Puntos Sobresalientes de Genesis 29 a 31

Puntos Sobresalientes de la Biblia: Genesis 29 a 31

Libro bíblico número 1: Génesis

Escritor: Moisés

Dónde se escribió: Desierto

Cuándo se completó: 1513 a.E.C.

Tiempo que abarca: “En el principio” a 1657 a.E.C.




GÉNESIS 29


g97 8/6 pág. 10 Cómo afrontar la situación
Cuando examinen algunas parejas bíblicas como Jacob y Raquel, Boaz y Rut, y el pastor y la doncella sulamita, percibirán un elemento de atracción sexual en sus relaciones. Sin embargo, al leer detenidamente los capítulos 28 y 29 de Génesis, el libro de Rut y El Cantar de los Cantares, observarán que hay otros elementos importantes que enriquecen estas relaciones.
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w79 15/8 págs. 8-11 ¿Debe uno observar la costumbre?
Se ha definido la costumbre como “práctica que ha estado establecida por largo tiempo y ha llegado a ser considerada como ley no escrita.” También es “un uso o práctica que es común a muchas personas . . . o es habitual en el caso de un individuo.” Como término jurídico, aplica a “ley no escrita establecida por . . . práctica uniforme.”
Para ilustrar esto, dirijámonos al capítulo 29 del libro bíblico de Génesis. Ahí hallamos un relato de las negociaciones de Jacob con su tío Labán por la mano de la hija más joven de éste, Raquel, en matrimonio. El acuerdo fue que Jacob trabajara siete años para Labán a cambio de Raquel, a quien Jacob amaba mucho. Al fin de siete años, Jacob habló a Labán y dijo: “Dame mi esposa, porque se han cumplido mis días.” Sin embargo, Labán le jugó una treta a Jacob al darle su hija mayor, Lea, en vez de Raquel. Por supuesto, Jacob se perturbó mucho por este engaño y protestó ante su tío. ¿Qué respuesta dio Labán? “No se acostumbra hacerlo así en nuestro lugar, el dar la menor antes de la primogénita.” A pesar de que se le había engañado así, Jacob no disputó contra esta ley no escrita, sino que mostró que la reconocía al concordar en esperar otra semana antes de recibir a Raquel como esposa.—Gén. 29:15-28.
Entonces, ¿cómo contestaría usted la pregunta: ¿Debe uno seguir la costumbre? Las decisiones sabias resultarán en afectuoso compañerismo con otros creyentes mientras al mismo tiempo se añade variedad y riqueza a la vida. Sobre todo, así usted edificará una estrecha y afectuosa relación personal con Jehová, quien provee todas las cosas para que disfrutemos de ellas. Además, usted estará asegurando para sí mismo, y quizás para otras personas a quienes usted declare las “buenas nuevas,” el privilegio de vivir en el nuevo orden de justicia de Dios, donde todas las costumbres reflejarán la gloria de Jehová.—1 Cor. 10:31.
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g89 8/1 pág. 21 ¿Por qué tengo que hacer todas esas tareas?
Si ayudas en casa, estarás honrando a tus padres como los niños y adolescentes israelitas de tiempos bíblicos. Por ejemplo: Raquel, la hija de Labán, cuidaba de los rebaños de su padre. Las hijas de Reuel —o Jetró— tenían la responsabilidad de sacar agua para abrevar el rebaño, un trabajo tedioso y agotador. (Génesis 29:9; Éxodo 2:16.) Los chicos también recibían formación práctica. Por ejemplo: José, el padre adoptivo de Jesús, seguramente le enseñó el oficio de carpintero. (Mateo 13:55; Marcos 6:3.)
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w90 15/11 pág. 11 párr. 3 “El mayor de estos es el amor”
3 El que el ser humano pueda manifestar amor es una expresión de la sabiduría y el amor e interés de Dios por la humanidad. Es interesante el hecho de que los griegos de la antigüedad tenían cuatro palabras para “amor”. Una era é•ros, que denotaba amor romántico asociado con la atracción sexual. No hubo ocasión para que los escritores de las Escrituras Griegas Cristianas usaran é•ros, aunque la Septuaginta usa formas de ese término en Proverbios 7:18 y 30:16, y hay otras referencias al amor romántico en las Escrituras Hebreas. Por ejemplo, leemos que Isaac “se enamoró” de Rebeca. (Génesis 24:67.) Un ejemplo verdaderamente notable de esta clase de amor se halla en el caso de Jacob, pues parece que él se enamoró a primera vista de la hermosa Raquel. De hecho, “Jacob procedió a servir siete años por Raquel, pero a sus ojos resultaron como unos cuantos días debido al amor que le tenía”. (Génesis 29:9-11, 17, 20.)
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g71 8/3 pág. 7 El amor romántico... ¿puerta a un matrimonio feliz?
La Palabra de Dios, la Biblia, no condena al amor romántico en sí. De hecho, nos habla de un caso sumamente hermoso de amor romántico, el de Jacob, de 77 años de edad, para con la hermosa doncella Raquel, “de hermosa figura y de hermoso semblante.” Se enamoró de ella y su amor fue tal que los siete años que sirvió por ella a Labán, padre de ella, “a sus ojos resultaron como unos cuantos días.”—Gén. 29:11-20.
Pero al mismo tiempo la Palabra de Dios advierte contra la idolatría, y el amor romántico fácilmente puede resultar en idolatrar a una criatura si no se controla. Por otra parte, bajo el encanto del amor romántico o la atracción física los jóvenes tienden a minimizar cosas más importantes, como las capacidades mentales y espirituales. Si una persona toma en serio el servir a su Hacedor, Jehová Dios, entonces debe asegurarse de que la persona que piensa tomar como compañía de toda la vida toma igualmente en serio el servir a Jehová Dios. En particular, el cristiano no debe considerar ni por un instante el envolverse emocionalmente con un incrédulo, sin importar lo romántico y encantador que parezca ser. Claramente el inspirado apóstol Pablo manda: “No lleguen a estar unidos bajo yugo desigual con los incrédulos.” Cásense, “pero en el Señor.”—2 Cor. 6:14; 1 Cor. 7:39.
