Puntos Sobresalientes de Levitico

Puntos sobresalientes de la Biblia en Levitico ‒ Con textos explicados y lecciones prácticas

Puntos Sobresalientes de la Lectura de la Biblia ‒ Levitico

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Levitico ‒ Contexto histórico

LEVÍTICO, LIBRO DE

Tercer libro del Pentateuco. En él se recogen las leyes de Dios sobre sacrificios, pureza y otros asuntos relacionados con la adoración de Jehová. Al cumplir con sus instrucciones, el sacerdocio levítico rindió servicio sagrado en “una representación típica y sombra de las cosas celestiales”. (Heb 8:3-5; 10:1.)
Tiempo que abarca. Los acontecimientos narrados en el libro abarcan un período no superior a un mes. La mayor parte de Levítico está dedicada a exponer las ordenanzas de Jehová y no a narrar acontecimientos ocurridos en un espacio de tiempo prolongado. En el último capítulo de Éxodo —el libro que precede a Levítico— se dice que el tabernáculo se erigió el primer día del primer mes, en el segundo año de la partida de Israel de Egipto. (Éx 40:17.) El libro de Números —que sigue al de Levítico— empieza (1:1-3) con el mandato de Dios a Moisés para que haga un censo, mandato que le dio “en el primer día del segundo mes, en el segundo año de la salida de ellos de la tierra de Egipto”.
Cuándo y dónde se escribió. Por lo expuesto anteriormente, parece lógico pensar que el libro se escribió en 1512 a. E.C. en el desierto de Sinaí. Las referencias que se hacen a la vida en un campamento apoyan la idea de que en realidad se escribió en el desierto. (Le 4:21; 10:4, 5; 14:8; 17:1-5.)
Escritor. De igual manera, lo antedicho ayuda a identificar a Moisés como el escritor. Él recibió la información de Jehová (Le 26:46), y las palabras de conclusión del libro son las siguientes: “Estos son los mandamientos que Jehová dio a Moisés como mandatos a los hijos de Israel en el monte Sinaí” (27:34). Además, Levítico es parte del Pentateuco, cuyo escritor, como comúnmente se reconoce, fue Moisés. La conjunción “Y”, con la que comienza Levítico, subraya su relación con Éxodo y, por lo tanto, con el resto del Pentateuco. Además, las alusiones de Jesucristo y los escritores de las Escrituras Cristianas a este libro muestran que lo aceptaban como escrito por Moisés y como parte del Pentateuco. Por ejemplo, se puede observar la referencia que Cristo hizo a Levítico 14:1-32 (Mt 8:2-4) o la que hizo Lucas a Levítico 12:2-4, 8 (Lu 2:22-24), así como la paráfrasis que Pablo hace de Levítico 18:5 (Ro 10:5).
Los rollos de Levítico hallados en el mar Muerto. Nueve de los manuscritos hallados en el mar Muerto contienen fragmentos del libro de Levítico. Cuatro de estos manuscritos, fechados de entre los años 125 y 75 a. E.C., están escritos con los caracteres del hebreo antiguo, en uso antes del exilio babilonio.
El valor del libro. Dios prometió a los israelitas que si obedecían su voz serían para Él “un reino de sacerdotes y una nación santa”. (Éx 19:6.) En el libro de Levítico se registra cómo Dios instaló un sacerdocio para su nación y les dio los estatutos que les capacitarían para mantenerse santos a Sus ojos. Aunque Israel solo era la “nación santa” típica de Dios y sus sacerdotes rendían “servicio sagrado en una representación típica y sombra de las cosas celestiales” (Heb 8:4, 5), si obedecían la ley de Dios, se mantendrían limpios y con perspectivas de llegar a ser en sentido espiritual su “sacerdocio real, una nación santa”. (1Pe 2:9.) Pero el hecho de que la mayor parte de los israelitas fuesen desobedientes, impidió que solo ellos llegaran a formar parte del reino de Dios, como Jesús les dijo a los judíos. (Mt 21:43.) No obstante, las leyes puestas por escrito en el libro de Levítico eran de un enorme valor para aquellos que las acataban.
Las leyes sanitarias y dietéticas, así como las normas sobre la moralidad sexual, los salvaguardaron de la enfermedad y la depravación. (Le 11–15, 18.) Sin embargo, estas leyes los beneficiaron especialmente en sentido espiritual, porque les permitieron familiarizarse con la manera santa y justa de actuar de Dios y los ayudaron a amoldarse a Sus caminos (11:44). Además, las normas que, como parte de la Ley, se recogieron en este libro de la Biblia, sirvieron de tutor que habría de conducir a los creyentes a Jesucristo, el gran Sumo Sacerdote de Dios, que fue prefigurado por los innumerables sacrificios que la Ley prescribía. (Gál 3:19, 24; Heb 7:26-28; 9:11-14; 10:1-10.)
El libro de Levítico sigue siendo de gran valor para todos los que hoy desean servir a Jehová de manera aceptable. El estudio del cumplimiento de diversos aspectos de este libro en la persona de Jesús, en el sacrificio de rescate y en la congregación cristiana, fortalece la fe. Aunque es verdad que los cristianos no están bajo el pacto de la Ley (Heb 7:11, 12, 19; 8:13; 10:1), las reglas expuestas en Levítico ayudan a discernir el punto de vista de Dios sobre muchos asuntos. Por lo tanto, este libro no es una narración de detalles sin interés que no tienen una aplicación práctica en nuestra vida; muy al contrario, supone una fuente de información vital. El saber cómo ve Dios diversos asuntos, algunos de los cuales no se abarcan de manera específica en las Escrituras Griegas Cristianas, puede ayudar al cristiano a evitar aquello que desagrada a Dios y hacer lo que le agrada.

