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Los Modos Verbales

Gramática Española de María Moliner

Gramática Española de María Moliner

a. EL INDICATIVO

En este modo hay, en términos generales, correspondencia entre el tiempo gramatical y el de la acción (cosa que no pasa en los otros modos; ni siquiera en el subjuntivo, que es, después del indicativo, el de conjugación más completa): Ahora duerme. Llegó ayer.
(Los clásicos usaban a veces el indicativo en vez del subjuntivo en la subordinada de una oración de pensamiento negativa: Concedo que
hubo doce pares, pero no quiero creer que hicieron (en vez de «hicieran») todas aquellas cosas.)

b. EL SUBJUNTIVO

Es el modo de la oración adjunta a cuya acción el contenido de la principal o la clase de nexo le da carácter de posible, probable o hipotética, o de creída, deseada, temida, necesaria, etc., por el que habla o por otro, o para ellos; es decir: es específicamente el modo de la oración adjunta de significado eventual. Ahora bien: ni hay verbos que, por su significado, exijan siempre que la oración adjunta a aquella de que ellos forman parte lleve el verbo en subjuntivo, ni conjunciones, salvo las finales, que tengan siempre igual exigencia respecto de las oraciones a que afectan; sino que cualquier verbo de los que, encontrándose en una oración principal, determina en algunos casos que la adjunta esté en subjuntivo, puede, en otros, usarse con ella en indicativo; y cualquier conjunción no final de las llamadas subordinantes puede acompañar a una oración en indicativo: Te avisaría si viniese; avísame si viene. Lo sabría si me lo hubieras dicho; sé que lo hará. En algunos casos, una misma oración con el mismo verbo principal o la misma conjunción está en indicativo si es afirmativa y en subjuntivo si es negativa: Creo que viene; no creo que venga. En otros, se emplea el subjuntivo cuando el verbo está en futuro y no se emplea en otros casos. Y el imperativo en la oración principal determina en general la subjuntivación de la adjunta aunque otras formas del mismo verbo no la determinan. Así, pues, el verbo en subjuntivo expresa, como se ha dicho, una acción de carácter eventual; pero no siempre una oración de este carácter se expresa con subjuntivo. Por ejemplo, tan eventual es la acción expresada por «si viene» (indicativo) en la oración «te avisaré si viene» como la expresada por «si viniese» (subjuntivo) en «te avisaría si viniese». La subjuntivación es determinada no sólo por el carácter eventual de la acción, sino, además, por la clase del verbo de la oración principal y por la conjunción que afecta al verbo de la adjunta.
En cuanto a las oraciones independientes con el verbo en subjuntivo, son introducidas, bien por una de las conjunciones que permiten sobreentender una principal («que, si, con tal que»), o bien por uno de los adverbios de posibilidad o deseo que equivalen a una oración del mismo significado («quizá, ojalá»...): ¡Que te vaya bien! ¡Si yo lo supiera...! Con tal que lleguemos a tiempo... Tal vez lo sepa él. ¡Ojalá no se haya enterado!. (Hay que advertir que no todas, y no siempre, las expresiones de esta clase se construyen con subjuntivo; «a lo mejor», por ejemplo, se construye siempre con indicativo; «posiblemente» puede también construirse con este modo: Posiblemente llegue [llegaré] antes que tú. Otros usos del subjuntivo. Se emplea también el subjuntivo en expresiones de significado concesivo de esta forma: sea lo que fuere, venga de donde viniere. (La tendencia general a restringir el uso del futuro de subjuntivo hace que sea cada vez más frecuente substituirlo en estas frases por la repetición del presente: sea lo que sea, venga de donde venga.)
El subjuntivo substituye al indicativo en lenguaje informal en oraciones de comparación enfáticas: Entiendo de eso tanto como pueda (en vez de «puede») entender él. La G. R. A. da como lícita esta construcción. Pero el empleo del subjuntivo por el indicativo, o sea, en una oración enunciativa, en cualquier otro caso, como en la frase que se oye frecuentemente: ¡Pueda ser!, es vicioso e inadmisible.
El subjuntivo substituye en general al imperativo en las expresiones negativas: No vengas. No salgáis de aquí. Además, las personas que no son las segundas están tomadas del subjuntivo. Las formas de significado imperativo tomadas del subjuntivo, excepto la primera persona del plural, se construyen generalmente con «que»: Primero, que pague. Se construyen frases informales anteponiendo a «que» el sujeto: ¡Su madre que la aguante! (en vez de ¡que la aguante su madre!). El uso de esas formas sin «que», fuera de frases proverbiales o refranes como hágase el milagro y hágalo el diablo, es literario y poco frecuente. Sólo «venga» tiene uso frecuente, pero con cierto valor peculiar, en frases de petición: ¡vengan pronto esas noticias! ¡venga el dinero!

c. EL IMPERATIVO

Se emplea para mandar o, en primera persona del plural, para expresar la decisión de hacer lo que el verbo expresa; son exclusivamente frases de forma directa: ¡Ven aquí!. Pues las indirectas o dependientes de otra oración son oraciones substantivas de subjuntivo o infinitivo (le he mandado que venga [venir]).
A veces, expresa deseo: ¡Sé feliz!.
Las únicas formas específicas del imperativo son las segundas personas del singular y el plural: Ven aquí. Abrid la puerta. Se toman del presente de subjuntivo las otras personas, pero se considera no existente la primera del singular, aunque no esté claro que tenga más derecho a ser considerado imperativo «pasemos. a otra cosa» que «ande yo caliente».
En frases negativas también las segundas personas son substituidas por las del subjuntivo: No te dejes engañar. No salgáis otra vez. Sin embargo, antiguamente se usaba el imperativo en este caso: ¡No salid!. Y todavía se usa en lenguaje actual coloquial, en forma pronominal: ¡No moveos!.
En los verbos pronominales se suprime la «d» final de la segunda persona del plural del imperativo al adjuntarle el pronombre: Marchaos. Poneos aquí.
Las oraciones en imperativo se escriben con frecuencia con signos de exclamación.

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