Buscar contenidos

Búsqueda personalizada

1821 - Campaña de Carabobo



Campaña terrestre decisiva de la Guerra de la Independencia en Venezuela; recibe ese nombre porque culminó con la batalla dada el 24 de junio de 1821 en la sabana de Carabobo. Desde mediados del año anterior el Libertador Simón Bolívar, con la cooperación del general Antonio José de Sucre y de otros oficiales de su Estado Mayor, había empezado a planificar esta campaña, la cual quedó en suspenso cuando se firmaron en noviembre de 1820 los Tratados de Armisticio y de Regularización de la Guerra. A partir de febrero de 1821, se empezaron a deteriorar aquellos tratados, a raíz de la incorporación de Maracaibo, desde enero, a la República; y el plan de campaña fue reactivado en el Estado Mayor General republicano. Al no producirse un acuerdo entre el jefe español Miguel de la Torre y el Libertador sobre el destino de Maracaibo (que el primero pretendía que fuese devuelto a las autoridades realistas) el armisticio fue denunciado antes de expirar, y las operaciones militares debían reiniciarse a fines de abril de 1821.

El plan estratégico de Bolívar consistía en concentrar en Araure o en San Carlos a los ejércitos de occidente y del llano y avanzar con esta fuerza unida bajo sus órdenes contra la Torre, al mismo tiempo que el general José Francisco Bermúdez marchaba hacia Caracas desde el oriente. Mientras se cumplía el plazo estipulado para la terminación del armisticio, el general Manuel Cedeño, al frente de sus jinetes, recorría los llanos de Casanare, Apure y Barinas para recoger ganado destinado a la subsistencia del ejército. En los últimos días de abril las divisiones republicanas se pusieron en movimiento hacia sus objetivos. Los cuerpos de la guardia, bajo las órdenes directas de Bolívar, avanzan desde Barinas y Trujillo; un destacamento de la vanguardia al mando del coronel Juan Gómez, se dirige hacia Guanare y bate el 28 de abril a las fuerzas de observación realistas acantonadas en las inmediaciones de Boconó de Barinas. El coronel José de la Cruz Carrillo se dirige a El Tocuyo, en vía hacia Nirgua, para intentar ocupar a San Felipe y amenazar a la guarnición española de Valencia. El coronel Remigio Ramos, que acaba apenas de abandonar las filas realistas para incorporarse a las de la República, actúa en los llanos barineses. Desde Maracaibo, las fuerzas que manda el general Rafael Urdaneta marchan a libertar a Coro, para luego, por Barquisimeto, incorporarse al grueso del ejército.

El mismo día 28 de abril el general Bermúdez emprende la ofensiva hacia Caracas desde Barcelona, y el 1 de mayo cruza al río Unare obligando a retroceder a los destacamentos realistas allí apostados. Entre tanto, en la isla Margarita el general Juan Bautista Arismendi apresta un contingente para cooperar con Bermúdez mediante un desembarco en la costa por la zona de Curiepe. En el alto llano, la caballería del general Pedro Zaraza vigila y hostiliza la división del brigadier Francisco Tomás Morales, acantonada en Calabozo. A comienzos de mayo el general José Antonio Páez se pone en movimiento desde Achaguas, con batallones de infantería y escuadrones de lanceros, conduciendo unos 2.000 caballos de reserva y 4.000 reses para todo el ejército. El 8 de mayo, Bermúdez bate en El Guapo al batallón español Hostalrich, que se retira ordenadamente. El 9, las fuerzas de Urdaneta, a quien se ha unido con su columna el coronel Justo Briceño, ocupan el pueblo de Mitare, en marcha hacia Coro. En el sur, el día 10, el general Páez cruza el río Apure por el paso Enriquero. Más al norte, el coronel Cruz Carrillo avanza ya hacia El Tocuyo, mientras que al oriente de Caracas las fuerzas de Bermúdez descansan esa noche en Panaquire. El día 11 la división de Urdaneta liberta la ciudad de Coro.