Levitico ‒ Resumen y Estructura

Las regulaciones concernientes a los sacrificios (1:1-7:38).
o Procedimiento que debía seguirse en las ofrendas quemadas (1:1-17).
o La preparación y la presentación de las ofrendas de grano (2:1-16).
o Sacrificios de comunión; prohibición de comer la grasa y la sangre (3:1-17).
o Procedimiento que debía seguirse en las ofrendas por el pecado y por la culpa; di-versos pecados que requerían un sacrificio (4:1-6:7).
o Las instrucciones para que los sacerdotes se encargasen de la ofrenda quemada, la ofrenda de grano, la ofrenda que se tenía que presentar el día de la unción, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa(6:8-7:7).
o Las porciones de diversas ofrendas que recibía el sacerdote; las regulaciones en cuanto a comer los sacrificios de comunión (7:8-38). Instalación del sacerdocio aarónico (8:1-36). El sacerdocio aarónico empieza a funcionar (9:1-10:20).
o Los sacrificios presentados sobre el altar; la ofrenda quemada y los trozos grasos consumidos por el fuego de Jehová (9:1-24).
o El fuego de Jehová consume a Nadab y Abihú por haber ofrecido fuego ilegitimo; Aarón y sus otros hijos, siguiendo el mandato de Jehová, no se ponen de duelo ni salen de la entrada de la tienda de reunión (10:1-7).
o Se les manda a los sacerdotes que no beban vino ni licor embriagante cuando desempeñen sus funciones (10:8-11).
o Moisés informa a Aarón, Eleazar e Itamar en cuanto a la porción sacerdotal de los sacrificios, y se indigna porque Eleazar e Itamar no comieron el macho cabrio de la ofrenda por la culpa (10:12-20). Los animales limpios e inmundos para alimento; la inmundicia por causa de los cuerpos muertos (11:1-47). La purificación de las mujeres al dar a luz (12:1-8). La lepra: los síntomas y el procedimiento en caso de los humanos, las prendas de vestir, otros artículos y las casas; las ofrendas para cuando se curaba la lepra y se purificaba una casa (13:1-14:57). La inmundicia por flujos sexuales de varones y hembras (15:1-33). Procedimiento que debía seguirse en el Día de Expiación anual (16:1-34). Las regulaciones en cuanto a comer carne y ofrendas; la prohibición de comer sangre; la ley concerniente a comer animales ya muertos (17:1-16). Las decisiones judiciales relativas al incesto, las perversiones sexuales y otras numerosas prácticas detestables, entre ellas la idolatría, el espiritismo, la mentira, la calumnia y cosas por el estilo (18:1-20:27). Los sacerdotes habrían de mantenerse santos; disposiciones relativas al matrimonio de los sacerdotes y a los defectos que los descalificarían para oficiar en el santuarios causas de inmundicia de los sacerdotes; las regulaciones en cuanto a comer cosas santas y en lo relacionado con los sacrificios (21:1-22:33). Las fiestas periódicas de Israel y la manera de observarlas (23:1-44). Las regulaciones sobre el candelabro, el pan de la proposición, el abusar del nombre de Dios, el asesinato, la compensación y la justicia retributiva, el año sabático, el año del Jubileo, la recompra, la conducta para con los israelitas pobres y la esclavitud (24:1-25:55). Las bendiciones por obedecer; las maldiciones por desobedecer (26:1-46). Las regulaciones sobre la valoración de los votos, los primogénitos de los animales, las cosas dadas por entero y las décimas partes (27:1-34).

PUNTOS SOBRESALIENTES DE LEVÍTICO

Las leyes de Dios, relacionadas en particular con el servicio de los sacerdotes de Israel, que recalcan, para provecho de toda la nación, la gravedad del pecado y la importancia de ser santos porque Jehová es santo
Escrito por Moisés en 1512 a. E.C. durante el tiempo que Israel permaneció acampado en el monte Sinaí
Se inaugura el sacerdocio aarónico y entra en vigor
Moisés lleva a cabo la ceremonia de instalación, que dura siete días (8:1-36)
El sacerdocio entra en vigor al octavo día; Jehová expresa su aprobación con una manifestación de su gloria y consumiendo milagrosamente la ofrenda que estaba sobre el altar (9:1-24)
Jehová da muerte a Nadab y a Abihú por ofrecer fuego ilegítimo; se prohíbe la ingestión de bebidas alcohólicas mientras se oficia en el santuario (10:1-11)
Se mencionan los requisitos que deben llenar los que han de oficiar de sacerdotes y las normas sobre comer las cosas santas (21:1–22:16)
Los sacrificios sirven para mantener una relación aprobada con Dios
La Ley especifica qué animales son válidos para las ofrendas quemadas y cómo deben prepararse para su presentación (1:1-17; 6:8-13; 7:8)
Se estipulan las clases de ofrendas de grano y cómo han de presentarse a Jehová (2:1-16; 6:14-18; 7:9, 10)
Se explica el procedimiento que ha de seguirse en los sacrificios de comunión; se prohíbe ingerir sangre y también grasa (3:1-17; 7:11-36)
Se especifican los animales que un sacerdote puede ofrecer como ofrenda por pecados propios, de la asamblea de Israel, de un principal o de cualquier otro miembro del pueblo, y se explica el procedimiento que se ha de seguir en estos casos (4:1-35; 6:24-30)
Se dan leyes para situaciones que requieren la presentación de ofrendas por la culpa (5:1–6:7; 7:1-7)
Se dan las instrucciones relacionadas con las ofrendas correspondientes al día de la unción del sacerdote (6:19-23)
Todas las ofrendas deben hallarse en buen estado, sanas; se enumeran los defectos que hacen que un animal no sea apto para el sacrificio (22:17-33)
Se explican los procedimientos del Día de Expiación sobre los sacrificios de un toro y dos machos cabríos, uno para Jehová y otro para Azazel (16:2-34)
Normas detalladas para proteger al pueblo de la inmundicia y conservar la santidad
Animales considerados limpios, aptos para servir de alimento, y animales prohibidos por ser inmundos; tocar un cadáver también resulta en inmundicia (11:1-47)
La mujer debe purificarse de su inmundicia después de dar a luz (12:1-8)
Se explica qué hacer cuando hay casos de lepra (13:1–14:57)
Los flujos de la mujer y la emisión seminal resultan en inmundicia, es necesaria la purificación (15:1-33)
Se debe conservar la santidad respetando el valor sagrado de la sangre y repudiando el incesto, la sodomía, la bestialidad, la calumnia, el espiritismo y otras prácticas detestables similares (17:1–20:27)
Sábados y fiestas periódicas instituidas por Jehová
Días y años sabáticos, así como regulaciones y principios relacionados con el Jubileo (23:1-3; 25:1-55)
Cómo guardar la fiesta anual de las tortas no fermentadas (después de la Pascua) y la fiesta de las semanas (conocida después como Pentecostés) (23:4-21)
Cómo guardar el Día de Expiación y la fiesta de las cabañas (23:26-44)
La obediencia trae bendiciones, la desobediencia, maldiciones
Las bendiciones debidas a la obediencia incluirán cosechas abundantes, paz y seguridad (26:3-13)
Las maldiciones por causa de la desobediencia incluirán enfermedad, derrota ante los enemigos, hambre, destrucción de las ciudades, desolación de la tierra y cautiverio (26:14-45

