jueves, febrero 13, 2014

La Letra Mayúscula

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Gramática Española de María Moliner

Gramática Española de María Moliner

La G. R. A. da once reglas sobre el uso de las letras mayúsculas, pero en ellas no se resuelven más que los casos más generales. Las notas que siguen contienen en primer lugar las pocas normas preceptivas que pueden sacarse de las «reglas» de la G. R. A., añadiendo algunas observaciones sobre casos en que no hay uniformidad en la aplicación de ellas. Se usa preceptivamente letra mayúscula en los casos siguientes:
1. Al iniciar un escrito y después de cada punto; no hay inconveniente en usarla detrás de los dos puntos cuando existe una distinción entre lo que está antes que ellos y lo que sigue.
2. En los nombres o sobrenombres propios de personas o animales y los de cargos de autoridad o jerarquía que hacen papel de tales, porque se atribuyen a una persona determinada; como «el Papa, el Rey, el Duque» cuando se refieren a un papa, un rey o un duque determinados. (El Padre Santo suele escribirse con mayúscula en cualquier caso.) De manera semejante y, sobre todo, en escritos oficiales, se escriben con mayúscula los nombres de entidades con los que, aunque sean genéricos, se designa una determinada: 'El Estado, las Cortes, el Gobierno, la Academia, la Universidad, la Bolsa (de valores), la Inquisición (así como 'el Santo Oficio'), la Iglesia, el Parlamento, el Registro Civil'; pero se escribe 'la iglesia' o 'la monarquía' cuando se habla de ellas en general, como un tipo de institución no particularizada; «el Estado» suele escribirse también con mayúscula aunque se use genéricamente, para establecer diferencia con el otro uso no específico de esa palabra; pero se escribe 'un estado' y 'los estados'. «Cortes» está en el D. R. A. E. escrito con mayúscula en el artículo «diputado» y con minúscula en «inmunidad parlamentaria». También se escriben con mayúscula otros nombres genéricos usados como propios: 'La Península' (por «España»). Y, desde luego, los aplicados a Dios, a la Virgen y a personajes, citados, por ejemplo, frecuentemente con un nombre de naturaleza: 'El Creador, el Salvador, la Macarena, el Estagirita'.
3. Se usa mayúscula en los nombres propios de cosas, como ciudades, accidentes geográficos, astros o constelaciones (se escribe, sin embargo, 'el sol' o 'la luna' para referirse a la luz procedente de esos astros y 'la tierra' cuando se alude a este mundo terrenal). Pero en el artículo «peninsular» del D. R. A. E. está escrito «península ibérica» con minúsculas, lo cual representa una inconsecuencia con respecto a lo que se hace con otros nombres geográficos formados con un nombre genérico y un adjetivo que son de uso general con mayúscula; como 'Mar Egeo' o 'Mar Archipiélago'. (Hay que advertir que suele escribirse con minúscula «el carro» y otros nombres populares, de estrellas y constelaciones y que en el D. R. A. E. está escrito con minúscula «estrella polar».) También se escribe con mayúscula «Vía Láctea».
4. Se escriben con mayúscula los nombres y adjetivos de los títulos de instituciones y títulos de obras: 'La Real Academia de la Lengua. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha'. Relatividad se equipara al nombre de una obra literaria, y se escribe muy frecuentemente 'teoría de la Relatividad'. También se escriben con mayúscula los nombres de las obras de arte célebres: 'El cuadro de las Lanzas'. Parece que habían de ser equiparables a los de obras literarias los nombres consagrados de las oraciones; sin embargo, en el D. R. A. E. está escrito 'padre nuestro' y, en cambio, 'Gloria Patri'; y en «símbolo» figura 'símbolo de la fe o de los Apóstoles', o sea, que en una misma expresión hay inconsecuencia entre las dos designaciones enlazadas por «o»; por tanto, dada esta diferencia de trato y teniendo en cuenta que en el D. R. A. E. están impresos con mayúscula todos los epígrafes, no es posible determinar el criterio del diccionario oficial en esa cuestión. Sin embargo, parece lógico que estas designaciones no sufran trato distinto del que se aplica a las de obras literarias y se escriba siempre 'el Padre Nuestro, la Salve, el Credo', etcétera. «Constitución» se escribe siempre con mayúscula, en singular y con artículo determinado; pero «una constitución» o «las constituciones».
