El más famoso sermón de Jesucristo

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El Sermón del Monte

Sus antecedentes y marco de circunstancias

El Sermón del Monte

Sus antecedentes y marco de circunstancias
Dos relatos armoniosos
¿Cuándo y en qué ubicación?
El método de enseñar de Jesús
Las tres primeras "felicidades"
¿Quienes son los que se lamentan que serán consolados?
Felicidades para los de "genio apacible"
Las felicidades 4 y 5
Misericordia a "los misericordiosos"
"Las felicidades 6 a 9"
"Los pacíficos" llegan a ser hijos de Dios
Perseguidos, pero felices
Los cristianos como "sal" y "luz"11
Luz que brilla para la gloria de Dios
"No vine a destruir, sino a cumplir"
La cólera prolongada puede ser mortífera
"Primero haz las paces con tu hermano"
Evitando el adulterio y el divorcio
"No juren de ninguna manera"
"No resistan al que es inicuo"
   1—Insulto o daño personal
   2—Cuando alguien "quiere ir al tribunal"
   3—Servicio obligatorio a un agente del gobierno seglar
   4—Al solicitarse ayuda material
'Que sus dones de misericordia sean en secreto'
"Cuando oren ustedes, . . ."
"Ustedes, pues, tienen que orar de esta manera"
"Cuando ayunes, úntate la cabeza con aceite"
El consejo de Jesús sobre el ayuno
'Acumulen tesoros en el cielo'
'Oigan estos dichos, y háganlos'
"Dejen de inquietarse"
¿Entran todos en el Reino?
"Sigan pidiendo"
Entren por la puerta angosta
"Dejen de juzgar"

EL Sermón del Monte es el más famoso sermón que se ha predicado. Frases de él se hallan en el corazón y en los labios de centenares de millones de personas por toda la Tierra. ¿Tiene este discurso de Jesucristo, que se presentó hace casi 2.000 años, un mensaje para la gente de hoy?
Bueno, ¿se está esforzando todavía la gente por hallar felicidad? ¿Necesitan todavía los seres humanos principios rectos como guía para saber comportarse unos con otros? ¿Hay hoy día personas que deseen saber lo que Dios requiere en el sentido de adoración aceptable?
Los individuos que desean información verídica sobre estos asuntos abundan más que nunca. Puesto que éstas son las mismísimas cosas que se consideraron en el Sermón del Monte, el sermón está tan al día en el siglo veinte como lo estuvo cuando se pronunció. Por lo tanto, será provechoso para nosotros examinar lo que Jesús dijo en ese famoso sermón.
Pero antes de que hagamos eso, demos un vistazo a los antecedentes y el marco de circunstancias de este gran discurso.

Dos relatos armoniosos

Parece que el Sermón del Monte se presenta en dos relatos del Evangelio. (Mateo, capítulos 5-7; Lucas 6:20-49) El relato del sermón por Lucas equivale en tamaño a una cuarta parte del tamaño del relato que da Mateo. Solo cinco versículos y medio de la presentación de Lucas no aparecen en la de Mateo. Cuando los dos relatos corren paralelos, a menudo difieren considerablemente en cuanto a fraseología. ¿Debería hacer esto que surgieran dudas en cuanto a la autenticidad del sermón según aparece en nuestras Biblias?
Tocante a una objeción que surge del hecho de que Lucas omite grandes porciones del sermón según aparece en Mateo, A. T. Robertson escribe en A Harmony of the Gospels for Students of the Life of Christ (Una armonía de los Evangelios para estudiantes de la vida de Cristo): "Esto deja fuera de consideración a las varias porciones grandes del mismo asunto que Lucas ha colocado en otras partes, o que Jesús repitió en otras ocasiones ([compare] Mat. 6:9-13 con Luc. 11:2-4; Mat. 6:25-34 con Luc. 12:22-31). A menudo Jesús repitió sus dichos en otras ocasiones como lo hacen y deberían hacer todos los maestros. . . . Tampoco debe sorprendernos el que Lucas, escribiendo por lo general para todos los cristianos, omita porciones grandes de a principios del sermón que eran especialmente para judíos (vea Mat. 5:17-27; 6:1-18)." Luego agrega Robertson:
"Además, para contrarrestar estas variaciones, que pueden ser explicadas, se debe recordar que los dos discursos principian del mismo modo y terminan del mismo modo, que tienen una similitud general en el orden de las diferentes partes, y que muestran una semejanza general y a menudo absoluta identidad de expresión.

¿Cuándo y en qué ubicación?

¿Cuándo, durante su ministerio terrestre, presentó este sermón el Hijo de Dios? Las Escrituras informan que Jesús interrumpió su primera gira de Galilea para observar "una fiesta de los judíos" (probablemente la Pascua de 31 E.C.) en Jerusalén. (Juan 4:46-5:1) Lucas relata que Jesús, después de regresar a Galilea, fue reprendido por los fariseos por haber sanado en el día de descanso a un hombre que tenía una mano seca. (Luc. 6:6-11) Poco después de eso él "salió a la montaña a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. Mas cuando se hizo de día llamó a sí a sus discípulos y escogió doce de entre ellos, a los cuales también dio el nombre de apóstoles."—Luc. 6:12, 13.
Después de esto, Jesús "bajó con ellos y se estacionó en un lugar llano, y había una grande muchedumbre de sus discípulos, y una grande multitud del pueblo de toda Judea y de Jerusalén y del país marítimo de Tiro y Sidón, que vinieron a oírle y a ser sanados de sus dolencias. Hasta los que eran molestados de espíritus inmundos fueron curados. Y toda la muchedumbre procuraba tocarle, porque salía poder de él y sanaba a todos. Y alzó los ojos sobre sus discípulos" y pronunció el Sermón del Monte.—Luc. 6:17-20.
Por lo tanto, el Sermón del Monte se dio poco después de haber escogido Jesús a sus 12 apóstoles. Esto evidentemente fue en 31 E.C., aproximadamente a la mitad de su ministerio terrestre que duró tres años y medio.
Aunque "una grande multitud del pueblo" de toda Palestina oyó el sermón, el registro bíblico indica que Jesús habló - principalmente para provecho de sus discípulos.—Mat. 5:1, 2; Luc. 6:17, 20.
¿En qué sitio pronunció Jesús su discurso? Ha habido muchas conjeturas acerca de esto. Algunos han sugerido una montaña alta en Galilea, como el monte Tabor. Otros favorecen un sitio que se llamaba "los cuernos de Hattin," que está entre el monte Tabor y Capernaum. Sin embargo, las Escrituras no especifican el sitio exacto del Sermón del Monte. Tocante a esto, A Dictionary of the Bible (Un diccionario de la Biblia), que editó James Hastings, indica lo siguiente:
"El Sermón se dio en Galilea, escena del ministerio principal de Jesús. (cf. Mat. 423-25, Luc. 617). Si hay una - indicación en Mat. 85, Luc. 71 de que el lugar del acontecimiento fue cerca de Capernaum, ni siquiera se podría definir entonces el sitio exacto. . . . La montaña a la que se alude en Mat. 51, 81; Luc. 612 no se nombra y no se puede identificar. Sin embargo, podemos suponer que la escena del Sermón fue en la región al oeste del lago, no muy lejos de la costa densamente poblada.

El método de enseñar de Jesús

¿Ha notado usted cómo el método de enseñanza que se encuentra en el Sermón del Monte es diferente de la manera en que los intelectuales mundanos suministran instrucción? La misma obra de consulta de Hastings dice del - método de enseñar de Jesús:
"Al enseñar a las multitudes, en sus sinagogas, en los caminos, en la playa y en las faldas de las montañas de Galilea, puso Sus verdades religiosas y principios éticos en dichos populares concretos, contrastando de muchas maneras sencillas Su ideal de vida con las nociones y prácticas convencionales e ilustrando Su enseñanza con las ocupaciones, experiencias y ambiente comunes de Sus oyentes. Enteramente libre del escolasticismo y el intelectualismo, . . . no enseñaba estos temas a la manera de las escuelas antiguas ni modernas. Ponía Sus ideas - de tal manera que Su conocimiento se hiciera universal. Hablaba con una simplicidad, discernimiento y fervor que atraía a todos los oyentes serios.
¿Cuán familiarizado está usted con las verdades que contiene el Sermón del Monte? Usted probablemente esté familiarizado con algunas de sus máximas, como la Oración Modelo, o el "padrenuestro," y la declaración que ha llegado a conocerse como la "regla áurea," en que Jesús dijo: "Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos." (Mat. 6:9-13; 7:12) Pero ¿qué - hay del resto de la presentación de Jesús? ¿Le gustaría considerarla en más detalles?
En números futuros de La Atalaya se proveerá una serie de artículos en los cuales se abarcará la consideración de todo el Sermón del Monte. ¿Por qué no prepararse para obtener pleno beneficio de este material por medio de leer cuidadosamente todo el sermón ahora mismo o tan pronto como pueda? Léalo cuidadosamente. Medite en lo que Jesús dijo. Le será una experiencia deleitable hacer eso.

Las tres primeras "felicidades"

JESÚS abrió su Sermón del Monte con una serie de nueve declaraciones que describen a las personas que son verdaderamente felices. En la primera de estas "felicidades," Jesús dijo: "Felices son los que están conscientes de su necesidad espiritual, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos."— Mat. 5:3, NM; Versión Popular.
"Los que están conscientes de su necesidad espiritual" son, según el griego literal de Mateo, personas "pobres [en cuanto] al espíritu." El relato paralelo de Lucas informa que Jesús dijo: "Felices son ustedes, los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios." (Luc. 6:20) Jesús señaló que una razón importante para su venida como Mesías era "declarar buenas nuevas a los pobres." (Luc. 4:18) Esto no indica ningún mérito especial en ser pobre o que los pobres tengan automáticamente el favor de Dios. Pero los que siguieron a Jesús, personas a quienes se había dado la esperanza de participar en las bendiciones del reino de Dios, fueron principalmente sacados de entre la gente pobre o común. (1 Cor. 1:26-29; Sant. 2:5) Estas personas oprimidas se reconocían como pobres "en cuanto al - espíritu" (espiritualmente) también. En vez de sucumbir a la amargura debido a las circunstancias exteriores, llegaron a estar "conscientes de su necesidad espiritual," más cabalmente al tanto del hecho de que dependían de Dios.
En contraste, Jesús declaró: "Mas ay de ustedes los ricos, porque ya disfrutan de su consolación completa." (Luc. 6:24) Muchas veces la riqueza material embota el sentido de necesidad espiritual. Un ejemplo de esto se puede ver en las palabras de reprensión de Jesús a ciertos cristianos de Laodicea, Asia Menor: "Dices: 'Soy rico y he adquirido riquezas y no necesito absolutamente nada,' mas no sabes [es decir, no estás consciente de que espiritualmente] eres desdichado y lastimoso y pobre y ciego y desnudo."—Rev. 3:17.
La razón por la cual deben sentirse felices los que están conscientes de su necesidad espiritual es que "a ellos pertenece el reino de los cielos." Ellos aceptaron a Jesús como el Mesías, y esto les presentó oportunidades de - gobernar con él en el reino celestial de Dios por medio de Cristo. (Luc. 22:30; Juan 14:1-4) ¡Cómo debió haber alentado el corazón de la humilde "gente común" aprender que podían estar encaminados hacia el reino de Dios, mientras que las personas ricas y bien educadas que confiaban en su riqueza y que consideraban a la gente común como 'maldita' no lo estaban! (Juan 7:49) Por supuesto, personas acaudaladas pudieran manifestar el mismo espíritu de humildad y aprecio espiritual que les haría obtener felicidad también.—1 Tim. 6:17-19; Sant. 1:9, 10.

¿Quienes son los que se lamentan que serán consolados?

La segunda "felicidad" que Jesús declaró fue: "Felices son los que se lamentan, puesto que ellos serán consolados." (Mat. 5:4) El relato paralelo por Lucas dice: "Felices son ustedes los que lloran ahora, porque reirán."—Luc. 6:21.
"Los que se lamentan" no son todas las personas que expresan tristeza. Más bien, éstos pertenecen a la misma clase de personas que "los que están conscientes de su necesidad espiritual" a las cuales se menciona en la declaración anterior de Jesús. Su lamentación es una "tristeza de manera piadosa" debido a su propio estado pecaminoso y las circunstancias aflictivas. que han sido el resultado de la pecaminosidad humana. (1 Cor. 5:2; 2 Cor. 7:10) Ellos escuchan el consejo del escritor bíblico Santiago: "Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. Límpiense las manos, pecadores, y purifiquen su corazón, indecisos. Sientan la desdicha y laméntense y lloren."— Sant. 4:8, 9.
Estos lamentadores piadosos "serán consolados." (Compare con Lucas 2:25.) Entre los consuelos que vienen por medio de Jesucristo están el perdón de pecados y la vida eterna.
A los lamentadores a quienes se refirió Jesús se les puede llamar "felices" tanto ahora como en el futuro. Porque ejercen fe en Jesús, disfrutan del bienestar que proviene de una relación favorable con Jehová Dios. (Juan 3:36) En cuanto a la felicidad futura, los que ahora se lamentan debido a la injusticia de la humanidad pueden esperar 'alivio al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús.'—2 Tes. 1:7, 8.
En contraste con la felicidad que se pronuncia sobre los que se lamentan, Jesús declaró: "Ay, ustedes que ríen ahora, porque se lamentarán y llorarán." (Luc. 6:25) Esto no condena la risa ni el divertirse. Obviamente Jesús se estaba refiriendo a los buscadores de placeres cuyas vidas están dedicadas a sus propias comodidades. Estos ni se - lamentan por su condición pecaminosa heredada ni se conduelen por el sufrimiento de sus congéneres. Esos individuos buscan sus propias "comodidades" en una vida en que buscan su propia satisfacción y los placeres pasajeros que esa vida puede ofrecer.
Jesús dio énfasis a que la risa frívola de éstos está limitada solo a "ahora." Esos individuos "se lamentarán y llorarán" cuando Dios ponga fin al sistema de cosas actual que ha suministrado las ocasiones para la hilaridad y la alegría de ellos. (Mat. 13:42, 50; 22:13; 24:51; 25:30) En armonía con las palabras de Jesús, Santiago amonesta: - "Que su risa se torne en lamento, y su gozo en desaliento. Humíllense a los ojos de Jehová, y él los ensalzará."— Sant. 4:9, 10; 5:1-6.

Felicidades para los de "genio apacible"

Después Jesús dijo: "Felices son los de genio apacible, puesto que ellos heredarán la tierra."(Mat. 5:5) ¿A qué clase - de personas se refirió?
En las Escrituras el término para 'apacibilidad de genio,' o "mansedumbre," no sugiere cobardía, debilidad ni un disfraz de delicadeza condescendiente, hipócrita. Al contrario, la mansedumbre es una cualidad interior de apacibilidad y sosiego que la gente ejerce ante todo en su relación con Dios, en su respuesta a Su voluntad y guía. Los individuos realmente mansos, en vez de amargarse ante la extensa opresión e injusticia que hay en la Tierra, disciernen que estos ayes se deben en gran medida a la imperfección humana. Para con Dios no sienten amargura, sino un sentido intenso de dependencia. Esta disposición mental, a su vez, se refleja en comportarse para con sus congéneres en armonía con este consejo: "No devuelvan mal por mal a nadie. . . . Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, sean pacíficos con todos los hombres."—Rom. 12:17-19; Tito 3:1, 2.
La felicidad de estas personas de genio apacible se debe a que "heredarán la tierra." ¿Cómo se realiza eso? Jesús, quien en sentido perfecto era "de genio apacible y humilde de corazón," es el principal Heredero de la Tierra. (Sal. 2:8; Mat. 11:29; 28:18; Heb. 1:2; 2:5-9) Las Escrituras Hebreas predijeron que el "hijo del hombre" tendría quienes - estuvieran asociados con él en la gobernación en su reino celestial. (Dan. 7:13, 14, 22, 27) Como "coherederos con Cristo," los de genio apacible participarán en la herencia de la Tierra perteneciente a Jesús. (Rom. 8:17) Además, en la región o esfera terrestre del reino de Jesús muchas otras personas que por sus cualidades son 'como ovejas' entrarán en la vida eterna. (Mat. 25:33, 34, 46) ¡Ciertamente una expectativa de felicidad!

Las felicidades 4 y 5

COMO cuarta 'felicidad' de su Sermón del Monte, Jesús declaró: "Felices son los que tienen hambre y sed de justicia, puesto que ellos serán saciados." (Mat. 5:6) El relato que Lucas da de esta declaración dice: "Felices son ustedes los que tienen hambre ahora, porque serán saciados."—Luc. 6:21.
Si uno considerara solamente el Evangelio de Lucas pudiera pensar que Jesús habló exclusivamente de personas que tenían hambre de alimento material. Sin embargo, Mateo muestra claramente que él se refería a los que tenían un intenso deseo de justicia. Sin embargo, estos dos pensamientos armonizan. Con frecuencia las personas que carecen de alimento y bebida literales están más intensamente al tanto de la extensa injusticia que hay en el sistema - de cosas actual. Por eso, su hambre o deseo de ver que reine la justicia puede ser, a ese grado, más apremiante.
La "justicia" de la cual Jesús habló significa la calidad de corrección que está en plena conformidad con la voluntad y los mandamientos de Dios. El salmista, expresando un pensamiento similar al de Jesús, dijo que él estaba 'aplastado de ansiar' las rectas decisiones judiciales de Dios.—Sal. 119:20; compare con Isaías 26:9, 10.
En contraste con esta declaración formal de felicidad, Jesús declaró: "Ay de ustedes los que están saciados ahora, porque padecerán hambre." (Luc. 6:25) Los que ahora están "saciados" se sienten satisfechos con lo que este mundo ofrece. Aunque quizás aleguen que creen en Dios, ni reconocen la gran necesidad que tienen de él ni ansían - sus normas de justicia. (Rev. 3:17) Sin embargo, es posible que tiempos de calamidad despierten momentáneamente tal hambre de guía divina. Esto será especialmente cierto cuando Dios ponga fin al sistema de cosas actual en la venidera "grande tribulación." (Mat. 24:21; Rev. 7:14) Esas personas que anteriormente se han sentido complacidas "padecerán hambre" entonces. No se prestará atención a sus gritos desesperados a Dios para que les dé ayuda y dirección. (Compare con 1 Samuel 28:4-6; Salmo 18:41; Proverbios 1:28-32.) En cuanto a escuchar la palabra de Jehová, en aquel tiempo experimentarán 'hambre y sed' sin esperanza.—Amós 8:11, 12.
Pero Jesús declara "felices" a los que tienen hambre y sed de justicia ahora. ¿Por qué? Porque "serán saciados" es decir, plenamente satisfechos. Jesús mismo contribuyó mucho a esto. Mientras denunciaba la hipocresía de la falsa piedad de los líderes religiosos "que confiaban en sí mismos de que eran justos," Jesús enseñó que todos los que admitían su estado pecaminoso y con arrepentimiento buscaban perdón podían alcanzar una posición de justos delante de Dios.—Luc. 18:9-14; compare con Mateo 5:20; 23:23, 24.
Más satisfacción del hambre y la sed de justicia se hizo posible por la muerte y resurrección de Jesús. Acerca de esto leemos: "Porque todos han pecado y no alcanzan a la gloria de Dios, y es como don gratuito que por su bondad inmerecida se les está declarando justos mediante la liberación por el rescate pagado por Cristo Jesús."—Rom. 3:23, 24; compare con Isaías 53:11; Daniel 9:24-27; Revelación 7:9, 14.
Se hizo posible 'saciar' más esta hambre y sed vital después del Pentecostés de 33 E.C., porque entonces el - espíritu santo empezó a 'dar al mundo evidencia convincente respecto a la justicia.' (Juan 16:8) Esto se hizo realidad cuando el espíritu de Dios fue responsable por la producción de las Escrituras Griegas Cristianas, un instrumento indispensable "para disciplinar en justicia." (2 Tim. 3:16) La misma fuerza activa de Dios permite a las personas ponerse la "nueva personalidad," que donde antes estaban las prácticas inicuas y la hipocresía coloca la "verdadera justicia." (Efe. 4:24) Se experimentará una satisfacción final y completa del hambre y sed de justicia cuando los - adoradores fieles de Dios obtengan vida eterna bajo condiciones de justicia perfecta.—2 Ped. 3:13; Rev. 21:1-5.

