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Cuál es el Significado de Piógeno - Concepto, Definición, Qué es Piógeno

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Piógeno – Definición de Piógeno, Concepto de Piógeno, Significado de Piógeno

1. Concepto de Piógeno

Los granulomas piógenos son pequeñas protuberancias rojizas y elevadas en la piel. Dichas protuberancias tienen una superficie lisa y pueden estar húmedas. Pueden sangrar con facilidad debido al alto número de vasos sanguíneos en el sitio.

Causas

La causa exacta de los granulomas piógenos se desconoce. Con frecuencia, aparecen después de una lesión en las manos, los brazos o la cara.
Los granulomas piógenos son comunes en los niños.

Síntomas

• Pequeña protuberancia vascular roja que sangra fácilmente.
• A menudo se encuentra en el sitio de una lesión reciente.
• Se observa con mayor frecuencia en las manos, los brazos y la cara, pero se puede presentar en la boca (casi siempre en mujeres embarazadas).

Pruebas y exámenes

El médico realizará un examen físico para diagnosticar esta afección. También se necesita una biopsia de piel para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento

Los granulomas piógenos pequeños pueden desaparecer repentinamente. Las protuberancias más grandes se tratan con cirugía, electrocauterización, congelamiento o láser.

Expectativas (pronóstico)

La mayoría de los granulomas piógenos se pueden extirpar. Puede quedar una cicatriz después del tratamiento. Existe una buena probabilidad de que la afección reaparezca si no se destruye el granuloma entero durante el tratamiento.

Posibles complicaciones

• Sangrado del granuloma.
• Reaparición de la afección después del tratamiento.
Cuándo contactar a un profesional médico
Consulte con el médico si tiene una protuberancia en la piel que sangra fácilmente o cambia de aspecto.

Nombres alternativos

Hemangioma capilar lobular


2. Definición de Piógeno

Piógeno es un término que tiene su origen etimológico en el idioma griego pero que no forma parte del diccionario desarrollado por la Real Academia Española (RAE). El término, que se utiliza en el ámbito de la medicina, se emplea para nombrar a aquello que provoca una supuración.
El verbo supurar, por su parte, se refiere a la formación y/o excreción de pus (una sustancia espesa formada por células muertas, suero y otros componentes, que segregan los tejidos que sufren ciertas inflamaciones). Los agentes piógenos, por lo tanto, provocan que, en un tejido, se produzca pus.
Piógeno, por lo general, es el adjetivo que se aplica entonces a aquellos microorganismos que generan una reacción inflamatoria que incluye la producción de pus. Diversos microbios pueden ser calificados como piógenos, como es el caso del estafilococo y del estreptococo.
Los trastornos patológicos y las enfermedades que, en su desarrollo, estimulan la supuración también son calificados piógenos. En este sentido, puede hablarse de la meningitis piógena, una inflamación que se produce en las meninges a causa de la acción de una bacteria, entre otras enfermedades.
Los abscesos hepáticos piógenos, por otra parte, son formaciones de pus que aparecen en el hígado, por lo general provocadas por infecciones. Hay pacientes que pueden presentar una multiplicidad de estos abscesos, agravando el cuadro.
Otro proceso piógeno es el impétigo, una infección cutánea que es contagiosa de persona a persona y que implica la aparición de ampollas en la piel. La mayor incidencia del impétigo se da en niños menores de cinco años.


3. Significado de Piógeno

Un absceso hepático es una masa llena de pus dentro o asociado al hígado. Las causas más comunes son las infecciones abdominales, tales como una apendicitis, diverticulitis, una enfermedad inflamatoria intestinal, un intestino perforado, infecciones sistémicas como una endocarditis bacteriana o la manipulación del tracto biliar.
El hígado es el órgano intraabdominal que con mayor frecuencia desarrolla abscesos. De los abscesos intraabdominales, un 25% son viscerales y cerca de la mitad de ellos son propias del hígado.2 Los abscesos hepáticos pueden ser únicos o múltiples y se deben a diseminación hematógena o por extensión local a partir de una infección circunvecina al hígado.
Con tratamiento, la tasa bruta de mortalidad por un absceso hepático está entre el 10-30 % y la tasa es aún mayor en pacientes con múltiples abscesos. El absceso hepático piógeno en el período neonatal es poco habitual y de mal pronóstico, por lo general como resultado de una complicación de un cateterismo venoso umbilical.

Clasificación

Existen tres tipos principales de abscesos hepáticos, clasificados basándose en su etiología:
• Absceso hepático purulento, el cual tiende a ser polimicrobiano y es la forma más frecuente en países desarrollados.
• Absceso hepático amebiano, causado por el parásito Entamoeba histolytica.
• Absceso hepático fungico, principalmente causado por especies del hongo Candida

Absceso hepático purulento

Los abscesos hepáticos purulentos se han conocido por más de 100 años y han sido una causa importante de morbilidad y mortalidad en pacientes con apendicitis y trombosis de la vena porta. Se caracteriza por dolor en el cuadrante abdominal superior derecho especialmente a la palpación profunda del examinador y que puede referirse al hombro del mismo lado, al epigastrio o al hipocondrio izquierdo. Suele acompañarse con fiebre de 38 °C, sudoración profusa, pérdida de peso y, a menudo, un hígado palpable e ictericia.1 Aproximadamente un tercio de los pacientes con un absceso hepático no presenterán un punto de origen identificable de la infección.
Los abscesos hepáticos son hallazgos en un 0,36% de todas las autopsias y en mayor frecuencia en la sexta y séptima décadas de la vida, sin que haya predilección por uno de los dos géneros. En un estudio, más del 80% de los pacientes con un absceso hepático piogénico tenían cancer de hígado, de vesicula o de páncreas. La segunda causa más frecuente se relaciona con septicemia generalizada. La incidencia de absceso hepático piogénico asociada a una diverticulitis es tan alta como lo es para las appendicitis perforada, es decir, aproximadamente 3% de los casos.
Se observa leucocitosis, es decir, aumento en el conteo de los globules blancos circulantes en la sangre, por lo general entre 18.000 y 20.000/ml. La mitad de los pacientes están anémicos. Tanto los valores de las enzimas hepaticas, como las transaminasas, así como la hipoalbuminemia no tienen valor diagnóstico pues siempre salen valores inconsistentes.
En el ultrasonido se mostrará una masa quística en el hígado que tiende a ser septado o bien con características homogéneas. Si se hace una tomografía axial computarizada (TAC), se apreciará una masa hipodensa (oscura) con bordes precisos. La aspiración percutánea del absceso y su cultivo microbiológico es esencial para el tratamiento adecuado y el drenaje del absceso. Con frecuencia se instala un catéter de drenaje, en especial para pacientes con abscesos complejos o que contengan fluido muy espeso. Los abscesos múltiples son comunes en pacientes inmunosuprimidos y se debe considerar varios organismos etiológicos, incluyendo una candidiasis.

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