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Puntos Sobresalientes de Levítico 17, 18, 19, 20

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Puntos sobresalientes de la Biblia: Levítico 17, 18, 19, 20

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Capitulo 17:


w03 15/2 págs. 15-16 párr. 18 ¿Por qué debemos observar la Cena del Señor?
18. ¿Por qué no realizó Jesús una conversión milagrosa del pan y el vino de la Conmemoración?
18 Al instituir esta cena, Jesús no realizó un milagro convirtiendo literalmente los emblemas en su carne y sangre. Comer carne y beber sangre de seres humanos sería canibalismo, lo que constituiría una violación de la ley divina (Génesis 9:3, 4; Levítico 17:10). Jesús aún conservaba su cuerpo y su sangre intactos. No ofreció su cuerpo como sacrificio perfecto ni derramó su sangre sino hasta la siguiente tarde del mismo día judío, 14 de Nisán. Por consiguiente, el pan y el vino utilizados en la Conmemoración poseen un carácter emblemático: representan la carne y la sangre de Cristo.

w04 15/12 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Por qué podían los israelitas vender a un extranjero un animal que no había sido desangrado?
Un extranjero o un residente forastero que no fuera prosélito no estaban sujetos a la Ley. Por ello se permitía a los israelitas dárselo o vendérselo (Deuteronomio 14:21). En cambio, el prosélito debía obedecer la Ley, de modo que no podía consumir carne sin desangrar de dicho animal (Levítico 17:10).—15/9, página 26.

w10 1/5 págs. 5-6 ¿Qué está haciendo Dios?
Se dibujan los planos para restaurarla.
Jehová proporcionó a los israelitas un código de leyes y diseñó un templo para que lo adoraran. La Biblia explica que ambas cosas eran “una sombra de las cosas por venir” (Colosenses 2:17). Las leyes y el templo eran, como el plano de una vivienda, una representación de algo futuro.
Una de esas leyes, por ejemplo, establecía que los israelitas sacrificaran animales para expiar sus pecados (Levítico 17:11). ¿Qué representaban estos sacrificios? Algo mucho más importante: un sacrificio que se ofrecería siglos después para rescatar definitivamente a la humanidad del pecado. Por otro lado, el diseño del tabernáculo y del templo simbolizó lo que haría el Mesías —la predicha “descendencia”— desde que entregó su vida hasta que subió al cielo

w12 15/11 pág. 6 párrs. 12-13 “Enséñame a hacer tu voluntad”
12, 13. ¿Por qué derramó David el agua que le trajeron tres de sus hombres?
12 También son dignos de imitar la comprensión que David tenía de los principios reflejados en la Ley y su deseo de regirse por ellos. Analicemos lo que ocurrió cuando expresó que tenía muchas ganas de “beber del agua de la cisterna de Belén”. Tres de sus hombres entraron por la fuerza en la ciudad —ocupada entonces por los filisteos— y volvieron con el agua. Sin embargo, “David no consintió en beberla, sino que se la derramó a Jehová”. ¿Por qué? Él mismo explicó: “¡Es inconcebible, de parte mía, en lo que respecta a mi Dios, hacer esto! ¿Es la sangre de estos hombres lo que debería beber a riesgo de sus almas? Porque fue a riesgo de sus almas que la trajeron” (1 Crón. 11:15-19).
13 Como conocía la Ley, David sabía que la sangre no debía ingerirse, sino derramarse ante Jehová. También entendía el porqué, ya que la Ley indicaba que “el alma de la carne [es decir, su vida] está en la sangre”. Pero si aquello era agua y no sangre, ¿por qué se negó a beberla? Porque comprendía el principio en que se basaba ese requisito legal: que Jehová considera sagrada la sangre. En vista de que estos tres hombres habían arriesgado su vida, David llegó a la conclusión de que beber esa agua habría sido una falta de respeto a la sangre de ellos. Por lo tanto, le resultaba inconcebible beberla. Más bien, razonó que debía derramarla en el suelo (Lev. 17:11; Deut. 12:23, 24).

w11 1/11 pág. 17 ¿Cómo nos benefician las leyes de Dios?
¿Cómo nos beneficia la santidad de la sangre?
La sangre es sagrada porque Dios dice que representa la vida, o alma, de los seres vivos (Génesis 9:3, 4). La ley de Dios, que establece que la sangre tiene el mismo valor que la vida, nos beneficia. ¿Por qué? Porque sobre la base de esa ley, Dios hizo posible el perdón de los pecados. (Lea Levítico 17:11-13 y Hebreos 9:22.)
La sangre de Jesús fue especialmente valiosa porque él era perfecto. Después de sacrificar su vida por la humanidad, Jesús ofreció a Dios el valor de su sangre, que representaba su vida (Hebreos 9:12). Su sangre derramada permite que obtengamos vida eterna. (Lea Mateo 26:28 y Juan 3:16.)

Capitulo 18:


1. ¿Cómo nos ayuda Levítico 18:3 a no desarrollar un concepto equivocado de lo bueno y lo malo?
(Efes. 4:17-19.) [7 de jul., w02 1/2 pág. 29 párr. 4.]
w02 1/2 pág. 29 Preguntas de los lectores
Tampoco debe pasarse por alto la conciencia que Dios nos ha dado. Todos nacemos con un sentido de lo que es correcto o incorrecto, de lo que está bien y lo que está mal (Romanos 2:15). La conciencia nos dice qué es lo normal y apropiado, y qué es antinatural y ofensivo, a menos que esté distorsionada o endurecida a causa de prácticas pervertidas. Jehová aludió a este hecho cuando dio a los israelitas la ley contra el matrimonio entre parientes carnales cercanos. “De la manera como hace la tierra de Egipto, en la cual moraron, no deben hacer ustedes —leemos—; y de la manera como hace la tierra de Canaán, en la cual voy a introducirlos, no deben hacer ustedes; y en los estatutos de ellos no deben andar.” (Levítico 18:3.) Los cristianos aprecian muchísimo su conciencia basada en la Biblia y no permiten que la corrompa el sentido distorsionado del bien y el mal que tienen las naciones (Efesios 4:17-19).