Levitico ‒ Puntos Sobresalientes

Levítico... llamada a la adoración santa de Jehová

LOS adoradores de Jehová tienen que ser santos. El libro bíblico de Levítico muestra esto claramente repetidas veces. Por ejemplo, en él leemos: “Yo soy Jehová su Dios; y ustedes tienen que santificarse y tienen que resultar santos, porque yo soy santo”. (Levítico 11:44; 19:2; 20:7, 26.)
El profeta Moisés escribió Levítico en Sinaí, aparentemente en 1512 a. de la E.C. Abarca nada más un mes... desde la construcción del tabernáculo en el primer día del primer mes en el segundo año de la liberación de los israelitas del cautiverio egipcio hasta que Jehová mandó a Moisés a tomar un censo “en el primer día del segundo mes en el segundo año de la salida de ellos de la tierra de Egipto” (Números 1:1-3; Éxodo 40:17). El contenido del libro refleja la vida de campamento, lo cual indica que se redactó en el desierto. (Levítico 4:21; 10:4, 5; 14:8; 17:1-5.)
Los testigos de Jehová de hoy no están bajo la Ley que Dios dio mediante Moisés, pues la muerte de Jesucristo eliminó aquella ley (Romanos 6:14; Efesios 2:11-16). Por lo tanto, ¿pueden los reglamentos que se encuentran en Levítico beneficiar a los cristianos? Si tal es el caso, ¿de qué maneras pueden hacerlo? ¿Qué podemos aprender de este libro acerca de nuestra adoración de Jehová?

El contenido recalca la santidad

Los capítulos 1 a 7 de Levítico tienen que ver con las ofrendas y los sacrificios. La ofrenda quemada voluntaria se presentaba entera a Dios, tal como Jesucristo se dio a sí mismo enteramente. Parte del sacrificio voluntario de comunión se presentaba a Dios sobre el altar, mientras que los sacerdotes comían otra porción y otra la comía el que ofrecía el sacrificio. De manera parecida, en el caso de los cristianos ungidos, la Conmemoración de la muerte de Cristo es una cena de comunión. (Levítico 1:1-17; 3:1-17; 7:11-36; 1 Corintios 10:16-22.)
Las ofrendas para el pecado y las ofrendas de culpabilidad eran obligatorias. Las primeras servían para expiar pecados cometidos por error o sin querer, mientras que las segundas aparentemente servían para satisfacer a Dios respecto a cierto derecho violado y/o restaurar ciertos derechos al malhechor arrepentido (Levítico 4:1-35; 5:1–6:7; 6:24-30; 7:1-7). Es interesante notar que más de una vez se recordó a los israelitas que no comieran sangre (Levítico 3:17; 7:26, 27). También se hacían ofrendas sin sangre, las ofrendas de grano, en reconocimiento de la generosidad de Jehová (Levítico 2:1-16; 6:14-23; 7:9, 10). Los cristianos hoy consideran todos estos asuntos con sumo interés, pues todos los sacrificios que se exigían bajo el pacto de la Ley señalaban a Jesucristo y su sacrificio, o a los beneficios que resultarían de éste. (Hebreos 8:3-6; 9:9-14; 10:5-10.)
Después se presentan los reglamentos sacerdotales. Conforme a las instrucciones de Dios, Moisés efectuó una ceremonia de instalación para Aarón, el sumo sacerdote, y sus cuatro hijos como subsacerdotes. Entonces empezó a funcionar el sacerdocio. (Levítico 8:1–10:20.)
Luego se presentan las leyes para regular las cosas limpias y las inmundas. Los reglamentos respecto al uso de animales limpios o inmundos como alimento protegían a los israelitas de contaminarse con organismos dañinos y también fortalecía la barrera entre ellos y la gente de las naciones circunvecinas. Otros reglamentos tenían que ver con la inmundicia de los cadáveres, la purificación de las mujeres después del parto, los procedimientos relacionados con la lepra y la inmundicia que resultaba de los flujos de los órganos genitales del varón y de la mujer. El considerar tales leyes debería hacernos reconocer la necesidad de mantenernos santos como adoradores de Jehová. (Levítico 11:1–15:33.)
Los sacrificios más importantes para los pecados se ofrecían en el día de expiación anual. Entre otras cosas, se ofrecía un toro para los sacerdotes y para el resto de la tribu de Leví. Se sacrificaba un macho cabrío para las tribus de Israel no sacerdotales, y se pronunciaban los pecados del pueblo sobre un macho cabrío vivo que se enviaba al desierto. Se consideraba que ambos machos cabríos constituían una sola ofrenda por el pecado(16:5), lo cual tiende a indicar que juntos componían un símbolo. De manera correspondiente, Jesucristo no solo fue sacrificado, sino que también lleva consigo los pecados de aquéllos por quienes murió como sacrificio. (Levítico 16:1-34.)
Entonces se presentan reglamentos respecto al consumo de la carne y las ofrendas. Es particularmente notable la prohibición divina respecto al consumo de la sangre. El abstenerse de la sangre sigue siendo una norma para los que adoran a Jehová en santidad. (Levítico 17:1-16; Hechos 15:28, 29.)
Las decisiones judiciales que se presentan después de esto respecto al incesto, las actividades sexuales pervertidas y varias prácticas detestables, entre las cuales figuran la idolatría, el espiritismo, la calumnia y así por el estilo, también deberían hacernos reconocer la necesidad de ser santos en la adoración a Jehová. Como era apropiado, los sacerdotes habían de mantenerse santos. Entre otras cosas, se establecieron reglamentos respecto al matrimonio de los sacerdotes, la inmundicia sacerdotal y el consumo de cosas santas. (Levítico 18:1–22:33.)
Después se mencionan las tres fiestas anuales... la Pascua, a principios de la primavera; el Pentecostés, a fines de la primavera; y la fiesta de las Cabañas, o de la Cosecha, en el otoño. A esto siguen reglamentos respecto al hacer mal uso del nombre santo de Jehová, la observancia de los sábados (semanales, mensuales, y cada siete años) y del Jubileo, la conducta para con israelitas necesitados y el trato de los esclavos. (Levítico 23:1–25:55.)
Entonces se hace un contraste entre las bendiciones que resultarían de obedecer a Dios y las maldiciones que se experimentarían debido a la desobediencia. También hay reglamentos respecto a ofrendas votivas y valuaciones, el primogénito de los animales y la práctica de dar la décima parte de todo como “cosa santa a Jehová”. Con esto se llega a la conclusión de “los mandamientos que Jehová dio a Moisés como mandatos a los hijos de Israel en el monte Sinaí”. (Levítico 26:1–27:34.)
Después de leer Levítico cuidadosamente, usted sin duda quedará impresionado por el hecho de que este libro recalca la adoración santa a Jehová. Pero puede que también se encuentre con algunos problemas. Por lo tanto, tal vez le interesen las siguientes preguntas y respuestas.