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w95 1/4 pág. 13 párr. 14 Usted es de gran valor a los ojos de Dios
14 ¿Cuáles son algunas de las obras buenas que Dios valora? Prácticamente, todo lo que hacemos a imitación de su Hijo, Jesucristo. (1 Pedro 2:21.) Una obra muy importante es, por lo tanto, la predicación de las buenas nuevas del Reino de Dios. En Romanos 10:15 leemos: “¡Cuán hermosos son los pies de los que declaran buenas nuevas de cosas buenas!”. Aunque normalmente no consideremos “hermosos” nuestros humildes pies, la palabra que utiliza Pablo es la misma que se emplea en la versión Septuaginta griega con respecto a Rebeca, Raquel y José, quienes se destacaron por su hermosura. (Génesis 26:7; 29:17; 39:6.) De modo que nuestra participación en el servicio de nuestro Dios, Jehová, es muy hermosa y de gran valor a sus ojos. (Mateo 24:14; 28:19, 20.)
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g 1/10 pág. 28 ¿Por qué no les gusto a los chicos?
No coquetees. Las mujeres tienen la capacidad de ejercer una tremenda influencia en los hombres. Ese poder de atracción puede usarse bien o mal (Génesis 29:17, 18; Proverbios 7:6-23). Si tratas de atraer a todos los chicos que conoces, seguramente te ganarás la fama de coqueta.
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w78 1/11 págs. 3-4 ¿Por qué puede el amor ‘soportar todas las cosas’?
¿Qué clase de amor es el que “todo lo tolera”? ¿Puede hacer esto cualquier clase de amor, mientras sea “amor”? ¿Qué hay del amor en la forma de afecto especial para otra persona? Quizás a veces este amor tolere toda clase de trato, porque la Biblia nos dice que el patriarca Jacob sirvió durante muchos años por Raquel, el objeto de sus afectos, y a él aquello le pareció solo unos cuantos años. Además, el trabajo que él tuvo que hacer, de pastoreo, estaba lleno de todo tipo de penalidades.—Gén. 29:18-20; 31:36-42.
Por encima de todo, el amor basado en principios, llamado agape por los escritores de las Escrituras Griegas Cristianas, capacita a uno para soportar todas las cosas. Ese amor ha hecho que el gran Creador, Jehová Dios, sea tan paciente, haya ejercido tan grande paciencia, para con sus hijos humanos imperfectos y descarriados. (2 Ped. 3:9, 15) También le permitió a Jesús soportar todas las cosas que tuvo que aguantar de sus enemigos, así como soportar las faltas de sus discípulos. Finalmente, en expresión de su amor, Jesús entregó su vida por otros.—Juan 15:13.
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w09 1/7 pág. 30 ¿Aprueba Dios la poligamia?
Pero ¿por qué hubo siervos de Dios en la antigüedad —como Abrahán, Jacob, David y Salomón— que tuvieron más de una esposa? Antes de contestar esto, veamos la imagen que presentan las Escrituras de la poligamia. Por ejemplo, exponen abiertamente los graves conflictos familiares que surgieron en los hogares de Abrahán y Jacob debido a dicha costumbre (Génesis 16:1-4; 29:18–30:24). Pensemos también en Salomón, quien desobedeció este claro mandato de la Ley mosaica: “Tampoco debe [el rey] multiplicarse esposas, para que no se desvíe su corazón” (Deuteronomio 17:15, 17). La Biblia revela que llegó a tener nada menos que 700 esposas. Fue tan perjudicial la influencia que ejercieron sobre él, que su corazón terminó desviándose de Jehová (1 Reyes 11:1-4). Es evidente, pues, que las Escrituras presentan una imagen muy negativa de la poligamia.
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yp1 cap. 29 págs. 207-208 ¿Cómo sé si es amor de verdad?
¿Qué pasó entonces? ¿Se casaron y fueron felices para siempre? No. Jacob tuvo que esperar siete años para que el padre de Raquel le permitiera casarse con ella. Más allá de si eso fue justo o no, Jacob probó que realmente amaba a Raquel. Si hubiera sido un simple enamoramiento, no habría aguantado tanto. Esperó porque la quería de verdad. El relato dice: “Jacob procedió a servir siete años por Raquel, pero a sus ojos resultaron como unos cuantos días debido al amor que le tenía” (Génesis 29:20).
¿Qué lección podemos extraer de esta historia? Que el amor verdadero pasa la prueba del tiempo y que, además, no se basa únicamente en el aspecto físico. De hecho, puede que la persona ideal para ti no te resulte atractiva al principio. Bárbara, por ejemplo, reconoce que cuando conoció a Stephen, no le atrajo mucho. “Pero al tratarlo más —cuenta—, las cosas cambiaron. Me agradó mucho el interés que demostraba por otros y que siempre estaba dispuesto a sacrificarse por los demás. Justo las cualidades que yo buscaba en un esposo. Eso lo hizo más atractivo, y acabé enamorándome de él.” El resultado fue un matrimonio sólido.
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Martes, 12 de diciembre de 2006
"Jacob procedió a servir siete años por Raquel, pero a sus ojos resultaron como unos cuantos días debido al amor que le tenía"(Gén. 29:20).