w10 15/6 págs. 8-9 párrs. 13-15 El pueblo de Jehová nos ofrece protección
13-15. a) ¿Qué le sucedió a Dina, y qué nos enseña su experiencia? b) ¿Por qué es una protección relacionarnos con otros cristianos?
13 El ejemplo de Dina, la hija de Jacob, ilustra los peligros de las malas compañías. El relato de Génesis señala que solía frecuentar a las muchachas cananeas que vivían cerca de su familia. Sin embargo, los habitantes de Canaán no compartían las altas normas morales de los siervos de Jehová. Todo lo contrario. Según testimonios arqueológicos, terminaron llenando su país de idolatría, inmoralidad, violencia y depravados ritos sexuales (Éxo. 23:23; Lev. 18:2-25; Deu. 18:9-12). ¿En qué acabó la amistad de Dina con aquellas jóvenes?
14 Siquem, un cananeo que, según el relato, era “el más honorable de toda la casa de su padre”, la tomó, “se acostó con ella y la violó” (Gén. 34:1, 2, 19). ¡Qué tragedia! ¿Cree usted que Dina se imaginaba que podría ocurrirle algo así? Lo más probable es que solo le interesara la amistad de los jóvenes de la región y que los considerara inofensivos. Sin embargo, no podía estar más equivocada.
15 Este pasaje nos enseña una lección importante: es poco realista esperar que no pase nada malo si hacemos vida social con no creyentes. Como advierten las Escrituras, “las malas compañías echan a perder los hábitos útiles” (1 Cor. 15:33). En cambio, es una protección relacionarse con quienes aman a Jehová y comparten nuestras creencias y normas morales. Ellos siempre nos animarán a actuar con sabiduría (Pro. 13:20).

w02 1/6 págs. 15-16 párr. 12 Deleitémonos en la justicia de Jehová
12. ¿Qué habrían obtenido los israelitas si hubieran observado cuidadosamente la Ley?
12 Dado que la Ley de Jehová era justa en todo aspecto, si los israelitas la hubieran obedecido, habrían obtenido la condición de justos ante Dios. Moisés hizo el siguiente recordatorio a los israelitas que estaban a punto de entrar en la Tierra Prometida: “Significará justicia para nosotros, que cuidemos de poner por obra todo este mandamiento delante de Jehová nuestro Dios, tal como él nos ha mandado” (Deuteronomio 6:25). Además, Jehová les había prometido: “Tienen que guardar mis estatutos y mis decisiones judiciales, los cuales, si el hombre los hace, entonces tendrá que vivir por medio de ellos. Yo soy Jehová” (Levítico 18:5; Romanos 10:5).

w09 15/8 pág. 6 párr. 14 La vida eterna en la Tierra: una esperanza que Dios nos ha dado
14. ¿Qué demuestra que los israelitas necesitaban algo más que la Ley mosaica para tener la esperanza de la vida eterna?
14 Los descendientes de Abrahán se convirtieron en una nación cuando Jehová hizo un pacto con ellos. Al darles la Ley, Jehová declaró: “Tienen que guardar mis estatutos y mis decisiones judiciales, los cuales, si el hombre los hace, entonces tendrá que vivir por medio de ellos” (Lev. 18:5). Sin embargo, los israelitas fueron condenados por la Ley debido a que no pudieron cumplir con sus normas perfectas, por lo que necesitaban una liberación (Gál. 3:13).

w12 1/9 págs. 6-7 ¿Valora Dios a la mujer?
Derecho al respeto. Uno de los Diez Mandamientos estipulaba: “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12). Y el sabio rey Salomón dijo en uno de sus proverbios: “Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre” (Proverbios 1:8).
La Ley regulaba con detalle el trato con personas del sexo opuesto y manifestaba gran respeto por las mujeres (Levítico 18:6, 9; Deuteronomio 22:25, 26). Incluso les recordaba a los hombres que debían tener en cuenta los límites físicos y biológicos de su esposa (Levítico 18:19).

w11 15/7 pág. 12 párr. 9 ¿Seguiremos la amorosa guía de Jehová?
9. a) ¿Por qué es peligroso que el viajero decida el camino por puro impulso? b) ¿Qué lograban los israelitas al obedecer Números 15:37-39?
9 La segunda influencia peligrosa es interna. Volvamos a la comparación del viaje. ¿Qué ocurrirá si dejamos a un lado los mapas y actuamos por impulso, quizás eligiendo cierto camino porque nos gusta más el paisaje? Muy probablemente no lleguemos a nuestro destino. Este ejemplo nos ayuda a entender otro principio divino. Se encuentra en un mandamiento que Jehová les dio a los israelitas: su ropa tenía que llevar flecos y un cordón azul (léase Números 15:37-39). Hoy esta ley pudiera parecer un tanto extraña, pero cumplía un importante objetivo. Les recordaba a los israelitas que eran diferentes de las naciones paganas que los rodeaban, algo imprescindible para disfrutar de la aprobación de Dios (Lev. 18:24, 25). Por otro lado, ese mandato nos muestra que dentro de nosotros tenemos una peligrosa influencia que puede sacarnos del camino de la vida. ¿A qué nos referimos?

w10 1/1 pág. 14 ¿Por qué mandó Dios exterminar a los cananeos?
Dios no favorece hoy a ninguna nación en particular. Al rechazar a Jesús como Mesías, la nación de Israel dejó de actuar como representante de Dios y, por tanto, de ejecutar sentencias en Su nombre (Mateo 21:42, 43). A partir de ese momento, Israel pasó a ser una nación como otra cualquiera (Levítico 18:24-28). Desde entonces, ninguna nación tiene derecho a afirmar que cuenta con el respaldo divino en una guerra.

Capitulo 19:


2. ¿Qué nos enseña el mandato de Levítico 19:2, y por qué deberíamos esforzarnos por obedecerlo?
[7 de jul., w09 1/7 pág. 9 párr. 5.]
w09 1/7 pág. 9 “Yo Jehová su Dios soy santo”
El mandato de Dios de ser santos nos ayuda a comprender mejor su modo de pensar y actuar. Para empezar, nos enseña que si queremos agradarle, debemos vivir en armonía con sus normas y esforzarnos por tener una conducta santa (1 Pedro 1:15, 16). Así disfrutaremos de la mejor vida posible (Isaías 48:17).
Este mandato también muestra que Jehová confía en sus siervos. Nunca espera de nosotros más de lo que podemos dar (Salmo 103:13, 14). Al estar hechos a su imagen y semejanza, está seguro de que tenemos el potencial para cultivar cierto grado de santidad (Génesis 1:26). ¿Verdad que saber esto nos motiva a acercarnos más al Dios santo, Jehová?