Ofrendas santas y servicio sacerdotal

●2:11—¿Por qué no eran aceptables a Jehová las ofrendas de miel?
Evidentemente, aquí no se trata de la miel de abejas, sino del jarabe de las frutas. A no ser así, aquélla no se podría haber incluido entre las “primicias” (Levítico 2:12; 2 Crónicas 31:5). Puesto que el jarabe o miel de las frutas podía fermentarse, no era aceptable como ofrenda sobre el altar.
●3:17—¿Por qué se prohibía el consumo de la grasa?
La grasa se consideraba la mejor parte o la parte más rica, como se indica por expresiones figurativas como “la grosura de la tierra” (Génesis 45:18, Versión Moderna). Por lo tanto, el que se les prohibiera comer grasa evidentemente recalcaba a los israelitas el hecho de que las mejores partes pertenecían a Jehová. Aunque los cristianos no están bajo esta restricción de la Ley, ésta bien puede recordar a los siervos de Jehová del día moderno que siempre deben dar lo mejor a él. (Proverbios 3:9, 10; Colosenses 3:23, 24.)
●10:1, 2—¿Qué puede haber estado envuelto en este pecado?
Cuando Nadab y Abiú tomaron estas libertades indebidas, puede que hayan estado bajo la influencia de bebidas alcohólicas. Esto es probable, en vista de que poco después Jehová prohibió a los sacerdotes usar vino o licor intoxicante mientras servían en el tabernáculo. No obstante, lo que realmente acarreó la muerte a Nadab y Abiú fue el que ofrecieron “fuego ilegítimo, que él [Jehová] no les había prescrito” (Levítico 10:1-11). Este incidente muestra que hoy en día los siervos de Jehová responsables tienen que cumplir con los requisitos divinos y que no pueden, bajo la influencia de bebidas alcohólicas, llevar a cabo debidamente sus deberes provenientes de Dios.

La adoración santa exige la limpieza

●11:40—¿Cómo puede armonizarse este reglamento con Deuteronomio 14:21, que dice: “No deben comer ningún cuerpo ya muerto”?
En realidad, no hay ninguna contradicción entre estos textos. En Deuteronomio 14:21 se prohíbe el consumo de un animal que haya muerto por sí mismo o que se haya hallado muerto. Pero en Levítico 11:40 se indica específicamente lo que se requería que se hiciera si un israelita violaba dicha prohibición. De igual manera, la Ley prohibía actos como el robar, pero había personas que robaban. Las penalidades que se impusieron a los malhechores dieron fuerza a las prohibiciones de la Ley.
●12:2, 5—¿Por qué se volvía “inmunda” la mujer como resultado del parto?
Los órganos reproductivos fueron hechos para pasar a otros seres humanos vida humana perfecta. Pero, debido a los efectos heredados del pecado, se pasó por medio de éstos la imperfección y la vida pecaminosa a la progenie. Los períodos temporeros de ‘inmundicia’ asociados con el parto, la menstruación y las emisiones seminales recordaban esta herencia pecaminosa (Levítico 15:16-24; Salmo 51:5; Romanos 5:12). Esto era especialmente cierto en el caso del parto, pues se requería una ofrenda por el pecado con relación a ello. Es interesante que, por consideración, Jehová, en este caso, permitió a los pobres ofrecer pájaros en vez de una oveja, la cual era más costosa (Levítico 12:8). Tales reglamentos de purificación ayudarían a los israelitas a reconocer la necesidad de un sacrificio de rescate para cubrir el estado pecaminoso de la humanidad y restaurarla a la perfección. Claro, los sacrificios de animales que ellos ofrecían no podían lograr esto. Por lo tanto, la Ley había de llevarlos a Cristo y ayudarles a apreciar el hecho de que solo el sacrificio de él podía resultar en el verdadero perdón y, con el tiempo, restaurar la humanidad a la perfección. (Gálatas 3:24; Hebreos 9:13, 14; 10:3, 4.)