Es posible que surjan dificultades en el matrimonio si dos personas se casan apresuradamente. Tal vez sean muy jóvenes e inexpertas, o quizás no dedicaron suficiente tiempo a conocerse la una a la otra, es decir, a averiguar sus gustos y aversiones, metas en la vida y antecedentes familiares. Jacob tuvo que trabajar siete años para quien iba a ser su suegro antes de que se le permitiera casarse con Raquel. No obstante, estuvo dispuesto a hacerlo porque lo que sentía era amor verdadero, no una simple atracción física (Gén. 29: 21-30). El matrimonio es más que una relación romántica. Une a dos personas de diferente personalidad, constitución emocional y, a menudo, nivel educativo. Por consiguiente, el proceder sabio es tomarse el tiempo necesario para conocer a la otra persona. w 1/3/05 10-12
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w89 1/11 pág. 22 párr. 18 Eviten un yugo con incrédulos
18 ¿Qué hay si a uno le atrae alguien que está estudiando la Biblia y asistiendo a las reuniones, aunque esa persona todavía no se haya bautizado? Nos regocijamos cuando alguien muestra interés en la verdad bíblica. Sin embargo, la cuestión es: ¿Debería usted ceder a su inclinación? Francamente, el proceder sabio es esperar hasta algún tiempo después que su amigo o amiga se bautice y progrese en desplegar los frutos del espíritu de Dios antes de concertar citas. (Gálatas 5:22, 23.) Quizás no sea fácil aplicar este consejo, pero al hacerlo usted demostrará devoción a los principios bíblicos; esto colocará un fundamento excelente para la felicidad verdadera en el matrimonio. Si su amigo (o amiga) se interesa genuinamente en usted y de veras está cultivando amor a Jehová, sin duda esa persona estará dispuesta a esperar hasta que ambos estén “en el Señor” —dedicados y bautizados— antes de comenzar una relación que lleve al matrimonio. Recuerde, también, que el amor verdadero no se pierde porque pase el tiempo. (1 Corintios 7:39; Génesis 29:20.)
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w06 15/10 pág. 25 párr. 7 Demuestre su fe por su modo de vivir
7 Una boda cristiana es un motivo de especial alegría. De hecho, los siervos de Dios de la antigüedad, entre ellos Jesús y sus discípulos, asistieron a esas felices ocasiones, así como a los banquetes que tenían lugar después (Génesis 29:21, 22; Juan 2:1, 2). Ahora bien, en tiempos recientes, la experiencia ha demostrado que las actividades sociales relacionadas con las bodas deben planificarse con mucho cuidado para que reflejen buen juicio y equilibrio cristiano. Puesto que estas ocasiones son parte de la vida, constituyen oportunidades en que los cristianos pueden demostrar su fe.
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g 1/08 pág. 6 ¿Cómo ven Dios y Cristo a la mujer?
El interés de Jehová por el bienestar femenino se hace patente en las múltiples ocasiones en que él actuó a favor de sus siervas. Por ejemplo, dos veces impidió que violaran a Sara, la bella esposa de Abrahán (Génesis 12:14-20; 20:1-7). Mostró favor a Lea, la esposa menos amada de Jacob, “abri[éndole] la matriz” para que engendrara un hijo (Génesis 29:31, 32).
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my Preguntas de estudio para Mi libro de historias bíblicas
Aunque Labán lo engañó, ¿cómo demostró Jacob que era honorable, y qué podemos aprender de ello? (Gén. 25:27; 29:26-28; Mat. 5:37.)
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w95 1/10 pág. 8 párr. 4 ¿Ocupa Dios el primer lugar en su familia?
4 En otra ocasión en que Jesús explicó lo que implica realmente ser un seguidor verdadero de él, dijo: “Si alguien viene a mí y no odia a su padre y madre y esposa e hijos y hermanos y hermanas, sí, y hasta su propia alma, no puede ser mi discípulo”. (Lucas 14:26.) Es obvio que no quiso decir que sus seguidores debían odiar literalmente a sus familiares, ya que mandó que las personas amaran incluso a sus enemigos. (Mateo 5:44.) Lo que quiso decir fue que sus seguidores debían amar a sus familiares menos que a Dios. (Compárese con Mateo 6:24.) En conformidad con este entendimiento, la Biblia indica que Jacob ‘odiaba’ a Lea y amaba a Raquel, es decir, que no amaba a Lea tanto como a su hermana, Raquel. (Génesis 29:30-32.) Jesús dijo que debemos odiar incluso nuestra propia “alma”, o vida, en otras palabras, amarla menos que a Jehová.
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g93 8/5 pág. 23 ¿Cómo puedo superar el fracaso de un idilio?
Más importante aún: ¿qué piensa Dios de ti? Es probable que Lea, una mujer de tiempos bíblicos, sintiera de forma muy intensa el dolor del rechazo. Sabía muy bien que habían engañado a Jacob, su esposo, para que se casara con ella, y que él amaba más a su hermana Raquel. No es de extrañar que se sintiera “odiada”, por decirlo así, y muy desgraciada. Sin embargo, para Dios Lea tenía muchas cosas buenas. La bendijo con muchos hijos, y tanto la línea sacerdotal de Israel como la línea real, por la que vino el Mesías, procedieron de Lea, no de Raquel. (Génesis 29:30-35.)
No hay rechazo que pueda alterar la bendición y el amor de Dios. Recuerda, el Creador del universo te ama lo suficiente como para haber permitido que su Hijo sufriera y muriera por ti. (Juan 3:16.) No es que no merezcas ser amado, ni mucho menos que no sirvas para nada.

