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Progreso en el Quinquenio

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Capítulo 5. El guzmancismo: Un proyecto de país 1870 / 1899

Unidad 13. Autocracia y progreso 1877 / 1888


147-01

147-02El progreso resume en el siglo XIX las aspiraciones de construir naciones prósperas, con sociedades que respondan coherentemente a los patrones culturales y étnicos de la Europa avanzada. Para los gobiernos liberales de la época parece claro que es necesario atraer a estos lugares tres elementos clave para el cambio: capitales, inmigrantes y ferrocarriles. Pero este discurso, vigente desde la independencia, no termina de calar en grandes sectores de la sociedad. En el Septenio las obras públicas y las decisiones políticas y legales completan la fase de prueba. Bajo Francisco Linares Alcántara, lo único que queda claro es que las cosas funcionan sólo cuando el Ilustre Americano está al frente.
Toca al gobierno del Quinquenio (1879/1884), construir, pero antes hay que rescatar el trabajo perdido. Se ajustan los instrumentos de gobierno: el centralismo avanza, se amplía el aparato del Estado con nuevas direcciones y ministerios como Instrucción Pública (1881), y se realiza el segundo censo de población (1881): Venezuela cuenta con 2.075.245 habitantes, 291.051 habitantes más que en el primer censo de 1873. Sin embargo, la inmigración aporta menos que lo esperado: hasta 1888 la entrada no llega a 15.000; la experiencia del Septenio no ha sido propaganda que muestre al país como destino para futuros inmigrantes. La agricultura es la principal ocupación directa o indirecta; una proporción menor, pero importante, trabaja en la minería, en pequeñas industrias, en talleres y en diversas artesanías domésticas.
En 1879 el Gremio de Artesanos publica el periódico El Obrero.
Los proyectos de ferrocarriles avanzan y se concreta el más importante de ellos, la línea La Guaira-Caracas; las inversiones extranjeras en la explotación de recursos naturales, sobre todo en minería, cobran alguna importancia, a menudo con la participación de Guzmán. Hay motivos para celebrar, pero también para la tristeza por la muerte de Cecilio Acosta, en 1881.


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