3. ¿Qué nos enseña el principio en que se basaba la antigua ley de la rebusca?
(Lev. 19: 9, 10.) [7 de jul., w06 15/6 pág. 22 párr. 13.]
w06 15/6 págs. 22-23 párr. 13 “¡Cómo amo tu ley, sí!”
13 El principio en que se basa la ley de la rebusca aún permanece: Jehová espera que sus siervos sean generosos, en particular con los necesitados. Cuanto más generosos seamos, mayores serán nuestras bendiciones. De hecho, Jesús afirmó: “Practiquen el dar, y se les dará. Derramarán en sus regazos una medida excelente, apretada, remecida y rebosante. Porque con la medida con que ustedes miden, se les medirá en cambio” (Lucas 6:38).

w00 15/8 págs. 19-20 párr. 9 Sacrificios de alabanza que agradan a Jehová
9. ¿Cuál era la diferencia principal entre los sacrificios que se hacían a Jehová y los que se ofrecían a los dioses falsos?
9 La importancia que se concedía a la pureza de los sacrificios era de hecho la principal diferencia entre los que se ofrecían a Jehová y los que las naciones vecinas de Israel presentaban a los dioses falsos. Sobre ese rasgo distintivo de los sacrificios de la Ley de Moisés, una obra de consulta observa: “Podemos darnos cuenta de que no hay conexión con la adivinación o el augurio; no hay frenesí religioso, ni automutilaciones ni prostitución sagrada, y los ritos de fertilidad, orgiásticos y sensuales son completamente prohibidos; no hay sacrificios humanos ni sacrificios por los muertos”. Todo ello pone de relieve un hecho: Jehová es santo y no pasa por alto ni aprueba ningún tipo de pecado ni corrupción (Habacuc 1:13). La adoración y los sacrificios que se le rinden han de ser limpios e incontaminados física, moral y espiritualmente (Levítico 19:2; 1 Pedro 1:14-16).

w01 1/2 pág. 14 párr. 3 ¿Cumplimos con nuestra dedicación?
3. ¿Cómo debe influir la dedicación en nuestra conducta?
3 De este relato se desprende que la dedicación es algo importante. Implica presentarse voluntario para servir a Dios, y exige una conducta limpia. Por tanto, comprendemos por qué razón citó el apóstol Pedro estas palabras de Jehová: “Tienen que ser santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15, 16). Los cristianos dedicados tenemos la enorme responsabilidad de cumplir con nuestra dedicación y de ser fieles hasta el fin. Pues bien, ¿qué conlleva la dedicación cristiana? (Levítico 19:2; Mateo 24:13.)

w02 1/6 pág. 18 párr. 1 Un pueblo purificado para efectuar obras excelentes
1. ¿Qué exige Jehová de todos los que lo adoran?
“¿QUIÉN puede ascender a la montaña de Jehová, y quién puede levantarse en su lugar santo?” El rey David del antiguo Israel planteó esta pregunta, que induce a la reflexión, sobre la adoración que Jehová acepta. Luego dio la respuesta: “El inocente de manos y limpio de corazón, que no haya llevado mi alma a pura indignidad, ni prestado juramento engañosamente” (Salmo 24:3, 4). Para que nos acepte Jehová, la personificación de la santidad, debemos ser limpios y santos. Jehová había recordado con anterioridad a la congregación de Israel: “Ustedes tienen que santificarse y tienen que resultar santos, porque yo soy santo” (Levítico 11:44, 45; 19:2).

w10 15/7 pág. 18 párr. 14 Participemos plenamente en la gran cosecha espiritual
14. ¿Qué importante condición deben cumplir los que desean participar en la cosecha?
14 Citando de las Escrituras Hebreas, el apóstol Pedro explicó cuál es la voluntad de Dios para las personas que le sirven: “De acuerdo con el Santo que los llamó, háganse ustedes mismos santos también en toda su conducta, porque está escrito: ‘Tienen que ser santos, porque yo soy santo’” (1 Ped. 1:15, 16; Lev. 19:2; Deu. 18:13). Este texto muestra que los cosechadores tenemos que mantenernos limpios moral y espiritualmente. Y podemos cumplir con esta importante condición dando los pasos necesarios para lavarnos en sentido simbólico. ¿Qué es lo que nos purificará? La palabra de verdad de Dios.

w06 1/7 págs. 22-23 párrs. 8-9 Nacieron dentro del pueblo escogido por Dios
8, 9. a) ¿Qué sistema permitía a los israelitas demostrar que estaban dedicados a Jehová? b) ¿Qué se granjeaban los israelitas que hacían ofrendas voluntarias?
8 Jehová dio a su pueblo muchas oportunidades de demostrar que en realidad era una nación dedicada a él. Por ejemplo, su Ley estipuló un sistema de sacrificios, u ofrendas, algunos de los cuales eran obligatorios y otros voluntarios (Hebreos 8:3). Las ofrendas quemadas, de grano y de comunión eran voluntarias, pues se trataba de regalos ofrecidos a Jehová para conseguir su favor y expresarle gratitud (Levítico 7:11-13).
9 Aquellos sacrificios de carácter voluntario complacían a Jehová. De las ofrendas quemadas y de grano se decía que tenían para él un “olor conducente a descanso” (Levítico 1:9; 2:2). En el sacrificio de comunión, la sangre y la grasa del animal se ofrecían a Dios, mientras que las porciones de carne eran para los sacerdotes y el israelita que hacía la ofrenda. Se trataba, pues, de una comida simbólica que evidenciaba una relación pacífica con Jehová. La Ley decía: “Ahora bien, en caso de que sacrifiquen un sacrificio de comunión a Jehová, deben sacrificarlo para granjearse aprobación” (Levítico 19:5). Es verdad que todos los israelitas estaban dedicados a Jehová por nacimiento; sin embargo, los que con sus ofrendas voluntarias demostraban su deseo de escogerlo como su Dios ‘se granjeaban la aprobación’ de Jehová y recibían incontables bendiciones (Malaquías 3:10).

w03 1/12 pág. 17 párr. 9 ‘Mostrémonos agradecidos’
9. ¿Qué enseñó Jehová mediante la disposición de la rebusca?
9 En tercer lugar, Jehová suministró una ley que regulaba la rebusca: “Cuando ustedes sieguen la mies de su tierra, no debes segar las orillas de tu campo completamente, y no debes recoger la rebusca de tu siega. Además, no debes juntar los sobrantes de tu viña, y no debes recoger las uvas esparcidas de tu viña. Para el afligido y el residente forastero los debes dejar. Yo soy Jehová el Dios de ustedes” (Levítico 19:9, 10). De nuevo, no se especificaba la cantidad. Se dejaba a discreción de cada israelita decidir cuánto dejaría para los necesitados. Y como muy bien dijo el sabio rey Salomón: “El que muestra favor al de condición humilde le presta a Jehová, y Él le pagará su trato” (Proverbios 19:17). De este modo, Jehová enseñó a tener compasión y consideración para con los desfavorecidos.