Tiene que mantenerse la santidad

●16:29—¿Qué significaba ‘afligir el alma’?
Muy probablemente, aquí ‘afligir el alma’ se refería a ayunar. Entre otras cosas, en el día de propiciación se sacrificaban animales por los pecados de los levitas y del resto de la nación. Después que el sumo sacerdote había confesado sobre un macho cabrío vivo los pecados que el pueblo había cometido el año anterior, el macho cabrío era conducido al desierto, de modo que él llevaba los pecados del pueblo consigo. Por lo tanto, en vista del proceder que se seguía en el día de expiación, el ayunar en aquel tiempo evidentemente se asociaba con el reconocimiento de pecados. (Levítico 16:5-10, 15, 20-22.)
●20:9—¿Por qué se prescribió la pena capital para cualquiera que “invocare el mal” contra sus padres?
La persona que maldijera a sus padres y deseara que les acaeciera alguna calamidad terrible estaría desplegando odio e inclinación al asesinato. Aunque no había usado un arma para matarlos, en su corazón deseaba que murieran. Puesto que dicho espíritu malvado constituye asesinato a la vista de Jehová, la Ley prescribía la misma pena para el que injuriara de dicha manera a sus padres que para el que efectivamente los asesinara. Esto debería impulsar al cristiano a mostrar amor, no odio, para con sus compañeros de creencia. (1 Juan 3:14, 15.)
●25:35-37—¿Es siempre incorrecto cobrar interés a un hermano?
Si un hermano presta dinero a otro por razones de negocio, el prestamista puede esperar que se le devuelva el principal y también puede cobrar cierto interés. El prestatario está usando el dinero para producir cierta ganancia, y el que presta tiene derecho de recibir cierta parte de la ganancia que produzca dicho dinero, por medio de cobrar un interés adecuado. (Compare con Mateo 25:27.) No obstante, la Ley prohibía que se cobrara interés sobre préstamos que se hicieran para sacar a alguien de la pobreza. El prestamista podía esperar que se le devolviera el principal, pero se consideraba incorrecto que recibiera una ganancia como resultado de los reveses de algún vecino necesitado. (Éxodo 22:25.)
●26:26—¿Qué significan las ‘diez mujeres que cuecen el pan en un solo horno’?
Normalmente, cada mujer necesitaría un horno separado para hornear todo lo que tenía que hornear. Pero estas palabras indican que habría tanta escasez de alimento que un solo horno bastaría para hornear todo lo que diez mujeres tendrían que hornear. Ésta fue una de las consecuencias que se predijo del “andar en oposición” a Jehová y así dejar de mantener la santidad en Su servicio. (Levítico 26:23-25.)

Cómo contribuye Levítico a nuestra adoración

Los testigos de Jehová del día presente no viven bajo la Ley (Gálatas 3:23-25). Pero lo que se dice en Levítico nos ayuda a comprender el punto de vista de Jehová sobre diversos asuntos, y por eso puede influir en nuestra adoración. Note algunas de las maneras en que resulta ser así.
Jehová, el Señor Soberano, merece adoración santa. Él no tolera rivalidad alguna; Él es santo y exige la santidad de los que le rinden servicio sagrado (Levítico 11:45; 19:2). Esta norma es aplicable a la adoración cristiana también, como mostró claramente el apóstol Pedro al escribir lo siguiente: “Como hijos obedientes, dejen de amoldarse según los deseos que tuvieron en otro tiempo en su ignorancia, sino, de acuerdo con el Santo que los llamó, háganse ustedes mismos santos también en toda su conducta, porque está escrito: ‘Tienen que ser santos, porque yo soy santo’”. (1 Pedro 1:14-16.)
Se tiene que mantener santo el nombre de Jehová. Los testigos de Jehová no se atreven a traer oprobio sobre el nombre divino, al igual que los israelitas de la antigüedad tenían que guardarse de hacerlo (Levítico 22:32; 24:10-16, 23). Como personas apartadas o santificadas para el servicio santo de Jehová, como es debido, tenemos que alabar su nombre y orar porque éste sea santificado. (Salmo 7:17; Mateo 6:9.)
Jehová requiere que luchemos contra el pecado. El perdón del pecado requiere no solo que se ofrezca un sacrificio de expiación, sino también que se haga una confesión, que se muestre arrepentimiento y que se repare el daño hasta el grado posible. Además, si sabemos que otro miembro de la congregación ha cometido un pecado craso, pero rehúsa confesarlo, deberíamos avisar a los que han sido nombrados como ancianos. (Compare con Levítico 4:2; 5:1, 5, 6.) Claro, en el caso de ciertos pecados no hay perdón (Levítico 20:2, 10; Hebreos 6:4-6; 10:26-29). Pero si nos esforzamos por luchar contra el pecado, siempre procurando hacer las cosas como nuestro Padre celestial exige y valiéndonos del sacrificio redentor de Jesucristo, podemos tener una buena posición ante el Dios santo, Jehová. (1 Juan 2:1, 2.)
Queda claro, entonces, que Levítico debería tener un buen efecto en nuestra adoración como testigos cristianos de Jehová. Debería hacer que reconozcamos que nuestro Dios exige santidad de sus siervos. Por lo tanto, tenemos que mantener santo Su nombre y luchar constantemente contra el pecado. Además, este libro de la Biblia debería incitarnos a dar lo mejor al Altísimo, y a siempre mantener la limpieza y la santidad en el servicio sagrado para la alabanza de nuestro santo Dios, Jehová.

La Palabra de Jehová es viva

Puntos sobresalientes del libro de Levítico

NO HA pasado un año desde que los israelitas fueron liberados de la esclavitud en Egipto. Convertidos ahora en una nueva nación, se dirigen a la tierra de Canaán. El propósito de Jehová es que una nación santa more allí. Sin embargo, la forma de vida y las costumbres religiosas de los cananeos son muy degradadas. Por eso, el Dios verdadero establece normas para la congregación de Israel que la separarán para Su servicio. Estas se encuentran en el libro bíblico de Levítico, que escribió el profeta Moisés en el desierto de Sinaí al parecer en el año 1512 a.E.C. y que abarca un espacio de tiempo de solo un mes lunar (Éxodo 40:17; Números 1:1-3). En este libro, Jehová insta a sus adoradores a que sean santos (Levítico 11:44; 19:2; 20:7, 26).
Los testigos de Jehová de la actualidad no estamos bajo la Ley de Moisés, ya que la muerte de Jesucristo la abolió (Romanos 6:14; Efesios 2:11-16). No obstante, las disposiciones reglamentarias que se mencionan en Levítico pueden beneficiarnos, pues nos enseñan mucho acerca de la adoración de nuestro Dios, Jehová.