Epístola y evangelio están escritos con minúscula respectivamente en los artículos «epistolero» y «evangeliario»; en cambio, en «evangelista» está «Evangelio» escrito y con mayúscula.
5. Se usa mayúscula en las palabras de tratamiento si están escritas en abreviatura: 'Excmo. Sr., D., D.a'; en el caso de que se expresen esas palabras con todas sus letras, se pueden escribir indistintamente con mayúscula y con minúscula. Su Majestad y Su Divina Majestad se escriben con mayúsculas; así como San delante del nombre de un santo.
6. Las letras empleadas como numerales se escriben generalmente con mayúsculas, siguiendo el precepto de la G. R. A.; sin embargo, se usan minúsculas en la paginación de muchos libros.
7. Aunque entre los preceptos de la G. R. A. figuran el de escribir con mayúscula los nombres de los meses, de los días de la semana y de las estaciones, así como la letra inicial de cada verso en las composiciones poéticas, ha dejado decididamente de usarse la letra mayúscula en uno y otro de esos casos.
8. Por fin, una regla de carácter puramente formal es la de que en los signos dobles («ch» y «ll») solamente se escribe con mayúscula el primero de ellos.
Hasta aquí, la interpretación de las normas de la G. R. A. Las notas que siguen se refieren a casos dudosos acerca de los cuales la G. R. A. no dice nada, sin pretender agotarlos, y sin que tengan en modo alguno carácter de reglas; reflejan simplemente lo que se hace, particularmente lo que se hace en el D. R. A. E., lo cual en muchos casos, como se verá, no se hace con unanimidad o uniformidad.
Los nombres de las fiestas es quizás el punto en que hay más desconcierto en esta cuestión. Carnaval y cuaresma suelen escribirse con minúscula, pero no es raro verlos escritos con mayúscula; carnestolendas se escribe, en cambio, siempre con minúscula. Año Nuevo suele escribirse con mayúscula; en cambio, nochebuena y noche vieja están escritos así, con minúscula, en el D. R. A. E.; por ejemplo, en el artículo «nochebuena». Otros nombres de fiestas religiosas, como «Anunciación, Ascensión, Asunción, Día [Domingo] de Ramos, Día de Reyes, Jueves Santo, Viernes Santo» (no «sábado santo» ni los otros días de la llamada Semana Santa -v. el artículo «sábado» en el D. R. A. E.-), «Navidad, Pascua de Navidad, Pascua de Resurrección, Pentecostés, Domingo de Adviento [de Cuasimodo, de Pentecostés, de Piñata]» están en el D. R. A. E. con mayúscula (aunque no siempre, pues en el artículo «pascasio» está «Pascua» con minúscula); en cambio, está con minúscula «día de los inocentes, día de los difuntos, miércoles de ceniza» (artículos «cuaresma» y «entierro de la sardina»); «fiesta de los tabernáculos» y «fiesta de las cabañuelas» están con minúscula en el artículo «fiesta»; pero la primera designación está con mayúsculas en «tabernáculo».
Se escribe con mayúscula «Eclíptica, Ecuador, Zodiaco»; pero, en cambio, «la línea», como designación del Ecuador, se escribe con minúscula; también se escribe con minúscula «polo», incluso cuando se especifica «polo norte» y «polo sur». Los nombres de zonas geográficas se escriben con mayúscula cuando se refieren a países determinados: 'El Oriente, el Occidente'; también se escribe 'Ultramar'. Se escribe 'el Nuevo Mundo'(pero 'el viejo mundo', porque ésta no es una designación precisa). En el D. R. A. E. están con minúscula «mundo» y «universo». En el D. R. A. E. están escritos con minúscula los nombres «cielo, infierno, purgatorio, tártaro», como si no se les diera consideración de nombres propios (V., por ej., «purgatorio» en «CONMEMORACIÓN de los difuntos»); y con mayúscula «Paraíso» y los de los lugares de ultratumba de los paganos: «Averno, Báratro...». Con mayúscula «Tierra de Promisión» y con minúscula «tierra prometida» (artículo «tierra»). En cuanto a los puntos cardinales («norte, sur, este, oeste»), cada