Puntos Sobresalientes de Números 22, 23, 24, 25

Puntos sobresalientes de la Biblia: Números 22, 23, 24, 25

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Puntos sobresalientes del libro de Números 22 a 25

*** w04 1/8 pág. 27 Puntos sobresalientes del libro de Números ***
Respuestas a preguntas bíblicas:
22:20-22. ¿Por qué se encendió la cólera de Jehová contra Balaam? Jehová le había dicho al profeta Balaam que no debía maldecir a los israelitas (Números 22:12). Sin embargo, el profeta acompañó a los hombres de Balac con el firme propósito de desobedecer aquel mandato, pues quería complacer al rey moabita para que este lo recompensara (2 Pedro 2:15, 16; Judas 11). Pese a que contra su voluntad había tenido que bendecir a Israel en lugar de maldecirlo, todavía trató de ganarse el favor del rey proponiéndole que empleara adoradoras de Baal para seducir a los varones israelitas (Números 31:15, 16). Así pues, la cólera de Dios contra Balaam fue provocada por la codicia sin escrúpulos de aquel profeta.

*** w03 15/5 págs. 13-14 párr. 19 Cristo habla a las congregaciones ***
19 Cristo también se refirió a “la enseñanza de Balaam”. Ansioso de lucrarse, este falso profeta intentó lanzar una maldición contra Israel y, cuando Dios la convirtió en bendición, se confabuló con el rey moabita Balac e indujo a muchos israelitas a la idolatría y la inmoralidad sexual. Al igual que Finehás, que combatió las maquinaciones de Balaam, los ancianos cristianos tienen que defender la justicia con firmeza (Números 22:1–25:15; 2 Pedro 2:15, 16; Judas 11). En realidad, todo cristiano debe estar en guardia para no caer en la idolatría y evitar que se infiltre la inmoralidad en la congregación (Judas 3, 4).

*** w02 15/3 pág. 16 párr. 12 Cristo dirige a su congregación ***
A pesar de haber recibido constantes advertencias divinas, Balaam trató de maldecir al pueblo de Dios a cambio de dinero (Números 22:5-28, 32-34; Deuteronomio 23:5). Coré desempeñaba deberes extraordinarios en Israel, pero no le bastaron, de modo que instigó a la rebelión contra el siervo de Dios, Moisés, el hombre más manso de la Tierra (Números 12:3; 16:1-3, 32, 33). A Caín, Balaam y Coré les sobrevino el desastre. Estos tres casos ilustran la importancia de escuchar los consejos de aquellos a quienes Jehová utiliza para ocupar puestos de responsabilidad y respetarlos.

*** w07 15/10 págs. 13-14 Vayamos hacia la luz ***
Balac, el rey de Moab, mandó llamar a Balaam para que maldijera a Israel. Pero Jehová desbarató sus planes obligando a este falso profeta a pronunciar bendiciones en vez de maldiciones (Números 22:1-7; 24:10). Sin darse por vencido, Balaam maquinó otro plan con el que pretendía que el pueblo de Dios se hiciera indigno de heredar la Tierra Prometida. ¿Cómo lo lograría? Incitándolos a cometer inmoralidad y dar culto a Baal. Aunque aquella estrategia no dio los resultados deseados, consiguió que 24.000 israelitas cayeran en la trampa. Tuvieron relaciones inmorales con las moabitas y dieron su devoción al Baal de Peor (Números 25:1-9).
¡Qué lástima! Muchos de aquellos israelitas habían visto la protección de Jehová durante su travesía “por todo aquel desierto grande e inspirador de temor” (Deuteronomio 1:19). Y ahora, faltándoles tan poco para recibir su herencia, 24.000 de ellos sucumben a los deseos carnales y mueren a manos de Jehová. ¡Qué advertencia tan contundente para los siervos de Dios de la actualidad, quienes pronto recibiremos una herencia mucho más valiosa!
En su afán de impedir que los siervos de Jehová obtengamos nuestra recompensa, Satanás hoy hace lo indecible. Pero no tiene que echar mano de nuevas estrategias. Actúa igual que cuando los israelitas se hallaban por primera vez ante la Tierra Prometida: siembra el temor y la duda valiéndose de amenazas, burlas y persecución. Y esa treta le da resultados con algunos cristianos (Mateo 13:20, 21). Por siglos, también ha recurrido a la táctica de corromper la moralidad de los siervos de Dios. Así, en ocasiones se infiltran en la congregación individuos que intentan pervertir a los cristianos más débiles, es decir, a los que no andan con paso firme en la luz divina (Judas 8, 12-16).

