Definición de Supervisión

Supervisión - Su Significado, Definición y Concepto

Definición y Concepto de Supervisión

Definición de: Supervisión

La supervisión implica la acción de inspeccionar, controlar, ya sea un trabajo o un tipo de actividad y siempre es ejercida por parte de un profesional superior ampliamente capacitado para tal efecto. Esto último resulta ser una condición sine quanom, porque quien tiene la misión de supervisar algo se deberá encontrar en un nivel superior, respecto de quienes se desempeñan en la actividad o trabajo que demanda ser supervisado. Me encargaron la supervisión de la filmación ante la enfermedad del asistente de dirección.
El objetivo primordial y básico de la supervisión es que las actividades o trabajos que se desplieguen sean ejecutados de manera satisfactoria.
Generalmente, la supervisión es una actividad muy presente a instancias de las empresas, especialmente en aquellas que ofrecen productos y servicios para el consumo y es preciso cumplir con las exigencias de calidad, y por otro lado, para que sea un hecho la óptima utilización de los recursos disponibles. Así es que en las compañías es frecuente encontrarse con alguien que desempeña el rol de supervisor.
De entre las varias tareas que le atañen al supervisor sobresalen: el control sobre los trabajadores, sobre las materias primas que se emplean, sobre el estado de las maquinarias, en caso que se empleen y sobre cualquier otro recurso imprescindible que participe en el trabajo.
Como consecuencia de la responsabilidad del cargo que ejerce, el supervisor, debe hallarse plenamente capacitado para el ejercicio del cargo; deberá disponer de sólidos conocimientos respecto de los materiales, técnicas y procedimientos que intervienen en la producción y además debe disponer de capacidades de mando y pedagógicas, que le permitan lidiar con el personal a supervisar y adiestrar.
En la mayoría de las empresas, los supervisores deben rendir periódicamente informes a un superior, un director o un gerente.

Concepto de: Supervisión

Supervisión es la acción y efecto de supervisar, un verbo que supone ejercer la inspección de un trabajo realizado por otra persona. Quien supervisa se encuentra en una situación de superioridad jerárquica, ya que tiene la capacidad o la facultad de determinar si la acción supervisada es correcta o no.
Por lo tanto, la supervisión es el acto de vigilar ciertas actividades de tal manera que se realicen en forma satisfactoria.
La supervisión se utiliza sobre todo en el ámbito de las empresas, donde suele existir el puesto de supervisor. En este sentido, la supervisión es una actividad técnica y especializada cuyo fin es la utilización racional de los factores productivos. El supervisor se encarga de controlar que los trabajadores, las materias primas, las maquinarias y todos los recursos de la empresa se encuentren coordinados para contribuir al éxito de la compañía.
El supervisor no sólo debe ser alguien experimentado en el área que supervisa, sino que debe tener la autoridad suficiente para dirigir al resto de las personas. Por eso, entre las principales características de un supervisor se encuentran el conocimiento del trabajo (respecto a los materiales, la tecnología, los procedimientos, etc.) y de sus responsabilidades (incluyendo las políticas y reglamentos de la empresa), y la habilidad para instruir (adiestramiento del personal) y dirigir (liderar al personal).
La labor de supervisión suele enmarcarse dentro de un esquema organizativo, donde cada estamento responde a un nivel superior. Así como los trabajadores de un área deben rendir cuentas al supervisor, éste tiene que presentar sus informes a un gerente general, por ejemplo.


Importancia de: Supervisión

La supervisión es el conjunto de tareas destinadas al control y evaluación del desempeño de una o más personas que realzan tareas específicas dentro de una organización (con o sin fines de lucro), y que responden al rol otorgado a dicha persona dentro de esa organización.
La supervisión como tarea dentro de una organización es casi tan antigua como el trabajo mismo. Pensemos por ejemplo en los antiguos imperios como el egipcio o el romano, en los cuales miles de hombres conforman ejércitos de trabajo (algunos incluso eran bajo condición esclava), y debían cumplir con las tareas asignadas en la construcción de templos y palacios. De alguna manera, debió haber existido la supervisión o, en términos generales, el control, porque de otro modo ¿porqué entonces existía el castigo para aquellos que no cumplían las tareas asignadas?
Asimismo, podemos establecer que la supervisión tal y como la conocemos en la actualidad, surge a fines del siglo XIX y con el apogeo de los procesos de producción fordistas, que permitían la producción masiva y en serie. El trabajador comenzó a estar sujeto a controles más estrictos y cercanos, con la idea del “castigo” si no se cumple con las obligaciones en las tareas laborales. A diferencia de los antiguos trabajadores o esclavos, el castigo ha cambiado: ya no se castiga con azotes de látigo, tortura o prohibición para comer, sino que los nuevos “castigos” se llaman despidos de la empresa, rebaja de sueldo, pérdida del cobro de incentivos por producción o productividad, etc.
Existen diferentes formas o métodos de ejercer supervisión, y todo depende de al menos dos características de las organizaciones donde se realice: tipo y magnitud (o tamaño). Pensemos por ejemplo en una organización sin fines de lucro donde se puede establecer como supervisión el pedido de informes, balances o resúmenes de actividades a cada una de las áreas o departamentos que trabajan o conforman la organización. En cambio, muy diferente es el caso de una empresa con fines de lucro y donde trabajan más de quinientos empleados: seguramente la organización adoptará otros métodos de supervisión como por ejemplo la instalación de sistemas de monitoreo mediante cámaras de seguridad.
En general, quienes tienen a cargo la responsabilidad de supervisar dentro de una organización (llamados “supervisores”), son empleados con una valiosa trayectoria dentro de la misma, o bien, profesionales con algunos conocimientos de recursos humanos, manejo de personal, seguridad e higiene que ocupan este rol. Asimismo, los supervisores son uno de los cargos comúnmente denominados “mandos medios” dentro de una empresa, es decir, están en una jerarquía media, por sobre los operarios pero por debajo de los cargos jerárquicos o directivos de la organización.