GÉNESIS 30



w95 15/9 pág. 15 párrs. 4-5 El amor vence los celos
4 Pablo ayudó a los corintios a ver de manera apropiada los talentos y aptitudes de los diversos hermanos de la congregación. Preguntó: “¿Quién hace que tú difieras de otro? En realidad, ¿qué tienes tú que no hayas recibido? Entonces, si verdaderamente lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?”. (1 Corintios 4:7.) En el capítulo 12 de Primera a los Corintios, explicó que los que componen la congregación se asemejan a los diferentes miembros del cuerpo humano, como la mano, el ojo y la oreja. Señaló que Dios formó los miembros del cuerpo de tal modo que pudieran cuidarse unos a otros. También escribió: “Si un miembro es glorificado, todos los demás miembros se regocijan con él”. (1 Corintios 12:26.) Todos los siervos de Dios de hoy en día debemos seguir este principio al tratar con nuestros compañeros de creencia. En vez de tener celos de otra persona debido a su asignación o sus logros en el servicio de Dios, debemos regocijarnos con ella.
5 Hay que reconocer que es más fácil decir esto que hacerlo. El escritor bíblico Santiago nos recuerda que todo ser humano pecador tiene una “tendencia hacia la envidia”. (Santiago 4:5.) La primera muerte humana ocurrió debido a que Caín cedió a los celos. Los filisteos persiguieron a Isaac porque envidiaban su creciente prosperidad. Raquel tenía celos de su hermana porque era fértil. […] (Génesis 4:4-8; 26:14; 30:1; 37:11; Números 12:1, 2; 16:1-3; Salmo 106:16; 1 Samuel 18:7-9; Mateo 20:21, 24; Marcos 9:33, 34; Lucas 22:24.)
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w92 15/5 pág. 17 párrs. 7-8 Verdadera felicidad al servir a Jehová
7 Los factores mencionados que contribuyen a la felicidad pudieran calificarse de “básicos”, o “constantes”, porque son válidos para los siervos de Jehová en todo momento. Además, existen los que pudieran llamarse variables, factores que pudieran ser fuente de felicidad en un tiempo, pero ser causa de poca o ninguna felicidad en otro tiempo. En épocas patriarcales y precristianas se consideraba que el casarse y tener hijos eran indispensables para la felicidad. Esto se refleja en la intensa súplica de Raquel a Jacob: “Dame hijos, o si no seré mujer muerta”. (Génesis 30:1.) Tal actitud respecto a tener hijos estaba en conformidad con el propósito de Jehová en aquellos tiempos. (Génesis 13:14-16; 22:17.)
8 El casarse y tener hijos se consideraban bendiciones divinas entre el pueblo de Jehová de la antigüedad. No obstante, la angustia se relacionaba con esas circunstancias y otras durante períodos calamitosos de la historia del pueblo de Dios. (Compárense Salmos 127 y 128 con Jeremías 6:12; 11:22; Lamentaciones 2:19; 4:4, 5.) Por lo tanto, es patente que el casarse y tener hijos no son factores permanentes que contribuyen a la felicidad.
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g84 22/8 pág. 18 ¿Cómo puedo librarme de los sentimientos de envidia?
Los celos pueden arruinar la mejor de las relaciones. Normalmente nos disgusta la gente que es abiertamente celosa. La Biblia habla de que Raquel tuvo celos de su hermana, Lea. Esto alteró su relación fraternal (Génesis 30:1).
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g97 22/8 págs. 19-20 ¿Qué hago para que dejen de echarme siempre la culpa?
Primero, procura hallar lo que la Biblia llama el “tiempo apropiado”. (Proverbios 15:23.) El escritor Clayton Barbeau recomienda: “Escoge un momento y un lugar en que todos estén calmados y de buen talante”. Además, la Biblia advierte: “La palabra que causa dolor hace subir la cólera”. (Proverbios 15:1.) Por lo tanto, trata de abordar a tus padres con bondad y respeto, sin agresividad. No pierdas los estribos. (Proverbios 29:11.) En vez de atacar a tus padres (“¡Siempre me están culpando de todo!”), procura explicarles cómo te hace sentir el que te estén acusando continuamente. (“Me siento mal cuando me culpan de algo que no he cometido.”) (Compáralo con Génesis 30:1, 2.)
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km 2/04 pág. 7 Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático
¿En qué sentido fue Raquel un buen ejemplo de alguien cuyos esfuerzos sinceros fueron bendecidos por Jehová? (Gén. 30:1-8.) [w02-S 1/8 págs. 29, 30.] Raquel, que apreciaba su herencia, era muy consciente de que Jehová había prometido bendecir a Jacob. Su hermana, Lea, la primera esposa de Jacob, había sido bendecida con cuatro hijos, mientras que ella permanecía estéril (Gén. 29:31-35). En vez de compadecerse de sí misma, elevó continuas súplicas a Jehová y actuó decididamente en armonía con la voluntad de Dios y sus propias peticiones.
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fy cap. 2 págs. 23-24 párr. 18 Cómo prepararse para tener éxito en el matrimonio
18 No hay que olvidar que estamos tratando con alguien que es descendiente imperfecto de Adán, no con un héroe (o heroína) idealizado tomado de una novela romántica. Todo el mundo tiene debilidades y algunas deben pasarse por alto, tanto en lo que toca a uno mismo como a la futura pareja. (Romanos 3:23; Santiago 3:2.) Además, una determinada debilidad puede contribuir al crecimiento espiritual. Por ejemplo, imagínese que tienen una discusión durante el noviazgo, pues incluso las personas que se aman y respetan mutuamente a veces discrepan en sus conclusiones. (Compárese con Génesis 30:2; Hechos 15:39.) ¿Es posible que ambos tengan sencillamente que ‘refrenar su espíritu’ un poco más y aprender a resolver los asuntos de manera más pacífica? (Proverbios 25:28.) ¿Muestra su futura pareja un deseo de mejorar? ¿Y qué puede decirse de uno mismo? ¿Podría aprender a ser menos sensible, menos susceptible? (Eclesiastés 7:9.) Aprender a resolver problemas puede crear el marco para una comunicación franca que va a ser esencial en la vida de casados. (Colosenses 3:13.)
g88 22/7 pág. 12 ¿Deberíamos romper?