Misericordia a "los misericordiosos"

Después, en el Sermón del Monte, Jesús dijo: "Felices son los misericordiosos, puesto que a ellos se les mostrará misericordia."— Mat. 5:7.
La misericordia no es sencillamente un asunto de ejecutar actos caritativos, puesto que uno pudiera hacer eso con - hipocresía. (Mat. 6:1, 2) "Los misericordiosos" son personas impulsadas por sentimientos genuinos de tierna compasión y simpatía para con los desafortunados, y quienes por lo tanto obran a favor de éstos. Jesús puso el - ejemplo perfecto en este sentido. Repetidamente declaran las Escrituras que, antes de ejecutar milagros para aliviar - el sufrimiento y la angustia, Jesús 'se compadecía' o 'se enternecía.'—Mat. 14:14; 15:32-38; 20:34; Mar. 1:40-42; Luc. 7:13-15.
La misericordia se manifiesta de dos maneras: (1) en sentido judicial cuando las personas perdonan a los que - transgreden contra ellas; (2) por hechos positivos de bondad, consideración y compasión que traen alivio a personas que están en desventaja.
A los cristianos se les dirige a 'hacerse imitadores de Dios' como Aquel que más prominentemente perdona libremente a los pecadores que se arrepienten. (Éxo. 34:6, 7; Sal. 103:10; Pro. 28:13; Efe. 4:31-5:2) De manera positiva, las personas que desean agradar a Dios deben estar dispuestas a dar cuanta ayuda puedan a las que sean víctimas de circunstancias desafortunadas. (Luc. 10:20-37) Una manera especialmente excelente de mostrar misericordia es por medio de compartir con otros la verdad bíblica. Notamos que cuando una muchedumbre de gente se encontró con Jesús cuando éste se disponía a obtener algún descanso, él "se enterneció por ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Y comenzó a enseñarles muchas cosas."—Mar. 6:34.
Los misericordiosos son "felices" porque 'se les muestra misericordia.' En un sentido experimentan esto en los tratos diarios con sus congéneres. El trato misericordioso que dan a otros impulsa a éstos a responder de la misma manera. (Luc. 6:38) Lo más importante es que Dios mostrará misericordia a los misericordiosos. Respecto a esto, - Santiago escribe: "Porque al que no practica misericordia se le hará su juicio sin misericordia. La misericordia se alboroza triunfalmente sobre el juicio." (Sant. 2:13) Cuando Dios las someta a juicio, las personas verdaderamente compasivas descubrirán que la misericordia que han extendido a otras personas en realidad triunfará sobre cualquier juicio adverso que Dios de otro modo pudiera traer contra ellas. (2 Tim. 1:16-18) Las oportunidades de obtener perdón de pecados y vida eterna son solo para las personas misericordiosas. "Si no perdonan a los hombres sus ofensas," declaró Jesús, "tampoco perdonará su Padre las ofensas de ustedes."—Mat. 6:15; 18:35.

"Las felicidades 6 a 9"

JESÚS declaró la 'felicidad' número seis de su Sermón del Monte como sigue: "Felices son los de corazón puro, puesto que ellos verán a Dios."— Mat. 5:8.
"Los de corazón puro" son personas interiormente limpias. Su pureza es una pureza de afectos, deseos, aprecio y - motivos. Esto está en marcado contraste con lo que es limpieza simplemente externa o ceremonial. (Mat. 23:25-28; Mar. 7:3, 4) En vez de dar realce a los despliegues externos de piedad, las Escrituras animan a uno a desplegar "amor procedente de un corazón limpio y de una buena conciencia y de fe sin hipocresía."—1 Tim. 1:5.
Los de corazón puro disfrutan de felicidad especialmente porque "verán a Dios." Esto no significa necesariamente un ver literal con el ojo humano, porque 'ningún hombre puede ver a Dios y todavía vivir.' (Éxo. 33:20; Juan 1:18; 1 Juan 4:12) Pero hay otras maneras en las cuales los adoradores que tienen motivo correcto en la Tierra pueden 'ver - a Dios' en la actualidad. Por ejemplo, el observar que Dios actúa a favor de uno debido a la integridad que uno despliega es una manera de 'contemplar a Dios.' (Job 19:26; 42:5) Las visitas al templo de Jerusalén para adorar se - describen como ir a "ver el rostro de Jehová," o presentarse uno delante de él.—Éxo. 34:24; Deu. 31:11; Isa. 1:12.
La palabra griega que Mateo usa para 'ver' también significa "ver con la mente, percibir, conocer." Puesto que Jesús reflejaba perfectamente la personalidad de Dios, podía decir: "El que me ha visto a mí ha visto al Padre también." (Juan 14:7-9) Los de corazón puro que aceptaron a Jesús como Mesías y le escucharon obtuvieron una profunda percepción de la personalidad de Dios. Al ejercer fe en el sacrificio expiador de pecados de Jesús obtuvieron perdón de pecados y una relación con Dios y pudieron rendir adoración aceptable delante de su trono. (Efe. 1:7) El ver a - Dios en este sentido alcanzará su culminación para los cristianos ungidos por espíritu cuando lleguen al cielo, porque allí realmente verán a Dios y Cristo.—1 Juan 3:2; 2 Cor. 1:21, 22.
" Sin embargo, la oportunidad de ver a Dios por medio de conocimiento exacto y adoración verdadera es solo para los de corazón puro. Las Escrituras muestran que los que practican el pecado no han visto a Dios y su hijo ni llegan a conocerlos. "El que hace el mal no ha visto a Dios."—1 Juan 3:6; 3 Juan 11; Sal. 24:3, 4.

"Los pacíficos" llegan a ser hijos de Dios

Jesús dio como la séptima felicidad del Sermón del Monte: "Felices son los pacíficos, puesto que ellos serán llamados 'hijos de Dios.'"— Mat. 5:9.
- "Los pacíficos" se manifiestan tanto por lo que evitan como por lo que practican. Los individuos pacíficos no son - agresivos o beligerantes; tampoco devuelven mal por mal cuando se les perjudica. (Rom. 12:14-21) Pero también hay un aspecto positivo con relación a la disposición de ellos.
La palabra griega para pacífico significa "pacificadores". Ellos no solo se comportan pacíficamente, sino que hacen esfuerzos extraordinarios por establecer paz y concordia entre partes que contienden. Rehúsan participar en lo que sirva para 'separar a los que están familiarizados entre sí,' y no toleran tal cosa como si ellos voluntariamente se cegaran a ella. (Pro. 16:28; 17:9) Por palabra y ejemplo estimulan la apacibilidad tanto dentro de la congregación cristiana como fuera de ella.—Rom. 14:19; Heb. 12:14.
Los pacíficos son felices, "puesto que ellos serán llamados 'hijos de Dios.'" Disfrutan de una relación íntima con Dios como hijos de él. Sin embargo, el mantener esta relación exige imitar las cualidades de la personalidad de Dios, - entre las cuales está la apacibilidad. (2 Cor. 13:11; Fili. 4:9; 1 Tes. 5:23; Heb. 13:20; Sant. 3:17) Cualquiera que desamoradamente continúa en enemistad con su congénere "no se origina de Dios."—1 Juan 3:10.
" En el día de Jesús los judíos creían que eran hijos de Dios por ser Sus criaturas humanas. (Isa. 64:8) Pero Jesús mostró que esto no era cierto ni aunque eran descendencia natural de Abrahán. (Juan 8:39, 41) De hecho, a algunos Jesús declaró: "Ustedes proceden de su padre el Diablo." (Juan 8:44) Puesto que de Adán, quien fue creado como "hijo de Dios" terrestre, toda la humanidad heredó el pecado, el estar en relación de hijo con Dios no ha llegado a ser cosa automática.—Rom. 3:23; 5:12; Luc. 3:38.
Solo a los individuos pacíficos que aceptaron a Jesús como el Mesías y portador de pecados se les dio "autoridad de venir a ser hijos de Dios, porque ejercían fe en su nombre." (Juan 1:12; Isa. 53:12; 1 Ped. 2:24) La "grande
muchedumbre" de "otras ovejas" pacíficas de Jesucristo el Pastor Excelente lo tendrán como su "Padre Eterno durante Su reinado milenario, pero al fin de éste él los entregará a su propio Padre celestial para que lleguen a ser la prole de Dios.—Rev. 7:9-17; Juan 10:14-16; Isa. 9:6; 1 Cor. 15:27, 28.

Perseguidos, pero felices

Como octava felicidad en esta serie, Jesús declaró: "Felices son los que han sido perseguidos por causa de la justicia, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos." (Mat. 5:10) Ampliando esto, expresó una novena felicidad: "Felices son ustedes cuando los vituperen y los persigan y mentirosamente digan toda suerte de cosa inicua contra ustedes por mi causa. Regocíjense y salten de gozo, puesto que grande es su galardón en los cielos; porque de esa manera persiguieron a los profetas antes de ustedes."— Mat. 5:11, 12; compare con Lucas 6:22, 23.
"Los que han sido perseguidos" son cristianos que han experimentado oprobio, calumnia y ostracismo "por causa de - la justicia," o "por causa del Hijo del hombre." Sus sufrimientos se deben a que adoran a Jehová y llevan el nombre de Jesucristo y siguen cuidadosamente en sus pisadas.—1 Ped. 2:19-21.
" La razón que hay para regocijarse en este caso es la misma que se da en la primera felicidad, a saber, que "a ellos pertenece el reino de los cielos." (Compare con Mateo 5:3.) Aunque quizás signifique oprobio, ser expulsados de sus comunidades y hasta muerte en algunos casos, los cristianos saben que por el "gozo" de gobernar con Cristo en el reino celestial de Dios o el de disfrutar de vida humana perfecta como súbditos terrestres de ese reino vale la pena - sufrir esas cosas.—Mat. 25:21, 23; Heb. 12:2; Rev. 21:1-5.
Este "galardón en los cielos" (es decir, procedente de Dios) no tiene el sentido de salario que se ha ganado por alguna obra hecha. De ninguna manera pueden criaturas humanas pecaminosas ganarse el favor de Dios y obligarlo a bendecirlas. (Gál. 2:16; Sant. 2:10) El galardón de bendiciones del Reino es un "indescriptible don gratuito," una evidencia de la benevolencia y generosidad de Dios. (2 Cor. 9:15; Sant. 1:16-18) Es un galardón que se paga a los cristianos por aguantar fielmente oprobio, persecución y mentiras inicuas que se dicen contra ellos debido a la inquebrantable devoción de ellos a Dios.
Jesús también presentó un contraste en estas dos felicidades finales, al decir: "Ay, cuando todos los hombres hablen bien de ustedes, porque cosas como éstas son las que los antepasados de ellos hicieron a los falsos profetas." (Luc. 6:26) En vez de proclamar la verdad de Dios, los "falsos profetas" del Israel antiguo hablaban lo que la gente quería oír; y la gente 'así lo amaba.' (Jer. 5:31) Pero esa popularidad nunca ha sido una indicación del favor de Dios. La aprobación de Jehová Dios solo está sobre las personas que hablan y obran en armonía con su Palabra. (Sal. 15:1, 2) Sin embargo, los que hacen eso pueden esperar persecución, porque Jesús dijo: "Si ellos me han perseguido a mí, a ustedes también los perseguirán."—Juan 15:20.

Los cristianos como "sal" y "luz"

" DESPUÉS de las nueve 'felicidades' de su Sermón del Monte, Jesús hizo un comentario en cuanto a cómo afectarían a la humanidad sus seguidores. Dijo: "Ustedes son la sal de la tierra."— Mat. 5:13, compare con Mar. 9:50; Luc. 14:34, 35.
La sal era cosa bien conocida a los que escuchaban a Jesús. Servía tanto para dar mejor sabor al alimento como para preservarlo de corromperse. Patentemente porque la sal representaba libertad de corrupción o decadencia, - Dios ordenó que la sal acompañara "toda ofrenda" que se hiciera sobre su altar. (Lev. 2:13) En los días de Jesús los sacerdotes que desempeñaban sus funciones en el templo de Jehová en Jerusalén salaban las ofrendas animales, de grano y de incienso que se presentaban sobre el altar de la ofrenda quemada. La historia judía dice que con este fin había un enorme montón de sal cerca de la subida plana que conducía al altar. En la zona del templo había un gran almacén, conocido como "la cámara de la sal," para asegurar un suministro amplio.
Los discípulos de Jesús habían de ser "la sal de la tierra." Esto sería cierto tanto en sus actividades de testificar a - otros acerca del reino de Dios como en su conducta personal. El testificar cristiano ha resultado en que muchas personas acepten a Jesús como el Mesías prometido y ejerzan fe en su sacrificio que hace expiación por los pecados. Esto ha presentado a esos creyentes la oportunidad de ver sus vidas preservadas para la eternidad. (Juan 6:47; Rom. 10:13-15) Además, por influir en la gente y llevarla así a vivir según los principios bíblicos, los seguidores de Jesús demoran el aumento de la decadencia moral y espiritual en la sociedad humana.
Sin embargo, Jesús añadió una nota de advertencia, al decir: "Si la sal pierde su fuerza, ¿cómo se le restaurará su salinidad? Ya no sirve para nada, sino para echarla fuera para que los hombres la pisoteen." El comentador bíblico Albert Barnes hace notar que, a diferencia de la sal común de mesa (cloruro de sodio), la sal con la cual estaban familiarizados Jesús y sus contemporáneos "era impura, mezclada con sustancias vegetales y de la tierra; de modo que pudiera perder toda su salinidad, y todavía quedar una cantidad considerable de materia terrestre. Esto no servía para nada, excepto que se usaba, como se dice, para colocarlo en sendas, o paseos, tal como nosotros usamos la grava.
Los cristianos tienen que tener cuidado para no descontinuar sus esfuerzos de compartir las "buenas nuevas" del reino de Dios con su prójimo. (Mar. 13:10) Además, deben vigilar para no caer en patrones o modelos de conducta que no armonicen con las pautas bíblicas. De otro modo, sufrirán deterioro en sentido espiritual y llegarán a ser como sal dañada —insípida, sin sabor, sin gusto— que ya no sirve para nada.—Compare con Hebreos 6:4-8; 10:26¬29.

Luz que brilla para la gloria de Dios

Dando otra indicación del efecto beneficioso que tendrían sus seguidores en la humanidad, Jesús dijo: "Ustedes son - la luz del mundo. "—Mat. 5:14.
De la Palabra inspirada de Dios, especialmente de las enseñanzas y ejemplo de Jesucristo, viene luz espiritual que ayuda a las personas a ver las cosas como Dios las ve. (Pro. 6:23; Isa. 51:4; Mat. 4:16; Luc. 1:79; 2:32; Juan 1:4-9; 3:19-21; 8:12; 9:5) Por sus actividades de testificación pública, los discípulos de Jesús iluminan a la gente con relación a la condición pecaminosa de la humanidad, el propósito de Dios de remover el pecado por medio de Jesucristo, y su arreglo del Reino para bendecir con vida eterna a todos los que ejercen fe en Jesús.—Juan 3:16, 36; Rom. 3:23, 24.
Pero el ser "la luz del mundo" envuelve más que eso. El apóstol Pablo escribe: "Sigan andando como hijos de luz, porque el fruto de la luz consiste en toda clase de bondad y justicia y verdad." (Efe. 5:3-9) Los cristianos deben ser ejemplos brillantes de conducta que concuerde con los principios bíblicos.
Respecto a sus discípulos como portadores de luz, Jesús declaró además: "No se puede esconder una ciudad cuando está situada sobre una montaña. No se enciende una lámpara y se pone debajo de la cesta de medir, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. "—Mat. 5:14, 15.
Una 'ciudad situada sobre una montaña' se vería con facilidad, hasta desde considerable distancia. De manera similar, a las personas que imitan a Jesucristo se les reconoce fácilmente como un pueblo "celoso de obras excelentes." (Tito 2:14) Sus esfuerzos por manifestar cualidades de devoción piadosa tales como las de moderación, castidad, diligencia en el trabajo, habla sana y unidad familiar impresionan favorablemente a otras personas. (Tito 2:1-12) Ellos también están resueltos a 'no ser parte del mundo,' no participar en su política, ni en su guerrear y modo inmoral de vivir. (Juan 15:19; 17:14-16) A veces esto hace que otros se mofen de los cristianos concienzudos y los persigan.—Mat. 24:9; 1 Ped. 4:4.
Con buena razón, por lo tanto, Jesús añade que la gente pone una lámpara, "no debajo de la cesta de medir [griego, modios, con capacidad de dos galones]," sino "sobre el candelero," donde puede iluminar una habitación entera. Los seguidores de Jesús no deben permitir que la oposición del mundo los lleve a esconderse o a mantener para sí las verdades que han llegado a conocer acerca de Dios. Tampoco pueden ellos adoptar la práctica de conducta que no concuerde con los principios bíblicos, porque, aun si las personas que hicieran eso continuaran proclamando - celosamente la verdad bíblica, sus acciones arrojarían sombra sobre el valor de ésta.—2 Ped. 2:2.
Con referencia a una lámpara que brillara sobre un candelero, Jesús después declaró: "Así mismo resplandezca la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus obras excelentes y den gloria a su Padre que está en los cielos." (Mat. 5:16) ¡Qué poderosa razón para continuar 'resplandeciendo como iluminadores en el mundo'! (Fili. 2:15) Al observar las "obras excelentes" del cristiano, las personas pueden percibir la excelencia del Dios de ellos. Con frecuencia, esos observadores se sienten movidos a 'dar gloria' a Dios por medio de llegar a ser sus - adoradores también. Por eso, el apóstol Pedro dio esta amonestación: "Mantengan excelente su conducta entre las naciones, para que, en la cosa en que hablen contra ustedes como de malhechores, ellos, como resultado de las obras excelentes de ustedes de las cuales ellos son testigos oculares, glorifiquen a Dios en el día para la inspección por él."—1 Ped. 2:12.

"No vine a destruir, sino a cumplir"

" EN EL Sermón del Monte, Jesús expresó profundo amor y respeto a la Palabra escrita de Dios. Dijo: "No piensen - que vine a destruir la Ley o los Profetas [es decir, las Escrituras Hebreas en conjunto]. No vine a destruir, sino a cumplir."— Mat. 5:17.
Tanto en palabra como en hechos Jesús mostró que era diferente de los maestros religiosos judíos de su día. Él habló de un tiempo en el cual la gente ya no adoraría a Dios en el templo de Jerusalén. (Juan 4:21) Comparó su - enseñanza a "vino nuevo" al que no podrían contener "odres viejos." (Luc. 5:37) Jesús también comía con "recaudadores de impuestos y pecadores" y ejecutaba milagros de curación en el día sabático semanal. (Mar. 2:13¬- 17; 3:1-5) Este comportamiento no violaba ninguna ley de Dios; pero sí iba en oposición a tradiciones judías que se - consideraban de mayor importancia que las Escrituras Hebreas. Los fariseos y los seguidores de Herodes, puesto
que veían a Jesús como transgresor de la ley de Dios, habían proyectado matarlo aun antes de que él pronunciara - su famoso Sermón del Monte.—Mar. 3:6.
Sin embargo, el Hijo de Dios aseguró a los que le escuchaban que él no había venido "a destruir" la Ley. Ni desobedecía sus mandamientos ni declaraba que parte alguna de ella no fuera obligatoria para los israelitas. En vez de eso, Jesús vino "a cumplir" aquella legislación divina. Como persona sin pecado, la guardó perfectamente, "hasta la muerte, sí, muerte en un madero de tormento." (Fili. 2:8; Heb. 4:15; 1 Ped. 2:22) Su muerte de sacrificio también cumplió tipos proféticos que habían sido suministrados por el sistema de sacrificios animales de la Ley.—Dan. 9:26, 27; Heb. 10:1-9.
Jesús cumplió, no solo la letra de la Ley, sino también el espíritu que había detrás de aquella Ley. Mientras que la Ley prohibía actos pecaminosos, Jesús denunció las actitudes que mueven a tales actos. Por ejemplo, el asesinato y el adulterio eran violaciones de la ley de Dios; pero Jesús mostró que el continuar enojado con alguien y mirar a una mujer con lascivia son las disposiciones mentales que llevan a tales transgresiones. (Mat. 5:21, 22, 27, 28; Sant. 1:13-15) Además, el que Jesús sacrificara voluntariamente su vida humana para el beneficio de la humanidad fue un - despliegue superlativo de amor, a lo que la Biblia llama "el cumplimiento de la ley."—Rom. 13:8-10; compare con ‒Juan 15:13.
" Después, en su sermón, Jesús declaró: "En verdad les digo que antes pasarían el cielo y la tierra que pasar de modo alguno una letra diminuta o una pizca de una letra de la Ley sin que sucedan todas las cosas. "—Mat. 5:18.
Como se muestra en The Kingdom Interlinear Translation, Jesús aquí usó la palabra "Amén," que significa "en verdad," "así sea." En su posición de Hijo ungido de Dios, el Mesías prometido, él ciertamente podía dar seguridad de que las cosas que decía eran verdad.—Compare con 2 Corintios 1:20; Revelación 3:14.
El cumplimiento de la ley de Dios llegaría hasta la "letra diminuta o una pizca de una letra." En el alfabeto hebreo - entonces corriente, la letra diminuta era yod ('). Ciertas letras hebreas llevaban un trazo diminuto, o ápice o "tilde." Los escribas y fariseos consideraban muy significantes, no solo las palabras y letras de la ley de Dios, sino también estos trazos o 'pizcas diminutas.' Una leyenda rabínica pone en boca de Dios estas palabras: "Salomón y miles como él pasarán, pero no permitiré que una tilde tuya (de la Tora [el Pentateuco]) sea erradicada.
Tan remota era la posibilidad de que dejara de cumplirse siquiera el detalle más minúsculo de la ley de Dios que "antes pasarían el cielo y la tierra." Esto era equivalente a decir "nunca," porque las Escrituras indican que los cielos - y la Tierra literales permanecerán para siempre.—Sal. 78:69; 119:90.
Jesús dio más énfasis a lo mucho que estimaba la ley de Dios al decir: "Cualquiera, pues, que quiebre uno de estos mandamientos más pequeños y enseñe así a la humanidad, será llamado 'más pequeño' con relación al reino de los cielos. En cuanto a cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado 'grande' con relación al reino de los cielos."— Mat. 5:19.
Uno pudiera 'quebrar' uno de los mandamientos por medio de desobedecerlo voluntariosamente. O pudiera hacer lo que se consideraba como peor que eso, a saber, enseñar a compañeros judíos que estaban sujetos a la Ley que - algunos de sus mandamientos no eran obligatorios. Mientras el pacto de la Ley estaba en vigor, era una expresión de la voluntad de Dios para su pueblo. La transgresión o el enseñar cosas contrarias a los mandamientos que algunos quizás hubieran considerado hasta 'más pequeños' en importancia sería apostasía contra Dios.—Compare con Santiago 2:10, 11.
La Ley se dio para llevar a los israelitas al Mesías, quien sería el gobernante principal en el reino de Dios. (Gál. 3:24; Isa. 11:1-5; Dan. 7:13, 14) Por eso, en lo que se refiere a entrar en el reino de Dios, a las personas que quebraran los mandamientos de Dios se les 'llamaría "más pequeñas."' No entrarían de ninguna manera en el reino.—Mat. 21:43; Luc. 13:28.
Por otra parte, a los que observaran la ley mosaica en la medida de su capacidad se les 'llamaría "grandes" con relación al reino de los cielos.' Serían como las personas que aceptaron a Jesús como el Mesías y a quienes con el tiempo se llamó a participar en la gobernación con él en el Reino. (Luc. 22:28-30; Rom. 8:16, 17) Es interesante el hecho de que las Escrituras llaman "grandes" a los miembros de la realeza.—Pro. 25:6; Luc. 1:32.
Jesús después hace una declaración que puede haber sorprendido a los que le oían: "Les digo a ustedes que si su justicia no abunda más que la de los escribas y los fariseos, de ningún modo entrarán en el reino de los cielos."—Mat. 5:20.
Los "escribas" del día de Jesús eran una clase de hombres especialmente instruidos en la Ley. Aunque algunos de ellos quizás hayan pertenecido al grupo de los saduceos, muchos escribas eran de la "secta" de los fariseos, cuyas "exigencias con referencia a limpieza ceremonial, el pago de diezmos y otros deberes religiosos iban más allá de los requisitos mosaicos".—Hech. 15:5.
Aquellos líderes religiosos tenían un punto de vista estrecho y legalista acerca de la obtención de la justicia. Creían que ésta venía solamente de hechos que literalmente se conformaran a la letra de la ley. Según la tradición judía, cada vez que un individuo observaba un mandamiento ganaba "mérito." Se creía que toda transgresión incurría en - "deuda." Se entendía que un exceso de méritos hacía que la persona fuera "justa," mientras que una gran abundancia de deudas la hacía "inicua."
" Sin embargo, ese punto de vista legalista quedaba muy lejos de la norma de lo correcto de Dios. (Rom. 10:2, 3) Se daba poca atención al desarrollo de cualidades como el amor, la justicia, la mansedumbre, la bondad y la fidelidad. Sin embargo, Dios considera a éstas más importantes que la observación literal de preceptos legales. (Deu. 6:5; Lev. 19:18; Miq. 6:8) Con buena razón exclamó Jesús: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! porque dan el - décimo de la hierbabuena y del eneldo y del comino, pero han desatendido los asuntos de más peso de la Ley, a saber, la justicia y la misericordia y la fidelidad."—Mat. 23:23; compare con Luc. 11:42.
" La justicia cristiana tendría que 'abundar más que la de los escribas y fariseos.' Según Jesús, todos los que desean ser adoradores verdaderos de Dios tienen que 'adorar al Padre con espíritu y con verdad.' (Juan 4:23, 24) Su adoración tiene que ser, no simplemente actos externos de piedad en armonía con un código legal, sino "con espíritu," motivada de corazones que estén llenos de fe y amor.—Mat. 22:37-40; Gál. 2:16.
Nota: El código antiguo de la ley judía conocido como la Mishnah declara: "Mayor rigor aplica a [la observancia de] - las palabras de los Escribas que a [la observancia] de las palabras de la Ley [escrita]."—Tratado Sanhedrin, 11:3, traducido al inglés por Herbert Danby.

