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El águila que se convirtió en gallina - Educar Valores y el Valor de Educar. Parábolas

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Leonardo Boff nos cuenta una historia, que no es fábula, sino realidad, que escuchó cuando estaba en Alemania: Un campesino agarró un pichón de águila y lo crió en la casa con sus gallinas. El águila creció como gallina, actuaba como gallina, en todo parecía una gallina.
Un día, visitó al campesino un naturalista que se había especializado en las costumbres y hábitos de las águilas. Cuando vio al águila convertida en gallina, le dijo al campesino:
- ¿Qué hace ese águila que nació para volar en las alturas y erguirse sobre ¡as montañas, picoteando la tierra y escarbando la basura como una vulgar gallina?
- Ya no es águila y no sabe volar -contestó el cam­pesino- La crié como gallina y se transformó en gallina.
El naturalista miró con fijeza al campesino y le dijo apasionadamente:
- No vuela ahora, pero ella tiene dentro del pecho y en los ojos la dirección del sol y el llamado de las alturas. Ya verás cómo ella es capaz de volar.
Una mañana, salieron muy temprano rumbo a la montaña. Cuando llegaron a la cumbre, el sol nacía. El naturalista agarró al águila con firmeza, sus ojos hacia el sol, y la lanzó a lo alto. El águila convertida en gallina sintió el llamado apasionante de las alturas, despertó en su corazón su ser de águila, agitó las alas primero con cierto titubeo, después cada vez con mayor firmeza, y se fue perdiendo en un vuelo pleno y cada vez más seguro en el azul infinito del cielo.
Dentro de cada uno de nosotros habita un águila. La educación, los medios de comunicación, la cultura y el ambiente se propusieron negarnos nuestra vocación de al­tura y convertirnos en unas simples gallinas que andamos picotean­do basuras. Asumamos una educación que libere al águila que todos llevamos adentro. No tratemos a los alumnos como simples gallinas, capaces tan sólo de vuelos rastreros. Descubramos el águila que es cada uno de ellos y ayudémosle a emprender el vuelo de su libertad. Para ello, necesitamos los educadores haber descubierto el llamado de las alturas, la vocación de cumbre. Porque hay otra versión de esta misma historia que debemos evitar: Resulta que, el águila con­vertida en gallina, se hizo vieja y un día divisó muy por encima de ella, en el cielo azul, un ave extraordinaria que volaba soberana en las alturas, sin esfuerzo, con un suave movimiento de sus alas. La vieja águila convertida en gallina miraba asombrada hacia arriba y le preguntó a una compañera quién era ese sorprendente animal. "Es un águila, el rey de las aves", le respondió la gallina. "Pero no pien­ses en ello. Tú y yo somos diferentes, nacimos gallinas, no podemos volar".
El águila no volvió a pensar en ello y murió creyendo que era una vulgar gallina.

Recuperado para fines educativos del libro:
Educar Valores y el Valor de Educar. Parábolas
Autor: Antonio Pérez Esclarin

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