Esta es una preocupación común de las parejas que cortejan. No obstante, muchos piensan que no hay que preocuparse por una riña entre enamorados. Es cierto que hasta personas que se quieren a veces pueden estar en desacuerdo... y quizás alterarse bastante. (Compárese con Génesis 30:2; Hechos 15:39.) Pero si se discrepa en casi todo, si todas las discusiones terminan a gritos o si las relaciones no son más que un ciclo interminable de romper y hacer las paces, ¡cuidado! Es posible que eso sea señal de una grave falta de madurez espiritual o emocional por parte de uno de los dos, o de ambos. A los cristianos se les dice que desechen actitudes de “ira, cólera [...], habla injuriosa”. (Colosenses 3:8.)
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g99 8/4 pág. 12 ¿Sabe la respuesta?
¿Qué nombre de uno de los doce hijos de Jacob significa “Buena Fortuna”? (Génesis 30:11.)
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w04 15/1 pág. 28 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 2)
30:14, 15. ¿Por qué cambió Raquel la oportunidad de concebir por unas mandrágoras? En la antigüedad, la mandrágora tenía usos medicinales como narcótico y antiespasmódico. También se la consideraba afrodisíaca, así como estimulante de la fertilidad y la concepción (El Cantar de los Cantares 7:13). Aunque la Biblia no revela por qué hizo el cambio, Raquel tal vez pensara que las mandrágoras la ayudarían a concebir y así acabar con el oprobio de ser estéril. No obstante, pasaron algunos años antes que Jehová ‘le abriera la matriz’ (Génesis 30:22-24).
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w98 15/2 pág. 8 Padres, protejan a sus hijos
En algunas culturas africanas, se considera obsceno pronunciar palabras de naturaleza sexual, tales como pene, semen o menstruación. Una madre cristiana hasta le prohibió a su hija utilizar la expresión “relaciones sexuales”, aunque dijo que estaba bien usar la palabra “fornicación”. En cambio, la Biblia, la Palabra de Dios, habla con franqueza de la sexualidad y de los órganos sexuales (Génesis 17:11; 18:11; 30:16, 17; Levítico 15:2). El propósito no es escandalizar ni excitar, sino proteger e instruir al pueblo de Dios (2 Timoteo 3:16).
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fl cap. 9 págs. 122-123 párr. 16 Educando a los hijos desde la infancia
16 Usted contesta las preguntas de su hijo y lo estimula a comunicarse. Pero entonces, de súbito le hace preguntas sobre asuntos sexuales. ¿Responde usted francamente, o da alguna respuesta engañadora, tal como la de decir que consiguieron al hermanito o la hermanita del hospital? ¿Va a dar usted información correcta o va a dejar que los niños obtengan de niños de más edad respuestas de mala calidad, hasta incorrectas, quizás en un contexto de obscenidad? La Biblia contiene referencias francas a una buena cantidad de cosas que tienen que ver con el sexo o los órganos genitales. (Génesis 17:11; 18:11; 30:16, 17; Levítico 15:2) Al instruir a su pueblo respecto a reuniones en las cuales se había de leer su Palabra, Dios dijo: “Congrega al pueblo, los hombres y las mujeres y los pequeñuelos . . . a fin de que escuchen y a fin de que aprendan.” (Deuteronomio 31:12) De modo que los niñitos oirían cualesquiera de esas referencias en un ambiente serio y respetuoso, no en la forma del ‘habla callejera.’
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w11 1/11 pág. 5 Diez preguntas sobre el sexo. La Biblia responde
¿Permite Dios la poligamia?
▪ Respuesta: Dios permitió durante un tiempo que el hombre tuviera más de una esposa (Génesis 4:19; 16:1-4; 29:18–30:24). Sin embargo, él no dio origen a esta práctica, pues a Adán solo le dio una mujer.
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g 3/06 pág. 9 Cómo encontrar el amor verdadero
Si siente que nadie lo quiere, no se desanime ni se juzgue con severidad. Tenga presente que Jehová está al tanto de lo que le ocurre. ¿Recuerda a Lea, a quien mencionamos en el primer artículo de esta serie? Jehová se fijó en su situación, y ella llegó a ser madre de seis hijos y una hija: una gran bendición en esa época en la que a los hijos se les veía como un valioso tesoro. Además, todos sus hijos varones dieron origen a tribus de Israel (Génesis 29:30-35; 30:16-21). ¡Cuánto debieron de consolar a Lea el amor y el interés de Dios!
En el nuevo mundo que prometen las Santas Escrituras, nadie sufrirá por falta de amor. Al contrario, el amor verdadero impregnará a toda la sociedad humana (Isaías 11:9; 1 Juan 4:7-12). Si deseamos estar allí, ahora es el momento de demostrarlo cultivando el amor que se enseña en la Biblia y que manifiesta su Autor. Está claro, la verdadera felicidad no depende solo de ser amado, sino de amar desinteresadamente a los demás (Mateo 5:46-48; 1 Pedro 1:22).
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w95 15/9 pág. 21 Las familias piadosas del pasado son un modelo para nuestros días
Cuando el patriarca Jacob por fin logró saldar la enorme deuda que tenía con su suegro, se preguntó: “¿Cuándo he de hacer algo yo también por mi propia casa?”. (Génesis 30:30.) Como todos los padres, Jacob sentía la responsabilidad de mantener a su familia, y trabajó arduamente con ese objetivo. Génesis 30:43 dice: “El hombre siguió aumentando más y más, y llegaron a ser suyos grandes rebaños, y siervas y siervos, y camellos y asnos”.