w06 15/6 pág. 22 párr. 11 “¡Cómo amo tu ley, sí!”
11. ¿En qué consistía la ley de la rebusca?
11 Un segundo aspecto de la Ley mosaica que reflejaba el interés de Dios por el bienestar de su pueblo fue la rebusca. Jehová mandó a los agricultores israelitas que permitieran a los pobres recolectar el producto de los campos que se quedara atrás. Los agricultores no debían segar completamente las orillas de los sembrados, ni repasar las viñas o los olivos, ni tampoco recoger las gavillas olvidadas. La rebusca era una medida amorosa en favor de los pobres, los inmigrantes, los huérfanos y las viudas. Claro está, exigía trabajo arduo de parte de estos, pero gracias a ella, no tenían que mendigar (Levítico 19:9, 10; Deuteronomio 24:19-22; Salmo 37:25).

w11 1/2 pág. 15 ¿Lo sabía?
¿Qué era la rebusca, y a quiénes beneficiaba?
▪ La Ley mosaica prohibía a los agricultores recolectar absolutamente todo el producto de sus campos. Por ejemplo, durante la cosecha no podían segar las orillas de los trigales y tenían que dejar en los viñedos las uvas que hubieran quedado esparcidas, así como las que no hubieran madurado todavía. Además, debían olvidarse de las aceitunas que no cayeran de las ramas al varear los olivos (Levítico 19:9, 10; Deuteronomio 24:19-21). Así, los pobres, los huérfanos, las viudas y los inmigrantes tendrían la oportunidad de hacer la rebusca, es decir, de recoger los frutos que hubieran quedado atrás.
La rebusca beneficiaba a la entera sociedad israelita. En los dueños de los campos fomentaba la generosidad y la confianza en que Jehová los bendeciría. Y en los necesitados fomentaba la laboriosidad, pues la rebusca no era una tarea fácil (Rut 2:2-17). Gracias a esta ley, los pobres podían obtener su alimento con un trabajo digno, sin tener que mendigar y sin convertirse en una carga para los demás.

w00 1/12 pág. 18 párrs. 15-16 ¿Amamos en sumo grado los recordatorios de Jehová?
15, 16. ¿De qué manera influye en nuestra conducta la observancia de los recordatorios de Jehová?
15 La observancia de los recordatorios divinos nos distingue de este mundo perverso. Por ejemplo, nos libra de la inmoralidad sexual (Deuteronomio 5:18; Proverbios 6:29-35; Hebreos 13:4). Nos ayuda a vencer la tentación de recurrir a mentiras, prácticas deshonestas o incluso robos (Éxodo 20:15, 16; Levítico 19:11; Proverbios 30:7-9; Efesios 4:25, 28; Hebreos 13:18). También nos impide tomar venganza, abrigar rencor o calumniar al prójimo (Levítico 19:16, 18; Salmo 15:1, 3).
16 Cuando hacemos caso a los recordatorios de Dios, nos mantenemos santos, es decir, apartados para el servicio divino. Ciertamente, es vital permanecer separados de este mundo. Al orar a Jehová durante la última noche de su vida terrestre, Jesús hizo esta súplica a favor de sus discípulos: “Yo les he dado tu palabra, pero el mundo los ha odiado, porque ellos no son parte del mundo, así como yo no soy parte del mundo. Te solicito, no que los saques del mundo, sino que los vigiles a causa del inicuo. Ellos no son parte del mundo, así como yo no soy parte del mundo. Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad” (Juan 17:14-17). Tengamos siempre en alta estima la Palabra de Dios, la cual nos aparta para darle a él servicio sagrado.

w01 1/12 pág. 22 párr. 16 Temamos a Jehová y guardemos sus mandamientos
16. a) ¿De qué maneras demostró Job bondad amorosa? b) ¿Cómo sabemos que Job no negó el perdón a sus ofensores?
16 Sin embargo, el temor piadoso implica no solo evitar el mal, sino obrar el bien; de ahí que Job tratara compasivamente a los ciegos, los cojos y los pobres (Levítico 19:14; Job 29:15, 16). Comprendía que la persona “que retiene de su propio prójimo la bondad amorosa, también dejará hasta el temor del Todopoderoso” (Job 6:14). Una forma de retener del semejante tal bondad sería no perdonarlo o guardarle rencor. Cuando Dios así se lo indicó, Job oró por sus tres compañeros, que tantos disgustos le habían dado (Job 42:7-10). En nuestro caso, ¿podríamos imitar su espíritu indulgente con algún hermano en la fe que nos haya lastimado? Algo que contribuirá mucho a superar el enojo es orar con sinceridad a favor de quien nos ha ofendido. Las bendiciones de que disfrutó Job por su temor piadoso nos dan una idea de ‘la abundante bondad que Jehová ha guardado cual tesoro para los que le temen’ (Salmo 31:19; Santiago 5:11).

w03 15/3 pág. 20 párrs. 1-2 Los primeros cristianos y la Ley mosaica
1, 2. ¿Cuáles fueron algunos beneficios que obtuvieron los israelitas que obedecieron cuidadosamente la Ley mosaica?
EN 1513 antes de la era común, Jehová dio a los israelitas un código de leyes y les dijo que si obedecían Su voz, los bendeciría y disfrutarían de una vida feliz y gratificante (Éxodo 19:5, 6).
2 Aquel código, llamado la Ley mosaica o simplemente “la Ley”, era “santo y justo y bueno” (Romanos 7:12). Promovía la buena vecindad y valores como la bondad, la honradez y la moralidad (Éxodo 23:4, 5; Levítico 19:14; Deuteronomio 15:13-15; 22:10, 22). También estimulaba a los judíos a amarse unos a otros (Levítico 19:18). Además, no debían mezclarse con gentiles que no estaban sujetos a la Ley ni tomar esposas de entre esas personas (Deuteronomio 7:3, 4). Como un “muro” que separara a judíos de gentiles, la Ley mosaica protegió al pueblo de Dios de contaminarse con la forma de pensar y las prácticas del paganismo (Efesios 2:14, 15; Juan 18:28).

w02 15/11 pág. 17 párr. 15 Sigamos sirviendo hombro a hombro
15. ¿En qué se diferencia el chisme de la calumnia?
15 En vista de que murmurar puede llevarnos al chisme dañino, hemos de vigilar lo que decimos. Los chismes son habladurías sobre la gente y sus asuntos. La calumnia, por otro lado, consiste en una acusación falsa que se hace contra alguien para dañar su reputación. Tal forma de hablar es maliciosa e impía. Por eso, Dios les dijo a los israelitas: “No debes andar entre tu pueblo con el fin de calumniar” (Levítico 19:16).

w06 15/1 págs. 21-22 párr. 5 No dejemos lugar para el Diablo
5. ¿Qué hacía Diótrefes, por lo que merecía que le pidieran cuentas?
5 A los israelitas se les mandó: “No debes andar entre tu pueblo con el fin de calumniar” (Levítico 19:16). El apóstol Juan dijo lo siguiente sobre cierto calumniador de su tiempo: “Escribí algo a la congregación, pero Diótrefes, a quien le gusta tener el primer lugar entre ellos, no recibe nada de nosotros con respeto. Por eso, si voy, traeré a memoria sus obras que sigue haciendo, charlando acerca de nosotros con palabras inicuas” (3 Juan 9, 10). Diótrefes calumniaba a Juan y merecía que le pidieran cuentas de su proceder. ¿Qué cristiano leal quisiera ser como Diótrefes e imitar así a Satanás, el gran calumniador?