*** w07 15/10 págs. 16-17 “Las naves de Kitim” surcan el mar ***
A dichas embarcaciones se alude en varios pasajes de las Escrituras, algunos de carácter profético. En efecto, los estudiantes de la Biblia siempre han sentido profundo interés por “las naves de Kitim” y por la propia tierra de Kitim (Daniel 11:30; Números 24:24; Isaías 23:1). Ahora bien, ¿dónde estaba Kitim? ¿Qué sabemos de sus naves? ¿Y qué interés revisten estas preguntas hoy día?
La Kitim de la Biblia aparece con el nombre “Cetim” en los escritos del historiador judío Josefo, quien la identifica con la isla de Chipre. Además, al sureste de la isla se localiza la ciudad de Citio (o Kition), cuyo nombre corrobora la identidad de Kitim. En la antigüedad, esta isla sacó provecho de su situación estratégica, en el cruce de varias rutas comerciales y muy cerca de importantes puertos del Mediterráneo oriental. Su posición geográfica la obligaba a tomar partido por una nación u otra en los conflictos bélicos. Podía ser, sin duda, un magnífico aliado o un enemigo nada despreciable.

*** w06 15/1 pág. 30 Opongámonos al Diablo, y él huirá ***
Opongámonos al Diablo, y él huirá
19 Es posible ganar la batalla espiritual que libramos contra el Diablo y las fuerzas espirituales malignas bajo su mando. No hay razón para temblar de miedo ante Satanás, pues el discípulo Santiago escribió: “Sujétense [...] a Dios; pero opónganse al Diablo, y él huirá de ustedes” (Santiago 4:7). Una manera de tomar la ofensiva en oponernos a Satanás y los espíritus malos que cooperan con él es no teniendo nada que ver con la magia o el ocultismo ni con nadie que los practique. Las Escrituras muestran claramente que los siervos de Jehová no deben buscar señales para predecir el futuro ni practicar la astrología, la adivinación ni el espiritismo. Si estamos activos y fuertes en sentido espiritual, no hay por qué temer que nos hagan un maleficio (Números 23:23; Deuteronomio 18:10-12; Isaías 47:12-15; Hechos 19:18-20).