La cólera prolongada puede ser mortífera

DESPUÉS de declarar que había venido, no a destruir, sino a cumplir la ley de Dios, Jesús enlazó la cólera prolongada con el asesinato. Empezó con estas palabras: "Oyeron que se dijo a los de la antigüedad: 'No debes asesinar; pero quienquiera que cometa un asesinato será responsable al tribunal de justicia.'—Mat. 5:21.
" La frase "Oyeron que se dijo" puede referirse tanto a cosas que se declararon en las Escrituras Hebreas inspiradas como a enseñanzas de la tradición judía. (Mat. 5:21, 27, 33, 38, 43; Juan 12:34) Una ley que describía el asesinato como ofensa capital ciertamente era conocida "a los de la antigüedad," es decir, a personas de generaciones anteriores a la del día de Jesús. De hecho, una ley de esa índole puede hallarse allá en el tiempo de Noé.—Gén. 9:5, 6; Éxo. 20:13; 21:12; Lev. 24:17.
El ser "responsable al tribunal de justicia" significaba ser sentenciado por uno de "los tribunales locales" (griego, synedria, "Sanedrines Menores") ubicados por toda la tierra de Palestina. (Mat. 10:17; Deu. 16:18) La tradición judía dice que la cantidad de jueces en estos tribunales era de 23 en ciudades en las cuales había una población de varones adultos de 120 o más. Se imponía la pena de muerte a las personas convictas de asesinato. Sin embargo, en el tiempo de Jesús los tribunales judíos tenían que buscar autorización de los oficiales romanos para imponer la pena capital.—Juan 18:31.
Jesús señaló que Dios puede ver a alguien como merecedor de pena capital, aunque esa persona realmente no hubiera cometido un asesinato. Hablando con autoridad como quien había sido enviado directamente por Dios, Jesús declaró: "Sin embargo, yo les digo que todo el que continúe airado con su hermano será responsable al tribunal de justicia."— Mat. 5:22a.
"Todo el que continúe airado con su hermano," según Jesús, es tan culpable delante de Dios como el que ha sido convicto de asesinato. Esto se debe a que el permitir que la cólera arda dentro de uno es realmente odiar al prójimo de uno, y "todo el que odia a su hermano es homicida." (1 Juan 3:15) Aunque puede ser que a veces algunos individuos tengan razón para encolerizarse o indignarse, la ira prolongada contra el hermano o congénere de uno puede ser mortífera a ambos.—Mar. 3:5; Efe. 4:26; Sant. 1:19, 20.
"Quienquiera que se dirija a su hermano con una palabra execrable de desdén," continuó Jesús, "será responsable al Tribunal Supremo." (Mat. 5:22b) "Una palabra execrable de desdén" vierte la palabra griega raca, que se deriva del hebreo y significa "seso hueco," "cabeza vacía," "bobalicón." ¿Cómo ve Dios a la persona que, no solo abriga odio y cólera asesinos en su corazón, sino que lo expresa con habla de desdén?
Según Jesús, esa persona lleva una medida de culpa comparable a la del que ha sido convicto y sentenciado a muerte por el "Tribunal Supremo" judío. Ese era el Sanedrín principal que estaba en Jerusalén, compuesto de "los principales sacerdotes [los que tenían la superintendencia de las funciones sacerdotales en el templo] con los - ancianos y los escribas." (Mar. 15:1) Este cuerpo legislativo, que, según informes, constaba de 71 jueces, se encargaba solo de casos de gravedad o complejidad excepcionales y oía las apelaciones que venían de los tribunales inferiores.
Jesús entonces fue un paso más allá, y dijo: "Quienquiera que diga: '¡Despreciable necio!' estará expuesto al Gehena ardiente." (Mat. 5:22c) La palabra griega que se vierte "despreciable necio" es moré. Un término hebreo de sonido similar (moreh) significa "rebelde," "dado a motines." Mientras que raca sugiere estupidez intelectual, moré designa al que está desprovisto de valor moral, un apóstata y rebelde contra Dios. En sus Hebrew and Talmudical Exercitations, (Ensayos hebreos y talmúdicos), John Lightfoot señala: "'Raca' denota ciertamente 'displicencia, y liviandad de costumbres y vida:' pero 'necio' juzga enconadamente acerca del estado espiritual y eterno, y decreta al - hombre a destrucción segura.
Las personas que denunciaron de esa manera a su compañero estarían 'expuestas al Gehena ardiente.' Aquí Jesús se refiere al valle de Hinón (hebreo: Gei Hinnom) cerca de Jerusalén, que llegó a ser un basurero donde continuamente ardían fuegos para consumir la basura y los cuerpos muertos que se arrojaban en él. Según un diccionario griego por Liddell y Scott, en aquel valle "se quemaban los cadáveres de los peores malhechores." Si los fuegos del Gehena no consumían totalmente aquellos cadáveres, los gusanos y cresas que se criaban allí - terminaban aquel trabajo.—Isa. 66:24; Mar. 9:47, 48.
Jesús usó el Gehena como símbolo apropiado de la destrucción eterna. Puesto que la persona que quisiera condenar a su compañero como "despreciable necio" digno del Gehena estaría deseando la destrucción eterna para esa persona, desde el punto de vista de Dios el que pronuncia tal condenación se trae esa severa sentencia a sí mismo.—Compare con Deuteronomio 19:17-19.

"Primero haz las paces con tu hermano"

" Después de advertir a los que le escuchaban acerca de lo mortífero de la cólera prolongada, Jesús dirigió los pensamientos de ellos hacia arrancar de raíces las causas de la cólera. Dijo: Si, pues, traes tu don al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu don allí enfrente del altar, y vete; primero haz las paces con tu hermano, y luego, cuando hayas vuelto, ofrece tu don."— Mat. 5:23, 24.
"Don" en este caso quería decir cualquier ofrenda sacrificatoria que alguien presentara en el templo de Jehová. Los - sacrificios animales eran de considerable importancia, pues Dios mandó que se hicieran como parte de la adoración verdadera. Pero para el que quizás recordara 'que su hermano tenía algo contra él,' había un asunto de mayor importancia todavía. "Deja tu don allí enfrente del altar, y vete," dijo Jesús. "Primero haz las paces con tu hermano, y luego, cuando hayas vuelto, ofrece tu don.
Esto no tendría que haber sido tan difícil como parece, puesto que el tiempo en que se solía traer aquellos sacrificios era durante las tres fiestas de temporada de la Pascua, el Pentecostés y las Cabañas. (Deu. 16:16, 17) - Probablemente el hermano ofendido estaría entre los peregrinos que acudían en grandes cantidades a Jerusalén para estas fiestas.
Uno aquí pudiera recordar el requisito mosaico acerca de las ofrendas de culpa. En casos de robo, pérdida o engaño con relación a propiedad, la ley de Dios exigía que el culpable arrepentido restaurara la cantidad completa junto con un 20 por ciento adicional antes de presentar su ofrenda. (Lev. 6:1-7) Sin embargo, Jesús no limitó sus comentarios a las ofrendas de culpa y transgresiones específicas. Según el Hijo de Dios, cualquier ofrenda debería posponerse si uno recordaba que su hermano tenía, con razón, algo contra uno... algo que su conciencia le dijera que, incorrectamente, uno hubiera hecho o dejado de hacer para con su hermano; o pudiera ser que uno percibiera, por la actitud de su hermano para con uno, que había algún sentimiento de ofensa. En tal caso, la ofrenda se debería dejar viva "allí enfrente del altar," a saber, el altar de las ofrendas quemadas en el patio o atrio de los - sacerdotes en el templo.
Desde el punto de vista de Dios la relación de uno con sus congéneres es una parte clara, importante, de la adoración verdadera. Los sacrificios animales, hasta el punto de "miles de carneros," no tenían significado para Dios si los que los ofrecían no trataban debidamente a su congénere. (Miq. 6:6-8) "Porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede estar amando a Dios, a quien no ha visto."—1 Juan 4:20.
" Además, Jesús instó a los que le escuchaban a evitar las demoras en rectificar agravios, al decir: "Ocúpate en arreglar prestamente los asuntos con el que se queja contra ti en juicio, mientras estas con él en camino hacia - allá."— Mat. 5:25a.
'Mientras estaba con el que tenía la queja en camino al tribunal' el ofensor debería hacer esfuerzos vigorosos por resolver el asunto fuera del tribunal. Si el ofensor admitiera su error, expresara dolor e indicara un deseo de hacer la restitución debida, probablemente el que se quejaba se inclinaría a mostrar misericordia, y quizás hasta concordaría en términos con los cuales el ofensor pudiera cumplir sin indebida penalidad.
Dando una razón práctica para tal arreglo rápido de los asuntos, Jesús declaró: "No sea que el querellante te entregue al juez, y el juez al servidor del tribunal, y seas echado en prisión. "—Mat. 5:25b.
Una vez que el caso llegaba al tribunal, si se probaba que el acusado era culpable y no podía pagar su deuda, el - juez pudiera entregarlo a un "servidor del tribunal." Este oficial, a su vez, metería en prisión al culpable. ¿Por cuánto tiempo?
"Te digo en verdad," declaró Jesús: "De seguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado la última moneda de ínfimo valor." (Mat. 5:26) Según el texto griego de Mateo, el aprisionamiento continuaría hasta que se pagara el último kodrantes, "cuadrante," una moneda que valía la sexagésima cuarta parte del salario que se acostumbraba pagar por día a los que trabajaban en la agricultura. A menos que alguien viniera y pagara la deuda del prisionero, éste pudiera permanecer en la cárcel por largo tiempo.
La adoración aceptable tiene que incluir el tratar debidamente al congénere de uno. El apóstol Pablo aconseja a compañeros de creencia: "Hagan que esto sea la decisión suya: el no poner delante de un hermano tropiezo ni causa para dar un traspié." (Rom. 14:13) Si surgiera tal causa de tropiezo, el cristiano debería recordar las palabras de Jesús y 'ocuparse en arreglar prestamente los asuntos.' (Mat. 5:25) "Porque en bondad amorosa me he deleitado," dice Jehová, "y no en sacrificio."—Ose. 6:6.

Notas: Josefo declara que los tribunales locales solo tenían siete jueces, pero cada juez tenía dos levitas como ayudantes.—Antiquities of the Jews, Libro IV. capítulo VIII, sección 14.
El Theological Dictionary of the New Testament (Diccionario teológico del nuevo testamento) dice lo siguiente acerca del Sanedrín principal de Jerusalén: "A la cabeza de este cuerpo, que se reunía en la boule - [cámara del concilio] . . . estaba el sumo sacerdote. Él era el líder del pueblo judío; solamente él podía presidir en el Sanedrín. Alrededor de él estaban los archiereis [sacerdotes principales], la aristocracia sacerdotal, simpatizantes de los Saduceos. Por virtud de su oficio los sacerdotes principales del templo tenían asiento y voz en el Sanedrín y formaban una facción sólida. Los ancianos eran el segundo grupo. Es verdad que originalmente a todos los miembros de la gerousia [asamblea de hombres de más edad] se les - llamaba ancianos. Gradualmente, sin embargo, este término adquirió un sentido más restringido, de modo que solo a líderes de las familias legas influyentes de Jerusalén se les llamaba presbyteroi [ancianos]. Sin excepción, estos patricios eran, también, saduceos por creencia. Los fariseos se las arreglaron para entrar en el Alto Consejo en los días de la reina Alejandra [76-67 a. de la E.C.]. Desde entonces en adelante el poder y la influencia de los grammateis [escribas] aumentó continuamente en el Sanedrín. En el período - romano los archiereis [sacerdotes principales] todavía eran primeros en rango, pero de hecho no se podían tomar ni ejecutar decisiones sin que concordaran en ellas los escribas farisaicos.

Evitando el adulterio y el divorcio

" DESPUÉS de considerar lo mortífero de la cólera prolongada, Jesús dirigió su atención al séptimo de los Diez Mandamientos, y dijo: "Oyeron ustedes que se dijo: 'No debes cometer adulterio. '"—Mat. 5:27; Éxo. 20:14; Deu. 5:18.
Bajo la ley de Dios la pena que se imponía por el adulterio era grave... muerte para las dos partes culpables. Esto aplicaba hasta a una mujer comprometida que tuviera relaciones con un hombre que no fuera su prometido.—Deu. 22:22-24.
Sin embargo, los comentarios de Jesús fueron más allá de solo prohibir el acto de adulterio. "Yo les digo" declaró él, "que todo el que [es decir, todo casado que] sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón." (Mat. 5:28) En otra ocasión, también, Jesús relacionó el adulterio con los deseos inmorales del corazón de la persona: "De dentro, del corazón de los hombres," dijo él, "proceden razonamientos perjudiciales: . . . adulterios." (Mar. 7:21, 22) Esto se puede ver por la experiencia de David, quien - miró a la esposa de otro hombre y fue afectado emocionalmente por esto, lo cual lo condujo a la comisión de adulterio.—2 Sam. 11:2-4.
" Jesús no está hablando aquí acerca de algún pensamiento inmoral que le venga a veces a alguien y que sea - despedido de la mente con rapidez por esa persona. Más bien, está considerando la situación en que un hombre - "sigue mirando" a una mujer y cultiva un deseo lascivo por ella. Dios, quien "ve lo que es el corazón," sabe que un hombre casado que tiene el deseo pleno de cometer adulterio lo hace si se le presenta la oportunidad. (1 Sam. 16:7) Dios ve el acto como cometido ya "en su corazón," el centro o asiento de los afectos, deseos y la motivación.
¿Cómo puede protegerse un individuo de cometer adulterio? Usando lenguaje ilustrativo, Jesús declaró: "Ahora bien, si ese ojo derecho tuyo te está haciendo tropezar, arráncalo y échalo de ti. Porque más provechoso te es que uno de tus miembros se pierda y no que todo tu cuerpo sea arrojado al Gehena. También, si tu mano derecha te está haciendo tropezar, córtala y échala de ti. Porque más provechoso te es que uno de tus miembros se pierda y no que todo tu cuerpo vaya a parar en el Gehena. "—Mat. 5:29, 30.
Las Escrituras se refieren al proceder justo como 'andar con Dios.' (Gén. 5:22; 6:9) ¿Qué hay si el "ojo derecho" (que aquí representa la facultad de concentración visual de uno) o la "mano derecha" (que significa lo que uno hace, como con las manos de uno) fuera a hacer que uno 'tropezara,' es decir, cayera de la senda de la obediencia a Dios? En ese caso, uno tiene que tomar acción similar a la de arrancarse el ojo o cortarse la mano. ¿Cómo?
Puesto que el ojo es un importante canal de comunicación a la mente, que influye vigorosamente en las emociones y acciones, uno tiene que restringir sus ojos de concentrarse en vistas impropias. (Pro. 4:25; Luc. 11:34) Job expresó el punto de vista apropiado cuando declaró: "Un pacto he celebrado con mis ojos. Por eso ¿cómo pudiera - yo mostrarme atento a una virgen?"—Job 31:1.
De manera similar, es necesario estar alerta para que lo que uno hace con sus manos u otros miembros corporales no viole las normas de moralidad de la Biblia. A este respecto, el apóstol Pablo escribe: "Amortigüen, por lo tanto, los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra en lo que toca a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia."—Col. 3:5.
Es común entre la gente el que un individuo esté dispuesto a perder literalmente una extremidad con el fin de conservarse la vida. Más vital todavía es, según Jesús, el figurativamente 'echar' de uno ojos y manos para evitar el - pensamiento y las acciones inmorales, porque solo de este modo pueden las personas escapar la destrucción eterna simbolizada por el Gehena ardiente, "el montón de basura" cerca de Jerusalén que ardía de día y de noche para consumir su sucio contenido.—Mat. 5:29, 30, J. B. Phillips.
"Además se dijo," continuó Jesús: "'Cualquiera que se divorcie de su esposa, déle un certificado de divorcio.'" (Mat. 5:31) La ley de Dios por medio de Moisés le permitía al hombre divorciarse de su esposa si 'no hallara favor a sus ojos por haber hallado él algo indecente de parte de ella.' (Deu. 24:1-4) "Algo indecente" evidentemente significaba algo que no era adulterio, porque, como ya se ha señalado, por ese crimen se imponía la pena de muerte bajo la ley mosaica. Sin embargo, puesto que Dios 'odiaba un divorciarse,' es razonable que las razones válidas para el divorcio tengan que haber sido serias, como la de que una esposa mostrara crasa falta de respeto a su esposo o causara vergüenza a la casa.—Mal. 2:16.
Pero hasta en esos casos serios las Escrituras ni mandaban ni estimulaban el divorcio. Como factor disuasivo con - relación a un apresuramiento para disolver matrimonios, Dios decretó que el esposo que se divorciara de su esposa tenía que darle un "certificado de divorcio." Se exigía tiempo para preparar esto y ponerlo en vigor legalmente. Aquello pudiera haber envuelto consultas con individuos debidamente autorizados que primero tratarían de efectuar una reconciliación.
Sin embargo, a medida que pasó el tiempo los esposos judíos empezaron a 'tratar traidoramente' con sus esposas por medio de divorciarse de ellas por toda suerte de razones de poca importancia. (Mal. 2:13-16) En el día de Jesús - una opinión rabínica común sostenía que el hombre podía divorciarse de su esposa "hasta si ella le echaba a perder un plato." Según el comentario alemán sobre la Biblia escrito por Strack y Billerbeck, muchas declaraciones que se encuentran en escritos judíos antiguos muestran que "entre el pueblo judío del período de La Mishna [que abarcaba el día de Jesús] no había matrimonio que un hombre no pudiera disolver brevemente, de manera completamente legal, por medio de entregar un certificado de divorcio." Por eso, no debe sorprender que los fariseos le preguntaran - a Jesús si el divorcio era lícito "por toda suerte de motivo."—Mat. 19:3.
¿Cómo veía Jesús el divorcio? "Yo les digo," continuó, "que todo el que se divorcie de su esposa, a no ser por motivo de fornicación, la expone al adulterio, y cualquiera que se case con una divorciada comete adulterio." (Mat. - 5:32) Con plena autoridad como el Mesías e Hijo de Dios, Jesús mostró que su Padre no se complacía en que los -
hombres se divorciaran de sus esposas ni siquiera por lo "algo indecente" que se declaró en la Escritura. (Compare con Mateo 19:8.) Más bien, el hombre que se divorciara de su esposa por razones que no fueran la inmoralidad sexual de ella la expondría al adulterio si ella tuviera ayuntamiento sexual con otro hombre, puesto que a los ojos de Dios el matrimonio permanecería intacto. Jesús añadió que "cualquiera que se case con una divorciada," es decir, una de quien alguien se hubiera divorciado por una razón que no fuera la inmoralidad sexual, "comete adulterio".
Estas palabras de Jesús ciertamente son provechosas. El que él establezca la inmoralidad sexual como la única - base para el divorcio restringe de separarse por muchísimas otras razones a las parejas que desean agradar a Dios. Y el hecho de que él condene el pensamiento inmoral que conduce al adulterio sirve para reducir todavía más los casos de desintegración del matrimonio. Para los que escuchan su amonestación, el Sermón del Monte es una poderosa ayuda para evitar el adulterio y el divorcio.

