Se desintegra el sueño bolivariano

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Capítulo 4. De la Gran Colombia a la Federación 1821 / 1870

Unidad 9. La Gran Colombia 1821 / 1830


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El Palacio de San Carlos de Bogotá

Casi veinte años, esfuerzos, vidas y fortunas consumidos en la liberación de los pueblos americanos parecen no ser suficientes para alcanzar la estabilidad e institucionalizar sus estructuras republicanas.
En Bolivia la reacción se expresa en motines y atentados contra los colombianos, incluyendo a Sucre, su primer presidente, quien sólo desea retirarse a Quito y dedicarse a su esposa doña Mariana Carcelén y a su hija. Con él salen del sur los últimos soldados colombianos.
En Perú el descontento de quienes no quieren separarse de España logra resentir la liberación lograda por el ejército colombiano. Desconocen la autoridad de Bolívar y expulsan a Manuela Sáenz. Orientan planes para anexar a Bolivia, constituida por dos provincias del virreinato. Estas acciones son derrotadas por Sucre en Tarqui.
El prodigio de mantener a Ecuador fiel a la unión colombiana es un logro de su presidente, el venezolano Juan José Flores.
Venezuela y Nueva Granada pugnan por disolver la entidad denominada Colombia. Conspiraciones encabezadas por sus beneméritos militares y clases dominantes. Páez enel Departamento de Venezuela y Francisco de Paula Santander en Nueva Granada. El clima de enfrentamiento en Bogotá llega al extremo de intentar el magnicidio.
Para ese entonces, Bolívar, mediante ágil metáfora, describe la situación “Estamos como por milagro sobre un punto de equilibrio casual, como cuando dos olas enfurecidas se encuentran en un punto dado y se mantienen tranquilas una en otra y en una calma que parece verdadera aunque instantánea”.
Los poderes regionales apenas sosegados por el triunfo sobre las armas españolas, reclaman con fuerza sus identidades, liderados por los caudillos emergentes y triunfantes.
Con toda razón, en este momento de aparente calma, Bolívar dice, “temo más a la paz que a la guerra”. Militares licenciados de los ejércitos exigen el pago de sus haberes y sueldos, pero el tesoro público se encuentra exhausto y desarticulado.
La nación no puede atender las demandas de los “beneméritos de la independencia [que] reclaman las reivindicaciones de sus lanzas”.

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Una fiesta llanera ofrecida por Páez

En diciembre de 1828 José Antonio Páez organiza una fiesta en honor del representante de Inglaterra en Caracas, sir Robert Ker Porter. Fue una fiesta llanera que Porter describe detalladamente. Según dice, había asistido en Inglaterra a muchas fiestas al aire libre, pero nunca con la abundancia de carne servida en ésta.
Relata: “Se mataron varias reses, se despellejaron y se asaron en varas, en tiras, en trozos o en grandes masas con el cuero separado por rústicas brochetas, o como siempre en estas ocasiones en pirámides de varas. Se brindó, se cenó y se bebió mucho. La carne, cuando estaba cocida, se traía en su propia vara, y el comensal, con su cuchillo, cortaba tanto como le apetecía y se lo comía con casabe o plátanos. La bebida común era el aguardiente de caña, pero también había algo de buen vino de Burdeos. Los coleadores perseguían a los toros por el campo a todo galope y los volteaban agarrándolos por la cola. El general era, sin duda, el más experto de todos en el juego”.
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