w12 15/2 págs. 21-22 párr. 13 Cómo mantener un buen espíritu en la congregación
13. ¿Qué graves consecuencias espirituales pueden acarrearle las críticas a la congregación?
13 Las críticas pueden acarrearle consecuencias espirituales muy graves a la congregación, como perturbar su paz y unidad. Si habláramos mal de nuestros hermanos en la fe, no solo les haríamos daño a ellos, sino que podríamos acabar cayendo en la calumnia y la injuria (Lev. 19:16; 1 Cor. 5:11). En el siglo primero, algunos estaban “desatendiendo el señorío y hablando injuriosamente de los gloriosos”, es decir, de los responsables de la congregación (Jud. 8, 16). Sin duda, a Dios no le agradó ese comportamiento.

w13 15/3 págs. 10-11 párrs. 13-14 ¿Está su corazón dispuesto a conocer a Jehová?
13, 14. ¿Cómo podría causarle daño a un cristiano su propio corazón?
13 Jesús afirmó: “Del corazón salen razonamientos inicuos, asesinatos, adulterios, fornicaciones, hurtos, testimonios falsos, blasfemias” (Mat. 15:19). Por supuesto, un hermano con un corazón insensible podría cometer adulterio o fornicación, y si no se arrepintiera, perder para siempre el favor divino. Pero incluso un cristiano que no ha cometido tales pecados podría estar alimentando un mal deseo en su corazón (lea Mateo 5:27, 28). Ahí es donde un buen autoexamen puede ser de mucha ayuda. Si lo lleváramos a cabo, ¿encontraríamos algún sentimiento impropio hacia alguien del sexo opuesto, algún anhelo secreto que Dios no aprobaría y que deberíamos arrancar?
14 ¿Y qué hay de aquel que no ha llegado a cometer un asesinato pero deja que el rencor crezca en su interior hasta el punto de odiar a un hermano en la fe? (Lev. 19:17.) ¿Luchará por desarraigar esos sentimientos que podrían endurecerle el corazón? (Mat. 5:21, 22.)

w05 15/4 pág. 16 párr. 4 Dejemos que la palabra de Dios ilumine nuestro camino
4. ¿Qué efecto tiene el cariño por la palabra de Dios en quienes sufren aflicción?
4 El salmista “habría perecido en [su] aflicción” de no haberse “encariñado” con la ley de Dios (Salmo 119:92). No eran los extranjeros quienes le causaban sufrimiento; quienes lo odiaban eran israelitas que desobedecían la ley (Levítico 19:17). Pero ello no lo abrumó, pues amaba la ley divina que lo sostenía. En Corinto, el apóstol Pablo se vio “en peligros entre falsos hermanos”, algunos de los cuales quizás fueran los “apóstoles superfinos”, que buscaban un pretexto para acusarlo (2 Corintios 11:5, 12-14, 26). Aun así, Pablo mantuvo su espiritualidad porque sentía cariño por los dichos divinos. Como estimamos la Palabra escrita de Jehová y aplicamos lo que dice, amamos a nuestros hermanos en la fe (1 Juan 3:15). Ni siquiera el odio del mundo puede hacernos olvidar una sola de Sus instrucciones. Junto con nuestra amorosa hermandad, seguimos efectuando la voluntad de Jehová mientras anhelamos servirle gozosos por la eternidad (Salmo 119:93).

w06 15/1 pág. 25 párrs. 21-22 No dejemos lugar para el Diablo
21, 22. ¿Cómo podemos seguir el consejo de Pablo recogido en Efesios 4:26, 27?
21 A los cristianos no nos mueve “el espíritu del mundo”, sino que nos guía el espíritu de Dios, el cual produce en nosotros cualidades como el amor y el autodominio (Gálatas 5:22, 23). Estas cualidades nos ayudan a resistir los ataques que el Diablo lanza contra nuestra fe. Él quiere que ‘nos mostremos acalorados solo para hacer el mal’, pero el espíritu de Dios nos ayuda a ‘deponer la cólera y dejar la furia’ (Salmo 37:8). Aunque es verdad que hay momentos en que nos enojamos con razón, Pablo nos aconseja: “Estén airados, y, no obstante, no pequen; que no se ponga el sol estando ustedes en estado provocado, ni dejen lugar para el Diablo” (Efesios 4:26, 27).
22 La ira puede dar lugar al pecado si no la dominamos. Permitir que controlara nuestro estado mental le daría al Diablo la oportunidad de sembrar la discordia en la congregación o impulsarnos a hacer cosas malas; por esto es necesario que resolvamos las diferencias con prontitud y a la manera de Dios (Levítico 19:17, 18; Mateo 5:23, 24; 18:15, 16). Dejémonos guiar, pues, por el espíritu de Dios, ejerciendo autodominio y no permitiendo nunca que la ira —aunque sea justificada— se convierta en amargura, malicia y odio.

w02 15/7 pág. 14 párr. 18 Añadamos devoción piadosa a nuestro aguante
18. ¿Qué responsabilidad tenemos en lo que respecta a las ofensas personales?
18 Los malentendidos y las ofensas personales pueden poner en peligro nuestra devoción piadosa. Tal vez provoquen ansiedad o impulsen a algunos a tomar la imprudente decisión de aislarse de sus hermanos espirituales (Proverbios 18:1). Sin embargo, conviene recordar que si abrigamos mala voluntad para con otros o les guardamos rencor, puede perjudicarse nuestra relación con Jehová (Levítico 19:18). De hecho, “el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede estar amando a Dios, a quien no ha visto” (1 Juan 4:20). En su Sermón del Monte, Jesús subrayó la necesidad de tomar medidas para resolver de inmediato los roces personales. Dijo a sus oyentes: “Si estás llevando tu dádiva al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu dádiva allí enfrente del altar, y vete; primero haz las paces con tu hermano, y luego, cuando hayas vuelto, ofrece tu dádiva” (Mateo 5:23, 24). Una disculpa puede sanar las heridas que hayamos causado mediante palabras o actos desconsiderados. Si pedimos perdón y admitimos que no actuamos bien, es posible que se cierre la brecha y se restablezcan las relaciones pacíficas. Jesús dio más consejos para zanjar las dificultades (Mateo 18:15-17). ¡Qué felices nos sentimos cuando logramos solucionar los problemas! (Romanos 12:18; Efesios 4:26, 27.)