"No juren de ninguna manera"

"DESPUÉS de considerar el adulterio y el divorcio, Jesús dirigió su Sermón del Monte al tema de las declaraciones juradas. Dijo: "Otra vez oyeron ustedes que se dijo a los de la antigüedad: 'No debes jurar y no cumplir, sino que tienes que pagar tus votos a Jehová.'"—Mat. 5:33.
Los judíos que oían a Jesús sabían que, por lo que decía la ley mosaica, sus antepasados habían oído mucho acerca de hacer declaraciones juradas. A veces, el jurar era obligatorio. (Éxo. 22:10, 11; Núm. 5:21, 22) Repetidamente la Palabra de Dios da énfasis a la importancia de cumplir los votos hechos.—Núm. 30:2, 3; Deu. 23:21-23; Ecl. 5:4, 5.
"Sin embargo, yo les digo," continuó Jesús: "No juren de ninguna manera, ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza debes jurar, porque no puedes volver blanco o negro un solo cabello."— Mat. 5:34-36.
¿Era la intención de Jesús abolir todos los juramentos y votos? No, porque la ley de Dios que mandaba jurar en ciertas ocasiones todavía estaba en vigor. (Gál. 4:4) Cuando estuvo siendo sometido a juicio delante del sumo sacerdote, Jesús mismo no objetó a que se le pusiera bajo juramento. (Mat. 26:63, 64) Cuando Jesús dijo que la gente 'no debe jurar de ninguna manera,' se estaba refiriendo a un deterioro y perversión del hacer juramentos. ¿Por qué?
Las declaraciones juradas que se mencionan favorablemente en la Biblia siempre tenían que ver con asuntos de gran importancia, como decisiones que tenían que ver con la adoración verdadera, el hacer pactos y testificar en audiencias judiciales. (Gén. 24:2-4, 9; 31:44, 50, 53; Éxo. 22:10, 11) Sin embargo, con el transcurso del tiempo los - judíos llegaron a acostumbrarse a hacer votos respecto a una amplia variedad de asuntos cotidianos. Por ejemplo, escritos rabínicos antiguos mencionan el hecho de que algunos individuos hacían el voto de no dormir, no hablar, no andar y no tener relaciones sexuales con sus esposas. Se hacían muchos votos por medio del uso de la palabra "corbán," que significaba "un don dedicado a Dios." Se creía que por pronunciar esta palabra la gente podía declarar ciertas cosas tan prohibidas para ella misma u otras personas como los sacrificios del templo. Respecto a esto, Jesús dijo a los fariseos:
"Diestramente ponen ustedes a un lado el mandamiento de Dios para retener su tradición. Por ejemplo, Moisés dijo: 'Honra a tu padre y a tu madre,' y: 'El que injurie a padre o a madre termine en muerte.' Pero ustedes dicen: 'Si un hombre le dice a su padre o a su madre: "Todo lo que tengo por lo cual pudieras sacar provecho de mí es corbán, (es decir, un don dedicado a Dios,)"'... ya no lo dejan hacer ni una sola cosa por su padre o su madre, y así invalidan la palabra de Dios por la tradición suya que ustedes transmitieron."—Mar. 7:9-13.
También se había corrompido el método de hacer votos. En vez de seguir los ejemplos bíblicos de hacer - declaraciones juradas en el nombre de Dios, se hizo popular el jurar "por el cielo," "por la tierra," "por Jerusalén" y hasta por la "cabeza" (o vida) de otro ser humano. (Deu. 6:13; Dan. 12:7) Entre las autoridades judías había controversia en cuanto a la validez de muchos votos que se hacían en el nombre de estas cosas creadas. Está claro que ciertas personas pensaban que podían retirar las declaraciones juradas con impunidad.—Compare con Mateo - 23:16-22.
Sin embargo, Jesús mostró que, puesto que el cielo era "el trono de Dios," la tierra "el escabel de sus pies" y Jerusalén "la ciudad del gran Rey," el jurar por estas cosas era lo mismo que jurar en el nombre de Dios. (Isa. 66:1; Sal. 48:2) De manera similar, el hacer un voto por la "cabeza," o vida, de alguien era lo mismo que hacer el voto en el nombre de Dios, puesto que él es el Autor y Sustentador de la vida; y ningún ser humano controla su vida hasta el grado de "volver blanco o negro un solo cabello."—Sal. 36:9.
Después de desanimar el hacer juramentos promiscuamente, Jesús añadió: "Simplemente signifique su palabra Sí, Sí, su No, No; porque lo que está en exceso de esto proviene del inicuo. "—Mat. 5:37.
El hacer juramentos con frecuencia para añadir credibilidad a lo que se decía se hizo popular debido a lo mucho que - se mentía y engañaba. Sin embargo, Jesús mostró que en la vida cotidiana un simple Sí o No debería ser completamente digno de confianza y no necesitar que se le reforzara adicionalmente con declaraciones juradas. Las personas que se ven obligadas a ir "en exceso" de esto por medio de estar continuamente 'jurando' lo que dicen, revelan que fundamentalmente no son dignas de confianza. Manifiestan el espíritu del "inicuo," Satanás el Diablo, a quien la Biblia llama "el padre de la mentira."—Juan 8:44; Sant. 5:12.
"Siempre que le hagas un voto a Dios, no titubees en pagarlo, porque no hay deleite en los estúpidos. Lo que prometes en voto, págalo. Mejor es que no hagas voto que el que hagas voto y no pagues."—Ecl. 5:4, 5.

Nota: En realidad, tal hombre estaría diciendo a sus padres: 'En cuanto a ustedes, mi propiedad es "corbán," un don - dedicado a Dios, y ustedes no pueden usarla ni beneficiarse de ella de ninguna manera.' Al decir la palabra "corbán," la persona no necesariamente dedicaba su propiedad a Dios. Por lo general la palabra significaba que la persona simplemente estaba haciéndola como un don dedicado a Dios, de modo que la persona o personas a - quienes él hablaba no la usaran. En Life and Times of Jesús the Messiah (La vida y tiempos de Jesús el Mesías), Alfred Edersheim escribe: "No se puede negar que aquellos votos, con relación a los padres, tendrían poder de obligar, y que en realidad se hacían.

"No resistan al que es inicuo"

DESPUÉS de considerar los juramentos y votos en su Sermón del Monte, Jesús habló acerca de cómo tratar con las personas que quizás causen daño y ofensa a otras. Empezó por medio de señalar a algo que los que le oían habían aprendido de la ley mosaica: "Oyeron ustedes que se dijo: 'Ojo por ojo y diente por diente.'"— Mat. 5:38; compare con Éxodo 21:23-25; Levítico 24:19-21.
Hay quienes han criticado esta ley, diciendo que era dura. Sin embargo, esta ley no hacía lícita la venganza personal como lo hace la notoria "vendetta" o venganza de tiempos más cercanos a nosotros, porque las mismas Escrituras Hebreas también declaran: "No digas: 'Tal como me hizo a mí, así voy a hacerle a él. Le pagaré a cada uno según su obrar.'" (Pro. 24:29) La ley de "ojo por ojo y diente por diente" había de administrarse después que los individuos hubieran sido sometidos a juicio "delante de Jehová, delante de los sacerdotes y los jueces que estén en funciones en aquellos días."—Deu. 19:15-21.
"Sin embargo, yo les digo," continuó Jesús: "No resistan al que es inicuo." (Mat. 5:39a) ¿Cómo debe entenderse esto? Jesús ayudó a los que le escuchaban por medio de darles cuatro ilustraciones que les ayudarían a tratar debidamente con el "que es inicuo," es decir, la persona que les hiciera daño de alguna manera.

1—Insulto o daño personal

Jesús primero explicó qué hacer cuando los que le escuchaban sufrieran insulto o daño: "Al que te dé una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra."— Mat. 5:39b.
Esto no significa que la persona a quien se abofeteara o golpeara debería 'pedir más' por medio de rehusar defenderse. Jesús, cuando se le abofeteó en la cara durante su juicio injusto delante del sumo sacerdote, objetó a aquel maltrato, diciendo: "Si hablé mal, da testimonio respecto al mal; mas si bien, ¿por qué me pegas?"—Juan 18:22, 23; compare con Hech. 23:3.
La referencia de Jesús a un abofetear "en la mejilla derecha" recordaría a los que le oían, no tanto un golpe que causara dolor, como uno que insultara y avergonzara. El comentario sobre Mateo por W. F. Albright y C. S. Mann declara: "Jesús aquí habla de lo que todavía es realidad en el Cercano Oriente... pues el más insultante de todos los golpes físicos es el de herir la mejilla derecha con el revés de la mano." La tradición judía fijaba la multa por abofetear insultantemente con el revés de la mano en 400 zuz (igual a 400 denarios), lo cual era una cantidad que pasaba del salario de un año para un obrero agrícola.
El relato del evangelio de Lucas, escrito principalmente para personas no judías, da a las palabras de Jesús expresión más general: "Al que te hiera en una mejilla, ofrécele también la otra." (Luc. 6:29a) Esto no aplica simplemente a un abofetear insultante, sino más bien a golpes dados con violencia. Fuera en un caso o en el otro, el consejo de Jesús era 'volver la otra mejilla.' Él deseaba que sus seguidores estuvieran dispuestos a aguantar insulto y daño personales sin recurrir a la represalia. De esta manera podrían imitar a Jesús mismo, de quien el apóstol Pedro escribe: "Cuando lo estaban injuriando, no se puso a injuriar en cambio. Cuando estaba sufriendo, no se puso a amenazar, sino que siguió encomendándose al que juzga con justicia."—1 Ped. 2:23; compare con Isaías 50:6.

2—Cuando alguien "quiere ir al tribunal"

Después, Jesús considera la manera en que debe responder uno cuando alguien trata de privarlo de algo por medio de un procedimiento legal: "Y si alguna persona quiere ir al tribunal contigo y hacerse dueño de tu prenda interior de vestir, deja que se lleve también tu prenda exterior de vestir."— Mat. 5:40.
En la antigüedad, la gente acostumbraba pedir una prenda de vestir como fianza que garantizara el pago de una deuda. (Job 22:6) Si el deudor no podía pagar, un tribunal podía otorgar aquella prenda de vestir al acreedor. (Pro. 13:13; 27:13) Sin embargo, la ley de Dios declaraba que un "manto" (prenda de vestir exterior) que se diera como fianza no podía ser retenido durante toda una noche, puesto que pudiera ser que el deudor lo necesitara para cubrirse al dormir.—Éxo. 22:26, 27; Deu. 24:12, 13.
Jesús aconsejó a sus seguidores que cedieran espontáneamente la "prenda interior" que un adversario jurídico quisiera obtener; y deberían hacer esto sencillamente "si alguna persona quiere ir al tribunal," antes de que de hecho comenzaran los procedimientos de tribunal. Además, podían ir al doble de lo exigido al dejar 'que se lleve también la prenda exterior de vestir,' aunque la ley de Dios no exigía tal cosa.
En armonía con este consejo, el apóstol Pablo escribió a los cristianos de Corinto: "En verdad, pues, significa del todo derrota para ustedes el que estén teniendo litigios unos con otros. ¿Por qué no dejan más bien que les hagan injusticias? ¿Por qué no dejan más bien que los defrauden?" (1 Cor. 6:7) Sí, deberían haber estado dispuestos a sufrir pérdida personal en vez de ver la reputación de la congregación perjudicada públicamente por alguna controversia ante un tribunal.
El relato de Lucas acerca de las palabras de Jesús permite la aplicación de éstas hasta en casos que no tengan que ver con procedimientos de tribunal: "Al que te quite tu prenda exterior de vestir, no le retengas siquiera la prenda interior de vestir." (Luc. 6:29b) Es posible que Lucas haya estado pensando en personas a quienes atacaran en la - carretera unos asaltadores que quisieran robarles sus prendas exteriores de vestir. En vez de pelear contra tal confiscación de ropa que quizás fuera costosa, mejor sería que los discípulos de Jesús llegaran hasta más allá de lo que se exigía y cedieran 'hasta la prenda interior de vestir.' Esto pudiera salvarles la vida cuando estuvieran encarándose a criminales peligrosos, o pudiera tener otros efectos beneficiosos.—Pro. 15:1; Mat. 5:16.
Sin embargo, el Hijo de Dios no quiso decir que siempre la gente debería rehusar envolverse en un litigio o que de otras maneras deberían dejar que personas inicuas las redujeran a un estado de pobreza. Notamos que el apóstol - Pablo no entendió que Jesús quisiera decir eso, porque Pablo compareció delante de funcionarios romanos en los esfuerzos que hizo por 'defender y establecer legalmente las buenas nuevas.' (Fili. 1:7; compare con Hech. 25:8-12.) Los cristianos pueden emprender acción legal contra hombres mundanos o autoridades mundanas para reclamar lo que en derecho les pertenezca. Sin embargo, al hacer eso no obrarían beligerantemente, sino, más bien, apaciblemente. Pero en la vida cotidiana los cristianos deben desarrollar una disposición de ceder.—Rom. 12:17-19.

3—Servicio obligatorio a un agente del gobierno seglar

Después, Jesús declaró: "Y si alguien bajo autoridad te obliga a una milla de servicio, ve con él dos millas."— Mat. 5:41.
La expresión 'te obliga a servir' es una traducción de la palabra griega angareuo, que se adoptó del lenguaje persa. Originalmente, este término tenía que ver con la actividad de los correos o mensajeros públicos autorizados por el rey de Persia. Los correos tenían autoridad para obligar a rendir servicio a hombres, caballos, barcos y cualquier otra cosa que pudiera apresurar el negocio oficial. (Compare con Ester 3:13, 15; 8:10, 14.) Los romanos adoptaron este sistema. Durante el ministerio terrestre de Jesús, los funcionarios gubernamentales podían obligar a los judíos a llevar cargas o hacer trabajo forzado de otra índole. (Mat. 27:32; Mar. 15:21) Para los judíos, este servicio obligado a gentiles era algo que les disgustaba intensamente. Pero Jesús dio a los que le escuchaban la advertencia de ejecutarlo alegremente. De hecho, si se les obligaba a ir la distancia de una milla romana (aproximadamente 1,5 kilómetros), deberían ofrecerse voluntariamente para ir el doble de esa distancia.

4—Al solicitarse ayuda material

Siguiendo, Jesús aconsejó mostrar generosidad al dar ayuda material: "Da al que te pida, y no le vuelvas la espalda al que quiera pedirte prestado sin interés."— Mat. 5:42.
Los que escuchaban a Jesús recordarían que la ley de Dios les prohibía a los israelitas pedir interés en los préstamos que hicieran a sus compañeros judíos. (Éxo. 22:25; Lev. 25:37; Deu. 23:20) Además, aquella ley también decretaba: "No debes endurecer tu corazón ni ser como un puño con tu hermano pobre. Porque debes abrirle tu mano generosamente y sin falta prestarle sobre fianzas cuanto necesite, de lo que esté necesitado." (Deu. 15:7, 8) Como el Mesías y "cumplidor" de la ley de Dios, Jesús fue hasta más allá al recomendar el espíritu del dar generoso.—Mat. 5:17; Hech. 20:35.
Ciertamente el consejo de Jesús aquí es de gran valor. Las personas que optan por desprenderse del orgullo personal y hasta de cosas valiosas más bien que pelear por retenerlas, las que ejecutan asignaciones desagradables sin quejarse y que alegremente dan de lo que tienen para ayudar a otros que se encuentran en necesidad inmediata son tanto agradables a su congénere como amadas por Dios.—2 Cor. 9:7.

'Sea perfecto': Ame a sus enemigos

" DESPUÉS de declarar que los que le escuchaban 'no deberían resistir al que es inicuo,' Jesús añadió: "Oyeron ustedes que se dijo: 'Tienes que amar a tu prójimo y odiar a tu enemigo. '"—Mat. 5:39, 43.
Los que estaban presentes en la ocasión del Sermón del Monte eran judíos que habían 'oído' el mandato de Dios: "No debes tomar venganza ni tener inquina contra los hijos de tu pueblo; y tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo."—Lev. 19:18.
Sin embargo, los líderes religiosos de Israel daban énfasis al hecho de que las expresiones "los hijos de tu pueblo" y - "tu prójimo" se referían solo a los judíos. También daban énfasis al hecho de que otros mandatos de la ley de Dios exigían que los israelitas permanecieran separados de otros pueblos. (Deu. 7:1-4) Aunque esto se refería a lo separado de Israel como nación respecto a otros grupos nacionales, con el tiempo surgió el punto de vista de que todos los no judíos eran 'enemigos,' que habían de ser odiados como individuos. Un ejemplo de esta actitud se puede ver por la siguiente declaración de La Mishna:
"No se dejará ganado en los mesones de los gentiles, puesto que se sospecha que cometen bestialidad; ni quedará - una mujer a solas con ellos, puesto que están bajo sospecha de lascivia; ni quedará un hombre a solas con ellos, puesto que están bajo sospecha de derramar sangre. La hija de un israelita no ayudará a una mujer gentil a dar a luz, puesto que estaría ayudando a dar a luz una criatura para la idolatría, pero una gentil puede ayudar a la hija de un israelita. La hija de un israelita no amamantará a la criatura de una gentil, pero una gentil puede amamantar a la criatura de la hija de un israelita dentro del dominio de éste."—Tratado Abodah Zarah ("Idolatría") 2:1.
"Sin embargo, yo les digo," declaró Jesús haciendo un contraste refrescante: "Continúen amando a sus enemigos y - orando por los que los persiguen." (Mat. 5:44) Aquí vemos más evidencia de que el Hijo de Dios vino, 'no a destruir, sino a cumplir' la Ley escrita de Dios, porque aquella Ley mandaba tratamiento considerado, bondadoso, para los extranjeros.—Mat. 5:17; Éxo. 22:21; 23:4, 5; Lev. 19:33, 34; Deu. 10:19.
Pero Jesús no tenía la intención de limitar este principio a enemigos gentiles de Israel. Deseaba que sus seguidores obraran amorosamente para con toda persona que les mostrara hostilidad. Escribiendo especialmente para los no judíos, Lucas registra de la siguiente manera las palabras de Jesús: "Mas les digo a ustedes que escuchan: Continúen amando a sus enemigos, haciendo bien a los que los odian, bendiciendo a los que los maldicen, orando por los que los insultan."— Luc. 6:27, 28.
Según Jesús, los que estaban 'escuchando,' es decir, realmente tomando en serio sus dichos, tenían que hacer frente a un aspecto triple del odio con una correspondiente expresión triple de amor: (1) 'Hacer bien a los que los odian,' por medio de responder a los sentimientos de animosidad del enemigo con obras bondadosas. (2) Si el odio estalla en insulto verbal, 'bendecir a los que los maldicen.' En vez de devolver maldición por maldición, los - seguidores de Jesús deben hablar con bondad y consideración a los que se les oponen. (3) Si la enemistad se extiende hasta más allá del abuso verbal y efectivamente es 'persecución' de los discípulos de Cristo por medio de violencia física u otro tratamiento 'insultante,' deben 'orar por' los perseguidores, y suplicar amorosamente a Dios - que los opositores cambien de opinión y entren en el favor de Dios.—Compare con Romanos 12:14-21; 1 Corintios 4:12; 1 Pedro 3:8, 9.
Jesús entonces dio una poderosa razón para mostrar amor a los enemigos de uno: "Para que demuestren ser hijos de su Padre que está en los cielos." (Mat. 5:45a) Para el beneficio de sus lectores gentiles, Lucas reemplaza la frase: "su Padre que está en los cielos," con "el Altísimo."— Luc. 6:35a.
Las personas que prestan atención al consejo de Jesús llegan a ser "hijos" de Dios en el sentido de que lo imitan por medio de reflejar su benevolencia imparcial para con amigo y enemigo igualmente. (Compare con Mateo 5:9; Efesios 4:31-5:2; 1 Juan 3:9-12.) Dios da el ejemplo perfecto porque "hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos" (Mat. 5:45b); "es bondadoso para con los ingratos e inicuos. "—Luc. 6:35b.
Para dar énfasis a lo importante que sería el que sus oyentes 'continuaran amando a sus enemigos,' Jesús añadió: "Porque si aman a los que los aman, ¿qué galardón tienen? ¿No hacen también la misma cosa los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué cosa extraordinaria hacen? ¿No hace la misma cosa también la gente de las naciones?"— Mat. 5:46, 47.
Las personas que desean imitar a Dios no deben limitar sus expresiones de amor a individuos que pagan de la misma manera. Esto no merecería ningún "galardón" o favor especial ante Dios. Hasta los "recaudadores de impuestos" estaban acostumbrados a desplegar amor a los que los amaban, aunque los judíos consideraban a éstos - como personas que estaban entre la gente más despreciable.—Luc. 5:30; 7:34.
El saludo común entre los israelitas incluía la palabra shalom ("paz"), que daba a entender un deseo de que la persona a quien se saludaba tuviera salud, bienestar y prosperidad. El limitar tal saludo a personas a las que se consideraba "hermanos" no sería "cosa extraordinaria," porque algo similar podía observarse entre "gente de las naciones," a quienes los judíos consideraban impíos, inmundos y personas a las cuales evitar.
El evangelio de Lucas, escrito con consideración para los que no eran judíos, reemplaza las expresiones "recaudadores de impuestos" y "gente de las naciones" (que en este contexto solo tendrían significado para judíos) con el término más general "pecadores." Leemos: "Y si ustedes aman a los que los aman, ¿de qué mérito les es a ustedes? Porque hasta los pecadores aman a los que los aman a ellos. Y si hacen bien a los que les hacen bien, realmente, ¿de qué mérito les es a ustedes? Hasta los pecadores hacen lo mismo. También, si prestan sin interés a aquellos de quienes esperan recibir, ¿de qué mérito les es? Hasta los pecadores prestan sin interés a los pecadores para que se les devuelva otro tanto."— Luc. 6:32-34.
Jesús concluyó esta porción del Sermón del Monte con la declaración: '"Ustedes en efecto tienen que ser perfectos, - como su Padre celestial es perfecto."— Mat. 5:48.
Esto no es un mandato para que los discípulos de Jesús lleguen a ser física y moralmente intachables, porque en la actualidad eso es imposible debido al pecado heredado. (Rom. 3:23; 5:12) Más bien, estas palabras estimulan a la gente a imitar al "Padre celestial," Jehová, por medio de perfeccionar su amor, haciendo que llegue a la medida plena y completándolo por medio de incluir a sus enemigos en su alcance. En armonía con esto, el relato paralelo de Lucas dice: "Continúen haciéndose misericordiosos, así como su Padre es misericordioso."— Luc. 6:36.