OFRENDAS SAGRADAS: VOLUNTARIAS Y OBLIGATORIAS

(Levítico 1:1–7:38)
Algunas de las ofrendas y sacrificios estipulados en la Ley eran voluntarios, mientras que otros, obligatorios. Las ofrendas quemadas, por ejemplo, eran voluntarias. Se presentaban a Dios en su totalidad, tal como Jesucristo entregó su vida como sacrificio de rescate. Otra ofrenda voluntaria era el sacrificio de comunión, el cual se compartía. Una porción se presentaba a Dios sobre el altar, otra le correspondía al sacerdote y otra era para el que presentaba la ofrenda. De igual manera, para los cristianos ungidos, la Conmemoración de la muerte de Cristo es una comida de comunión (1 Corintios 10:16-22).
Las ofrendas por el pecado y por la culpa eran obligatorias. Las primeras expiaban los pecados cometidos por error o sin querer. Las segundas tenían el propósito de satisfacer a Dios por un derecho que se había violado o de recuperar ciertos derechos del pecador arrepentido, o ambos. También se hacían ofrendas de grano para agradecer la generosidad de Jehová. Estos asuntos son de interés para nosotros porque los sacrificios que se exigían bajo el pacto de la Ley prefiguraron a Jesucristo y su sacrificio, así como los beneficios que resultarían de este (Hebreos 8:3-6; 9:9-14; 10:5-10).

Respuestas a preguntas bíblicas:

2:11, 12. ¿Por qué no aceptaba Jehová la miel “como ofrenda hecha por fuego”? La miel a la que se alude en este versículo no es miel de abejas. Aunque no se aceptaba “como ofrenda hecha por fuego”, se incluía entre “las primicias del [...] producto del campo” (2 Crónicas 31:5). Parece ser que esta miel era jugo o almíbar de frutas. Como podía fermentar, no era aceptable como ofrenda sobre el altar.
2:13. ¿Por qué tenía que presentarse sal “con toda ofrenda”? No se hacía para realzar el sabor de los sacrificios. La sal se utiliza en todo el mundo como conservante. Es probable que se presentara con las ofrendas porque representaba que estas estaban libres de corrupción y deterioro.

Lecciones para nosotros:

3:17. Dado que la grasa se consideraba la mejor porción y la más rica, la prohibición de comerla grabó en los israelitas que la mejor porción pertenecía a Jehová (Génesis 45:18). Esto nos recuerda que debemos dar lo mejor de nosotros a Jehová (Proverbios 3:9, 10; Colosenses 3:23, 24).
7:26, 27. Los israelitas no debían comer sangre. A la vista de Dios, la sangre representa la vida. “El alma [la vida] de la carne está en la sangre”, dice Levítico 17:11. Se espera que también los adoradores verdaderos de hoy se abstengan de sangre (Hechos 15:28, 29).

SE ESTABLECE UN SACERDOCIO SANTO

(Levítico 8:1–10:20)
¿Quiénes recibieron la responsabilidad de encargarse de los deberes relacionados con los sacrificios y las ofrendas? Se encomendó a los sacerdotes. Tal como mandó Dios, Moisés dirigió una ceremonia de instalación para Aarón, el sumo sacerdote, y para sus cuatro hijos, que serían subsacerdotes. Parece que la ceremonia duró siete días, y el sacerdocio empezó a funcionar al siguiente día.

Respuestas a preguntas bíblicas:

9:9. ¿Qué tenía de importante el que se derramara sangre en la base del altar y el que se pusiera sobre los cuernos del altar? Demostraba que Jehová aceptaba la sangre para fines expiatorios. De hecho, la expiación tenía su fundamento en la sangre. “Casi todas las cosas son limpiadas con sangre según la Ley —escribió el apóstol Pablo—, y a menos que se derrame sangre no se efectúa ningún perdón.” (Hebreos 9:22.)
10:1, 2. ¿Qué puede haber implicado el pecado de Nadab y Abihú, los hijos de Aarón? Poco después de que Nadab y Abihú obraron impropiamente al efectuar sus deberes sacerdotales, Jehová prohibió a los sacerdotes que usaran vino o licor embriagante mientras servían en el tabernáculo (Levítico 10:9). Eso da a entender que los dos hijos de Aarón tal vez estaban bajo los efectos del alcohol durante la ocasión aquí mencionada. Sin embargo, la razón por la que murieron fue porque ofrecieron “fuego ilegítimo, que [Jehová] no les había prescrito”.

Lecciones para nosotros:

10:1, 2. Hoy día, los siervos de Jehová responsables tienen que cumplir con los requisitos divinos. Además, no deben ser insolentes al encargarse de sus obligaciones.
10:9. Nadie debe realizar deberes que le haya dado Dios si está bajo los efectos del alcohol.

LA ADORACIÓN SANTA EXIGE LIMPIEZA

(Levítico 11:1–15:33)
Las normas relacionadas con los animales limpios y los inmundos beneficiaban a los israelitas de dos maneras: los protegían de organismos dañinos y fortalecían la barrera entre ellos y la gente de las naciones vecinas. Otras normas tenían que ver con la inmundicia de los cadáveres, la purificación de las mujeres después de dar a luz, los procedimientos relacionados con la lepra y la inmundicia que resultaba de los flujos de los órganos genitales del hombre y de la mujer. Los sacerdotes se encargaban de los casos de inmundicia.

Respuestas a preguntas bíblicas:

12:2, 5. ¿Por qué se volvía “inmunda” la mujer como resultado del parto? Los órganos reproductivos fueron hechos para transmitir vida humana perfecta. No obstante, en vista de los efectos heredados del pecado, lo que se transmitió fue vida imperfecta y pecaminosa. Los períodos temporales de ‘inmundicia’ relacionados con el parto, así como la menstruación y las emisiones seminales, recordaban esta herencia pecaminosa (Levítico 15:16-24; Salmo 51:5; Romanos 5:12). Las disposiciones reglamentarias de purificación ayudaban a los israelitas a comprender la necesidad de un sacrificio redentor para cubrir el pecado de la humanidad y devolverle la perfección. Por eso, la Ley llegó a ser su “tutor que [los condujo] a Cristo” (Gálatas 3:24).
15:16-18. ¿Qué es la “emisión de semen” que se menciona en estos versículos? Parece ser que se refiere tanto a la emisión nocturna como a las relaciones sexuales dentro del matrimonio.

