Dictadura de Pérez Jiménez (1952 - 1958)

La regresión dictatorial (1948 - 1958)


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Marcos Pérez Jiménez

En vista de la mayoría de los votos electorales a favor del Frente Electoral Independiente (FEI), el régimen ordenó la salida de su líder Jóvito Villalba del país y mantenerse en el poder. Así, el 2 de diciembre de 1952, el Alto Mando Militar decidió nombrar a Marcos Pérez Jiménez presidente provisional de Venezuela.
Al poco tiempo de encargarse del gobierno provisional, Marcos Pérez Jiménez convoca e instala una Asamblea Constituyente el 9 de enero de 1953. Dicha Asamblea aprobó todos los actos de la Junta de Gobierno y ratificó la Constitución Nacional, eligió por unanimidad al Coronel Marcos Pérez Jiménez como presidente Constitucional de Venezuela para el período comprendido entre el 19 de abril de 1953 hasta el 19 de abril de 1958.
Al asumir la presidencia, el 19 de abril de 1953, Pérez Jiménez dio un discurso en el que anunció su doctrina del "Nuevo Ideal Nacional".
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La Constitución Nacional

Esta doctrina estuvo influenciada por el militarismo, la nueva noción de defensa nacional y una concepción de geopolítica. El militarismo se basaba en la superioridad de las armas y en la firme convicción de representar la voluntad nacional. El nuevo concepto de defensa nacional suponía la conjunción de las riquezas, la producción y los recursos para el desarrollo industrial y social del país.
Para lograr este propósito era necesario permitir la intervención del estado en la vida económica de la nación. También pretendía aprovechar la situación geográfica privilegiada de Venezuela para lograr obtener un puesto de honor entre las demás naciones latinoamericanas.
Esta concepción justificaba la represión y la exaltación de los valores patrios como medio para ganar y movilizar a la población y una de sus consecuencias externas consistiría en que Venezuela sería integrante del sistema interamericano de defensa, bajo la supervisión de Estados Unidos.

El Nuevo Ideal Nacional.

Características de la doctrina del Nuevo Ideal Nacional:

En el plano económico

La guerra de Corea iniciada en 1951 y el cierre del Canal de Suez en 1956, favorecieron los ingresos del Estado por concepto de ventas de petróleo. Esto produjo acumulación de capital en el país, pero en beneficio de las grandes empresas y de algunos funcionarios del régimen.
Se otorgaron nuevas concesiones petroleras, que incorporaron más de 800 mil hectáreas adicionales a la exploración. De esta manera, al concederse a otros países privilegios sobre las riquezas de Venezuela, se obtuvo apoyo del capital internacional para el régimen dictatorial.
Se inició una política proteccionista de la industria nacional, con la prohibición de importar bienes producidos en el país. La consigna era "compre venezolano". Esto produjo importantes inversiones de capital extranjero asociado con capital nacional.
El Estado adquirió todas las acciones de la CANTV, antes de capital mixto.
Se creó el Banco de Fomento Regional del Estado Zulia, para dinamizar la economía agroindustrial de la región. También se creó la Oficina de Estudios Especiales o Cordiplan para planificar el desarrollo económico y social del país.
Se creó el Instituto Venezolano del Hierro y del Acero, hoy CVG. Asimismo, se contrataron a las firmas italianas Fiat e Inocenti para la instalación de una planta siderúrgica en el estado Bolívar.
Los mayores logros de esta política fueron en lo relativo a infraestructura. Se construyó la carretera Panamericana, el teleférico del Ávila, la represa del Guárico, la Ciudad Universitaria y el Hospital Clínico de Caracas, la autopista Caracas - La Guaria, la Ciudad Vacacional Los Caracas, varios hoteles y la Colonia Agrícola de Turén.

En el plano social

Se ejecutó en Caracas un plan de vivienda para erradicar los ranchos de los cerros. Para este fin se construyó en tres años la urbanización 2 de Diciembre, hoy Parroquia 23 de Enero, en la cual se alojaron más 60 mil personas. Igualmente se construyeron los bloques de Artigas, Simón Rodríguez, Propatria y Urdaneta, además de la Casa Sindical de El Paraíso.
Se frenó el proceso educativo y se trató de darle una concepción tecnocrática.
Se creó el Instituto Venezolano de Neurología, convertido en 1959 en el IVIC (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas).
Se inició la modernización del Observatorio Cagigal, fundado en 1888.
Se creó el Instituto para la Capacitación y Recreación de los Trabajadores (INCRET).