'Que sus dones de misericordia sean en secreto'

DESPUÉS de su advertencia sobre la manera apropiada de tratar al congénere de uno, Jesús dio consejo acerca de la clase de adoración que verdaderamente cuenta ante Dios. Empezó esta parte de su Sermón del Monte diciendo: "Cuídense mucho de no practicar su justicia delante de los hombres a fin de ser observados por ellos. "—Mat. 6:1a.
En este caso, "justicia" significa conducta que se amolda a la norma divina de lo que es correcto. (Compare con - Mateo 5:6, 20.) Dios desea que la gente despliegue justicia en todo aspecto de la vida. Esto debe incluir las acciones de la persona cuando está sola y sus relaciones con Dios y los congéneres humanos.
Las palabras de Jesús no quieren decir que nunca se deben hacer actos de piedad delante de otras personas, porque eso sería contrario al consejo que él dio anteriormente en el sentido de que los que le oyeran 'dejaran resplandecer su luz delante de los hombres.' (Mat. 5:14-16) Pero el motivo jamás debería ser "para ser observados por ellos." El individuo no debe procurar hacerse un espectáculo como si estuviera en el escenario de un teatro.
Jesús declaró lo siguiente a todos los que pudieran inclinarse a ostentar como en un teatro sus virtudes: "No tendrán - galardón con su Padre que está en los cielos." (Mat. 6:1b) Ese 'galardón del cielo' que incluye una relación íntima con Dios y las bendiciones eternas de su gobernación del Reino, no es para individuos que tengan como motivo para adorar a Dios el atraerse atención a sí mismos.
Para los judíos del primer siglo E.C., tres aspectos principales de la adoración eran el dar limosnas, la oración y el ayuno. Acerca del primero de éstos, Jesús declaró: "Cuando andes haciendo dones de misericordia, no toques trompeta delante de ti, así como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que los glorifiquen los hombres."— Mat. 6:2a.
La expresión "dones de misericordia" significa donaciones caritativas para el sostenimiento de los empobrecidos. A menudo las Escrituras Hebreas dan énfasis a la importancia de ayudar a individuos necesitados. (Pro. 14:21; 28:27; - Isa. 58:6, 7) En tiempos posteriores, cada comunidad judía tenía un fondo para los pobres que se recogía y distribuía desde las sinagogas cada semana. Se esperaba que cada residente contribuyera según su condición financiera. Muchos individuos iban más allá de esta obligación y daban apoyo extra a los necesitados por - contribuciones voluntarias. Es interesante que Jesús y sus apóstoles tenían un fondo común para los pobres.—Juan 12:5-8; 13:29.
Sin embargo, respecto al dar limosnas, Jesús dio esta amonestación a sus discípulos: "No toques trompeta delante de ti." En otras palabras: 'No des publicidad al hecho de que das limosnas.' Con regularidad los fariseos hacían esto, y Jesús los llamó "hipócritas," es decir, personas que fingían ser lo que no eran. En cuanto a dar publicidad a las donaciones caritativas "en las sinagogas y en las calles," leemos en el Theological Dictionary of the New Testament (un diccionario teológico):
"Los escritos rab[ínicos] dan abundante testimonio sobre la naturaleza teatral de la justicia farisaica. . . . Aunque por asignación y tasa se suministraban los medios para sostener como comunidad a los pobres, el dar limosnas por encima de esto se fundaba en dones gratuitos. Se informaba de éstos a la congregación en las sinagogas y en servicios de ayuno en la vía pública." (Tomo III, pág. 974) "En las sinagogas, esp[ecialmente] en los ayunos cuando en crisis serias se celebraba adoración en lugares públicos de la ciudad . . . , había individuos que solían prometer en público sumas específicas para la caja de fondos para los pobres. . . . También se nos dice que a los que daban grandes cantidades se les honraba permitiéndoles sentarse al lado de los rabinos en la adoración."—Tomo VII, pág. 86.
Acerca de aquellos hipócritas, Jesús declaró: "Verdaderamente les digo a ustedes: Ellos ya disfrutan de su galardón completo." (Mat. 6:2b) Papiros del primer siglo E.C. revelan que la Palabra griega para "disfrutan . . . completo" (apékho) muchas veces aparecía en los recibos e indicaba posesión plena de un artículo o una suma de dinero. En su obra Bible Studies (Estudios de la Biblia), G. Adolf Deissmann declara que, en vista de esto, las palabras de Jesús "adquieren el significado más cáusticamente irónico de que pueden firmar el recibo de su galardón: se ha realizado su derecho de recibir su recompensa, precisamente como si ya hubieran dado un recibo por él." El aplauso de los hombres y quizás un asiento delantero en la sinagoga al lado de rabinos conocidos era toda la recompensa que aquellos hipócritas conseguirían.—Compare con Mateo 23:6.
"Mas tú," dijo Jesús a los que le escuchaban, "cuando hagas dones de misericordia, no sepa tu mano izquierda lo - que hace tu derecha." (Mat. 6:3) La mano derecha y la mano izquierda son los más cercanos de los miembros corporales por el hecho de que están a cada lado del torso y por lo general se mueven en cooperación. A veces pudiera ser que una mano funcionara en independencia de la otra. Por lo tanto, el 'no dejar que la mano izquierda supiera lo que la derecha estuviera haciendo' significaría que uno no daría publicidad a sus acciones caritativas, ni siquiera a personas en tan estrecha o cercana relación con uno como la mano izquierda lo está con la derecha.
Según Jesús, la proclamación jactanciosa del dar limosnas debería evitarse para "que sus dones de misericordia - sean en secreto; entonces tu Padre que mira en secreto te lo pagará." (Mat. 6:4) Puesto que el Creador mora en los cielos y es invisible a los ojos humanos, permanece "en secreto" en lo que se refiere a la humanidad. (Juan 1:18; 1 Juan 4:20) El 'pago' que viene del que "mira en secreto" incluye el que Dios ponga a los adoradores humildes en relación íntima consigo, que les perdone sus pecados y les otorgue vida eterna en medio de condiciones de perfección. (Pro. 3:32; Efe. 1:7; Rev. 21:1-5) ¡Cuánto se debe preferir eso a la alabanza de otras criaturas humanas!

"Cuando oren ustedes, . . ."

DESPUÉS de sus comentarios acerca de evitar la hipocresía al dar dones de misericordia a los pobres, Jesús dijo: "También, cuando oren ustedes, no deben ser como los hipócritas."— Mat. 6:5a.
La expresión "cuando oren ustedes" indica que, para los discípulos de Jesús, la oración sería parte regular de la adoración verdadera. Sin embargo, no habían de imitar a los "hipócritas," o fariseos pagados de su propia rectitud, - cuyo despliegue público de devoción religiosa era simplemente una simulación.—Mat. 23:13-32.
Acerca de aquellos hipócritas, Jesús declaró: "A ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de los caminos anchos para ser vistos de los hombres. "—Mat. 6:5b.
Para el primer siglo E.C., se había convertido en costumbre el que los judíos oraran como congregación durante el - tiempo de las ofrendas matutinas y vespertinas en el templo de Jerusalén, como a las 9 de la mañana y las 3 de la tarde. Muchos habitantes de aquella ciudad lo hacían junto con una muchedumbre de compañeros de adoración en el recinto del templo. Fuera de Jerusalén, los judíos devotos frecuentemente optaban por orar dos veces al día "en - las sinagogas." La posición usual durante la oración era "de pie."—Vea también Lucas 18:11, 13.
Puesto que la mayoría de las personas no estarían cerca del templo o de una sinagoga al tiempo en que se había de ofrecer la oración matutina y la vespertina, había la costumbre de orar dondequiera que uno se hallaba. A ciertos - individuos 'les gustaba' que la hora de la oración los alcanzara mientras estaban "en las esquinas de los caminos anchos." Les agradaba mucho la idea de "ser vistos de los hombres" que pasaban en cuatro direcciones. En un - despliegue de falsa santidad, 'por pretexto hacían largas oraciones,' para despertar admiración en los observadores.—Luc. 20:47.
Sobre aquellos hipócritas, Jesús declaró: "Verdaderamente les digo a ustedes: Ellos ya disfrutan de su galardón completo." (Mat. 6:5c) Estaban obteniendo lo que deseaban intensamente... el reconocimiento y la alabanza de otros hombres; y ésa era toda su recompensa. Sus oraciones hipócritas no recibirían respuesta de Dios.
Tú, sin embargo," continuó Jesús, "cuando ores, entra en tu cuarto privado y, después de cerrar tu puerta, ora a tu Padre que está en lo secreto; entonces tu Padre que mira en secreto te lo pagará. "—Mat. 6:6.
Estas palabras de Jesús no prohibieron orar con la congregación. El propósito de la amonestación en el sentido de orar en un cuarto privado después de cerrar la puerta' era hacer que se evitara el hacer oraciones públicas con el fin de llamar atención a uno mismo o atraerse declaraciones de encomio de admiradores. Esto es semejante al consejo acerca de dar limosnas para ayudar a los pobres. "No sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha." (Mat. 6:3) Jesús dio un ejemplo perfecto al orar sin llamar atención a sí mismo. Por ejemplo, cuando pasó una noche entera en oración antes de escoger a sus doce apóstoles, no presentó sus peticiones a Dios frente a observadores, sino que - "salió a la montaña a orar."—Luc. 6:12.
Dirigiendo la atención a otra manera en que los hipócritas abusaban del privilegio de la oración, Jesús dijo: "Al orar, no digas las mismas cosas repetidas veces, así como la gente de las naciones, porque ellos se imaginan que por su uso de muchas palabras se harán oír."— Mat. 6:7.
Jesús no estaba diciendo que sus discípulos deberían evitar la repetición de súplicas y expresiones sinceras de gracias en la oración. El evangelio de Mateo relata que en el Jardín de Getsemaní Jesús oró hasta tarde en la noche, y usó repetidamente "la misma palabra."—Mat. 26:36-45.
Sin embargo, sería incorrecto copiar las oraciones redundantes de la "gente de las naciones." Ellos acostumbraban balbucear "repetidas veces" frases aprendidas de memoria entre las cuales había muchas palabras superfluas. La Biblia contiene el ejemplo de adoradores de Baal de tiempos antiguos que "siguieron invocando el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: '¡Oh Baal, respóndenos!'" (1 Rey. 18:26) Y acerca de los opositores gentiles del cristianismo en Éfeso, leemos: "Se levantó un mismo grito de parte de todos, al vociferar ellos por unas dos horas: '¡Grande es Artemis de los efesios!'" (Hech. 19:34) En una obra del poeta romano Terencio (siglo - segundo a. de la E.C.), leemos la siguiente queja: "Por favor, esposa, cesa de aturdir a los dioses con expresiones de gracias, porque tu hijo está a salvo; a menos que por ti misma juzgues de ellos, que no pueden entender nada, si no se les dice cien veces.
Hasta el presente, mucha "gente de las naciones" hace oraciones redundantes a sus dioses. Por ejemplo, hay budistas que usan un rosario de hasta 108 cuentas mientras repiten monótonamente el namu amida butsu ("en paz descanse el alma"). De manera semejante, en muchas iglesias de la cristiandad los individuos rezan las mismas frases vez tras vez en repetición mecánica, pensando que "se harán oír" debido a tal repetición constante. Pero este "uso de muchas palabras" no tiene valor a juicio de Dios.
"Pues bien, no se hagan semejantes a ellos," continuó Jesús, "porque Dios su Padre sabe qué cosas necesitan - ustedes aun antes que se las pidan."— Mat. 6:8.
Está claro que muchos de los líderes judíos 'se habían hecho semejantes' a los gentiles por excesiva verbosidad en sus oraciones. El siguiente relato que se encuentra en el Talmud de Babilonia ilustra esta tendencia: "Cierto [lector] se inclinó en la presencia del r[abino] Hanina y dijo: Oh Dios, el grande, potente, terrible, majestuoso, poderoso, imponente, fuerte, denodado, seguro y honrado." El rabino denunció aquel innecesario acopio de palabras como "un insulto" a Dios.
La oración sincera regular que incluye alabanza, acción de gracias y petición a Dios es parte importante de la - adoración verdadera. (Fili. 4:6) Pero no sería correcto decir las mismas cosas vez tras vez en la creencia de que tal repetición ininterrumpida se necesita para informar a Dios acerca de nuestras necesidades, como si Dios fuera ignorante, o no prestara atención o fuera olvidadizo. Uno debe orar con reconocimiento pleno de que está - comunicándose con Aquel que "sabe qué cosas necesitan ustedes aun antes que se las pidan.

Nota: Acerca de la oración en las calles y en lugares públicos, los escritos rabínicos judíos dan ejemplos como los - siguientes: "El rabino Jochanan ha dicho: 'He visto al rabino Jannai ponerse de pie y orar en el Mercado de Sepphoris y entonces andar cuatro codos y decir la oración Musaf [adicional].'" (Talmud de Palestina) "Si uno está de pie y orando en la calle o en una zona abierta, se echa a un lado [por] un asno, un arreador de asno o un alfarero [que se aproxima] sin interrumpir su oración. Acerca del rabino Chanina ben Dosa [aproximadamente 70 E.C.] se relata que estaba de pie y orando. Entonces una serpiente venenosa lo mordió. Él, sin embargo, no interrumpió su - oración."—Tosephta (escritos que complementan la Mishna).

"Ustedes, pues, tienen que orar de esta manera"

DESPUÉS de haber dado a sus discípulos la amonestación de evitar el comportamiento hipócrita de llamar atención a sí mismos cuando oraban, Jesús presentó la famosa Oración Modelo, comúnmente conocida como el padrenuestro. Le dio como introducción las palabras: "Ustedes, pues, tienen que orar de esta manera."— Mat. 6:9a.
La palabra "ustedes" se refiere a los que estaban escuchando a Jesús, a distinción de los hipócritas a quienes había mencionado antes. (Mat. 6:5) La expresión "de esta manera" introduce un contraste con las personas que se habían acostumbrado a decir "las mismas cosas repetidas veces." (Mat. 6:7) Por eso, claramente se debe ver que Jesús no - estaba animando a los que le escuchaban a sencillamente repetir de memoria la oración que iba a darles.
La Oración Modelo tiene siete peticiones. Las primeras tres piden que Dios obre respecto a la santificación de su nombre; las otras cuatro son solicitudes que tienen que ver con las necesidades humanas. Considerémoslas individualmente.
(1) "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre." (Mat. 6:9b) Porque Dios es el Creador de la humanidad y mora mucho más allá de la Tierra, es propio que sus criaturas lo llamen "Padre nuestro que estás en los cielos." (Hech. 17:24, 28; 2 Cró. 6:21; Isa. 66:1) Durante el primer siglo E.C., esta expresión era especialmente apropiada para los judíos, puesto que Dios había obrado como padre para con aquel pueblo al librarlos de la esclavitud en Egipto y entrar en una relación de pacto con ellos. (Deu. 32:6, 18; Éxo. 4:22; Isa. 63:16) El uso del término "nuestro," un término en plural, encierra reconocimiento de que otras personas además de la que ora están en relación estrecha con Dios y son parte de su familia de adoradores.
A veces la palabra "nombre" aparece en las Escrituras como sinónimo para la persona misma. Por ejemplo, en Revelación 3:4 leemos: "Sí tienes unos cuantos nombres [personas] en Sardis que no contaminaron sus prendas - exteriores de vestir." (Compare con Isaías 30:27; Malaquías 3:16.) "Santificado sea tu nombre" encierra el pensamiento de que Dios tome acción para santificarse por medio de limpiar de su nombre memorial o conmemorativo, Jehová, el oprobio que se ha amontonado sobre él desde la rebelión de la primera pareja humana en el jardín de Edén. (Sal. 135:13; Ose. 12:5) En respuesta a esta oración, Dios quitará de la Tierra la iniquidad. Acerca de ese tiempo, leemos: "Ciertamente me engrandeceré y me santificaré y me daré a conocer delante de los ojos de muchas naciones; y tendrán que saber que yo soy Jehová."—Eze. 38:23; también 36:23.
(2) "Venga tu reino." (Mat. 6:10a) Ese "reino" es la gobernación soberana de Dios expresada por medio de un "gobierno celestial mesiánico en manos de Cristo Jesús y sus "santos" asociados. (Isa. 9:6, 7; 11:1-5; Dan. 7:13, 14, 18, 22, 27) El orar para que el reino "venga" es pedir que el reino de Dios venga contra todos los opositores de la gobernación divina en la Tierra. Según el libro de Daniel, 'el reino [de Dios] triturará y pondrá fin a todos estos reinos [terrestres], y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.' (Dan. 2:44) Después de eso, la gobernación por Dios - transformará la Tierra en un paraíso mundial de justicia y paz.—Sal. 72:1-15; 2 Ped. 3:13; Rev. 21:1-5.
(3) "Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra." (Mat. 6:10b) Con esto no se solicita que los seres humanos hagan la voluntad de Dios como la hacen los ángeles en el cielo, aunque ciertamente eso acontecerá. (Sal. 103:19-22; 148:1-14) Más bien, lo que se pide es que Dios mismo obre en armonía con su voluntad para la Tierra. Es similar a esto esta declaración del salmista:
"Todo cuanto a Jehová le deleitara hacer lo ha hecho en los cielos y en la tierra, en los mares y en todas las profundidades acuosas. Aquel que dio golpe de muerte a los primogénitos de Egipto, lo mismo a hombre que a - bestia. Envió señales y milagros en medio de ti, oh Egipto, sobre Faraón y sobre todos sus siervos; aquel que derribó a muchas naciones y mató a reyes potentes."—Sal. 135:6, 8-10.