Lecciones para nosotros:

11:45. Jehová Dios es santo y exige que quienes le rinden servicio sagrado sean santos. Deben vivir con santidad y permanecer física y espiritualmente limpios (2 Corintios 7:1; 1 Pedro 1:15, 16).
12:8. Jehová permitía que los pobres presentaran como ofrenda de sacrificio pájaros en lugar de una oveja, que era más costosa, lo que demuestra que él es considerado con los pobres.

HAY QUE PERMANECER SANTOS

(Levítico 16:1–27:34)
Los sacrificios más importantes por los pecados se ofrecían en el Día de Expiación anual. Se presentaba un toro para los sacerdotes y la tribu de Leví, y se sacrificaba un macho cabrío para las tribus no sacerdotales de Israel. Después de pronunciar los pecados del pueblo sobre otro macho cabrío vivo, se enviaba a este al desierto. Ambos animales constituían una sola ofrenda por el pecado. Todo esto indicaba que Jesucristo sería sacrificado y se llevaría los pecados.
Las normas sobre comer carne y sobre otros asuntos graban en nosotros la necesidad de mantenernos santos al adorar a Jehová. Como es lógico, los sacerdotes tenían que permanecer santos. Las tres fiestas anuales eran ocasiones de gran regocijo y de dar gracias al Creador. Jehová también estableció disposiciones reglamentarias sobre el respeto a su santo nombre, la observancia del sábado y del Jubileo, y sobre cómo tratar a los pobres y a los esclavos. Se contrastan las bendiciones por ser obedientes con las maldiciones por ser desobedientes. También hay normas sobre ofrendas relacionadas con votos y valoraciones, el primogénito de los animales y el dar la décima parte de todo como “cosa santa a Jehová”.

Respuestas a preguntas bíblicas:

16:29. ¿En qué sentido habían de ‘afligir su alma’ los israelitas? Esto se hacía en el Día de Expiación, y tenía que ver con buscar el perdón de los pecados. El ayuno durante ese día debió relacionarse con el reconocimiento de pecados. Por lo tanto, es muy probable que la expresión ‘afligir su alma’ se refiera a ayunar.
19:27. ¿Qué quiere decir el mandato de no “cortar los mechones de sus lados de modo que queden cortos en derredor” o “destruir la extremidad” de la barba? Obviamente se dispuso esta ley para evitar que los judíos se cortaran la barba o el cabello como solían hacerlo ciertos paganos (Jeremías 9:25, 26; 25:23; 49:32). Sin embargo, el mandato divino no significaba que los judíos no pudieran recortarse la barba en lo más mínimo (2 Samuel 19:24).
25:35-37. ¿Estaba siempre mal que los israelitas cobraran interés? Si se prestaba el dinero por razones de negocio, el prestamista podía cobrar interés. No obstante, la Ley prohibía que se cobrara interés sobre préstamos que se hicieran para sacar a alguien de la pobreza. Era injusto aprovecharse de los reveses económicos de algún vecino necesitado (Éxodo 22:25).
26:19. ¿Cómo podrían ‘los cielos ser como hierro, y la tierra como cobre’? Por falta de lluvia, la apariencia de los cielos sobre la tierra de Canaán sería dura y compacta como el hierro. Sin lluvia, la tierra tendría un brillo metálico de color cobre.
26:26. ¿Qué significa el hecho de que ‘diez mujeres estuvieran cociendo pan en un solo horno’? Normalmente, cada mujer necesitaría su propio horno para encargarse de todo lo que tuviera que hornear. Pero estas palabras indican que habría tanta escasez de alimento que diez mujeres podrían cocer todo lo que tenían en un solo horno. Esta era una de las consecuencias predichas por no mantener la santidad.

Lecciones para nosotros:

20:9. Un espíritu de odio y crueldad equivalía al asesinato ante los ojos de Jehová. Por ello, Dios prescribió la misma pena tanto para el que injuriara a sus padres como para el que realmente los asesinara. ¿No debería este hecho impulsarnos a mostrar amor a nuestros hermanos en la fe? (1 Juan 3:14, 15.)
22:32; 24:10-16, 23. No debe difamarse el nombre de Jehová. Al contrario, debemos alabar su nombre y pedir en oración que sea santificado (Salmo 7:17; Mateo 6:9).

CÓMO INFLUYE LEVÍTICO EN NUESTRA ADORACIÓN A DIOS

Hoy día, los testigos de Jehová no estamos bajo la Ley (Gálatas 3:23-25). Sin embargo, el contenido de Levítico puede influir en nuestra adoración porque nos ayuda a comprender el punto de vista de Jehová sobre diversos asuntos.
Cuando leamos la Biblia al prepararnos semanalmente para la Escuela del Ministerio Teocrático, no cabe duda de que nos impresionará el hecho de que nuestro Dios exige que sus siervos seamos santos. Este libro bíblico también puede motivarnos a dar lo mejor al Altísimo y a siempre mantenernos santos para su alabanza.