uno los escribe con mayúscula o minúscula según le parece; y lo mismo «oriente, occidente» y denominaciones semejantes. Los nombres de los puntos intermedios del horizonte («nordeste, sudoeste...») se escriben siempre con minúsculas si no se escriben en abreviatura. Los nombres de las edades históricas («Edad Media, Edad Contemporánea...») se escribían antes siempre con mayúscula; pero se va generalizando el escribirlos con minúscula y así están en el artículo «edad» del D. R. A. E.; y se escribe con minúscula «el medievo». Sin embargo, se escribe «la Antigüedad» para referirse a los tiempos de Grecia y Roma.
Más constancia en el uso de mayúsculas se aprecia en los nombres de grandes acontecimientos históricos como «el Renacimiento, la Revolución Francesa, la Reforma, la Reconquista, la Guerra de los Treinta Años, la Guerra Europea, la Primera [Segunda] Guerra Mundial» (aunque no con unanimidad estos últimos). Sin embargo, «diluvio universal» está con minúsculas en el D. R. A. E. en el artículo «postdiluviano». Se escriben con mayúscula los nombres de género de los animales y plantas: 'Hipomoea learis'.
En cuanto a los nombres propios aplicados genéricamente, lo más frecuente es escribirlos con mayúscula: 'un Hércules, una Mesalina, un Sardanápalo'; pero, si han llegado a hacerse de uso irreflexivo, se escriben con minúscula: 'un quijote, un lazarillo, su tizona, una odisea, el belén de Navidad, una babel'; Narciso está escrito con minúscula en el D. R. A. E. en el artículo «narcisismo». «Adán» se escribe con minúscula en 'un adán'.
Se escribe también con mayúscula 'Santos Óleos' y 'Eucaristía', así como 'Santo [Santísimo] Sacramento' y las otras expresiones equivalentes. También, 'Creación'.
No hay unanimidad en la aplicación de mayúsculas a los nombres de las ciencias; pero actualmente se generaliza escribirlos con minúscula: 'Las aplicaciones de la física'.
También hay falta de uniformidad en el trato recibido en el D. R. A. E. por las designaciones consagradas de ciertos objetos: se escribe 'arca del testamento' en «arca» y 'Arca del Testamento' en «tabernáculo». El artículo y la preposición de los nombres propios se escriben con mayúscula sólo cuando son iniciales: 'Las Encartaciones, el Sr. De la Calle'; pero 'Fuente la Higuera, Antonio de la Calle'. No hay tampoco uniformidad en la escritura de los nombres de personajes mitológicos múltiples; suelen escribirse con mayúscula las que son en número limitado: 'las Piérides, las Parcas, las Musas'; pero se escribe con minúscula «musa» para referirse a alguna particular: 'la musa de la tragedia'; y se escriben con minúscula los de las que existen en número indefinido: 'ninfa, sátiro, sirena'; así como los sobrenombres: 'castálidas, hipocrénides'.
Está en el D. R. A. E. escrito con mayúscula 'Padres de la Iglesia' y 'Santos Padres'.
El desconcierto que reflejan las notas anteriores es debido, naturalmente, a que el uso de la mayúscula tiene más valor reverencial que gramatical (lo tiene gramatical en alemán); puede decirse que es un signo psicológico. Podría despojarse a las letras mayúsculas de todo valor ortográfico y dejarlas convertidas en otro tipo de letra más y, como tal, restringir su uso al principio de los escritos y detrás de punto, y, gramaticalmente, no pasaría nada; se sentiría en algunos casos la necesidad de diferenciar una designación aplicada a un caso particular cuando esa misma designación tiene valor genérico, pero ese mismo caso se da continuamente sin que se recurra a la mayúscula para resolverlo; es uno de los casos de aplicación de las comillas. Pero ya que no se adopta una medida tan revolucionaria, sí cabe, al menos, descargar de obligaciones al escritor en este terreno, suprimiendo la mayúscula en los casos siguientes:
1. En todos los nombres de fiestas, para lo que marca un precedente la supresión que se ha consagrado de hecho en los de los meses y los días de la semana.
2. En los de edades históricas.
3. En los de constelaciones y astros que no sean nombres propios por otro concepto.

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