El pedir que Dios haga su voluntad en la Tierra es solicitar que efectúe sus buenos propósitos con relación a nuestro planeta, entre ellos el de remover de una vez para siempre a sus opositores, como lo hizo en escala menor en la antigüedad.—Rev. 19:19-21; Sal. 83:9-18.
(4) "Danos hoy nuestro pan para este día." (Mat. 6:11) En el relato evangélico de Lucas esta solicitud se presenta así: "Danos nuestro pan para el día según la necesidad del día." (Luc. 11:3) El pedir que Dios suministre artículos necesarios "para este día" promueve fe en que él puede atender las necesidades de sus adoradores de día en día. No es una petición de provisiones sobreabundantes, sino una por las necesidades diarias según surgen. Esto nos - recuerda el mandato divino de que los israelitas recogieran el maná que se suministraba milagrosamente "cada cual su cantidad día por día," y no más.—Éxo. 16:4.
(5) "Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros también hemos perdonado a nuestros deudores." (Mat. 6:12) Lucas muestra que por "deudas" Jesús quería decir "pecados." (Luc. 11:4) La única manera en que la gente puede alcanzar el perdón de Dios es si ya 'ha perdonado' a las personas que han pecado contra ella. (Vea también Mar. 11:25.) Dando amplitud a este pensamiento, Jesús añadió: "Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, su Padre celestial también los perdonará a ustedes; mientras que si no perdonan a los hombre sus ofensas tampoco perdonará su Padre las ofensas de ustedes." (Mat. 6:14, 15) Dios otorga perdón solamente a personas que perdonan generosamente a otras.—Compare con Efesios 4:32; Colosenses 3:13.
(6) "No nos metas en tentación." (Mat. 6:13a) Con esto no se quiere dar a entender que Dios tienta a la gente a cometer males, porque la Biblia declara: "Con cosas malas Dios no puede ser probado ni prueba él mismo a nadie." (Sant. 1:13) El verdadero "Tentador" que se esfuerza por manipular a la gente para que peque contra Dios es Satanás el Diablo. (Mat. 4:3; 1 Tes. 3:5) Sin embargo, a veces los escritores de la Biblia dicen que Dios hace o causa cosas que él simplemente permite.—Rut 1:20, 21; Ecl. 7:13; 11:5.
Con la solicitud a Dios de que 'no nos meta en tentación' le estamos pidiendo que no permita que sus adoradores fieles sucumban o 'se desplomen' cuando se les someta a presión para que desobedezcan a Dios. Con relación a esto el apóstol Pablo escribe: "Ninguna tentación los ha tomado a ustedes salvo lo que es común a los hombres. Pero Dios es fiel, y no dejará que sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que junto con la tentación - él también dispondrá la salida para que puedan aguantarla."—1 Cor. 10:13.
(7) "Líbranos del inicuo." (Mat. 6:13b) Así se pide que no se le permita al Diablo vencer a los adoradores fieles de Dios. (Compare con Salmo 141:8, 9.) Los discípulos de Jesús pueden confiar en que Dios puede contestar tal petición. El apóstol Pedro escribe: "Jehová sabe librar de la prueba a personas de devoción piadosa."—2 Ped. 2:9; compare con Revelación 3:10.

"Cuando ayunes, úntate la cabeza con aceite"

DESPUÉS de considerar el dar limosnas y la oración, Jesús dirigió atención a un tercer aspecto de importancia en la adoración que practicaban los judíos, a saber, el del ayuno. Pero antes de notar lo que el Hijo de Dios dijo sobre - este asunto, consideremos alguna información básica útil.
El ayuno no se mencionaba específicamente en la ley de Dios dada por medio de Moisés. Pero la Ley sí mandaba que en el Día de la Expiación los israelitas 'se afligieran,' lo cual se entiende que significaba ayunar. (Lev. 23:27; Núm. 29:7; vea también Levítico 16:29-31, Biblia de Jerusalén; compare con Salmo 35:13; Isaías 58:3, 5.) Aunque éste era el único ayuno público que exigía la ley mosaica, los israelitas observaban muchos otros. Ayunaban públicamente en aniversarios de desastres nacionales y durante tiempos de sequía, escasez de cosechas, pestilencia y guerra.—Zac. 7:5; 8:19.
Además, ciertas personas emprendían ayunos voluntarios y particulares para procurar favor especial de Dios o en ocasiones de duelo. (2 Sam. 12:16) El ayuno podía durar un solo día o un espacio de tiempo más largo. La tradición - judía especifica que en realidad la abstención de alimento no se extendía por un período entero de 24 horas, sino solo durante las horas de la luz del día. Por lo general los individuos emprendían estos ayunos voluntarios solamente en circunstancias calamitosas.
Pero en el caso de los fariseos la situación era diferente. Según una parábola de Jesús, ciertos miembros de aquella fraternidad religiosa emprendieron por propia cuenta el proceder de 'ayunar dos veces a la semana.' (Luc. 18:12) Los días en que esto solía hacerse eran el lunes y el jueves. Parece que los fariseos creían que el celebrar con - regularidad ayunos voluntarios les traería bendiciones de Dios y evitaría calamidades nacionales. Como indicación de los extremos a los cuales algunos podían llegar, el Talmud de Babilonia relata lo siguiente acerca de un rabino - que vivió durante el primer siglo E.C.:
"El r[abino] Zadok observó ayunos por cuarenta años para que Jerusalén no fuera destruida, [y adelgazó tanto que] cuando comía algo, se podía ver el alimento [mientras pasaba por su garganta]. Cuando quería restablecerse, solían traerle un higo, y él solía chupar el jugo y tirar lo demás.

El consejo de Jesús sobre el ayuno

Jesús comenzó su consejo sobre la abstinencia de alimento diciendo: "Cuando ayunen, dejen de ponerse de rostro triste como los hipócritas, porque ellos desfiguran su rostro para que les parezca a los hombres que ayunan."— Mat. 6:16a.
Jesús nunca mandó a sus discípulos que ayunaran, y se conocía que ellos no practicaban ayunos con regularidad alguna. (Mat. 9:14, 15) Por otra parte, el Hijo de Dios no dio a sus seguidores la dirección de evitar aquella práctica por completo. La expresión, "cuando ayunen," indica que algunos de sus discípulos ayunarían en ocasiones - especiales.—Vea Hechos 13:2, 3; 14:23.
Pero nunca deberían 'desfigurar su rostro para que les pareciera a los hombres que ayunaban.' Los hipócritas a quienes se refirió Jesús presentaban a propósito una apariencia de "rostro triste." Descuidaban la apariencia del rostro durante los días de ayuno, probablemente por no lavarse o peinarse y por medio de echarse cenizas sobre la - cabeza. El verdadero motivo que tenían para hacer esto era "para que les parezca a los hombres que ayunan." Disfrutaban de que los miraran con admiración y les hicieran movimientos de aprobación con la cabeza otros hombres a quienes impresionaba su despliegue externo de devoción o piedad.
Como en el caso de las personas que hacían una exhibición del dar limosnas y oraban en público para ser observadas por los hombres, Jesús dijo acerca de los que ayunaban por razones similares: "Verdaderamente les digo a ustedes: Ellos ya disfrutan de su galardón completo." (Mat. 6:16b; compare con 6:2, 5.) En vez de obtener bendiciones de Dios, la admiración de congéneres humanos era todo el "galardón" que recibían. Lo recibían "completo" y Dios no le añadiría nada.
"Mas tú, cuando ayunes," continuó Jesús, "úntate la cabeza con aceite y lávate el rostro." (Mat. 6:17) Los judíos - tenían como práctica regular el frotarse el cuerpo con aceite y lavarse. Sin embargo, la tradición judía prohibía hacer aquello en los días de ayuno público como el Día de Expiación y el noveno día del mes quinto, Ab (el aniversario de la destrucción del templo de Dios en Jerusalén). Los fariseos se pusieron a observar por propia cuenta prohibiciones - similares durante los ayunos que voluntariamente efectuaban dos veces a la semana. Sin embargo, si acaso surgía una ocasión en la cual los que oían a Jesús desearan ayunar, deberían 'untarse la cabeza con aceite y lavarse el rostro,' es decir, presentar apariencia normal.
En cuanto a la razón para hacer esto, Jesús declaró: "Para que no les parezca a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en lo secreto." (Mat. 6:18a) Ellos no deberían agradar a los hombres, sino a Dios, quien está "en lo secreto," muy alejado de la mirada penetrante de los ojos humanos. Por eso, no habría necesidad de dar evidencia visible de estar ayunando.
Pero Jesús aseguró que, aunque los seres humanos no observaran y alabaran al que rehusara hacer un despliegue público del ayuno, "tu Padre que mira en secreto te lo pagará." (Mat. 6:18b) Dios ciertamente está 'mirando,' observando cómo sus siervos efectúan su adoración. Lo que cuenta con Dios no es una exhibición exterior de hechos píos, sino sinceridad de corazón junto con hechos de bondad amorosa para con el congénere de uno. (1 Sam. 16:7; 1 Cró. 28:9) Sobre ayunar, Isaías escribió:
"En realidad ustedes hallaban deleite en el mismísimo día de su ayuno, cuando allí estaban todos sus trabajadores que ustedes obligaban a trabajar. En realidad para riña y para lucha ustedes ayunaban, y para golpear con el puño de la iniquidad [debido a que el hambre los irritaba]. ¿No siguieron ayunando como en el día de hacer oír su voz en - la altura? ¿Debe el ayuno que yo escojo llegar a ser como éste, como día en que el hombre terrestre se aflija el alma? ¿Para inclinar su cabeza justamente como un junco, y para que extienda mera tela de saco y cenizas como su lecho? ¿Es esto lo que tú llamas un ayuno y un día acepto a Jehová? "¿No es éste el ayuno que yo escojo? ¿Desatar los grillos de la iniquidad, soltar las ataduras de la vara de yugo, y despachar libres a los quebrantados, y que ustedes rompan en dos toda vara de yugo? ¿No es el repartir tu pan al hambriento, e introducir en tu casa los afligidos, sin hogar? ¿Que, en caso de que veas a alguien desnudo, de veras lo cubras, y que no te escondas de tu propia carne?"—Isa. 58:3-7.
Jesús aseguró que Dios les 'pagaría' a las personas que, con motivo correcto, ayunaban a veces. Ese pago excede por mucho lo que los seres humanos pueden dar. De hecho, a los que oían el Sermón del Monte les presentaba la oportunidad de adquirir vida inmortal en el cielo como parte del reino mesiánico de Dios.—Luc. 22:28-30; Juan 14:2¬4; Rev. 20:6.

'Acumulen tesoros en el cielo'

DESPUÉS de su consejo acerca de que era necesario evitar la hipocresía en la adoración, Jesús consideró el lazo del materialismo. Empezó diciendo: "Dejen de acumular para ustedes tesoros sobre la tierra, donde la polilla y el - moho consumen, y donde ladrones entran por fuerza y hurtan. "—Mat. 6:19.
Jesús conocía bien la tendencia humana de confiar en una acumulación de cosas materiales. Dio a sus oyentes la amonestación de 'dejar' de hacer aquello, puesto que los tesoros terrestres no tienen valor duradero. Sean vestiduras costosas, dinero u otros artículos materiales, estas cosas valiosas acumuladas pueden sufrir deterioro. Por ejemplo, 'las polillas' pueden arruinar telas valiosas; los metales preciosos pueden sucumbir al "moho." (Compare con Santiago 5:1-3.) Hasta antes de que comience el deterioro hay peligro de robo. En la antigua Palestina los ladrones 'entraban por fuerza y hurtaban' por medio de abrirse una grieta para ello a través de las paredes de barro o de yeso de las casas.
Por eso, Jesús declaró: "Más bien, acumulen para ustedes tesoros en el cielo, donde ni polilla ni moho consumen, y donde ladrones no entran por fuerza y hurtan." (Mat. 6:20) Uno puede acumular tesoros incorruptibles por medio de hacerse un registro de obras excelentes "en el cielo" (es decir, ante Dios). Con relación a esto el apóstol Pablo dio a los cristianos acaudalados la amonestación de que "trabajen en lo bueno, que sean ricos en obras excelentes, que sean liberales, listos para compartir, atesorando para sí mismos con seguridad un fundamento excelente para el futuro, para que logren asirse firmemente de la vida que lo es realmente."—1 Tim. 6:17-19; Tito 3:8.
Jesús dio como razón para evitar el materialismo esto: "Porque donde está tu tesoro, allí también estará tu corazón." (Mat. 6:21) El "tesoro" de uno es lo que uno considera verdaderamente valioso. En esto uno pone su "corazón," el - asiento de los motivos, deseos y afectos. Si el tesoro que le roba el corazón a uno es simplemente lo que este mundo puede ofrecer, eso le causa daño a la relación de uno con Dios, quien requiere servicio de "corazón completo."—1 Cró. 28:9; Mat. 22:37.
Para ayudar a los que le escuchaban a evitar el lazo del materialismo, Jesús presentó dos ilustraciones. Empezó la primera diciendo: "La lámpara del cuerpo es el ojo. Si, pues, tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará brillante."— Mat. 6:22.
Es apropiado llamar al ojo "la lámpara del cuerpo," puesto que la luz llega al centro visual del cerebro por medio de los ojos. En vez de estar continuamente saltando de un lugar a otro para avistar todo objeto que se presenta a la vista, el 'ojo sencillo' enfoca la mirada en una sola cosa. En sentido figurado, aquello en lo cual el individuo 'fija su ojo' como objeto de intensa concentración y meditación afecta su personalidad entera. Si la meta principal de uno en la vida es hacer la voluntad de Dios, 'todo su cuerpo estará brillante.' En todo aspecto de la vida uno reflejará una iluminación que glorifica a Dios y beneficia a su congénere humano.—Compare con Proverbios 4:18, 25-27; Mateo 5:14-16.
"Pero si tu ojo es inicuo," continuó Jesús, "todo tu cuerpo estará oscuro." (Mat. 6:23a) El 'ojo inicuo' enfoca la atención con anhelo codicioso en cosas incorrectas. (Note Mateo 5:28; 2 Pedro 2:14.) Para el que hace que lo - principal en su vida sea buscar las riquezas de este mundo, 'todo su cuerpo estará oscuro.' Una meta materialista de esa índole lleva a conducta incorrecta que manifiesta oscuridad espiritual en todo aspecto de la vida. "Los que están determinados a ser ricos," escribe el apóstol Pablo, "caen en tentación y en un lazo y en muchos deseos insensatos - y dañinos, que precipitan a los hombres en destrucción y ruina. Porque el amor al dinero es raíz de toda suerte de cosas perjudiciales, y haciendo esfuerzos por realizar este amor algunos han sido descarriados de la fe y se han acribillado con muchos dolores."—1 Tim. 6:9, 10.
Mostrando la seriedad de esto, Jesús dijo en seguida: "Si en realidad la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande - oscuridad es ésa!" (Mat. 6:23b) Como seres humanos tenemos la imperfección en nosotros desde el nacimiento. (Rom. 5:12) Sin embargo, la condición de uno empeora si uno da dirección incorrecta a las facultades que tiene para adquirir iluminación (el ojo figurativo). El codicioso anhelar de riquezas mancha todo aspecto de la vida de uno. (Pro. 28:20) "¡Cuán grande," exclamó Jesús, es la "oscuridad" de aquellos cuyo amor a los tesoros materialistas los conduce a empujar a un lado los asuntos espirituales!—Mat. 13:22.
Jesús añadió entonces una segunda ilustración: "Nadie puede servir como esclavo a dos amos; porque u odiará al - uno y amará al otro, o se apegará al uno y despreciará al otro."— Mat. 6:24a.
Los que estaban escuchando el Sermón del Monte estaban familiarizados con la esclavitud, que era regulada por la ley mosaica. (Éxo. 21:2; Lev. 25:39-46) El dueño de un esclavo podía esperar que su esclavo hiciera cuanto a cabalidad pudiera en su servicio. (Compare con Lucas 17:7-10.) Es interesante el hecho de que en La Mishna se consideran los derechos del "esclavo que pertenece a condueños," lo que indica que a veces un esclavo podía estar sujeto a dos amos. Acerca de las palabras de Jesús respecto a esto, leemos en el Theological Dictionary of the New Testament (Diccionario teológico del Nuevo Testamento):
"Mat. 6:24 y Luc. 16:13 presuponen la posibilidad de que un esclavo tuviera dos dueños que hubieran hecho inversiones iguales en él y por lo tanto tuvieran derechos iguales a sus servicios. Esta es una situación que podía existir y existía. De hecho, había esclavos a quienes un amo ponía en libertad, pero otro no, de modo que eran mitad libres y mitad esclavos. Por supuesto, en tal relación [de servidumbre doble] era casi imposible el que el esclavo desplegara la misma devoción a ambos, especialmente cuando los deseos e intereses de éstos pudieran variar muy ampliamente. Jesús expresó esto en el lenguaje de sus contemporáneos y Su pueblo al decir que el esclavo [amaría] a un amo y [odiaría] al otro, es decir, que le tendría menos apego.
" Jesús remachó el punto de esta ilustración al decir: "No pueden ustedes servir como esclavos a Dios ya las Riquezas." (Mat. 6:24b) Esta declaración no condena el poseer riquezas, sino que, más bien, da énfasis al hecho de que uno no puede 'servir como esclavo' a las riquezas y a la misma vez dar a Dios la devoción exclusiva que él requiere. El que verdaderamente ama a Dios y desea servirle de manera aceptable, ciertamente tiene que 'despreciar' la esclavitud que es el resultado de hacer que los tesoros en la Tierra sean la meta principal de uno en la vida.

'Oigan estos dichos, y háganlos'

JESÚS concluyó el Sermón del Monte con una ilustración doble: "Por lo tanto a todo el que oye estos dichos míos y los hace se le asemejará a un varón discreto, que edificó su casa sobre la masa de roca. Y descendió la lluvia y vinieron las inundaciones y soplaron los vientos y dieron con ímpetu contra esa casa, pero no se hundió, porque había sido fundada sobre la masa de roca."— Mat. 7:24, 25; compare con Lucas 6:47, 48.
La expresión "estos dichos míos" se refiere a las cosas que se enseñaron en el Sermón del Monte. "Todo el que - oye" esos dichos no es una frase que solo se refiera a los que de hecho estuvieron presentes para escuchar el gran discurso de Jesús. Esto también incluye a todos los que posteriormente oyen verbalmente y por lectura su famoso sermón. Sin embargo, los beneficios duraderos solamente los recibe el que tanto oye como "hace" lo que Jesús estimuló a hacer.
Esto no significa simplemente ejecutar actos de adoración, abnegación y caridad que otros puedan admirar. Pocos pudieran igualar el celo que mostraban los fariseos por tales cosas. Sin embargo, ellos efectuaban estas cosas con hipocresía, y por eso éstas no significaban nada para Dios. (Note Mateo 6:1, 2, 5, 16.) En vez de dar énfasis a hechos que los seres humanos pueden ver, Jesús instó a los que le escuchaban a transformarse desde lo interior, por medio de cultivar las disposiciones mentales y del corazón que verdaderamente agradan a Dios. Por ejemplo, el Hijo de Dios dio a su auditorio la amonestación de reconocer que eran pobres en sentido espiritual y necesitaban a Dios (Mat. 5:3), de desarrollar apacibilidad de temperamento con relación a Dios y el congénere humano (Mat. 5:5), de amar la justicia y ser misericordiosos, de corazón puro y pacíficos. (Mat. 5:6-9) Las personas que escuchen este consejo desarrollarán una personalidad verdaderamente semejante a la de Dios. Esto se manifiesta en "obras excelentes" que resplandecen para la gloria de Dios. Entre éstas está el sentirse uno movido, como se sintieron muchos de los que escucharon a Jesús en aquel tiempo, a proclamar las "buenas nuevas" a otras personas.—Mat. 5:14-16; compare con Colosenses 3:10, 16.
La persona que es 'discreta' (discernidora, que muestra buen juicio, prudente) edifica su casa "sobre la masa de - roca," un gran cuerpo rocoso como una montaña, un peñasco o una enorme formación rocosa. La casa que está sólidamente fijada sobre un fundamento de roca permanece intacta durante la furia de las tormentas. "La lluvia" y "las inundaciones" (que ocurren súbitamente en los valles de torrente durante un aguacero) no barren con su fundamento. Los "vientos" que la azotan desde todo lado no hacen que la casa 'se hunda' durante una tormenta.
En sentido figurado, el construir la casa de uno sobre la masa de roca significa amoldar los pensamientos, motivos y hechos subsiguientes de uno a todo el cuerpo o conjunto de "estos dichos míos," como se encuentran en el Sermón - del Monte. Las adversidades que azotan de súbito como una tempestad violenta en Palestina no pueden llevarse un fundamento tan sólido para la conducta piadosa. Es durante tiempos de dificultad que el que es hacedor de las palabras de Jesús 'se asemejará' a (o demostrará que es como) el constructor discreto que edifica sobre un fundamento de roca. Los rasgos y cualidades personales que él ha desarrollado en armonía con la Palabra de Dios no 'se hundirán' cuando sobrevengan circunstancias difíciles. No abandonará su servicio a Dios.
Por otra parte, Jesús pasó a decir: "A todo el que oye estos dichos míos y no los hace se le asemejará a un varón - necio, que edificó su casa sobre la arena. Y descendió la lluvia y vinieron las inundaciones y soplaron los vientos y dieron contra esa casa y se hundió, y fue grande su desplome."— Mat. 7:26, 27; compare con Lucas 6:49.
En el país donde Jesús efectuó su ministerio sería insensato construir una casa sobre arena. La lluvia, las inundaciones y los furiosos vientos terminarían rápidamente con tal construcción. 'Su desplome sería grande'... completo y sin posibilidad de reparaciones.
Algo similar le sucedería figurativamente al que "oye estos dichos míos y no los hace." Tal persona no basa su vida en la obediencia a las enseñanzas de Cristo, sino en desobediencia egoísta a los dichos de Cristo, la cual, como - arena, se va en una inundación. Durante los días tranquilos, en los cuales la vida fluye sin muchas dificultades, tal individuo pudiera ocultar el hecho de que en él faltan cualidades de piedad o devoción. Pero tan pronto como azotan las dificultades 'se le asemeja,' o resulta ser similar, al insensato que ha edificado sobre la arena. En cuanto a cualquier fingimiento por parte de él en el sentido de que sea siervo de Dios, las adversidades tempestuosas harán que se pandee y sufra un 'gran desplome.' Santiago, quien escribió parte de la Biblia, al considerar el hecho de que era necesario reemplazar los pensamientos y motivos incorrectos con pensamientos y motivos correctos para llegar a ser un feliz 'hacedor de la obra de Dios,' dio consejo similar al que dio Jesús:
"Háganse hacedores de la palabra, y no solamente oidores, engañándose a ustedes mismos con razonamiento - falso. Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, éste es semejante al hombre que mira su rostro natural - en un espejo. Pues se mira, y se va e inmediatamente olvida qué clase de hombre es. Pero el que mira con cuidado en la ley perfecta que pertenece a la libertad y persiste en ella, éste, por cuanto se ha hecho, no un oidor olvidadizo, sino un hacedor de la obra, será feliz al hacerla él mismo."—Sant. 1:22-25.
Después, el relato del Evangelio de Mateo añade: "Ahora bien, cuando Jesús terminó estos dichos, el efecto fue que las muchedumbres quedaron atónitas por su modo de enseñar; porque les enseñaba como persona que tiene autoridad, y no como sus escribas."— Mat. 7:28, 29.
El "modo de enseñar" de Jesús, es decir, todo el conjunto de información instructiva del Sermón del Monte, causó asombro en sus oyentes. No era la clase de enseñanza que estaban acostumbrados a recibir de "sus escribas," quienes eran doctos en la tradición oral judía. Cuando los escribas enseñaban algo, lo decían "en el nombre de" alguna autoridad previa. Respecto a esto, leemos en el Theological Dictionary of the New Testament (Diccionario teológico del Nuevo Testamento):
"El término mish-shum ["en el nombre de"] es importante en la tradición judía. El r[abino] Meir da una parábola en el nombre (mish-shum) del rabino Gamaliel, . . . El que oía algo en la casa de instrucción y lo pasaba a otras personas tenía la obligación de citar la autoridad a la cual recurría, en cuyo nombre pasaba a otros la tradición. Una de las 48 condiciones necesarias para adquirir la Tora es que 'uno pronuncie todo dicho en el nombre de su autor. . . ,' - Ab[oth], 6, 6; cf. Meg[illah], 15a. Esto muestra qué autoridad, o cuánta, tiene la declaración.
Un relato rabínico dice que Hillel el Grande, quien vivió durante el primer siglo E.C., enseñó cierta tradición correctamente. "Pero, aunque discursó sobre aquel asunto todo el día, no recibieron su doctrina, hasta que dijo al fin: Así lo oí de Shemaia y Abtalión [autoridades anteriores a Hillel].
Jesús no enseñó así. En vez de hablar en el nombre de otro ser humano, el Hijo de Dios declaró con frecuencia: "En verdad [yo] les digo," "Sin embargo, yo les digo." (Vea, por ejemplo, Mateo 5:18, 20, 22, 26, 28, 32, 34, 39, 44.) Habló como "persona que tiene autoridad," una que representaba directamente a Dios, como sucedió en el caso de
los profetas inspirados de antes del cristianismo. (Compare con Mateo 28:18.) ¡Cuán agradecidos podemos estar de - que a Dios le haya parecido conveniente que este gran discurso se haya registrado en su Palabra inspirada!