*** w11 15/9 págs. 30-31 ¿Encarará usted las situaciones difíciles como Finehás? ***
“En seguida se levantó”
Notemos el suceso que encaró Finehás cuando aún era bastante joven, en los días en que el campamento israelita se encontraba en las llanuras de Moab: “El pueblo comenzó a tener relaciones inmorales con las hijas de Moab” y “a comer y a inclinarse ante los dioses de ellas” (Núm. 25:1, 2). Como consecuencia, Jehová envió un azote mortal contra aquellos pecadores. ¿Nos imaginamos cómo se sentiría Finehás al enterarse de la grave ofensa y de sus mortíferas consecuencias?
El relato prosigue: “Un hombre de los hijos de Israel vino, y estaba haciendo que se acercara a sus hermanos una madianita, ante los ojos de Moisés y ante los ojos de toda la asamblea de los hijos de Israel, mientras ellos se hallaban llorando a la entrada de la tienda de reunión” (Núm. 25:6). ¿Qué haría Finehás? No se trataba de una decisión fácil. Él era relativamente joven, mientras que aquel hombre era uno de los cabezas que dirigían al pueblo en la adoración (Núm. 25:14).
Pero Finehás temía a Jehová, y no a los hombres. En cuanto vio a aquella pareja inmoral, fue detrás de ellos, entró en la tienda de campaña donde se metieron y los atravesó con la lanza que llevaba. ¿Qué opinó Jehová de lo que había hecho? Recompensó su valor y decisión haciendo un pacto que le garantizaba que él y sus descendientes se encargarían del “sacerdocio hasta tiempo indefinido”. Además, puso fin de inmediato al azote (Núm. 25:7-13).
Claro, hoy los superintendentes jamás recurren a la violencia. No obstante, imitan la actitud decidida e intrépida de Finehás. Así lo hizo Guilherme cuando llevaba solo unos meses de anciano. Le pidieron que participara en una audiencia judicial en la que el pecador era otro anciano que le había ayudado años antes. “Me sentía muy incómodo —explica Guilherme—, y a veces me costaba conciliar el sueño. No dejaba de pensar en cómo podía atender el asunto sin que las emociones me nublaran el juicio. Oré un día tras otro y estudié a fondo las publicaciones bíblicas.” Gracias a ello, tuvo el valor necesario para manejar aquella difícil situación y brindarle ayuda espiritual al hermano (1 Tim. 4:11, 12).
En estas circunstancias, cuando los ancianos actúan con determinación y valentía, se convierten en modelos de fe y lealtad. Claro, los demás cristianos han de mostrar el mismo valor avisando, por ejemplo, cuando saben que se ha cometido un pecado grave. Y también deben manifestar lealtad cortando el trato con los expulsados, aunque sean amigos o incluso parientes (1 Cor. 5:11-13).

*** w04 1/8 pág. 27 Puntos sobresalientes del libro de Números ***
Lecciones para nosotros:
25:11. ¡Qué ejemplo de celo por la adoración de Jehová nos puso Finehás! ¿No debería el deseo de mantener la pureza de la congregación impulsarnos a informar a los ancianos cristianos de cualquier caso de inmoralidad grave que conozcamos?

*** w13 15/5 pág. 27 párr. 5 Protejamos nuestra herencia tomando buenas decisiones ***
5 Ahora bien, para conservar nuestra maravillosa herencia, debemos tener cuidado con las trampas de Satanás. Él siempre ha tratado de hacer que los siervos de Dios tomen decisiones que pudieran llevarlos a perder su herencia (Núm. 25:1-3, 9). Y en nuestros días, como sabe que le queda poco tiempo, ha redoblado sus esfuerzos por extraviarnos (lea Revelación 12:12, 17). Si deseamos mantenernos “firmes contra las maquinaciones [o artimañas, según la nota] del Diablo”, debemos tener siempre en alta estima nuestra herencia (Efes. 6:11). En este sentido, la historia de Esaú, hijo de Isaac, encierra valiosas lecciones para nosotros.

*** it-1 pág. 892 Éxodo ***
El registro bíblico muestra que la cantidad de hombres en edad militar era temible: “Y Moab se atemorizó mucho del pueblo, porque era numeroso; y Moab empezó a sentir un pavor morboso a causa de los hijos de Israel”. (Nú 22:3.) Por supuesto, el temor de los moabitas se debía en parte a los milagros que Jehová había realizado a favor de Israel, pero también era debido al tamaño del pueblo. Difícilmente se hubieran sentido así ante un pueblo de unos cuantos miles de personas. La población israelita varió poco durante su peregrinaje por el desierto debido a que muchos murieron a causa de su infidelidad. (Nú 26:2-4, 51.)

*** it-1 pág. 278 Balaam ***
(posiblemente: Engullidor).
Hijo de Beor, del siglo XV a. E.C. Vivió en la ciudad aramea de Petor, en el valle del Alto Éufrates, cerca del río Sajur. Aunque no era israelita, sabía de Jehová y le reconocía como el Dios verdadero; en una ocasión se refirió a Él como “Jehová mi Dios”. (Nú 22:5, 18.) Dicho conocimiento pudo deberse a que con anterioridad habían vivido en la vecindad de Harán, cerca de Petor, algunos adoradores fieles de Jehová (Abrahán, Lot y Jacob). (Gé 12:4, 5; 24:10; 28:5; 31:18, 38.)

