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La Producción Agrícola: El Añil y el Algodón

El añil


Sostiene Federico Brito Figueroa que el añil existió como planta silvestre en el valle de Aragua hasta 1760-1770. Igual cosa afirma Eduardo Arcila Farías, negando, por tanto, a los guipuzcoanos la paternidad de su introducción en Venezuela. Sin embargo, Depons y Baralt dan la noticia de que el añil fue traído desde Guatemala por los vizcaínos Pablo Orrendaín, sacerdote, y Antonio Arvide, quienes en 1774 empezaron a cultivar dicha planta con asombro de todos. Es posible que lo que hicieron estos vizcaínos fue aprovechar la abundancia de plantas de añil para cultivarlas en forma sistemática y aplicar una técnica productiva.

En todo caso, fue tal el progreso de la siembra de añil, que ocasionó una verdadera revolución en la agricultura de entonces, dedicada con exclusividad al cacao.

"Los Valles de Aragua -señala Baralt- cambiaron enteramente de aspecto, y donde antes no se vieran sino bosques y tremedales inútiles, se levantaron pueblos numerosos y ricos que aún subsisten. Aldeas miserables y desiertas que daba lástima el mirarlas, se convirtieron en villas risueñas y elegantes, adornos hoy de aquel vergel venezolano. Desde entonces crecieron y prosperaron La Victoria, Turmero, Maracay, Cagua, Guacara y otras muchas poblaciones. También Barinas, donde se extendió el cultivo del añil con iguales si no más felices resultados".

En efecto, gracias al celo del gobernador Fernando Miyares, en Barinas empezó a cultivarse el añil con inusitado esmero. Para noviembre de 1787 había en la provincia de Barinas 39 haciendas de añil, con una producción anual de 1.356 arrobas. Como una prueba del éxito alcanzado, el Ayuntamiento barinés consignó un informe según el cual, en sólo año y medio, el añil había sido suficiente como para que los habitantes de la región cubrieran el pago en Caracas y Maracaibo de ricas mercancías traídas de Castilla.

En casi todo el país se logró rápidamente una extraordinario producción de añil. De quinientas mil libras en 1792, casi se cuadruplicó en diez años, al llegar en 1802 a 1.876.519 libras.

El algodón


Fue un cultivo precolombino, que los indígenas utilizaban rudimentariamente, pero que les permitía confeccionarse algunas telas para vestirse o abrigarse, como buenos tejedores que eran auxiliados por las naturales que se destacaron como excelentes hilanderas.

Muy tardíamente empezaron los españoles a ocuparse del cultivo y procesamiento del algodón en grandes proporciones. De tal aplicación resultó el llamado "lienzo Tocuyo", que adquirió gran fama, no sólo en Europa sino también en América. Todavía hoy en algunos países suramericanos, como Bolivia y Ecuador, se conoce cierta tela burda con el nombre de Tocuyo.

El auge de esta industria se inició cuando Juan Pérez de Tolosa instaló los primeros telares en El Tocuyo, en 1547, con el algodón que ordenó recoger a su teniente general Juan de Villegas en las comarcas cercanas. El historiador Luis Alberto Sucre dice que los de El Tocuyo fueron los primeros telares de América.

Baralt, que no se explica cómo los españoles dejaron pasar dos siglos y medio sin explotar el algodón con miras al comercio exterior, señala que entre 1792 y 1810, el promedio de producción fue de 988.060 libras, y que hubo años en que se llegó a dos millones de libras de algodón.

Los centros de mayor producción de algodón fueron los Valles de Aragua, El Tocuyo, Barquisimeto, Maracaibo, Cumaná, San Carlos, Acarigua y Barinas.

También el algodón fue motivo de especial preocupación del gobernador de Barinas, Fernando Miyares, en atención al particular encargo que le había hecho el rey. En circular que envió el 1 de diciembre de 1787 a los Tenientes Justicias Mayores de Banco Largo, San Antonio, San Jaime, Setenta y Nutrias, el gobernador expuso la necesidad de iniciar este cultivo en Barinas y se convirtió en pedagogo, ya que a la circular anexaba unas Instrucciones que debían ser copiadas por los tenientes y repartidas a los labradores, explicándolas prácticamente a quienes no supieran leer o tuvieran dificultad para aprenderlas.

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