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w13 15/3 pág. 21 párrs. 8, 9 Jehová es nuestra morada
8 Cuando Jacob llegó a Harán, su tío Labán le extendió una cálida bienvenida, y más tarde le dio a Lea y Raquel por esposas. Sin embargo, con el tiempo trató de aprovecharse de él, tanto que le cambió su salario 10 veces (Gén. 31:41, 42). Jacob aguantó aquellas injusticias, confiando en que Jehová lo seguiría cuidando. Y, de hecho, así fue, pues cuando regresó a Canaán poseía “grandes rebaños, y siervas y siervos, y camellos y asnos” (Gén. 30:43). Profundamente agradecido, le dijo a Jehová: “Indigno soy de todas las bondades amorosas y de toda la fidelidad que has ejercido para con tu siervo, porque con solo mi bastón crucé este Jordán y ahora he llegado a ser dos campamentos” (Gén. 32:10).
9 Estos ejemplos nos muestran por qué Moisés pudo afirmar: “Oh Jehová, tú mismo has resultado ser una verdadera morada para nosotros durante generación tras generación” (Sal. 90:1). Sus palabras siguen vigentes hoy, pues Jehová, con quien “no hay la variación del giro de la sombra”, continúa siendo una morada acogedora y segura para sus leales (Sant. 1:17).

GÉNESIS 31



w74 1/1 pág. 19 párr. 26 ¿Está usted mirando atentamente hacia la herencia?
26 ¿Es usted paciente y altruista, como lo fue Jacob? ¿Está usted dispuesto a servir de todo corazón, esperando a que Jehová lo bendiga? Jacob no se enfadó debido a que, a la edad de setenta y siete años, su padre le aconsejó que saliera del hogar, no llevando nada de la herencia consigo. En actitud fue diametralmente lo contrario del hijo pródigo de la ilustración de Jesús, que quería dejar el hogar y también quiso su herencia, para gastarla en sus propios deseos. Jacob tenía noventa y siete años de edad cuando inició su viaje de regreso a casa, no debido al deseo de reclamar una herencia terrestre, sino por mandato de Dios.—Gén. 31:3.
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cl cap. 27 pág. 277 párr. 17 ‘¡Oh cuán grande es su bondad!’
17 “Benévolo.” Este adjetivo nos dice mucho del trato que dispensa Jehová a sus criaturas. En vez de ser —como tantos poderosos— brusco, frío o tiránico, actúa con dulzura y suavidad. Por ejemplo, dijo a Abrahán: “Alza los ojos, por favor, y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte y hacia el sur y hacia el este y hacia el oeste” (Génesis 13:14). Aunque muchas versiones omiten aquí la expresión “por favor”, los biblistas reconocen que el original hebreo emplea una partícula que transforma las órdenes en peticiones corteses. Hay otros casos similares (Génesis 31:12; Ezequiel 8:5). Imaginémoslo: ¡el Soberano universal pide las cosas “por favor” a simples seres humanos! En un mundo donde predominan la rudeza y la agresividad, ¿verdad que nos reconforta pensar en la benevolencia de nuestro Dios, Jehová?
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w98 15/9 págs. 24-27 Sea razonable al negociar el precio de la novia
COMO sucedía en tiempos bíblicos, en la actualidad hay culturas que exigen al hombre pagar un precio por la novia antes de permitírsele casarse con ella. “Estoy dispuesto a servirte siete años por Raquel tu hija menor”, dijo Jacob a su futuro suegro, Labán (Génesis 29:18). El amor de Jacob por Raquel era tal, que ofreció un precio elevado: el equivalente al salario de siete años. Labán aceptó la oferta, pero con engaño hizo que Jacob se casara primero con su hija mayor, Lea. La falsedad continuó caracterizando las relaciones posteriores de Labán con Jacob (Génesis 31:41). La importancia que Labán dio a la ganancia material resultó en que sus hijas le perdieran el respeto. “¿No se nos considera realmente como extranjeras para con él ya que nos ha vendido, de modo que sigue comiendo de continuo hasta del dinero que se dio por nosotras?”, preguntaron (Génesis 31:15).
Lamentablemente, en el materialista mundo actual muchos padres son como Labán, y algunos, mucho peores. Según un periódico africano, hay ‘padres avariciosos que negocian los matrimonios con fines puramente especulativos’. Las presiones económicas constituyen otro factor que tienta a algunos padres a considerar a sus hijas un medio de salir de una difícil situación económica.
En efecto, ser razonable a la hora de negociar el precio de la novia contribuye a la felicidad familiar. Por ejemplo, los recién casados no se endeudan y se les facilita adaptarse a la vida matrimonial. Eso ha permitido a muchas parejas jóvenes buscar bendiciones espirituales, como servir de tiempo completo en la urgente obra de predicar y hacer discípulos. A su vez, trae gloria al amoroso Originador del matrimonio, Jehová Dios (Mateo 24:14; 28:19, 20).
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w90 15/6 pág. 29 La puntualidad y usted
Nosotros también tenemos que ‘conocer nuestros tiempos señalados’. Aunque sin ser rígidos ni fanáticos, debemos tener consciencia del tiempo. No basta con solo saber lo que tenemos que hacer; también tenemos que saber cuándo hacerlo. Es preciso que desarrollemos el hábito de hacer planes de antemano, dar cabida a posibles demoras y estar dispuestos a dejar lo que estemos haciendo para atender cosas más importantes, como nuestras reuniones, el ministerio del campo y otras actividades teocráticas.