En el plano político

Se elevó el nivel de vida de los oficiales del Ejército, mejoró la profesionalización de las Fuerzas Armadas y se adquirieron equipos y materiales bélicos modernos para Venezuela, pero considerados desechos de la II Guerra Mundial.
Se proscribieron los partidos políticos, los cuales pasaron a la clandestinidad formando un gran bloque de resistencia. También se eliminaron los sindicatos, pues estos eran opositores del régimen.
Se creó la Policía Política o Seguridad Nacional, la cual sirvió como aparato represivo contra la oposición.

Panorama económico durante la dictadura de Pérez Jiménez

Otra característica del gobierno de Marcos Pérez Jiménez fue el acelerado desarrollo económico. Este desarrollo se dio gracias al aumento del ingreso nacional producto de la explotación petrolera y al interés del régimen en cambiar el panorama urbanístico en todo el país. Para ello se aplicó la llamada "política de concreto", que consistió en el desarrollo de grandes obras urbanas en Venezuela. Por esta razón la industria de la construcción alcanzó un desarrollo notable en el país.
En Caracas se inició un plan de modernización que tuvo como finalidad eliminar los ranchos de los cerros para alojar a sus habitantes en edificios residenciales acordes con el desarrollo urbano de mediados del siglo veinte.
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Los Próceres

De esta manera se construyeron las urbanizaciones Propatria y 2 de diciembre (23 de enero), así como obras de gran envergadura. Tales como el Complejo Urbanístico de la Nacionalidad (avenidas Los Ilustres, Los Símbolos y Los Próceres) el Círculo Militar, la Ciudad Universitaria, el Helicoide de la Roca Tarpeya, el Hotel Humboldt, la autopista Caracas-La Guaira, las avenidas Bolívar y Fuerzas Armadas de Caracas, entre otras.
En relación con la política petrolera, desde 1948 se dio un aumento progresivo de la explotación petrolera por el crecimiento de la demanda en los mercados internacionales.
El estado venezolano durante este período otorgó nuevas concesiones a las empresas extranjeras que operaban en el país hasta incorporar 820.000 hectáreas adicionales a la exploración.
La guerra arrojó sobre Venezuela un apreciable número de inmigrantes europeos que se incorporaron principalmente al trabajo de la construcción. Esto se corresponde con la intención política del régimen dictatorial orientada hacia el poblamiento del país, para poder explotar las grandes reservas de riquezas naturales de Venezuela. Es por esto que se planteó una política de puertas abiertas, la cual permitiría que los inmigrantes pusieran su experiencia y conocimientos al servicio del Estado y aumentara la mano de obra tecnificada que hacía falta. El mayor flujo migratorio que se dio fue de españoles, italianos y portugueses.
También se dieron pasos para el desarrollo de la industria Siderúrgica. Se creó el Instituto Venezolano del Hierro y del Acero, hoy CVG, y se contrató a compañías italianas para crear una planta en el estado Bolívar. También se creó el Instituto Venezolano de Petroquímica, instalándose la Petroquímica de Morón con capital del Estado, se inició la fabricación de fósforos, la producción masiva de electricidad y también comenzó a desarrollarse la industria del turismo.
La industria del hierro de Guayana se explotó comercialmente en 1950 por dos empresas nacionales: Iron Mines Company of Venezuela (subsidiaria de la Bethelem Steel) y la Orinoco Mining Company (subsidiaria de la U.S. Steel Corporation). La primera explotó los yacimientos de El Pao, y la segunda los del Cerro de La Parida, que pasó a denominarse posteriormente, Cerro Bolívar.
Durante la dictadura se le dio impulso a la industria manufacturera nacional para sustituir mercancías importadas, especialmente la demanda de materiales de construcción y bienes de consumo. Sin embargo, estas industrias fueron instaladas con capital extranjero o mixto, lo que ocasionó consecuencias negativas para el país, pues las ganancias eran sacadas al exterior.
A pesar del aumento de ingreso por concepto de hierro, oro y otras actividades, el petróleo fue la principal fuente de riqueza durante el régimen dictatorial. Pero esta riqueza no se utilizó para crear formas de desarrollo independiente y reproductivo, pues si bien es cierto que brindó la posibilidad de pagar salarios a los empleados públicos y trabajadores de la construcción, también hubo altos índices de desempleo en otras áreas.

Condiciones internas para derrocar la dictadura.

La construcción de obras públicas durante la dictadura fue un recurso que produjo jugosas ganancias a gobernantes y empresas constructoras. También benefició a una parte de la burguesía nacional, la cual se ocupaba de las finanzas, de la venta de materiales de construcción, de importaciones y servicios que cubrieron la demanda de ese sector. Este sector se tardó en expresar su insatisfacción con el régimen.
Por otra parte, la burguesía industrial manufacturera empezó a tomar posiciones antigubernamentales desde 1956, como reacción ante los daños que ocasionaba la política oficial a este ramo de la producción.
La situación económica empezó a cambiar en 1957. Debido a que las grandes obras suntuarias y las de utilidad pública eran muy costosas, las ganancias obtenidas por los gobernantes y contratistas allegados al régimen eran muy altas. Esto imposibilitaba al gobierno a cumplir con compromisos de pago, a pesar del elevado ingreso de la nación.
De ese modo las condiciones internas que surgieron hicieron que prosperara el movimiento cívico-militar que derrocó a Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958, fecha en que huyó dejando olvidada una maleta donde se encontró parte de las riquezas que ilícitamente sustrajo de la nación.