*** it-1 pág. 279 Balac ***
” En un principio Balaam rehusó ir, pero cuando Balac envió una delegación de príncipes más honorables y elevó su oferta, el codicioso profeta por fin aceptó, con la autorización de Jehová. Al llegar a la margen del río Arnón, Balac reprendió a Balaam, y le dijo: “¿Por qué no viniste a mí [al principio]? ¿No puedo yo real y verdaderamente honrarte?”. (Nú 22:2-37.)

*** it-1 pág. 686 Dicho proverbial ***
Dios también hizo que Balaam se expresase con dichos proverbiales, dichos que asimismo fueron registrados en forma de poesía. (Nú 23:7, 18; 24:3, 15, 20, 21, 23.) Lejos de expresar desprecio por Israel, Balaam los “[bendijo] hasta el límite”, aunque profetizó un ay para otros pueblos. (Nú 23:11.) El aspecto proverbial en esta ocasión no se debe a que las expresiones del profeta llegaran a ser de uso popular, ni tampoco a que sus declaraciones fuesen expresiones concisas de sabiduría; más bien, reciben este nombre debido a la fuerza y gran significado de lo que se dijo, así como a la variedad de semejanzas o comparaciones de algunos de sus dichos.

*** it-1 pág. 100 Áloe, palo de áloe ***
Cuando el profeta Balaam comparó las tiendas de Israel con “áloes que Jehová ha plantado, como cedros junto a las aguas”, es posible que se refiriera a lo frondoso de estos elevados árboles, y asemejó un grupo de áloes a un campamento de tiendas. (Nú 24:6.) Sin embargo, este texto ha dado lugar a algunos comentarios, pues el Aquilaria agallocha no se halla en Palestina. Por supuesto, el que hoy día no se encuentre en Palestina no quiere decir necesariamente que no se encontrara hace casi tres mil quinientos años. Por otra parte, el que Balaam hablara de esos árboles no significa que crecieran justo donde él estaba. Si los “cedros” mencionados a continuación eran los del Líbano, también sería una referencia a árboles de otros lugares, como pudo ser el caso de los áloes. Los demás textos que hablan de los áloes solo se refieren a sus cualidades aromáticas, por lo que cabe la posibilidad de que estos se hayan importado de otros lugares.

*** it-2 pág. 1168 Últimos días ***
La profecía de Balaam. Antes de que los israelitas entraran en la Tierra Prometida, el profeta Balaam le dijo a Balac, el rey de Moab: “Ven, sí, déjame avisarte lo que este pueblo [de Israel] hará a tu pueblo después, en el fin de los días. [...] Una estrella ciertamente saldrá de Jacob, y un cetro verdaderamente se levantará de Israel. Y él ciertamente partirá las sienes de la cabeza de Moab y el cráneo de todos los hijos de tumulto de guerra”. (Nú 24:14-17.) En el primer cumplimiento de esta profecía, la “estrella” fue el rey David, quien subyugó a los moabitas. (2Sa 8:2.) Es obvio, por lo tanto, que en esta profecía en particular, el “fin de los días” empezó cuando David se convirtió en rey, y como David fue un tipo profético de Jesús como Rey mesiánico, la profecía de Balaam también aplicaría al tiempo en que Jesús someta a todos sus enemigos. (Isa 9:7; Sl 2:8, 9.)