En cuanto a esto, es muy importante que haya cooperación en la familia. Se ha observado que a menudo el padre deja que sea la esposa quien prepare a la familia. Entonces él sale solo por la puerta mientras dice mirando atrás: “¡Dense prisa, o llegarán tarde!”. Jacob no era así; con actitud de cooperación “se levantó y subió a sus hijos y a sus esposas sobre los camellos” cuando llegó el tiempo de partir. (Génesis 31:17.)
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g95 22/12 pág. 17 ¿Debería asistir a los conciertos de rock?
Hablemos primero de la música en sí. Esta puede expresar y despertar una amplia gama de emociones. En tiempos bíblicos el pueblo de Dios utilizaba la música para expresar su amor a Él. (Salmo 149:3; 150:4.) También se usaba para expresar alegría, entusiasmo y dolor. (Génesis 31:27; Jueces 11:34; 1 Samuel 18:6, 7; Mateo 9:23, 24.) Lamentablemente, la música no fue siempre sana ni siquiera en tiempos bíblicos. Puede ser que la música desenfrenada y sensual contribuyera a que los israelitas pecaran cuando la nación acampó frente al monte Sinaí. (Éxodo 32:1-6, 17, 18, 25.)
Para ser honrados, gran parte del rock fomenta prácticas y actitudes impropias como la inmoralidad sexual, el consumo de drogas, la rebeldía y el espiritismo. Esto no necesariamente significa que tengas que renunciar a la música, pero la Biblia dice a los cristianos que “sigan asegurándose de lo que es acepto al Señor”. (Efesios 5:10.) De modo que, en lo que a música se refiere, debes seleccionar con criterio.
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we pág. 30 Una esperanza segura para los muertos
Como Jesús es ‘la representación exacta del mismo ser de Jehová Dios’, tenemos razones para no esperar menos de nuestro Padre celestial. (Hebreos 1:3.) El fiel Job dijo sobre el deseo de Jehová de llevar a cabo la resurrección: “Si un hombre físicamente capacitado muere, ¿puede volver a vivir? [...] Tú llamarás, y yo mismo te responderé. Por la obra de tus manos sentirás anhelo”. (Job 14:14, 15.) La palabra del idioma original que se traduce “sentirás anhelo” denota que Dios lo desea ardientemente. (Génesis 31:30; Salmo 84:2.) Es obvio que Jehová espera con gran ansia el momento de la resurrección.
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g00 22/7 pág. 26 ¿Cómo lograr que me vaya bien en el extranjero?
Es normal sentir tristeza y añoranza durante las primeras semanas. La Biblia cuenta que Jacob ‘anhelaba intensamente la casa de su padre’, a pesar de llevar más de veinte años en tierra extranjera (Génesis 31:30). Así que no te sorprendas si en ocasiones tienes ganas de llorar. Claro está, si piensas constantemente en lo que dejaste atrás, lo único que conseguirás es sentirte aún más triste (Números 11:4, 5). La mejor forma de vencer la nostalgia es intentando acostumbrarte a tu nueva vida y al nuevo entorno. Aunque es bueno que te mantengas en contacto con la familia mediante cartas y llamadas telefónicas, el que llames a casa con demasiada frecuencia pudiera dificultar la adaptación a tu nuevo hogar.
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it-2 pág. 177 Labán
Labán estaba muy interesado en recuperar los terafim o ídolos domésticos que Raquel, sin saberlo Jacob, había robado. Pero no pudo encontrarlos, pues Raquel los mantuvo escondidos. El que Labán se valiera de agüeros y poseyera terafim puede indicar que los adoradores de la Luna entre quienes moraba habían influido en sus ideas religiosas. Sin embargo, debería tenerse en cuenta que probablemente había otras razones, aparte de las exclusivamente religiosas, por las que Labán estaba tan ansioso de localizar y recuperar los terafim. Unas tablillas desenterradas en Nuzi, cerca de Kirkuk (Irak), revelan que, según las leyes que regían en tiempos patriarcales en aquella zona en particular, si el esposo de una mujer poseía tales ídolos domésticos, podría comparecer ante un tribunal y exigir las propiedades de su difunto suegro. Por consiguiente, quizás Labán pensó que Jacob había robado los terafim con el fin de desposeer más tarde a sus propios hijos. Este hecho puede explicar por qué, cuando no localizó los dioses domésticos, estaba tan ansioso de celebrar un acuerdo con Jacob que asegurara que este no volvería con los dioses domésticos después de la muerte de Labán para privar de la herencia a sus hijos. (Gé 31:30-35, 41-52.)
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w94 15/1 pág. 31 Preguntas de los lectores
La Biblia reconoce que un feto o embrión puede morir. En ese caso se produce un aborto espontáneo o se da a luz a un mortinato. (Génesis 31:38; Éxodo 23:26; 2 Reyes 2:19-21; Job 21:10; Salmo 58:8; 144:14.)
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w93 15/7 pág. 25 Pastoreen con ternura las preciosas ovejas de Jehová
El patriarca Jacob fue otro conocido pastor. Se consideró responsable personalmente de cada oveja encomendada a su cuidado. Atendió tan fielmente los rebaños de Labán su suegro que, después de veinte años a su servicio, Jacob pudo decir: “Tus ovejas y tus cabras no sufrieron abortos, y los carneros de tu rebaño nunca comí. El animal despedazado no te lo llevaba a ti. Yo mismo sufría la pérdida de él. Si uno era hurtado de día o si era hurtado de noche, de mi mano lo demandabas”. (Génesis 31:38, 39.)