Panorama político

Una de las características del régimen de Pérez Jiménez fue la implantación en Venezuela de un control absoluto sobre la vida de los ciudadanos. También la prensa y la radio fueron censuradas para evitar la difusión de informaciones contrarias a la política del gobierno.
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Los partidos políticos tolerados anteriormente, como COPEI y URD, fueron perseguidos. Es decir, que a partir de ese momento se abrió un nuevo período de abierta resistencia, en donde la lucha clandestina fue liderada por AD (Acción Democrática) y el PCV (Partido Comunista de Venezuela).
Sin embargo, esta lucha costó la vida de muchos líderes políticos. Durante esa época de persecuciones murieron Leonardo Ruiz Pineda, Secretario General de AD, Alberto Carnevalli y Antonio Pinto Salinas. En 1955 mueren en el exilio Andrés Eloy Blanco y Valmore Rodríguez mientras que en la cárcel de San Juan de los Morros permanecían cientos de militantes del PCV y AD.
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Andrés Eloy Blanco

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Fabricio Ojeda

A pesar de esos contratiempos, AD organiza un importante aparato clandestino que hostiga al gobierno militar. En 1956 el trabajo de inteligencia del gobierno logró desmantelar parte de ese aparato, deteniendo a más de 200 militantes de Acción Democrática. Esto hace que un nuevo grupo generacional, dirigido por Simón Sáez Mérida, se vea obligado a coordinar la lucha contra la dictadura hasta el 23 de enero de 1958.
En junio de 1956, Fabricio Ojeda, José Vicente Rangel, Guillermo García Ponce y Amílcar Gómez organizaron la Junta Patriótica, que en poco tiempo se convirtió en el brazo político de la oposición

El plebiscito de 1957

El gobierno dispuso realizar una convocatoria para un plebiscito, al que podrían asistir todos los venezolanos mayores de 18 años y los extranjeros con más de dos años de residencia en el país.
Se votó con dos tarjetas: una azul a favor de la reelección de Marcos Pérez Jiménez, y otra de color rojo indicando el voto negativo. El Congreso ratificó la fórmula y convocó al plebiscito para el 15 de diciembre de 1957. La Junta Patriótica desplegó, en coordinación con Acción Democrática, una intensa campaña en contra del plebiscito, por considerarlo fraudulento de antemano.
Las mesas electorales estuvieron constituidas por funcionarios del gobierno y estaban vigiladas por militares.
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El 20 de diciembre el Consejo Electoral anunció los resultados: en total 2.738.972 votos emitidos, de los cuales 2.374.790 eran votos azules, a favor de la ratificación de Marcos Pérez Jiménez y 384.182 eran votos rojos, en contra del mandato dictatorial.
De inmediato se procedió a proclamar a Marcos Pérez Jiménez como Presidente de la República para el período 1958-1963. Sin embargo, ya AD y la Junta Patriótica habían establecido contactos con grupos militares descontentos con el régimen y coordinaron acciones militares en Caracas y Maracay.
El 1° de enero de 1958 estalló una rebelión militar encabezada por Hugo Trejo y otros oficiales. Pero el gobierno logró dominarlos y el coronel Trejo, al igual que los otros militares, fueron apresados y expulsados del país.
Días después, el 9 de enero, se produjo otra rebelión. Pero ésta fue realizada por las Fuerzas Navales y un sector de las Fuerzas Armadas. En esta ocasión, nuevamente el gobierno dominó los movimientos militares.
Ante esta situación, Pérez Jiménez reestructuró el gabinete. Destituyó al Ministro de la Defensa, Rómulo Fernández, y asumió él mismo esas funciones. También sacó de sus cargos al Ministro de Relaciones Interiores Laureano Vallenilla Lanz, y a Pedro Estrada jefe de la Seguridad Nacional. Ambos salieron al exterior.