*** re cap. 10 pág. 53 párr. 19 Odio intenso a las “cosas profundas de Satanás” ***
Jesús mismo explica después qué es esta “estrella”, cuando dice: “Yo soy la raíz y la prole de David, y la brillante estrella de la mañana”. (Revelación 22:16.) Sí, es Jesús quien cumple la profecía que Jehová hizo salir de los labios de Balaam, quien no quería pronunciarla: “Una estrella ciertamente saldrá de Jacob, y un cetro verdaderamente se levantará de Israel”. (Números 24:17.) ¿Cómo dará Jesús “la estrella de la mañana” a los que venzan? Evidentemente dándose a sí mismo a ellos, tomándolos consigo en la relación más estrecha, más íntima. (Juan 14:2, 3.) ¡Cuánto induce eso a aguantar! ¡También es estimulante para la gran muchedumbre saber que “la brillante estrella de la mañana” pronto ejercerá su autoridad del Reino para restaurar el Paraíso aquí en la Tierra!

*** it-2 pág. 772 Quenita ***
La Biblia no menciona específicamente qué les sucedió a los quenitas, también llamados Qayín. En su expresión proverbial concerniente a ellos, Balaam planteó la pregunta: “¿Cuánto falta hasta que te lleve cautivo Asiria?”. (Nú 24:21, 22.) De modo que pudiera ser que algunos quenitas vivieran en el reino septentrional de Israel y las zonas circundantes y que los asirios se los llevaran cautivos junto con los israelitas. (2Re 15:29; 17:6.)

*** w07 15/10 págs. 18-19 “Las naves de Kitim” surcan el mar ***
Es digno de mención que, para el tiempo de este naufragio, el profeta Balaam pronunció una “expresión proverbial” en la que habló de las naves de Kitim (Números 24:15, 24). Evidentemente, las embarcaciones chipriotas ya eran bien conocidas en el Oriente Medio. ¿Cómo eran esos barcos?
Los barcos mercantes de Kitim
Al excavar cámaras funerarias en las ruinas de Amatunte (Chipre), se han descubierto numerosas embarcaciones en miniatura hechas de arcilla, que en muchos casos se exhiben en museos. Dichas figurillas han servido para determinar con mayor exactitud la forma de los diversos navíos chipriotas.
Las miniaturas muestran claramente que los primeros barcos se utilizaban con fines pacíficos. Impulsados por un mínimo de veinte remeros, tenían el casco ancho y profundo y estaban concebidos para transportar mercancías y pasajeros bordeando la isla en viajes cortos. Según el historiador Plinio el Viejo, los chipriotas diseñaron un barco de remos pequeño y ligero capaz de transportar hasta 90 toneladas.
También había barcos mercantes de mayor tamaño que podían navegar en mar abierto, como el que se encontró frente a las costas de Turquía. Tenían hasta 50 remeros (25 por banda), 450 toneladas de capacidad, 30 metros (100 pies) de eslora y un mástil de 10 metros (30 pies).
Las naves de guerra de Kitim y las profecías bíblicas
El espíritu de Jehová inspiró la siguiente predicción: “Habrá naves de la costa de Kitim, y ciertamente afligirán a Asiria” (Números 24:2, 24). ¿Se hizo realidad esta profecía? ¿Qué tuvieron que ver los barcos chipriotas con su cumplimiento? Notemos primeramente que las “naves de la costa de Kitim” serían instrumentos de aflicción. Por tanto, no serían navíos mercantes del Mediterráneo, sino barcos de guerra.
Ante las cambiantes necesidades bélicas, se tuvo que ir adaptando el diseño de las embarcaciones para hacerlas cada vez más veloces y potentes. Los primeros navíos de guerra chipriotas probablemente eran como el que aparece en una pintura descubierta en Amatunte: el barco es alargado y tiene una popa que se eleva curvándose hacia el interior, como los modelos fenicios. Además, cuenta con espolón y a ambos costados lleva escudos circulares cerca de la popa y hacia la proa.
Los birremes (barcos con dos hileras de remos) aparecieron en Grecia en el siglo VIII antes de nuestra era. Medían unos 24 metros de largo por 3 de ancho (80 y 10 pies, respectivamente) y en sus inicios solo se utilizaban para el transporte de tropas, ya que las batallas se peleaban en tierra. Enseguida se vio la ventaja de añadirles una tercera fila de remos, convirtiéndolos así en trirremes, y de colocarles en la proa un espolón revestido de bronce. Este nuevo modelo —mencionado al inicio del artículo— cobró popularidad a raíz de la batalla de Salamina (480 antes de nuestra era), en la que los griegos aplastaron a la armada persa.
Fue precisamente una flota de trirremes la que, décadas después, movilizó Alejandro Magno hacia el este en su lucha por la supremacía. Ahora bien, tales barcos solo eran adecuados para batallas y no para largas travesías, pues su bodega no permitía almacenar suficientes víveres. Así que la flota tuvo que detenerse en varias islas del Egeo para reabastecer y reparar las naves. El objetivo de Alejandro era destruir la armada persa, aunque primero tenía que vencer un formidable obstáculo: la isla fortificada de Tiro. Pero antes de emprender el asedio, se detuvo temporalmente en Chipre.
Los chipriotas apoyaron a Alejandro con 120 barcos durante el sitio de Tiro (332 antes de nuestra era). Además, tres de sus reyes capitanearon parte de la flota. Tras siete meses de asedio, Tiro cayó, cumpliéndose así la profecía bíblica (Ezequiel 26:3, 4; Zacarías 9:3, 4). En agradecimiento, Alejandro permitió a estos reyes de Chipre conservar cierto grado de autoridad.
El extraordinario cumplimiento de una profecía
El historiador Estrabón, del siglo primero, señala que Alejandro mandó construir barcos en Chipre y Fenicia para su campaña en Arabia. Como eran ligeros y fáciles de desarmar, fueron transportados en tan solo siete días hasta Tapsaco (Tifsah) en el norte de Siria (1 Reyes 4:24). De allí siguieron hasta Babilonia.
De este modo, la profecía aparentemente oscura de Números 24:24 se cumplió de manera extraordinaria mil años después. En armonía con aquella predicción, la maquinaria militar de Alejandro Magno avanzó implacable desde Macedonia hacia el este y conquistó la tierra de Asiria, con lo que se concretó la victoria sobre el poderoso Imperio medopersa.