Los superintendentes cristianos demuestran un interés aún mayor que ese en las ovejas que el Pastor de nuestras almas, Jehová Dios, “compró con la sangre del Hijo suyo”. (Hechos 20:28; 1 Pedro 2:25; 5:4.) Pablo recalcó esta responsabilidad de peso cuando recordó a los hebreos cristianos que los hombres que llevan la delantera en la congregación “están velando por las almas de ustedes como los que han de rendir cuenta”. (Hebreos 13:17.)
El ejemplo de Jacob también muestra que la labor de pastor no está limitada por el tiempo. El pastor trabaja día y noche, y suele ser abnegado. Jacob le dijo a Labán: “Ha sido mi experiencia que de día el calor me consumía, y de noche el frío, y el sueño huía de mis ojos”. (Génesis 31:40.)
w74 1/1 págs. 19-20 párrs. 29-31 ¿Está usted mirando atentamente hacia la herencia?
Gén. 31:38-40.
30 Ahora bien Jacob no estaba haciendo trabajo seglar solo para ayudar a Labán, ni para acumular riqueza material. Jacob estaba aumentando su rebaño con la mira de regresar al hogar con el tiempo con una casa propia. ¿Por qué? Porque sabía que tanto Abrahán como Isaac fueron extranjeros en la tierra y que Dios con el tiempo se la daría a la posteridad de Abrahán. Jacob creía en esta promesa. Su alma entera estaba envuelta en ello. Quería tener una casa que estuviera libre, una casa que pudiera servir a Dios enteramente. Y Dios lo bendijo de modo que su familia, sus doce hijos, realmente llegaron a ser el fundamento de la gran nación de Israel.
31 Hoy los cristianos tienen un trabajo que hacer que necesita atención de todo corazón. Ese trabajo consiste en atender los intereses del Reino. Las buenas nuevas tienen que declararse. Se requiere fidelidad. La obra de pastoreo tiene que efectuarse con el mismo celo y vigor que Jacob ejerció con los rebaños de él mismo y de Labán. Lo mismo que en el caso de Jacob, vale la pena mirar atentamente hacia la herencia venidera. La palabra griega traducida “miraba atentamente,” en Hebreos 11:26, significa apartar la vista de toda otra cosa y fijarla en un solo objeto.
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w11 15/6 págs. 20-21 párrs. 5-6 “Pastoreen el rebaño de Dios bajo su custodia”
5 El apóstol puntualizó que los ancianos tenían bajo su custodia “el rebaño de Dios”. Debían comprender que las ovejas eran de Jehová y de Jesucristo, y que responderían ante ellos por la forma en que las atendieran. Pongamos un ejemplo: digamos que un amigo se ausenta por un tiempo y nos pide que nos encarguemos de sus hijos. ¿Verdad que nos esmeraríamos en cuidarlos y alimentarlos? Y si alguno se enfermara, seguramente nos encargaríamos de que recibiera atención médica de inmediato. De igual modo, los superintendentes saben que tienen a su cargo “la congregación de Dios, que él compró con la sangre del Hijo suyo” (Hech. 20:28). No olvidan que cada una de las ovejas fue comprada con la sangre preciosa de Jesucristo. Como saben que se les va a pedir cuentas, se aseguran de alimentar, proteger y cuidar el rebaño.
6 En cierto sentido, sus responsabilidades son parecidas a las de los pastores de tiempos bíblicos. Cuando llevaban el rebaño a pastar, soportaban el calor del día y el frío de la noche (Gén. 31:40).
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w05 1/4 pág. 25 Haga de Jehová su Dios
EN TIEMPOS bíblicos había personas que disfrutaban de una relación tan estrecha con Jehová que se decía que él era su Dios. Por ejemplo, las Escrituras se refieren a Jehová como “el Dios de Abrahán”, “el Dios de David” y “el Dios de Elías” (Génesis 31:42; 2 Reyes 2:14; 20:5).
¿Cómo logró cada uno de estos hombres tener una estrecha relación con Dios? ¿Qué podemos aprender de ellos a fin de que nosotros también logremos entablar y mantener una fuerte relación personal con el Creador?
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w87 1/6 pág. 27 Regocijo con la clase número 82 de Galaad
El orador final de la mañana, Frederick Franz, presidente de la Sociedad Watch Tower, declaró que la graduación de la clase número 82 mostraba que la fe de los que dieron comienzo a la escuela allá en los días tenebrosos de la II Guerra Mundial estaba bien fundada. Consideró el nombre Galaad, y explicó que es una palabra bíblica que significa “Majano de Testimonio”. (Compárese con Génesis 31:43-53.) Los misioneros de Galaad que permanecen fielmente en sus asignaciones sirven como un majano de testimonio. Son testimonio vivo para la verdad.
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w09 15/9 pág. 27 párr. 7 ¿Valoramos lo que Jehová ha hecho para liberarnos?
7 A fin de salvarnos, el rescatador tendría que hacer algo para que se pudieran perdonar nuestros pecados, se anularan sus efectos y pudiéramos reconciliarnos con Dios. ¿Qué tendría que hacer? Desde el principio hubo indicios de que se necesitaría un sacrificio. Cuando Abel, el primer hombre fiel, ofreció a Dios algunos animales, obtuvo su aprobación. Asimismo, Noé, Abrahán, Jacob, Job y otros patriarcas fieles sacrificaron animales, lo cual también fue del agrado de Dios (Gén. 4:4; 8:20, 21; 22:13; 31:54; Job 1:5).
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w96 1/11 pág. 28 ¿Por qué dar a Jehová?
La respuesta más sencilla es que, desde la antigüedad, Jehová hizo del dar una parte esencial de la adoración verdadera. El fiel Abel sacrificó a Jehová lo mejor de su rebaño. Los patriarcas Noé, Abrahán, Isaac, Jacob y Job hicieron ofrendas parecidas. (Génesis 4:4; 8:20; 12:7; 26:25; 31:54; Job 1:5.)

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