Levitico ‒ Importancia y beneficios

POR QUÉ ES PROVECHOSO

28 Como parte de las Escrituras inspiradas, el libro de Levítico es de gran provecho para los cristianos hoy día. Es una ayuda maravillosa para comprender y apreciar a Jehová, sus atributos y sus maneras de tratar con sus criaturas, como tan claramente lo demostró él con relación a Israel bajo el pacto de la Ley. Levítico declara muchos principios fundamentales que aplicarán siempre, y contiene muchos modelos proféticos, al igual que profecías, cuya consideración fortalece la fe. Muchos de sus principios se declaran de nuevo en las Escrituras Griegas Cristianas; algunos se citan directamente. A continuación tratamos siete puntos sobresalientes.
29 1) La soberanía de Jehová. Él es el Legislador, y nosotros como criaturas suyas somos responsables ante él. Nos manda, con razón, que le temamos. Como el Soberano Universal no tolera rivalidad en la forma que sea: ni idolatría, ni espiritismo ni otras formas del demonismo. (Lev. 18:4; 25:17; 26:1; Mat. 10:28; Hech. 4:24.)
30 2) El nombre de Jehová. Su nombre se debe mantener santo, y no nos atrevemos a causarle oprobio por palabras ni por acciones. (Lev. 22:32; 24:10-16; Mat. 6:9.)
31 3) La santidad de Jehová. Como él es santo, su pueblo también tiene que ser santo, es decir, estar santificado o apartado para Su servicio. Esto incluye el mantenernos separados del mundo impío que nos rodea. (Lev. 11:44; 20:26; Sant. 1:27; 1 Ped. 1:15, 16.)
32 4) Lo muy pecaminoso del pecado. Dios es quien determina qué es pecado, y nosotros tenemos que luchar contra este. El pecado siempre exige un sacrificio expiatorio. Además, también exige de nosotros confesión, arrepentimiento y reparar el daño hasta el grado posible. Por ciertos pecados no puede haber perdón. (Lev. 4:2; 5:5; 20:2, 10; 1 Juan 1:9; Heb. 10:26-29.)
33 5) La santidad de la sangre. Porque la sangre es sagrada, no se puede introducir en el cuerpo en ninguna forma. El único uso permitido de la sangre es para expiar el pecado. (Lev. 17:10-14; Hech. 15:29; Heb. 9:22.)
34 6) Relatividad en la culpa y el castigo. No se consideraba todo pecado ni se veía a todo pecador de la misma manera. Mientras más elevado era el cargo, mayor era la responsabilidad y la pena por el pecado. El pecado voluntarioso se castigaba con mayor severidad que el pecado involuntario. Las multas o penas se clasificaban a menudo según la capacidad de pago del pecador. Este principio de relatividad también aplicaba a otros campos además de al campo del pecado y el castigo, como al de la inmundicia ceremonial. (Lev. 4:3, 22-28; 5:7-11; 6:2-7; 12:8; 21:1-15; Luc. 12:47, 48; Sant. 3:1; 1 Juan 5:16.)
35 7) La justicia y el amor. Nuestros deberes para con nuestro prójimo se resumen en estas palabras de Levítico 19:18: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo”. Esto lo abarca todo. Impide el mostrar parcialidad, hurtar, mentir o calumniar, y requiere el mostrar consideración al impedido, al pobre, al ciego y al sordo. (Lev. 19:9-18; Mat. 22:39; Rom. 13:8-13.)
36 También prueban que Levítico es sobresalientemente “[provechoso] para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia” en la congregación cristiana las repetidas referencias que hacen a él Jesús y sus apóstoles, en particular Pablo y Pedro. Ellos llamaron atención a los muchos modelos proféticos y sombras de cosas por venir. Como Pablo indicó: “La Ley tiene una sombra de las buenas cosas por venir”. Presenta “una representación típica y sombra de las cosas celestiales”. (2 Tim. 3:16; Heb. 10:1; 8:5.)
37 El tabernáculo, el sacerdocio, los sacrificios, y especialmente el día anual de Expiación, tenían importancia como tipos. Pablo, en su carta a los Hebreos, nos ayuda a identificar las correspondencias espirituales de esas cosas con relación a “la tienda verdadera” de la adoración de Jehová. (Heb. 8:2.) Aarón el sacerdote principal es tipo o representación de Cristo Jesús “como sumo sacerdote de las cosas buenas que han llegado a realizarse, mediante la tienda más grande y más perfecta”. (Heb. 9:11; Lev. 21:10.) La sangre de los sacrificios animales prefigura la sangre de Jesús, la cual obtiene “liberación eterna para nosotros”. (Heb. 9:12.) El compartimiento recóndito del tabernáculo, el Santísimo, en donde entraba el sumo sacerdote solamente el día de Expiación anual para presentar la sangre de los sacrificios, es una “copia de la realidad”, “el cielo mismo”, adonde ascendió Jesús “para comparecer ahora delante de la persona de Dios a favor de nosotros”. (Heb. 9:24; Lev. 16:14, 15.)
38 Las víctimas mismas que se sacrificaban —animales sanos y sin tacha ofrecidos como ofrendas quemadas o por el pecado— representan el sacrificio perfecto y sin tacha del cuerpo humano de Jesucristo. (Heb. 9:13, 14; 10:1-10; Lev. 1:3.) Es interesante que Pablo también considera el rasgo del día de Expiación en que los cuerpos muertos de los animales para la ofrenda por el pecado se llevaban fuera del campamento y se quemaban. (Lev. 16:27.) Pablo escribe: “Por eso Jesús también [...] sufrió fuera de la puerta. Salgamos, pues, a él fuera del campamento, soportando el vituperio que él soportó”. (Heb. 13:12, 13.) Por esa interpretación inspirada los procedimientos ceremoniales que se describen en Levítico adquieren mayor importancia, y realmente podemos empezar a comprender cuán maravillosamente trazó allí Jehová sombras impresionantes que señalaban a realidades que podrían aclararse solo mediante el espíritu santo. (Heb. 9:8.) Tal entendimiento correcto es vital para los que han de recibir provecho de la provisión para vida que Jehová hace por medio de Cristo Jesús, el “gran sacerdote sobre la casa de Dios”. (Heb. 10:19-25.)
39 Al igual que la casa sacerdotal de Aarón, Jesucristo como Sumo Sacerdote tiene subsacerdotes asociados con él. Se les llama “un sacerdocio real”. (1 Ped. 2:9.) Levítico señala y explica claramente la obra expiatoria de pecados del gran Sumo Sacerdote y Rey de Jehová y los requisitos que han de satisfacer los miembros de Su casa, de los cuales se dice que son ‘felices y santos’ y que son ‘sacerdotes de Dios y del Cristo, y reinan con él por los mil años’. ¡Qué bendiciones realizará esa obra sacerdotal al elevar a la perfección a la humanidad obediente, y qué felicidad causará ese Reino celestial al restablecer la paz y la justicia en la Tierra! Sin duda, ¡todos debemos agradecer que el Dios santo, Jehová, haya dispuesto que un Sumo Sacerdote y Rey y un sacerdocio real declaren en público Sus excelencias y santifiquen así Su nombre! En verdad Levítico armoniza maravillosamente con “toda Escritura” al dar a conocer los propósitos de Jehová respecto al Reino. (Rev. 20:6.)
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Puntos Sobresalientes de Levitico