w03 15/8 pág. 12 párrs. 15-16 Los siervos de Jehová tenemos una esperanza verdadera
15, 16. ¿De qué actos malvados eran culpables los contemporáneos de Miqueas?
15 En Miqueas 2:1, 2 se describe vívidamente un ejemplo de la maldad de los contemporáneos de Miqueas: “¡Ay de los que traman lo que es dañino, y de los que practican lo que es malo, sobre sus camas! A la luz de la mañana proceden a hacerlo, porque está en el poder de su mano. Y han deseado campos y se han apoderado de ellos; también casas, y las han tomado; y han defraudado a un hombre físicamente capacitado y a su casa, a un hombre y su posesión hereditaria”.
16 Hay individuos codiciosos que pasan la noche despiertos tramando la manera de apropiarse de los campos y las casas de su prójimo, y al llegar la mañana, se apresuran a realizar sus planes. Pero no cometerían esos actos malvados si recordaran el pacto que tienen con Jehová. La Ley mosaica contiene disposiciones para proteger a los pobres. Bajo la Ley, ninguna familia debería perder permanentemente su herencia. No obstante, eso no les importa a aquellos individuos codiciosos. Pasan por alto las palabras de Levítico 19:18, donde dice: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo”.

w10 15/5 pág. 31 párr. 15 No contristemos el espíritu santo de Jehová
15. ¿Cómo debemos responder si alguien nos ofende?
15 Seamos amables, compasivos y perdonadores. Pablo aconsejó: “Háganse bondadosos unos con otros, tiernamente compasivos, y perdónense liberalmente unos a otros, así como Dios también por Cristo liberalmente los perdonó a ustedes” (Efe. 4:32). Aun si alguien nos lastima profundamente, debemos perdonar tal como lo hace Dios (Luc. 11:4). Imagínese que un hermano ha hablado mal de usted. En un esfuerzo por arreglar las cosas, usted decide abordarlo, y él se siente mal por lo sucedido y le pide una disculpa sincera. ¿Basta con perdonarlo? No. Hay algo más que hacer, como dice Levítico 19:18: “No debes tomar venganza ni tener rencor contra los hijos de tu pueblo; y tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy Jehová”.

w04 15/5 pág. 24 Puntos sobresalientes del libro de Levítico
Respuestas a preguntas bíblicas:
Levítico 19:27. ¿Qué quiere decir el mandato de no “cortar los mechones de sus lados de modo que queden cortos en derredor” o “destruir la extremidad” de la barba? Obviamente se dispuso esta ley para evitar que los judíos se cortaran la barba o el cabello como solían hacerlo ciertos paganos (Jeremías 9:25, 26; 25:23; 49:32). Sin embargo, el mandato divino no significaba que los judíos no pudieran recortarse la barba en lo más mínimo (2 Samuel 19:24).

w04 15/11 pág. 11 párr. 8 Proclamemos con valor la palabra de Dios
8. ¿Qué conducta pasaban por alto los sacerdotes malvados?
8 Mientras tanto, ¿qué hacían los sacerdotes de Israel? Para averiguarlo, centremos nuestra atención en otro escenario. Fijémonos en qué pecados permitían los sacerdotes “en la casa de sus dioses”. Mediante Amós, Dios dijo: “Un hombre y su propio padre han ido a la misma muchacha, con el propósito de profanar mi santo nombre” (Amós 2:7, 8). ¡Qué desvergüenza! Padres e hijos israelitas cometían actos inmorales con la misma prostituta de templo, y aquellos sacerdotes malvados pasaban por alto semejante inmundicia (Levítico 19:29; Deuteronomio 5:18; 23:17).

w00 15/12 págs. 18-19 párrs. 21-22 Ayudemos al prójimo a andar de una manera digna de Jehová
21, 22. a) ¿Por qué deben interesarnos las palabras de Colosenses 4:11? b) ¿Qué oportunidades tenemos de imitar el ejemplo de los hermanos que estaban con Pablo?
21 Lo que Pablo escribió sobre ser “un socorro fortalecedor” nos permite comprender mejor cómo asistir a otros hermanos. Tal vez anden de una manera digna de Jehová observando sus normas morales, yendo a las reuniones cristianas y saliendo a la predicación. Por todo ello son dignos de nuestro reconocimiento. Ahora bien, ¿podríamos hacer más, ser “un socorro fortalecedor”, como lo fueron aquellos hermanos para Pablo?
22 Si conocemos a una hermana que ha seguido sabiamente el consejo de 1 Corintios 7:37 y que no tiene cerca a la familia, ¿sería posible incluirla en alguna de nuestras actividades familiares, invitarla, por ejemplo, a una comida o una pequeña reunión de amigos o parientes? ¿Por qué no decirle que vaya con nuestra familia a una asamblea o de vacaciones? También tenemos la opción de quedar con ella a una hora conveniente para hacer la compra. Lo anterior también es aplicable a los hermanos y las hermanas que son viudos o que no saben conducir. Quizá nos resulte valioso escuchar sus experiencias o aprovecharnos de sus conocimientos en asuntos tan normales como elegir la fruta o la ropa de los niños (Levítico 19:32; Proverbios 16:31). Al obrar así conseguiremos estrechar nuestra relación con facilidad. Ellos tal vez se sientan más libres de acudir a nosotros si necesitan algún medicamento de la farmacia o algo parecido. Los hermanos que estaban con Pablo en Roma debieron de darle ayuda práctica y fortalecedora, y lo mismo podemos hacer nosotros. Tal como en el pasado, obtenemos un beneficio más: se refuerzan los vínculos de amor, y nos resolvemos firmemente a servir juntos a Jehová con lealtad.

w00 15/6 pág. 21 párr. 14 “Todos ustedes son hermanos”
14. ¿Cómo podemos honrar a los miembros mayores de la congregación?
14 En la congregación, nuestra familia extensa espiritual, también podemos ‘llevar la delantera’ en lo que respecta a honrar a los miembros de edad avanzada (Romanos 12:10). Tal vez estos no puedan hacer tanto como en el pasado y se sientan frustrados (Eclesiastés 12:1-7). Un Testigo ungido de edad avanzada que estaba postrado en cama en una enfermería expresó en cierta ocasión esa frustración al decir: “Estoy esperando con ansia el momento de la muerte para volver al trabajo”. El reconocimiento y la honra que demos a estos cristianos mayores puede serles de ayuda. A los israelitas se les mandó: “Ante canas debes levantarte, y tienes que mostrar consideración a la persona del envejecido” (Levítico 19:32). Mostramos consideración a los mayores cuando hacemos que se sientan necesitados y apreciados. ‘Levantarse’ puede significar en ocasiones sentarse con ellos y escucharles mientras nos explican lo que hicieron años atrás. Tal consideración dignifica a los mayores y enriquece nuestra vida espiritual.