Manifestaciones populares

Por otro lado, la Junta Patriótica amplió su organización. Se creó un frente femenino coordinado por Angélica Laya del PCV y Rosa Ratto Ciardo de URD, así como un frente estudiantil y varios núcleos obreros.
El 15 de enero de 1958 circuló el "Manifiesto de los Intelectuales" respaldado por más de mil firmas de diferentes sectores. Asimismo circularon manifiestos de diferentes instituciones y gremios expresando el anhelo de elecciones libres y el cese a la represión.
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Argélia Laya del PCV

Entre las jornadas de protestas y manifestaciones se encontraba la carta pastoral del Arzobispo Arias Blanco, la cual fue leída en todas las iglesias. En ese documento se denunciaban las injusticias sociales sufridas por el pueblo. El descontento nacional culminó con la unidad de los partidos políticos, las Fuerzas Armadas y otros grupos de opinión opuestos a la dictadura que oprimió al pueblo desde 1948.

Fin de la dictadura

Después de los fracasos de las primeras rebeliones del 1° y del 9 de enero, en los días sucesivos la resistencia civil comenzó a cobrar fuerza.
El 13 de enero Fabricio Ojeda, presidente de la Junta Patriótica, se entrevistó con algunos oficiales de las Fuerzas Armadas y con representantes universitarios para coordinar la lucha contra Pérez Jiménez.
El 17 de enero la Junta Patriótica ordenó una huelga general, que debía estallar el día 21. Este llamado tuvo respuesta del Consejo Bancario Nacional, la Cámara de la Construcción y de industriales que ordenaron a sus miembros solidarizarse con el paro. Tanto estudiantes como obreros daban mítines relámpagos en las fábricas y en los barrios de Caracas para incitar a la huelga.
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El día 21 no circuló la prensa nacional, aunque en las calles de Caracas había una aparente normalidad. Sin embargo, a las 12 del mediodía las campanas de los templos, las cornetas de los automóviles y las sirenas de las fábricas comenzaron a sonar. Los comerciantes cerraron los negocios. En horas de la tarde Caracas se encontraba en un estado de agitación, se levantaban barricadas y los automóviles detuvieron la circulación. Tanto la policía como la Guardia Nacional no pudieron controlar la situación y en tal sentido el gobierno decretó un toque de queda desde las 5 de la mañana hasta las 5 de la tarde.
El día 22 continuó la huelga. En las principales ciudades del país y en los barrios de Caracas se realizaron enfrentamientos entre el pueblo y las fuerzas del gobierno. La situación era incontrolable, la gente hizo caso omiso al toque de queda, lo que dio como resultado que la fuerza pública hiciera efectiva la orden de tirar a matar.
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Esta situación, a su vez, ocasionó el alzamiento de la Marina y la Guarnición de Caracas en contra del gobierno. Ante este conflicto, algunos funcionarios del gobierno comprometidos con la dictadura comenzaron a refugiarse en las embajadas, temerosos de las consecuencias que estos alzamientos producían. Al anochecer Marcos Pérez Jiménez recibió la información del alzamiento militar bajo la conducción del contraalmirante Wólfang Larrazábal, además que los otros comandos no atendían órdenes del gobierno.
Marcos Pérez Jiménez, una vez enterado de la situación, abandonó el país a la una de la madrugada del 23 de enero en el avión presidencial "la vaca sagrada". Despegó del aeropuerto de la Carlota, en Caracas, rumbo a Santo Domingo, en compañía de su esposa e hijas y sus más cercanos colaboradores.
Todo ocurrió tan rápido que al llegar la Junta Patriótica al Palacio Presidencial, ya los militares habían organizado una Junta Militar sin incluir a representantes del movimiento civil que participó en la lucha.
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La Junta Militar quedó formada por los coroneles Roberto Casanova, Carlos Araque, Pedro Quevedo, Abel Romero, el contralmirante Wólfang Larrazábal y el doctor Renato Esteva Ríos como secretario.
Sin embargo, la presencia de dirigentes de los partidos políticos, el pueblo caraqueño y la Junta Patriótica, logró que la Junta fuese reestructurada y sustituyera algunos de sus miembros por los empresarios Eugenio Mendoza y Blas Lamberti. Como secretario se nombró al doctor Edgar Sanabria, quien inició la reestructuración de la democracia.

Bibliografía consultada
Brito Figueroa, Federico (1997) 30 Ensayos de Comprensión Histórica. Ediciones Centauro. Caracas Venezuela.
Bracho, América y Cróquer Matilde (1994) Nuestra historia. Ediciones Cobo. Caracas Venezuela.
Pérez, Samuel (1996) Los Partidos Políticos en Venezuela. Centro Gumilla N° 36 Caracas Venezuela.
Fuenmayor, Juan Bautista (1976) Historia de la Venezuela política contemporánea. Editorial Buchivacoa Venezuela.
Bibliografía recomendada
Briceño, Iragorri, Mario (1971) La autoelección de un déspota. Ediciones Centauro Caracas-Venezuela
Contraloría General de la República (1998) Comprensión de Nuestra Democracia. (40 años de Historia Venezolana) Fondo Editorial Contraloría General de la República Caracas- Venezuela.

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