*** it-1 pág. 279 Balaam ***
Cuando se dice que Balaam “volvió a su lugar”, no significa necesariamente que regresara a su hogar de Petor. Esta expresión solo implica que salió de las inmediaciones del monte Peor. A este respecto, el Commentary de Cook dice sobre Números 24:25: “Volvió a su propio lugar. [...] No a su propia tierra, pues permaneció entre los madianitas para tramar algo nuevo contra el pueblo de Dios y para morir en su pecado [...]. La frase, que se repite a menudo (cf. v.g. Gén. XVIII. 33, XXXI. 55; 1 S. XXVI. 25; 2 S. XIX. 39), es idiomática y tan solo significa que Balaam se fue a cualquier lugar”.

*** it-1 pág. 265 Baal ***
Cada localidad tenía su propio Baal, al que se solía calificar mediante un nombre geográfico. Por ejemplo, el Baal de Peor (Baal-peor), adorado por moabitas y madianitas, tomó su nombre del monte Peor. (Nú 25:1-3, 6.) Más tarde, los nombres de esos baales locales llegaron a incorporarse, por metonimia, a los mismos nombres geográficos, como por ejemplo: Baal-hermón, Baal-hazor, Baal-zefón y Bamot-baal. Sin embargo, a pesar de la diversidad de baales, para el cananeo en realidad solo existía un dios Baal.

*** it-1 pág. 267 Baal de Peor ***
Debido al pecado de Israel con Baal de Peor, Jehová envió un azote que mató a miles de israelitas. En vista de la aparente discrepancia entre Números 25:9 y 1 Corintios 10:8, se ha planteado una duda en cuanto a la cantidad que en realidad murió como consecuencia del azote. Por lo visto, 23.000 murieron directamente por el azote, en tanto que los jueces de Israel ejecutaron a 1.000 “cabezas” (cabecillas), a los que luego se colgó a la vista pública. (Nú 25:4, 5; véase BAAL núm. 4.)