El 12, Bermúdez vence en Guatire a 2 batallones realistas, y prosigue su ofensiva hacia Caracas, que liberta el día 14. Entre tanto, en la región centro-occidental, los dragones de la guardia del Libertador, al mando del coronel Ambrosio Plaza, para quien Bolívar ha pedido ya al Congreso el ascenso a general, han entrado en Guanare el día 13. Después de haber restablecido el sistema republicano en Caracas, Bermúdez, el 18 de mayo, abre operaciones hacia los valles de Aragua. Ese mismo día, el ejército que manda en persona Bolívar entra en Ospino, obligando a los realistas que lo ocupaban a retirarse hacia Araure. El 19, Cruz Carrillo entra en El Tocuyo, y despacha al coronel Reyes Vargas hacia San Felipe. El 20, Bermúdez se enfrenta en El Consejo al coronel español Ramón Correa, a quien derrota, libertando luego a La Victoria. Al recibir la Torre la noticia de la toma de Caracas por Bermúdez, decide replegar su ejército desde Araure hacia San Carlos, y ordena a Morales que marche de Calabozo a Caracas para enfrentarse con Bermúdez, al mismo tiempo que envía a uno de sus mejores batallones a los valles de Aragua para reforzar a Correa. Bermúdez se retira ante la superioridad numérica de los realistas y después de haber intentado detenerlos en un combate de montaña en la zona de Las Lajas, ha de abandonar Caracas el 26 de mayo junto con el vicepresidente del departamento de Venezuela, general Carlos Soublette. Pero la diversión militar de Bermúdez, planeada con mucha anterioridad por el Libertador, ha cumplido su objetivo: la Torre se ha retirado, ha dividido sus fuerzas y ha tenido que abandonar el alto llano guariqueño. El territorio dominado por el ejército español se reduce más y más.

La retirada de la Torre de Araure y la de Morales de Calabozo, facilitan la maniobra de concentración de las fuerzas republicanas prevista por Bolívar. Éste entra en Araure el 30 de mayo, y avanza hacia San Carlos, que ocupa el 2 de junio sin combatir, pues los realistas lo evacuan poco antes de su entrada. El Libertador fija San Carlos como el lugar definitivo de concentración de sus fuerzas. Allí llega Páez con su caballería el 7 de junio, y el 11 entra su infantería. Dos días después, el 13, la división de Urdaneta liberta a Barquisimeto. Durante esos días Reyes Vargas ha sido rechazado en San Felipe por los españoles, y Carrillo acude a reforzarlo el 14 de junio. La Torre ha reunido sus tropas en la sabana de Carabobo, incluyendo la caballería de Morales, que ha marchado desde Caracas a reunirse con el general en jefe español. Pero ante la diversión de Cruz Carrillo hacia el Yaracuy, la Torre envía contra él al coronel Juan Tello con 2 batallones, desmembrando así aún más al ejército que puede oponer a Bolívar. El Libertador sabe ya que la batalla decisiva se va a dar en Carabobo. El 13 de junio, desde San Carlos, le ha escrito al vicepresidente de la República, Francisco de Paula Santander: "Espere en la victoria de Carabobo que vamos a dar".

El 16 de junio llega a San Carlos la división del general Urdaneta, pero sin su jefe, que ha quedado enfermo en el camino y por esto no se hallará presente en la batalla. La concentración del ejército republicano de occidente (los Andes y Maracaibo) y del ejército del llano es ya un hecho. Mientras tanto, Bermúdez en la región de Barlovento, con Arismendi y sus margariteños que se le han unido, y Carrillo en el Yaracuy retienen alejados del teatro principal de operaciones a varios batallones realistas. En San Carlos Bolívar organiza a su ejército: vanguardia (Páez), centro (Cedeño), reserva (Plaza) y reanuda la ofensiva. El comandante José Laurencio Silva ocupa Tinaquillo el 19 de junio, tras batir a la guarnición realista. El 20, las fuerzas republicanas dejan atrás El Tinaco. El 23 el Libertador pasa revista a su ejército en la sabana de Taguanes.

Ese mismo día el general Bermúdez intenta una vez más apoderarse de Caracas, pero es derrotado por el coronel José Pereira en las alturas de El Calvario y tiene que replegarse. En la mañana del 24 de junio de 1821, desde las alturas de Buenavista, Bolívar examina con su catalejo de campaña el dispositivo realista en Carabobo, y da sus órdenes. A las 11:00 a.m. empieza la lucha, que durará apenas unas horas pero será dura y sangrienta. Los 2 ejércitos, que cuentan algo más de 6.000 hombres cada uno, combaten con valor. Triunfa el republicano. Los restos del realista se acogen a las fortificaciones de Puerto Cabello. Valencia es libertada de inmediato, y Caracas pocos días después. Puerto Cabello resistirá hasta fines de 1823, pero la causa de la monarquía española está definitivamente perdida en suelo venezolano.

Fundación Polar

Diccionario de Historia de Venezuela. 2da Edic. Caracas: Fundación Polar, 1997.

Buscar Contenidos

Búsqueda personalizada