los instintos y experiencias del sujeto y que promoverá la represión de los contenidos psíquicos inaceptables. En gran medida su influencia en la vida del sujeto es inconsciente. En el superyó se suele distinguir el llamado "ideal del yo" de la "conciencia moral", el primero para señalar las situaciones, estados y objetos valorados positivamente por el sujeto y a las que tenderá su conducta, y la conciencia moral para designar más bien el ámbito de las prohibiciones y las sanciones a las que las personas creen que deben someterse.

2. Significado de Superyó

El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud (1856-1939) distinguió tres instancias en la psiquis humana, que a menudo se presentan entremezcladas: El “Ello”, donde predominan los impulsos, especialmente sexuales, con contenido inconsciente; el “Superyo” que los frena, sometiéndolos a juicio moral, y que surge cuando es resuelto el complejo edípico; y el “Yo” que intenta conciliar esas dos instancias en la realidad, tratando de satisfacer los deseos que existen en el inconsciente, pero con lo límites morales que la sociedad le impone.
El “Superyo”, es una imposición cultural, que resulta necesaria para la convivencia armónica, pero no es natural, sino enseñada desde el seno mismo familiar, donde se imponen conductas valorativas, estableciendo lo que está bien y lo que está mal, sancionando los instintos que se consideran negativos, entre ellos, los sexuales.
Dentro del “Superyo”, que aparece como heredero, en el complejo de Edipo, del padre, que impuso un freno a los deseos incestuosos del hijo, existen conductas que el propio sujeto internaliza como positivas, y que integran el “ideal del yo” y otras que debe aceptar a pesar de no compartirlas por ser el código moral impuesto, que de no acatarlo le acarreará sanciones. Este sentimiento de culpa y de la imposición de castigo, son los que impiden al individuo liberarse del padecimiento psíquico.
Así la neurosis surge cuando el propio sujeto se impone renuncias que lo angustian, pues los deseos subsisten en el inconsciente, pero el “Superyo” los contiene dando a cambio seguridad, por eso la angustia no la provoca el “Superyo” sino el miedo a su pérdida. Para Freud el “Superyo” no puede eliminarse a través del análisis, sino que debe tenderse a atenuar su rigorismo, para que el sujeto se permita gozar. Lacan sí cree en la posibilidad de eliminar a través del análisis el “Superyo”.

3. Definición de Superyó

El concepto conocido como superyó fue uno de los conceptos más famosos acuñados por el importantísimo psicoanalista e investigador austríaco Sigmund Freud, padre del psicoanálisis y quizás uno de los más importantes pensadores del área de la psicología en la historia. Luego de realizar un extenso trabajo con pacientes de diferente tipo y condiciones psíquicas, Freud determinó que el aparato psíquico o la psiquis, la mente, se podía dividir u organizar a grandes rasgos en tres espacios o estructuras particulares que cumplían cada una de ellas con una función y que contaban con características específicas.
En la base o en la sección más espontánea o natural de la psiquis de una persona encontramos al ello, la estructura que se relaciona con los deseos, con las sensaciones corporales y con el interés por cumplir y satisfacer esas necesidades a nivel físico. Este nivel es inconsciente y responde más que nada a estímulos. Luego prosigue el yo, el nivel que supone plena conciencia y que es aquel en el cual la persona se encuentra la mayor parte de su vida de modo conciente. Finalmente, el superyó es la instancia más superior ya que es la que impone moralidad o control sobre las otras dos, especialmente sobre el ello en lo que respecta a los deseos y a las fantasías. Es importante señalar que el yo es quizás la instancia de equilibrio entre una y otra ya que supone una combinación de elementos de ambas partes.
El superyó es aquello que hace que una persona no se comporte socialmente como un animal o como una bestia. El superyó es el que impone conductas socialmente aprobadas, el que contribuye a generar sensaciones racionales tales como el pudor, el cariño, el control, la mesura. Se vincula entonces más que con el deseo con la voluntad, con la capacidad que tiene una persona para controlar sus impulsos y amoldarse a las pautas de comportamiento socialmente aceptadas. Es, además la instancia en la que aparecen las reglas y normas que rigen a la vida social. Si bien el superyó tiene algún contacto con la conciencia ya que son todas acciones racionales y no impulsivas, una parte importante del superyó de una persona es inconciente y hace que la misma actúe de determinada manera a partir del modo en que ha sido criado, a partir de diferentes situaciones traumáticas que ha vivido y que el individuo no puede reconocer fácilmente por sí mismo.