*** w04 1/4 pág. 29 Preguntas de los lectores ***
¿Por qué dice 1 Corintios 10:8 que fueron 23.000 israelitas los que cayeron en un solo día por cometer fornicación, mientras que Números 25:9 da la cifra de 24.000?
Existen varias explicaciones posibles para la diferencia de cifras entre estos dos versículos. La más sencilla sería que el número real estuviera entre 23.000 y 24.000, lo que permitiría redondearlo hacia arriba o hacia abajo.
Veamos otra posibilidad. El apóstol Pablo hizo referencia al relato de los israelitas en Sitim como ejemplo amonestador para los cristianos de la antigua Corinto, ciudad célebre por su libertinaje. Escribió: “Ni practiquemos fornicación, como algunos de ellos cometieron fornicación, de modo que cayeron, veintitrés mil de ellos en un día”. Pablo se refirió en particular a aquellos a los que Jehová dio muerte por cometer fornicación, y dijo que fueron 23.000 (1 Corintios 10:8).
Ahora bien, el capítulo 25 de Números explica que “Israel se apegó al Baal de Peor; y la cólera de Jehová empezó a encenderse contra Israel”, y entonces pasa a decir que Jehová mandó a Moisés que ejecutara a “todos los [...] cabezas del pueblo”. A su vez, Moisés ordenó a los jueces que cumplieran ese mandato. Finalmente, cuando Finehás actuó con decisión dando muerte al israelita que introdujo a una mujer madianita en el campamento, “se detuvo el azote”. El relato termina con esta declaración: “Los que murieron del azote ascendieron a veinticuatro mil” (Números 25:1-9).
Al parecer, la cifra que da el libro de Números incluye a los “cabezas del pueblo” —que fueron ejecutados por los jueces— y a los israelitas a quienes Jehová mismo dio muerte. Los cabezas que murieron a manos de los jueces bien pudieron ser un millar, lo que elevaría a 24.000 la cifra total de muertos. Dichos cabezas, o caudillos, eran culpables de tenerle “apego al Baal de Peor”, sea que cometieran fornicación, participaran en las celebraciones o dieran su consentimiento a quienes hicieron alguna de estas cosas.
Con respecto a la expresión “tener apego”, cierta obra de consulta explica que puede significar “vincularse a una persona”. Los israelitas constituían un pueblo dedicado a Jehová, pero rompieron su relación con Él cuando ‘se apegaron al Baal de Peor’. Unos setecientos años más tarde, Dios dijo a los israelitas mediante el profeta Oseas: “Ellos mismos entraron a Baal de Peor, y procedieron a dedicarse a la cosa vergonzosa, y se hicieron repugnantes como la cosa de su amor” (Oseas 9:10). Todos los que obraron de este modo merecían una sentencia adversa de parte de Dios. Así se lo recordó Moisés a los hijos de Israel: “Los propios ojos de ustedes son los que vieron lo que Jehová hizo en el caso del Baal de Peor, que a todo hombre que anduvo tras el Baal de Peor, a él fue a quien Jehová tu Dios aniquiló de en medio de ti” (Deuteronomio 4:3).

*** it-1 pág. 28 Abisúa ***
2. Hijo de Finehás y bisnieto de Aarón. Fue el padre de Buquí. (1Cr 6:4, 5, 50, 51.) Según Esdras 7:1-5, fue uno de los antepasados de este cronista. Josefo (Antigüedades Judías, libro V, cap. XI, sec. 5; libro VIII, cap. I, sec. 3) dice que Abisúa (llamado Abiezer en el libro V) era el sumo sacerdote, lo que, de ser cierto, lo convertiría en el cuarto sumo sacerdote de Israel. Esto armonizaría con la promesa de Jehová al padre de Abisúa, Finehás, de acuerdo con la cual el sacerdocio permanecería en su familia. (Nú 25:11-13.)

Referencias consultadas en: Watchtower Library 2013 CD‒ROM

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