w01 15/8 pág. 17 párrs. 10-11 Abrahán, un ejemplo de fe
10, 11. a) ¿Por qué razón, probablemente, se quedó Abrán en Harán algún tiempo? b) ¿Qué estímulo puede darse a los cristianos que atienden a sus padres envejecidos?
10 Abrán se domicilió en Harán, probablemente por consideración a Taré, su anciano padre (Levítico 19:32). Muchos cristianos de nuestros días también tienen el privilegio de cuidar a sus padres envejecidos o enfermos; algunos hasta han debido hacer ciertos cambios con ese fin. Cuando eso es necesario, estos hermanos pueden tener la certeza de que sus amorosos sacrificios son ‘aceptos a vista de Dios’ (1 Timoteo 5:4).
11 Pasó el tiempo, “y los días de Taré llegaron a ser doscientos cinco años. Entonces murió Taré en Harán”. No cabe duda de que Abrán lloró la pérdida de su padre, pero una vez que acabó el período de duelo, partió de inmediato. “Abrán tenía setenta y cinco años de edad cuando salió de Harán. Así que Abrán tomó a Sarai su esposa y a Lot el hijo de su hermano y todos los bienes que ellos habían acumulado y las almas que habían adquirido en Harán, y procedieron a salir para ir a la tierra de Canaán.” (Génesis 11:32; 12:4, 5.)

w01 15/8 pág. 17 párrs. 10-11 Abrahán, un ejemplo de fe
10, 11. a) ¿Por qué razón, probablemente, se quedó Abrán en Harán algún tiempo? b) ¿Qué estímulo puede darse a los cristianos que atienden a sus padres envejecidos?
10 Abrán se domicilió en Harán, probablemente por consideración a Taré, su anciano padre (Levítico 19:32). Muchos cristianos de nuestros días también tienen el privilegio de cuidar a sus padres envejecidos o enfermos; algunos hasta han debido hacer ciertos cambios con ese fin. Cuando eso es necesario, estos hermanos pueden tener la certeza de que sus amorosos sacrificios son ‘aceptos a vista de Dios’ (1 Timoteo 5:4).
11 Pasó el tiempo, “y los días de Taré llegaron a ser doscientos cinco años. Entonces murió Taré en Harán”. No cabe duda de que Abrán lloró la pérdida de su padre, pero una vez que acabó el período de duelo, partió de inmediato. “Abrán tenía setenta y cinco años de edad cuando salió de Harán. Así que Abrán tomó a Sarai su esposa y a Lot el hijo de su hermano y todos los bienes que ellos habían acumulado y las almas que habían adquirido en Harán, y procedieron a salir para ir a la tierra de Canaán.” (Génesis 11:32; 12:4, 5.)

w08 15/10 pág. 21 párr. 1 ¿Trata usted a los demás con profundo respeto?
1. ¿Qué se ha perdido en muchos lugares?
EN ALGUNAS partes del mundo no está bien visto que los niños estén de pie al lado de un adulto sentado, pues quedarían por encima de él. Por eso se sientan en el suelo junto a él como señal de respeto. También demuestran su respeto a los mayores evitando darles la espalda. Por supuesto, cada cultura tiene su forma particular de mostrar respeto a los demás. En cualquier caso, este ejemplo nos recuerda el siguiente mandamiento de la Ley mosaica: “Ante canas debes levantarte [en señal de respeto], y tienes que mostrar consideración a la persona del envejecido” (Lev. 19:32). Lamentablemente, en muchos lugares se ha perdido el respeto que antes había hacia la gente. De hecho, la falta de respeto está a la orden del día.

Capitulo 20:


w00 15/8 pág. 16 párrs. 17-18 Sacrificios que agradaron a Dios
17, 18. ¿Para qué se suministró la ofrenda por el pecado, y qué propósito tenían las ofrendas por la culpa?
17 La ofrenda por el pecado se aceptaba solo para cubrir pecados involuntarios contra la Ley provocados por la debilidad de la carne. ‘En caso de que pecara un alma por equivocación en cualquiera de las cosas que Jehová mandaba que no debían hacerse’, el pecador tenía que presentar una ofrenda por el pecado adecuada a su posición social en la comunidad (Levítico 4:2, 3, 22, 27). Por otra parte, los pecadores impenitentes eran cortados del pueblo; no había sacrificios para ellos (Éxodo 21:12-15; Levítico 17:10; 20:2, 6, 10; Números 15:30; Hebreos 2:2).
18 El significado y el propósito de la ofrenda por la culpa se aclaran en los capítulos 5 y 6 de Levítico. Aunque una persona pecara involuntariamente, su transgresión podía haber vulnerado los derechos de su prójimo o de Jehová Dios, error que exigía una satisfacción o reparación. Se mencionan varias categorías de pecado. Algunos eran pecados íntimos (5:2-6); otros, pecados contra “las cosas santas de Jehová” (5:14-16), y otros, aunque no totalmente involuntarios, pecados provocados por deseos impropios o debilidades de la carne (6:1-3). Además de confesar tales pecados, el oferente tenía que hacer compensación en los casos debidos y luego presentar a Jehová una ofrenda por la culpa (Levítico 6:4-7).

w13 15/6 pág. 32 ¿Recuerda usted?
Ejecutaban los israelitas a los criminales colgándolos de un madero?
No. Otras naciones sí lo hacían, pero no los israelitas. Al menos en tiempos de las Escrituras Hebreas, el criminal era ejecutado primero, quizás lapidándolo (Lev. 20:2, 27). Luego tal vez se colgara su cadáver en un poste para que sirviera de advertencia (15/5, página 13).

w04 15/5 pág. 24 Puntos sobresalientes del libro de Levítico
Lecciones para nosotros:
Levítico 20:9. Un espíritu de odio y crueldad equivalía al asesinato ante los ojos de Jehová. Por ello, Dios prescribió la misma pena tanto para el que injuriara a sus padres como para el que realmente los asesinara. ¿No debería este hecho impulsarnos a mostrar amor a nuestros hermanos en la fe? (1 Juan 3:14, 15.)

w06 15/11 pág. 23 párr. 14 Mantengámonos en el amor de Dios
14. ¿Qué lección sobre el pecado extraemos de Proverbios 6:30-35?
14 Asimismo, saber que no hay forma de compensar al cónyuge inocente debería impelernos a no cometer un acto tan egoísta como es el adulterio. Proverbios 6:30-35 muestra que la gente quizá se compadezca de un ladrón que roba para comer, pero desprecia al adúltero por sus malos motivos. De hecho, el que comete adulterio “está arruinando su propia alma”, es decir, su vida. Bajo la Ley mosaica se le hubiera condenado a muerte (Levítico 20:10). Con tal de satisfacer su apetito sexual, al adúltero no le importa el daño que pueda causar. Si no se arrepiente, no permanecerá en el amor de Dios y será expulsado de la congregación cristiana, que es limpia y pura.