"Dejen de inquietarse"

DESPUÉS de dar consejo en cuanto a apartarse del materialismo, Jesús exhortó a su auditorio a evitar el preocuparse indebidamente en cuanto a obtener las necesidades de la vida: "Por este motivo les digo: Dejen de - inquietarse respecto a su alma en cuanto a qué comerán o qué beberán, o respecto a su cuerpo en cuanto a qué se pondrán. ¿No significa más el alma que el alimento y el cuerpo que la ropa?"— Mat. 6:25.
"Por este motivo," es decir, porque uno 'no puede servir como esclavo a Dios y a las Riquezas,' los discípulos de Jesús deberían evitar preocuparse excesivamente hasta en cuanto a obtener las necesidades del día. (Mat. 6:24) El Hijo de Dios no tuvo la intención de desanimar a la gente de interesarse apropiadamente en obtener alimento y ropa y trabajar diligentemente para obtenerlos. (Ecl. 2:24; Efe. 4:28; 2 Tes. 3:10-12) Pero no hay necesidad de - "inquietarse" en cuanto a conseguir estas cosas esenciales. El 'alma y el cuerpo' (que aquí representan a la persona como un todo) son más importantes que el alimento y la ropa. Puesto que Dios concedió vida física a la humanidad, ciertamente él puede ver que sus adoradores obtengan el sustento necesario.
Jesús hizo este punto aún más claro por medio de una ilustración: "Observen atentamente las aves del cielo, porque ellas no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; no obstante, su Padre celestial las alimenta."— Mat. 6:26a.
"Las aves del cielo" que vuelan libremente sobre nosotros no efectúan labores de agricultura. Sin embargo, Dios ve que obtengan suficiente alimento. (Compare con Job 38:41; Salmo 147:9.) Esto era algo que merecía 'observarse - atentamente,' hacerse asunto de seria meditación. Los judíos que componían el auditorio de Jesús podían llamar a Dios su "Padre celestial," especialmente en vista de que los israelitas habían sido 'escogidos' como el pueblo bajo pacto con Dios. (Deu. 7:6) Contrastándolos con las aves del cielo, Jesús preguntó: "¿No valen ustedes más que ellas?" (Mat. 6:26b) Si Dios provee para las criaturas volátiles, ¡cuánto más lo hará para sus adoradores!
Para mostrar la futilidad de preocuparse indebidamente en cuanto a adquirir las necesidades de la vida, Jesús pasó a decir: "¿Quién de ustedes por medio de inquietarse puede añadir un codo al largo de su vida?" (Mat. 6:27) Las Escrituras asemejan con frecuencia la largura de la vida de los seres humanos a un viaje, por medio de expresiones como "el camino de los pecadores" y "la senda de la rectitud." (Sal. 1:1; 27:11) El inquietarse por las necesidades del día no puede extender la largura de la vida de uno ni siquiera por una fracción, ni "un codo," por decirlo así. Más - bien que beneficiar a la gente, la preocupación indebida puede perjudicar la salud y hasta acortar la vida.
Jesús entonces introdujo una segunda ilustración, al decir: "También, en cuanto al asunto de ropa, ¿por qué se inquietan? Aprendan una lección de los lirios del campo, cómo crecen; no se afanan, tampoco hilan; pero les digo que ni aun Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos."— Mat. 6:28, 29.
Es probable que la expresión "los lirios del campo" incluya diversas flores de brillantes colores que se ven en los campos de Galilea. A Dictionary of the Bible (Un diccionario de la Biblia), de Hasting, declara:
"Todos éstos crecen entre el grano, y frecuentemente sobresalen entre éste, e iluminan los espaciosos campos con sus diversos matices de color que varían desde el púrpura rosado hasta el profundo púrpura violeta y el azul; colores verdaderamente reales. Cualquiera que haya estado en medio de los campos de trigo de Galilea, y haya visto los preciosos racimos de estas flores, despuntando en toda dirección por encima del maíz erguido, se da cuenta, - inmediatamente, de lo apropiado de la alusión de nuestro Salvador. . . . Sin embargo, si por 'lirios del campo' simplemente entendemos lirios silvestres, éstos también quedarán incluidos en la expresión. Entonces la comparación de nuestro Salvador será como una 'fotografía compuesta,' una referencia a todos los espléndidos colores y bellas formas de las numerosas plantas silvestres comprendidas bajo el nombre de lirios.
Cuando una persona observa "cómo" estas flores "crecen," advierte que lo hacen sin el 'afanarse' ni 'hilar' que los seres humanos tienen que efectuar para producir ropa. Sin embargo, los lirios del campo 'se visten' con una belleza que no podría ser igualada por el atavío de ningún ser humano, ni siquiera el de alguien tan famoso por sus galas como el rey Salomón.—2 Cró. 9:15-21.
En cuanto a la "lección" de esta ilustración, Jesús declaró: "Bueno, pues, si Dios viste así a la vegetación del campo, que hoy está aquí y mañana se echa al horno, ¿no los vestirá a ustedes con mucha más razón, hombres de poca fe?"— Mat. 6:30.
Entre "la vegetación del campo" están las flores a las cuales Jesús se había referido. Durante los calurosos veranos - de Palestina, bastaría con dos días para que se marchitara esa vegetación. Los tallos de las flores y la hierba secos se juntaban como combustible para hornear. Puesto que Dios "viste" hermosamente la vegetación que tan rápidamente se seca, esta pregunta de Jesús es muy apropiada: "¿No los vestirá a ustedes con mucha más razón, hombres de poca fe?" Los siervos de Dios son mucho más importantes que las flores. La preocupación excesiva en cuanto a obtener la ropa necesaria sería una indicación de "poca fe."
"Por eso, nunca se inquieten y digan: '¿Qué hemos de comer?' o '¿qué hemos de beber?' o '¿qué hemos de - ponernos?'" continuó diciendo Jesús, "porque todas éstas son las cosas en pos de las cuales las naciones van con empeño. Pues su Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas. "—Mat. 6:31, 32.
" Esta fue la tercera vez en su sermón que Jesús hizo una comparación con "las naciones," o los no judíos. (Vea Mateo 5:47; 6:7.) Ellos no tenían relación con Dios, y centraban su vida en las cosas materiales y los placeres carnales. Se ve, pues, que si los siervos de Dios dudaban de Su aptitud y presteza respecto a proveerles las cosas necesarias de la vida, serían como gente de las naciones que estaban "sin Dios en el mundo."—Efe. 2:11, 12.
Puesto que el Altísimo 'conoce las necesidades' de su pueblo, los que escuchaban a Jesús harían bien en prestar - atención a su siguiente consejo: "Sigan, pues, buscando primero el reino y Su justicia, y todas estas otras cosas les serán añadidas."— Mat. 6:33.
" Los discípulos de Jesús lo habían aceptado como el Mesías, lo cual los ponía en línea para llegar a ser parte del gobierno o "reino" mesiánico celestial de Dios. (Luc. 22:28-30; Juan 14:1-4; Dan. 7:13, 14, 18, 22, 27) Pero tenían que 'seguir buscándolo' "primero," y continuamente hacer del Reino el asunto de mayor importancia en su vida. También tenían que buscar "Su justicia" [es decir, la de Dios] por medio de ejercer fe en el Mesías de Dios y ser - practicantes de conducta que se conformara a los demás mandamientos de Dios. Por supuesto, esto nunca debería hacerse con el punto de vista legalista de que la ejecución de preceptos religiosos y hechos meritorios obliga a Dios a bendecir a uno. La justicia que cuenta con Dios debe brotar de corazones llenos de amor y aprecio por lo que él ha hecho a favor de la humanidad. (Vea Romanos 10:3; 1 Juan 4:19.) Los que verdaderamente ponen la adoración de Dios en primer lugar en su vida pueden confiar en que el Dios benévolo a quien adoran 'les añadirá' "todas" sus necesidades del día.
"Por lo tanto, nunca se inquieten acerca del día siguiente," continuó diciendo Jesús, "porque el día siguiente tendrá sus propias inquietudes. Suficiente para cada día es su propia maldad." (Mat. 6:34) Cada día tiene sus propias - dificultades que causan cierta medida de frustración. Con frecuencia las dificultades diarias surgen inesperadamente - y se deben a causas que están más allá del control humano. (Note Eclesiastés 9:11.) Los siervos de Dios deben ver tales situaciones difíciles como 'suficientes para cada día' y enfrentarse a ellas día por día según surgen. El inquietarse en cuanto al día siguiente, en vez de mejorar las cosas, revela falta de fe en Dios y hace más difícil el enfrentarse a la "maldad" del día presente.

[Notas]
Notas: (1) El consejo de Jesús que se considera en este artículo (Mat. 6:25-34) también aparece, con leve variación, en Lucas 12:22-31. El contexto en Lucas tiene como marco unas circunstancias de alrededor de un año después del Sermón del Monte que Jesús dio en Galilea, y sitúa lo dicho durante la parte final del ministerio de Jesús en Judea. Evidentemente Jesús consideró apropiado repetir esta advertencia.
(2) Jesús usó la expresión "de poca fe" solamente con relación a sus discípulos. Esta expresión aparece también en - Mateo 8:26; 14:31; 16:8 y en Lucas 12:28. La frase aparece en escritos rabínicos, lo que indica que era bien conocida. Por ejemplo, el Babylonian Talmud (Talmud de Babilonia) relata: "El r[abí] Eliezer el Grande declara: Cualquiera que tiene un pedazo de pan en su cesta y dice: '¿Qué comeré mañana?' solo pertenece a los que tienen poco en cuanto a fe.

¿Entran todos en el Reino?

" DESPUÉS de advertir a los que le oían acerca de falsos profetas a los cuales pudieran llegar a conocer durante el primer siglo E.C., Jesús dijo: "No todo el que me dice: 'Señor, Señor,' entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos."— Mat. 7:21; compare con Lucas 6:46.
Para disfrutar de las bendiciones del reino de Dios, es necesario que las personas reconozcan el señorío de - Jesucristo. (Rom. 10:9; Fili. 2:11) Pero esto envuelve más que solo dar lealtad de dientes afuera al Hijo de Dios por medio de llamarlo "Señor, Señor.
A la plenitud de bendiciones del Reino solo se admite al "que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." Esa "voluntad" se expresa adecuadamente en el Sermón del Monte. Exige hacer "obras excelentes" de declarar las verdades del Reino a otras personas. También incluye transformar la personalidad de uno para desplegar cualidades como las de Dios, tales como apacibilidad, castidad, confiabilidad, altruismo, amor, sinceridad y fe.—Vea - Mateo 5:16, 21, 22, 27-30, 33-48; 6:1-18, 25-34.
Las palabras que Jesús dice después muestran que muchas personas que alegarían ser sus seguidores fallarían respecto a eso: "Muchos me dirán en aquel día: 'Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre ejecutamos muchas obras poderosas?' Y sin embargo, entonces les confesaré: ¡Nunca los conocí! Apártense de mí, obreros del desafuero."— Mat. 7:22, 23.
"En aquel día," cuando Dios ejecute juicio contra sus enemigos (Zac. 14:1-3; 2 Tes. 2:1, 2; 2 Ped. 3:10-12), "muchos" procurarán que se les considere favorablemente por medio de alegar que han logrado cosas sorprendentes 'en Su nombre,' es decir, como si fueran representantes de Jesucristo y por medio de poder divino que hubieran obtenido mediante él.
Preguntarán: "¿No profetizamos [es decir, expresar comunicaciones divinas y quizás predicciones de acontecimientos futuros] en tu nombre?" Pero tal 'profetizar' no es una identificación segura del discipulado cristiano verdadero. Según las Escrituras, falsos profetas también proclamaron predicciones que a veces se realizaron, así como mensajes que entregaron como si fuera por autoridad divina.—Deu. 13:1-3; Jer. 14:14.
Algunos se jactarían de haber 'expulsado demonios en el nombre' de Jesús. Hoy en la cristiandad hay personas que - alegan que tienen tal poder. Pero la práctica de exorcizar demonios (por medio de ritos místicos) siempre ha sido un rasgo de religiones que no son bíblicas. Además, ciertos judíos del primer siglo E.C. expulsaban demonios por medio de fórmulas mágicas que creían que habían sido entregadas desde el rey Salomón.
Lo que identifica a los cristianos verdaderos no es el profetizar sobrenatural, la expulsión de demonios ni ninguna otra 'obra poderosa' (milagro). De hecho, al predecir la señal de su presencia y la conclusión del sistema de cosas actual, Jesús declaró: "Se levantarán falsos Cristos y falsos profetas y darán grandes señales y prodigios para extraviar, si fuera posible, aun a los escogidos." (Mat. 24:24) Esos falsos profetas, impostores, aparecerían en la misma congregación cristiana e intentarían descarriar a muchos de sus miembros.—Hech. 20:29; 2 Ped. 2:2, 3, 10- 22; Jud. 4, 8-13, 16-19.
Como ya se ha indicado, Jesús señaló que el cristiano genuino sería "el que hace la voluntad de mi Padre." ¿Y qué es la "voluntad" de su Padre para este día? Según la predicción de Jesús, es: "Estas buenas nuevas del reino [establecido] se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones" antes de que venga el fin (Mat. 24:14) ¿Proclaman las sectas de la cristiandad que el reino de Dios se haya acercado? No, porque lo consideran como algo que simplemente está en el corazón de la gente, o en el futuro muy lejano. Con hipocresía dan lealtad o alabanza de dientes afuera a Jesús, pero se retienen de hacer la voluntad de Su Padre. Queda al grupo comparativamente pequeño conocido como testigos de Jehová el 'declarar buenas nuevas de cosas buenas' de los propósitos de Dios relacionados con el Reino "hasta los extremos de la tierra habitada."—Rom. 10:15, 18; vea también 1 Corintios 9:16.
A todos los que alegan tener una relación con Jesucristo, sin hacer las obras del Reino ni vestirse de una personalidad verdaderamente semejante a la de Cristo, les irá mal cuando él ejecute venganza divina contra el sistema de cosas actual. Entonces Jesús 'confesará,' o hará que quede públicamente manifiesto, que 'nunca conoció' a las personas cuyo cristianismo no fue más profundo que el de rendir servicio de dientes afuera y ostentar los llamados dones "carismáticos." Jamás han engañado al Hijo de Dios las "muchas obras poderosas" de que se - jactan. En vez de desplegar justicia, estas personas en verdad han resultado ser "obreros del desafuero." Por eso, cuando Jesús obre como ejecutor de la justicia para Dios en la venidera "grande tribulación," les declarará: "Apártense de mí." A esos cristianos de imitación se les negará la entrada en las bendiciones eternas del reino de Dios.—Compare con Mateo 24:21, 22; 25:41, 46.

Nota: Respecto a que los judíos expulsaran demonios, leemos en Exorcism Through the Ages (El exorcismo a través de las edades): "La característica principal de estos exorcismos judíos es el hecho de que se pronuncian - nombres de los cuales se cree que son eficaces, es decir, nombres de ángeles buenos, que se usan o solos o en combinación con Él (—Dios); ciertamente el confiar en simples nombres había llegado a ser una superstición entre - los judíos desde mucho tiempo antes, y se consideraba muy importante que se usaran los nombres apropiados, que variaban para diferentes tiempos y ocasiones. No hay duda de que fue esta creencia supersticiosa lo que impulsó a los hijos de Esceva, quienes habían sido testigos del buen éxito de los exorcismos de San Pablo en el nombre de Jesús, a tratar de emplear por su cuenta la fórmula: 'Te conjuro por Jesús a quien Pablo predica,' con resultados desastrosos para ellos. (Hechos, xix, 13). Era una creencia judía popular, aceptada hasta por un docto cosmopolita - como Josefo, que Salomón había recibido el poder de expulsar demonios, y que había compuesto y transmitido ciertas fórmulas que eran eficaces para ello. El historiador judío registra que cierto Eleazar, en la presencia del - emperador Vespasiano y sus oficiales, logró, por medio de un anillo mágico aplicado a la nariz de un poseído, sacar al demonio por las narices... debiéndose la virtud del anillo al hecho de que encerraba cierta raíz rara que estaba indicada en las fórmulas de Salomón, y que era extremadamente difícil de obtener."—Vea Antiquities of the Jews (Antigüedades judaicas) de Josefo, Libro 8, cap. 2, sec. 5 y Guerra de los judíos, Libro 7, sec. xxv, párrafo 3.

