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Puntos Sobresalientes de 1 Samuel 5 a 9 - Escuela del Ministerio Teocrático

Escuela del Ministerio Teocrático - Información para el estudio personal

Lectura de la Biblia: 1 Samuel 5 a 9 (8 min.)


1 SAMUEL 5:2


“Y los filisteos procedieron a tomar el arca del Dios [verdadero] y a introducirla en la casa de Dagón y a estacionarla al lado de Dagón.”

*** w03 15/7 pág. 25 Ugarit, antigua ciudad a la sombra de Baal ***
Aunque existen varias opiniones, algunos dicen que el templo de Dagán es el templo del dios El. Roland de Vaux, erudito francés y profesor de la Escuela Bíblica de Jerusalén, indicó que Dagán —Dagón en Jueces 16:23 y 1 Samuel 5:1-5— es el nombre propio del dios El. The Encyclopedia of Religion comenta que es posible que “de alguna manera se relacione a Dagán con el dios [El] o se le integre en este”.

1 SAMUEL 5:4


“Cuando se levantaron muy de mañana precisamente al día siguiente, allí estaba Dagón caído en tierra sobre su rostro delante del arca de Jehová, con la cabeza de Dagón y las palmas de sus dos manos cortadas, al umbral. Solamente la parte de pez se le había dejado encima.”

*** it-1 págs. 620-621 Dagón ***
No existe un criterio unánime en cuanto al origen del nombre “Dagón”. Hay doctos que lo relacionan con la palabra hebrea dagh (pez), mientras que otros lo asocian con el término hebreo da•ghán (grano). En 1 Samuel 5:4 se dice de Dagón caído en el suelo: “Solamente la parte de pez [literalmente, “Solamente Dagón”] se le había dejado encima”, su cabeza y las palmas de sus manos habían sido cortadas. El término hebreo que en este texto se traduce “Dagón” se vierte en la mayoría de las versiones españolas por “el tronco”, mientras que otras lo traducen “la parte que tenía de pez” (DK, Mod), “el tronco en forma de pez” (Str) o “la parte de pez” (NM).

1 SAMUEL 5:5


“Por eso los sacerdotes de Dagón y todos los que entran en la casa de Dagón no pisan el umbral de Dagón en Asdod, hasta el día de hoy.”

*** it-1 pág. 621 Dagón ***
También fue en la casa de Dagón, en Asdod, donde los filisteos depositaron el Arca sagrada de Jehová después de haberla capturado como botín de guerra. La imagen de Dagón se cayó de bruces ante el Arca en el umbral del templo en dos ocasiones, y la segunda vez se rompió en varios pedazos. Quizás con el fin de no profanar el lugar donde habían caído los pedazos, tanto los sacerdotes como otras personas que entraban al templo tomaron por costumbre no pisar el umbral. (1Sa 5:2-5.)

1 SAMUEL 6:4


“A lo que dijeron: “¿Cuál es la ofrenda por la culpa que debemos devolverle?”. Entonces ellos dijeron: “Según el número de los señores del eje de los filisteos, cinco hemorroides de oro y cinco jerbos de oro, porque cada uno de ustedes y sus señores del eje tienen el mismo azote.”

*** it-1 pág. 1118 Hemorroides ***
Los cinco señores del eje de los filisteos devolvieron el Arca a Israel con una ofrenda por la culpa para Jehová, que consistía en parte en cinco imágenes de oro de las hemorroides, es decir, representaciones de esas hinchazones. (1Sa 6:4, 5, 11, 17.) Algunos pueblos antiguos (en particular los griegos y los romanos) tenían la costumbre de presentar a sus dioses exvotos de las partes enfermas del cuerpo para solicitar o agradecer su curación.
Como los jerbos estaban arruinando la tierra (1Sa 6:5), algunos eruditos creen que lo que afligió a los filisteos fue la peste bubónica, una enfermedad infecciosa de elevada mortalidad caracterizada por síntomas como la fiebre, escalofríos, postración y agrandamiento doloroso de las glándulas linfáticas o bubones. Esta plaga se transmite principalmente por las picaduras de pulgas que han estado en contacto con ratas infectadas u otros roedores moribundos o muertos.
Hubo una confusión mortífera cuando el Arca estuvo en Eqrón, donde “los hombres que no murieron habían sido heridos con hemorroides”. (1Sa 5:10-12.) En 1 Samuel 6:4 se hace referencia tanto a imágenes de hemorroides como a jerbos, y se pone en boca de los sacerdotes y adivinos filisteos las siguientes palabras: “Cada uno de ustedes y sus señores del eje tienen el mismo azote”. Esta declaración, no obstante, puede significar tan solo que toda la nación, tanto los señores del eje como el pueblo en general, habían sufrido una calamidad común, “el mismo azote”, no necesariamente que los roedores y las hemorroides tenían que ver con la misma enfermedad epidémica o plaga. Parece ser que la Biblia se limita a indicar que los jerbos destruyeron vegetación por toda Filistea, de modo que arruinaron la tierra, y no especifica que contagiaran a los filisteos a quienes Jehová plagó.

1 SAMUEL 6:5


“Y tienen que hacer imágenes de sus hemorroides e imágenes de sus jerbos que están arruinando la tierra, y tienen que dar gloria al Dios de Israel. Quizás aligere su mano de sobre ustedes y de sobre su dios y de sobre su tierra.”

*** it-1 pág. 1118 Hemorroides ***
Los cinco señores del eje de los filisteos devolvieron el Arca a Israel con una ofrenda por la culpa para Jehová, que consistía en parte en cinco imágenes de oro de las hemorroides, es decir, representaciones de esas hinchazones. (1Sa 6:4, 5, 11, 17.) Algunos pueblos antiguos (en particular los griegos y los romanos) tenían la costumbre de presentar a sus dioses exvotos de las partes enfermas del cuerpo para solicitar o agradecer su curación.
Como los jerbos estaban arruinando la tierra (1Sa 6:5), algunos eruditos creen que lo que afligió a los filisteos fue la peste bubónica, una enfermedad infecciosa de elevada mortalidad caracterizada por síntomas como la fiebre, escalofríos, postración y agrandamiento doloroso de las glándulas linfáticas o bubones. Esta plaga se transmite principalmente por las picaduras de pulgas que han estado en contacto con ratas infectadas u otros roedores moribundos o muertos.
Hubo una confusión mortífera cuando el Arca estuvo en Eqrón, donde “los hombres que no murieron habían sido heridos con hemorroides”. (1Sa 5:10-12.) En 1 Samuel 6:4 se hace referencia tanto a imágenes de hemorroides como a jerbos, y se pone en boca de los sacerdotes y adivinos filisteos las siguientes palabras: “Cada uno de ustedes y sus señores del eje tienen el mismo azote”. Esta declaración, no obstante, puede significar tan solo que toda la nación, tanto los señores del eje como el pueblo en general, habían sufrido una calamidad común, “el mismo azote”, no necesariamente que los roedores y las hemorroides tenían que ver con la misma enfermedad epidémica o plaga. Parece ser que la Biblia se limita a indicar que los jerbos destruyeron vegetación por toda Filistea, de modo que arruinaron la tierra, y no especifica que contagiaran a los filisteos a quienes Jehová plagó.

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