w10 15/10 pág. 11 párrs. 16-17 Sigamos buscando primero “la justicia de Dios”
16, 17. ¿Cuál pudo haber sido la razón por la que Jehová no aplicó su ley del adulterio en el caso de David y Bat-seba?
16 Veamos lo que sucedió cuando David cometió adulterio con Bat-seba (2 Sam. 11:2-5). La Ley mosaica dictaba que ambos fueran ejecutados (Lev. 20:10; Deu. 22:22). Sin embargo, aunque Jehová los castigó severamente, decidió no aplicar su propia ley y les perdonó la vida. ¿Actuó de manera injusta? ¿Violó sus rectas normas por favoritismo hacia David? A algunos lectores de la Biblia les parece que sí.
17 No obstante, debemos tener en cuenta que eran jueces imperfectos y limitados quienes debían aplicar la ley del adulterio. Como eran incapaces de leer el corazón de los acusados, esta ley establecía que tomaran la misma decisión en todos los casos. En cambio, Jehová sí puede ver lo que hay en nuestro interior (Gén. 18:25; 1 Cró. 29:17). Por eso no era necesario que él se ciñera a dicha ley, que estaba destinada a los jueces humanos. Esperar que lo hiciera sería como obligar a alguien con visión perfecta a usar lentes correctivos. Como Jehová podía leer el corazón de David y el de Bat-seba, vio su arrepentimiento sincero y los juzgó con misericordia y amor.

w12 15/11 págs. 22-23 párrs. 8-9 ¿Qué significa para usted el perdón de Jehová?
8, 9. ¿Cómo revela el Salmo 51 los sentimientos de David, y qué nos enseña sobre Jehová?
8 El sincero arrepentimiento del rey David queda reflejado en una canción que compuso más tarde. En el Salmo 51 leemos sus conmovedoras súplicas a Jehová, que indican claramente que no solo admitió sus pecados, sino que también se arrepintió de ellos. Lo que más le preocupaba era su relación con Dios. “Contra ti, contra ti solo, he pecado”, confesó. También le rogó: “Crea en mí hasta un corazón puro, oh Dios, y pon en mí un espíritu nuevo, uno que sea constante. [...] Restáurame, sí, el alborozo de la salvación por ti, y quieras sostenerme aun con un espíritu bien dispuesto” (Sal. 51:1-4, 7-12). ¿Somos tan sinceros como él cuando le hablamos a Jehová de nuestras flaquezas?
9 Jehová no escudó a David de las penosas consecuencias de sus pecados, que tendrían que perseguirle por el resto de sus días. Con todo, lo perdonó al ver que tenía “un corazón quebrantado y aplastado” y que estaba realmente arrepentido (léase Salmo 32:5; Sal. 51:17). El Dios todopoderoso conoce la verdadera actitud y los motivos que llevan a alguien a pecar. En lugar de permitir que jueces humanos condenaran a muerte a los adúlteros según la Ley mosaica, Jehová se compadeció de David y Bat-seba e intervino personalmente (Lev. 20:10). Y hasta hizo que Salomón, un hijo de ambos, fuera el siguiente rey de Israel (1 Crón. 22:9, 10).

w00 1/11 pág. 8 párr. 6 Veamos la pureza moral como Dios la ve
6. ¿Qué abarca en la Biblia el término fornicación?
6 ¿Qué significa el término fornicación? Esta palabra traduce la voz griega por•néi•a, que a veces hace referencia a las relaciones sexuales entre personas no casadas (1 Corintios 6:9). En otros lugares, como en Mateo 5:32 y 19:9, tiene un significado más amplio, de modo que también abarca el adulterio, el incesto y el bestialismo. Otras prácticas entre individuos no casados, como el coito oral o anal y la manipulación sexual de los genitales de otra persona, constituyen asimismo por•néi•a. Todos estos actos se condenan —sea explícita o implícitamente— en la Palabra de Dios (Levítico 20:10, 13, 15, 16; Romanos 1:24, 26, 27, 32).

w04 15/10 pág. 11 párrs. 12-13 ¿Estará usted en el Paraíso?
12, 13. ¿Qué debemos hacer para permanecer en el paraíso espiritual?
12 Sin embargo, hay algo que no debemos pasar por alto. Dios dijo a los israelitas: “Tienen que guardar todo el mandamiento que [les] estoy mandando hoy, para que se hagan fuertes y verdaderamente entren y tomen posesión de la tierra” (Deuteronomio 11:8). En Levítico 20:22, 24 se menciona esa misma tierra: “Ustedes tienen que guardar todos mis estatutos y todas mis decisiones judiciales y ponerlos por obra, para que no los vomite la tierra a la cual los llevo para que moren en ella. Por lo tanto les dije a ustedes: ‘Ustedes, por su parte, tomarán posesión del suelo de ellas, y yo, por mi parte, se lo daré para que tomen posesión de él, tierra que mana leche y miel’”. En efecto, la posesión de la Tierra Prometida dependía de que tuvieran una buena relación con Jehová Dios. Como no fueron obedientes, Dios permitió que los babilonios los conquistaran y se los llevaran lejos de su hogar.
13 En nuestro paraíso espiritual recibimos numerosas bendiciones. El ambiente es sosegado y agradable a la vista. Estamos en paz con cristianos que han luchado contra características animales y que procuran ser bondadosos y serviciales. No obstante, permanecer en el paraíso espiritual exige más que llevarse bien con ellos. Es preciso que tengamos una buena relación con Jehová y que hagamos su voluntad (Miqueas 6:8). Aunque hemos entrado en el paraíso espiritual de manera voluntaria, poco a poco podríamos alejarnos —o ser echados de él— si no nos esforzamos por conservar nuestra buena relación con Dios.

w06 1/4 pág. 21 párr. 1 ‘Vayan y hagan discípulos, bautizándolos’
1. ¿Qué decisión tomó la nación de Israel al pie del monte Sinaí?
HACE unos tres mil quinientos años, una nación entera hizo un voto a Dios. Congregados al pie del monte Sinaí, los israelitas prometieron abiertamente: “Todo lo que Jehová ha hablado estamos dispuestos a hacerlo”. A partir de ese momento, Israel se convirtió en un pueblo dedicado a Dios, su “propiedad especial” (Éxodo 19:5, 8; 24:3). Como tal, ansiaba recibir la protección divina y vivir generación tras generación en una tierra que “mana[ba] leche y miel” (Levítico 20:24).

Referencias consultadas en: Watchtower Library 2013 CD‒ROM

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