"Sigan pidiendo"

DESPUÉS de aconsejar a sus oyentes que evitaran juzgar adversamente a su congénere, Jesús dijo: "Sigan pidiendo, y se les dará; sigan buscando, y hallarán; sigan tocando, y se les abrirá. "—Mat. 7:7.
" Con estas palabras, el Hijo de Dios instó a sus discípulos a perseverar en oración. Había una necesidad apremiante para esto. En el Sermón del Monte se había mostrado claramente que el ser justo a la vista de Dios no era simplemente un asunto de ejecutar actos religiosos y caritativos. (Mat. 5:20; 6:1) Para que los actos de adoración sean significativos, tienen que brotar de motivaciones apropiadas del corazón, y eso incluye el saber perdonar, ser - casto y veraz y ejercer amor. (Mat. 5:22, 27, 28, 33-37, 43-48) Puesto que estas cualidades son contrarias a la naturaleza humana pecaminosa, con regularidad los discípulos tendrían que pedir ayuda a Dios para satisfacer Sus requisitos relacionados con la adoración verdadera.
Por lo tanto, tenían que 'seguir pidiendo' para recibir la fortaleza y sabiduría necesarias para llevar una vida de piedad o devoción. (2 Cor. 4:7; 2 Ped. 1:3) Los discípulos deberían 'seguir buscando' esta ayuda de la misma manera que buscarían un tesoro escondido. (Compare con Mateo 13:44.) Tenían que 'seguir tocando' para asegurarse de que se les admitiera por completo a las bendiciones que Dios tiene para los que reciben su aprobación.—Note Lucas 13:24, 25.
Los que oran encarecidamente por estas bendiciones y obran en armonía con sus oraciones pueden obtener estímulo de las siguientes palabras de Jesús: "Porque todo el que pide recibe, y todo el que busca halla, y a todo el que toca se le abrirá." (Mat. 7:8) Esto no significa que la gente puede orar por cualquier cosa que desee y recibir respuesta. Para que una oración sea apropiada, siempre tiene que estar en armonía con la voluntad de Dios. (1 Juan 5:14) Sin embargo, los discípulos de Jesús podían estar seguros de que Dios contestaría las oraciones que hicieran en petición de ayuda para efectuar la adoración verdadera.
A este respecto, el Hijo de Dios dio una ilustración: "De veras, ¿quién es el hombre entre ustedes a quien su hijo pide pan,... no le dará una piedra, ¿verdad? O, quizás, le pida un pescado,... no le dará una serpiente, ¿verdad?"— Mat. 7:9, 10.
Durante el primer siglo de la E.C., en Palestina se cocía el pan en forma de tortas planas que se asemejaban a ciertas piedras. Algunas serpientes pequeñas se parecían al pescado que frecuentemente se comía con pan. (Vea - Juan 6:9) Si un muchachito le pidiera a su padre pan, el padre no tendería a engañar ni molestar a su prole por medio de darle una piedra. Si el hijo pidiera pescado para comer con pan, su padre no le extendería una serpiente. El afecto natural entre padre e hijo impediría que el padre hiciera aquello.
"Por lo tanto," continuó Jesús, "si ustedes, aunque son inicuos, saben dar buenos dones a sus hijos, ¿con cuánta más razón dará su Padre que está en los cielos cosas buenas a los que le piden?"— Mat. 7:11.
Los padres aquí en la Tierra, "aunque son inicuos" debido al pecado heredado, no dan a sus hijos cosas dañinas que solo se parezcan a las cosas que ellos hayan solicitado. En vez de eso, los padres humanos se esfuerzan por - suministrar "buenos dones" a su descendencia. "Con cuánta más razón" contestará Dios, cuyo amor es perfecto, las oraciones de sus adoradores devotos. (1 Juan 4:8) Concederá "cosas buenas" a sus siervos, especialmente espíritu santo, que puede fortalecerlos para que continúen rindiendo el servicio sagrado que satisface los requisitos de Dios. (Compare con Lucas 11:13.) Sin embargo, el Altísimo hará esto solo con las personas que persisten en 'pedirle.'
En seguida, Jesús añadió una regla de conducta que ha alcanzado fama considerable: "Por lo tanto, todas las cosas - que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos; esto, de hecho es lo que significan la Ley y los Profetas."— Mat. 7:12.
Dios despliega una disposición paternal hacia sus siervos por medio de contestar las oraciones que le hacen. "Por lo tanto" ellos, en cambio, deben tratar a su congénere apropiadamente. Solo de esta manera pueden probar que son hijos de Dios, es decir, personas que imitan la benevolente disposición de Dios y cuyas oraciones reciben pronta respuesta del Padre celestial.—Compare con Mateo 5:44-48; 1 Pedro 3:7.
Respecto a esta "regla áurea," el libro A Pattern for Life (Un modelo para la vida) declara:
Tanto en fuentes judías como en fuentes gentiles se pueden hallar paralelos a la Regla, como para probar que Dios no había dejado a los hombres sin conocimiento de la más alta moralidad antes de la venida de Cristo. En Tob[ías, uno de los libros apócrifos] 4:15 leemos: 'Lo que odies no lo hagas a nadie.' Hillel [un rabino que vivió alrededor del tiempo de Jesús] dijo: 'Lo que te es odioso no lo hagas a nadie más.' Los estoicos tenían una máxima que decía: 'No hagas a otro lo que no quieres que te suceda a ti.' En las enseñanzas de Confucio encontramos: 'No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti.'
Sin embargo, todos estos dichos son negativos, estimulan a la gente a no tratar a otros de la manera que a ellos no les gustaría que los trataran.
Sin embargo, las personas que pusieran atención al Hijo de Dios irían más allá de simplemente evitar el maltratar a otros. Tendrían que tomar la iniciativa y hacer cosas buenas a su congénere, sí, "todas las cosas que quieren que los hombres les hagan." Al comparar este consejo con las declaraciones semejantes de tipo negativo en los escritos que no son bíblicos, A. B. Bruce hace la siguiente observación en The Expositors Greek Testament:
Lo negativo nos confina a la región de la justicia; lo positivo nos lleva a la región de la generosidad o la gracia, y por lo tanto comprende a la ley y los profetas. Deseamos mucho más de lo que podemos demandar... que se nos ayude cuando estamos en necesidad, que se nos dé estímulo cuando nos estamos esforzando, que se nos defienda cuando se nos represente erróneamente, y que se nos muestre amistad cuando nos tienen acosados. Cristo quiere que hagamos todo esto de modo magnánimo y benigno; que seamos, no simplemente [justos], sino [buenos]."—Vea Romanos 5:7.
La expresión "la Ley y los Profetas" señala a sumamente importantes e inspiradas Escrituras Hebreas. Cuando la gente trata a otros de la manera que les gustaría que otros los trataran, actúan en armonía con el verdadero espíritu - que hay detrás de la ley de Dios. "No deban a nadie ni una sola cosa," escribe el apóstol Pablo, "salvo el amarse los unos a los otros; porque el que ama a su semejante ha cumplido la ley. Porque el código de la ley: 'No debes cometer adulterio, No debes asesinar, No debes hurtar, No debes codiciar,' y cualquier otro mandamiento que haya, se resume en esta palabra, a saber: 'Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo.' El amor no obra mal al prójimo; por lo tanto el amor es el cumplimiento de la ley."—Rom. 13:8-10; compare con Mateo 22:37-40.

"Persistan en la oración."—Romanos 12:12.
Nota: Las palabras de Jesús en Mateo 7:7-11 también aparecen en Lucas 11:9-13 en un marco de circunstancias que tuvo lugar en Judea cerca de año y medio después que Jesús presentó el Sermón del Monte. Parece que Jesús consideró apropiado repetir el consejo.

Entren por la puerta angosta

DESPUÉS de animar a los que le escuchaban a orar encarecidamente por ayuda para hacer la voluntad de Dios, Jesús declaró: "Entren por la puerta angosta; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son los que entran por él; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan. "—Mat. 7:13, 14.
En la antigüedad, carreteras o caminos que pasaban por puertas o entradas eran el medio de entrar en las ciudades. Las Escrituras con frecuencia asemejan un camino o senda al curso o derrotero de vida que los individuos siguen. (Pro. 4:18, 19) Según el Hijo de Dios, el camino a la "destrucción," o a la muerte fuera del favor divino, es "ancho y espacioso." Ese camino permite que la gente viva precisamente como desee, sin efectuar cambios para amoldarse a las normas bíblicas para la conducta. "Muchos" han escogido esa espaciosa vía de 'la vida cómoda,' o 'la vida fácil.'
Por otra parte, la Biblia asemeja el reino mesiánico de Dios a una ciudad, a la cual se obtiene acceso por medio de una puerta "angosta" y un camino "estrecho." (Vea Hebreos 11:10; 13:14.) Las personas que se hallan en este "camino que conduce a la vida [eterna]" deben disciplinar su corazón para desarrollar móviles correctos. Deben ejercer dominio de sí mismas en todo aspecto de la conducta humana; y, a veces, "el camino" de la adoración verdadera exige aguante de persecución violenta. (Hech. 9:2; 19:9, 23; 22:4) Puesto que la mayoría de las personas - prefiere vivir sin esfuerzos que signifiquen sacrificarse, y sin restricciones, no buscan el camino de la vida que agrada a Dios. Por consiguiente, 'pocos son los que hallan' la puerta angosta y el camino estrecho que lleva a la vida.—Compare con Mateo 7:8; Lucas 13:24.
Entonces Jesús pasó a dar una advertencia a las personas que quieran permanecer en el camino a la vida: "Guárdense de los falsos profetas que vienen a ustedes en ropa de oveja, pero por dentro son lobos voraces."— Mat. 7:15.
Por la expresión "falsos profetas," Jesús quiso decir maestros religiosos que falsamente alegan representar a Dios. Estos engañadores se presentarían "en ropa de oveja." Por medio de presentar un despliegue hipócrita de ternura, humildad y otras cualidades como de oveja, tratarían de dar la impresión de ser parte del "rebaño" de adoradores de Dios. (Vea Salmos 78:52; 80:1; 100:3.) Pero por dentro los falsos profetas serían "lobos voraces," es decir, extremadamente codiciosos, deseosos de apoderarse de cosas, y ansiosos de hacer presa de otros para satisfacción personal.
El Hijo de Dios declaró que los falsos profetas 'vendrían a ustedes,' es decir, desde fuera del rebaño que él, como "el pastor excelente," recogería. (Juan 10:11) En vez de ser una amenaza que hubiera de venir en el futuro distante, los engañadores estaban en existencia en aquel mismo tiempo. Evidentemente Jesús pensaba especialmente en los fariseos, quienes falsamente alegaban ser los voceros de Dios. Ellos se habían "sentado en la cátedra de Moisés," y alegaban ser los intérpretes oficiales de la ley divina. (Mat. 23:2) Pero los fariseos eran hipócritas que de hecho impedían que la gente hallara la puerta angosta y el camino estrecho que lleva a la vida. (Mat. 23:13-15; Luc. 6:39)
En cuanto a la engañosa "ropa de oveja," estas palabras de Jesús dichas en una ocasión posterior son informativas:
"¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! porque se asemejan a sepulcros blanqueados, que por fuera realmente parecen hermosos pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suerte de inmundicia. Así ustedes también, por fuera realmente, parecen justos a los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de - desafuero."—Mat. 23:27, 28.
¿Cómo pudiera alguien reconocer a los 'lobos en ropa de oveja'? Jesús dio una pauta fundamental junto con una ilustración: "Por sus frutos los reconocerán. Nunca se recogen uvas de espinos o higos de cardos, ¿verdad? Así - mismo todo árbol bueno produce fruto excelente, pero todo árbol podrido produce fruto inservible; un árbol bueno no puede dar fruto inservible, tampoco puede un árbol podrido producir fruto excelente. Todo árbol que no produce fruto excelente llega a ser cortado y echado al fuego. "—Mat. 7:16-19.
Todo árbol o planta que lleva fruto produce su propio tipo particular de fruta. No todas las plantas llevan fruto que sirva para consumo humano. Sería una pérdida de tiempo el tratar de obtener frutos como uvas e higos de los espinos y los cardos. Los frutos apropiados para consumo humano deben venir de un árbol que esté saludable y que sea de la clase apropiada. Si un árbol continuamente llevara "fruto inservible," eso sería una indicación segura de que el árbol mismo se habría "podrido." Un árbol así, podrido, sería "cortado" y usado junto con cambrones, espinos y malas hierbas como combustible para fuegos.—Compare con Salmos 58:9; Eclesiastés 7:6; Isaías 44:14¬16; Mateo 6:30; 13:30.
Mientras sus oyentes tenían fresca en la mente esta ilustración tomada de la vida agrícola, Jesús repitió el principio básico o fundamental: "Realmente, pues, por sus frutos reconocerán a aquellos hombres." (Mat. 7:20) Hablando en - sentido figurado, entre aquellos "frutos" estaría lo que los falsos profetas dijeran como enseñanza. Sobre esto, Jesús añadió: "El hombre bueno del buen tesoro de su corazón produce lo bueno, pero el hombre inicuo produce lo que es inicuo de su tesoro inicuo; porque de la abundancia del corazón habla su boca. "—Luc. 6:45.
Entre los frutos que revelarían la verdadera naturaleza de los falsos profetas también estaría su derrotero general de conducta. (Compare con Marcos 7:21-23.) Uno no puede ocultar su verdadera condición de corazón indefinidamente. Con el tiempo sus palabras y actos revelan lo que uno es.


Nota: Acerca de los fariseos como falsos profetas, David Hill escribe lo siguiente en la revista Biblica (1976, vol. 57): - "Josefo sabe de fariseos que poseían presciencia de ciertos acontecimientos y usaban su don con fines políticos (Ant. XVII 41-45), y en otros lugares habla acerca de cierto Pollion y su discípulo Samaias, quienes profetizaban (Ant. XIV 172-176; XV 3, 370). Pero más importante que la poca y quizás confusa información de Josefo es el hecho de que los fariseos como grupo se consideraban herederos de la gran tradición profética: tomaron la tradición de los hombres de la Gran Asamblea, que la habían recibido del último en la fila de los profetas. Y como intérpretes peritos - de las Escrituras los fariseos participaban en un proceso que en su tiempo era la más cercana aproximación posible a la revelación mediada por los profetas de una época anterior. . . . De ellos, como de sucesores, se podía decir que si no son profetas, sin embargo son hijos de los profetas' (atribuido a Hillel [un rabino que vivió para - aproximadamente el tiempo de Jesús]). En completa consonancia con esto está la palabra de Jesús acerca de que los fariseos construían las tumbas de los profetas y adornaban los monumentos de los justos (Mat. 23,29). Por lo tanto, no es imposible que los fariseos del día de Jesús alegaran tener derecho al papel y autoridad (sino al nombre) de profeta.

"Dejen de juzgar"

" DESPUÉS de aconsejar acerca de que era necesario buscar en primer lugar el reino de Dios, Jesús dio a sus oyentes la amonestación de que cesaran de practicar algo que era muy dañino. Dijo: "Dejen de juzgar para que ustedes no sean juzgados." (Mat. 7:1) Según Lucas, Jesús añadió: "Dejen de condenar, y de ninguna manera serán condenados. Sigan poniendo en libertad y se les pondrá en libertad. Practiquen el dar y se les dará. Derramarán en sus regazos una medida excelente, apretada, remecida y rebosante."— Luc. 6:37, 38.
Durante el primer siglo E.C., los fariseos tendían a juzgar a otras personas con dureza según normas falsas de tradiciones que no eran bíblicas. Cualesquiera de los oyentes de Jesús que tuvieran aquel hábito o costumbre habían de 'dejar' de hacer aquello. En vez de estar continuamente criticando a otros, deberían 'seguir poniendo en libertad,' es decir, perdonando y pasando por alto las faltas de su semejante. (Compare con Lucas 6:37, Versión Valera.) Al hacer eso, moverían a otras personas a pagarles con la misma actitud de perdonar.
Además de perdonar a otros y tratarlos con misericordia, los discípulos de Jesús habían de 'practicar el dar.' Esto resultaría en que los discípulos recibieran en su regazo "una medida excelente, apretada, remecida y rebosante." Según Word Studies in the New Testament (Estudios sobre palabras del Nuevo Testamento), la palabra griega para "regazo" significa literalmente "seno" y denota "el pliegue recogido de la amplia prenda de vestir superior, sujetado - con el ceñidor, formando así una bolsa. En los mercados orientales suele verse hoy día a los vendedores derramando el contenido de una medida en el seno del comprador." (Compare con Rut 3:15; Isaías 65:7; Jeremías 32:18.) Mientras más practique uno la generosidad, más estimula a otros a responderle del mismo modo.
Jesús, señalando a un importante principio general, declaró: "Porque con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida [modo de tratar con la gente] con que ustedes miden, se les medirá." (Mat. 7:2) En cuanto a la manera en que tratan con otras personas, los individuos 'siegan lo que siembran,' por decirlo así. Así resultará - ser, no solo con relación a lo que sieguen de su semejante humano, sino, y esto es más importante, en lo que sieguen de Dios.—Vea Mateo 5:7; 6:14, 15.
Para dar énfasis al peligro de imitar a los fariseos, que se daban exageradamente a la crítica, Jesús dio una ilustración doble: "Un ciego no puede guiar a un ciego, ¿verdad? Ambos caerán en un hoyo, ¿no es cierto? El alumno no es superior a su maestro, pero todo el que esté perfectamente instruido será como su maestro."— Luc. 6:39, 40.
Sería ridículo el que una persona que estuviera literalmente ciega tratara de guiar a otra persona ciega sobre terreno que les fuera desconocido. Si hubiera un hoyo en el camino, de seguro ambas personas caerían en él. En lo que se refería a juzgar a su semejante, los líderes religiosos judíos eran "ciegos" en sentido figurado. (Compare con Mateo 15:14; 23:16, 24.) Ellos se negaban a notar buenas cualidades en la humilde gente común. En cierta ocasión los fariseos exclamaron: "Esta muchedumbre que no conoce la Ley son unos malditos." (Juan 7:49) Cualquiera que imite tal actitud condenatoria va encaminado a hoyos de peligro.
Además, tal como "el alumno" que va absorbiendo los patrones de pensamiento de su maestro llega a ser "como su maestro," así todos los que imitaran a los fariseos terminarían como ellos... fuera del favor de Dios y en peligro de perder la vida. Por eso, Jesús dijo en otra ocasión:

"¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! porque cierran el reino de los cielos delante de los hombres; pues ustedes mismos no entran, ni permiten entrar a los que están entrando. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! porque atraviesan mar y tierra seca para hacer un solo prosélito, y cuando llega a ser uno, hacen de él sujeto para el Gehena [destrucción eterna] dos veces más que ustedes."—Mat. 23:13-15.
Señalando a la insensatez de tender a criticar demasiado, Jesús preguntó: "¿Por qué, pues, miras la paja en el ojo de tu hermano, pero no tomas en cuenta la viga en tu propio ojo? O, ¿cómo puedes decir a tu hermano: 'Permíteme extraer la paja de tu ojo'; cuando ¡mira! hay una viga en tu propio ojo?"— Mat. 7:3, 4; compare con Lucas 6:41, 42a.
Jesús no se está refiriendo sencillamente a individuos que prestan atención a las faltas de otros cuando ellos - mismos tienen faltas mayores, aunque éste es un error común en la humanidad. En vez de eso, se refiere a alguien que notaría un defecto de poca importancia en el "ojo" de su hermano. El crítico alegaría que las facultades de percepción moral y juicio de su hermano no estaban en buena condición. Aun si la falta fuera de poca importancia, como una "paja," una astilla o una motita de polvo, el crítico le daría tremenda importancia y con hipocresía ofrecería "extraer la paja," es decir, ayudar al individuo a ver los asuntos con más claridad, para que pudiera formular juicios - más aceptables.
Los líderes religiosos judíos tendían especialmente a criticar el juicio de otras personas. Por ejemplo, cuando un individuo a quien Jesús sanó de ceguera congénita declaró que Jesús tenía que haber venido de Dios, los fariseos replicaron: "Tú naciste del todo en pecados, ¿y sin embargo tú nos enseñas a nosotros?" (Juan 9:34) Sin embargo, en lo referente a visión espiritual clara y aptitud para juzgar, los fariseos tenían, como si fuera, "una viga" en su propio ojo. Estaban completamente ciegos.
Por eso, Jesús exclamó: "¡Hipócrita! Primero extrae la viga de tu propio ojo, y entonces verás claramente cómo extraer la paja del ojo de tu hermano."— Mat. 7:5; Luc. 6:42b.
¿Significaba esto que no se suponía que los discípulos de Jesús usaran discernimiento alguno con relación a otras personas? No, porque Jesús añadió entonces: "No den lo santo a los perros, ni tiren sus perlas delante de los puercos, para que nunca los pisoteen bajo sus pies, y volviéndose los despedacen a ustedes."— Mat. 7:6.
Según la ley mosaica, los perros y los cerdos eran inmundos. (Lev. 11:7, 27) Se permitía tirar a los perros carne de un animal que hubiese sido desgarrado por una bestia salvaje. (Éxo. 22:31) Pero la tradición judía prohibía el dar a los perros carne "santa," es decir, carne tomada de los sacrificios de animales. La Mishna declara: "Las ofrendas de - animales [hebreo: odashim: "cosas santas"] no pueden redimirse para darlas como alimento a los perros." El tirar perlas literales "delante de los puercos" sería otra cosa muy impropia. Los puercos probablemente confundirían las perlas con guisantes, bellotas y otras cosas que estuvieran acostumbrados a comer. Al no poder comerse las perlas, los cerdos las pisotearían, y, al encolerizarse, pudieran causar daño al que les hubiera lanzado las perlas.
En sentido figurado, "lo que es santo" y las "perlas" se refieren a preciosas verdades bíblicas relacionadas con el reino mesiánico de Dios. Se suponía que los discípulos de Jesús compartieran estas verdades con toda persona. (Mat. 24:14; 28:19, 20) Pero si hubiera individuos que no mostraran aprecio por las cosas espirituales, como si fueran perros o puercos, los cristianos habían de buscar oídos que mostraran mejor disposición a oír.—Vea Mateo 10:14; Lucas 9:5; 10:11; Hechos 13:45, 46; 18:6.

Serie de Artículos de La Atalaya del 15 de Jun 78 a 1 Jun de 79